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Lisa Marie Davis

Resumen
Kyler Nelson y Jordan Hanson habían sido salvados de una vida en las calles por un hombre muy especial, Mason Orrick. Trabajando codo con codo en la compañía de Mason, el deseo construido entre los dos jóvenes, explotó en una noche compartida que terminó en un desastre, pero los años han pasado y la tragedia puede hacer reevaluar lo que es importante. Cuando su mentor es asesinado, Kyler y Jordan descubren que su atracción es tan fuerte como siempre, pero antes de poder pensar en un futuro juntos, necesitan enfrentar la verdad sobre su pasado.

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Capítulo uno
El juicio duró seis semanas y cuatro días. En menos de tres horas, el jurado envió un mensaje anunciando que habían llegado a un veredicto. Si tan rápida deliberación era una buena señal para la defensa o la acusación era imposible de decir con exactitud real. Una multitud de reporteros, afuera de la corte, ofreció una serie de especulaciones sin fin, algunas basadas en argumentos lógicos, otras sólo en la pura especulación, pero Nelson Kyler no estaba interesado en ninguna de ellas. Él quería, necesitaba, escuchar el veredicto real y oró, con la débil fe que aún poseía en que todo se reduciría a una sola palabra. Culpable. De todos los cargos. Culpable. Que el veredicto podría ser cualquier otra cosa era una posibilidad que Kyler no se había permitido considerar a fondo, a pesar de la advertencia del Fiscal del Distrito que, a veces, incluso cuando se enfrentaban con la evidencia innegable, los jurados podrían tomar malas decisiones. Por supuesto, Brent Drake no creía que sucedería en este juicio, había construido cuidadosamente el caso contra Hoyt Harris, pero había emitido la advertencia, sin embargo, sólo para estar en lo cierto de que Kyler no quedaría atrapado con la guardia baja si algo salía mal. Él sabía, a través de sus muchas conversaciones, lo que significaba para Kyler ver a Harris pagar por lo que había hecho, por el delito que había cometido cuando asesinó brutalmente a Mason Orrick a sangre fría.
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Fue un crimen que conmocionó incluso a Drake, que no impresionaba fácilmente después de casi veinticinco años en la Oficina del Fiscal del Distrito. Había conocido a Mason Orrick personalmente, a través de las numerosas organizaciones caritativas con las que Orrick había participado activamente y le había gustado, además de que respetaba al hombre. No fue el único. Toda la ciudad estaba en estado de shock, enfurecida, exigiendo justicia para el hombre que muchos habían considerado como un héroe, Kyler Nelson incluido. Él fue el primero en admitir que él no estaría vivo si Mason Orrick no hubiera intervenido cuando tenía diecisiete años, sacándolo de las calles, recuperándolo para la escuela y sacándolo de un camino que sólo podía terminar mal. Hizo mucho para ayudar a un montón de gente. Su muerte fue totalmente sin sentido. Sólo prométeme que harás lo que sea necesario para conseguir justicia para él, Brent. El Fiscal del Distrito le había asegurado que le daría toda su atención al caso y ahora sentado en la galería, directamente detrás de él, Kyler tuvo que admitir que Brent había cumplido su promesa. Había presentado todas las pruebas para el jurado, pintando un cuadro -que no dejaba dudas- de lo que sucedió la noche que Mason murió, dejando claro que Hoyt Harris era un hombre peligroso, que si fuera puesto en libertad, volvería a matar, porque lo disfrutaba. Cualquiera que pudiera matar a un hombre, como Mason Orrick, con un bate de béisbol era pura maldad en todos los sentidos de la palabra. Que Mason hubiera invitado a Harris a su casa porque creía que estaba, una vez más, para ayudar a alguien que lo necesitaba sólo hizo el crimen aún más repugnante.

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Mason se merecía algo mejor, se merecía vivir más allá de la edad de sesenta y cinco años. Sintiendo el ahora familiar dolor y la culpa, Kyler respiró profundamente, recordándose que no importaba qué, él necesitaba mantener el control. Ceder a su deseo de hacer justicia por sus propias manos sería un insulto a todo lo que Mason había hecho por él y Harris estaba bien vigilado en todo momento, a raíz de las innumerables amenazas de muerte que se habían realizado en el año transcurrido desde que mató a Mason. Kyler sabía que tenía que sentirse culpable por querer que alguien actuara sobre esas amenazas, pero no podía. Quería que Harris sufriera de la manera que Mason lo había hecho antes de morir. La forma en que habían sufrido, durante el último año, aquellos que lo querían y respetaban. Kyler no era el único al que Mason había ayudado durante su vida. Él había sacado a mucha gente del abismo, de vuelta del borde, y durante el año pasado habían expresado su indignación y como Kyler, muchos habían asistido todos los días del juicio como un homenaje a su mentor-salvadoramigo. Fue testimonio de lo que Mason había significado, lo que su vida había representado, y Kyler sabía que Mason estaría encantado de ver cómo su generosidad, bondad y fuerza habían formado parte de la vida de muchos. Pero lo que él hizo por mí... ni de acerca podría acercarme a devolvérselo. Por supuesto, Mason no había querido que le pagaran. Él sólo quería ayudar cuando se encontró con un Kyler de diecisiete años viviendo en las calles y luchando para sobrevivir por cualquier medio necesario, el terror sin fin que sentía oculto bajo el cinismo y la valentía, pero Mason lo caló enseguida. —Tienes dos opciones, chico. Deja que te ayude, o muere aquí fuera. —Puedo cuidar de mí mismo.
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—No parece que estés haciendo un trabajo demasiado bueno en eso. Mason nunca dudó en llegar directamente al corazón del asunto. Él no creía en endulzar la verdad o permitir que la gente se escondiera de la realidad sólo porque la realidad en cuestión no fuera bonita ni agradable. Y Kyler sabía, que en el momento que Mason lo encontró, nada en su vida había sido clasificado como agradable. Expulsado de su casa cuando su madre y su padrastro lo descubrieron en la cama con su novio de entonces, sin tener adónde ir. Ni nadie a quien recurrir. No tenía familia e incluso si la hubiera tenido, no era probable que le hubieran ayudado así que cuando su madre le ofreció seiscientos dólares y un billete de autobús a Nueva York, lo aceptó porque no había otra opción. Seiscientos podría parecer mucho dinero para su madre, pero en Nueva York, era poco más que calderilla. Al cabo de tres semanas, estaba en la ruina, aterrorizado, expulsado del motel barato en el que se había quedado y nadie estaba interesado en dar un trabajo a un chico con apenas dieciséis años de edad, aun cuando dicho chico explicara que había sido un estudiante de nivel A y estrella del baloncesto en otro tiempo. Cuando llegó Pero aprendió rápido. morir. En el momento en que conoció a Mason en un refugio para personas sin hogar, había estado en las calles durante casi un año, estaba cansado, siempre al borde, muy delgado y en busca de un lugar para dormir por la noche. Nunca esperó encontrar a Mason Orrick, trabajando como voluntario en el comedor y con una mirada a Kyler, él sabía con lo que estaba tratando y cuando se sentó en un rincón tranquilo para comer, Mason se sentó junto a él.
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al

mundo

real,

Kyler

no

sabía

nada.

No tenía otra opción, era aprender a sobrevivir por cualquier medio o

—Mire, Señor, sólo quiero un poco de comida y una cama, no un discurso. —No lo consideres un discurso entonces. Llámalo una lección de realidad. —¿Y qué jodidos sabes tú de mi realidad? —Sé que no puedes tener más de diecisiete años y estoy dispuesto a apostar que odias vivir en las calles y no te gusta lo que tienes que hacer para mantenerse con vida y estoy bastante seguro de que, si te dan una oportunidad, podrías hacer algo con tu vida. Una hora más tarde, Mason logró convencerlo para quedarse en el refugio durante dos días más, mientras que él hacia algunos arreglos y cuando regresó exactamente cuarenta y ocho horas más tarde, fiel a su promesa, tenía un trato que ofrecer. Una oportunidad de terminar la escuela secundaria.

Un trabajo en la empresa de publicidad de Mason. Un lugar para vivir. ¿Todo lo que tenía que hacer? Salir de las calles, trabajar duro en la escuela, y tratar de confiar en alguien. —Y ¿qué quieres a cambio? —No es lo que estás pensando, Kyler. —Bueno, ¿entonces qué? —Eres joven. Te mereces una oportunidad. Yo estuve en tu lugar una vez, pero alguien me dio una oportunidad real y ahora puedo hacer lo mismo por tí. Confía en mí cuando te digo que las segundas oportunidades son raras, por lo que serías un tonto por dejar pasar esta oportunidad.

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Escuchando al hombre, se le ocurrió a Kyler que no tenía nada que perder. Estuvo de acuerdo en lo que Mason sugería y se sorprendió cuando se encontró en una espaciosa sala de un apartamento tipo loft en el mismo edificio que albergaba el penthouse de Mason y éste, incluso le contrató un tutor para ayudarle a recuperar el año de la escuela que perdió. Un trabajo en la sala de correo de Orrick Publicidad cinco días a la semana a partir de las dos de la tarde, cuando terminaba la escuela le permitían la oportunidad de ganar dinero honestamente por primera vez en mucho tiempo y poco a poco, al igual que Mason le había dicho que sería, el mundo empezó a tener sentido una vez más. Empezó a sentirse como si tuviera la oportunidad de hacer algo con su vida, de convertirse en alguien del que pudiera estar orgulloso y sabía que nunca sería capaz de dar las gracias a Mason suficientemente por eso. Se enteró, sin embargo, que Mason no esperaba pago y que Kyler no era la primera persona a la que Mason ayudó ni sería la última. Se reunió con varias personas que trabajaban en Publicidad Orrick quienes le dijeron cómo Mason les había sacado cuando estaban en el precipicio y el respeto de Kyler hacia el hombre creció. Con el tiempo, Mason se convirtió en un amigo, una figura paterna, un mentor. Cuando Kyler ganó una beca completa para la Universidad de Nueva York. Lo que le permitía seguir manteniendo parte del tiempo trabajando y posteriormente como interno pagado cuando Kyler decidió especializarse en publicidad y marketing. Mason estaba muy feliz y orgulloso. Ahora, quince años después de que Mason lo sacara del infierno, Mason se había ido, brutalmente asesinado por un monstruo, y la mitad de la empresa de Publicidad Orrick le pertenecía a Kyler. Y la otra mitad.... A Jordan Hanson.

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Kyler no necesita dar vueltas en su asiento para saber que Jordan estaría sentado dos filas detrás de él, tal como lo había hecho a lo largo de todo el juicio. Nada habría mantenido a Jordan alejado del juicio o de escuchar el veredicto, finalmente leído. Al igual que Kyler, le debía la vida que tenía a Mason, y como Kyler, Jordan no había olvidado nunca eso alguna vez y nunca lo haría. Ocho años mayor que Kyler, Jordan había conocido más a Masón, trabajó con él más tiempo, pero nunca había estado preocupado por la tendencia de Mason para tratar, a ambos, como hijos y si le obligaban a ser honesto consigo mismo, Kyler tuvo que admitir que, aparte de Mason, él confiaba en Jordan Hanson más de lo que había confiado en nadie. El problema es que la confianza era lo de menos. Molesto por ese pensamiento extraviado, Kyler se recordó que cualquier cuestión que tuviera con Jordan tenía que quedarse en el pasado. En el año transcurrido desde que Mason murió él y Jordan heredaron la compañía. Jordan pasó la mayor parte de su tiempo en San Francisco, en la creación de la firma de la Costa Oeste, que Mason había establecido poco antes de su muerte, pero ahora, estaba de vuelta en Nueva York y su intención era quedarse. Kyler sabía que podía mudarse a San Francisco, pero confiaba en el equipo que Jordan había puesto en marcha allí y como Jordan, consideró Nueva York su casa. Lo que simplemente quería decir, le gustara o no, era que Jordan y él tendrían que aprender a trabajar el uno con el otro e ignorar no sólo la atracción que existía entre ellos, sino el muy vivo recuerdo de la noche que habían sucumbido ansiosamente a ese deseo. Y a la mañana siguiente, cuando Jordan echó el cerrojo, al hacerlo, rompió el corazón de Kyler. Debería haber sabido mejor, debería haber sabido que Jordan no me quería para nada más allá de una noche y debería considerarme afortunado de al menos conseguir eso.
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Por supuesto, Jordan se había disculpado, había insistido en que tuvo un error de juicio. —Yo no soy gay. Quiero decir, no tengo ningún problema con nadie por eso. Sabes cómo me siento acerca de Mason, y me preocupo por ti, pero... podría ser difícil de creer, teniendo en cuenta lo que pasó entre nosotros, pero no soy gay y lo siento si te hice daño. —Escucha, no puedo decirte cómo vivir tu vida, no puedo decirte lo que siento, pero te puedo decir que mentirte a tí mismo acerca de quién eres te hará miserable. —No estoy mintiéndome a mí mismo. —Está bien. Tal vez no seas gay. Tal vez seas bisexual... —Yo no soy... —Hazte un favor, Jordan. Consigue algo de ayuda, pero no me digas gilipolleces. Me merezco algo mejor. Durante seis meses después de esa noche, él y Jordan se habían evitado uno al otro a toda costa, mientras esquivaba las preguntas de Mason y luego, de forma inesperada y tan injustamente, Mason se había ido y Jordan se dio a la tarea de conseguir la oficina de la Costa Oeste que estaba en marcha y funcionando. Y Kyler había dicho que estaba bien con eso, estaba contento de tener el menor contacto que fuera posible con Jordan. ¿Qué quería de un hombre de casi cuarenta años de edad, que insistía en vivir en la negación? Ni una maldita cosa. Se obligó a pasar por alto la voz que le dijo que estaba mintiendo. La misma voz que le recordaba que había estado enamorado de Jordan Hanson durante años antes de esa noche y a pesar de todo, todavía estaba enamorado de ese hombre.
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Es la prueba de que soy un estúpido. Rastrillando una mano por su pelo, Kyler resistió la tentación de robar una mirada a Jordan, ya que era innecesario y porque probablemente Jordan evitaría cualquier contacto visual. No es que Kyler tuviera que mirar a los ojos de Jordan porque sabía que eran de un increíble avellana-dorado, bordeados de oscuras pestañas y cuando estaba con la guardia baja, esos ojos podían bailar con una serie de sentidas y profundas emociones. Por desgracia, Jordan rara vez se permitía tener la guardia baja. Él había estado cerca de Mason, pero de una manera padre-hijo y se había permitido una vez estar cerca de Kyler, hasta que ellos cruzaron la línea. Cerrando sus propios ojos por un momento, Kyler se permitió, brevemente, darse el gusto en la memoria de lo que Jordan había parecido esa noche con sus hermosos ojos brillantes y su pelo castaño en desorden y sus gruesos labios hinchados por un beso. Jordan era hermoso, no había otra manera de decirlo. Tenía más de 1’82 de estatura, construido con fuertes músculos de dura roca y deliciosamente definido, envueltos en piel dorada, suave y cálida. No tenia la apariencia de un hombre cuya carrera lo mantenía encadenado a un escritorio durante interminables horas. Le recordaba a Kyler a un perfecto modelo masculino de las páginas de la revista GQ. El resplandor de la chimenea los calentaba cuando Jordan se quitó la camisa por sus hombros, lo que permitió finalmente a Kyler ver los abdominales cincelados y los brazos poderosos. Sus largas piernas estaban envueltas en jeans, pero Kyler no tenía ninguna duda de que eran poderosas, tan potentes y hermosas como el resto del hombre que miraba a Kyler tan intensamente y con ardiente deseo en sus ojos, que Kyler no podía trazar un respiro viéndolo. —He querido esto durante tanto tiempo. Con una sonrisa, una sonrisa de verdad que hacía que sus ojos se arrugaran, echó a un lado su camisa y caminó hacia la los brazos de Kyler abiertos para él.
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—Kyler... —Sólo bésame de nuevo, Jordan. Por favor. Déjame saborearte. Movió sus manos ahuecando la cara del hombre de más edad, sintiendo la sombra de la barba de las cinco raspar las palmas de sus manos y eso le encendió más. Café. Estaba claro que lo recordaba. Jordan había sabido, como el café. Rico, cálido y caro café. Parpadeando y llevando a la memoria lejos, maldiciéndose por haberse entregado a él absolutamente, miró hacia arriba cuando la puerta lateral que conducía a la sala se abrió y la tensión se estableció en cada músculo a la vista de Hoyt Harris siendo conducido silenciosamente a la sala. Llevaba un traje de un feo gris y su pelo rubio había sido cortado bastante corto, para darle un aura de respetabilidad, pero sus ojos eran todavía duros y fríos y mezclados con ira y odio. El mismo odio que le había llevado la noche que golpeó a Mason hasta morir. El fiscal lo había pintado como un crimen de odio y había sido más que eso. Las cartas encontradas en el apartamento de Harris habían dejado claro que era un fanático, que odiaba especialmente a los homosexuales y que el asesinato de Mason había sido premeditado. Viendo cómo Harris era llevado a su asiento y observando como eran retiradas las esposas de su muñeca, Kyler se preguntó qué diría Mason sobre su asesino. Conociendo a Mason, él querría que la gente perdonara al bastardo.

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Nunca había sido tan indulgente como Mason y nunca lo sería, y sabía que no era el único que sentía de esa manera. La sala estaba llena de gente que había amado y respetado a Mason Orrick. El abogado de Harris se inclinó para decirle algo y Harris asintió con la cabeza, viéndose bien y tranquilo y Kyler lo odiaba. Por un momento, casi deseaba al hombre muerto, lo que hizo que lo que ocurrió después fuera aún más inquietante y surrealista. Sentado en su asiento, mirando a Harris hablar con su abogado, Kyler no le prestó mucha atención al hombre que caminaba lentamente junto a él, pero más tarde se daría cuenta de que había visto al joven antes. Trent Parker. Otro chico que Mason había estado tratando de enderezar antes de que Harris le matara. No más de diecisiete años. Más tarde, Kyler sería capaz de compararse fácilmente al hombre enojado, pero en silencio el joven que caminaba hacia el frente de la sala y con calma llamó a Harris por su nombre. Cuando el bastardo engreído se volvió y miró, Trent Parker fácilmente sacó una pistola del bolsillo de su chaqueta. Sin dudarlo, disparó su arma en cuatro ocasiones y cada disparo golpeó a Hoyt Harris. Dos balazos en la cabeza, dos disparos en el corazón. Harris estaba muerto antes de que cayera al suelo, mientras que Parker permitió que su arma cayera al suelo. Como la sala estalló en pánico, levantó sus brazos y los llevó directamente sobre su cabeza, permitiendo que tres agentes de policía uniformados le abordaran en el suelo. Hubo chillidos, gritos, policías por todos lados de repente y gente pidiendo ayuda médica, aunque obviamente era demasiado tarde.
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De pie, Kyler miraba todo el despliegue como si estuviera en un sueño que se volvía frío, cuando vio a Harris en el suelo, cubierto de sangre se sintió enfermo a la vista cuando, de pronto, una mano se posó en su brazo y miró para ver a Jordan. —Salgamos de aquí. No necesitas ver esto. Aturdido, Kyler asintió con la cabeza, siguiendo a Jordan desde la sala, necesitando escapar de las imágenes y los sonidos, el olor de la sangre y la culpa persistente que venía con la idea de que ver a Hoyt Harris muerto no le molestaba tanto como debería.

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Capítulo dos
Kyler no dijo mucho en el viaje en taxi de regreso a su apartamento y Jordan no lo presionó. Él sabía que lo que acababan de presenciar fue un shock, apenas podía creérselo y no tenía ninguna duda, de que la vista de Hoyt Harris muriendo era una imagen, que nunca, ni él ni Kyler, serían capaces de sacarla de sus mentes. Para Jordan, era sólo una horrible imagen más para hacer compañía a las que ya ocupaban sus pesadillas, pero estaba apenado por Kyler. Hasta la fecha, Kyler nunca había visto morir a un hombre. El hombre que estaba sentado junto a él ciertamente nunca se había llevado una vida, pero Jordan no podía decir lo mismo. Echando un vistazo a Kyler, que miraba sin rumbo fijo por la ventanilla del taxi cómo las vistas de la conocida ciudad pasaban lentamente, quería decir algo para consolarlo, para tranquilizarlo, pero las palabras no vinieron y Jordan suspiró. Tenía tantas, tantas cosas que quería decir a Kyler, pero no sabía cómo, no sabía por dónde empezar y honestamente, no estaba seguro de que tuviera derecho a decir lo que quería decir después de la forma en que se alejó de su única noche juntos. Él sabía que esa noche había sido más que sexo casual para Kyler. Sabía que Kyler no hacía sexo casual; Kyler había puesto su corazón en la línea esa noche y Jordan lo había rechazado porque era un tonto, porque en ese momento, había estado aún corriendo asustado de quién era realmente. En el año y medio desde aquella noche, había llegado a un acuerdo con un montón de problemas. Se había enfrentado a muchos de sus demonios y, aunque sabía que no estaba completamente curado, podría admitir honestamente que había recorrido un largo camino. Mason se sentiría orgulloso de él, Jordan lo sabía.
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Él realmente deseaba poder hablar con su amigo y mentor y preguntarle ¿y ahora qué? ¿Qué hizo para conseguir lo que quería? Aunque no necesariamente se merecía lo que quería. Te amo, Kyler. Decir eso... parecía bastante simple, pero no era así. A pesar de los progresos que había hecho, no podía evitar preguntarse por qué Kyler lo querría, si Kyler todavía le quería, una vez que la verdad finalmente saliera a la luz gustara o no, Jordan sabía que le pertenecía a Kyler para decirle todo. La decisión será suya entonces, si puede aceptarme o si no. Si no podía, Jordan no sería capaz de echarle la culpa, pero ¡Dios! dolía cuando Kyler Nelson era todo lo que había querido siempre, lo que siempre anhelaba, lo que había soñado durante años. Desde sus veinticinco y los diecisiete de Kyler, cuando Mason los presentó la primera vez, Jordan no vio a Kyler en una forma sexual. Lo único que veía era un niño aterrorizado tratando de parecer más confiado y arrogante de lo que realmente era, pero al igual que Mason, Jordan sabía el resultado. Él sabía que la valentía era una actuación, y no muy convincente, pero llevó un tiempo, convencer a Kyler que la actuación no era necesaria. Que podía confiar en alguien y no lo lamentaría. Un año en las calles había dejado al chico bastante hastiado y darse cuenta y admitir que su madre y su padrastro le habían echado, le hizo recorrer un largo camino en la explicación de por qué fue tan difícil creer que alguien podría realmente preocuparse por él. Si a su familia no le importaba una mierda, ¿por qué sí a alguien más? Jordan sabía lo que era estar frente a esa pregunta, algo que Mason conocía, pero Jordan no compartió los detalles más oscuros con Kyler. Lo único que le dijo al chico fue que él sabía lo que era ser dejado de lado y olvidado. Qué diferente había sido su situación de la de Kyler... era algo que Kyler no necesitaba saber al respecto.
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Hasta ahora. Porque ahora, Kyler no era un niño. No lo había sido durante mucho tiempo. Jordan le había visto crecer, convertirse en un inteligente, maduro, brillante y hermoso hombre con un ingenio afilado, una mente creativa para los negocios, y un deseo real de importar verdaderamente a alguien. Y lo hacía. Sólo que no sabía cuánto. No sabía que Jordan había sido atraído hacia él desde el principio, pero la atracción física real no comenzó hasta que Kyler tenía veinte años y tan increíble como lo había sido en aquel entonces, Jordan tuvo que admitir que era aún más ahora. De hecho, le parecía a Jordan que cada año que pasaba añadía más atractivo a Kyler. Era unos centímetros más bajo que Jordan, con rebelde pelo negro y ojos que eran del más puro tono de verde. Verde esmeralda. Esos ojos y su rápida, sonrisa con hoyuelos habían atormentado los sueños a Jordan durante años, pero más que nunca durante el último año y medio. Desde la noche que él y Kyler hicieron el amor. La luz del fuego les bañaba en un suave calor cuando Kyler se colocó a su lado, finalmente durmiéndose y Jordan se permitió un momento para saborear estar tan cerca del joven. Él era tan condenadamente hermoso. Simplemente perfecto. Sus labios se separaron un poco en el sueño, todavía rojos por la fuerza de sus besos y su pelo negro enredado, pareciendo casi negro azulado por las vacilantes llamas. Incluso ahora, sabiendo que había cometido un error, sabiendo que había cruzado una línea que nunca debería haber cruzado, Jordan no
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podía apartar la mirada, no podía dejar de recorrer el duro y definido pecho, de tabla de lavadero y las estrechas caderas. Kyler estaba construido como un deportista, como el jugador de baloncesto que había sido años atrás, y Jordan quería tocarlo de nuevo, escuchar el sonido de su nombre cuando Kyler se vino en su boca, sentir el cuerpo de Kyler alrededor de él cuando él se vino. Cerrando los ojos, Jordan volvió la espalda a la memoria, sabiendo que ahora no podía dejar que nublara su juicio. Tenía que mantener una mente clara. Incluso si Kyler no se daba cuenta, necesitaba un amigo ahora y Jordan quería ser eso. El resto tenía que esperar hasta que ambos estuvieran listos para un debate largamente postergado. —No tienes que hacer esto. Escuchando la voz de Kyler, sus ojos se abrieron y se volvió a encontrar al otro hombre sin dejar de mirar por la ventana mientras el cielo se abría y una fuerte lluvia empezaba a caer. —¿Hacer qué? —Llevarme a mi casa. Voy a estar bien. —Tal vez. Tal vez podrías utilizar a un amigo. O tal vez yo podría. Kyler volvió hacia él y por un momento, cerró sus ojos. —¿Somos amigos? —Me gusta pensar que lo somos. —Los amigos no... —Se interrumpió y sacudió la cabeza—. No importa. —Escucha, Kyler... —No vamos a hacer esto. Ahora no. Ni nunca.
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—Puedo estar de acuerdo para no ahora, pero no puedo... tenemos que hablar, Kyler. Si no es ahora, más adelante. —Podemos hablar de negocios en la oficina. —No quiero hablar de negocios. —Yo quiero hablar de nosotros, de lo que podemos tener. Kyler no reaccionó a eso. Él sólo miraba por la ventana y Jordan suspiró, sabiendo que esto no iba a ser fácil, pero no esperaba que lo fuera y con toda honestidad, sabía que Kyler tenía todo el derecho a estar enojado con él. Tal vez incluso lo odiaba. ¡Dios! Por favor déjame todavía tener una oportunidad. Volviendo a la ventanilla, mirando la lluvia caer en ondas, mentalmente se preparó para una ardua batalla. Una que podría terminar con él, sin conseguir lo que quería. Si eso fuera así, sólo podía culparse a sí mismo.

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Capítulo Tres
A pesar de su protesta, Jordan insistió en seguirle a su apartamento y Kyler descubrió que no tenía fuerzas para discutir. Estaba cansado, todavía en estado de shock, tratando de ordenar a través de una maraña de emociones, con algunas de las cuales no quería lidiar del todo. Estar tan cerca de Jordan otra vez era desconcertante. Temía que en cualquier momento iba a decir o hacer algo que dejara en claro que aún lo quería, que lo amaba, y eso no sería bueno. Si él y Jordan iban a trabajar juntos, tenía que mantener sus sentimientos bajo control. Quitándose su chaqueta, Kyler la arrojó en el sofá antes de arrancarse la corbata, volviéndose a mirar a Jordan, que estaba mirando por todo el apartamento. —¿Quieres algo de beber? —Sí. ¿Tienes cerveza? —Pillaré alguna. —Siéntate. Agarraré un par. Kyler empezó a protestar, pero luego se encogió de hombros y se hundió en el sofá cuando Jordan desapareció en la cocina. Kyler cerró los ojos y dejó caer la cabeza hacia atrás. Podía sentir el comienzo de un dolor de cabeza construyéndose detrás de sus ojos, lo que significaba que una cerveza probablemente no era una gran idea, pero necesitaba algo para rebajar la tensión. Era obvio que Jordan tenía en mente quedarse por un tiempo y Kyler no tenía ganas de discutir para conseguir que se fuera. Tal vez, a pesar del estado de ánimo en que estaba, necesitaban decir lo que tenían que decir y terminar de una vez por todas, por el bien del negocio. Pero tenerlo aquí...
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Aquí era donde había sucedido todo, su noche juntos, junto a la chimenea, a pocos metros de donde ahora Kyler se sentó. Mason tenía entradas para un partido de baloncesto, pero por negocios le llamaron y, cuando ofreció las entradas a Kyler, felizmente las aceptó. Sabiendo que Jordan era un fan, tenía perfecto sentido pedirle que le acompañara. Él no lo había considerado una cita. No se permitió esperar eso. A pesar de su atracción hacia Jordan, sabía que Jordan no estaba preparado para hacer frente a algunas verdades sobre sí mismo y Kyler no tenía la intención de presionar, esa había sido la última cosa en su mente, aún cuando Jordan regresó a su apartamento después del juego por una trago. Sentados en el sofá, habían hablado durante horas, cómodos el uno con el otro. Y luego Jordan se acercó y sin previo aviso, lo besó, suavemente al principio, casi vacilante. Las dudas se desvanecieron cuando Kyler respondió, enredando la mano en el pelo de Jordan y tirando de él más cerca. —¿Kyler? Salió de sus pensamientos, de los recuerdos que no tenía derecho a satisfacer, levantó la mirada para ver a Jordan de pie junto al sofá, mirándole con ojos curiosos al tiempo que le extendía una cerveza. Tomando la botella, Kyler forzó una sonrisa. —Gracias. Para su alivio, Jordan se sentó en el otro extremo del sofá lejos de él. Kyler estaba agradecido por la distancia física mientras tomaba un sorbo de su cerveza y Jordan hizo lo mismo, cada uno aparentemente sin ganas de romper el silencio. Finalmente, incapaz simplemente de sentarse y escuchar la lluvia salpicando contra el tejado de la casa de piedra rojiza que albergaba su apartamento en el segundo piso, Kyler suspiró. —Lo que pasó hoy... Yo había estado pensando en lo mucho que odiaba a Harris, la forma en que merecía la muerte, y entonces... —Sacudió la cabeza—. Sé que a Mason no le gustaría que me sintiera de esa manera,
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sé que él no hubiera querido que Trent se tomara la justicia por su propia mano, pero tengo que decir, que no estoy triste de que Harris haya muerto y yo sé que eso está mal. —Yo mismo no sufro ninguna angustia , Kyler. Y es natural odiar al hombre. —Sin embargo, Trent... —Es un chico y está en un montón de problemas, pero va a tener un buen abogado. Yo me encargaré de eso. Kyler lo miró. —¿Qué quieres decir con eso? —Creo que Mason lo desearía. Y sé que por estar en problemas... —Sí. Lo mismo digo. —Kyler se inclinó hacia delante y puso la cerveza sobre la mesa de café—. Todo pasó tan condenadamente rápido. Ni siquiera sé cómo se las arregló para obtener y poder pasar un arma de fuego en la sala del tribunal. —Suponía que el cómo no importaba. El hecho era, que Trent Parker lo había hecho, había asesinado al monstruo que se había llevado a un hombre que todos ellos habían amado y admirado y ahora, el pobre chico pagaría por el precio un infierno. Kyler se compadeció de él, lo sentía por el lío que había hecho de su vida y como Jordan, iba a batear a favor del chico. De la forma en que Mason lo había hecho y para tantos otros, incluído Jordan. —Siento mucho que lo vieras. No es una imagen agradable. —No, no puedo decir que lo fuera. —Si quieres hablar de ello... —No hay nada de qué hablar, ¿verdad? —De pie, Kyler cruzó la habitación para mirar por la ventana en la tarde todavía lluviosa—. Lo que vi... Todos en la sala lo vieron. Incluyéndote a ti.
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—Sí. Sí, lo vi, pero yo... Yo he visto cosas así antes. —¿Has visto morir a alguien? —Fue una pregunta morbosa, pero lo preguntó, sin pensar. —Mi padrastro. Volviéndose, Kyler frunció el ceño, pero no se movió de su posición privilegiada junto a la ventana mientras miraba a Jordan rascar la etiqueta de su botella de cerveza. —¿Has visto a tu padrastro morir? —Fue apuñalado. —Lo siento. Yo no sabía... —Yo sé que no y no tienes nada que lamentar. Fue hace mucho tiempo. —Sin embargo, eso tuvo que ser duro. Jordán lo miró entonces y Kyler se sorprendió al ver en los ojos un ardor de emociones, más de lo que Kyler podría comenzar a nombrar y que lo dejó perplejo. —Nunca te he dicho mucho acerca de mi vida, ¿verdad? —No mucho. Me imaginé que eras una persona reservada. —Pero sabía que era más que eso. —Soy reservado, porque... porque no me gusta hablar del pasado, acerca de lo que he visto y lo que he hecho, pero manteniéndote fuera, no abriéndome a ti... estuvo mal de mi parte y quiero que sepas que lo siento. —Jordan, no tienes que pedirme disculpas por nada... —Pero yo sí. Yo... —Sacudió la cabeza, sentado, su cerveza sobre la mesa—. Yo estoy haciendo un lío de esto. Me dije que podía manejar esta situación, que te lo debía decir todo, pero es que... es difícil para mí. Sólo empujar las puertas, abrir las puertas que han estado cerradas durante tanto tiempo.
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Era imposible no percibir su estrés ya que se pasó una mano por el pelo. Kyler quería decir algo reconfortante, pero no sabía qué, porque realmente no sabía lo que estaba mal, ¿por qué Jordan estaba de repente tan molesto y agitado? —Jordan... —¿Te acuerdas cuando me dijiste que tenía que pedir ayuda? —Recuerdo. —Haciendo memoria de las palabras hizo una mueca de dolor—. Mira, yo no tenía derecho a decirte que... —No. Por favor, no te disculpes, Kyler. Por favor. No debes, debido a que tenías razón. —¿La tenía? Para su sorpresa, Jordan sonrió. —Tú la tenías. Muy bien. Y... bueno, cuando me fui al oeste, me hice a la idea de hacerlo, encontrar a alguien con quien pudiera hablar y en realidad encontré un buen médico. Alguien con quien pudiera sentirme cómodo y me hiciera mucho bien. Me obligó a afrontar algunos problemas que dejé pasar por alto durante demasiado tiempo. De pie, respiró. —Es triste que haya tardado tanto en aceptar lo que soy en realidad y estar orgulloso de lo que soy. Quiero decir, hay chicos adolescentes que pueden enfrentarse a la realidad mejor que yo, pero por lo que vale la pena, lo puedo decir ahora, Kyler. —¿Decir qué? —Soy gay. Después de unos cuantos miles de dólares en terapia, puedo admitir que soy gay. —Jordan... —No tienes que decirme lo patético que soy. Lo sé. —Tú no eres patético.
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—Pero yo lo soy. Y yo... ¡Dios! Kyler, hay mucho que necesito decirte, pero antes de hacerlo, antes de entrar en todo eso, quiero que sepas algo más. —¿Qué? —Preguntó Kyler, curioso cuando Jordan sonrió. —Te quiero. —Jordan... —Lo digo en serio, Kyler. Te amo. Lo sé desde hace mucho tiempo y yo necesito que lo sepas ahora. Girando la cabeza, Kyler sabía que debía decir algo, sabía que debía reaccionar, pero no podía pensar, no podía formar un pensamiento racional, o incluso acordarse de respirar. Jordan había dicho que lo amaba. Había admitido que era gay. Todo fue demasiado para comprender, demasiado para procesar todo a la vez, cuando Jordan lo miró claramente tratando de medir su reacción. Debería decirle que lo amo también, porque lo hago. Siempre lo he hecho. —Es muy injusto de mi parte decir eso antes de que te diga el resto. Kyler negó con la cabeza, tratando de concentrarse. —¿El resto? ¿Qué significa eso? —Esto significa que es hora, ha pasado tiempo, para que te diga la verdad sobre mi pasado y después que lo haga, es muy probable que no quieras volver a verme, y mucho menos que quieras que te ame.

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Capítulo Cuatro
Observando las emociones pasar en los ojos de Kyler, Jordan tomó otro aliento, deseando no perder su decisión ahora. Había llegado el momento, le había dicho a Kyler lo que sentía, lo que Jordan sabía que siempre sentiría, pero de alguna manera, esa había sido la parte fácil. Amar a Kyler era... era justo y natural y Jordan se sintió aliviado al haber admitido finalmente lo que sentía. Lo había sostenido en su interior por mucho tiempo, y sin tener en cuenta lo que sucedió cuando toda la verdad finalmente salió a la luz, Jordan sabía que no se arrepentiría de admitir su amor hacia Kyler. Lo único que lamentaba era no haber dicho las palabras antes de ahora. —¿Me amas? ¿De verdad qué..? —El shock de Kyler era evidente y Jordan sonrió. —Realmente lo dije. Te amo. —Jordan... —Yo sé lo que dije, después de nuestra noche juntos, la verdad es que estuve corriendo asustado y no estaba preparado para hacer frente a lo que realmente era, soy o admitir lo quería. —Y ¿qué quieres? —¿Honestamente? Te quiero a ti. Quiero una vida contigo. Quiero trabajar contigo y volver a casa contigo. Quiero ir a dormir sosteniéndote cerca de mí, pero yo no sé si tengo derecho a esas cosas, el derecho a amarte. —¿Por qué?
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—Hay muchas cosas que no sabes de mí. —Y hay muchas cosas que por casualidad conocí y yo... Jordan, yo te he amado... —No lo hagas. —Dio un paso más cerca—. Por favor, por favor, no lo digas. Todavía no, Kyler. Incluso si lo sientes, incluso si realmente sientes de la manera que yo lo hago, no lo digas. No hasta que te diga todo sobre quién soy y las cosas que he hecho, porque tienes derecho a saber todo esto antes de decirme esas palabras. —Sabía lo desesperado que sonaba, con miedo, pero no podía ocultar su miedo cuando Kyler lentamente asentía con la cabeza y Jordan dejó escapar un suspiro. No lo estaba manejando tan bien como lo había esperado, pero al menos lo estaba haciendo. Se enfrentaba el pasado y, al hacerlo, estaba tomando un riesgo. Kyler lo aceptaría o lo rechazaría, pero al menos lo sabría todo, desde el principio hasta el final, ambos lo bueno y lo malo. —Todo lo que quieras decirme, Jordan. Voy a escuchar. —Lo sé. Es sólo que... no es tan fácil. Nadie en mi vida ahora, lo sabe todo. —Mason ¿lo sabía? Él sonrió con tristeza. —Por supuesto. Mason hizo por mí lo que hizo por ti. Él me salvó. —¿De qué? —De las calles. De la cárcel. Sobre todo, me salvó de mí mismo. —¿La prisión? Tragando de nuevo su miedo, su temor de que al final de todo esto iba a ser rechazado, Jordan se obligó a asentir. —Es una historia muy larga y yo... debería volver de nuevo al comienzo para que entiendas. —Jordan...
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—Por favor. Déjame sacarlo. Kyler asintió con la cabeza, la espalda apoyada en la pared junto a la ventana. Jordan tomó aliento que sostuvo durante un largo rato, mientras trataba de recuperar un cierto control sobre sus furiosas emociones. Tenía que hacer esto y tenía que hacerlo sin desmoronarse. Kyler merece saber la verdad y necesita escucharla de mí. Caminando de regreso al sofá, Jordan se sentó de nuevo, mirando hacia el suelo, incapaz de mirar a Kyler por miedo a lo que pudiese ver. —Mi padre nos dejó cuando yo tenía tres años. Nunca estuvo cerca antes de eso. Él y mi madre ni siquiera tenían dieciocho años cuando me tuvieron y en realidad no estaban hechos para ser padres, pero cuando se fue, mi mamá lo llevó bastante mal. —Lo siento. Eso no pudo haber sido fácil para ninguno de vosotros. —En ese momento, no entendía realmente lo que estaba pasando. Yo sabía que mi madre estaba molesta todo el tiempo y después de un tiempo, ella comenzó a salir mucho de noche. Encontraba a un vecino para cuidarme, si había uno cerca, y sino me ponía en la cama y se marchaba a divertirse. —¿Ella te dejaba solo? —Se imaginaba que si yo estaba en la cama, dormido, estaría bien, pero me despertaba muchas veces por la noche y ella no estaba allí. —¡Dios! Jordan, lo siento. No puedo creer que una madre pueda hacer eso. —La mía lo hacía. —Se encogió de hombros, todavía sin levantar la vista—. Yo puse excusas para ella durante un largo tiempo. Quiero decir, me dije a mí mismo que era joven y estaba confusa, pero la verdad, no le preocupaba. —Ella lo demostró mucho después, cuando pasó por alto eso —. Cuando tenía ocho años, llegó a casa una mañana y me dijo que tenía un nuevo novio. Un tipo que había conocido en el restaurante donde
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trabajaba. Su nombre era Walter y dijo que quería casarse y ser una familia y yo no lo podía creer porque sonaba como que tal vez iba a tener una verdadera familia. —Cuando lo conocí, yo... yo era un niño, pero de alguna manera supe de inmediato que el hombre era una mala noticia y sabía que él iba a causar problemas, pero mi mamá no quería escucharlo. Ella dijo que estaba enamorada y no permitiría que un estúpido niño le fastidiara. Inclinándose hacia delante, apoyó los brazos sobre sus rodillas. —Se casó con Walter y me dijo que no iban a establecerse en un lugar de inmediato porque Walter quería que viajáramos con él. —¿Viajar? —Sí. Walter se llamaba a sí mismo un predicador. Tenía una buena actuación. —¿Una actuación? ¿Lo que significa que era una estafa? —Un timo de primera clase, pero la gente se lo tragaba, y él no era uno de esos felices de Dios ama a las personas por sus amables actos. Era todo pesimismo y fatalidad y llenaba de repugnancia a cualquiera que no cayera en línea con sus supuestas creencias. —Un fanático y un timador —dijo Kyler y Jordan asintió. —Un fanático y un timador... Walter era un montón de cosas y ninguna de ellas buena. —Jordan, no tienes que hacerlo si no quieres. Puedo ver que te molesta. —Sí me afecta, pero realmente necesito hacer esto. Alzó la vista entonces, rápidamente, para ver que Kyler no se había movido de su lugar al lado de la ventana, observando. Jordan se dijo que estaba agradecido por la distancia física entre ellos, pero una parte de él deseaba que Kyler estuviera más cerca.
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Desechando el deseo de su mente, se obligó a hablar de nuevo. —No puedo ni siquiera comenzar a calcular la cantidad de dinero que Walter logró estafar a la gente, pero siempre se mantenía en una ciudad hasta que sentía que había conseguido todo lo que podía y luego seguía adelante. —¿Y tu madre estaba de acuerdo con eso? —Era tan buena como Walter a la hora de ejecutar una estafa. —Perfecto. —Tener a un niño como parte de su pequeña familia feliz añadía su atractivo. Yo era un escaparate, supongo que se podría decir así, pero con el tiempo, tuve la edad suficiente para decir lo que pensaba cada vez más y cuando lo hice, Walter me lo hizo saber malditamente bien y se aseguro de que yo lo lamentara. —Él era abusivo. —Fue una declaración, no una pregunta, pero Jordan asintió con la cabeza. —En muchos sentidos, y mi madre... bueno, no estaba por molestar a Walter para defenderme mí, así que ella sólo más o menos lo ignoraba. —Ella le permitió... —Hacer lo que él quería. Y así lo hizo. Y luchar... y volver a luchar sólo lo hacía enojarse. —Jordan... —Lo odiaba. Odiaba cada segundo... —Cerró los ojos, expulsando una respiración muy necesaria—. Pero mi mamá no era ningún tipo de ayuda y no siempre podía pararle de hacer lo que quisiera y me hacía sentir enfermo, cuando me tocaba... Yo lo odiaba y luego tenía que sentarme y escucharlo mentir a la gente... —Por un momento, parecía como si los recuerdos estuvieran a punto de asfixiarle. No podía escapar de las emociones, la repugnancia, se sintió perdido en el pasado, hasta que dos manos se envolvieron gentilmente alrededor de las suyas y miró hacia arriba para encontrar a Kyler sentado en la mesa de café, tan cerca que sus rodillas se rozaban juntas—. Kyler...
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—Te quiero. —No... —Sé que tu no crees que voy a ser capaz de decir eso cuando hayas terminado de decirme lo que necesitas decirme, pero confía en mí cuando digo que yo te he amado durante demasiado tiempo para detenerme ahora. —Él sonrió a pesar de las lágrimas en sus ojos—. Y ahora que sé que sucede que me amas de nuevo... bueno, me temo que te encontrarás con una sorpresa si crees que voy a desaparecer fácilmente. —Yo no te merezco. Soy un desastre. Si te alejas... —Ya basta de eso. Ahora estoy aquí y no voy a ninguna parte. Jordan miró las manos, entrelazadas y suspiró incapaz de negarse a sí mismo que estar cerca de Kyler se sentía bien. Casi podía perderse con tan sólo estar cerca de él, cuando se sentaron en silencio por un momento, el único sonido era de la lluvia golpeando contra el techo y truenos rodando sin descanso en la distancia. —Continué durante años. Hasta que tenía catorce. —¿Qué pasó entonces? ¿Tu madre finalmente lo dejó? —No. Él vino detrás de mí una noche y yo... yo no podía dejar que sucediera de nuevo. No podía soportar estar cerca de él y yo... —Levantó los ojos hacia Kyler, su corazón acelerándose—. Luché con él, más duro que nunca y sólo lo hizo enojar. Más enfadado de lo que había visto nunca... Yo corrí a la cocina y yo...

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—Jordan... —Me las arreglé para conseguir un cuchillo y lo usé. Lo utilicé para apuñalarlo en el pecho. —¿Quieres decir que..? —Lo maté. Yo maté a mi padrastro.

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Capítulo Cinco
—Jordan... —No fue planeado. Quiero decir, no decidí matarlo, sólo quería que se detuviera. —Está bien. Entiendo. Yo realmente... Pero Jordan sacudió la cabeza. —Lo maté, Kyler. Yo le apuñalé en el pecho y... —Cerró los ojos de repente—. Todavía puedo ver y oler la sangre... puedo escuchar la forma en que sonaba, cuando cayó al suelo y... —Tú te estabas defendiendo. —Lo maté... —Jordan, mírame, por favor. —Kyler mantuvo su voz en calma, guardando sus propias emociones bajo control, una tarea que no logró fácilmente cuando pensaba en la pesadilla que Jordan había sufrido a manos de un hijo de puta realmente retorcido y una despreocupada madre. Poco a poco, Jordan abrió los ojos y lo miró y Kyler suavemente le apretó las manos que aún sostenía—. Me siento muy mal por todo lo que tu padrastro te hizo, y odio que tu madre le dejara hacer todas esas cosas, porque tú eras solo un niño y ella debería haberte defendido. Debería haber cuidado de ti pero no lo hizo, por lo que tu tenías que cuidarte a ti mismo. —Mi madre no lo vio así. —¿Qué quieres decir? —Llamó a la policía y les dijo que asesiné a Walter. —¿Les dijiste la verdad?

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—Sí. No fue fácil, pero yo les dije todo y uno de los detectives empujó a mi madre, hasta que finalmente admitió que todo lo que dije era verdad. —¿Qué pasó? —Tuve que ir ante un juez. Me trataron como un delincuente juvenil. Mi madre renunció a sus derechos, que no le preocupaban en ese momento, y me enviaron a un centro de detención del estado, un reformatorio, donde se suponía que debía permanecer hasta que tuviera dieciocho años. Jordan hizo una pausa, tomando varias respiraciones profundas y Kyler no lo presionó. Sabía lo difícil que esto tuvo que ser y lo odiaba. Se había preguntado por qué Jordan era tan reacio a hablar de su pasado, pero nunca había imaginado algo tan trágico y tan injusto. Kyler había creído que su madre y padre eran horribles cuando lo expulsaron, pero la madre de Jordan era peor. Ella no era mejor que el hombre al que había permitido hacer daño a su hijo y Kyler la odiaba. —No me quedé en el centro de detención más de un mes. —¿Te fuiste? —Tuve que hacerlo. Yo... el lugar era horrible. Y... había gente allí como mi padrastro. —¿Qué hiciste? —Corrí. Estaba en algún lugar en el estado de Nueva York y corrí y llegué a la ciudad, donde viví en la calle por un tiempo. —Y yo sé lo que es eso —le susurró Kyler. —No es una vida fácil, pero... al menos sentía como si tuviera algún tipo de control, incluso si no lo tenía. —Lo siento, Jordan. Ni siquiera sé qué decir, por otro lado siento tanto que tuvieras que sufrir de la forma en que lo hiciste. Siento que tu
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madre te fallara y... —Negó con la cabeza—. Pero me alegro de que confiaras suficientemente en mí como para decírmelo. —Sabía que era un gran paso, sabía que compartir su historia había sido difícil para Jordan, pero sabiéndolo, ahora entendía más al hombre del que se había enamorado y probaría a Jordan que el conocimiento de la verdad no iba y nunca iría a cambiar sus sentimientos. —No tienes que estar triste. Sólo necesitaba que lo supieras. —Me alegro de saberlo. —Nadie más lo sabe. Sólo Mason. Porque él me ayudó. —¿Te encontró en un albergue? Jordan sonrió. —Sí. Lo mismo que tú. Y me derrumbé y le dije todo. Salió y contrató a un abogado que realmente bateó por mí. Se las arregló para que Mason fuera mi tutor y a causa de que yo era muy joven cuando... cuando maté a Walter, los registros fueron sellados cuando me convertí en adulto, por lo que era como hacer borrón y cuenta nueva. —Bien. Estoy agradecido a que Mason pudiera hacer eso. —Trató de conseguirme que fuera a ver a un terapeuta, Kyler. Quiero que lo sepas. —Jordan... —Pero me resistí. Me negué. Me insistió en que yo estaba bien, que no tenía necesidad de hablar. Yo sólo quería olvidar. —No es tan fácil de olvidar lo malo. —A veces, no es posible. No lo fue para mí. De pie, Jordan se alejó de su toque, caminando por la habitación para mirar por la ventana. Kyler se obligó a quedarse donde estaba, para no ir tras él. Si Jordan quería, necesitaba, algo de espacio, lo respetaría. Y cuando sea el momento adecuado, yo le mostraré cuánto le amo.
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—Ahora sé que yo debería haber escuchado a Mason. Debería haber hablado con alguien hace algunos años, pero no lo hice. Acabo de ordenar todo mi interior y yo... Traté de esforzarme por vivir en las sombras, y eso significaba negar cosas que eran bastante obvias. —¿Al igual que tu sexualidad? —Sí. Yo lo negaba durante mucho tiempo, como tú sabes. —¿Lo sabía Mason? —Él nunca me enfrentó al respecto, pero conociendo a Mason, estoy seguro de que lo sabía. —¿Qué pasa con las relaciones, Jordan? Una media sonrisa cuando se volvió desde la ventana, se encogió de hombros. —Salí con algunas mujeres. Lo intenté, tener una relación real, pero nunca pude realmente bajar la guardia y más de una mujer me acusó de ser emocionalmente reprimido. Y unas pocas me lo sugirieron amablemente. —¿Qué pasa con los hombres? —No hice caso de la atracción. No puedo explicarlo, pero me daba miedo. Y teniendo en cuenta mi pasado, no sabía si estar con un hombre me era posible. —Pero... —Sí. Nosotros lo hicimos. Y esa fue la primera vez que me dejé llevar sobre lo que sentía. —Jordan... —Y, como tú sabes, me entró el pánico y salí corriendo y me siento muy mal por eso.

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—Deja de pedir perdón por ello. Yo lo entiendo ahora. Yo solo... No tenía ni idea... —Apenas podía envolver su mente alrededor de él mientras permanecía de pie—. Ojalá me lo hubieras dicho entonces. —Ojalá lo hubiera hecho. Pero necesitaba tener algo de perspectiva en primer lugar. —¿Y la tienes? —Como he dicho, seguí tu consejo sobre obtener ayuda. —Me gustaría poder haber estado allí para ti. —Tuve que tomar esas medidas por mí mismo. Y finalmente lo hice. No soy perfecto, pero me he enfrentado al pasado. Creo que todavía tengo mucho trabajo que hacer, pero ahora sé que yo no quiero correr nunca más y no quiero negarme a mí mismo lo que quiero. —¿Y tú me quieres? —Sonrió cuando le preguntó y Jordan le devolvió la sonrisa. —Te amo. Me gustaría poder habértelo dicho antes... —Lo estás diciendo ahora. Y lo estoy diciendo de nuevo, Jordan. —Kyler... —Te amo. Nada de lo que me has dicho ha cambiado eso. —Mi pasado es... —Sólo eso. Tu pasado. Yo tengo uno, también. —Yo lo sé. Pero tú nunca mataste a nadie. Sacudiendo la cabeza, Kyler cruzó la habitación y se detuvo cuando unos pocos pasos se interponían entre ellos. Quería alcanzar a Jordan, pero se contuvo.

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—¿De verdad crees que podría juzgarte por eso? Tú te estabas defendiendo. —Hay gente que podría no verlo de esa manera. —Me importa un carajo lo que algunos puedan pensar. —Kyler, acabo de lanzar todo esto hacia ti. Tal vez deberías tomarte algún tiempo y pensar en ello y luego decidir si realmente quieres estar conmigo a pesar de todo. —No necesito tiempo. ¡Dios! Ha pasado suficiente tiempo. ¿Por qué deberíamos esperar un minuto más? Jordan suspiró y se apartó de la pared. —Sólo quiero estar seguro. No quiero que termines lamentando estar involucrado conmigo. —¿Lamentas nuestra noche juntos? —¡Dios, no! —¿Y eras sincero cuando me dijiste que me amas? —Sí. Sí, por supuesto, lo dije en serio. —Entonces ... ¿cuál es el problema? —Kyler sonrió, tendiéndole una mano. —Kyler... —Has llegado tan lejos, Jordan. No te detengas ahora. Miró la mano extendida de Kyler y luego, lentamente, le alcanzó, tomando la mano de Kyler en la suya. Kyler liberó un aliento que no se había dado cuenta que estaba conteniendo. —¿No más huir? —Preguntó Kyler cuando sus ojos se encontraron y se mantuvieron. Jordan asintió con la cabeza. —No más huir. Te lo juro. Estoy justo donde quiero estar.
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Capítulo Seis
Dejando que Kyler tirara de él más cerca, Jordan suspiró, levantando los brazos y poniendo sus manos en la cintura de Kyler, tomando un momento para saborear el simple hecho de estar tan cerca del hombre que amaba. El hombre que podría haber perdido con tanta facilidad. Sabía que había llevado realmente a Kyler a través del infierno, empujándole lejos como lo hizo y a pesar de lo dicho a Kyler, Jordan se juró a sí mismo que iba a encontrar una manera de compensarle por ello. Haría esto bien, y haría feliz a Kyler. Kyler merecía eso más que nadie que Jordan hubiera conocido y quería decirle eso ahora, decirle otra vez lo mucho que lo amaba, pero mirando a sus ojos sorprendentes, ojos esmeralda, Jordan perdió todos los trenes de pensamiento. Todo lo que podía hacer era sentir. —¿Estás listo para esto, Jordan? Si quieres esperar... —Creo que hemos esperado el tiempo suficiente. Y quiero esto. Te quiero a ti. —Soy todo tuyo. Sonriendo, acercó a Kyler a él, deslizando sus manos para bloquear la espalda cuando Kyler presionó con entusiasmo en su contra. Jordan bajó su boca para capturar los labios que había perseguido en sus sueños en un beso provocativo. Gimiendo, Jordan profundizó el beso, hundiendo su lengua en la boca de Kyler, deslizando sus manos más abajo, presionando a Kyler contra él hasta que pudo sentir el calor de sus erecciones combinadas a través de sus pantalones. Podía sentir el deseo construyéndose, cada nervio se sentía electrizado y en el borde y quería más. Al mismo tiempo, sin embargo, quería tomarse su tiempo, sin romper el beso mientras empujaba a Kyler contra la pared.
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Sonriendo mientras Kyler susurraba su nombre, Jordan rompió el beso, arrastrando sus labios en el cuello de Kyler, moviendo las manos entre ellos, la lengua y los dientes provocando a la sensible piel debajo de la oreja de Kyler incluso cuando él empezó a desabotonar la camisa de su amante. —Jordan... Levantó su cabeza, la preocupación en sus ojos. —¿Demasiado rápido? —¿Estás bromeando? Quiero que te desnudes ahora. Y ese es el problema. —¿En serio? Suenas un poco impaciente. —¿Vas a burlarte de mí? —Tal vez. Kyler sonrió, la sonrisa que Jordan quería ver todos los días para el resto de su vida. Su corazón pateó, a sabiendas de que podría tener lo que él quería, y Kyler quería lo mismo. Por difícil que fuera creerlo, tanto como había temido que no iba a pasar, él y Kyler estaban juntos y Kyler lo amaba, a pesar de todo. Era su sueño hecho realidad y no iba a dejarlo ir. —¿Jordan? ¿Todo bien? —Perfecto. Pero tienes razón. Creo que ambos estamos demasiado vestidos. —Deberíamos hacer algo al respecto. Sonriendo, Kyler rápidamente se desabrochó la camisa, quitándosela. El aliento de Jordan le enganchó mientras sus ojos recorrían ávidamente el duro pecho, el vientre plano, la piel dorada que, aparentemente, rogaba ser tocada.
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¡Dios! Eres más hermoso de lo que yo recordaba. —El resto. Quítate el resto. —Exigente. Por suerte para ti, eso me gusta. Jordan dio un paso atrás, permitiéndole más espacio cuando se desabrochó el pantalón, empujándolo hacia debajo de sus caderas, reuniéndose en los pies antes de que lo pateara a un lado. Jordan sintió el deseo renovado precipitarse hacia él, calentando su sangre como lava a la vista de la tensa erección de Kyler. Yo estaba equivocado. Él es más que bello. Con el pelo revuelto, los labios hinchados, la piel enrojecida, el pecho subía y bajaba con cada respiración profunda, era un espectáculo para la vista y Jordan estaba hipnotizado mirándolo. Kyler sonrió, inclinando levemente la cabeza mientras miraba a Jordan que le observaba. —Dios, me encanta la forma en que me miras. —¿Y cómo te estoy mirando? —Como si quisieras devorarme. —Tendrías razón en eso. —Él se acercó, pero Kyler le tendió la mano, moviendo la cabeza. —Me gustaría señalar, señor, que usted todavía está vestido y eso no parece justo. —¿Estás diciendo que quieres que me desnude? —Sonrió Jordan, disfrutando de sus burlas, sabiendo que era otra señal de que se sentían cómodos juntos, a gusto con lo que sentían. Con una sonrisa que sólo podía ser descrita como astuta, Kyler se deslizó junto a él y Jordán se volvió a ver al joven caminar por la habitación, echando una mirada sobre su hombro justo antes de que casualmente se hundiera en el sofá, tumbándose con la cabeza contra un
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cojín, un pie en el suelo, la otra pierna lanzada sobre la parte de atrás del sofá. Estaba esencialmente con las piernas abiertas, su polla encrestada, la carne tensa, las venas azules destacándose claramente por debajo de la piel pálida. La boca de Jordan se sintió repentinamente seca al ver a Kyler viajar una mano por su pecho, sobre su estómago, para envolverse suavemente alrededor de su miembro. —Kyler... —Estoy desnudo y listo para divertirte, Jordan. —Puedo ver eso. —¿ Así que por qué no pones tu culo caliente y desnudo y vienes aquí a jugar conmigo? Conociendo una invitación cuando la oía, Jordan caminó hasta el borde del sofá donde se detuvo, sin romper el contacto visual con Kyler mientras lentamente se desabrochaba su camisa, resistiéndose a su deseo de rasgar la maldita cosa. Si Kyler quería provocación, Jordan con mucho gusto lo iba a provocar. —Me doy cuenta de que voy a tener mis manos llenas contigo, Kyler. —¿Habría de ser de otra manera? —Nunca en tu vida —aseguró Jordán mientras empujaba la camisa de sus hombros, las manos moviéndose a su cinturón, donde se detuvo por un momento—. Podría ser una mala idea alimentar a propósito tu ego, pero tengo que decir que tú parecías malditamente bueno. —Realmente no podía creer lo que se había negado a sí mismo durante tanto tiempo. Fue más allá de una locura y él lo sabía, cuando Kyler sonrió, la mano moviéndose lentamente arriba y abajo de su polla, sin utilizar la fuerza suficiente para
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liberar su deseo, pero lo suficiente como para añadir lascivia a la imagen que él hacía. —¿Qué hago ahora? —Como si yo tuviera que preguntar. —Me gusta escuchar lo que dices. La admisión le hizo sonreír de nuevo, cuando se apresuró a deshacerse de sus pantalones, con un suspiro de alivio cuando su deseosa e hinchada polla fue finalmente liberada de sus confines. Vio cómo los ojos de Kyler se movían sobre él poco a poco, el calor de su mirada casi tangible, como un contacto físico. Sintió su polla sacudir en reacción lo que hizo sonreír a Kyler. —Jordan... —¿Sí, Kyler? Suspiró casi dramáticamente. —¿Vas a hacerme rogar? Riendo, Jordan negó con la cabeza. —En otra ocasión, podría, porque eso suena como un montón de diversión, pero en este momento, no tengo la fuerza para hacerte rogar. —¿Y eso por qué es? —Quiero demasiado jugar este juego. —Gracias a Dios. Caminando hacia el sofá donde Kyler aún descansaba, Jordan hundió sus rodillas, inclinado sobre Kyler, tomando un momento para llevar una mano por su cabello, disfrutando la forma de las hebras de seda envueltas alrededor de sus dedos, suaves y provocativas. —Bromas aparte, te amo, Jordan.
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—Te amo, también. Nunca voy a creer que te merezca, pero te amo. —Te mereces mucho más de lo que crees y de algun modo, de alguna manera, te juro que voy a encontrar una forma de hacer que lo creas. Sin tener ninguna duda de que Kyler realmente cumpliría esa promesa, Jordan se inclinó hacia delante y lo besó, con una mano aún en el pelo cuando la otra se movía por su pecho, los dedos rozando suavemente sobre su tetilla izquierda, dibujando un jadeo al contacto. Atrapados en la pasión, con la necesidad de un estruendo, Jordan besó con entusiasmo su camino hacia el cuello de Kyler, en su pecho, los labios siguiendo el camino de sus manos. —Jordan... Sonrió contra la piel caliente cuando Kyler enredaba una mano en su cabello, jadeos y susurros animándolo, alimentando su deseo. Raspando sus dientes sobre un pezón, lo lamió por completo, arrancando otro grito de Kyler cuando su espalda se arqueó de nuevo y Jordan trasladó la mano más abajo, para descansar en el estómago surcado de Kyler, los dedos suavemente provocando en la piel cálida. —He pasado un año y medio obsesionado por el recuerdo de esto. — Jordan levantó la cabeza para investigar en los verdes ojos llenos de deseo de Kyler—. ¿Tienes idea de cuán desesperadamente te quiero? ¿De tal manera que quiero tomar mi tiempo y saborear cada maldita pulgada de ti? ¿Tienes alguna idea de cómo muchas noches me he despertado tan mal que dolía, gritando tu nombre y odiándome, porque no estabas allí? —Yo... yo estoy aquí ahora y yo... ¡Dios! Jordan, ha sido una locura querer esto de nuevo... —Querer ¿qué? Dime lo que quieres, Kyler. Déjame escuchar lo que dices. —Tú... tu tocándome... —¿Cómo? Dime lo que quieres.
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Kyler gimió. —Creí que habías dicho no me ibas hacer rogar en esta ocasión. —Oh, no tienes que rogar, pero quiero que me lo digas. Por favor... —Su mano avanzó más abajo y Kyler se estremeció con anticipación. —Quiero que tu… todo de ti... —Kyler... —Maldición... chúpame, Jordan. Por favor. ¡Maldita sea! Riendo, disfrutando del conocimiento, el asombroso conocimiento de que este hermoso hombre lo quería, Jordan no pudo resistirse a darle lo que quería. Yo lo quiero, también. —Puesto que me lo pediste tan amablemente... Envolviendo una mano alrededor de la base de la tensa polla de Kyler, él bajó su boca, tomando la abultada cabeza suavemente entre los labios, agitando lentamente la lengua cuando Kyler lo llamó por su nombre en un grito ahogado. Tarareando, poco a poco, burlándose, abrió la boca más ampliamente, tomando más en su boca; saboreando la sensación y el gusto cuando Kyler se agachó para enredar una mano en su pelo. —¡Dios... Jordan..! Sonriendo de nuevo, Jordan retiró su boca y Kyler medio gimoteó, pero quedó sin aliento otra vez cuando Jordan cambió de posición para lamer lentamente la parte inferior, mientras masajeaba con cuidado sus bolas en una mano, antes de volver la atención a ellas ansiosamente. Intentando empujar a Kyler hasta el borde, lamió y chupó y provocó hasta que Kyler le llamó por su nombre otra vez. Jordan de nuevo lentamente lamió la polla encrespada, antes de tomar el tenso eje profundamente en su boca.

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Permitiendo que el cuerpo de Kyler dictara sus acciones, prestó atención a cada suspiro, cada arco, chupando y lamiendo hasta que la voz estrangulada de Kyler le llamaba. —Jordan... Estoy a punto de... de... Sus palabras se desvanecieron en un grito mudo cuando Kyler se vino, la mano todavía enredada en el pelo de Jordan, su cuerpo se convulsionaba en el placer. Fue el espectáculo más increíble que Jordan hubiera visto en su vida.

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Capítulo Siete
—DIOS... —Disfrutamos de eso, ¿verdad? Al abrir los ojos, Kyler sonrió al encontrar a Jordan inclinado sobre él, las mejillas encendidas, los labios llenos de un tono maravilloso de color rojo mientras que el deseo bailaba animadamente en su dorada mirada. —Creo que el orgasmo sacudiendo la tierra es una buena indicación de que lo disfruté. Jordan se encogió de hombros, dejando caer un beso en los labios que no fue suficiente para Kyler, que se sentó, enlazando ambos brazos alrededor del cuello de Jordan. ¿Cómo sobrevivimos sin esto durante tanto tiempo? —Tú sabes, resulta que tengo una enorme cama en la otra habitación... —¿Es así? —Y creo que te debo un orgasmo destrozando la tierra —Kyler bromeó con una sonrisa en su cara. —Bueno, supongo que una buena acción merece otra. —Y otra y otra... Jordan abrió la boca para responder, pero Kyler tomó la oportunidad de inclinarse para un beso, deslizando fácilmente su lengua en la boca de Jordan, saboreándose a sí mismo allí y eso renovó su deseo. Sabía que nunca podría conseguir bastante de esto, nunca lo suficiente de Jordan. Era adicto por completo a este hombre y lo que significaba estar en sus brazos. Deslizándose del sofá cuando Jordan se puso en pie, Kyler no rompió el beso, sus manos vagando hacia abajo de la espalda de Jordan para agarrar su culo posesivamente.
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—Kyler... —¿Habitación? —Ahora. Fundiéndose en otro beso, se tambaleó hacia atrás, casi tropezándose dos veces, antes de que se tambalearan en el dormitorio y Kyler les acercara a la cama. Brazos. las piernas enredadas, cayeron juntos sobre la colcha verde oscuro. Jordan rodó sobre su espalda y se sentó a horcajadas de Kyler, sentado arriba sonrió hacia el hombre atrapado debajo de él. Dios, es perfecto. Nunca he visto algo más hermoso. Sonriendo, cuando las manos de Jordan se posaron sobre su cintura, Kyler cepilló el pelo de la cara de su amante, los dedos acariciando su mejilla con ternura. —Estás muy serio de repente. —Sólo pensando. —Ahora no es el momento para una profunda reflexión. —Sonrió y Kyler sonrió abiertamente y sacudió la cabeza. —Estaba pensando que yo... yo nunca pensé que tendría esto de nuevo contigo. —Lo siento, he hecho esto tan difícil... —No lo sientas. Sólo sé que no planeo dejarte ir. —¿Me lo prometes? En respuesta, Kyler se inclinó y le dio un beso, largo y duro, vertiendo todo lo que sentía en el beso, sin reservarse nada. Gimiendo al sentir el contacto de las manos fuertes de Jordan moviéndose
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en su espalda de nuevo, Kyler rompió el beso, decidiendo dar a sus labios otro uso. —Kyler... —Devuélvemelo. Oyó a Jordan reír, y luego suspiró, cuando sus labios provocaron sobre sus pezones mientras sus manos se movían más abajo y besó a su manera el perfecto pecho de su amante. El cuerpo de Jordan era increíble. Cada centímetro de él era glorioso, los duros y calientes músculos, la piel suave. Adoraba los pequeños jadeos y los gemidos que le dijeron que Jordan estaba disfrutando lo que estaba haciendo mucho más de lo que a Kyler le gustaba hacerlo. Moviéndose más abajo, Kyler se tomó su tiempo para besar el estómago de Jordan, mordiendo y lamiendo cuando Jordan suspiró su nombre. —Así que tantas, tantas cosas que quiero hacerte... —Kyler... —Pero por ahora... —Levantó la cabeza—. Dime lo que quieres. — Quería tomar las cosas tan rápido o tan lento como fuera más cómodo para Jordan, pero Jordan se limitó a sonreír. —Lo que sea. Todo. —Jordan... Levantó una mano, pasando los dedos por el cabello de Kyler. —Sé lo que estás pensando. Sé que estás preocupado, pero no tiene que ser así. —¿Estás seguro? ¿Hay algo que no debería hacer? —Bueno, no deberías haber dejado lo que estabas haciendo. —¿Ahora quién suena impaciente?
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—Eso es porque estoy impaciente —admitió Jordan con una sonrisa. Kyler le devolvió la sonrisa, antes de besarle de nuevo y cuando sus lenguas se encontraron en un familiar, pero erótico baile, se desvaneció todo pensamiento. Sólo podía concentrarse en su deseo y su anhelo de complacer al hombre que amaba, el hombre que sabía que nunca estaría sin él, de nuevo. —Me encanta tocarte... —Dios, Kyler... Se movió hasta que se puso de rodillas entre las piernas de Jordan y miró hacia arriba para sonreír de nuevo a esos notables ojos dorados. Podría perderme en esos ojos. Mirando hacia abajo, se tomó un momento para admirar abiertamente la enhiesta polla, su mano extendida para envolverla suavemente alrededor de la base. El silbido de Jordan y el arqueamiento de su espalda, le dijeron a Kyler todo lo que necesitaba saber. Inclinándose, le lamió la parte inferior del eje, provocando a Jordan de la misma manera que Jordan le había provocado a él, disfrutando cada momento de ello. —Kyler... En respuesta, Kyler repitió la acción, poco a poco, antes de bañar las bolas de Jordan con su lengua, la mano todavía sosteniendo su pene, subiendo y bajando a un ritmo pausado que tenía a Jordan jadeando angustiosamente, los dedos enredándose en su pelo. —Sé lo que quiero, Jordan. —¿Volverme loco? —Bueno, sí. Pero lo que realmente quiero es lo que hicimos la última vez.
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Tomó un poco de obvio esfuerzo, pero Jordan abrió los ojos lentamente. —La última vez... —Recuerdas la última vez, ¿verdad, Jordan? —Cada detalle. —Entonces, ¿qué te parece? ¿Puedo tener eso de nuevo? ¿Crees que estarías dispuesto a poner esta polla increíble dentro de mí? Porque a mí realmente, realmente me encantó cómo se sentía tenerte enterrado dentro de mí cuando tú te viniste. —¿Estás seguro? —He estado soñando con ello durante un año y medio. — Sentado, Jordan sonrió, deslizando sus manos hacia los brazos de Kyler para descansar sobre sus hombros—. ¿Tienes lo que necesitamos? —Mesilla de noche. Cajón superior. Voy a conseguirlo... —Nop. Acuéstate. Déjame llegar. Dispuesto a cumplir con eso, Kyler se arrastró hasta el centro de la cama y se tumbó sobre su espalda, la cabeza apoyada en las almohadas. Jordán se acercó al borde de la cama, abrió el cajón y sacó un tubo de lubricante y abrió una caja nueva de condones. Cayendo ambos sobre la cama, se volvió hacia Kyler, sonriendo y sacudiendo la cabeza. —Eres incorregible, Kyler. —Lo sé. Es parte de mi innegable encanto innegable. —Tengo que estar de acuerdo contigo. Extendiéndose a su lado, Jordan se inclinó para darle un beso y Kyler con entusiasmo se volvió con las manos en su pelo, instando a acercarse más, necesitando y queriendo más. —Jordan...
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En respuesta, Jordan besó su cuello y su pecho, humedeció sus pezones, dejando a Kyler temblando de necesidad cuando los hábiles dedos de Jordan se movieron entre sus piernas. Volviendo a arquearse, silbó, y luego se quejó, cuando Jordan comenzó suavemente a estirarle, preparándolo. Kyler pensó que podría morir a causa de la necesidad construyéndose. Podía sentir la tensión, el deseo. Su piel se sentía caliente y su interior quemaba con el anhelo de siempre tan lentamente, que Jordan retiró sus dedos y Kyler abrió los ojos para ver a su amante de rodillas entre sus piernas. Una sonrisa pasó entre ellos, una que transmitía todo lo que sentía, todo lo que significaban el uno para el otro. Nunca voy a dejarlo ir, voy a pasar el resto de mi vida haciéndole feliz y compensándolo por el infierno que sufrió. Con ese pensamiento en mente, vio como Jordan deslizó las manos debajo de sus muslos y Kyler fácilmente levantó las piernas, permitiendo a Jordan presionar suavemente contra él. —Kyler... —No me hagas esperar más, Jordan. Por favor... Vio destellos de deseo fresco en los ojos de Jordan cuando lentamente, cuidadosamente, Jordan se empujó a él y Kyler lo aceptó con entusiasmo, necesitándole, sabiendo que esto era sólo el comienzo. Esta vez, Jordan se quedaría y Kyler estaría contento de que lo hiciera.

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Capítulo Ocho
Jordan despertó con el inconfundible aroma del café recién hecho, y cuando se obligó a abrir los ojos pesados por el sueño, se encontró con Kyler sentado en el borde de la cama, una taza humeante en cada mano, mientras le ofrecía una sonrisa brillante. —Buenos días, dormilón. Empujándose a sí mismo, Jordan ahogó un bostezo al alcanzar una taza, aceptando con las dos manos, los ojos vagando sobre Kyler. Tenía el cabello todavía húmedo por la ducha y llevaba unos pantalones grises de jogging, pero su pecho estaba desnudo y Jordan decidió que era una vista que podía disfrutar mirar cada mañana. —¿Qué hora es? —Preguntó, antes de tomar un sorbo de café sonriendo, para darse cuenta, que se hizo de la manera que a él le gustaba. —Un poco después de las diez. He estado arriba durante aproximadamente una hora. —Tenías que haberme despertado. —No había manera. Te veías tan tranquilo. Y me di cuenta que necesitabas descansar después de la última noche. —No seas un listillo. Sólo soy ocho años mayor que tú, señor. —Oye, que necesitaba mi descanso, también. Eres bastante agotador, amor. —Kyler sonrió, apoyado con su café en la mesita de noche—. Por cierto, hice una llamada a Nikita Anderson. La conocí en un evento de caridad el año pasado, es abogada defensora. Tiene una reputación de ser una de las mejores en el negocio. —¿Le hablaste de Trent?

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—Escuchó la mayor parte de ello en las noticias, pero está feliz de aceptar el caso. Dijo que iba a ir a verlo hoy y que lo aclararía con las autoridades y podíamos visitarle mañana. —Esa es una buena idea. Estoy seguro de que necesita un amigo. — Jordan puso su propio café a un lado—. El chico tiene que estar aterrorizado, sentado en la cárcel. No es un lugar agradable. —Imagino que no. —Kyler alcanzó su mano—. Me di cuenta de algo. —¿Qué? —No te he dado una adecuado buenos días. —¿En serio? ¿Y qué es exactamente lo que es un adecuado buenos días? Colocando una mano sobre su hombro y la otra detrás de su cuello, tiró de Jordan para un beso largo y profundo que sabía a café. Cuando el beso terminó, Jordan volvió atrás con una sonrisa. —Me gusta eso de unos buenos días. —Bien. Acostúmbrate a ello. —¿En serio? —Quiero decir todo lo que dije anoche, Jordan. Te amo. Y quiero estar contigo. —Yo quiero lo mismo. Yo solo... Creo que todavía estoy un poco sorprendido de que pueda tener esto. —Voy a hacer que te des cuenta de que mereces ser deliciosamente feliz. Jordan sonrió, acercándose para darle otro beso y Kyler respondió, permitiéndole a Jordan tirar de él más lejos de la cama.

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—Múdate conmigo, Jordan. O podemos encontrar otro lugar. Sólo quiero que estemos juntos. —Yo quiero lo mismo y aquí se está muy bien. Me gusta este lugar. —Hemos tenido algunos buenos momentos aquí. —Y creo que vamos a tener unos pocos más —prometió Jordan fácilmente. —Tal vez deberíamos empezar a trabajar en esos buenos momentos ahora. Si tú estás a la altura, así es. Riendo, sacudió la cabeza. —Eso podría tomarse como un reto. —¿Y? —Sucede que me encantan los retos. Y te amo, también. —Kyler sonrió, acariciando su mejilla, sus ojos bloqueándose, los sentimientos intensos y vivos cuando Jordan sabía que siempre lo serían—. Este es el verdadero trato, Jordan. Todas las cosas malas, se acabaron. Y si los recuerdos empiezan a hacerte daño, todo lo que tienes que hacer es apoyarte en mí y dejar que te ayude. Él asintió con la cabeza para tragar más allá de la oleada de emociones, haciendo caso omiso de las lágrimas que hacían que sus ojos picaran. —Lo sé. Y te juro que no lo olvidaré. No voy a cerrarme de nuevo, porque te necesito demasiado, Kyler. —Esa necesidad va en ambos sentidos. El contenido de ese conocimiento, sabiendo que todo realmente iba a estar bien, le permitió acercar y tirar de Kyler para otro beso. Podría haberle llevado un tiempo averiguarlo, pero él sabía dónde estaba destinado a permanecer.
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Y con quién iba a estar. Sus días de prueba, finalmente habían terminado, porque estaba finalmente en casa.

Fin

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Créditos
Coordinadores del proyect Traducción Corrección Portada y Edición
Roskyy Isolde Paqui Ian y perversa

¡Y no olvides comprar a los autores, sin ellos no podríamos disfrutar de tan preciosas historias!

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