You are on page 1of 11

EL DERECHO DE PROPIEDAD

El concepto de propiedad.

Entre los derechos individuales se halla el de propiedad.

La propiedad en la constitución argentina.

Nuestro derecho constitucional enfoca la propiedad en el aspecto de propiedad adquirida. Sus normas aceptan, entonces, para poder funcionar,:

que quien las pide ya es propietario de algún bien. Por eso el art. 14 consigna entre los derechos relativos el de usar y disponer de “su” propiedad.

Y en el art. 17, afirmando que “la propiedad es inviolable, y ningún habitante de la nación puede ser privado de ella sino en virtud de sentencia fundada en ley”. El sujeto activo que se erige en titular del derecho de propiedad puede ser:

a) la persona física;

b) la persona de existencia ideal o colectiva (personas jurídicas, asociaciones

con calidad de sujetos de derecho).

Con respecto a la persona física, entendemos que un extranjero “no habitante” puede ser propietario en territorio argentino, alcanzándole la protección que la constitución depara a la propiedad y a su titular; con respecto a las personas jurídicas extranjeras, pueden ser propietarios en territorio argentino los estados extranjeros (por ej.: sobre el inmueble donde funciona su representación diplomática) y las personas jurídicas y asociaciones a quienes se reconoce extraterritorialidad.

El sujeto pasivo del derecho de propiedad tiene dos interpretaciones opuestas:

a) por un lado, el estado, a quien se dirige fundamentalmente la prohibición de

violar la propiedad privada; b) los particulares, que no deben perturbar el uso y ejercicio del derecho que ostenta el sujeto activo. El sujeto pasivo, sean quien fuere, también está obligado a no impedir (contra la voluntad de una persona) que ésta adquiera propiedad.

El estado tiene el deber de promover los derechos humanos, le incluye en relación al derecho de propiedad la obligación de estructurar un orden socioeconómico justo, que haga posible a los hombres acceder con su iniciativa privada a la propiedad de los bienes necesarios para poder vivir conforme a su dignidad de persona.

el art. 75 inc 17 consigna que el congreso ha de garantizar a los pueblos indígenas argentinos la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan.

Como también debe reconocer la personería jurídica de las comunidades indígenas, entendemos que es a cada comunidad en cuanta persona jurídica (colectiva) a la que atribuye aquella posesión y propiedad, lo que a nuestro juicio no impide ni arruina la posible propiedad individual de las personas físicas que forman parte de una comunidad aborigen.

Qué es propiedad en sentido constitucional.

Propiedad en sentido constitucional es más y mucho más, que propiedad o dominio en la codificación civilista, donde se mueve entorno de los derechos reales.

El derecho judicial ha aplicado al derecho de propiedad dos principios importantes:

a) con este principio la Corte Suprema ha superado toda señal de individualismo en la idea constitucional del derecho de propiedad, para asimilar el criterio de la función social del mismo;

b) el otro principio se encarga de admitir que los derechos patrimoniales, equivalentes al de propiedad, pese al amparo constitucional de que disponen, pueden ser renunciados válidamente por sus titulares; ello quiere decir que la constitución no se opone a que el titular los pierda, y que cuando esto ocurre, no hay violación constitucional, ni tutela constitucional que invocar.

El concepto genérico de propiedad constitucional, que engloba todas sus formas posibles, ha sido acuñado por la ley de la Corte al señalar que el término "propiedad" empleado en la constitución comprende todos los intereses apreciables que el hombre puede poseer fuera de sí mismo, de su vida y de su libertad, con lo que todos los bienes aptos de valor económico o apreciables en dinero alcanzan nivel de derechos patrimoniales rotulados unitariamente como derecho constitucional de propiedad.

Si aplicamos la teoría de las "libertades preferidas" al caso del derecho de propiedad podemos decir en líneas generales que, dada su inviolabilidad (art. 17), y pese a fuertes restricciones y aun violaciones consentidas en razón de emergencia por el derecho judicial de la Corte, la propiedad ha sido tenida como un derecho "preferido" dentro del plexo constitucional de los derechos personales

LOS CONTENIDOS DEL DERECHO DE PROPIEDAD

La garantía de su inviolabilidad esta en el art. 17, en los siguientes aspectos:

A) El derecho de dominio y sus divisiones, de acuerdo con la legislación común.

B) Las concesiones de uso sobre bienes del dominio público, como por ej.: el derecho a una sepultura, cualquiera sea la naturaleza que revista de acuerdo

a las diferentes posiciones doctrinarias sobre los sepulcros. (Si el cementerio es privado, la sepultura es un bien del dominio de los particulares.)

C) Las concesiones que reconocen como causa una delegación de la autoridad del estado a favor de particulares, como por ej.: empresas de ferrocarriles, de transportes, de electricidad, de teléfonos, explotación de canales y puertos, etc.

D) Los derechos y las obligaciones emergentes de contratos. En este rubro nosotros creemos que se incluyen los contratos entre particulares y los contratos en que es parte la administración pública (sean estos últimos contratos administrativos o de derecho común).

En cuanto a los convenios colectivos de trabajo, los beneficios que acuerdan a los trabajadores durante el lapso en que están en vigor, se incorporan a cada contrato individual de trabajo, y son, por ende, derechos adquiridos; por ello:

a) Una ley posterior al convenio colectivo no puede dejar sin efecto ni alterar aquellos beneficios; b) los mismos beneficios pueden ser dejados sin efecto, una vez vencido el plazo de vigencia del convenio colectivo, por otro convenio de igual naturaleza.

Debe tenerse presente, en cuanto a los derechos emergentes de los contratos, lo que decimos al tratar el derecho de contratar y las épocas de emergencia, tanto cuando leyes de emergencia recaen en contratos celebrados antes, y que se hallan en curso de cumplimiento, cuanto en el caso de esas mismas leyes en aplicación a contratos a celebrarse después de su vigencia.

E) Los actos jurídicos de disposición y uso de la propiedad.

F) Los derechos "adquiridos" e ingresados al patrimonio.

Los contenidos que surgen de la transmisión por causa de muerte.

-Derecho hereditario. La transmisión de bienes por causa de muerte es un contenido del derecho de propiedad art20.

Los contenidos que surgen del art. 42. Es interesante advertir que con el nuevo art. 42, que atiende al derecho de los consumidores y usuarios de bienes y servicios, se traba un nexo con el derecho de propiedad. La nueva norma alude a la protección de los intereses económicos en la relación de consumo, para luego referirse al mercado y a la competencia. Los contenidos en la propiedad intelectual.

Propiedad intelectual, industrial y comercial. El art. 17 la anuncia

expresamente al establecer que todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invento o descubrimiento por el término que le acuerda la ley.

Propiedad intelectual es el derecho del autor sobre una obra científica, literaria, artística, etc.;

Propiedad industrial y comercial es el derecho que recae sobre inventos, descubrimientos, patentes, marcas de fábrica, etc., con un matiz económico acentuado. Para ambos casos, la constitución anuncia una regulación legal distinta que la de otras formas de propiedad, anticipando la posibilidad de extinción del derecho por el transcurso del tiempo, y ello quizás porque en la propiedad intelectual la creación del autor, sin perder el carácter personal a que hemos aludido, aprovecha necesariamente de la cultura que es patrimonio colectivo de la comunidad toda. Ha de repararse en que el artículo 17 dice que “todo” autor o inventor es propietario “exclusivo”. Sin apegarnos literalmente a las palabras de la norma, entendemos que “toda” clase de obra, invento, descubrimiento, etc. debe quedar amparada por la propiedad intelectual o industrial, y que las exclusiones legales que impiden registrar esa propiedad son

La investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento (art. 75 inc. 19 párrafo primero) y de dictar leyes que protejan la libre creación y circulación de las obras de autor (art. 75 inc. 19 párrafo cuarto), con lo que el panorama anterior del art. 17 se amplía en su dimensión originaria.

La propiedad que la constitución tutela como derecho, y cuyos contenidos de mayor proyección e importancia hemos explicado, es declarada inviolable en el art. 17. Inviolable no significa que es absoluta, ni exenta de función social; significa solamente que ni el estado ni los particulares pueden dañarla, turbarla, desconocerla o desintegrarla. La inviolabilidad se garantiza a través de una serie de prohibiciones:

a) nadie puede ser privado de su propiedad sino mediante sentencia fundada en la

ley (art. 17);

b) la confiscación de bienes queda borrada por siempre del código penal;

c) ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones ni exigir auxilios de ninguna

especie.

La confiscación es el apoderamiento de los bienes de una persona por parte del fisco.

Las limitaciones a la propiedad.

a) Las restricciones administrativas son: ejemplo el apoyo en inmuebles de hilos o cables telefónicos, telegráficos o eléctricos; la prohibición de edificar por debajo de una altura mínima, o sobrepasando una máxima; la obligación de construir respetando un estilo; la prohibición de construir con determinado material; la fijación en los edificios de chapas indicadoras del nombre de las calles; la prohibición de propalar ruidos molestos desde locales comerciales o industriales o de emanar olores nauseabundos o elementos que contaminan el ambiente, etc.

Las restricciones administrativas suelen consistir en obligaciones de “no hacer” o de “dejar hacer”, pero abarca ocasionalmente que impongan una obligación de “hacer” (por ej., construir con determinado material, instalar

bañaderos de hacienda en campos destinados a la ganadería, habilitar una escalera o una rampa en ciertos locales).

b) Las servidumbres administrativa: implican sustracción o desmembración que

afectan la exclusividad de la propiedad en beneficio público. Por eso, y también a diferencia de las restricciones, las servidumbres públicas son indemnizables.

c) La ocupación temporánea es otra forma de limitación que recae sobre bienes y

cosas, e implica el uso y goce de los mismos por parte de la administración pública

en beneficio público, durante cierto tiempo, y con resarcimiento indemnizatorio. La ocupación temporánea ha sido regulada en la actual ley de expropiación 21.499. Las limitaciones “sociales”. Que la función social de la propiedad proporciona base para limitaciones que tomen en cuenta:

a) el derecho al ambiente sano (art. 41);

b) el derecho de los consumidores y usuarios (art. 42) (ver nº 15);

c) los derechos relacionados con el trabajo y la seguridad social (art. 14 bis).

La expropiación

La “expropiaciónes un medio que tiene el gobierno para adquirir un bien de un particular, si éste no se lo quiere transferir al Estado, cuando éste expropia no tiene necesidad de llegar a un acuerdo con el dueño del bien expropiado, incluso puede hacerlo contra la voluntad del dueño. La expropiación requiere de dos condiciones:

a- que una ley del Congreso declare al bien de que se trata afectado a un fin de

utilidad pública

b- que antes de que el dueño de la cosa expropiada sea privado de su propiedad

reciba una indemnización justa que cubra el valor real de la cosa de la que se ve

privado.

Si no hay acuerdo respecto del monto de la indemnización, entre el Estado que expropia y el dueño de la cosa expropiada, éste debe ser fijado por la justicia.

- c) Son expropiables:

los bienes muebles, inmuebles o semovientes;

las universalidades (una empresa, una biblioteca, las maquinarias de una fábrica, etc.);

los lugares históricos;

el espacio aéreo;

el subsuelo, sea sólido o fluido;

los bienes inmateriales (la energía hidráulica, los derechos de autor, etc.);

las iglesias;

los bienes de una embajada extranjera;

las unidades de un inmueble dividido en propiedad horizontal.

LA LIBERTAD DE COMERCIO E INDUSTRIA

Su concepto. La correlación de los arts. 14 y 20 nos permiten agrupar en un mismo rubro los derechos de comerciar, navegar, ejercer industria lícita, trabajar y ejercer profesión.

La regulación constitucional.

Conviene reseñar algunas de las más importantes regulaciones constitucionales en orden a estos derechos; en el texto anterior a la reforma de 1994 encontramos las siguientes pautas, que se mantienen en la remuneración del articulado actual de la constitución:

a) El congreso tiene competencia para reglar el comercio marítimo y terrestre (hoy

también aéreo) con otros estados, y el de las provincias entre sí; o sea, el comercio

internacional e interprovincial. Se trata de la llamada “cláusula comercial” de la constitución: art. 75 inc. 13;

b) El congreso tiene competencia para dictar el código de comercio para todo el

país (art. 75 inc. 12);

c) El congreso tiene competencia para reglamentar la libre navegación de los ríos

interiores y habilitar los puertos que considera convenientes (art. 75 inc. 10) conforme al principio constitucional de la libre navegación de esos mismos ríos (art.

26);

d) El congreso tiene competencia para proveer a la promoción de la industria, y a la

introducción y el establecimiento de otras nuevas (art. 75 inc. 18), en concurrencia con las provincias (art. 125);

e) Ni el congreso ni las provincias pueden afectar la libre circulación territorial de

bienes, productos, vehículos, buques, etc. (arts. 9 a 12);

f) El congreso y las provincias pueden, en ejercicio de su poder impositivo y

conforme al reparto de competencias propio de nuestra federación, incidir en la actividad comercial e industrial;

g) Similar incidencia sobre tal actividad deriva de la competencia del congreso para

regular el trabajo (art. 14, 14 bis y 75 inc. 12);

h) Similar incidencia deriva, asimismo, de la competencia que procede del llamado

poder de policía en razón de higiene, seguridad y moralidad públicas, repartido

entre el estado federal y las provincias;

i) Cuando una provincia adopta medidas locales sobre la actividad comercial e

industrial “interprovincial”, no puede violar las normas que sobre comercio e industria emanen del congreso con carácter de leyes federales o de derecho común

(por ej., el código de comercio).

LA LIBERTAD DE EXPRESION

La libertad de expresión es una manifestación de la libertad de pensamiento

ARTICULO 32: tiene estrecha relación con el derecho de publicar las ideas sin

censuraprevia, reconocido por el artículo 14. Es una forma de la libertad de

por el artículo 14. Es una forma de la libertad de expresión , consiste en la
expresión , consiste en la facultad de todo individuo de manifestar su pensamiento

expresión, consiste en la facultad de todo individuo de manifestar su pensamiento

en forma pública y por los diversos medios de comunicación sin que el Estado

pueda impedir o dificultar su difusión. Se llama censura previa al control por parte

del Estado de un texto o mensaje cualquiera antes de ser dado a publicida d. La

Constitución prohíbe expresamente esa limitación a la libertad. Prohíbe al Congreso

a

reglamentar el derecho de libertad de prensa. Esto no significa que la libertad

 

de prensa sea un derecho absoluto, ya que si se comete un delito por medio de

la prensa, este delito debe ser sancionado por el juez que corresponda.

Así, las alusiones del art. 75 a la investigación y al desarrollo científico y

tecnológico, su difusión y aprovechamiento (inc. 19 párrafo primero); a la

identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras del autor,

el patrimonio.

EL DERECHO DE ENSEÑAR Y APRENDER: LA EDUCACIÓN

Su concepto.

La norma del art. 14 de la constitución histórica consagra brevemente el derecho

de enseñar y aprender.

El art. 75 en su inc. 19 imputa al congreso proveer a la investigación y al desarrollo

científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento (párrafo primero). Le

 

atribuye, además, “sancionar leyes de organización y de base de la educación que

 

consoliden la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales;

que aseguren la responsabilidad indelegable del estado, la participación de la

 

familia y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de

 

oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los

 

principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal; y la autonomía y

 

autarquía de las universidades nacionales”; y “dictar leyes que protejan la identidad

 

y

pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras del autor; el

 

patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales” (párrafos tercero y

 

cuarto).

 

El inc. 17 del mismo art. 75 hace referencia a la educación bilingüe e intercultural

 

para los pueblos indígenas argentinos

Los principios que, deben orientar con justicia a la libertad de enseñanza y a la

educación, dentro de los moldes de la constitución y de los tratados internacionales

con jerarquía constitucional.

a) Los padres tienen derecho a elegir el tipo de enseñanza que prefieren para sus

hijos menores, involucrando la orientación espiritual de la misma, los maestros que

han de impartirla, el lugar (establecimiento o el propio hogar),

etc.;
etc.;

b) Los hijos menores adultos pueden elegir por sí mismos la orientación espiritual

de su propia enseñanza si no comparten la elegida por sus padres;

c
c

) El estado no puede imponer un tipo único de enseñanza obligatoria ni

religiosa ni laica;

d) El estado no puede coartar la iniciativa privada en orden a la apertura y al funcionamiento de establecimientos de enseñanza; e) El estado no puede negar reconocimiento a dichos establecimientos no oficiales, ni a los títulos y certificados que expiden;

f) El estado no puede crear privilegios lesivos de la igualdad a favor de sus establecimientos oficiales de enseñanza, discriminándolos arbitrariamente frente a los privados.

Lo que el art. 75 inc. 19 denomina en su tercer párrafo “la responsabilidad indelegable del estado” apunta, a nuestro criterio, a la que le incumbe para que las pautas educativas y culturales que en orden a la enseñanza establece la constitución se hagan efectivas. Ello abarca desde la sanción de leyes conducentes a tal fin, hasta las medidas a cargo de la administración e, incluso, las acciones positivas que, si bien no aparecen con esa denominación en el inciso comentado, pueden resultar necesarias. Un ejemplo claro es el que surge de la conciliación que el estado debe hacer en la educación pública estatal entre la gratuidad que jamás puede quebrantar y la igualdad para reforzar la gratuidad en favor de los más carenciados, con aportes, becas, subsidios y ayudas materiales de la más variada índole

El derecho a la libertad de enseñanza.

Todo hombre tiene derecho a la libertad de enseñanza. Por libertad de enseñanza entendemos la posible opción por un tipo de educación, por su orientación espiritual e ideológica, por un establecimiento determinado, así como el reconocimiento de esa enseñanza por el estado. El sujeto activo de este derecho es múltiple:

a) Las personas físicas, incluyendo:

a’) los padres respecto de sus hijos menores; a’’) los menores adultos respecto de sí mismos si discrepan con sus padres.

b) La Iglesia Católica y las confesiones religiosas reconocidas;

c) Las asociaciones que se dedican a la enseñanza;

d) Los propietarios sean personas físicas o asociacionesde

establecimientos de enseñanza.

El sujeto pasivo del mismo derecho también es múltiple;

a) El estado, que no puede obligar a recibir un tipo único de enseñanza, ni a

recibirla en lugar o establecimientos determinados;

b) Los padres, que no pueden obligar a sus hijos menores adultos a recibir

una enseñanza espiritual o ideológica que ellos no aceptan;

c) Los particulares, que no pueden obligar a nadie a recibir un tipo de

enseñanza cuya orientación no desea.

EL DERECHO DE LIBRE ASOCIACIÓN

El contenido de la libertad de asociación. La libertad de asociación es un derecho expresamente reconocido por el art. 14 en la fórmula de “asociarse con fines útiles”. El concepto de utilidad ha de interpretarse como referido a fin no dañino para el bien común, es decir, neutro o inofensivo. Este derecho ofrece dos aspectos:

a) En cuanto derecho individual, implica reconocer a las personas físicas la libertad de:

b) a’) formar una asociación; a’’) ingresar a una asociación ya existente; a’’’) no ingresar a una asociación determinada, o no ingresar a ninguna;

c) a’’’’) dejar de pertenecer a una asociación de la que se es socio.

b) En cuanto derecho “de la” asociación, implica reconocerle a ésta un status jurídico y una zona de libertad jurídicamente relevante en la que no se produzcan interferencias arbitrarias del estado.

La norma del art. 14 sobre el derecho de asociarse, y a la del art. 14 bis sobre la organización sindical libre y democrática, otra serie de referencias asociativas. Así:

a) el art. 38 reconoce a los partidos políticos;

b) el art. 42 establece que las autoridades proveerán a la constitución de

asociaciones de consumidores y usuarios;

c) el art. 43, al regular el tipo de amparo previsto en su párrafo segundo, dice que

entre quienes pueden interponerlo se hallan las asociaciones que propendan a los fines que allí se protegen (contra la discriminación; en lo relativo a los derechos que protegen al ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor; y a los derechos de incidencia colectiva en general);

d) el art. 75 inc 17 obliga al congreso a reconocer directa y automáticamente la

personería jurídica de las comunidades de los pueblos aborígenes argentinos.

El derecho de no asociarse. La faz negativa del derecho de libre asociación importa el derecho de no asociarse. En nuestro derecho constitucional, hemos adherido a la afirmación de que ninguna forma de asociación coactiva es constitucional. Como principio, el ingreso a una asociación debe ser voluntario, no pudiendo compelerse a nadie a incorporarse a una asociación determinada, o a una cualquiera entre las varias existentes, sean de derecho privado o de derecho público.

EL DERECHO DE PETICIÓN

El derecho de peticionar a las autoridades consta en el art. 14 de la constitución. Pero “toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición” (art. 22). La petición o solicitud es un derecho que pertenece, como sujeto activo, a los hombres y a las asociaciones. Los hombres lo pueden ejercer individualmente o en grupo. El sujeto pasivo es siempre el estado a través de sus órganos. La petición procede siempre, aunque lo pedido sea improcedente o hasta absurdo. La petición no significa derecho alguno a obtener lo peticionado. Buena parte de nuestra doctrina hasta entiende que ni siquiera significa derecho a obtener respuesta. Si así fuera, podría parecer que sin la obligación estatal de contestar la

petición, el derecho de peticionar se tornara inocuo; sin embargo, la mera petició n siempre importa un canal de comunicación entre comunidad y gobierno, o una forma de expresión de opiniones públicas, o hasta una vía de presiones sobre el poder. Aún así, entendemos que el derecho de petición obliga al órgano requerido a responder, lo que no significa que deba necesariamente hacer lugar a lo pedido. Cuando la petición se radica ante órganos de la administración pública por los administrados, presuponiendo el curso regular de un procedimiento administrativo, entendemos que el órgano requerido debe emanar una resolución acerca de la pretensión incoada en la petición.

EL DERECHO DE REUNIÓN

Su concepto y contenido.

El derecho de reunión no integra el catálogo expreso de los derechos reconocidos, pero sí el expreso.

El derecho de reunión (que por tenerse como implícito se apoya en el art. 33) . En efecto, cuando el art. 22 incrimina como sedición la acción de toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a su nombre, nos quiere significar que, al contrario, se puede realizar una reunión pacífica para fines y por medios distintos a los prohibidos en aquella incriminación.

Las reuniones se clasifican en públicas o privadas. Para distinguir un tipo del otro, no conviene echar mano del lugar donde la reunión se realiza; no siempre una reunión pública se lleva a cabo en lugar público, ni una privada en lugar privado. Mejor es considerar que una reunión reviste carácter público con independencia del sitio donde se efectúacuando está abierta indiscriminadamente al público, o sea, cuando a ella puede asistir cualquiera, bien que algunos lo hagan tal vez mediante invitación especial. Al contrario, una reunión es privada cuando el acceso a ella carece de tal apertura incondicionada. Adoptado este criterio distintivo, decimos que:

a) las reuniones públicas pueden realizarse en lugares públicos abiertos (por ej.:

plazas o calles); en lugares públicos cerrados (por ej.: un templo, un estadio, una sala de espectáculos, etc.); o en lugares privados (por ej.: un domicilio particular, la sede de una asociación, etc.); en tanto:

b) las reuniones privadas tienen normalmente como ámbito un lugar privado,

aunque ocasionalmente pueden efectuarse en un lugar público (por ej.: una confitería). Las reuniones públicas son las que más afectan el interés general, pudiendo incidir en el orden, la moral o la seguridad públicos. Potencialmente, caen bajo jurisdicción del estado con intensidad variable, según sea el fin que se proponen y la índole del lugar de realización. Cuando ese lugar no es privado, parece razonable un cierto

control de la autoridad por motivos de policía, y hasta el permiso previo. Sin embargo, las reuniones en los templos escapan, en principio, a la intervención del estado, tanto como las reuniones privadas.

LA LIBERTAD RELIGIOSA

La libertad religiosa se separa en dos aspectos fundamentales:

a) la libertad de conciencia;

b) la libertad de culto. La primera radica en la intimidad del hombre, y significa el derecho de un hombre frente al estado y a los demás hombres, para que en el fuero interno del primero no se produzcan interferencias coactivas en materia religiosa. Cuando la libertad de conciencia se traslada al fuero externo, se convierte en libertad de culto. (La reglamentación de esta libertad depende de la posición del estado frente a las iglesias o confesiones, según haya una religión oficial, o una religión preferida, o reconocimiento pluralista y equiparado de todas, etc.). Nuestro derecho constitucional reconoce la libertad religiosa. Aun cuando el art. 14 parece enfocar el aspecto “externo” de esa libertad, porque menciona el derecho de profesar libremente el culto, interpretamos que, como base previa a la libertad de cultos, admite implícitamente la libertad de “conciencia”, que por otra parte se apoya en el art. 33.