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En el centro del epicentro ######de la ideología

Por Julián Vidal*

Situémonos inmediatamente ante estas imágenes y el subsiguiente ataque de políticos y medios de comunicación a las personas que en ellas aparecen. Walter Benjamin regresaría a la oscura pensión de Port Bou, para suicidarse inequívocamente, arrinconado por la ruindad humana capaz de perpetrar un ataque contra sujetos que todavía deciden comprometer su propia seguridad en favor de una ayuda verdaderamente humana; espantado ante la capacidad explosiva de la imagen para reorganizar ideológicamente el tiempo, el espacio y el comportamiento de los individuos del mundo. Roland Barthes, nos hablaría del espesor y de la oscuridad del lenguaje, de las imágenes como signos y su participación en los enrevesados mecanismos del poder. Michel Foucault nos guiaría hacia la genealogía de los dispositivos de disciplinamiento, elaborados en una larga travesía política, forjando una perversión ideológica que sostiene las acusaciones de que han sido objeto estos cooperantes sanitarios en Haití. Y quizás Susan Sontag, aludiría a esa profundidad de las imágenes que ha quedado

En el centro del epicentro ######de la ideología Por Julián Vidal* Situémonos inmediatamente ante estas imágenes
En el centro del epicentro ######de la ideología Por Julián Vidal* Situémonos inmediatamente ante estas imágenes

reprimida por la superficialidad y la ideología del discurso comunicacional, o nos pondría en antecedentes de las múltiples interpretaciones posibles, valorando la sutileza y la gama de expresión de los actantes. Pero todos ellos se quedarían estupefactos ante la dimensión de la catástrofe que se nos viene encima, con miles de irresponsables Dianne Cabán Arce

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pirateando las redes sociales y babeando moralina desde su cómodo sillón, ejemplarizando una reprimenda a la contingente espontaneidad de estos individuos, a los que se les exige la tristeza y compasión como signos permanentes de su vida.

Tratando de sostener desesperadamente y contra toda evidencia científica, el estatuto de documento de estas imágenes-facebook hoy por hoy anacrónico, una plétora de medios de comunicación han mostrado por boca del político Thomas Rivera Schaz, con la inestimable ayuda de la periodista Dianne Cabán Arce, la indignación por las fotos «insensibles» de médicos puertorriqueños en Haití en las que «aparecen bebiendo, fumando y portando armas de fuego en pose festivo» (La Nación, 30/01/09). Conscientes del atractivo de la «imagen-documental» como soporte del discurso compasivo, han procedido a borrar todo rasgo de superficialidad en la imagen, con el objetivo ideológico de mantener a raya el comportamiento de los individuos, tanto si son espectadores como actantes, condicionando la lectura de la imagen hacia un comportamiento compasivo de los espectadores, aparentemente natural, e ideológicamente represivo. Esta intervención coordinada de los media y el presidente del senado puertorriqueño, pone fuera de la ley unas imágenes que pertenecen a la constelación de lo cotidiano, más que a la discursividad de lo hegemónico/ represivo que caracteriza la alianza de los representantes del poder con los medios de comunicación y, finalmente, termina dejando fuera de lugar (Butler, J. Lenguaje, poder e identidad) a sujetos altamente comprometidos en redes sociales altruistas.

Retratándose a sí mismos como (re)productores a la vez que su(b)jetos conformados performativamente, estos sanitarios puertorriqueños devienen víctimas de la ideología comunicacional, en cuanto que las imágenes ponen inconscientemente al descubierto las contradicciones del sistema político mundial, aludiendo a problemáticas naturalizadas como la contingencia del trabajo en condiciones precarias, o la casi extinguida actitud de actuar en lugar de compadecer. Despreocupados del operativo ideológico que acecha constantemente, violaron una de las principales reglas del imperialismo postfordista:

creyeron inocente registrar visualmente estados emocionales, sin la intervención del circuito de circulación de la mercancía. La profundidad que anida en la contingencia de

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estas imágenes, amenaza con desvelar contradicciones del aparato político que administra el dolor de la catástrofe, al hacer visibles prácticas de poder condicionadas por intereses ideológicos. Obviamente, no sólo no son culpables de lesos delitos de inclemencia, falta de compasión, ridiculización de la víctima o desprestigio nacional/patriotero, sino que han sido convertidos en víctimas de la ideología dominante en una de sus operaciones disciplinadoras.

¿Porqué no tomar estas imágenes como una síntesis? ¿Porqué no ‘leer’ en ellas mensajes mucho más prosaicos? Parecen estar diciendo: Ocurren cosas como estas, chicos!. Estos son los precarios medios con los que tenemos que realizar amputaciones. Incluso los soldados

van mejor pertrechados que nosotros. etc. etc

Posiblemente para muchos espectadores,

... una lectura de este tipo recuperaría para ellas un discurso más acorde con la espontaneidad

del momento en que parecen haber sido tomadas. Sintonizarían con la extendida práctica de ‘posar’ con objetos e instrumentos de excepción en nuestro devenir cotidiano, y se convertirían en una alternativa a la obscenidad con la que el dispositivo comunicacional trabaja activamente en el disciplinamiento ideológico de un sujeto reprimido, al que ni siquiera se le permite expresar sus emociones en un código distinto del hegemónicamente imperante de la fetichización del comportamiento de los cuerpos y de su circulación como mercancía distribuida según las reglas de la ideología del consumo.

*Julián Vidal es licenciado en Historia del Arte por la UAM y en la actualidad trabaja en su tesis doctoral tras la obtención del Diploma de Estudios Avanzados en el programa de doctorado de la UNED.

Publicado en Madrid, Revista TRAZOS nº 9, Marzo, 2010.

«http://trazosrevista.com/PDFTRAZOSN9/ENSAYO%20MARZO.pdf»

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