El ritmo de la modernidad periférica en La ciudad de los sueños de Juan José Hernández Prof.

Lic Isabel Aráoz (Universidad Nacional Tucumán/ Conicet)
RESUMEN El presente trabajo consigna la modernidad como una problemática histórica- cultural de Occidente cuyo debate no ha concluido aún. Entendemos que la ciudad- real y simbólica- funciona como clave de bóveda para entender y explicar la experiencia de América Latina como un capítulo singular de la modernidad occidental, es decir una modernidad periférica (Romero, 2009). La ciudad de los sueños de Juan José Hernández construye su trama a partir del enfrentamiento de dos espacios ciudadanos, centro y periferia. Novela que manifiesta el proceso de modernización literaria del interior para hacerse audible para el centro (Cohen Imach, 1994). El propósito de estas notas es abordar la novela como la mirada extrañada de un escritor desplazado hacia ese centro. Juan José Hernández logró nombrar una patria sin imposiciones, incorporando a la geografía cultural del país un área postergada. La propia voz en el horizonte de la literatura nacional, fiel a sus circunstancias (Moyano, 1992). La ciudad de los sueños es el retrato evocado de la ciudad provinciana de la infancia, frente a la gran metrópolis porteña que cumplirá los designios de progreso y modernidad. La distancia utópica que transita la protagonista se convertirá en la narración desencantada que nos advertirá la crisis de la gran ciudad como el reverso de una identidad en conflicto.

Introducción El presente trabajo consigna la modernidad como una problemática histórica-cultural de Occidente cuyo debate no ha concluido aún. Entendemos que la ciudad- real y simbólicafunciona como clave de bóveda para entender y explicar la experiencia de América Latina como un capítulo singular de la modernidad occidental, es decir una modernidad periférica (Romero, 2009). La ciudad de los sueños de Juan José Hernández construye su trama a partir del enfrentamiento de dos espacios ciudadanos, Buenos Aires y Tucumán: centro y periferia, respectivamente. Novela que por otro lado, manifiesta el proceso de modernización literaria del interior que aprovecha nuevos recursos para activar su crítica y hacerla audible para el centro (Cohen Imach, 1994: 419) 1. El propósito de estas notas es abordar la novela como la mirada extrañada de un escritor desplazado hacia ese centro. Juan José Hernández logró nombrar una patria sin imposiciones, incorporando a la geografía cultural del país un área postergada. La propia voz en el horizonte de
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La ciudad de los sueños supuso el camino de la renovación literaria del género novelístico en la provincia de Tucumán. Género que había estado relegado en relación a la lírica de una larga tradición en la producción literaria de nuestra región del noroeste. La narrativa tomó un notorio impulso en los ’50 y ’60 para afianzarse en la década del setenta. Esta narrativa comenzó a perfilarse como un modo del quehacer literario que si bien no renegó de lo regional se sumergió en la búsqueda de un lenguaje propio, del cultivo de la forma que lo emparentó a la “Nueva Narrativa Hispanoamericana”. En este complejo panorama literario la novela resultó ser el más tardío de los géneros cultivados. Sus antecedentes más inmediatos los encontramos ya en la década del cincuenta con La Grieta (‘52) de Julio Ardiles Gray, Dos veranos (‘56) de Elvira Orphée, seguidas de Sagrado (’69) de Tomás Eloy Martínez. Le siguen por supuesto novelas como Frente al mar de Timor (1976) Pretérito perfecto de Hugo Foguet, obra que representa la culminación de un largo proceso de maduración en nuestra tradición novelística.

La distancia utópica que transita Matilde. diversificarse sus actividades. La mirada extrañada La primera fue Europa sobre su propia periferia interna. 3 Esta escisión entre centros y sus respectivas periferias sugiere esa “distancia utópica” ya mencionada con anterioridad. Señalaremos como aspectos esenciales “la hegemonía del mundo urbano” y “la burguesía como sujeto históricamente identificado con la ciudad” (Romero). incorporando una segunda periferia en la que América sobresale. 3 Las ciudades veían crecer su población. junto a la “experiencia de la multitud” (Benjamin). además de “una sensibilidad y una creatividad que enfatizan la incertidumbre” (Casullo: 19). alterarse los modos de pensar y las costumbres de sus ciudadanos (…) y fue eso precisamente. la protagonista. no será nuestra intención abocarnos específicamente a este problema. Esta misma estructura que se repite con las capitales y el interior en nuestro continente. aunque estimamos que nos será de suma utilidad apuntar ciertas características fundamentales de la modernidad que consideramos pertinentes para analizar nuestra novela en cuestión. Finalmente. incorporándolas. Un examen más atento hubiera permitido ver que el juicio no era exacto. esta vez más allá del territorio europeo. lo que dio a la imagen de Latinoamérica el carácter de un mundo vertiginoso. que a partir del siglo XI incorporó las fronteras bárbaras. la que desenvuelve la revolución industrial en un proceso de modernización que no es sino la mundialización de la experiencia europea (burguesa).la literatura nacional. fiel a sus circunstancias (Moyano. 1992). de un mundo desenfrenado de cambio. pero también en las aldeas y en las ciudades provincianas. mudarse su fisonomía. Tal como indica Italo Calvino. se convertirá en la narración desencantada que nos advertirá la crisis de la gran ciudad como el reverso de una identidad en conflicto. Las oleadas expansivas 2 del mundo urbano fueron extendiéndose sobre sus periferias. Mucho era lo que no cambiaba. Sin embargo. La ciudad de los sueños es el retrato evocado de la ciudad provinciana de la infancia. frente a la gran metrópolis porteña que cumplirá los designios de progreso y modernidad. sobre todo en las zonas rurales. (Romero 2009:18). la tercera oleada expansiva. Modernidad y periferia Hemos advertido en la introducción de nuestro trabajo que la modernidad es un fenómeno histórico y cultural que suscita a la polémica. (Romero: 239) 2 . detrás de toda construcción literaria de una ciudad se apunta una crítica a la crisis de la ciudad moderna que sólo tiene sentido en la medida en que está pensada desde la ciudad presente y delante de nuestros ojos. señala una discontinuidad en el proceso de modernización de las ciudades. Nuevamente en torno a la ciudad se organizará la segunda oleada expansiva a partir del siglo XVI. sobre todo a partir de la llamada Posmodernidad (Casullo).

ciudad infernal José Luis Romero define la ciudad como un conjunto de “estructuras urbanas y formas de mentalidad y vida. en términos positivos o negativos. y la ciudad ajena. La ciudad misma. Tal lo esperan los hijos de la Visión. como marco de cierto tipo de existencia y como expresión de cambios socioculturales” (79). Metáfora de ese traslado es el viaje en tren de Matilde que concluye la primera parte de la novela (64).el pago chico.que ha dejado de serlo por un lado. Se trata. tal lo aguardan los ausentes de la Esperanza”. la escritura surge especialmente del desplazamiento y la pérdida de un punto de partida. Es el espejo donde se miran sus múltiples personajes. la aletarga y entristece. La distancia conlleva un extrañamiento poético. periférico) en un doble movimiento: la ciudad propia. Una ciudad que sintetiza el tedio existencial de su heroína que lo único que desea es escaparse hacia . Esa búsqueda funciona como metonimia de las experiencias migratorias del interior. Urquijo. Son espacios diferentes al que se le adjudican distintas valoraciones. de un “punto de vista descentrado” (extranjero. desplazado. Brígida. la vida provinciana. La novela recorre ese mismo itinerario que sintetiza (y promete) el epígrafe de la mano de Rubén Darío: “Y la ciudad de los sueños será Buenos Aires. desde las diferentes voces de los personajes de la novela (Matilde. La novela ofrece a sus lectores el retrato de la ciudad de San Miguel de Tucumán. La ciudad viva.la gran aldea-. Una mirada extrañada que le confería su experiencia migratoria hacia la gran capital en busca del reconocimiento de su obra y la inserción en el campo literario nacional. por ejemplo). La ciudad natal es una “casa irrecuperable” reinventada desde el olvido y el recuerdo. Estimamos que La ciudad de los sueños problematiza las peripecias migratorias del escritor y el vínculo estético de sus textos con la literatura nacional (Molloy: 10). La segunda parte de la misma será su contracara y su desencanto. que no logran ubicarse en el centro sino más bien en las periferias metropolitanas. según Romero.La crítica especializada advirtió que la escritura del escritor tucumano giró alrededor de un tema casi único. como creación material. Para Matilde es la “chatura provinciana” que la ahoga. o al modo de Las ciudades invisibles en términos de “la ciudad utópica” que no podemos dejar de buscar y la “ciudad infernal” que padecemos.

Lila Cisneros. colgado en una sala ruinosa. Ya la impiedad. como una mancha impura. por ejemplo: hoy me levanté a las doce. donde su mejor amiga. (53) . espacio donde conviven. (13) Tengo veintiséis años. ha traspasado los bulevares y se apodera del corazón de la ciudad. me sé físicamente poco atractiva y no ignoro que si continúo en la provincia acabaré por parecerme a una de las tantas solteronas que conozco. con especial énfasis en la mirada espantada de Urquijo: La solución sería sembrar el paseo. Por medio del monólogo interno. después dormí otra vez hasta las seis. Doña Brígida mira perturbada los tiempos presentes de la decadencia: Hace tiempo que observo el desarrollo de la simiente de impiedad que el demonio sembró en esta provincia (…) Por todos lados la hinchazón malsana. Matilde escribe en su diario íntimo: ¿Qué sentido habría tenido anotar en un cuaderno los tedios cotidianos de este ambiente pueblerino? Escribir. o su nombre perpetuado en una calle de suburbio. Síntesis de una época y cierta estructura de sentimiento que se revela en los juicios de algunos personajes. orgullosas del antepasado ilustre que sólo les dejó en herencia su propio retrato al óleo. el abolengo carece de importancia. la novela recrea los cambios que sufre la fisonomía de la sociedad tucumana con el impacto del peronismo en la década del cuarenta.la gran ciudad del puerto. Sin fortuna. almorcé con mi madre y mi abuela. (20) Por otro lado. impedirle la entrada a esa chusma incapaz de sentir belleza. el triunfo de lo sacrílego y monstruoso (…) la misma tierra engendrará otras igualmente feroces que llevarán a cabo la destrucción final. en tensión. triunfa. lo moderno y lo tradicional. (14) Es una ciudad en crisis.

De esta manera. la criada. aunque sus miradas contrastan puesto que corresponden a distintas generaciones (se trata pues de abuela y nieta). que corresponde a la segunda parte de la novela. la plaza. el pasado perdido de los personajes como Doña Brígida y Urquijo está contrapuesto al presente de la ciudad moderna que los atemoriza. ese vestido de escote asimétrico que le deja un hombro desnudo.No pude aguantar los desplantes de esa gentuza encaramada en el poder. representa a una “burguesía refinada” con aspiraciones a la vida cultural y política de la provincia. En su lugar. al lado del cardenal. que representan una diferente clase del espesor social de esta ciudad provinciana. que reproduce la mirada utópica sobre el puerto como el camino posible de un ascenso social. Presenté mi renuncia indeclinable. por otro lado. Cabe aclarar que es también una ciudad dividida en clases sociales. Lila Cisneros. El desencanto de la ciudad de los sueños . Juan José Hernández logra una sinopsis a partir de la mirada de cada uno de sus personajes. su mirada desplazada hacia el centro configura una visión crítica sobre el pago de origen y sus habitantes que “son capaces de mandarte a la hoguera” (59) por no ajustarse a la normativa social tradicional. es aquella que ha podido migrar hacia el gran Buenos Aires. Urquijo. Doña Brígida y Matilde corresponden a un “abolengo empobrecido”. las calles del centro. podemos decir que el vértigo de estas diversas transformaciones en la configuración del espacio ciudadano impactan sobre las subjetividades de sus habitantes que recuerdan una ciudad diferente a su presente (Sarlo: 17). En contrapunto. escuchamos las voces de Aniceta. esa chusma que hoy invade el Palacio de Gobierno. en cambio. ¿A dónde iremos a parar? (69) En este sentido. un enjambre de personas ordinarias se reúne allí para oír en los autoparlantes discursos oficiales (…) ¿Qué me dices de la foto de la mujer del presidente en un banquete? Se necesita desparpajo para lucir tranquilamente. Veremos en el siguiente apartado. (67) El paseo de la retreta ha desaparecido. cómo el desplazamiento que recorre Matilde en busca de sus sueños develará una profunda desilusión y la hostilidad de la gran ciudad que le devolverá un rostro incomprensible.

La ciudad nueva hace posible. En este sentido. los tres patios. vuelvo a ver el zaguán. aunque sin mayores éxitos. Mi alma tiene el color de sus patios sombríos. . (…) La casa que llevo conmigo es aquella donde nací. mi memoria reproduce aquella otra de la provincia que puedo evocar con pasmosa exactitud. como el caracol. el recuerdo del pago natal perfora en lo profundo la subjetividad del personaje. que ubica sus humildes esperanzas en ese espacio lejano. de manera simultánea. el tedio doloroso de sus tardes solitarias (77-78). la ciudad-espejo le devuelve su imagen metamorfoseada en una estética “folk chic” impostada por la moda que se dirime desde el centro capitalino. nos parece apropiado lo que advierte Sarlo respecto a los grandes cambios que han transformado el semblante de la capital nacional: Buenos Aires ha crecido de manera espectacular en las dos primeras décadas del siglo XX. Sin esforzarme demasiado. mientras “aturdida por el ritmo de vida de Buenos Aires” (71) intenta adaptarse a las normas de urbanidad que desconoce. la mirada que no supone la comunicación con el otro (13). literariamente verosímil y culturalmente aceptable al flâneur que arroja la mirada anónima del que no será reconocido por quienes son observados. mientras la ciudad ajena se torna cada vez más incomprensible e inhóspita. ahora en crisis: Fatalidad de llevar una casa a cuestas. A partir de la mirada de Matilde habremos de recorrer la gran urbe y su marco de costumbres socioculturales. que intentará descifrar para poder encajar. Una muchacha desgraciada la habita desde siempre.El movimiento hacia la gran ciudad está signado por el deseo de la protagonista. el fondo con sus árboles frugales. Más real que el hotel en que vivo. Sus urgentes esfuerzos por integrarse le demandaran la necesidad de “borrar la provincia” (76) aunque su recuerdo persista y constituya la marca indeleble de su origen y su identidad. Así. Frente a una identidad en crisis. Matilde es ese ojo que observa (y camina) la ciudad real y simbólica.

la novela se 4 Matilde escribe en su diario: “La Colorada Smith. “la piedra preciosa que es necesario pulir” o la Nefertiti en el mejor de los casos.la ciudad de los sueños anunciada en el epígrafe. me ha dicho que debo conservar mi acento provinciano. de la “chusma invasora” (116) que “pretende participar del gran festín de Buenos Aires”.representado en la revista Elite 4. “la negrita” del interior. rezagado en el mapa social de la gran ciudad. es el propio escritor del interior que se ha trasladado hacia el centro cultural del país y que se insertó en el núcleo cultural y literario del mismo Buenos Aires. La ciudad perdida que ha dejado atrás se ha convertido en matriz literaria y el autor se permite regresar a ella por medio de sus ficciones. En tiempos presentes. así como tampoco en la intensa vida social de la gran ciudad saturada de “dinners. La ciudad de los sueños no nos ofrece una imagen eufórica de la megalópolis. será desmantelada poco a poco y finalmente. . Por el contrario. Esa Buenos Aires soñada se irá transformando con el transcurrir del tiempo en un territorio infernal. La protagonista es el elemento exótico. de todos modos. Matilde es una más en la multitud anónima. Su rareza la colocará siempre en una posición descentrada. se escandaliza ante el “peligro del tradicional estilo de vida de los argentinos decentes” (101). además. podremos observar que el personaje de Matilde quedará. La voz de Jorge Páez desde el centro. que es un águila en ese sentido. que ahora es el colmo de lo chic” (75). casamientos y fiestas divertidas” (15). Pero. Notas finales Si el desplazamiento hacia el centro constituye una de las posibilidades para escapar de la posición periférica (Cohen Imach: 361). la ciudad se ha tornado incompresible para sus propios habitantes. La novela de Juan José Hernández puede advertirnos de las complejas relaciones que se establecen entre un autor y su obra. la extrañeza del un personaje como Matilde que no logra encontrar su lugar ni en la “opaca vida mundana” que la asfixia. En este sentido. también se trata de la decadencia metropolitana puesta en boca de Jorge Paéz “testigo de una efímera edad de oro” (95) que se circunscribe al primer golpe de estado de la historia nacional. es el eco de la palabra de Urquijo en la provincia del interior. Sin embargo. una cara más del “aluvión zoológico”. Desde su punto de vista-contrapuesto a la variada constelación de personajes que habitan la novela. Podemos entrever hasta aquí. destruida. dansant. o al menos para cierta clase social que en aras de un “buen gusto antidemocrático” (93). con el advenimiento del peronismo. “la cabecita negra”.

I-V). Romero. Daniel. Todo lo sólido se desvanece en el aire. José Luis. La novela narra el desplazamiento de su protagonista pero también se ocupa de evidenciar el hiato que existe entre el punto de partida y de llegada. Finalmente. 2009. o recordando a Casullo una modernidad que estará perpetuamente descentrada para América Latina (48). la ciudad de sus sueños no será la capital. “Los exilios de Juan José Hernández”. De utopías y desencantos. Adriana Hidalgo. Una modernidad periférica: Buenos Aires 1920-1930. 2006. Calvino. 2004. Narrativa completa. Molloy. Juan José. su escritura (junto a la de otros narradores del interior) se ubica en una zona fronteriza. Nueva Visión. Espacios ciudadanos. Una modernidad periférica en la periferia. Centro Editor de América Latina. Victoria. Territorios que han sufrido en diferentes grados el impacto modernizador. Adentro y afuera de la literatura argentina. Imagen que cierra la novela. 1994. Siglo XXI. Las ciudades invisibles. Sylvia y Siskind. Beatriz. Campo intelectual y periferia en la Argentina de los sesenta. atravesados por profundas relaciones y conflictos de clases. Mariano (eds. Minotaurus. La ciudad de los sueños. La ciudad que se ha decidido abandonar regresa una y otra vez en la memoria de Matilde. Facultad de Filosofía y Letras. 2004. *** Berman Marshall. En este sentido. Sarlo. Casullo. IIELA.). .refracta en una compleja mirada sobre la sociedad porteña y los desplazados del interior. 1982 (pp. Prólogo a La señorita estrella y otros cuentos. Nicolás (comp. La escisión adquiere entonces un valor disfórico: el fracaso. 1988. Hemos precisado a lo largo de nuestro trabajo de qué manera la construcción literaria de la ciudad (del interior y la capital) no nos ofrece solamente un cuadro de costumbres. La experiencia de la modernidad. Norma. Cohen Imach. sino que explora la calidez de los vínculos que los diversos personajes establecen con estos espacios designados. La ciudad occidental. Siglo XXI.) El debate Modernidad Posmodernidad. Retórica. Italo. Bibliografía Hernández. 1991. Poéticas de la distancia. Moyano. sino su ciudad natal. UNT. 1988. “entre la cultura ciudadana de Buenos Aires a la que no se pertenece y un folklorismo mentiroso” que no se quiere reproducir (Moyano: I). Culturas urbanas en Europa y América.