LATINOAMERICA

C U A D E R N O S DE C U L T U R A L A T I N O A M E R I C A N A

ANTENOR ORREGO LA CONFIGURACION HISTORICA DE LA CIRCUNSTANCIA AMERICANA

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C O O R D IN A C IO N D E H U M A N ID A D E S C E N T R O D E E S T U D IO S L A T IN O A M E R IC A N O S / Facultad de Filosofía y Letras U N IO N D E U N IV E R S ID A D E S D E A M E R IC A L A T IN A

UNAM

ANTENOR ORREGO
LA CONFIGURACION HISTORICA DE LA CIRCUNSTANCIA AMERICANA

U N IV E R S ID A D N A C IO N A L A U T Ó N O M A D E M É X IC O C O O R D IN A C IÓ N D E H U M A N ID A D E S C E N T R O D E ESTU D IO S L A T IN O A M E R IC A N O S Facultad de Filosofía y Letras U N IÓ N D E U N IV E R S ID A D E S D E A M É R IC A L A T IN A

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con sus p ropias energías. reto m ad o p o r José C arlos M ariátegui (Cf. en limo. to m an d o o tras expre­ siones en la R evolución m ilitar p eru an a (Cf. V íctor R aúl H aya de la T o rre (Cf. De la desintegración de este encuentro surge el caos. O rrego escribe trab ajo s com o El pueblo Continente . del ideologism o indigenista que re­ presentó M anuel G onzález P rad a (C f . L atinoam érica 34). L atinoam érica 65). L atinoam érica 87). En este sentido he afir­ m ado que E uropa viene a m o rir en ultram ar. encuentra en el A P R A la expresión práctica de sus ideas sobre esta A m érica convirtiéndose en uno de sus líde­ res e ideólogos. el que expresa sus ideas sobre lo que los apristas llam arían Indoam érica. El pensam iento de O rrego se expresa en una filosofía de la historia. O rrego. al pasado europeo llegado con la colonización y la conq u ista dice. R especto a E uropa.A N T E N O R O R R E G O (1892-1960) ideólogo p eruano el cual parte com o otros m uchos. que A m érica es el apogeo de las fuerzas que organizan la vida europea. orgánico y flexible en E uropa. el cual se­ rá el p u n to de p artid a del nuevo poder y una nueva estructura vital. Luis A l­ berto Sánchez (Cf. A m érica recibe el im pacto europeo y lo hace suyo para tran sfo rm arlo . L atinoam érica 80). 3 . una filosofía que tiene tam bién su expresión en V íctor H aya de la T orre. L atinoam érica 29). El trab ajo que publicam os da una idea de esta interpretación am ericana de la historia y de las in­ fluencias que este filosofar ha encon trad o . para tom arse en hum os. que recobra su potente y plasm ante energía vital” . en un nuevo poder. acaba por cris­ talizarse y desintegrarse en A m érica. “ Lo que ha sido y lo que es aún vivo.

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La referencia intuitiva León Froebenius. aplicado a la génesis y desarrollo de las sociedades h um anas. frío. el carácter principal reside en esa intui­ ción sensible o estética —p a ra usar la expresión de K a n t—. Para las otras culturas por irradiación o con p a­ rentesco. la efigie o sem blante de las distintas cultu­ ras originales. habría que tener. la filosofía. raza o tri­ bu determ inados ante la n aturaleza o ante el conjunto total de la vida. Estudio de la historia). régimen fluvial. E m pero. vale decir. el gran investigador de las culturas africa­ nas. sin duda. Este m om ento creativo o de alu m b ram ien to colectivo con­ trap o n ién d o se a las incitaciones del contorno: hum edad. com o respuestas a las diversas incitaciones . la técnica m asiva. calor. la expresión racional de una cultu ra. cuando las culturas inician sus estadios de m aduración. que el histo riad o r aludido llam a por difusión y que se refiere a las influencias o im pactos con otros pueblos. bosques. en etapas sucesivas de desenvolvim iento. m esetas. un acierto genial cuando expresó que la raíz o germ en prim ordial de las civilizaciones hay que buscarlo en la em oción o sentim iento concreto de un pueblo. se­ quedad. y que sólo lo es p ara ciertas perso­ 5 . llanuras. los cidevant . los gérm enes culturales de civilizaciones anteriores. m o n tañ as. Según la concepción froebeniana. el im pulso que tran sfo rm a las sociedades estáticas prim itivas en sociedades dinámicas o creadoras de civilización (Las dos fu en tes de la m o­ ral y de la religión ). la ciencia teórica. todos los accidentes geográficos y clim áticos. tam bién. es decir. que han ejercido ta n ta influencia en el proceso his­ tórico (Toynbee. y que el h isto riad o r inglés m encionado in­ co rp o ra a su concepción de la historia hum ana. el arte de g ran estilo y la religión superior con su estru ctura teo­ lógica sólo vendrían m ucho después. en esa em oción prim igenia.Anterior O R R E G O LA C O N F IG U R A C IO N H IS T O R IC A D E LA C IR C U N S T A N C IA A M E R IC A N A 1. en cuenta el co n to rn o hum ano.q u e nunca es de ello consciente colectivam ente. recursos alim enticios. en ese despertam iento o pasm o pri­ m ordial que se apodera de un pueblo . tuvo. Este sería el arran q u e creativo y germ inal de las cu ltu ­ ras que T oynbee llam a el principio de la uniformidad en la na­ turaleza . serían los factores principales que determ in arían . según los casos. Este sería igualm ente el in strum ento aním ico y espi­ ritual de lo que Bergson denom ina el elan vital.. etc.

Esta o b ­ sesión. m isión y alcance espiritual de una cultura. com o el tiem po. Tal o cual lado de la realidad “ ha asi­ d o ” a tal especie hum an a determ inada. y la asía con la fuerza irresistible de una verdadera obsesión. pe­ 6 . glosando la intuición de Froebenius. D e la calidad específica de la em oción o im presión experim entada resultará la form a p articu lar de una civiliza­ ción d a d a ” . Pero a p artir del siglo X IX fueron notad o s con una exclusividad que no tenía m ás prece­ dente que aquél con que se habían beneficiado antes las rela­ ciones m ágicas. sea de paisaje en paisaje. esta ‘posesión’ —em pleo el térm ino en el sentido en que la Edad M edia decía ‘posesión’ por el M alig n o — si llegaba a cesar.nalidades excepcionales y despiertas. Los conceptos por m edio de los cua­ les el hom bre se hace dueño de la realidad son expresiones últi­ m as de un sentim iento de la vida que le es preexistente. elementos dinámicos . sea periódicam ente. en m a­ nera m uy destacada los hom bres se encuentran separados por países. dice. de las civi­ lizaciones hum anas no progresa de concepto en concepto. que desde la época paleo­ lítica ha pasado sobre los Vosgues una frontera inm utable en­ tre dos sentim ientos inm utables de la v id a . la configuración.. Keyserling. sino de em oción en em oción. en los m om entos m ás decisivos de su d e s a rro llo . el sol.. por ejem plo.” “ El últim o asimiento que ha conocido la hum anidad occi­ dental se ha debido a los hechos. to d o lo que puede ser explicado a posteriori com o idea directriz o p rin ­ cipio soberano se m anifiesta p rim ero com o expresión involun­ taria e incom prendida.. se h a­ cían incapaces de tener la experiencia de lo que sea de o tra m a­ nera que p artiendo del estado de obsesión así creado. sea en una serie de sen­ tido único. im presionados por el sím bolo del anim al. escribió una página significativa: “ . Esta posesión p o r los solos hechos —posesión exactam ente del mism o orden que to d a o tra posesión. A dem ás. Si esta concepción es cierta —com o lo es a juicio del que esto e s c rib e . p o r clim as que expresan sentim ientos diferentes de la vida: se ha establecido.. po r la im a­ gen de la naturaleza creadora o un m ás allá espiritual vivido com o realidad (tal el caso de la India). la luna. la p lanta.la verdadera historia. “ Es así com o los hom bres han sido ‘asidos’.esta em oción prim ordial es la clave p a ra com prender en su profu n d id ad y significación histórica. al p unto todas las form as particulares de la civilización basada sobre ella perdían sus raíces vivientes. y no una progresión espiritual definitivam ente co n so lid ad a— es lo que explica el extrao rd in ario dinam ism o de la era técnica. U na vez asidos . por ejem plo. a lo largo de su existencia cultural o de ciertas etapas considerables de su historia.que lo ase y lo posee com o una obsesión de asom bro deslum brado. Así.

‘asid o s’ por el pathos del don to tal de ellos m ism os a la cosa pública. Casi huelga inscribir este nom bre: Walt Whitman que debía trazarse con signos letíficos de fuego p o r­ que es la alegría renacida de la vida en toda su plena y jocu n d a reverberación. cap itan eando con su inspiración el desfile de estas abigarradas m editaciones. el m undo ha en trad o ya en un nuevo capítulo de la historia. m ann K eyserling)” . Este gran A d a fulgurante re7 . La antorcha de un mundo Em pero. Pero. En cam bio. adem ás. N os encontram os sum idos en una crisis to tal que al­ canza a to d o s los ám bitos de la vida hum ana. evidente­ m ente. a ilum inar y guiar a los pueblos cuando se disponen a trasponer una nueva etapa de su evolución histórica. Es el estandarte. com o lo fue antes E uropa. nos encon­ tram os tam bién en el dintel de un renacim iento en que han co­ m enzado a em erger y ensayarse las nuevas estru cturas que configurarán la m ás inm ediata y cercana convivencia históri­ ca. se levanta en A m érica. en el epicentro de la nueva irradiación histórica hacia el m undo. “ Los ro m an o s del paganism o fueron. evoquem os —yo y tú. hacia el cual se o rien taro n . Cristo instaura en valor supremo el asimiento (emoción) como tal bajo el siglo de la v e r a c i d a d " (Del sufrim iento a la plenitud . muy exclusiva. del sím bolo situa­ do rigurosam ente en las an típ o d as del águila ro m a n a. lecto r— esa titánica figura de M a n h a t­ tan que. que cese esa posesión y cesarán al p u n to de ser presentados los problem as según las fórm ulas que el siglo X V III fue el pri­ m ero en llevar a la prim acía” . com o hom bres-águilas puro s no fueron ‘asidos’ m ás que en el sólo sentido objetivo” y en resum en el fin principal. que a cual­ quiera o tra especie hum ana que haya desem peñado un papel en la historia. tam bién. En el frontispicio de esta m odesta faena.ro. m uy probablem ente. hacia 1850. fue la política. II. en el transcurso de los próxim os siglos. por Her. la im pulsión d ada p o r Cristo provocó una acen­ tuación repentina.. Diríase uno de esos Gurús planetarios que vie­ nen. Vale m editar un poco sobre esta realidad que ya parece perfilarse con inequívoca claridad en el escenario que tenem os a la vista. Pero. Es po rq u e la cuestión de un asim iento (em oción) personal se les presentab a m enos a ellos. Por esta razón el estoicism o era la últim a p a la­ b ra de su filosofía” . que h abrá de consti­ tuirse. según las arcaicas tradiciones H i n d o s t á n . el oriflam a espiritual de un m undo que adviene y que se pregona en su verbo de luz. T odo hace creer que la gravitación de los nuevos aconteci­ m ientos está oscilando hacia A m érica..

ingenua y trém ula plasticidad vital. el prodigio de su peregrina. litera­ rias. está carga­ do de m oho consuetudinario. regionales. Q uere una herram ienta crepitante de p o r­ venir que e s g rim a poderosa capacidad germ ina dora. D urante cuarenta años trab ajará sus palabras. Es un alm a unigénita. Es el poeta y la encarnación precursora m ás vivida de la uni­ dad universal y de la conciencia cósmica que com ienza a alum ­ brarse com o alborada en el hom bre c o n te m p o rá n e o . no es sólo la voz de A m érica — hay que re iterarlo —. Fragua un verbo potente. legales y académ icas de su ép oca. Pero. N ingún hom bre nació tan enam orado de la vida en su integral pleni­ tud.com ienza. A su lado. m orales. a los obreros y a las inteligencias más agudas. retóricas. años antes. El N uevo C ontinente había vivido ya. todos los dem ás poe­ tas de su tiem po parecen provinciales. Por mí fluyen sin cesar tod as las cosas del U niverso . Escuchem os algunos de sus pensam ientos que fulgen com o irradiaciones de au ro ra y que nos acom pañarán con su resplandor en todo el curso de este trabajo: Soy fuerte y sano. es. elástico y dúctil. Es el es­ corzo viviente de m uchos siglos. desnudo como su alm a. com o un evangelio de salvación hum ana. Estrem ece a las m asas. C uando el poeta inicia su can to no hace sino articularlo y d ar­ le prestancia estética grandiosa. com o la voz inaudita de una tierra virgen que necesita plasm ar. cultivadas y sensibles de su siglo. a los cam pesinos. para alcanzar las m odulaciones exactas de su acen­ to revelador. excesivo. dom ésticos. de oxidación histórica. com o en un yunque de J u l i a n o . tam bién. deliberadam ente inform e. Voz que estaba en potencia en todo el planeta y que había com enzado ya a irradiarse. la gesta de su liberación y esa voz había sido pregonada por los libertadores desde esta orilla de la his­ toria en que clareaba el porvenir del U niverso. la función p a lin g e n e sia de los vates an ti­ guos y rebasa todos los raseros y m edidas filosóficas. N ietzsche se enfervoriza con la potencia vital de este verbo y hay un hálito inconfundible en la interlínea de A s í hablaba Zaratustra. con­ mueve a toda la tierra y la poesía de W hitm an se vierte a todas las lenguas. la voz anun ciad o ra de una época del m undo que ha­ bría de advenir para el hom bre siglos después. a los niños. com o realidad histórica. el m aterno. un corazón orbital que am a y anuncia un m undo. Por eso. cual el látigo cim breante y deto n an te de las p raderas que conduce m anadas de bisonte. desde el N uevo M undo. en for­ mas recién nacidas. Para expresarse y p ro p alar su m ensaje refulgente tiene que forjar su propio lenguaje porque el tradicional. o tra vez.

puede ser un día el eje en que descansa la rueda del U niverso .h e dicho por ti y po r mí. que no desapareceré. ni nadie. No hay o tro oficio o em pleo que aquél que enseña al m ozo a ser héroe Y por blan d o que sea un objeto. 9 . com o el círculo de fuego..... que el m undo no es caos que es form a... tú m ism o has de recorrerlo. unidad.Sé que la ó rb ita que describo no puede medirse con el com pás del carpintero. fragm entos del Canto a m i mismo).. que la m uerte no existe. Los llevo hacia aquellas cum bres altas. que traza un niño en la noche con un carbón encendido Venid. puede an d ar este cam ino por ti.. ni yo. con la derecha te m ostraré paisajes del continente y del cam ino abierto. N adie. plan. ni filosofía yo no conduzco a los hom bres ni al casino ni a la biblioteca ni a la Bolsa. ni iglesia.. yo h aré indisoluble el C on tin en te Yo haré la más espléndida raza bajo el sol Creo que una hoja de hierba es tan perfecta com o la jo rn a d a sideral de las estrellas Aquí voy. Mi m ano izquierda te to m a rá p o r la cintura.. V ida E terna. tra n sp o rta n d o el niño en creciente que lleva entera a su p ro p ia m adre en las en trañ as Yo lanzo las semillas de las repúblicas augustas Yo no tengo silla. ¡Alegría! (“ H ojas de h ierba” .

Pero. La falsedad y angostura de una visión sem ejante de la historia ha sido puesta en evidencia por las más recientes investigaciones. especialm ente por el trab ajo m onum ental de T oynbee en su Estudio de la historia. hay. que significa incesante intercam bio dram ático de su vida con las otras vidas. Sólo así el hom bre llega a constituirse en integral sustantividad hum ana. Si se le suprim iera esta perm a­ nente retícula de com unicación y enlace. con todos los otros seres de la creación. a veces se traduce. el flu­ jo torrencial de las esencias ajenas. la m ó n ad a individual vese obligada a desgarrar su im ­ perm eable espesura. la perm anente y tibia fluidez de una m ancom unidad recíproca. Esta necesidad o exigencia prim ordial tiene su fundam ento en que el hom bre no puede llegar a conocerse y realizarse inte­ gralm ente. com o clavada en un tém pano inm óvil. D e esta suerte. H acia una conciencia cósmica La concepción spengleriana de los círculos culturales cerra­ dos. en la presencia del lenguaje. Preco­ niza un férreo y dogm ático determ inism o en el desenvolvi­ m iento de los diversos procesos culturales. una razón de o tra índole que c o rro b o ra este ju i­ cio. en va­ riada escala. desem boca en un abso lu to histórico inadm isible. Tal exigencia insoslayable de com unicación se revela. El com pleto esclarecim iento del hom bre com o hom bre.III. adem ás. En una concepción de tal n aturaleza no hay sitio p ara el despliegue de la libertad creadora del hom bre. más bien. anclada en un vacio insular y denso. sino com o co-existencia perm eable y activa en las dem ás existencias. h asta la más elevada y delicada de sus form as y aun aquellas que asum en u n a relación negativa. a constituirse en conciencia alu m b rad a de sí m ism o sino volcándose en los otros seres y recibiendo. M ás. que la esencia del hom bre no es nunca un algo fijo y concluso. en principio . La co-existencia se resuelve siem pre en alguna form a de am or. desde la más sim ple y prim itiva. en determinada medida. a su vez. p ara sí m ism o y para los otros. con particu lar claridad. com o el odio y la pugna que. sino. Tan pro n to 10 . sin posible transferencia hacia los otro s y sin ninguna irradiación fuera del riguroso precinto de su desarrollo bioló­ gico. sólo se trueca en realidad con­ creta por virtud de una com unicación am bivalente. Q uiere decir esto. a desplegarse y abrirse com o existencia. en medio de la fluencia vital que lo circun­ da. La concepción spengleriana contradice una realidad que parece fundam ental en el ser del hom bre y que la vemos m ani­ festarse en la entera perspectiva histórica: su capacidad ilim ita­ da de comunicación con los demás seres humanos y. ésta no puede concebirse solitaria. en com unicación creadora. instan tán eam ente habríase convertido en una cifra m uerta.

El lenguaje es un ins­ trum ento que siem pre está abierto a su p ropia transform ación dinám ica. abism áticas. en el arte. en absoluto.. p o r su trem enda gravitación en el destino hum ano. es decir se convierte en saber positivo y constante. Tal es su cam biante v irtualidad. sus im pulsos” . en la filosofía.. revela su m edular. un hecho básico sobre el cual es necesario proyectar nuestra más aguda y concentrada atención. Este será el sentido subya­ cente y recóndito de toda la o b ra creada por su inteligencia. tam bién. sólo desde el m om ento en que aparece la tradición. sus m odos de ser. elabo rad a por la habilidad de sus m anos. de su com ­ prensión m ultifacética. aparece. Q uiere decir. Se piensa en rigor lógico y con diáfa­ na y o rd en ad a inferencia discursiva únicam ente pensando por m edio de palabras. que sin esta raíz prim i­ 11 . A este objetivo suprem o de com unicación tenderá en el hom bre su íntegro quehacer vital. precisam ente com o la m ism a esencia del ser hum ano. com o testim onio fehaciente de tan vital y decisiva hazaña. com o escolio sim ultáneo o correlativo. hacia un perfeccionam iento que nunca alcanza su térm ino. su asom brosa fluidez ta u m a ­ túrgica. por decir algo sobre lo inexplicable. a veces hasta confundirse con él. trascendencia: la prehistoria se hace histo­ ria. La presencia de la tra ­ dición significa que el hom bre posee un fondo acum ulado de representaciones y de recuerdos que puede ser objeto de irra ­ diación hab lad a. Esta urgencia esencial se hará singularm ente os­ tensible en las creaciones de la cultura: en la ciencia. que es un obsequio gratuito de los dioses. Y este instrum ento le es de tan o p u len ta utilidad y de tan sutil y flexible poder ex­ presivo que es capaz de tran sm itir a su conciencia las más h o n ­ das. en las m últiples estructuras de la acción social y del trab a jo hum anos. y su razo nam ien to no encuentra otro canal más vivo que la p alab ra m ism a que lo conduce. que el hom bre nunca ha pod id o alcanzar una explica­ ción satisfactoria de su génesis o de su origen y ha dicho. en materia de meditación coordinada. el vehículo de la p alab ra. “ Sólo un p ro d u cto verbal perm ite a los hom bres —dice un p en sad o r— sentir vivazm ente su interiori­ dad. adem ás.com o el hom bre consum a el prim er salto p o rten toso hacia sí mismo desde su m era y exclusiva naturaleza anim al. vislum brada p o r su iniciativa. Un he­ cho que. un acervo articulad o de imágenes para ser transm itido al futuro com o p atrim on io valioso y h ereditario de com unicación verbal. Hay. de articular y enten der voca­ blos p o rq u e el lenguaje es uno de los instrum entos insustitui­ bles en la plasm ación de su ser individual. Es inconcebible u na auténtica existencia h u m ana que estuviera p rivada. en conocimiento reflexivo. por excelencia. m ultiform es y lum inosas m odulaciones de la vida universal. Se hace el elem ento.

Así lo piensan. Em pero. sin este designio com unicativo que reside en el estrato m ás hondo del ser hum ano. C onstituyen. puede de­ cirse. Así lo pensaba San A gustín y Hegel. Sólo de este m odo p odría obtener su m áxim a a p ertu ­ ra. tam bién. en su im plicación. sería. Pero. tam ­ bién. to m ad o en su conjunto. Sem ejantes condiciones favo­ rables para una dilatación de la conciencia del hom bre en ge­ neral. en el proceso cultural a través del cual ha realizado y profundizado su p ro p ia vida. una situación histórica con­ com itante que fuera capaz de forjar cierta estru ctu ra técnica de com unicación y contacto hum anos que facilitara esta im ­ pulsión suprem a del individuo. Se puede expresar la fértilísim a significación de tal hecho histórico. sí se quiere. Adem ás. K arl Jaspers. Lo m ism o. desde el más rem oto pasado. Vale decir. La red de intercom unicación m undial. como con­ ciencia. casos aislados. prism ática de la Vida en todas sus facetas.genia. raros. Para que la m ayoría de los hom bres den los prim eros p a­ sos conscientes y. en la plenitud de una conciencia cósmica. en el Universo entero. com o fuerza im ­ pulsora y creadora. por ejem plo. la subse­ 12 . nada m enos. que son como los adelantados o precursores que anuncian una m eta le­ jana. Sólo en la historia se desarrolla lo que propiamente es el hombre. Por este cam ino únicam ente puede esperarse que un día lejano logre la experiencia integral. últim a. que la concepción de la historia com o instrum ento de trascendencia del ser del hom ­ bre. Esta ap ertu ra m áxim a hacia la conciencia de la to talid ad só­ lo la han alcanzado. la atribución de este designio o finalidad subya­ cente. en dilataciones diversas y com plem entarias que han ido paulatinam ente enriqueciendo su conciencia personal. al proceso cultural hum ano. hasta ah o ra. diciendo que el hombre ha tendido. la historia nunca habría em peza­ do. su despliegue en una conciencia ilum inada de to talid ad universal. (Origen y m eta de la historia). T am poco h ab ría intervenido el hom bre. Esta ap ertu ra incesante del hom bre ha venido realizándose en expansiones sucesivas de su ser a lo largo de la historia. voluntarios. en este sentido tras­ cendente. sería m enester. parecen colum brarse ya en la inm ediata configuración del m undo. sería necesario que se p rodujera una determ inada m adurez espiritual en la gran m asa de los hom bres vivientes. por eso. Sólo en la historia ha al­ canzado su alta tarea. la han alcanzado por la sola virtud excepcional de sus dotes indivi­ duales. a salir del enclaustramiento ciego y solitario de su yo. que es una realidad consum ada. algunos pensadores actuales. arrastrado por el desig­ nio indeliberado de alcanzar su participación total. nos dirá: que “ por virtud de la historia el hom bre ha llegado a ser el ser que trasciende sobre s í mismo. algunas de las m ás po d ero ­ sas y ricas personalidades de la h um ana progenie.

en tal escala que dos puntos extrem os del pla­ neta se enlazan en poquísim as horas. los descubrim ientos científicos que ocurren en uno o varios lugares se trasm iten en todas direcciones y lle­ gan a n osotros con un carácter casi sim ultáneo. sino tam bién el tiem po histórico. con total sentido ecum énico. p ara lograrlo. som eram ente. C om o uno de los resultados característicos de esta etapa habría que señalar el acrecenta­ m iento de los medios de comunicación que posee el hom bre de hoy en un grado tal que jam ás soñó poseer el hom bre de las culturas anteriores. m ucho más que los griegos mismos. es im posible afirm ar la unidad de la civiliza­ ción hum ana. m undial. no sólo se ha acercado el ám bito geográfico. la co nstatam os p o r una visión inm ediata y di­ recta. C ontentém onos con señalar y analizar. con respaldo p ro b ato rio suficiente. adem ás. el espa­ cio geográfico. por ejem plo. algunas de las indicaciones que surgen a la vista del observador co n tem p o rán eo y que parecen ju stifi­ car una tal concepción optim ista. a través de las diversas. Los acontecim ientos. la distancia psicológica y aním ica. en el alm a del hom bre. planetario. Se ha reducido la distancia física. C iertam ente. poliform es y antinóm icas fisonom ías con que se ha presentado su desenvolvim iento cultural en las distintas agrupaciones históricas que conocem os. en sus grandes y p an o ­ rám icos lineam ientos. Hoy sabem os.cuente disposición espiritual de la m asa h um ana a consecuen­ cia de la trem en d a y dolorosa crisis radical en que están deba­ tiéndose ah o ra todos los pueblos y que ha roto sus lim itacio­ nes anteriores que im pedían. una explicación dem asiado abstracta. de la vida egipcia y de los com ienzos de G recia. Sería m enester. vaga y artifi­ ciosa que no engendraría jam ás un m acizo convencim iento. Exam i­ nemos. Si fuéram os a buscar una causa inm ediata y directa de tal hecho. la presencia de un hecho insólito. los hechos culturales. des­ conocido en el pasado de la h u m an id ad y que encierra henchi­ das resonancias para el futuro del hom bre: el surgim iento en nuestros días de una cultura con efectiva realidad universal. las infil­ traciones de nuevas realidades y experiencias vitales. La presencia de este hecho universal que abraza to do el ám ­ bito del m undo. la convicción que com ien­ za un proceso nuevo que está forjándose en el seno convulsivo 13 . N uestra m irada se ha am pliado hacia el pretérito en una perspectiva de varios milenios. que emerge de las condiciones que se han creado en la etapa técnica que vive el hom bre contem poráneo. La com prensión de las civilizaciones más rem otas por el hom bre c o n tem p o rá­ neo gracias a la investigación científica. por una certeza que asum e carácter indiscutible de evi­ dencia em pírica. M as. ha logrado un h o ri­ zonte tan d ilatado que nunca poseyó el hom bre de las otras ci­ vilizaciones. Tenem os.

que ya se vislum bra. angostas áreas históricas que no pueden com pararse con la universal y grandiosa am plitud cultural de la época contem p o ránea. suele decirse. el pasado lejano con el inm ediato presente que estam os viviendo. de que nos h a­ bla Toynbee. Es digno de notarse la presencia co nstante de la necesidad o exigencia de com unicación. en los m om entos en que el hom bre alcanza los estadios decisivos de su crecim iento interior e histórico. m oral. con claridad. com unicación verbalizada de hechos y recuerdos hacia el futuro. C om o signo visible de esta realidad nueva. en el sentido jurídico. circunscritas. Por prim era vez podem os h ab lar sin vacilaciones de la unidad de la historia hum ana. adem ás. Em pero. ya apreciam os. son segm entos culturales reducidos. Es m uy im p o rtan ­ 14 . que entre tal o cual punto geográfico hay tantos m inutos o tan tas horas. A parece en el form idable salto de la naturaleza anim al a la naturaleza con el lenguaje. En esta coyuntura. la ten­ dencia a fundir el espacio y el tiem po en una sola unidad de m edida. Y. Hoy. Los esta­ dos universales de algunas culturas del pasado. Vemos tam bién. com o fuerza co nfiguradora. por últi­ mo. no sólo se ha reducido el espacio geográfico y el tiem po histórico.de la actual crisis histórica que tiene un carácter radical y p ro ­ fundo. en un solo acto de conciencia. las d istan ciasen tran s­ cursos de tiem po. el fenóm eno de la com unicación alcanza un desenvolvim iento cabal en todas sus posibles dim ensiones: en la am plitud geo­ gráfica que vuelve contiguos y sim ultáneos los lugares y los acontecim ientos hasta confundir el espacio y el tiem po actu a­ les en una sola dim ensión inseparable y en la am plitud del tiem po histórico que acerca m ilenios hacia n osotros y que tiende a reproducir. emerge en el trance histórico decisivo en que se dibuja el rum bo de una transform ación radical. Tal uso está ya incorp o rad o a nuestros hábitos cotidianos. vale decir la extensión territorial y la pers­ pectiva cronológica de la tierra sino que hay. Luego. una adm irable estructura física y tangible de medios de contacto y enlace que ha creado la técnica con los m últiples y m aravillosos recursos que ha puesto la ciencia en sus m anos. que no es sino. simples agregados de historias locales. y la articulación de una nueva configuración ecum énica del m undo. todas las culturas anterio ­ res se nos aparecen com o unidades y realizaciones pequeñas. com o hem os visto. La ecumene rom ana es un juego de niños si la co n trastam os con el dilatado form ato geográfico y con la universidad cultural de nuestros días. que la salida de esta en­ crucijada no puede ser otra que el surgim iento de un distinto tipo espiritual de hom bre. de hecho. que el antiguo. social y político. Al lado de este hecho resaltante. surge cu ando la p rehistoria se convierte en historia con la tradición. Así.

En prim er térm ino. El espacio ha sido arrojado del recinto de la tierra. o tras dos características del universalism o m undial de esta época en las que es preciso re­ parar con prolija atención. A hora. perm itiéndonos ver la ilusión engañosa que era. hubiérase desgarrado. to d a am pliación de nuestra vida. en consecuencia. donde lo tuvo aprisionado el hom bre por varios m ilenios. con repentina preteza. O que el velo de M aya de la m etafísica hin d o stan a. las fro n teras psicológicas y culturales de los pueblos han desaparecido con la universalidad y unidad de la cultura. el m undo actual se ha interio rizado p o r­ que ya no existe ningún afuera que rebase su ám bito. A l­ berto Einstein. sin exterioridad. De súbito. Se acabaron las narraciones fascinantes de M arco Polo. las revelaciones ap a ­ sionantes y m isteriosas de parajes desconocidos que enarde­ cían la aún fresca y edénica fantasía del hom bre y se esfum a­ ron las bizarras hazañas y el latrocinio heroico de los piratas atrevidos en m ares lejanos. N ad a hay que pueda lla­ marse externo en su realidad.te. tam bién. El tiem po —y esto es lo más im p o rtan te de la nueva é p o c a — ya no es expresión sólo de cantidades y m agnitudes. diríase. sin casi periferia discernible. cual gusano fam élico. hay. se ha convertido en cifra cualitativa y se ha escapado del espacio tridim ensional. en realidad. lo cual significa. va devorando la tierra de su cam ino. el m undo es to d o dentro. com o si fuera una sim ­ ple abstracción. se com e la distancia. infundido de una extraña y sa­ tánica geofagia. D esde hoy todos 15 . En adelante. esta substitución del espacio por el tiem ­ po. donde ha ido a aposentarse más cóm odam ente a rrastran d o consigo al espacio. intrínseca en trañ a. en que el m inuto no transcurre solam ente sino que. con que las abuelas nos dorm ían cuando en la tierra había espacio todavía. si m iram os ésta estrictam ente con el rigor de nuestra escala p lan etaria terrestre. Su libertador. le ha devuelto su categoría original y lo ha in­ corp o rad o a la cu arta dim ensión. D iríase que lo fuera de la tierra se ha esfum ado de nuestra percepción. se nutre de su en trañ a y. com o a rre b a tad o por la varita teúrgica de un m ago travieso. no cabía. la desaparición o elim inación del espacio de la sensibilidad h u m an a. P ro p ia­ m ente. que nos lo hacía ver com o realidad. hem os perdido la dim ensión de lo extraño . cualquier de­ sarrollo de n uestra actividad y la m enor indagación de nuestra m ental curiosidad se han revertido en sentido co n trario del que tuvieron p ara el hom bre de o tras épocas. Sin em bargo. H a sido arro jad o del contacto de los hom bres y condenado al exilio del vacío sideral com o sim ­ ple y hum ilde lecho de las estrellas. su fijeza ingénita en un m undo en que todo se m oviliza con feérica celeridad. casi sin d a r­ nos cuenta del tam año de su ausencia. El espacio está en el ostracism o.

d ram atism o vital que sólo se traduce en probabilidades. certeza y seguri­ dad fugaces que jam ás se vuelven fijas y rígidas. las vastas ex­ tensiones de los p anoram as. se hubiese volcado la e n trañ a que reside en el vértice invertido de la sima p ara aflorar hacia arriba. N o se sabe si allí p o d rá en co n trar el hom bre la luz suprem a que busca. han m uerto. entonces tuvieron sentido lo adentro y lo afuera. Hay. hacia dentro. en to d o orden y je ra rq u ía de cosas. hacia el corazón del planeta. C om o nunca es el im perio de la libertad creadora. Sólo te­ nemos un m irador desde el cual se lanza la visión hum ana. porque no veíamos sino las líneas generales de la superficie. lo interior y lo exterior. cuyo suceder galopante no puede m edir la aguja horaria. Los antiguos conceptos de m ateria y energía se han volatizado y sólo nos quedan rela­ ciones m oleculares y atóm icas. Lo provincial y lo restringido culturalm ente. en profundidad. como un venablo encendido. la extensión han desaparecido de la órbita de nuestra indagación y. R ealidad de tan dinám ica estir­ 16 . La realidad de hoy. contrapuestos el uno al o tro porque se m iraba la realidad desde los p untos de referencia que eran las fronteras de las diversas zonas culturales. lo interior. Ya no hay causalidad rígida e invariable. fuencia torrencial del m inuto. las leyes estadísticas de los grandes núm eros. Es volátil y deviene con una presteza que ahoga al tiem po y yugu­ la al reloj. p ara bien o p ara mal del hom bre. no. la vida universal es ab so lu ta­ m ente dinám ica. lo h o ri­ zontal. en lustros. Es. Sólo hay probabilism o. La superficie. en años. el m isterio de lo real en p rofundidad. En la actualidad. tam bién insondable. C uando el m undo estuvo dividido en pequeñas unidades históricas. no m enos sugestivo y no m e­ nos cargado de significación en esta realidad que hem os co­ m enzado a vivir. del alm a. A ntes el cam po de nuestra expe­ r ie n c ia o d e n u e s t r a o b s e r v a c ió n p o d ía m o s s e g ­ m entarlo en meses. o tro sem blante. por lo tan to . h a­ cia la inm ensidad insondable y pro fu n d a del C osm os en las ga­ laxias o hacia el abism o. si de p ro n to . ni lo será la de m añana. íntegram ente. el meollo. en defi­ nitiva. adem ás. de nuestro conocim iento. Se nos escapaba la ingente rique­ za del detalle en su sentido vertical. sirio tam bién en la naturaleza. Es com o. A hora. cam biantes estru ctu ras orgáni­ cas que varían en centésim as de segundo. N o tenem os ya certeza m ecánica. ya no es la de ayer. A hora no hay sino lo dentro. en su perfil de creación. la h endidura del átom o. lo plano. ni seguridad determ inista.nuestros descubrim ientos tenem os que hacerlos en sentido vertical. pero el m undo está celebrando los funerales de la super­ ficie. no sólo en el hom bre. la alucinante revelación puntual de la ho n d u ra. cam biante y m ovediza. E ntre m inuto y m inuto ha proliferado un universo. en décadas. el núcleo.

cada iniciativa del h om bre contem ­ poráneo se desprenden desde zonas m ás p rofundas. El m u ndo es m ás fecundo hoy en aspectos significativos y trascendentes p orque se ha hecho m ás henchido y dinám ico en la dirección de sus raíces prim ordiales. N ecesitam os una con­ ciencia m ás flexible y m ás ab ierta hacia una ilum inación inte­ gral. H ay en el presente. con su abism al y com plejo m isterio. se cierra com pletam ente. C ad a hecho histórico. p a ra to d a form a de vida. com o una voluta rau d a. m ás profusión de tensiones biológicas. la energía nuclear del átom o. Casi es paradójico. el h o n ta ­ nar de su revelación original. m ayor escala de polarid ad psicológi­ ca. esta aceleración será m ayor todavía p orque estará al servicio del hom bre. com o un espectro evasivo que deja un gajo de verdad p a ra alim entar a los hom bres y se escapa p o r la escoti­ lla del enigm a. En el futuro. se le ha esca­ pado siem pre. horizontales. que la unificación de una tierra sin su­ perficie y sin espacio haya tra íd o m ayor riqueza vital en vez de angostarla y em pobrecerla. La ciencia en su rebusca p atética de lo desconocido sólo ha en contrad o el espíritu com o residuo. C ada vez el arcano se am plía y aleja. cada pensam iento. persiguió la conciencia y la perdió en las ondas eléctricas cere­ brales” . que la de antes p ara d o m in ar y com prender esta realidad com pleja que surge ante n osotros. superficiales de la n aturaleza. cada gesto. T endrem os que abolir nuestros re­ lojes de precisión y fabricar otro s ap arato s m ás sensibles y de estructura m ás fina. pero la vida. Persiguió la m etería y la perdió en el electrón. físicas. La razón de este fenóm eno que nos sorprende es que el hom bre ha com enzado a p alp ar la dim ensión de su p ro fu n d i­ dad en la que está ubicado. que en la m ultiplicidad horizontal de an tañ o y en la diversidad de las fisonom ías culturales an ti­ guas. en el m om ento en que está al p u n to de descubrir el secreto de la vida. Las profun d id ad es del alm a h u m ana y las poderosas energías que aún duerm en en ella constituyen una esfera to talm en te desconocida p ara el conocim iento y el pen­ sam iento del hom bre. La ciencia ha dom inado las energías m ecánicas. cualquier m atiz ca­ racterístico del acontecim iento si no lo captam os de inm ediato y clavam os nuestra m irada en su e n tra ñ a con celeridad y pene­ tración aquilinas. m ás frondosa abundan cia de interrogantes que reclam an respuestas claras de la inteligencia hum ana. m ás copiosa proliferación de m isterios. El escritor chino Lin Y utang nos dice: “ El cien­ tífico golpea y la p uerta se niega a abrirse.pe que se esfum a. m ás per­ 17 . Es que estam os en una etapa en que el ho m ­ bre se traslad a en aviones supersónicos y sus ojos y oídos reci­ ben im ágenes y sonidos que traen las ondas electrónicas de to ­ dos los confines del U niverso.

más verticales a la vida y necesitan tensiones m ayores p ara realizar una expresión m ás adecuada y cabal de sus significados. en el pensam iento. en la experiencia vital del hom bre. acaso m ilenios. Los resultados m ás avanzados de esta ap ertu ra m áxim a de sí m ism o. en la ciencia. rige tam bién para la ilum inación in­ terna. C u an d o una pupila sum ida en la oscuri­ dad readquiere su facultad de visión tiene que hacerlo por g ra­ dos. una más rápida intensidad v ib rato ­ ria para ab razar y dom in ar to d o su ám b ito interno. en la acción. su form ato vital. es decir. com o lógica y natural derivación. el perfil de una situación histórica que nunca pudo surgir antes. sin saberlo. no puede lograr el hom ­ bre de un solo golpe. por la velocidad de sus frecuencias que es la intensidad de pensam iento y de im pulso biológico. Se tra ta ría de sucesivos e innum erables despliegues en el cam po enigm ático de lo desconocido: en el arte. que precisam ente. realm ente. De todas estas consideraciones fluye. com o despliegue en su di­ mensión horizontal y p anorám ica. que se p roduce p o r grados por sucesivas ad ap ­ taciones orgánicas. es decir. a través de to d as las culturas históricas que hem os visto desplegarse ante nosotros. La ley que rige p ara la ilum inación física o p uram en te fisiológica. Si quisié­ ram os una frase epigráfica breve que expresara este estado de hecho de la vida co ntem poránea y de la que advendrá en los próxim os siglos. el logro de una conciencia cósmica . U na ap ertu ra que determ i­ naría la ilum inación plena y que acabaría por ab razar la vida en su integral to talid ad . la era de la energía atómica. Sería una época ab solutam ente distinta a las ante­ riores y con una tarea específica que no ten d rá p arangón con éstas. que ha puesto en m anos del h om bre una pa­ 18 . Posiblem ente. N o es aven tu rad o decir.pendiculares a su h o nd u ra. que ya está logrado. esto es lo que ha estado b uscando el hom bre. Vale decir. y po r el nivel. el volum en tonal de su expresión. Esta sería. y com o ah o n d am ien to en su dim ensión vertical de p rofundidad. Esta m áxim a ap ertu ra significaría que el pensam iento y la ac­ ción hum anos. La esencia de to d a p ro ­ fu n d iz a ro n hum ana e histórica sólo se produce en estas dos di­ m ensiones vitales. nada m ejor que el título del fam oso soneto del poeta Vallejo: Intensidad y altura . que es el objetivo a donde se encam ina. habrían com enzado a o rientarse consciente­ m ente hacia una m eta g randiosa. A h o ra se tra ta sólo del com ienzo de una etapa histórica. cuya trayectoria ab razaría m uchísim os siglos. que es su altura. Lo m ism o ocurre en la vi­ sión interna. Significa la posibilidad de que el hom bre pueda dar los pasos iniciales p ara el enfoque de su conciencia en la plenaria to ta lid a d del m undo. sopen a de rom per su facultad sensitiva de absorción lum í­ nica y caer en la ceguera definitiva.

W ashington. Bolívar. los grandes proceres de la independencia y. p robablem ente. dice W aldo Frank: “ Bolívar fue quien concibió la A m érica com o un cuerpo orgánico libre y entero. en tales grávidas coyunturas. La A m érica nueva nace a la vida de la historia bajo el signo y la em oción de la unidad. y quien se volvió hacia E stados U nidos com o una parte igual y necesaria. la ciencia experim ental del lab o rato rio y la técnica de la industria y de la m áquina. ni de una intrascendente y vacía prédica idealista. que es el resultado de la am pliación de la sensibilidad y de la conciencia del hom bre contem p o rán eo . son ver­ daderos obsesos. tam bién. se desplegará m añana. de una experiencia histórica. En verdad. com o lo estam os viendo ah o ra. aca­ so. en el Lejano O ccidente. sobre to d o . de la prim itividad casi anim al de la prehistoria en sus estudios m ás inferiores. en A m érica inicia la historia un nuevo rum bo creativo que está destinado a tener una larga tra ­ yectoria h u m an a bajo la reverberación de una luz suprem a: el sentimiento de la unidad universal con am plitud y significación cósmica. la del Continente Am ericano. sem ejante por sus incalcu­ lables consecuencias futuras. un inconm ensurable poder crea­ tivo que. C on m u­ cho acierto. de la raíz vi­ viente de un nuevo proceso cu ltu ral. en que el hom ­ bre pasa de la p enum bra inicial. H acia principios del siglo X IX . todavía. frente a la atom ización política y cultural de E uropa y del resto del m undo. O. a uno de los m om entos m ás tras­ cendentales de su existencia. pero. frente a n o so tro s com o fenóm eno o b ­ jetivo y que to d o lo que pide es que la advirtam os con p ro fu n ­ didad introspectiva y agudeza de visión histórica. Es el sellado secreto que g u ard an . a la inequívoca y definitiva claridad racional de la verdadera historia. sino de un hecho real que puede percibirse con cierta pene­ tración intuitiva. ni de un rap to profético o m esiánico con vistas al fu tu ­ ro. se produce un nue­ vo “ asim iento” que reviste im p o rtan cia decisiva no sólo p ara nuestro continente sino p ara el m u ndo entero. que está. Lincoln. una etap a de más am plias posibilidades vitales y de m ayor calibre creativo. C u an d o el “ asi­ m iento” del hecho está producien d o en E uropa sus frutos más logrados y fecundos con el dualism o racionalista de la filosofía positiva. N o se tra ta ya de la tesis o tópico intelectual de un so ­ ñ ad o r o teórico em inente. A quel m om ento. un nuevo viraje de la vida hu m an a. las esfíngicas entrañ as del tiem po. poseídos por una em oción central y ab so r­ bente: la emoción de la unidad de sus respectivos pueblos y. por extensión. 19 . en A m érica. adem ás. C reem os que ningún profeta sería capaz de m edir todas sus im plicaciones futuras.vorosa y satánica capacidad destructiva. com o tan tas veces se ha produ cido en el m undo. que se encuentra instalada dentro de nuestra alm a. com o se le ha llam ado algunas veces.

concentración. (W aldo F ran k . esta idea no sólo no ha vuelto a a p u n ta r en cerebro hum ano. Bolívar dice: “ A to d a costa debe form arse con la A m érica. se convierte en Bolívar en im pulsión unificante y victoria creadora. voluntad in­ declinable y despierta. T odo en el libertad o r es unidad. en su acción directora. sino m enos aún en p ro p ó sito de estadista. com o legislador. En un d ocum ento suscrito el 31 de diciem ­ bre de 1813. apunta: “ T odavía hoy en la pri­ m era m itad del siglo X X . y to d as estas partes del m undo debían tra ta r de establecer el equilibrio entre ellas y la E uropa para destru ir la p reponderancia de la últim a. siglo y cuarto después del docum en­ to sugerido por Bolívar a su M inistro de E stado. que debe oponerse a aquel otro coloso. El escritor R ufino Blanco F o m bona com entando esta concepción bolivariana. “ Lucha y triunfo. La am ­ bición de las naciones de E uropa lleva al yugo de la esclavitud a las dem ás partes del m undo. com o soñador en la A nfictionía de Panam á. En o tra parte del m ism o docum ento. En o tro lugar he dicho que en Bolívar. arm onía. todos estos rasgos convergen entre sí de tal m anera que todos contribuyen a la form ación del conjunto arm ó n ico ” . C om o pensador político. subyace en los actos. La angustia agónica y trágica de G arcilaso que se debate entre dos m undos dispares. A m é ­ rica Hispana). A m érica se levanta del colapso de la conquista ya integrada y reconstituida com o conciencia de sí m ism a. dice uno de sus m ejores biógrafos. Pocas veces se dio en un caudillo una tan penetran te y lum inosa clarividencia de su misión personal y del destino de sus pueblos. para Bolívar 20 . la unificación política del con­ tinente am ericano. han dejado su m arca en el sem blante solita­ rio a pesar de que cada una de las diversas partes de su fisono­ m ía tiene su pro p ia peculiaridad. el Liber­ tad o r expresa: “ después de ese equilibrio continental que bus­ ca la E uropa donde m enos parece que debía hallarse —en el seno de la guerra y de las agitaciones—. com o encarnación inm ediata de este senti­ m iento. conciencia alum brada por el sentim ien­ to de la unificación. Es m enester que la fuerza de nuestra nación sea capaz de resis­ tir con suceso las agresiones que pueda in ten tar la am bición europea. no puede form arse sino de la reunión de la A m éri­ ca m eridional” .Bolívar fue quien prim ero vió los dos cuerpos nuevos com o una sola integración: el m undo atlántico. C om o se advierte. al ser em ancipada. Yo llamo a esto el equilibrio del U niverso y debe en trar en los cálculos de la política” . anhelos y pensam ientos sobresalientes de Bolívar la gran em oción de la unidad de la especie hum ana por sobre todas las diferencias de razas y progenies y. hay o tro equilibrio. com o esta­ dista. com o caudillo m ilitar. y este coloso de poder. el que nos im p o rta a nosotros: el equilibrio del Universo. ese E stado m agnífico y potente.

en conciencia cósm ica ” . o tro . Este m estizaje de civilizaciones y de sangres ya no tiene un carácter segm entario que se reduce a dos o tres pueblos. E sta vez ya no es un pueblo escogi­ do bajo adm onición de un dios p articu lar y terrible. V. y. vasto y m agnífico continente desconocido e inexplorado con que jam ás soñara la fantasía hum ana. una y o tra vez. en el pasado. com o ocurrió. el b lan ­ co. la concurrencia de tod as las ra ­ zas o progenies del planeta. 21 . y que son como el telón de fo n d o sobre el cual se borda la vida continental: uno. tam bién com o lo hacen sospechar los estudios arqueológicos de los tem plos m exicanos y m ayas. Son to d as las castas del m undo y la tierra pro m etid a es un ingente.ha desaparecido el concepto de p atria activa. si se quiere. am bos han sido subrayados. Sobre el fon­ do m ilenario y rem oto de origen asiático —com o lo piensan R ivert y o tro s a n tro p ó lo g o s — y. a la posesión. E sta m is­ m a conciencia continental evoluciona y Bolívar se convierte. de carácter ju ríd ico y político. por derecho propio. com o si se sintieran p redestina­ das. (E l pensam iento vivo de Bolívar). o a unas cuan tas tribus dispersas liga­ das por los azares de la guerra o el com ercio. verosím ilm ente. en mi libro Pueblo Continente . poetas. La dimensión humana y antropológica El fenóm eno m ás viable y p alm ario que se registra en la consti­ tución de la nueva A m érica. com o se ha dicho. Son todos los pue­ blos con sus dioses diversos que vienen presurosos a recoger el p a trim o n io espléndido que les regala el destino. Este concepto se am plía h asta convertirse en conciencia continental. el negro y nuevas inm igraciones sucesivas de progenies asiáticas en los tiem pos m odernos. en esta babélica confusión de lenguas y de san ­ gres a p o rta n d o los ferm entos tradicionales de su raza que ac­ túan sobre el m undo histórico desde hace cuatro mil años. ap a rte de la encarnación de esta em oción unitiva en los forjadores políticos y espirituales del C ontinente (estadis­ tas. disfrute y conq uista de la nueva tierra prom etida. ni está circunscri­ to a zonas territoriales relativam ente pequeñas. com o acaeció en la m inúscula y lejana Palestina. Los ju d ío s se hallan pre­ sentes tam bién. a p a rtir del im pacto europeo de la conquista es. hay dos hechos p atentes y significativos en la existencia histórica del N uevo M undo que rem arcarem os lue­ go. a tlán tid o . de orden sociológico o an tropológico. m ás o menos em paren tad o s. artistas y pensadores) que la estudiarem os en otra o p o rtu n id ad . Pero. se dan cita el indio. una y o tra vez. sin duda alguna. y en los ensayos que he venido publican d o d urante estos últi­ m os 20 años.

se odian. prístina y auténtica encarnación viva del espíritu 22 . o ra el em brujo del poder sobre los dem ás hom ­ bres. no se tra ta de un dogm a. ni de un tem a intelectual y académ ico.. hacia un nuevo am asam iento de sangres y de senti­ m ientos que sea el com pendio o el epítom e de tod as y. el paisaje. Las castas más lejanas y extrañas entre sí se am an. de un nuevo pasm o em otivo. en una inédita im pulsión es­ piritual reconstituyesen en verdad. se com baten. ¡G leba rica. todas se funden en un crisol com ún cam i­ nando. co ordinados después. com o si la tierra virginal quisiera rom per las rígidas cristalizaciones anteriores de pue­ blos y de culturas m ilenarias p ara extraer de ellas los gérmenes vitales que.. que irrum pe en los hondones abism a­ les de su subconsciente colectivo. se engañan. hacia una unificación biológica. ya no es el bos­ que. O ra la co­ dicia del oro. ora con el sueño capitoso y utópico de la libertad. ora con la em briaguez del proselitism o religioso. el m ar. exuberante para los futuros sueños y realizaciones del hom bre! Las diversas progenies vienen a la tierra reciente con distin­ tos pretextos. ora com o audaces aventureros tras el fascinante m isterio de lo desconocido. Por la emoción m etafí­ sica de la unidad universal y cósmica. se roban. chocan y conspiran unas contra otras. la m ontaña. poseído por el sentim iento de la unificación hum ana. queda asido. un nuevo m undo en que hab rá de lograrse una distinta y más com pleta integración de la conciencia. se m atan.. lo que capta el sentim iento m ás p rofundo y acendrado del hom ­ bre.1 N ad a divino ni h um ano le es extraño. inédita encarnación viviente del am or y la fraternidad hum a­ nos en su inm ediata y próxim a realización histórica. del pensam iento y de la acción hum anos. con afanes heterogéneos. coordinado por sus cuatro costados con los cuatro costados del Universo. Esta vez el hom bre am ericano por un designio arcano y grandioso de la historia. Parece que la flor de la nueva civilización que forjará la historia ha de prender sus raíces en el humus ingente y cadavérico de una des­ com posición p lanetaria. con diferentes p ro p ó ­ sitos y en las circunstancias m ás insólitas e inverosím iles sin darse cuenta del últim o designio de su peregrinaje. el anim al. sino de una vivencia colectiva. lo repetim os.. se congregan p ara fines inm ediatos. a veces infa­ mes e inconfesables. grasa.La nueva faena histórica com ienza por un inconm ensurable y total proceso de desintegración. La A m érica nueva nace bajo este signo. los astros. pero. a la vez. ora esclavizados com o siervos. de una verdadera. sin saberlo. el instrum ento fisiológico y psíquico de una conciencia más am plificada y universal del hom bre. a veces elevados y generosos. aním ica y espiritual. N o se tra ­ ta de un tópico racional y teológico. se traicionan. El hom bre por vez prim e­ ra en la historia se siente solidario. Esta vez.

es decir. sus estadistas y sus m ás grandes hom bres de acción. en los antiguos estados-ciudad griegos que se reproducen en Italia con las repúblicas de G enova. En el aspecto juríd ico y político es el prim er resplandor rem o­ to de la cu ltu ra occidental. M artí. sus artistas. D e aquí. Es fácil seguir el itinerario fulgurante de esta em oción m etafísica de unid ad cósm ica a través del pensa­ m iento. arran ca la nueva faena histórica. Vallejo. La dimensión política y jurídica Hay. económ ica y m ilitarm ente. literalm ente.universal a través del sentim iento hum ano. que se ha iniciado en nuestra A m érica. R ubén D arío. en A m érica se crucificaron todas las razas hum an as en obsequio de un objetivo superior que ig n o rab an . El rey no es sino un señor feudal más. Al abatirse el águila ro m an a q uebrándose así el últim o gran im perio m undial de la antigüedad. a través del últim o g r a n libro del filósofo norteam ericano N o rth ro p . principalm ente. sus poetas. su b terrán ea y nutricia de la época m undial. le­ gislador. adem ás. de un nuevo y m ás am plio hum anism o. pero. y de la o b ra de W alt W hitm an. y de los más recientes poetas y pensadores indoam ericanos y. Em erson. VI. El feudo es una pequeña unidad in­ tegral y cerrada. en la m atriz agónica de u na nueva e insólita transfigu­ ración hu m an a. jefe hacendario. que es el es­ fuerzo más e x trao rd in ario y esclarecedor que se haya pro d u ci­ do en nuestros días p ara salvar la encrucijada abisal y tenebro­ sa del m u n d o co n tem po rán eo . Desde hace m ás o m enos un siglo ésta será la raíz prim igenia y viviente de la o b ra que realicen sus pensado­ res. E l encuentro de Oriente y Occidente. ostensible y evidente para todos. de m odo singular. venencia. lo que podría llam arse la dim ensión política y ju rí­ dica de A m érica. El castellano es “ señor de h o rca y cuchillo” . desde este p u n to crucial que asum e un m agno sen­ tido trágico porque. En o tra o p o rtu n id a d transcribirem os los textos de pensadores. El C ontinen­ te se constituye así en una inm ensa crucifixión y en una prolífica cuna. ejerce una au to rid ad indiscutible y soberana sobre el territorio y la población del feudo. su ciclópea es­ tru ctu ra política y jurídica se atom iza y recae. Sar­ m iento. que to m a su form a definitiva en los estados feudales que cubren el entero continente europeo. in cidentalm en­ te. Florencia y M ilán. m ediante el sentim iento de la unificación hum ana. o tro fenóm eno. Thoreau . “ el prim ero entre sus iguales” y su a u to rid ad so­ 23 . ju ríd ica. política. poetas y artistas am ericanos com o una dem ostración indiscutible y d iáfan a de la presencia de esta raíz viviente. ad m in istrad o r de justicia. palm ario. que revela en sus senos más recónditos el su­ byacente sentim iento de unidad en la existencia histórica del C ontinente. capitán de las huestes guerreras.

cárcel. envenenam iento sistem ático de hom bres. Es el nuevo dios de la tram oya. la arreb atiñ a vesánica por las m aterias prim as y su corolario con las zonas de influencia en el intrincado juego de la balanza del poder y del equilibrio político de los grandes es­ tados en la diplom acia. fue un im pulso prolífico y vital. Surgen los Pueblos-E stado. la potencia financiera del dinero. la econom ía com ercial de la ganancia y de la superproducción absurda y antivital. El espíritu del tiem po tiene. Nos encontram os frente a la eclosión del nacionalism o m o­ derno con todas sus excelencias vitales y con tod as sus a b erra­ ciones pugnaces y corrosivas. órgano le­ gislativo. el deus ex machina que mueve la entera escena m oderna. tras de una varia y azarosa pugna mili­ tar y cada una con sus peculiaridades características. H a­ cen su aparición la técnica industrial. no obstan te los diver­ sos estatutos y testam entos que declaraban prestaciones y ser­ vicios m utuos. en su m om ento culm inante. com o el trib u ­ nal de apelación p ara todos los asuntos hum anos y. centro de cultura. El lado negro y negativo del hecho fue nacionalism o deflagrante. diríam os. las grandes nacionalidades m odernas. los grandes im perios co­ loniales. Pronto com ienzan a surgir las contradicciones internas in­ herentes al sistem a. fue bienestar físico y m ovim iento ascensional p ara el hom ­ bre. El poder real se trueca en el factor constructivo. El feudo es. fue trab ajo tecnificado y constructi­ vo. el ra­ cionalism o dualista y experim ental de la filosofía positiva. com o siempre. en esta co y u n tu ra. m aterialism o ciego y reptante. la célula p o ­ lítica y ju ríd ica de O ccidente y desem peña en su m om ento una función vital positiva. ab stracto . El rey representa.bre los dem ás señores feudales no tiene sino un carácter sim­ bólico. convencional y m oral. El lado blanco y positivo del hecho . de instituciones y de pueblos. por excelencia. chauvinism o agresivo. com o tasa valorativa y suprem a de la V erdad. E uropa se convierte en vasto cam po de batalla entre los feudos y los señores feudales. La pe­ queña célula feudal se ha tro cad o en un verdadero órgano p o ­ lítico. de la historia. fue ciencia experim ental sin el lastre y los arreos teológicos y esco­ lásticos de la Edad Media. trib u n al. el culto idolátrico del hecho . Inglaterra. Francia. la soberanía del m onarca sólo se ejerce a plenitud sobre su p ropio feudo. Espa­ ña. lo que es peor. a los pueblos y libra la gran batalla de la nación. El castillo es fortaleza. A lem ania que es la últim a gran potencia 24 . De hecho. la razón y obtiene la decisión final. Este estado de cosas alcanza su crisis y arrib a a su clímax más tenso en 1914. pugnacidad de turbios apetitos entre oligarquías co rrom pidas y ávidas clientelas com erciales. capital del pequeño estado. cuartel.

El tra ta d o de Versalles señala sólo la iniciación de un interm ezzo trágicocómico cargado de tem pestados deflagrantes. por ideologías. El m undo ya no sólo se divide horizontalm ente por fronteras. económ ica. A fines del siglo XV tuvo que liquidarse la form a feudal de la soberanía y la sécula estrecha de la ciudad-estado italiano para alcanzar la form a más am plia de la nación y de los esta­ dos nacionales. Hace poco m ás de un siglo A m érica se adelantó al paso con­ 25 . en la vigencia histórica del estado m undial. una nueva estru ctu ra política. Em pero. Tiene que ro m per sus li­ gaduras constrictivas si la civilización ha de con tin uar su ca­ m ino. En este segundo acto hay un nuevo elem ento que sólo estuvo solapado en el prim er cho­ que. las fricciones se le antojan esporádicas. tam bién. que ah o ra se dem arca con ro tu n d a claridad. tam bién su “espacio vital” . nazism o. juríd ica y cultural. Estalla la prim era oleada eruptiva de la guerra. El m undo tiene que buscar una nueva form a de convivencia. E stam os en julio de 1939. muy luego. dem ocracia. En E uropa se cierne una atm ósfera abrasiva que hiere y afila las aristas p u n ­ gentes de tod o s los nacionalism os. pero. El asesinato de un príncipe en Serajevo basta para prender la chispa y rápidam ente el incendio se hace universal. la caída de Francia. en cada país. reclam a. Se pre­ cipitan y se agudizan las contradicciones políticas y económ i­ cas en la estru ctu ra general del m undo y hay síntom as explosi­ vos por todas partes. El órgano político de la nacionalidad debe convertirse ahora en el organism o político del EstadoC ontinente. ante el de­ senlace catastrófico y to tal de u na época. Aquí y allá em ergen las prim eras crepitaciones de la pugna nacionalista. pero. Surgen las “ quintas colum nas” que desgarran intern am en te a los pueblos y desem ­ peñan un papel decisivo en la contienda. se percibe un m alestar radical y p rofundo. Fascism o. verticalm ente. Al com ienzo. com o dim ensión de p ro fu n d i­ dad. El nacionalism o y las nacionalidades en su form a anterior re­ sultan ya dem asiado estrechos y explosivos para contener y tra ­ ducir las nuevas realidades históricas. p ara a b o rd a r las soberanías de los pueblocontinentes. de p a­ so. A m ediados del siglo XX el m undo se encara ante el im perativo histórico de ro m p er las restricciones de las soberanías nacionales p ara alcanzar una unidad política y ju ­ rídica superior. R ecordem os. no ha term inado sino el prim er acto. se divide. com u­ nism o. al observador.que llega “ al banquete de los recursos naturales de la tie rra ” . Ya no son órganos adecuados de expresión p ara la vida y el espíritu del hom bre contem poráneo. se reparten el m apa con la avidez y el fer­ vor de los viejos proselitism os religiosos. las grandes unidades de los estados m undiales que ya se perfilan con nítida diafan id ad en el universal h o ri­ zonte de la historia.

E stados U nidos lo­ gra la nueva gran unidad política. la cual por haberse rezagado en los estados-ciudad del R enaci­ m iento tuvo que pagar bien caro esta carencia de sensibilidad histórica d u ran te el largo lapso de 600 años que la m antuvo a la zaga de las grandes potencias europeas. no o bstante el pen­ sam iento o rien tad o r y las palab ras adm onitivas de M achiavello? VII. una lengua com ún salvo m inúsculas áreas en las A ntillas. de fondo cris­ tiano y católico: una historia y una m isión cultural idénticas. a la intuición unitaria de largo alcance de sus proceres. La guerra de secesión.tem poráneo de la necesidad histórica. y una vez m ás obtuvo éste el triunfo y la decisión finales. com o lo hiciera antes el m undo antiguo desde R om a. El Estado mundial indoamericano C om o form ando pendent o c o n trap arte vital de los Estados U nidos norteam ericanos. por ello. Es p o r esta razón fundam ental que A m érica ha com enzado a pensar y o b rar en térm inos m undiales y. G racias a la p ro fu n d a videncia. ¿acaso. ¿Serán capaces los pueblos eu ropeos de a b a n d o n a r la anárq u ica atom ización política. al sur corre otro pueblo-continente desde el río Bravo hasta el cabo de H ornos que está esperando su últim o rem ate político. ya que el p o rtu ­ gués del Brasil es una lengua gem ela del castellano y no consti­ tuye b arrera alguna p ara la com unicación y el entendim iento m utuos: una creencia religiosa tam bién com ún. El escenario está perfectam ente preparado desde hace dos siglos: fusión de las distintas progenies casi en sus últim os estadios de com penetración biológica. El pueblo norteam ericano obró en el sentido y con el espíritu del tiem po. Al llegar a este punto cabe hacer una p regunta que pende. tam bién A m érica está h ablando en estos m om entos. cultural y ju ríd ica del m un­ do que h ab rá de integrarse después con la unión del C anadá en un cercano futu ro que se encuentra ya a la vista. sobre el escenario p ertu rb ad o de nuestros días. m arca la consum ación del prim er estado m undial de la historia en el sentido m oderno de la palabra. urbi et orbi . una econom ía y una producción que pueden fácilm ente com ­ plem entarse y coordinarse en vigoroso conjunto solidario y un 26 . com o un enorm e y angustioso interrogante. juríd ico y cultural en o tra poderosa unidad. aguarda E uropa la m ism a suerte que a Italia en el siglo X IV. constituyéndose en el E stado-C ontinente de la U nión Europea? O. con el genio de W ashington y Lincoln. jurídica y económ ica que los divide y responder al d ram ático y cla­ m ante llam ado de la h istoria contem p o rán ea. el E stado-C ontinente de Indoam érica com o lo pensó y lo soñó Bolívar en los m om entos más fúlgidos de su lucha y com o lo piensan ah o ra los estadistas y pensadores más gran ­ des del C ontinente.

no o bstante su diversidad original de sangres y a m edida que tran scu rre el tiem po lo será más aún porque el proceso de fusión se encuentra en sus últim os estadios de com ­ penetración biológica. lenguas. culturales. el rezago de la división ad m inistrativa de la m etrópoli española. La unificación del mundo M as. p o rq u e los pueblos se confunden con los estados. n aturales y lógicas. de cultura. culturas y costum bres diversas que no han llegado a fusionarse a pesar de los m ilenios. India. de convivencia secular. en to d o el planeta. La tre­ m enda potencia absorbente del C ontinente am ericano ha con­ sum ado el m ilagro de la unidad biológica y el escenario básico fundam ental está prep arad o p ara el gran estado m undial in­ doam ericano del futuro. La diversidad de las fronteras políticas co­ rresponden a una diversidad de realidades vivientes y activas todavía y son espontáneas. En A m érica L atina la situación es absolutam ente diferente. corresponden a realidades nacionales económ i­ cas. antin atu rales y no responden a ninguna realidad sustan­ cial y viviente. antes de finalizar este estudio debem os observar que los dos grandes procesos. VIII. El pueblo indoam ericano es la agrupación h u m an a en g ran ­ de escala m ás hom ogénea que existe hoy en el globo. el an tropológico y el político que hace poco m ás de un siglo se ha consum ado en A m érica son ta m ­ bién procesos m undiales que están en m archa y que h a b rán de consum arse. el rem edo ab su rd o y grotesco de la atom i­ zación política de E uropa que la etap a colonial nos im puso. de hábitos y m aneras de vida que tie­ nen un p o d ero so lastre acum ulado. m orales y ju ríd icas que son connaturales con la vida íntim a y espiritual de cada agrupación hum ana. artificia­ les. religiones. com o ya lo expresé en mi libro an ­ tes aludido. son fuer­ tes lazos.nuevo sentim iento y concepción integrales ante la vida. El m undo cam ina hacia un m estizaje to tal de razas y de culturas por la fusión de las diversas progenies hum anas buscando una integral y nueva 27 . D esde M éxico hasta A rgentina constituye un solo pueblo y las fronteras políticas son enteram ente convencionales. de h istoria. a la larga. de tradición. salvo Es­ tados U nidos. En co m paración con A m érica L atina. R usia. Las fronteras de los estados indoam ericanos son el m im etism o. La unión política de E u ro p a choca con obstáculos form ida­ bles que parecen muy difíciles de salvar en este m om ento p o r­ que las fronteras políticas. las realidades políticas y jurídicas traducen las realidades geográ­ ficas y vitales. consolidado y reforzado por m uchos siglos. hasta cierto grado. de vida política. C hina son conglom eraciones im bricadas de p ro ­ genies.

Las ideas. que ha reasum ido la fun­ ción de las grandes nacionalidades anteriores que se encuen­ tran resquebrajadas totalm ente. el proceso político y jurídico de los pueblos y los E stados-C ontinentes. y desaparecerán las progenies y las razas com o agrupaciones restrictivas y se­ paradas. ju n to al proceso que se ha denom inado antropológico se desarrolla. A esta realidad nos hemos referido ya antes. com o ya se ap u n tó . F ondo de C u ltu ra Eco­ nóm ica). igualm ente. a m inutos. de acercam iento e integración hum anos que hace ya cua­ tro siglos com enzó en A m érica en escala universal. por el otro. El gran h isto riad o r Toynbee. sino tam bién en el tiem po” . dice lo siguiente: “ no hay ninguna ra ­ zón p ara que nuestra com unidad occidental no se expanda. p o r un lado. la radio. fisiológicam ente. las iniciativas. y la U nión Soviética.unidad biológica y por la unificación de los sentim ientos. A m érica no es en este m om ento sino el inm enso lab o rato rio histórico de la época y el foco de irradiación de la nueva cultura unitaria e in­ tegral en cuyo fondo subyace. La distancia ha dejado de ser obstáculo p ara la intercom unica­ ción del m undo. 28 . Refirién­ dose a este fenóm eno. en el espacio. políticas. Es la nueva dim ensión del es­ píritu y de la conciencia hum anos que el hom bre logrará en su faena de los siglos venideros. de las ideas. del arte y de la filosofía son casi sim ultáneos en el m undo entero. de las instituciones. al referirse a este hecho resal­ tante del m undo de hoy. Varios de los más grandes y agudos pensadores de hoy nos dicen que la tierra se ha em pequeñecido geográficam ente. Con el tiem po los diversos pue­ blos se fundirán tam bién. Los m edios de co­ m unicación. la televisión. los inventos. la tierra no sólo se ha em ­ pequeñecido. com o lo hem os indicado. N os encontram os ante un proceso m undial de m esti­ zaje. económ icas y religiosas. los actos culturales. de las técnicas. ( Historia de la cultura . las realizaciones de la ciencia. E ntre am bos se ha establecido la gran tensión histórica que forja y rige los acontecim ientos capitales de nuestra época. la aviación supersónica y las inm ensas posibilidades de la energía atóm ica han reducido el contacto y la convivencia del hom bre a horas. el nuevo “ asim iento ” del hombre contemporáneo por la emoción metafísica de la unidad cósmica. com o substrato m ás profundo. Sobre la vasta escena contem ­ poránea se delinean ya con evidencia dos estados m undiales que encabezan el d ram a político de hoy: E stados U nidos de N orteam érica. E m pero. los su­ cesos. Las culturas m ás lejanas y extrañas se entrem ezclan y se funden. Pero. A lfredo W eber expresa que “ si este de­ senvolvim iento se prolongase indefinidam ente llegaría la tie­ rra a quedarse convertida en algo así com o una ciudad univer­ sal de carácter dom éstico. y de las institu­ ciones sociales.

com o en E u ro p a una función n orm ativa y config u rad o ra de instituciones. sin d uda alguna. Los pueblos latinoam ericanos en esta h o ra de la h istoria están obligados p o r su inm ensa responsabilidad presente a pensar. en tan gran m edida su destino com o futuro. La tradición debe ser en nosotros inspiración cread o ra de una realidad plástica y viviente que no está cristalizada sino que com ienza su adveni­ m iento. tam bién. en un ím petu suicida de auto-negación simiesca. por sucesivas ad­ misiones de estados que soliciten su ingreso. com o no ha ocurrido. com o crisálida de la historia con tem p oránea y ninguna o tra agrupación h u m an a en el presente ha cuajado. P orque la m ism a razón tecnoló­ gica que. IX. T enem os un ethos y un pathos absolutam ente diferentes.com o se han expandido los E stados U nidos. de costum bres. por llegar a ser y cum plirse. que ha com enzado a alum brarse en las m entes m ás esclarecidas de nuestro tiem po. com o “ asim iento” m etafísico de su alm a. a o b rar y a sentir en térm inos y significación m undiales. El p asado sólo reviste p ara nosotros un rango o categoría arqueológicos . com o vox D ei . ha hecho. ¡N o vaya a ser que E u­ ropa esté m uriendo bajo la fascinación de su tradición yerta y de sus espléndidos sepulcros y que nosotros seam os a rra stra ­ dos. por la fascinación de nuestra p ro p ia m uerte y por el esplendor fantasm al y m aravilloso de n uestras propias tum bas! ¡Suele 29 . a principios del siglo XIX y lo está p ro p alan d o desde en to n ­ ces.. de m odos de vida y de form as de expresión cultural y artística. al inventar la b om ba atóm ica ha hecho de la unidad m undial la única alternativa posible del hom bre frente a su autodestrucción. debe ser germ en vital de un paradigm a h u m ano que no está aquí tod av ía sino en el fu tu ro . Responsabilidad mundial de Indoamérica Este m ensaje de unidad. que ha q u edado sellado p ara siem pre en las criptas sepulcrales. en tal grado.t a l vez. La tradición en nosotros no tiene. urbi et orbi . Estam os frente a un nuevo rum bo. desde hace un siglo hacia el m undo entero. El p asa­ do en noso tro s —que es g randioso. en los dos focos peru an o y m e x ic a n o . tam bién posible esta unidad ponien­ do en nuestras m anos m edios de com unicación que podem os em plear com o instrum entos p a ra dem oler las barreras psico­ lógicas que la época pre-aérea h ab ía creado ante n o so tro s” . com o realidad ín­ tegram ente p o r venir.. tam ­ poco. ninguna necesidad de predecir un límite a la unificación progresiva de la hum anidad. en ningún otro pueblo que está actualm ente en tra n ­ ce de transform ación o que ya ha sufrido la m ás trem enda sa­ cudida revolucionaria.ha q u edado radicalm ente cance­ lado en sus estructuras m orfológicas. uno de los m ás ra ­ diantes o esplendorosos del m undo —. ni tenem os. la recibió A m é­ rica.

luego. podem os encontrarlo. para anunciar la clausura de una época y el com ienzo de una nueva. suele o currir que por buscarse en el pasado. con la fricción peligrosa de nuestra circunstancia histórica que nos avienta hacia la cuita quem ante y trágica de nuestra nueva vi­ da! ¡Sí. esbozar lo que m e parece la p a r­ ticular configuración histórica de la circunstancia am ericana. con la piedra de toque de nuestra peripecia reciente. com o le he llam ado otras veces. U n hecho que puede asem ejarse al caso de A m érica.. 30 . se levantó la voz de N otker. ju n ­ to con las de los m ejores pensadores de ese m om ento. que por buscarse así m ism o en el cascarón del pretérito con cegado deslum bram iento. en virtud de una nueva visión de la reali­ dad. cuando com ienza la época de los carolingios. ad o rán d o ­ lo con culto idolátrico. Son un ta n to bastos los perfiles que acabo de trazar de los di­ versos y m ás ostensibles elem entos que la constituyen. que hizo. la una. Tal vez.! X. aunque no con su transp aren cia. a la tex tu ra interna de este PuebloContinente. Correlatos de nuestra circunstancia He intentado. em balsarse al pensam iento europeo en una encrucijada irreductible se desvanezca. se alcance únicam ente a tocar los des­ pojos de su propio cad áv er. en A m érica. rebosante de fascinantes sor­ presas. El cam po de m iraje es. p ara el presente y para el futuro. p ara alcanzar su perfección instrum ental. que te­ nem os que descubrir y forjar.. a grosso m odo . Bastó un distin­ to planteam iento o afirm ación de la vida m ism a p ara que se desvanecieran ciertas aporías que parecían irresolubles. com o el nuestro. sólo se alcanza a caer en la letargía m ágica de un em briagante ensueño. em prendan ju n ta s. unidas y coor­ dinadas de nuevo. tam bién. com o ha o currido con tan to s problem as. tal com o lo veo desde mi m odesto ángulo de visión. Se vio. ha teni­ do el privilegio de asistir con ta n ta conciencia a la irrupción grandiosa de su destino.ocurrir. com o nunca lo estuvieron an­ tes. N o ha sido sino un prim er intento de acercam iento a la inm ediata realidad continental. que es un nuevo ser actual. que es h uida o evasión ante la suprem a responsabilidad de nuestro ser auténtico. sin d uda m uy vasto y. esa contraposición radical en­ tre espíritu y naturaleza. una inédita y alucinante aventura del conocim iento hum ano. y la otra. un ser de hoy. Entonces. más de una vez. punto de arran q u e de la actual cultura europea en sus valores m ás significativos. posiblem ente. Q uizás por prim era vez en la historia la inteligencia racional y la vida —que hubieron de separarse en la faena del pensam ien­ to europeo. N ingún pueblo. p ara afirm ar su presencia ineludible an te el entendi­ m iento que vio su im potencia p ara c a p ta rla —. hasta ah o ra.

lenguaje. La razón sólo superando sus lim itacio­ nes inherentes. ha sido tam bién. m uchas veces. su laberíntica cárcel. con claridad que el conflicto sólo residía en un sim ­ ple form alism o lógico del entendim iento. tenem os que usar esta h erra­ m ienta perfecta y m aravillosa que nos regala el destino com o patrim on io y don gratuitos. tam bién al precio del agostam iento de otros suprem os valores vitales. filosofía. vitalizando su expresión que. E sta es la p articu lar tarea —y no o tr a — del inves­ tigador am ericano. luego. En esa faena delicada. el Viejo M u n d o tejió casi todos los hilos m ás esplendorosos de su esfuerzo cultural y. La razón que ha sido la liberación del hom bre m oderno. política derecho. la existencialista. 31 . Pero. Em pero. las lógicas m atem áticas no aristo­ télicas y la epistem ología no euclidiana. hasta el pórtico en que co­ m ienza el aso m b ro ilum inado y cotidiano de la Vida. yendo más allá de sí m ism a. com o se ha dicho. en algunas zonas. p o r lo que toca al p lanteam iento específico del pensar filosófico. recientes—. por excelen­ cia del pensam iento y. H erederos de la herram ienta racional m ás fina y buida que haya forjado la cultura h u m an a —y que nos legara E u ro p a — tenem os la responsabilidad de usarla con la pulcritud y exigen­ cia rigurosas de su perfección técnica. a los m ás recónditos senos de su misión cultural y hum ana. hasta cierto pu n to . o rd en ad o r. hasta el quicio de la revelación. ha recibido dem asiada carga de estruc­ tu ra racional que nos oculta su verdadera y peregrina entraña. más prop iam en te. a n tro ­ pología. ín­ tegram ente. todavía continúa haciéndolo con singu­ lar m aestría que parece insuperable. Lo que ha logrado ha sido. nos lo de­ m uestran con palm aria evidencia. a la esencia característica de nuestro ser am ericano m ás p rofundo. particularm ente. Quizás. Es m enester de ojos interiores. com o de la m ano. esa ya no es nuestra tarea. Sólo con ella serem os dueños. D ebem os descubrir los m ás hondos y tra s­ cendentales sentidos e im plicaciones de esta circunstancia en las m últiples actividades hu m an as. negándose. por ende. valías religiosas. en el polifacético quehacer del hom bre contem poráneo: arte. sintético.entonces. historia. sociología. alcanza el últim o destino de su función vital: ser el instrum ento esclarecedor. P ara expresar y tran sm itir las intuiciones más profu ndas de nuestra circunstancia. p ara esclarecer y discrim inar nuestra realidad con d iáfana precisión. cierto aspecto inicial de nuestra tarea específica sea desintelectualizar la realidad. Las últim as corrientes de su pensam iento —la fenom enológica y su proyección. conducirnos. Sólo así nos irem os acercando a su existen­ cia auténtica y. m etafísico u ontológico. finos y pen etran ­ tes para percibirlas. ciencia. Tal es la lim itación de la condición hum ana. de esas posibles sorpresas fascinantes que puedan aguardarn o s. su cepo constrictor. etc.

frente a las dos porten to sas creaciones culturales de M é­ xico y el Perú que. La antigua A m érica dice. Se tiraron 10. Dice. un día u otro. dice rotundam ente: ¡No!. Pero. de esta tenebrosa y abism ática nada. De esta doble antinom ia indeclinable ante el aprem io de la vida histórica. F. so te rrán d o ­ se en las criptas funerarias de sus tum bas. tam bién ¡N o!. Dice rotundam ente: N o —replegándose sobre sí m ism a en son de repulsa.000 ejem plares. huyendo hacia las escarpas agrestes de sus cordilleras. éste. al llegar a A m érica com o co nquistadora. negando. p ara rom per su aislam iento m ile­ nario e integrarla. com o ocurrió con el sí de G recia frente a R om a. con la C ruz de C risto en las m anos. entre dos negativas vitales extrem as e irreductibles que se consum aron hace cuatro siglos. a todos sus valores y realizaciones es­ téticas. será el tem a a desarrollarse en un próxim o tra ­ bajo. aferrándose a sus tradiciones y usos de raíces re­ m otos. de esta angustia radical ante la N a­ da. de estas nihilizaciones absolutas: el del ser del hom bre europeo por el antiguo am ericano y el de éste por el rechazo del conquistador. E uropa. revivificarla y continuarla en nuevas dim en­ siones vitales. diferente de las dos negaciones anteriores. ce­ rrándose. S. El sí que es el germen auténtico del nuevo ser del hombre americano de hoy. que­ bran d o . religiosas. las adm irables estructuras de los dos im perios. frente al destino histórico ineluctable que. vejando. destruyendo. el Sí afirm ativo de la N ueva Am érica. S ien d o director general de P u b licacion es José D á v a lo s se term in ó de im prim ir en los talleres de Im prenta M ad ero. esclavizando. Dice. pero. necesariam ente. sum iéndose en el m isterio caliginoso de sus selvas. no . . hab ría de ingresar a sus playas. son superiores a ella. no . im perm eable. dice no . en septiem b re d e 1979. p o r­ tan d o un em blem a suprem o de am or y com presión hum anos. en algunos aspectos.el ser del hom bre am ericano surge del juego dialéctico entre dos oposiciones radicales. D . técnicas y sociales. A v A v en a 102. com o sín­ tesis dialéctica y vital. M éx ico 13. debía salir. inclusive. un sí.

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LA C R IO L L IZ A C IO N EN L A S A N T IL L A S DE L E N G U A IN G LE SA . Daniel Rodríguez. Guillermo Soberón Acevedo S E C R E T A R IO G EN ER A L A CA D EM ICO Dr. Elena Jeannetti Dávila UNION DE U N IV E R SID A D ES DE A M ER IC A LATIN A Dr. N E C E S IT A M O S C R E A R UN M U N D O NUEVO .TOMO IX: 81. Natalicio González. del Pozo. 85. A M E R IC A S D E S A V E N ID A S . C U B A C O N T R A E SP A Ñ A . H O S T O S Y EL P O S IT IV IS M O H IS P A N O A M E R IC A N O . N E G R IT U D E IN D IG E N IS M O . 84. Víctor M a ssu h . P R O C L A M A S . 88. R ECTO R Dr. Gerardo Ferrando Bravo D IR EC TO R FA C U LT A D DE F ILO SO F IA Y LE TR A S Dr. Efrén C. Luis Cardona y Aragón. TOMO X: 91. Luis Alberto Sánchez. EL PE R U A N O . Leopoldo Zea CO O R D IN A D O R DE H U M A N ID A D ES Dr. Mariano Picón Salas. A M E R IC A EN EL M U N D O D E A Y E R Y D E HOY. Eduard Kamau Brathwaite. J. 87. Fernando Pérez Correa S E C R E T A R IO G EN ER A L A D M IN ISTR A TIV O Ing. 89. Abelardo Villegas CEN TRO DE E ST U D IO S LA TIN O A M ER IC A N O S Dr. G U A T E M A L A . 83. Leopoldo Zea. Leonel Pereznieto Castro CEN TRO DE E S T U D IO S SO B R E LA U N IV ER SID A D Lic. 86. José Enrique Varona. 90. L O S IN T E L E C T U A L E S D E L IM P E R IA L IS M O N O R T E A M E ­ R IC A N O EN LA D E C A D A D E 1890. 82. W aldo Frank. . José de San Martín.

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