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Tratado político

Sección: Clásicos

Spinoza: Tratado político

Traducción, introducción, índice analítico y notas de Atilano Domínguez

El Libro de Bolsillo Alianza Editorial Madrid

securitas» (TP. hemos presentado. de intellectus emendatione. introducción. apareció este tratado. seu fortitudo. en latín y en holandés. aunque inacabado. E = Ethica. I. Compuesto en Fernández Ciudad. 28043 Madrid. editados por sus amigos. así como de su publicación y reacciones. Cobo-Calleja Fuenlabrada (Madrid) Printed in Spain El 21 de febrero de 1677. Madrid.Introducción * La política en la vida y en la obra de Spinoza «Animi enim libertas. en esta misma editorial. 38. © De la traducción. 39761-1986 Papel fabricado por Sniace. S. el mismo año de su muerte. privata virtus est. a la edad de cuarenta y cuatro años. el ( ) a nuestras notas. moría Spinoza en La Haya. el Tratado teológico-político (1670). at imperii virtus. Dando por supuesto aquel marco general. hemos descrito allí la génesis de aquel polémico texto. A. que. 7 . Gebhadt.S. S. Ep = Epistolae. S. Entre los escritos postumos.N. índice analítico y notas: Atilano Domínguez © Alianza Editorial. KV = Korte Verhandeling (Tratado breve). L. Impreso en Gráficas Rogar. A. el signo (núm. 1986 Calle Milán. 6).. Sobre la base de un cuadro cronológico de la vida de Spinoza y de un breve diseño de la Holanda del siglo x v n . nos limitaremos aquí a hacer una exposición sintética de * Las siglas utilizadas para las obras de Spinoza son las usuales: CM = Cogitata metaphysica.: 84-206-0219-1 Depósito legal: M.B. PPC = Principia philosophiae cartesianae. 200 00 45 I. Hace poco. S. una de ellas anónima. el primero. completa el anterior. Pol. A. sólo había publicado dos obras. La página y la línea remiten a la ed. precedido de una introducción histórica. IE — T. teléf. En vida.) a la Bibliografía.

y expulsado. 68. 170. pues. 32) y H. 275 (15). I. 12. Poco a poco se ha descubierto que el Spinoza metafísico. 30. Su idea de España está presente en esta obra por la mención de Antonio Pérez. Hagamos una primera aproximación a estos tres puntos: la política en la vida. (1675) 3 . 276 (20-21). y. 29. Y. que en 1663 publicó los Principios de filosofía de Descartes. p. en la ética y en la religión de Spinoza. U n cálculo por páginas nos daría cerca de un tercio del total. p. no parece haber nada que invitara a ello a este judío de la diáspora. p. etc. Si entre 1971 y 1983 se han publicado más de 2. las bibliografías citadas en núms. 188-95. por tanto.). Oldenburg decía a Sir Robert Moray (7-10-1665): «an odd philosopher. 1 6 exótico» (en núm. como camino hacia la libertad y la felicidad humana. Ello equivale a preguntarse por su relación personal con la política holandesa y por la función de la política en su doctrina ética (Etica) y religiosa (Tratado teológico-político). Cfr. 1° La política en la vida de Spinoza I. 5. el mismo autor del Tratado político se encarga de indicar que él se apoya sobre estas dos obras y las da por supuestas 5 . por años. 204. una buena parte de ellos. TP. 53 (nuestro) y las notas a la presente traducción (158-60. Gracián y Saavedra Fajardo. 163. 1. Ep. había escrito una ética y que dentro de esa ética. Góngora y Quevedo. 26. Pero ¿cuál f u e la relación de Spinoza con la política de su país? H e ahí una pregunta tan interesante como difícil de responder. Ep. p. 28. ACTITUD DE SPINOZA ANTE LA POLÍTICA ANTES DEL TRATADO POLÍTICO A primera vista. p. sin embargo. 13 y 51. 165-6. para entregarse a la redacción del Tratado teológico-político4. p. además. quizá más. que llegaba entonces a la proposición 80 de la tercera parte. 173. 2). con los Pensamientos metafísicos como apéndice. Pues sabemos. IV. 2 Cfr.000 títulos sobre Spinoza. Pero el hecho es que este curioso y extraño personaje 6 protesta con energía contra quienes denigran la condición humana 7 y vibra de entusiasmo ante la idea de generosidad Cfr. como Cervantes. al mismo tiempo. 404). 166. cuando ya había publicado el Trufado teológico-político (1670) y preparado la Etica para la imprenta Pueden verse los estudios citados en núms. nacido en país extranjero. but no Hollander» (texto en Gebhardt (núm. se refieren a la política 2 . por el recuerdo entusiasta de la monarquía aragonesa y por la áspera crítica a la acción de Felipe I I en las Países Ba1 jos . La actualidad de sus ideas políticas está patente por la bibliografía que añadimos al final de esta introducción. monista y panteísta. el Estado. that lives in Holland. pp. Si queremos comprender el significado del Tratado político en la obra y en la época de Spinoza es necesario que veamos primero cuál era su actitud hacia la política antes de emprender su redacción.8 Atilano Domínguez Introducción 9 las ideas políticas del célebre judío de Amsterdam. La relación de dependencia de este tratado con las otras dos obras es. 299. sin profesión pública y sin casa propia. desempeña un papel decisivo la vida en sociedad y. un hecho. 4 5 3 Los pocos datos que poseemos sobre la vida de Spinoza. sin mujer e hijos. oriundo de nuestro país y lector asiduo de nuestros clásicos. 104 y 105 (Méchoulan). resulta un tanto sorprendente el espacio que Spinoza dedicó en su obra a la política. y que en 1665 interrumpió la Etica. p. Por lo demás. de su 'nación' y de su familia por la excomunión. Cfr. VII. nos permiten afirmar que redactó este tratado al final de su vida. incluso en nuestra lengua. que sólo falta explicitar. 7 . 293. 319 (174). Covarrubias. II.

introd. hallamos pocos hechos relevantes. sobre todo. se refiere. N o es éste el momento de entrar en diálogo con tan ilustre historiadora. esc. 1-7 (1661-3). abandonar Amsterdam. Balling. J. tesis recogida en: (núm. 175/14 ss. H. 18. además. no encontramos. Spinoza se halla realmente solo y aislado. ningún hecho significativo en su vida. la muerte temprana de su hermano Isaac (1649). Nos consta ciertamente que casi todos ellos tuvieron alguna actividad política y cierta relación con Spinoza. 185). Madeleine Francés. 11 Cfr. Ep. J. Fr. y al llamado «rector de La H a y a » (?). en este contexto. al fin. en las que reclama el título de ser nativo de Amsterdam y toma sus distancias f r e n t e a la filosofía escolástica y cartesiana que estaba en vigor en su país. de su padre (1654). Y. 913-6. Freudenthal (núm. Ep. con gran ansia de vivir y de hallar la felicidad. excepto su separación de la comunidad judía. Ni su correspondencia ni sus biógrafos nos revelan. 223/5 ss. y no constaría que Spinoza hubiera estado ligado políticamente a ninguno de ellos 15. lo encontramos en correspondencia epistolar con u n grupo de personajes holandeses. 179). J. 35. simple curioso de última hora 13. Chr. Ep. 462-3. III. 181). en que perfecciona sus conocimientos del latín. pp. Voorburg (1663-9) y La Haya. de perfeccionar su inteligencia y alcanzar la sabiduría.. ni entre sus corresponsales ni entre sus amigos a ninguno con el que nuestro filósofo haya comentado la vida política holandesa 14. van den Enden. 292-349. ambos extranjeros y el último. cfr. de su madrastra Ester (1653) y. 5-9. O. pero sí de su vida personal: la muerte de su madre a los seis años de edad (1638). J. J. 6). de su hermana Miriam (1651). de arduo trabajo. que es caso único. N o obstante. Los corresponsales holandeses de Spinoza son: P. P o r otra parte. para residir sucesivamente en Rijnsburg (1661-3). Entre los conocidos o amigos más destacados: C. Lamb e n van Velthuysen ( t 1685). Joachim Nieuwstad (t 1675). quizá años más tarde. Meinsma (núm. sino de añadir algún detalle concreto sobre estos personajes. Rieuwertsz y Jan de Witt. 80 (1676).. la condena y posterior suicidio de su correligionario y sin duda conocido de familia. en un volumen. Jelles. Todos estos personajes serían de tendencias políticas muy diversas. 13 12 14 (1665. pp. Cfr. Kerckring. aficionados a la filosofía 10 y con el que será secretario de la Roy al Society. pp. de Vries. el judío portugués Uriel da Costa (1640). a Conrad van Beuningen (t 1693). 271-80. cfr. van der Meer. 59. 45-6 (1671). que le lleva a proclamar «homo homini Deus» 8 . aparte de Jan de W i t t . Huygens. y. J. J. Beuningen. J.10 Atilano Domínguez Introducción 11 y de amistad. pp. Jacob Statius Klefmann (?). Spinoza).. G. IV. N. 70 y 72 (1675) y Ep. Velthuysen y S. a excepción de Oldenburg y de Leibniz. Christian Huygens (t 1695). Su opinión es bien conocida. que él declinó prudentemente (1673) 12. pp. H u g o Boxel ( t 1679?). J. pp. Meyer. . sus dos primeras obras. K. y de compartirla con los demás 9 . pp. A. Hudde. L. Koerbagh. Adriaan Paets (f 1686). IE. Stensen. sólo revisten aquí cierto interés los Cfr. sin más ayuda que su viva inteligencia. Boxel. H e n r y Oldenburg 11. más que de silencio. si así puede llamarse: la oferta de una cátedra de filosofía en la Universidad de Heidelberg. esc. Sobre Leibniz. W.. su único triunfo profesional. Graevius. ¿Cuál puede ser la razón de este hecho? Si hacemos un repaso de la biografía de nuestro filósofo. Bouwmeester. su ciudad natal. Tras unos años oscuros. van Blijenbergh. Jonan H u d d e ( t 1704). 47-8 (febrero y marzo de 1673). y aprende su oficio de pulidor de lentes. su carácter afable y su habilidad manual. Francés (núm. esc.. lee a fondo a los filósofos escolásticos y a Descartes. por encima de todo. A. y J. 9 10 8 pués de publicar el Tratado teológico-político). desde el p u n t o de vista público. que estudió con detalle el problema. Ostens. su excomunión de la comunidad judía (1656). A los veinticuatro años de edad. L. Burgh. Jan de W i t t ( t 1672). Diez años hubo de esperar a que esa obra le trajera (desE. 15 M. Ep. K. Dos años más tarde publica. pues. Conrad Burgh (t 1676?). que le aconsejó.

Cfr. hay que concluir que nuestro f i l ó s o f o estaba en contacto con un sector bastante amplio d e la vida pública de su país y que estaba p e r f e c t a m e n t e informado de sus pequeñas y grandes intrigas. reiteradamente solicitada. del único que se conserva alguna c a r t a a Spinoza. si la noche de los hechos estuvo a p u n t o de salir a la calle y poner un cartel con la inscripción «ultimi barbarorum». es de Boxel y se refieren a los duendes o espíritus. De Burgh sólo sabemos. después de la muerte del mecenas. 224/ 19/32. 17 Ver notas precedentes y Ep. el prefacio al Tratado teológico-político y la historia de su publicación demuestran. TP. 34-6 (Hudde). J. en julio de 1673. Ep. 16 Datos mucho más completos sobre todos estos personajes en: Meinsma (núm. los testimonios de Leibniz y de su biógrafo. pp. y hablan de temas metafísicos. Sobre el destinatario de un ejemplar del TTP. J . porque. por la carta de Spinoza a su hijo. etc. sin embargo. Ahora bien. E n todo caso. También c o n t a m o s con tres cartas de Spinoza a H u d d e . Paets y el «rector de La H a y a » apenas sabemos nada. Beuningen f u e embajador en París de 1660-8 y p a r t i c i p ó en el complot contra Luis X I V en 1674. al llegar los O r a n g e al poder en 1672. E n e f e c t o . 382. al cuartel general francés. La estancia de Spinoza en Utrecht. 64-5. M . 180). al igual que otros muchos. 180). Ep. pero no con sus respuestas. afirma que nuestro filósofo no sólo conoció a de W i t t . que. especialmente notas (266) y (297-8). pp.. la paz y la humanidad. como Niewstad. pero se sabe poco de él d e s d e 1669. etc. parece una ironía. que Spinoza emprendió esa obra con el propósito de apoyar la política de W i t t y que éste no accedió a la prohibición. pp. J. con notas manuscritas de Spinoza. y su misterioso viaje a Utrecht. que de la correspondencia de Spinoza se ha s u p r i m i d o todo aquello que pudiera perjudicar a sus interesados. Probablemente tuvo lugar a principios de julio de 1673. 316/18 ss. Textos en Freudenthal (núm. 44. y de Huygens y V e l t h u y s e n . Boxel f u e secretario y pensionario de Gorcum. según creemos. III. y en 1676 ese recuerdo seguía vivo en su memoria 2 0 . VIII. no o b s t a n t e . 132. N . es un hecho cierto. Por lo demás. están acordes en afirmar que el asesinato de los hermanos de W i t t impresionó tan vivamente a este defensor de la libertad. Finalmente. Jan de W i t t (1653-72). 15-6. de Klefmann. 180). contaba con su aprobación 19. Sobre el «rector de La Haya»: Freudenthal (núm. p. En cuanto a Beuningen. Klefmann. no cabe asegurar que haya tenido relaciones personales con el f i l ó s o f o 16. según ciertos panfletos. «Witt». sí sabemos que mantuvieron relaciones personales con Spinoza. converso al catolicismo. sus herederos le pusieron dificultades. Lucas.12 Atilano Domínguez Introducción 13 cuatro primeros. no se sabe nada: cfr. pero f u e destituido. Por otra parte. Burgh f u e tesorero general de las Provincias Unidas en 1666. del tratado. Uno de sus biógrafos. C. la causa republicana. no está nada claro. Su significado. H u d d e . Indice analítico de nombres. § 3. pero que. quedan sin aclarar: las relaciones d e Spinoza con el G r a n Pensionario o jefe de gobierno. 51-6 (Boxel). Freudenthal (núm. en 1673 aún se mostraba dispuesto a dar la vida por defender. pp. 76 (Burgh). 177). 181). que en Texto en Freudenthal (núm. por lo que habría renunciado a ella 1S. S. En todo caso. Lucas. 21 Cfr. 318/15 ss. 185).. 344/10 e Indice analítico: «Holanda». cuando aún vivían. ninguno de estos últimos ocupó cargos políticos 17. (núm. en cambio. Colerus. en este mismo tratado creemos descubrir la idea de que la sustitución del liberal Jan de W i t t por el militar G . p. 262-3. Si pensamos. nuestra Introducción histórica a (núm. en su guerra contra Holanda. 19 20 18 . pero más bien frías y puramente intelectuales. de Orange significó «la ruina para H o l a n d a » 2 1 . Dos hechos. que había existido cierto trato del f i l ó s o f o con su familia. como «esos buenos señores de W i t t » . donde los franceses habían establecido su cuartel general en junio de 1672. pp. 201 y pp. J . sino que éste le consultaba sobre matemáticas y otras «materias importantes» y que incluso le concedió «una pensión de 200 florines». en cambio. 2). f u e elegido 18 veces alcalde de A m s t e r d a m entre 1672 y 1704. en los que cree firmemente.

la interpretación que de él daba Spinoza. 187). IE. Texto en Freudenthal (núm. en realidad. el cual le habría incitado a escribirlo. insistiendo en la gentileza de los franceses en invitarle y en el espíritu refinado de Spinoza ante los curiosos cortesanos. Finalmente. una visita cultural. parecen haber confluido dos circunstancias: en el m o m e n t o en que el análisis de las pasiones le enfrentaba con el tema de la sociedad y del Estado. E n una palabra. nota 12. parece aludir a dos motivos complementarios. S. El príncipe Conde. Pero ya desde entonces intuye que el sabio sólo será feliz compartiendo sus ideas con los demás y sujetándose a las normas de la sociedad 27. Yo soy un sincero republicano y mi punto de mira es el mayor bien de la república» 24. pero ayudan a explicarlo. Colerus. que era. ya que el Tratado teológico-político no sería prohibido hasta julio de 1674 y. infra. además. antes y durante la visita. pp. Ep. decide interrumpir la Etica y redactar el Tratado teológico-político. pp. 247-52. 419-29 y nota 20* (bibliografía reciente sobre el tema). 15-6 (Lucas). sufre cierta crisis de soledad e identidad personal. 30 Cfr. Freudenthal (núm. intuido Cfr. p. que vivió en esos años profundos cambios. simpatizante tardío de Jan de W i t t 30. da al hecho un carácter trivial. 64/4 ss. 25 Cfr. Sea así o no. Supra. §§ 2-3. justamente. se atreve a concebir la esperanza de que «algunas personas que ocupan el primer rango» en su patria. una vez recibida la invitación francesa. IV. Spinoza saltó a la arena intelectual. Tras su expulsión de la comunidad judía. por otra parte. 175). no parece probable. Una huida del país por temor a los Orange y por penuria económica.. 2. Meinsma (núm. la arena política 29. breve síntesis en (núm. pp. p. 22 Ahora bien. 8/27-9/4. a U t r e c h t . I. nota (2) (análisis del epígrafe que sigue al título del TP) y notas (158-9). Cfr. pp. más introducido ya en la sociedad holandesa. desearían conocer al célebre autor del Tratado teológico-político. en 1665. 64-5 (Cole- rus). la sospecha del pueblo..° La política en la Etica Cfr. etc. y. 13 (1563). Révah (núm. 64-9: año 1659. Años más tarde. pp. ambas impregnadas de una profunda humanidad. Spinoza acababa de rechazar una cátedra en Heidelberg 23. 185). ambos hombres cultos. los editores de las Opera posthuma pusieron como prólogo al Tratado político una carta de su autor a un amigo. 177). a su regreso a La Haya. 180). nuestra Introducción histórica en (núm. no nos cabe la menor duda de que esta obra surge del ambiente político holandés del momento y revela. Cuando. en cambio. Estos datos no bastan por sí solos para justificar el interés de Spinoza por los temas políticos. gobernador de la plaza. pp. 181). deseen que él publique sus escritos 28. 61b. 65 (Colerus). . la propia circunstancia de su patria. 24 23 La Etica es la obra cumbre de Spinoza y en ella trabajó a lo largo de más de veinte años. en su patria se libraba un verdadero debate intelectual en torno a la libertad de pensamiento. Cabe imaginar las etapas siguientes. M. 26 Cfr. es el momento en que se refugia en grupos españoles de A m s t e r d a m 2 6 y opta por 22 dedicarse a la filosofía y buscar en ella la felicidad. y el teniente coronel Stoupe. . aprovecharan la oportunidad las autoridades holandesas para encomendarle a Spinoza alguna gestión en favor de la paz 25. 180). 60/25 ss. Su objetivo. Francés llega a adivinar que se trataría de un magistrado de La Haya. en más de un p u n t o . accediendo a la veleidosa curiosidad del extranjero. Una misión de espionaje en favor del enemigo fue. 28 29 27 . a condición de que le dedicara un libro. Freudenthal (núm. le habrían prometido conseguir que Luis X I V le concediera una pensión.14 Atilano Domínguez Introducción 15 este caso parece resumir mal a Colerus. a Spinoza le llevó a la meditación política su vida personal y su filosofía. resulta inimaginable en hombre tan cauto. Quizá. pp. pero Spinoza no d u d ó en aclarar: «muchos hombres de alto rango saben bien por qué he ido. TTP.

se comienza a estudiar la utilidad de los afectos en orden a la felicidad 32. 3. Ahora bien. O t r o . Los afectos humanos son la vivencia de la imaginación. nuestra alma refleja esos choques e impactos 3 5 y. pp. II. def. más dinámica que geométrica. II. pues. y está continuamente sometido al impacto de los múltiples y variadísimos cuerpos que lo rodean. IE. a que hagan libremente lo mejor 33.. pues. 121. en el momento en que. 13 (con sus lemas. esc. pp. al hombre.). 135-6. el alma es modo del pensamiento. las ideas de nuestras afecciones corporales 37. 135. 83/5 ss. formado por la sustancia y sus modos (I). pp. 4.. p. define Spinoza los afectos o sentimientos. 19-25. 38 Son inciertos y azarosos. que sólo percibe los cuerpos externos a través de su propio cuerpo. pp. 8/27 ss.. aunque tocan el tema. y termina indicando los diversos medios por los que el hombre puede liberarse de las pasiones y alcanzar la felicidad y la libertad ( I V / 2 y V).°. 17-8 en relación a E. comunidad plena. 3. Los sentimientos son subjetivos. esc. VI. consiste en la comunidad de sabios. sino como una idea y su objeto. 49. todavía sometidos a las pasiones. etc. II. es decir. estudia al hombre como idea del cuerpo. Su estructura. que ayuda a los hombres. 10. IE. II. como ser imaginativo y racional ( I I ) .16 Atilano Domínguez Introducción 17 en fecha muy temprana en el Tratado de la reforma del entendimiento y bosquejado en el Tratado breve. pp. constituye la sociedad civil. por nuestro temperamento. porque la imaginación refleja más la situación de nuestro cuerpo que la naturaleza de los cuerpos externos. esc. en relación a E. 37. TTP. 2 en relación a 18. Dentro del marco metafísico. nuestra experiencia previa y nuestros prejuicios individuales 36. porque la imaginación capta consecuencias sin sus premisas. la vida en sociedad halla su lugar en la segunda sección de la cuarta parte de la Etica. I I I . Dentro de ese camino hacia la felicidad o via salutis. 38 E.. en cuanto gobierno organizado. fr. IV.. y el cuerpo. es decir.. sino modo. en relación a E. II. I. que 80-59 = 21. a través de ellos (afecciones corporales). 172. Alma y cuerpo no se relacionan como dos sustancias. pp. 2. es decir. pp. modo de la extensión 34. que tiene la función de medio. 178). 33 Cfr. p. es «conocer la naturaleza de la mente humana y de su felicidad suprema» 31. se comunican y difunden de las 34 36 E. 260-8 (núm. Pero no cabe duda que lo importante.) ni Cristofolini (núm. Mathéron (núm. de algo que se nos impone del exterior y nos sorprende a cada paso. como ser imaginativo. es decir. que revisten el carácter de pasión. es decir. E. las mismas características que la imaginación y se rigen por sus mismas leyes. cor. esc. II. pp. Se refuerzan y debilitan. E. se mezclan y entrecruzan. trad. el cuerpo es el objeto primero del alma y el alma es idea del cuerpo. 41) establecen este paralelismo. 35 E. 135. cor. Ahora bien. H e ahí la imaginación: un conocimiento esencialmente condicionado por la situación de nuestro propio cuerpo. 92/30 ss.. de ideas y sentimientos. 39 . 49. desde el p u n t o de vista político. como dice Spinoza. esc. A. Cfr. conoce los cuerpos externos. 97 ss. es la vida social en el segundo sentido. analiza con detalle su vida afectiva y pasional ( I I I ) y la impotencia de la razón sobre ella (IV). 32 31 El h o m b r e spinoziano no es sustancia. la vida del común de los mortales. Zac. Spinoza parece situar la vida social a dos niveles. que reviste el carácter de fin o ideal. nuestro estudio (núm. 9/1 ss. 37 E. fenómenos sin sus causas 39. 49. 16. es decir. Uno." Ni S. I-II (profecía y profetas). Recuérdese que la actual tercera parte de la Etica tiene 59 proposiciones.) y a TTP. de quienes han alcanzado la unión con toda la naturaleza. cfr. apéndice. Para comprenderla hay que comprender. (núm.. como nuestro cuerpo es una especie de proporción o armonía de movimiento y reposo. A partir de esta idea del hombre. comprobada la impotencia de la razón sobre las pasiones. 100).. lo pone de manifiesto. Tienen.

50 51 52 53 E. 6. 1. cfr.. 1.. KV.18 Atilano Domínguez Introducción 19 formas más extrañas y sorprendentes. 45 Cfr. cfr. 57. y los infinitos cuerpos externos. como participación del poder divino. cfr. 180/30 ss. Los demás afectos —Spinoza describe unos ochenta— no son sino modulaciones de estos primitivos 45. 4. 14-7. que son tan necesarias como las leyes de choque de los cuerpos 40. esc. af. finalmente.. en cuanto tendencia consciente del ser humano a su propia conservación 43. en cuanto está bajo el imperio de las pasiones 5 0 . TP. 56. I I I .. pp. El dinamismo humano tiene. 16 y dem. arrastrado por vientos contrarios. existe la tendencia a lo semejante. El alma humana se esfuerza.. 14 (69). 52.. 15. El deseo es la esencia misma del alma. A partir de ahí los afectos se multiplican y diversifican al infinito. 19 (70). alegría y tristeza 42. nuestro estudio (núm. Los primeros sentimientos derivados o complejos son el amor y el odio. pp. como la voluntad de Schopenhauer. Si eso es válido de todo ser. de la esperanza a la frustración y a la desesperación. en la firmísima roca de nuestra propia conciencia y nuestro propio poder. Y no sólo en cuanto tiene ideas adecuadas. Ese resorte. coeteris paribus. es para afincamos.. I I I . I I .. IV. 379/ I I I . 59. por perseverar en su ser» 49. 178). esc. haciéndonos pasar de la seguridad al miedo y al temor. cfr. 35 ss. pp. sin saber de dónde viene ni a dónde va 4 7 . Ello n o significa. por la sencilla razón de que «el deseo que nace de la alegría. 17. esc. 48 E. af. esc. 88-95. y dem. 28. La alegría y la tristeza son sus primeras variaciones y consisten en que somos conscientes de que nuestra perfección aumenta o disminuye 44. 59. del amor propio o autocomplacencia a la soberbia. prop. 57/31 ss. 6-7. pp.. Spinoza los reduce todos a tres fundamentales: deseo o cupiditas. pues. unos y otros en incesante movimiento 41. que habitualmente se llama simpatía o 47 E. 1.. una dirección bien definida. o que le enfrente con su propia nada. 12-3. de la envidia a la emulación y de la ira a la venganza y la crueldad. II. y del ansia de honores a la ambición. X. pp. IV. E. prop. pp. compuesto de infinitos individuos. «La verdad es su propia norma y de la falsedad» 48. III. 11.) y grado de conocimiento de ambos. J u n t o a esa tendencia radical a la perfección mayor. pp. que la pasión spinoziana aboque irremisiblemente al hombre al fracaso. 46 E. 1 (5). pues no son sino la alegría y la tristeza asociadas al objeto que las causa 46. que. a la asociación por simple contigüidad—. 41 I I I .. I I I . 26 ss. 185/33 ss. esc. explic. porque se rigen y gobiernan por las leyes de asociación de imágenes (semejanza. contigüidad y contraste). cfr. def. I. pp. I. puesto que resulta de la interacción entre nuestro cuerpo. cuanto está a su alcance. una cosa nos afecta con el mismo sentimiento que aquella a la que es semejante 5 3 . sin embargo. I I I . 42 E. es decir. 367/5 ss.. TP. 18. 17. IE.. sin que podamos evitarlo. 44. 189/5 ss. def. objeto o causa (externa o interna. pp. 307/25 ss. VII. 43 E. La esencia de cada uno de ellos viene determinada por tres coordenadas casi geométricas: sujeto (aumenta su perfección o no). 222/26 ss. pp. esencialmente activo. que el deseo que nace de la tristeza» 52. E. 51. 11.. Aunque el número de afectos e incluso de pasiones es infinito. 149/1 ss. 12 ss.. como la angustia de Heidegger. I I I . quizá. cor. Es más bien como la duda cartesiana. pp. cuanto puede. dem. def. esc. 49 E. esc. I I I . sino también en cuanto que sus ideas son inadecuadas. 124/16. III. E n virtud de la ley de asociación por semejanza —reductible. y en evitar lo contrario 51. Incluso a nivel imaginativo y pasional existe en Spinoza una especie de «ética de la alegría». TTP. pp. 353/28 ss. 57. es más fuerte. 1 y explic. lo es también del alma humana. 56-9. si nos hunde en el abismo. 153/ TP. E. I I I . cfr. af. etc.. esc. apéndice. cfr. en conseguir aquello que le perfecciona y le causa alegría. 44 E. I I I . E n una palabra. E. el hombre someti40 do a las pasiones es cual náufrago que se halla en alta mar. Cfr. I I I . ... «cada cosa se esfuerza.

. En efecto. los hombres son naturalmente ambiciosos.. E. 236/8 ss. Por el contrario. 1. la inseguridad y la guerra entre los hombres. de aislamiento y egoísmo. esc. 239/23 ss. «el hombre está siempre necesariamente sometido a las pasiones» 6 0 .. esc. hace que imitemos o reproduzcamos los afectos de nuestros semejantes. pp. entonces. más radicalmente. por tener ideas inadecuadas y. la enemistad. E n una palabra. cuando se es alabado por los demás. su proximidad o semejanza es puramente artificial o irreal. pues. es un estado de pasión y de soledad. añade: «así. .20 Atilano Domínguez Introducción 21 antipatía y que no implica. E. Lo obvio sería decir. odiamos a nuestros semejantes. justamente. E n la medida en que la pasión supone idea inadecuada y. el problema. 53-5. se odian mutuamente» 59. ¿Por qué. en realidad. renunciar a su derecho y cómo podrán garantizar que no sólo no se perjudicarán. sino por las pasiones. Ahora bien. Cfr. 31. pero sí a la razón. TTP. IV. en este mismo contexto. III. y cor. que la solución está en que entre en juego la razón. 37. En definitiva. la comunidad en ella f u n d a d a es puramente negativa 56. 3. 33-4. mientras los hombres están sometidos a las pasiones —dice Spinoza—. 59 Texto en: E. IV. ¿Es también un estado de razón y de libertad? Y. 32. en este contexto. que no coincide en absoluto con el de otro. 2. E. pues. tiene un mundo propio e individual. 56 E. es necesario que renuncien (cedant) a su derecho natural y se den garantía mutua de que no harán nada que pueda redundar en perjuicio de otro». que «desean que todos los demás vivan según su criterio personal». 34. I. «estado natural»: el hecho de que. nos congratulamos y emulamos al que está alegre 55. sino sólo en su propio poder. les envidiamos y tememos? Porque. es decir. 15. esc. para que los hombres puedan vivir en concordia y prestarse ayuda. ya que en ella la tendencia a la perfección mayor se impone sobre la tendencia hacia lo semejante.. E n una palabra. un hombre que vive a nivel imaginativo y pasional. 57 E. ya que son éstas las que les oponen. pese a necesitarse mutuamente. Pero. por tanto. el amor propio o filautía empuja al hombre a que no piense en su impotencia. «como todos tienen ese mismo deseo. 67 ss. esc. sobre todo. al estado político. De ahí que ambos se odiarán fácilmente. sino una simple asociación entre dos cosas 54. Más aún. cfr. ninguna comunidad. «mientras todos desean ser alabados o amados por todos. del estado natural. El carácter subjetivo. lo que sucede en la ambición. IV. y notas 64-5 de esta Introducción. Compadecemos y ayudamos a quien está triste. a la libertad 62. 55 54 H e ahí lo que Spinoza llama. 58 E. pp. E. En efecto. 32 y esc. esc. regidos por el egoísmo y la ambición. Pero ¿cómo pueden los hombres. a renglón seguido de afirmar que los hombres se oponen unos a otros. esc. 37. 83/6 ss. cuando desean un objeto que sólo uno puede poseer Es. ap. de comunidad y renuncia. y no está obligado por-ley alguna a obedecer a nadie. por no ser más que una parte de la naturaleza. I I I . ¿cómo alcanzarlo? Spinoza no alude. la causa per se a la causa per accidens. se estorban unos a otros». «todo aquel que se halla en el estado natural. De ahí que. sino sólo a sí mismo» 61. IV. III. XX.. la autocomplacencia aumenta. decide qué es bueno y qué malo teniendo en cuenta su exclusiva utilidad. Pero eso sería suponer que la razón tiene poder sobre las pasiones. impotencia. sólo mira por su utilidad y según su propio talante. sino que se ayudarán? Spinoza ve el problema y apunta el principio por el que debe regirse cualquier solución: dado que un afecto 60 61 62 E. esc. cfr. es decir. IV. Spinoza no nos explica cómo se efectúa ese paso trascendental. con exclusión de los demás. azaroso e inconstante de la imaginación se transmite a los afectos 57. pp. IV. op.. esc. con lo que se negaría todo lo dicho en la primera sección de esta cuarta parte de la Etica. 27. proviene de que no se rigen por la razón. 238/19 ss. si no lo es.

es el Estado. E n la primera se defiende la libertad de interpretar la Escritura. dice Spinoza. . f u e lo que le impulsó a sumarse al grupo de pensadores holandeses —los hermanos P. dice Spinoza. «De acuerdo con ese principio se podrá establecer. la renuncia. 73. es decir. el temor. la Escritura es el único medio a nuestro alcance para saber qué es la religión (cap. la dificultad no reside en el hombre que actúa según la razón. quizá. la llamada Apología de su salida de la sinagoga.° La política en el Tratado teológico-político Este tratado es.» Esta sociedad. para contemplar. por familia y por formación. su aportación política. En este momento. Pero ¿es la amenaza. concluye el autor d e la Etica. a la que tachaban de ateísmo. pp. el estado político sólo será efectivo. 65 E. una sociedad. como es obvio en un judío. desde esa perspectiva. es significativo que no es la coacción ni la amenaza su última palabra sobre la sociedad.22 Atilano Domínguez Introducción 23 sólo puede ser vencido por u n afecto más f u e r t e y contrario. Quizá su autor haya incorporado ahí muchos estudios antiguos. el deseo de concordia. sino en el h o m b r e sometido a las pasiones. N o obstante. Koerbagh. la continuación de la Etica y su complemento. y que tenga. Pero nadie ha expuesto estas ideas con tanto vigor como el autor de este célebre y polémico tratado «de libertate philosophandi». 186. N o obstante. §§ 1 y 2. por tanto. e incluso. «el hombre que se guía por la razón. del Antiguo Testamento. 2. (núm. van Velthuysen— que defendían la libertad de pensamiento y la superioridad del Estado sobre la Iglesia 66. frente al egoísmo. suficiente para constituir la sociedad sobre bases firmes? Más aún. verdaderamente sorprendente. y la segunda. E. si hace surgir. sólo interesa recoger su línea argumental. L. A. el poder coactivo y. pues. IV. teológica. no lo hace para ofenderle. donde vive conforme a una ley general. de los textos bíblicos. como acabamos de ver. y del hombre pasional. sino la esperanza y la libertad. Aquí aparece el término «indignado». 238/9 ss. incompleto. que en la soledad. Como es sabido. nota 19). sobre todo. Esta proposición cierra esta cuarta parte de la Etica. que es un dios para el hombre. sino para velar por la paz. como otro cualquiera.surge y se constituye ese poder coactivo? Spinoza fluctúa. y quienes son protegidos por él se llaman ciudadanos 63. IV. como entonces se le conocía. E n otra parte hemos explicado cómo los ataques de los calvinistas contra la política de Jan de W i t t y contra su propia filosofía. ¿cómo. es más libre en la sociedad. Meyer. la Escritura o Biblia es un hecho. XX. la potestad de prescribir una norma común de vida y de dictar leyes y de respaldarlas. pp. ¿Por qué pasó al estado político? 3. cuando la Etica había llegado al tema de la sociedad y del Estado. P o r u n lado. D a d o que en nuestros días no existen profetas. esta obra consta de dos partes: la primera. que no puede reprimir los afectos. 177). en la segunda la libertad de expresión en el Estado. tan importante en el TP y que tiene su equivalente en TTP. lo cual es todo un símbolo: cfr. I). van den Hove. IV. L. política. ni en el Estado. n o es impulsado p o r el odio. Ya hemos recordado que Spinoza comenzó a redactarlo. en cierto sentido. Ahora bien. 64 63 que se supone que también obra así. y J . La base fundamental de toda ella es un conocimiento. q u e sólo se mueve por amenazas. esc. nuestra Introducción histórica a (núm. y hay que analizarlo con el mismo rigor que un hecho de la natura66 Cfr. cuando el poder estatal castiga a alguien que hizo injusticia a otro. por lo mismo. Su razonamiento queda. sino por la piedad 64. 243-5. por una especie de elipsis. no con la razón. donde se obedece a sí mismo» 65. Por otro lado. con tal que ésta reclame para sí el derecho que cada uno tiene de tomar venganza y de juzgar acerca del bien y del mal. sino con amenazas. esc. E. entre la hipótesis del h o m b r e sabio. por más límites q u e imponga el E s t a d o a la libertad. 51. 37. y f r e n t e a la ambición dominadora.

por naturaleza. Puesto que «todos los hombres nacen ignorantes de todas las cosas» y viven así la mayor parte de su vida 67.I I ) . y sostiene. a la monarquía. Una vez concluida la primera parte. finalmente. dice Spinoza.).Introducción 24 Atilano Domínguez leza. por los fariseos que. se aborda de lleno el tema político en la se- 25 gunda.I I y V I ) . fijaron el canon (ca. . con que los profetas los revistieron para mover al pueblo a la obediencia ( I I y X I . preferentemente teológica. 15 ss. aquél que aún no ha conocido la razón. sobre el estado natural. en esa situación. dice Spinoza. vive con el máximo derecho según las leyes del solo apetito. no resta sino un núcleo de verdades muy sencillas. después del destierro (ca. desde los patriarcas hasta la destrucción del segundo Templo en la época romana ( I I I y X V I I I ) . finalmente. como se trata de un hecho histórico. y. En último análisis. Pero. por lo demás.. primero. es decir. Spinoza expone con más amplitud que en la Etica el paso del estado natural al estado político. Ello no significa que. I . esta obra aporta tres ideas fundamentales. Sobre la base de la historia del Estado hebreo. los temas políticos de la historia hebrea (ceremonias.. Tras un análisis detallado de los fundamentos del Estado en abstracto (XVI). 135) (VIII-X). el contenido de esos libros es una historia del pueblo hebreo. sino una religión y una política. el apetito es criterio tan válido como la razón. en la época de los macabeos. 539). el hombre sea un simple animal y que no posea razón alguna. por tanto. la organización del Estado hebreo ( X V I I / 2 ) y se extrae de ahí la consecuencia de que. sometidos a las pasiones. la naturaleza del Estado. Spinoza arranca de las ideas expuestas en la Etica sobre el hombre como ser imaginativo y pasional. hay que examinarlo con un instrumento apropiado: el conocimiento de la lengua y la historia hebrea ( V I I ) . si se despojan de todo el bagaje imaginativo. «mientras consideramos que" los hombres viven b a j o el imperio de la sola naturaleza. de su poder y sus límites ( X V I I / 1 ) . III-V) a los temas religiosos (profecía. E n otros términos. con la tesis central de Spinoza sobre la historia judía: que Moisés introdujo la religión en el Estado. Examinemos estos tres puntos con más detalle. Si lo abordamos así. de plena libertad para opinar sobre todos los demás temas religiosos (XIII-V). el Estado actual debe controlar directamente los asuntos religiosos ( X I X ) y permitir. que es la esencia de la religión judeo-cristiana y de la religión 'católica' o universal. historias y leyes: cap. desde los primeros capítulos. como hiciera Maimónides. redactados a lo largo de unos dos milenios y coleccionados. que el poder del Estado y la paz y la piedad son compatibles con el ejercicio de la libertad individual. debe extenderse a lo religioso. Significa más bien que. Por lo que respecta a la política. defiende que el poder estatal. que se pueden sintetizar en la fórmula clásica de que «quien practica la justicia y la caridad. Lo cual está de acuerdo. etc. Con gran habilidad. quien deje intacta esa verdad. se describe. En consecuencia. se salva». p o r Esdras. Es decir. a lo largo de toda la obra. en fin. como poder supremo. en cambio. es decir. es piadoso y goza. el autor del Tratado teológico-político va entreverando. que es un fenómeno singular (teocracia) y variable (paso de la democracia a la monarquía mosaica y de ésta a la 'aristocracia' tribal y. Basta este simple resumen para hacernos adivinar que Spinoza no descubre en el Antiguo Testamento una filosofía. Sólo que. profetas y milagros: cap. de forma sistemática e histórica. la mayor parte de los textos proféticos refieren la historia de los milagros por los que Yavé habría dirigido y conservado al pueblo hebreo (IV-V). el Antiguo Testamento (y algo similar apunta sobre el Nuevo Testamento) se nos presenta como una colección de textos. la libertad de expresión sobre todo tipo de cuestiones (XX). al no ser la razón el principio que guía a todos. si éste pereció por la intromisión de la religión en la política ( X V I I I ) . los hombres están.

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exactamente igual que aquel que dirige su vida por las leyes de la razón» 68. Ahora bien, en tal situación, no hay paz ni seguridad ni abundancia, sino que campean por doquier el miedo, la inseguridad y la miseria 69. Como es obvio, los hombres vieron tales inconvenientes y las ventajas, en cambio, que les reportaría el «vivir según las leyes y los seguros dictámenes de nuestra razón». Así, pues, concluye Spinoza, «para vivir seguros y lo mejor posible, los hombres tuvieron que unir necesariamente sus esfuerzos... Por eso, debieron establecer, con la máxima firmeza y mediante un pacto, dirigirlo todo por el solo dictamen de la razón... y frenar el apetito en cuanto aconseja algo en perjuicio de otro» 70. Unión de fuerzas en una especie de cuerpo colectivo y pacto o compromiso firme de someter el apetito a la razón significan el paso del estado natural al estado político. La dificultad estriba en determinar cuál p u d o ser el móvil y la garantía de ese pacto social. El móvil resulta fácil adivinarlo. La ley suprema de la naturaleza es que todo ser tiende a conservar su ser y, en el caso del hombre, en que elige de dos bienes el mayor y de dos males el menor. Por consiguiente, ese pacto sólo f u e posible y sólo seguirá siendo eficaz, en la medida en que lleve consigo la común utilidad 71. ¿Quién garantizará, sin embargo, esa utilidad? La respuesta no es menos fácil de encontrar: el Estado. «Se puede formar una sociedad y lograr que todo pacto sea siempre observado con máxima fidelidad, sin que ello contradiga al derecho natural, a condición que cada uno transfiera a la sociedad todo el derecho que él posee, de suerte que ella sola mantenga el supremo derecho de la naturaleza a todo, es decir, la potestad suprema, a la que todo el m u n d o tiene que obe68

TTP, XVI, pp. 190/2-6.

XVII, pp. 205/15 ss. IV, 65.

70 71

TTP, XVI, pp. 191/27 ss. TTP, XVI, pp. 189/25 ss., 191/35 ss.; cfr. E, I I I , 12-372 TTP, XVI, pp. 193/19-25.

decer, ya por propia iniciativa, ya por miedo al máximo suplicio» 72. N o es el momento de entrar en un análisis detallado de estos textos, que hemos querido citar literalmente. Pero sí queremos subrayar algo que salta a la vista. Q u e la unión de fuerzas y la transferencia de derechos van unidas, en este tratado, a la idea de pacto y que éste aparece apoyado, por un lado, en la propia utilidad y, por otro, en el poder coactivo del Estado. Por otra parte, ese pacto presenta una doble dimensión: legal, en cuanto avalado por la fuerza estatal, y ética o moral, en cuanto compromiso de subordinar el apetito a la razón. La última palabra es la utilidad, ya que sólo ella hace posible ese compromiso personal y sólo ella hace tolerable la coacción estatal. A partir de la idea del pacto social, como cesión de derechos y como unión de fuerzas, y, en definitiva, como constitución democrática del Estado, se justifican las dos tesis centrales de este tratado: la competencia del Estado en cuestiones religiosas y la compatibilidad de la libertad individual con la seguridad estatal. Lo primero es una consecuencia directa de la naturaleza misma del Estado como poder absoluto o suprema potestad. Lo segundo, de la naturaleza del Estado como poder colectivo o democrático. La religión, en cuanto culto interno, dice Spinoza, escapa al control del Estado. E n cambio, en cuanto culto externo, pertenece a los asuntos públicos, que son su competencia. Excluir del Estado tema tan importante como lo justo e injusto, lo piadoso e impío, lo b u e n o y lo malo, es dejarle completamente inerme e impotente. Atribuir esa competencia a otro poder distinto, la Iglesia, sería dividir el Estado, como sucedió, entre los hebreos con la institución de los levitas, la cual f u e la causa de su ruina. Y, si bien es verdad que las autoridades civi69 les pueden claudicar, lo mismo puede suceder a las autoridades religiosas. Por tanto, el menor mal es que los

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asuntos religiosos sean competencia de la potestad estatal. De hecho, así lo admitieron los judíos en Babilonia y los cristianos holandeses en el Japón, etc. ( X I X ) 7 3 . Ahora bien, el poder absoluto del Estado parece anular de raíz la libertad individual. Si el individuo renunció a todo derecho natural y tiene que obedecer al Estado, aunque le mande realizar acciones absurdas, ¿qué sentido tiene la propia iniciativa? N o obstante, frente a esa idea, Spinoza hace valer otras dos que van ligadas al carácter democrático del Estado. Por u n lado, los individuos no dejan de ser tales al formar la sociedad, sino que siguen teniendo su misma naturaleza, sus mismas pasiones y su propio criterio. Por otro, el Estado o, si se prefiere, la sociedad como poder colectivo, que surge de la unión de todos, no es totalmente distinto de los ciudadanos que lo forman. Por tanto, el Estado sólo es auténtico y no una deformación caricaturesca, si quienes lo constituyeron mediante el pacta, lo siguen apoyando incesantemente mediante la obediencia interna a sus leyes. Por el contrario, si el Estado se convierte en un poder tiránico, que se apoya tan sólo en la fuerza, hará imposibles las ciencias y las artes, suscitará el descontento o incluso el rechazo de los hombres más valiosos y, tras ellos, el de la misma plebe, es decir, q u e los ciudadanos se transformarán de subditos en enemigos, con lo que el omnipotente tirano será un simple juguete en sus manos (XX) 74.

La primera, que abarca cinco capítulos, expone los fundamentos del Estado, completando las ideas de la Etica y del Tratado teológico-político. La segunda, casi totalmente original, describe con minuciosidad la organización de las tres formas clásicas de gobierno: monarquía (VIVII), aristocracia ( V I I I - X ) y democracia (XI), la última apenas iniciada. Fundamentos político del Estado o naturaleza del derecho

II.

A P O R T A C I Ó N DEL TRATADO

POLÍTICO

El plan de esta obra, conocido por la-«Carta a un amigo», que los editores de las Opera posthuma le pusieron a modo de prólogo, quedó interrumpido en las primeras páginas del capítulo X I , que debía tratar de la democracia. El texto que poseemos, puede dividirse en dos partes.
73 74

Por la carta citada conocemos el contenido de los seis primeros capítulos. D e acuerdo con ella, esta primera parte trata, tras un capítulo introductorio, del derecho natural, del derecho político, de su objeto y de su fin. El criterio que preside toda la obra, es que hay que compaginar la libertad del individuo con la seguridad del Estado. La dificultad a superar es que los hombres, tanto los gobernantes como los gobernados, no se guían tan sólo por la razón, sino también por la pasión 7 5 . La solución será, en definitiva, conseguir que el bien de quienes administran el Estado, dependa del bien de todos los ciudadanos 76 . Aunque el texto de Spinoza sólo remite tres veces a la Etica y dos al Tratado teológico-político, en nuestras notas hemos señalado casi una veintena de pasajes paralelos para la primera y cincuenta para el segundo, y casi todas se refieren a los fundamentos del Estado. N o repetiremos, pues, aquí ideas ya expuestas, sino que nos limitaremos a recoger la línea de argumentación del tratado. E n nuestra opinión, coincide, en lo esencial, con los anteriores, y su mayor novedad está en que estudia más a fondo la naturaleza del derecho político y sus relaciones con la ética o la moral. Spinoza hace profesión, desde el primer capítulo, de realismo. Puesto que la política es una ciencia práctica,
75 76

Véase también: XVI, pp. 198 ss.; X V I I I , pp. 222-6. Véase también: XVI, pp. 193-5; XVII, pp. 201 ss.

TP, I, 6 (5, 14-7). Ver textos citados en: TP, VI, 29 (116); V I I I , 24, 31, etc.

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Introducción Atilano Domínguez

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debe tomar a los hombres tal como son y no como quisiera que fueran. Apoyándose en Tácito y en Maquiavelo y oponiéndose abiertamente al idealismo utópico de T . Moro o de Platón y al moralismo teológico de los cristianos, sostiene que los hombres no sólo son razón, sino también pasión y se pregunta cómo se los podrá gobernar sin dedicarse ni a tenderles trampas ni a darles simples consejos. Tomemos, pues, a los hombres tal como son por naturaleza, es decir, tal como la tercera y la cuarta parte de la Etica los describieron apoyándose en la naturaleza de la imaginación, analizada en la segunda parte, y en la esencia del conatus, descubierto en la primera parte como participación en el poder de la causa sui. Tendremos así los hombres en el «estado natural», tal como f u e descrito en la Etica, y el «derecho natural», tal como f u e definido en el Tratado teológico-político. El nervio argumental es el mismo. Puesto que el poder de las cosas es el mismo poder de Dios (por ser su efecto o su parte) y en Dios poder y derecho se identifican, cualquier cosa singular y, por tanto, el hombre goza de tanto derecho como posee p o d e r 7 7 . Ahora bien, esta identificación entre poder y derecho o, si se prefiere, esta reducción del segundo al primero, que establece Spinoza al comienzo del capítulo segundo, parece trastocar el concepto mismo de derecho, como poder que, de hecho, puede no ser eficaz, porque el h o m b r e es libre y puede no conceder el derecho exigido. Dicho en otros términos: ¿tiene el concepto de derecho algún sentido dentro de una metafísica determinista? Una cosa es cierta: Spinoza niega de plano toda pretensión de excluir al hombre del orden natural. Sus pasiones hacen que persiga necesariamente sus deseos; su libertad, como libre necesidad, consiste en aceptar o inscribirse en ese orden necesario y no en un poder arbitrario de romper con él.
Cfr. E, IV, 37, esc. 2 (supra, notas 60-61); TTP, XVI, pp. 189-91 {supra, notas 67-69); TP, II, 2 y 4.
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Por consiguiente, el hombre, sea sabio o ignorante, tiene por naturaleza tanto derecho como posee poder 78. Que derecho y poder se identifiquen no significa, sin embargo, que el poder del h o m b r e sea ilimitado. Por el contrario, está limitado por cuanto le rodea y, en concreto, por el poder de los demás hombres. Un individuo sólo será, pues, autónomo o «sui juris», si puede vivir según su propio criterio; mientras que será esclavo, si su cuerpo o su alma están sometidos a otro y en beneficio de éste. Por consiguiente, si los hombres quieren evitar toda posible sumisión, es indispensable que unan sus fuerzas, estableciendo derechos que todos acepten, como si fueran un solo cuerpo y una sola mente. H e ahí por qué dijeron los escolásticos que el hombre es un «animal social»: porque su naturaleza, es decir, la necesidad les obliga a asociarse. Es decir, que el derecho humano individual no es una realidad, sino una mera opinión o una simple imaginación. Para ser real, debe estar respaldado por el poder de los demás. «Concluimos, pues, que el derecho natural, que es propio del género humano, apenas si puede ser concebido, sino allí donde los hombres poseen derechos comunes... y todos son guiados como por una sola mente» 7 9 . Ahora bien, añade Spinoza, «este derecho que se define por el poder de la multitud, suele denominarse Estado» 80 y «el cuerpo íntegro del Estado se denomina sociedad». El vínculo que une a esa multitud, como un solo cuerpo y una sola alma, en una sociedad o en un Estado, es la constitución o «status politicus», ya que es ella la que determina cuál es «el supremo derecho de la sociedad o de las supremas potestades» 81. Es aquí donde reside la mayor novedad de esta primera parte. E n que estudia la naturaleza del derecho político, determinando, no sólo las relaciones del Estado a los súbditos y a otros Estados, sino, sobre todo, a su fin
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TP, II, 5 (pasiones); 7 y 20 (libertad). TP, I I , 15 y 16.

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33 Atilano Domínguez Introducción 33 último. se elija el menor» 83. « Cfr. dice. Por eso. puesto que sólo él determina por ley qué es bueno o malo. por el bien que surge del mismo estado político. 28. Sólo el Estado es verdaderamente autónomo. E n el Tratado político. cualquiera podrá declarar la guerra a otro con sólo quererlo. las relaciones entre Estados se determinarán a partir del carácter absoluto del derecho natural. en relación a XVII. Spinoza se limita a ampliar. Cfr. V I I I . 83 TP. Y. V. Dado que en el estado natural no existe norma alguna. que limita el derecho individual y estatal al propio poder. Ello significa que dos Estados son naturalmente enemigos y que. XVI. pp. 87 TP. 2. pero esa idea límite o puramente teórica es corregida después. sobre todo. TTP. se sigue que dos Estados se relacionan entre sí como dos hombres en el estado natural» 84. primero. I I I . pp. Lo único que significaría el pecado. que el poder del Estado no es sino la suma de fuerzas de toda la multitud. fuera del propio apetito o de la propia razón. 201 ss. derecho absoluto sobre él. Esta actitud realista y naturalista. pp. Su valor.. la historia le da la razón. como cada uno tiene tanto derecho como poder. XX. las consecuencias son las mismas. 31. I I I . El razonamiento es el mismo: «ese perjuicio queda ampliamente compensado. cfr. 11 (67). 6. pacto o contrato o consenso). su propio juicio 82. TP. a ese nivel. que es. Pues también es una ley de la razón que. 85 84 8 6 I I I . n o es sino el mismo derecho natural. Pero. sino puramente históricas y estructurales 86. 82 «Dado que el derecho de la potestad suprema. 193/25 ss. 191/34 ss. . de dos males. y que es mejor limitarse a conservar los propios territorios que intentar conquistar otros 88. no tienen otra alternativa que aliarse mediante pactos. gustos y tendencias y.. Si las relaciones entre los súbditos y las potestades supremas vienen definidas por el carácter absoluto del derecho político. sino que conserva todas sus pasiones. aun cuando lo legislado les pareciera absurdo. pp. los súbditos no tienen otra alternativa que obedecer. finalmente. TTP. sería impotencia. 31. 2. bajo el término «pecado». se enfrenta. justo o injusto. VII. P o r lo que toca a los dos primeros temas. coactivo y democrático. por tanto. en el capítulo tercero. porTP. con el problema que subyace. puesto que el hombre no deja de serlo en el estado político. tal como lo interpretan los teólogos. será siempre puramente provisional. TTP. se afirma. 47 (90). ya que la ley suprema de la propia utilidad está por encima de cualquier compromiso verbal. En cuanto a la relación entre el Estado y los súbditos. En una primera instancia. VII. TP. 239 ss. su realismo político le hace mostrarse sumamente receloso hacia la verdadera eficacia del llamado derecho internacional. Si quieren superar esa situación. está el hecho esencial de que la asociación política da origen a un poder absoluto o supremo. V I I I . E n el Tratado teológico-político se supone. 12-6. desde el principio. que el comercio exterior es vital para la vida de todo Estado 87. Pese a que Spinoza sabía bien que las alianzas son tanto más sólidas cuanto más numerosas son las naciones aliadas 85. en los tres capítulos precedentes: la naturaleza del derecho y su relación con la moral. es decir. I I I . por lo cual el carácter absoluto del derecho estatal significa más bien que es infinitamente superior al de cualquier individuo. carece de todo sentido la noción de pecado. al mismo tiempo.. ideas ya expuestas en las otras obras. resulta absurda la idea misma de pecado original. 88 TP. Spinoza se contenta con recoger la doctrina expuesta en otras obras. a partir de ahí. hay cierta diferencia de matiz entre los dos tratados. pp. sin embargo. por desgracia. que el individuo cedió todo su derecho al Estado y que éste tiene. que las diferencias entre las naciones no son raciales. con tal que prevea que le reportará alguna utilidad. Por encima de pequeñas diferencias terminológicas (renuncia o unión o transferencia de poder. en cambio. XVI.

. sino en la razón. anterior o posterior. II. en otros términos. dice. y nota (173). en la que todo el poder está en manos de un solo individuo. 203 y 212. ya que los individuos están sujetos a las leyes del Estado y éste no puede estar sujeto a las leyes que él mismo dicta e interpreta. cualquiera que sea su f o r m a 9 1 . tanto los que gobiernan como los gobernados. Si el Estado peca. 6. 217/14 ss. 219/28 ss. en política. ni la vida humana consiste en la circulación de la sangre. sino «una TP. TTP. Indice analítico: «igualdad». «Cuál sea la mejor constitución de un Estado cualquiera. y otra distinta. Pero el Estado posee su propia naturaleza y obra. V I . 236/10-24. cfr. habrá descrito y razonado con tal minuciosidad los diversos órganos y funciones de la maquinaria estatal. V. II. 11. VI. 97 TP. Ningún filósofo. pp. que es buena en muy pocos e ineficaz en todos. cfr. 6. 198/31 ss. 296/24-9: «finem tamen. ya que. 3. el buen gobierno n o sólo debe buscar un fin humano. XVII. no ofrece la menor duda. sino que son arrastrados por sus intereses. pp. la monarquía y la aristocracia. H a y sin duda una pequeña diferencia. Su juicio es categórico. puesto que no es ningún poder divino. pp. 1 y 2-b. de la buena voluntad. V. que «la naturaleza peca» o es impotente 9 0 . es que obra contra la razón y. V. sino. Ahora bien. XVI. patricios o plebeyos. Pues «una cosa es gobernar y administrar la cosa pública con derecho. es decir. Spinoza no duda en señalarla en el capítulo quinto: el fin mismo del Estado. et praeterea media. 45). XVI. La monarquía y su constitución (cap. como hemos dicho. 2-6. pp. TP.. o b r ó necesariamente conforme a la sana razón. hagan lo que exige el bienestar coraun» 96 . VI.. gobernar y administrar muy bien» 94.V I I ) Spinoza comienza criticando abiertamente la monarquía absoluta. Por eso. por medios humanos y aceptados por la mayoría. que n o es o t r o que la paz y la seguridad de la vida» 92. 2 y VI. 30-1. lo cual contradice al relato bíblico 89. por tanto.34 Atilano Domínguez Introducción 35 que. I. 96 TP. lo que se dice del individuo en el estado natural. ni la paz es ausencia de guerra. 94 TP. 198/31 ss. 2. en la que «la voluntad del rey es el mismo derecho civil y el rey es la sociedad misma» 97. TTP. ante todo.. sino el poder de la multitud unida. 92 TP. en relación a XIX. pp. Los gobernantes. además. VII. infra: II.. vale igualmente para el Estado. Su principio rector lo pone de manifiesto: «hay que organizar de tal forma el Estado que todos. E n cuanto a saber si existe alguna norma para determinar si las supremas potestades obran correctamente. 3. . 5 y nota (17). si A d á n «gozaba de sano juicio y de una naturaleza íntegra». TTP. Tan imposible es 93 ros en el arca y tener el estómago lleno». sean reyes. 1. Ahora bien. IV.°. pp. 1. III. 2° Organización de las diversas formas de Estado La segunda parte del T. 6. como cualquier ser natural. 1. de la buena organización 95. eso significa que peca contra sí mismo. V. no es sino la unión de individuos. sino. no son un género distinto de hombres. 95 TP. VIII. admodum diversa habent». 6.. admite Spinoza en el capítulo cuarto. o. cfr. XVII. Por algo Spinoza establecerá tantas cortapisas al ejercicio del poder estatal. 318/33 ss. 91 Cfr. en cuanto obra de la razón. TTP. 25. 6 y 18-21 (20. quieran o no quieran. se deduce fácilmente del fin del estado político. político expone la organización de dos formas clásicas de gobierno. Pero ¿es realmente posible ese fallo o pecado? ¿Existe algún criterio para detectarlo? Q u e el Estado es falible. pues la democracia quedó sin analizar. igual que los demás. pp. 1. Sin duda. y su naturaleza no es esencialmente distinta a la de éstos. cfr. porque Spinoza no se fiaba. 90 89 virtud que brota de la fortaleza del alma» 93. conforme a ella.

308. preside la distribución de funciones en el Consejo Real. Los cortesanos no podrán ejercer ningún cargo público y los nobles sólo el de embajador en el extranjero. Consciente de sus limitaciones e impotencia. El Consejo de justicia tendrá 102 103 v i l . 98 TP. I. además. Augusto). E n una palabra. funcionamiento y competencias de los órganos supremos del Estado: el Consejo Real y el Consejo de justicia. Los gastos de la Casa Real serán independientes. 99 TP. 12. Es la monarquía constitucional. 37. con su Comisión permanente. Condición indispensable para cualquier buena política es la seguridad del Estado. Cfr. VI. VI. la propiedad del suelo y la vivienda. esté condicionada por el bien general 101. 4-7. VI. ora es niño. por encima de todo.36 Atilano Domínguez Introducción 37 que el rey o el monarca detente todo el poder estatal. pero — n u n c a mejor el juego de palabras— cuyos soldados no reciban sueldo o soldada fija. llámense secretarios. 25 (sucesión). 36. «defender los derechos fundamentales del Estado». Frente a esa medida que fortalece y arma al pueblo. el poder regio o monárquico es limitado y perecedero. Spinoza buscará por todos los medios que el pueblo mantenga cierta autonomía y que el poder estatal esté repartido y controlado por diversos organismos.. VII. y el Consejo de justicia. al tiempo que excluye todo soldado mercenario o extranjero. 203-6. pp. hacer que se observe la constitución 104. A fin de evitar. controlar el poder del rey y fortalecer al pueblo. y. I I . a la vez. determina la composición. 1. X V I I . pero. además. con lo que la monarquía se transformará en una aristocracia camuflada y. deformada. nobles y embajadores. nobles o militares. hay que establecer «unos derechos tan firmes que ni el rey los pueda abolir». TP. 23 (nobles). Señala dos medios para ello: fortificar las ciudades. buscará apoyo en quienes le rodean. pp. sobre el ejército y la religión. por tanto. VI. «hasta el punto que no esté permitido al rey tomar decisiones sobre ningún asunto sin haber escuchado antes el parecer de dicho Consejo». ora dormido. cfr. especialmente la capital del Estado. VII. cfr. la familia real está sometida a todo tipo de limitaciones. hay que fundar la monarquía sobre bases tan firmes que garanticen. (status politicus). lo que sigue y supra. 23. pues. IV. 100 el matrimonio del rey y su sucesor en el trono. tesanos). El mismo objetivo. VII. pero su guardia estará a cargo de los ciudadanos. «la seguridad del monarca y la paz de la multitud» 99. el monarca es un hombre como los demás y. El Consejo Real tiene dos funciones principales: aconsejar al rey en todos los asuntos públicos. por tanto. Pese a revestirse muchas veces con una aureola de divinidad (Moisés. Spinoza establece normas sobre los ciudadanos y su distribución en familias. VII. 8. a fin de evitar que su objetivo sea la guerra y no la paz 102. 322/28 ss. El rey no se podrá casar con una extranjera ni podrá dividir el Estado entre sus hijos. 101 104 . De hecho. 20 ss. formado por todos y solos los ciudadanos mayores de edad. de suerte. 1. 2°. p. VI. que la paz se convierta en esclavitud. es decir. ora está enfermo. VII. 24 (matrimonio). y organizar un ejército nacional. 2. oía anciano. D e ahí que el primer objetivo de Spinoza sea garantizarla. pp. que la utilidad de quienes lo detentan. cfr. 6 (contractas) y nota (173). Señalemos los datos más relevantes. 7. 30. 24. en la que una ley fundamental o constitución define cómo está distribuido el poder del Estado 100. como que un solo individuo iguale en poder a toda la sociedad. E n vez de confiar en la buena voluntad del rey. 20 y 37-8. sobre la Casa Real y sus guardianes. Alejandro Magno. los cortesanos. 307/16 ss. como si se tratara de una herencia personal 103. precario y arbitrario 98. TTP. V I I I . o se dedicará a tender trampas a todo aquel que pueda estorbarle (personalidades relevantes o incluso sus propios hijos) y su gobierno degenerará en detestable tiranía.

VI. tan f r e c u e n t e en el T. el autor del T. no son TP. El secreto de Estado debe referirse a otros E s t a d o s . pp. cierta fuerza de presión. 1497-9/ 558. 24. para volver las o b j e c i o n e s contra su adversario y defender el derecho del p u e b l o a participar en el poder. en el sentido que también apuntará Locke y se hará clásica con Montesquieu: poder legislativo. una quimera y no una r e a l i d a d . . s i n o la paz. civil y penal. no sólo si n o se a l c a n z a la mayoría (bien difícil en un Consejo con seis c i e n t o s votos). judicial y ejecutivo. cabría decir. el Consejo de los diecisiete m a n t u v o un equilibrio admirable entre el rey y los s ú b d i t o s . v i l . (núm. 106 105 un órgano consultivo c u a l q u i e r a 108. 107 TP. es. cfr. Unos tres mil personajes de cincuenta años de edad. La pieza clave de esta monarquía constitucional. en las notas 105 y 130) con lo dicho en el TTP sobre el Estado hebreo (TTP. y desprovisto. ya. U n Estado d i r i g i d o p o r una masa tan temible como ignorante. Y. VI. 6). 26. es decir. es sin duda el Consejo Real. Francés (núm. Spinoza cierra su e s t u d i o d e la monarquía respondiendo a cuatro objeciones c o n t r a la organización por él propuesta. M. pero no es responsable de su ignorancia. una clara subordinación al legislativo. la d e c i s i ó n última depende siempre del rey. ya que eso es hacerlos enemigos o esclavos. representa no sólo una autoridad moral. Pues. con ella. pp. cuyas decisiones son tomadas por mayoría absoluta y tras consulta a cada familia en caso de duda. sino quienes le ocultan la verdad. la masa es temible por ser ignorante. Finalmente. XVII. pero son elegidos por el rey. en fin. está f o r m a d a por miembros del Consejo Real 1 0 6 . teológico-político. p p . En base a esto. compárese lo dicho en el TP (textos citados aquí. los t e m a s a debatir los señala también el monarca. y todos son s o b e r b i o s y temibles. pp. 177). 303/15 ss. cuando están en el poder. Por otra parte. responde. sin excluir los tiempos duros de Pedro el del 'Punyalet' y de Fernando el Católico. no legislativas. 11 (texto). señala Spinoza apoyándose en Antonio Pérez. 303/24 ss. nota (381). representantes de todas las familias del Estado. serán de gran peso ante el monarca. sino incluso cuando se alcanza 109. político deja por un m o m e n t o el estilo seco y casi ge métrico de esta obra y h a c e alarde de aquella fina ironía y fuerza dialéctica.38 Atilano Domínguez Introducción 39 por oficio «dirimir litigios e imponer penas a los delincuentes». tan inútil como inexperto. 16. la recepción de embajadores y hasta de la correspondencia real. N o cabe duda que se diseña aquí una cierta distribución de poderes. 208-9. 212-4. 1: en relación al significado de «concilium». y véase ibid. que sustituye al uno y controla al otro. del baluarte que constituye el s e c r e t o de Estado. Advirtamos que sólo se emite un voto por familia. la Comisión permanente no sólo sustituye al Consejo Real en las tareas diarias. que éste «siempre ratificará aquella opinión que haya obtenido mayor número de votos». 304/10 ss.. Sus competencias son verdaderamente amplias. Finalmente. E l e j é r c i t o popular es débil. N o obstante. La naturaleza h u m a n a . Desde la r e c o n q u i s t a de sus dominios a los moros. existe un ejemplo de l a monarquía que hemos descrito: la aragonesa. E n Su respuesta. así podemos llamarla. sino ejecutivas. Sobre la división de poderes. especialistas en temas administrativos y jurídicos. d e f e n d i d o p o r un ejército popular. pero su finalidad n o es la guerra. aunque éstos podían ci- 109 TP. hay tres hechos que excluyen su carácter legislativo o decisorio: sus miembros son p r e s e n t a d o s por las familias. a él le compete la educación del hijo del rey o heredero. hasta Felipe I I . es una y la misma en todos. 25. dice Spinoza. aunque sus acuerdos se presenten como simples consejos. ejercer la justicia. Aparte de las señaladas. N o cabe duda que un Consejo de las características que le atribuye Spinoza.. alguien no ha dudado en calificar tal Consejo de verdadero «parlamento» y con más poderes que los actuales 1 0 7 . se dice. hasta el punto. sino que tiene la facultad de velar porque el Consejo de justicia observe los trámites legales en sus sentencias 105. sino. pero no a los propios ciudadanos. que la Comisión permanente.

sino sólo la monarquía y la aristocracia. 70) y la critica. Pero sabe muy bien que ese régimen. teológico-político para adherirse a la aristocracia o que ese epígrafe no es suyo. el histórico o gobierno de los «nobles» 114. infra. «si existe realmente un Estado absoluto. en coherencia con su método realista. Pero hay más. Sería. XI. 117 a Gebhardt (refiriéndose. VII. a núm. pues. degenera fácilmente en una plutocracia oligárquica. define la aristocracia como la forma de Estado en que gobiernan algunos elegidos de la masa y que él designa con el término romano «patricios». y nota (201). para detenernos un poco más en los tres puntos centrales analizados por Spinoza: distribución del poder en la aristocracia centralizada o nacional ( V I I I ) . orientada a que el poder del rey se apoye al máximo en el de los ciudadanos. y el vulgar o gobierno de «unos pocos» 115. 115 TP. un grave error concluir de ahí que Spinoza ha abandonado la democracia del T. «la multitud puede mantener bajo el rey una libertad suficientemente amplia. Nos contentaremos. E n otros términos. variantes y ventajas de la aristocracia descentralizada o federal (IX) y estabilidad de ambas o resortes para que no degenere en dictadura (X). pp. al final. que en principio sería el mejor 1I6. 325/26 ss. 3. con tal que logre que el poder del rey se determine por el solo poder de la misma multitud y se mantenga con su solo apoyo» 110. siempre guardaron suma fidelidad al rey. Imposible hacer aquí siquiera una síntesis de texto tan complejo por la minuciosidad de los detalles a que des110 Spinoza conoce bien los diversos significados del término aristocracia: el etimológico o gobierno de «los mejores» 113. opinión 359/10. nota 150. 6). sin embargo. sin duda que es aquel que es detentado por toda la multitud» 112. sin embargo. texto en § pp. pp. se confirmarán en los múltiples controles a que someterá el régimen aristocrático y en el explícito reconocimiento de que. la seguridad del Estado no está en pugna con la libertad de los ciudadanos. Las preferencias de Spinoza por la democracia. no sólo abarca casi la mitad del texto del T. . quizá. sino que se abre con un epígrafe en el que se alude a su «excelencia» y a sus ventajas sobre el monárquico en orden a conservar la libertad. con indicar unas ideas generales sobre el concepto spinoziano de aristocracia y el método seguido en su estudio. 111 116 Francés (núm.primera 2.. 119 112 T T P ) y i n . porque estaría en contradicción con la doctrina democrática de este segundo tratado 111. político. él de118 fiende la segunda: pp. D e acuerdo con el método geométrico o sintético elegido desde el principio y que va de lo general a lo particular. serán muy notables. 1. pp. Bastaría señalar que ese epígrafe n o menciona siquiera la democracia. en oposición a plebeyos 118. ya patentes en la definición del Estado como poder de la multitud y en la descripción de la monarquía. y porque sus órganos de gobierno no tenían poder de decisión. Esas variantes. 26-31. La aristocracia y sus formas (VIII-X) La sección dedicada al estudio del régimen aristocrático. 1485-8. porque en el Estado monárquico no existía una división clasista entre patricios y plebeyos. atribuye TP. Por consiguiente. a) Concepto de aristocracia 2. 282/10. concluye. ciende su autor. 913-4. controlada por unas cuantas familias pudientes 117. 3.40 Atilano Domínguez Introducción 41 tarle a juicio e incluso deponerle por la fuerza. Por eso. 113 114 infra: II. y reinó e n t r e ellos la paz y la concordia. 2°. Spinoza se limitará a introducir ciertas variantes en el régimen monárquico 119. la XI.

no sólo a los plebeyos. 123 TP. 46. 7. VIII. 17.). 120 TP. en cierto sentido. 4-5. Si algo puede demostrar cuán lejos está el espíritu de Spinoza de una aristocracia nobiliaria. sino que fijan el orden del día y convocan al Consejo Supremo. TP. V I I I . es el elevadísimo número de patricios que asigna a este Consejo y las razones que le incitan a ello. Compuesto de cien antiguos senadores. 13. llamados cónsules. que los jueces no tengan otros ingresos que parte de los bienes de quienes perdieran el pleito o fueran declarados culpaliles. La clave de bóveda es el Consejo General patricio o Consejo supremo. TP. encargado de promulgar las lortificar las ciudades y recabar los impuestos 125. compuesto por cuatrocientos miembros y cuyo mandato sólo durará u n año. los plebeyos podrán acceder a cargos de responsabilidad en el ejército 121. El derecho de ciudadanía no pertenece en plenitud más que a los patricios. . que velará. 242. elegidos con carácter vitalicio y protegidos por la fuerza militar. La primera. 29-34. subditos y. que será «la más simple y universal» 122. pp. senadores o consejeros) cumplan su deber. Spinoza añade a los tres órganos precedentes. p e r o n o a los plebeyos. porque n o empleen la tortura 126. espec. 9-10 y (216). los 'ciudadanos' no patricios podrán poseer tierras para que se sientan afincados en el Estado. y notas (201. Con maquiavélico realismo. 38 y 41. ya que es el encargado de dictar leyes y elegir a todos los funcionarios del Estado. Finalmente. Ese defecto radical queda. Spinoza piensa. 8-10. sino también a los patricios. puesto que sólo ellos pueden elegir y ser elegidos para gobernar. V I I I . para una población de 250.000 miembros 123. Es el poder ejecutivo. 4. se obliga a los patricios a que adopten la religión oficial. en cambio. VIII. Tarea nada fácil. compensado por tres medidas complementarias. 32. entre otras cosas. En primer lugar. E n segundo lugar. el Tribunal supremo. Esta es la clave de la aristocracia: la división del poder en tres órganos supremos y su prolongación en dos comisiones permanentes que les sirven de control y de correa de transmisión. 25. nuya . Finalmente. apenas si habrá dos verdaderamente inteligentes y honestos. peregrinos o inmigrantes 120. etc. presidirá las sesiones del Se124 125 126 127 TP. 260. si se adoptan dos medidas. nombrarán sendas comisiones permanentes que les sustituyan a diario y convoquen sus sesiones. que será cuidadosamente cumplida. Más aún. VIII. pues. no sólo exigen que todos los funcionarios (jueces. b) Organos de poder en la aristocracia centralizada cuya violación será castigada como crimen de lesa majestad. 20-8. formada por una parte de los senadores. de características similares al de la monarquía. será el encargado de administrar justicia. los demás son. respectivamente. que su actuación esté supervisada por el Consejo de síndicos. la ley primordial de este Estado. será aquella que impide que ese n ú m e r o dismi124 Ya hemos indicado que Spinoza introduce en la monarquía cierta distribución de funciones. TP. V I I I . V I I I . el principio de libre elección aconseja que los ciudadanos no se distribuyan en familias. 37-41.000 habitantes.42 Atilano Domínguez Introducción 43 Las modificaciones introducidas en la estructura misma de la sociedad derivan de esa división en clases. se dirá. Bajo ese Consejo Supremo y para administrar el Estado según sus directrices. ejecutivo y judicial. D a d o que tanto el Senado como el Consejo de síndicos son muy numerosos. y son los últimos responsables de que el número de patricios n o disminuya 127. 122 TP. el Consejo General deberá constar de 5. VIII. D a d o que de cada cien patricios que alcanzan tan alto rango. Segunda. el poder legislativo. En tercer lugar. 334/8 ss. E n efecto. está el Senado. Primera. el Consejo de síndicos que es algo así como los ojos y el motor de toda la administración estatal. a los que corresponden. 121 TP. no obstante.

10. será más directo y benévolo. 28. sólo c o n s t a r á d e diez síndicos. Consejo d e síndicos. 4.44 Atilano Domínguez Introducción 45 nado durante una parte del a ñ o senatorial 12S. junto con el Tribunal de justicia. 631. Las ventajas de este régimen. promoverá la discusión de todos los asuntos y les dará mejor solución. como dictar leyes. de la democracia. todos están coordinados a través del C o n s e j o de síndicos. Finalmente. pp . pues.. i n d e p e n d e n c i a entre el poder ejecutivo o Senado y el p o d e r judicial o Tribunal supremo. a la tiranía 133. Este hecho decisivo lleva consigo o t r o s n o m e n o s importantes. Rep. La variante fundamental es que en la aristocracia descentralizada existen varias ciudades a u t ó n o m a s . que una buena forma de gobierno tienda a transformarse en su contraria: monarquía-tiranía. en concreto. Spinoza se limita a introducir en la aristocracia centralizada en una ciudad. cuyos m i e m b r o s . VIII. la comisión permanente de síndicos convoca su Consejo. IV. V I I I . que es la capital del E s t a d o . Aristóteles. bien fortificadas y. al mismo tiempo. IV. Et. 128 129 TPi TP> El estudio de la aristocracia se cierra respondiendo a una objeción que ha estado latente en los análisis precedentes: la degeneración paulatina y progresiva de la aristocracia en oligarquía plutocrática y. como en Platón y Aristóteles. cfr. S e n a d o . a la vista de la caída de Jan de W i t t . Nic. La segunda. es decir. E n efecto. Al acercar el gobierno al pueblo y a la realidad. etc. 25. nombrar cargos y recabar impuestos. L o s Consejos estatales o nacionales se forman sobre la b a s e de los Consejos de todas las ciudades autónomas. que elige sus miembros y marca las p a u t a s g e n e r a l e s de actuación. Pol. Platón. I I I . timocracia. II.. 25. y sus resoluciones son ejecutadas por el Senado. 2. y su mandato sólo durará seis m e s e s 129. 130 TP. ya que sólo tendrá que reunirse para reformar la constitución del Estado. sino que las p o n e en m o v i m i e n t o . 7. resultará más difícil un golpe de Estado. democracia. d) Estabilidad de la aristocracia frente a la dictadura Siguiendo el método d e l a p a r t a d o anterior. sin nombre especial. c) Características y v e n t a j a s d e la aristocracia descentralizada cónsules. con derecho p l e n o de ciudadanía. 333/25-32. por tanto. Los asuntos ordinarios. el cual. 14-5. instaurará una mayor igualdad entre las ciudades. son proporcionales al de la p o b l a c i ó n de cada una. 33. democraciaanarquía. servirá de lazo efectivo entre las ciudades 131. que actuará a diario a t r a v é s de su Comisión permanente o de cónsules 13°. Leyes. quizá. que no sólo supervisa el f u n c i o n a m i e n t o d e todas las instituciones. ya que sus órganos estarán distribuidos en todas las ciudades autónomas y el Consejo Supremo no tendrá una sede fija. Las consecuencias se dejan adivinar. plutocracia. IX. una clara s u b o r d i n a c i ó n de todos los órganos del Estado al C o n s e j o S u p r e m o .. V I I I . pp. aristocracia timocrática-plutocracia oligárquica. N o significa tampoco que exista una especie de ley histórica por la que el reinado o monarquía pasa sucesivamente a aristocracia. P e r o hay. Y la razón es la distinta concepción del Estado y. 133 TP. en monarquía o tiranía. Cfr. el cual juzga a los mismos síndicos. al fin. anarquía y. etc. Existe. TP. para cuya descripción se inspiró Spinoza en Venecia y en Holanda. 131 132 v i l l . 12 y 17-8 (Spinoza). oligarquía. El primero es que cada ciudad o g r u p o de ciudades cuenta con sus propios patricios y sus p r o p i a s instituciones: Consejo General. p p 3 3 3 / 1 9 ss. además. 790. v i l l . 698. Tal degeneración no significa. 544-5. V I I I . 44. Y lo más importante. El segundo es que el Consejo supremo nacional apenas si funcionará. serán gestionados por el Senado. finalmente. Tribunal Supremo. son obvias. ciertas variantes y extraer de ahí ciertas consecuencias obvias. local o federal. sino rotativa 132. I. éste pasa los asuntos al T r i b u n a l s u p r e m o y al Consejo General patricio. como única alternativa.

p. V I I I . 353/8 ss. pp. Spinoza ha evitado con el m á x i m o cuid en puestos de gran responsabili mo algo excepcional y pasajero la figura de un general en jefe de todo el ejército. VIII. Es dentro de este marco general d o n d e plantea Spinoza el problema de la posible transformación de su aristocracia electiva. 136 TP. 135 TP. XVI. nota 124. E n consonancia con esa convicción teórica. 10. pp. que alguna vez ocurra algo que haga volver al Estado a su principio. 5. supra. Si por un malhadado infortunio. como sucedía en Roma. hasta el punto que proponer o di tuye un crimen de lesa majestad 1 3 7 . concluye Spinoza. 309/28 ss. Más que ciencia y honradez en los gobernantes exige. pp. VII. nunca sería razonable buscar la salvación en un dictador. 23 (109). ibid. Spinoza recuerda en este momento las ventajas d e u n Consejo numeroso y experto. el afán de acrecentar sus bienes y la esperanza d e alcanzar los honores del Estado». listado y por estimar q u e n o es necesaria. como poder de toda la m u l t i t u d . (texto citado). Lo primero está claro por la definición misma del Estado. pues. cuanto mediante la eficaz dirección de hombres sabios y honrados. 18 (226). III. pp. en tiranía o dictadura. sino TP. 2.. p. Señalemos dos datos decisivos. dice el agudísimo florentino. notas 128-9 = presidente. se le agrega diariamente algo que necesita curación. y Consejo de síndicos. Tp i VI. 356/27 ss. u n militar se hiciera con el mando por la fuerza. por consiguiente.. cfr. 353/26 ss. pp. 12. como al cuerpo humano. Se inspira para ello en u n texto de Maquiavelo. pp. que p u e d e trastocar en un día toda la estructura del Estado y m e d i r por el mismo rasero a buenos y malos ciudadanos.. 195/17 ss. el número de miembros de los dos Consejos ral. VI. 545ab = aristocracia.» Si esa vuelta a los orígenes o repristinación n o es prevista por la ley. sólo por circunstancias históricas se habrán impuesto regímenes no democráticos 134. 358/5 ss. P o r u n lado. lo más eficaz sería acudir a las leyes para decidir 139. TP. D e ahí que es necesario. «Al Estado. sostiene que la primera forma histórica de Estado f u e la democracia. Spinoza está convencido de que' el bienestar público sólo se alcanza mediante un acuerdo de la multitud en torno a las leyes. 20 (229). XVII. eso no sería estado político. pp. donde se acudía.46 Atilano Domínguez Introducción 47 Platón y Aristóteles pensaban que el bien común se consigue. Pues. soberbio y omnipotente. 139 TP. Y. XI. a un dictador con poderes absolutos 136. X. 356/5 ss. orientado a la paz. (219): Locke=monarquía. un número elevado en todos los Consejos. E n t o d o caso. X. Por el contrario. y por las consecuencias de ahí extraídas para la organización de la aristocracia. Pues sería obvio que los distintos sectores de la sociedad ofrecerían más que un candidato y que. tal dictador no será nunca necesario ni aconsejable. pp. 188). 205/15 ss. X. 6. como el de síndicos. (hebreos). 28 y 34 (253). Spinoza se opone frontalmente a esta medida excepcional por considerarla contraria a la naturaleza misma del 134 x x p ( V.. sobre u n dictador eventual. en última instancia. 74/32 ss. 10 (96) = general en jefe. como todos los hombres son iguales por naturaleza y todos prefieren mandar a ser mandados. es muy elevado y fijo. órgano legislativo y supremo. 1. 359/6 ss. pp. órgano motor y de c o n t r o l . es decir. en el que comenzó a consolidarse. creían que el primer régimen histórico f u e la monarquía y que sólo por 'evolución' surgió la democracia. que sepan dictar las mejores leyes y adaptarlas a las circunstancias. pp. Y como los sabios y honrados son siempre muy pocos.. «el amor a la libertad. Rousseau (núm. En consonancia con t o d o ello. X. 8. porque lo impedirá el propio interés de los patricios. y sustituye al presidente de los Consejos por órganos colegiados: síndicos para el Consejo General y cónsules p a r a el Senado 138. 138 137 . si circunstancias extraordinarias sembraran el pánico en la multitud. 5. Por otro. cada cinco años. reclamará la intervención de «un hombre de excepcional virtud». 329). 1. Primero. no muy lejana de una democracia censitaria I35. no tanto a base de una buena organización política. supra.

XX. 145 TP. 9). cuyos cargos principales tenían cincuenta o sesenta años 144. P o r tanto. lo que distingue a ambas. a XI. por ley. Lo cierto es que Spinoza no opta por ninguna de Cabría imaginar que Spinoza entendiera por régimen democrático o popular lo que hoy llamamos democracia directa. sino elección sin ley y designación por ley. Y. Pero no es cuestión de buscar paralelismos o analogías. en ese caso. no pudo defender la dictadura y la tiranía. cumplan las condiciones legales 143. ya que gobernarían. Cabe. un. en que gobernarían los «primogénitos». eliminando sus causas. XI. cfr. algo análogo a la aristocracia. y gobernarán de hecho quienes estén designados por ley. pues. 358/33-9/1. 2. no habla Spinoza. y de eso. Cabe decir que. en que gobiernen «los ancianos». cfr. 25 (232 y 234). Es decir. 6-7. TP. autor. Inútil. sin embargo. y VIII. el gobierno de « u n o solo» 140. 146 TP. y en la aristocracia patricia todos los elegidos. pp. 1. n o sólo tiene clara conciencia de que es verdadera democracia aquella en que los acuerdos se t o m a n por una mayoría.. sería. 217/32 ss. pp. Aún más. desde esa perspectiva. como es obvio. en la democracia spinoziana. recurso también utilizado por Spinoza en su aristocracia patricia 14é. el cual es totalmente absoluto y que llamamos democrático» 141. La primera. VIII. donde no reaparece el término. La tercera sería una democracia censitaria. sino la forma de designarlos. VIII. que no' es el número de gobernantes lo que define a este Estado y lo diferencia de los demás. 330/16-8. pero sí está explicado en XI. Spinoza sabe bien que «podemos concebir varios géneros de Estado democrático». 359/1 (lege) y 3 (fortuna divites). sin embargo. 301/13 ss. XLIXLII y XLIV = asocia democracia y casualidad (Zufall). implícitamente. pp. VII. 2.. pp. . tienen derecho a votar y a ser votados todos los ciudadanos autónomos. 2. Cfr. es decir. añadimos nosotros. 3. preferentemente federal. pp. 21. si Maquiavelo era realmente un pensador inteligente. creemos que no es elec(ión (aristocracia) y azar (democracia). pero este pasaje remite. sin ninguna traba legal. pp. VII. pp. honrado y liberal. 22. pp. El único texto en que parece apoyarse es: TP. XI. es decir. XVI. no. pp. XI. si en la monarquía sólo gobierna el rey. sino de un Tractatus politicus o Be pace. pp. 358/27. En otro sentido: Hammacher (núm. 359/21. VIII. Sólo llegó a definirlo en relación al aristocrático y a señalar quiénes tendrían derecho de ciudadanía. observa sutilmente. por el contrario. que representa. 2. puesto que él define el Estado como el poder de la multitud. 4. 323/27 (fortuna).. supra. 309/18 ss.4S. por el Consejo supremo. puesto que derecho es voluntad del rey. 358/28. 1. como parece. XI. pp. se puede apuntar cuál es el significado histórico de la filosofía política de Spinoza. La segunda. no de un De bello. sino que confirma y corrobora la doctrina de las obras anteriores. TP. XVII. 14. 245/26 ss. 1. TTP. TTP. a todos 142.. nos recuerda la democracia teocrática hebrea anterior al levirato . V. afirmar que la orientación de toda la obra no sólo es p r o f u n d a m e n t e democrática. orientado a la esclavitud de todos y a la libertad de solos los militares. sino más bien que hay que evitarla. cfr. en la que todos los ciudadanos participan directamente en el gobierno. 195/17 ss. pp. y él mismo apunta tres posibles formas. Proemio a una constitución democrática a admitir que los gobernantes sean en ella «menos» q en la aristocracia. 317/10 ss. pp. sin que intervenga ninguna elección. «sólo aquellos que contribuyen al Estado con cierta suma de dinero». 1. Ahora bien.48 Atilano Domínguez Introducción 49 estado de guerra. nota 112. 357/14 ss. pp. sino que llega 140 141 142 mocracia).° Significado del Tratado político y democracia La muerte sorprendió a Spinoza cuando sólo había redactado tres páginas sobre «el tercer Estado. hacer cábalas sobre cuál sería en detalle la organización de ese Estado.

ya habían sido hechas en la monarquía y en la aristocracia 148. peligroso para la paz que la mujer (objeto sexual por antonomasia y objeto de celos para el hombre) participara en las funciones públicas. Siwek (núm. 106. pues. cabría que participaran en el gobierno. los niños y los pupilos. 117). Ooiniones varias en (núm. por haber cometido algún crimen 147. conviene. en cuanto a los órganos de poder. Steffen (núm.). Claro que. En sentido contrario. dice. los siervos y las mujeres. designación por ley en vez de elección sin ley. sobre todo. VI. al de la aristocracia federal. 3. VIII. a una tesis hoy abandonada. 1824) y. «los hombres soportan a duras penas que las mujeres que ellos aman. 3-4 (329). y las mujeres son gobernadas. 14. explica a continuación. Pero el cambio de criterio. 189). y. A este res149 XP. Su primer argumento es histórico. 52. Tierno (núm. 2. todos aquellos que la ley haya declarado indignos de ejercitar tal derecho. 150). 94. gobiernan los hombres. 149) y en Studia Spinozana. teológico-político. según la cual la muerte de Jan de W i t t a manos de la masa significaría para Spinoza el fracaso de su política liberal y le habría hecho pasar de sus convicciones democráticas. tendencia hoy generalizada: Me Shea (núm. acorde. en fin. Sólo en 1893 obtuvieron las mujeres el derecho al voto (Nueva Zelanda). Es aquí donde entra en juego el segundo argumento. En cambio. 123 ss. concluye Spinoza. con su forma habitual de hablar. nota 190). porque están (siempre) bajo la potestad de sus amos o de los varones. 42-7. en España. se ha discutido mucho sobre tres puntos centrales: la relación entre derecho y poder. pp. Con este «proemio» ¿qué estructura daría Spinoza a su régimen democrático? Nos inclinamos a pensar que no muy distinto. Esa opinión se remonta a Menzel (núm. pp. por depender de las leyes de otro Estado. Sería. por lo demás. por el que Spinoza excluye a las mujeres del gobierno. además. Hannover).» Más aún. mientras dependen jurídicamente de sus padres o tutores. quedan excluidos sucesivamente. TP. aun así. ante todo. 101). dice Spinoza. cfr. P e r o sí llama la atención el curioso razonamiento. hay paz y armonía entre 147 148 ambos sexos. p. favorezcan a otros». gobernando los hombres solos. Con esa medida. es que las mujeres son por naturaleza inferiores a ellos. de carácter psicológico. 107). 103).. En todas partes. 1 (1985. autónomos y viven honradamente. XI. Cfr. XXII y XXIV es incoherente (citas en núm. número dedicado a «Spinoza's Philosophy of Society». TP. XI. implicaría notables variaciones que sería presunción querer adivinar. a simpatizar más bien con una aristocracia federal y fuerte I5°. tienen derecho a votar en el Consejo Supremo y a desempeñar cargos en el Estado». explícita o implícitamente. Pero nuestra exposición histórica y lineal de la filosofía política spinoziana reclama una breve alusión a ellos. N o es éste el lugar de entrar en tan interesantes como complejos debates. . los peregrinos. en Holanda y en 1931. sino por aquella en que «absolutamente todos los que únicamente están sometidos a las leyes patrias y son. La democracia en la política de Spinoza Desde los primeros estudios sobre la filosofía jurídica de Spinoza (Hermann. 1.50 Atilano Domínguez Introducción 51 149 esas tres modalidades. en 1917. Mathéron (núm. Si éstas fueran iguales a aquéllos. defendidas en el T. 3). Como no sucede así. Aludamos. «Los hombres. Si ahora. puesto que. 116-26. la necesidad del pacto para la democracia y la evolución de Spinoza en esos temas y otros similares. gobernarían alguna vez solas o junto con los hombres. pp. que las cosas sigan como e s t á n . No sorprende en absoluto ninguna de estas exclusiones. puesto que todos los hombres pueden gobernar y no todos son iguales. desde la tesis de Menzel sobre los cambios en su doctrina política (1898). pp. 26 ss. Meijer (núm. aman a las mujeres por el solo afecto sexual y aprecian su talento y sabiduría en la misma medida en que ellas son hermosas. pp. Mugnier-Pollet (núm.

es decir. fundado sobre la ley suprema de la propia utilidad. Y así. E n cambio. Por eso. el T. y II. la Etica se limita a demostrar que la sociedad y su organización en forma de Estado. es decir. político está escrito desde el p u n t o de vista estrictamente político y demuestra que la seguridad del Estado no sólo es compaginable. por ejemplo. al epígrafe que sigue al título de la obra y al que precede al capítulo VIII: cfr.52 Atilano Domínguez Introducción 53 pecto. por tanto. que el Estado es produtco de un pacto. la Etica está escrita desde el p u n t o de vista ético o moral y demuestra que la sociedad y el Estado son necesarios para que el h o m b r e se realice plenamente. Pero está fuera de toda duda que sólo el Estado democrático es el verdaderamente absoluto. la primera obra de la razón. no suponen u n a preferencia incondicional por la aristocracia de J a n d e W i t t . con . en la seguridad del Estado y en la libertad individual: en que el Estado es el poder de la multitud. 16-7 (42-3). Todos los textos que se pueden aducir en este sentido. francesa. teológico-político está escrito desde el p u n t o de vista religioso y demuestra que la religión deja libre al Estado y el Estado al individuo. Dicho en otros términos. porque sólo él cumple a la letra la definición misma del Estado. ni siquiera por el modelo teórico de aristocracia federal y constitucional diseñado por el mismo Spinoza. sino que sólo puede ser eficaz. pues si algo hay totalmente condenado y rechazado en este tratado. 44 (Secretarios). al mismo tiempo. teológico-político se propone demostrar que la libertad individual no está en contradicción ni con la pie151 Freundenthal (nota precedente) hace alusión a: VIII. el poder de una multitud unida por el interés. es necesaria para que el individuo consiga la libertad y la felicidad. que deben ser interpretadas en el contexto de cada obra. pues. X. un Estado o poder absoluto y una democracia o poder colectivo. la dictadura y la tiranía. Esa es. Cfr. un poder democrático. como ser imaginativo y racional. teológico-político y no en el T. y que. Nuestra opinión es que en ninguno de los dos puntos ha habido evolución notable en el pensamiento de Spinoza. 9 (la aristocracia sólo fracasaría por una fatalidad ineludible = no como tal. el T. Francés alude. el T. como ese pacto es obra de todos. es esto último: 153 152 TP x i . como poder de la multitud unida en u n solo cuerpo y una sola mente . político. pero. pese a ciertas diferencias en el vocabulario. sólo diremos una cosa. dad y la religión ni con la seguridad del Estado. pp. notas (2 y 196). el Estado es. se limita a demostrar. como esencia misma del Estado y no como simple forma de gobierno. el T. y. P o r q u e lo único que es verdad. 14 (la aristocracia federal es preferible= ¡a la otra!). resultado de la suma de poderes de todos los individuos. 359/20 ss. simultáneamente. pero pone el acento. Bajando más al detalle. formas de gobierno orientadas a la guerra y no a la paz y a la libertad. pero que quedó sin definir ni organizar o al revés 153. si se coordina con la libertad individual. pues hemos expresado nuestra opinión con más detalle en las notas. nota 150. Finalmente. especialmente (núm. es decir. es la monarquía absoluta. pues también la critican alguna vez. por así decirlo. 3. ni que la democracia es en el primero la esencia del Estado y en el segundo una forma de gobierno. con excesiva insistencia y parcialidad. al mismo tiempo. sin aludir a la democracia. por la razón y por la ley. Pero no le incumbe estudiar ni la naturaleza del Estado ni sus posibles formas. un poder superior al de cualquier individuo. de nada vale decir que el término pacto aparece en el T. con poder legislativo y coactivo. sino por no contar con Consejos numerosos). cuando la mencionan. trad. Se limitan a indicar sus ventajas sobre la monarquía. 8 (honores = preferible la igualdad). IX. X. partiendo de la misma idea del hombre. 121). en lo que toca a la política. es para señalar que tal aristocracia se aproxima al ideal democrátco 151. político mantiene la misma idea del h o m b r e y del Estado. un poder absoluto. Más delicada es la cuestión de definir con exactitud qué tipo de poder constituye el derecho y qué tipo de pacto constituye la democracia.

diríamos lo siguiente. den H o v e y al nuestro. La última palabra de las constituciones spinozianas no es ni la ley o un Consejo de sabios ni el instinto o el simple juego de intereses. en el primer plano de la política y no la honestidad. Por otra parte. 19-25). en ambas obras. sólo cita en su texto una vez a tres autores latinos: Salustio. Porque en ambas su móvil es la común utilidad 155. Con Hobbes. no amigo de criticar ni alabar a nadie. ni tampoco la razón.. coincide en la descripción156 del estado natural y en la idea del Estado como poder absoluto o supremo. 193/24-7. su defensa del derecho de guerra y de la dictadura. status. Spinoza es fiel continuador del laicismo iniciado por el Defensor pacis de Marsilio de Padua y configurado por el Leviatán de H o b b e s y el Contrato social de Rousseau. es decir. 13-7). como poder colectivo y en la segunda. 1. sino Consejos numerosos de ancianos. Su política es totalmente opuesta a la teocracia judía y a la política cristiana de San Agustín o Santo Tomás. Puede añadirse: TTP. 3. Tácito y Tito Livio. según creemos. 353/29 ss. Al fin. desde la perspectiva política. es decir. la última palabra de la política spinoziana no es la pasión.54 Atilano Domínguez Introducción 55 que la muerte impidió a Spinoza explicarnos cuál sería la mejor constitución de una democracia en la que todos los ciudadanos autónomos tuvieran derechos políticos plenos. Significado histórico de la política de Spinoza Spinoza. (en general). Macherey (pp. pasajes citados supra en notas 70 y 79-81. en el naturalismo de H o b b e s y en ciertas ideas sobre la ley y el derecho natural. P. Si quisiéramos precisar un poco más. 25. y dos o tres al agudísimo florentino N . Deleuze (pp. que no tengan sueldo fijo. etc. III. sin embargo. se inspira. finalmente. en última instancia. (TP). Antonio Pérez. 9-12). 155 Cfr. como poder de la multitud unida 154. más que con Platón. en la obediencia interna y en la fortaleza de alma. pero se diferencia en que no 157 admite su pesimismo radical ni su corte entre derecho natural y derecho político. al tiempo que critica conceptos religiosos y morales asociados a la tradición cristiana y que giran en torno a la idea de pasión. que coinciden. que existe una autoridad religiosa competente en los asuntos religiosos. en la carta 50. supra. etc. 154 Cfr. su política no se inspira en la religión. el deseo y el instinto. Spinoza está de acuerdo con Aristóteles. explicitando lo que hemos apuntado en nuestras notas. Su texto. en el voto popular. 47/11 ss. otra. Spinoza concuerda con Maquiavelo en el realismo político y en la idea de que el Estado debe ser eso. aunque su metafísica deriva o intenta derivar todas las cosas naturales de los atributos divinos. E n este sentido. pp. tampoco la utilidad de la razón. etc. Porque en una y otra el fin es la libertad y la paz. Así como no se puede eliminar de la política de Spinoza la razón de la utilidad. que la Iglesia es la civitas Dei. 334/12. cuya tradición va de Aristóteles y los estoicos a Suárez y Grocio. en poner la naturaleza e incluso la ley. pero critica abiertamente su pesimismo. Porque tanto en la primera obra como en la segunda la democracia es la esencia misma del Estado: en la primera. P o r q u e en las dos su respaldo es el poder coactivo o ejército y la pena de muerte 156. Pero lo demás que se apunta o sugiere. pp. como virtud ética. pp. como obra de la razón. en la razón 157. sino emolumentos proporcionales al éxito de su gestión y al público bienestar. X. ni siquiera la familia ni la propiedad. XVI. la ley y la reflexión o discusión pública. notas 71 y 83-85. vicio y pecado. a su compatriota Tohan van prólogos de G. inspirada en la idea de que Dios es rey. e infra textos citados en notas (47 y 57). ni su fin ni su forma más . sino que se f u n d a . además. a quien él mismo cita. Mathéron (pp. en el pacto social y en la utilidad pública. no parece exacto. sino ambas cosas unidas. A. institución firme y estable. Maquiavelo.

n o merece el nombre de traducción. 57 y 128).). Calés (1978). Sólo añadiremos aquí que la de Calés es un calco de la francesa de Ch. 95.56 Atilano Domínguez Introducción III. notas 18. 1854). de democracia como gobierno de todos y obediencia a sí mismo. también hay más divergencias: cfr. pluralista y liberal. Ese texto es seguro. que sería la forma histórica más primitiva y natural. Tres siglos hubieron de pasar desde la publicación de esta obra. . 158 Sobre este tema ha hecho una primera aproximación M. Añadamos que las primeras traducciones a otras lenguas. francesa (Saisset. Por lo que respecta a la de J . Negri (núms. partiendo de una metafísica panteísta y determinista. una política humanista. así como en la importancia de la familia y la propiedad: según Locke. y que. por encima de todo. 122. E n otro lugar y en las notas a la traducción que ahora presentamos. sino también el T. etc. 121-2). el cual ha cotejado minuciosamente las dos versiones originales. en latín y en holandés. y los padres de la democracia liberal. A propósito de Spinoza (aparecerá en «Cuadernos de Filología». Por el contrario. pueden verse ciertos paralelismos textuales en nuestro estudio (núm. ya que se limita a entresacar algunas frases o pensamientos de los primeros capítulos. en la presentación de la versión de M. la libertad intelectual y la democracia para el segundo. Por eso su obra está hoy de plena actualidad. mejor. La traducción española de filósofos modernos.). Pero. Locke y Rousseau. inspirándose en un filósofo materialista y absolutista. pero se diferenciará en la idea del estado natural. ese enigma histórico y teórico es lo que suscita pasión por su pensamiento y lo que hace de él un anillo entre el padre del absolutismo. existen verdaderos derechos. Finalmente. que «el texto del Tratado político . por insignificantes que fueran. Hobbes 159. aparte de la holandesa (1677). E n todo caso. sin duda mucho mejor y cuyas notas revelan haber tenido el original latino a mano. hemos hecho una valoración de ambas. parece hecha sobre la francesa de M. Francés. Tierno Galván (1966). 182. alude sin duda a M . Calés. Spinoza. Rousseau parece haber leído no sólo el T. como hace G . A p p u h n . así como la interpretación de Maquiavelo como pensador republicano y liberal. deduce. teológico-político. latina y holandesa. hasta su primera traducción al español. la libertad de pensamiento y quiere conciliar el poder de la multitud con la seguridad del Estado. manifiesta cierta preferencia por la aristocracia electiva. Weinberg. prologada y anotada por el profesor E. regido también por la razón. pp. (núm. con toda lógica. con Spinoza coincidirá Locke en el ideal de la libertad y la democracia. ha suscitado entre los eruditos interminables polémicas y rectificaciones» 161. etc. Esa anomalía o. 52. (núms. Bergua. sin dar siquiera la referencia 16°. como es obvio. 317. 429-33. 4). 161 Cfr. 71. Nuestra traducción está hecha sobre el texto ofrecido por C. 160 Nos referimos a: Domínguez (A.. a A. E n cuanto a la de Tierno. y la propiedad y la familia son condiciones esenciales del estado político. así como hay más coincidencias que las citadas. Doce años más tarde apareció la versión de M. no se puede afirmar. 146.. 1818). Francés (núm. aunque existan dudas sobre ciertas frases o expresiones. No obstante. defiende. G e b h a r d t . Ciudad Real). anotando en su aparato crítico todas las diferencias. y a: Bergua (J. fueron: alemana (Ewald. opone fácilmente libertad y paz. Obras completas. italiana (Meozi. 1 5 8 La «anomalía» o el enigma de Spinoza es que. A u n q u e no dice a quién se refiere. Facultad de Letras. Francés. de libertad como vida bajo la razón. político. 62). ya que parece tomar casi literalmente de él los conceptos de civitas. civis. NUESTRA TRADUCCIÓN 57 perfecta del Estado: la vida y la monarquía para el primero. en el estado natural. 159 Nos referimos. aunque no la cita en su bibliografía. y ha incorporado al texto cuantas variantes juzgó de interés. 1785). p. 184). 40. se diferencian en que Rousseau dice que el estado natural es de paz y libertad. 1842) e inglesa (Maccall. Madrid. a cuyos errores o erratas añade algunos nuevos por deficiente dominio de la lengua.. etc. Clásicos Bergua (1966)..

58

Atilano Domínguez

Introducción

59

quien, fundándose en el epígrafe que sigue al título del tratado y al que precede al capítulo octavo y en ciertas omisiones del texto holandés, llega a calificar de «borrador imperfecto» al texto, y a sus editores, de «atolondrados» 162. E n nuestra opinión, las omisiones del texto latino son irrelevantes, mientras que las del holandés son históricamente significativas, ya que parecen suavizar u omitir ciertas expresiones que podrían herir al bien pensado lector holandés, simpatizante de la monarquía Orange en el poder 163. H e m o s adoptado el mismo criterio seguido en nuestra edición del Tratado teológico-político, en esta misma editorial. Frente a toda libertad interpretativa o pulcritud literaria, nos ha guiado el ideal de una traducción objetiva y crítica. Labor más difícil de lo que pudiera parecer al lector superficial, que no tropieza con u n vocabulario rico y exuberante ni con amplios párrafos cadenciosos y retóricos. La dificultad reside, justamente, en cómo mantener la justeza y precisión de una terminología, aparentemente vulgar, pero técnica, cuyos matices hay que respetar al máximo, si no se quiere tergiversar el pensamiento del autor. Piénsese en términos centrales como civitas e imperium, concilium, respublica, status civilis, etcétera; en los múltiples nombres de afectos y de instituciones romanas; en los términos, siempre enojosos para el traductor de Spinoza, mens y anima... H e m o s mantenido el criterio de conservar su sabor original y, en los casos más relevantes, discutir la traducción en nota y recoger el término original en el índice analítico 164. Aparte del texto, acompañado de la paginación de Gebhardt al margen, el lector hallará aquí abundantes notas, un índice analítico detallado y estructurado, una copiosa bibliografía y esta introducción. N o pretendemos con todo ello sustituir la lectura del original, sino facilitarla y, sobre todo, ayudar a quien no tenga tiempo de
Cfr. Cfr. thuma» y, 164 Cfr.
163 162

leer y estudiar el texto completo, a que pueda hallar fácilmente el dato que busca o una pista para otras investigaciones. Pensamos, especialmente, en el estudiante universitario y en el especialista en otras materias: derecho, política, historia de las ideas, etc. Cerramos estas líneas rogando al lector, como hiciera Spinoza en su Tratado teológico-político, que sepa disculpar y ayudarnos a corregir los errores que, pese a nuestro empeño, se nos habrán deslizado, especialmente en las citas. Agradecemos a la Fundación J u a n March la ayuda que nos ha concedido para esta y otras investigaciones sobre Spinoza y su influencia en nuestro país, y a Alianza Editorial que haya aceptado publicar nuestras traducciones de los dos tratados políticos y del Epistolario. La traducción de esta obra, que constituye el documento histórico más objetivo y apasionante sobre la vida y la obra de uno de los filósofos de más candente actualidad, está pendiente de los últimos retoques.

(núm. 6), pp. 911-2; 1487/n. 8. Indice analítico: «Nagelate schriften» y «Opera posespecialmente, notas (2, 87, 113, 142, 144, 199 y 296). Indice analítico y notas allí citadas.

Bibliografía

Bibliografía 2°

61

Traducciones españolas 167 3. Tierno Galván (E.), Baruch Spinoza. Tratado teológico político (selección). Tratado político, trad. e introd. por..., Madrid, Tecnos, 1966. ( Tratado político, pp. 135-262.) 4. Calés (Mario), Spinoza. Tratado político, en Obras Completas de Spinoza, ed. por Abr. J. Weiss, Buenos Aires, Acervo Cultural, 5 vols., 1977. (Texto en vol. I I , pp. 312-417.)

3.° Traducciones francesas 168 5. Appuhn (Ch.), Traite politique, en Spinoza: Oeuvres, traducción, introd. y notas por..., París, Garnier, 4 vols., 1964-6. (Texto en vol. IV, pp. 4-115; notas, pp. 359-60.) 6. Francés (M.), Traité de l'autorité politique, en Oeuvres completes de Spinoza, trad., introd. y notas por R. Caillois, M. Francés y R. Misrahi, París, Garnier (Bibl. La Pléiade), 1954, 19782. (Texto en pp. 917-1044; introd., pp. 910-6; notas, pp. 1485-1511.) 7. Zac (S.), Traité politique, texto, traducción, introd. y notas por..., París, J. Vrin, 1968. 4." Traducción inglesa 169 8. Elwes (R. H. M.), Spinoza. A theological Treatise and a Political Treatise, trad., introd. y notas por..., Nueva York, 1977 (1.a ed., 1883), con bibliografía de F. Cordasco. 5° Traducción aleman 170 9. Gebhardt (C.), Abhandlung vom de C. Gebhardt, introducción B. de Spinoza: S'ámtliche Werke, to en vol. V, 1977, pp. 53-181; analítico, pp. 201-14). Staat, traducción y notas por K. Hammacher, en Hamburg, F. Meiner (texnotas, pp. 189-200; índice

I.

EDICIONES,

TRADUCCIONES

E

INSTRUMENTOS

DE TRABAJO

165

1.° Ediciones 1.

originales166

2.

Vloten (J. van) - Land (J. P. N.), Benedicti de Spinoza Opera quotquot reperta sunt, La Haya, M. Nijhoff, 4 t. en 2 vols., 1914 (1.* ed., 1982-3; 2.a ed., 1895). (Texto del Tractatus politicus, vol. I, t. 2.°, pp. 1-82.) Gebhardt (Cari), Spinoza Opera, Heidelberg, C. Winter, 4 vols., 1972 (1 • ed., 1925). (Texto del Tractatus politicus, vol. I I I , pp. 271-360. Crítica textual: pp. 421-31.)

6." Léxicos 171 10. Giancotti-Boscherini (E.),. Lexicón Spinozanum, Haya, Nijhoff, 1970.
167

2 vols., La ana-

A fin de no alargar demasiado esta lista, remitimos al lector a la Selección Bibliográfica (154 títulos) que hemos antepuesto a nuestra traducción del Tratado teológico-político, publicado en esta misma editorial. En ella se citan, aparte de Bibliografías, léxicos, ediciones y traducciones completas, monografías importantes sobre Spinoza y sobre dicho tratado, y, especialmente, de los años siguientes a su publicación. lítico. 60

165

Cfr. supra: Introducción,

I I I , y nota 160; e Indice

lítico. 168

166

Cfr. supra: Introducción, I I I , y notas 160 y 171; e Indice analítico. 169 Existe también la de A. G. Werham (1958), usada por Tierno (núm. 3, p. XXVI). 170 Muy buena traducción-edición. Datos sobre P. van den Hove, etc. 171 Cfr. por supra: La traducción de Moreau es excelente su Introducción, rigor, y el Index insustituible en obra tan compleja como concisa.

III, y

62 Atilano Domínguez 11. Moreau (P. F.) y Bouveresse (R.), Traite politique, traducción por P. F. Moreau; índice informático por P. F. Moreau y R. Bouveresse, París, Ed. Replique, 1979. Bibliografías
172

Bibliografía 24. 25. 26.

63

7° 12. 13.

Préposiet (J.), Bibliagraphie spinoziste, París, Belles Lettres, 1978. Werf (T. van der), Siebrand (H.), Westerveen (C.), A spino zistic Bibliography, 1971-1983, Leiden, Brill, 1984. Cfr. núm. 51 (bibl. española).

27.

II.

ESTUDIOS SOBRE EL TRATADO POLÍTICO Y SOBRE LA FILOSOFÍA DEL ESTADO Y DEL DERECHO EN SPINOZA

28. 29.

14.

15. 16.

17. 18.

19. 20.

21.

22. 23.

Adelphe (L.), Comment la notion de loi humaine congue par Spinoza peut-elle étre déduite de sa philosophie générale?, Nan?y, 1905. Adelphe (L.), De la notion de souveraineté dans la philosophie de Spinoza, Nan?y, 1910. Adelphe (L.), La formation et la diffusión de la politique de Spinoza. Question et hypothéses fondées sur des documents nouveaux, Rev. de Synthése Histor., 27 (1914), 253-80. Altwicker (N. = dir.), Texte zur Geschichte des Spinozismus, Darmstadt, 1971. Balibar (E.), Jus, pactum, lex: sur la constitution du sujet dans le Traité théologico-politique, Studia Spinozana, (1985), 105-42. Battelli (G.), Le dottrine politiche del Hobbes e dello Spinoza, Florencia, Landi, 1904. Battisti (G. S.), Democracy in Spinoza's unfinished 'Tractatus politicus', Journal of the Hist. of Ideas (1977), 623-34. Belaief (G.), The Relation between civil Law and higher Law. A Study of Spinoza's legal Philosophy, The Monist (1965), 504-18. Belaief (G.), Spinoza's Philosophy of Law, La Haya-París, Mouton, 1971. Bend (J. v. d.), La democrazia liberale di Spinoza, en Spinoza, 1632-77, Giom. Crit. Fil. Ital. (1977), 297-310. Spinozana

30. 31. 32. 33.

34. 35. 36.

37. 38. 39. 40. 41.

172 Remitamos, además, a la nueva revista Studia (supra, nota 150).

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sin pruebas. Francés (núm. 359/2). 2) considera que este subtítulo y el título del capítulo V I I I no son de Spinoza. de Vloten/Land (núm. pp. V. N o d e j a r í a p a s a r esta o c a s i ó n . 30) y la asocia a Ep. nuestra Introducción. 6. véase sobre esto: Freudenthal (núm. y nuestra edición la Correspondencia de Spinoza (en esta misma editorial). y a sus diferencias con Hobbes. Tratado Político3 a modo en el que se demuestra cómo se debe organizar una sociedad en la que existe un Estado monárquico. e n e l a b o r a r el Tratado político q u e . M.. a este para anteponerla. a fin de que no decline en tiranía y se mantengan incólumes la paz y la libertad de los ciudadanos 2. ya que hace decir al texto que. 75 . por los Nagelate schriften o versión original holandesa) y cives en vez de subditi. 2. así como aquella en la que gobiernan los mejores. 182-3. en que Spinoza alude a la obra. V I I I .. Tierno G. y se desconoce su destinatario. para no caer en la tiranía. pp.». 3) omite la alusión a sociedad e interpreta gobierno de los mejores por aristocracia. 2-a). M. pp. Al decir optimi (mejores: Francés traduce «élite») en vez de patricii. 1485/917. Calés (núm. q u e c o n s i d e r o m á s útil. l e a g r a d a r á m á s a u s t e d . pp. 44 y 50 (a J. J. Libertad y ciudadanos son conceptos tan centrales en esta obra como seguridad y subditos. el «editor» de esta obra abogaría por la aristocracia de Jan de Witt. que la había derribado y suplantado. d e n o e s t a r o c u p a d o en c i e r t o a s u n t o . a s a b e r . nota 442. II. 1) y de otros traductores. aquí. de autor desconocido. TTP.. D e este t r a t a d o ya e s t á n t e r m i n a d o s seis c a p í t u l o s . Se supone que es de la segunda mitad de 1676. Jelles (núm.) o puramente teórica (TP. 334/7 ss. 324/17 ss.. y q u e . pp. he c o m e n z a d o h a c e a l g ú n t i e m p o . pp. frente a la monarquía Orange. s e g ú n c r e o . Homo politicus. Aunque el subtítulo no sea de Spinoza (no lo sabemos). E l primero c o n t i e n e u n a 3 Siguiendo este criterio de las Opera posthuma (1677). en relación a TP. que fue escrita en holandés y que su destinatario era. 25. porque su contenido implicaría incoherencias manifiestas en relación con la doctrina efectiva de la obra. XI. Meinsma dice. no vemos tales incoherencias ni tergiversaciones. lo cual no es correcto (cfr. y la alusión a mejores (sustituida en el título del capítulo V I I I por «patricii»!) puede ser irónica (cfr. ponemos esta carta (Epístola 84) como prólogo al tratado. etc. libertas en vez de securitas (término usado. De ella tomamos los epígrafes de los seis primeros capítulos. pp. 185. con certeza. L e d o y sinc e r a m e n t e las gracias p o r el i n t e r é s t a n e s m e r a d o q u e por m í d e m u e s t r a . «es preciso instituir una sociedad de régimen monárquico y también. 74/15 ss. 392-4 y 413. (núm.CARTA DEL AUTOR A UN AMIGO que muy bien puede servir de prólogo. 181). Jelles). 74 2 Querido amigo: Su g r a t a c a r t a m e h a s i d o e n t r e g a d a ayer. 4) tergiversa el sentido. a sugerencia suya. como si bastara organizaría de cualquier manera. 2.

el deseo o cupiditas (E. explícitamente. como vicios en los que caen los hombres por su culpa. 1. 3) en acción y pasión (Ib. 1). tan sólo pudo ejecutarlo hasta el final de la aristocracia.. pp. 117 y cap. etc. a medio camino entre la utopía de Moro y las trampas de Maquiavelo. 2. En el presente tratado. pp. p. que se debe mantener la ambigüedad del término afecto. prop. determina qué asuntos políticos dependen del gobierno de las potestades supremas..). III.. 56-9 y V. Por otra parte. XX. pp. impedido por la enfermedad y arrebatado por la muerte. 3: actiones-passiones). identifica afecto con pasión. Los filósofos conciben los afectos 5. cfr.76 Tratado político Capítulo I [Del método] 4 especie de introducción a dicha obra. Creemos.. el afecto básico. def. Spinoza emplea 34 veces el término affectus y sólo una passiones. 3). III. Está claro cuál era el plan del autor. estoy dedicado al capítulo séptimo. sino que divide el primero (affectus: E. del derecho de las supremas potestades. Nic. de los 78 u 80 sentimientos que describe la Etica (lista en núm. III. 6. por fin. cfr. af. dem. esc. prop. Por eso suelen reírse o quejarse de 4 En este capítulo introductorio y metodológico. cuál es el fin que la sociedad puede considerar como último y supremo. a las leyes y a otras cuestiones particulares concernientes a la política. esc. y el sexto. núm. quatenus ex data quacumque eius constitutione determinata concipitur ad aliquid agendum» (E. se mencionan aquí unos 44 y algunos indu- 77 . Actualmente. 56. que siga usted bien. Spinoza se sitúa. cor. def. I. Después pasaré al Estado aristocrático y al popular y. 9. Y sin más. relativos al orden de una monarquía bien organizada. 298-9) que del realismo pragmático de Aristóteles (Et. § 1. del racionalismo de Hobbes ( Leviatán. el segundo trata del derecho natural. es esencialmente activo: «cupiditas est ipsa uniuscuiusque essentia seu natura. el tercero. del cual derivan todos los demás. acciones y pasiones. 4. 1563-6). en el que demuestro de forma metódica todos los miembros del precedente capítulo sexto. 182. cuyos conflictos soportamos. de qué forma debe ser organizado el Estado monárquico para que n o se deslice hacia la tiranía. ap. el quinto. el cuarto. prop. 273/26-274/2. y def. como comprobará el mismo lector. pues. creemos nosotros. pero. Tanto más cuanto que. Y más lejos.

187. 29 (de H. audatia. securitas. commiseratio. pp. laus. Agustín. Moreau (núm. aunque Spinoza defina el término en ese sentido. c u a n d o son guiados p o r el m i e d o más q u e p o r la razón. que se remonta a Cicerón: De re publica. luxuria. en el sentido de obediencia o culto interno a Dios. Peña (núm. vol. cfr. 8 La expresión «regendae reipublicae» podría traducirse también por «administrar los asuntos públicos». 12-3 y 17. y Appuhn (núm. 11). IV. y también Machado (núm. I. 9 Texto tomado de Tácito. sin e m b a r g o . Político. 530b y nota. .78 Capítulo I Del método 79 ellos. 186). cuya eficacia ha d e m o s t r a d o u n a larga experiencia y q u e los h o m bres s u e l e n e m p l e a r . pp. 6 v 18-21. 2. misericordia. cfr. consternatio. y 10. XIX. dablemente activos. indignatio. h a y a n escrito u n a sátira. honestas. c u a n d o h a n a p r e n d i d o a alabar. a quien suele seguir Tierno Galván (núm. 32. ya q u e . como en el latín clásico. es decir. 324). E n consecuencia.). a que éste sería su sentido en Etica. Francés (núm. p. p. Platón. y lleva consigo. § 2. pietas. 177). honor. vindicta y vituperium.. República. 165/13 ss. al poder estatal o poder supremo con la expresión «summae potestates» o «summa potestas». e n t r e t o d a s las ciencias q u e se d e s t i n a n al u s o . la experiencia les ha e n s e ñ a d o q u e h a b r á vicios m i e n t r a s haya h o m b r e s 9 . XIV. 188). n o c a b e d u d a q u e esos políticos h a n escrito sobre los t e m a s políticos con m u c h o más acierto q u e los filós o f o s . argumenta M. 2 ss. de quien traduce M. IV. las más de las veces. humilitas. L o s políticos. 275/24 ss. 5. esc. 11 Tanto Gebhardt (núm. I. 1. Spinoza se refiere. teológico-politico (ver Indice analítico en núm. Agustín: De civitate Dei. 180). pp. también le da el senlulo de Estado organizado (TP. 6. 51. Y. etimológico (III. creen hacer u n a o b r a divina y alcanzar la c u m b r e de la s a b i d u r í a . gloria. 1450/ 602. efectivamente. sino o t r a . Tomás. E n e f e c t o . tristitia. 3). 279/ 60) sólo. Oldenburg). contemptus. cfr. 11). 4). 177). sino c o m o ellos quisieren q u e f u e r a n . Y así. ambitio. criticarlos o (quienes q u i e r e n aparecer m á s santos) detestarlos. u n a n a t u r a l e z a h u m a n a q u e n o existe en p a r t e alguna y a v i t u p e r a r con sus dichos la q u e r e a l m e n t e existe 6 . Se e s f u e r z a n . Por lo demás. 41) como en el T. en prevenir la malicia h u m a n a m e d i a n t e recursos. 3 y V. santos. II. 284/20 ss. pese a que J. Historias. II. ap.cree descubrir cierto resplandor de sus ideas en el Tratado teológico-politico.). benevolentia. conciben a los h o m bres n o c o m o son. Ello se debe. id est rem populi». 9) y Moreau (núm. que no recoge en absoluto el término moralidad. dolor. etc. ira. hacia la patria). q u e o debería ser considerada c o m o u n a q u i m e r a o sólo podría ser i n s t a u r a d a en el país de U t o p í a o en el siglo d o r a d o de los p o e t a s . aversio. spes. He aquí la lista: aemulatio. cupiditas. una carga de afecto y reverencia (hacia los padres. p u e s . 6 Con varias de estas expresiones (vicio. 80. Calés (núm. II. q u e los p a r t i c u l a r e s d e b e n o b s e r v a r . a los teólogos. No obstante. avaritia. según. Spinoza parece aludir y criticar la idea cristiana de que el desorden de las pasiones es consecuencia del pecado original: cfr. laetitia.. desiderium. como Francés (núm. VIII.. 2). I. 95. 37. 48: «rem publicam. Pero «regere» parece apuntar a una función más personal y menos material. y se juzga q u e son m á s bien hábiles q u e sabios. s o b r e t o d o . c o m o se cree q u e . 7 Spinoza alude claramente a la obra de T. D e ahí q u e . culpa. crudelitas. 6. 21. Ep. caps. se considera q u e n a d i e es m e n o s i d ó n e o p a r a g o b e r n a r el E s t a d o 8 q u e los teóricos o filósofos. V. en vez de u n a ética y q u e n o h a y a n i d e a d o j a m á s u n a política q u e p u e d a llevarse a la práctica. F. 713b-14a. Leyes. 5). 22 y 24. tanto en la Etica (IV. 6. invidia. ebrietas. p. libido. Rousseau. ya q u e éstos creen q u e las s u p r e m a s p o t e s t a d e s 10 d e b e n a d m i n i s t r a r los a s u n t o s públicos según las m i s m a s reglas de la p i e d a d 11. timor. P e s e a ello. 2c. 523a. 6). C o n ello. IV. Moro. superbia. En otro sentido: P. I. ver nota 1. Contrat social (núm. pp. III. metus. teológico-politico (ver Indice analítico de nuestra traducción en núm. esc. todos ellos traducen así dicho pasaje. 3. 10 Al igual que en T. vierten la expresión «pietatis regulae» sustituyendo el término piedad por moralidad. odium. la teoría política es la más alejada de su práctica. E f e c t i v a m e n t e . que tenía en su biblioteca. Sto. el término pietas va asociado a religión. p.. c o m o t o m a r o n la experiencia p o r m a e s t r a . favor. m á s q u e a ayudarles.. 4). 270-4. fortitudo. 678-9. de diversas f o r m a s . se cree q u e se dedican a t e n d e r t r a m p a s a los h o m b r e s . Sobre «el siglo dorado de los poetas». p. también nquí. gaudium. Freudenthal (núm. p o r el c o n t r a r i o . parecen o p o n e r s e a la religión y. Be civitate Dei. S. allí d o n d e n o hacía f a l t a alguna 7 . no e n s e ñ a r o n nada q u e se a p a r t a r a de la práctica. amor. Theologiae.

V. se aleja aquí de Francés. también son necesarias y tienen causas bien determinadas. cuando me puse a estudiar la política. frente a esa actitud. Triunfa sin duda en el artículo 14 Sobre la asociación. Los hombres. y el que sale victorioso.. mediante las cuales intentamos comprender su naturaleza. llegan a enfrentarse y se esfuerzan cuanto pueden por oprimirse unos a otros. p. en efecto. TTP. y no «formes concevables d'organisation en nation». astutos o sagaces I3 . D e donde resulta que. esc. véase nota 54. tal como lo hemos demostrado en nuestra É tica. el odio. 166/9 ss. 3. 353/8 ss. la gloria. P o r q u e es cierto. son de tal índole que les resulta imposible vivir fuera de todo derecho común. prefacio. P o r eso. n o como vicios de la naturaleza humana. X. Y así. 151 ss. P o r mi parte. I I I . § 5.. el trueno y otras cosas por el estilo a la naturaleza del aire. están más inclinados a la venganza que a la misericordia. esc. 1. Hasta el punto que yo n o creo que podamos excogitar algo sobre este tema. apéndice. Pues.. estoy plenamente convencido de que la experiencia ha revelado todas las formas de regímenes 12 que se pueden concebir para que los hombres vivan en concordia. derlas. E. Y. pp. la tempestad. Así. por su propia constitución. sino demostrar de forma segura e indubitable o deducir de la misma condición de la naturaleza humana sólo aquellas cosas que están perfectamente acordes con la práctica. P o r otra parte.p 296/32 ss. sino en enten12 La expresión latina «omnia civitatum genera» es traducida por Calés (siguiendo a Appuhn) por «todas las clases de ciudades». sin embargo. pp. además. me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas. y que aprueben lo que uno aprueba y repudien lo que u n o repudia. I I I . = Meyer. del que Spinoza poseía las obras. 2 ss. IV.. nosotros hemos demostrado que esta enseñanza ejerce escaso poder sobre los afectos. y el alma goza con su conocimiento verdadero lo mismo que lo hace con el conocimiento de aquellas que son gratas a los sentidos 14. aunque todas estas cosas son incómodas. Pero hay varias formas de realismo (ver nota 4). en cambio. que defienda el derecho del o t r o como el suyo propio. pues traduce por «formas de organizar una República». y.. se gloría más de haber perjudicado a otro que de haberse beneficiado él mismo 15.81 Capítulo I Del método 81 § 3. . los derechos comunes y los negocios públicos han sido organizados y administrados por hombres de agudísimo ingenio. 15 Spinoza resume aquí la dinámica de los sentimientos. pp. Etica. 274/18 ss. pp. es decir. así como los medios por los que la multitud debe ser dirigida o mantenida dentro de ciertos límites. Sobre nuestra traducción de «civitas». TP. la ira. 7. 132 ss. que pueda resultar útil a la sociedad en general y que n o haya surgido alguna vez por casualidad o que no lo hayan descubierto los hombres que se ocupan de los asuntos públicos y velan por su propia seguridad. 14. como todos desean ser los primeros. Y aunque todos están persuadidos de que. 74 ss. como son el amor. el frío. 1-32 y IV.. Tierno. I. todo el m u n d o desea que los demás vivan según su propio criterio. descrita en la Etica (III. no haya sido ensayado y experimentado. a fin de investigar todo lo relativo a esta ciencia con la misma libertad de espíritu con que solemos tratar los temas matemáticos. la religión enseña que cada u n o ame al prójimo como a sí mismo. I. II.). que sea compatible con la experiencia o la práctica y que. § 4. compadecen a quienes les va mal y envidian a quienes les va bien. la envidia.. pp. sino como propiedades que le pertenecen como el calor. 35.. 31. 30. la misericordia y las demás afecciones del alma.. 127 ss. 13 Esta clara alusióíi al «acutissimus Machiavellus» (cfr. Ep. 189 ss. pp. y que va de la envidia y la ambición a la guerra de todos contra todos (cfr. de la experiencia con el rigor matemático en el estudio de las pasiones: PPC. apunta la idea de que el realismo político se orienta a la seguridad. no me propuse exponer algo nuevo o inaudito. I. que los hombres están necesariamente sometidos a los afectos. Y por eso he contemplado los afectos humanos. pues. 226 ss. casi no se puede creer que podamos concebir algo. en Spinoza.).

donde los hombres no se relacionan unos con otros.: «via. Appuhn (núm. Sobre todo esto véase I I I . no puedan sentirse inducidos a ser desleales o a actuar de mala fe. es extremadamente arduo 17. 42. no será en absoluto estable. a la vez. .83 Capítulo I Del método 83 de muerte. para que pueda mantenerse. sus asuntos públicos deben estar organizados de tal modo que quienes los administran. las causas y los lundamentos naturales del Estado no habrá que extraerlos de las enseñanzas de la razón. 73. o en los templos. es decir. 188). un Estado 18 cuya salvación depende de la buena fe de alguien y cuyos negocios sólo son bien administrados. 36-7. 41. 11. pp. Francés (núm. E n efecto. esc. la constitución política (ver nota 54). Parece comportar tres elementos: la estructura política o constitución = status civilis (ver notas 19 y 54). si quienes los dirigen. mientras que la virtud del Estado es la seguridad. además. esc.. M. § 7. que Tierno (núm. D e ahí que quienes se imaginan que se puede inducir a la multitud o a aquellos que están absortos por los asuntos públicos. Pues para la seguridad del Estado no importa qué impulsa a los hombres a administrar bien las cosas. esc. IV. el conjunto de individuos asociados o ciudadanos = cives y civitas (ver notas 12 y 54) y los asuntos públicos = res publicae o respublica (ver notas 8 y 54). a que vivan según el exclusivo mandato de la razón. 1. Moreau (núm. con tal que sean bien administradas. Se trata de matices. tanto si se guían por la razón como por la pasión. 3) simplifica en «sociedad civil». puesto que todos los hombres. 6) «société organisée». que el camino que enseña la razón. 16 Sobre la impotencia de la religión sobre las pasiones. Pero creemos que el «status civilis» añade a la civitas el carácter de firmeza o segundad estructural. que la razón tiene gran poder para someter y moderar los afectos. ex parte saltem». quieren hacerlo con honradez. perardua». cfr. § 6. la libertad de espíritu o fortaleza es una virtud privada. mente. pero hemos visto. 4. sino que deben ser deducidos de la naturaleza o condición común de los liombres.: «si non absolute. V. pero no en el Palacio de Justicia o en la Corte Real. se unen en todas partes por costumbres y forman algún estado político 19. 6. 5). 1). imperium designa en esta obra (al igual que en el T. a quien nigue siempre Calés (núm. 1491/921. 18 Como bien indica M. sueñan con el siglo dorado de los poetas o con una fábula. y lo mismo hace. en español por estado civil. tampoco por Estado.. traduce «statut civil». Finalmente. cuando la enfermedad ha vencido incluso a los afectos y el hombre yace inerme. donde sería sumamente necesaria 16. p. Francés (núm. Por consiguiente. sean bárbaros o cultos. Es lo que he decidido llevar a cabo en el capítulo siguiente. V. ya que es un aspecto de éste (ver III. Etica.. teológicopolítico) el Estado como sociedad organizada y como poder supremo. 1). por norma. Etica. 17 Cfr. H e m o s demostrado. 4). esc. P o r el contrario.

si fuera algún otro poder creado. la injusticia y. 274/14 ss. 6 y 10. esc.. pp. XVI. I. Pues. por derecho natural entiendo las mismas leyes o reglas de la naturaleza conforme a las cuales se hacen todas las cosas. pp. IV. he decidido explicar de nuevo aquí esos conceptos y demostrarlos apodícticamente 21. Cualquier cosa natural puede ser concebida adecuadamente. prop. pp. por tanto. Esto no sólo es válido. y (32). TTP. no es sino el mismo poder de Dios. teológico-politico. § 2. § 1. como Dios tiene derecho a t y el derecho de Dios n o es otra cosa que su mismo poder. XVI. según creemos. tampoco se puede deducir que continúen existiendo. lo hace con el máximo derecho de la naturaleza y posee tanto derecho sobre la naturaleza como goza de poder 24. Pero para que quienes lean este tratado. puesto que su Cfr. 189/30 ss. IV. A partir del hecho de que el poder por el que existen y actúan las cosas naturales. pp. considerado en cuanto absolutamente libre. TTP. ax. II [Del derecho natural] Del derecho natural 85 esencia ideal es la misma después que comenzaron a existir que antes. a las cosas naturales. 3. 21 20 § 3. etc. para el estado natural. el cual es absolutamente libre 23. con facilidad qué es el derecho natural.Cap.. Por consiguiente. 22 Cfr. En contra de lo que algunos propugnan. II. 84 . tampoco se puede derivar la perseverancia en la misma. I. es el mismísimo poder de Dios.. Cfr. prop. la justicia. 189-90. I. sino que el mismo poder que necesitan para comenzar a existir. Por consiguiente. el mismo poder de la naturaleza. tanto si exis. por tanto. pp. De donde se sigue que el poder por el que existen y. E. la libertad humana 20.. no es distinto del mismo poder eterno de Dios. sino que el mismo poder que necesitaría para ser creado él mismo. TTP. pp. político no rompen con la doctrina de la Etica y del T. en fin. lo necesitan también para continuar existiendo. 241 ss. y en nuestra Etica hemos explicado qué es el pecado. no tengan que buscar en otros cuanto es imprescindible para su comprensión. todo cuanto hace cada hombre en virtud de las leyes de su naturaleza. Spinoza tiene conciencia de que las ideas de su T. D e ahí que. pp.23 10. Ya que el poder por el q u e existe y actúa cada cosa natural. comprendemos. se sigue que cada cosa natural tiene por naturaleza tanto derecho como poder para existir y para actuar. Etica. pp. CM. 2. 189/22-30. así como n o se puede deducir de la definición de las cosas naturales que comiencen a existir. XVI. así como de su esencia no se puede derivar el comienzo de su existencia. actúan las cosas naturales. es decir. 269/20 ss. 37. Así pues. 11. sino también para el estado político. lo necesitaría también para continuar existiendo 22. D e ahí que el derecho natural de toda la naturaleza y. el mérito. n o podría conservarse a sí mismo ni tampoco.te como si no existe. sino que la completan. Pues. E n nuestro Tratado teológico-politico hemos tratado del derecho natural y civil. 12. por lo mismo. VI. 57-8. 82/ 26 ss. § 4. PPC. 24-26. de cada individuo se extiende hasta donde llega su poder. 24 Cfr. pues.

. Como. Ahora bien. Santo Tomás. cfr. a que alude expresamente nuestro texto. es una parte de la naturaleza. en absoluto. Eglogas. sin embargo. 4) vierte literalmente al primero y Tierno Galván (núm. alma-sustancia (espiritual?) y libre. 190/13 ss.. Ep. ya p o r el solo deseo. no obstante. II. ya se guíe por la razón. a él que era la más excelsa de las criaturas inteligentes.no podemos dudar en absoluto que. la idea de libertad de indiferencia. 220/14. 21 (Sp. como es habitual.). sea sabio o ignorante. y si gozaba de sano juicio y de una naturaleza íntegra. lisa crítica lleva implícita la de la creación inmediata (Santo Tomás).86 Capítulo II Del derecho natural 87 § 5. sino más bien pasiones humanas. en cuanto es considerado como propio del género h u m a n o . debe ser atribuido al poder de la naturaleza en la medida en que éste puede ser definido por la naturaleza de este o de aquel hombre. van Blijenbergh sobre el sentido de la libertad y responsabilidad humana. 65: «trahit sua quemque voluptas». en efecto. Porque. cayera? Claro que dicen que f u e engañado por el diablo. interpreta: «en pleine connaissance de cause et pureté d'intention». CM. en virtud del derecho natural 26. sino por cualquier tendencia por la que se determinan a obrar y se esfuerzan en conservarse 25. 29 Texto de Virgilio. Manteniendo el vocabulario tradicional. Pues. Por lo demás. Summa contra Gentes.. 23 (Sp. si la naturaleza humana fuera de tal condición que los hombres vivieran conforme al exclusivo precepto de la razón y no buscaran ninguna otra cosa. creen que los ignorantes más bien perturban que siguen el orden de la naturaleza. le volvió tan loco. Spinoza critica. TTP. pp. 12. Pues. 20 (de Bl. lodos se guiarían por la razón y ordenarían sabiamente su vida. cada cosa se esfuerza cuanto puede en conservar su ser. 149/10 ss. XVI. TTP. pp. pp. en realidad. XVII. ya en esa obra. 111/14 ss.). pp. pp.. Sostienen. si también el primer hombre tenía potestad tanto para mantenerse en pie como para caer. Calés (núm. 5) traduce literalmente: «ayant savoir et prudence». Pero los hombres se guían más por el ciego deseo que por la razón. esto no sucede así. TTP. como para que quisiera ser mayor que Dios? Cfr. y todo aquello por lo que cada individuo es determinado a actuar. En este mismo contexto. Pero ¿quién f u e el que engañó al mismo diablo? ¿Quién. IV. II. pp. pref. Reconozco. 26 25 un Estado dentro de otro Estado 27. no son acciones. que posee un poder absoluto para determinarse y para usar rectamente de la razón 28. por otra parte. XVI. 127/ 11 ss. 193/2. II. cuando afirman que la causa de tal impotencia es un vicio de la naturaleza humana o el pecado que tuvo su origen en la caída del primer hombre. entonces el derecho natural. que aquellos deseos que no surgen de la razón. sin duda.. tanto éstos como aquéllos son efectos de la naturaleza y explican la fuerza natural con la que el hombre se esfuerza en conservarse en su ser. pp. y conciben que los hombres están en la naturaleza como Cfr. sino que cada uno es arrastrado por su propio placer 29. insisto. y por lo mismo su poder natural o su derecho no debe ser definido por la razón. § 6.. Cfr. sino que es creada inmediatamente por Dios y que es tan independiente de las demás cosas. 277/12 ss. 6). Pero.).. Por tanto. 137/11 ss. 3) al segundo. enseña hasta la saciedad que no está en nuestro poder tener un alma sana más que tener un cuerpo sano. no actúa sino en conformidad con las leyes o reglas de la naturaleza. es decir ( por el § 4 de este capítulo). pp. 87.. tampoco los teólogos resuelven esta dificultad. aunque bajo una perspectiva religioso-moral (ver § 6). 27 28 . La experiencia. es luminosa la discusión con W. 280/32 ss. Puesto que el hombre. M. 275/25 ss. como aquí tratamos del poder o derecho universal de la naturaleza. que el alma humana no es producida por causas naturales. pp. vendría determinado por el solo poder de la razón. 30 El texto dice: «sciens prudensque». E. no podemos admitir diferencia alguna entre los deseos que surgen en nosotros de la razón y aquellos que proceden de otras causas. si estuviera igualmente en nuestras manos vivir según las prescripciones de la razón que ser guiados por el ciego deseo. a ciencia y conciencia 30. ¿cómo p u d o suceder que. Francés (núm. Appuhn (núm. Muchos. 131/3 ss.

Este tema provocó la discusión con Blijenbergh: Ep. 83/2 ss. y. pp. f u e necesario que conservara su mente sana. cuanto nos parece ridículo. se da por supuesto que tuvo tal potestad. entiende y o b r a con absoluta libertad. 177). ni a los odios. sobre la interpretación que hace Spinoza de la historia del pecado de Adán: TTP (núm. § 8. también obra en virtud de esa misma necesidad. Por consiguiente. dado que la naturaleza no está encerrada dentro de las leyes de la razón humana. que no está en p o t e s t a d de cualquier h o m b r e usar siempre de la razón ni hallarse en la cumbre de la libertad h u m a n a . sino que estuvo. 61/26 ss. bajo la cual t o d o s los hombres nacen y viven la mayor parte de su vida. 63/12 ss. cuanto s u p o n e impotencia en el hombre. 278/23 ss. 84/12 ss. 39. pp. pp. Y p o r eso mismo t a m b i é n . nota 6. ni al engaño.). hay que confesar q u e el primer hombre no tuvo la potestad de usar r e c t a m e n t e de la razón. que obra con absoluta libertad 32. como nosotros. ni absolutamente a nada de cuanto aconseje el apetito. Dios. esc. 32 Sobre el concepto spinoziano de libertad divina y humana. Cuanto más libre consideramos. 88/593/16 (Sp. que t a n sólo buscan la verdadera utilidad y la conservación d e los hombres. 1-2. II. I. absurdo o malo en la naturaleza. n a d i e lo puede negar. § 7.. cuanto intenta hacer y hace uno cualquiera. P o r t a n t o . porque necesariamente se esforzó c u a n t o p u d o en conservar su ser y su alma sana. y cuya necesidad es lo único que determina todos los individuos a existir y a obrar de una f o r m a fija. sea sabio o ignorante. pues. sino tan sólo en cuanto tiene potestad d e existir y de obrar según las leyes de la naturaleza h u m a n a . . se debe a que sólo conocemos parcialmente las cosas y a que ignoramos casi por completo el orden y . que era cuerdo y dueño de su voluntad. ni a la ira. no obstante. esc. notas 22 y 28. supra. de la que el h o m b r e es una partícula. Sobre el tema del «mens sana in corpore sano» (II. Efectivamente. Ep. como concederá sin dificultad todo aquel que n o c o n f u n d a la libertad con la contingencia. lo intenta y lo hace con el máximo derecho de la naturaleza. cfr. como los demás i n d i v i d u o s . y su p r o p i o ser? ¿Quién pudo.88 Capítulo II Del derecho natural 89 ¿Es que no se esforzaba. 17. por otra parte. no se opone a las riñas. sin embargo. q u e se orientan al orden eterno de toda la naturaleza. 19. conseguir q u e el mismo primer hombre. cada uno se esfuerza siempre cuanto puede en conservar su ser. Pues n o cabe duda que Dios o b r a con la misma libertad con que existe. entienda y obre por necesidad de su naturaleza. Nada extraño. esc.. no prohibe sino lo que nadie desea y nadie puede. Concluimos. cuanto más libre concibiéramos al hombre. podemos afirmar que p u e d e n o usar de la razón y elegir lo malo en vez de lo b u e n o . s o m e t i d o a las pasiones 31. por tanto. 66/1 ss. la libertad es una virtud o perfección. que tenía una mente sana. E. V. menos 31 Sobre el tema de las pasiones en el cristianismo: cfr. P o r consiguiente. debería derivarse de que el h o m b r e posee u n a voluntad libre.. que existe. y que. cfr. De donde se sigue que d derecho y la n o r m a natural. Q u e el hombre. p o r conservarse a sí mismo. y 32-33. al h o m b r e . cuanto podía. etc. más forzados nos veríamos a afirmar q u e es necesario que se conserve y que sea cuerdo. 18.la coherencia de toda la naturaleza y a que queremos que todo sea dirigido tal como ordena nuestra razón. es decir.). Ahora bien. (Bl. La realidad. Y como cada u n o goza de tanto der poder posee. pp.. y. fuera seducido y se dejara embaucar? P u e s . si t u v o la potestad de usar rectamente su razón. 278/2 ss. si alguna diferencia cupiera concebir aquí. E. y no p u d o ser engañado. por tanto. pues.). De ahí que n o cabe decir que el h o m b r e es libre. no puede ser atribuido a la libertad. Pues. 48-9. pp. sino que se rige por infinitas otras.. es necesario que exista. 7. porque puede no existir o porque p u e d e n o u s a r de la razón. a existe en virtud de la necesidad de su naturaleza. Pero consta por su misma historia q u e esto es falso. A h o r a b i e n . 6. se esfuerce cuanto puede en conservar su ser.. n o p u d o ser engañado. 37/19 ss.

35 Así como Platón concebía la vida humana individual. llega a considerar. 62/19 ss. en la justa m e d i d a en q u e el alma puede ser engañada p o r o t r o . pp. pp. podía o m i t i r o al revés. p o r derecho natural. p u e d e vivir según su propio ingenio 34. pp. en cambio. no es tal respecto al orden y a las leyes de toda la naturaleza. . P u e s la libertad (como hemos mostrado en el § 7 de este capítulo) no suprime. E. 2. n o h a cedido realmente su derecho. Tierno (núm. 247/24 ss. 6). 4) dice: «sólo da su palabra». II. 369 de. el otro sigue siendo jurídicamente autónomo 35. § 10. 440e-la). según su propio criterio. XVI. en c u a n t o así lo hace. si quien. sino que sólo ha dado su palabra 37 . IX 14. 1 y 9). Calés (núm. 33 Cfr. y en cuanto. 34 Las expresiones del derecho romano. V I I I . es d e t e r m i n a d o a obrar por causas que p u e d e n ser adecuadamente c o m p r e n d i d a s por su sola naturaleza. cfr. XVI. d a d o q u e el poder humano debe ser valorado. I. 194/ 26 ss. Tierno (num. p o r q u e . ap. al h o m b r e en m a n t o se guía p o r la razón. X. se convence de que debe r o m p e r la p r o m e s a y por derecho natural (por el § 9 de este capítulo) la romperá 38 . quien lo tiene preso o quien le quitó las armas y los medios de defenderse o de escaparse. Se sigue. sino que p r e s u p o n e la necesidad de actuar 36. y que es jurídicamente a u t ó n o m o en tanto en cuanto p u e d e repeler.. sin restricción alguna. Calés (núm. sólo posee su cuerpo. 190/30 ss. Francés (núm. 6. donde Appuhn (núm. 38 La misma idea sobre la fidelidad a las promesas: TTP. CM. 3) traduce literalmente a M. cfr. sino tan sólo de la nuestra 33. «alterius juris» y «sui juris» traducen. Nicómaco. q u e de la promesa hecha se le siguen más perjuicios q u e ventajas. p o r la q u e u n o se comprometió tan sólo de palabra a hacer esto o aquello que. traduce el segundo término por «independiente». según el modelo de las clases sociales ( Rep. § 1 1 . 81/25 ss. pero no su alma. y Aristóteles concebía las formas de gobierno según el modelo de las relaciones familiares (Et. § 12. en general.. § 9. de d o n d e se sigue q u e el alma es p l e n a m e n t e a u t ó n o m a en t a n t o en c u a n t o p u e d e usar rectamente de la razón. n o t a n t o por la r o b u s t e z del cuerpo cuanto p o r la fortaleza del alma. TTP. P u e s quien tiene la p o t e s t a d de r o m p e r la promesa. 37 El texto dice: «verba tantum dedit». IV. 1.. I. toda fuerza y vengar todo d a ñ o a él inferido. además. tan p r o n t o desaparezca ésta o aquél. Q u i e n tiene a o t r o bajo su potestad de la primera o la segunda forma. en pasado: «a seulement donné des paroles». 36 Sobre esta idea de libertad como poder de guiarse por u obedecer a la razón. en cambio. sólo manliene su valor m i e n t r a s no cambie la v o l u n t a d d e quien hizo la promesa. La promesa hecha a alguien. aunque éstas le d e t e r m i n e n necesariamente a o b r a r . la idea griega de «heteronomía» y «autonomía». es su p r o p i o juez. P o r eso mismo llamo libre. TTP. ha hecho suyos t a n t o su alma como su cuerpo. Francés (núm. menos expresivo en español que en francés. en términos jurídicos. pp. Así p u e s . pp. 5) por «depende de sí mismo». aunque sólo mientras persista el miedo o la esperanza. correcta o falsamente (pues equivocarse es h u m a n o ) . 4) desvirtúa el sentido. Más a ú n . 3). Spinoza se sirve del modelo alma/cuerpo para hablar de la relación del poder estatal con el cuerpo social (III. y correspondencia con Blijenbergh (notas 26 y 31). quien lo tiene de la tercera o la cuarta f o r m a . siguiendo a M. q u e cada individuo depende jurídicamente de otro en t a n t o en c u a n t o está bajo la potestad de éste. o quien le i n f u n d i ó miedo o lo vinculó a él mediante favores. 5) decía. T a m b i é n la facultad de juzgar p u e d e p e r t e n e c e r jurídicamente a o t r o .. 5. 6): «no ha comprometido más que palabras». XVI. 4-5). pues. de tal suerte que prefiere complacerle a él más que a sí mismo y vivir según su criterio más que según el suyo propio. Sobre el mal. con t o d o derecho. Tiene a otro bajo su potestad. I I I . al traducir el «releve de lui-méme» de Appuhn (núm. se sigue que son autónomos en s u m o grado quienes poseen el grado máximo de inteligencia y más se guían p o r ella.90 Capítulo II Del derecho natural 91 es que aquello que la razón dictamina que es malo.. 10.

3. cada individuo es autónomo mientras puede evitar ser oprimido por otro. Posee este derecho. tienen más poder juntos y. sin la ayuda mutua. p. Pues no cabe duda que uno tiene tanto menos poder y. los hombres son enemigos por naturaleza. los escolásticos quieren decir que el hombre es un animal social. III. tanto menos derecho. 18. 283/15 ss. quien. 270. XVIII. más derecho tienen lodos juntos. apenas si puede ser concebido. puesto que su garantía de éxito es nula. más que en una realidad. 2. Si dos se ponen m u t u a m e n t e de acuerdo y unen sus fuerzas. pp. pp. porque en el esi ido natural los hombres apenas pueden ser autónomos. por tanto. Política. F. que el derecho natural... no tengo nada que objetarles 41. 4c. Etica.. I. I. por tanto. Th. 6.. II. por unánime acuerdo 43. y que. sino también fortificarse y repeler toda fuerza. pp. esc. en el estado natural. la envidia o cualquier afecto de odio. está explícita en esta expresión: «communi consensu» y otras similares (II. XVI. 284/33 ss. consiste en una opinión. no. Leviatán (núm. como si fueran una sola mente (cfr. Santo Tomás. 40 Cfr. 21. Esa unión es mucho más íntima y poderosa que una simple cesión de derechos. Locke. IV. 96. 41 . notas 35 y 39. Ahora bien (por el § 9 de este capítulo). que es propio del género humano. S. los hombres apenas si pueden sustentar su vida y cultivar su mente. 2. XVII. fuera del que le otorga el derecho común. es cierto (por el § 13 de este capítulo) que cada uno de ellos posee tanto menos derecho cuanto los demás juntos son más poderosos que él. 35. 193/11-195/34. si justamente por esto. IV. 326/19. 177). Ensayo sobre el gobierno civil. 13. el máximo enemigo es aquel al que tengo más que temer y del que debo guardarme más 40. por lo general (como dijimos en el § 5 del capítulo precedente). Hobbes. pp. implícita en la idea misma de paz [véase nuestra traducción del TTP (núm. también más derecho sobre la naturaleza que cada uno por sí solo. § 17. 282/2. cfr. Hobbes. Nic. Leviatán (núm. 191/33 ss. p. 224. I I I . § 14. pp. 9. Pues (por el § 13 de este capítulo). p. de forma que puedan vivir según el común sentir de todos. 182). que puedan habitar y cultivar. 13. Añádase a ello que. pues. Y como los hombres. l. no es derecho alguno. supra.92 Capítulo II Del derecho natural 93 § 13. II. J. La sociedad surge cuando existen derechos comunes en virtud de la unión de todos.. De legibus. 43 La idea de pacto. 1. están por naturaleza sometidos a estas pasiones. en la medida en que el derecho humano natural de cada individuo se determina por su poder y es el de uno solo. Y. 14. 42 Cfr. 7.. Y cuantos más sean los que estrechan así sus vínculos. 1253a. Et. 3. supra. y es inútil que uno solo pretenda evitarlos a todos. IX. está Cfr. Allí d o n d e los hombres poseen derechos comunes y todos son guiados como por una sola mente. p. Aristóteles.). pp. sin restricción alguna. E n la medida en que los hombres son presa de la ira. pp. 16. nota 335] y de «una mente» (nota 42). para mí. 228. § 14. 287/9. En sentido opuesto. como en el TTP. P o r eso mismo. pp. esc. cuanto más razones tiene de temer. tiene que cumplirlo o (por el § 4 de este'capítulo) puede ser forzado a ello 42. que ese tal no posee realmente sobre la naturaleza ningún derecho. Véase nota 43. sino allí donde los hombres poseen derechos comunes. 266. nota 15. De donde se sigue que. V I I I . por otra parte. más derecho tendrán todos unidos 39. 331/28. 286/6 ss. de suerte que no sólo pueden reclamar tierras. 281/1. es decir. Concluimos. hay que temerlos tanto más cuanto más poder tienen y por cuanto son más perspicaces y astutos que los demás animales. 182). 19. 5. Suárez. suele denominarse Estado. § 16. 39 Desde este párrafo se introduce la idea de poder estatal como suma y no como transferencia de poderes. Este derecho que se define por el poder de la multitud. cuanto se le ordena por unánime acuerdo. Pues. pp. E.. § 15. son arrastrados en diversas direcciones y se enfrentan unos con otros. cuantos más sean los que así se unen.

47 Sobre la idea de obediencia. es decir. § 20. en fin. 190/32 ss. mientras q u e obediencia es la voluntad constante d e ejecutar lo que es b u e n o según derecho y que. sino el número (VIII. juzga c o m o tal. en este punto. X V I I . I. pues. d e b e ser puesto en práctica 47 . 194 ss. a complacer a otro ni a considerar b u e n o o m a l o sino aquello que. si alguien peca. S. Si esta función incumbe a un Consejo que está f o r m a d o p o r t o d a la multitud. en virtud d un derecho c o m ú n de todo el E s t a d o . si n o quiere. XVI. de fortificar las ciudades. I. 7. interpretar y abolir los derechos. Leviatán (núm. pp. pp. 8. sin reparo alguno. se llama m o n a r q u í a .. pp. por consiguiente. por u n á n i m e decisión. Aristóteles dice que sólo existen disposiciones naturales para la virtud (Et. excepto lo que nadie puede realizar (ver el § 5 de este capítulo). si se la ejerce. es si existe la razón en el estado natural y. pero. 6. y obediencia. VIII. 74. § 20-1 y IV. 1. el pecado es una acción q u e no p u e d e ser realizada según derecho 45.civil. IV. esta 46 l\ IV. Leyes. P u e s las leyes de la naturaleza son leyes de Dios (por los §§ 2 y 3 de este capítulo). D e cuanto hemos explicado en este capítulo resulta claro que en el estado natural n o existe pecado o que. 1-2) y de ley natural ( I I . Th. De legibus. E l p e c a d o no se p u e d e c o n c e b i r . si p o r ley natural los hombres tuvieran que guiarse p o r la razón. 2c). 6 (79): estipulaciones del pacto político. § 19. y no por eso alteran el orden n a t u r a l . E n una palabra. en relación a Física. I I . La gran dificultad a resolver. término «pecado» (peccatum) y no «delito». 3 ss. seleccionados o más bien escogidos o elegidos. Y así. de establecer. al fin. I-II. 224 ss. X. está obligado. Locke.. Hobbes. 18). VII. Por derecho natural nadie.95 Capítulo II Del derecho natural 95 encargado de los asuntos públicos. 182). XVI. Spinoza. IV. y nadie hace nada con d e r e c h o (por el § 16 de este capítulo). Cicerón.. II. que él estableció con la misma libertad con que existe. p o r tanto. 229/27 ss. pp. 19-21. en efecto. cfr. pp. p. III. todos se guiarían necesariamente por ella. Platón. de decidir sobre la guerra y la paz. si sólo está f o r m a d o por algunos escogidos. son eternas y no pueden ser violadas. natural a organizar sabiamente su v i d a . etc. IV. el derecho y la ley auténticos se definen por la razón y no por el apetito o el' deseo ( I I . será contundente: «lo cierto es que esa ley existe y que es tan inteligible y tan evidente para un ser racional y para un estudioso de esa ley como lo son las leyes positivas de los Estados». cfr. § 12.. 282/33. en relación a esclavitud. E n consecuencia. Hobbes parece poner la razón al servicio del egoísmo y de la ambición individual. el Estado está a cargo de u n o . § 6 (ley = razón). 6-9. E n cambio. Th. y.. pp. 44 Spinoza no califica a los patricios o aristócratas de «mejores». y que fluyen. sin ayuda de la razón. 91. se desvela la intención de Spinoza de transformar una categoría moral en jurídica. Yo aprobaría. por derecho natural nada es p r o h i b i d o . 1. si. XIX. 297/15). sino cuanto realiza en v i r t u d de una decisión o acuerdo u n á n i m e . Aristóteles. 18. Su garantía de éxito no será la valía ni la virtud. II. I-II. esc. más que en el E s t a d o . 3. 6). II. fluctúa un tanto sobre la existencia o no de la razón en el estado natural (I. 45 Sólo manteniendo el . II. 25. la voluntad c o n s t a n t e de m o d e r a r los deseos según el dictamen de la razón. 4. 9. Nic. finalmente. solemos l l a m a r también pecado lo que va contra el dictamen de la s a n a razón.). sino simplemente de «selectis». 334/10 ss. Texto paralelo: TTP. 196. Santo Tomás. P e r o los hombres se guían casi siempre por el apetito. N o o b s t a n t e . que lo está el enfermo a tener u n cuerpo sano 46. entonces el E s t a d o se llama democracia. 4.). 94. Véase I I I . VI. el cuidado de los asuntos públicos y. 33. 5-6). 1. No obstante. de la necesidad de la naturaleza divina (véase el § 7 de este capítulo) y. 889d-890c. por tanto.. 5 y 7. II. Pues (como dijimos en el capítulo precedente) es pecado lo que n o p u e d e hacerse o está prohibido por el derecho. cfr. 4. el ignorante y pusilánime no está más obligado p o r el derecho 19. 13. 202. TTP. es contra sí y n o contra o t r o . 14-6 (68): pactos internacionales. Santo Tomás distingue varios niveles de preceptos de la ley natural (S. cfr. sobre todo. pp. Ensayo sobre el gobierno. § 18. Eí. es decir. Nic. qué es bueno y qué malo. aristocracia 44 . según su criterio personal. 4. ya que en éste se d e t e r m i n a . p. sino que lo siguen necesariamente. . 2c.

52 Esta idea o definición clásica de justicia se halla ya en Santo Tomás. TTP. además. ya q u e todas las cosas son de todos y todos tienen potestad para reclamarlas para sí. si la libertad h u m a n a consistiera en dar rienda suelta a los deseos. p. 312/15 ss. 265/7 ss. ya que lo desconocemos. Platón. hace unas vasijas para honor y otras para deshonor 5 0 . Santo Tomás. ley 10 y a Inst. que es de éste y no del otro. que obedece a Dios el hombre que le ama con ánimo sincero. aquel q u e se esfuerza en hacer suyo lo que es de otro 52. 1. por lo mismo. E n cuanto a saber por qué he dicho (§18 de este capítulo) que el hombre en el estado natural peca contra sí mismo. Si así lo hacemos. podemos decir. a menos que goce de derechos establecidos por el dictamen de la razón. I.96 Capítulo II Del derecho natural 89 forma de hablar. como la razón enseña a practicar la piedad y a m a n t e n e r el ánimo sereno y benevolente.. pensemos. por el contrario. 9. E. Th. cfr. S.: la propiedad es fruto del trabajo personal. 51 Sobre la relación entre ley o decreto de Dios y amor del hombre a Dios puede verse: TTP. en el dominio de la razón. 15. . P o r lo que concierne a la religión. llamen pecado a lo que contradice al dictamen de la razón. Romanos. Hobbes. como el derecho común determina qué es de éste y qué del otro. 8. véase el capítulo IV. en realidad. § 2 3 . civil. en cuanto fueron grabados como derechos en nuestra mente o en la de los profetas. 198. II. I. I.. P e r o . e injusto. § 21. cfr. Jeremías. cuanto más ama a Dios y lo venera con ánim o más sincero. II-II. 241. debemos recordar que estamos en poder de Dios. pp. 57-61. expresándonos en términos humanos. 20 ss. o que f u e r o n revelados a los profetas a m o d o de preceptos jurídicos. Locke. 37. no se p u e d e conseguir que la multitud se rija como por una sola m e n t e . IV. c o m o la libertad humana es tanto mayor. tít. lo mismo q u e el pecado y la obediencia en sentido estricto. si en algo peca. esc. y la esclavitud. pp. el cual remite expresamente a Digesto. le.. I. además. como. Y . en relación a la de hijo y de subdito.. 34n. I. 6. etc. cual debe suceder en el Estado. sólo con gran imprecisión podemos calificar d e obediencia la vida racional y de pecado lo que es. impotencia del alma. peca el que se deja llevar por el deseo ciego. Aristóteles. y que. por el contrario. IV. en los dictámenes de la razón que se refieren a la religión.. cuanto más capaz es el h o m b r e de guiarse por la razón y de moderar sus deseos. § 22. 1. en cambio. Ep. de la misma masa. E n el Estado. Rep. y por lo que el hombre se puede llamar esclavo más bien que libre (véanse los §§ 7 y 11 de este capítulo) 48. pues allí se explica en qué sentido podemos decir que quien detente el poder estatal y goza del derecho natural.. P e r o prescindamos del orden natural. §§4 y 5. 50 Cfr. sin embargo. pp. Th. TTP. 4 y 12. 4c. se dice justo aquel que tiene una voluntad constante de dar a cada uno lo suyo. XVI. XVI. también la justicia y la injusticia sólo son concebibles en el E s t a d o . pero no en contra del decreto eterno de Dios que está inscrito en t o d a la naturaleza y que se refiere al orden general de la naturaleza 51 . nota 45. y que. lo cual no puede suceder más que en el Estado. Leviatán. pp. 96. CM. Política. cfr. 58. puesto que los derechos del mejor Estado (véase el § 18 de este capítulo) deben estar f u n d a d o s en ese dictamen.. 18. 194 ss.. 6. que éstos nos son revelados por Dios. Pues en la naturaleza no existe nada que se p u e d a decir. XV. I. el cual. n o licencia contra ella misma. gob. como el barro en manos del alfarero. está sometido a las leyes y puede pecar 49. E. no resulta tan inadecuado que los hombres que están habituados a vivir en el Estado. Sobre la idea de pecado. S. Sin embargo. 75. V. D e momento. como si hablara en nuestro interior. §§ 26-7 ss. E. gob. el hombre puede hacer algo contra estos decretos de Dios. y fijemos toda nuestra atención 48 Sobre la idea de esclavitud. 1. etc. pp. Contra Hobbes y Spinoza: Locke. también es cierto que el h o m b r e es tanto más libre y más obediente a sí mismo. civil. con derecho.

reciben el nombre de asuntos públicos (respublica). y los asuntos comunes del Estado. en nuestra Etica hemos explicado ya que la alabanza y el vituperio son afectos de alegría y tristeza. 54 En este párrafo se definen y relacionan entre sí los conceptos fundamentales del Estado spinoziano: constitución o es- 53 Cfr. 29. de la idea de virtud o de impotencia humana 53. E. Por lo demás. de todas las ventajas de la sociedad. I I I . P o r otra parte. 99 . cuya administración depende de quien detenta el poder estatal. en cambio. esc. ya hemos dicho en el § 17 del capítulo precedente que existen tres tipos de estado político: democrático. súbditos. La constitución de cualquier Estado se llama política (status civilis). en cuanto están obligados a obedecer los estatutos o leyes ile dicha sociedad. en cuanto gozan. se llaman ciudadanos. demostraré primero cuanto se refiere al estado político en general. en virtud del derecho civil. los hombres. como causa suya. III [Del derecho político] § 1. Cap. aristocrático y monárquico. el cuerpo íntegro del Estado se denomina sociedad (civitas). que van acompañados. Y lo primero de todo es examinar el supremo derecho de la sociedad o de las supremas potestades 54. antes de iniciar el análisis de cada uno de éstos por separado. Ahora bien. Finalmente.Capítulo II § 24.

Si la sociedad concede a alguien el derecho y. le. mientras que Calés (núm. 4. traduciendo nation por república. 1 y 17). Rousseau. Contrat social. fin. 5). insisto. «civitas» en el T. De legibus. 3. 193. fuera de aquello que puede defender en virtud de u n decreto general de la sociedad 55. I I I . el cual viene determinado por el poder. pp. en v i r t u d de la constitución política. que nosotros hemos decidido. Cicerón. 195. ad 3. 39 (suma y no transferenria de poder) y 46 (ley y derecho naturales).° 4. . I II. XVI. T o d o ello resulta clarísimo por cuanto precede 56. infra. 6: véase nota 328). P o r consiguiente.. no de cada uno. Por el § 15 del capítulo precedente consta que el derecho del Estado o supremas potestades no es sino el mismo derecho natural. tras muchas dudas. 192. de lo contrario. traduciendo cité por ciudad. P e r o . donde alterna fácilmente con «imperium» y «respublica»: TTP. este derecho natural. 6 (núm. 1. Digo expresamente en virtud de la constitución política. el derecho natural de cada uno (si lo pensamos bien) no cesa en el estado político. dividió automáticamente el Estado. 73. sino de la multitud que se comporta como guiada por una sola mente. por tanto. se rechaza que ésta ceda o devuelva a cada uno su autonomía natural (cfr. Verband Staat Staatsverfassung Gemeinwesen Appuhn: Etat Cité statut civil chose publique Francés: état de société nation régime politique communauté publique Moreau: Etat corps politique société civile république dito posee t a n t o menos d e r e c h o . 90. 96. cada ciudadano o súbtado político (status politicus: ver nota 19). Digamos que. cada ciudadano ni hace ni tiene nada por derecho. 4) sigue literalmente a Appuhn (núm. concedió esa misma potestad a cada uno de los ciudadanos. 64. El uso frecuente de este término y de «multitudo» bastaría para demostrar las preferencias democráticas de esta obra. porque. p. 2°) civitas. 3. 189. V I I I . 4. 2. E l h o m b r e . aunque ello implique obvias dificultades. Y por lo mismo. cfr. sino que t o d o retorna al estado natural. 3) quiso evitar la extrapolación histórica de M. 196. por tanto. Pol. p. Es decir. en ambos estados es guiado por la esperanza o el miedo a la hora de hacer u omitir esto o aquello. § 3. que. el concepto clave de civitas y cives. según el cual cada u n o es su propio juez. VIII. lo mismo que cada individuo en el estado natural. supuesta la anión de los individuos en una sociedad (civitas). 188). 2.° El término latino «civitas» traduce los términos griegos «polis» o «politiké»: Aristóteles. I. traducir por sociedad y ciudadanos. cuanto la propia sociedad es más poderosa que él (véase el § 16 del capítulo (interior). Et. le. De república.° Para Spinoza. a saber: Gebhardt: 1. I.°) status civilis. Y si. el h o m b r e actúa según las leyes de su naturaleza y vela por su utilidad. teológico-político se considera esencial la transferencia de poder de los individuos al Estado. pp. 91. IV. si concedió a dos o más tal p o t e s t a d de vivir cada uno según su propio sentir. por el § 12 del capítulo precedente. finalmente. Th. p. asuntos públicos (res publicae o respublica: nota 8). Las divergencias saltan a la vista y.° pol.100 Capítulo III Del derecho político 101 § 2. 32. teológico-politico. mais que les citoyens font la cité». también el cuerpo y el alma de todo el Estado posee tanto derecho como tiene poder. 324/32 ss. se destruyó a sí misma y ya no subsiste sociedad alguna. 523a. 49: «quid est enim civitas nisi iuris societas?». súbditos (notas 47 y 48) y. Efectivamente. Nic. Santo Tomás. 6. La dificultad de coordinar los distintos elementos aquí asociados se ve por las diversas traducciones adoptadas por grandes especialistas para estos cuatro términos capitales: 1. E n consecuencia. V. Nuestra opción por sociedad se funda en dos motivos decisivos: 1. no hay razón alguna que nos permita siquiera pensar que. tanto en el estado natural como en el político.°) respublica.° 2° 3. especialmente. 3. cede ipso fado algo de sus derechos y lo transfiere a q u i e n dio tal potestad. 56 En el T. la potestad (pues. nota: «que les maisons font la ville. Tierno Galván (núm. I. 9. político sustituye a «societas» del T. esté permitido a cada ciudadano vivir según su propio sentir. aquí.°) imperium. sólo le habría dado palabras) de vivir según su propio sentir. respecto al término civitas. y VII. Estado (imperium: nota 18). V I I I . en fin. cesa necesariamente en el eslado político. Francés (núm. Suárez. 3. P e r o la diferencia principal entre u n o y o t r o consiste en que en el estado político todos temen las mismas cosas y todos cuentan con una y la 55 Véanse notas 35 (alma/cuerpo).

así también es más poderosa y más autóno58 La sumisión del individuo al Estado es natural y. c u a n t o más libre es. cuestionar si no es contra el dictamen de la razón someterse plenamente al juicio de otro y. como el cuerpo del Estado se debe regir como por una sola m e n t e y. en el estado natural. a su juicio. sino que depende jurídicamente de la sociedad. Vemos. que. que cada ciudadano no es autónomo. m i e n t r a s los hombres están sometidos a las pasiones ( p o r el § 15 del capítulo precedente). 522b) traducirá por la «volonté générale». ya sea p o r q u e teme su poder o porque ama la tranquilidad. P o r consiguiente. Pues de ahí se seguiría que el estado político es irracional y que no podría ser creado sino por hombres desprovistos de razón. p o r lo cual. d a d o q u e la razón no enseña nada contrario a la naturaleza. por quienes se guían por la razón. todo aquel q u e se guía p o r la razón (por el § 15 del capítulo precedente). la voluntad de la sociedad debe ser considerada como la voluntad de todos. lo cual (por el § precedente) es absurdo. libre. el derecho de la sociedad 58 . P o r q u e hay que considerar. Lo cual. su vida según su propio sentir. por orden de la sociedad. T o d o el m u n d o nos concederá esto con más facilidad. sin embargo. pues. ante todo. el e s t a d o político. según su propio entender. cuanto más se guía el h o m b r e p o r la razón. que Rousseau (Contrat social. Por eso. P o r otra parte. ya que no le sería nada difícil excusar o revestir de apariencia jurídica sus actos. por tanto. XVII.102 Capítulo III Del derecho político 103 misma garantía de seguridad y una misma razón de vivir. A ñ á d a s e a ello que la razón enseña p a l a d i n a m e n t e a buscar la paz. d e dos males. a u n q u e un subdito estime que las decisiones de la sociedad son inicuas. 201-2. pues quien decidió obedecer a todas las normas de la sociedad. hay que pensar que cuanto la sociedad considera justo y bueno. 188). la cual no se p u e d e alcanzar sin que se m a n t e n g a n ilesos los comunes derechos de la sociedad. Ahora bien. así c o m o en el estado natural (por el § 11 del capítulo anterior) el h o m b r e más poderoso es aquel que se guía por la razón. § 7 . piadoso o impío. es decir (por el § 5 del capítulo I). p o r su propia naturaleza. en consecuencia. 57 Cfr. tampoco podemos concebir que esté permitido a cada ciudadano interpretar los decretos o derechos de la sociedad. P u e s también es una ley de la razón q u e . § 6. algo q u e . si le estuviera permitido. siempre que o b r a tal como lo ordena el derecho de la sociedad. cuyos preceptos tiene que cumplir en su totalidad. p. y no tiene derecho a decidir qué es justo o inicuo. Antes al contrario. si u n h o m b r e que se guía por la razón. con más tesón observará los d e r e c h o s de la sociedad y cumplirá los preceptos de la s u p r e m a p o t e s t a d . Organizaría. en primer lugar. si el estado político no contradice a la razón. la sana razón no p u e d e decretar que cada individuo siga siendo a u t ó n o m o . cfr. aquello que intentaría conseguir. pp. Más todavía. nota 42. en m o d o alguno. racional y. pp. pero no. se elija el menor. § 5. por tanto. pues. p o r su seguridad y su utilidad. se instaura para q u i t a r el miedo general y para alejar las comunes miserias. 6 (núm. no suprime la facultad que cada uno tiene de juzgar. 193-4. es decir (por el § 11 del capítulo anterior). ese perjuicio q u e d a a m p l i a m e n t e compensado por el bien que surge del mismo estado político. u n a vez que hayamos explicado hasta dónde se e x t i e n d e el poder y. en consecuencia. Cabe. TTP. por cierto. de la que es subdito. que nadie hace nada contra el dictamen de la razón. a u n q u e en vano. XVI. vela sin duda. Pues. está obligado a cumplirlas 57. Adviértase que Spinoza pasa fácilmente de «una mente» a «voluntad de todos». que la razón niega que eso p u e d a suceder. p u e s . contradice a la razón. cada u n o sería ipso facto su propio juez. ha sido decretado por cada uno en particular. Podemos concluir. por lo mismo. § 4. I. y por eso busca. . t u v i e r a u n día que hacer.

6. 5. pp. Burgh). torturarse. 62 Ejemplos similares en IE. 90. pp. J. cuando la mayor parte de los ciudadanos caen bajo su dominio.104 Capítulo III Del derecho político 101 ma aquella sociedad que es fundada y regida por la razón. pero sin asumir responsabilidad alguna. porque un necio o un loco no puedan ser inducidos con premios o amenazas a cumplir los preceptos. 9. 9).). Job. mayoría. mientras S. cfr. el nombre de menonitas. a pesar de todo.. en Aristóteles. etc. tiene la misma naturaleza humana y la misma seguridad que éstos. en segundo lugar. pp. 3c y ad. ni porque éste o aquél. 5960 (existencia de Dios). pp. 61 Los límites del poder estatal vienen del sujeto o potestad suprema y del objeto a realizar por los súbditos (cfr. que él ve finito. matar a sus padres.. son también (por el § 14 del capítulo anterior) enemigos del Estado y con derecho se los puede detener. yo aquí hablo expresamente de aquellas cosas que no pertenecen al derecho de la sociedad y que la naturaleza humana suele abominar 63. Pues ¿con qué premios o amenazas puede ser inducido el hombre a creer que el todo no es mayor que su parte. piensa? Igualmente.). 19 (227). Aristóteles.). en la medida en que temen su poder o sus amenazas o en que aman el estado político (por el § 10 del capítulo precedente). XIX. alma cuadrada. 374-5 (mosca infinita. 1. 1493/938. p. quedan sin valor los derechos de la sociedad. 10. no esforzarse por evitar su propia muerte y cosas análogas. Ahora bien. Nte. 60 Acerca de la utilidad como móvil de la asociación política. pp. 17 y 21. sino u n delirio. Gebhardt señala. aquel derecho al que nadie puede ser constreñido? En efecto. 96. pp. V. Et. 2. juzgue que los derechos del Estado son peores que ningún mal 64. 21). Balling. pues. como testificar contra sí mismo. etc. 260 (todo/partes). TTP. 2). 4 ss. entre cuyos miembros se contaban varios amigos de Spinoza. es un ser infinito 62. con acierto (núm. 64 Según M. le). Hay que considerar. pp. 4. etc. multitud) y a «plézos» (masa. Th. Si. algo contrario a lo que siente y 39 Adviértase cómo el término «multitudo» suele ir asociado a «una mente» o algo similar: I. es decir. 3. X. Pues no. Dado que la sociedad (civitas) no es sino el conjunto de ciudadanos. IV. a todos los ciudadanos. 185). adicto a tal o cual religión. Meinsma (núm. El término «multitudo» responde. al culto a la hostia. en los Países Bajos. Et Nte. TTP. cfr. Jelles. XX.. aquello que la sana razón enseña ser útil a todos los hombres 60. 201 ss. 293/7 ss. 531 y 535. 239 ss. infra. II. 6 y VIII. Tomás atribuye el poder estatal. X V I I . En la medida. Spinoza se refiere al carácter anarquista de la secta anabaptista. indistintamente. vulgo) (cfr. Así. 2. 9. de Vries. como actor o persona. 319/14 ss.). que Spinoza puede aludir con el «cuerpo finito/infinito». como J. 5. Pues ¿qué sería. del Eslado un gran monstruo o leviatán ( Isaías. I II. en general. sino en el sentido en que se diría que el hombre puede. cfr. etc. enloquecer y delirar. no podremos concebirlo. que los súbditos no son autónomos. ni siquiera la de sus propios actos. sino porque la sociedad busca. Ep. III. hasta el punto de tenerlas por peores que mal alguno. como Hobbes ( Leviatán.. a la «persona pública» (S. TTP. 21. P. . D e donde se sigue que no pertenece a los derechos de la sociedad todo aquello a cuya ejecución nadie puede ser inducido con premios o amenazas 61. Ep. por ejemplo. Francés (núm. que tomó. S. VIII. o que un cuerpo. 177 = notas 336 y 340). IV. a «polloi» (muchoí.. Pues el derecho de la sociedad se determina por el poder de la multitud que se rige como por una sola mente 59. o que Dios no existe. en que quienes nada temen ni esperan. Agustín recuerda que. según Cicerón. que representa. Sto. 56. son autónomos (por el § 10 del capítulo precedente). pp. sino que dependen jurídicamente de la sociedad. a las que nadie puede ser inducido mediante premios ni amenazas. queremos decir que la sociedad tiene el derecho o la potestad de prescribir tales acciones. 192 y 194 (núm. 4-8. ante todo. VIII. a la «multitudo» y a su representante. y a admitir. 76 (a A. esta unión mental no podría ser concebida.. XVI.. 3. § 8. con derecho. la multitud no es pueblo (De civitate Dei. nadie puede renunciar a la facultad de juzgar. ¿con qué premios o amenazas puede ser inducido el h o m b r e a que ame a quien odia o que odie a quien ama? Y otro t a n t o cabe decir de aquellas acciones que la naturaleza humana abomina. Es curioso observar que. I. 16-8). 63 Spinoza no hace. por motivo alguno.

teólógico-político. 198 ss. en efecto. me parece que debo resolver una cuestión que se suele plantear acerca de la religión. § 11. el aceite y el trabajo. el estado político. Por lo que respecta al culto externo 66. 74. Antes de tratar de su derecho sobre otros. 39. que el ejercicio suprem o de la caridad es el que se orienta a defender la paz y 65 Mientras que el T. además. y apenas si dejaba entrever la posibilidad de una rebelión popular (IV. De ahí que el verdadero conocimiento y amor de Dios no puede estar sometido al dominio de nadie.. en efecto. H a y que considerar. Sobre «anhelo» (desiderium)-. está claro que el poder y el derecho de la sociedad disminuye en cuanto ella misma da motivos para que muchos conspiren lo mismo. si examinamos directamente el asunto. XVI. es cierto que ni ayuda ni perjudica al verdadero conocimiento de Dios y al amor que de ahí se sigue. N o cabe duda.. Dado. yo no soy defensor de la religión. que por derecho natural. que sin él no sólo se pierde. Pero vuelvo a mi tema. ese poder es tan necesario para propagar la religión en los lugares d o n d e está prohibida. XX. quien presta a cada uno tanta ayuda cuanta le permiten los derechos. según nosotros. E. en cuanto usa de la razón. esc. pp. N o cabe duda. XIX. pp. así como cada ciudadano o cada hombre en el estado natural. Y como el derecho 'de la sociedad se define por el poder conjunto de la multitud. lo cual se colige fácilmente por lo ya dicho. cuando les impulsa un mismo miedo o el anhelo de vengar un mismo daño. todo el m u n d o puede. que el derecho de la potestad suprema (por el § 2 de este capítulo) no es sino el mismo derecho natural. tal importancia que por él se lleguen a perturbar la paz y la tranquilidad pública. si consideramos. la concordia y la tranquilidad de la sociedad. suprima la religión que nos obliga a rendir culto a Dios. ponía el acento en el rechazo de todo cisma o sedición (véase Indice analítico de nuestra traducción: núm. como se dice. no depende de las supremas potestades. a favorecer la concordia. Una vez explicado el derecho de las supremas potestades y el deber de los súbditos. aquí se la aduce como una justa amenaza contra el mal gobernante. rendir culto a Dios con verdadera religiosidad y velar por su propio bien. por divino decreto. p. sino que se provocan. TTP. que es lo que incumbe a un hombre privado. pues. que son las únicas a las que incumbe el cuidado de los asuntos públicos. pp. Es indudable que la sociedad tiene mucho que temer. se nos puede objetar que quizá el estado político y la obediencia de los súbditos. que cuanto provoca la indignación en la mayoría de los ciudadanos. se sigue que dos Estados se relacionan entre sí como dos hombres en el es66 Sobre las relaciones entre la religión (culto interno y externo) y la política. pp.. cfr. XVII. la tarea de propagar la religión debe ser confiada a Dios o a las supremas potestades.106 Capítulo I I I Del derecho político 107 § 9. 225 ss. es decir (por el § 3 del capítulo anterior). N o tengo. no hallaremos nada q u e pueda suscitar escrúpulos. así también la sociedad es tanto menos autónoma cuanto mayor motivo tiene de temer 65. no dudaremos que ha cumplido efectivamente su deber. por lo demás. sino que es autónoma (por el § 11 del capítulo precedente). Por consiguiente. tal como la exige. Pero. § 10. como tampoco la caridad hacia el prójimo (por el § 8 de este capítulo). Y. En cambio. 177). que los hombres tienden p o r naturaleza a conspirar contra algo. 228 ss. y. nos resta examinar su derecho sobre las demás cosas. Todos los siglos han visto de ello los más funestos ejemplos. I I I . muchísimas molestias. donde quiera que se halle. 219 ss. Lo anterior se refiere al derecho de las supremas potestades sobre los súbditos. en efecto. Efectivamente. Ahora bien. XVIII. N o hay que darle. centrado en el tema de la libertad religiosa* y política. Porque el alma. pp.). es decir. ningún poder de expulsar los espíritus inmundos y de hace* milagros. además. como tuvieron en otro tiempo los discípulos de Cristo. es menos propio del derecho de la sociedad. 244 ss. . en tercero y último lugar.

mientras que el derecho de paz n o es propio de una sola sociedad. al menos. finalmente. XVI. Efectivamente. V. los hombres (por el § 14 del capítulo precedente) en el estado natural son enemigos. la vejez. cosa que n o puede hacer un h o m b r e en el estado natural. H. tiene derecho a intentarlo. n o tiene por qué acusar de mala fe a la otra sociedad aliada. pp. que. porque rompe su promesa tan pronto ha desaparecido para ella la causa del miedo o de la esperanza. TTP. pleno derecho a romper. y. su tendencia a conservarse (TTP. II. T o d o esto se puede comprender con más claridad. P o r este motivo. 310/16) ya estaba formulada en el TTP. nota 35. ya que. 68 Spinoza no parece poner ninguna otra cortapisa al derecho de guerra. 191/34 ss. nada puede decidir sin el asentimiento de la voluntad de la otra sociedad. PP. 25. 2) parecen más pacifistas. 196 ss. XVI. que cada una por sí sola (véase el § 13 del capítulo anterior). en cambio. E. mientras subsiste la causa que le dio origen. el miedo a u n daño o la esperanza de u n beneficio. C o n esta salvedad. Por otra parte. Sobre la paz. Esta situación.108 Capítulo III Del derecho político 109 t a d o natural 67. si consideramos que dos sociedades son enemigas por naturaleza. II. por lo m i s m o . 18). XVI. 232/20 s. Véase. en efecto. XVI. . quienes mantienen el derecho natural fuera de la sociedad. en el momento que lo desee. 196-7).189/25. recuperaría su autonomía y haría uso de ella según su criterio. pp. 19. pp. q u e una sociedad puede evitar ser sojuzgada por otra. TP. pues. De iure belli ac pacis. 28. pp. y. desaparece también la razón de ser de tal situación. precisamente por eso. tan pronto una de las dos sociedades pierde esta esperanza o este miedo. no obstante. pues. es decir. cada una de las sociedades aliadas conserva el derecho de buscar su bien y. y depende jurídicamente de o t r a (por los §§ 10 y 15 del capítulo anterior) en t a n t o en cuanto teme el poder de otra. TTP. por tanto. sino de dos. Pues n o podemos siquiera dudar q u e . Las sociedades que han firmado un tratado de paz. si una sociedad se queja de haber sido engañada. tienen el derecho de dirimir las cuestiones que puenales. una alianza. II. se llaman aliadas 6 8 . 7. y se disuelve automáticamente el vínculo con que esas sociedades estaban ligadas. § 13.). son enemigos. De legibus. o necesita de su ayuda para conservarse o acrecentarse. fundada sobre la propia utilidad del Estado (cfr. sino sólo a sí misma de ignorancia. Una sociedad es. si una sociedad quiere hacer la guerra a la otra y emplear los medios más drásticos para someterla a su dominio. que es autónomo y para el que la suprema ley es la salvación de su Estado 69. 194/35 s. aparte d e otras incomodidades de las que se p u e d e librar la sociedad. de hecho. sus antecesores (Feo. incluso ofensiva. le basta tener la v o l u n t a d de hacerla.. I I I . recupera su autonomía (por el § 10 del capítulo precedente). § 12. 67 Spinoza toma las relaciones «naturales» entre individuos como modelo para estudiar las relaciones entre Estados (cfr. tienen más poder y.) y se apoya en la ley suprema de todo ser. era la misma para ambas partes: que la primera que se viera libre del miedo. cuando éstas cambian. 1.¡ XIX. que la propia decisión. VII. Suárez. Pero. D e ahí que. ya que tiene que sop o r t a r el sueño diario. 7-8. En este sentido. P o r tanto. más derecho las dos u n i d a s . De donde se sigue que el derecho de guerra es propio d e cada una de las sociedades. 69 La idea de que «imperii salus summa lex est» (VII. § 15. 5. cada una de ellas se esfuerza cuanto puede por sustraerse al miedo y recuperar su autonomía y por impedir que la otra se haga más poderosa. y a la ruptura de pactos internacio- § 14. III. para hacer la guerra. frecuentes enfermedades del cuerp o o del alma y. por haber confiado su salvación a otro. Grocio. Cada sociedad tiene. si' dos sociedades quieren prestarse m u t u a ayuda. o es impedida por ella d e hacer lo que quiere. Y no se puede decir que obra con engaño o perfidia. infra. Esta alianza se mantiene firme. nadie adquiere un compromiso para el f u t u r o sin estas condiciones previas. autónoma en tanto en cuanto puede prevenir y evitar ser sojuzgada por otra (por los §§ 9 y 15 del capítulo precedente).

sean ignorantes o sabios. § 18. tampoco se suprime con ello la fidelidad. es decir. de cualquier forma que se la considere. la demostración es universal 70. Cuantas más sociedades firman un tratado de paz. no cabe duda que tiene que romper dicha promesa. la realidad será la misma. que la Escritura sólo enseña. quiero advertir que yo he demostrado todo esto a partir de la necesidad de la naturaleza humana. Y así también. Como esa tendencia existe en todos los hombres. que se guarden las promesas y deja al juicio de cada cual los casos particulares. Al contrario. si he prometido a alguien que le custodiaría el dinero que me dio en secreto a guardar. Porque el derecho sobre la paz no pertenece a una sola sociedad. Dado. sino a todas las que firmaron dicho tratado (por el § 13 de este capítulo). tanto menos temible resulta cada una de ellas a las demás. si no logran ponerse de acuerdo sobre ellas. como hemos dicho. Y así. si pongo los medios para que sea devuelto a sus dueños. comoquiera que se considere a los hombres. menos poder tiene cada una de hacer la guerra y más obligada se siente a observar las condiciones de la paz. § 16. de forma general. Pues. Pues ni la razón ni la Escritura enseñan que siempre haya que ser fieles a la promesa hecha. Y. a par- tir de la tendencia universal de todos los hombres a conservar su ser. es decir. el paso del tiempo o la razón le muestra o le parece mostrar que constituye un obstáculo para la común salvación de los subditos. posteriormente. . que constituyan una excepción. ción que rige la vida humana cfr. Es decir (por el §13 de este capítulo). pues. no tengo por qué mantener mi palabra tan pronto llego a saber o a creer que el dinero a mi confiado es robado. como guiados por la pasión o por la razón. Por lo demás. obraré mejor. si la potestad suprema prometió a otro hacer algo que. en lo sucesivo. no enseña nada que contradiga cuanto acabamos de decir. a fin de no tener que interrumpir a cada paso el hilo del discurso y resolver. E n otros términos. retornan sin más al estado de guerra. nota 69. que la sana razón y la religión enseñan a guardar. menos autónoma es y más forzada se ve a acatar la común voluntad de las sociedades aliadas. objeciones similares. § 17.110 Capítulo III Del derecho político 111 dan surgir sobre las condiciones de la paz o sobre las leyes por las que se prometieron mutua fidelidad. Mas.

TTP. § 1. en su nombre. 1) «cosa pública» (Véanse notas 8 y 54). a nuestro parecer vigorosa. 5 del capítulo anterior). el cual viene det e r m i n a d o por su poder. se sigue que atenta contra el Estado aquel que. la suprema potestad tiene derecho a juzgar sobre las acciones individuales. traduciendo la expresión. pues. Sólo ella tiene. con acierto. Tierno Galván evita.Cap. § 4. cuando surge alguna duda. a saber. a imponer multas a los culpables y a dirimir los litigios entre los ciudadanos o a nombrar expertos en leyes que velen. como los términos ley y pecado 72 Tanto a «cosa pública» como a «asuntos estatales» responde en el original «respublica». sería muy beneficioso para la sociedad 73 . Todas estas funciones. en fin. traduciendo aquí «bien público» y antes (III. como antes en II. Francés (núm. D a d o . § 3. es decir. a M. Cfr. que sólo a la suprema potestad incumbe el derecho de administrar los asuntos públicos o de elegir a los funcionarios que los administren en su nombre. XVI. IV [Del ámbito del poder político] Del ámbito del poder político 113 nes de paz o de aceptar las ofrecidas (véase los §§ 12 y 13 del capítulo anterior). además. p o r la que todos deben ser guiados 71. y hemos visto que consiste principalmente en que es como el alma (mens) del Estado. aun cuando creyera que lo que se proponía realizar. P o r consiguiente. no obstante. el derecho de declarar la guerra o establecer y ofrecer las condicioTierno Galván (núm. el derecho de emplear y programar todos los medios orientados a la guerra y a la paz. E n el capítulo precedente hemos estudiado el derecho de las supremas potestades. qué equitativo y qué inicuo. de interpretarlas en cualquier caso particular y decidir si el caso planteado está o no acorde con el derecho (véanse los §§ 3. por su cumplimiento. así como los medios necesarios para llevarlas a cabo. 71 112 . son asuntos que conciernen a la totalidad del cuerpo del Estado. concentrar las tropas. P o r eso hemos visto también que sólo a las supremas potestades compete el derecho de dictar leyes y. 4. pp. de enviar y recibir a embajadores en orden a la paz y. pese a X. la «communauté publique» de M. a la cosa pública. Sólo. 6). Franés (núm. pues. los asuntos estatales 72 dependen exclusivamente de la gestión de quien detenta la potestad suprema. De donde se sigue que sólo ellas tienen el derecho de decidir qué es b u e n o y qué malo. «una mente» por «personalidad espiritual». en consecuencia. puede pecar. 2. Es frecuente. q u é deben hacer u omitir los subditos. f u n d a r y fortificar las ciudades. además. conferir los cargos militares y mandar hacer cuanto quiera. § 2. y que les compete. Ahora bien. es decir. 354/ 25 ss. dos términos totalmente extraños para Spinoza. emprende una tarea pública. preguntar si la suprema potestad está sujeta a las leyes y si. 6). 197/15 ss. 3) sigue aquí. pp. a pedir cuentas a cualquiera de sus actos. individual o colectivamente. 16. de exigir los recursos necesarios para llevar a cabo t o d o esto. por su cuenta y sin conocimiento del Consejo supremo.

Y. si la sociedad no estuviera sujeta a ningún tipo de leyes o normas. supra-. Asesinar a los súbditos. Las reglas.. no ser. mantener la majestad estatal. y V. y si entendemos por pecado aquello que el derecho civil prohibe hacer. 74 Como se ve. tiene que guardarse de no darse muerte a sí mismo 78 . tiene que mantener los motivos del miedo y del respeto. 237. Entendemos más bien que hay ciertas circunstancias. nota 61 y I I I . 196 (idea de derecho civil). podemos decir que la sociedad peca. . sino por el derecho de guerra. para aquellos o aquel que detenta el poder del Estado. en modo alguno. pp. Se comprenderá mejor todo esto. 8 y notas 62-63. la sociedad tiene que mantener. 75 Cfr. es infiel a sí misma o peca 74. Y así también. Pues. E n cuyo caso. Hobbes. no podemos decir. espoliarlos. raptar a las vírgenes y cosas análogas transforman el miedo en indignación y. p. ni tiene que 76 77 78 Cfr. y las causas del miedo y del respeto que. Cfr. si por ley entendemos el derecho civil. Porque (por el § anterior) no pueden ser castigadas por el derecho civil. esta cautela no es obediencia. La sociedad peca. no sólo a los derechos de la sociedad. supra: I I I . si advertimos que. XVI. Leviatán (182). sino por lo mismo que lo está el hombre en el estado natural. nota 65. es decir. no podemos decir sin más que la sociedad no está sujeta a ley alguna o que no puede pecar. sino que dependen de la sociedad. a la vez. En este sentido. Si digo. I. ante todo. los derechos civiles tan sólo dependen del decreto de la sociedad. § 5. cuando obra por mandato de la razón (por el § 7 del capítulo precedente). al mismo tiempo. Ahora bien. por consiguiente. en qué sentido podemos decir que la sociedad está sujeta a las leyes y puede pecar. que puede ser exigido por el mismo derecho civil. que la sociedad está sujeta a las leyes o que puede pecar 77. cosa igualmente imposible. la sociedad es autónoma en sumo grado. 3. aunque decimos que los hombres no son autónomos. si tomamos estos términos en sentido estricto. el estado político en estado de hostilidad 76. de lo contrario. hacer el payaso. Tampoco entendemos con ello que los hombres vuelen o. y la sociedad no está sujeta a ellas. no sólo por el poder del agente. sin duda que no entiendo que tenga derecho a hacer que esta mesa coma hierba. a las normas comunes de la razón. en las cuales los súbditos sienten respeto y miedo a la sociedad. 14.114 Capítulo IV Del ámbito del poder político 115 suelen referirse. Y . en cuanto obra contra la razón. el cual. nota 45. Pues. P o r consiguiente. que tengo derecho a hacer lo que quiera de esta mesa. por su propio bien. 1. por ejemplo. pues. por tanto. 230 ss. sino sólo a sí misma. en efecto. sino también por la capacidad del paciente. y ésta no tiene que complacer a nadie. en el mismo sentido en que los filósofos o los médicos dicen que peca la naturaleza. Spinoza no se desprende fácilmente de la noción moral de pecado: supra. siempre que hace o deja hacer algo que puede provocar su ruina. y sin las cuales desaparece el miedo y el respeto y. habría que concebir la sociedad como una quimera y no como una cosa natural. violar o despreciar abiertamente las leyes por él dictadas y. Efectivamente. sin las cuales la sociedad no sería tal. cuando hace algo contrario al dictamen de la razón. evidentemente. Pero. deja de existir la sociedad. Vemos. sino al derecho natural. la misma sociedad. para que la sociedad sea autónoma. para mantenerse libre. Cfr. no se refieren a los derechos civiles. TTP. cuando decimos que todo el m u n d o puede disponer a su antojo de una cosa que le pertenece. sino también de todas las cosas naturales y. para poder ser autónomo o para no ser su propio enemigo. decimos que peca. por lo mismo. como lo es ser y. que miren con respeto aquello que provoca la risa o la náusea. sino la libertad de la naturaleza humana. con ellos. esa facultad debe ser definida. no entendemos con ello que pierdan su naturaleza humana y que adquieran otra 75. es tan imposible correr borracho o desnudo con prostitutas por las plazas.

Se diría que no fue Tierno quien hizo «su» traducción.116 Capítulo IV Del ámbito del poder político 117 admitir ningún bien o mal.. . está obligado a cumplir las condiciones de dicho contrato.. sino por el derecho de guerra. Pero. Francés: «ees lois ne sont point. § 6. sino perfilar las condiciones del «consensus». con razón. eum. Este no se defiende. de darse muerte a sí mismo. dar leyes e interpretarlas. según el derecho civil. Sobre las diversas formas de contratos en el TP. Por otra parte. 1). sería intolerable. es decir. P e r o emitir un juicio al respecto. su interpretación (pp. aparte del que ella estima tal. que la fuerza del texto está en mantener la fortaleza de la sociedad. por el derecho civil. 1493-5) viene a coincidir con la que revela nuestra traducción. a título de hipótesis. no es un derecho que incumba a ningún particular. sólo quien detenta tal poder. por los que la multitud transfiere su derecho a un Consejo o a un hombre 79. tampoco obligan realmente a quien detenta el poder. es el intérprete de esas leyes. de «violari» por «observari». pax). sustituir «contractus seu leges» (/13) por «contractus conditiones» (/27) o por «pactum» (TTP). es decir. mal) de M. sobre la base de que «le passage est fort obscur dans le texte latín littéral» (pp. pues. contraignantes pour la personne investie de l'autorité» (sóuveraine) (el subrayado señala el fallo). con derecho. El texto latino no ofrecía duda alguna «(leges). Así. sin que el miedo d e la mayor parte de los ciudadanos se transforme en indignación. nota 68 ( foedus y contrahere = relación entre Estados). Pero. Francés (núm 6) hace una larga disquisición sobre el significado de este parágrafo. si esas leyes son de tal índole. señalando. nota 43 (consensus. sin variar para nada el texto latino. sugerido por Hartenstein. quien detenta el poder. para no ser su propio enemigo. por tanto. castigar su infracción 80. qui imperium tenet.. una mente. Una ley cuya mínima infracción supusiera una rebelión popular. sin duda por traducir (en este caso. Por consiguiente. pues. sino sólo a quien detenta el poder supremo (por el § 3 de este capítulo). que no puedan ser infringidas 81. revera non obligant». 1493/948. sobre si el bien común aconseja o no violarlos. tal como hemos dicho en el § anterior. P o r consiguiente. «violari». deben ser violados. sólo llega a sugerir. la sociedad se disuelve automáticamente y caduca el contrato. N o cabe duda que los contratos o leyes. Aquí contractus et leges = contractus conditiones no hacen. cuando el bien común así lo exige.. la sociedad no sólo tiene derecho a defenderse. sino también a abrogarlas y a indultar a cualquier reo con la plenitud de su poder. por lo mismo que el h o m b r e en el estado natural tiene que guardarse. A ello se añade que ningún particular puede. pues. 81 Gebhardt rechaza en sus dos ediciones (núms. al fin. sin que con ello se debilite 79 M. cfr. 2 y 9) el cambio. 80 La traducción de Tierno Galván resulta extraña: «ni tampoco las leyes pueden ser constreñidas por la persona investida de la autoridad soberana».

cuando se guía al máximo por la razón. 6 y notas 18-19. Cfr. Ya que no cabe d u d a que las sediciones. una cosa es gobernar y administrar la cosa pública con derecho y otra distinta gobernar y administrarla muy bien 82. sino q u e se hacen. Por eso. Además. así. Los hombres. Yo no afirmo. se considera como una excelente virtud de Aníbal el que 83 Si. a la inversa. en efecto. ante todo. el mejor. Con justicia. como consta por el § 15 del capítulo II. Pues una cosa es cultivar un campo con derecho y otra cultivarlo muy bien. se sigue que lo mejor es siempre aquello que el hombre o la sociedad hacen con plena autonomía.Cap. conservarse y emitir juicio lo mejor posible. no nacen civilizados. como la mejor regla de vida que uno puede adoptar para conservarse lo mejor posible. V [Del fin último de la sociedad] Del fin último de la sociedad 119 Así pues. que se funda y gobierna por la razón. en el q u e los hombres viven en concordia y en el que los derechos comunes se mantienen ilesos. de las acciones humanas. su virtud y constante observancia de las leyes deben ser atribuidas. se deduce fácilmente del fin del estado político. u n estado político que no ha eliminado los motivos de sedición y en el que la guerra es una amenaza continua y las leyes. por tanto. conservarse. digo. justamente. Por consiguiente. moral y jurídica. así como los vicios de los súbditos y su excesiva licencia y contumacia deben ser imputados a la sociedad. Ahora bien. § 2. Efectivamente. en efecto. Y de ahí hemos concluido (véase el § 7 del capítulo I I I ) que aquella sociedad es más poderosa y más autónoma. es aquella que se f u n d a en el dictamen de la razón. 118 . pues. que no es otro que la paz y la seguridad de la vida. no difiere mucho del mismo estado natural. § 3. Cuál sea la mejor constitución de u n Estado cualquiera. 82 Una vez más. D e ahí que. etc. una cosa. Aquel Estado es. en el que cada uno vive según su propio sentir y con gran peligro de su vida 83. las guerras y el desprecio o infracción de las leyes no deben ser imputados t a n t o a la malicia de los súbditos cuanto a la mala constitución del Estado. tras haber tratado del derecho de cualquier sociedad en general. ya es t i e m p o de que tratemos de la constitución mejor de cualquier Estado. notas 45 y 74. emitir juicio. incluso de las estatales: cfr. en fin. con derecho y otra defenderse. la doble dimensión. Pero. son con frecuencia violadas. I. que toda acción conforme a derecho sea la mejor posible. es defenderse. a la virtud y al derecho absoluto de la sociedad. si en una sociedad impera más la malicia y se cometen más pecados que en otra. no cabe duda que ello proviene de que dicha sociedad no ha velado debidamente por la concordia ni ha instituido con prudencia suficiente sus derechos. no ha alcanzado todo el derecho que le corresponde. los afectos naturales de los hombres son los mismos por doquier. En el § 11 del capítulo II hemos demostrado que el hombre alcanza el más alto grado de autonomía.

pues. De una sociedad cuyos súbditos no empuñan las armas. sin embargo. 84 mera es libre. porque sólo saben actuar como esclavos. sino. evitar simplemente la muerte. § 6. parece haber sido el probar cuán imprudentemente intentan muchos quitar de en medio a un tirano. 11 y XI. procura vivir para sí. II. no es la privación de guerra. a fin de consolidar y conservar un Estado. XVI. La paz. sino más bien que n o está en guerra. el fin del Estado adquirido por derecho de guerra es dominar y tener esclavos inás bien que súbditos. gob. § 5. Contrat social. Por lo demás. 86 Lo mismo que en el TTP. como ya hemos probado. esto es lo que acontece. Ya que. por decreto general d e la sociedad. en efecto. sin embargo. por la razón. Quizá haya querido probar. 73. en efecto. § 7. si éste no es ingenuo. se acrecentan en la medida en que se le dan mayores motivos de temor. cuando la masa llega a dar lecciones al príncipe y se gloría del parricidio como de una buena acción. Hay que señalar. Spinoza subraya aquí esta doctrina mediante fuertes oposiciones: paz-guerra. la verdadera seguridad y la paz van parejas con la libertad. la virtud de la fortaleza de alma (E. Aquélla. 85 La idea de paz y la de obediencia llevan consigo. notas 47 y 52). en su tiempo. ya que la obediencia (por el § 19 del capítulo I I ) es la voluntad constante de ejecutar aquello que. Historia de Roma. mientras que ésta es. y también los medios por los que cada uno de ellos debe ser conservado 86. cuando digo que el Estado está constitucionalmente orientado al fin indicado. lo mismo que la de justicia (cfr. verdadera virtud y vida del alma. aquélla. con gran sutileza y detalle. en vez de velar por ella. de qué medios debe servirse un príncipe al que sólo mueve la ambición de dominar. 1). cuya paz depende de la inercia de unos súbditos que se comportan como ganado.120 Capítulo V Del fin último de la sociedad 121 nunca se haya producido en su ejército ninguna sedición § 4. porque son presa del terror. Por eso decimos que la segunda es esclava y que la priLa alusión a Aníbal en: T. no p o r la sola circulación de la sangre y otras funciones comunes a todos los animales. Ahora bien. Con qué fin. como es de esperar de un hombre sabio. III. sino que. M e induce a admitir más bien esto último el hecho de que este prudentísimo varón era favorable a la libertad e incluso dio atinadísimos consejos para defenderla 87. Livio. 28. me refiero al instaurado p o r una multitud libre y no al adquirido por derecho de guerra sobre esa multitud. cfr. son. que. vidamuerte. sino una virtud que brota de la fortaleza del alma.. Porque una multitud libre se guía más por la esperanza que por el miedo. de ahí que se verá forzado a protegerse más bien a sí mismo y a tender asechanzas a la multitud. no cabe decir que goce de paz. que el mejor Estado es aquel en que los hombres llevan una vida pacífica. 12. por encima de todo. I I I . Es cierto que. además. sin embargo. por el contrario. si tan sólo consideramos sus derechos respectivos. § 178. aquella sociedad. si buscaba algún bien. mientras que la sojuzgada se guía más por el miedo que por la esperanza. Maquiavelo ha mostrado. esc. como para creer que puede agradar a todos. ésta. por fuerza. es obligatorio hacer. radicalmente diversos. Sus fines. 6 . E. cuando no se pueden suprimir las causas por las que el príncipe es tirano. del vencedor. libertad-esclavitud. Por consiguiente. IV. merece más bien el nombre de soledad que de sociedad 85. Cuando decimos. no parece estar muy claro. 59. sociedad-soledad. novedosa interpretación de Maquiavelo es recogida por Rousseau. 87 Esta ingeniosa y. con qué cuidado debe guardarse la multitud de confiar su salvación a uno solo. civil. entiendo por vida humana aquella que se define. procura cultivar la vida. no existe ninguna diferencia esencial entre el Estado que es creado por una multitud libre y aquel que es conquistado por derecho de guerra. Locke. en cambio. Pero. debe temer continuas asechanzas. 2-4. TP. repito.

la última frase falta en los Nagelate Schriften.). Aparte que es una necedad exigir a otro lo que nadie puede pedirse a sí mismo. (núm. Dado que los hombres se guían.. se confíe totalmente a la buena fe de nadie. cambiarán su forma por otra. cuando más necesaria era su fortaleza de espíritu. como hemos dicho. el miedo a la soledad es innato a todos los hombres. no haría falta ningún arte para lograr la concordia y la fidelidad. más por la pasión que por la razón. de déguiser son amour pour la liberté». quieran o no quieran. Simplemente. VI. 203/30 ss. insiste en que hay que confiar más en la buena organización del Estado que en las § 1. Por otra parte. nota 41 y V. Ninguno. sino algún sentimiento común. por una esperanza o un miedo común o por el anhelo de vengar un mismo daño. no porque la guíe la razón. 122 . añade: «il était forcé. cuando hablé de los medios necesarios para conservar el Estado. que todos. especialmente si uno mismo experimenta a diario el máximo acicate de todas las pasiones 89. § 3. en ambas obras. sobre todo. es decir. a consecuencia de las discordias y sediciones que surgen a menudo en la sociedad. vivan según el dictamen de la razón. De ahí que los hombres tienden por naturaleza al estado político. lejos de divinizar a los políticos. 4. Por eso. dans l'oppression de sa patrie. su forma actual. si se ordenan de tal suerte los asuntos del Estado. en efecto. Nunca sucede. por propia iniciativa o por fuerza o por necesidad. 188). sin notables cambios.. 88 Cfr. Curiosamente. que nada de cuanto se refiere al bien común. 4 (soledad). y es imposible que ellos lo destruyan jamás del todo 8S. la multiutd tiende naturalmente a asociarse. p. Si la naturaleza humana estuviese constituida de suerte que los hombres desearan con más vehemencia lo que les es más útil. me refería a aquellos que son indispensables para mantener. pp. Lo cual se consigue. VI [De la monarquía] De la monarquía 123 § 2. 212/7 ss. que no sea avaro ni envidioso ni ambicioso. los ciudadanos disuelvan la sociedad (como acontece con frecuencia en otras asociaciones). pero más en ésta. etc. si es que las desavenencias n o se pueden superar manteniendo la misma estructura de la sociedad. que todos. y quiere ser conducida como por una sola mente.Cap. Pero. es decir (como dijimos en el § 9 del capítulo I I I ) . puesto que nadie. pues. es tan vigilante que no se adormile alguna vez. tanto los que gobiernan como los que son gobernados. en nota. hagan lo que exige el bienestar común. hay que organizar de tal forma el Estado. Le Prince est le livre des républicains». 546b: «en feignant de donner des le?ons aux rois. XVII. tiene fuerzas para defenderse ni para procurarse los medios necesarios de vida. como la naturaleza humana está conformada de modo muy distinto. ni ha tenido nadie un ánimo tan fuerte e íntegro que no se doblegara ni se dejara vencer en alguna ocasión y. il en a donné de grandes aux peuples. en solitario. y. que. a saber. 89 Spinoza. sabe que tienden ellos a divinizarse para encubrir sus pasiones e intereses personales o partidistas y sus errores (TTP. Por eso. que vele por otro más bien que por sí.

Maquiavelo. por eso mismo. X. La experiencia. en efecto. N i n g ú n Estado. Añádase a ello que un rey niño. VI. 204 s. No cabe duda que quienes creen que es posible que uno solo detente el derecho s u p r e m o de la sociedad. libro I . pues. § 5. Príncipe. Nicómaco. Pues es evidente que suelen surgir más frecuen tes y ásperas discusiones entre padres e hijos. I) 91 . que los reyes más bien t e m e n que aman a sus hijos. si se atiende a la paz y la concordia. como lo hizo Hobbes ( Leviatán. y el poder de u n solo hombre es incapaz de soportar tal carga. J. siempre temerá más a los ciudadanos que a los enemigos. a la inversa. se rodea de jefes militares. 90 Aristóteles (Et.124 Capítulo VI De la monarquía 125 § 4. para que el Estado monárquico 91 La cita exacta es: De rebus gestis Alexandri Magni. TTP. XVII. preocupado p o r guardarse a sí mismo. 1.. porque los hombres buenos son muy pocos. 291 s. a la paz. suele gobernar a capricho de esta o aquella concubina o querida. ed. sino en la unión de los ánimos o concordia 90.). Boxhorn (1643). § 6. pp. 6. 174). J. No és. pp. q u e en Asia reinaron antaño las mujeres. 20. pp. Así pues. Pues en el capítulo II hemos demostrado que el derecho se mide por el solo poder. sino a la esclavitud a la que interesa que se entregue todo el poder a uno solo. como hemos dicho antes. 10. que entre señores y esclavos. sino que les tenderá asechanzas. Añádase. y 213. 4-5) describe la monarquía según el modelo padre/hijos. la paz no consiste en la privación de la guerra. 203/34 s. 144]. no velará por los súbditos. Es cierto. no manifiesta. Claro que. sin duda. Spinoza y también Locke (E. dice Orsines. a los que confía la salvación propia y de la comunidad. cap. 201/24 s. TTP. D e todo lo cual se sigue que el rey es t a n t o menos independiente y la condición de los súbditos más mísera. si el rey es dado al placer.. De esta historia novelesca poseía Spinoza dos ejemplares en su biblioteca: Amberes. el Estado que pasa por ser una monarquía absoluta. 37. pésima. en la práctica. y Amsterdam. Mas no por eso interesa al régimen familiar cambiar el derecho paterno en dominio y tener a los hijos por esclavos. 6. D e ahí q u e procuren educarles de forma que no tengan motivos para temer. la aristocracia según el de marido/mujer y la democracia según el de hermano/hermano. están muy equivocados. Moretum (1607). ya que. . se mantuvo tanto tiempo sin ningún cambio no table como el turco. pero esto es u n a novedad. y en ninguno se han producido tantas sediciones. es. XX (fin). y. Aristóteles. civil. sobre t o d o a quienes son más renombrados por su sabiduría o más poderosos p o r sus riquezas 92. III. de M. a quien se ha confiado todo el derecho del Estado. Jansonius. una verdadera aristocracia. 11 (núm. cfr. sin embargo. mientras que quienes detentan realmente la potestad suprema. No aludiré siquiera a que. a quien critica. sino latente y. 92 Cfr. consejeros o amigos. De donde se sigue que aquel. Por eso. nada hay más mísero para los hombres quila paz. p. que la sociedad siempre corre más peligro por los ciudadanos que p o r los enemigos. además. § 64). cuanto que la sociedad le entrega a él solo el derecho absoluto. § 8. Y así. si hay que llamar paz a la esclavitud. que reine un castrado» (Curdo. Z. I. gob. « H e oído alguna vez. enfermo o cargado de años es rey en precario. para que les resulte fácil manejarlo con sus artes. cfr. pero no admite que la relación padre/hijo sea un dominio despótico. buenas intenciones de quienes detentan el poder [I. J. que la m u l t i t u d eligió. § 7. parece enseñar que. VIII. y tanto más cuanto mejor d o m i n a n éstos el arte de la paz y de la guerra y más apreciados son de los súbditos por sus virtudes. Política. cap. Los cortesanos secundan gustosísimos los deseos del rey y ponen el máximo empeño en que el sucesor del rey sea inculto. a la barbarie y a la soledad. De ahí que el rey. son aquellos que administran los asuntos más altos del Estado o aquellos que están más cerca del rey. ninguno ha durado menos que los Estados populares o democráticos. interesa que todo el poder sea entregado a uno solo. por lo demás.

cónsul. por ser agricultores. Lección similar le ofrecía la historia de Roma. VII. Meijer (en número 9). 18. Todos los descendientes de alguna de esas familias serán computados entre los ciudadanos y sus nombres serán inscritos en el censo de su familia respectiva. Se exceptúan. dictator. a la que él alude varias veces (VII. con brevedad y lo explicaré. 47 (patricios). 93 nes. a quien sigue Calés (núm. 201n. pp. 29) se debe a que el arte militar de su época se centraba en la guerra de sitio. patricius. VII. dux. pupillus. metódicamente 93. sin que pueda prorrogarse. Con Gebhardt (núm 9) y Moreau (núm. así como los mudos. pues. que probablemente Spinoza quiso evitar. los jefes de las cohortes y legiones serán cargos vitalicios. sin embargo. tribunus. 96 Spinoza quiere evitar. Hay que construir y fortificar una o varias ciudades. los tachados de infamia por algún delito cometido. Si alguna ciudad no puede cumplir esta condición. de suerte que sus ciudadanos. preferimos «familia» por su sabor romano de descendencia o estirpe (S 7. una vez distribuido el ejército de cada familia 94 en cohortes y legioSpinoza expone en este capítulo la organización de la monarquía y en el capítulo siguiente demuestra el porqué de cada una de sus instituciones: cfr. 14. M. He aquí su lista: Census. 1). chiliarcha. syndicus. 94 Appuhn (núm. sin exceptuar a ninguno. X. de que cada una cuente con cierto número de ciudadanos para defenderse a sí misma y a las demás. en cambio. TTP. cuando lleguen a la edad en que p u e d e n llevar armas y desempeñar un oficio. plebs.126 Capítulo VI De la monarquía 127 esté correctamente organizado. que derrocara. Estos jefes serán elegidos. que cada autor «interpreta» de las formas más divergentes. Además. Todos los habitantes de las ciudades y del campo. praetor. además. y no podrá ser reelegido en lo sucesivo 96. primero. por querer traducirlos a un lenguaje actual. 14. ya habiten dentro de sus murallas. que el general en jefe o capitán general. No es que todo trabajo manual sea servil o propio de esclavos como en Grecia y Roma (cfr. Cuáles sean. 1 y 3. más bien. a «famuli».). como «grupo». 8). § 10. es indispensable que sean firmes los fundamentos sobre los que se levanta. por encima de todo. cfr. algunos que trabajan. § 13 (nobles). etc. a Jan de Witt) dé un golpe de Estado. senatus. 9. 4). XVII. ya fuera de ellas. § 9. El ejército deberá estar formado exclusivamente por ciudadanos. Todos. p. etc. . y por nadie más. sin" embargo. de origen romano casi todos. y VIII. tendrá el m a n d o por u n año. centurio. 1496/ 965. etc. Es decir. que se distinguirán por un nombre y u n emblema especial 97. § 31). legio. 15 y 20. de hecho. 11). no son autónomos (criados) o ejercen un trabajo menos digno (taberneros o «vendedores de vino y cerveza») (VIII. en 1672. Se trata. que Tierno Galván interpreta como «unidad cívicomilitar» o. todos los ciudadanos serán distribuidos en familias. después. y 24. P e r o quien mande sobre todo el ejército de una familia. VIII. esos fundamentos del Estado monárquico. e n t r e los consejeros del rey (de ellos se hablará en el §15 y siguientes) o entre quienes hayan desempeñado dicho oficio. cfr. expresamente. es decir. traduce «familia» por el nombre gaélico «clan» (cfr. de forma que aquél sea tanto más independiente cuanto más vele por la salvación de ésta. 315/16 ss:.). azul y naranja. 97 Según el traductor holandés de Spinoza. como máximo. Francés prefiere «unité de groupement» (núm. los distintos sectores de las ciudades holandesas exhibían banderas de diferentes colores: rojo. W. sólo se podrá elegir como jefe de una cohorte a quien sea experto en el arte de fortificaciones militares 95. deberán poseer armas y ninguno recibirá el derecho de ciudadanía sin haber aprendido antes las prácticas militares y haber prometido realizarlas en determinadas fechas del año. 37. sólo será elegido en t i e m p o de guerra. § 11. de que. 98 Spinoza se refiere. P o r otra parte. legatus. lo expondré. 5). deberá depender de las otras en el resto. 340/35. 330/24 s. VII. dementes y criados q u e viven de un oficio servil 98. p. simplemente. imperator. cohors. sin embargo. A condición. proconsul. que ellos deben garantizar la seguridad del monarca y la paz de la multitud. gocen del mismo derecho de ciudadanía. El mismo criterio hemos observado con otra serie de términos. comes. asociado a una 'familia' (como la de los Orange. blanco. 95 La importancia que da Spinoza a las fortificaciones (VI.). 6.

301/16 ss.128 Capítulo VI De la monarquía 129 § 12. 16. en este punto. tamp o c o se les reconocerá p o r h e r e d e r o s de sus p a d r e s . U n a p a r t e d e dicha r e n t a se d e s t i n a r á a los gastos del E s t a d o y la o t r a al mantenim i e n t o d e la Casa Real. 3) ni Moreau (núm. p o r lo d e m á s . las n a v e s y d e m á s material bélico. habría de aplicarse también. si es posible. 11). y. 30). L o s v a r o n e s nobles. e n t i e m p o d e paz. P o r o t r a p a r t e . q u e se eligirán de cada familia tres o cuat r o o cinco (si las familias n o s u p e r a n las seiscientas) 100. 13.. Spinoza quiere evitar con estas medidas que esa 'familia' crezca con desmesura (§36). 3° No vemos razones para el cambio que hace Appuhn. p o r las insignias regias. es decir. § 15. las m i s m a s casas serán d e d e r e c h o público. justamente en los dos capítulos sobre la monarquía (p. sólo se t e n d r á p o r nobles a quienes descienden del rey. es legislativa y ejecutiva (p. oo. donde el uso de «asamblea» resulta menos propio: asamblea (?) de jueces. 5.. ya que aparenta dar al Consejo Real una función puramente consultiva o decorativa. Francés se basa en que el texto de Spinoza sería «paradójico». en todo caso. porque el número. sino p o r tres. C o n d i c i ó n p r i m o r d i a l d e dicha elección es q u e de cada 101 Spinoza habla de «consiliarii» (consejeros) y de «ConciIium». 6. Y mucho menos para adoptar el término «parlamento». 99 Como los nobles pertenecen a la 'familia' real (VII. E n t i e m p o s d e paz. ya que supone una extrapolación histórica y. como siempre. cfr. su criterio de aplicarle el calificativo de «parlamentaire» o de sustituirlo por «parlement». Nic. VIII.000 patricios (VIII. VIII-X (aristocracia) traduce «Assemblée». 7). 1) nos da los motivos por los que traduce siempre «assemblée». libres o e x e n t o s d e i m p u e s t o s . 1499). 100 Spinoza piensa en un Estado bien pequeño: 600 familias (aquí). si e n g e n d r a r a n hijos. que ésta trae a primer plano. q u e sean consanguíneos del rey actual e n tercero o c u a r t o g r a d o de p a r e n t e s c o . . IX. X. concejo. § 13. como quiere Francés. M. 20 y 27). lo cual supone un total de 250. de síndicos. en realidad.000 habitantes. de s u e r t e q u e se r e n u e v e cada a ñ o la tercera. VII. 3) dice que ni sólo 10 ni tampoco 100. cuando. queda subordinado a su finalidad: deliberar (tomar consejo = consejeros) y tomar decisiones o acuerdos con carácter decisorio (aristocracia) o a ratificar (monarquía).. serán tenidos p o r ilegítimos e inhábiles para cualquier d i g n i d a d . En cambio. y porque un Consejo puede ser también muy numeroso. los consejeros del rey. U n a vez elegido el rey de u n a d e t e r m i n a d a familia. t o d o s e s t a r á n . no le siguen ni Tierno (núm. nota 201). ello se debe a la distinta función de ambos «Concilium»: consultiva en el primer caso y deliberativa o decisoria en el segundo. consejo (en el sentido de asamblea o junta consultiva o deliberativa). a la aristocracia y no a la monarquía. y preferentemente. VI-VII (monarquía) traduce «Conseil» y en los caps. 1498). 5. de Aragón. indicaremos lo sipuiente: 1. n o p o d r á n casarse. Calés (núm.. y. su criterio de «conserver le vocabulaire latin de l'auteur» (núm. t a n t o de su propia familia c o m o d e las d e m á s ." Nos parece preferible «consejo» a «asamblea». porque una asamblea no tiene por qué ser deliberante o decisoria. 102 El criterio de renovación parcial de los miembros de los diversos Consejos compensa la corta duración de casi todos los cargos: evitar la corrupción sin caer en la inexperiencia y la ineficacia (VI. Su cargo n o será vitalicio. d e b e n ser varios y n o d e b e n ser elegidos más q u e d e e n t r e los ciudadan o s . c u a t r o o cinco años. sino q u e sus b i e n e s r e t o r n a r á n al r e y 9 9 . c u a r t a o q u i n t a p a r t e de d i c h o C o n s e j o I02 . el cual los a r r e n d a r á p o r u n i m p o r t e anual a los ciudadan o s . Y . § 14. E s decir. que se ha conservado en nuestra rica lengua en varias palabras: concilio. de mantener la misma expresión: en los caps. añadimos nosotros. L o s c a m p o s y t o d o el suelo. Aunque no lo señala. P o r q u e . 10. sin más. pp. con este término. todos los cuales c o n s t i t u i r á n u n solo m i e m b r o del Consejo Real 101. Por nuestra parte.000. 4) le sigue. 2 y 30. 3. 1497-9/558.000 hombres pueden formar un Estado o «polis». p. 2° El mismo término «concilium» se aplica a otros «consejos». y con razón. Francés (núm. E s t o s se d i s t i n g u i r á n . sin embargo. Aristóteles {Et. Consejeros reales: 600 X 5 = 3. De hecho. q u e viv e n a su l a d o o le siguen e n d i g n i d a d . t a n t o si v i v e n en la c i u d a d c o m o en el c a m p o . es necesario f o r t i f i c a r las ciudades c o m o si f u e r a para la g u e r r a y p r e p a r a r . p u e s . en general. d e q u i e n d e t e n t e el d e r e c h o d e la sociedad. además. Appuhn ha roto. Sorprende.

§ 17. no pueden continuar en el mismo ni deben incluirse en la lista de elegibles durante cinco años o más. cada familia debe entregar al rey los nombres de todos sus ciudadanos que hayan llegado a los cincuenta años de edad y hayan sido debidamente propuestos como candidatos a dicho cargo. Por lo demás. ora de veteranos expertos. a fin de que sepa 103 Spinoza busca una equitativa distribución de los cargos en « toda forma de gobierno: en la monarquía. 105 En contra de lo que defiende M. por familias. u n consejero que sea experto en derecho 103. Spinoza no descarta que el rey elija una opinión que sólo cuente con 100 votos sobre 600: § 25. La razón de que sea necesario elegir cada año un consejero de cada familia. el rey tiene la última palabra en este Consejo: aparte de elegir a sus miembros. no hay que diferir más tiempo la cuestión. 5 y 9. en la aristocraica centralizada y. En el presente caso. es evitar que el Consejo esté formado ora de novatos inexpertos. en el caso del Senado. si el Consejo — c o m o sucederá las más de las veces— no es u n á n i m e . 21: síndicos). cuando no exista (como ocurrirá con frecuencia: nota 100) unanimidad ni mayoría absoluta. hasta que el rey elija a otros o ratifique a los elegidos por el Consejo. Quienes hayan dsempeñado el cargo de consejero durante el período establecido.) y como los sentidos externos del mismo rey. por impedírselo sus ocupaciones u otra causa. los mismos consejeros elegirán provisionalmente a otros. en la 'federal'. . También es oficio de este Consejo promulgar las órdenes o decretos del rey y velar porque se cumpla cuanto se ha decretado sobre la cosa pública y cuidar. Incluso las cartas enviadas de otros lugares al rey deben serle entregadas por dicho Consejo. que sólo cuenta con 400 miembros: VIII. P e r o el año en que un experto en derecho de una familia deba suceder a otro. tal como diremos en el § 25 de este capítulo 105. si el rey no pudiere alguna vez efectuar esta elección. El oficio primordial de este Consejo será defender los derechos fundamentales del Estado y aconsejar al rey sobre cuanto hay que hacer. como mínimo. sólo una quinta. § 19. hace el orden del día de sus sesiones y decide. el Consejo Real es el guardián de la constitución (§ 17. entre ellos. cuarta o. si todos cesaran a la vez y les sucedieran otros. § 18. 21: consejeros reales.130 Capítulo VI De la monarquía 131 familia se elija. qué hay que legislar en orden al bien común. la calidad no se confía a la edad ni al número de los consejeros. Para ello. incluso después de haber discutido dos o tres veces el asunto. mantiene opiniones encontradas. al sumo. Esa elección será hecha por el rey. hay que considerar al rey como el alma de la sociedad y a este Consejo como los sentidos externos del alma o como el cuerpo de la sociedad. cual vicarios del rey. Tampoco se permitirá que los embajadores de otras naciones (civitates) soliciten una entrevista con el rey sin que medie este Consejo. a la experiencia junto con la edad (ver VI. sino que. en la fecha del año fijada para que sean elegidos los nuevos consejeros. 106 No obstante lo dicho en la nota anterior. E n cambio. sólo se presentarán al rey nombres de expertos en derecho. Pero. si cada año se elige a uno de cada familia. en relación a VIII. § 16. sino a través de este Consejo. como inevitablemente sucedería. por ciudades. 104 Véase nota 102. 301/30 s. VII. pp. en otros. el rey eligirá al que quiera. Los ciudadanos no tendrán acceso alguno al rey. sobre todo. Francés (ver nota 101). sino que se deben llevar al rey las opiniones discrepantes. 36. por el que el alma percibe la situación de la sociedad y realiza lo que a ella le parece mejor 106. al que deberán ser entregadas todas las peticiones o solicitudes para que las presente al rey. de la administración general del Estado. tercera parte del Consejo serán novicios 104. Véase. hasta el punto que no esté permitido al rey tomar decisiones sobre ningún asunto sin haber escuchado antes el parecer de dicho Consejo. sino a los estudios. E n una palabra.

Este Consejo será convocado cuatro veces. incluso. También competerá a este Consejo la educación de los hijos del rey. debe conocer. para exigir que los ministros den cuenta de la administración del Estado. se debe elegir a cincuenta o más miembros de ese Consejo. los fundamentos y la situación de la sociedad. sin estar convicto de ningún crimen. cual «hijo del Estado».132 Capítulo VI De la monarquía 133 § 20. Serán candidatos a este Consejo aquellos que conozcan la administración. es puramente delegada y administrativa (VI. P e r o n o se podrá incluir en la lista de elegibles a ninguno que no haya llegado a los cincuenta años de edad. A fin de que se mantenga en todo la igualdad entre las familias y se observe un orden en los puestos. acerca de los cuales no hay nada legislado 110. VII. basta que asista la mayor parte del Consejo. 24 y 27. debe enviar en su puesto a otro de la misma familia. el comercio. Spinoza castiga síndicos. será el primero el que f u e elegido antes 109. si las hay. en general. § 23. Pero como entre esas sesiones hay que atender a los asuntos públicos. de solicitudes. lo cual no fue muy eficaz. sin embargo. etc. al año. E n cambio. si deben tomarse nuevas medidas. Una vez reunido el Consejo y antes de que se formule ninguna propuesta. fin). como mínimo. si éste hubiera muerto dejando como sucesor a un niño o un chico 107. § 24. se le condenará a pagar una fuerte multa 108. N o podrán. Claro que esto se entiende. por la educación del hijo del rey y. por todos aquellos deberes del Consejo General que acabamos de enumerar. los cuales. para que cada una presida una sesión y la que ha sido la primera en esta sesión.. sin embargo. a saber. se eligirá entre los nobles de la sociedad a uno de los más ancianos para que sustituya al rey. aparte de la administración y la situación de la sociedad. en tanto que el sucesor legítimo alcanza la edad en que puede sostener la carga del Estado. 28) o. Pues es imposible que u n número tan elevado de ciudadanos se dedique a diario a los asuntos públicos. § 21. tengan la obligación de reunirse diariamente en una sala próxima al rey y velen a diario por la hacienda pública. 16 y 25) como faltas de los funcionarios a sus deberes (VIII. a fin de que el Consejo no esté entre tanto sin rey. si se trata de un asunto que sólo atañe a tal o cual ciudad. se hubiera visto obligado el Consejo a remitir a otro día algún asunto oficial por falta de quorum. E n este Consejo no se podrá llegar a ninguna conclusión sobre los asuntos del Estado sin que estén presentes todos sus miembros. senadores y cónsules en la aristocracia. se dirigirán al rey cinco o seis o más jurisperitos de las familias que ocupan en aquella sesión los primeros puestos. etc. ocupar el puesto de jurisperito. así como su tutela. Si por no hacerlo así. por un grupo de republicanos convencidos. de él los temas 108 De h fuera educado. las proposiciones y las intervenciones. de la que son súbditos. § 25. pronunciarse sobre los asuntos nuevos. Quien quiera. como crímenes menores (VIII. cuando se trata de un asunto que concierne a todo el Estado. para conocer la situación real y ver. una vez terminada la sesión. la guerra y la paz. que haya desempeñado el mismo cargo o que estuviere incluido en la lista de elegibles. § 22. sea la última en la siguiente. para entregarle las solicitudes o las cartas. las de otras con las que ésta tiene alguna relación. entre los que pertenecen a la misma familia. . o la abrogación o instauración de un derecho. hay que proceder por turno. Pero. 41). si alguno no puede estar presente por enfermedad u otra causa. Pero. informarle sobre la 107 situación general y recabar. 10. de la que es súbdito. por la defensa de las ciudades. además. finalmente. Y.

E n su lugar. no se ha observado el procedimiento legal. No obstante. si. no se deben recoger al instante los votos. § 26. se eligirá otro que le sustituya mientras tanto. Para administrar la justicia se constituirá otro Consejo. se disolverá de nuevo la sesión. E n este Consejo no se dictará ninguna sentencia sin que estén presentes todos los jueces. según lo permita la urgencia de la cuestión. una alusión similar no falta en V I I I . § 28. expondrá el asunto a debatir. . Si tras haber oído los argumentos en favor de cada opinión. sino que se remitirá a una fecha fija. los consejeros de cada familia podrán. D e cada familia no se eligirá más que uno y no para toda la vida. consultar a otros que han ejercido el mismo cargo o que son candidatos al mismo Consejo. etc. lograra demostrar que alguno de los jueces se dejó comprar por su adversario o que tenía alguna relación de amistad con éste o de odio con él mismo. Pues. a los síndicos en la aristocracia (VIII. E l número de estos jueces será elevado e impar. Allí les comunicará qué opinión ha decidido elegir entre las propuestas y qué medidas prácticas ha tomado 111. discutir por separado la cuestión y. Al emitir el voto. Claro que todas estas medidas no podrán ser respetadas por aquellos que. en esa edición. si les parece de gran trascendencia. algún juez no pudiera asistir durante largo tiempo al Consejo. con cien votos.). M. elija la que quiera. esa familia quedará fuera de la votación (puesto que cada una sólo podrá emitir un voto). Si algunos consideran que el asunto es de cierta importancia. P e r o tampoco en este caso concibo yo otro procedimiento jurídico fuera de aquel que está acorde con el mejor régimen de la sociedad. se desecharán las propuestas que no contaren. para que él. papel de los jurisperitos con los del Senado v los cónsules (VIII. suelen convencer al reo. a saber. Después regresarán de nuevo al Consejo. Quizá para que de sean más valientes sus decisiones (cfr. D e n t r o del plazo prefijado cada familia decidirá cuál es su último parecer y. por enfermedad u otra causa. pertenecientes a otras familias y que hayan llegado a los cuarenta años de edad 114. Y. Hecho esto. para comprobar si el procedimiento seguido f u e legal y si n o ha habido acepción de personas 112. reunido de nuevo el Consejo y recogidos todos los votos. compuesto sólo de jurisperitos y cuyo oficio será dirimir los litigios e imponer penas a los delincuen111 tes. entretanto. se eligirán otros tantos. Las otras. tras escuchar las razones de cada parte. 36). VIII. estimara la mayoría que conviene estudiar de nuevo el asunto. si la parte que perdió el pleito. el recurso a la tortura. serán presentadas al rey por todos los jurisperitos que participaron en la sesión. § 27. o que. en cambio. 41). no tanto con argumentos cuanto con tormentos 113. por lo menos.134 Capítulo VI De la monarquía 135 que deben ser tratados en su Consejo. el jurisperito comisionado por esa familia expondrá en el Consejo la opinión que ha parecido la mejor. se dirigirán d e nuevo al Consejo y el que ocupa el primer puesto. Disuelta la sesión hasta la fecha prefijada. y lo mismo harán los otros. 40. de un Estado bien organizado. se revisará todo el proceso. 1499/963). cuando se trata de un crimen. en fin. Todas las sentencias por ellos dictadas deberán ser examinadas por quienes hacen las veces del Consejo general. donde esperarán al rey hasta el momento por él señalado. sesenta y uno o cincuenta y uno. sino de forma que cada año cese una parte. Francés quiso ver en ello la mano del «editor» (pp. faltan en la traducción holandesa o Nagelate Schriften. Si dentro del tiempo fijado no es posible llegar a un acuerdo entre ellos. Compárese el orden votaciones en esteenConsejo y el jeros. En caso contrario. 41. al menos. cada uno amplias.

que ya entonces debía ser proverbial (cfr.. su decisión de no conceder un sueldo fijo a ningún funcionario. por razones de lucro. significaba primer ministro. 117 Cfr. de quienes son castigados con una multa pecuniaria 116. en primer término. 24. 31. Sus gastos deberán ser cubiertos con el erario público y no con el presupuesto de la Casa Real 1 2 3 . 28.). etc. Aquí parece indicar hombre rico. se elegirá como espías a aquellos que parecen ser preferidos del rey) 1 2 4 . se elegirá anualmente una parte. Quienes frecuentan el Palacio Real y son servidores del rey. tiende a evitar su inactividad. § 34. IX.. en los reducidos. ta. omite la línea que sigue (alusiva a los condenados a muerte). VIII. 2. y serán inscritos en el censo de ésta. Por el contrario. en el sentido original de oficial que manda mil hombres. los bienes de aquellos que f u e r o n condenados a m u e r t e por ellos y. nacidos y educados en el mismo Estado. al menos en tiempo de guerra. Es justo. § 33. Los embajadores que hay que enviar en tiempo de paz a otras naciones (civitates)122. 9 (senadores en la aristocracia federal). 115 Spinoza prefiere el voto secreto en todos los Consejos numerosos. prefiere que se sepa oficialmente lo que los avispados van a averiguar (IX. no públicamente. 41 (jueces en la aristocracia). sino mediante bolas 115. a algún peregrino en el número de ciudadanos por u n precio menor al establecido. sustentant» (de ordinario). Calés traduce mal: «para asegurar con justeza a cada militar la vida diaria». el derecho de ciudadanía a los quiliarcas 119 de alguna familia. Por otra parte. sólo deberán ser elegidos de entre los nobles. cfr. y nota 99. a fin de firmar o conservar la paz. 25. 21). VI. pues el texto dice «qui. No cabe duda que Spinoza vio la dureza de tal medida (VII. IX. sus hijos serán considerados como ciudadanos y serán inscritos en el censo de la familia de su madre. en cambio. VIII. 31. 3. 8. 11). 12. . 17. E n cambio. los consejeros recibirán del que perdió el pleito una parte proporcional a la suma total en litigio. sino que. además. E n cada ciudad existirán otros Consejos. 21 s. contribución económica. § 29. § 3 1 . sin embargo. Si algún peregrino tomara por esposa a la hija de un ciudadano. Sus miembros no deben ser elegidos con carácter vitalicio. VIII. hay que idear los medios de que el número de ciudadanos pueda crecer más fácilmente y afluya gran cantidad de hombres 120. los hijos de padres peregrinos. cfr.siquiera a los jueces ni a los militares. por cada sentencia que hayan dictado sobre asuntos civiles. pues.136 Capítulo VI De la aristocracia 137 expresará su opinión. entre los persas. para repartirla entre ambos Consejos 117. V I I I . ni. no por eso se causará algún perjuicio al Estado. (No obstante. compensen su ocio con el trabajo o algún impuesto 121. V. VIII. VII. E n tiempo de paz no se deberá pagar ningún sueldo militar. § 32. la situación de los judíos en Holanda. tendrán opción a comprar. Y aunque los quiliarcas reciban. y en tiempo de guerra sólo se dará una paga diaria a aquellos que viven de su trabajo cotidiano 118. los jefes y demás oficiales de las cohortes no habrán de esperar ningún otro emolumento de la guerra aparte del botín tomado a los enemigos. en Vloten/Land y. En todo caso. en Appuhn y en M. también en ellos. pero sólo de las familias que viven en dicha ciudad. Calés.. y reciben su salario del presupuesto de 116 El término «bienes» faltaba en la siguiendo a Appuhn. E n todo caso. 118 Por seguir de nuevo a Appuhn. § 30. Los emolumentos de este Consejo y de los suplentes del Consejo precedente serán. mediante un precio prefijado. subordinados a éstos. por tanto. que quienes no constan en el censo de ciudadanos. N o es necesario descender a más detalles.

si quieren tener templo. se depongan las armas. Y mucho menos que pueda dar parte del Estado como dote a una hija. nota 106 y § 10. hay que tener por heredero del Estado a su pariente natural más próximo. 66. si el rey hubiera tenido varios hijos. sin embargo. 24. a menos que sean sediciosas y destruyan los fundamentos de la sociedad. pues. § 39. a menos que éste hubiera tomado por esposa a una extranjera y no quisiera repudiarla 130. ya que por razón ninguna se ad mitirá que las hijas lleguen a heredar el Estado 129. si ha de ser estable. tras aceptar un tratado de paz. Aquellos. es evi-. tiente. . deben hacer guardia al rey ante sus puertas 125. IX. E l Estado debe ser indivisible. aunque crea que son totalmente absurdos. siempre subsistiría un temor por la espalda. pues. por turno. Una vez tomadas las ciudades por derecho de guerra y sometido el enemigo. N o estará permitido que el rey contraiga matrimonio con ninguna extranjera 127. sino que sólo puede tomar por esposa a una de sus consanguíneas o d u d a dañas. A condición. ni que se entregue a todos o a algunos indi viso. § 20. 128 Cfr. V I I I . por el § 5 del capítulo I I I . lo primero que ofrece Spi noza a los vencidos. Si el rey hubiera m u e r t o sin dejar hijos varones. de que los parientes naturales de su esposa no puedan desempeñar ningún cargo estatal 1 2 8 . que cada u n o de ellos tiene que obedecer todas las órdenes o edictos del rey promulgados por el Consejo General (véase sobre esta condición los §§ 18 y 19 de este capítulo). se deben fijar. como demostraremos en el capítulo siguiente. § 40. deben ser excluidos de todo servicio y fun ción estatal. 25 (el Estado no es propiedad del rey). Digo expresamente que reciben su salario del presupuesto de la Casa Real para excluir a la Guardia Real. El rey. o con derecho será obli131 gado a ello Tales son los fundamentos sobre los que se debe levantar el Estado monárquico. notas 6. que lo construyan a sus expensas. P o r lo que respecta a los ciudadanos. VII. a quienes se permita ejercer públicamente su religión. XI. Su objetivo será que las ciudades tomadas no exijan una guarnición permanente. le sucederá el primo génito. N o se fijará derecho alguno acerca de las opiniones. no se podrá edificar ni siquiera un templo a expensas de las ciudades. nota 99. N o se debe hacer la guerra sino en vistas a la paz. Pues los guardias del rey n o son sino los d u d a d a nos de la misma ciudad en que se halla el palacio. Pero jamás se permitirá que se divida entre ellos el Estado. 46. Por tanto. Cfr. de esa forma. quie nes. en cambio. Pese a lo dicho en la nota 68. tendrá en palacio una capilla personal para practicar la religión de la que es adicto 132. 127 Cfr. cfr. si toma a una simple ciudadana. unas condiciones de paz. E n lo que concierne a la religión. Cfr. nota 58. terminada la guerra. § 37. VII. 126 125 139 § 38. Cfr.De la monarquía 138 Capítulo VI la Casa Real. 129 Cfr. § 35. es un tratado de paz. 13. 130 131 132 Cfr. 16. de bido a la situación estratégicá del lugar) se las destruya totalmente y se lleven sus habitantes a otra parte 1 2 6 § 36. de suerte que. 4 (exclusión de las mujeres del gobierno). sino que o bien se conceda al enemigo que. las rescate por un precio o que (si.

ante todo. Y se atribuye a su prudencia que. preferimos traducir por pasión. se deben tener muy en cuenta los afectos humanos y que no basta haber mostrado qué conviene hacer. no son dioses. según el decreto del solo rey. que yo sepa. Pese a lo dicho en nota 5. cuando «affectus» se opone a razón. Homero. Hay que señalar. si los derechos estatales o la libertad pública sólo se apoyan en el débil soporte de las leyes. pese a que él se lo mandaba en medio de múltiples amenazas. no sólo no tendrán los ciudadanos ninguna seguridad de alcanzarla. 136 135 140 . 16. Por eso. § 2. 156 ss. acepten los derechos como válidos y estables. Para ello hay que señalar. Los reyes. por ejemplo. aun cuando se nieguen a cumplir sus órdenes. que. haya dado las gracias a sus compañeros por haberse atenido a su primera intención. sin embargo.caso especial les ordenara algo que les consta ir contra el derecho establecido 135. Los persas. Siguiendo este ejemplo de Ulises. IV. y nota 79). además. Daniel. que se dejan a «menudo engañar por el canto de las sirenas. sino. he decidido demostralos aquí metódicamente. los fundamentos del Estado han de ser tenidos por decretos eternos del rey. Después de haber explicado los fundamentos del Estado monárquico. no habría nada fijo. XII. si todo dependiera de la inconstante voluntad de uno. esos mismos reyes no tenían potestad de revocar los derechos una vez establecidos. en efecto. hay que establecer que todo se haga. después. sin duda. Porque una cosa es cierta: que ninguna sociedad es más desdichada Cfr. expuestas en el capitulo precedente (cfr. Efectivamente. a la hora de sentar las bases de la monarquía. Odisea. en primer lugar.Cap. solían rendir culto a sus reyes como a dioses y. pero no que toda voluntad del. que todo derecho sea la voluntad del rey explicada. para que el Estado monárquico sea estable. cómo se puede lograr que los hombres. hasta el punto que sus ministros le obedecen plenamente. Y nunca. V I I [De la monarquía] De la monarquía 141 § 1. sino que incluso irá a la ruina. ni siquiera al mismo rey. 6 133. ya se guíen por la pasión 136. Se trata de demostra las bases de la monarquía constitucional. mientras estaba atado al mástil de la nave y arrobado por el canto de las sirenas. sino hombres. si en algún. 5 y 6 del capítulo precedente). en caso que les mande hacer algo que repugne a los fundamentos del Estado 134. es decir. ya por la razón. Los compañeros de Ulises cumplían el mandato de éste. eso no contradice ni a la razón ni a la obediencia absoluta que se debe al rey. como consta por Daniel. -se elige un monarca sin estipular condición alguna. Pues. 6. De ahí que. Aún más. 6. como hemos probado en el §3 del capítulo anterior. rey sea derecho (véase sobre esto los §§ 3. 134 133 Podemos explicarlo claramente con el ejemplo de Ulises. que no contradice de ningún modo a la práctica el que se establezcan derechos tan firmes que ni el mismo rey los pueda abolir. también los reyes suelen amonestar a los jueces de que hagan justicia sin miramientos a nadie. cuando se negaron a desatarlo.

que nunla única vez que utiliza el término «anima» (X. Pero conviene señalar que § 4. estarán capacitados para poder aconsejar sobre lo relativo a sus asuntos. a menos que. 1. derecho del Estado. y XI. Es cierto que este Consejo. cosa que no acontece en los grandes Consejos. la utilidad de la mayoría de los súbditos coincidirá con lo que obtenga la mayoría de votos en este Consejo I40. por mente. en otro lugar. Está claro. que. 9. es conocer en cada m o m e n t o la estructura y situación del Estado. en ese caso. 138 Cfr. Ahora bien. pues. de esa forma. que he expuesto en el capítulo precedente. 357/8 ss. Resulta claro. Nosotros traducimos éste por almo y aquél. 21. si se eligen algunos de cada sector o clase de ciudadanos. cada uno se esfuerza en tener por compañeros a estúpidos. 291/29 ss. su mayoría son hombres de este tipo. VII. en un abrir y cerrar de ojos. A condición que con ello se consiga que el Estado o sociedad conste siempre de una y la misma alma (mens) 139. D e ahí que sea necesario que el monarca tenga consejeros que conozcan el estado de las cosas. en los temas de mayor importancia. la vejez u otras causas le impiden a menudo dedicarse a los asun tos públicos. lo demostraré lo más brevemente posible.). son estables y no pueden ser destruidos sin provocar indignación en la mayor parte de la multitud armada 138. Que son realmente así. a la reflexión. a saber. nota 65. VI. a «mens» (IV. por otra parte. que están pendientes de sus labios.). Por eso también los súbditos ganarían mucho más transfiriendo todos sus derechos a uno. 137 La imprecisión y el secreto son los grandes enemigos del Estado spinoziano. Es cierto. aparte de que la enfermedad. si demuestro que los fundamentos del Estado monárquico.142 Capítulo VII De la aristocracia 143 que la que inicia su decadencia. si sólo se eligen aquellos que han llevado sus negocios sin infamia hasta los cincuenta años d e edad. Antes al contrario. Pero la naturaleza humana es de tal índole. No obstante. Actitud claramente democrática. no incluya miembros de escaso talento. Es cosa de todos admitida que el deber de quien detenta el poder estatal. 5. Pues nadie cede voluntariamente el Estado a otro. Pero también lo es que todo el m u n d o es lo suficientemente perspicaz y astuto en los asuntos que ha tratado largo tiempo con pasión. y si los deduzco de la naturaleza humana común. notas 103 y 116. le da el mismo sentido que diera. De ahí que. velar por el bienestar de todos y hacer lo que es útil a la mayor parte de los súbditos. caiga y se precipite en la esclavitud (lo cual parece imposible). y que de ellos se sigue la paz y la seguridad para el rey y para la multitud. que estipulando unas condiciones vagas e inútiles o inválidas de libertad y abriendo así a sus sucesores el camino hacia la más cruel esclavitud 137. 27. como bien dice Salustio en su primer discurso a César 142. al estar compuesto por tan elevado número de ciudadanos. especialmente si. VI. preferentemente. 140 Cfr. 142 Se refiere a: Ad Caesarem senem de ordinanda república . 29. como consta por el § 9 del capítulo III y por los §§ 3 y 8 del capítulo anterior. 139 En esta obra Spinoza usa 43 veces el término «mens» y 30 veces el término «animus». VIII. 3. que cada uno busca con s u m o ardor su utilidad personal y estima que los derechos más equitativos son los necesarios para conservar y aumentar sus intereses. De donde se deriva que hay que elegir como consejeros a aquellos cuyas propiedades y utilidad dependen del bien común y de la paz de todos. mientras que sólo defiende la causa ajena en la medida en que. nadie podrá dudar que esos fundamentos son los mejores y verdaderos. deberá incluir muchos de muy escaso talento. Aparte de que tampoco se puede evitar que un Consejo que conste de un número reducido. uno solo es incapaz de examinarlo todo y de tener siempre su m e n t e atenta y dispuesta. § 5. ayuden al rey con sus consejos y lé sustituyan con frecuencia. afianza su propio bien. § 3. se les da tiempo para pensar 141. pues. ya-que. que todo el m u n d o prefiere mandar a ser mandado. 141 Cfr.

§ 7. Por eso. E. 7. Por el contrario. aunque el reglamento del Consejo determine que se transmitan las opiniones sin indicar el nombre de sus a u t o r e s . 1665). pero contenida en las obras de Salustio. a un rey con fines bélicos. se sigue que el derecho del rey consiste en elegir una de las opiniones ofrecidas por el Consejo y no tomar una deoratio (obra anónima. Pues. M á s todavía. mostraría otras grandes ventajas de este Consejo. gob. es decir. a los soldados no hay 143 La crítica de Spinoza a la monarquía no absoluta no es menos sólo representa a las familias. como hemos dicho en el §31 del capítulo anterior. Pues. VII. a una que es de suma importancia. 11. podría suceder que el rey favoreciera s i e m p r e a las ciudades menores. que no hay mayor acicate para la virtud que el que todos p u e d a n esperar alcanzar este máximo honor. nunca se podrá evitar la posibilidad de que se descubra alguno. § 13. ya que. no obstante. Aludiré. Las ciudades mayores deberán d e f e n d e r este derecho con todas sus fuerzas 146. como la salvación del pueblo es la suprema ley o el supremo derecho del rey. la gloria ejerce u n enorme atractivo sobre todos nosotros 147. Ahora bien. Ya que. porque los reyes dirigen con mucho más éxito la guerra. Efectivamente. como no podemos siquiera pensar que quepa imaginar algo acerca de un asunto. 144 cisión o e m i t i r una opinión contra el sentir de todo el Consejo (véase el § 25 del capítulo anterior) 145. es una auténtica tontería. deben pagar nuevos impuestos para llevarla a cabo. exista alguna conducente al bienestar del pueblo. VIII. cfr.. tan frecuentes en las magnas asambleas 143. para mejor hacer la guerra. se verán forzados a empuñar con ardor las armas para la guerra e ir al combate. no degeneren en sediciones. Si es que cabe hablar de paz en un Estado en el que. como ya dijimos. si se hubiera de elevar al rey todas las opiniones expuestas e n el Consejo. ¿Posible alusión a la caída de Jan de Witt? ta 91).. La línea 300/4 («sólo a causa de la guerra . por sí misma. como hemos dicho en el § precedente. para esto es necesario. como he p r o b a d o detenidamente en mi Etica. Leiden. cien votos. tajante que la de Locke. sino que sentirá un p r o f u n d o afán y amor por la paz. además de que la guerra les traerá siempre el temor de perder sus bienes junto con la libertad. se ha entregado a uno la suprema potestad.144 Capítulo VII De la monarquía 145 ca una multitud completa entregará a varios o a uno su derecho. él solo no puede. § 90-3. II. aparte de las opiniones que este Consejo eleva al rey. supra. nota 86. que tenga a varios ciudadanos de consejeros. la solución de las controversias y la rapidez de las decisiones. La frase falta en Nagelate Schriften. Aparte de que sus hijos y parientes. dedicados a las tareas domésticas. elegir. Por tanto. V I I I . al m e n o s . Al contrario. sino también a las ciudades. mantener en su poder. sólo a causa de la guerra. Y. de donde no traerán a sus casas más que inútiles cicatrices 148. por tener menos votos. 25. P o r consiguiente. la característica principal del Estado democrático consiste en que su virtud es mucho más eficaz en la paz que en la guerra 144. . y es principalmente en la guerra donde éste puede manifestar su virtud personal y lo que en él tienen los demás. se hacen esclavos en la paz. como se hace con frecuencia. civil. es necesario establecer que se dé p o r inválida aquella opinión que no haya obtenido. si logra el acuerdo entre sus miembros y que las controversias. que escape al consejo de tan gran número de hombres. cualquiera que sea la causa por la que se elige rey. se sigue que es imposible que. Pero. no cabe duda que la mayor parte de este Consejo nunca podrá abrigar la idea de hacer la guerra. la multitud sólo transfiere libremente al rey aquello que no puede. cfr. a saber. conocer qué es útil al Estado. P u e s .y es») falta en los Nagelate Schriften. § 6. Si n o fuera por mi deseo de brevedad.

a fin de ganarse a todos. se da una ley que prohiba a los particulares prestar dinero a interés. Q u e nadie abrigará jamás la idea de corromper este Consejo con regalos. que tenga un cuerpo sano. n o se puede disminuir el número de consejeros. consiga ganarse a éste o aquél. con todas sus fuerzas este derecho del Consejo. E n efecto. el elevado número de consejeros que se elige cada año. entre los que portan armas. el afán de lucro hará que todos se dediquen al comercio o se presten mutuamente el dinero. además. en tan elevado número de hombres. qué consiguen con él y con él solo. el rey. fin. Todos. a fin de que todos comprueben. pues. en la medida de lo posible. no hay que temer demora o negligencia en la elección de dicho Consejo. son fuertemente atraídos por la gloria y no hay nadie. veremos fácilmente que. VII. bien porque su generosidad le lleve a velar por el bienestar público. VI. veremos que apenas si habrá ninguno. . De ahí que. como hemos dicho. Por lo demás. Por consiguiente. es demasiado grande y. las opiniones discrepantes que le hubieran sido trasladadas por el Consejo. por lo mismo. si. bien porque le guía el miedo a la multitud o porque quiere ganarse a la mayor parte de la multitud armada. como hicieron antaño los atenienses. o procurará conciliar. cien votos. no cabe ni dudarlo. si consideramos los comunes afectos de los hombres. 25. § 10. a menos que se suprima la tercera. al menos. § 9. la que es más útil para la mayor parte del Estado. Cfr. no se podrá disminuir el número de sus miembros. que no espere prolongar su vida hasta una pro149 150 vecta senectud. y nadie más. que sólo de unas pocas o que ésta o aquélla sean excluidas de tal elección. aunque alguno. De ahí que los peligros derivados de la guerra son casi iguales para todos. es fácil de prevenir. es que ningún ciudadano posea bienes inmuebles (véase el § 12 del capítulo precedente). Empleará todas sus facultades para conseguirlo. es inválida 151. nota 145. y nota 102. tanto en la paz como en la guerra. cada uno sólo defiende la causa de otro en tanto en cuanto cree afianzar con ello sus intereses. § 11. 152 151 Alude a la legislación de Solón en ese sentido. Ese cambio. sin embargo. 5. cuando más vele por el común bienestar de la colectividad 152. excepto a los habitantes del país 149. ya que él mismo suple ese posible fallo (véase el § 16 del capítulo anterior). completamente extraño al modo ordinario de proceder. Pues. como hemos dicho en el § 4 de este capítulo. Todos defenderán. notas 89 y 116. Ahora bien. Cfr. Cfr. siempre ratificará aquella opinión que haya obtenido mayor número de votos. En consecuencia. pues.146 Capítulo VII De la monarquía 147 que darles paga alguna y. Así. la opinión que no haya alcanzado. O t r o elemento que desempeña un importante papel en favor de la paz y la concordia. Ya que. es decir (por el § 5 de este capítulo). la mayor parte de este Consejo tendrá casi siempre la misma opinión acerca de los asuntos comunes y de las artes de la paz 150. P o r q u e hay que advertir que la corrupción. una vez establecido este Consejo. Por consiguiente (por el § 15 del capítulo anterior). Por lo cual tendrán que gestionar negocios que o bien son interdependientes o bien requieren los mismos medios para tener éxito. el rey será más independiente y tendrá más poder. en efecto. Por otra parte. que no acaricie fuertes esperanzas de alcanzar tal dignidad. cuando no se filtra poco a poco. es más fácil de concebir y se logra sin tantas envidias que se elija un número menor de consejeros de cada familia. cuarta o quinta parte de ellos. no conseguirá absolutamente nada. Pues. si calculamos el n ú m e r o de los que llegan a los cincuenta o sesenta años y tenemos en cuenta. § 8. según consta por el § 10 del mismo capítulo. el ejército debe estar formado por ciudadanos.

les estrechan la mano. . sino por tres. Spinoza ridiculiza a los reyes absolutistas de su tiempo. 15). las sediciones. Y. así como de lo dicho en el § 9 de este mismo capítulo. 154 ginal 35. con ella. mayor peligro tiene el rey de que su autoridad pase a manos de otro. como hemos dicho. es necesario que el ejército conste de sólo ciudadanos y que también éstos sean sus consejeros. perece al instante. Por eso. la mayor parte de los ciudadanos apenas si podría concebir esperanza alguna de alcanzar tal honor. libro I) 1 5 7 . excepto el año en que cesa el experto en derecho de una familia y se elige a otro en su puesto 155. en su virtud y fidelidad. 36. De ahí que todo funcionará con mayores garantías. cosas que. En efecto. lo que más aterró a David. la envidia y las continuas críticas y. por cierto. En efecto. Q u e los consejeros del rey no deban ser elegidos con carácter vitalicio. Así. sea ésta digna o indigna. sobre todo. sean éstos. dos simples soldados se encargaron de transferir el Estado romano y lo transfirieron (Tácito. Historias. si se los eligiera de por vida. en el número de soldados y. I. N o mencionaré aquí las artes y hábiles ardides con que los consejeros deben cuidarse de no ser. en fin. en efecto. eliminado el temor a sus sucesores. Ahora bien. como máximo. el rey no se les opondría en nada. Nadie que lea la familia (ver nota 100). más se adherirán al rey y más dispuestos estarán a adularle. ya que no parece tan imposible que en ese espacio de tiempo una notable parte del Consejo (por muy numeroso que sea) sea corrompida con regalos o favores. § 14. los ciudadanos están totalmente subordinados y ponen las bases de una guerra sin fin. es mucho más fácil que ésta pueda ser pasada a otro. El rey. al revés. si cada año cesan dos consejeros de cada familia y son reemplazados por otros dos (si es que debe haber cinco de cada familia). y que su mandato son sólo dura añosde(VI. pues son demasiado conocidas. Más aún. 17. su poder se apoya. cuatro o cinco años. VII. Por el contrario. Pues. ya que. un intervalo de cinco años también parece excesivo. por lo que se produciría una gran desigualdad entre los ciudadanos y. la fidelidad entre los hombres sólo es constante. les cubren de besos y hacen todo tipo de servilismos por dominarles 153. pues. los consejeros se permi153 tirían todo tipo de arbitrariedades. Añádase a ello que. cuanto menor sea el número de consejeros y más poderosos. Por otra parte. y suelen disimular más sus vicios que sus virtudes. ningún rey puede prometerse mayor seguridad que el que reina en una sociedad así. les ayudan con dinero o con favores. f u e que su consejero Aquitofel eligiera el partido de Absalón 156. víctimas de la envidia. no puede por sí solo controlar a todos por el miedo. cuanto más envidiados sean de sus conciudadanos. tan pronto consienten que se contraten soldados mercenarios. está claro que el máximo peligro siempre viene a los reyes de aquellos que están a su lado. Pues. por tanto. Cfr. las más de las veces. E n ese caso.148 Capítulo VII De la monarquía 149 § 12. Y. cuyo negocio es la guerra y cuya fuerza se muestra más que nunca en las discordias y sediciones § 13. si toda la potestad hubiera sido transferida a uno solo. Y así. además. en cuanto que éstos se unen por necesidad. aparte de que un rey al que sus soldados no quieren defender. buscan y aceptan a los perezosos y corrompidos por el desenfreno. se desprende del § 10 de este capítulo. para que los ciudadanos sean más apreciados que nadie por el rey y permanezcan autónomos cuanto el estado político o la equidad lo permiten. no disgustarían a los reyes ávidos de mando. para someter a los mejores. uno de ellos jurisperito. Las tres últimas expresiones una citatres literal Tácito. Historias. D e donde resulta que los reyes incitan a los soldados con más frecuencia que los reprimen.

200/173. P o r q u e (como muy bien señala Antonio Pérez) 1 5 9 el ejercicio de un poder absoluto es muy peligroso para el príncipe. lo que se confía a quien se le da tiempo suficienden al Antonio Pérez (1534-1611). las ciudades que necesitan del poder de otro para conservarse. P o r este mismo motivo. desarrollaré el resto en el orcer grandes gastos. y en cáso de necesidad 1 6 3 . 1583-Lovaina.150 Capítulo VII De la monarquía 151 § 17. el hombre armado es más autónomo que el desarmado (véase el §12 de este capí§ 15. tanto sagrada como 158 profana. se doctoró mediante la generosidad. de los que se deriva una sólida garantía de que le han entregado sencillamente su derecho y se confían el príncipe consiga el poder. que es la que más arrastra a la mayoría. 192/108. A continuación. den defender su libertad o temer menos al enemigo. 344/20 ss. sin excluir a ninguno. a no ser por u n año. Pues es lo relativo al Consejo supremo por ser lo de mayor trasimposible enrolar en filas a soldados mercenarios sin hacendencia. por tanto. con demasiada frecuencia. 1668). 160 historia. Es cierto. 6) confunEstado. N o cabe duda que los ciudadanos son tanto Q u e no se debe elegir a nadie para que mande a todo más poderosos y. pp. no tienen u n derecho igual que éste. a menos que éste intente privarles de libertad. donde fue profesor de Derecho desde 1619. piensa que Spinoza sintetiza así ideas del secretario de Felipe II. para que los ciudadanos conserven su autonomía y defiendan su libertad. pp. mana. quico. si los consejeros son tan numerosos. y aquellos ciudadanos que han entregado a otro mos establecido otros fundamentos del Estado monárlas armas y le han confiado la defensa de las ciudades. H. E n cambio. sino que están bajo su dominio en la medida en que necesitan de su poder 161. Méchoulan (núm. además. cuanto que el ejército o a gran parte del mismo. Pues es obvio que es la fortaleza del 159 Tanto Gebhardt (núm. y los ciudadanos. no tienen por qué suscitar temor al rey. secretario de Felipe I I y autor de Las obras y relaciones que Spinoza poseía en su bibliote para conquistar la gloria militar y elevar su nombre teca (ed. lo saben tocuanto más seguro está el lugar d o n d e viven. en primer término. por su parte. Su propia seguridad les aconseja. pp. exterior o interior. en el capítulo precedente hetulo). que el derecho sólo se define por el poder 162. § 16. la libertad plenamente a su fidelidad. tes con que acostumbran los jefes a buscar la sumisión y que es el autor de Ius publicum quo arcana et iura principum exponuntur (Francfort. y difícilmente pueden los ciudadanos den allí seguido. pues. 197/149. citado varias veces por Gebhardt: ajena y la supremacía propia. Aparte de éstos. 105). con otro Antonio Pérez (Alfaro. la fidelidad ha provocado la caída de los consejeros 158. mente que esto. ser hábiles y no leales. poseen ciudades mayores y mejor defendidas. 193/116. . ya que con ello ofendería a todos los ciudadanos. que se fue de pequeño a los Países Bajos. Pues he querido demostrar. tanto divinas como humanas. cuanto más poderosos son por sus riquezas. la liberalidad y las demás aren Lovaina en 1616. En el capítulo II hemos demostrado. P o r el contrario. y son todos iguales entre sí y no desempeñan ese oficio más de cuatro años. por encima del rey o para ganarse la lealtad del ejército 1672). que no puedan confabularse para un mismo crimen. soportar los impuestos necesarios para sostener a u n ejército ocioso. 449-53. 1644). que los hombres tanto mejor velan naturalmente por su seguridad. E n efecto. puede ignorar que. más autónomos. como lo prueban innumerables ejemplos 160. Porque. 153. La razón. mejor puedos cuantos han leído la historia. a saber. muy odioso para los súbditos y contrario a las leyes. Añádase a ello la avaricia huy la paz. nada enseña más clara44. 9) como Francés (núm. el ejército debe constar de sólo ciudadanos. como máximo. en efecto.

para mayor seguridad de todo el Estado. sino que.tienen más seguridad y tranquilidad en la guerra que en la paz 166. Por lo demás. Además. como esto es bastante claro. deben entregar su di- Cfr. sino que resultarían muy temibles. D e ahí que los reyes suelen decidirse a hacer la guerra por culpa de los nobles. para 94. y que puedan emitir. como es justo. civil. por dos o tres años. ya que. §§ 30-4: uno puede poseer tierra en la medida en que la puede trabajar. . en proporción al de ciudadanos. V. pues lo principal ya queda demostrado en este capítulo y el resto es por sí mismo evidente. VIII. que jamás puede uno esconderlo ni transportarlo a donde quiera. el poder del Estado y. que las delaciones estén a la orden del día y que sean los más ricos su presa preferida. Por no mencionar que los jueces no pueden tener bienes inmuebles. suelen maquinar crímenes. lo paso por alto. es decir. Por consiguiente. para mantener esta igualdad entre los ciudadanos. así como lo dicho desde el §15 al §27 del capítulo precedente. he añadido que esos jefes del ejército deben ser elegidos de entre los consejeros del rey o de quienes han desempeñado dicho oficio. que cada uno quiere ser adscrito a su propio género y ser diferenciado de los demas por su estirpe 164. § 21. 164 165 § 20. su derecho debe ser medido por el número de ciudadanos. Y no creo que. E. como también que los votos no deben emitirse públicamente. sino a la magnitud de las riquezas. a fin de que las ciudades mayores tengan mayor número de consejeros. sino en secreto. a menudo. P o r otra parte.152 Capítulo VII De la monarquía 153 Finalmente. cual es indispensable para que puedan afincarse en tal lugar y defender el derecho común o libertad. es frecuente que no se mire en las investigaciones a lo justo o verdadero. en el § 8 de este capítulo hemos explicado qué ventajas sacará necesariamente de ahí la sociedad. por lo mismo. nota El argumento de Spinoza no parece decisivo. Locke. la avaricia de los jueces que son nombrados. de aquellos que pueden reclamarlo con sus fuerzas unidas o de aquel al que todos entregaron esa potestad 165. a lo sumo. cuando la confiscación de bienes constituye un ingreso para los reyes. gob. es lo primero que pertenece al derecho público de la sociedad. Y estas prácticas graves e intolerables. el suelo y cuanto va a él unido. cuando están cercados de nobles. etc. Porque los hombres que tienen mucho ocio. Suele. Pero. no se habrá de tener por nobles más que a los que desciendan del rey. suceder que los jueces reciban un sueldo anual. pues todos los hombres son de tal naturaleza. es decir. su número crecería excesivamente con el paso del tiempo y no sólo serían una carga para el rey y para todos. sólo explicables por la necesidad de las armas. Para que los ciudadanos sean lo más iguales posible. También resulta claro para todos que los jueces deben ser tan numerosos. se mantienen incluso en la paz 167. sin embargo. nada hay en el estado natural que menos pueda cada uno reclamar y hacer suyo. § 19. que el suelo y cuanto está tan adherido a él. 10. más votos. cfr. se pueda excogitar medio mejor. De ahí que el suelo y cuanto a él va unido de dicha forma. obtener beneficios. y por eso no se apresuran mucho a resolver los pleitos y. Por el contrario. § 18. y que merecen el premio de su trabajó. condición primordial en la sociedad. debe ser de tal estima entre los ciudadanos. H e dicho que hay que distribuir a los ciudadanos por familias y elegir de cada una igual número de consejeros. queda moderada por el miedo a sus sucesores. si estuviera permitido que todos los descendientes del rey se casaran y tuvieran hijos. ya que él mismo admite propiedad del suelo en la aristocracia. Ahora bien. que sea imposible a un particular corromper con regalos a gran parte de ellos. de entre aquellos hombres que han llegado a esa edad en que se suele preferir lo antiguo y seguro a lo nuevo y peligroso. no se pone fin a los interrogatorios. En efecto.

En efecto. por d e f e n d e r s e y no espera otro premio a su virtud bélica que su p r o p i a autonomía. será necesario que también se les asigne un sueldo fijo. por l o q u e se ven forzados a velar por ellos. está fuera de d u d a que el Estado monárquico. en la guerra. E n consecuencia. 4. las controversias y disensiones surgen principalmente de la sociedad creada con el matrimonio. por tanto. tras la muerte de Salomón. además. D e ello tenemos un calamitoso ejemplo en la Escritura. sino de paz. A p a r t e de que. E n cambio. D e t o d o ello se sigue que resulta catastrófico para un Estado el asociarse muy estrechamente con otro. Por el contrario. 360/4 ss. Sobre todo. § 22. los consejeros. entiéndase a unos h o m b r e s que sólo conocen el arte de la guerra y que. más fácil resulta (como hemos prohado con un ejemplo en el §14 de este capítulo) pasarlo de uno a otro. por t a n t o . ante todo. sobre la admisión de los peregrinos en el número de ciudadanos. más que en rapiñas. n o piensan. que el rey no deba tomar por esposa a una extranjera. De ahí que podemos afirmar que semejante Estado monárquico es. todos l o s ciudadanos en conjunto deben ser considerados c o m o u n hombre en el estado natural. es fácil de demostrar. rey de los egipcios. si los mismos jueces son. del modo indicado. se dejan corromper p o r la comodidad. su hijo Roboán hizo una desventurada guerra a Susac. en el estado político. P o r el contrario. Tampoco puede nadie dudar de cuanto hemos dicho en los §§ 34 y 35 del capítulo anterior. E n cuanto al ejército. si sólo una p a r t e de los ciudadanos es destinada al ejército. A u n q u e ni siquiera esto les pareció bastante seguro a los tiranos de los turcos. en realidad. E n concreto. Además. Ahora bien. dio origen a una nueva guerra 170. Eso les reportará a ellos gloria y al Estado paz. el rey los apreciará más que al resto (como hemos probado en el § 12 de este capítulo). Por otra parte. en el que no existe ningún soldado mercenario. y. trabajan más por otros que por sí. los jueces. al que quedó totalmente sometido 169. m i e n t r a s luchan todos por di cho estado. E n el estado natural. que nadie duda que quienes son parientes directos del rey. en la paz. no de guerra. finalmen te. cada u n o se esfuerza c u a n t o puede. un estado d e guerra y que sólo el ejército goza de libertad. tal como aquí lo concebimos. la seguridad del rey. no puede existir más n o b l e n i más f u e r t e acicate para la victoria. hasta el extremo que constituye para ellos una religión matar a todos los hermanos 168. el matrimonio de Luis X I V . discordias intestinas y guerras. en primer lugar.. es justo que se les conceda un premio por su t r a b a j o . aunque estén vinculadas por una alianza. § 2 3 .154 Capítulo VII De la monarquía 155 nero a sus conciudadanos. Luis XIV reclamaba para su esposa María Teresa de Austria. . es decir. Creo. más que a t e n d e r l e s trampas. dos sociedades. con la hija de Felipe I V . rey de Francia. Porque. L o que hemos dicho en el §32 del capítulo precedente. a causa de su excesivo ocio. § 24. los p r e t o r e s . Nada extraño. al carecer de fortuna familiar. en efecto. las diferencias entre dos sociedades suelen resolverse por el derecho de guerra. muy numerosos. que la imagen d e la libertad. por el solo amor a la libertad. porque no estalle la guerra por cuestiones familiares del rey. etc. ya que el máximo galardón del ejército es la libertad. velan y trabajan por sí mismos. Ejemplos como éstos se leen muchísimos en las historias. garantizará suficientemente. mientras que los demás son esclavos. que había tomado por esposa a una hija del rey de Egipto. deban estar lejos de él y ocuparse en asuntos. D e ahí que hay que velar. h e m o s dicho que no se le debe asignar estipendio alguno. permanecen en estado de hostilidad (por el § 14 del capítulo I I I ) . p o r q u e cuanto más incondicionalmente se ha transferido a u n o el derecho del Estado. y que. creo que es evidente por sí mismo. Por otra parte. como d i j i m o s .

156 Capítulo VII De la aristocracia 157 § 25. 385-8 («vapp. lentior pars». puede entregarlo a quien quiera y elegir por sucesor a quien quiera. no en virtud de su poder. y que. D e lo contrario. nota 129. E n cuanto a lo q u e he dicho. en el estado político. será inevitable que el poder del E s t a d o pase con frecuencia a la multitud. «pars principians». el poder supremo vuelve. A h o r a bien. claro que nadie sucede con derecho al rey. G. pero no entregar el Estado a otro. Como señala Tierno sino Galván (núm. su pariente directo más próximo. del hecho de que la espada o derecho del rey es. De ahí que el rey puede sin duda renunciar al reino. como este tema lo hemos tratado minuciosamente en los dos últimos capítulos del Tratado teológico-politico. 190). está claro por el § 13 del capítulo precedente y porque la elección del rey. lo cual supone un cambio radical y. pp. hija de Felipe IV de España. como f u e antaño la de los hebreos. 280-4. fróntese TTP. puesto que sólo en virtud del poder de la sociedad es posible que cada particular sea dueño de algunos bienes. cada u n o siga teniendo después de su muerte el mismo d e r e c h o que tenía en vida: porque. sumamente peligroso 171. o también del hecho de que los hombres dotados de razón nunca renuncian a su derecho hasta el punto de que dejen de ser h o m b r e s y sean tratados como ganado. hay que advertir que los hijos no son herederos de sus padres por derecho natural. 183). Sería un cambio directo de monarquía a democracia. la condición del rey es totalmente otra. y el Estado indivisible. en la medida de lo posible. sino del poder de la sociedad. Quienes sostienen que el rey. si el rey no tiene hijos. la critica que el rey tenga libertad para designar a su sucesor como expresión «vel parte eius validiore» es de Marsilio de Padua heredero del reino: contra Hobbes. el rey debe ser uno solo y del mismo sexo. el cual es eterno. nadie puede transferir a otro el derecho de religión o de rendir culto a Dios.). tiene el derecho de dar nuevas leyes y de abrogar las viejas. pp. Lagarde (núm. a la multitud y ésta. Ese matrimonio (1660) se había concertado para pofrase. La forma del Estado debe mantenerse siempre la misma y. En efecto. por un m o v i m i e n t o natural. puede disponer de sus bienes. hace que esa misma voluntad siga t e n i e n d o validez después de su muerte. es superíluo repetirlo aquí 1 7 4 .conjunto de ciudadanos. listo podríamos deducirlo. I. fuera de aquel que la multitud elija por sucesor o. a menos que consienta en ello la multitud o su parte más fuerte 172. que el derecho de suceder al rey lo tiene su hijo mayor o. por ser señor del Estado y poseerlo con derecho absoluto. sino por derecho civil. debe ser. sino sociedad (civitas de los Pirineos (1659). 172 «civil»: la 23). el rey. Y ésta es la razón de que. en realidad. por lo mismo. (Defensor pacis. ya que la voluntad del rey es el mismo derecho civil y el rey es la misma sociedad. 171 o multitudo). III. Lille. Por tanto. Pero. P o r eso. la sociedad no es por el rey. «l'Etat c'est ner fin a la Guerra de los treinta años (con Francia). constitución está por encima del rey. XIX (núm. pues. ha muerto en cierta medida la sociedad. Está. pues. aquel a quien elija Dios por un profeta. y el estado político retorna al estado natural.). Truyol (núm. la voluntad del rey sólo tiene fuerza de derecho mientras mantiene la espada de la sociedad.. Con ello Cfr. 182). Para que esto se entienda mejor. 226/25 ss. sino el rey por la sociedad. en el caso de una teocracia.. P o r lo demás. . puesto que el derecho del Estado se determina por su solo poder. como hemos dicho. además. Leviatán. Muerto. la voluntad de la misma multitud o de su parte más fuerte. No «derecho político». mientras subsista la sociedad. § 2 6 . 1324).. el mismo poder o derecho que da validez a la voluntad de alguien que dispone de sus bienes. por consiguiente. Pero no es necesario desarrollar más este punto 173. los Países Bajos españoles (Tournai. eterna. No Estado (imperium o respublica). con.. por tanto. el hijo del rey es por derecho heredero del Estado. están claramente equivocados. al hacerla la multitud. XVIII. que simboliza el absolutismo de Luis XIV. es decir. pp. por consiguiente. 160-269. en la Paz moi».

hacerlo todo a ocultas de los ciudadanos y que éstos no lo vean con malos ojos ni lo interpreten todo torcidamente. que aquí comete un lapsus o errata de imprenta. los soldados pagados. Y por doquier la verdad es a menudo deformada por hombres irritados o débiles 183. parecen dignos y hermosos a los inexpertos e ignorantes 181. pues. § 27. XXIV. sea recibido con una sonrisa por parte de aquellos que sólo aplican a la plebe los vicios inherentes a todos los mortales. § 28.158 Capítulo VII De la aristocracia 159 Pienso que con lo anterior he demostrado claramente. . cuando los principales asuntos del Estado se tratan a sus espaldas y ella no puede sino hacer conjeturas por los escasos datos que no se pueden ocultar. 184 Cfr. ante dos que hacen lo mismo. Adelfos. aunque sus vicios resultan repugnantes y vergonzosos. por otra parte. Historias. que tienen siempre en sus manos los honores? Su arrogancia. nota 137. § 21 y nota 167.. TTP. pp. 823 ss. cfr. traduce: «la soberbia es natural en el hombre» (núm. esc. se debe a que la libertad y la esclavitud no se mezclan fácilmente. 1. por ser la única a la que todo esto puede ser útil. sino a la cuantía de las riquezas 184. Sólo me queda señalar que yo entiendo aquí por Estado monárquico aquel que es instituido por una multitud libre. Todos se enorgullecen con el mando. aunque con brevedad. Historia de Roma. pp. De ahí que. 25. 180 texto dice: «dominantibus propria est superbia». Historias. en oposición a una apología de la plebe ignorante. ¿qué n o harán los nobles. 183 Cita de Tácito. 240/20 s . está revestida de fastuosidad. 4. de lujo y de prodigalidad. habituados a la disciplina militar y a soportar el frío y el hambre. ñor seguir servilmente a Appuhn. nos dejamos engañar por el poder y la cultura. si no lo tienen. 179 Cita de Terencio. 182 Cfr. suelen despreciar a la masa ciudadana. Pues una multitud habituada a otra forma de Estado no podrá suprimir los f u n d a m e n t o s tradicionales de su Estado y cambiar toda su estructura. cuando se los considera uno por uno. Pretender. Sin embargo. 6. no obstante. en sus valoraciones. Ya que. Finalmente. que el vulgo no tiene moderación alguna. XX. como hemos dicho. de cierta cultura en la necedad y de cierta elegancia en la indecencia. que causa pavor. 175 Libertad de los súbditos y seguridad del Estado (y de quien lo representa) van unidas desde el comienzo de este tratado (I. que la plebe o sirve con humildad o domina con soberbia 177. Calés. 250/16. que dicho Estado es proporcionado. más que de ser gobernada. y supra. 176 Cita de Tácito. por ser 181 Magistral descripción de la superficialidad y corrupción de cierta nobleza. no es nada extraño. Si se enorgullecen los hombres con un nombramiento por un año. I. es una necedad supina. que éste lo puede hacer impunemente y aquél no. etcétera 178. v. no porque sea distinta la acción. 54. la naturaleza es la misma en todos.. está claro que sería digna de gobernar. Anales. 29. sino quien la ejecuta 179. p. Que. todos infunden pavor. P o r q u e suspender el juicio es una rara virtud 182. I. Por lo demás. 8. sin gran peligro de su propia ruina 175. I. 32. si la plebe fuera capaz de dominarse y de suspender su juicio sobre los asuntos poco conocidos o de juzgar correctamente las cosas por los pocos datos de que dispone. los f u n d a m e n t o s del mejor Estado monárquico. E n cambio. Lo característico de quienes mandan es la soberbia 180. si no lo tiene 176. si no lo tiene. lo que es lo mismo. que es como más destacan. y de ahí que digamos a menudo. que la plebe carece en absoluto de verdad y de juicio. 372). 178 Cita de Tácito. 275/33 s. comprenderá fácilmente que son coherentes entre sí o. de cierto encanto en los vicios. 177 Cita de Tito Livio. especialmente cuando mandan uno o pocos que n o miran. A saber. Quizá lo que acabo de escribir. P e r o lo cierto es que la naturaleza es una y la misma en todos. es decir. Quien quiera examinarlos con cierta atención. IV. Pero. a lo justo o verdadero. el vulgo no tiene moderación alguna y que causa pavor. que no tiene verdad ni juicio. E. y notas 43 y 58).

Nadie. un E s t a d o sea más desdichado e inconstante. lo mismo que a los enemigos en la guerra. no obstante. 176). Efectivamente. aquel. con mucho. es totalmente imposible. 1598) cita como fuente a Jer. . Y la primera era que creasen un Consejo General de España de Scháffer y de Schirrmacher. El llamado secreto de Estado convierte pp. decidieron elegirse un rey. quienquiera que sopese equitativamente las cosas. no negará q u e el Estado más estable es aquel que sólo puede d e f e n d e r lo conseguido y no ambicionar lo ajeno. ésta es la única cantinela de quienes desean para sí el Estado absoluto: que es del máximo interés para la sociedad que sus asuntos se lleven en secreto. No obstante. cuanto más se encubren con la apariencia de la utilidad. de Blancas (1588) y a H.160 Capítulo VII De la aristocracia 161 m u y inferior a ellos en el asalto por sorpresa o en la lucha abierta en el campo de batalla. E n cambio. Es. a éste en El un texto Espudiera aludir al hecho de que el rey tado 'absoluto'. Hotman. Bleiberg. por no aprender del ejemplo de los hebreos. pasar en silencio un ejemplo que parece digno de memoria. Anales de la corona de Aragón (1562-1580) y pudiera fundarse también en Fr. actuando efectivamente en esta cuestión como vicario de Cristo. ha sido constituido según todas las condiciones por nosotros señaladas. al mismo tiempo. Pérez (nota 159). Ahora bien. no podríamos hacerlo ahora sin gran molestia para el lector. colocó bajo la dependenlista (VI. se opone. aunque ningún Estado. 103. Pérez (1. De cive. M e r e f i e r o al Estado de los aragoneses 188. una estupidez querer evitar un pequeño perjuicio con el sumo mal. y otras razones por el estilo. 14. que resulta casi imposible mantener en secreto los planes de tal Estado. Discursos políticos sobre la legislación y la historia del antiguo reino de Aragón (Madrid. que tenga una m e n t e sana. Méchoulan remite a Javier de Quinto. por t a n t o . 146. si no querían cambiar de opinión. Pero todo el m u n d o m e concederá también que es. Zurita. Saavedra Faxardo. confiar a alguien el Estado sin condición alguna y. t a n pronto arrojaron de sus cervices el servil yugo de los moros. preferible que los rectos planes del Estado sean descubiertos p o r los enemigos a que se oculte a los ciudadanos los perversos secretos de los tiranos. E s t e . pp. H. pues. demostrar por 185 186 la misma experiencia que ésta es la mejor forma de Estado monárquico. § 29. que yo sepa. Sancho Ramírez (1076-94). Cfr. las cuales. que pone todo su empeño en evitar por todos los medios la guerra y en mantener la paz 185. y a los súbditos en esclavos (nota 144). con tal que queramos examinar las causas de la conservación y destrucción de cualquier Estado no bárbaro 187. Confieso. Sin embargo. de paso. sugiere que Spinoza haya podido informarse sobre este punto en D. tienen a éste totalmente en sus manos y tienden asechanzas a los ciudadanos en la paz.. que fueron particularmente fieles a sus reyes y mantuvieron. por este motivo. G. Quienes pueden llevar en secreto los asuntos del Estado. conseguir la libertad. que él poseía en su biblioteca. 449-59) prueba que Spinoza sigue de cerca a A. una vez más. que Saavedra Fajardo no habla del reino de Aragón en esa obra. FrancoGallia (1573). acto personal que tuvo gran trascendencia histórica (cfr. cuyas ideas habrían pasado. Languet (1579). Mas. núm. en el sentido de monarquía absoluta o personade Aragón. con igual constancia. les reprochó que. 454/106). más bruscamente estallan en la más dura esclavitud I86. N o quiero. Por el contrario. determinaron consultar el asunto al Sumo Pontífice Romano 189. respectivamente. X." ed. afirmará que. Finalmente. Méchoulan (núm. P e r o les aconsejó que. n o eligieran rey sin haber fijado antes unas normas bien equitativas y acordes con la idiosincrasia de su pueblo. sin embargo. por otra parte. Nadie p u e d e negar que el silencio es con frecuencia útil al Estado. notas 68. inviolables las instituciones del reino. pidieran con tanta tozudez un rey.. podremos. (1658). 105. aunque ni uno ni otro tendrían especial rigor histórico. Aparte de estas fuentes antiguas. A. Corona gótica castellana. Spinoza cia del papa Alejandro II su reino (1068). como no acabaran de ponerse de acuerdo sobre las condiciones. pero nadie probará jamás que dicho Estado n o pueda subsistir sin él. 1848). a J. § 30. a Hobbes.. Digamos. sin embargo. 5).

concesiones. en las cortes de Zaragoza (1283). E n un principio tuvieron. 176). Realmente con esta condición no abolieron el derecho precedente. Estableció. de donde se seguiría la ruina de una u otra parte. y el mismo rey le consulta en ciertos casos (cfr.) de Aragón. el primero que f u e llamado «el Católico». 192 . como hemos probado en los §§ 5 y 6 del capítulo IV. Siguiendo. De suerte que cualquier ciudadano tenía derecho a hacer comparecer al rey ante ese tribunal. pues. sino volver contra la otra el dolor del daño recibido 192. si se apoderaran de ese modo 190 El texto parece aludir con bastante precisión al llamado «Privilegio general» otorgado por el rey Pedro I I I (1276-85). Tan p r o n t o lo consiguió. a los nobles (ricos-hombres. f u t u r o heredero. se hirió en ella. etc. ciudadanos. porque. sino del derecho de guerra. después de suprimirlos en 1348. mientras los motivos de seguridad no fueran mayores para el rey que para los súbditos. se opusiera a los reyes y tuviera absoluto derecho de resolver los litigios que surgieran entre el rey y los ciudadanos. 1384). sin embargo. al que llaman «Los Diecisiete» y cuyo presidente recibe el n o m b r e de «Justicia». dictadas por los demás Consejos. Ribagorza. llamado «del Punyalet». muchos años. los aragoneses estipularon otras. Aparte de estas condiciones. establecieron los derechos que les parecieron más equitativos. logró rescindir este derecho a base de intrigas. sin embargo. 176). no se atrevió siquiera a intentarlo y contestó a los consejeros: que. el reino de Castilla pasó por herencia a Fernando. sino que más bien lo corrigieron. de forma que ni el rey predominara sobre los súbditos ni los súbditos sobre el rey. Pérez (cfr. el derecho de elegir rey y de privarlo de su potestad 190. aparte de que es indigno de un h o m b r e romper la promesa dada. de ahí que no cesaran de pedir al mismo Fernando que rescindiera tales derechos. Su máximo intérprete y. yendo siempre a la par la fidelidad de los reyes a los súbditos y de los súbditos al rey. y. se vieron reforzados con Pedro IV. Bleiberg. juez supremo no sería el rey. si una de las dos partes llega a ser más poderosa. permanecieron inviolables por un tiempo increíblemente largo. A éste. a no procesar a nadie de oficio. añadiendo que sólo a costa de la sangre del rey podrían los súbditos elegir a otro. Pasados. además. Pero éste. reinado sería estable. comenzaron los castellanos a envidiar esta libertad de los aragoneses. Ese privilegio quedó ratificado y ampliado por el «Privilegio de la Unión» concedido por Alfonso I I I (1285-91). Nunca 191 ticia. tienen el derecho absoluto de reexaminar y de anular todas las sentencias contra cualquier ciudadano. por tanto. sino el Consejo. El rey se comprometía a observar los fueros. este consejo. Estas normas. promesas y todo tipo de recursos. la parte más débil no sólo intentará recuperar la primitiva igualdad. por el cual no se podía ejecutar a nadie sin previo juicio del Justicia y de las Cortes de Aragón. aparte de que él había recibido el reino aragonés bajo las condiciones por ellos conocidas y que él había prometido cumplir con todo escrúpulo. a convocar anualmente las Cortes y a que el Justicia juzgase todos los pleitos que se llevasen a las Cortes. tuvo que reconocerlos definitivamente (Cortes de Zaragoza. por la que alguien pretendiera apoderarse del Estado en perjuicio de los súbditos. no por votación. núm. se cortó la mano con la espada ante todo el pueblo o. como los éforos en Esparta. que los súbditos sólo pueden repeler su fuerza mediante la fuerza. el rey don Pedro. sino a suertes y con carácter vitalicio. e incluso contra el mismo rey y contra el príncipe. alude A. él estaba profundamente convencido de que su. que no hacen a nuestro caso 191. del Estado. Valencia y Teruel. elegidos. t a n t o políticos como eclesiásticos. Bleiberg. infanzones. no obstante. pues. esta condición: que podrían y pueden tomar las armas contra cualquier fuerza. al menos. este «Justicia» y estos «Diecisiete». es decir. Cuando. lo que creo más probable. Pues. Así. ya que. no acostumbrado todavía al poder absoluto. el Ceremonioso (13361387). G. El Justicia es intérprete de fueros y leyes. establecidas por unanimidad. núm. en vez de «dolore».162 Capítulo VIII De la aristocracia 163 que. el rey no puede ser desposeído del poder de gobernar en virtud del derecho civil.

. por traducir mal a Appuhn: «et ainsi.. Y ésta ha sido la única regla que yo he seguido al establecer las bases del Estado monárquico. pues. Conservaron.. es decir. 76. En parte. Méchoulan..» § 1. Bleiberg. entre 1707-11 duda.. quien los sojuzgó con más éxito sin duda. sino por gracia de reyes poderosos. a los 194 que en adelante llamaremos patricios. de carácter centralista para Castilla. § 31. Pérez. como explicaremos en su lugar. al «privilegio de la manifestación». mientras que en el democrático depende. inmediatamente después de huir A.. 176). (Digo expresamente que lo detentan varios elegidos. aunque 198 en algún Estado toda la 165 . por él mismo citado (cfr.) D e ahí que. Pérez a Francia (10-11-1591). el estado es aristocrático». (cfr. ex secretario del rey prudente. Ahora comenzamos a explicar de qué forma hay 193 que instaurar el Estado aristocrático para que pueda ser estable. p. con tal que logre que el poder del rey se determine por el solo poder de la misma multitud y se mantenga con su solo apoyo. en concreto. El texto pudiera aludir a las Cortes de Toledo (1480). frente a su crudeza con Felipe I I (ibidem.. llevados la mayoría del ansia de igualar a los más poderosos (pues es necedad dar coces contra el aguijón) y sobrecogidos por el miedo los demás. No obstante. prono tratándose. p. H e m o s dicho que Estado aristocrático es aquel que es detentado. si hubieran sido pronunciadas por un rey habituado a mandar a esclavos y no a hombres libres 193. Felipe V. los aragoneses su libertad después de Fernando. Y. los aragoneses. 457). núm. p. como apunta Spinoza. G. pp. ante todo. cfr. y nota 416. pues. fue reconocido rey de Castilla (1474). aunque sólo en parte. no mantuvieron de la libertad más que especiosas palabras y normas inútiles 195. que presidía el Justicia.164 Capítulo VII Cap. de su excelencia y de que se aproxima más que el monárquico al Estado absoluto y que es. TTP. 318). hasta los decretos. por influencia de A. Ep. de cierto derecho innato o adquirido por fortuna. Marañón (núm. 177. dés lors qu'il s'agit. es obvio que en los castellanos surgieran ciertas envidias' hacia los privilegios aragoneses. 56 = núm. pusieron al Justicia bajo el monarca. pero no con menor crueldad que a las Provincias Unidas 194. justamente huyendo de él. Digamos que es en esta época donde hay que situar la alusión de Spinoza al «Consejo de los Diecisiete». 184). nota 97). Sin mulgados por el primer rey borbón. III. se refugia en Aragón (1590) y se acoge a sus fueros y. por tanto. VIII [De la aristocracia] admiraría yo bastante estas sabias palabras. no por uno. los fueros y privilegios aragoneses no desaparecieron. quand bien mé(Aragón) y 1716 (Cataluña) (cfr. aun cuando Felipe I I I parece haber restablecido todo a su primer estado. Porque ésta es la principal diferencia entre este Estado y el democrático: que en el Estado aristocrático el derecho de gobernar sólo depende de la elección. que la multitud puede mantener bajo el rey una libertad suficientemente amplia. por lo tanto. 539-49. G. H a s t a aquí hemos hablado del Estado monárquico.. sino por varios elegidos de la multitud 197. que. llamados de «Nueva Planta». Concluimos. no ya por derecho. 195 Añadamos tan sólo que las Cortes de Tarazona en 1592. Que el Estado aristocrático debe constar de un número elevado de patricios. hasta Felipe I I . me. más adecuado para conservar la libertad 196.

el Estado se dividiría en dos partes. es necesario que la s u p r e m a p o t e s t a d de un Estado. y en tres. la república holandesa recibe su nombre de toda la provincia de H o l a n d a . Lo m á s f r e c u e n t e es que los patricios sean ciudadanos de u n a sola c i u d a d . 200 Cfr. la cual es realmente enorme. siempre s e e n c u e n t r a u n o que no es inferior a los mejores. cien personalidades relevantes (optimates). los mejores. es decir. que sobresalen por su habilidad y consejo. también son dignos de mandar 201. dicho Estado sería. es indispensable tener en cuenta la magnitud del mismo 200. resultará que el poder del Esíado no estará en manos de cien. «arte et consilio pollent» (ver nota 100). el derecho de elegir a sus colegas patricios. por fortuna. por lo m i s m o . exija 5. cuya magnitud exige. no obstante. Ahora bien. esas partes serán tanto más débiles cuantos más sean aquellos a los que se ha transferido el poder supremo. P o r el contrario. cuatro o cinco. como resultado obvio de la ambición humana. por tanto. de d o n d e se sigue que los súbditos de este Estado gozan de m a y o r libertad. con esta proporción. 202 Calés hace equívoco el texto de Spinoza. civitas — cité (ver nota 54). 3 y notas 39 y 67. que es la capital de todo el Estado. De donde se sigue que. fácil tener las riendas de todo y. y que tienen. antes de poder d e t e r m i n a r los f u n d a m e n t o s en que se debe apoyar tal E s t a d o aristocrático. a fin de garantizar que haya cien que «animi virtute». n u n c a dejará de haber cien hombres que destaquen p o r su valía espiritual. 199 Cfr. § 3. para determinar el número mínimo de patricios en un Estado aristocrático. es decir. De ahí que. para una población de unos 250. El párrafo entre paréntesis falta íntegro en los Nagelate schriften. aparte de a q u e l l o s otros que emulan las virtudes de éstos y q u e . si fueran tres. si suponemos que. Porque. En cambio. Por tanto. de «optimi» u «optimates». el poder d e un solo hombre es incapaz (como dijimos en el § 5 del capítulo VI) de sostener todo en los que Spinoza califica a los patricios (término romano que sugiere estirpe o familia). que apenas llega a admitir que de cada cien patricios haya dos que merezcan plena confianza. e s t é d i s t r i b u i d a en cinco mil patricios. Por consiguiente. sino de tan sólo dos o tres.166 Capítulo VIII De la aristocracia 167 multitud fuera admitida en el número de los patricios. hay que indicar la diferencia que e x i s t e e n t r e el Estado que se transfiere a u n o y aquel que s e transfiere a un Consejo bastante numeroso. Admitamos. uno se esforzaría por ser más poderoso que el otro y. como de cien hombres que llegan por casualidad a puestos de honor.000 patricios. si e c h a m o s bien las cuentas. por l o menos. pues. puesto que ninguno es recibido entre los patricios sin que sea expresamente elegido 199. cada uno podrá abrirse paso hacia la monarquía. de suerte que la sociedad o república recibe de ella su n o m b r e . Ahora bien. en primer lugar. cuatro o cinco los que lo detentaran. siempre que este derecho no sea hereditario ni pase a otro por una ley general. Pues. como a n t a ñ o la república romana y hoy en día la veneciana. Pero está tan convencido de que ño son. apenas si se hallan tres que destaquen por su habilidad e inteligencia. Pero. a consecuencia del excesivo poder de cualquiera de ellos. que para un Estado de mediana dimensión es suficiente que se den cien hombres excelentes (optimi) a los que se ha entregado la suprema potestad del Estado. 14 (por una ley general). al traducir por «ciudad» dos términos latinos que Appuhn (de quien él traduce) distingue bien: urbs = ville. N o cabe duda que éstos pondrán todo interés en que les sucedan sus propios hijos o sus parientes directos más cercanos. la g e n o v e s a . según el significado griego de esta forma de gobierno (aristocracia). 202. pues. plenamente aristocrático.000 habitantes. etc. si los patricios sólo fueran dos. § 2. ni intelectual ni moralmente. cuando alguno de ellos ha muerto. III. VIII. de cien que a m b i c i o n a n los honores y los consiguen. . el supremo poder del Estado siempre lo detentarán aquellos que. Les será. son hijos o consanguíneos de los patricios.

326/5 ss. 13). por su vejez o p o r otras causas. el fundado en toda la multitud o un Consejo que la represente. Pues. mientras que los Consejos son eternos. Es. n o retorna jamás a la multitud. Concluimos. D e ahí que sus fundamentos deben limitarse a la sola voluntad y juicio de dicho Consejo. pero este Consejo no los necesita en absoluto. en cambio. de un Consejo suficientemente amplio. está negando que sea incapaz de sostener el Estado. para Spinoza. ya que ésta está excluida de todo consejo y votación. la causa de que. Spinoza fluctúa en sus expresiones. pues.168 Capítulo VIII De la aristocracia 169 un Estado. E n tercer lugar. es decir. la práctica está más . Mas. Ya que. pues. D e esta forma. cosa que no vale para el E s t a d o monárquico. esto n o cabe aplicarlo a la voluntad de un Consejo bastante numeroso. . Y no. el mandato del rey.. que el Estado que es transferible a un Consejo bastante amplio. Esta mantiene. sin 203 duda porque la práctica nunca coincide plenamente con la teoría (325/25/30/35. 205 Esto es aplicable hoy a los sindicatos. evidente que la condición de este Estado es la mejor. sonal (De cive. Pues no nos cabe la menor duda que el Estado está tanto menos en poder de los patricios cuanto más derechos reclama para sí la plebe. derecho que sólo los aristócratas (optimates) representan y mantienen como propio. P o r q u e la voluntad de un Consejo tan numeroso 204 Al calificar de literalmente «ab-soluta» o independiente a la aristocracia patricia. por su enfermedad. como suelen hacer en la baja Alemania los gremios de artesanos. de ahí que el poder de un Estado. no p u e d e ser. por consiguiente. debe ser considerado como absoluto. cierta libertad que reivindica y consigue para sí. si existe realmente un Estado absoluto. Pues quien dice que un Consejo es b a s t a n t e numeroso. sin que sea necesaria la vigilancia de la multitud. es con frecuencia precario. § 6. es absoluto o se aproxima muchísimo a él. Y precisamente por esto todo derecho del Estado monárquico es sin d u d a la voluntad del rey e x p l o t a d a (como hemos dicho en el § 1 del capítulo precedente). como consta por el § anterior y es. dado que (como acabamos de decir) este Consejo no necesita consejeros. sino que toda voluntad de su Consejo constituye derecho por y sola. IV. cfr. cosa que no cabe afirmar. no mediante una ley explícita. ya sea por su infancia. si está de tal forma constituido que se aproxime al máximo al Estado absoluto. 6 y notas 79 y 81). los reyes son mortales. como este Estado aristocrático no vuelve nunca (como acabamos de probar) a la multitud ni se hace en él consulta alguna a la multitud. la voluntad de un solo h o m b r e es sumamente variable e inconstante. en la práctica. sino tácitamente. una vez que ha pasado a un Consejo suficientemente amplio. por tanto. § 5. sin contradecirse abiertamente. § 4.acorde con la teoría. Esta libertad. que la multitud sea lo menos temible que se pueda y que n o posea más libertad que la que hay que concederle por la constitución de dicho Estado. claro por sí mismo 204. el Estado no sea absoluto. E n cuarto lugar. VI. no es tanto un derecho de la m u l t i t u d cuanto de todo el Estado. porque el Estado haya sido íntegramente transferido a dicho Consejo. tiene que temer la plebe que éste signifique para ella algún peligro de humillante esclavitud. sino que la multitud resulta temible a los que m a n d a n . además. el rey necesita ineludiblemente consejeros. sin duda que es aquel que es detentado por toda la multitud 203. A d e m á s . por tanto. como hemos probado en el § 25 del capítulo anterior. Así. sin restricción alguna. vulgarmente llamados Gilden 20S. cuando son independientes de los partidos. Ahora bien. el poder de este Consejo se mantiene siempre el mismo e idéntico. es necesario que su voluntad explicitada constituya derecho. p e r o no toda voluntad del rey debe constituir un derecho. pues.

Pero es condición indispensable que nadie sea recibido en el número de los patricios sin conocer bien antes el arte militar 211. No cabe duda. nadie puede ponerlo en duda. De ahí que no sea necesario incluir entre las leyes o derechos fundamentales de dicho Estado la obligación de que el ejército sólo esté f o r m a d o por súbditos 210. se debilitaría con ello la fuerza más firme del Estado. Q u e es necesario. en este Estado es totalmente superfluo distribuir por familias a todos los habitantes 209. aquella que es la capital del Estado y. Recorramos.De la aristocracia 170 Capítulo VIII no puede ser determinada por la pasión tanto como por la razón. aparte de que el sueldo militar que se paga a los súbditos. 206 171 § 8. además. Q u e los súbditos queden. como algunos pretenden. que debería prolongarse y complicarse en la democracia. hay que tener en cuenta que. fundar y fortificar una o varias ciudades. § 7. como los malos sentimientos arrastran a los hombres en distintas direcciones. sólo deben ser elegidos de entre los patricios. los tribunos. P e r o hay que fortificar. Pues es obvio que la ciudad que es capital del Estado y posee el supremo derecho. en primer término. Por ahí se ve también que no yerran menos quienes afirman que los generales en jefe. Idéntica apelación a la racionalidad de la democracia en TTP. antes de nada. Porque cuanto mayor es el derecho de la potestad suprema. lo que hemos dicho en el § 9 del capítulo VI. no hay que buscar la igualdad entre todos los ciudadanos. que sólo se apoyan en la voluntad y el poder del Consejo Supremo. cuando menos. Pues ¿con qué ánimo lucharán aquellos soldados a los que se priva de toda esperanza de alcanzar la gloria y los honores? 212. A fin de determinar estos f u n d a m e n t o s . al menos. autónomo y la multitud no signifique para él amenaza alguna. XVI. Así. P o r lo que respecta al ejército. 194* ss. q u e se apoyen únicamente en la voluntad y el poder de su Consejo Supremo. será tanto más seguro y su condición será tanto mejor cuanto que se acerca más que el Estado monárquico al Estado absoluto y sin detrimento de la paz y la libertad (véase los §§ 3 y 6 de este capítulo). a fin de desechar cuanto es ajeno al Estado aristocrático y ver lo que mejor le conviene 207. hay que procurar. etc. por el contrario. O . en la medida de lo posible. más acorde está la forma del Estado con el dictamen de la razón (por el § 5 del capítulo I I I ) y más apto es. este Estado no será menos seguro que el monárquico. sobre todo. es una estupidez. Pues. en el momento de precisar los fundamentos del E s t a d o aristocrático. veamos cuáles son los fundamentos de la paz que son propios del Estado monárquico y ajenos al aristocrático. 207 El método seguido en este capítulo (adaptar y mejorar las estructuras de la monarquía en la aristocracia) supone un parentesco estructural.. Por lo demás. sino que. si logramos sustituir aquellos por otros equivalentes y adaptados al Estado aristocrático y dejar lo demás tal como queda arriba fijado. pues. lo parece. n o cabe duda que serán eliminadas las causas de las sediciones. mientras que el pagado al soldado extranjero se pierde totalmente. sólo cuando éstos desean lo honesto o lo que. en este Estado. Pues. por tanto. queda en el país. pp. en efecto. pues. debe ser la más poderosa de todas 208. que luchan con especial valentía. sobre todo. las que se hallan en la frontera. para conservar la paz y la libertad. que el poder de los patricios sea mayor que el de la plebe. los centuriones. sino sólo entre los patricios y. 211 212 . pueden ser guiados como por una sola mente 206. quienes combaten por su religión y sus hogares. § 9. Pues. de suerte que éste sea. fuera del ejército. 208 209 210 «ex ullis» como Vloten/Land.

5 y nota 157. «regentes» en Holanda. Roma ha dado de ello los más funestos ejemplos 215. por el que dijimos que en el Estado monárquico el ejército debe servir sin sueldo. § 10. 997. pues la no envidia. cuando lo demanda la situación. 31. ya sea para su propia defensa. § 5. Pues. inspirada en te. es más razonable que los patricios d e n a los soldados una paga fija por su servicio 217. unos cinco mil. pero de suerte que ello no redunmidos por los jefes militares (pp. lo es muchísimo más en el aristocrático. la que institución el poder holandesa de los patricios de los o del Consejo sea mayor «Waardgelders». etcétera. en un Estado mediano. sino que iría contra el supremo derecho de los patricios (véase al respecto los §§ 3. si les estuviera permitido llevar a d o n d e quisieran los bienes que poseen. que se mantenga. la igualdad entre los patricios. pp. la forma de conseguir que el Estado no pase poco a poco a un número más reducido. y. para lograr el primero de § 12. Porque. sólo tendrá el m a n d o durante un año. etc. a los súbditos. no cabe en el Estado aristocrático. en lo posible. Si este derecho es necesario en el. Además. en cambio. para evitar que cada uno sea. para sofocar sediciones o por cualesquiera otras causas. sin peligro para todo el Estado. injusto juez de sus propias obras. el general en jefe de una sola división o de todo el ejército sólo debe ser elegido en tiempo de guerra y exclusivamente de entre los patricios. 326/9. Por otra parte. se proponía evitar que los patricios fueran oprique el de la multitud. 328/5 ss. Estado monárquico. Establecer. 9. sino tan sólo de tirano. que se vele por el bien común. pero a condición de que también paguen cada año una parte proporcional al rendimiento anual. a excepción d e los patricios. finalmen213 La medida. sino vendidos. La mayor dificultad 215 Cfr. 214 Cfr. como los súbditos están excluidos de las deliberaciones y votaciones. al revés. pp. sin posible prórroga. aunque sea mucho más fácil. que el Estado pueda pasar de un hombre a otro. los tienen derechos políticos: § 4. pp. 327/5 ss. D e ahí que los campos y fincas de este Estado no deben ser arrendados. cuando se quita de en medio a un monarca. son peregrinos. no parece que se pueda traducir «peregrini» por «étrangers»: Francés. 325/34. cfr. como ya hemos dicho. E n efecto. deben ser considerados como peregrinos 216. que de un Consejo a un solo hombre. como sucedía a los de en perjuicio de ésta. y no podrá en adelante ser reelegido 2 H . todas las ciudades. 4 y 5 de este capítulo)213. no se cambia de Estado. No obstante. pues. en cambio. como se hace en H o l a n d a 218. n o existe aquí peligro alguno de que el Consejo los prefiera a los demás. Hechas estas consideraciones. VIII. P o r este mismo motivo de que todos. no es posible. por el contrario. núm. abandonarían fácilmente. no sólo sería desaconsejable. Porque los súbditos que no tienen parte alguna en el Estado. es frecuente que los patricios sean oprimidos por sus jefes militares. A ú n más. y esto causa un daño mucho mayor al Estado. una ley prohibiendo que los patricios enrolen a soldados extranjeros. su número aumente en la misma proporción que el Estado. en el Estado aristocrático eso no se puede llevar a cabo sin el derrumbamiento del Estado y la muerte de sus mejores hombres. . VII. P o r tanto. 1. H a y que buscar. nota 96. las casas y todo el suelo sigan siendo de derecho público y se alquilen a los habitantes por una renta anual. Efectivamente. Ya h e m o s demostrado en el § 2 de este capítulo que los miembros de este Consejo deben ser. pp. no se les debe llevar a la guerra en condiciones más desventajosas que a los peregrinos. que se tramiten con rapidez los asuntos en las sesiones del Consejo. sigo con los fundamentos en los que se debe apoyar y afincar el Consejo supremo. 6.172 Capítulo VIII De la aristocracia 173 § 11. 216 esos objetivos procede de Los no-patricios no son estrictamente ciudadanos. en circunstancias adversas. sino que.). 1487. como suele suceder. que los campos. El motivo.

sin cambiar la forma del Estado. conservan siempre su naturaleza. que el número de patricios aumente en proporción al aumento de población. El peligro sólo está en su reducido número 220. XI. sin embargo. se extinguen familias. Ya que. 220 Cfr. Ahora bien. es decir. disfruten de iguales derechos en el Estado que ellos habían buscado con su sudor y habían ocupado a costa de su propia sangre. al fin.174 Capítulo VIII De la aristocracia 175 hombres son por naturaleza enemigos. §§ 74-6. Al poco tiempo. E n ciertos lugares. Pero. como son suficientemente conocidas. Pero establecerlo así por una ley expresa es pernicioso. no para mandar. Cosa que ni los mismos peregrinos niegan. § 13. sino para arreglar sus propios asuntos. a exponer metódicamente las leyes por las que debe ser conservado el Estado de que tratamos. La ley primordial de este Estado debe ser aquella por la que se determina la proporción entre el número de patricios y el d e la población. pues. los ha hallado y cultivado. aunque cada uno de ellos considera justo que el mismo derecho. en determinadas familias el derecho de gobernar. contradice a la forma de este Estado el que la dignidad patricia sea hereditaria (por el § 1 de este capítulo). es que carecen del derecho de acceder a puestos de honor. N o obstante. con tal que no consigan este la monarquía 'patriarcal' el primer régimen histórico: sobre el gobierno civil. 205 ss. Locke. aparte de que las familias se extinguen con frecuencia y que las excluidas se sienten injuriadas. lo explicaré más tarde en su lugar. XVII. Esta proporción (por lo dicho en el § 2 de este capítulo) debe ser en torno a 1:50. que otro tiene sobre él. hasta que. p. aunque estén unidos y vinculados por las leyes. en cuanto que son muy pocos los ciudadanos que lo detentan. yo estoy plenamente convencido de que muchos Estados aristocráticos fueron antes democráticos. creo yo. Y. parece hacer de Podría añadir a éstas otras causas que destruyen tales Estados. D e hacerlo así. sin embargo. al derivar el Estado de la familia. otros son excluidos por sus crímenes. § 14. es un hecho que los Estados democráticos se transforman en aristocráticos. y les parece suficiente que se les dé libertad para administrar sus cosas con seguridad. Cuando una multitud que busca nuevos territorios. de ahí que. a fin de que la diferencia entre el número de patricios y el de la población no sea nunca mayor. Ensayo . el de ciudadanos decrece por múltiples motivos. y éstos en monárquicos. que llegan a su país. XVI. 2. Con frecuencia. en efecto. 219 La misma doctrina sobre el carácter originario de la democracia en: TTP. aumenta la población con la afluencia de peregrinos. Los más pudientes. el Estado parece más bien democrático en el sentido descrito en el § 12 de este capítulo. Pues hay q u e establecer entre ésta y aquéllos una relación tal (por el § 1 de este capítulo). todos sus miembros mantienen igual derecho a gobernar. 358/30. mientras el número de peregrinos crece de día en día. es imposible e incluso absurdo. lo tenga él sobre el otro. C ó m o se deba prevenir que dicha ley no sea violada. pp. En efecto. Paso. por tanto. Y así el Estado pasa paulatinamente a unos pocos y. Por eso. en cambio. injusto que los peregrinos. finalmente. dado que emigran a ese Estado. le parece. VI. pp. los cuales adoptan poco a poco las costumbres de aquel pueblo. n o me detendré en ellas. que los patricios elijan a sus hijos y consanguíneos y que permanezca. 195 (argumento teórico). como probaré en el § 39 de este capítulo. los patricios sólo se eligen de algunas familias. a consecuencia de las facciones. Por el contrario. Ya que (por el § 1 de este capítulo) el número de patricios puede ser mucho mayor que el de la masa ( m u l t i t u d o ) . (argumento histórico del pueblo hebreo). entre tanto. a uno solo 2I9. puesto que nadie cede voluntariamente a otro el mando. Evitar. el único detalle que los distingue de los nativos. La razón es obvia. ponen todo su empeño en gobernar solos. y la mayor parte se desinteresan de los asuntos públicos por penuria familiar.

según las normas establecidas. en tercer lugar. tal como hemos defendido que lo detenta este Consejo. no obstante. . que venía a ser un rey. XVIII. y lo transfiera a quien concedió tal potestad. que formen como un solo cuerpo que se rige por una sola mente 227. como los genoveses. se mantendrá la forma del Estado y se podrá mantener también la proporción entre los patricios y la población. Por consiguiente. realmente. los asuntos ordinarios. el nombramiento de un presidente es requisito necesario para el pueblo. las leyes. que se ve bien claro que ello representa un gran peligro para el Estado. § 17. que nunca sean elegidos los más jóvenes. Y. pues. son ineficaces y fácilmente violadas. Pues no es posible que quien detenta el derecho supremo. P e r o lo hacen con tal cautela. sin perder la suprema potestad. esos pueblos estaban bajo u n príncipe o duque. VI. como los venecianos. de lo contrario. Ahora bien. ya sea vitalicio. así como elegir a los colegas patricios y a todos los funcionarios del Estado. que todos los patricios deben congregarse en determinadas fechas del año en cierto lugar de la ciudad 223. además. Puede. por ley que nadie que no haya alcanzado los treinta años de edad. 224 Cfr. Ya que. 177). porque sólo ellos deben aprender con el ejemplo del castigo y castigar a sus colé- Cfr. landa el cargo de conde (Felipe II habría sido el último) fue una 223 Cfr. confiar temporalmente a otros la facultad de administrar. Porque quien detenta. pueda ser incluido en la lista de elegibles 222. será castigado con una multa importante. antes de crear tales Consejos. aunque sea 221 222 por u n solo día. 227 (núm. 16). jamás sucederá que unas pocas familias acaparen el derecho de mandar. § 16. excepción: cfr. entre los que hay que incluir a los que despachan vino y cerveza) 221 no sean excluidos. los patricios deben aspirar al cargo desde más jóvenes: treinta años en vez de cincuenta para los consejeros reales (VI. no son criados ni se ganan el sustento con un oficio servil. TTP. sin que. § 19. la mayoría descuidaría los asuntos públicos por atender a los familiares 224. no podemos dudar que. mas no para el Estado aristocrático en cuanto tal 226. cuando sus guardianes son los mismos que las pueden infringir. entonces los miembros de este Consejo habrían de ser llamados pupilos más bien que patricios 225. La función de este Consejo será dictar y abrogar las leyes.176 Capítulo VIII De la aristocracia 177 derecho mediante u n a ley expresa. . por sí solas. p u e d e cambiar toda la estructura del Estado. § 18. a la vez. de no hacerlo así. renuncie a su derecho. y los demás (que han nacido en el E s t a d o y hablan la lengua patria. Pero. p. 11 y nota 98. no han tomado por esposa a una extranjera ni están tachados de infamia. Si se establece. la única razón de hacer tal nombramiento f u e que. ya temporal. 22 y nota 108. VI. si los funcionarios del E s t a d o fueran elegidos por alguien distinto de este Consejo. 24. Algunos suelen nombrar un director o presidente de este Consejo. sería el conglomerado de una multitud desordenada). Por lo que podemos conjeturar por su historia. además. el Estado aristocrático se aproxima al monárquico. H a y que establecer. de esta forma. como la potestad suprema de este Estado reside en todo este Consejo y no en cada u n o de sus miembros (pues.nota 416. H a y que establecer. es necesario que todos los patricios estén de tal modo constreñidos por las leyes. la potestad de dictar y abrogar las leyes. VI. Por otra parte. § 15. Y el que no asista al Consejo. Al ser más numerosos (ver nota 100). conceda a alguien la potestad de dictar y abrogar las leyes. sin estar impedido por una enfermedad o u n asunto público.

sin embargo. A los síndicos. pues. cuyo oficio se limite a vigilar que los derechos del Estado. de 1: 50 230. 231 Cfr. porque habrá que otorgarle ciertas prerrogativas para que pueda cumplir eficazmente su función. si se eligieran temporalmente. a saber. cada padre de familia que resida en cualquier parte del Estado. que no puedan administrar mal el Estado sin gran perjuicio propio. si se lo sopesa todo correctamente. § 24. en tanto que ella no se ocupa de los asuntos públicos. Por consiguiente. de forma que pudieran desempeñar más tarde otros cargos estatales.178 Capítulo VIII De la aristocracia 179 gas justamente para controlar su propio apetito por miedo al castigo. sobre todo. § 21. el número de síndicos debe ser al de patricios como el número de éstos al de la población. Pero como nadie (según dijimos en el § 4 del capítulo Vil) defiende la causa de otro. etc. Esos patricios tendrán. lo cual es un gran absurdo 228. a la que le pueda mandar lo que quiera. § 20. a cualquier funcionario del Estado que haya cometido un delito. Hay que buscar. notas 360 y 381). en griego. ninguna medida legal puede ser más útil al bien común. estará obligado a pagar anualmente a los síndicos una pequeña suma. se le asignará una parte del ejército. en efecto. Así. 212 (núm. p. sirvan mejor a sus intereses. de esta forma. por cuya seguridad velan los patricios. para que este Consejo pueda desempeñar con seguridad sus funciones. los síndicos pueden saber el número de habitantes y hacer que los patricios alcancen la proporción Los síndicos son. a fin de que no se hagan engreídos con un mandato demasiado largo. 177. y vienen a coincidir con los «sabios» o verdaderos «aristócratas» (nota 201). síndicos 229. surgirá inevitablemente una gran desigualdad. a menos que crea asegurar con ello la suya propia. es decir (por el § 13 de este capítulo). igual que a cualquier funcionario del Estado. notas 116 y 217. de forma. se mantengan intactos. es decir. no se eligirá para dicho cargo sino a quienes hayan llegado a los sesenta años o más de edad y hayan desempeñado la función de senador (de la que se hablará más tarde). abogado y hoy se usa en la Banca. no se les asignará un sueldo fijo. caeríamos en el absurdo que acabamos de indicar en el § 19 de este capítulo. TTP. N o podemos. en lo sucesivo. § 25. . P o r otra parte. si son menos del número justo. Ya que. la cuarta parte de una onza de plata en dinero. Además. en velar porque los derechos del Estado se mantengan intactos. pues. la potestad de citar ante su propio tribunal y de condenar. se les asignarán los emolumentos siguientes. Esos patricios deben ser elegidos con carácter vitalicio. conforme a las normas establecidas. que el subordinar a este Consejo Supremo otro Consejo. Ahora bien. cuyo oficio consiste. dudar que es justo conceder a los funcionarios de este Estado un premio por su trabajo. pues. el número de síndicos lo determinaremos sin dificultad. Cfr. a los síndicos. a la que no pueden gobernar. que los funcionarios que velan por los asuntos públicos. si pensamos que su relación a 228 los patricios es la misma que la de éstos a la multitud. como hemos dicho. relativos a los Consejos y a los funcionarios estatales. 11. 229 El término «síndico» significa. cuanto mejor velan por el bien común 231. sino tan sólo de los privados. y IX. E n primer término. que haya faltado a las normas que regulan su oficio. Pero. que exista entre los patricios la mayor igualdad posible. § 23. A estos patricios les llamaremos. 100 (5000/50: ver nota 222). sino tales emolumentos. el medio de mantener incólumes el régimen de este Consejo y los derechos del Estado. hay que organizar de tal forma las cosas. formado por algunos patricios. XVII. pues. § 22. dado que la mayor parte del mismo está formada por la plebe. cuando existe u n solo director o presidente que también puede emitir su voto en las sesiones del Consejo. De ahí que.

Tras la entrega de la cantidad fijada. 334/8 ss. pp.600 veces lo que un plebeyo. es considerable. si también el presidente del Senado callara. Francés 233 (p.». Por otra parte. habiendo cometido un delito y estando obligados a comparecer ante su tribunal. son condenados a pagar una determinada multa de dinero o se les confiscan sus bienes. para que también se cumpla rigurosamente la ley que excluye a los más jóvenes de los cargos. exigir que el presidente de los síndicos explique las causas de tal silencio y averiguar cuál es la opinión del Consejo Supremo sobre ellas. también será asignada a los síndicos. el asunto pasará al presidente del Tribunal supremo o. pp. pero sin derecho a voto. como la necesidad de prolongar el mando de algún jefe militar o de disminuir el número de patricios. es decir.. siempre que sea elegido un nuevo patricio. debía equivaler a 16 onzas. Y. primero. pero dicha cantidad no será para todos los síndicos. el núm§ro es decisivo: cfr. ya que la libra hay que establecer que todos los que hayan llegado a los treinta años de edad y no estén excluidos del gobierno por alguna ley expresa. pues el latín dice: «ne cuiquam liceat. (emblemas). . 225). si también él calla. sin duda por traducir increíblemente mal a M. el derecho de convocar el Consejo Supremo y de proponer los temas que él debe resolver. deberá pagar a los síndicos una gran suma. no olviden inscribir sus nombres en la lista de elegibles ante los síndicos. a cualquier otro patricio. X .600. pertenece a los síndicos. en las elecciones. se establecerá que sea declarado reo de lesa majestad todo aquel que ponga en tela de juicio ante el Consejo Supremo algún derecho fundamental. del Senado y de los jueces que expliquen las razones de su silencio. por el que les reconozcan y respeten los demás 254. después. p. recibirán un signo del honor alcanzado. más o menos el sueldo de tres meses: cfr. Y no sólo se le condenará a muerte y se confiscarán sus bienes. a éstos se concederá también 232 el primer puesto en el Consejo. sin contar. deberá tratar este tema antes que ningún otro. 1 9 6 / 1 4 3 . basta con establecer q u e no se pueda abrogar ninguna ley ni dictar una nueva. En segundo término.. E n cambio. que rehúse» (p. 9 . y ello b a j o una grave pena. sino que se exhibirá en público algún signo de su castigo para eterna memoria. es decir. 4 3 6 . y cosas p o r el estilo 236. Nadie podrá. Finalmente. 3 1 en relación a núm. y § 26.180 Capítulo VIII De la aristocracia 181 debida. para que todos los derechos absolutamente fundamentales del Estado sean eternos. veinte o veinticinco libras de plata 232. el cual exigirá a los presidentes de los síndicos.. ningún patricio pueda proponer a alguien cuyo nombre no esté inscrito en la lista general. renunciar al cargo o función para la que es elegido 235. § 26. Por tanto. para salvaguardar los demás derechos fundamentales del Estado.. convocado en la fecha habitual. que. Por otra parte. recusare». por ejemplo. núm. además. sino tan sólo para aquellos que tienen sesiones diarias y cuyo oficio es convocar el Consejo de síndicos (sobre esto véase el § 28 de este capítulo). con el acuerdo del Consejo de síndicos y. También se destinará a los síndicos una parte de los bienes de aquellos funcionarios que. de las tres cuartas o cuatro quintas partes del Consejo Supremo. Y. 1006): «il ne sera pas loisible. que el patricio pagaría 1. el Consejo Supremo. Para que el Consejo de síndicos conste siempre del número debido. la multa con que son sancionados los patricios que no han asistido a una sesión oficial del Consejo. 'patricio' en el sentido original de 'paterfamilias' (1/4 de onza) y un patricio en el sentido spinoziano de oligarca o plutócrata (20 ó 2 5 libras) al ser elegido. si los síndicos descuidaran esta obligación 233. P o r otra parte. podrán llevar cierto distintivo. sólo a ellos concedido. Al mismo tiempo se prescribirá que. 1 0 5 . 2 5 x 1 6 x 4 = 1. 7. incumbirá al presidente del Senado (en seguida tendremos ocasión de hablar de él) notificárselo al Consejo Supremo.

promulgar las leyes del Estado. Ahora bien. como es obvio. N o obstante. el actual estado de cosas. Los demás detalles relativos a los síndicos los expondremos en el momento oportuno. con otros diez o más síndicos. sino más bien de proteger a los acusadores para que puedan denunciar con libertad los abuCfr. E n efecto. no sólo que todos los patricios tengan igual autoridad en las decisiones y que los asuntos se tramiten con rapidez. porque hay que evitar. 428). sino también que cada uno tenga absoluta libertad. Este. a saber. A estos últimos se les asignarán. en primer lugar. E n segundo lugar. quienes anuncian sucesivamente los nombres de los funcionarios a elegir. de algún modo. El segundo Consejo que hay que subordinar al Consejo Supremo. 2) no cree correcta ninguna forma (p. antes de la sesión. Este mismo método. que un patricio pueda ser llamado a algún cargo del Estado. mantiene en el texto la primera redacción: pero en . a fin de que los patricios no pretendan granjearse el favor del Senado. Con este método se consigue. los alusión en § 25. por la salvación de aquel supremo Consejo y por la pública libertad. § 27. para que todos los patricios tengan igual potestad a la hora de tomar decisiones y de elegir a los funcionarios del Estado. organizar la fortificación de las ciudades tal como está prescrito.de VI. la votación por medio de bolas. 237 238 así como para convocar el Consejo. En cuanto al derecho de convocar el Consejo de síndicos y de proponer los asuntos a resolver en él. deben ser elegidos por el Consejo Supremo y. se congregarán diariamente para recibir las quejas y acusaciones secretas de la plebe contra los funcionarios y custodiar. los bienes confiscados y el dinero de las multas o una parte de todo ello. hay que remitir al Consejo Supremo todos aquellos asuntos que cambian. Dicho presidente y los miembros que se reúnen diariamente con él. (en la monarquía) y nota 115. debe ser aplicado en el Consejo de síndicos y en los demás. 333/16 ss. deben jurar. merece toda mi aprobación el método seguido por los venecianos. Cada patricio expresa mediante bolas si aprueba o desaprueba al funcionario propuesto a elección. sí alguno de ellos estimara que existe peligro en la demora. incluso antes de la fecha fijada para su sesión habitual. no se trata de prender a los acusadores ni de proteger a los acusados (!). Como él mismo reconoce.182 Capítulo VIII De la aristocracia 183 N o obstante. 433) propone «accusatos» (=beschuldigden). como son las decisiones sobre la guerra y la paz. de forma que no se sepa quién ha votado a éste o a aquél. sin que puedan continuar (ni ser reelegidos) hasta que pasen tres o cuatro años. Nagelate Schriften. en cambio: «de beschuldigden te beschutten». § 29. § 28. por ejemplo. condición primordial en los Consejos. conviene que resida en su presidente. que ellos pondrán el máximo interés en que los derechos patrios se mantengan incólumes y que se vele por el bien común. de ahí que los decrelos «corrigenda» (p. y que todos los asuntos se despachen con rapidez. Su función será administrar los asuntos públicos. la elección de los propios embajadores es incumbencia del Consejo Supremo. paralelo en Venecia e incluso en Holanda. Pero Spinoza restringe sus funciones en favor del Consejo Supremo o General. sos los Las Opera posthuma dicen «accusatores asservandos». conceder los títulos a los militares. exigir impuestos a los súbditos e invertirlos. a no ser por el Consejo Supremo. de expresar su opinión sin peligro alguno de envidia 237. Gebhardt (núm. sino por seis meses. eligen por sorteo a unos cuantos miembros del Consejo. si fuera necesario. a los acusadores 238. 16funcionarios. responder a los embajadores extranjeros y decidir a dónde hay que enviar los propios 240. H e c h o esto. pp. lo llamaremos Senado. de entre los síndicos y no con carácter vitalicio. el orden del día de la sesión. para nombrar a los funcionarios del Estado. y de hecho. como ante hemos dicho 239. expondrán. por medio del funcionario que hace de secretario suyo.

185 184 Capítulo VIII De la aristocracia nador o de síndico y. como hemos dicho. a fin de que el Estado siempre esté regido por varones capaces y experimentados. tras un corto intervalo. ser reelegidos. Por eso se les asignará la centésima o la quincuagésima parte de las mercancías que se exportan del Estado a otras regiones o de éstas a aquél. Para que se cumplan estas condiciones no cabe idear nada mejor que determinar mediante una ley que nadie sea admitido entre los senadores antes de los cincuenta años de edad y que se elijan por un año cuatrocientos patricios. 243 Dada la bajísima edad media de vida en esa época. los mismos senadores cuyo mandato se ha cumplido. Las ganancias de los senadores deben ser tales que les resulte más ventajosa la paz que la guerra. en el caso de que su padre o abuelo sea sena- tos del Senado sobre la guerra y la paz. Primero. Y como esta ley no podrá ser infringida sin gran envidia por parte de muchos patricios. hay que prohibir mediante una ley que un senador o quien haya desempeñado esa función. para ser válidos. Y así (por lo dicho en el § 2 de este capítulo). Estos anotarán su nombre en la lista de patricios destinados a ocupar cargos senatoriales y lo leerán en el Consejo Supremo. tampoco ellos estarán exentos de pagar este tributo. pues. § 30. § 31. de aquellos que (según dijimos en el § 2 de este capítulo) sólo pueden ser destinados al ejército en tiempo de guerra. antes de ser reelegidos) los puestos de senador. de este modo. para garantizar siempre su eficacia. Por este motivo. Finalmente. Para determinar el n ú m e r o de senadores hay que tener en cuenta lo siguiente. para una población de 250. para que. ninguna otra medida. 12 = 4 0 0 x 3 (renovables cada tres años) = 1200. los Nagelate Schriften «een vierde deel» (núm. Dos años después de finalizar ese mandato podrán ser reelegidos los mismos. y. además. no obstante. me inclinaría a pensar que el gravar con nuevos impuestos no pertenece al Senado. deben ser ratificados por la autoridad del Consejo Supremo. Pues no podemos dudar que. p. que haya llegado a la edad señalada. D e esta forma. ya que da: 5000/4=1200. la cuarta parte 242.000 habitantes (nota 100). ocupe en dicho Consejo el puesto destinado a hombres de ese rango y que estará cerca del de los senadores 244. es decir. los mismos patricios detentarán siempre. pues no creo que nadie pueda ignorar que tal exención no puede ser concedida sin gran quebranto para el comercio 246. el cargo senatorial. que. de cortos intervalos. notas 102 y 201. nunca faltarán en el Senado varones eminentes que destaquen por su prudencia y habilidad. Por el contrario. el cargo de senador. no habría mucho más de 1. que entre los senadores haya varios que sobresalen por su sabiduría y virtud 241. junto con el de síndicos. con los demás de su misma categoría. que basta la cuarta parte de los patricios para cubrir (en activo o en obligado turno de cese. Spinoza supone que. Segundo. 429). 242 241 . 2. puedan. n o será muy inferior al número de patricios que hayan llegado a los cincuenta años de edad 243. velarán cuanto puedan por la paz y procurarán no prolongar nunca la guerra 245 Si algunos senadores se dedicaran al comercio. Las Opera posthuma dicen «duodécima pars». a excepción. excepto breves intervalos. no obstante. El número de senadores. de los patricios desempeñará siempre. aproximadamente la duodécima parte del total. Texto dudoso. n o hace falta. sino únicamente al Consejo Supremo. cifra que parece coincidir con lo que dice el texto: 5000/ca. que todos los patricios tengan la misma esperanza de alcanzar la dignidad senatorial. grandes esperanzas de alcanzar la dignidad de seCfr. Preferimos esta lectura. Todos los patricios tendrán. pueda ser nombrado. aparte de que cualquier patricio.200 patricios (senadores) de cincuenta años. ni más de 100 (síndicos=nota 230) de sesenta años. notifique este hecho a los síndicos. pueda ocupar cargo alguno en el ejército. aproximadamente. que ningún general en jefe o pretor. Es decir.

defenderán estos derechos con todo vigor y que. como he dicho. cuando el Senado tiene que trasladar a éste algún asunto. así como el procedimiento general de dicho Consejo. § 33. Pero. P e r o antes de recoger los votos sobre tales cuestiones. Se nos puede. sino. N o obstante. es necesario elegir un cierto número de senadores que sustituya al Senado en sus vacaciones 252. H . particularmente en la organización de la aristocracia (cfr. se recogerán los votos por el orden de costumbre. los gatos del Estado monárquico no provienen tanto de los gastos del rey cuanto de sus arcanos. sin que se destinen a defender la paz. es describir la estructura mejor de cualquier Estado. El pleno del Senado no debe reunirse diariamente. no agobiarían a los ciudadanos. Como hemos dicho. 85) poseía Spinoza y con la que este tratado muestra numerosos paralelismos. si los impuestos del Estado monárquico se destinaran a la paz. permanente de la monarquía). en determinadas fechas. ejecutar sus decisiones sobre los asuntos públicos. de este modo. cuando fuera necesario. Su misión será convocar el mismo Senado. en éste se da a muchísimos. expondrá el estado de la cuestión y cuál es la opinión del propio Senado sobre el asunto presentado y qué motivos la avalan. porque no hacen aquí al caso. Su función será velar porque se respeten las reglas relativas a dicho Consejo y que se encarguen de convocar el Consejo Supremo. Cfr. Es. leer las cartas dirigidas al Senado y al Consejo Supremo y. el Estado aristocrático no será menos costoso a los súbditos que cualquier régimen monárquico. Mi único propósito. al ser elegidos siempre de entre los más ricos. deliberar sobre los asuntos a proponer al Senado. los senadores siempre sacarán mayores ventajas de la paz que de la guerra. si hay que conceder tales ganancias a los síndicos y senadores. cuya obra (núm. cuando se imponen a los ciudadanos para proteger la paz y la libertad. . en primer lugar. en el ínterin. aportan la mayor parte del gasto público 24S. sino que. es decir. E n efecto. deben poner el máximo empeño en 247 248 tener súbditos pobres 249. como todos los Consejos numerosos. hay que despachar los asuntos del Estado. se las soporta. para que se comprenda mejor todo esto. § 32. llegó a ser tan rica que todos envidian su suerte. Además. en efecto. el que hace entonces de presidente. D e ahí que. Paso por alto otras razones expuestas en su día por el prudentísimo holandés V. A ello se añade. y que nunca puede ser demasitado alto el precio con que se compre la paz. 232. en efecto. incumbe a los síndicos el supremo derecho de convocar este Consejo y de proponerle los asuntos a resolver 251. Pero. hay que señalar que las Casas Reales exigen mayores gastos. 9. por grandes que sean. nota Cfr.186 Capítulo VIII De la aristocracia 169 dor o haya ocupado esta dignidad en los dos años precedentes 247. núm. ya que los patricios. por tanto. N o cabe duda que los patricios que no pertenecen al Senado. como. y quienes quieren reinar ellos solos. notas). al revés. el carácter secreto de dicho Estado el que hace sucumbir a los súbditos bajo tales cargas. ¿ Q u é pueblo tuvo que pagar jamás tantos y tan elevados tributos como Holanda? Y no sólo no quedó exhausta. pero sin derecho a voto. pues. que todo lo que en el Estado monárquico se da a uno o a pocos. expondré todo el asunto con más detalle. mientras que en éste sucede lo contrario. sin embargo. y se las acepta en pro de la paz. A las sesiones del Senado deben asistir algunos síndicos. objetar que. a menos que lo exija una imperiosa necesidad del Estado. en fin. la guerra. Nunca aconsejarán. nota 96. los reyes y sus ministros no soportan las cargas del Estado junto con los súbditos. P o r q u e las cargas estatales. Hecho esto. Finalmente. elegidos para ello por el Consejo supremo. la virtud de los reyes sobresale más en la guerra que en la paz. 250.

recogerán los votos en el orden establecido. sean elegidos por el Con sejo Supremo. el primer puesto durante el mismo período de tiempo. Terminado este período. lo diré ahora con brevedad. además. aunque sean pocos. § 35. hurlarlo. al Senado durante sus ausencias y por el período en que su sección ocupa el primer puesto en el Senado. de suerte que lo reducido del número quede compensado por la rapidez de su actuación. Cada sección ocupará. lo que es m u c h o peor. y que llamaremos en adelante cónsules. Si se divide el Senado en cuatro secciones. además. serán distribuidos en cuatro o seis secciones. en su ausencia. § 36. pues. como estos cónsules son creados. cada una presidirá sólo dos meses. si todos fueran del mismo parecer. Y no es necesario que éstos que hay que elegir. por sorteo o votación. clausurar sus sesiones y ejecutar sus decretos sobre los asuntos públicos. proponiéndole lo que no tiene importancia alguna y ocultándole lo que sí la tiene. Basta. a la inversa. que tienen que ser tan numerosos como para que no puedan ser fácilmente sobornados. hay que elegir de nuevo. N o puedo. . cada una presidirá tres meses. será la última durante el segundo período 253. si en seis. D e ahí que. un presidente y un vicepresidente. Pero. una vez expuesta la cuestión y manifestada su propia opinión. transcurrido ese período. la simple ausencia de éste o aquél podría retrasar la gestión de los asuntos públicos. aunque no deciden nada por sí solos sobre los asuntos públicos sí pueden influir en el Senado o. H e m o s dicho. cuando sea necesario. serán más de los que puedan ser corrompidos en este breve período. no vale aquí y mucho menos el del §17. E n efecto. sin embargo. otros tantos de la segunda sección. y así en las demás secciones. que les sustituyan. hay que elegir tantos presidentes como secciones existen y otros tantos vicepresidentes. sin embargo. si fueran demasiado pocos. junto con el presidente y el vicepresidente de la misma. Es decir. Pues. le sustituirá su vicepresidente. lo juzguen necesario. no obstante. ser elegidos sino en el preciso momento en que unos se van y otros les suceden 254 . H a y que elegir. en modo alguno. pues. que de cada sección hay que elegir dos. como he dicho. Por otra parte. el motivo que hemos aducido en el § 29 de este capítulo. Por eso mismo he advertido que quienes ocupan su puesto. es necesario buscar un término medio. cuando algunos de ellos. Por no aludir siquiera a que. Cómo se haya. Los cónsules deliberarán sobre qué asuntos deben elevar al Senado y qué medidas prácticas hay que tomar. 253 Cfr. y así harán los demás en el orden indicado. ocupará ese puesto la segunda sección. sin esperar que otros expresen su parecer.188 Capítulo VIII De la aristocracia 189 § 34. a suertes o por votación. porque los grandes Consejos no pueden dedicarse a diario a los asuntos públicos. por orden riguroso. a algunos de la primera sección para que sustituyan. Es cierto. Los senadores. por sorteo o votación. no deben. Ya que. de suerte que la que f u e la primera durante los primeros meses. nota 102. cada tres o cada dos meses. y así en adelante. si se eligen unos treinta cónsules por dos o tres meses. que ocupen el puesto del presidente y vicepresidente de la primera y sustituyan al Senado. elegidos. Pero. de proceder para que los asuntos no se retrasen mucho tiempo con inútiles discusiones. proponer los asuntos a tratar en él. que la función de los cónsules es convocar el Senado. pot un año. determinar con tanta precisión el número de estos sustitutos. La primera ocupará la presidencia del Senado durante los tres o dos primeros meses. El presidente de la primera sección presidirá también el Senado durante los primeros meses y. que convoquen el Senado y. Y. con que sean elegidos por el Senado y los síndicos que estén presentes.

igual que en el Estado monárquico. habrá que votar de nuevo cada una de las opiniones. la naturaleza de este Estado no exige ninguno en concreto. al ría corresponde a los dudosos. han mirado más a la idiosincrasia de su pueblo que a la naturaleza de este Estado. 255 Spinoza exige. Y. prescindiendo de las que revelan indecisión 255. que sean más de los que pueda sobornar un particular. entretanto. los litigios entre particulares. H a y que procurar. a fin de que los cónsules vean. es mayor (lo cual se debe constatar. también en esta cuestión. si son más los que niegan que los que dudan o los que afirman. Ahora bien. Porque.. Si no las hallaran o la mayor parte del Senado no las aprobara. § 38. y.. me parece una pretensión absurda llamar a los peregrinos. primero. Si ninguna opinión fuera aprobada por la mayoría del Senado. E n cambio. sino que el n ú m e r o total de los que dudan y los que niegan. habrá que escuchar la opinión de cada senador. si. como hemos dicho. pero se atreverán a todo contra los plebeyos y convertirán a los más ricos en objeto diario de sus rapiñas 256. después. como nosotros examinamos el tema en abstracto.190 Capítulo VIII De la aristocracia 191 si los cónsules propugnaran más de una opinión. su misión se limita a velar porque ningún particular haga injusticia a otro y dirimir. tanto patricios como plebeyos. por lo que toca al número de jueces. por necesidad de sacar dinero para la guerra: VII. se dará por válida esa opinión. ante todo. sean patricios. debemos idear los medios que estén más acordes con la forma de este régimen 257. las bolas de los que afirman. P o r lo que respecta a la Curia o Tribunal. Si dicha opinión no es aprobada por la mayor parte del Senado y de los cónsules. la primera que será propuesta al Senado. ¿qué otra cosa son los jueces sino intérpretes de las leyes? Por eso estoy convencido que los genoveses. en cambio. mayoría absoluta vos más que negativos y dudosos). por este motivo. sino de entre los peregrinos. 25). Efectivamente. Ya que (por el § 14 de este capítulo) toda consideración de estirpes o familias es ajena a los fundamentos del Estado aristocrático. muchos aprueban la decisión de los genoveses de elegir a los jueces. del capítulo VI). como hasta ahora. para interpretar las leyes. Pero. sino también las de los que dudan y las de los que niegan. N o ignoro que. si tampoco ahora coincide la mayoría del Senado en una de ellas. El mismo procedimiento se deberá observar respecto a los asuntos que el Senado traslada al Consejo Supremo. si logran hallar otras medidas que sean mejor aceptadas. Hasta aquí sobre el Senado. respecto a todas las opiniones. y por inválida. no se puede basar en los mismos principios que el que existe bajo un monarca (tal como lo hemos descrito en el § 6 y ss. Entonces votarán conjuntamente síndicos y senadores. (afirmativos más que negativos o dudosos). Pero a mí. E n el caso de que sean más los que afirman que los que dudan o los que niegan. 21. por bolas). 17 (peligro similar al dar las leyes). por temor a quienes les sucedan. se aplazará la sesión para el día siguiente o una fecha próxima. por tanto. y no a los patricios. pero no se contarán tan sólo. se unirá al Senado el Consejo de síndicos. § 37. que considero la cuestión en abstracto. (votos afirmatimayoría simple fin. opta porque nadores junto con los síndicos (cfr. que hayan 256 Peligro similar en la monarquía. 257 Cfr. es mayor el número de los que dudan que el de los que niegan o afirman. no de entre los patricios. VIII. y aplicar las penas a los delincuentes. síndicos o senadores. como los jueces sólo son elegidos de entre los patricios. y así con las demás. si la mayodecidan los se- . eviten pronunciar una sentencia inicua contra ningún patricio y que incluso no se atrevan a castigarlos como merecen.. puede ser que. expondrán a continuación aquella opinión que sigue a la primera en número de votos. Además. VI. será aquella que hayan defendido mayor número de cónsules. pero sólo se computarán las bolas afirmativas y las negativas.

hay que evitar que dos parientes próximos ocupen a la vez un puesto en el tribunal 259. Esto. t a n t o sobre asuntos civiles como criminales. cuando se trata de nombrar a un funcionario del Estado. . están sometidos al Tribunal Supremo y. § 40. En la hipótesis rechazada. excepto en el supremo. de entre los autores de las leyes. y. si otro lo hubiere propuesto. repito. Aparte de que entre tan elevado número 260 milias (notas 100. D e ahí que. además. al menos. es evidente. 259 Cfr. § 41. P e r o a condición de que nunca les esté permitido forzar a nadie con torturas a confesar 261. D e esta forma se evitará suficientemente que los jueces sean injustos con los plebeyos y que. P o r lo demás. sean demasiado benévolos con los patricios. la ley estatal que determina que sea una y 258 Cfr. les sean asignados a ellos solos. los jueces deberán ser elegidos por el Consejo Supremo de entre los patricios. recibirán del que perdió la causa una parte proporcional a la suma total en litigio. aparte de que este miedo está mitigado por la simple avaricia. que velan por la observancia de la ley. Efectivamente. Esta última norma debe ser respetada en los demás Consejos. si alguno se enojara por haber perdido la causa.192 Capítulo VIII De la aristocracia 193 transgredido las leyes a las que todos están sometidos 258. notas 103 y 146. n o tendrá razones de culpar a u n juez determinado. Por otra parte. Los patricios no podrían dictar tal ley sin que ipso jacto absolutamente todos renunciaran a esa parte de su derecho. se evite que nadie pueda proponer a un pariente o que le dé su voto. además. lo cual contradice abiertamente lo dicho en los §§5 y 6 de este capítulo. sino por bolas. el Consejo Supremo sólo tendría un miembro por cada familia. Y las sentencias que ellos hayan dictado. serán válidas. VIII. que n o sean tan pocos que no puedan gobernar a la multitud.000/600 = 8 patricios. Q u e eso sería absurdo. sino la plebe. Se autorizará legalmente a los síndicos para conocer. D e ahí que ya no serían los propios patricios los que velarían por dicha ley. juzgar y dictaminar sobre este particular. los jueces son numerosos y dan su voto. es el mismo. sería absurdo dar una ley por la que se excluyera del Consejo Supremo a los parientes de todos los patricios (como hemos dicho en el § 14 de este capítulo) 260. -aunque n o sea necesario que cada uno sea de distinta familia. 25. por miedo. encubierta del especioso nombre de justicia. absurda. la única diferencia será que tanto los bienes por ellos confiscados como las multas con que se castigan los crímenes menores. basta en un Consejo que consta de tan elevado número de hombres y al que no se asigna ningún emolumento especial. Por lo demás. que nunca sean dos parientes próximos los que sacan las bolas de la urna. E n cuanto a las sentencias sobre asuntos criminales. en las elecciones. corresponden a cada familia: 5. § 39. E n éste basta con que. Los emolumentos de los jueces deben ser los mismos que hemos dicho en el § 29 del capítulo VI. deben ser zanjados en el Consejo Supremo. esto es (por el §17 de este capítulo). 201 y 242). la misma proporción entre el n ú m e r o de patricios y el de la población. pp. no públicamente. finalmente. y que ninguno de ellos haga nada frauSi mantenemos el dulentamente. al Consejo Supremo (General) patricio. Es decir. Además. 333/22 ss. es decir. cesará cada año parte de ellos. si se ha observado el procedimiento legal y no ha habido acepción de personas. por supuesto. Por consiguiente. tiene como fin primordial que se m a n t e n g a el derecho y el poder de los patricios. el respeto a los síndicos impedirá que los jueces dicten una sentencia injusta o. como esto no causará perjuicio alguno al Estado. los litigios que puedan surgir entre las ciudades que pertenecen al Estado. E n cualquier Estado el período de tiempo para el que se eligen los jueces. que de cada sentencia que hayan dictado sobre asuntos civiles.: los mismos síndicos.

N o hay nada que impresione más a la multitud. cosa del todo inconcebible. en cambio. como he dicho. que se inscribirán en la lista de patricios. deberán ser elegidos entre los patricios cuya edad no se aleje de la fijada para la clase senatorial 264. 263 E adelanta la idea de la aristocracia 'federal' (cap. Pues. es frecuente que se siga su consejo más de lo conveniente y que la marcha de todo el Estado dependa más que nada de sus directrices. del ejército. cuya prudencia no estriba en el parecer de los senadores. sino una grandísima ventaja. sino de los funcionarios. P o r otra parte. Para conseguirlo. en compañía del síndico correspondiente 265. dado que no concierne a los fundamentos de esta forma concreta de Estado. Quienes hacen de secretarios en cualquier Consejo y funcionarios similares. § 42.194 Capítulo VIII De la aristocracia 195 de jueces s i e m p r e habrá éste o aquél al que temen los inicuos 262. está mal organizada (como probamos en el § 2 del capítulo V). serán muy bien vistos por la plebe. deberán ser elegidos de la plebe. Q u e ejemplos similares rara vez puedan presentarse n o es un inconveniente. si es cierto que una sociedad. es frecuentado ante todo por los miembros inactivos. de examinar la actuación de cualquier juez y de castigar a los transgresores. Pero no creo que baste esto para garantizar la paz en todo el Estado. como no tienen derecho a voto. IX). a conocer. Cfr. y u n o para síndico con carácter vitalicio. los miembros del Senado sólo serán nombrados gobernadores de las ciudades fundadas en el suelo patrio. de las finanzas. cuyos aplausos procurarán ganarse en cuanto les sea posible 263. N o cabe duda. 264 Oficio similar al procónsul (éste es el término empleado por Spinoza) romano. de las ciudades. como quienes fueron enviados a regiones un tanto remotas. cuatro o cinco para formar parte del Senado. Pero. por lo que toca a los plebeyos. etc. no perderán ocasión alguna de revocar las sentencias contrarias a las leyes procesuales. donde se toman diariamente medidas contra los delincuentes. ya que la función de los senadores es cuidar de la fortificación. A menos que sean tan incapaces que se las pueda despreciar abiertamente. también lo es que también deben ser muy raros los casos que más célebres se hacen. aquellos a los que quieran destinar a los lugares más apartados. los jueces que deben ser destinados a cada ciudad. Finalmente. si les está permitido apelar á los síndicos. Pero no creo que sea necesario tratar esto con más detalle. en efecto. Los que forman parte del Senado. Pero. pues. P o r q u e tal situación no puede menos de suscitar la envidia de muchos de los mejores. . Es. En cambio. § 43. deberán ser elegidos de entre los patricios de dicha ciudad. § 44. debieran ser elegidos de la clase senatorial. De cada una de ellas se eligirán veinte. si las ciudades vecinas están totalmente privadas del derecho de voto. también estarán suficientemente protegidos. como el manejo diario de los asuntos les da un perfecto conocimiento de las medidas a tomar. D e éstos se debe elegir cada año a tres. N o cabe duda que los síndicos no podrán evitar el odio de muchos patricios y que. Los gobernadores que se envían a las ciudades o provincias. que un Senado. como se insinúa en § 43. § 23. Pues éstos están legalmente autorizados. juzgar y dictaminar sobre la actuación de los jueces. serán enviados como gobernadores a la ciudad en la que fueron elegidos. treinta o cuarenta (pues el número deberá ser mayor o menor en proporción a la magnitud de la ciudad). Esto provocó la ruina de Holanda. La situación de tal Estado no 265 262 Cfr. necesario otorgar a las ciudades vecinas el derecho de ciudadanía. no podrán asistir habitualmente al Senado. § 37 y notas 256 y 231.

notas 66 y 132. intenten quitar a los súbditos la libertad de decir lo que sientan 269. como máximo. entonces los mismos patricios reclaman para sí la gloria de defenderla y procuran que la buena gestión de los asuntos públicos dependa únicamente de su juicio. TTP (núm. ocupado cada uno en distintos asun266 tos. se elija por cuatro o cinco años. pues. tal como la hemos descrito en dicho tratado 268. en general. Al establecer las bases del Estado aristocrático hemos observado.. eligen de la plebe a funcionarios ávidos de fama y. 269 Cfr. aunque hay que conceder a todo el mundo la libertad de expresar lo que siente. notas 463 y 466. ante todo. En este pasaje se opone. o si en el Senado no hay uno. sino también a Antonio Pérez (cfr. de una dimensión detérminada y situados en lugares un poco distantes entre sí. Si se determina. Ahora bien. nunca es defendida sin peligro. consagrar el matrimonio. que quien hace de Secretario en el Senado o en otros Consejos. Por ejemplo. mucho mejor que la de la monarquía. sin embargo. pero más amplio en palabras. cap. un Estado estará menos o más expuesto a este peligro. para predicar y administrar y pensar despachar los asuntos No el erario es de la iglesia ilógico que Spinoza no sólo alude a l de Oldenbarneveldt (1619) y de Jan de Witt (1672). aunque hay que permitir que los adictos a otra religión edifiquen cuantos templos quieran. sólo ellos serán reconocidos como sacerdotes de los templos y como defensores e intérpretes de la religión patria 270. a saber. 177). los patricios. no sólo al Senado. pues. Meinsma (núm. Porque la libertad de un Estado que no está afincada en bases suficientemente firmes. a saber. Por otra parte. porque no era aquél su lugar. de algún modo. además. notas 158 ss. Es. ante todo. imponer las manos y. serán pequeños. que los mismos patricios se dividan en sectas y que unos favorezcan más a éstos y otros a aquéllos. víctimas de la superstición. elegidos del mismo Senado. según que esté bien o mal organizado. sino también a los síndicos. I y IV (libertinos y colegiantes en Holanda). P e r o hemos omitido algunas cosas. 270 Cfr. 231 ss. estas dos condiciones. 188 ss. los ofrecen en holocausto para aplacar la ira de quienes atentan contra la libertad. los patricios podrán bautizar. Por eso. § 46. XIX. que todos los patricios deben pertenecer a la misma religión. la «potestas» a la «auctoritas» (cfr. hay que prohibir las grandes concentraciones. Porque hay que evitar. a la más simple y universal. que es gobernada por unos cuantos consejeros del rey (véase sobre ello los §§ 5-1 del capítulo VI) 266. hemos tratado ampliamente el tema en el Tratado teológico-politico. . 185). muy importante que los templos dedicados a la religión patria sean grandes y suntuosos y que sólo los patricios o senadores puedan realizar directamente el culto principal. y que. en los síndicos y en el Senado y. Por eso.). para evitar este peligro. § 45. en los cónsules.196 Capítulo VIII De la aristocracia 169 será. nota 65. XIV (religión católica o uniEl texto entre paréntesis sól versal). quila plebe quedara apartada tanto de las deliberaciones como de las votaciones (véanse los §§ 3 y 4 de este ca pítulo). la autoridad. 267 Schriften. Por eso hemos establecido que la suprema potestad del Estado resida en todos los patricios. Los Tribunos del tesoro también deberán ser elegidos de la plebe y darán cuenta de su gestión. En cambio. sino varios Secretarios. nunca sucederá que el poder de los funcionarios revista especial importancia. Sólo. el derecho de convocar el Senado y (de proponerle) 267 los asuntos relativos al bien común. notas 1 y 201). además. DO. 268 Cfr. T T P . TTP. en cambio. cuando las bases de la libertad son bastante só lidas. y se le adjunta u n Vicesecretario que sea designado por el mismo período y le ayude en su trabajo. finalmente. E n cuanto a la religión. cuan do cambia la situación. E n c a m b i o .

P o r ejemplo. VI. Las Academias que se f u n d a n con los gastos del Estado. VII. pp. VIII. prostitutas . § 49. P e r o estos detalles y otros similares los dejo para otro lugar. Por el contrario. X. jura por el bien común de todos. Si algún patricio perdiera sus bienes por algún infortunio. por el contrario. 316/ 25 ss. Pero. En cambio. serán. perderá su dignidad y se le declarará indigno de cualquier honor o cargo.etc. del cual no es él juez. § 48. o si tiene más deudas que puede pagar. en un Estado libre. 21. le serán restituidos íntegramente de los bienes públicos.198 Capítulo VIII De la aristocracia 199 cotidianos. si se les manda jurar por la salvación o la libertad de la patria y por el Consejo Supremo. también revisten gran interés. 30. los patricios llevarán un vestido o un hábito especial.. se declara ipso facto enemigo de la patria. 271 mite a todo el que lo pide enseñar públicamente. en lo educativo. como vicarios del Senado y a él tendrán que darle cuentas de todo. (cfr. 11. si se perSpinoza concede especial relevancia a la indumentaria. que si se les manda jurar por Dios. . 272 Cfr. juegos. Pues aquí sólo había decidido tratar de lo concerniente al Estado aristocrático. 334/1 ss. más inca paz será de velar por las cosas públicas 272. Aquellos a quienes la ley obliga a jurar. H e ahí cuanto se refiere a los f u n d a m e n t o s de este Estado. 273 Spinoza impone a su Estado. 336/26 ss. se les saludará con un título especial y todo plebeyo les cederá el puesto 271. que no se puede evitar. que los gastó en regalos. etc. y puede probarlo claramente. aquí. da pruebas reiteradas de su tendencia liberal en lo económico (cfr. lujos. 7. si perjura. por el que se les reconozca. los puestos. 13. etc. apuesta un bien privado. las ciencias y las artes se cultivan mejor. los emblemas. VIII. evitarán el perjurio mucho mejor. notas 103 y 201. nota 116 y VII. el mismo Senado eligirá a algunos de la pie be. quien apuesta con su jura mentó por la libertad y la salvación de la patria.. Porque quien jura por Dios. aunque me nos básicos. pero asumiendo él los gastos y el peligro de su reputación 273. pp. si consta. 309/15 ss..). Pues quien es incapaz de gobernarse a sí mismo y sus asuntos privados. Añadiré ahora otros pocos que. del que sólo él es juez. pues. 25. se crean no tanto para cultivar los talentos cuanto para reprimirlos. 4.. y. § 47. 24) y.

si se designara una ciudad del Estado como sede de este Consejo Supremo. por ejemplo. que tantos miles de hombres tengan que salir con frecuencia fuera de sus ciudades o reunirse ahora en éste y después en aquel lugar 276. es preferible al anterior. Pero tanto esto como aquello resulta tan fácil de decir como difícil de realizar. Tribunal supremo y Senado. debe ser distinta en este caso. a saber. Aquellas ciudades. H a llegado. sustituyéndolos por otros en los que debe apoyarse 274. 9 y 15). cada ciudad de este Estado (véase el § 2 de este capítulo) tiene tanto derecho al interior de los muros o límites de su jurisdicción cuanto § 1. el momento de tratar de aquel que está f o r m a d o por varias ciudades y que. en efecto. las ciudades que gozan del derecho de ciudadanía deben estar construidas y defendidas de tal suerte que no sólo no pueda cada una subsistir por sí sola sin ayuda de las otras. IX. Cada ciudad posee tanto más derecho que un hombre privado. examinaremos cada uno de los fundamentos del Estado precedente y rechazaremos los que no convienen a éste. La organización del Consejo Supremo. en cambio. Supremo ambulante. pues. Ahora bien. Efectivamente. sin embargo. en mi opinión. la proporción del número de patricios al de la población total. sino que tampoco ella pueda separarse de las otras sin gran perjuicio para t o d o el Estado. por igualdad y seguridad (lo contrario sucedía en Holanda desde 1593). es evidente que no son autónomas. para que podamos deducir de la misma naturaleza y situación de este Estado qué convenga hacer en este caso y cómo haya que organizar sus Consejos. De ahí que. como. P o r el contrario. D e este modo. § 3. nota 207. § 2. 200 . la edad y condiciones que deben reunir los candidatos a patricios. § 4. se deduce de la naturaleza del Estado aristocrático en general. o bien habría que establecer un turno entre ciudades o habría que designar como sede del Consejo un lugar que no tuviera derecho de ciudadanía y perteneciera a todas ellas por igual. siempre se mantendrán unidas. De ahí que no puede surgir diferencia alguna de que sea una o varias ciudades las que detentan el poder supremo. cuanto más poderosa es que él (por el § 4 del capítulo II). Y así. sino que dependen totalmente de las otras 275. IX [De la aristocracia] De la aristocracia 201 constituidas que ni se pueden conservar ellas ni infundir miedo a las demás. que están tan mal 274 Cfr. hay que tener en cuenta lo siguiente. Hasta aquí hemos considerado el Estado aristocrático en cuanto recibe su nombre de una sola ciudad que es la capital de todo el Estado. sería realmente la capital de dicho Estado. t o d o lo que hemos demostrado en los §§ 9 y 10 del capítulo precedente. Pero para que veamos bien las diferencias y ventajas de cada uno.Cap. Por consiguiente. en una ciudad sin voto (cfr.

Ya que quien pretende establecer una igualdad entre cosas desiguales. como hemos dicho (en el § 17 del capítulo anterior). núm. am pliar sus murallas. todas las ciudades de este Estado están asociadas y unidas entre sí. Puesto que. Entre este Senado y aquél no habrá otra diferencia sino que éste también tendrá autoridad para dirimir los litigios que pueden surgir entre distintas ciudades. dictar y abrogar las leyes y. la suprema potestad en orden a fortificarla. El mismo procedimiento habrá de seguirSe trata de un Estado o. efect . 348/27) y del Tribunal de justicia (pp. quedará sin valor. detentan el derecho supremo sobre su ciudad. 1 (véase núm. no deben ser cambiados. además. Cada ciudad. Pero el poder de cualquier ciudad constituye una parte notable del poder del mismo Estado y tanto mayor cuanto mayor es dicha ciudad. Si la mayoría de las ciudades coincidieran con la opinión del Senado 281. (facultad de legislar e interpretar las leyes) y no a V. 6. de una nación. porque el poder de cada uno es insignificante en comparación al poder de todo el Estado. p. Será. también el derecho de cada ciudad debe ser medido por su tamaño 278. a menos que sea necesario reformar el mismo Estado o en algún asunto extremadamente difícil que los senadores se consideren incapaces de resolver. así como para dar normas sobre la declaración de guerra o sobre la aceptación de conCfr. 6. 13-4 y diciones de paz. en la medida de lo posible. § 5. Por el contrario. los asuntos no pueden ser resueltos. si el momento y las circunstancias aconsejan establecer algún nuevo derecho o cambiar el ya establecido. sino como partes de un mismo Estado 277. 1489). puede estudiarse primero el asunto en el Senado. hay que crear un Senado exactamente en las mismas condiciones expuestas en el capítulo anterior. VIII. nota 54). pues. Los vínculos con que las ciudades deben ser sujetas para que constituyan un solo Estado. por tanto. lo mismo que el poder. enviará emisarios a las ciudades para que expliquen a los patricios de cada ciudad la opinión del Senado. en este Estado no será convocado el Consejo Supremo. 278 278 § 6. si se para elegir a los jefes del ejército y para enviar embajadores a otros reinos. elegir a los funcionarios del Estado. sin embargo. Una vez que el Senado haya llegado a un acuerdo. E n cambio. 13). ésta quedará sancionada. En efecto. Cómo haya. que enlazarlas a todas mediante estos vínculos de forma que cada una se mantenga. establecer impuestos. pp. de lo contrario. se empeña en algo absurdo. no como confederadas.202 Capítulo IX De la aristocracia 203 poder tiene. Yo entiendo que los patricios de cada ciudad. dar y abrogar 277 leyes y absolutamente todo cuanto estimen necesario para conservar y engrandecer su ciudad 280. 1509/1028). N o obstante. tiene tanto más derecho que las demás sobre el Estado cuanto más poderosa es que ellas. la función principal del Consejo Supremo es. tener a todas las ciudades por igua les. son. el Senado y el Tribunal de justicia 279. como en este Estado no existe capital. lo explicaré ahora brevemente.). ya que tal es la función del Senado (pp. Ellos tienen. Por eso. Creemos que el texto se refiere. como en aquél. las leyes o derechos comunes de todo el Estado. muy raro que todos los patricios se reúnan en Consejo. Por otra parte. para administrar los asuntos generales del Estado. además. quizá sea menos propio hablar de «aristocracia federal» (cfr. autónoma. sin embargo. Por lo demás. principalmente (por el § 1 del capítulo IV). Es muy justo considerar que todos los ciudadanos son iguales. 349/18 ss. por el Consejo Supremo (véase el § 38 del capítulo precedente). No se puede. Ahora bien. los cuales deben ser más o menos numerosos según el tamaño de la misma (por el § 3 de este capítulo). con una misma lengua y una misma cultura (IX. una vez establecidos.

y los dividirán en tantas secciones como tiene. según dijimos. los patricios de una determinada ciudad eligirán en su Consejo un determinado número de senadores de entre sus ciudadanos. 285 . p. por decreto del Senado.. como son necesarios para dirigir aquella parte del ejército que proporciona al Estado. pues no dice «ex solis patriciis». ya sea llamándoles a censarse. 327/ 26. 15. el Senado (véase el § 34 del capítulo anterior). 9. Indicarán. 283 282 resolver los asuntos públicos y para dirimir los pleitos coincide exactamente con el descrito en los §§ 33 y 34 del anterior capítulo. portaestandartes. 352/1 ss. Pero los presidentes de las secciones y sus sustitutos. Si se hace así. pp. incluso quizá. quiénes quieren que pertenezcan a la primera. según sea su población. Por otra parte. y alcanzar en el Estado tanto más derecho cuanto más poderosa es que las demás. § 9. como (según hemos probado en el § 4 de este capitulo) cada ciudad debe mantener su autonomía. nota 242: 5000/12 = 400 senadores. El Senado no impondrá ningún impuesto a los súbditos. § 7. en cuanto que elegir los jefes de entre los patricios no excluye que algunos puedan no ser patricios. es decir. los patricios son aquí más numerosos: IX. Los patricios de cada ciudad exigirán a sus conciudadanos esa parte de la forma que prefieran. Además. para elegir a los demás funcionarios del Estado. Pues así como es justo que cada ciudad. sugiere o un lapsus de Spinoza o. 1509/1028). Suponiendo. También se seguirá el mismo procedimiento para elegir los Jueces supremos del Estado. en proporción al número total de sus habitantes. que estará en la proporción de 1 : 12 respecto al número total de patricios de dicha ciudad (véase el § 30 del capítulo precedente) 282. en proporción a su tamaño. que el procedimiento seguido por el Senado y por el Tribunal de justicia para Cfr. Francés. no a los súbditos. se les pueden asignar a ellos los mismos emolumentos descritos en el §31 del capítulo 284 Este dato parece contradecir el dado en: VIII. tenga que alistar determinado número de soldados para común seguridad de todo el Estado. jefes. además. D e ahí resultará que en cada sección de senadores habrá más o menos de una ciudad. 14.204 Capítulo IX De la aristocracia 205 Sin embargo. que los patricios de cada ciudad eligirán de entre sus colegas más o menos jueces. deben ser elegidos a suertes por el Senado de entre los cónsules 283. Los recursos que. los jefes de las cohortes y los tribunos militares también deben ser elegidos de entre los patricios 284. etc. en relación a su tamaño. se habrá de seguir este otro procedimiento. tercera. como su número es menor que el de ciudades. 353. 6. Y cada ciudad deberá cargar con una parte mayor o menor de los gastos. según el tamaño de la misma. un manejo de los editores (núm. y en proporción al número de legiones que tiene que alimentar. siguiendo a Wernham. Quizá se trate de una simple imprecisión. Los senadores deben ser elegidos por los patricios de cada ciudad. los reclamará el propio Senado. Spinoza supone que su Estado tiene más de 12 ciudades (nota 253) y menos de 30 (cónsules = VIII. segunda. pp. 35). lo mismo en el Senado que en el Tribunal de justicia. cuanto más poderosa es. ya sea (como resulta más justo) imponiéndoles contribuciones 285. también es justo que cada ciudad pueda elegir de entre sus patricios. aunque no todas las ciudades de este Estado sean marítimas ni los senadores procedan de sólo ciudades marítimas. se logrará que cada ciudad sea lo más autónoma posible en la elección de sus funcionarios y que cada una alcance tanto más derecho. § 8. sino a las ciudades. pp. M. tantos tribunos. Es decir. Además. claro está. cuanto le sea posible. sean necesarios para gestionar los asuntos públicos. sección. etc. Los patricios de las otras ciudades eligirán del mismo modo un número mayor o menor de senadores.

porque piensa en la Holanda de su época. si la ciudad es pequeña y. notas 275 y 277. por así decirlo. ni creo que sea necesario determinar su número 289.206 Capítulo VIII De la aristocracia 207 precedente 286. según el número de habitantes comprendidos en los límites de 289 Sin duda. Cada una deberá estar. entonces el Consejo Supremo de la ciudad proporcionará a los síndicos jueces para cada caso o se trasladará el asunto al Consejo supremo de síndicos 288. que vinculen más estrechamente a las ciudades entre sí. y serán más o menos en cada una. Pero retorno de nuevo a lo relativo a las ciudades como tales. el cual guardará con él la misma relación que el Consejo de síndicos del capítulo precedente con el Consejo de todo el Estado. N o puedo. si los cónsules son pocos. al Senado y al Tribunal de justicia hay que destinarles una sede en un pueblo o en una ciudad que no tenga derecho a voto 287. dado que los asuntos más importantes de dicha ciudad son gestionados por su Consejo Supremo. por el Senado estatal. sino por el Consejo Supremo de cada ciudad. su función también será la misma y recibirá los mismos emolumentos. su Consejo Supremo nombrará. 291 Cfr. a este Consejo deberá estar subordinado el Consejo de síndicos. Y así vemos que en un Estado que consta de varias ciudades. 290 Cfr. § 1 1 . § 12. relativo al Senado. porque su número sería demasiado reducido. cualquier miembro más avisado podrá descubrir sin dificultad al autor de cada voto y burlar con diversos artilugios a los más confiados 290.350 h. Pero. Correspondería 1 cónsul por 8.). Los cónsules de las ciudades también deben ser elegidos por los patricios de dicha ciudad. es necesario que emitan el voto públicamente en su Consejo y no por bolas como en los grandes Consejos. Pues los motivos son idénticos aquí que allí. se debe aplicar también a este Estado. § 10. excepto en el caso del reo públicamente convicto o del deudor confeso. Porque de cada ciudad se enviarán también algunos síndicos al lugar donde tiene su sede el Senado para que observen si 286 Spinoza supone que el comercio es marítimo. Si están fundadas en la misma provincia o región del Estado y sus habitantes tienen la misma nacionalidad y la misma lengua. no es necesario designar ni una fecha ni un lugar concreto para convocar el Consejo Supremo. nota 276. pues. 339/ 25 ss. como partes de las ciudades vecinas. E n cambio. como dos no pueden formar un Consejo. . Por otra parte. en los pequeños Consejos en los que se vote en secreto. acordes con la estructura del Estado. ya que supone que sólo existen 30 en el Estado (VIII. 35. y ellos constituirán. al Tribunal de justicia y a todo el Estado en general. § 13. el número de patricios tan exiguo que sólo se puede nombrar a uno o dos síndicos. por tanto. Y la razón es que los patricios no son elegidos por el Consejo Supremo de dicho Estado. y los que se refieren a todo el Estado. Efectivamente. Dentro de los límites jurisdiccionales de la ciudad. Sólo nos resta. Por otra parte. A ese fin cabe idear medios. pero su sentencia podrá ser apelada ante el Tribunal Supremo del Estado. deben ser consideradas. 288 Sería el caso de una ciudad de 5000 h/50 = 100 patricios/50 = 2 síndicos. hablar de las ciudades que no son autónomas. igual que las aldeas. además. tal como lo he expuesto en el capítulo anterior. jueces. El procedimiento que seguirá el Consejo Supremo de una sola ciudad para elegir a los funcionarios de la ciudad y del Estado y para tomar resoluciones sobre sus asuntos. 287 Cfr. su Senado. pues. sin embargo. bajo el régimen de esta o aquella ciudad que sea autónoma 291. nota 115. E n cada ciudad. se respetan plenamente los derechos de todo el Estado y asistan a sus sesiones sin derecho a voto. Todo lo demás. deberá ser el mismo que he descrito en los §§ 27 y 36 del capítulo anterior.

lo concluyo de lo siguiente. Texto entre paréntesis sólo en los Nagelate Schriften. La caída súbita de su república no se produjo. Por el contrario. el Estado antiguo decapitado y el nuevo sin constitución (notas 96 y 137. con lo que buscan y todos aprueban aquello en que nadie había pensado antes 295. y aumentar su propio número. H e ahí lo relativo a los fundamentos de este Estado. Y. destruirles.208 Capítulo IX De la aristocracia 209 su jurisdicción (por el §5 de este capítulo). perece la libertad y el bien común. con él.. No importa que. 297 Cfr. etc.) 296 Y. sino por la deforme constitución de dicho Estado y por el escaso número de sus gobernantes 298. se pierde Sagunto 294. XXI. surjan entre ellas frecuentes discordias y pierdan el tiempo en discusiones. pp. 7. J. Cuando los holandeses se deshicieron del último conde (Felipe II +1598). pues. porque se hubiera gastado inútilmente el tiempo en deliberaciones. 35. finalmente. si alguno objetara que este Estado de Holanda no se mantuvo mucho tiempo sin un Conde 297 o un sustituto que hiciera sus veces. eran muchos menos de los necesarios para gobernar a la multitud y dominar a poderosos adversarios. ciudades. Porque los talentos humanos son demasiado cortos para poder comprenderlo todo al instante. de la 'república holandesa' (VIII. como cada ciudad sólo cuida de sí misma y envidia a las demás. que le sirva esto de respuesta. 306/5. 296 295 . Es. o serán asociadas al Estado en calidad de vencidas y le estarán sujetas por tal favor. Y ni pensaron en reformarlo. se agudizan consultando.. añaden después de «vel» el término «plaatsen». pues. o la ciudad será totalmente destruida 292. aunque así no fuera. Los patricios de cada localidad. más senadores (por el § 6 de este capítulo) eligirán de su Consejo y más derecho (por el mismo parágrafo) tendrán. 293 Texto de candente actualidad en España por el llamado Estado de las autonomías'. 4 y notas 141 y 59. las ciudades conquistadas por derecho de guerra y que han sido agregadas al Estado. p. 3. De ahí que intentarán atraerse a la multitud. Pues. aumentar su derecho tanto en la ciudad como en el Senado. los Nagelate Schriften. en la Guerra de los treinta años. pues. vel omnino delenda est». Los holandeses creyeron que. sea añadida al censo de la población de otra que es autónoma y que dependa de su gobierno. escuchando y discutiendo y. ni lo sustituyeron por otro (a no ser en apariencia: Oldenbarneveldt. 294 Alusión a Tito Libio. al revés. de Witt) ni reorganizaron el Estado en forma democrática. lo cierto es que quienes detentaban realmente el poder estatal. como acostumbra el humano deseo. o se enviarán a ellas colonos con derecho de ciudadanía y sus gentes trasladadas a otras partes. Historia de Roma. si mientras los romanos deliberan. por tanto. en el Estado 293. nota 194. a fuerza de ensayar todos los medios. mientras unos pocos lo deciden todo según su 292 El texto de las Opera posthuma reza así: «et gens alio ducenda. 1. sino que dejaron todos sus miembros tal como antes estaban organizados. En cambio. más de acuerdo con VI. Spinoza traza su interpretación de un siglo de historia de Holanda. administrando el Estado más bien con favores que con el miedo. Spinoza señala que sus ventajas (proximidad a los hechos y actitud democrática) superan a sus posibles desventajas (discrepancias e ineficacia). De ahí que éstos lograron a menudo amenazarles impunemente y. por tanto. el texto original sí está acorde con la práctica de la época. 298 A los tres o cuatro años de la muerte de Jan de Witt (1672) y de la caída. cual un cuerpo sin cabeza. es decir. era suficiente deshacerse del Conde y decapitar el cuerpo del Estado. para conseguir la libertad. § 14. dan. VII. Nada extraño. Dejaron. Q u e su condición es mejor que la de aquel que recibe su nombre de una sola ciudad. Ya que cuantos más sean los patricios. y su mismo Estado ni tenía nombre. necesario que la población de la ciudad que no es autónoma. de suerte que el condado de Holanda se quedó sin conde. Cfr. E n cambio. si es posible. se esforzarán en conservar y. al final. No obstante. (De esto hemos visto muchos ejemplos en Holanda. 324). que la mayor parte de los súbditos no supieran en qué manos se hallaba la potestad suprema del Estado. propio gusto.

o c u p e una sola ciud a d . No cabe duda que es una razón de grandísimo peso y que. t a m b i é n es preferible al o t r o . E s t e E s t a d o aristocrático. Finalm e n t e . núm. d o n d e son varias las ciudades q u e gozan de l i b e r t a d . I. c o m o en el ante rior. el bien de las d e m á s q u e d a s u p e d i t a d o a la conveniencia de la q u e tiene el m a n d o . de ahí que es necesario. Una vez explicados y aclarados los principios de ambos Estados aristocráticos. nos resta investigar si existe alguna causa culpable por la que puedan ser disueltos o transformados en otros. si no se evita este inconveniente. en e s t e E s t a d o son menos de t e m e r los ciudadanos. cometieron el fallo más peligroso. Por otra parte. La causa primordial por la que se disuelven tales Estados. 299 Cfr. p o r q u e en él n o hay q u e e v i t a r . pp. 211 . en poder (cfr. 1. I. 6.). etc. que al Estado. q u e t o d o su Consejo S u p r e m o sea s o m e t i d o con un simple golpe d e m a n o . Francés. pues d o n d e reina una sola c i u d a d . n o basta q u e q u i e n int e n t a abrirse c a m i n o hacia el p o d e r . el Estado no 300 La cita exacta es: libro I I I . notas 276 y 283-4. como al cuerpo humano. VIII. 26. fin. que alguna vez ocurra algo que haga volver al Estado a su principio. en el q u e el p o d e r es d e t e n t a d o p o r varias c i u d a d e s . y el texto es casi literal. para conseguir el m a n d o s o b r e las d e m á s 2W. en el que comenzó a consolidarse. X [De la aristocracia] § 15. es la que señala el sutilísimo florentino ( Discursos sobre Tito Flavio. añade. dice. M. § 1. p u e s t o q u e (por el § 9 de este capítulo) n o t i e n e asignado u n t i e m p o ni u n lugar fijos para sus sesiones. 3). por tanto. a saber. cap. A d e m á s . p o r q u e . puede acontecer o bien por casualidad o bien por una prudente decisión de las leyes o de un hombre de excepcional virtud 300. sus vicios se acrecentarán hasta el punto de que no podrán ser erradicados sino con el mismo Estado. Si esto no se produce a su debido tiempo. señalado por Spinoza al referirse a casi todos los Consejos: Jan de Witt (no lo menciona) permitió que el patriciado descendiera en número y.210 Capitulo IX Cap. 1510/1032). en e s t e E s t a d o son más los q u e gozan de liber t a d . Y esto. se le agrega diariamente algo que necesita curación.

188 y ss. de próxima aparición en esta misma editorial.212 Capítulo VIII De la aristocracia 213 podrá subsistir por su sola virtud. Dado. conservando la misma forma de Estado. todas estas condiciones hemos dicho que hay que subordinar al Consejo Supremo el Consejo de síndicos. como se exige. pp. la menor duda de que (por el § 3 del capítulo VI). no de una persona natural. por citar las palabras de Cicerón. El primer remedio a este mal que me venía a la mente. y nota 96 (en un solo día podría cambiar la forma de Estado. fundadas en Consejos numerosos. puede transformarse. pues. cualquier hombre ambicioso de gloria buscaría con todo afán ese honor. 302 Cfr. 305 Cfr. sin embargo. dice «rumor» y no «tumor». tanto quienes gobiernan como quienes son gobernados. § 2. 264/10 ss. Y con razón. más fácilmente alcanza los honores. 301 te. lo cual estaría en abierta contradicción con la monarquía constitucional y con la aristocracia patricia diseñadas por Spinoza. a menos que esta potestad dictatorial sea eterna e invariable. Puede tratarse de una errata de transcripción o quizá mejor de un juego irónico de Spinoza. 12A (1663. y que. y que. N o cabe. por tanto. el Estado correría inevitablemente un gravísimo peligro 302. cuyos miembros serán tantos que no puedan 303 El texto original de Cicerón. no puede menos de resultar temible a todos.). queriendo evitar Caribdis. sino únicamente por la suerte. Meyer) = texto castellano en nuestra traducción del Epistolario. no sin gran peligro para el Estado. el cual tendría derecho a conocer. juzgar y dictaminar sobre la actuación de los senadores y de cualquier funcionario y. fratrem. el tumor del dictador 303. en monárquica. IV de núm. debe emplear medios que estén acordes con su naturaleza y que puedan derivarse de sus fundamentos 301. cosa que nos ha parecido indispensable. de restablecer el Estado sobre sus primeras bases. V I I I . y amenazara tan sólo a los malos. por tanto. que en tiempo de paz no se mira tanto la virtud como la opulencia. también es cierto que. no podrá sucumbir por un vicio in terno. sino tan sólo por una inevitable fatalidad. como esta potestad dictatorial es exactamente la misma que la de un rey. la salvación y la conservación del Estado 305. Ahora bien. por tanto. 304 Cfr. pp. como mostraremos más claramente después. pues. si no se señala una fecha fija para nombrar al dictador. cada cinco años. 354/8 ss. Quizá por esto acostumbraban los romanos a nombrar al dictador. si la espada del dictador se pudiera mantener siempre en alto. dicha potestad será en sí misma demasiado incierta y también. por consiguiente. es decir. no habría u n intervalo fijo entre uno y otro dictador. resultaba desagradable a las personas de bien. (Aragón) y 201. Epístola ad Q. 17. Estado sin constitución o forma precisa. si este miedo fuera igual para los hombres buenos y los malos. notas 180-1. notas 59. Para cumplir. manteniendo la misma forma de Estado. 63 y 71. 4. Pero. nunca los vicios cobrarían tal fuerza que no pudieran ser destruidos o corregidos. si se ha puesto el remedio adecuado a ese mal. no obstanUna especie de super-síndico sería algo así como un monarca absoluto (pp. 306 Unica vez que emplea Spinoza la palabra «persona» en esta obra: cfr. notas 137 y 299: peligro contrario. que la potestad dictatorial es absoluta. CM. Pero quien desea evitar los inconvenientes del Estado. a la inversa. Porque. no en una fecha fija. aunque sólo sea por breve tiempo 304. y porque es cierto. sobre todo si el dictador fuera nombrado en una fecha fija. a L. 10. sino social 306 . cuanto más soberbio es uno. además. deben ser contenidos por el miedo al suplicio o al perjuicio para que no puedan pecar impunemente o con ganancia. Ya que así dicha espada dictatorial estará siempre en poder. pues no fue recogido en el vol. y se trataría. y Ep. Por consiguiente. que se podría fácilmente descuidar. en cuyo caso no se puede pasar a un solo individuo. sino cuando una circunstancia fortuita les obligaba a hacerlo. de algo sumamente vago. pues. De lo contrario. 331/7 ss. dice Spinoza). en ese caso. . es cosa cierta que todos. es que se creara. Añádase a ello que. un dictador supremo por uno o dos meses. II. en cambio. caerá en Escila. Y.

véase notas 114 y 243. N o podrá. Concluyo. como son aquellos en que caen los hombres que gozan de tiempo libre y de los cuales no rara vez se sigue la ruina del Estado. sino que sólo pueden infundir miedo a los malos. tenían que trasladar al Senado lo que ellos consideraban beneficioso. los juegos. y de humanos en blandengues e inactivos. p. A ello se añade que los síndicos tienen prohibido ocupar otros cargos del Estado. que más bien los intensifican. sin embargo. § 3. Lejos de emularse unos a otros en la virtud. se emulan en la fastuosidad y en el lujo.generales: Los síndicos. cfr. nota 273. dictador. Añádase a ello que la autoridad de los tribunos frente a los patricios estaba respaldada por el favor de la plebe y cuantas veces la congregaban. 343/5 ss. tan pronto deponen el miedo. Y. y no un señada. como son los banquetes. cfr. ya que sólo su exceso es malo y hay que medirlo por la fortuna de cada uno. sin temor a la envidia. son objeto de burla. TTP. sin embargo. los adornos y otras cosas similares. p. muchos han intentado dar leyes controlando el gasto. ya que cuanto más débiles son para realizar crímenes. Porque los hombres en la paz. que 307 bien que las leyes deben ser . parecían provocar una sedición más bien que convocar un Consejo. . sobre todo. a ser esclavos 310. pp. 343. que aquellos vicios ordinarios de la paz. sin que se lo pueda determinar por ninguna ley universal. que se infrinjan las leyes y que alguien pueda sacar una ganancia de la infracción. pues. XX. § 4. Sobre la alusión a la edad. pero en vano. Siempre nos empeñamos en lo prohibido y deseamos lo que se nos niega 311. 243. Es decir. y están tan lejos de frenar los deseos y apetencias de los hombres. cupimusque negata». D e ahí que no constituyen peligro alguno para el Estado. no pagan impuestos para el ejército y. más fuertes son para reprimir la maldad. Sobre la asociación entre síndicos plebe. Para evitar estos males. quienes procuraban que la plebe favoreciera más a quien ellos menos temían. semper. 22 (militares) y nota 116 (funcionarios). además. porque dan su voto por medio de bolas y la sentencia es dictada en nombre de todo el Consejo 307. y con frecuencia eran burlados por los senadores. a sentir hastío de las costumbres patrias y a adoptar las ajenas. todos estos inconvenientes no tienen cabida en el Estado que nosotros hemos descrito en el capítulo precedente 308. 40. se transforman paulatinamente de feroces y bárbaros en civilizados o humanos. 41. Porque todos los derechos que se pueden conculcar sin hacer injuria a otro. pues. Ahora bien. aparte de que pueden oponerse al mal en sus comienzos (porque el Consejo es eterno). Y así será de hecho. evitar que se infiltren los vicios que no pueden ser prohibidos por una ley 309. P r o n t o comienzan. son de tal edad que prefieren lo presente y seguro a lo nuevo y arriesgado. P e r o también en Roma eran perpetuos los tribunos de la plebe y. fueron incapaces de contener el poder de un Escipión. VIII. § 6. 308 VII. es decir.214 Capítulo VIII De la aristocracia 215 repartirse entre sí el Estado (por los §§ 1 y 2 del capítulo V I I I ) ni confabularse para un crimen. a acusar y condenar a tal o cual poderoso. § 5. Y nunca falta a los hombres ociosos talento para eludir las leyes que se dictan sobre cosas que de ningún modo se pueden prohibir. 27 y(nobles).Spinoza son los sabe verdaderos garancfr. a que aquí nos referimos. son bastante numerosos como para atreverse. tes del orden constitucional: cfr. por tanto. finalmente. nunca deben ser directa. Pues. VII. Lo cierto es que esta autoridad de los síndicos tan sólo puede conseguir que se mantenga la forma del Estado e impedir. sino indirectamente prohibidos.VIII.

que de ahí se siga. Y . si se decide. estas distinciones se conceden a relevantes personalidades. veamos ya si estos Estados pueden ser destruidos por alguna causa culpable. § 8. Y. sean destituidos de su dignidad y que a aquellos que perdieron sus bienes por algún infortunio. V. el máximo empeño en que los ricos. es cierto que la igualdad. una vez correctamente establecidos. Reconozco. no anhelarán las costumbres extranjeras ni sentirán hastío por las patrias. si se establece por ley que los patricios y cuantos aspiran a puestos honoríficos. se distingan por un traje especial (véase al respecto los §§ 25 y 47 del capítulo V I I I ) 313. Porque el alma (anima) del Estado son los derechos. los emblemas y otros incentivos de la virtud más bien son signos de esclavitud que de libertad. en modo alguno. 6. las reciben gentes inútiles y engreídas por sus muchas riquezas. no puede. dejando aparte otras cosas. carecerá más bien de vicio que poseerá virtud. no que la mayoría procuren vivir sabiamente (pues esto es imposible). las estatuas. ser conservada desde el momento que el derecho público otorga a un hombre. Por otra parte. si prestamos atención a los fundamentos que hemos explicado en los dos capítulos precedentes para las dos formas de Estado aristocrático. ya que implican discriminación. si este sentimiento de avaricia. los hombres deben ser guiados de forma que les parezca que no son guiados. sean. por tanto. nes por el deber 315 314 . VII. Aparte de éstas. avaros. que es universal y constante. al crecer la envidia. en cualquier Estado se pueden idear otras medidas. honores especiales 315. necesariamente será aquel cuyos derechos. pues es a los esclavos y no a los libres a quienes se otorgan premios por su virtud. el afán de acrecentar sus bienes y la esperanza de alcanzar los honores del Estado 314. que los hombres se estimulan con estos alicientes. así. cuya pérdida lleva automática y necesariamente consigo la pérdida de la común libertad. § 7. Por lo demás. porque los súbditos cumplan su deber espontáneamente. conducidos por el miedo. después. es fomentado con el deseo de gloria. no hay duda que todos se esforzarán cuanto puedan en conservar sus bienes. se conserva necesariamente el Estado. sin duda. si algún Estado puede ser eterno.216 Capítulo X De la aristocracia 217 hay que poner tales fundamentos al Estado. Pero se velará. eminente por su virtud. pues. que los patricios que deben más de lo que pueden pagar. sin embargo. Sentado esto. que la mayor parte de los ricos tienen la vía abierta al gobierno y a los honores del Estado. quienes ostentan las condecoraciones y estatuas de sus padres. 6. Spinoza es favorable a los emblemas que incitan al cum312 plimiento del deber (cfr. con la consiguiente indignación de todos los hombres de bien. al menos. se creen ofendidos. sino que viven según su propio ingenio y su libre decisión. nota 271). P e r o así como. Hay que poner. además (como dijimos en el § 47 del capítulo VIII). acordes con la naturaleza del lugar y la idiosincrasia del pueblo. el Estado que pone su máximo empeño en que los hombres sean. Finalmente. sino que se guíen por aquellos sentimientos que llevan consigo la mayor utilidad del Estado. a fin de alcanzar los honores y evitar el total desprestigio 312. si no son parcos. la mayoría de los hombres pondrán el máximo interés en aumentar sus posesiones sin caer en ignominia. si no se los prefiere a los demás. les sean restituidos en su integridad. Porque el número de gobernantes es tan elevado en ambos. Y. etc. hasta el p u n t o que sólo les retenga el amor a la libertad. § 9. más bien que forzados por la ley. Sin duda que. en primer lugar. en u n comienzo. Pero Cfr. Efectivamente. si éstos se conservan. pero no a las condecoracio313cumplido. constataremos que eso justamente se deriva de ellos. Porque no cabe duda que. Ahora bien. se mantienen incólumes. Por otra parte.

además. podrá traicionar las leyes y nombrar. VI. aunque el terror provoque cierta confusión en el Estado. Por tanto. necesariamente son éstos. para dirimir la contienda. huyen del enemigo. en los momentos de extrema ansiedad para el Estado. protesten quienes proponen a otros candidatos. al menos.).a VIII. sin pensar para nada en el f u t u r o ni en las leyes. como aquel. pp. en primer término. I. 5 y notas 136 y en 312 el (paConsejo. Habiendo probado. en otros términos. sin embargo. justamente. 6. en cambio. pues. si hay algún Estado eterno. De ahí que. en la aristocracia. o. si sólo se apoyan en la ayuda de la razón. a alguien para detentar el supremo mando militar. De aquí que. § 10. Esto. con tal de escapar del hierro enemigo. cuando (como suele suceder) todos son presa de un terror de pánico. Se nos puede. es decir. replicar que. sin que. ese terror y la consiguiente confusión no se pueden atribuir a ninguna causa que pudiera ser evitada por la prudencia humana. no puede acontecer (por los §§ 9 y 25 del capítulo V I I I ) que tal o cual individuo brille tanto por su fama. que en un Estado bien organizado no se produce tal terror sin que exista una causa proporcionada. afirmar. pues. pues. a menos que sean defendidos por la razón y por el común afecto de los hombres. le prorrogan el mando y confían todos los asuntos públicos a su fidelidad. trajo la ruina del Estado Romano. que en u n Estado como el que hemos descrito en los capítulos precedentes. II.218 Capítulo X De la aristocracia 169 los derechos no pueden mantenerse incólumes. no pueden ser detenidos por miedo a ninguna otra cosa. nota 139 [anima). 5. es eterno. 3 La idea de la eternidad de los Consejos numerosos (go. en el que lo detentan varias ciudades. Antes al contrario. o que. El gobierno de Jan de Witt habría caído en relación biernos democráticos). sión y razón). todos aprueban lo que les aconseja el miedo presente. aunque la sociedad esté bien organizada y los derechos perfectamente establecidos. de lo contrario. ya podemos afirmar que. Porque no hay ningún afecto que n o sea vencido alguna vez por un afecto más fuerte y opuesto. sin restricción alguna. que los derechos básicos de las dos formas de Estado aristocrático están acordes con la razón y el común afecto de los hombres. y. 3. presa del terror. . Todos los rostros se vuelven entonces hacia el varón célebre por sus victorias y le eximen de las leyes. H a y que advertir. sean defendidos por la razón y por el común afecto de los hombres. resultan ineficaces y fácilmente son vencidos 316. anteriormente expuestos. Cfr. digo. I. aunque los derechos del Estado. 19). a la ley (cfr. ya que vemos que el temor a la muerte es vencido con frecuencia por el deseo de un objeto ajeno. que no puede ser disuelto o transformado en otro por ninguna causa interna. que tanto el Estado en el que sólo una ciudad detenta el poder. sobre todo. la última palabra corresponde al rey (notas 105 y 144). sino qu se precipitan en los ríos y se arrojan al fuego. 316 317 Para responder a esta objeción. no pueden ser destruidos por ninguna causa culpable. nadie. contra derecho. al momento. Puedo. 325/ por no haber previsto legalmente una alternativa no militar 10 ss. eso no impide que sean alguna vez vencidos. afirmada en principio (VIII. es inevitable que tenga otros rivales. admite aquí sus posibles límites. Así. (nota 298). dando con ello el peor ejemplo. Quienes. sino tan sólo por una fatalidad inevitable 317. a los que apoyen otros muchos. que atraiga hacia él todas las miradas. será necesario recurrir finalmente a las leyes ya establecidas y por todos aceptadas y ordenar las cosas del Estado conforme a las leyes en vigor 318. no obstante.

a no ser por un crimen o infamia 320. en efecto. al tercer Estado. etc. o que sólo aquellos que contribuyen al Estado con cierta suma de dinero. como sucede en el Estado de que aquí hablamos. aunque pudiera suceder que el Consejo Supremo constara alguna vez de menos ciudadanos que el del Estado aristocrático antes descrito. tan pronto se lo permita la edad. está libre de toda ley. De ahí que en semejante Estado las cosas 321 La diferencia entre aristocracia y democracia no reside en el número ni en la calidad de gobernantes. Paso. pues. se verá que la cosa viene a lo mismo. el cual es totalmente absoluto y que llamamos democrático. Pero la experiencia basta para hacer ver con todo tipo de datos que la realidad es todo lo contrario. A los patricios. tengan derecho a votar en el Consejo Supremo y a administrar los asuntos del Estado. sino en si éstos son designados por votación 'ad-casum' o por ley general (cfr. sino por el solo amor al bien público. sólo depende de la voluntad y libre elección del Consejo Supremo el que se nombre a este o a aquel patricio. Spinoza a una inspiración democrática (notas 102-3. 14. V I I I . sin embargo.). 14). repito. 273. V I . XI [De la democracia] De la democracia 221 § 1. sino los que. fin. si los patricios fueran de tal condición que eligieran a sus colegas sin dejarse llevar por ningún sentimiento. todos los que nacieron de padres ciudadanos o en el solio patrio. Cfr. Si se establece. 320 Cfr. por falta de rivales. en todos estos casos el Estado deberá llamarse democrático. en las que no se destinan al gobierno los mejores. finalmente. la multitud y distribución de sus 319 miembros y los mecanismos de las votaciones obedecen. donde la voluntad de los patriicos. § 2. si se mira. a la práctica o a la común condición humana. 220 . no habría Estado alguno que fuera comparable al aristocrático. en VIII. pp. En el Estado democrático. o que sólo los primogénitos. por fortuna. Pues en todos esos casos los ciudadanos destinados a gobernar el Estado no son elegidos como los mejores por el Consejo Supremo. Su principal diferencia del Estado aristocrático consiste. según hemos dicho 319. pues. con justicia reclaman el derecho a votar en el Consejo Supremo y a ocupar cargos en el Estado. por ley que sólo los ancianos que hayan llegado a cierto año de edad. sino que se destinan a esa función por ley 321. A u n q u e estas formas d e ' E s t a d o . en efecto. Evidentemente. 11 y 21.Cap. Nadie tiene. todos éstos. V I I I . derecho hereditario a votar ni a ocupar cargos del Estado ni puede reclamarlo en virtud de algún derecho. en que. parezcan estar én desventaja respecto al Estado aristocrático. en éste. siempre les parecerán los mejores quieson son ricos o están unidos a ellos por la sangre o la amistad. son más ricos o han nacido los primeros. especialmente en las oligarquías. pues. Porque en éstas los patricios se esmeran en alejar del Consejo a los mejores y se buscan como colegas en el Consejo a aquellos que están pendientes de sus labios. 330/22 ss. o los que son beneméritos del Estado o que deben tener derecho de ciudadanía por causas legalmente previstas. y no se les puede denegar. La diversidad de Consejos.

puesto que se supone que dependen de otro Estado 324. VI. Q. notas 201 y 232). 328 Aquí y en p. de comunidad de origen. Pero. 24-32: la reina de las amazonas. un derecho igual al de los hombres. los hombres soportan a duras pe327 Cfr. a fin de excluir a las mujeres y a los siervos. que los varones sean gobernados por las mujeres. nota 323. quienes son infames a consecuencia de un crimen o de algún género vergonzoso de vida 326. basta consultar a la misma experiencia para 322 Spinoza denuncia. en que los varones fueran gobernados por las mujeres y fueran educados de forma que su poder intelectual fuera menor.222 Capítulo XI De la aristocracia 223 marchen mucho peor. que. etc. nota 216. nota 54): allí. Ya que. 2 y 39). H e dicho. y que. § 3. comprobar que ello se deriva de su debilidad. una vez más (VIII. sino tan sólo de aquel en el que absolutamente todos los que únicamente están sometidos a las leyes patrias y son. VIII. VIII. P e r o volvamos a nuestro p u n t o de partida. en que ambos sexos gobernaran por igual. Ahora bien. si ese hecho sólo se fundara en una ley. por tanto. que están bajo la potestad de los varones y de los señores. en la costa del mar Negro. sean en lo demás autónomos. y también a los niños y a los pupilos mientras están bajo la potestad de los padres y de los tutores 325. 325 Cfr. los afectos humanos. no soportaban que los varones moraran en el suelo patrio. según una conocida tradición. Por lo dicho en el parágrafo anterior está claro que podemos concebir varios géneros de Estado democrático. del derecho humano). además. 5. como esto no sucedió en parte alguna. autónomos y viven honradamente. son inferiores a ellos. por naturaleza. Mas quizá pregunte alguno si acaso las mujeres están bajo la potestad de los hombres por naturaleza o por ley. Digo expresamente los que únicamente están sometidos a las leyes patrias. 14. de esta forma. sino que. Pues no ha sucedido en parte alguna que reinaran a la vez los hombres y las mujeres. y que. que viven honradamente. de pueblo organizado. y otras. si las mujeres fueran iguales por naturaleza a los varones y poseyeran igual fortaleza de ánimo e igual talento (tal es el mejor índice del poder y. el mecanismo por el que la llamada aristocracia (los mejores) se transforma en oligarquía familiar y en plutocracia (cfr. mucho menos. ninguna razón nos forzaría a excluirlas del gobierno. 4. 17. en el sentido etimológico. se encontrarían algunas. además. aparte de estar sometidos a las leyes del Estado. Y. vemos que los hombres gobiernan y las mujeres son gobernadas. H e dicho. VI. Ahora bien. por necesidad. 351 (291) son los dos únicos pasajes en que emplea el término «natio» (cfr. Por el contrario. mientras que daban muerte a los machos que habían parido 327. tienen derecho a votar en el Consejo Supremo y a desempeñar cargos en el Estado 323. a saber. de una voluntad libre de toda ley 322. 323 Cfr. 324 Sobre los peregrinos: cfr. sino que en cualquier p u n t o de la tierra donde se hallan hombres y mujeres. si consideramos. reinaron en otro tiempo. por tanto. a fin de excluir a los peregrinos. 326 Cfr. 17. ante todo. hace detenerse a Alejandro Magno para tener algún hijo de él. además. No puede. sin duda que. . finalmente. § 4. Pero no es mi propósito tratar de cada uno de ellos. en el sentido moderno. 11. sino que únicamente alimentaban a las hembras. Curcio (91). además. podemos afirmar rotundamente que las mujeres no tienen. ambos sexos viven en concordia. entre tantas y tan diversas naciones 328. que los hombres casi siempre aman a las mujeres por el solo afecto sexual y que aprecian su talento y sabiduría en la misma medida en que ellas son hermosas. las amazonas que. justamente porque la elección de los patricios depende de la voluntad absoluta de algunos. aquí. para que queden excluidos. suceder que ambos sexos gobiernen a la par y. es decir.

ejército. 202). Consejo supremo. sin gran p e r j u i c i o para la paz. 282. 296. en oposición al sexo (pasión y belleza). 308 (136). 19-20. a) organización de la aristocracia centralizada. c) transformación de la aristocracia. esc. 283. 324. 35. plebe.224 Capítulo XI Cap. Acción: 274. 353-8 (véase: dictador. 41. secretario. 295. ningún dato de nuestra Introducción. 2. 60. juez. 277 s„ 280 (35). Agustín (San): (6. 5. Alianza (foedus)-. 356. etc. 311. IV. religión. 14-5. El número entre paréntesis ( ) se refiere a nuestras notas.. 321 s. Alemania: 326. 297. 118. Alegría ( laetitia): 284. Appuhn: (11. 308. * Los números indican la página de la edición Gebhardt (al margen de esta traducción) y. 35. patricio. según Spinoza: E. 306. 300.). Apetito: 277. 299. Amazona: (168). v e r e m o s sin dificultad q u e n o p u e d e acontecer. etc. 59). Ambición: 298 . 292. 297. 302). 279. Anhelo ( desiderium ): 288 (65).. 288. 8. ciudad. 327. 306. 324 . 298. 326-7. 291. suelo. 198. 346-352 (.. caps. Consejo de síndicos. Alejandro I I (papa). 101. Aquitofel: 33.véase ciudad. Alma (anima): 357 (139). No se recoge aquí. Tribunal supremo. por brevedad. etc. 298 (90). 323. 325. patricio.). método estudio. 322 . 1935-5. Sobre el verdadero sentido del matrimonio (amor y libertad).. 322. Acuerdo: 281 s. IV. patricio. Afecto: 273-5 (5). 116.5. 275 . 327-46 (véase academia. 282 s. 280. tribuno. 54. Alfonso I I I (rey): (190). Aristocracia: definición. q u e ellos a m a n . q u e los h o m b r e s y las m u j e r e s g o b i e r n e n por igual 329. 358. Alma ( animus ): 274 s. juez. 54. Consejo supremo. 19.. como hiciera a tantos predecesores suyos. b) organización de la aristocracia descentralizada ('federal'). 100. 5. Amor: 274 s. 312. Alma (mens)-. 89. 340. Senado. eventualmente. Aragón: 321-3 (188-90. 282. 316. Asia: 299. 225 . 309 (139). I. 48. gobernador. VIII [De la aristocraci nas q u e las m u j e r e s . y monarquía.). va seguida del número del párrafo (§ en el texto). 308. 360.. 4. 296. 94. Absalón: 313. 4-5. síndico. Tribunal supremo. IX. 357. 290 ( 68). funcionario. 282 s. 46. Academia: 346 (273). 323. 59.). 297. (189). 277. Adán: (31). 12. 287. Sobre los celos: E.4. desde Aristóteles (Política. 180. 311 s. ley. Animal: 281. Alabanza (laus): 284. 329 La experiencia ciega a Spinoza acerca de la valía intelectual y moral de las mujeres^ simple objeto sexual del varón (cfr. ejército. 329). apéndice.. y nota 129). 281. 284 . 12. senado. 37. Aníbal: 296 ( 84). y democracia. 34. terror. 90. 30 . Aristóteles: (4. y h e c h o s p o r el estilo. Consejo de síndicos. VI. 317. Armas: 280. etc. f a v o r e z c a n de algún m o d o a o t r o s . 124.

véase «sociedad». 287.27.4. 18. Decadencia: 308. 350.. 15-6. miembros. 311. fundamento. Cosas naturales: 276. 344. 19. 1720. Bleiberg (Germán): (189. votaciones.3.3. Autónomo (jai juris): 280 (34). Causa: 274. 3. 9. 28. 9 s. 347. 350. Constitución (Estado): (19). 6.. Cuerpo. 33. 7. elección. 2. 298. relación Dios: amor a. 25. 23. 330. 25. Consejos subordinados. 306. Decretos (Estado): 285. 321. Consejo suplente (Comisión permanente). 304. 5. sede.25. Escritura: 291. 3. 15. 2.27. Caridad: 288.3. 27 y 29: 344 (267). Consejos subordinados. 289. 4. 357. 312. Engaño: 278. 335. 7. 329. 4. 340. Conspiración: 288. 8. (90). 329 s. 301. 327). 3. 343. 351. no en la aristocracia. 296.. 323.2. del. 284. 334.1. 25. 6. 1. 6. 279. Escolásticos: 281. 9. 25. 1. 284. 6. 4. Costumbres patrias: 355. 337. 281. 1. (305 . regente. 3. 288. 360. 300. 13. 21.5. 27. 1. 329). 327 . 305. 37. 282 (46). Conservación: tendencia a. 289. Creación: 276. 26. 303. 356. 346. 2. 2. libertad. 6-8. número fijo. Derecho: definición. 2. 12. 318. 287. 357.1 (301). 17. 326. Civitas: (12. versas formas. 5. 335. 302. 285 .. 299. 328.22. 357. 316. 332. Audacia (atreverse: audere): 322 .35.30. Contrato (contractas): (43. 17. Ciencia: 274. 54. 316. Caribdis: 353.8. 7. 33. 295. Error: 280. 85).356. 6.9. 22..16. 358. 327. 279.1. 282. 308.6. 46. 10. 4. 298.9. b) (. van): (26 . 301 s. (22. 2—. 355. 284. 26.. en la aristocracia. 339 s. 284. 333. Esfuerzo: 278. 31. 4. 293. Digesto: (52). 354 (303-5). 295. 286. Blancas ().13. Cortesanos: 299. 305. 275 (15). Campos (propiedad): 300. 356. 306). 10. 283. 355. 34. 14. 275. 195). Atenienses: 311 (149). 2. 10-11. Edad: consejeros reales. 26. 314. en la aristocracia. 14. 313. oficio. Consejo ( concilium ): 294 (79). 345 (271). 12 (219). 118. 32. estable. 350. crecaión. Culto externo: 288 (66). 10. 295. 190. 13. David: 313 (156). (131). 5. 305. 316. 325 s. 12-3. 29. España: (293). 24. y honores. 9. individual. oficio. Experiencia: 273 s„ 2. 298. Corrupción: 311. 307 354. 305.21. y voto. 348. 302. 12. 328 s. presidente. y libertad. 276 s„ 3-5.. 347. 298. 295. 17. Centurión: 327. 148. 10. transformacio. 31). oficio. 8.2. 347. 306 (126). 357. 30. 6. 20. 330. ción. 3. 306). (203-4). oficio. Daniel (libro): 307 (133).. 298. 33). Estado político (status politicus): 276 Discordias: 352. 6. Deseo ( cupiditas. 324. 42. 295. 17.287 ( 62).6. 292 .21. Envidia: 275. 2. Consejo de Aragón («Los Diecisiete»): 327 s. 292. 1. 299. 39. 320.. 332. Casualidad (azar): 274 . 284 (54). 302. 354.24. miemderecho de guerra. Consejo de síndicos (aristocracia): candidatos. 20.8. 276. 333 (232. 18.12. 283 . 325 s. 326. 354. 291. 314. Cristo: 289. 318. 1 (54)295. (119. 359. Cicerón: (8. 301. Estado (imperium): definición. Duque: 331. 291. Ciudad (urbs): en la monarquía. 291. 2. 94. 341. 304 s. 13. independiente (absoluto). Crimen: 300. 282. 357. 6. 4. 59). 6 (28). 20. 299 s. Escila: 353. 355. ' d i Escipión: 355. (6970). miembros. Estados. 355. 202). Comercio: 303.27. 342. Emulación: 324. etc. Católica (religión): 345 (268). 313 s„ 13-4. 280. 9. 282 (42. 7. 354 (303). Epistolae (Ep): (3. etc. 31. etc. 308. 2. 274. (307). 1. 276. 6. 354.16. Bienes inmuebles (bona fixa): 311. 296. 6.21. 310 (147). 305. Cultura: 275. 332. poder.2. 8. 351 (292). 299 s. miembros. Ayuda: 281. 336.2. Definición: 276. diferencias de la aristocracia.. 25.4.. 306. 350. miembros. 31. 351. 310 s.. Consejo de justicia (monarquía): candidatos y funciones. 9. Ebriedad: 293. 9. 10. 2. 41. Consejo Supremo: a) (aristocracia centralizada).1. Etica (E): (5. 282 (46). del Estado.1.aristocracia descentralizada). 300. tal. 317. 333. 332.4. Estado natural: 281. Controversias: 309.2. 11. 285. 2. necesidad 309 s. 6. 283. 275. 31. 28. 342.. Esencia: 276. humano. 62. 10. Elección (cargos): 300 s. 355. Ciudadano: 284 . 346-352. Dictador: 353. 14. 28. 1. 4-7. 275 Devotio: véase «reverencia». 321. 2. 296 (86). 278. 324 (201). 358. 44. patricia. 348. 28. 3.41. y plebe. 17). 283 (47). 336 298. Embajadores (legati): 302. 24-5. 331. 116. patricios (candidatos). 344. Curcio (Quinto): 299 (91). sesiones. 339. 305.. 311. 321.30. (18). 25. 310. 14.19. 282. 304. 289 (67). 343. y vila paz. y Estado absoluto. 297. 4.8.. (194). 11. 282. Consejo suplente (Comisión permanente). 285. 1. 291.3. Cónsules: elección. Avaricia: 298. 18. 25. 21.21. fines. 277. 350. 13. subordinado al Consejo Supremo.9. 277. 327. 46. votaciones. Cohorte: 300. 14. 54. y Senado. 180. Ciudadanía (derecho de): en la monarquía. 319. 280. 28. 308 s„ 313 s. 293. 42. Bien común ( communis salus): 294. 333. Contingencia: 278 s. Espíritus (inmundos): 289. 322. 68). 334. 4-5. 2. (16. 293. (50). 350. 7. de): (188).itata metaphysica (CM): (22 . 341. 288. 295. 3. 18. 303. 8.28. 15. 2. 287. Benevolencia: 280. 2. Bárbaro: 275. 329 330. existencia. 318. 325 y (222). 339. y luto. 22.5. 321. 352. Desprecio ( contemptus ): 293. 316. en la aristocracia. senador. 17. 356. 325 s. 327. jurar por. 10. 24. 316. (176. 329.2. 227 Balling (Pieter): (64). 321). Ejército: en la monarquía. 359.): 277. 46 . 320. Dependencia jurídica: 280 (34). 274. 284. 36. estaEspada (del rey): 318 s. 5-7. 5. César: 309. 3. 348. 6. 8. 321. 336. miembros. 48. 14. protección. 17. e hibros. Estado absoEsclavitud: definición. 281.29. 25. Aversión: 279. Conde: 352 (298). (273). jueces. Emolumentos: 305 (116). 320 . Autoridad (auctoritas): 335. 14). 286. 18. 8. Calés (Mario): (2. y monarquía. (204). 300-1. 314. 289. 324 (203). 14-5. Espías: 306. 317. Democracia: definición. 346. Dinero: 311. Dictamen (razón): 283. 20. 11. decretos. 329. 310. 313. Cog. 54.226 Asuntos públicos: 274. retribución. 6. 329. 124. 50. Existencia: 276. 284. 198.7. 30. 2. 306 (121). etc. etc. 323. 10-1. 343 (265). 279. 15. (101). 19 y 21-2. 202). Esperanza: 280. 1. 343 . 316. 358 (319. 353. 356. 284. 298. 330. 286. 288. miembros. 316. 335. oficio. y premio. 3.9. 321. 327. Indice analítico (coercere): 275. civil. 347. 332 s. 323. 355. 1. 307 (131). (35). 314. Emblemas (insignias): 300 (97). Burgh (Albert): (62). (19).8. retribución. 309. sesiones. 3. 299 s. 341. 325.31.2. 27. etc. (24»). Cristianismo: (6. 11-2. etcétera. 22. 294. 346. Castilla: 322 (193). 43). 350 (286). 278. 311. 30.33. 353. 299. 278. 307).31. 4. 313. 22. 325. 24. Casa Real: 300. 331. 305. 334. 15. 6. 290. Cambio (en el Estado): 328. 353 s. votaciones.3. 332. 101. 359. 5. 276 (20). 317. 30. 52. no autónomas. 3-4.8. 4.34. 359. 331. . Capital (Estado): 324. 312. 359. 294. 65. Blijinbergh (W. 21. cuerpo y alma Diablo: 278. 6. 323. 23. 350. 303 s. 3 ( 276). 3Ó8. 281. 359. Consejo Real (monarquía): candidatos. 311. 290 s.— exjos. 337. Coacción 346. 306 (123). 309. 348-9. 285. 276 (20). 22. 294 (79). (114). en la aristocracia. poderes. 9. Consejeros ( consiliarii ): en la monarquía. 359 . 302.22-4. 277. 291. 26. 19. 319. 2. y cluidos del voto. 295. 286. 285. 332. 305. Celos: 360 (329). 358. 11. 337. (98). 319. 191.. 335. 1. Enemigo: 281. Indice analítico Criados (famuli): 300 (98). ventajas. Egipto: 318. Bueno: 282. 337 (242). natuEsparta: 321 (30). 15-6. Crueldad: 308. 356.28. ral. 9. y síndicos. 349.. 13. 349. 34. 10. 278. en la monarquía. votaciones. 9.4. síndico. 333. Censo: 300. 357 .

229
Extranjeros: 306,36 y 38; 317,24; 327, 9. Facultad de juzgar: 280, 11; 285, 3; 287, 8. Familia: 300 (94, 96, 99); 301 (100); 315, 18; 324,2; 327,8; 329, 12; 340, 37; 341,39. Fatalidad: 353, 1; 357, 9. Favor: 310,5; 345,46; 355,3; 360. Felipe II: (159-60); 323 (194); (226, 298). Felipe I I I : 323, 30. Felipe IV: 318 (170). Felipe V: (195). Fernando el Católico: 322 (193), (194). Fidelidad (promesas): 291, 17; 297, 3; 312, 12; 314, 14; 357, 10. Filósofo: 273, 1; 274, 2; 293, 4. Fin: Estado: 295, 2; 296, 6. Fortaleza (de alma): 275, 6; 280, 11; 296 (85); 298,3; 360,4. Fortificaciones: 300 (95); 303, 24; 335, 29; 343,42. Fortuna: 324, 2; 359, 2. Francés (Madeleine): (1, 2, 11, 12, 18-9, 30, 34, 37, 54, 64, 71, 79, 80, 94, 101, 105, 113, 159, 196, 216, 235, 279, 284). Francia: 318, 24. Freudental: (3, 7). Funcionarios ( ministri, etc.): 292, 2(108, 116); 331, 17; 335 (238). Fundamentos (Estado): 276, 7; 299, 8; 307, 1; 308, 2; 325, 3; 326, 7.

Indice analítico
Hobbes: (4, 38 , 40, 46, 63 , 75, 90, 173, 186, 203). Holanda: (120); 324,3; (213); 328 (226); (240); 337, 31; 344, 44; (276); 352 (298). Hombre: afectos: 273, 1; 275, 5; 282, 18; 286, 6; ambición, 275, 5; 309, 5; 353, 1; no buenos, 299, 6; conservación (tendencia), 278, 7; 279, 8 ; 285, 3; inteligencia (razón), 277, 5; 280. 11; 309, 4; 324, 2; y mujer, 360, 4; y pecado original, 278,6; poder, 380. 11; 360,4; ser social, 274,3; 275, 7; 281, 15; 293, 4; 295, 2; 355, 4. Homero: (135). Honesto: 326, 6. Honores: 324, 2; 354, 1; 356, 8. Hotman (Fr.): (188). Hove (J. van): 338 (250). Humildad: 319,27. IE = Intellectus emendatione (Tractatus de): ( 6 2 ) . Ignorancia: 277, 5-6; 279, 8; 282, 18; 291, 18. Igualdad: 322, 30; 327, 9; 331, 19; 334, 27; 347,4; 357,8. Imperium: (18, 54). Impotencia: 279, 7; 283, 20. Impuestos: 300, 12; 315, 17; 335, 29; 337,31; 350,8. Indignación: 288,9; 293,4; 294,6; 356, 8. Individuo: 285,2; 289, 11; 292,3; 294, 6. Ingenio: 280, 9; 282, 18; 285 s., 3-4. Institutiones: (52). Integra (naturaleza humana): 278, 6. Ira: 274,4; 279,8; 281 14; 344,44. Isaías: (63). Jefes del ejército: 300 327 (213); 334 (236); Jelles (Jarig): (3, 64). Jeremías: (50). Job: (63). Juez: 285, 3-4; 292,2; quía, 304 (114); 307, 1; aristocracia, 341,37;
10.

Indice analítico
Ley: civil: 282, 17; 292, 1 y 4; 293 s., 5-6; en la monarquía; 301 s., 17-8; en la aristocracia, 331, 17 y 19; 334, 25; 355 (309); 356, 7; (318); natural, 277, 4; 279, 7; 282 (46). Libertad: definición, 276,1; 279 ( 32); 280, 11; 283, 19; 294, 5; y ejército, 316, 22; 317, 33; y esclavitud, 320, 27; y Estado absoluto, 297,7 ; 324. 3; 326,4; 327,7; no indiferencia, 277,6; 279, 7; y 311, 7; 314, 14; 319. 26; 321,29; y patricios, 326 , 4-5; 352, 14; y obediencia, 286, 6; y virtud, 279,7; 356,8. Libertad (Dios): 279,7; 282, 18. Locke: (38, 46, 48, 86, 90, 144, 165, 219). Luis XIV: 318 (170, 173). Lujo: 312, 12; 317, 22; 319, 27; 355, 4.

227
Muerte: 287,8; 296,6; pena de, 305, 29; 334, 25. Mujeres: concubinas del rey, 299 , 5; no herederas del rey, 306 (129); inferiores al hombre, 359 4; prostitutas, 293, 4; reinaban en Asia, 299, 5. Multa: 292,2; 303 (108); 305 (116); 331, 16; 333, 25; 335, 28; 342, 41. Multitud: 275, 5; 282, 17; 283, 21; 284, 2; 287 (59); 296,6; 309,5; 318,25; 323 , 31; 325, 3-5; 331, 19. Nación: (54 y 277); 351 (291); 360 (328). Nagelate Schriften: (2, 87, 113, 124, 142, 144, 199, 238, 239, 267, 292, 296). Naturaleza: 279, 8; 286, 6; 319, 27; 353, 1. Naturaleza humana: método de estudio, 273,1; 274,4; 291,18; es común a todos, 276,7; 308,2; 319 s., 27; busca la utilidad, 297, 3 ; 309, 4. Necedad: 298,8; 310,5; 321,29; 323, 30; 327,9. Necesidad: 274, 4; 279 , 8; 280, 11; 312, 12. Niños: 359,3. Nobles: 300 (97, 99); 302, 20; 306, 33; 316,20; 319 s. (181). Número: consejeros reales, 301 (100); Comisión permanente, 303, 24; Consejo justicia. 304, 27; Consejo patricio (supremo), 324 (201); Consejo de síndicos, 332 (230); Comisión permanente, 355,28; Senadores, 336 (242-3); Cónsules, 339, 35; véase (260, 272, 282, 288-9). Obediencia: 283 (47); 283, 20 y 22; 285, 3; 286 (57); 296, 4; 307, 1. Ocio: 316,20; 317,22; 355,6. Odio: 274, 4 ; 279, 8; 281, 14; 287, 8; 304,26; 314,14; 343, 41. Oligarquía: 359 (322). Oldenbarneveldt: (266, 298). Opera posthuma (OP): (3, 116, 238, 242 , 292). Opinión: 281,15; 307,40. Optimates: (2, 201). Orange (Guillermo de): (2, 96, 107). Orden: 277, 6; 279, 8; 282, 18; 284, 22. Orsines: 299, 5. Ovidio: (311). Pacto: (43, 68). Palabra: 280, 12; 285, 3. Paralipómenos (Crónicas): (169). Pasiones: (6), 277, 5; 278 (31); 281, 14; 286,6; 298,3 ; 326,6. Patricios: concepto, (2, 44), 323, 1; 324 (201); 326, 5; contribución

Gastos: 337, 355, 5. Gabhardt: (11, 54, 62, 81, 94, 159, 188, 238). Genova: 324, 3; 331, 18; 341, 37. Gilden: 326, 5. Gloria: 274,4; 275,5; 297,7; 310,6; 311, 10; 315, 17; 344,44; 354, 1; 356, 6-7. Gobernadores ( procónsules ): 343 (264). Gozo (gaudium): 275, 4; 284, 1; 299, 9; 317, 22; 346, 2; 351, 13; 352, 15. Gracia [favor)-. 243, 41; 312, 12; 313, 13; 323,30; 335,29. Grecia: (98). Grocio: (68). Guardia Real: 306 (125). Guerra: derecho del Estado, 282, 17; 290 (68); 292, 1-2; 310,7; 335,29; y paz, 300 (95), 306,35; y reyes, 309,5; 316,20; y soldados mercenarios, 313, 12.

Machado (Manuel): (11). Malicia: 274 , 2; 295, 2; 354, 2. Mal(o): 279, 7-8 (33); 286,6; 326,6; 353,1; 355, 4-5. Maquiavelo: (4, 13), 296 s. (87); (92); 353,1. Marañón (G.): (194). Marsilio de Padua: (172). Matemáticas: 274, 4. Matrimonio: 306, 36; 317, 24; 345, 46, (329). Mayoría (votos): 307, 2; 309 , 4. Méchoulan (M.): (160, 188, 189). Meijer (W.): (97). Meinsma (K. O.): (3 , 64, 268). Menonitas: (64). Mente (mens): 278,6; 291 (71); 320, 28; «una mente», 281 s. (42); 283, 21; 284, 2; 286, 5; 287 (59); 297, 1; 309, 3 ; 326, 6; 331, 19; mente sana, Método: (4); 274 (13-14);' (207); 341, 37; 346, 1; 347, 3. Meyer (L.): (14, 306). Miedo: 274 , 2; 280, 10; 285, 3; y Estado, 286, 6; 288, 9; 290, 14; 297, 1; én los que gobiernan, 312, 11-2; 341, 37 ; 353 s„ 1-2; y guerra, 294, 6; 296, 4 y 6; y vicio, 356, 8. Milagros: 289, 10. Ministros: 307, 1. Misericordia: 274, 4; 275, 5. Moderación: 319, s., 27. Monarquía: definición, 282,17; defectos, 298 (90); 327, 31; fundamentos (constitución), 299, 8; 307, 1; 319, 26; 322, 30 (véase: ciudad, consejeros, Consejo real, Consejo de justicia, ejército, embajadores, guerra, nobles, religión, etc.). Moreau (P. F.): (5, 11, 19, 94, 101). Moro (Tomás): (4, 7). Moros: 321, 30.

(96); 315, 17; 349 (284).

en la monar316, 21; en la 342,41; 350,

Hartenstein: (81). Hebreos: 319,25; 321,30. Hijos: (48); 298,4; 299,7; 302,20; 318, 25. Historia: 278, 6; 314, 14; 315,17.

Juramento: 334, 26; 346 , 48. Jurisdicción: 347, 4; 350, 10; 351, 13. Jurisperito: 292,2; 301, 15-6; 302,21; 303 s., 25-6. Justicia: 276, 1; 284 (52); 286, 5; (85); 304, 26. Justicia (El): 321 (190, 191, 194, 195). Lagarde (G.): (172). Languet: (188). Legión: 300, 10; 349, 7.

230
nómica, 333 (232); edad, 330 (222); y militares, 328, 9; número, 324, 2; 334, 25; (260); y plebe, 327 , 9; 355, 3; poderes, 348, 5; 350, 8; prerrogativas, 345,47; 356,7. Paz: concepto, (43), 296,4; 298,4: entre Estados. 290, 13 y 15; fin del Estado, 286, 6; 295, 17; difícil en la monarquía, 310, 5; 311, 7; 326, 7; 328, 9; peligros de la paz, 354, X; 355, 4; y religión, 288, 9; valor, 337, 31. Pecado: concepto, 276 (20); 282 ( 45); 283, 19-22; 293, 5; pecado original, 278 (30-1); de las supremas potestades, 292 s., 4; 293,5; y violación de la ley, 295, 2; 353, 1; 355, 4. Pedro: I I I (Aragón), (190); IV (del «Punyalet»), 322 (191). Peña (Vidal): (11). Peregrinos: 328 (216); 328, 10; 329, 12; 341,37 ; 359,3. Pérez (Antonio): jurista, (159). Pérez (Antonio): político, 314 (159); (160, 188-90, 194-5, 266). Período (cargos públicos): consejeros reales, 301 (102); 301, 16; 313, 13-4; jueces (monarquía), 304, 27; 316, 21; síndicos, 332,21; Comisión permanente, 335, 28; cónsules, 339, 35. Persas: 307, 1. Persona; (59 , 63): 354 (306). Piedad: 274 (11); 283, 21. Placer: 278,6. Platón: (7, 35, 52). Plebe: 319, 27; 326, 5-6; 342, 39; 344, 44; 355, 3. Plebeyos: 341, 37-8; 342 s„ 41. Población: (100 , 201); 332, 22; etc. Poder: 276, 2-4; 277 , 6; 293, 4; 360, 4; estatal, (39); 282, 17; 287 (61); 292, 1-2; 314, 14; 352, 14; y razón: 280; 287, 7; 360, 4; etc. Poetas: 275 , 5. Política: 273, 1-2; y religión, (65-6). Políticos: 273, 2; 298 ( 89). Pontífice (Romano): 321 (189). Potestad: (1, 2); 280, 9-11; 292, 2; 293, 4. Potestades (supremas): 274, 2; 283, 21; 284-9; 289 , 9; 290, 14; 291, 1. PPC ( Principia philosophiae cartesianae): (14, 22). Práctica: 273, 1; 274 , 2; 307, 1; 326 (204). Presidente: 303, 23; 321, 30; 331, 18; 332, 20; 335, 28; 338, 34. Pretor: 317, 22; 337, 31. Privilegio: general, (189); de la manifestación, (1941- de la Unión, (189). Profetas: 283 , 22. Prohibición: 279. 8; 282, 18 ; 355, 5-6. Promesa: 280 (37-8); 322, 30. Propiedad (tierra): (165.). Prostituta: 293 , 4; 346, 47.

Indice analítico
Provincia: 343, 42. Provincias Unidas: 323 (194). Pueblo: 310, 25. Pupilo: 331, 17; 359, 3. Quiliarca: 305 (119). Quimera: 273, 1; 292 , 4. Quinto (Javier de): (188). Razón: y afectos, 275 , 5; y deseos, 277, 5; 283, 19-20; •• Estado, 276, 7; (46); 286, 6; 287 , 7; 288, 9; 326, 6; y libertad, 278, 7; 287, 7; 288 , 9; y miedo, 274, 2; y paz, 286, 7; 296 , 5; y pecado, 293 , 4; y poder, 287, 7. Rebelión: popular, (65). Régimen: político, (12). Religión: y afectos, 275, 5; y Estado, 287 , 8; 288-9 (65, 66); 319 (174); y libertad, 283, 22; r. oficial en la monarquía, 307, 40; en la aristocracia, 345., 46. Respublica: (8, 18, 19, 54, 72); 324, 3. Reverencia: 293 . 4-5; 343, 41. Rey: en la monarquía absoluta, 298 s., 5-8; en la monarquía constitucional: y Consejo real, 299, 16-7 ; 302 (105); y guerra, 309, 5; 337, 31; y leyes, 307, 1; 310, 5; 312, 11; 318, 25; v matrimonio, 306, 36; 317, 24; y sucesión, 306, 37-8; 318, 25; y sumisión al ejército, 312, 12. Reyes (libro): (169). Riquezas: 314, 16; 316, 21; 319, 27; 340, 37; 356, 7. Roboán: 318, 24. • Roma: (95, 96 , 98); 313, 14; 324, 3; 352, 14; 354, 1; 355, 3; 357, 10. Romanos (carta): (50). Rousseau: (8, 57, 87). Saavedra Fajardo (Don Diego): (188). Sabiduría: 273, 1. Sabios: 273, 2; 277, 5; 278, 6; 279, 8; 356, 6. Sacerdote: 345, 46. Sagunto: 352, 14. Salomón: 318, 24. Salustio: 309 , 5 (142). Salvación, del pueblo: 290 (69); 310, 5. Samuel (libro): (156). Sancho Ramírez: (189). Sátira: 273, 1. Secretarios: 344, 44. Secreto: (137); 320 s. (186). Sedición: (65), 295, 2; 296, 3; 298 , 4; 309, 5; 313, 12; 326, 7; 327 , 9; 345, 46; 355, 3. Seguridad: 274, 3; 275. 6; 281, 15; en el Estado, 285, 3; 289, 11; 295, 2; en la monarquía, 293 , 8; 308, 2;

Indice analítico
313, 14; 314, 15-7; 322, 30; en la aristocracia, 326, 7; 332, 24; 349, 7; 353, 1. Senado: relación a otros Consejos, 333, 25; competencia, 335 , 29; miembros, 335-6 (242); incompatibilidad, 337, 31; sesiones, 338, 32-4; Comisión permanente del S., 338, 33; 339, 34; S. de la aristocracia descentralizada, 340, 4-5; 350, 9; S. en Roma, 355, 3. Sesiones: del Consejo Real, 303, 24; de la Comisión permanente, 303, 24; del Consejo supremo, 330, 16; del Consejo de síndicos, 335, 28; del Senado, 338, 33. Silencio: y Estado, 320, 29. Síndicos: 332-3 (230 y 233); 334, 26; 342-3, 40 y 42; 354, 2; (308). Soberbia: 319 s„ 27; 332, 21; 354, 1. Social: 281, 15; 297, 1. Sociedad: (1, 42); 284 (54); 287 , 7-8 (63); y Etsado, 309, 3; y ley, 292, 4; y multitud, 287, 7-9; 318, 25; y temor, 287, 8; 288 , 9; 293 , 4: 296, 4; y república, 324, 3; y otras s., 289, 10; 289, 12; 317, 24; y destrucción, 285, 3; 297 , 2; 299 , 6; 318, 25. Soldados: 312, 12; 315, 17; 317, 23; 320, 28. Soledad: 296, 4; (86); 297 (88). Solón: (149). Status civilis-, (18, 19 , 54, 106). Suárez: (41, 54 , 68). Súbdito: (47 , 48); 284 (54); 286, 5; 287, 8; 327, 9. Sueldo: (116); 305, 31; 316, 22; 328, 9; 332 s., 24-5; 342, 41. Suelo: 300, 12; 315 (165); 328, 10. Susac: 318, 24. Taberneros: (98); 330, 14. Tácito: (9, 153); 314 (157); (167, 176, 178, 183). Talento (inteligencia): 346, 49; 352, 14; 360, 4. Temor (miedo): 281, 14-5; 288, 8-9; 289, 12; 291, 16; 299, 6-7; 311, 7; 316, 20; 320, 5; 326, 4; 352, 15. Templos: 275, 5; 345, 46. Teocracia: 319, 25. Teólogos: 274, 1; 278, 6. Teoría: 273, 1; 326 (204). Terencio: (179). Terror (pánico): 296, 4; 313, 14; 319, 27; 323, 30; 357, 10. Tierno Galván (E.): (2, 11, 12, 19, 30, 34, 37, 54, 71, 80, 94, 101, 172, 235). Tirano: 296 s., 7; 317, 23; 320, 29; 328, 9. Tito Livio: (84, 177, 294); 353, 1.

227
Tomás (Sto.): (6, 28, 41, 46, 54, 59). Tormentos (torturas): 304, 26; 342, 41. Trabajo: 300 (98); 306, 32; 329, 12; 345, 44. Transferencia: de poder, 281 (39); < 285 (56); 294, 6; 298, 4; 299, 8; 308, 2; 309, 5; 313, 14; 314, 17; 317, 23; 319, 26; 325, 3; 331, 17. Tratado (contrato): 290, 14-6; 306 (126). Tratado teológico-político (TTP): (1, 2, 7, 10, 11, 15, 18); 276 (21); (235 , 29 , 31, 33 , 36 , 38-9; 43-5, 47-8, 50-1, 54, 56, 60-2, 65-6, 68-9, 73, 77, 79, 86, 92, 96, 171); 319 (174); (182, 187, 219, 226, 228, 268, 270, 306). Tribunal (supremo): 340, 37; 341, 38-9; 348, 4. Tribunos: 327, 9; 345, 45; 355, 3. Tributos: 351, 13. Tristeza: 284, 24. Turco: 298, 4: 317, 23. Turnos (en la presidencia): 303 , 23; 335, 28; 338, 34. Ulises: 307, 1. Utilidad: 285, 3; 287 (60); (68); 308 s„ 3-4; 356, 6. Utopía: 273, 1. Venecia: 324, 3; 331 (226); 334, 27; (240). Venganza: 275, 5; 280 , 9; 281, 15; 284, 23; 288, 9; 293, 5; 331, 19; 342, 39; 345, 46. Verdad: 320, 27. Vicio: 273, 1-2; 274, 4; 278, 6; 295, 3; 319 s„ 27; 353 s., 1-2; 355, 4 y 6; 356, 8. Vida: 281, 15; 295, 1-2; 296, 5-6. Virgilio: (29). Virtud: (46); 295, 3 ; 296, 5; 310, 6; 320, 27; 356, 8. Vituperio: 284, 24. Vloten/Land: (3, 124, 210). Voluntad: 278, 6-7; 280, 12; 283, 19; 286, 5; 290, 13-4 y 16; 308, 1; 318, 25; 325, 3-4; 326, 7; 359,. 2. Votación: 303 s. (111); 309 , 4-5; por medio de bolas, 305 (115); 334, 278; 340 (255); 342, 41; 351, 11; 355, 2. Vries (S. J. de): (64). Vulgo: 319 s., 27.

Wernham: (284). Witt (Jan de): (2, 96, 107, 144, 266, 298, 318).

Indice general

Indice general

233

2. La aristocracia y sus formas (capítulos V I I I - X ) ... a) Concepto de aristocracia b) Organos de poder en la aristocracia centralizada c) Características y ventajas de la aristocracia descentralizada . . . d) Estabilidad de la aristocracia frente a la dictadura 3.° Significado del Tratado político y democracia 1. Proemio a una constitución democrática 2. La democracia en la política de Spinoza Introducción: de Spinoza La política en la vida y en la obra 7 III. 3. Significado histórico de la política de Spinoza Nuestra traducción

40 41 42 44 45 48 48 51

54 57 60 60

I . Actitud de Spinoza ante la política antes del Tratado político 1.° La política en la vida de Spinoza ... 2.° La política en la Etica 3.° La política en el Tratado teológico-politico I I . Aportación del Tratado político 1.° Fundamentos del Estado o naturaleza del derecho político 2.° Organización de las diversas formas de de Estado 1. La monarquía y su (cap. V I - V I I ) 232 constitución

8 9 15 23 28

Bibliografía I. Ediciones, traducciones e instrumentos de trabajo II. Estudios sobre el Tratado político y sobre la filosofía del Estado y del derecho en Spinoza Otras obras citadas en esta edición

62 71

III. 29 35 35

TRATADO POLITICO Carta del autor a un amigo Capítulo I [Del método]

73 75 77

2 960 Elias Canetti: El otro proceso de Kafka 961 Francisco de Quevedo: Los sueños 962 Jesús Mosterín: Historia de la filosofía.. 952 Benito Pérez Galdós: Fortunata y Jacinta 953 Nicolás Copérnico. 1 963 H. 2 Selección.. Thomas Digges. P. metafísica y escepticismo 930 M ... 1 (1900-1917) 937 Martin Gardner: Circo matemático 938 Washington Irving: Cuentos de La Alhambra 939 Jean-Paul Sartre: Muertos sin sepultura 940 Rabindranaz Tagore. V I [De la monarquía: descripción] . 1 929 Max Horkheimer: Historia. Costa y C. Serrat: Terapia de parejas 931. El asceta. Discursos 955 Carlos García Gual: Historia del rey Arturo y de los nobles y errantes caballeros d é la Tabla Redonda 956 Isaac Asimov: Grandes ideas de la ciencia 957 José María Arguedas: Relatos completos 958 Fernando Sánchez Dragó: La España mágica Epítome de Gárgoris y Habidis 959 Jean-Paul Sartre: Los caminos de la libertad. 945 José Ferrater Mora: Diccionario de Filosofía de Bolsillo Compilado por Priscilla Cohn 946 Isaac Asimov: Historia Universal Asimov La formación de América del Norte 947 Antonio Ferres: Cuentos 948 . 949 Robert Graves: La Diosa Blanca 950 Los mejores cuentos policiales.. Lawrence: Hijos y amantes Indice analítico 225 924 Patricia Highsmith: La celda de cristal 925 Albert Camus: El hombre rebelde 926 Eugéne lonesco: La cantante calva 927 Luis de Góngora: Soledades 928 Jean-Paul Sartre: Los caminos de la libertad. V I I [De la monarquía: fundamentaV I I I [De la aristocracia centralizada]. 932 Elias Canetti: Masa y poder 933 Jorge Luis Borges ícon la colaboración de Margarita Guerrero): El «Martín Fierro» 934 Edward Conze: Breve historia del budismo 935 Jean Genet: Las criadas 936 Juan Ramón Jiménez: Antología poética. El rey y la reina. El cartero del rey. I X [De la aristocracia descentraliX [De la aristocracia y la dictadura]. X I [De la democracia] 84 99 112 118 122 140 165 200 211 220 915 Albért Camus: Los posesos 916 Alexander Lowen: La depresión y el cuerpo 917 Charles Baudelaire: Las flores del mal 918 August Strindberg: El viaje de Pedro el Afortunado 919 Isaac Asimov: Historia Universal Asimov La formación de Francia 920 Angel González: Antología poética 921 Juan Marichal: La vocación de Manuel Azaña 922 Jack London: Siete cuentos de la patrulla pesquera y otros relatos 923 J. Lévy-Leblond: La física en preguntas 941 Stillman Drake: Galileo 942 Norman Cohn: El mito de la conspiración judía mundial 943 Albert Camus: El exilio y el reino 944 . H. M . Lovecraft: El clérigo malvado y otros relatos 964 Carlos Delgado: 365 + 1 cócteles 965 D. traducción y prólogo de Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges 951. . V [Del fin último de la sociedad] ..234 Indice general El Libro de Bolsillo Alianza Editorial Libros en venta Madrid Capítulo Capítulo Capítulo Capítulo Capítulo Capítulo ción] Capítulo Capítulo zada] Capítulo Capítulo I I [Del derecho natural] I I I [Del derecho político] I V [Del ámbito del poder político] . Galileo Galilei: Opúsculos sobre el movimiento de la tierra 954 Manuel Azaña: Antología 2.

la ciencia en Oriente y en la Europa medieval 1063 Benito Pérez Galdós: La de Bringas 1064 Henry Kamen: Una sociedad conflictiva: España. La ciencia antigua. Bonin: Diccionario de parapsicología (A-Z) 985 Benito Pérez Galdós: Marianela 986 Jean-Paul Sartre: Los caminos de la libertad. P. Lovecraft: El horror en la literatura 1003 Rabindranaz Tagore: La luna nueva . camino de Praga 999 Isaac Asimov: Historia Universal Asimov Los Estados Unidos desde la Guerra C i v i l a la Primera Guerra Mundial 1000 Miguel de Cervantes: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605) 1001 Miguel de Cervantes: El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha (1615) 1002 H. Oriente Medio 1017 Jean-Paul Sartre: El muro 1018 Tristán e Iseo Reconstrucción en lengua castellano e introducción de Alicia Yllera 1019 Marvin Harris: La cultura norteamericana contemporánea Una visión antropológica 1020 Isaac Asimov: Alpha Centauri. Macpherson: Burke 1040 Rafael Alberti: La amante Canciones (1925) 1041 Paulino Garagorri: Introducción a Américo Castro 1042 Arthur Machen: Los tres impostores 1043 Jean-Paul Sartre: Baudelaire 1044 Isaac Asimov: De Saturno a Plutón 1045 Historia ilustrada de las formas artísticas 3. la estrella más próxima 1021 Gerald Durrell: El arca inmóvil 1022 Joseph Conrad: Bajo la mirada de Occidente 1023 Martin Gardner: Festival mágico-matemático 1024 Geoffrey Parker: Felipe II 1025 Mario Benedetti: Antología poética 1026 Carlos Castilla del Pino: Estudios de psico(pato)logía sexual 1027 Elias Canetti: La antorcha al oído 1028 Historia ilustrada de las formas artísticas 2. El mundo cristiano hasta el siglo Xi . 3 987 Jesús Mosterín: Historia de la filosofía. 3 1005 Albert Einstein: Notas autobiográficas 1006-1007 F. M . Grecia 1046 Julián Marías: Breve tratado de la ilusión 1047 Juan Ramón Jiménez: Poesía en prosa y verso (1902-1932) escogida para los niños por Zenobia Camprubí 1048 Albert Einstein: Sobre la teoría de la relatividad especial y general 1049 Jasper Griffln: •Homero 1050 Eugéne lonesco: Las sillas . 2 988 Rabindranaz Tagore: Ciclo de primavera 989 Gerald Durrell: Tierra de murmullos 990 Arturo Uslar Pietri: Las lanzas coloradas 991 Ciro Alegría: Relatos 992 Isaac Asimov: Historia Universal Asimov Los Estados Unidos desde 1816 hasta la Guerra Civil 993 Luis Racionero: Textos de estética taoísta 994 Jean Genet: El balcón 995 Galileo y Kepler: El mensaje y el mensajero sideral 996 Chrétien de Troyes: El Caballero de la Carreta 997 Jean-Paul Sartre: Kean 998 Eduard Mórike: Mozart. 1469-1714 1065 José Emilio Pacheco: Alta traición Antología poética 1066 Max Frisch: La cartilla militar 1067 Albert Camus: El revés y el derecho 1068 Erasmo de Rotterdam: Elogio de la locura 1069 Ramón María del Valle Inclán: Sonata de primavera 1070 Antonio Di Benedetto: Zama 1071 Simone Ortega: Nuevas recetas de cocina 1072 Mario Benedetti: La tregua 1073 Yves Christie: Historia ilustrada de las formas artísticas 5. Regalo de amante. O. Dostoyevski: Los demonios 1008 Tomás Moro. Etruria y Roma 1057 Pedro Gómez Valderrama: La Nave de los Locos 1058 Blaise Pascal: Tratado de pneumática 1059 Rabindranaz Tagore: Las piedras hambrientas 1060 León Grinberg y Rebeca Grinberg: Psicoanálisis de la migración y del exilio 1061 Niko Kazantzakis: Cristo de nuevo crucificado 1062 Stephen F. Tránsito. ecologismo y medio ambiente 1031 Luis Angel Rojo y Víctor Pérez Díaz: Marx. economía y moral 1032 Luis Rosales: Antología poética 1033 Benito Pérez Galdós: Gloria 1034 René Descartes: Reglas para la dirección del espíritu 1035 Jesús Mosterín: Historia de la filosofía 4. Aristóteles 1036 Juan Ramón Jiménez: Antología poética 2. B. Ursom: Berkeley 1053 Edmondo De Amlcis: Corazón 1054 John Stuart Mili: El utilitarismo 1055 Píndaro: Epinicios 1056 Frangois Baratte y Catherine Metzger: Historia ilustrada de las formas artísticas 4.La lección .Chitra 977 Benito Pérez Galdós: Doña Perfecta 978 Isaac Asimov: ¡Cambio! 71 visiones del futuro 979 Elias Canetti: La lengua absuelta 980 Isaac Newton: El Sistema del Mundo 981 Poema del M i ó Cid 982 Francisco Ayala: La cabeza del cordero 983. Egipto 1029 Thomas de Ouincey: Confesiones de un inglés comedor de opio 1030 Fernando Parra: Diccionario de ecología. Utopía 1009 María Luisa Merino de Korican: Alta gastronomía para diabéticos y regímenes de adelgazamiento 30 menús completos 1010 Snorri Sturluson: La alucinación de Gylfi Prólogo y traducción de Jorge Luis Borges y María Kodama 1011 Charles Darwin: La expresión de las emociones en los animales y en el hombre 1012 Thomas Paine: Derechos del hombre 1013 Benito Pérez Galdós: Nazarín 1014 Patricia Highsmith: Las dos caras de enero 1015 Quentin Skinner: Maquiavelo 1016 Historia ilustrada de las formas artísticas 1.El jardinero Ofrenda lírica 1004 Jesús Mosterín: Historia de la filosofía.Sacrificio . La fujitiva 1039 C. 984 Werner F. Masón: Historia de las ciencias 1. 1917-1935 1037 Albert Camus: Moral y política 1038 Rabindranaz Tagore: La cosecha.El maestro 1051 Antón Chéjov: La señora del perrito y otros cuentos 1052 J.966 Rabindranaz Tagore: El rey del salón oscuro 967 Consuelo Berges: Stendhal y su mundo 968 Isaac Asimov: Historia Universal Asimov El nacimiento de los Estados Unidos 1763-1816 969 Gerald Durrell: Murciélagos dorados y palomas rosas 970 Adrián Berry: La máquina superinteligente 971 Ciro Alegría: El mundo es ancho y ajeno 972 José Ferrater Mora: Las crisis humanas 973 Ramón de Campoamor: Poesías 974 Eugéne lonesco: El peatón del aire 975 Henry Miller: Tiempo de los asesinos 976 Rabindranaz Tagore: Malini .

T. El gótico 1124 Benito Pérez Galdós: Miau 1125 Ramón Villares: Historia de Galicia 1126 Anthony Quinton: Francis Bacon 1127 Marco Aurelio: Meditaciones 1128 Julio Cortázar: Los relatos 4. M . Irish): Las garras de la noche 1163 Josep Pía: Madrid-EI advenimiento de la República 1164 Jorge Amado: Gabriela. 1111 Robert Graves: Los mitos griegos 1112 Miguel Saiabert: Julio Verne 1113 Inés Ortega: Sandwiches. la fuerza y la materia 1101 Lourdes March: El libro de la paella y de los arroces 1102 Jorge Amado: Sudor 1103 F. El pensamiento clásico tardío 1091 Martin Gardner: Máquinas y diagramas lógicos 1092 Arthur Machen: El terror 1093 Thomas de Quincey: Suspiria de profundis 1094 Diego Hidalgo: Un notario español en Rusia 1095 Abate Marchena: Obra en prosa 1096 Joseph Conrad: El pirata 1097 Benito Pérez Galdós: Misericordia 1098 Guy de Maupassant: Bel Ami 1099 Carlos Delgado: Diccionario de gastronomía 1100 Leonhard Euler: Reflexiones sobre el espacio. A. 1132 Albert Camus: Carnets 1133 Thomas de Quincey: Del asesinato considerado como una de las bellas artes 1134. La ciencia del siglo X V I I I : el desarrollo de las tradiciones científicas nacionales 1107 Pedro Antonio de Alarcón: El sombrero de tres picos 1108 Arthur Conan Doyle: Estudio en escarlata 1109 Francis Bacon: La gran Restauración 1110. Moreau de Maupertuis: El orden verosímil del cosmos 1089 Juan Ramón Jiménez: Antología poética.A. Tíbet. Romero. T. El mundo bizantino (siglos IX-XV) 1085 Niko Kazantzakis: Alexis Zorba el griego 1086 Ramiro A.Hipólito 1120 Manuel Vázquez Montalbán: Historia y comunicación social 1121 Horacio: Epodos y Odas 1122 Hanna Segal: Melanie Klein 1123 Roland Recht: Historia ilustrada de las formas artísticas 8.La hermana mayor 1168 Miguel de Unamuno: El sentimiento trágico de la vida 1169 Isaac Asimov: Marte. Lawrence: El zorro.Medea . Hoffmann: Cuentos. Dostoyevski: El doble 1104 Francisco J. Quirantes. Birmania 1154 Leo Frobenius: El Decamerón negro 1155 Stephen F. Dostoyevski: Crimen y castigo 1136 Manuel Toharia: El libro de las setas 1137 Patricia Highsmith: La casa negra 1138 F. Hoffmann: Cuentos. 2 1173 Ludwig Boltzmann: Escritos de mecánica y termodinámica 1174 Gerald Durrell: Viaje a Australia. 3 1090 Jesús Mosterín: Historia de la filosofía 5. química y filosofía mecánica 1077 José Zorrilla: Don Juan Tenorio 1078 Germán Bleiberg: Antología poética 1079 Homosexualidad: literatura y política Compilación de George Steiner y Robert Boyers 1080 Stephen F. Butoli: La física en preguntas 2. 1145 Benito Pérez Galdós: Angel Guerra 1146 Jorge Amado: Doña Flor y sus dos maridos 1147 Pierre-Simon de Laplace: Ensayo filosófico sobre las probabilidades 1148 Juan Perucho: Cuentos 1149 Cristóbal Colón: Los cuatro viajes. La ciencia del siglo X I X . Ahí y ahora 1129 Gayo Julio César: Comentarios a la Guerra Civil 1130 Harold Lamb: Genghis Khan. licores 1178 Historia ilustrada de las formas artísticas 10. Afganistán. Masón: Historia de las ciencias 2. canapés y tapas 1114 Paul Hawken: La próxima economía 1115 Gerald Durrell: Tres billetes hacia la aventura 1116 Nathaniel Hawthorne: Wakefield y otros cuentos 1117 Peter Burke: Montaigne 1118 E.La bicicleta del condenado 1161 C. 1 1119 Eurípides: Alcestis . clavo y canela 1165 Julián Marías: Hispanoamérica 1166 John Stuart Mili: Autobiografía 1167 Rabindranaz Tagore: Mashi . emperador de todos los hombres 1131. H. Sri Lanka. Nueva Zelanda y Malasia 1175 Graham Greene: El tercer hombre 1176 Fernando Savater: La infancia recuperada 1177 Lourdes March: Hecho en casa: conservas. mermeladas. Masón: Historia de las ciencias 4. M . Asia II 1179 J. La Revolución científica de los siglos XVI y X V I I 1081 Benito Pérez Galdós: El doctor Centeno 1082 Joseph Conrad: El alma del guerrero y otros cuentos de oídas 1083 Isaac Asimov: Historia de la energía nuclear 1084 Tania Velmans: Historia ilustrada de las formas artísticas 6. Electricidad y magnetismo . Masón: Historia de las ciencias 3. F. Nepal. El románico 1106 Stephen F. 1135 F. L. Gareth Ashurst: Fundadores de las matemáticas modernas 1139 Bartolomé de las Casas: Obra indigenista 1140 Carlos Delgado: El libro del vino 1141 Isaac Asimov: Opus 100 1142 Antón Chéjov: Un drama de caza 1143 Alvar Núñez Cabeza de Vaca: Naufragios 1144.1534-1554 1171 Mario Benedetti: Pedro y el capitán 1172 E.Guernica . Martínez de Pisón: Guía física de España 1. Testamento 1150 D.-M. Asia I India.1074 Kurk Phalen: El maravilloso mundo de la música 1075 David Hume: M i vida (1776) Cartas de un caballero a su amigo de Edimburgo (1745) 1076 Robert Boyle: Física. Flores Arroyuelo: El diablo en España 1105 Historia ilustrada de las formas artísticas 5. Calle: Yoga y salud 1087 Joan Maragall: Antología poética (Edición bilingüe) 1088 P. Pakistán. Los volcanes 1162 Cornell Woolrich ( W . el planeta rojo 1170 Ulrico Schmidel: Relatos de la conquista del Río de la Plata y Paraguay . ortodoxos 1158 Fernando Pessoa: El banquero anarquista y otros cuentos de raciocinio 1159 Inés Ortega: El libro de los huevos y de las tortillas 1160 Fernando Arrabal: Fando y Lis . agente del cambio industrial e intelectual 1156 Graham Greene: El agente confidencial 1157 Fernando Savater: Perdonadme. E. Inglaterra mía 1151 Arquímedes: El método 1152 Benito Pérez Galdós: El audaz 1153 Historia ilustrada de las formas artísticas 9. Lévy-Leblond y A .

Japón .1180 Stephen F. Un dietario 1188 Lorenzo Valla. Los gestos de Buda 1200 Isaac Asimov: Historia del telescopio 1201 Hesíodo: Teogonia. Masón: Historia de las ciencias 5. Los ordenadores y la educación 1196 Augusto Monterroso: Cuentos 1197 Fray Luis de León: Poesía 1198 Rudyard Kipling: Kim 1199 Historia ilustrada de las formas artísticas 11. L. M a r s i l i o Ficinio y otros: Humanismo y renacimiento 1189 Miguel de Unamuno: Niebla 1190 Francisco Brines: Antología poética 1191 Eduardo Schwartz: Figuras del mundo antiguo 1192 Robert Donington: La música y sus instrumentos 1193 Aristóteles: Política 1194 Virgilio: Eneida 1195 Juan Delval: Niños y máquinas. A. La ciencia del siglo XX 1181 Miguel de Unamuno: La agonía del cristianismo 1182 Cornell Woolrich (William Irish): La muerte y la ciudad 1183. Trabajos y días. 1212 José Ferrater Mora: Diccionario de grandes filósofos 1213 Jorge Amado: Tereza Batista cansada de guerra 1214 Carson I. Asia I I I Champa. Ritchie: Comida y civilización 1215 Amerigo Vespucci: Cartas de viaje 1216 Miguel Artola: Declaración de derechos del hombre 1217 Miguel de Unamuno: En torno al casticismo 1218 S. Escudo. Introducción a Miguel de Unamuno 1204 Cornell Woolrich (William Irish): Los sanguinarios y los atrapados 1205 John Stuart Mili: La utilidad de la religión 1206 Benjamín Franklin: Experimentos y observaciones sobre electricidad 1207 Pedro Gómez Valderrama: La otra raya del tigre 1208 Isaac Asimov: Opus 200 1209 Ross Macdonald: Dinero negro 1210 Dante: La vida nueva 1211. 1921. Washburn y Ruth Moore: Del mono al hombre 1219 Spinoza: Tratado político 1220 Historia ilustrada de las formas artísticas 12. Vietnam. 1184 Silvio M a r t í n e z y Alberto Requena: Dinámica de sistemas 1185 Spinoza: Tratado teológico-político 1186 Benito Pérez Galdós: El abuelo 1187 Josep Pía: Madrid. Asia IV Corea. Certamen 1202 Séneca: De la cólera 1203 Paulino Garagorri.

La segunda parte. vuelve sobre las reflexiones en torno a los fundamentos del Estado. ATILANO DOMINGUEZ BASALO (traductor. deduzca. partiendo de una metafísica panteísta y determinista. defienda. una política humanista. en un extenso prólogo. la libertad y la moral. el examen de la monarquía y de la aristocracia permite a Spinoza analizar con minuciosidad el funcionamiento de la maquinaria estatal. prologuista y anotador de la edición) explica. la libertad de pensamiento y quiera conciliar el poder de la multitud con la seguridad del estado». su mayor novedad estriba en la profundización del estudio sobre la naturaleza del derecho político. por encima de todo. El libro de bolsillo Alianza Editorial . anteriormente expuestas en e! Tratado teológico-político (LB 1185) y la Etica. las claves últimas de un pensamiento tan rico como complejo: «la "anomalía" o el enigma de Spinoza es que. progresista y liberal. aunque la muerte le impidiera concluir la sección dedicada a la democracia. ei derecho. con toda lógica. que abarca cinco capítulos. casi totalmente original. inspirándose en un filósofo materialista y absolutista.edactado por BARUCH SPINOZA (1632-1677) al final de sis vida. y que. describe la organización de las tres formas clásicas de gobierno. La primera parte. el TRATADO P O L I T I C O significa la culminación de su pensamiento acerca de las relaciones entre el poder.