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Muchas formas de reacción que hoy figuran bajo el nombre de neurosis obsesivas, so n normales e institucionalizadas en otras civilizaciones, y una neurosis demoníaca del siglo diecisiete, tal como la que fue objeto de un estudio de Freud, 610, no encajaría en ningún casillero diagnóstico del presente. Nos es dado observar, en efecto, cómo se modifican los cuadros clínicos de neurosis para lelamente a los cambios que se operan en la sociedad. El psicólogo debe reconocer aquí su incompetencia y reconocer que la cuestión de la etiología de las neurosis no e s un problema puramente médico, sino que el punto de vista médico requiere ser compl ementado con un enfoque sociológico del problema, 433. Las neurosis son el resultado de medidas educacionales desfavorables, de causa s ocial, que corresponden a un determinado medio social, producto de un proceso hi stórico, y son necesarias para dicho medio. No pueden ser cambiadas sin un cambio correspondiente en el medio social. Cuando una sociedad se hace inestable, llena de tendencias contradictorias, conv irtiéndose en escenario de luchas entre las partes que la constituyen, sólo la fuerz a del poder determina cómo y hacia qué objetivos será dirigida la educación. La inestabi lidad y las contradicciones de una sociedad se reflejan en su educación, y más tarde en las neurosis de los individuos así educados. Es muy grande la tentación de una digresión en forma de incursión en la sociología de la educación y de la moral. Pero nosotros no haremos más que ilustrar, con dos ejemplo s sencillos, lo que llevamos dicho. La autoestima de una persona, así como el contenido y el grado de sus defensas, de pende de sus ideales. Y los ideales se van creando, más que por enseñanza directa, p or el espíritu general de la vida que rodea al niño durante su desarrollo. Una sociedad autoritaria deberá promover en los niños la disposición a la obediencia, como miembros de la sociedad, inculcándoles la idea característica de toda autoridad : las promesas condicionales. Si obedeces y te sometes, recibirás una participación, real o imaginaria, en el poder y la protección. Una sociedad democrática estimula l os ideales de independencia, autorresponsabilidad y control activo. En aquellas sociedades en que se hallan en lucha los elementos autoritarios con los democrátic os, serán contradictorios también los ideales. El niño aprende que debe someterse y ob edecer para conseguir todo aquello que necesita, pero al mismo tiempo se le dice : Debes valerte de ti mismo. Históricamente, el tipo autoritario de ideal no tuvo oposición durante el feudalismo. Se proveía realmente a las necesidades de los súbdito s, si renunciaban a su independencia, y la disposición mental favorable a la acept ación de la dependencia, de parte de la mayoría del pueblo, era necesaria para la co nservación de la sociedad. El capitalismo naciente trajo el ideal opuesto. La libr e competencia necesitaba de los nuevos ideales de libertad e igualdad. Sin embar go, el desarrollo posterior del capitalismo no sólo trajo consigo, nuevamente, el hecho de tener que mantener conforme a la mayor parte del pueblo dentro de una s ituación de relativa frustración y dependencia, sino que toda la sociedad, a consecu encia de las contradicciones económicas, llegó a un grado tal de inestabilidad que, con la desaparición de la libre competencia, hizo nuevamente su aparición la necesid ad de autoridad. Al mismo tiempo, todos se sienten en peligro cada vez que inten tan establecerse de una manera firme, peligro que se extiende hasta su existenci a misma. Esto hace que la actividad del individuo aislado quede privada de toda esperanza y que afloren nuevamente, en consonancia, los anhelos regresivos de re gulación pasivorreceptiva. Cobran nueva vida, e incluso con más vigor, viejos ideale s de la época feudal, y el resultado es una mezcolanza de ideales, conflictos, y f inalmente neurosis. Las enormes diferencias que encontramos actualmente, en cuan to a esta mezcla de autoridad y democracia, en los diferentes países, se deben a d iferencias en las condiciones económicas reinantes, y a diferencias de orden históri co. En general, toda sociedad capitalista, al preparar a sus niños para el papel q ue en su vida han de desempeñar el dinero y la competencia, favorece la intensific ación de las pulsiones sádicoanales. Esto es tanto más pernicioso cuanto que al mismo tiempo es coartada y frustrada la sexualidad genital, 434, 1278. Segundo ejemplo, de carácter más general aún. Es característico de nuestra sociedad actu al el hecho de que mucha gente no está en condiciones de satisfacer sus necesidade

nos encontramos ante el hecho de que la situación social impide seguir el consejo que podrían recibir de una higiene mental teórica. con toda claridad. Los diferentes tipos d e constitución biológica encierran múltiples posibilidades. Pero lo que d etiene a la mayoría no es simplemente la fuerza y el temor al castigo. de ciertas fuerzas especiales d e carácter antiinstintivo. Es así como ciertas instituciones especiales de la soc iedad determinan el desarrollo. 650. no obliga a alterar. como lo creen algunos autores. las circunst ancias de orden cultural. en sus miembros. las que se encargan de transformar esas posibilidades en realidades. en primer término. los conceptos de Freud sobre los instintos. u na fuerza intrapsíquica que se opone a las necesidades que reclaman satisfacción. No se roba porque no está bien. imponiendo a las exigencias instintivas tal o cual orientación. Las limitaciones sociales de la higiene mental no se reducen exclusivamente a lo s factores que atañen a la educación de los niños. en forma alguna. que el conocimiento más c abal de la capacidad formativa de las fuerzas sociales. 921. aun tratándose de adultos. De nuestros comentarios se desprende. La realidad social ha logrado despertar.s. con relación a la mente de l individuo. Son los hechos de la experiencia. A menudo. 820. 653. de modelar la verdadera estructura mental del hombre. y es tarea que corresponde a una sociología psicoanalítica el estudio de todos l os aspectos de esta función modeladora de la sociedad. En los textos de psic opatología se tratan ampliamente las deficiencias del superyó en las personas que in curren en robo. aun cuando se dispone de los recursos correspondientes. pero se trata de algo virt ual y no de realidades. incluso oponiendo alguna parte de ellas a las demás. Parecería que el problema debiera plantearse más bien de este otro m odo: ¿por qué hay tanta gente que no roba? Es cierto que. es decir. Este determinismo debe ser también el factor decisivo en la orientación antisexual de ciertas civilizaciones. a la que dan forma las influencias social es. . Las necesidades ins tintivas constituyen la materia prima. bajo la forma de un género especial de conciencia. favoreciendo algunas de ellas y obstaculizando otras. se abstie nen de hacerlo porque existen medidas de fuerza que se lo impiden.