INGENIERÍA Investigación y Tecnología V.

1, 17-26, 2004
(artículo arbitrado)
Impacto tecnológico de aceros grado API 5L X-70 para la
fabricación de ductos de 36” de diámetro resistentes al gas
amargo
G. Arámburo-Pérez, S. García-Galán, R. Pérez-Campos y J.A. Juárez-Islas
Facultad de Química, UNAM,
Instituto Mexicano del Petróleo e Instituto de Investigación de Materiales, UNAM
E-mails: gerardoa@servidor.unam.mx, sergiogg@servidor.unam.mx y
julioalb@servidor.unam.mx
(recibido: febrero de 2003; aceptado: junio de 2003)
Resumen
Se evaluó el impacto del proceso en la fabricación de planchones de acero grado API X-70,
asimismo, el proceso de deformación termomecánico controlado, más el enfriamiento de
placas. El proceso para producir los planchones involucra el uso de 100% de hierro esponja,
el cual es alimentado a un horno eléctrico, desgasificado al vació y colado continuamente. Al
planchon resultante se le aplica un programa de laminación en caliente controlado y a las
placas resultantes se le aplica un enfriamiento al aire o acelerado. La mayoría de las placas
enfriadas al aire mostraron una estructura bandeada, algunas presentaron una región con
segregación central y otras la segregación central más la presencia de intermetálicos.
Después de modificar el proceso de fabricación del acero, su control termomecánico y su
programa de enfriamiento, se obtuvo una placa con una microestructura ferrítica más un
0.5% en volumen de bainita. Esta microestructura junto con el resultado de sus propiedades
mecánicas, cumplen con las propiedades del acero grado API 5L X-70, las cuales son
requeridas en los tubos de acero por la indu stria petrolera.
Descriptores: tubo, acero, API 5L X-70, termomecánico.
Abstract
Sev eral steel plates in the as-hot rolled plus cooled con di tion were stud ied, in or der to eval u -
ate the im pact of the steelmaking route and the con trolled thermomechanical pro cess ing
plus the cool ing me dia. The steelmaking route to pro duce the slabs in volved the use of
100% sponge iron which was feed into an elec tric arc fur nace, vac uum de gassed, la dle
treated and con tin u ously casted. Af ter soak ing, a con trolled thermomechanical pro cess ing
sched ule was ap plied to steel slabs fol lowed by air on ac cel er ated cool ing of plates. Most of
the re sult ing steel plates cooled in air showed a banded struc ture, which some times pre -
sented a cen tral seg re ga tion re gion. The worst plates with a cen tral seg re ga tion re gion
showed intermetallic com pounds in it. Af ter mod i fi ca tions of the steelmaking route and the
con trolled thermomechanical/cool ing sched ule, a steel plate with a fer rit ic microstructure
plus 0.5 in vol % of bainite was ob tained. This microstructure to gether with the re sult ing me -
chan i cal prop er ties, ful filled the API grade 5L X- 70 prop er ties, re quired by the oil in dus try.
Key words: pipe, steel, API 5L X-70, thermomechanical.
Introducción
Actualmente se ha incrementado la demanda
de aceros con alta resistencia mecánica y
resistencia al gas amargo para la cons-
trucción de ductos que transporten hidro-
carburos. Se ha señalado que la fabricación
de este tipo de aceros requiere de una
práctica estricta de aceración, una lami-
nación en caliente del planchon en forma
controlada, más un enfriamiento acelerado
de la placa deformada (Mendoza et al .,
1999). Con respecto a la práctica de
aceración, los desarrollos tecnológicos han
permitido la producción de aceros con
elementos microaleantes controlados en
ppm (Mendoza et al ., 2000a), permitiendo
una mejor respuesta cuando se someten a
los procesos termo- mecánicos. Por ejemplo,
con contenidos de C (<0.05 % en peso) se
mejora la soldabilidad y se re duce el en-
durecimiento de la zona afectada por el calor.
Los bajos contenidos de S disminuyen la
susceptibilidad al agrietamiento por H
2
y los
bajos contenidos de P reducen la tendencia
al endurecimiento en regiones segregadas.
El con trol de la morfología de las inclusiones
mejora la tenacidad y la degradación de
tuberías debido a la presencia del H
2
S
(Mendoza et al ., 2000b).
Con respecto a la composición química del
acero, debe ser diseñada de tal forma que
responda al proceso de laminación en
caliente controlado, junto con el proce-
dimiento de enfriamiento acelerado para
alcanzar el límite de fluencia y la tenacidad
que requieren las tuberías de aceros de 36
pulgadas de diámetro, en donde el acero
grado API 5L X-70 ha sido el de mayor
aceptación. La composición química del
acero que satisface las propiedades
mecánicas del acero grado API 5L X-70, con
resistencia al gas amargo, es del tipo
Fe-C-Mn-Nb. Por esta razón, varios estudios
se han llevado a cabo con el propósito de
correlacionar los contenidos de Nb con el
procedimiento de laminación controlada
(Hulka, 1983); (Hashimoto y Komiso, 1983),
más el efecto del enfriamiento acelerado
(Hulka et al., 1990), con el propósito de
alcanzar dos metas: la resistencia al gas
amargo y las propiedades de los aceros API
X-70 o X-80 (Hashimoto y Komiso, 1983);
(Hulka et al., 1991). Este trabajo reporta los
resultados de pruebas experimentales para
fabricar y procesar un acero del tipo
Fe-C-Mn-Nb capaz de re sponder al
tratamiento termomecánico controlado, más
el enfriamiento de placas, con el propósito de
satisfacer las propiedades de un acero tipo
API 5L X-70.
Procedimiento exper i mental
La tabla 1 muestra la composición química
del grado de acero bajo estudio. La ruta para
la fabricación del acero para producir los
planchones involucró el uso del 100% hierro
esponja, el cual se alimenta a un horno de
arco eléctrico desgasado al vacío, tratado en
la olla y colado continuamente.
El procesamiento termomecánico contro-
lado involucró la laminación gruesa de los
planchones en un rango de temperaturas de
1200°C a 1020°C. Este procedimiento de
laminación controlada toma la ventaja de la
adición del Nb, el cual precipita a bajas
temperaturas, como partículas finas de
carbonitruros en la austenita, estabilizando la
deformación de los granos de γ, previniendo
o al menos retardando la recristalización de
los granos de γ .
18 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Impacto tecnológico de aceros grado API 5L X-70 para la fabricación de ductos ...
El procedimiento final de laminación se lleva
en el rango de temperatura de 1020°C a los
790°C u 890°C. Las placas en donde el
último paso de laminación finalizó a 790°C,
fueron enfriadas al aire hasta alcanzar la
temperatura ambiente. Las placas, en donde
la temperatura final de laminación fue de
890°C, fueron enfriadas de manera
acelerada a (∼6°C/seg) hasta alcanzar los
670°C y enfriadas al aire hasta alcanzar la
temperatura ambiente.
La caracterización de la microestructura
se llevó a cabo mediante el uso de un
microscopio electrónico de barrido (Ste reo-
scan 440), microanálisis (Philips 1200) y
análisis termogravimétricos (Cole Palmer),
éstos se emplearon para caracterizar las
regiones centrales segregadas. Las pruebas
de tensión de las placas se llevaron a cabo
en una maquina (Instron 1125). Los ensayos
se realizaron con una velocidad de avance
del cabezal de 5.0 mm/min. Las pruebas de
impacto charpy con muesca en V.
Resultados y discusión
La figura 1 muestra las microestructuras
observadas en el grupo de placas anali-
zadas. La microestructura consistió de: a)
granos de ferrita con un bajo contenido de
granos de bainita (Fig. 1a), b) granos de
ferrita con un bajo contenido de perlita (Fig.
1b), c) una microestructura en bandas de
ferrita y de perlita (Fig. 1c), d) una
microestructura en bandas con una ligera
región cen tral segregada (Fig. 1d), e) una
microestructura bandeada con una región
cen tral segregada (Fig. 1e) y f) una mi-
croestructura en bandas con una región
altamente segregada con intermetálicos en
ella (Fig. 1f).
Las microestructuras observadas en las
figuras 1c a 1f, fueron obtenidas después de
aplicar a los planchones una laminación
gruesa controlada, en el rango de
temperaturas de 1200°C a 1020°C, seguido
por una laminación fina en el rango de
temperaturas de 1020°C a 790°C, para
después dejar enfriar las placas al aire hasta
alcanzar la temperatura ambiente. Las
microestructuras observadas en las figuras
1a y 1b, fueron obtenidas después de llevar a
cabo una modificación en la práctica de la
fabricación del acero, aplicando una lami-
nación controlada gruesa al planchon,
seguida por una laminación controlada fina
en un rango de temperaturas de 1020°C a
890°C, enfriando de manera acelerada a las
placas en el rango de 890°C a 660°C
( ∼6°C/seg) seguido de un enfriamiento al aire
hasta alcanzar la temperatura ambiente.
Datos adicionales a la microestructura
observada en la figura 1 se muestran en la
tabla 2, por ejemplo, el tamaño de grano
ferrítico fue casi constante; sin em bargo, el
por ciento de ferrita se incrementó hasta un
10.8 %. La cantidad de perlita dependerá de
la composición química del acero y su
velocidad de enfriamiento du rante la soli-
dificación (microsegregación).
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 19
G. Arámburo-Pérez, S. García-Galán, R. Pérez-Campos y J.A. Juárez-Islas
Tabla 1. Composición nominal de aceros API 5L X-70 bajo estudio ( % en peso)
C Mn Si S P Al Nb Cu Cr Ni Ti Ca N
2
0.037 1.50 0.14 <0.003 <0.015 0.03 0.09 0.27 0.26 0.16 0.010 0.0025 0.0040
20 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Impacto tecnológico de aceros grado API 5L X-70 para la fabricación de ductos ...
Figura 1. Diferentes microestructuras de la placa de acero bajo estudio. (a) Granos de ferrita con
presencia de bainita (marcado con b), (b) Granos de ferrita con manchas obscuras de perlita, (c)
Perlita y ferrita bandeada, (d) Una microestructura que presenta una segregación en la parte
central,(e) Microestructura bandeada con una segregación en el centro,(f) Microestructura
bandeada con una segregación metálica al centro que corresponde a un intermetálico (señalado por
la flecha)
Con respecto a los resultados de los
microanálisis obtenidos en regiones de
segregación cen tral, la figura 2 muestra la
distribución de los elementos Mn y Cr. Como
puede observarse, el contenido de Mn con
una composición nom i nal de aproxi-
madamente 1.5% en peso en la ferrita, en
ambos extremos de la región cen tral se-
gregada, se incrementa hasta contenidos de
2.35% en peso en áreas de la banda
segregada, donde la prin ci pal microestructura
es la perlita. El contenido de Cr se incrementó
de 0.25 a 0.35 % en peso. No se detectó la
presencia de otros elementos segregados en
regiones centrales de la placa.
Adicionalmente, se observó la presencia de
intermetálicos en áreas de severa se-
gregación cen tral. Estos intermetálicos
Fe
2
Nb (Figura 3) fueron identificados por
medio del análisis por WDS y análisis
termogravimétricos. También se observó la
presencia de inclusiones no-metálicas como
CaO.Al
2
O
3
, las cuales fueron identificadas
mediante microanálisis EDAX.
Como se esperaba, las peores propiedades
mecánicas se obtuvieron en muestras que
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 21
G. Arámburo-Pérez, S. García-Galán, R. Pérez-Campos y J.A. Juárez-Islas
Tabla 2. Análisis de la microestructura de la figura 1
Estructura
Tamaño del grano
ferrítico (µm)
Perlita
(%)
Bainita
(%)
Espesor de la
segregación central
(µm)
Intermetálico
Ferrita + bainita (1a) 11.45 --- <0.5% --- ---
Ferrita + algo de perlita (1b) 12.74 4.2 --- ---- ---
Bandas (1c) 13.37 8.4 --- --- ---
Bandas + ligera segregación
central (1d)
11.45 8.9 --- 3.4 ---
Bandas + segregación
central (1e)
12.86 9.3 --- 8.9 ---
Bandas + fuerte segregación
central (1f)
12.14 10.8 --- 10.5 Fe2 Nb
Figura 2. Distribución de la concentración del Mn y Cr, la cual ocurre en la región central de
la placa (Fig. 1e)
presentaron una segregación cen tral muy
pronunciada con la presencia de inter-
metálicos en ella (Tabla 3). Por lo que la
siguiente acción fue la de modificar la
práctica de fabricación de acero.
22 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Impacto tecnológico de aceros grado API 5L X-70 para la fabricación de ductos ...
a
Fi gura 3. a) Diagrama de fases Fe-Nb, b) Gráfica del WDX del intermetálico observado en
la segregación central, c) Gráfica del TGA (1=1310°C, 2=1377°C, 3=1425°C ). Indica la
temperatura del inicio y fin de la precipitación del Fe
2
Nb
Tabla 3. Propiedades mecánicas de placa con segregación central
Límite de fluencia
*1
Ultima Resistencia a la
tensión
*2
Elongación
*3
TCVN
*4
Trans. Long.
MPa (ksi) MPa (ksi)
Trans. Long.
MPa (ksi) MPa (ksi)
Trans. Long.
(%) (%)
Lb-Ft (J)
373.4 (54.2) 312.8 (45.4)
398.2 (57.8) 340.3 (49.4) 28 20 12.2 (9)
352.7 (51.2) 381.7 (55.47) 415.4 (60.3) 403.0 (58.5)
29 26
32.6 (24)
Propiedades requeridas para el acero API grado 5L X-70.
* 1
límite de fluencia: transversal 460 MPa (67.7 ksi), lon gi tu di nal 440 MPa (63.8 ksi).
Dos modificaciones fueron adoptadas: 1) Se
modificó la composición de la ferroaleación
de tal forma que su punto de fusión fuera de
∼1590°C (Figura 3). Du rante la práctica de
fabricación del acero, la ferroaleación se
añadió a una temperatura de ∼1600°C
evitando la presencia de este intermetálico
en regiones centrales del planchon, 2) el
acero líquido fue colado con un máximo de
sobrecalentamiento de ∼20 °C, permitiendo
la formación de una zona equiaxiada en la
región cen tral del planchon, dando lugar a
una mejor distribución de los elementos, y al
mismo tiempo, eliminar la región cen tral
segregada (Tabla 4).
Con respecto al procedimiento de lami-
nación controlada, puede mencionarse que el
Nb hasta (0.09% peso) se añadió con el
propósito de maximizar el refinamiento de
grano y mejorar ambas propiedades, la
tenacidad y la resistencia mecánica, con la
ventaja de que la laminación final se llevó a
cabo en las regiones en donde la austenita ya
no recristaliza (Meester, 1997) y (Dormagen,
1988). Sellars (1986), remarcó que para
obtener una estructura austenítica que pro-
duzca un tamaño de grano ferrítico muy fino y
uniforme, una posibilidad es la de producir
grano austenítico deformado, inhibiendo la
recristalización entre pasos y utilizando el
efecto de deformación inducida por preci-
pitación. La otra posibilidad es la de producir
un grano fino completamente recristalizado,
finalizando la laminación arriba de la tem-
peratura de deformación inducida por de-
formación. La primera opción fue aplicada al
acero bajo estudio. La laminación fina se inició
a una temperatura de ∼1020°C, permitiendo la
deformación inducida por precipitación de
carbonitruros de Nb (Subramaniam y Zou,
1991), con el propósito de reducir o suprimir la
recristalización de la austenita antes de iniciar
la última etapa de laminación. La imple-
mentación de un enfriamiento acelerado a las
placas inmediatamente después del último
paso de laminación permitirá el refinamiento
del grano ferrítico y una fina dispersión de
Nb(C,N). Para la composición del acero
investigado, la laminación fina se inició a una
temperatura de ∼1020°C, con el propósito de
acondicionar la fase (γ) a temperaturas rela-
tivamente altas de laminación, lo cual permi-
tiera altos contenidos de niobio en las
temperaturas fi na les de laminación. Los me-
jores resultados en término de microestructura
se muestran en la figura 1a, la cual corresponde
a granos finos de ferrita más bainita, (Haumann
y Koch, 1996); (Nagasuki et al., 1980).
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 23
G. Arámburo-Pérez, S. García-Galán, R. Pérez-Campos y J.A. Juárez-Islas
* 2
última resistencia a la tensión: transversal 530 MPa (76.9 ksi), lon gi tu di nal 505 MPa (73.2 ksi).
* 3
elongación: transversal 32 %, lon gi tu di nal 32 %.
* 4
charpy muesca en forma de V: 81.87 J (111 Ft-lb) a -58 F (-50°C) en la región cen tral.
Tabla 4. Longitud de la región columnar y equiaxiada como una función del
sobrecalentamiento del planchon de 25 cm de espesor
Sobrecalentamiento →
20°C 30°C 40°C
Longitud ↓
Columnar 7.5 10.0 12.5
Equiaxiada 5.0 2.5 ---
Después de modificar la práctica de fabricación
de acero y la práctica de laminación, al final la
laminación se terminó a una temperatura de
∼890°C e inmediatamente después las placas
resultantes se enfriaron en agua a una ve-
locidad de ∼6 °C/seg., y las propiedades
mecánicas correspondieron al acero grado API
5L X-70, lo cual se ejemplifica en la tabla 5 con
una microestructura sim i lar a la mostrada en la
figura 1a.
Como se puede observar, las propiedades
logradas después de estas pruebas fueron el
resultado de la interrelación entre la com-
posición química y las condiciones de pro-
cesamiento. Por ejemplo, la figura 4 muestra
el efecto del contenido de Nb sobre las
propiedades mecánicas del acero con 0.03 %
peso C, como se reportó en (Gray, 1997),
junto con los resultados obtenidos en esta
investigación.
24 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Impacto tecnológico de aceros grado API 5L X-70 para la fabricación de ductos ...
Tabla 5. Propiedades mecánicas alcanzadas en las placas con laminación controlada más
enfriamiento acelerado
Límite de fluencia
Trans. Long.
MPa (ksi) MPa (ksi)
Última resistencia a la tensión
Trans. Long.
MPa (ksi) MPa (ksi)
Elongación
Trans. Long.
(%) (%)
TCVN
Lb-Ft (J)
514.0 (74.5) 465.7 (67.5) 569.2 (82.5) 545.1 (79.0) 54 32 405.3 (299.0)
517.5 (75.0) 469.2 (68.0) 565.8 (82.0) 541.6 (78.5) 48 33 293.7 (216.6)
496.8 (72.0) 465.7 (67.5) 555.4 (80.5) 538.2 (78.0) 57 31 294.1 (217.0)
517.5 (75.0) 483.0 (70.0) 572.7 (83.0) 555.4 (80.5) 60 34 405.3 (299.0)
507.1 (73.5) 503.7 (73.0) 558.9 (81.0) 569.5 (82.5) 60 27 405.3 (299.0)
489.9 (71.0) 507.1 (73.5) 565.8 (82.0) 576.1 (83.5) 60 27 389.9 (287.6)
Figura 4. Propiedades mecánicas vs contenido de Niobio
A pesar de que las condiciones de pro-
cesamiento fueron ligeramente diferentes, el
límite de fluencia y la última resistencia a la
tensión para (0.09 % peso Nb) corresponde
al acero grado API 5L X-70, sin deterioración
de la tenacidad.
Conclusiones
1.- La práctica para la producción de acero
grado API 5L X-70 fue modificada para
cumplir con los requisitos de tuberías re-
sistentes al gas amargo. Esta modificación
se realizó du rante el tratamiento del acero en
la olla e involucró la adición del ferroniobio,
tomando en cuenta su punto de fusión.
2.- Se evitaron las regiones centrales
altamente segregadas y con la presencia de
compuestos intermetálicos, mediante la
adición del ferroniobio a una temperatura
≥1600°C y colando continuamente el acero
con un sobrecalentamiento de ∼20°C.
3.- Las propiedades mecánicas del acero
bajo estudio cumplieron con las propiedades
requeridas por el acero grado API 5L X-70,
después de aplicar un procedimiento de
laminación controlado del planchon y un
enfriamiento acelerado a las placas.
4.- Se observó que contenidos de Nb de
hasta 0.09 % en peso, en aceros con bajos
contenidos de elementos intersticiales,
generan propiedades sobresalientes en
aceros, aún utilizando altas temperaturas en
la laminación fina.
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26 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Impacto tecnológico de aceros grado API 5L X-70 para la fabricación de ductos ...
Semblanza de los autores
Gerardo Arámburo-Pérez . Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Química, UNAM como ingeniero químico
metalúrgico. Actualmente participa en proyectos y asesorías para la indu stria en el área de materiales. Ha ocupado
la jefatura de varios laboratorios del Departamento de Ingeniería Metalúrgica.
Sergio García-Galán . Es ingeniero químico metalúrgico por la Facultad de Química de la UNAM. Obtuvo la maestría en
metalurgia en la misma Facultad. Actualmente realiza diferentes asesorías a la indu stria del sector publico o privado
y es experto en metalografía óptica.
Ramiro Pérez-Campos . Es egresado de la Escuela Supe rior de Física y Matemáticas del Instituto Politécnico Nacional.
Obtuvo su maestría en física por el CINVESTAV y el doctorado en Física (Ph.D) por el Depart ment of Physics de la
Univer sity of Alberta en Canadá. Posteriormente logra el posdoctorado en el Departamento de Microscopía
Electrónica del Kernforschunzentrum KFA en Julich, Alemania. Recibió la distinción anual Alex ander Von Humboldt
Fellow en 1988, por la Fundación Alex ander Von Humboldt de Alemania, otorgada a investigadores destacados en
los campos de las Ciencias e Ingeniería. Es investigador del Centro de Ciencias Físicas de la UNAM desde 1992.
Fue jefe del Departamento de Síntesis y Caracterización de Materiales del ININ en 1996, coordinador del programa
universitario de ciencia e ingeniería de materiales de la UNAM, (2000-2001), coordinador del programa de
investigación y desarrollo de ductos en el Instituto Mexicano del Petróleo (Mayo/2001 a la fecha). Es autor de 135
artículos en revistas internacionales refereadas, es árbitro internacional de la revista Journal of Solid State Chem -
istry y de la Revista Latinoamericana de Metalurgia y Materiales, así como editor internacional de la Revista de la
Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Vene zuela y Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias
desde 1987.
Julio Alberto Juárez-Islas . Obtuvo el grado de doctor en metalurgia en la Universidad de Shef field, Escuela de
Materiales, Unidad Kingdom en 1987. Es investigador del Instituto de Física de la UNAM e investigador del Instituto
de Investigación de Materiales, UNAM. Actualmente es coordinador del programa universitario de cienci a e
ingeniería de materiales.
INGENIERÍA Investigación y Tecnología V.1, 27-47, 2004
(artículo arbitrado)
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales
n-dimensionales
M.A. Murray-Lasso
Unidad de Enseñanza Auxiliada por Computadora
Departamento de Ingeniería de Sistemas. División de Estudios de Posgrado
Facultad de Ingeniería, UNAM
E-mail: mamurray@servidor.unam.mx
(recibido: junio de 2002; aceptado: mayo de 2003)
Resumen
A diferencia del producto interno entre vectores que se define sin problemas como una
operación binaria para vectores en n dimensiones, el producto vecto rial o producto cruz
normalmente se define solamente para vectores tridimensionales. Si en vez de insistir en
que el producto vecto rial es una operación binaria, se reconoce que resulta más benéfico
considerarla como una operación (n – 1)-aria, donde n es la dimensión del espacio, (en
tres dimensiones como n–1 = 2, no hay diferencia entre binaria y (n – 1)- aria). La
generalización del producto vecto rial a cualquier número de dimensiones a partir de n = 1,
procede fácilmente y con aplicaciones útiles. En este artículo se define un producto vecto -
rial entre n–1 vectores n-dimensionales. Se dan dos aplicaciones con ejemplos ilustrativos
de dicha definición: al cálculo de volúmenes de paralelepípedos y simplejos
n-dimensionales que son las generalizaciones a n dimensiones del paralelogramo y
paralelelpípedo y del triángulo y tetraedro, así como a la solución de ecuaciones lineales
simultáneas. Los desarrollos se basan en las propiedades de los determinantes.
Descriptores: producto vectorial, producto cruz, n-dimensional, hiperárea, hipervolumen,
simplejo.
Abstract
Con trasting with the in ner prod uct be tween vec tors which is de fined with out prob lems as a
bi nary op er a tion in n di men sions, the vec tor or cross prod uct is nor mally de fined only for
three-dimensional vec tors. If in stead of in sist ing that the cross prod uct is a bi nary op er a -
tion it is rec og nized that it is more use ful to con sider it as an (n – 1)-ary op er a tion, where n
is the di men sion of the space, (in three di men sions, since n – 1 = 2, there is no dif fer ence
be tween bi nary and (n – 1)-ary op er a tions.) With this pro vi sion, the gen er al iza tion of the
cross prod uct to any num ber of di men sions from one on, pro ceeds very nat u rally and has
use ful ap pli ca tions. In this ar ti cle we de fine a cross prod uct be tween n – 1 n-dimensional
vec tors. Two ap pli ca tions are given with il lus tra tive ex am ples to the cal cu la tion of vol umes
of n-dimensional par al lel epi peds and simplices, which are the gen er al iza tions to n di men -
sions of the par al lel o gram and parallelepiped and the tri an gle and tet ra he dron and to the
so lu tion of sets of si mul ta neous lin ear equa tions. The de vel op ments are based of the prop -
er ties of de ter mi nants.
Key words: vec tor prod uct, cross-product, n-dimensional, hyperarea, hypervolume,
sim plex.
Introducción
La geometría plana y tri di men sion al eucli-
deana se ha generalizado para admitir
versiones en n dimensiones. Dado que
nuestra intuición reconoce solamente 3
dimensiones, para manejar la geometría
n-dimesional es necesario hacerlo analí-
ticamente. La prin ci pal herramienta para
realizarlo es la teoría de vectores, aunque
también juegan un papel importante la
geometría analítica en n dimensiones y el
álgebra lin eal (Aleksandrov et al., 1963 y
Smirnov, 1970). Existe una rica y útil teoría
de vectores en n dimensiones que es una
extensión por analogía de conceptos tridi-
mensionales. A continuación, con el pro-
pósito de comenzar a tratar el tema sin tener
que introducir con toda precisión y completez
la teoría de vectores n-dimensionales, se
esboza de una manera in for mal y sim-
plificada los principales conceptos, refiriendo
al lector a algún libro como (Birkhoff y Mac
Lane 1965) para detalles y tratamientos más
rigurosos.
Aunque no se pueda representar en
términos geométricos convencionales para
n>3, se postula como sistema de referencia
un conjunto de n ejes ortogonales entre sí
que parten desde un punto es pe cial llamado
origen, al cual denotaremos con O y
postulamos n vectores unitarios (con longitud
1) orientados en la dirección positiva de cada
uno de los ejes. A estos vectores unitarios les
llamaremos i, j, k, . . . , l. Elegido un sistema
de referencia (origen y n ejes orientados
ortogonales entre sí con sus n vectores
unitarios), cualquier punto X del espacio
queda determinado por n coordenadas (x1,
x2, . . . , x n ) cuyo significado es que el punto X
corresponde con la punta de un vec tor
n-dimesional X que arranca del origen y
queda expresado de una manera única por la
siguiente expresión
X = x
1
i +x
2
j +x
3
k +. . . +x
n
l
La suma de vectores n-dimensionales es
una extensión de la fa mil iar Ley del Polígono,
en la cual se colocan los sumandos des-
plazando las flechas paralelas a sí mismas
(sin cambiar dirección o sentido), de tal
manera que el primer sumando apoya la cola
del vec tor en el origen, el segundo sumando
apoya su cola en la punta del primer
sumando, . . . , el i-ésimo sumando apoya su
cola en la punta del (i–1)-ésimo sumando, . . ,
el n-ésimo sumando apoya su cola en la
punta del (n–1)-ésimo sumando. El resultado
de la suma es el vec tor que va del origen a la
punta del n-ésimo sumando. Para tres
dimensiones, la figura 1 ilustra el proceso.
Para n dimensiones (n>3) a falta de una
interpretación geométrica se de fine la suma
u + v de los vectores u = (u
1
, u
2
, . . . , u
n
) y v
= (v
1
, v
2
, . . . , v
n
) de la siguiente manera (la
definición es válida también para vectores en
espacios con n≤3 dimensiones)
u + v = (u
1
+ v
1
, u
2
+ v
2
, . . . , u
n
+ v
n
)
Esta definición co in cide con la inter-
pretación geométrica para n≤3.
Para que el proceso quede bien definido
es necesario decir que se entiende por el
producto de un escalar como x
1
por un vec -
tor como i en la expresión de X. (Aunque en
tratamientos más completos el conjunto de
escalares puede ser cualquier campo, aquí,
solamente consideraremos escalares que
son números re ales). Si el escalar es
positivo, el resultado es otro vec tor con la
28 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
misma orientación y sentido que el vec tor
orig i nal, pero con una longitud x
1
veces más
larga (o más corta si el número es menor que
1) . Si el escalar es negativo el resultado es el
mismo pero con el sentido invertido. Cuando
el escalar es cero el producto da como
resultado el vec tor cero representado con 0,
que es un vec tor con cero longitud y se
representa con un punto en el origen,
además de tener la propiedad de que al
sumarle el vec tor cero a cualquier otro vec tor
el resultado es el mismo vec tor.
Analíticamente podemos definir la mul-
tiplicación del escalar a por el vec t or X = (x1 ,
x
2
, . . . , x
n
) como el vec tor a X = (a x
1
, a x
2
, . .
. , a x n). El producto de un escalar por un vec
-
tor está cerrado en el espacio vec to rial y por
definición es lo mismo av que va, es decir, el
producto de un escalar por un vec tor es
conmutativo por definición. También es ne-
cesario decir qué se entiende por la longitud
de un vec tor, ya que hemos hablado de
vectores unitarios y de cómo en el producto
entre un escalar positivo y un vec tor, el vec -
tor se alarga o se acorta.
La longitud o magnitud de un vec tor X que
normalmente se denota con | X | es por
definición,
X · + + + x x x
n 1
2
2
2 2
...
En la expresión an te rior se toma el valor
positivo de la raíz cuadrada.
Aunque ya se mencionó que los ejes son
ortogonales entre sí, y por lo tanto los
vectores unitarios también, completamos la
definición de ortogonalidad definiendo el
producto interno entre dos vectores x = (x1 ,
x
2
, . . . , x
n
) y y = (y
1
, y
2
, . . . , y
n
). El producto
interno entre dos vectores x, y es un número
(técnicamente se llama un escalar) que
representamos con x.y cuyo valor está dado
por
x . y = x
1
y
1
+ x
2
y
2
+ . . . + x
n
y
n
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 29
M.A. Murray-Lasso
i
u
u
2
x3
x
1
1
1
1
v
w
u+v+w
3
2
1
1
u = i + 2j + k, v= i +j + 2k, w= i
+ j + 3k
u +v+w=3i +4j +6k
1
j
x
2
k
Figura 1
Cuando el producto interno entre dos
vectores vale cero, decimos que los vectores
son ortogonales. Por lo tanto, debido a que
los vectores unitarios están sobre ejes
ortogonales entre sí y ordenados i, j, k, . . . , l
se tiene i = (1, 0, 0, . . . , 0), j = (0, 1, 0, . . . , 0),
. . . , l = (0, 0, . . . , 1) por lo que
i . i =j . j =. . . =l . l =1; i . j = j . i =i . k = k . i =
. . . =h . l =l . h =0
es decir, el producto interno (también
llamado producto punto o producto escalar)
entre cualquier par de vectores unitarios
diferentes de un sistema de ejes ortogonales
es el escalar cero, mientras que el producto
escalar consigo mismo es la unidad.
La operación de suma de dos vectores da
como resultado un vec tor y está cerrada en el
espacio vec to rial (es decir, cualquier par de
vectores se pueden sumar sin salirse del
espacio vec to rial). La suma de vectores tiene
varias de las mismas propiedades que la
suma de números entre las que están la
conmutativa y asociativa. Con respecto a la
multiplicación entre escalares y vectores, la
suma de vectores cumple la ley distributiva y
la suma de escalares también distribuye con
respecto a los vectores, es decir,
a (u +v) =au +av
(a + b) u =au +bu
Para el producto escalar y la suma vec to -
rial también se cumple la ley distibutiva, es
decir,
u . ( v + w) = u . v + u . w
La longitud de un vec tor v también se
puede expresar por la fórmula
| v| = (v . v)
½
y la distancia entre los puntos P = (p
1
, p
2
, . . . ,
p
n
) y Q = (q
1
, q
2
, . . . , q
n
) está dada (como
postulado) por
d(P,Q) = [(p 1 – q1)
2
+ (p2 – q2)
2
+ . . . + (pn – qn)
2
]
½
Reconocemos en la última expresión una
generalización a n dimensiones del Teorema
de Pitágoras para triángulos rectángulos. En
la fórmula an te rior siempre se toma la raíz
cuadrada positiva. También se puede definir
el coseno del ángulo entre dos vectores en
un espacio n-dimesional como sigue:
cos . / θ · u v u v
Apoyo en la intuición de espacios
n-dimensionales
Aunque nuestra experiencia e intuición
corresponden a tres dimensiones, podemos
ayudarla en más dimensiones, considerando
por ejemplo, la cuarta dimensión (Davis y
Hersh, 1981). Una línea recta se forma des-
plazando (y pintando el espacio al despla-
zarse) un punto en cualquier dirección. Un
paralelogramo se forma desplazando una línea
(y pintando con la línea el espacio al
desplazarse) en una dirección diferente de la
dirección de la línea. Un paralelepípedo se
forma desplazando un paralelogramo en una
dirección diferente al plano en el que está y
pintando el espacio al desplazarse. Un pa-
ralelepípedo en cuatro dimensiones se forma
desplazando un paralelepípedo en tres di-
mensiones en una dirección diferente a las tres
en las que está el paralelepípedo que se
desplaza. Imaginándonos lo an te rior, los 8
vértices del paralelepípedo en tres dimen-
siones, generan 8 aristas adicionales a las que
30 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
tienen los paralelepípedos en sus posiciones
inicial (antes de iniciar el desplazamiento) y
final (al terminar el desplazamiento). De
acuerdo con esto, un paralelepípedo en cuatro
dimensiones tendrá 12×2 + 8 = 32 aristas.
Tendrá 8×2=16 vértices. Sus caras tridimen-
sionales (que son los paralelepípedos tri-
dimensionales generados por las caras
bidimensionales del paralelepípedo en tres
dimensiones al desplazarse en una dirección
que no está en las tres dimensiones del cuerpo
deplazado). Cada cara bidimensional gen era
una nueva cara tri di men sion al a las que se les
añaden el paralelepípedo inicial y final. Por lo
tanto, el paralelepípedo en cuatro dimensiones
tiene 6+2=8 caras tridimensionales. Cada
arista gen era con el movimiento una cara
bidimensional (un paralelogramo) más las
caras de los paralelepípedos inicial y final, por
lo tanto, el cuerpo tetradimensional tiene 12+
12=24 caras bidimensionales. (Las aristas
mencionadas arriba, serían caras unidimen-
sionales y los vértices caras cerodimen-
sionales). No obstante, nuestra limitación a
tres dimensiones, se pudo deducir varias
cosas de un cuerpo tetradimensional. Para
mejor visualización, en vez de paralelogramos
se puede pensar en cuadrados y contar
elementos de un cubo tetradimensional. La
figura 2a muestra un cubo tetradimensional
proyectado sobre tres dimensiones y pos-
teriormente dibujado por medio de una pro-
yección sobre un plano bidimensional. La
figura 2b muestra un simplejo tetradimensional
en iguales circunstancias.
Otro cuerpo tetradimensional que nos
interesa estudiar es el simplejo tetradimen-
sional. Este cuerpo es la generalización del
segmento de recta, triángulo y tetraedro.
Comenzamos con un punto para formar un
simplejo cero di men sional. A continuación
introducimos un segundo punto diferente del
primero. El segmento de recta que une los
dos puntos, constituye un simplejo unidi-
mensional. A continuación escogemos un
tercer punto que no esté en línea recta con
los primeros dos puntos. Se forma un
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 31
M.A. Murray-Lasso



Figura 2




3
4
5
Figura 2a Figura 2b.
triángulo que es el conjunto de todos los
puntos en las líneas rectas que unen los
puntos del simplejo unidimensional con el
nuevo punto. A continuación escogemos un
cuarto punto que no esté en el mismo plano
que el triángulo. El tetraedro es el conjunto
de todos los puntos de las rectas que unen el
nuevo punto con todos los puntos del
triángulo. Finalmente, escogemos un quinto
punto que no esté en el espacio tri di men sion -
al en el que está el tetraedro. El simplejo
tetradimensional es el conjunto de puntos en
las rectas que unen el nuevo punto con todos
los puntos del tetraedro. Siguiendo el
proceso se definen simplejos de más
dimensiones Dubrovin et al (1987) ¿Cuántos
vértices, aristas y caras tienen un tetraedro y
un simplejo tetradimensional? Bueno, en
cuanto a vértices siempre tienen uno más
que el número de dimensiones. Por lo tanto,
el tetraedro tiene 4 vértices y el simplejo
tetradimensional tiene 5. En cuanto a aristas,
el tetraedro tiene 6 aristas, 3 del triángulo
base y una más por cada una de las líneas
que van del nuevo punto a cada uno de los
vértices del triángulo base. El simplejo te-
tradimensional tiene 6 aristas del tetraedro
base y 4 más que van del nuevo punto a cada
uno de los 4 vértices del tetraedro. En cuanto
a caras bidimensionales, el tetraedro tiene 4
caras (de ahí su nombre). El simplejo tetradi-
mensional tiene las mismas del tetraedro
más una cara por cada arista del tetraedro
base que al unir sus dos extremos con el
quinto punto forma un triángulo adicional, por
lo que el simplejo tetradimensional tiene 10
caras triangulares (bidimensionales).
También el simplejo tetradimensional
tiene caras tridimensionales que son tetrae-
dros; comenzamos por el tetraedro base y
luego sobre cada una de 4 las caras
triangulares de este tetraedro base se apoya
otro tetraedro que tiene como cúspide el
quinto punto del simplejo. Entonces existen 5
caras tetraédricas de tres dimensiones que
“envuelven” al simplejo tetradimensional. Lo
an te rior se ilustra en la figura 2b. Las figuras
2a y 2b son del tipo de alambre, porque se
pretende dibujar solamente las aristas sin
intentar hacer opacas las caras bidimen-
sional que taparían unas a otras. En cuerpos
como los simplejos, en los cuales se
conectan todos los vértices, la cuenta del
número de “caras” de diferentes dimensiones
se puede lograr usando cálculo combi-
natórico. Se comienza con el número de
vértices que es n+1 (uno más que el número
de dimensiones n). El número de aristas es
entonces el número de combinaciones de
n+1 objetos tomados de 2 en dos. Es decir,

C
n n
n
n
2
1
1
2
1
2 2
54
12
10
+
·
+ ¸
¸

_
,

·
+

· ·
( )!
( )! !
.
.
( utili zando n ·4)
El número de caras triangulares es el
número de combinaciones de n + 1 objetos
tomados de 3 en 3.
C
n
3
1 5 43
123
60
6
10
+
· · ·
. .
. .
El número de caras tetraedrales es el
número de combinaciones de n +1 objetos
tomados de 4 en 4.
C
n
4
1 5 432
123 4
120
24
5
+
· · ·
. . .
. . .
En este artículo también interesa calcular el
volumen de paralelepípedos y simplejos de
diversos números de dimensiones. El cálculo
32 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
del volumen de un paralelepípedo, co-
menzando con un paralelogramo que es la
instancia de este cuerpo en dos dimensiones,
se hace calculando la medida de la base (en
caso de que la base sea una línea recta, su
longitud; si es bidimensional, su área; si tri di -
men sion al, su volumen, y en casos de mayor
dimensión, su hipervolumen) y multiplicando la
medida de la base por la distancia entre la
base y la “cara” paralela a la misma. La “cara”
para un paralelogramo, es un segmento de
recta; para una base plana, un paralelogramo;
para una base tri di men sion al un para-
lelepípedo; etc. En el caso de un simplejo
también se calcula la medida de la base y se
multiplica por la altura (distancia entre la
cúspide y la base) y adicionalmente se di vide
entre el número de dimensiones (para un
triángulo se di vide entre 2, para un tetraedro se
di vide entre 3; para un simplejo de 4
dimensiones se di vide entre 4, etc). Si se
acumulan los factores entre los que hay que
dividir, el volumen de un paralelepípedo n-di -
men sional es n! veces mayor que el volumen
de un simplejo de igual dimensión generado
por los mismos n+1 vectores n- dimensionales.
Nótese que el proceso es recursivo, pues para
calcular la medida de la base de un para-
lelpípedo o de un simplejo n-di men sional se
puede utilizar la expresión para el cálculo de la
medida de un cuerpo (n–1)-di men sional.
El producto cruz o producto
vecto rial en tres dimensiones
Para tres dimensiones el producto vec to rial o
producto cruz u×v de los vectores u = (u
1
,
u
2
, u
3
) y v=(v
1
, v
2
, v
3
) se de fine de la siguiente
manera (Thomas, 1960):
“Sea θ el ángulo entre los vectores u y v
no colineales, donde 0≤θ≤π, los vectores u
y v determinan un plano cuando ambos
parten del origen; sea n un vec tor unitario
per pen dic u lar al plano de u y v y apuntando
en el sentido en el que avanzaría un tornillo
de rosca derecha cuando se gira un ángulo
θ≤π que sobreponga el vec tor u sobre el
vec tor v, entonces el producto cruz o pro-
ducto vec to rial u×v está dado por
u v nuv × · senθ
Si se utilizan las componentes cartesianas
de u y v se puede demostrar que
formalmente
u v
i j k
i j k
× · · · u u u
v v v
v v v
1 2 3
1 2 3
1 2 3
1 2 3
u u u
( ) ( ) ( ) u v v u u v v u u v v u
2 3 2 3 1 3 1 3 1 2 1 2
− − − + − i j k
donde i, j, k, son los vectores unitarios en la
dirección de los 3 ejes cartesianos en un
sistema derecho, es decir, que los ejes están
orientados de manera que para una mano
derecha el pulgar se puede hacer coincidir
con i, el índice con j y el anular con k,
(Thomas, 1960). De los dos determinantes
en la última ecuación vamos a preferir el
segundo, debido a que para tres dimensiones
ambos son equivalentes, para un número par
de dimensiones nos ahorraremos un fac tor
igual a – 1 elevado a una potencia que
cambia con el número de dimensiones. La
definición con el segundo determinante
asegura que para cualquier n, el producto
cruz de los primeros n–1 vectores unitarios
pro duce el último vec tor unitario, por lo tanto,
el juego de vectores unitarios tiene una
orientación “derecha.” El producto vec to rial
en tres dimensiones no es conmutativo (de
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 33
M.A. Murray-Lasso
hecho es anticonmutativo) pues cuando se
invierte el orden de los factores se invierte el
sentido del vec tor resultante, pues en el de -
ter- minante se intercambian dos filas.
También resulta que si los dos vectores u y v
son colineales (y por lo tanto proporcionales
en sus componentes) su producto cruz es el
vec tor cero. Una interpretación geométrica
del producto cruz entre dos vectores tridi-
mensionales es que la magnitud del vec tor
resultante es igual al área del paralelogramo
determinado por los dos vectores como se
ilustra en la figura 3. Por las propiedades de
los determinantes, el producto cruz obedece
la Ley Distributiva con respecto a la suma
(tanto vec to rial como escalar).
Son muy pocos los libros sobre vectores
n-dimensionales que mencionan el producto
cruz (Lang, 1966 y Xambó, 1997) y los que lo
estudian se limitan a tratar espacios de tres
dimensiones (Hague, 1951 y Hoffmann, 1966).
Productos mixtos y volúmenes de
paralelepípedos en tres y más
dimensiones
En vista de que el producto cruz u × v de dos
vectores u, v en tres dimensiones es un vec -
tor tri di men sion al, se puede concebir hacer
un producto escalar o producto punto del
producto vec to rial u × v con un tercer vec tor
w para obtener un escalar ( u × v) . w. En vista
de que i . i = j . j = k . k = 1; i . j = i . k = j . k = 0
si calculamos el producto mixto ( u × v). w se
obtiene
( ) u v w i j k × ⋅ · − +

¸

1
]
1
u u
v v
u u
v v
u u
v v
2 3
2 3
1 3
1 3
1 2
1 2
⋅ + + ( ) i j k w w w
1 2 3
· − + w
u u
v v
w
u u
v v
w
u u
v v
1
2 3
2 3
2
1 3
1 3
3
1 2
1 2
( *)
34 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
Figura 3
h
u
v
θ
Área = | u× v|
La última expresión es el desarrollo por
menores de la primera fila de un de ter-
minante cuyas filas son los componentes de
los tres vectores, es decir,
( ) u v w × ⋅ ·
u u u
v v v
w w w
1 2 3
1 2 3
1 2 3
· + + − − − u v w u v w u v w u v w u v w u v w
1 2 3 2 3 1 3 1 2 3 2 1 1 3 2 2 1 3
de donde, por las propiedades de los
determinantes, se ve claramente que los tres
vectores juegan un papel simétrico en el
producto mixto, por lo que es lo mismo
escribir (u × v) . w que escribir (w × u) . v que
escribir u . (v × w) donde hemos intercam-
biado la cruz y el punto, así como el cambio
de posición de los paréntesis. Nótese que en
vista de que la expresión (u . v) × w no tiene
sentido, puesto que se quiere hacer un
producto cruz entre un escalar y un vec tor,
operación que no está definida, algunos
autores prescinden de los paréntesis y
escriben para el producto mixto (u × v) . w =
[ u, v, w] = [w, u, v] = [v, w, u]. Nótense las
permutaciones cíclicas de los vectores entre
corchetes. Se debe tener cuidado en no
alterar el orden de los factores porque cada
intercambio entre dos filas de un de ter-
minante cambia el signo del mismo (sin
cambiar su valor absoluto). Una inter-
pretación geométrica del producto mixto es
que su valor absoluto es igual al volumen del
paralelepípedo determinado por los tres
vectores que intervienen como se ilustra en
la figura 4. (Thomas, 1960).
El vec tor (u×v) tiene como magnitud el
área del paralelogramo determinado por los
vectores u y v. Dicho vec tor es ortogonal al
plano del paralelogramo y al ser multiplicado
con punto por el vec tor w el resultado es un
escalar, cuyo valor es la distancia entre los
paralelogramos marcados A y B en la figura
4, multiplicada por el área del paralelogramo
B que está fungiendo como base de un
prisma. El valor absoluto del resultado es
igual al volumen del paralelepípedo.
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 35
M.A. Murray-Lasso
h
v
u
N = u× v (ortogonal al osplanos deAyB)
|(u× v) . w| =|N| |w| cos θ
A
Proyección
sobre
N de w
90°
w
θ
B
Figura 4
En vista de la fórmula de ter mi nan tal para el
producto mixto, se tiene que el volúmen del
paralelepípedo es igual al valor absoluto de
un determinante
V
u u u
v v v
w w w
·
¸
¸

_
,

abs
1 2 3
1 2 3
1 2 3
En un espacio de 4 dimensiones, cuatro
vectores linealmente independientes de ter-
minan un paralelepípedo 4-dimensional. Su
volumen se de fine como el valor absoluto de
un determinante
V
t t t t
u u u u
v v v v
w w w w
·

¸

1
]
1
1
1
1
abs
1 2 3 4
1 2 3 4
1 2 3 4
1 2 3 4
Para paralelepípedos de n dimensiones
determinados por n vectores linealmente
independientes, el volumen se de fine por
medio del valor absoluto de un determinante
n × n en el que aparecen como filas las
componentes de los vectores que determinan
al paralelepípedo. En vista de que el
determinante de una matriz es igual al
determinante de su transpuesta, algunos
autores ponen las componentes de los
vectores que determinan un paralelepípedo
en n dimensiones como columnas de la
matriz en vez de filas.
Definición de un producto vecto rial
en n dimensiones para n > 3
Una de las dificultades que se han
encontrado para definir el producto vec to rial
de dos vectores en cuatro dimensiones ha
sido la insistencia en considerar solamente
dos vectores. El mismo problema se tiene
para definir el producto vec to rial de dos
vectores en el plano (2 dimensiones). Si se
usa la condición de que el producto sea
ortogonal a los factores, en dos dimensiones
no existe una dirección ortogonal a dos
vectores no colineales. En cuatro dimen-
siones existe una infinidad (que gen era una
variedad lin eal de dos dimensiones) de
vectores ortogonales a los dos factores. Las
dificultades desaparecen cuando uno se
percata que la generalización del producto
vec to rial se vuelve muy nat u ral cuando en
vez de insistir en usar dos factores se utilizan
n–1 factores para espacios n-dimensionales.
La gen eralización es directa por analogía, si
en tres dimensiones el producto vec to rial de
n–1=2 vectores es
u v
i j k
× ·
u u u
v v v
1 2 3
1 2 3
entonces en n=4 dimensiones la definición
del producto de n–1=3 vectores es
u v w × × ·
u u u u
v v v v
w w w w
1 2 3 4
1 2 3 4
1 2 3 4
i j k l
donde i, j, k, l son cuatro vectores unitarios
ortogonales entre sí que constituyen una
base en el espacio de cuatro dimensiones, en
términos de los cuales están dadas las cuatro
componentes de los tres vectores.
Esta definición pro duce un vec tor tetradimen-
sional, el cual tiene varias propiedades que le
dan utilidad para ciertas aplicaciones:
36 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
1. El vec tor resultante es ortogonal a
los tres vectores fac tor u, v, w y por lo tanto,
al hiperplano, en el cual yacen los tres
vectores.
2. Si se hace el producto punto con un
cuarto vec tor, el valor absoluto del resultado
es el volumen del paralelepípedo tetradi men
-
sional determinado por los cuatro vectores.
3. Una consecuencia del punto an te -
rior es que se puede interpretar el producto
vec to rial de los tres vectores como un vec tor
cuya magnitud es igual al hiperárea (o
volumen) del paralelepípedo en tres di-
mensiones, determinado por los tres vec-
tores u, v, w.
4. El producto vec to rial u× v×w es
una función multilinear de las componentes
de los factores y por lo tanto, por las
propiedades de los determinantes, satisface
la Ley Distributiva con respecto a la suma de
escalares y la suma vec to rial. Debido a esto
se puede escribir el producto vec to rial u× v×w
de la siguiente manera
(u
1
i + u
2
j + u
3
k + u
4
l ) × (v
1
i + v
2
j + v
3
k + v
4
l)×
(w
1
i + w
2
j + w
3
k+ w
4
l ).
Al distribuir el producto vec to rial sobre las
sumas se obtienen tríos de vectores unitarios
multiplicados por escalares. Los tríos se
pueden reducir a un vec tor unitario aplicando
la definición de ter mi nan tal y el hecho de que
los vectores unitarios tienen las com-
ponentes:
i = (1, 0, 0, 0), j = ( 0, 1, 0, 0), k = (0, 0, 1, 0), l =
(0, 0, 0, 1)
NOTA: Si los vectores u, v, w, y el cuarto
vec tor son linealmente dependientes, el
paralelepípedo en cuatro dimensiones ya-
cerá completamente en un hiperplano, plano
o línea de menos de cuatro dimensiones y
tendrá cero volumen. Si los vectores u, v, w,
son linealmente dependientes, el para-
lelepípedo en tres dimensiones que de ter-
minan yacerá completamente en un plano o
una línea y tendrá cero volumen.
En ese caso, el vec tor resultante del
producto cruz será el vec tor cero que se
puede considerar ortogonal a cualquier
vec tor.

Para demostrar que el vec tor resultante
del producto vec to rial u×v×w es ortogonal a
sus tres factores, supongamos que u, v, w
son linealmente independientes y consi-
deremos el producto punto de cada uno de
los vectores por el producto vec to rial u×v×w.
Si llamamos al determinante D (que es un
vec tor debido a los vectores unitarios i, j, k, l)
y éste se expande por menores de la última
fila, llamando a dichos menores D1, D2, D3 ,
D
4
, (que son escalares) se obtiene
D = (– 1)
n+1
( i D
1
– j D
2
+k D
3
– l D
4
)
Si ahora se hace el producto punto de D
con cualquiera de los vectores u, v, w se
obtiene un determinante que es igual a D,
pero en el cual se sustituye la última fila por
el vec tor u, v o w según sea el caso. Como el
determinante así formado tiene dos filas
iguales, su valor es cero, lo cual establece
que el producto punto del determinante
D=u×v×w por cualquiera de los tres vectores
u, v, w es nulo y por tanto u×v×w es
ortogonal simultáneamente a los tres vec-
tores u, v, w. El caso en que u, v, w no sean
linealmente independientes está tratado en
la NOTA an te rior.
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 37
M.A. Murray-Lasso
De manera análoga al desarrollo que se
realizó antes para la ecuación (*), el producto
punto de un cuarto vec tor z por el producto
vec to rial u×v×w resulta en el determinante
cuyas filas son los componentes de los
cuatro vectores, los cuales determinan un pa-
ralelepípedo en cuatro dimensiones. El valor
absoluto de dicho determinante es (por
definición) igual al volúmen del parale-
lepípedo, por lo cual u×v× w es un vec tor
cuya magnitud es igual al volúmen del
paralelepípedo determinado por los tres
vectores u, v, w (de forma análoga a cómo
u×v es el área del paralelogramo deter-
minado por los vectores u, v, y que al
multiplicarlo con punto por un tercer vec tor
w, el valor absoluto del resultado es igual al
volumen del paralelepípedo en 3 dimen-
siones, determinado por los vectores u, v,
w). Si los vectores u, v, w son linealmente
dependientes, el producto u×v×w es el vec tor
cero, ya que se estaría calculando el
volumen de un paralelepípedo que yace
totalmente en un plano bidimensional o en
una línea. (Estamos excluyendo en todas las
discusiones el caso triv ial en que alguno de
los tres factores u, v, w sean el vec tor cero).
La extensión de las anteriores definiciones
para encontrar el producto cruz entre n–1
vectores en un espacio n di men sional, es
directa. Llamemos a los n – 1 vectores a, b, . .
. , d, cuyas componentes, usando como base
vectores i, j, k, . . . , l, mutuamente
ortogonales, unitarios, sobre y en el sentido de
los n ejes cartesianos, son respectivamente
(a
1
, a
2
, . . . , a
n
), (b
1
, b
2
, . . . , b
n
) , . . . , (d
1
, d
2
, . . . ,
dn)
entonces el producto cruz a × b × . . . d × está
dado por
a b d × × × · ...
.. .
.. .
... ... ... .. . . ..
a a a a
b b b b
d d
n
n
1 2 3
1 2 3
1 2 3
1
d d
n
n
.. .
.. . i j k l



La definición dada tiene las mismas
propiedades del producto cruz definido para
3 y 4 dimensiones. La demostración y
discusión se extienden sin problema y las
omitimos, ya que es muy parecida a la que
aparece en la literatura para tres di-
mensiones (Kaplan, 1952); (Sokolnikoff,
1958); (Thomas, 1960) y (Hildebrand, 1962),
que el producto vec to rial de n – 1 vectores
en un espacio n di men sional es distributiva
con respecto a la suma escalar y la suma
vec to rial. En cuanto a la ley conmutativa y la
asociativa, ya nuestra experiencia en 3
dimensiones nos in dica que no se cumplen. A
este respecto, es preferible considerar al
producto vec to rial como una función de n – 1
vari ables que están ordenadas. Las
permutaciones de dichas vari ables le pueden
cambiar el signo a la función.
Ilustraciones numéricas de las
aplicaciones del producto cruz entre
n–1 vectores en un espacio n
dimen sional
Ante todo, conviene señalar que para el caso
de 3 dimensiones el producto de n–1 vec-
tores co in cide totalmente con el producto
cruz ordinario del álgebra vec to rial que se
utiliza en la física e ingeniería. Para 2
dimensiones se utilizaría un solo fac tor y el
resultado del producto vec to rial con un solo
fac tor es un vec tor ortogonal a dicho fac tor.
Si el fac tor es un vec tor bidimensional que
tiene coordenadas x
1
, y
1
con respecto a un
38 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
par de ejes coordenados cartesianos
entonces el producto cruz de dicho vec tor es
x y
y x
1 1
1 1
i j
i j · − +
el cual es claramente ortogonal al vec tor ori-
ginal (Figura 5) ya que el producto punto de
los dos vectores es cero: – x
1
y
1
+ x
1
y
1
= 0. Si
introducimos un segundo vec tor (x
2
, y
2
) no
colineal con (x
1
, y
1
) los dos vectores (x
1
, y
1
)
y (x
2
, y
2
) determinan un paralelogramo como
se muestra en la figura 5. El “volumen” (área
por el número de dimensiones) del para-
lelogramo, está dado por el valor absoluto del
producto punto entre el producto cruz del
primer vec tor y el segundo vec tor, es decir
|(−y1, x1) . (x2, y2)| =| x
1
y
2
– x
2
y
1
|.
Dicho “volumen” también se puede calcular
por medio del determinante
abs
x y
x y
x y x y
1 1
2 2
1 2 2 1

¸

1
]
1
· −
logrando el mismo resultado. Los resultados
se pueden verificar geométricamente res-
tándole al área del rectángulo OEAD los
trapecios y triángulos que no forman parte
del paralelogramo OCAB de la figura 6.
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 39
M.A. Murray-Lasso
x1
y
1
(x
1
, y1)
(x
2
, y2)
x2
y
2
y
1
+ y
2
O
B
E


Figura 5






x
1

y
1

x
1

− y
1
i
j
(x
1
, y
1
)
(− y
1
, x
1
)
Figura 6
Figura 5
Ya vimos que el producto cruz de n–1
vectores en un espacio n-di men sional es útil
para calcular el volumen de un parale-
lepípedo de n dimensiones, determinado por
los n–1 vectores fac tor y un enésimo vec tor,
así también que el resultado es un escalar
dado por el producto mixto del producto vec
-
to rial de los primeros n–1 vec- tores por el
enésimo vec tor y es igual a un determinante
de orden n cuyas filas (o columnas, ya que el
determinante de la matriz transpuesta es
igual) son las componentes de los vectores
con respecto a una base ortonormal
cualquiera. El producto vec to rial entre los
primeros n–1 vectores sirve también para
calcular el hiperárea (en el caso de 3
dimensiones, el área) del hiperparalelogramo
en n–1 dimensiones (en el caso de 3
dimensiones, el paralelogramo) determinado
por los n–1 vectores. El hipeárea está dada
como un vec tor n- di men sional cuya magnitud
(o longitud) es la medida del hiperárea y cuya
dirección es ortogonal al hiperplano en el que
yace el hiperparalelogramo (en el caso
tridimen sional, el plano y paralelogramo) de -
ter- minado por los primeros n – 1 vectores.
De lo an te rior, es fácil pasar a re solver
problemas de volúmenes de triángulos,
tetraedros y sus extensiones a más
dimensiones (simplejos), lo cual se ilustrará
con un ejemplo numérico.
Consideremos un ejemplo numérico muy
sim ple en cuatro dimensiones. Por su
simplicidad nos ahorraremos trabajo numé-
rico; para otros casos, los conceptos son
igual de simples y sólo se complica el trabajo
numérico.
Construiremos un simplejo de cuatro di-
mensiones apoyando nuestra construcción
sobre un tetraedro trirrectángulo en tres
dimensiones. Sea un tetraedro trirrectángulo
formado por la esquina de un prisma recto
rectángular cuyo vértice trirrectángulo está
en el origen O de un sistema cartesiano y
cuyo plano oblicuo opuesto al vértice en el
origen es el triángulo ABC que se muestra en
la figura 7.
40 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
Figura 7
x
B
2
3
4
y
(0, 3, 0)
(0, 0, 4)
C
O
A
Sobre cada eje hay un vec tor unitario (no se
dibujan para no complicar la figura) y los
vértices A, B y C son las puntas de las flechas
(no dibujadas) de tres vectores cuyas
componentes con respecto a la base dada
por los vectores unitarios son los tríos de
números junto a dichos vértices. En vista de
que el tetraedro trirrectángulo OABC es un
prisma tri an gu lar, podemos calcular su
volumen usando la fórmula V = bh/3, donde
b es el área de la base, para lo cual
tomaremos el triángulo OAB, aquí h es la
altura de la pirámide que en nuestro caso es
4. El área de la base vale 2×3 / 2 = 3. Por lo
tanto, el volumen del tetraedro es 3×4 / 3 = 4.
Ahora incursionamos en la cuarta
dirección, agregando un cuarto vec tor
ortogonal a los otros 3 sobre un eje z (No
dibujado en la figura 5). El cuarto vec tor tiene
una longitud 4 y tiene su punta en el punto
con coordenadas (0, 0, 0, 4). Los cuatro
vectores tetradimensionales que generan el
simplejo son entonces: (2, 0, 0, 0), (0, 3, 0, 0),
(0, 0, 4, 0) y (0, 0, 0, 4). Un simplejo en cuatro
dimensiones tiene un hipervolumen de la
cuarta parte del prisma con base tetraedral
con igual altura (Xambó, 1997). Esto es una
extensión del hecho de que un triángulo tiene
la mitad del área del correspondiente
paralelogramo generado por el mismo par de
vectores bidimensional y un tetraedro tiene la
tercera parte del volumen de un prisma tri an -
gu lar generado por el mismo trío de vectores
tridimensionales. Otra manera de calcular el
hipervolumen de un simplejo en n dimen-
siones es calcular el hiperárea de la base
(que está en un hiperplano) y que está
determinada por n vértices del simplejo y
multiplicarla por (1/n) de la distancia entre el
vértice n + 1 y el hiperplano de la base.
Dicha distancia se mide sobre una línea
ortogonal al hiperplano de la base. El
hipervolumen del simplejo del ejemplo es
igual al hiperárea del tetraedro que se usó
como base (el tetraedro cuyo volumen
calculamos anteriormente) multiplicado por
una cuarta parte de la altura del simplejo con
respecto a la base. Dicha altura medida
sobre una línea per pen dic u lar al hiperplano
del tetraedro, (el hiperplano w – x – y) que
pase por el punto D es la distancia sobre el
eje z entre D y el origen, la cual vale 4. El
hipervolumen del simplejo es por lo tanto,
(4×4) / 4 = 4.
Revisemos nuestros cálculos usando
productos cruz. Si estuviéramos calculando
el volumen de un paralelepípedo en cuatro
dimensiones, el volumen estaría dado por el
valor del siguiente determinante

2 0 0 0
0 3 0 0
0 0 4 0
0 0 0 4
96 ·
Como de lo que se trata es de un simplejo
en 4 dimensiones, hay que dividir entre
4! = 2×3×4 = 24. (El dividendo 4! Proviene
de que el triángulo in tro duce un fac tor de ½,
el tetraedro un fac tor de 1/3 y el simplejo un
fac tor de ¼. En un simplejo de n dimen-
siones, generalmente hay que usar un fac tor
de 1/n! El volumen del simplejo es entonces
96 / 24 = 4, que es el resultado obtenido an-
teriormente. Este resultado lo obtuvimos
calculando
(a×b×c) . d

el cual es igual al determinante. Si deseamos
obtener el hipeárea del tetraedro que se usó
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 41
M.A. Murray-Lasso
como base para el simplejo, entonces
debemos calcular el producto cruz de los tres
vectores que lo generan y multiplicarlo por
1/3!. Esto nos da
( / !) 1 3
2 0 0 0
0 3 0 0
0 0 4 0
4
i j k l
l ·
El hiperárea del tetraedro es entonces 4 l.
La magnitud 4 de este vec tor es el hiperárea
del tetraedro, valor que co in cide con el
calculado por otros medios. El vec tor es
ortogonal al hiperplano en el que está el
tetraedro, el cual está generado por los
vectores i, j, k y tiene como ecuación
paramétrica r
1
i + r
2
j + r
3
k, donde r
1
, r
2
y r
3
son números re ales cualesquiera. Al
multiplicar con punto esta expresión por el
vec tor 4 l obtenemos el vec tor cero, toda vez
que i . l = j . l = k . l = 0 con lo que
verificamos que el vec tor 4 l efectivamente
es ortogonal al hiperplano en el cual está el
tetraedro.
Otra de las aplicaciones del producto vec -
to rial de n–1 vectores en un espacio n-di men -
sional es a la solución de ecuaciones lineales
simultáneas. Supóngase que se tiene la
ecuación matricial
Ax = b,
la cual se puede escribir separando: las
columnas A
1
, A
2
, . . . , A
n
de la matriz
cuadrada n × n, A, a la cual supondremos no
sin gu lar, así como las componentes del vec -
tor x: x
1
, x
2
, . . . , x
n
como sigue:
A
1
x
1
+ A
2
x
2
+ . . . + A
n
x
n
= b
Supóngase que se puede encontrar un vec tor
H
1
no nulo que sea ortogonal a las columnas
A
2
, A
3
, . . . , A
n
. En vista de que supusimos
que la matriz A es no sin gu lar y que el vec tor
es no nulo, el vec tor no puede ser al mismo
tiempo ortogonal a la columna A
1
. Si se
multiplican ambos miembros de la última
ecuación con punto por el vec tor H
1
mencionado se obtiene
H
1
. A
1
x
1
= H
1
. b
Como H1 . A1 es un escalar diferente de
cero, se puede pasar dividiendo al lado
derecho obteniéndose
x1 = H1 . b / H1 . A1
Repitiendo el proceso para cada una de
las demás columnas, si llamamos H
2
a un
vec tor que es ortogonal a las columnas 1, 3,
4, ... , n; H
3
a uno que es ortogonal a las
columnas 1, 2, 4, ... , n; etc. y Hn a uno que es
ortogonal a las columnas 1, 2, 3, . . . , n – 1
entonces tendremos
x2 = H2 . b / H2 . A2
. . .
x
n
· H
n
. b/ H
n
. A
n
y hemos logrado re solver el sistema para
cada una de las incógnitas. Solamente resta
mostrar un método para calcular los vectores
H1 , H2, . . . , H n.
El producto vec to rial en n dimensiones
con n–1 factores nos proporciona un método
de obtener un vec tor ortogonal a cada una de
las columnas de la matriz A menos una.
Tenemos entonces
42 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
H
1
= producto vec to rial de todas las
columnas de A menos la primera.
H
2
= producto vec to rial de todas las
columnas de A menos la segunda.
. . .
H
n
= producto vec to rial de todas las
columnas de A menos la enésima.
Como ejemplo numérico consideremos el
siguiente sistema

1 0 0 1
0 1 2 0
0 2 1 0
0 1 0 3
1
2
3
4



¸
¸

_
,

¸
¸

_
,

x
x
x
x

·

¸
¸

_
,

3
0
0
3
Si las columnas las escribimos como
combinaciones lineales de los vectores
unitarios ortonormales i, j, k, l, y hacemos el
producto cruz de las columnas 2, 3, y 4,
obtenemos
P234 = (j – 2 k– l) × (2 j + k) × (– i + 3 l) =
(j – 2k – l )×(– 2 j i + 6 j l – k i + 3 k l)
en donde, en vista de la distributividad con
respecto a la suma del producto cruz se ha
calculado el producto de los dos últimos
factores. Cuando en un producto aparecen
dos vectores unitarios iguales se puede
ignorar el término porque el producto es el
vec tor cero. (Pues el determinante de la
definición tiene dos filas iguales).
Ahora, haciendo el producto del resultado an
-
te rior con el primer fac tor (conservando cui-
dadosamente el orden ya que no hay
conmutividad) e ignorando los productos con
un fac tor repetido se obtiene
P
234
= – j k i + 3 j k l + 4 k j i – 12 k j l + 2 l j i +
l k i
Ahora, los productos de tres vectores
unitarios son reemplazados por su resultado.
Para deducir los resultados se pueden
aplicar una variedad de reglas. Una de ellas
es recordar que el producto de los n–1
primeros vectores da el último vec tor y luego
ir haciendo permutaciones. Si la permutación
es cíclica, en el caso que el número de
dimensiones sea impar, no hay cambio de
signo; en el caso de número de dimensiones
par, en cada permutación cíclica se cambia el
signo. Para n=4 se tendría haciendo
permutaciones cíclicas de la permutación
base: i j k = l, j k l = – i, k l i = j, l i j = –k. Las
permutaciones entre dos símbolos
adyacentes le cambian el signo al resultado.
Por lo tanto: j i k = – l, k j l = i, l k i = – j, i l j =
k, i k j = – l, j l k = i, k i l = -j, l j i = k, j k i =l,
k j i =– l, i k l = j, etc.
Una segunda alternativa es aplicarle a los
trios la definición de ter mi nan tal. Por ejemplo,
para el trío k i l el determinante corres-
pondiente es

0 0 1 0
1 0 0 0
0 0 0 1
i j k l
j · −
El resultado se obtiene fácilmente de-
sarrollando el determinante en menores de la
columna en la que arriba del vec tor unitario
de la cuarta fila aparecen solamente ceros
(en nuestro caso la segunda columna). Hay
que recordar la regla de signos del tablero de
ajedrez para el desarrollo en menores (para
nuestro caso, como el vec tor j está en la
posición (4, 2) cuya suma es par, lleva signo
“+” ) En nuestro caso, el menor del elemento
(4, 2) da –1.
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 43
M.A. Murray-Lasso
Usando los resultados anteriores se
reemplazan los tríos por vectores unitarios
de un solo símbolo y se obtiene
P
234
= – l – 3 i – 4 l – 12 i – 2 k – j =– 15 i – j – 2 k
– 5 l
El resultado es un vec tor ortogonal a las
tres últimas columnas de la matriz (El lector
hará bien en verificarlo). Si multiplicamos el
vec tor resultado con punto por la primera
columna de la matriz y por el lado derecho
obtenemos la siguiente ecuación escalar
( i ) . (– 15 i – j – 2 k – 5 l ) x
1
= ( – 15 i – j – 2 k – 5
l) . (3 i – 3 l)
– 15 x
1
= – 45 + 15
de la que, despejando x
1
se obtiene
x
1
= 2
Procediendo en forma análoga, ya sin
mostrar resultados intermedios, el producto
vec to rial de las columnas 1, 3 y 4 da
P134 = ( i )× (2 j + k)× (– i + 3 l) = 3 j – 6 k
Al multiplicar con punto el vec tor re-
sultante por la segunda columna y por el lado
derecho, notamos que el producto con el lado
derecho resulta cero, por lo que cualquier
valor que de el producto con la segunda
columna, con tal que sea diferente de cero,
llevará a un valor de cero para x
2
. Por lo
tanto, x
2
= 0.
Procediendo en igual forma para las vari -
ables x
3
y x
4
se obtiene (dejamos los detalles
al lector) x
3
= 0, x
4
=–1.
Ahora demostraremos que el procedimiento
funciona para cualquier matriz cuadrada A
no sin gu lar. El producto vec to rial de todas las
columnas menos la i -ésima de la matriz n×n
A se puede escribir formalmente como el
siguiente determinante
H
A A A
A A A
A
i
n
i i n i
·
− − −
11 21 1
1 1 2 1 1
1
. ..
... ... . .. ...
. ..
, , ,
, , ,
. ..
... ... . .. ...
. ..
. ..
i i n i
n n nn
A A
A A A
+ + + 1 2 1 1
1 2
i j l
Si se expande H
i
con respecto a los
elementos de la última fila y posteriormente
se hace el producto escalar con el vec tor A
i
,
en vista de que i . i = j . j = . . . = l . l = 1 el
resultado es la expansión del determinante
igual a H
i
, pero en el cual la última fila está
formada por los componentes de la i-ésima
fila. Este determinante se puede convertir en
el determinante de la matriz A transpuesta,
haciendo n – i transposiciones, primero de la
última fila con la penúltima, después de la
penúltima con la antepenúltima, etc., hasta
llegar a hacer la transposición de la i-ésima
con la (i+1)-ésima. En vista de que cada
transposición cambia el signo del
determinante deducimos que
H
i
. A
i
= (–1)
n–i
det (A
T
), i = 1, 2, . . . , n
donde A
T
denota la matriz A transpuesta.
Por otra parte, el producto escalar de Hi
con b por las mismas razones que el caso
recién analizado, es igual al determinante de
A transpuesta al que le falta la i-ésima fila y
en la enésima fila aparecen las componentes
del vec tor b. Si a dicho determinante le
44 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
hacemos las mismas transposiciones que las
que le hicimos a H
i
. A
i
se puede convertir en
el determinante de A transpuesta, en el cual,
en vez de la i-ésima fila aparece el vec tor b
transpuesto. El fac tor (–1 )
n–i
por el que hay
que multiplicar a H
i
. b, se cancela con el del
denominador a la hora de hacer la división
para calcular x
i
= H
i
. b / H
i
. A
i .
Finalmente,
en vista de que el determinante de una matriz
cuadrada es igual al determinante de la matriz
transpuesta, llegamos a la siguiente expre-
sión para el cálculo de cada una de las
incógnitas x
i
x
A A A b A A
A A A b A
i
i i n
i
·
− +

1 1 1 2 1 1 1 1 1 1
21 22 2 1 2
.. . . ..
.. .
, ,
, 2 1 2
1 2 1
,
,
. ..
... .. . .. . ... ... ... . .. .. .
.. .
i n
n n n i
A
A A A
+

b A A
A A A
A A A
n n i nn
n
n
,
. ..
...
...
... .. . ... ...
+1
1 1 12 1
21 22 2
A A A
n n nn 1 2
...
En esta expresión, en el denominador
aparece el determinante de la matriz de
coeficientes A. En el numerador de la i-ésima
vari able aparece el mismo determinante en el
cual en lugar de la i-ésima columna de la
matriz A aparece el vec tor b (lado derecho
del sistema de ecuaciones). Esta última
expresión es la conocida Regla de Cramer
para re solver un sistema no sin gu lar de n
ecuaciones con n incógnitas ( Hohn, 1964).
Conclusiones
El producto cruz o producto vec to rial de 2
vectores en tres dimensiones tiene
suficientes particularidades para que se le
haya dado el nombre de pseudovector o
o vec tor axial. Una particularidad que llama la
atención es que, por ejemplo, i×j = k,
teniendo k las mismas dimensiones lineales
que i y j en vez de tener dimensiones de
área (Hoffmann, 1966). Aunque en este
artículo no se detalló el tema, en realidad se
trata de un ten sor antisimétrico de segundo
orden que de casualidad tiene tres
componentes independientes (además de las
componentes que son nulas) que se
transforman con cambios de referencias
como un vec tor y que por esta razón en
muchos sentidos se comporta como un vec
-
tor tri di men sion al. El mismo ten sor en cuatro
dimensiones tiene 6 componentes inde-
pendientes en vez de 4 y por lo tanto, hay
dificultades para obtener una definición útil
del producto vec to rial en cuatro y más
dimensiones. En dos dimensiones el mismo
ten sor tiene una sola componente
independiente, a la cual se le ha dado el
nombre de pseudoescalar. Todo esto sucede
cuando se considera el producto vec to rial
como una operación binaria y se busca una
forma bilineal para calcularlo. Las difi-
cultades desaparecen y se logra una
definición útil si en vez de pensar en una
operación binaria se considera al producto
vec to rial como una operación (n–1)- aria.
Tomada esta decisión, la expresión de ter mi -
nan tal del producto cruz de dos vectores en
tres dimensiones se presta para hacer la
extensión a n dimensiones de una manera
muy directa, utilizando las propiedades de
los determinantes. Varias de las propiedades
del producto vec to rial en tres dimensiones se
conservan, entre ellas: 1) que el resultado de
la operación es ortogonal a todos los
factores; 2) que al hacer el producto punto
con un vec tor adicional a los que participan
en el producto vec to rial en n dimensiones, la
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 45
M.A. Murray-Lasso
magnitud del resultado nos da el volumen del
paralelepípedo determinado por los vectores
que participaron en el producto vec to rial y el
vec tor adicional, dicho resultado tiene una
expresión muy sencilla en términos de un
determinante; 3) que si los factores de un
producto vec to rial son linealmente depen-
dientes el producto es el vec tor cero, (en tres
dimensiones el producto vec to rial de dos
vectores es el vec tor cero si los factores son
colineales, el cual es un caso par tic u lar de
dependencia lin eal); 4) si los vectores
participantes en el punto 2 son linealmente
dependientes, el volumen del paralelepípedo
es nulo y si son independientes el volumen es
positivo (ya que está dado en términos del
valor absoluto de un determinante).
Dada la íntima relación entre el producto
vec to rial y los determinantes y la de éstos
con los sistemas de ecuaciones lineales
simultáneas, seguramente el campo de las
aplicaciones del producto vec to rial extendido
a n dimensiones resultará un campo muy
fértil para interpretaciones y aplicaciones
novedosas.
Algunos autores han atacado el problema
del producto vec to rial en n dimensiones con
un número de factores arbitrarios por medio
de funciones multilineares alternadas en
forma abstracta (Lang, 1966). También
Xambó (1997), proporciona un tratamiento
geométrico menos gen eral que Lang,
también abstracto, con un grado mayor de
abstracción que el dado en este artículo.
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46 INGENIERIA Investigación y Tecnología
Sobre el producto cruz en espacios vectoriales n-dimensionales
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 47
M.A. Murray-Lasso
Semblanza del autor
Marco Antonio Murray-Lasso. Realizó la licenciatura en ingeniería mecánica-eléctrica en la Facultad de Ingeniería de la
UNAM. El Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT) le otorgó los grados de maestro en ciencias en
ingeniería eléctrica y doctor en ciencias cibernéticas. En México, ha laborado como investigador en el Instituto de
Ingeniería y como profesor en la Facultad de Ingeniería (UNAM) durante 43 años; en el extranjero, h a sido asesor de
la NASA en diseño de circuitos por computadora para aplicaciones espaciales, investigador en los Laboratorios Bell,
así como profesor de la Universidad Case Western Reserve y Newark College of Engi neering, en los Estados
Unidos. Fue el pres i dente fundador de la Academia Nacional de Ingeniería de México; vicepresidente y pres i dente
del Consejo de Academias de Ingeniería y Ciencias Tecnológicas (organización mundial con sede en Wash ington
que agrupa las Academias Nacionales de Ingeniería) y secretario de la Academia Mexicana de Ciencias.
Actualmente es jefe de la Unidad de Enseñanza Auxiliada por Computadora de la División de Estudios de Posgrado
de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, investigador nacional en ingeniería, consejero educativo del MIT y
consultor de la UNESCO.
INGENIERÍA Investigación y Tecnología V.1, 49-58, 2004
(artículo arbitrado)
La selección del tren motriz basada en la eficiencia
energética para vehículos de servicio pesado
M.Y. Rafael-Morales y J. Cervantes de Gortari
Instituto Mexicano del Transporte y

Departamento de Termoenergía
Facultad de Ingeniería, UNAM
E-mails: mrafael@imt.mx y jgonzalo@servidor.unam.mx
(recibido: marzo de 2001; aceptado: junio de 2003)
Resumen
Entre los problemas que afectan a la economía del sector de autotransporte en México,
especialmente en el transporte destinado al servicio pesado, se encuentra el de baja
eficiencia en el consumo de combus tible. No obstante, la avanzada tecnología que
generalmente se va disponiendo y adoptando en el parque vehic ular con relación a la
eficiencia energética, el costo por tonelada transportada no ha disminuido de manera
importante. En este trabajo, se presenta un estudio acerca de la influencia que tiene dentro
de esta problemática la selección de los componentes del tren motriz en el consumo de
combus tible y en la capacidad de ascenso del vehículo, en relación con el peso de la carga
transportada. Como resultado del estudio se desarrolló un algoritmo basado en las
pruebas reales de desempeño a que puede someterse un vehículo, buscando el régimen
óptimo de economía del combus tible. El programa permite a las empresas de transporte,
seleccionar el tren motriz más adecuado para cada vehículo teniendo en cuenta las
operaciones a que deberá sujetarse en un determinado servicio.
Descriptores: autotransporte pesado, tren motriz, tracción, ahorro energético.
Abstract
Trans por ta tion ac tiv i ties in Mex ico, es pe cially in heavy-duty ve hi cles, are af fected by the
low ef fi ciency in fuel con sump tion. In spite of given the ad vanced tech nol ogy in en ergy ef fi -
ciency that gen er ally is adopted and used in the Mex i can cargo fleet, there is not a sig nif i -
cant re duc tion in the op er a tion costs of this very im por tant eco nomic ac tiv ity. In this pa per,
an ac count about the in flu ence that the se lec tion of the trac tion sys tem com po nents has on
the fuel con sump tion and the as cend ing ca pac ity of the ve hi cle is pre sented. As a re sult of
the study, an al go rithm based on real per for mance tests with op ti mal fuel econ omy, was
de vel oped. The pro gram is use ful for the se lec tion of the most ap pro pri ate trac tion sys t em
of a given ve hi cle, tak ing into ac count the con di tion that has to ful fill for a cer tain task.
Key words: heavy-duty ve hi cles, trac tion, fuel con sump tion.
Introducción
El transporte pesado en México utiliza
vehículos que han sido seleccionados de
manera tradicional, esto es, basándose en la
experiencia de los operadores, en pre-
ferencias personales de los empresarios
transportistas o en recomendaciones comer-
ciales (CCE,1993). Esto ha provocado una
deficiente operación de los mismos, debido
principalmente a la falta de conocimiento que
existe respecto al funcionamiento de los
componentes del tren motriz en el de-
sempeño de la unidad y de su relación con el
consumo de com bus ti ble, así como con el
peso de la carga transportada. A manera de
ejemplo se puede señalar que du rante el
inicio de las operaciones del servicio de
transporte de lujo para pasajeros, las pri-
meras unidades importadas en México,
presentaron fallas en el tren motriz du rante
su operación, debido a que fue seleccionado
para condiciones geográficas diferentes a las
de nuestro país.
Una selección adecuada de los elementos
que integran el tren motriz de la unidad
favorece la correcta operación de las
unidades de acuerdo con las características
del servicio que presten. Es necesario
entonces, que el transportista cuente con
elementos que le ayuden a seleccionar y
analizar técnicamente el desempeño del tren
motriz de los vehículos que tenga que
adquirir, ya sea por renovación o por
reposición de las unidades (Berg,1996).
El procedimiento de selección del tren
motriz no es una tarea fácil de realizar, ya que
cada mecanismo que forma parte del tren se
encuentra relacionado con los demás com-
ponentes, por lo que cualquier modificación
que se realice en alguno de ellos afecta al
desempeño del tren motriz en su conjunto.
Dicha selección debe cumplir además con la
reglamentación vigente para la operación de
los vehículos. Esto hace que la selección
resulte un proceso que requiere gran con-
sumo de tiempo para su realización, por lo
que se estudió la necesidad de contar con un
procedimiento sistématico de selección más
rápido y confiable. Teniendo en cuenta lo an -
te rior, se diseñó y desarrolló un programa de
cómputo que permite realizar la selección y
evaluación del tren motriz con los com-
ponentes comerciales que existen en nuestro
país, tanto para un vehículo nuevo como para
uno usado; asimismo, cumple con la norma-
tividad que existe en México para limitar
velocidad, pesos y dimensiones (SCT, 1994).
El programa de cómputo está basado en la
prueba real de desempeño a que puede ser
sometido un vehículo, es decir, cumple con la
capacidad de arranque y ascenso en pen-
diente, logrando la operación del motor
dentro del régimen óptimo de economía de
com bus ti ble para reducir el consumo del
mismo (Rafael et al., 1995). La evaluación de
los factores mencionados permite orientar al
transportista sobre los elementos más ade-
cuados para la selección o reconstrucción de
los trenes motrices de sus unidades que
satisfagan sus necesidades.
Bases para la selección del tren
motriz
Los aspectos principales que se deben tomar
en consideración para el proceso de se-
lección de los elementos del tren motriz de un
vehículo son:
a) El tipo de actividad: de fine la
naturaleza del transporte -carga o pasajeros-
50 INGENIERIA Investigación y Tecnología
La selección del tren motriz basada en la eficiencia energética para vehículos de servicio pesado
y por lo tanto, permite establecer el peso
bruto ve hic u lar máximo que puede trans-
portar la unidad.
b) La ruta de operación crítica: este
aspecto permite establecer los porcentajes
máximos de pendiente ascendente (SCT,
1984), los cuales requerirán potencia
adicional para arrancar y superar las
pendientes críticas; así también debe
considerarse para vencer la resistencia al
rodamiento en una carretera en malas
condiciones (rugosidad y desgaste de la
superficie de la carretera), lo que permite
poner par tic u lar atención al desgaste de las
llantas.
c) El desempeño del vehículo (per for -
mance) (Fitch,1993) : el desempeño del
vehículo se ve afectado principalmente por
dos parámetros cuantitativos: el peso de la
carga máxima que puede transportar y la
pendiente crítica por la que transitará, que a
su vez, depende de la ruta de operación.
Conociendo estos parámetros se pueden
determinar de manera preliminar, la potencia
máxima del motor y, por consiguiente,
establecer los elementos que integrarán el
tipo de vehículo y su tren motriz. Es
importante considerar en la selección del tren
motriz la economía del com bus ti ble, siendo
quizás el fac tor preponderante en la selec-
ción de un vehículo para quien debe tomar la
decisión en una empresa de transporte.
d) Potencia máxima de un motor: en
la selección del tren motriz para mover una
carga, la potencia máxima que proporciona
un motor —aspecto de gran importancia—,
es un criterio insuficiente, ya que no
corresponde al mejor desempeño de la
unidad, particularmente en la capacidad de
arranque en pendientes ( startability) o en la
habilidad de ascenso en pendientes
( gradeability). (Riley et al., 1990), (SAE,
1997).
e) Cumplimiento de la normatividad
para la circulación o construcción de los
vehículos en México: este es un elemento
clave para la selección del vehículo, ya que
se deben observar las normas vigentes en
materia de pesos y dimensiones, de
protección ecológica (SEMARNAP, 1997) y
el acuerdo de velocidad máxima permitida
( DDF, 1980); estas normas pueden imponer
algunas restricciones de uso, por ejemplo, el
com bus ti ble Die sel Sin ( de PEMEX), que
cumple en México y en los Estados Unidos
con las normas ecológicas vigentes respecto
a emisiones, pero no a las relativas al ruido
de los automotores.
Selección del tren motriz
La transmisión es el elemento clave para
cumplir con características tales como:
- Capacidad de arranque en pendiente
( startability).
- Capacidad de ascenso en pendiente
( gradeability ).
- Velocidad adecuada de operación.
- Aceleración.
- Capacidad de carga.
Esto debido a que:
1) La velocidad óptima de operación
del vehículo permitida por la reglamentación,
debe alcanzarse dentro del rango de mínimo
consumo específico de com bus ti ble del motor.
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 51
M.Y. Rafael-Morales y J. Cervantes de Gortari
El análisis de patrón de cambios de
velocidades [shift pat t ern] se realiza a través
del diagrama de velocidades con el fin de
observar el comportamiento de la transmisión;
en otras palabras, todos los cambios de
engranes de la transmisión se deben realizar
dentro del rango de mínimo consumo
específico de com bus ti ble del motor.
2) La transmisión influye directamen-
te sobre la capacidad de arranque en
pendiente del vehículo. Debido a la relación
de paso del primer engrane o marcha, una
relación de paso con un valor numéricamente
bajo tendrá como consecuencia baja
capacidad de arranque, lo cual es importante
considerar para el desempeño de la unidad
en terreno montañoso.
3) Otra característica asociada con la
transmisión, es la capacidad de ascenso del
vehículo en pendiente, ya que una trans-
misión mal seleccionada cuando la unidad se
encuentra a su máxima capacidad de carga,
puede hacer que el régimen del motor
disminuya al grado de no permitir el avance
del vehículo.
De lo an te rior, se infiere que el elemento
que proporciona las características de
operación más importantes del vehículo es la
transmisión; por esta razón se le considera
como base para la selección en el algoritmo
desarrollado.
Algoritmo para la selección del tren
motriz
El algoritmo de selección del tren motriz
se presenta en el diagrama de flujo de la
figura 1.
Entrada de datos
El primer paso es proporcionar el tipo de
vehículo, el peso bruto ve hic u lar y tipo de
camino (esto se refiere a la altura sobre el
nivel del mar y a la pendiente máxima a
transitar). Se obtiene así la primera selección
del vehículo que, tomando en cuenta el
reglamento de pesos y dimensiones, de ter-
mina el número de ejes y el número de
llantas. El peso bruto ve hic u lar que exceda
las disposiciones establecidas en el regla-
mento es rechazado.
Selección de llantas
Con la primera selección del vehículo el
programa selecciona el tamaño de las
llantas, considerando la capacidad de carga
de las mismas, su número y el peso bruto ve
-
hic u lar. El modelo toma en cuenta que cada
una de ellas soporta un peso igual al de las
restantes, y que sólo estará al 80% de su
capacidad de carga con el fin de prolongar su
vida útil (SAE, 1997).
Sección de la transmisión
La transmisión se selecciona de acuerdo con
el peso bruto ve hic u lar de la unidad, con-
siderando el torque nom i nal de entrada de
esta transmisión, la cual se selecciona de una
base de datos denominada “transmisión”.
Selección del motor
Para la selección del motor se considera
como primera aproximación la potencia ne-
cesaria para mover la unidad y para vencer la
resistencia aerodinámica del área fron tal del
vehículo, de acuerdo con la fórmula 1,
52 INGENIERIA Investigación y Tecnología
La selección del tren motriz basada en la eficiencia energética para vehículos de servicio pesado
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 53
M.Y. Rafael-Morales y J. Cervantes de Gortari

INICIO
DATOS
SELECCIONA TRANSMISIÓN
CALCULA LA POTENCIA ESTIMADA
SELECCIÓN DEL MOTOR
SELECCIONA LLANTAS
SELECCIÓN DEL DIFERENCIAL
¿CUMPLE VELOCIDAD MÁXIMA?
SI
CALCULA VELOCIDAD DE ARRANQUE
¿CUMPLE CRITERIO DE CAPACIDAD DE ARRANQUE?
CALCULA LA RESERVA DE POTENCIA
¿CUMPLE RESERVA DE POTENCIA?
CALCULO DE LA CAPACIDAD DE ASCENSO
¿CUMPLE CAPACIDAD DE ASCENSO?
GRÁFICA: DIAGRAMA DE VELOCIDADES
DIAGRAMA DE CAPACIDAD DE ASCENSO
FIN
SI
SI
SI
Figura 1
Pe S PBV = + 1203 2033 . . ¨ (1)
donde:
P
e
= Potencia estimada.
S = Superficie fron tal del vehículo.
PBV = Peso Bruto Ve hic u lar.
Esta aproximación, forzará a una primera
iteración para encontrar un motor de
capacidad adecuada, haciendo que en cada
ciclo se incremente la potencia del motor
hasta encontrar uno con una potencia que
permita mover el peso ve hic u lar de la unidad
demasiado grande que implique mayor peso
ve hic u lar de la unidad (SCT, 1994). El motor
se selecciona de acuerdo a la capacidad tor -
sional de la transmisión y su potencia debe
ser mayor a la potencia estimada an-
teriormente.
Selección del diferencial
Con la ecuación 2 se calcula el paso del
diferencial; el resultado de esta fórmula
proporciona una relación de paso cercana a
las comerciales y puede utilizarse para al-
canzar la máxima velocidad permitida dentro
del área de mínimo consumo específico de
com bus ti ble.

Pd
C R
P V
ll cm
u r
=
+ 60 200
1000
( )
(2)
donde:
P
d
= Relación de paso del diferencial.
C
ll
= Circunferencia de la llanta.
R
cm
= Régimen de consumo mínimo de
com bus ti ble del motor.
P
u
= Relación de paso del último en-
grane de la transmisión.
V
r
= Velocidad reglamentaria de cir-
culación.
Cuando se cumple el criterio de velocidad
máxima legal dentro del rango de mínimo
consumo de com bus ti ble del motor selec-
cionado, se procede a comprobarlo por
medio del despeje de V
r
de la ecuación 2. El
límite de velocidad para un autobús es de 95
km/h y para un transporte de carga de 80
km/h; en ambos casos existe una tolerancia
de más 15 km/h para maniobras de rebase
(Berg, 1996), (Rafael et al., 1995).
Calculo de la capacidad de arranque
Posteriormente, se evalúa la capacidad de
arranque del vehículo de acuerdo con la
ecuación 3. La capacidad de arranque se
expresa en porcentaje y el óptimo se considera
del 25% cuando el motor está a torque má-
ximo, debido a las condiciones geográficas del
país; en caso de no cumplir con este criterio se
selecciona una nueva transmisiòn para
cumplirlo y se inicia otro ciclo.
S
TPdP R
PVB
ll
=
1
10 7 .
(3)
donde:
S = Capacidad de arranque.
T = Torque máximo del motor.
P
d
= Relación de paso del diferencial.
P
1
= Relación de paso de la primera
velocidad.
R
l l
= Revoluciones por kilómetro de la
llanta.
PBV = Peso bruto ve hic u lar.
Al cumplirse el criterio de capacidad de
arranque, se procede a evaluar la potencia
54 INGENIERIA Investigación y Tecnología
La selección del tren motriz basada en la eficiencia energética para vehículos de servicio pesado
de reserva del motor de acuerdo a la norma
SAE J688; si la reserva es igual a cero, se
iniciará otro ciclo de cálculo.
Cálculo de la capacidad de ascenso
La habilidad de ascenso del vehículo se
calcula con la ecuación (4),
G
PBVx Va
=

37 5
10
3
. Pr
(4)
donde:
G = Habilidad en ascenso en pendiente
Pr = Potencia de reserva
PBV = Peso bruto ve hic u lar
Va = Velocidad aparente
El criterio de capacidad de ascenso se fija
en 30%, de acuerdo con la información
proporcionada por fabricantes de motores
(SCT, 1984); en caso de no cumplir con este
criterio, se selecciona un motor de mayor
potencia para iniciar otra iteración.
Finalmente, se grafican los resultados con el
propósito de facilitar su interpretación. Las
gráficas consisten en el diagrama de
velocidades y la curva de capacidad de
ascenso. Se enlistan también las carac-
terísticas del vehículo y del tren motriz
seleccionado.
En la figura 2, se muestra a manera de
ejemplo el patrón de cambio de velocidades
cuando se realiza dentro de la zona de mínimo
consumo específico de com bus ti ble de un
vehículo con la siguiente configuración del tren
motriz para un tractocamión con 36320 kg de
PBV: motor Cummins NTC 400, transmisión
TSP 1414 A, diferencial Eaton R. de P. 5.29, y
llantas Good year 11.00 R22. Es de notarse
que la transmisión no es la más adecuada para
un manejo económico de com bus ti ble, ya que
no todos los cambios caen dentro de régimen
de consumo mínimo del motor.
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 55
M.Y. Rafael-Morales y J. Cervantes de Gortari
Figura 2. Diagrama de velocidades con el patrón de cambios de velocidad en el régimen de mínimo
consumo de combus ti bl e del motor
En la figura 3 se muestra la gráfica de
capacidad de ascenso del mismo vehículo y
en ella se observa como disminuye la
capacidad de ascenso conforme aumenta la
velocidad del vehículo para el mismo tren
motriz.
Conclusiones
Una selección técnica de los vehículos y en
par tic u lar del tren motriz, conlleva a un
conjunto de beneficios significativos para
cualquier empresa de autotransporte, sobre
todo si se pretenden adquirir diversas
unidades. Además de las economías
potenciales que se pueden alcanzar en
materia de ahorro de energía, el margen de
utilidades al que contribuye es importante,
porque permite financiar la adquisición de
nuevas unidades para renovar o ampliar el
parque ve hic u lar y así expandir las
operaciones de la empresa. Sin em bargo, el
conjunto de estos beneficios sólo se pueden
lograr cuando la empresa practica una
política sistemática de selección ve hic u lar,
sustentada técnicamente con el apoyo de
herramientas sencillas en el proceso.
El programa diseñado en el Instituto
Mexicano del Transporte permite seleccionar
el tren motriz para un vehículo nuevo,
considerando los aspectos legales y técnicos
que afectan la selección de vehículos;
asimismo, facilitan la tarea de selección y
reducen el tiempo invertido en ella.
El programa permite al transportista
realizar modificaciones a las bases de datos
de acuerdo con sus necesidades, evaluar el
desempeño de un tren motriz existente en
sus unidades y auxiliar en la reconstrucción
de trenes motrices, si así se requiere.
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56 INGENIERIA Investigación y Tecnología
La selección del tren motriz basada en la eficiencia energética para vehículos de servicio pesado
Figura 3. Diagrama de capacidad de ascenso para el vehículo con un tren motriz de: motor
Cummins NTC 400; transmisión TSP 1414 A; diferencial Eaton paso 5.29; y llantas
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autotransporte que transitan en los
caminos y puentes de jurisdicción federal,
México, DF., Diario Oficial de la
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que usan diesel o mezclas que incluyan
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Diario Oficial de la Federación del 22 de
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Bibliografia sugerida
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Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 57
M.Y. Rafael-Morales y J. Cervantes de Gortari
58 INGENIERIA Investigación y Tecnología
La selección del tren motriz basada en la eficiencia energética para vehículos de servicio pesado
Semblanza de los autores
Mercedes Yolanda Rafael-Morales. Es ingeniera indus trial en química (Instituto Tecnológico de Celaya, 1978) y
maestra en ingeniería química (UNAM, 1989). De 1979 a 1992, fue profesora y jefa del Departamento de Ingeniería
Mecánica en el Instituto Tecnológico de Celaya, coordinando la carrera de ingeniería indus trial mecánica y la
maestría en ingeniería mecánica en diseño. Desde 1993 se desempeña como investigadora, encargada del área de
ahorro de energía y emisiones en el Instituto Mexicano del Transporte. Es instructora en los diplomados de ahorro
de energía en empresas de transporte, UPIICSA (IPN)-Universidad de Guadalajara; y catedrática en la maestría de
ingeniería de tránsito y transporte de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Ha impartido 46 cursos de
capacitación en la metodología de la conducción técnica para instructores de operadores del transporte público
federal. Es asesora en ahorro de energía y protección del ambiente del Sector Transporte del Gobierno Federal y
miembro del Grupo de Indicadores de Energía y Medio Ambiente en el Transporte de América del Norte para el TLC.
Jaime Cervantes de Gortari. Es ingeniero mecánico electricista (UNAM, 1970); maestro en ingeniería mecánica (UNAM,
1972); y doctor (Ph.D.) en ingeniería mecánica (Purdue Univer sity, 1976). Es autor y coautor de más de 120
publicaciones (libros de texto, apuntes, monografías de divulgación y artículos originales de investigación). Ha
dictado numerosos cursos y conferencias en instituciones nacionales y extranjeras; y ha sido asesor en estudios
sobre investigación y educación en ingeniería, así como en proyectos relacionados con el aprovechamiento
energético en plantas industriales. Es miembro de honor de la Academia de Ingeniería y miembro regular de la
Academia Mexicana de Ciencias. Actualmente es profesor de tiempo completo de la Facultad de Ingeniería de la
UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. En el año 2002, la UNAM le otorgó el Premio Universidad
Nacional , Docencia en Ciencias Exactas.
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 59
M.Y. Rafael-Morales y J. Cervantes de Gortari
INGENIERÍA Investigación y Tecnología V.1, 59-76, 2004
(artículo arbitrado)
“Benchmarking” de procesos logísticos
J.P. Antún-Callaba y L. Ojeda-Toche
Laboratorio de Transporte y Sistemas Territoriales, Coordinación de Ingeniería de Sistemas
Instituto de Ingeniería, UNAM
E-mail: jantunc@iingen.unam.mx
(recibido: septiembre de 2002; aceptado: octubre de 2003)
Resumen
Este artículo está dedicado a un tema de gran actualidad: la identificación y la implantación
de mejores prácticas logísticas, conocido como “Benchmarking”de procesos logísticos.
En la primera sección se presenta un panorama de qué es, qué implica y para qué sirve un
Plan Estratégico en Logística (PEL), así como un “Check list” para realizarlo paso a paso;
es en este contexto de planeación estratégica donde se posiciona la necesidad de
identificar e implantar las mejores prácticas logísticas. Dicho de otra manera, la
importancia del “Benchmarking” de procesos logísticos se revela en un contexto
estratégico, sin él, la empresa pierde oportunidad de ganar ventajas competitivas. La
segunda sección presenta y discute diversos conceptos asociados a la identificación y la
implantación de las mejores prácticas, el “Benchmarking”, particularmente en logística. La
tercera sección formula una metodología para la evaluación y el reconocimiento de las
mejores prácticas logísticas, que fuera desarrollada como investigación doctoral y
validada en un proceso de “Benchmarking” entre las 3 plantas de fabricación en México de
una armadora automotriz líder mundial. En las referencias se incluyen mas de 30 artículos
y libros relevantes en el tema; cabe señalar que aquellos que presentan un repertorio de
técnicas cuali-cuantitativas se denotan con (*). El Apéndice 1 presenta referencias en
internet de empresas consultoras reconocidas por sus estudios de “Benchmarking”en
logística. En el Apéndice 2 se presentan casos/viñetas de experiencias empresariales en
México de “Benchmarking” en procesos logísticos.
Descriptores: logística, Planeación Estratégica en Logística, “Benchmarking de procesos
logísticos”.
Abstract
This ar ti cle is ded i cated to an up to date is sue: The iden ti fi ca tion and the im plan ta tion of
better lo gis tic prac tices, known as benchmarking of lo gis tic pro cesses. The first sec tion
shows a fast pan orama of what it is, what im plies, and how a Stra te gic Plan in Lo gis tics (
SPL ) can be use ful, as well as a check list to ac com plish it step by step. It is in this stra t e -
gic plan ning con text where the ne ces sity, for iden ti fy ing and es tab lish ing the best lo gis tic
prac tices, fits it self. Say ing in other, the benchmarking of lo gis tic pro cesses im por tance
is re vealed in an stra te gic con text: with out it, the com pany loses op por tu nity to earn com -
pet i tive ad van tages. The sec ond sec tion shows and dis cusses di verse con cepts as so ci -
ated to the iden ti fi ca tion and the im plan ta tion of better prac tices, the benchmarking, in
par tic u lar in lo gis tics. The third sec tion for mu lates an eval u a tion meth od ol ogy and t he
best lo gis tic prac tices rec og ni tion, which was de vel oped as doc toral in ves ti ga tion and
val i dated in benchmarking’s pro cess among the 3 plants in Mex ico of a world wide leader
au to mo tive firm. The Ref er ences have over 30 ar ti cles and rel e vant books in the theme;
it is per ti nent to in di cate that those that show a quali-quantitative tech niques rep er tory
are de noted them selves with ( *). The Ap pen dix 1 pres ents Internet ref er ences of con -
sult ing com pa nies rec og nized for their stud ies in lo gis tics benchmarking. In the Ap pen
-
dix 2 dif fer ent busi ness ex pe ri ences cases in Mex ico of benchmarking in lo gis tic pro -
cesses are shown.
Key words: lo gis tics, Lo gis tics Stra te gic Plan, benchmarking.

Plan Estratégico en Logística
Qué es y para qué sirve un Plan
Estratégico en Logística
Un Plan Estratégico en Logística (PEL)
implica:
. Identificar objetivos logísticos a
largo plazo, así como establecer la
estrategia para alcanzarlos, y
. Formular un plan sistémico y
adapt able.
Como todo plan estratégico, el objetivo de un
PEL es ganar ventajas competitivas me-
diante una adecuada satisfacción de los
requerimientos de clientes, anticipándose a
requerimientos logísticos y realizando una
adecuada gestión de recursos propios y de
terceros.
El PEL debe estar incluido en el proceso
de planificación de la empresa. Abarca la
cadena de suministros desde el “Sour cing” y
las adquisiciones, incluyendo la recons-
trucción del proceso de producción que en
una operación globalizada está cada vez más
segmentado y deslocalizado, hasta la
distribución física del producto, su puesta en
servicio y la postventa (mantenimiento, etc).
Un PEL minimiza riesgos en un ambiente
cada vez más competitivo y de con tinuo
cambio.
Cómo formular un Plan Estratégico en
Logística (PEL)
Para formular un PEL, es necesario:
1. Definir la misión.
2. Caracterizar los procesos .
3. Asignar responsables (o dueños
del proceso).
4. Formalizar procedimientos.
5. Definir indicadores de desempeño.
6. Establecer mecanismos de revisión
y adaptación.
Un PEL con duce a una reingeniería de la
organización y a una mejora con tinua en los
procesos logísticos clave y de soporte.
En el diseño de un PEL deben consi-
derarse:
Las restricciones de diferentes contextos:
a) el político y legal;
b) el so cial y económico;
c) el estado del arte de las
innovaciones tecnológicas, y
d) el desempeño de los competidores.
Así también, es necesario enfocarse en
las implicaciones logísticas del mercado
meta, lo cual implica: a) conocer y evaluar las
necesidades de los consumidores; b) iden-
tificar, seleccionar y evaluar segmentos de
60 INGENIERIA Investigación y Tecnología
“Benchmarking” de procesos logísticos
mercado meta, y c) explorar alternativas,
formular objetivos y estrategias logísticas
para cada canal de comercialización.
Paso a paso para diseñar e
instrumentar un PEL
De manera esquemática, los pasos para
diseñar e instrumentar un PEL son:
1. Decisión a nivel “Top man age ment”.
2. Nombramiento de un líder e
integración de un grupo de trabajo.
3. Análisis de cuestiones
corporativas clave en conexión a
fortalezas y debilidades del sistema
logístico actual en relación a un
escenario deseado.
4. Definición de vari ables críticas en
relación con servicio al cliente y
objetivos en mercado meta.
5. Realización de una au di to ria de
procesos logísticos: interna, externa
y “Benchmarking”.
6. Análisis de “Trade off” en costo y
calidad de servicio.
7. Implantación de cambios y de
procedimientos para mejora con tinua
en procesos logísticos.
8. Contraste con cuestiones
corporativas clave.
9. Procedimientos para medir
desempeño y revisiones periódicas.
Las nuevas problemáticas sobre las que
debe trabajar el líder con su grupo de trabajo
son: a) cuestiones clave, b) identificación de
vari ables criticas y c) au di to ria de procesos
logísticos (au di to ria interna, au di to ria ex-
terna, y “Benchmarking”), a continuación se
presentan en forma de “Check list”:
Cuestiones clave
Antes de entrevistar clientes y per sonal
operativo interno, y aún antes de medir el
desempeño logístico, se debe preparar una
lista de preguntas que al responderlas
correctamente, ayuden a encontrar ventajas
competitivas; por ejemplo:
1. ¿Cuáles son las tendencias en
segmentación del mercado?
2. ¿Cómo es la logística de
distribución de competidores?
3. ¿Cuáles deberían ser los niveles
de servicio al cliente para tener una
ventaja competitiva?
4. ¿Cuál debería ser la posición
pro-activa de la empresa sobre los
agentes en el canal de
comercialización para reducir costos
logísticos?
5. ¿Cuáles son las oportunidades
para la reducción de costos
logísticos en ca na les de
comercialización: procesamiento de
pedidos, almacenamiento
centralizado/ descentralizado/
jerarquizado, gestión de transporte,
manejo de ordenes pequeñas, nivel
de inversión en activos propios para
la operación logística y manejo de
información?
6. ¿Qué oportunidades existen de
consolidación de operaciones entre
diferentes unidades de negocio de la
empresa?
7. ¿Cómo es la interfase de la
organización en logística con las de
manufactura, mar ket ing y finanzas?
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 61
J.P. Antún-Callaba y L. Ojeda-Toche
Identificación de vari ables críticas
Una vez identificadas las preguntas clave se
deben especificar vari ables críticas para realizar
medidas de desempeño, éstas pueden agru-
parse en 4 grandes categorías:
1- Efectividad del servicio al cliente

. Tiempo del ciclo del pedido.
. Ratio de pedidos atendidos.
. Ratio de pedidos atendidos
consistentes.
. Respuesta a reclamaciones.
. Capacidad para ajustar cantidades
de un pedido.
. Capacidad para interactuar con
programación de la producción.
. Capacidad para sustituir con base
en mix.
2- Eficiencia en costos logísticos según
procesos clave y de soporte

. Transporte.
. Almacenes.
. Gestión de inventarios.
. Planeación y programación de la
producción .
. Compras y suministros.
. Procesamiento de pedidos.
3- Nivel de utilización de activos
. Inventarios.
. Instalaciones para
almacenamiento.
. Equipo propio para manipulación.
. Flota de vehículos propia.
. Equipo para captación y procesa-
miento de información, y para actuar
con base en ésta.
4- Mejores practicas logísticas de
referencia en competidores lideres
. En par tic u lar, el desempeño con
relación al nivel de servicio y calidad
ofrecido al cliente, así como en
utilización de activos.
Auditorias
Audi toria interna
Se realiza mediante entrevistas directas y
profundas dentro de la organización, así
como con el estudio de documentación in-
terna para caracterizar los procesos logís-
ticos. Se recomienda preparar cuestionarios
que analicen específicamente cada uno de
los siguientes procesos:
a) Servicio al cliente y procesamiento
de pedidos.
b) Transporte.
c) Gestión y planeación de
inventarios.
d) Operaciones en almacenamiento.
e) Planeación y programación de la
producción.
f) “Sour cing” y compras.
g) Finanzas y con trol contable.
h) Procesamiento de información.
Audi toria externa
Se realiza mediante entrevistas directas
dentro y fuera de la organización, así como el
estudio de documentación interna y externa
para caracterizar procesos logísticos inte-
grados en el contexto de estudios de caso, en
relación a clientes líderes y agentes en ca na -
les de comercialización alternativos.
62 INGENIERIA Investigación y Tecnología
“Benchmarking” de procesos logísticos
El énfasis de la au di to ria externa debe
marcarse al:

a) Definir las características actuales
y realizar una medición del
desempeño.
b) Formular las características
deseadas y aquéllas por las que el
cliente/agente está dispuesto a pagar.
c) Identificación de las mejores
prácticas logísticas de referencia de
los competidores.
“Benchmarking”
Consiste en la exploración, la carac-
terización y el análisis de las mejores
prácticas logísticas de referencia (en el
mismo u otros mercados y en el mismo sec tor
in dus trial u otros) para procesos logísticos
clave, con par tic u lar énfasis en aspectos
tecnológicos y en tendencias en “Outsour -
cing”, así como la formulación de una
estrategia para implantarlas.
Realizar un “Benchmarking” para estable-
cer un PEL no es sencillo y no es algo en el que
las empresas tengan una gran experiencia.
Las alternativas para realizarlo son:
a) Utilizar recursos propios (por
ejemplo, estableciendo un “Team” en
distribución estratégica).
b) Participar en grupos de trabajo y
talleres organizados por
asociaciones profesionales
(CLM, etc.) o instituciones
académicas (Centros de Innovación
en Man age ment Logístico, etc).
c) Contratar consultoras externas y
d) Una combinación de las anteriores.
Estructura de la formulación del PEL
El PEL empieza con el servicio al cliente y
continúa con metas y estrategias. El desarrollo
de una estrategia logística involucra 10 áreas
clave:
1. Servicio al cliente.
2. Diseño del canal.
3. Estrategia de la red.
4. Diseño y operaciones de almacenes.
5. Gestión de transporte.
6. Gestión de materiales.
7. Sistemas de información.
8. Políticas y procedimientos.
9. Instalaciones y equipo.
10. Gestión de organización y cambio.
Asimismo, se formulan 10 preguntas respectivas:
1. ¿Cuáles son los niveles de servicio
para cada segmento de clientes?
2. ¿Cómo mejorar la integración
operativa entre los miembros del
canal de comercialización?
3. ¿Cuál es el sistema de
distribución que minimiza costos y
proporciona niveles de servicio
competitivos?
4. ¿Qué tecnología de manejo de
materiales facilita alcanzar los
objetivos de servicio con niveles
óptimos de inversión en instalaciones
y equipo?
5. ¿Hay oportunidades de reducir
costos de transporte en el corto y
largo plazo?
6. ¿Los procedimientos de gestión
de inventarios pueden apoyar
demandas de servicio más
exigentes?
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 63
J.P. Antún-Callaba y L. Ojeda-Toche
7. ¿Qué sistemas de información se
requieren para ganar máxima
eficiencia en la operación logística?
8. ¿Qué cambios hay que hacer a los
modelos operativos para mejorar el
desempeño?
9. ¿Cómo introducir cambios a
nuestra red e instalaciones?
10. ¿Cómo organizar los recursos
para tener la mayor mejora en los
objetivos de servicio y operativos?
Conceptos en “Benchmarking”
Por qué el “Benchmarking”
Nadie duda que en el siglo XXI las empresas
deben:
· Controlar todas las condiciones
necesarias para realmente ofrecer y
mantener la calidad de servicio
esperada por los clientes.
. Reorganizar sus procesos y
rediseñar estrategias competitivas
globales para re sponder a las
demandas de la competencia
internacional.
. Formar redes estratégicas de
recursos para adquirir conocimientos,
materiales y servicios con la
velocidad y la flexibilidad necesarias
para re sponder a las oportunidades
del mercado.
. Identificar los más altos
estándares de excelencia para
productos, servicios o procesos, y
realizar las mejoras necesarias en
procesos propios para alcanzar los
estándares, comúnmente llamados
“mejores prácticas”.
. Establecer programas de
mejoramiento con tinuo que
conduzcan a un desempeño de clase
mundial.
El establecimiento de estos programas trae
consigo otras dificultades vinculadas a:
a) La identificación de sus puntos
fuertes y débiles mediante la
evaluación de una manera precisa y
correcta de su nivel de desempeño
ac tual.
b) La definición de sus objetivos de
mejoramiento de desempeño, de tal
manera que sean creíbles,
accesibles y coherentes con los
objetivos globales de la empresa.
c) La selección de entre los objetivos
potenciales de mejoramiento, entre
aquellos que tienen prioridad.
d) La planeación de estas acciones a
largo plazo, manteniendo una visión
global de las acciones como un todo
para asegurar su coherencia.
e) La evaluación de los cambios
organizacionales como un resultado
de las acciones realizadas.
f) La determinación de las mejores
prácticas y métodos asociados con la
implementación de estas acciones.
Entre los enfoques que pueden ayudar a
las empresas a superar esas dificultades y
mejorar su desempeño, el “Benchmarking”es
considerado como una de las herramientas
de Man age ment más eficientes y efectivas.
El “Benchmarking” se enfoca a prácticas
en los procesos. Una práctica es la forma de
realizar un trabajo. Las prácticas son los
aspectos más visibles de cualquier proceso
porque involucran lo que la gente hace.
64 INGENIERIA Investigación y Tecnología
“Benchmarking” de procesos logísticos
Para que una empresa sea de clase
mundial, sus prácticas presentan un de-
sempeño su pe rior a través de un amplio
rango de situaciones empresariales.
Las mejores prácticas reflejan el cono-
cimiento de cómo un trabajo específico
puede ser realizado de manera su pe rior;
raramente suceden por casualidad o acci-
dente; son conducidas por la calidad y
representan una conducta aprendida, por lo
que su contenido y características pueden
ser medidos y transferidos.
Las mejores prácticas pueden ser
identificadas, medidas y emuladas. Las
firmas pueden estudiar las prácticas de otros,
dentro y fuera de su in du stria, y adoptar
elementos relevantes en su propio ambiente
de trabajo.
Así, la identificación y adopción de me-
jores prácticas logísticas representa un
verdadero reto, ya que se requiere de un
conjunto de medidas de desempeño que
permitan identificar todos aquellos aspectos
relevantes en la ejecución de las prácticas
logísticas y asegurar la posibilidad de
comparación de las prácticas.
Evolución del “Benchmarking”
En la figura 1 se presenta la evolución del
proceso de “Benchmarking” desde su
aparición en los ’40 del siglo pasado.
El proceso de “Benchmarking”
El “Benchmarking” es un proceso bien
estructurado que consiste de 7 pasos. Estos
pasos son frecuentemente arreglados en un
modelo; en la mayoría de los modelos
reportados en la literatura se incluyen los que
se presentan en la figura 2:
1. Determinar cuáles funciones comparar.
2. Identificar vari ables de
desempeño y recolección de datos.
3. Seleccionar a las mejores
compañías en su clase.
4. Comparar.
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 65
J.P. Antún-Callaba y L. Ojeda-Toche
Figura 1. Evolución del proceso de “Benchmarking”
5. Especificar programas y acciones
para alcanzar y superar las mejores
prácticas.
6. Implementar y monitorear.
7. Recalibrar.
Estos pasos normalmente se operan en 5
etapas:
1. Planeación
Esta etapa involucra la identificación y
selección de los procesos que van a ser
comparados; también aquí deben de ter-
minarse los factores de éxito.
2. Integrar el equipo de “Benchmarking”
El equipo de “Benchmarking” debe integrarse
con ejecutivos de diferentes áreas de la
organización, todos deben cooperar para
obtener los mayores beneficios del proceso;
el líder del equipo es el responsable de
mantener el compromiso del proceso para
beneficio de la empresa, por lo que conviene
integrar dos comités: uno de preparación,
que es responsable de preparar la docu-
mentación y también de realizar análisis
detallados, y otro de visitas, que realizará el
trabajo en el campo.
66 INGENIERIA Investigación y Tecnología
“Benchmarking” de procesos logísticos
Figura 2. Proceso de “Benchmarking”
3. Recolectar los datos
Este paso incluye la obtención de infor-
mación sobre las compañías con las mejores
prácticas y sus desempeños; previamente se
requiere que la empresa identifique sus
propios procesos para ampliar la visibilidad
de las mejoras posibles. Las visitas de
campo son también un fac tor importante en la
recolección de datos porque permiten un
mejor entendimiento de los procesos.
4. Analizar los datos para identificar las
brechas (“Gaps”)
Aquí se determina cómo se encuentra la
empresa en relación con el “Bench mark”, lo
que permite identificar brechas (“Gaps”) de
desempeño, así como las causas de éstas.
5. Decidir acciones
Finalmente, esta etapa determina lo que se
debe realizar para adoptar y superar la mejor
práctica para el proceso en estudio.
Recomendaciones metodológicas
para el “Benchmarking” de
procesos logísticos
Diseño del modelo inte gral de factores
asociados a la práctica logística
Cuando una organización desea evaluar las
mejores prácticas mediante un estudio de
“Benchmarking” interno y externo, debe co-
nocer a profundidad las características que
hacen realmente a la práctica evaluada, una
práctica de excelencia, para ello, tendrá que
identificar los factores de éxito asociados con
dicha práctica, lo cual le permitirá enfocar su
atención sobre un conjunto incluyente de los
aspectos importantes (Figura 3).
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 67
J.P. Antún-Callaba y L. Ojeda-Toche
Figura 3. Metodología para realizar un “Benchmarking”
Es clave identificar los factores rela-
cionados con la estructura y la estrategia
organizacionales, porque de esta manera se
dispondrá de mayor información sobre las
características del ambiente organizacional
en el que una práctica logística considerada
de excelencia, se desempeña. Obviamente
esto permitirá que la empresa que busque las
mejores prácticas pueda evaluar ade-
cuadamente éstas, antes de implementar
una copia no adecuada de ellas.
El ambiente logístico en el que se desen-
vuelve una práctica es también relevante: el per -
sonal y la tecnología de información y pro-
ducción de una práctica de excelencia deben
considerarse dentro de los factores de éxito de
una práctica logística su pe rior (Figura 4).
Identificación de vari ables de
desempeño
Una vez que se ha construido el modelo de
factores asociados con la práctica a evaluar,
se está en la posibilidad de identificar las
medidas de desempeño que representan
esos factores. De la lista de factores de
desempeño habrá entonces que eliminar
aquéllas que por cuestiones de costo, tiempo
y disponibilidad no puedan incluirse; sin em
-
bargo, debe optarse por aquellas medidas
tanto cuantitativas como cualitativas que
incluyan los aspectos relevantes de una
práctica y que correspondan con los
objetivos de la organización.
68 INGENIERIA Investigación y Tecnología
“Benchmarking” de procesos logísticos
Figura 4. Factores asociados con la práctica logística evaluada
Tradicionalmente, las medidas de desem-
peño se han enfocado sobre los resultados de
la práctica (costos, utilidades, productividad),
pero adicionalmente a éstas deben incluirse
medidas sobre los actores y los procesos
involucrados en la ejecución de una práctica,
de esta manera, se conseguirá una evaluación
más completa de la mejor práctica logística
(Figura 5).
Análisis del desempeño propio
Con el fin de identificar las áreas de posibles
mejoras dentro de la empresa, es necesario
evaluar el desempeño propio, esto puede
hacerse con las medidas de desempeño que
se han obtenido en el proceso an te rior.
Cuando una empresa de cide llevar a cabo un
estudio de “Benchmarking”, resulta in dis -
pensable que conozca sus propias prácticas y
el desempeño de las mismas, de esta manera
podrá compararse de forma interna o externa
en las áreas que identifique como “áreas de
oportunidad para posibles mejoras”.
La identificación de estas áreas debe
hacerse de manera in te gral, considerando los
bal ances entre los diferentes subsistemas del
sistema logístico, esto con el fin de no
optimizar uno de los procesos sacrificando
otros y sin alcanzar la minimización del costo
total y la realización confiable de los niveles
de servicio deseados. Debe siempre tenerse
en mente la interrelación que existe entre las
decisiones tomadas en cada uno de los
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 69
J.P. Antún-Callaba y L. Ojeda-Toche
Figura 5. Identificación de vari ables de desempeño
componentes del proceso logístico con el
resto de ellos.
Otro aspecto importante es la utilización
de técnicas de análisis mul ti di men sional en
la identificación de las posibles áreas de
mejora. Comúnmente se emplean técnicas
de análisis unidimensional, que sólo indican
la medida en la cual los resultados propios
son diferentes de los resultados ajenos, y no
indican como implementar esas prácticas de
excelencia para obtener mejores resultados.
Por otro lado, se ha observado que
diferentes técnicas de análisis conducen a
diferentes áreas de mejoras, por lo que
también resulta aconsejable que se emplee
más de una técnica de análisis (Figura 6).
Entonces es importante determinar cuáles
funciones comparar, e identificar vari ables de
desempeño (medir desempeño propio).
Los resultados obtenidos de la aplicación de
estas consideraciones tienen una gran influen-
cia sobre las etapas siguientes del proceso de
“Benchmarking”.
Selección de las mejores compañías
en su clase
Una vez que se han identificado las prácticas
de interés para la empresa que realiza el
estudio de “Benchmarking”, y que se conocen
los factores de estrategia, estructura y am-
biente logístico organizacionales asociados
con estas prácticas, la selección de los socios
de “Benchmarking” será más fácil y mejor
enfocada sobre las empresas que presenten
las mejores características en los factores
vinculados con una práctica de excelencia.
70 INGENIERIA Investigación y Tecnología
“Benchmarking” de procesos logísticos
Figura 6. Análisis del desempeño propio
Comparar el desempeño propio contra
el mejor en su clase
Cuando se ha medido el desempeño propio y
se han identificado las áreas de posibles
mejoras, se está en posibilidad de comparar
las prácticas propias con tra las mejores en su
clase, dejando atrás la observación de me-
jores cifras sin saber cómo lograrlas.
Especificar programas y acciones para
alcanzar y superar las mejores
prácticas
Cuando las mejores prácticas “re ales” se han
encontrado, es más fácil especificar los
programas y acciones que le permitirán a la
empresa adoptar, adaptar e implantar estas
prácticas superiores en el propio ambiente de
trabajo.
Implantar y monitorear
Si la mejor práctica se conoce a nivel de
actores, procesos y resultados, resulta más
vi a ble la implantación y el monitoreo de la
misma.
Recalibrar
El ambiente logístico, competitivo, se en-
cuentra en constante cambio, esto provoca
que las empresas modifiquen sus estrategias
competitivas, los cuales requieren cambios
en la estructura organizacional y en la forma
operativa de llevar a cabo las prácticas
logísticas. Esto impulsa una consecuente
necesidad de innovación de las mismas, para
lo cual, es necesario la revisión periódica de
las practicas propias y de las empresas
líderes en su clase; es decir, se trata de
“recalibrar” algo que resulta más fácil si ya se
ha efectuado una evaluación an te rior
completa.
Un procedimiento para explorar
“Benchmarking” de procesos logísticos
a partir de las percepciones
gerenciales sobre los procesos
logísticos propios
Bowersox (1999), propone en un estudio
realizado para el Coun cil of Lo gis tics Mana-
gement (USA), que puede consultarse en:
http://www.clm1.org/book store/
BooksoreDetail.asp?ctbl acct=00347
una estrategia para realizar un “Benchmarking”
de los procesos logísticos de una empresa a lo
largo de toda la cadena de suministros.
Una investigación realizada en un gran
número de empresas de USA con diferentes
sectores de actividad, le permite calibrar
estadísticamente e identificar los “Bench -
mark”, y en contraste a éstos propone un
“Benchmarking” derivado de una encuesta de
percepción gerencial.
La encuesta se basa en 106 ase-
veraciones sobre la que se debe manifestar
acuerdo, desacuerdo o indiferencia. Un
marco teórico desarrollado por Bowersox,
asocia aseveraciones/respuestas de la
encuesta a indicadores de la capacidad de
una empresa para la integración de procesos
logísticos en la cadena de suministros. Las
respuestas de los diferentes gerentes/
ejecutivos, participantes en el ejercicio, se
procesan en una hoja de cálculo de formato
excel, que luego de calcular los valores
medios y señalar los valores máximo y
mínimo, se contrastan con el Bench mark de
todas las empresas para todos los sectores
en USA.
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 71
J.P. Antún-Callaba y L. Ojeda-Toche
Cabe señalar que la métrica en que los
gerentes/ejecutivos expresan su percepción
(acuerdo, desacuerdo o indiferencia) en
relación a la aseveración, es la que Roy
(1986) propuso en su célebre trabajo de
modelación de preferencias para sistemas de
ayuda a la toma de decisiones multicriterio:
acuerdo/desacuerdo fuerte (sin dudas) ó
débil (con dudas) e indiferencia.
El libro de Bowersox incluye un CD-ROM con
la hoja de calculo para capturar las percep-
ciones gerenciales y procesarlas, asimismo,
para identificar “Gaps” en relación al “Bench -
mark”. Este es el punto de partida para una
exploración muy estimulante de “Bench-
mark ing” de procesos logísticos (Apéndice 2).
Apéndice 1
Referencias en in ternet a empresas con
-
sultoras con gran experiencia en “Bench-
mark ing” de procesos logísticos.
Accenture
http://search.accenture.com/srch/de -
fault.asp?ad vanced=no
McKinsey
http://www.mckinsey.com/search/new/searc
h.asp?qu=benchmarking&searchLocaction=
all&Image1.x=17&Image1.y=11
Booz, Allen & Hamilton
http://www.bah.com/bahng/SilverDemo?PID
=Home.html&FORM_ACTION=Re -
sults&NGPgID=ad -
vanced&sCacheID=BENCHMARKING10300
48413324&sNumHits=3&sNumJobHits=0&s
NumVideoHits=0&sNumContHits=7&sNumS
BHits=21&Query=BENCHMARKING&contTy
pe=TABLE&style=item&overide=NO&SortBy
=title+ASC&length=25&imageField.y=9&ima
geField.x=5&lan guage=Eng -
lish&dispType=HTML
Apéndice 2
Experiencias de casos en México
Chrysler (México)
Una reciente disertación doc toral (Ojeda,
2000) se enfocó a:
a) Identificar y documentar el proceso
de evaluación de las prácticas
logísticas.
b) Examinar la selección y desarrollo
de medidas de desempeño para
evaluar la efectividad operativa y
estratégica de las prácticas
logísticas.
c) Realizar un estudio de
“Benchmarking” interno, utilizando un
enfoque sistémico para identificar
mejores prácticas logísticas y
d) Generar futuros tópicos y
direcciones de investigación para la
teoría y práctica de los estudios de
“Benchmarking”, logística y sistemas
de medición del desempeño.
Du rante 1998-1999 Chrys ler aceptó
participar en esa investigación con un
estudio de caso académico de gran
profundidad para investigar las prácticas
corporativas de “Benchmarking” en logística,
en sus tres plantas de fabricación en México,
así como validar el diseño de una meto-
dología innovadora para realizar “Bench-
mark ing” de procesos logísticos mediante
una aplicación extensa.
72 INGENIERIA Investigación y Tecnología
“Benchmarking” de procesos logísticos
La realización del ejercicio interno permitió
observar algunos aspectos interesantes: a)
la interacción entre los actores involucrados
con la práctica y el per sonal que realiza los
estudios de “Benchmark ing” permitió alcan-
zar mejores resultados, b) se detectó que se
requiere capacitación sobre el uso de téc-
nicas de análisis mul ti di men sional, y c) el
trabajo conjuntó recursos humanos de dife-
rentes plantas en el análisis de problemas
comunes, lo cual facilitó la identificación de
áreas de mejora.
Domecq y Bacardi (México)
Cuando la gran trasnacional de bebidas
alcohólicas de origen inglés Allied compró
Domecq en España, lo hizo por la posición
competitiva de La Ina, uno de los vinos finos
de Andalucía de mayor prestigio mundial.
Esta adquisición mejoró la visibilidad sobre la
Casa Domecq de México, en la que Domecq
de España tenía una participación mino-
ritaria, pero con lazos familiares estrechos,
ya que entre las perlas de su col lar de
unidades de negocio, tenía a Te quila Sauza.
Como el te quila es uno de los alcoholes cuyo
crecimiento en el consumo es uno de los más
altos a nivel mundial y los precios de venta
son insólitos por lo disparados, difícilmente
son explicables por alguna ingenua hipótesis
de elasticidad con la demanda.
Obviamente la adquisición fue ir re sist ible y
Domeq México que antes basaba su imagen
en el mercado mexicano por “el secreto esta
en la uva” (la paradoja es que el brandy, es
su producto estrella...) fue obligada a
comercializar el mix de Allied (gin, whisky, y
por supuesto, ron de origen venezolano) y
debió hacer frente el clásico argumento de
Bacardi que “sí, combina con todo” (y que
precisamente no parece de Alcohólicos
Anónimos). Ambas firmas, competidoras “a
capa y espada”, y ahora con “mix” ofrecido al
mercado completamente sustitutivos, com-
prendieron que en logística nadie podía
enseñarle a cada una alguna mejor práctica
que no fuera la otra. Una audaz pero
experimentada consultora terminó haciendo
un “Benchmarking” de lo mejor, a cada una y
terminó presentándo a los ejecutivos de
ambas. Sin duda, las dos empresas reve-
laron que tienen “los pantalones lar gos”... y
hacen historia...!
Jumex (México)
En oportunidad del Programa de Alta Dirección
de Empresas desarrollado en el Instituto
Tecnológico Autónomo de México (ITAM) para
la Dirección Gen eral y los cinco Directores de
Jumex, du rante el módulo de Logística
Estratégica se realizó el experimento pro-
puesto por Bowersox (1999) que consiste en
explorar un “Benchmarking” de procesos
logísticos con base en las percepciones de los
procesos logísticos a nivel Dirección y Ge-
renciales, así como en la integración de la
cadena de suministros. La homogeneidad del
nivel (“alta dirección”) permitió una visibilidad
muy alta e integrada de los procesos logísticos
y facilitó a la Dirección de Logística posicionar
estrategias de integración de procesos e
identificar “Gaps” sobre los que se estructuró
una estrategia de alta dirección de acciones
para el corto plazo.
Femsa Coca-Cola (2001 - 2002)
El diplomado de dirección estratégica cen-
trada en el mercado que diseñó el Instituto
Tecnológico Autónomo de México (ITAM)
Vol.V No.1 -enero-marzo- 2004 73
J.P. Antún-Callaba y L. Ojeda-Toche
para FEMSA Coca Cola con la participación
del Centro de Desarrollo Coca Cola de
México, fue otra excelente oportunidad
para experimentar la propuesta de
Bowersox (1999) como herramienta para
explorar oportunidades de reingeniería de
procesos logísticos. Se trabajó en dos
grupos de 25 ejecutivos cada uno, con un
mix adecuado de niveles corporativo,
planta de producción y gerentes comer-
ciales. Los resultados de mayor interés
fueron el descubrimiento de interacciones a
las que se presta poca atención entre la
“función comercial” y el desempeño logís-
tico, la apreciación de “necesidad de
mejoramiento del diseño de la calidad de
servicio” de FEMSA Logística en la logística
troncal y la importancia competitiva resul-
tante de la con tinua innovación tecno-
lógica en logística, particularmente en
vehículos y unidades de manejo (inclu-
yendo empaques de lote comercial).
Conclusiones
Las mejores prácticas logísticas requieren y
resultan de la integración de los procesos
logísticos a lo largo de la organización, se
requiere de una comunicación inter (y
“cross”) funcional entre los diferentes
departamentos involucrados en los procesos
logísticos, así como de un real po-
sicionamiento estratégico de la función
logística.
La estructura y la estrategia orga-
nizacionales que conducen a la integración
logística, se caracterizan por una estrategia
de negocios orientada a niveles altos de
servicio al cliente –calidad, flexibilidad y
entrega confiable en consistencia, opor-
tunidad y lugar– al costo adecuado (que se
busca sea mínimo).
Nótese que un ambiente competitivo
intenso en un ámbito geográfico de mercado
extenso exige una mayor integración
logística: una estructura organizacional de
red-sistémica es la requerida para adoptar e
implantar las mejores prácticas logísticas.
Es necesario un enfoque holístico y mul ti -
di men sional para el proceso de
“Benchmarking”; por lo que es conveniente
utilizar un conjunto amplio de técnicas
cuali-cuantitativas de Man age ment: “análisis
de brecha”, “marcador balanceado”, “proceso
de jerarquización analítico”, “modelo EFQM”,
“enfoques SERVQUAL”, etc. (Para técnicas,
ver referencias y bibliografía sugerida con *).
No existe un conjunto estricto de indicadores
de desempeño a utilizar, las limitantes de
costo, tiempo y disponibilidad de información
primaria y secundaria hacen de cada proceso
de “Benchmarking” en una empresa, una
experiencia única. Tampoco existe un for-
mato es pe cial de cómo caracterizar una
práctica logística, aunque en el formato que
se adopte debe siempre buscarse una
medición para los actores y los procesos en
sí; finalmente, para los resultados no debe
olvidarse que hay que medirlos en pesos y
cen ta vos.
Referencias
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21
st
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74 INGENIERIA Investigación y Tecnología
“Benchmarking” de procesos logísticos
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76 INGENIERIA Investigación y Tecnología
“Benchmarking” de procesos logísticos
Semblanza de los autores
Juan Pablo Antún-Callaba. Obtuvo su maestría en ingeniería (transportes) por la Facultad de Ingeniería, UNAM. Es
investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor del seminario
logística estratégica: innovación y competitividad.
Lilia Ojeda-Toche. Obtuvo su maestría en ingeniería de transportes por la Facultad de Ingeniería de la Universidad
Autónoma del Estado de México. Actualmente es profesora de logística.

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