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DISCERNIMIENTO: SALVAGUARDA DEL REAVIVAMIENTO Texto para memorizar: “Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme

a tu misericordia. La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia” (Sal 119:159,160). Ilustración Mark Finley compara dos episodios en su vida pastoral, el primero de un hombre que ingresó en una casa donde compartía la Palabra de Dios con un cigarrillo en la mano diciendo en voz alta: “¡Alabado sea Dios, estoy sanado!”, cuando se le preguntó de qué, él respondió del cáncer al pulmón que tenía. El segundo relato corresponde a una mujer con cáncer que había sido aleccionada a acercarse al Señor y él la sanaría, nada más debía ejercer fe en la oración. Luego de todo el acercamiento sincero a Dios, ella no vio ninguna mejoría, a lo cual sus amigos le dijeron que seguramente tenía un pecado oculto. Ella participó de un seminario de Daniel y se acercó al Pr. Finley y le manifestó que aunque estaba desahuciada ahora realmente comprendía como opera Dios y que no importaba las consecuencias de su enfermedad, ella tenía esperanza en él. Frente a estos dos episodios, en el cual uno presume estar curado y sigue alimentando su enfermedad y el otro refiere a una mujer sin esperanza agradecida a Dios por la oportunidad de conocerle, se puede decir que es necesario el discernimiento para conocer verdaderamente en que consta el verdadero reavivamiento. Propósito El propósito de este estudio es responder a la pregunta: ¿Cuáles son los indicadores del verdadero reavivamiento? Para esto se analizará la Biblia y los escritos de Elena de White, a través de las siguientes respuestas: 1. Obediencia a la voluntad de Dios. 2. No se fundamenta en milagros. 3. Se manifiestan los frutos y los dones del Espíritu Santo. Indicadores del verdadero reavivamiento Obediencia a la voluntad de Dios El verdadero reavivamiento es liderado por el Espíritu Santo, quien a su vez guía a la Palabra de Dios. Jn 6:63 dice: “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Es decir, el Espíritu Santo guiará a la persona a obedecer a Dios a través de lo que está escrito en su Palabra. Lejos de ser experimental, como suelen ser los movimientos modernos de la nueva era, el reavivamiento invita a tener un compromiso con Dios, quien sustenta a través de su Palabra. David escribió en Sal 119:105: “Lámpara es a mis pies tu pala1

bra, y luz para mi camino.” El mismo Jesús demostró con sus actos que estuvo dispuesto a obedecer a su Padre. Heb 10:7 dice: “Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.” En este versículo encontramos dos mensajes: Primero, Cristo tuvo la actitud suficiente para obedecer a su Padre1. Segundo, Jesús estuvo dispuesto a cumplir lo que estaba escrito en la Biblia acerca de él. La agitación emotiva que mezcla lo verdadero con lo falso son muy fascinantes para extraviar al hijo de Dios; sin embargo, todo aquel que conoce la Biblia no puede caer en el error y distingue claramente donde no se encuentran las bendiciones de Dios. La obediencia a Dios es vital. 1 Jn 2:4-6 dice: “El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en El. El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.” La iglesia puede someterse a dos extremos, el fanatismo o el liberalismo, el verdadero equilibrio consistirá en obedecer a Dios con todo el ser, es decir, demostrar el amor de Dios en la obediencia a su palabra y estando al servicio de los demás. Pablo se esforzaba por presentar el amor de Dios como un amigo (Ef 3:19). El mismo Juan escribió en 1 Jn 4:20-21 “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. Y este mandamiento tenemos de El: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.” El extremismo no es una demostración de reavivamiento, al contrario es un medio utilizado por el enemigo para desviar al hijo de Dios de su sendero. El verdadero equilibrio consiste en reconocer la impotencia del hombre en salvarse a sí mismo, someterlo todo a Dios pedir su dirección en todo momento (1 Jn 5:4). No se fundamenta en milagros. El verdadero reavivamiento pone énfasis en una vida transformada y no en hechos milagrosos. Mat 24:24 dice: “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos.” Conociendo que los agentes de Satanás pueden hacer milagros, entonces se descarta completamente que estos sean un indicador del verdadero reavivamiento; sin embargo, esto no quiere decir que Dios no se interesa por el sufrimiento de las personas, al contrario si está interesado por el bienestar del hombre; sin embargo, la prioridad es la salvación (Lc 19:10). El hombre se ve tentado a seguir lo espectacular, lo que deslumbra a sus ojos, dejando de lado, en muchos casos, el amor a la verdad. La obediencia a Dios es primero, luego los milagros. Dn 3:16-18 describe la respuesta de los amigos de Daniel ante la amenaza de muerte del rey Nabucodonosor, lo impresionante está en el verAntes de morir, Jesús manifestó que estaría dispuesto a hacer la voluntad de Dios y no la suya.
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sículo 18 “Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has levantado.” Sadrac, Mesac y Abednego no pedían que Dios hiciese un milagro para salvarlos del horno de fuego, ellos estaban convencidos que obedecer a Dios sería lo mejor, aun cuando la voluntad de Dios no fuera la de librarlos de la muerte. Esa es la conducta correcta de aquellos que gozan del verdadero reavivamiento. Se manifiestan los frutos y los dones del Espíritu Santo Los dones espirituales pueden dividirse en dos partes: las cualidades y las vocaciones. Las cualidades pueden ser, entre otras, la hospitalidad, ayuda, exhortación y las vocaciones, descritas por la Biblia, profecía, apostolado, pastorado – enseñanza, etc. Cada persona tiene por lo menos uno y es otorgado por Dios de acuerdo a como él quiere. Sin embargo, ¿por qué tenemos dones espirituales? Ef 4:15 describe la respuesta: “sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo”. Los dones espirituales han sido dados para ser como Cristo, pero las personas pueden tener talentos y vivir alejados de Dios, por ello, el llamado es a tener comunión con Jesús (1 Co 1:9). La consecuencia final de la comunión con Cristo es bien sencilla. Jn 15:5 dice: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.” Si se vive de acuerdo a la voluntad de Dios y se tienen los dones espirituales a su servicio, la consecuencia natural es el crecimiento de la iglesia. Ninguna iglesia que pretenda alcanzar los dones espirituales, sin considerar los frutos, puede decir que está reavivada, es más, está completamente alejada de la voluntad de Dios. Las consecuencias de aquellos que buscan dones y no los frutos es que será un centro de exhibicionismo y vanidad, algo que está completamente alejado de la voluntad de Dios, quien nos llama a servir a los demás. Conclusiones Se consideran las siguientes conclusiones: 1. 2. 3. 4. El Espíritu Santo promueve hacer la voluntad de Dios. Amar a Dios es obedecerlo y amar a los demás. Los milagros no provienen únicamente de Dios. El reavivamiento se observa cuando los dones y los frutos están unidos.