LAS BIENAVENTURANZAS (Mt 5, 3-12) Todo hombre quiere ser feliz pero, ¿cuántas veces nos hemos sentido infelices?

En las bienaventuranzas Jesús nos presenta una felicidad diferente. CEC 1718 Las bienaventuranzas responden al deseo natural de felicidad. Este deseo es de origen divino: Dios lo ha puesto en el corazón del hombre a fin de atraerlo hacia El, el único que lo puede satisfacer:
Ciertamente todos nosotros queremos vivir felices, y en el género humano no hay nadie que no dé su asentimiento a esta proposición incluso antes de que sea plenamente enunciada. (S. Agustín, mor. eccl. 1, 3, 4).

CEC 1719 Las bienaventuranzas descubren la meta de la existencia humana, el fin último de los actos humanos: Dios nos llama a su propia bienaventuranza. Esta vocación se dirige a cada uno personalmente, pero también al conjunto de la Iglesia, pueblo nuevo de los que han acogido la promesa y viven de ella en la fe. Las Bienaventuranzas son como la introducción, el comienzo del Sermón de la Montaña. Es importante saber que el Sermón de la Montaña es considerado el más grande de los discursos de Jesús, en él se encuentra prácticamente todo lo que a rectitud moral se refiere. Lo encontramos en el evangelio de Lucas (6, 20 - 7, 1) y de Mateo (capítulos 5,6 y 7). Las bienaventuranzas son 8:
1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8.
3 4

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. 5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Luego Jesús se refiere a los que escuchan y les dice:
11

Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. 12 Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.

¿De qué dicha están estos dichosos? A diferencia de la bendición, la bienaventuranza expresa una realidad presente o en plan de realizarse. Los bienaventurados o dichosos son los que ya están viviendo una felicidad, a veces sin saberlo. En la bienaventuranza la primera parte está compuesta entonces por una felicitación de saludo. La segunda por la explicación de este saludo o el “porqué”. Los destinatarios son dichosos porque son parte del Reino que ya ha comenzado, “de ellos es el reino”. Pero también lo son en virtud del porvenir que se abre ante ellos: “porque heredarán la tierra”, “porque serán consolados”. Hay que tener en cuenta que la dicha no se refiere a su condición de pobreza o sufrimiento, es decir, a tener hambre, a sufrir, a estar en guerra, etc… sino a la actitud con la que toman esa condición. La piedad con la que llevan esa condición es lo que marca la diferencia: esa es su dicha. Que un pobre sufra hambre siempre estará mal, el motivo de su dicha es que reconoce que Dios le ama y que un día será saciado de una manera más plena. La dicha no es futura, es presente.

Las bienaventuranzas entonces están bien lejos de los modelos de felicidad de hoy: fama, éxito, dinero, sexo, etc. Gozos pasajeras y dichas vacías. La felicidad de la que nos habla Jesús no elimina el sufrimiento ni la privación, al contrario, habla precisamente de los que son desgraciados para el mundo. BIENAVENTURA NZAS Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. ¿QUÉ QUIERE DECIR?* ¿Alguna vez te han dicho “no te infles”? Los soberbios están inflados de sí mismos; los pobres de espíritu son humildes. El pobre de espíritu tiene temor de Dios y mucha piedad. Son pobres, pero no en el sentido sólo de no tener bienes, sino que en su corazón los bienes no ocupan un lugar privilegiado. PALABRA CLAVE*

HUMILDAD Don: Temor de Dios

Es manso el que vence el mal con el bien. No se irrita ante las contradicciones de la vida y sabe tener paciencia. No violenta a Dios queriendo lo que él desea sino espera con paciencia su voluntad. Acepta el tiempo de Dios y su manera de obrar. Todos sentimos un dolor de pérdida de algo o de alguien. Los que se convierten a Dios son consolados por el Paráclito, el Consolador, Bienaventurados para que esa tristeza sea temporal como lo es los que lloran, su pérdida. porque ellos Los dichosos ya no se gozan con lo que antes serán consolados. gozaban, su gozo es mayor pues han encontrado amor por las cosas eternas, estas son las que no quieren perder; las cosas terrenas ya no les causan dolor. Mi comida está en que haga la voluntad de mi Padre (Jn 4, 34) La justicia designa una actitud del hombre en conformidad con lo que Dios quiere: el deseo ardiente de vivir según la voluntad de Dios. Bienaventurados La manera en que se hará la justicia ya está los que tienen definida, ¿te suenan los “10 mandamientos”?: hambre y sed de justicia con Dios y con el hombre. Sin justicia, porque embargo no se nos pide ser conformes solo ellos serán con la ley sino con todo lo que Jesús nos ha saciados. enseñado, comprendiendo que la justicia es una cualidad de filiación con el otro. Las metáforas hambre y sed quieren decir que desde los esfuerzos humanos tenemos que buscar ser perfectos como el Padre es perfecto.

DOCILIDAD Don: Piedad

LIBERTAD Don: Ciencia

FORTALEZA Don: Fortaleza

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Los misericordiosos harán todo lo que el prójimo necesitado necesite. En este socorro obtienen su recompensa: ser librados de su propia miseria. Dos maneras de practicarla: (1) socorrer todo tipo de miserias “tuve hambre... tuve sed…” y (2) perdonar “la parábola del criado inmisericorde que cobra aún cuando ya había sido perdonado por el Rey”. Si somos perdonados por Dios, ¿cómo no perdonar a otros? Nuestro perdón nace del perdón de Dios. A Dios se le ve con el corazón. Un corazón limpio es un corazón sencillo. Tener coherencia moral, rectitud e integridad. No ser hipócritas pues la hipocresía es tener sucio el corazón y mostrarlo limpio. Porque el corazón es la sede del pensamiento, la voluntad y los sentimientos. De la abundancia del corazón habla la boca (Lc 6, 45) No es lo que entra por la boca lo que hace impuro al hombre, pero lo que sale por la boca es lo que lo hace impuro (Mt 15, 11) Aquí no se refiere a los que tienen un comportamiento pacífico “los tranquilitos”, sino a los que con sus acciones trabajan por la paz, aunque no sean responsables de la guerra. También son los que buscan la equidad, la justicia y el orden en sus relaciones de hoy. También a los que promueven que lo que es bueno crezca. Por otro lado la perfección está en la paz, porque en Dios nada resiste. En este sentido, son pacíficos consigo mismos quienes logran vencer sus propias concupiscencias. Se refiere a los que son perseguidos por mostrarse coherentes con sus convicciones religiosas. De manera más particular aquellos que son discípulos de Jesús. Lo que se busca es la fidelidad a Cristo no la persecución que sufren.

MISERICORDIA Don: Consejo

PUREZA Don: Entendimiento

SABIDURÍA Don: Sabiduría

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

FIDELIDAD Perfección completa, pues vuelve al inicio.

Esta, que no es tomada como bienaventuranza, es dirigida a los presentes, Bienaventurados a los que escuchaban y siguen escuchando seréis cuando os hasta hoy. No es considerada injurien, os bienaventuranza porque está puesta en persigan y digan futuro “seréis” y las bienaventuranzas con mentira toda exponen una felicitación de algo que es clase de mal presente. contra vosotros Igual la explicamos: Los que dicen la verdad por mi causa. usualmente son perseguidos. Jesús dijo esto Alegraos y porque muchos pueden querer gloriarse a regocijaos porque causa de Cristo y cuando son calumniados no vuestra sufren por Cristo sino por su propio ego. recompensa será Es servidor de Cristo el que lo testimonia con grande en los todas sus fuerzas; ese encontrará su cielos. recompensa en la justicia divina, no en la terrena.

TESTIMONIO

* La explicación está inspirada en dos libros del mismo nombre: “El Sermón de la Montaña”, uno de San Agustín y otro del Padre Marcel Dumais. La palabra clave y el orden de los dones es puesta por San Agustín en ese libro. No es invención nuestra :D

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