omo un trazo o una línea punteada, las páginas de los libros de Sergio Chejfec bien podrían pensarse en correlación

con los pasos errantes y la manía ambulatoria de sus personajes. Sus asuntos suelen llamarse novelas, poemas o ensayos. Al modo de un hechizo de geografía, con sus paisajes e inscripciones, son textos que proponen peregrinaciones advenedizas y excéntricas, la fuga y la dispersión en sus recorridos. El paseo y los itinerarios por la topología urbana definen gran parte de la narrativa del autor, ya sea en los recorridos del narrador, muchas veces desteñido por el tedio y el agotamiento, como en las vidas desplazadas e intercambiables de sus personajes. En Chejfec, el paseo no es sólo un motivo narrativo, sino también un tic lingüístico, una experiencia táctica y un anclaje enunciativo. Al igual que en el texto homónimo del escritor suizo, Robert Walser, alcanza por momentos la categoría de una poética y hasta de una estética.1 Son novelas, las de Chejfec, que construyen cierta ficción teórica sobre el arte de caminar y escribir. Como si escribir fuera, ante todo, un peregrinar, lento y moroso, por las palabras. Las bifurcaciones, los saltos en el tiempo, las historias que se fragmentan en microhistorias, la descomposición

C

1

Me refiero al relato o “micrograma” de Robert Walser de 1917.

Edgardo Horacio Berg

Paseo, narración y extranjería en Sergio Chejfec

el fin de una geografía previsible. 2 Ver Sergio Chejfec. que puntúa y articula como timbre rítmico la narración. Si es verdad. en la configuración de un contrato de lectura que hacía de la dilación y el alargamiento de las frases. ambas de 1990. ya sea en Lenta biografía como en Moral. El tiempo parece no pasar. poseen algo de la expresión enigmática e irresuelta de las piezas talladas por la artista venezolana Rafaela Baroni. protagonista de la novela homónima del autor. Baroni: un viaje (2007). bien podría afirmarse que ella propone un itinerario excéntrico y fuera de lugar. una pura detención. como sugiere George Steiner. A p arta d o d e l os ca m inos sedentarios del sentido común y de las lecturas previsibles. principalmente. como si fuera un bloque. como variante de la pausa y la demora narrativa. al manejar el código novelístico co m o u n extranjero (Steiner 34-35). saturada de guiones y paréntesis. en infinitos erizos.2 El inusual desacomodamiento que producía la lectura de las primeras novelas. es un estilo vagabundo y fuera de casa. . con sus calles y circuitos desplazados. su modo de ser básico. Sus textos. El arte de dar vueltas por las frases es también una manera de caminar. al modo de las intromisiones del narrador-personaje de la novela Boca de lobo (2000). se constituía. en donde las evidencias sólo se reconocen en las vacilaciones de un saber aproximativo y parcial. vacilantes. una lectura viajera y migrante. aporéticos y tendientes a la indeterminación de los espacios y los personajes. que la literatura contemporánea puede considerarse como una literatura de exilio permanente. Y si la literatura de Chejfec presenta un orden territorial. en tanto disritmia lógica y enunciativa.2   Edgardo Horacio Berg  de los acontecimientos por las pausas reflexivas. Si se quiere. Una suerte de desaceleración y retardamiento. como si fuera una ciudad extrañada. Atrapados en una suerte de telaraña y sumergidos en la torsión de las palabras que se enrollan sobre sí mismas y se desarrollan. los desvíos de los paseantes que habitan sus novelas son metáforas de las derivas textuales. el estilo de Chejfec como la identidad de sus personajes. siempre aparecen bajo la lógica del traspaso y la metáfora del camino. traza un camino.

fuera el lugar de la enunciación. En casi todos sus textos. amalgamadas. La larga caminata que emprende el narrador en una ciudad del sur de Brasil. Un viaje. Sergio o Miguel (en Los planetas. amiga de Estela e Isabel (en El llamado de la especie. 1997). encuentros-desencuentros y situaciones . siempre convocan a la imagen y el rostro desfigurado del forastero y el migrante. se vuelve protagonista en la última novela del autor. Delia o su compañero (en Boca de lobo). a su regreso. sino más bien inscriben con su paso una sucesión de instantes que transcurren. que mide los grados de la devastación. 1999). en busca de un parque (“ […] esa mancha verde […] derramada como una tinta. el efecto desintegrador de la mundialización con sus paisajes gemelos y la frágil relación entre identidad y memoria. migrantes y distantes del escenario narrado se puntúan en la excentricidad: como si un habla neutra. 1992). Esa figura del narrador. si se quiere a pie. el deterioro del pasado y la naturalización del presente. 2004) o el narrador de su última novela. excusa para la reflexión sobre la mistificación y los malentendidos del acto de escribir. que nos remite. la progresión narrativa es un continuo de breves episodios. por las palabras que van quedando. Félix (en Los incompletos. luego de haber asistido a una conferencia sobre literatura en una Feria del Libro local. Dicho de otra manera. es coartada. Barroso (en El aire. Sus novelas no forjan un recorrido liso y llano que. es un paseo por la lengua. generan una pequeña historia o anécdota. por elección. de una identidad civil o barrial. Mis dos mundos (2008). si se quiere. son sujetos que marchan. su paseo. sin mediación. al tópico del judío errante. Una identidad cambiante. una detrás de otra. Mis dos mundos. en su sucesión. viajero a pie o paseante solitario. se disgregan y vuelven a rimar entre sí. Chejfec introduce la figura de un personaje de naturaleza vagabunda y aventurera. El caminar típico de los personajes de sus novelas se corresponde por momentos con la figura del narrador que construye el propio Chejfec. sujeta a la erosión.  Paseo. apenas contenida” [14]). siempre en estado de errancia o paseo. La escritura de Chejfec. la narradora. Situados en un espacio singular. narración y extranjería en Sergio Chejfec  3 Ese arte de dar vueltas y extender los posibles narrativos tiene su equivalente con el arte ambulatorio de los personajes sobre el territorio urbano. Ajenos a la seguridad que da la pertenencia a un sitio y desprovistos.

es porque registran. Y si la olvidadiza memoria es el carril indispensable que recorre el intercambio narrativo. enfrentando hacia atrás la progresión inacaba y paradójica del tiempo. en Chejfec.z ag. l a escrit u ra d ib u ja arabescos y prolongaciones y coloca a la errancia como escenario básico del discurso. volver sobre los lugares del ausente o desaparecido es un ejercicio de la memoria. más bien. si es posible hablar de avance en sus novelas. Al igual que la forma con que apoya el pie Delia sobre el pavimento. que ya no son pero que siguen siendo. Así en Los planetas. como pregnancia del pasado familiar (o el largavista del padre y el encendedor del abuelo. Caminar es también caminar hacia atrás. Tiempos que se intersectan y que tintinean invertidos (así el reloj pulsera que avanza de derecha a izquierda en Mis dos mundos). O mejor por el modo de caminar esos espacios. El periplo por los sutiles pretéritos. el trazo irregular y discontinuo de la experiencia. el recuerdo en la novelas de Chejfec. al modo de objetos mándala en la misma novela) o un punto en el espejo (la escena reduplicada entre el narrador y el anciano contemplando el lago. que persigue el narrador de Los planetas (1999) o aquel de Lenta biografía. siluetas o advertencias que no se cumplen. como órbitas flotantes. Y si los textos de Chejfec avanzan hacia algún lugar. la herida intempestiva del pasado en el presente. Como relatos en suspenso adquieren la forma de anuncios. Como si la literatura estuviera abierta a la prueba y el punto de anclaje de quien narra fuera siempre un cambio de lugar de residencia. reflejan un modo de caminar a tientas como si de una catástrofe se hubiera sobrevivido. constituido por la presencia fantasmática del ausente o desaparecido. encuentro que da lugar al título de su última novela). muchas veces. Rastrear los pasos. se asocia con el modo de pisar. es como un Aquiles tras los pasos de la tortuga.4   Edgardo Horacio Berg  prólogos. El recuerdo. entre la proximidad y la lejanía. Se trata. el narrador. es físicamente la experiencia de un itinerario. la narración se extiende sobre los efectos . En s u p er m anente z ig. La literatura de Chejfec se define por los espacios que representa. al bajar del colectivo en Boca de lobo. de una progresión engañosa de historias inconclusas y truncas. Estas microhistorias a medio borrar parecen describir. el sujeto en estado de memoria.

el borramiento paulatino de la identidad fija de sus personajes. transitan una ciudad extrañada. .  Paseo. Chejfec va más allá de la observación exterior y de la mirada retrospectiva melancólica. el ausente impone la tutela y la mirada perpetua e interminable. Y o Z en la novela El llamado de la especie. narración y extranjería en Sergio Chejfec  5 migratorios y erráticos del pasado.] entré en el baño. como en los relatos kafkianos. son sujetos desterritorializados que sólo fijan residencias transitorias. Y el que recuerda o trata de recordar. M y S en Los planetas). a partir de El aire. inscribe la huella permanente de lo escrito y su borramiento. cuando ya no importe la posibilidad de narrar la ex-tensión de los posibles y las escenas narrativas parezcan haber terminado. como un palimpsesto. (“[…. el “block maravilloso” de un diario incompleto y fragmentario que. intercambiables y reduplicados. Y si el desaparecido. muchas veces. En este sentido. porque ha olvidado. Es que en la ciudad se ha producido una transposición del espacio urbano. el último término de la aventura narrativa parece ser el eclipse del rostro. está lo que viene después: las fotografías de infancia conservadas como “talismanes”. me detuve frente al espejo. 3 Dice Michel De Certeau que andar es no tener lugar (116). desprovistos de un lugar seguro y caracterizados por un nomadismo crónico. y 3 La observación deslumbrante de Freud acerca de la inscripción palimpsestuosa de la memoria puede leerse en Sigmund Freud: “El ‘block’ mágico” 2808-2811. atravesando y poblando los rastros huidizos de quien quiere estar en estado de memoria. los personajes en Chejfec. sin contornos precisos. Y si los personajes. que como un cuerpo ausente y fantasma migra. por las iniciales del nombre propio o con una letra del alfabeto (X. el surco cavado en el pozo en el tiempo. de escena en escena. en su vagabundeo por las calles descubre. en el hipotético e irreal destino de un personaje. un desvío y una mudanza de su imagen. Si en los textos de Chejfec. al recorrer el espacio urbano. como astilla. de relato en relato. Contra las certezas de la experiencia histórica y las idealizaciones del pasado personal que se protege como plenitud. pierden a menudo su identidad y son nombrados. el territorio yerto o por los lugares gemelos. se pasea por espacios deshabitados. como imágenes condensadas de la ciudad actual.

que evoca como homenaje la última novela del autor. al igual que Félix Teitlebaum y Soho Eckstein. los personajes de la novela se han vaciado objetivamente. que daba cuenta. Podríamos decir que la desfiguración paulatina de la identidad de sus personajes se corresponde con el paseo por un territorio inhóspito o fantasmal. como si fueran las siluetas de un panorama reflejadas en una tarjeta postal. Masha y Félix no escapan a este destino. Mis dos mundos. son sujetos reducidos al estado del fragmento. como los dibujos y diseños del artista sudafricano William Kentridge. Espacios amorfos y vacíos que pierden sus coordenadas euclidianas y olvidan sus límites. el diseño urbano puede convertirse en una alegoría de tiempos superpuestos. las vidas artificiales y las memorias huecas de personajes anclados en una Moscú extrañada. más que un espacio urbano. como si un cataclismo hubiera dejado sus rastros. siluetas en movimiento. No poseen signos ni atributos de identificación personal y se mueven por la vida como “fichas de madera de un dominó ciego”. propio de la ciencia ficción contemporánea. barrios abandonados y pauperizados. habitante de la gran urbe moderna. El hombre sin atributos (1930-1942). sin rostro ni identidad y manejados por un tramoyista. Terrenos baldíos. Chejfec. Bajo la mirada del que está extasiado y sujeto al tiempo de la espera. a partir de la figura de Ulrich. La novela. Extrañados para el mundo como para sí mismos. no es otra cosa que hipótesis y conjeturas sobre el destino irreal e inconcluso de sus personajes. Muchas veces. al sacar a pasear su mirada. Al modo de un paisaje postindustrial. Así en Los incompletos. cúmulos de desperdicios y de chatarras. afirma el narrador de Boca de lobo [63-4]).6   Edgardo Horacio Berg  vi con sobresalto que mi rostro no estaba”. se detiene sobre los desperdicios del paisaje urbano. de la experiencia impersonal y ajena de un personaje cualquiera. los personajes de Chejfec. Robert Musil escribió hace tiempo una novela. en este sentido. en una capa geológica. bajo el estado incivil de la vegetación y la presencia inerte de los cuerpos inorgánicos. parecen bocetos difumados. Al igual que maniquíes. Parece como si todo estuviera a punto de su disolución. incompletos. Los desplazamientos y migraciones del ausente determinan a Barroso y lo arrojan fuera de lugar como un sujeto extra- . las ciudades actuales se han convertido. nos vuelve a mostrar.

poblados fantasmas donde duerme gente emigrada al costado de la ruta o vagan. luego trastocada con el nombre de Isabel). el espacio hueco. Las frases entrecortadas y deshilvanadas o los subtítulos como carteles de ruta (una serie de sintagmas nominales. una inclusión de la naturaleza rural en la ciudad. sumergidas sobre una geografía ambulatoria que va acechando las huellas de la experiencia. es el primer paneo narrativo que abre la nouvelle El llamado de la especie. de donde llegan las tres cartas de Benavente. personajes sin nombre (x. Ese cambio de la causalidad en el trayecto urbano que prefigura la novela parece una fuga hacia el pasado preurbano. las digresiones y los paréntesis de las charlas entre sus dos amigas (Estela y Silvia. A partir de esa imagen aterradora por su quietud. extraviados. los primeros encuentros. se extravía en la escena pública. las primeras migraciones narrativas.  Paseo. se insertan las primeras historias. Las diferentes historias que la narradora cuenta o quiere recordar transcurren en un lugar incierto. Colonia o Montevideo. cuadros narrativos o breves pasajes. La mujer de la que se ignora todo (salvo algunos incidentes de su infancia) quiere recuperar las modulaciones y los tonos. San Carlos es más o menos igual a cualquier lugar o sitio contemporáneo. Su imagen se ha hecho quebradiza. Las manchas de pasto. se percibe en la visión urbana como pura extensión. Pequeñas historias. como el vidrio que es moneda de cambio de los nuevos lúmpenes o parias sociales que deambulan por Buenos Aires. Para Barroso. Miniaturas. más o menos desgraciadas o venturosas. narración y extranjería en Sergio Chejfec  7 vagante. Espacios imprecisos y cambiantes. la grieta que origina la ausencia de su mujer. donde las mínimas referencias se volatilizan en el aire o en el silencio de la hora de la siesta. probablemente latinoamericano. la tierra baldía son señales de la irrupción de otro tiempo. Una vaga imagen congelada de un pequeño pueblo desértico e indeterminado. Recuerda o quiere recordar. y ó . el azar de una carta fechada a destiempo o un paisaje urbano que comienza a transfigurarse. el pajonal. Cuando el protagonista de El aire desecha la posibilidad de agotar la semiosis o de capturar el carácter siempre furtivo de la letra y abandona el proyecto de seguir a su mujer por Carmelo. pequeños incidentes o catástrofes: una niña que espera la llegada de su padre. verbales o adverbiales) parecen computar las súbitas fulguraciones de sentido o las pequeñas epifanías del pasado. En la nouvelle una narradora recuerda. los primeros traslados y viajes.

Fábricas. un otro de sí mismo. la geografía urbana forma parte del recuerdo? ¿O cuando las calles próximas que transitamos. donde S será siempre un alter ego de M (del ausente o desaparecido). en la niñez o en la adolescencia. ranchos. La narradora recorre y se sumerge por el detritus urbano. las microhistorias y las fábulas. bajo la mirada del que recuerda o trata de recordar. narran. en su vagabundeo por las calles descubre. o como las parábolas kafkianas. Los lugares y los espacios vividos. al modo de los relatos jasídicos. y se despliegan como relatos en espera. forman parte. galpones abandonados. otra vez. Y si la (auto)biografía que cuenta la novela tiene que ver con el transcurso del tiempo de otro. de una (auto)biografía espacial. los nuevos escenarios urbanos se configuran sobre la base de la destrucción del barrio o la zona. Los fragmentos narrativos. Cuando las iniciales de un cuerpo presente en su ausencia se entrecruzan con la pérdida de la cadena onomástica que designa las calles transitadas. mudan sus temporalidades y retornan cargadas de lejanía? O mejor. heridas y afectos? . y los desechos y los terrenos baldíos comienzan a confundir. también. cargadas de pisadas. en un espacio extrañado y desconocido. con sus calles fuera de destino y sus lugares transformados. escenifica un teatro siniestro y “verista” como forma subsidiaria de la estela dejada por los cadáveres insepultos que inundan la ciudad. planetario y errante que evoca a M. la ciudad cuenta un relato de identidad y despojo. Y si andar es no tener sitio o un lugar fijo. pasados-presentes que van y vienen. ¿dónde se aloja el cuerpo ausente en la complicidad silenciosa de la ciudad? Si la novela Los planetas elabora una suerte de tratado sobre la amistad. ¿Pero qué pasa cuando la ciudad. también. en definitiva. lugares desplazados e incompletos. el que recuerda.8   Edgardo Horacio Berg  z) y perros anémicos y sin olfato. ¿Y si el presente es una coincidencia de temporalidades superpuestas. presagiando un inevitable retorno a lo silvestre. entonces. las huellas de una ciudad perdida. el perpetuo presente. la herida intempestiva del tiempo. el espacio urbano adquiere su “pátina mortuoria”. ruinas o escombros. la naturaleza rural y la urbana. las zonas recorridas son historias ambulatorias. calles sin retorno o destino. olvidando. si se quiere. crípticos y sorprendentes. como resto. como una ciudad familiar puede convertirse. registrando la compleja relación entre memoria histórica y olvido. y Buenos Aires. a su modo.

siempre queda suspendido entre dos tiempos: el tiempo de las referencias que remiten a una Moscú extrañada y enigmática y el tiempo anterior de la partida. recibe postales y esquelas de un amigo que ha decidido viajar por el mundo y convertirse en un argentino en fuga permanente. el personaje de la novela Los incompletos. hace ver a una ciudad cualquiera como un sitio impreciso e intercambiable. en una vieja casa abandonada y en los suburbios.  Paseo. en una caminata recordada. los fotogramas del horror y de la violencia política de una ciudad desmemoriada. ve y registra. los protagonistas de este diálogo o intercambio comunicativo. que si regresa. Moscú se ha convertido en una ciudad sin contornos ni límites precisos. una antena de televisión oxidada. . al mismo tiempo y en cualquier lugar. donde todo puede suceder simultáneamente. Si se quiere. Buenos Aires. regresa de modo azaroso. La perspectiva de una ciudad global en la actualidad. en Buenos Aires. una ciudad latinoamericana a orillas de un océano. la ciudad aparece bajo la tutela del insomnio y se inscribe como pesadilla de la historia. como esquirlas de acontecimientos. siempre hablan a destiempo. al recorrer los suburbios de una ciudad indefinida y sin contornos precisos. alguien. o cualquier ciudad latinoamericana pude confundirse en su extensión con Moscú o Manchester. los cuadros del terror político. narración y extranjería en Sergio Chejfec  9 Si las calles de una ciudad están preñadas de un pasado inconcluso que nunca termina de decir lo que tiene que decir y el escribir es un acto de cercanía y vecindad con el otro. En el contexto global de las comunicaciones instantáneas. el narrador sedentario y el viajero crónico. Y cuando el paseo es huella y recurso mnemotécnico del paseante. la historia que cuenta Los planetas bien podría pensarse como un acto de redención política: el futuro de un pasado que aún no ha terminado. Félix. traduce o imagina los pasos Félix. los trozos de alambre y los pedazos de vidrio esparcidos sobre el parque de un monoblock en desuso y hundido en la tierra congelada. Félix recorre una ciudad que se ha vuelto salvaje. que actualiza como inscripción su pasado y preanuncia con los desechos su propia ruina: el cuerpo incompleto de un muñeco de plástico. siguiendo las consideraciones de Saskia Sassen (1999). las inscripciones veladas de la historia reciente. Quien narra en Los incompletos. la carcasa rota de una vieja radio de madera. Ahora.

la crítica literaria y la poesía. el poema se titula “Mapa” (Chejfec 3-16). imperfecto y corruptible. del mismo nombre. por otro lado. perfecto e incorruptible y el mundo sublunar. publicado en Diario de Poesía. cuya representación no figura en ningún mapa conocido? ¿Qué es lo que hormiguea en sus bordes y provoca la hendidura del pensamiento? El sujeto que mira y recorre con sus manos un mapa gastado y viejo. violenta los signos. si es verdad que la cartografía perfecciona a la naturaleza. El poema convocaba a la coartada genealógica y daba forma a un sujeto en estado de enunciación que. construía su propia identidad. al mismo tiempo. ¿Cómo cartografiar lugares desconocidos y deshabitados. y que parece afirmar la inconsistente representación de lo real o. al hacerlo. Por un lado. su vacilación e incertidumbre. El poema condensa dos motivaciones presentes en la poética del autor. perteneciente al libro Del dolor y la razón. una cartografía improbable e imposible de definir. como si estuviera explorando un territorio nuevo. Sergio Chejfec publica Gallos y huesos. tomando prestada la vida de otro (la biografía extranjera de Brodsky). el mapa proyecta un mundo escindido en dos. Sin embargo. Chejfec ya había incursionado con el registro poético a partir de “Tres poemas y una merced” (2002).10   Edgardo Horacio Berg  En el año 2003. contempla un instrumento humano y. imperfecto en su construcción. Las dos historias parecían ser monedas intercambiables y las dos vidas casaban literalmente sus duraciones. Retomando el dualismo cosmológico de la Física aristotélica. un mundo debajo de otro (el mundo supralunar. conjetura sobre el registro imposible del mapa. . precisamente. En principio el autor parecía asumir un riesgo. la autorreflexión sobre un dibujo. Un poema largo que transcurre sobre la superficie de un mapa abre Gallos y huesos y. como el trazo irregular que deja la escritura sobre los signos. El primer poema “Botín de guerra” operaba sobre el ensayo de Joseph Brodsky. bajo la presencia inerte de cuerpos y entes subterráneos. por lo menos. la construcción de un escenario indeterminado y abstracto. la representación gráfica de la tierra o parte de ella en una superficie plana. este poema presentiza un punto ciego y fuera de lugar. dialogaban el testimonio. o realizando una suerte de caminata y errabundeo por regiones ignotas y fronterizas. donde. en un singular cruce de géneros. sometido a la ley de la generación y el cambio).

Se diría que Chejfec lleva el espacio literario hasta los confines y su búsqueda se transforma en un plano que parece vacío o deshabitado. en una lengua distante o fuera de lugar. mezclan y niegan al mismo tiempo. la figura curva que remite al campo explorativo del autor. mientras la oscuridad. encrucijadas imaginarias que no cierran. al menos por una vez. entre los murmullos de la gente y el ruido de platos y tazas. que inscribe la escena de la escritura. Hay un fragmento narrativo en la última novela del autor. interrogándose sobre el acto del narrar. Lo que ya no tiene sitio y permanece en un lugar inasible. de la experimentación. bien podría pensarse bajo la forma inestable del ensayo. Frente al paisaje sublunar.  Paseo. Escenas que se intersectan con otras. Como si se pudiera atravesar y dar cuenta de los rastros perdidos de un lugar vacío. sólo se conserva como huella. . en un abrirse camino en la extensión de los posibles. de un confín o de un límite. aún aquellos que los sitios callan. El rodeo ambulatorio con las frases. Si es verdad la literatura se decanta más bien hacia lo informe. es posible figurar otros. hacia lo inacabado. más precisamente en el Café do Lago. la memoria de un mundo perdido. Mis dos mundos. por fuera del lienzo del mapa. remedan el momento de la escritura. sencillo y antiquísimo. Es divinamente hermoso y bueno. anudan arabescos y prolongaciones. como dijo alguna vez Witold Gombrowicz (83-85). como afirmaba Robert Walser en su relato El paseo: “a seguir paseando. Quien observa en los pliegues de una tela. Sobre la planicie que demarca e inscribe lugares. surge la idea de un espacio invisible e ignoto. “donde trazo y olvido coinciden”. algo aproximado a la nada. motor de sus cavilaciones y de sus anotaciones en manuscritos. Sentado en una mesa de un café. ir a pie”. Y ahora. narración y extranjería en Sergio Chejfec  11 Los planos cosen. el paseo que emprende Chejfec. un grano erizado y alerta: capilares fósiles o líneas quebradizas de una especie extinguida. como si se estuviera atravesando un paisaje desbastado y en ruinas. garabatos y caligrafías. la mudez o el reloj avanzan en un punto. soluciones provisorias. En los mapas siempre es posible entrever algo que está por debajo de la cartografía. encuentra una marca. tejen. al borde de un cráter. el narrador dibuja siluetas. Como si caminar fuera también una suerte de itinerario visual y se pudiera volver a mirar sobre la planicie de un mapa e interrogarse sobre el destino de una especie y tolerar. ese sujeto neutro e impersonal.

2000. 1981. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora. Nicolás. Caracas: Monte Ávila. Sassen. Madrid: Aguilar. _____ El llamado de la especie. _____ Mis dos mundos. 1917. Roland. 1999. “El ‘block’ mágico”. _____ El aire. _____ Lenta biografía. Madrid: Biblioteca Nueva. Buenos Aires: Eudeba. El paseo. Michel. Baroni: un viaje. 1990. Buenos Aires: Alfaguara. México: Universidad Iberoamericana. Tokio. 2808-2811. La invención de lo cotidiano 1. _____ Los incompletos. George Extraterritorialidad. _____ Moral. Del dolor y la razón. _____ Gallos y huesos (poemas). Buenos Aires: Sudamericana. Brodsky. . Tirant Lo Blanch Libros. Obras completas. Ensayos sobre literatura y la revolución del lenguaje. De Certeau. Saskia La ciudad global. Diario de Poesía 62 (Buenos Aires. 2000. Lo neutro. Madrid: Editorial Ciruela. Artes de hacer. Buenos Aires: Punto Sur. 2000. Witold. Joseph. Buenos Aires: Siglo XXI. Rosa. _____ Boca de lobo. _____ Los planetas. Londres. Sergio. 1996. 2004. Nueva York. 1990. 1990. 1992. Maurice. 1999. La escritura del desastre.2008.2007. Blanchot. 2001. Buenos Aires: Santiago Arcos Editor. Colección Libros del Tiempo. Gombrowicz. Buenos Aires: Punto Sur. Valencia: Universitat de Valéncia. Barcelona: Destino. Chejfec. Buenos Aires: Alfaguara.12   Edgardo Horacio Berg  Bibliografía Aristóteles. Buenos Aires: Alfaguara. Tomo III. Buenos Aires: Alfaguara. Ferdydurke. Usos de la literatura. 1997. 1967. 1999. Obras completas. _____ “Tres poemas y una merced”. Buenos Aires: Alfaguara. Sigmund. 2004. Walser. Robert. Barthes. Buenos Aires: Alfaguara. Rosario: Beatriz Viterbo. diciembre 2002): 15. 1964. Freud. Steiner. 2003.