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Cuadernos de Ecología Popular Publicación de la Corriente Verde Indígena del Movimiento Tierra y Libertad Año 1 - Nº 1 - Febrero 2013 Comité responsable: David Roca Basadre / Mario Palacios Panéz / Raquel Neyra (Europa) / Fernando Gutiérrez Delgado / Marle Livaqui Tacilla (Celendín) / Jorge Chávez Ortiz (Celendín) / Miryan Parra / Erick Huamán / Paul Escajadillo / Lucho G. Oficina de redacción: Av. Canevaro 846, Dpto. 201, Lince Telf. 4719481 Distribución por demanda: cuadernos.ecopopular@gmail.com Nuestro reconocimiento especial a Carlín, el más creativo, valiente y lúcido defensor de las fuentes de vida y los derechos fundamentales de los pueblos del Perú. Nuestra profunda solidaridad con las víctimas y procesados por defender el agua y la vida. Nuestros mejores deseos de pronta recuperación para Javier Diez Canseco, afectado por una grave enfermedad. Lima, Perú
Álvaro Portales

Ideario y Principios de Tierra y Libertad
Propuesta de la Corriente Verde Indígena de Tierra y Libertad ante el Segundo Congreso Nacional

PREFACIO
Los principios definen nuestra visión general del mundo y constituyen a nuestro ideario. Son la perspectiva de interpretación y decodificación de la sociedad de los seres humanos, que asumimos en el contexto complejo del ambiente mayor y los ecosistemas diversos de que somos parte. Al mismo tiempo, organizan las bases doctrinarias de nuestra concepción del debe ser al que aspiramos, para lograr el Buen Vivir para todos y todas.

PRINCIPIOS DE TIERRA Y LIBERTAD
Tierra y Libertad es un partido político ecologista, democrático, libertario, decolonialista, que se afirma en la no violencia activa y que asume como fundamentales los aportes del pensamiento indígena. Por todo ello se afirma asimismo como pluralista, descentralista, integracionista, internacionalista, profundamente ético y de lucha por las libertades de todos y para todos; materialista porque entiende que son las bases materiales de que está hecha la Tierra las que definen los límites y posibilidades de la vida social, la misma que se organiza a partir de su adecuación a los entornos donde transcurre; espiritualista porque valora la necesidad de los humanos de hallar respuestas más allá de las imperfecciones de la razón; militante por los derechos de la naturaleza que se definen como supraderechos condicionados de todos los componentes de los ecosistemas, lo que incluye también a los derechos humanos tanto individuales como colectivos. Y en tal sentido Tierra y Libertad considera que los derechos humanos no son per se, sino que solo son reales y tangibles en tanto que se cuidan y protegen las bases materiales que los hacen posibles. Se afirma asimismo, y en ese marco, por la equidad de género, como antirracista, por las reivindicaciones de la diversidad afectiva, social, sexual y contra todo tipo de discriminación. Tierra y Libertad es un movimiento político que promueve la articulación amplia con propuestas afines y diversas en la lucha común por la superación del colonialismo, cuya expresión actual es el capitalismo neocolonialista y cuya percepción cotidiana se traduce en las expresiones y manifestaciones de la avasallante modernidad, expresada en la tríada extractivismo-productivismo-consumismo que lo sustenta. En ese sentido, también asumimos las premisas altermundialistas y antiglobalización, afirmando consecuentemente que otro mundo es posible, donde las relaciones con el mundo parten de la afirmación en lo local, para desde allí redefinir los términos de una nueva globalización. Enarbolamos sin vacilación alguna la agenda aún vigente de lucha por justicia social con profunda convicción, entendiendo que ella no es posible de atender con una simple propuesta distribucionista y sin el cuidado de las fuentes materiales de vida. Por ello mismo, rendimos homenaje a los luchadores que se batieron por esos ideales, aprendemos de su experiencia, la ampliamos en su perspectiva y renovamos esa agenda con los actores y factores que brotan de la historia presente. Pero declaramos también, y tajantemente, que el principio de armonía que rige el equilibrio natural entre los componentes de los ecosistemas con supraderechos condicionados, es un principio orientador para la construcción de la sociedad pluricultural del Buen Vivir que es nuestro objetivo final. Nos ubicamos resueltamente fuera del espectro político tradicional, entendiendo que se trata de generar el espacio político donde la lucha por la supervivencia de la especie es el eje central de toda propuesta política. En tal sentido, debemos promover una alternativa capaz de cuestionar la raíz misma de la hegemonía occidental sobre el planeta, y no solamente a sus expresiones recientes, contemporáneas. Ello, asumiendo los mejores aportes de esa tradición occidental, como son el respeto a las libertades individuales y colectivas, las más radicales expresiones de la democracia y su capacidad autocrítica, y los recientes aportes teóricos sobre el decrecimiento para los países opulentos y todos los más beneficiados por el sistema mundo imperante. Asumimos esa tarea en el territorio que nos toca vivir, pero sabedores que la naturaleza no tiene fronteras, que todo está relacionado y que los seres humanos estamos ligados por un destino común, y por ello buscamos la unidad y cooperación entre todos los pueblos. A partir de todo ello, afirmamos los principios que definen nuestra acción política y por los que rendiremos cuentas ante las mujeres y hombres de todos los pueblos, y entre nuestras compañeras y compañeros.

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I. Una ética para la sustentabilidad de la vida
El universalismo puro, abstracto, aún no existe. José María Arguedas 1. Afirmamos una nueva ética que emana de una relación armónica con el entorno. El ser humano como parte integral e integrada de la biosfera, está en relación interdependiente y condicionada con todos los componentes orgánicos e inorgánicos de los ecosistemas. 2. La armonía es la esencia del concepto del Buen Vivir, y sustenta la calidad y la forma de nuestras relaciones con los demás seres humanos y todo lo que nos rodea. Buscamos la armonía en la vida social, que es indesligable del paisaje donde transcurre y del que obtiene su posibilidad de ser. 3. Recuperamos la perspectiva holística, totalizante, del pensamiento indígena al reconocer la complejidad del tramado de la vida, y equiparamos el yo individual al yo colectivo como iguales en derechos y deberes. 4. Damos prioridad absoluta a la recuperación del territorio para procesos de vida en común sustentables entre todos los componentes de los diversos ecosistemas, y a una política de reconciliación con la madre tierra, la Pachamama. 5. Asumimos como prioritario un replanteo de toda escala de valores, buscando que nazca de la adecuación social armónica de los seres humanos en el lugar en que viven. Lo que convenga para la vida en equidad, desde el interés de todos los componentes de los ecosistemas en función de los supraderechos condicionados que los determinan en conjunto, define las normas de vida deseables. Y en tal sentido, cada proceso social define sus normas allí donde se desarrolla, sobre las bases materiales que las sostienen y la hacen deseable y posible. 6. La ética para la sustentabilidad se alimenta de la diversidad de manifestaciones culturales y promueve una política de la diferencia. Es una ética radical porque va hasta la raíz de la crisis ambiental para remover todos los cimientos filosóficos, culturales, políticos y sociales de esta civilización hegemónica, homogeneizante, jerárquica, despilfarradora, sojuzgadora y excluyente. La ética de la sustentabilidad es la ética de la vida y para la vida. 7. Buscamos una sociedad donde el deseo de vida estimule la imaginación, la creatividad y la capacidad del ser humano para transgredir irracionalidades represivas, para indagar por lo desconocido, para pensar lo impensado, para construir el porvenir de una sociedad convivencial y sustentable, y para avanzar hacia estilos de vida inspirados en la frugalidad, el pluralismo y la armonía en la diversidad. 8. La transparencia, el altruismo, la coherencia entre el discurso y la práctica diaria, la igualdad de oportunidades en la gestión pública y la rendición oportuna de cuentas forman parte de nuestro ejercicio político. 9. El fin no justifica los medios, los medios prefiguran el fin. La acción política y la vida cotidiana se guían y orientan sobre las mismas bases y orientaciones éticas y de respeto por los derechos de los demás, en la diversidad, convencidos que nuestros actos de hoy marcan la brecha a seguir de quienes vienen detrás. 10. Rechazamos el uso de la política como medio de enriquecimiento, como instrumento para la concentración arbitraria del poder o como herramienta para el abuso de autoridad y el desconocimiento de los derechos legítimos de los pueblos. En ese sentido, tenemos un firme compromiso de lucha contra la corrupción y la impunidad que envilecen la política, que corroen a la sociedad y a la institucionalidad democrática, y que generan más desigualdad. 11. Afirmamos una ética basada en la percepción compleja de la vida y rechazamos toda idea de pensamiento único y unidimensional, que es la que se encuentra en la raíz de la crisis ambiental. 12. Afirmamos una ética que promueve la construcción de una racionalidad ambiental fundada en una nueva economía que se sustente sobre todo en las posibilidades reales de las bases materiales inmediatas que la sostienen, como condición para establecer nuevos modos de producción que hagan viables estilos de vida ecológicamente sostenibles y socialmente justos. Rechazamos, por ello, la intromisión abusiva y no controlada por la misma comunidad, de la huella ecológica ajena, allí donde vivimos.

«Tierra y Libertad es un partido político ecologista, democrático, libertario, decolonialista, que se afirma en la no violencia activa y que asume como fundamentales los aportes del pensamiento indígena».

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II. Somos ecologistas
Los monocultivos son posibles por la monocultura de la mente. Vandana Shiva 1. Asumimos como idea central y fundamental que no hay justicia ecológica sin justicia social, ni justicia social sin justicia ecológica. 2. Asumimos que, desde el interés de nuestra especie, la economía no es lo que determina los procesos sociales, sino la organización política compleja de los humanos que debemos hacer uso sustentable de los componentes de los ecosistemas que habitamos. 3. Asumimos que la crisis ambiental es la crisis de nuestro tiempo. Que no se trata de una crisis ecológica, sino social y civilizatoria. Que es el resultado de una visión mecanicista del mundo que, ignorando los límites biofísicos de la naturaleza y los estilos de vida de las diferentes culturas, está acelerando el calentamiento global del planeta que es, por lo tanto, un hecho antrópico y no natural. 4. Afirmamos que la crisis ambiental es una crisis moral de instituciones políticas, de aparatos jurídicos de dominación, de relaciones sociales injustas y de una racionalidad instrumental en conflicto con la trama de la vida. 5. Buscamos el Buen Vivir, alterno a la propuesta de desarrollo que nos fuera impuesta, trazando caminos de identificación simbiótica en nuestro territorio, reconociéndonos diversos en todas las variables que nos organizan en los ecosistemas que componen el territorio extenso en que vivimos.

6. Rechazamos con fuerza y convicción toda concepción de la vida social que considere a los ecosistemas diversos como simple fuente de recursos o para los llamados “servicios ambientales”. Ello, más aún, en el contexto actual de calentamiento global y cambio climático. 7. Afirmamos que los elementos componentes de los ecosistemas participan de supraderechos condicionados y que no existen derechos per se para los humanos. Todo derecho está determinado para su real concreción por la preservación de las bases materiales que los posibilitan, y por ello son y serán derechos ganados, derechos cuidados, derechos conservados. La preservación de la garantía material de tales derechos justifica toda movilización y lucha. 8. Afirmamos que el reconocimiento de la finitud de las bases materiales que son fuente de vida constituye el punto de partida para toda propuesta de organización social y política, y nos reafirmamos contra cualquier concepción lineal en todo proceso de construcción social. Por ello, rechazamos al capitalismo, versión actual de la hegemonía occidental planetaria instalada hace más de quinientos años, como expresión extrema de destrucción y muerte, y portador de cambios drásticos que afectan la sostenibilidad de la vida en el planeta. 9. Afirmamos que el territorio define a la unión indisoluble entre la dinámica de los ecosistemas y de los seres humanos reunidos, disolviendo así toda distancia entre naturaleza y cultura. Desde esa perspectiva procesamos la necesaria reconciliación con la Pachamama, cuyo proceso de destrucción comenzó con la conquista, hace poco más de quinientos años, mediante la implantación de lógicas ajenas a la organización de sus componentes, lo que trajo disociación, destrucción y muerte, y nos sometió a la tiranía ajena

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en la organización y planificación del uso de la tierra y de nuestros recursos. 10. Afirmamos que la hegemonía de Occidente, desde el momento mismo de su intromisión entre nosotros hace más de quinientos años, se manifiesta bajo la forma brutal del extractivismo para abastecer las demandas de las metrópolis. El extractivismo actual, bajo la égida del liberalismo económico o neoliberalismo y del liberalismo político que se sostiene en formalidades democráticas de muy parcial cumplimiento, es su expresión actual y es tan brutal como cuando se propició el holocausto de los pueblos originarios mediante muerte, explotación y destrucción de las bases materiales de subsistencia, durante la conquista. 11. Combatimos el extractivismo que responde a las demandas productivistas para atender el consumismo de las poblaciones de los países más solventes, es decir los países occidentales y ahora también de los llamados países emergentes; consumismo que es inducido por la publicidad, el crédito y la obsolescencia programada de los productos que consumen. Rechazamos, por ello mismo, el consumismo alienante que se instala entre nosotros mediante los mismos recursos de la publicidad, el crédito y la obsolescencia programada, con el agregado de que se siembra espejismos de confort y prosperidad inalcanzables, modos de vida extraños entre las poblaciones sobre todo urbanas. 12. Rechazamos la pobreza de la educación formal oficial que no ofrece alternativas al sistema hegemónico occidental instalado que propicia la pérdida de relación con nuestras bases materiales de sustento de la vida, con los paisajes propios y sus posibilidades, contribuyendo a sembrar el vacío de anhelos extraños, formas ajenas y lugares comunes masificados, los que son mecanismos de control de las libertades. Y buscamos una educación que parta desde el reconocimiento de nuestras potencialidades y el reconocimiento de nuestra tierra, biodiversa y plural, generando espacios para el ejercicio pleno de la creatividad y las libertades. 13. Rechazamos la dicotomía entre ‘cultura’ y ‘naturaleza’ y nos situamos como un elemento más del entorno, productor de sus propios mecanismos de respuesta y adecuación al mismo. Aceptamos que somos una especie más de animal con facultades propias que permiten adecuarnos y construir dónde asentarnos, pero de las que es negativo abusar, en el marco general de los supraderechos condicionados. El potencial tecnológico se desarrolla atendiendo a las necesidades de adaptación; pero tal posibilidad puede desplegarse al servicio de la pasión de dominar cuando desplaza, por exceso de individualismo, al potencial de sabiduría para el Buen Vivir, y declaramos entonces que es imperativo abolir esta posibilidad. 14. Declaramos la prioridad de quebrar las intermediaciones subjetivas entre los habitantes de las urbes y las fuentes de aprovisionamiento, como objetivo político prioritario. Así como la imprescindible diversificación de espacios de intercambio y mecanismos de intercambio, al interior de sociedades del Buen Vivir.

«Asumimos que, desde el interés de nuestra especie, la economía no es lo que determina los procesos sociales, sino la organización política compleja de los humanos que debemos hacer uso sustentable de los componentes de los ecosistemas que habitamos».
III. Somos decolonialistas
No necesitamos tanto comentaristas de los 7 Ensayos, como personas que los repiensen y reescriban en función de un país que más de cincuenta años después ha sufrido cambios decisivos. Alberto Flores Galindo Todo es político, incluso la filosofía, o las filosofías, y la única ‘filosofía’ es la historia en acto, o sea, la vida misma. Antonio Gramsci 1. Propugnamos un país y un mundo de pueblos libres de toda forma de explotación económica y de dominación política o de género y en armonía con el entorno natural del que somos parte y al que nos debemos, afirmando identidades asentadas en procesos propios de relación con el entorno, sobre los que las poblaciones originarias aportan abundante sabiduría. Hoy la emancipación social, política y económica, la conquista de las libertades, supone

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esencialmente poner fin a la depredación ambiental y la afirmación en la tierra. 2. Entendemos que toda lucha por las libertades pasa por quebrar el ciclo de dominación colonial, que se afirma hoy en el neocolonialismo de la hegemonía social y económica neoliberal y los sentidos comunes con los que prevalece su dominio ideológico, incluyendo a presuntas contradicciones internas favorables al distribucionismo y que en realidad apuntalan el sistema neocolonial, puesto que no cuestionan las bases mismas del sistema neocolonial que se expresa paradigmáticamente en el extractivismo al servicio del productivismo-consumismo de los países opulentos y los llamados emergentes. 3. Luchamos por una sociedad y un mundo sin exclusiones de ningún tipo, que garanticen la inclusión de todos los hombres y mujeres, en pie de equidad dentro de la diversidad y el reconocimiento de las diferencias, en el ejercicio de los supraderechos condicionados en los ecosistemas que habitamos, de los que derivan sus derechos ecológicos y de ello sus derechos culturales, políticos, económicos, sociales. 4. Luchamos por un ejercicio pleno de las libertades políticas. No hay libertad política si se mantienen las restricciones propias de la desigualdad social y los perjuicios sociales derivados de la concentración y el descontrol del poder económico. Del mismo modo, no hay igualdad social con libertades enajenadas por el poder político arbitrario e ilimitado. 5. Propugnamos un Estado laico, que implica la separación de política y religión, con plena libertad e igualdad para el ejercicio de las creencias religiosas, pero sin compromisos del Estado que discriminen a unas confesiones y privilegien a otras. La autonomía de lo político se expresa en políticas públicas aconfesionales. 6. En un país pluricultural y plurilingüe como el nuestro, apostamos por que todas las manifestaciones culturales sean reconocidas con igual importancia y legitimadas al mismo nivel en actitud dialogante, valorando positivamente la diversidad que compone nuestra existencia social, y el aporte que significa para el avance del conocimiento humano.

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7. Propugnamos la construcción de sentidos comunes comprometidos con la decolonización y transformación del país, nuevos imaginarios y horizontes compartidos que rechacen el consumismo, el egoísmo y el individualismo feroz, así como el engañoso distribucionismo colectivista que no cuestiona la esencia del sistema extractivista y productivista, apostando por la solidaridad, la democracia y autonomía asentados en la preservación de las bases materiales de subsistencia, como forma de relacionarse cotidianamente. 8. Reconocemos el valor del arte no instrumentalizado, gratuito y esencialmente creativo, que se manifiesta en total libertad y en el máximo de sus posibilidades creativas. 9. Nos solidarizamos y compartimos las luchas de los movimientos sociales, indígenas, sindicales, campesinos, feministas, movimiento de diversidad sexual e identidades de género, juveniles, estudiantiles, salubristas, anti-racistas y en general de los derechos humanos en tanto que ganados por la preservación de las bases materiales que los hacen posibles en el marco de supraderechos condicionados. Combatimos con vehemencia todas las discriminaciones que aquejan a la humanidad, sea por distinción de clase, color de piel, diferencia de género, discapacidad, edad, credo religioso, diferencias culturales o de preferencia sexual.

«Entendemos que toda lucha por las libertades pasa por quebrar el ciclo de dominación colonial, que se afirma hoy en el neocolonialismo de la hegemonía social y económica neoliberal y los sentidos comunes con los que prevalece su dominio ideológico, incluyendo a presuntas contradicciones internas favorables al distribucionismo y que en realidad apuntalan el sistema neocolonial, puesto que no cuestionan las bases mismas del sistema neocolonial que se expresa paradigmáticamente en el extractivismo al servicio del productivismo-consumismo de los países opulentos y los llamados emergentes».

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VI. Somos demócratas y libertarios
Somos partidarios de los principios, no de los hombres. Emiliano Zapata 1. Asumimos los aportes occidentales de valores como libertad, democracia, juicio crítico, incorporando creativamente dichos aportes en la revaloración de las formas tradicionales de organización social originaria, que imponen una justa y equitativa distribución, entre todos, de la producción sustentablemente obtenida. 2. En Tierra y Libertad fomentamos los liderazgos múltiples, rechazando todo tipo de caudillismos. El marco de unidad a ser respetado por todos es el de los principios y el programa de la organización y sus normas estatutarias, que asimismo prefiguran nuestra concepción del Estado y del gobierno al que aspiramos. 3. Al interior de nuestra organización política, en sus instancias de decisión, rige el mismo espíritu democrático, dialogante, descentralizado y abierto que reclamamos para el sistema político. No aceptamos el pensamiento único y valoramos tanto el consenso como el disenso para desarrollar nuestra reflexión y acción política. 4. Reconocemos que la vida interna de nuestra organización política es escuela para la acción política pública. Por ello, la vida política interna se organiza eficientemente para educar en la práctica de los principios, los usos y las formas democráticas. Subrayamos el respeto por la pluralidad interna en el marco general de los grandes consensos que surgen de debates limpios y abiertos, y que definen la especificidad de Tierra y Libertad. 5. Reclamamos el espíritu y la práctica de la libertad como un derecho indiscutible, asumiendo equitativamente los valores de las libertades individuales tanto como el de las libertades colectivas. 6. Reconocemos que en la diversidad que nos constituye como colectividad múltiple, el ejercicio de la libertad tiene variadas manifestaciones culturales que dependen de diversas adecuaciones territoriales necesarias, las que deben respetarse mientras mantengan como prioridad el respeto por la vida. 7. Afirmamos que la verdadera democracia se vive en todo lugar y circunstancia, en cada detalle de la vida y que requiere no solo de consensos sociales o legales para existir, sino que debe ser interiorizado por todos y cada uno de las/los humanos. 8. Recogemos como fundamentales los principios libertarios de libre asociación, de autogestión, de participación democrática plena, de descentralización basada en el fortalecimiento de los procesos locales, para la gestación del Buen Vivir.

V. Somos partidarios de la no violencia activa
El primer deber de un ser humano es hacer lo que considera justo. Mahatma Gandhi 1. Creemos firmemente que las acciones no violentas son básicas para el logro de objetivos durables, estables, sostenibles. 2. Afirmamos la importancia de las movilizaciones permanentes, creativas y pacíficas para la promoción y defensa de lo justo que emana de la voluntad y la necesidad de las mayorías, o de minorías marginadas. 3. Rechazamos toda cooperación con la injusticia, con cualquier acción que vaya en contra de los principios por los que luchamos; de darse tal cooperación, es condenable sin atenuantes. 4. Afirmamos tajantemente que la desobediencia civil es legítima y hasta necesaria si persigue objetivos de justicia social y ecológica que es necesario rescatar o afirmar. 5. Sostenemos que la no violencia implica que despreciemos la injusticia, los actos negativos y oprobiosos, pero no a las personas. 6. La verdadera democracia se sustenta en la relación pacífica, equitativa, basada en la reciprocidad y la no violencia entre los seres humanos, que se respetan y consideran mutuamente. 7. La no violencia debe ser parte del consenso social, pero debe también ser asumida como principio de vida individual. La violencia equivale al suicidio. 8. Creemos que si hemos sido objeto de agravio, este debe rechazarse sin usar la violencia como respuesta, pues somos conscientes que la espiral resultante puede terminar acabando con todos. 9. Sostenemos que toda causa, por noble o justa que parezca, pierde legitimidad cuando es defendida por métodos violentos. 10. En paz, por medios no violentos, con imaginación y voluntad, es deber fundamental e ineludible nunca dejar de confrontar a la injusticia, al mal, a la inequidad, a todo acto o circunstancia que comporte la destrucción de las fuentes de vida, de la vida misma.

«Reconocemos que en la diversidad que nos constituye como colectividad múltiple, el ejercicio de la libertad tiene variadas manifestaciones culturales que dependen de diversas adecuaciones territoriales necesarias, las que deben respetarse mientras mantengan como prioridad el respeto por la vida».

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VI. Nuestra lucha es por el Buen Vivir
En nuestra cosmovisión hay tres: El cazador-destructor; el dios creador que da la vida; el cuidador que protege la vida de la muerte que provoca el cazador. Nosotros somos cuidadores y vamos a dar nuestra vida luchando contra el destructor. Dirigente awajún luego de los eventos de Bagua – 2009 1. Anunciamos claramente nuestra voluntad de construir una sociedad del Buen Vivir sustentada en la voluntad social de afirmar la relación armónica entre todos los componentes de la biósfera, que comparten supraderechos condicionados, y el cuidado de las fuentes de vida. Es decir que el Buen Vivir es más que un objetivo, es un camino. 2. No tenemos más consigna política ni modelos que el de la naturaleza y la posibilidad de equilibrio y armonía sostenible, que es posible en los componentes de los ecosistemas proveedores de vida. 3. Afirmamos que es necesario recuperar los aprendizajes de miles de años de vida en nuestro territorio de los pueblos originarios, para adaptarlos a la organización social sostenible que queremos legar a las futuras generaciones. 4. Creemos en una democracia ecológica que valora a personas y especies diversas por sí mismas y no por algún potencial económico de apropiación social colectivo y mucho menos privado. 5. Priorizamos una organización social de economía viviente, que se construye sobre todo en economías locales; en una democracia viviente basada en la inclusión, la solidaridad y donde las decisiones se tomen de abajo hacia arriba con comunidades locales fortalecidas, y donde el apoyo mutuo se reivindique como motor para la vida. 6. Nos afirmamos en el principio de autonomía y de afirmación endógena de desarrollo, con soberanía

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alimentaria, energética y de todos los elementos indispensables para la vida plena, condicionando la eventual presencia de huella ecológica ajena a la satisfacción de nuestras prioridades. 7. Afirmamos que el Buen Vivir valora al yo colectivo, a hombres y mujeres en el seno de su comunidad y valiosos en sí mismos por esa interdependencia, y rechaza la visión masificadora de las personas y su despersonalización, propios de las concepciones occidentales hegemónicas. El yo colectivo comunitario es contrapuesto a la masificación y alienación propias de la vida de las sociedades del progreso lineal inconsciente de la finitud de las fuentes de vida. 8. Reconocemos que el Buen Vivir es un medio, es un objetivo y es también una actitud que presume una relación de reciprocidad entre seres humanos y naturaleza, en la síntesis de territorio. Ello garantiza la supervivencia y la continuidad, facilitando los encadenamientos tróficos y el equilibrio. 9. El Buen Vivir rechaza toda pretensión de sostenibilidad antropocéntrica y utilitaria, porque define a la vida misma en la complementariedad e interdependencia de supraderechos condicionados de los componentes de los ecosistemas, y se define en un ideal de armonía. Y es la armonía el eje central de toda posibilidad de convivencia en justicia, paz y equidad.

«No tenemos más consigna política ni modelos que el de la naturaleza y la posibilidad de equilibrio y armonía sostenible, que es posible en los componentes de los ecosistemas proveedores de vida».

todos los pueblos del Perú que se expresan en diversas formas de lucha a nivel local, regional y nacional. Saludamos por ello que la CPN haya invocado a todas las bases libertarias a promover alianzas con organizaciones sociales de cada lugar, a fin de fortalecer lo que en la práctica es un movimiento amplio por el Perú. Tierra y Libertad ha lanzado, desde las instancias de la Comisión Política Nacional (CPN) y la Comisión Ejecutiva Nacional (CEN), una propuesta de Frente Amplio que prioriza la alianza con los movimientos sociales nacionales, regionales y locales. La misma deberá ser sometida a la aprobación del Segundo Congreso Nacional Ordinario de Tierra y Libertad. La Corriente Verde Indígena respalda la propuesta y considera que hay que poner todo el énfasis necesario para que la columna vertebral del Frente Amplio esté conformada por las organizaciones y movimientos sociales que están en la primera fila de la lucha contra los megaproyectos extractivistas y la política neoliberal. El Frente Amplio no es ni puede ser una alianza de partidos políticos. Es por encima de todo un proyecto de carácter estratégico, que trasciende lo electoral y coyuntural porque se dirige a construir una alternativa de gobierno para el cambio, expresión del poder popular, enraizada en la unidad de La convocatoria a la unidad de los pueblos lleva implícita la necesidad de reconocer y dar visibilidad a la plurinacionalidad que es la esencia de la que está formada la comunidad de pueblos que habitan nuestro país. Es entonces a un Frente Amplio de los Pueblos del Perú que estamos llamando, a un frente de lucha precursor de un Estado Plurinacional y defensor de las bases materiales de subsistencia y en consecuencia de la garantía del cumplimiento de los derechos fundamentales. Hacia ese frente de lucha se debe ir avanzando, como objetivo central del rediseño general de sociedad que los pueblos reclaman. Al lograr amalgamar en un Frente Amplio de los Pueblos las luchas diversas de los pueblos en las zonas rurales de costa, sierra y selva con los movimientos urbanos que empiezan a despertar ante situaciones límite que ya se manifiestan, estaremos también diseñando desde ahora el “otro mundo posible” al que aspiramos. A este proyecto pueden sumarse los grupos políticos que deseen dejar atrás la historia de caudillismos, hegemonismos y acomodos.