TP Final Redacción 2 Texto ficticio ¿Le gustó lo que le escribí sobre mí? Me gusta escribir, ¿sabe?, me hace bien.

Igual solamente a usted le cuento mis cosas, porque usted me escucha, y porque usted me habla nomás, ¿vio? Siento que me respeta, ¿entiende? Los otros hijos de puta, los rati comunes... Sí, bueno, ya sé que usted no es cana, pero lo que le decía es que los rati meten palo nomás. O te fajan con una toalla mojada, para que no quede la marca, ¿vio? El problema empieza si uno no les garpa, con guita, con merca, con lo que sea. Hacen la ronda, uno les da y listo. Sino, palo y adentro, a bancarse la paliza en la comisaría. Saben que uno es menor y sale de nuevo, entonces te dan y dan, como para que uno no se olvide. Y uno no se olvida, pero sabe que el dolor como viene, se va. Pero la última vez que me engancharon ahí fue distinto, por éso terminé acá, en el Irar, ¿vio? Le decía, la última vez que me agarraron los rati fue allá en el Parque España, abajo de las escaleras grandes, donde están los pibes que andan en patineta y éso, ¿vio? Ahí nunca pasa nada, están los guachos grossos, los que mueven la grande, y ésos arreglan con los rati. Si uno le trabaja a ellos, no pasa nada, la yuta pasa cada tanto, junta y se va. Pero la última vez no tuve suerte, ¿vio? Ese día estaba re loco, había soplado. ¿Cómo qué cosa? Poxy... Sí, a veces soplo. Usted me dice que soy bueno, mi viejita también, pero en la calle por ahí uno hace cosas, ¿vio? Ese día había soplado, había fumado... Me acuerdo que hacía alto frío. Re poca gente había, y una parejita se sentó en los bancos que dan al río, ahí donde pescan. Pero a esa hora no pescaba nadie, había nomás unos chetitos en patineta, pero estaban lejos. Entonces yo ví a la parejita ahí, meta cariñito, entregadísima. No, yo no ando de caño. Ni faca, nada. Yo vendo faso, a veces merca, no choreo. Pero los ví re entregados, me acerqué con carpa, agarré a la minita del cuello y al toque largaron billetera, celulares, mochila, todo... ¡Les hubiera visto la cara! A mí no me da lástima, qué quiere que le diga... Ellos llegan a la casa y los papitos le dan guita para comprar todo de nuevo. Yo, si pierdo, no como, ¿vio?, por éso uno tiene que ser bicho. ¿La vieja? ¿Qué quiere que diga la vieja? A ella no le gusta, ella labura, como laburaba mi viejo, ¿vio? Mi familia es familia de laburantes, pero a mí con esta cara no me dan trabajo. Entonces vendo. La vieja sabe que vendo, y no le gusta. Me dice que esa mierda mata a la juventud. La entiendo, ¿sabe? Pero alguna tengo que hacer. Lo que sí le prometí es que no iba a chorear más. Pero ese día... No sé, capaz que si no me agarraban los rati no pasaba nada, pero justo me agarraron, yo estaba de poxi, no quise darles y cuando me llevaron me engancharon con los teléfonos y la mochila. Ahí peor, ¿vio? Porque me encanutaron por robo. Nadie denuncia por falopa, porque en esa muerden todos, pero por robo cagaste. Por éso terminé acá adentro. Yo sabía que era bravo, en el barrio los que cayeron acá cuentan. Usted es piola, me gusta hablar con usted, pero después es jodido, porque hay guachos heavy, ¿vio? La vieja vino los otros días, y le conté de usted. Yo le decía: viejita, hablo con una minita, piola, linda... ¡No se ría! Le digo en serio, usted es re linda. ¿Le puedo preguntar cuántos años tiene? Vio, yo le decía a la vieja que era joven, pero ella me dijo que igual la tenía que tratar de usted. Mi vieja me enseña respeto. Y mi viejo lo mismo... Yo me acuerdo del viejo, era más pibito cuando murió, pero me acuerdo. El laburaba, era changarín, y la vieja cuenta siempre que su orgullo más grande era haber podido hacer la casa de material y que nosotros fuéramos a la escuela. No, yo no terminé. Mis hermanos sí, son más grandes y un toque más rescatados. Se acuerda, ¿no?, ahí cuando le escribí le conté cómo es mi familia. ¿En serio lo guarda? Bueno, después de escribir éso me entusiasmé y, si me tengo que quedar un tiempito más acá adentro, por ahí empiece a escribir para la revista que hacen acá en el taller, ¿vio? Igual lo que quiero ahora es salir. Quisiera laburar también, y hacer la nocturna, pero no sé... a veces es mejor curtir la calle, me entiende, uno pega onda con los guachos que mueven, vende un

poco, se caga de risa, escabia, está más o menos cuidado. Allá en el parque es tranquilo, y al lado del río es lindo. En verano a veces me amanezco ahí, me fumo uno, le vendemos a los pibitos que están de vacaciones, nos tomamos unos vinos y nos amanecemos. No sabe lo lindo que es éso... ¿no me va a decir que nunca la llevó un novio a ver cómo sale el sol en el río? ¡Se puso colorada! Yo la llevaría, ¿sabe? Pero usted nunca saldría con un guachito como yo... No me tiene que contestar nada, eh, yo no la culpo. Nosotros sabemos éso, el que nace pobre vive pobre. Y con los pobres. Eso siempre dice mi vieja que decía mi viejo... Yo no se lo escuché nunca al viejo, pero sí decía siempre que había que tener dignidad. Pero... ¿dónde se compra la dignidad? ¿quién te da la dignidad? Usted no me va a entender, pero a nosotros, los guachos, nos piden que seamos una cosa y después no nos dan nada. Y no digo que me den por dar, no quiero cosas, no quiero ropa, no quiero mendigarla. Laburo quiero que me den. Quiero que me miren sin miedo. Respeto quiero que me den... Perdone... pero me acordé del viejo, y pienso también en mi vieja. Me chupa un huevo llorar, eh, no es éso, perdone nomás que le tire todo el mambo. Tendría que haber más gente como usted, ¿sabe? La gente no escucha como usted. La gente, los chetos, la gente común, algunos del barrio también, lo único que hacen es decirte lo que tenés que hacer y cómo tenés que hacerlo. Después nada que ver lo que hacen con lo que dicen, porque cada uno hace la suya. Son falsos, puro chamuyo. Porque todos hablan y hablan, pero nadie te tira un centro... ¿Me entendés?

Master your semester with Scribd & The New York Times

Special offer for students: Only $4.99/month.

Master your semester with Scribd & The New York Times

Cancel anytime.