LATINOAMERICA

CUADERNOS DE CU LTURA LATINOAMERICANA

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LUIS ALBERTO SANCHEZ EL PERUANO

COORDINACION DE HUMANIDADES CENTRO DE ESTUDIOS LATINOAMERICANOS/ Facultad de Filosofía y Letras UNION DE U N IV ERSID A D ES DE AM ERIC A LATINA

UNAM

LUIS ALBERTO SANCHEZ EL PERUANO UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO COORDINACIÓN DE HUMANIDADES CENTRO DE ESTUDIOS LATINOAMERICANOS Facultad de Filosofía y Letras UNIÓN DE UNIVERSIDADES DE AMÉRICA LATINA .

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La identidad que da sentido a sus múltiples y diversos pueblos. afirma Luis Alberto Sánchez. El Perú con sus múltiples razas y sus múltiples mestizajes. retrato de un país adolescente y se refiere. en concreto a “El Hombre”. Y. como otros muchos latinoamericanos.Luis Alberto Sánchez (1900). esto es. Así publica Vida y pasión de la cultura en América. Latinoamérica 65). Somos hombres. además. 3 . Luis Alberto Sánchez es. Político y educa­ dor trata de realizar lo que piensa sobre su realidad y el hombre que le da sentido. Realiza­ ción que ha encontrado expresada como proyecto en la doc­ trina del APRA (Cf. como todos los hombres con unas ciertas peculiaridades que no deben ser olvidadas en aras del afán por ser otra co­ sa que lo que se es. un político. por captar el perfil de la realidad de esta América. El peruano. y esto es lo que cuenta. un hombre que ha tratado de realizar sus ideas. pensador peruano preocu­ pado. el hombre de esta realidad que ha de ser conocido para poder transfor­ marla. Publica numero­ sos libros en los que va perfilando la realidad peruana y la realidad latinoamericana de la que ello es expresión. El Perú. Publicamos un capítulo de su libro. el Perú. ¿Existe Amé­ rica Latina? Surgen aquí los viejos interrogantes bolivaria­ nos: ¿Somos indios? ¿Somos españoles? Somos. de esta parte de América.

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claro. jamás. el 48. Usualmente. donde significa el 0. un indio con dinero se “blanquea” automática­ mente. veintidós veces inferior al de los Estados Unidos. inferior al de los países del Caribe y Brasil. desde México emanó la implícita con­ signa de enorgullecerse de ser indio.08 por ciento del total. Hay otro rasero propio de universitarios. Conforme a las tendencias del naciona­ lismo revolucionario. quizás se acerquen a la realidad. Por de pronto. Nuestro elemento negro es. En el Perú. Un ex Ministro de Es­ 5 . cuyo status es único. el rasero étnico depende de la posición social y la figuración pública. desconfío de lo oficial. que es primor­ dial. debe ser reconsiderado desde diversos ángulos. Tales son las proporciones de la amalga­ ma perulera. Como peruano. los vocablos mestizo. datado en 1904. 5 por ciento de negros. el mestizo de negro o de indio tiene las mismas opor­ tunidades que el blanco y que el indio acomodado. también parte del indio se confunde con el cho­ lo o mestizo claro. blanco e indio andan allí tergiversados. así la denomina González Prada en su ensayo “Nuestros Indios”. deviene indio indiscutible­ mente. Para el hombre de la calle. de los 12’000 000 de individuos que constituyen la actual población peruana. 5 por cien­ to es de mestizos (incluyendo a los que llamamos blancos.5 por ciento asiáticos y el 0. Como de costumbre. el 1. mucha parte de él usualmente es tenido por blanco. Se remonta a no más de 30 años. Y. pero no puros). Indio no es en Perú una raza biológica. Dentro de la terminología norteamerica­ na. y un blanco depauperado se “aíndia” sin remedio. Pero el elemento mestizo.EL PERUANO Luis Alberto Sánchez ¿Quiénes habitan los 1 249 049 kilómetros cuadrados que forman la superficie del Perú? ¿Cuántos y cómo son los que explotan los recursos naturales y ponen en juego las fuerzas económicas y culturales con que cuenta el país para su desarrollo? En cifras redondas. Salvo los negros puros. El que no posee tales “comodidades”. por cierto. dentro de la europea y de la nuestra. si las hay: es una “raza social”.

Esta ausencia de prejuicios raciales debiera facilitar la de­ mocratización. ha­ blan con desdén de sus hermanos de raza y.tado y largo tiempo legislador. de donde llegaron a fines del siglo xviii y comienzos del xix. si la cultura se identificara con el mero analfabetismo. de pura raza latina : su abuelo emigró de China. Los propios blancos tienen por allí antepasados sospechosamente cobrizos o ace­ rados. Don Manuel González-Prada es el autor de este epigramático epitafio: Aquí descansa Manongo. lo que se llamaría con pedigree. Los hay. que salí blandiendo mi libreta como una bandera. al revés y felizmente. cuando el Registrador Electoral me filiaba. 1927). adinerados e incultos. Me sentí tan fe­ liz. En este caso. porque las motivaciones fi­ nancieras (fijarse bien que no digo económicas) cierran el paso a todo movimiento constructivo. durante varios regímenes. salvo uno. que era César Ba­ rrio de Mendoza. pero que. tiene de Mandinga”. en las columnas de la revista “Mundial”. reza un refrán. si tengo algo de indio no ha de pasar de un 1/16. pues. habría que cele­ brar que el 55 por ciento del Perú sea todavía analfabeto. punto de partida de una apasionada polémica de que fuimos principales prota­ gonistas José Carlos Mariátegui y yo. Todos mis antepasados. salvo entre grupos muy di­ minutos. son oriun­ dos de España. al llegar al renglón “raza” iba a escribir: “blan­ co”. Lima. a veces. No ocurre así. “Quien no tiene de Inga. El Perú es una nación mezcolada. Uno encuen­ tra a menudo a mestizos muy aindiados. le dije al registrador. de conocidos ante­ cedentes modestos y hasta dudosos. se allanan a trabajar y tratar humanamente con quien sea. publicaba ya en 1927 un artículo titulado “Nosotros los Indios” (“La Prensa”. que munidos de lim­ pios papeles. 6 . su madre vino del Congo. El peruano ofrece peculiaridades increíbles. socialmente hablando. después comunista y más tarde muy mo­ derado: “¿Por qué no me filia mestizo?” Él cogió la ocasión por los cabellos y anotó: “raza mestiza”. Recuerdo que. en 1931. La tengo aún: No existe. bas­ tardía. Después de todo. tabú racial. ascendidos a ciertas posiciones burocráticas. pues así preserva su integridad moral y su entrañable “cul­ tura” política.

Los amores ocu­ 7 . José Balta. un relato sobre los sacrilegos amores del Inquisidor Francisco de la Cruz y Doña Leonor de Valenzuela. que no existen prejuicios de raza. El mismo Leguía y el contemporá­ neo Bustamante y Rivero no dejan de lucir rasgos de indios blancos. fue la amante pú­ blica de un virrey soltero. El ta­ bú racial no existe para los cargos públicos. Los elogios que le tributan la hacen ascender a una apoteosis rayana en la de Juana de Arco. es que la aris­ tocracia limeña osó atacar a su coima. Embajadores. Morales Bermúdez. hom­ bre muy ilustrado. sobre todo si se trata de indios. allá por 1770. los pre­ sidentes Sánchez Cerro. Quiero repetir. Bue­ na parte de nuestros presidentes ha sido mestiza y hasta india. Si fuese exac­ to habría que pensar que la “sociedad” peruana es una de las más tolerantes (lo que no es cierto). naturalmen­ te. Los negros puros son poco numerosos y menos instruidos. pues. No se podría defender el blanquismo del 25 por ciento de nuestros legisladores. a quien. sin duda. Siendo yo muy joven.Políticamente sería necio hablar de racismo en Perú. aunque. que remozó el arcaico título de Marqués de Montealegre de Aulestia hacia 1924. hay zambos y mulatos en altas posiciones. Cáceres. No ha faltado historiador que sostenga que ella y Santa Rosa representan a la mujer peruana. pariente de los Rivera y Dávalos. Sin em­ bargo. salvo en ciertos mínimos grupos virreinalistas. etc. se expresen con desprecio de “la gente de color”. utilizando los peores dicterios y siempre en forma anónima. Samanez Ocampo. sólo cuando el virrey Amat abandonó el poder y el Perú. Andrés A. se jactaba de su árbol genealógico con pintoresca exageración. lo que hace menos comprensible el desapoderado hinojamiento de algunos ante las castas blanquistas y feudales que los utilizan para mantener o incrementar intereses nada po­ pulares. Serapio Calde­ rón. R. clubes y palacios. Pero. aunque el coro de los áulicos cante su blancura ima­ ginaria: bastará citar los casos del dictador Odría. o simplemente de las más desaprensivas y superficiales. me rogó que suprimiera de un capítulo de “Los poe­ tas de la Colonia”. El historia­ dor don José de la Riva Agüero y Osma (1855-1944). Sus oportunidades son menores. Micaela Villegas. Hoy. o sea la Perricholi. ministros y ge­ nerales presentes y pasados ostentan su más o menos os­ cura tez en salones. Agustín Gamarra. ellos mismos han convertido a la Perricholi en una “Pompadour criolla”. rindieron interesadas pleitesías los abue­ los de sus laudadores de ahora. El ejér­ cito ha estado casi siempre formado por mestizos diversos.

y de su curso da noticia minuciosa José Toribio Medina. aun cuan­ do en la realidad resulten hasta proviniendo de “altas” cu­ nas. el hecho es más inexplicable.. verbalmente. No hay. Pa­ ra el observador superficial. la distancia entre el dicho y el hecho es tan abismal. Su choque con el país ofre­ ce por eso pocas posibilidades transacc ionales. Riva Agüero me pidió aquello por tratarse de una “tía” su y a . de una supuesta adhesión a los principios democráticos. II La hasta hoy irreductible antimonia entre una minoría muy mundana y poco cristiana. la retropropulsión políti­ ca se opera en el Perú a la inversa: con marcha atrás para salir adelante. desconcierto humano. porque los oligarcas peruanos pretenden disponer. cuando se atiene a los actos. cu­ yo resultado final llegaría a ser el envilecimiento cívico. a Dios gracias.. la del Romancero. de cuanto privilegio inventó el hombre. entiende que aquello es. fallecida cuatrocientos años atrás. Para ser singulares hasta en esto. y porque. La minoría arcaizante procede así. que no vacila en inmortalizar el deleitoso sacrificio de la Reina Ginebra: La linda Reina Ginebra se lo acostaba consigo. precisamente.. se jactan. a pesar de esta situación. En otras palabras. y el resto del país. sordera mental. la cortina de humo tras de la cual se oculta una sistemática violación de los preceptos jurídicos. tiene alguna explicación en esta actitud psicológica. Cuando uno se fía en las palabras tiene que convenir en que el Perú es una república donde todo respi­ ra la más pura democracia. . pues. basada en un prejuicio económico evidente: los que se sienten here­ deros de divino ancestro desdeñan a aquellos que. Hay inadecuación cro­ nológica. que sólo puede salvarse mediante un esfuerzo de imaginación. Carece del humor y el realismo de la vieja cepa española.rrieron hacia 1550. una perniciosa mala educación ética. prejuicios racistas. No existe en toda América una oligarquía tan soberbia y tan comparati­ vamente rica como la peruana. acrece en cam­ bio la inquietante amenaza de un desenlace dramático. Dios la tenga en su anchuroso seno. si no mediaran. por dere­ cho de cuna. sobrellevan una posición social inferior. insensibilidad social. factores de repulsa y control. gravísima sintomatología.

se creen superiores a los demás indios del país. y “lengua particular” al castellano. y ahí lo cu­ rioso de la actitud. Por eso. Cuando habla del idioma. casi diríamos del Perú eter­ no. “cholo” era el indio obscuro y el mestizo de cabello crespo. Ambos grupos privilegiados. filo de dos razas señoriales. conviene distinguir entre el sentido que damos al vocablo los peruanos y el que circu­ la en las vecindades. se hallaba en plena moda un “son” titulado “¿Qué te parece. cholo es el indio blanqueado. De hecho mira con soberana indiferencia y hasta con 9 . además. Ciertos grupos quechuas. Conscientes de su grandeza imperial. se denomina cholo al amulatado. Desde luego. En el Perú lo consideramos de otra manera. en Panamá (don­ de en 1950 cuando empezamos a escribir estas notas. Ya que hablamos de “cholo”. sino que creen superarlo y. finura asiática envuelta en piel de oliva clara. a los solados y sirvientes se les llama “chu­ tos”: una expresión absolutamente peyorativa.Concurre otra circunstancia que empeora el cuadro: una especie de racismo interindiano. III El indio peruano es un ser sólo en apariencia inferiorizado. especialmente del Cuzco. que es en Cuzco donde se la parla con propiedad y elegancia. desprecian de modo señalado al negro. Y refiriéndose a la “lengua general”. Dos aristocra­ cias. símbolo del Perú mayoritario. destaca con innegable orgullo. casi como el del negro. producto de la mezcla de conquistador e inca. la de cobre y la de alabastro (aunque éste un poco ate­ zado) se junta en aquel “cholo’ ’insigne. las mujeres llaman domésticamente “cholita” a cierta parte del cuerpo donde el pelo suele ser ensortijado. de origen indio. De acuerdo con antiguos cronistas. pues para el habla vulgar — y es término usado por la gente “bien”— . predominantemente el de pigmento oscuro. Cholo significa para el habla popular de Chile y Argentina. En Garcilazo gritan la soberbia de ser hijo de una “coya” y la de provenir del ilustre linaje de Garci Pérez de Vargas. Suscita vivo interés ver cómo se junta así dos orgullos imperiales: el de los encomenderos hispanos y el de los “orejones” o curacas quechuas. motudo. desdeñan al “misti” y a los indios que cayeron bajo el yugo del Incario. cholito?”. miran a menos al resto. llama “lengua general” (runasimi) a la del Cuzco. En Chile. no sólo no se sienten inferiores al blanco. el peruano. Ya en Garcilaso aflora un señorial desdén por todo cuando no sea cuzqueño.

“Gallinazo no canta en puna” dice el andino sonriendo de los calofríos del ne­ gro cuando sube a la cordillera. en compañía del ex Rector de la Universidad de San Andrés. su numen tutelar. La obra Medicina Popular. por tradición. el Museo Arqueológico de Lima pu­ so de manifiesto con qué pericia operaban los hechiceros del Imperio. La 10 . la Mamapacha. Investigaciones modernas demuestran que co­ nocían el empleo de los medicamentos vegetales con insupe­ rable pericia. aun­ que considere su pelo como una afrenta. No resiste la altura. gran escritor. a depender de la tierra. aunque por diversas razones. de los doctores Hermilio Valdizán y Ángel Maldonado (3 vols. si la mayoría la componen indios y mestizos de indio. aunque en China existan montañas y me­ setas muy altas: el “asiático” que vino al Perú es de las cá­ lidas planicies del sur. al que hemos tratado de caracterizar anteriormente. La his­ toria y la necesidad le habituaron a trabajar en equipo. Lima. mi querido Sánchez. En no lejana exposición de cirugía incaica (1948). el indio prosperó atento a sus sugerencias. el problema nacional lo sería el blanco. El negro no habita sino en la costa. paseando por la Plaza Murillo de La Paz. en 1941 o 1943. No podemos negarle mu­ cha dosis de razón. El Ayllu o comunidad incaica era y es un tipo de cooperativa. tuvieron agudo sentido de sus conveniencias. con absoluto menosprecio al negro. 1922). éste me formuló idéntica glosa sobre el caso boliviano: “Aquí. es colectivista. el maya. Mas.. Yo recuerdo que. cuando aquél fue manumitido (1855). vínculo primordial en­ tre los seres humanos. Cantón y Hong-Kong prove­ yeron de culis a los ricos hacendados que así reemplazaron la mano de obra africana con la asiática. no hay problema del indio: el problema es el blanco”. ¿es que el indio constituye un problema peruano? A juzgar por las estadís­ ticas. Tampoco el chino soporta vivir en los Andes. el taino y el aimara. Macao. Unidos por el cultivo de los to­ pos ayllales. Lejos de la ignorancia que se le enrostra. exhibe una cantidad innumerable de recetas y tratamientos a base de la botánica lugareña. La vida económica y política del Perú demuestra que uno de los principales obstáculos para el de­ senvolvimiento progresivo y pacífico de la colectividad está en el egoísmo de un grupo minoritario. don Juan Francisco Bedregal. El quechua carece de la agresiva arrogancia del azteca. El indio peruano. separatista y sober­ bio. Solamente el guaraní y el araucano se le com­ paran.desdén al blanco. rin­ diendo pleitesía a la tierra. pero luce más confiado que el chibcha. especialmente las trepanaciones craneales.

Dispersaban los grupos hostiles. a co­ mienzos del siglo. Al revés de España. Picchu Picchu y Huayna Picchu. por lo común. Los leales llactarunas y los añorantes mitimaes transitaban sin tregua por las amplias vías cimentando la obra de los ejércitos. Su inspiración proviene de Nazcas y Mochicas. La lúes vino con el conquistador eu­ ropeo. que fueron los griegos de la antigüedad peruana. atrevidas hazañas pétreas. el Incario fue una civilización centrípeta: se arruinó cuando sus conquistas le exigieron desplazar demasiado la frontera y alejarse del Cuzco. tuvieron un con­ cepto único del arte de construir. en la existencia de la lúes entre los an­ tiguos peruanos (Tello y Morales Macedo): hoy es una especie desvanecida. Las construcciones de Sacsahuamán. siempre en busca de nuevas fronteras. nada tenían que apren­ der de los maestros y alarifes europeos medievales. encajándolos en las zo­ nas más fieles. Fue una civilización jerarquizada. y esa maravillosa calle “del Abrazo”.abundancia de éstos hizo pensar a jóvenes médicos. Difundieron idioma y religión como primordiales elementos de unidad. Los incas concibieron el arte de gobierno como una tarea mixta: de captación espiritual y asentamiento material. Trabajador impar. don­ de está la piedra de los doce ángulos. El terremoto del Cuzco de mayo de 1950 no logró conmover la formidable ciudad incaica. La actual red de carrete­ ras sigue. el esfuerzo del indio consta en los des­ comunales testimonios de piedra de sus fortalezas y palacios. escogidos entre los más seguros. del Colcampata. No la aurora ni el mediodía: el ocaso. su centro natural. y los creadores de Macchu Picchu. A igual que Roma. Na­ die les aventajó en plan caminero. los trazos de las viejas rutas impe­ riales. se­ gún De Onis. en la cual pueden expresarse infinitos matices. salvó una avanzada estructura administrativa. Como coloniza­ dores. el Runasimi. donde se acoplan y alzan muros formados con piedras de 200 metros de volu­ men. Los que ensamblaron los muros del Palacio del Inca. y enviaban en su reemplazo ayllus enteros. llevaron a la práctica un programa perspicaz y certe­ ro. ahí están a pesar de los cataclismos. del Acllahuasi. del Coricancha. se resuelve en la busca de nuevos límites y cuya decadencia se anuncia no bien se parapeta en Madrid. el Imperio del Tahuantinsuyo había alcanzado un pun­ to muerto. creó poco. Hechas para resistir a las edades. Al llegar los españo­ les. Las rui­ nas de Egipto no superan a la incaicas en arrogancia y macisez. disponían de irreemplazable factor en la riqueza y adorable flexibilidad de su lengua. Los his11 . cuya historia.

dominador ayer de media América del Sur y que se pavo­ neaba por los anchos caminos imperiales.panaos se maravillaron de aquel véspero: raza crepuscu­ lar también ellos. por la escasez secular de su salario. les llamara González-Prada? Raza social o clase. El indio era una herramienta de producción. El indio dizque no servía para el trabajo de minas. El indio vulgar se mezcló con el blanco. La política hispana de “proteger” hasta cierto punto al tra­ bajador vernáculo fue. sufre radicales modificaciones biológicas y funcionales. Puno). Los me­ tales se usaban para decoración. de que se ocupa el Instituto de Biología Andina de la Universidad de San Marcos. Ahora bien. pero no habría minería peruana sin él. La medicina contemporánea tiene averiguado que el hombre andino posee características sui generis. duran­ te un duro medio siglo. El inca aristo­ crático trató de resistir la mixtura. de la caridad inaplicable de ciertos misioneros y legisladores. está en el in­ dio. des­ de 1904. que no concibe la Patria sin el suelo ancestral. más no por interés predominante. pues los Incas constituyeron una minoría opresora como 12 . De no haber indígenas. el indio constituye la mayoría productora del Perú. Pataz. tuvo que someter­ se a las restricciones inherentes a su dolorosa y nueva condi­ ción de vencido. los incas extran­ jeros minerales. a los 4 000 metros de altura. ¿son los indios una “clase”. digo. tal vez no habrían resistido. y que cualquier otro individuo. Cierto. en parte. de siervo. El quechua. sólo un ser fue capaz de laborarlas: el indio. cuyo anochecer asomaba ya por el ho­ rizonte. ¿o simplemente una “raza social” como. la tenaz acción captadora de Chile en esa comarca (1884-1929). Si hay en Perú patriotismo profundo — que lo hay— . también. Cerro de Pasco. como resistieron. Está probado que ninguna raza es hasta ahora capaz de medirse con el indio en las tareas a tales niveles. Vasallo. sí. renuente o incapaz de adaptarse a una forma de vida incompatible con su quietismo pastoral y su apegamiento a la tierra. el indio se refugió en sus montañas. pero no el mejor consumidor. resultado de la necesidad que de él se tenía y. Como los socavones se ha­ llaban a tremendas alturas (Huancavelica. como los deno­ minan algunos?. No lo fue nunca. que le ha obligado a adquirir hábitos de terca inhibición y de frugalidad inconcebible para un occidental. la única que resistía la altura y el frío sin exce­ sivo gasto de combustible. Al transformarse la eco­ nomía agraria del Imperio en la extractiva y mercantilista del Virreinato. el substrato de la población de Tacna y Arica.

La Mar. lo que amaron sus padres y para lo que nacieron sus hijos: la tierra. El indio y la tierra forman un dístico perfecto: igual número de síla­ bas. según los hábitos y mentalidad de los campesinos de ca­ da comarca. etc. carecía de predios y habla­ ba con aspereza e impropiedad el lenguaje de los mistis. lo que regó su sudor. en el fondo. de principios intangibles: libertad. oposición a quien la detente. sino positivo amor a la tierra y. como el minifun­ dio. Ese es el secreto de las Montañas de Cáceres en 1881. Lo que moviliza al indio no es. la tierra que algún día podría recuperar. que aspiraban ante todo a tener dónde asentar la planta con seguridad y descansar la cabe­ za con derecho? Por eso. igualdad. entre 1750 y 1814. a lo que no podían renunciar. el indio permaneció impasible. a con­ mover a la inmensa gleba. Torre Tagle. porque se hollaba su tierra. Sucre. las de Juan Pumaccahua. pues. odio al blanco o al español. defendiendo su casa. el indio combatió mejor que nadie cuando la resistencia al invasor. pero ¿y la tierra? ¿Qué decían sobre la tierra? ¿Por que no lo mencionaban o aludían? Es que eran señores feu­ dales. y cada hijo le aportaba una parcela más. y porque el derrocador era cobrizo obscuro. Si el indio se hizo aprista ha sido y es porque el aprismo en­ carna la reivindicación del agro. lo que ancestralmente era suyo. de ideas sutiles. Si el in­ dio. el conde de Montemira. herederos de encomiendas: ¿cómo iban. El indio contaba siempre con su tupu de tierra cultivable. en época reciente. 13 . igual ritmo — la rima carece de importancia. y de devolverles el suelo sin más ni más. Si el indio del sur ha abierto los oídos a la pro­ paganda comunista es porque ésta le habla de restaurar los organismos quechuas y aimaras. Estos caudillos le hablaban en su propio idioma y le prometían algo de ve­ ras anhelado. Bolívar. sobe­ ranía. lo que ganaron sus brazos. el propio Santa Cruz) y los conspiradores criollos (Riva Agüero. llamado “conscripción vial”. aun a riesgo de no cumplir la promesa nunca. se levantó contra la dictadura. lo que les fuera asignado por Dios. y respeta o restaura tanto la forma de propiedad y laboreo de ayllu.toda raza de rapiña. república.) habla­ ban de preceptos abstractos. fue en gran parte por que ésta había inaugurado un nuevo modo de mita o turno. la tierra en que trabajaba aunque no fuera suya. Había tomado parte beligerante en ciertas convulsiones anteriores. de re­ chazo. Los caudillos extranjeros (San Martín. sin recibir sino menguada ración y forzoso prolongamiento de una faena inhumana. Trabaja­ ba para otros. las propias. Durante el Virreinato no fue dueño de nada. Cuando llegó la Re­ pública. fraternidad.

Y así me despedí de él con mis compañeros. donde quisiera morir. Cuando una comunidad indígena (hay múltiples ejemplos. Cuzco. Sedentario magnífico. es tan adicto a consagrar sus mayores esfuerzos a la tarea municipal. aunque él me rogaba que no me fuese.La educación del indio ha fracasado porque se le trató de inculcar principios abstractos. Pampas. Sabe. representa el alejamiento del terruño. Por eso. Trujillo. Cualquiera que fuera su finalidad. constitu­ 14 . En el memorial que el Bienaventurado Fray Bernardino de Minaya dirigiera a Felipe II. . si para mirarlos hay que parar­ se en parcela ajena o aproximada? ¿A qué aprender en qué consiste la soberanía. El blanco. comunitaria. 115). debe disponer de él libremente. p. y que no que­ ría hacer lo que (Minaya) le pedía. Pariamarca. sabe como nadie. en dónde reside su seguri­ dad. ni quería con mi presencia dar fervor a tales robos”. le entienden mal quienes por su arraigo le juzgan atravesado o ignorante. disponer del suelo don­ de nació. ) . donde creció. que se alzaron contra el pri­ mer Virrey y le mataron por razones económicas. Los ricos encomenderos. además. Letra sin tierra suena a falso. lo sabemos. ¿A qué aprender có­ mo se desplazan los astros. es produjo la formación de dos sectores a la postre antagóni­ cos. Era y es suyo. el cuartel remeda demasiado a una prisión y. o el local del cabildo. que habría mi parte del oro de que habían habido en los pueblos. o el hospital. 1949. El misti ignoró siempre tan claro programa. allí. si no se es dueño del suelo que se cul­ tiva? En vano se instruye al indio en el cuartel. “el Pizarro respondió que (Minaya) había venido desde México a quitarles su ganancia. solicitando pen­ sión para sustentar su vejez. El indio posee un sentido sutil y arcaico del suelo que pisa y cultiva. como los de Canta. Este documento lo reproduce Lewis Hanke en su libro La lucha por la justicia en la Conquista de América (Buenos Aires. el blanco español llegó en son de conquista. a dónde va. está proclamando con palabras de adobe y ladrillo cuál es el fondo de su pensa­ miento: estar. para lo qué es apto. extraños a su mentalidad realista. Yo le dijo que no quería parte de oro tan mal ha­ bido. ahorrando penosamente centavo a centavo su salario. No tratamos de revisar los conceptos sobre la Conquista. su resultado objetivo. quedarse.. dedica su descanso dominical a construir una escue­ la. lo que le conviene. crecer. de dónde vino. Huánuco. refiere que cuando él planteó a Francisco Pizarro el Real propósito de propagar el cris­ tianismo entre los infieles y ganar para Dios el alma de los indios peruanos.

nada poroso. siciliana. en la espesura de los montes. enquistada en Lima y en cier­ tas capitales provincianas. Los agricultores italianos se especializaron en productos aná­ logos a los de su tierra: vid. Se mantuvo al pairo frente al vaivén vital de sus compatriotas. El italiano levantó tienda con hijas del país: mulatas. se denomina “sacalagua” o “saca l'agua”. en las costeñas se unieron a aquellos pequeños conglomerados de italianos y franceses. les sirven de pintorescos secuaces. este sector. como descendientes de tradi­ ciones hapsburguianas. A menudo prefirió. no. como los “moruchos” y otros. azúcar. algo tiesos. con las indias. napolitana. sino 15 . venidos a más al cambiar de continente. El español formó la base blanca de Perú.yeron a la corta una aristocracia extractiva y succionadora. de donde proviene un excelente tipo de tez morena y ojos claros que. en el caló popular. Buscó enraizarse con los nativos. después. el nieto pordiosero”. el italiano decimonónico empezaba con una “pulpe­ ría”. especie de out-law. la primera. anexas a centros mineros. Los españoles vulgares se mezclaron con los indios. los ítalos tuvieron mejor acogida que los hispanos. Repito: las dos últimas ca­ tegorías de españoles coexistieron fecundamente con el abo­ rigen. industrial. digo. arroz. contertulio nuestro desde la época de Colón y Vespucio. Después de la Independencia. pretende representar el blanquismo en Perú. iberos perseguidos. aferradas a sus intereses “dinás­ ticos” y sus apetitos territoriales. olivo. com o el chileno. alemanes. como el francés en las colonias. se dedicó al pequeño comer­ cio y a la agricultura. gironistas o gonzalistas. Hubo un tercer grupo: el de los fugitivos de la justicia del rey. en donde dieron vida a núcleos de blancos aindiados. luego. bri­ tánicos y norteamericanos. Por su prudencia y sencillez. Así nació un refrán: “el abuelo pulpero. cholas. especialmente almagristas. polacos. banquero. algodón. extraviados. alejada del corazón del país. acreció visiblemente su caudal demográfico. deve­ nía hacendado. Por lo común. a partir de la segunda mitad del siglo xix: la inmigración genovesa. IV El italiano. hasta negras. El tipo de vino peruano no es francés. el hijo caballero. a las hem­ bras más obscuras y para compañeras de lecho y mesa. de ahí pasaba a tener un almacén al por mayor. especialmente en las ciudades andinas. Cada uno de ellos aportó su tono. Algunos euro­ peos. y fueron origen de un numeroso mestizaje.

Luego. En ella oficiaba la pulpera. Ante todo. econó­ mico y sentimental. vecindario. hoteles. restaurantes. a quien se llamaba “la Madama”. la mujer representó antes que un ascenso en sociedad. Para él. El hombre del pueblo se deleitaba en la pulpería del “bachiche”. que pro­ nuncian Yan-Baucha. Larco o Fernandini. su fór­ mula de subsistencia. según refiere Flora Tristán en “Las peregrina­ ciones de una paria ’' (París. le inte­ resaba vivir “Le vin et l ' amour . Bancos. comercio. minería y ocio. bátchich en árabe signi­ fica limosna. 1838). sobresalían en el teatro y en la modistería. al calor de un jarro de vino. el fran­ cés prefería el comercio a la abacería. negocios fiscales: he ahí el ámbito en que se desenvolvieron sus actividades.italiano. Figari o Visconti: de todo hay en ese abanico de hombres expertos en ciencia y cocina. correlativamente de la formación de los 16 . También el francés se unió a la gente del país. Zunini. Bertolotto o Bringardello. propias del inmigrante. un complemento fisiológico.comme toujours”. Ya desde 1833. Verdad que. por lo que a todos los italianos se les llamaba Bauchas o bachiches. en Chile). La pulpería era el corazón y los pulmones del supradicho callejón. Parece que este vocablo tiene origen levantino. se hicieron del negocio de muelles. En el orden de las actividades crematísticas. No mantu­ vo ninguna sagrada reserva de su sangre. conversando de política. con más permanganato o tanino que uva. Pero los italianos crecieron y forman hoy una colonia vigorosa y bri­ llante. una heterodoxa universidad popular. Valle o Campodónico. Nosiglia. finanzas. pero lo más frecuente es que diera primacía a la conviven­ cia. La pulpería era un club callejero. Sus manufacturadores se llaman Malatesta. al marido se le decía “el bachiche”. y de la influencia palatina. las más amables posa­ das de Lima eran regentadas por francesas. no siempre exenta de combi­ naciones químicas. importados o nati­ vos: llámense Raymondi o Tabusso. letras y cirugía. conforme a cier­ tas normas imperiosas de su patria. o Baucha a secas. Osella. a menudo. Junto a cada pulpería era usual que hu­ biera un callejón (conventillo. para el que se requiere bue­ na hembra aunque sea ignorado su apellido. ferreterías. Salocchi o Mateucci. al sano deporte de la cama. En todas las actividades los hay. muy común entre los genoveses. casas de modas. cité. daba primacía a la dote. pero lo más seguro es que venga del nombre de Gian-Battista. Queirolo. en Argentina. banca y deportes. Picasso. Marcionelli (yugoslavo) o Sassone. en tiempos de la pre­ sidencia de Piérola. o de una “libra” de pisco. Magnani o Cecchi. agricultura. Dasso o Sequi. comercio y música.

a la que llevaron sus juegos de bochas y palitroques. Gubbins. eso sí. cabezazos y patadas. Dogny y Clement. a raíz del Laudo arbitral del Presidente Coolidge en el asunto de Tacna y Arica. librándola de los cabes. Bryce. Los alemanes. empero. Constituyen islas donde sea.). Los británicos fundaron pintorescos balnearios como los de Miraflores y parte de Barranco. añadiendo cierto interés por la educación y las misiones re­ ligiosas. Al cabo. logros civilizados de tan altos quilates. Los dividendos y réditos les ob­ sedían. el Lima Polo Club. los alemanes y los sa­ jones prefirieron coincidir. Al cabo formaron familias mestizas. Fomentan. aunque por otra vía. menos que ingleses y norteamericanos. Bayley. los británicos se alian a algunas nativas del alto rango (Ahston. el progreso económico. No me refiero a aquel legendario 17 . con las ex­ clusivistas tendencias de los virreinales. Lo más corriente fué que los norteamericanos distasen de ser dechados de cultura. El aisla­ miento anglosajón es proverbial y efectivo. Sturrock. y no es poco. Mantienen por lo general una intolerable tiesura. así como en Argentina el “hincha” (de to heench) y en Chile la “tinca” (d ethink). Los nor­ teamericanos repiten la hazaña de sus progenitores europeos. bastante adinera­ das. que es cuando la influencia yanqui hinca más su garra. sobre todo desde los tiempos de Leguía. A diferencia de los mediterráneos. De ellos nació el popular vocablo “faite” (de “fighter”. deportivo. sea­ mos justos. Sus enseñanzas culturales se lucían en las canchas del Lima Cricket. etc. de que vienen familias mixtas. con pulidos caballeretes en quienes la yema desa­ parece bajo la cáscara. ex rector de la Universidad del Cuzco. el Association: trata­ ron de adecentar la pelea criolla. Los nortea­ mericanos establecieron en 1927 el Country Club al verse expulsados por la iracundia patriótica de los socios del Club Nacional. Thorndike. donde subsiste “el Malecón de los ingleses”. con los gallardos oficiales D’André. ante quienes caen abruma­ dos los teoremas y descubrimientos de Aristóteles y New­ ton. cantinero.cuadros militares. el profesor Alberto Giesecke. Rudos pioneros de bruscos modales se asociaron. así como los italianos preferían la Magda­ lena. Algunos norteamericanos se confundieron con nues­ tro modo de vivir: el ingeniero Carlos su ato. Además. el “chiclet”. Los otros. Carlos Johnson!). por el lado criollo. sobre todo de británicos. los “pies” (pronúnciese pais). desde luego. el “hot dog”. y nada digo de los introductores de basket ball y el volley ball (¡oh. y donde sembraron sus protectores emparrados. in­ trodujeron el uso del “high ball”. hípico. casi nunca. técnico en irrigaciones. peleador).

quien ordenó negar pasaporte peruano a tales y cuales peruanos por el terrible delito de tener los ojos oblicuos y el alma perpendicular. cuya habilidad rít­ mica corría parejas con su técnica en mercancías de Orien­ te: Kuang Veng. el chino sólo arriba trescientos años después. menos dinámica que el criollo auténtico. Víctor Li Carrillo. no tan cui­ dadoso de las almas. Un hijo de chino. Guisse). periodista. a aquellos británicos de la época de la Inde­ pendencia (Cochrane. fuyon. Sintetizando: el blanco se agrupó en una casta extranacional. aparece un poeta sofisticado. inno­ vó el estudio de la filosofía bergsoniana. creó su “Boletín bibliográfico”. líder uni­ versitario. impermeables al me­ dio criollo. por cier­ to). Mien­ tras el negro llegó desde 1540. empleado de Wing On Chong. frecuenta al chino y le tiene por fraternal. Miller. profesor de la Universidad de Pennsylvania. Me refiero a la épo­ ca moderna. chaumin. además. el chino ha sido muy influyente. y lo son Miguel Yi Carrillo. El nipón asoma a comienzos de este siglo. sino a otros de menor calado. profesó en San Marcos. Ni. Nuestro pueblo. Mackay. ya muy acriollado. No obstante. Su “menú” consta de platos cantoneses: chifaná. camarones reventados. a William Morkill. Sólo un vástago de inglés. En nuestros días. reformó la biblio­ teca de la Universidad. Contra estos interesantes exponentes intelectuales se encarnizó el súbito e inexplicable racismo de la dictadura de Odría (no muy limpio de apariencias asiáticas. Pedro S. chanchito con tamarindo. perseguido. Mu­ rió de tuberculosis. ajeno a esas exquisi­ teces. director de conciencias en nuestro año veinte y tantos. por la incoercible pasión de una admirable mujer. gerente de la Peruvian Corporation por mucho tiempo. franceses. Cuando se junta a éste. generalmente. Más tarde. se graduó en Har­ vard. A John A. gallina saltada con almendras. Inclusive en el aspecto cultural. fundó la sociedad Pro-Indígena.Henry Meiggs. por cuyo lecho pasaron numerosas y repu­ tadas beldades de alto bordo. la impronta asiática es tan visible como la africa­ na. sopa de Wan-tan. portugueses y un sector hispánico. chapsuey. alcanzó la Presidencia de la República: Guillermo Billinghurst. Zulen. su compañera de combates. viene de italianos. Fueron. En las “encomen­ derías” asiáticas nuestro pueblo compra a más bajo precio 18 L . y Eugenio Chang. es hijo de chino. el más sutil discípulo americano de Heidegger. al revés. Lo es Eugenio Chang Rodrí­ guez. Era enclenque y generoso. V Demográficamente.

utilizar sus médicos o herbolarios. lucían en su faz la impronta asiática: ojos oblicuos. ellos. El indio no se disgustaba de compartir el lecho con alguna “injerta”. de idioma gutural y hablar de ametralla­ 19 . Pronto hubo en el litoral peruano una copiosa colonia de peones agrícolas chinos. Aquellas máscaras vi­ vientes ocultaban raras pasiones. inquietantes. exóticos y distantes. Hasta se sentaban de igual modo: en cuclillas. .. Cocinaban como nadie. después. comer sus manjares. Ellas re­ sultaban graciosas. No eran iguales a los chinos: más pe­ queños y robustos. enredaron aquello. Los “culís”.sus artículos de subsistencia. miles de peruanos. Se les permi­ tió fumar opio. Cuando el negro quedó manumitido. 1951). Sabían permanecer largo tiempo estáticos. Watt Stewart. y el indio padecía al abandonar sus cumbres. al revés del criollo que quiere ganar mucho en ca­ da unidad. esto es. Eran duros para el trabajo y las marchas. so­ briedad. No fue un negocio limpio. rendir culto a Buda. Los chinos. Cuba y Perú se de­ dicaron a importar mano de obra amarilla y barata. reglamento. vieja cultura. descendiente de chino y chola. fren­ te a los tapetes verdes. privados de sus mujeres por. con su impasibilidad. con­ templando el invisible rodar de las horas. llegados en avalancha. Centenares y. diverso al africano. El chino gana poco en muchas unidades. bus­ caban a las cholitas para calentar los huesos y las sábanas. pelo tieso. su razonar de rayo y su proceder de tortuga. laboriosa paciencia. Ocurrió entre 1842 y 1874. Sólo que el chino rara vez trepaba el Ande. pero sí. vegetarianismo. aunque venda pocas. Tras los mostradores. Indios y chinos coincidían en prolongados mutismos. exhibe documentos impresionantes. entre los escaparates. poseían implícita e irrenunciable. boca gruesa. tez de pergamino. Así se forjó un nuevo tipo de peruano: inteligentísimo. El indígena de la costa fraternizó con el asiático. ser frugales. su estoicismo. aris­ tocrático. . a partir de 1904. Ahorraban. Se casaron. palpable en su desdén al sufrimiento. aunque perte­ necientes a grupos menesterosos del Sur de China. dejarse las uñas (del cuerpo) largas. Los japoneses. Los traficantes disponían de cuantiosas fortunas. Pero no es nuestro ob­ jeto aquí la forma de ese tráfico. curarse con sus yerbas. sólida posición social y vastas haciendas. Lo explica la historia del advenimiento del “culí” a nuestra América. Dada la fecundidad del asiático. pómulos más pronun­ ciados. en su libro Chinese bondage in Perú (Duke University. la nueva raza desconcertaba al criollo tradicional. El indio no desconfió del chino. y al criollo se le halaga por el paladar y la panza. su vital sutileza. la prole fue en aumento.

Nuestra “gente del pueblo” se aficionó a ambos por razo­ nes financieras y quizá psicológicas. podría empezar cuando el Libertador Ramón Cas­ tilla le manumitió en 1855. por alta que fuera su cuna. pero tan aislados y secretos como los británicos. fieles al Sublime Hijo del Cielo. se afincaron en la costa. o por contraste. su condición de oficiales de ejército en diabólica tarea de espionaje al servi­ cio de Su Majestad el Emperador del Sol Naciente. la jac­ tancia blanca.dora. siempre agricultores. en dramático e inenarrable des­ concierto. Mientras sus ha­ ciendas se protegían en lugares estratégicos. Por humorada o snobismo. dedi­ cados a mil oficios. las altas clases siguieron las huellas del proletario. los otros. mayordomos. Los negros fueron partidarios de Piérola. todos ellos íntimamente vinculados con el pueblo más humilde. comerciantes. flaco y amable. devotos del doctor Sun Yat Sen. En el seno mismo de nuestro pueblo existía una guerra minúscula entre chinos y japoneses. en realidad. El indio les miró con desconfianza. se metieron en la selva. No ha variado hasta ahora. de encontradas psicologías.” de­ satada ya la revolución nacionalista y antimperialista. Impregnaron de su ternura los hogares linaju­ 20 . Su partici­ pación en nuestra historia republicana. El divorcio se amplió cuando hubo que escoger. al negro. Em­ pezó éste a moverse en su complicado escenario llevando a cuestas una más difícil carga de adversos destinos étnicos. Al hombre de la calle resultábale difícil discernir entre unos y otros. a partir de 1927. Desde entonces ingresó a la vi­ da colectiva. La urbanidad del japonés era mecánica. Cuando una casta carece de tra­ diciones propias. Hizo suya la dieta del “culí”. el baile africano. No obstante. en ese tiempo. resudaba cortesía por humilde que fuese de origen. Pronto se hizo tópico que los peluqueros nipones ocultaban. es decir. se peleaban entre sí: los unos. con las clases adi­ neradas. La comida china. Los chi­ nos ya. se internaron por la sierra. VI Mencionamos al africano. entre el Kuo Ming Tang y el “P. acabaron por tipificar al hombre del Perú. peluque­ ros. los chinos se­ guían disfrutando de su filosófica y creativa molicie. la desconfianza india. dejando de lado la anterior. que les llamaba “conciudadanos” y les halagaba con guiños be­ nevolentes. ha de resignarse a copiar usos ajenos. El chino. ajenos. pronto se hizo visible el afán nipón por imitar ciertas fór­ mulas criollas en las comidas y usanzas. C.

de tez muy obscura también. No hablemos de los boxeadores: el más firme valor de exportación en materia de “ring” fue Alex Rely. Craso error. allá por 1908 ó 1909 hubo un concurso de zar­ zuelas: el ganador fue un negro musicante. se apoderó del Palacio de Go­ bierno. a los toreros. “El Maestro”. empezaron de nodrizas y siguieron como ayas. las canciones y los modales del pueblo. Fue el ayo. y en el intermedio. el hombre de confianza. esposas. fue verdugo al prin­ cipio (el que degolló al Virrey Núñez Vela. claro. antes bien. toda la historia del africano entre nosotros fue así. En los tiempos modernos. concubinas. sino por su calidad. con simpatía. pidiendo limosna por las calles. Su canto y su fantasía dieron carácter a hogares desprovistos de vuelo y amplitud. lavanderas. Traído en condición de esclavo. Uno de los más notorios pro­ fesores de bacteriología es el doctor Julio C. y acabó ciego. llamándolo a su palco. amas de llaves. El más destaca­ do discípulo de nuestro insigne matemático Federico Villa­ rreal. flor de un día. le infundió un curioso sen­ timiento de autosuficiencia. El más célebre de los toreros peruanos del siglo xix fue Ángel Valdés. cualquiera fuese su color: que el aguijón del renombre es felizmente mucho para la fá­ cil imaginación de los criollos. el guardaespaldas. quien. Las ra­ zas actúan no sólo por su número. Por lo demás. de España. allá en 1843. aprovechando una salida de tropas. tanto que cabe en pocas líneas. el cochero. de apellido Arre­ dondo. el peón: profesiones diversas al­ gunas de ellas muy liberales y bienquistas. Muy simple. ya lo sabemos. el leal. en el Perú. el más “taquillera” de los toreros del Perú fue “el negro Santa Cruz”. el cantor. apellidado León. de quien decía la alacre y superficialísima parladuría limeña que había sido honrado por la Reina Cristina. por ejemplo). No son muchos los franceses en el 21 . el zambo Atilio Cerutti. claro. La primacía doméstica del negro. Acabó. in­ tensidad y dinamismo. y se les mira. La aris­ tocracia. despreciando al indio y codeándose con el blanco como su igual. Lo que quiero decir es que los negros no tuvieron resistencias. de sensualidad. discípulo de Valdés. un negrazo que obtuvo el campeonato de los pesados de Sudamérica. fue “el negro Quiroz”.dos. no ha desdeñado abrir sus casas a los cam­ peones de boxeo. las negras. Gastiaburú. Ellas. La circunstancia de que haya pocos negros en nuestra composición demográfica es causa de que se tenga a menos su participación en nuestra gesta social. casi de orgullo. el alcahuete. y luego se hizo insustituible miembro del hogar. Hubo hasta un Presidente Negro.

Este. agonizara o simplemente se quedara muerto entre los brazos de aza­ bache y sobre el vientre de hule de una de sus servidoras — à tout service. . se jactaba de una antojadiza superioridad sobre el indio. ico­ nólatra. cuarte­ rones. aunque taraceado de bellas descripciones. tocador de guitarra. de sus siempre niños aunque fuesen mayores. Prescindo de inventos tan patéticos como el de la novela “Matalaché”. . Su lealtad se impone a cualquier otro sentimiento. en Lima. abusiva y tolerante. pero se les nota. Indios y ne­ gros se entendieron al cabo. cela va sans dire. mo­ nopolizando la ternura y la sexualidad de los patrones. El negro llegaba a la “encomende­ ría” del asiático en son provocador. No pretendo que el negro nos africanizara. cuenta en sus anales de horrendería el que uno de sus miembros. La caterva de mulatitos. Esos negros que conquistaban a las amas blancas. cuya devoción impuso. y ciudades y villas a su disposición: Chincha. y acabaron con cierto señorío. Como desconocía las trabas legales del amor.Perú. mal que les pese a los seño­ res del K u Klux Klan y demás sociedades discernidoras. negros y negras han ejercido evidente in­ fluencia en la familia peruana. al blanco. Poseía su culto ad hoc. trocó su esclavitud en señorío (al revés de lo que decía Garcilaso) con una naturalidad increíble. sí conquistaron a sus amos. Ni los norteamericanos. Tenía barrio propio: el de Malambo. Para compensar las humillaciones que le imponían sus patrones. Sus cuen­ tos. estableciendo una segunda procesión de dicha efigie. El Car­ men. formó una larga caterva de muchachitos color café con leche. Los cantos de los ne­ gros impregnan la memoria auditiva del blanco. zambitos. La negra era autoritaria y risueña. o se dejaron amar. en cambio. con más pergaminos que hojas tie­ ne un árbol en primavera. excelente guardaespaldas. Pero. romance excesivo. Sen­ tíase el gallo del corral. Cañete. no abundaban. tal como la tienen entre los sureños de los Estados Unidos. El negro varón. quinterones y demás clasificaciones provenientes de vientres de ébano. Las negras. engreído. Nada le importaba. jefe de clan. negros y chinos se combatían a epigramas y silencios. pero se les siente. distan de ser lo significativo y ca­ racterístico. Una linajuda familia limeña. pueblan nuestra historia. bailador de marinera. cuentista. Su risa. 22 . cómplice de las pilatunadas de los “niños”. su amplia y sonora risa. quebraba el estirado silencio de las mansiones de abolengo. saturan la imaginación. el del Señor de los Milagros. jaranero. como aque­ llos nos afrancesaron y éstos se hallen en camino de yanquizarnos. en venganza. trató de paliar su derrota religiosa frente al africa­ no.

Los negros fueron los animadores de la campestre fiesta de los Amancaes. vaivén tumultuoso y fecundo. imponiendo a la aristocracia pisco. qué duda cabe. que el negro miraba con socarronería. Im­ peran allí la superstición. junto a lca. en Piura. Empero son islotes coloristas en medio de la vastedad cobriza del poblador peruano. las negras. La Villa del Carmen. Chincha e lca. El hombre. Así. y Ocucaje. al Sur de Lima. Negros hay aún en estado de cuasi pureza. digo. mari­ nera. el dengue y el tambor. Pocas poblaciones negras han subsistido en el Perú. Cañete. Las más notables por cierto. sus “picantes”. Destino agrario. Así es como. ellas. lecho de plumas”. son trozos de África. porque no era tan concurri­ da como la suya. matonismo electoral. Ellos. siguen triunfando en aquella otra batalla de que ya don Luis de Góngora hizo concepto y música: “a batallas de amor. no el ciuda­ dano. se ha venido formando lo que nos atrevemos a llamar “el hombre peruano”. al comienzo deleite de la aris­ tocracia virreinal. canto quebrado. Su acción no se ejerce a través de su pristinidad y cuantía. en el día de San Juan. 23 . la del 18 y 19 del mismo mes. lo repito. han ganado definitivamente la dispu­ ta del criollismo. que eso es bien distinto: aspiración todavía remota a que nos aferramos sin desesperación. de su incoercible fantasía.la del 28 de octubre o “procesión de los blancos”. en los holgorios públicos continuó la mixtura iniciada al pie de las inocentes cunas y sobre los pecaminosos lechos. en este rigodón de razas. los negros. pero todavía con mucho escepticismo. se hallaban cerca de las plantacio­ nes de Algodón y azúcar. de su dia­ bólico regocijo. de su incomparable sentido del color y el ritmo. convertido luego en doméstico. se desenvuelve por medio de su vivísima sensualidad.

M éxico 13. S. A . . Se tira ro n 10.Siendo d irector general de Publicaciones José D ávalos se term in ó de im prim ir en los talleres de Im p ren ta M ad ero .. F .000 ejem plares. en septiem bre de 1979. A vena 102. D .

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76. José Enrique Varona. COO RDINADOR DE HUM ANIDADES Dr. Francisco Miró Quesada. D IS­ GREGACION E INTEGRACION. Ricaurte Soler. LA CRIOLLIZACION EN LAS A N TILLAS DE LENGUA INGLESA. 79. BO LIVIA EN A RG U ED A S Y TAMAYO 80. 73. APORTA­ CION ORIGINAL DE UNA COMARCA DEL TERCER MUNDO: LATINOAMERICA. Alfredo L. Angel Rama. Efrén C. Leopoldo Zea. Luis Cardoza y Aragón. Víctor Massuh. José Luis Roca. GUATEMALA. Fernando Pérez Correa SECR ETAR IO GEN ERA L AD M INISTRATIVO Ing. 82. 85. 86. 74. Palacios. 75. Laureano Vallevilla Lanz. A M ERICA EN EL M UNDO DE A YER Y DE HOY. Fidel Castro. BOLIVAR Y A L B E R ­ DI. FILOSOFIA DE LO AM ERICANO TREINTA AÑOS D E SPU ES. Elena Jeannetti Dávila UNION DE U N IVER SID A D ES DE AM ER ICA LATINA Dr. TOMO IX: 81. Natalicio González. LA NACION LATI­ NOAMERICANA PROYECTO Y PRO BLEM A. RECTOR Dr. 77. LA REVOLUCION PERUANA. Abelardo Villegas CENTRO DE ESTU D IO S LATINOAM ERICANOS Dr. Eduard Kamau Brathwaite. Gabino Barreda. D ISC URSO EN EL XXV A N IVER­ SARIO DEL ASALTO AL MONCADA. José Ingenieros. 83. ORACION CIVICA. HOSTOS Y EL PO SITIVISM O HISPANOAM ERICANO. 72. Gerardo Ferrando Bravo DIRECTOR FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS Dr.TOMO VIII: 71. 84 José de San Martín. Leonel Pereznieto Castro CENTRO DE ESTU D IO S SOBRE LA U N IVERSID AD Lic . 78. JO S E VASCONCELOS. del Pozo. J. CUBA CONTRA ESPAÑA. José Velasco Alvarado. Guillermo Soberón Acevedo SECR ETAR IO GEN ERA L ACA D EM ICO Dr. . PROCLAMAS.

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