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Universidad Francisco Gavidia

Redacción y Ortografía

Catedrática: Lic. Yesenia Castro

Ensayo Científico
“La colisión del fin del mundo”

Grupo de trabajo 06

Susan Stephanie Espinoza Salazar José Luis Salgado Cruz
Juan Matheo López Gutiérrez Bessy Yaneth Martínez Carías
Joel Edgardo Morales Rodas Erika Ivette Amaya
Alejandra María López Flamenco Erick Alexander Aguilar Chávez

San Salvador. 4 de junio de 2009
La colisión del fin del mundo
(Ensayo)

Hacia finales de agosto de 2008, los medios de comunicación mundiales
dirigían su atención a la Organización Europea para la Investigación Nuclear
(Las siglas, son las del antiguo nombre en francés de tal institución: Conseil
Européen pour la Recherche Nucléaire, CERN. Ginebra) para presenciar el
proyecto más ambicioso de física cuantica y de partículas. Este experimento
no solo provocaría conflicto y atención ilimitada en todo el mundo, sino
también la demostración más clara del camino que se ha recorrido en la
ciencia. Todo esto gracias a una maravilla tecnológica de aproximadamente
27 Km que provocaría una colisión de dos protones a velocidades similares
a las de la luz; estructura llamada Gran Colisionador de Hadrones (En inglés
Large Hadron Collider o LHC). El LHC se ha convertido en el acelerador de
partículas más grande y energético del mundo. Más de 2000 físicos de 34
países y cientos de universidades y laboratorios han participado en su
construcción.

Los medios
de

comunicación cubrieron con más emoción dicho
proyecto, ante la demanda impuesta por dos científicos los cuales
aseguraban que el experimento que se llevaría a cabo tenía una probabilidad
de extinguir nuestro planeta y aún el universo como lo conocemos,
simulando un big-bang, similar al que dio origen a éstos. Con esta noticia
desarrollaré su ante tesis, que de no ser cierta, apostaría no estaríamos hoy
aquí.

Dos científicos denunciaron ante un tribunal de Hawai las actividades del
mega acelerador de partículas Large Hadron Collider porque sostenían que
puede acabar con la humanidad.
El experimento intentara replicar el big bang en la tierra y crear materia de
máxima masa. Las dos únicas formas de materia de mayor masa conocidas
son los agujeros negros y la materia extraña, componente de las estrellas
de neutrones, y en la física estándar ambas catalizan la transformación de
nuestra materia radiante, destruyendo la Tierra. Mientras que el big bang es
la mayor explosión cósmica del Universo.
Así pues en esencia los tres experimentos reales que el CERN llevara a
cabo, replicar el big bang, crear materia extraña y agujeros negros son tres
experimentos que en el universo destruyen estrellas y galaxias. Sólo una
especie tan arrogante como la nuestra puede ahora decir que recrear las
condiciones de energía del big bang en la Tierra no ofrece ningún riesgo.

En poco me hubiera interesado dicho experimento sin las declaraciones de
estos científicos. Inmediatamente está tesis se planteo como un escenario
apocalíptico que necesitaba una contraparte inmediata ante la entrada
silenciosa de pánico.

La principal idea de catástrofe apuntaba a la
formación de un agujero negro que acabaría por
succionar la Tierra. La aplicación de dicha idea
parecería lógica si nuestro planeta tuviera una
masa como mínimo similar a la del sol, pero es
imposible. Si en tal caso se formara un agujero
negro como resultado de esta colisión sería
demasiado pequeño como para causar un daño
sensible. Aún como punto que descarta esta
idea, conocemos que a partir del choque y fusión
de partículas sub átomicas (hadrones) aceleradas a casi la velocidad de la
luz, la materia bariónica incrementa enormemente su masa lo cual explica la
formación de micro agujeros negros, similares en propiedades a los del
espacio exterior, pero estos sin embargo serían efímeros ya que se
encontrarían (proporcionalmente a su masa y a la gravitación de tal masa) a
bastante distancia de otros cuerpos materiales como para crecer.

Entre otros enunciados sostenidos por estos científicos se encontraba el de
la formación de materia oscura o extraña tan estable como la materia
ordinaria, la formación de monopolos magnéticos que catalizarían el
decaimiento del protón, lo que acabaría con toda concepción de materia
como la conocemos.

Estos postulados contradicen lo que día a día se presenta en nuestro
entorno natural. El planeta Tierra está expuesto a fenómenos naturales
similares o peores a los que son producidos en el LHC. Es decir, los rayos
cósmicos que alcanzan continuamente la Tierra han producido ya el
equivalente a un millón de eventos LHC.

El 10 de septiembre de 2008 se llevó a cabo la primera prueba similar al
experimento cumbre, el cual fue suspendido por una fuga de helio en el
túnel por donde circularían las partículas a colisionar.
No sucedió ninguna catástrofe que se predecía y había puesto en
expectativa a incrédulos y contrarios al proyecto de LHC.
Los medios de comunicación sin desearlo tajantemente habían provocado
una fuerte ola de miedo en torno a las consecuencias de este artefacto,
tanto que se produjeron algunos suicidios y actos temerarios ante lo que
falsamente se avecinaba.

El tribunal en Hawai negó la demanda a los científicos Walter Wagner y Luis
Sancho, por falta de interés o por falta de pruebas y testimonios que
aseguraran sus afirmaciones.

Es claro que muy pocos intentaban aclarar estas afirmaciones negativas a
un proyecto que marcará un precedente en la física de partículas y en
nuestra concepción del universo.
Ahora podemos estar seguros que este suceso aún en el futuro, será seguro
y dominará nuestra atención, esta vez para sonreír al desarrollo de la
ciencia.