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EL FIASCO DE VIVIR EN JEAN PAUL SARTRE

EDISON JOSÉ FERNANDO PARREÑO VALLEJOS

PBRO. JOSÉ RAÚL RAMÍREZ VALENCIA, DOCTOR

SEMINARIO NACIONAL CRISTO SACERDOTE FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA LA CEJA, ANTIOQUIA 2013

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RESUMEN Muchas veces tratamos de encontrarle sentido a la vida, sobre todo en aquellos momentos en que carecemos de optimismo. Sartre es entre los tantos filósofos y escritores uno de los, que se valen de este tipo de motivos para realizar obras literarias de índole reflexiva (Sartre, 1947), situando a sus personajes en contextos puntuales, con el objetivo de transmitir una forma nueva de ver la vida. Vida sumida en el hastío por la existencia, monótona y sin sentido. “La Náusea” es uno de estos casos, categóricamente existencialista. El libro muestra como repugna la existencia del ser humano, contaminado por el yugo de la cotidianeidad fundida con la libertad que embalsama el quehacer social y de la cual no podemos escapar. Abstract: Many times we try to find him sense to the life, mainly in those moments in that we lack optimism. Sartre is between the so many philosophers and writers one of those that are been worth of this type of reasons to carry out literary works of reflexive nature (Sartre, 1947), locating its characters in punctual contexts, with the objective of transmitting a new form of seeing the life. Life sunk in the boredom by the existence, monotonous and unconscious. "The Nausea" is one of these cases, categorically existentialist. The book shows like it hates the human being's existence, contaminated by the yoke of the day-to-dayness fused with the freedom that it embalms the social chore and of which we cannot escape. Palabras clave: Nausea, la nada, libertad, angustia, cotidianeidad, alteridad.

Key words: Nausea, nothing, freedom, anguishes, workaday, otherness Resumen:

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INTRODUCCIÓN Sartre expresa que no es necesario hacer evidente hacia los demás nuestra existencia, no hay que demostrarlo a nadie, ya que simplemente el hombre existe por sí mismo, Así lo expresa el, "soy porque pienso". "La existencia no es algo que se deje pensar de lejos: es preciso que nos invada bruscamente, que se detenga entre nosotros, que pese sobre nuestro corazón como una gran bestia inmóvil; si no, no hay absolutamente nada." Por otro lado, un aspecto muy importante y que sin embargo no es tomado en cuenta en la obra es que en él no hay el más mínimo esfuerzo por entender el valor de lo social, de la colectividad de los hombres, del fin político de la persona; no hace la menor referencia al desarrollo social, al ambiente mundano, a la historia, se concentra simplemente en el individuo, en su desarrollo y en la repugnancia que estos pueden producir. Su escritura más que literatura constituye una expresión filosófica, ya que el interés se centra básicamente en su análisis, en el mensaje, haciendo que el relato y la historia pasen a un segundo plano. Finalmente se puede decir que esta obra ha dejado grandes conocimientos, tanto del pensamiento sartriano como de su filosofía existencialista, y principalmente la reflexión acerca de la vida y realización como seres humanos.

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EL FIASCO DE VIVIR Actualmente el hombre mantiene un papel legendario, cumplir con la sociedad, mantener sus leyes y reglas, convivir con lo ya establecido. Desenvolverse frente a sus hábitos y costumbres, no olvidar sus responsabilidades, su trabajo, su vida, y "día a día cumplir con lo de todos los días". Esto es precisamente lo que critica Sartre, lo que produce la Náusea, hombres que solamente cumplen una rutina, y monótonamente desarrollan sus quehaceres, seres que al esforzarse por demostrar su existencia olvidan lo que, esta, realmente significa y la opacan con apariencias, búsqueda de superioridad y actos "heroicos". El hombre, como desde hace mucho tiempo acepta al mundo con sus principios inalterables, su vida casi predeterminada, sus órganos, su naturaleza ordena y organizada y en esto encuentra su rol, desarrollando así su vida, manteniendo la planificación, la estabilidad dentro de la sociedad. Con Sartre la conciencia se reinstala en el mundo, se abre a la experiencia de la libertad y la angustia. Esto se puede ver ejemplificadamente en la excesiva y apasionada dedicación que en su libro da a Antoine Roquentin, el protagonista de la obra, a su trabajo investigativo acerca de la vida y obra del Monsieur Rollebon, razón por la cual está alojado en París y que deriva en un fétido y nauseabundo mirar hacia lo que le rodea, hacia la aceptación y/o sumisión de la sociedad para con los “principios inalterables” dentro de nosotros, que etiquetan a la gente como, estable o no, dentro de la misma sociedad. Estamos llamados a vivir en sociedad pero en la obra la náusea se observa como primera medida un deseo inmenso por la soledad (Grupo Océano, s.f). De aquí que se haga necesario un ojear ese reloj que nos controla diariamente. Aunque la muchedumbre o el ruido parecen aplacar nuestras situaciones de angustia podríamos decir, por tanto, que lo que inicia esta forma de pensamiento, tanto en el personaje principal como en el autor, son sus faltas. Estas, de diversa índole evidentemente, provocan que sus respectivas visiones, en si solo de Sartre, sean una consecuencia de sus nefastas experiencias.

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En este caso Roquentin resulta ser víctima del desconsuelo amoroso provocado por Anny, su amor eterno. Por ende, todo se reduce a un mar de subjetividad en el intento de encontrar el por qué, de la vida. Aquí lo subjetivo es representado en una visión contraria a la bella existencia del ser, para pasar a describirla como algo pobremente mundano, sin gracia alguna, con total hipocresía frente a la vida, contaminado por la cotidianeidad y la falsa demostración de estabilidad para poder sentirse un “ser” en este mundo. En consecuencia todo aquello provoca una debilidad inherente al ser humano. Que al final lo único que encuentra como resultado para su existencia es la calidad de fiasco. Así se podría afirmar con Sartre que el ser humano muestra su debilidad por ser alguien que necesite de la compañía de los demás, para sentirse realizado, o simplemente para sentirse un ser dentro de la sociedad (El país.com, 2005). Es débil porque necesita de la creencia en un ser superior, de aquí que se hable, en la obra la náusea, de aquel hombre que rodeado de cirios se para frente a unas mujeres arrodilladas haciendo gestos que ningún sentido tienen. Porque la náusea se ha apoderado de él y con esos gestos se siente satisfecho, supliendo así sus constantes cuestionamientos frente a la vida, a los cuales, de una u otra manera, no encuentra respuesta en nada ni nadie. Es débil el ser humano por ser un ente que cree que, rompiendo los “principios inalterables”, que por si no fuera poco, son creaciones de ellos mismos, deja de “ser”, y pasa a “no ser”. Es esto, al fin y al cabo el fiasco de vivir. La sumisión a tantas barreras que aunque invisibles, existen en la sociedad. Por ende, el fiasco va más allá de la soledad sin razón aparente. En el libro, el poco contacto social posee un trasfondo subjetivo de desolación y/o no satisfacción de las necesidades mínimas en términos afectivos, y que resulta en una mirada rebuscada de la sociedad, optando por el punto de vista negativo. Ahora bien con Sartre se puede decir que la existencia se encuentra inmersa en una ciudad cubierta de niebla que no te deja ver más, que situaciones a cercanas a ti. Situaciones que te obligan a tomar decisiones para toda la vida y que la harán amena o un verdadero fiasco.

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Recordando que la vida es un continuo devenir en la libertad porque como dice Sartre estamos condenados a vivirla, pero viviendo esa libertad hacemos elecciones que no son arbitrarias, que van de acuerdo a nuestras necesidades. No se debe olvidar por tanto que la voluntad libre está siempre eligiendo de acuerdo a sus conveniencias y necesidades. Por eso cuando caminas por la ciudad con ese ruido de los autos, el murmurar de la gente, ese olor a podredumbre de los basureros, con gente que aparenta, en su libertad, estar feliz, sonriendo a todo, hablando de sus triunfos e ilusiones, si no los tienen inventándolos, intentas alejarte de ese mundo para entrar en la soledad, pensando que con esto lograrás ocultar tus penas y tu angustia de vivir. El fiasco de vivir se da cuando las personas luchan, buscando alcanzar sus sueños, y alcanzándolos sienten desfallecer porque allí está de nuevo la angustia, “ausencia total de justificación al mismo tiempo que la responsabilidad con respecto a todos”, inserción en un mundo caótico lleno de mentiras y falsedad que da nausea. Todo es ilusorio, ganas y pierdes, te enfermas y al rato sanas. Se está imbuido por un ambiente en el que todos son libres, pero esa libertad al mismo tiempo se ve truncada porque ves al otro que te exige libertad (Ramón Alcoberro, 1957) y debes elegir entre abandonar tu libertad para dar paso al otro que como tú, es libre y está también condenado a vivir esa libertad o le impides a ese otro ser el entrar en intimidad contigo. Muchos por una mala fortuna en el amor intentan refugiarse en el alcohol, las drogas o incluso acercándose a la más mísera soledad imaginando que con ello acabarán sus penas; pero mentira la pena de amor está ahí, solo que te has convertido en un mago para falsear, incluso ante ti mismo, esa realidad tan caótica y dura de vivir. Otros ante la partida de un ser querido se encierran en el sufrimiento y la amargura saliendo de entre la gente para sumergirse en la soledad de su habitación; pensando que con la soledad se solucionarán sus situaciones caóticas. Pero lo único que hacen es ocultar y falsear la realidad. Hay que aceptar que para que esa realidad sea buena, agradable a ti, debes optar ante todo por convivir en la sociedad que te toque, adaptándote al contexto en que se vive.

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Aunque existan muchos seres como tú que ocultan su vida de fiasco en la moda, en la comida, en darse la buena vida, porque todos de una u otra manera están enfrentados ante el dilema de la angustia de su existencia. “Ocurre que por el ansia de salir de la angustia de la nada” (Campos Fonseca Susan, 2007), incluso te repudia el hecho de vivir acompañado, pues piensas que solo te las arreglarás mejor. Pero no, pasas el umbral oscuro de la noche y descubres que tu vida apesta, repugna, tanto que también se te hace necesario “introducirte en la sociedad en ese mundo que está lleno de nausea” (Pérez Arias Julia , 2004) pero que con el otro, en la alteridad se hace más ameno y llevadero. La vida se te convierte en fiasco cuando dejas pasar por alto, u ocultas los momentos trágicos de tu vida (Fischl, 2002), o ¿quién ante la muerte de su madre no se siente desfallecer y se quiere ir con ella? Pero ahí está el otro que te apoya, te consuela, te demuestra que ante la angustia hay una salida y es la alteridad. Por otro lado cuando saludas a la gente al tiempo que sientes dicha, también sientes angustia al no saber con cuanta sinceridad te responderá el saludo o si está enojado contigo y contrario al saludo te da una bofetada. Pues así de paradigmática es la angustia te sientes responsable del otro pero a la vez sientes miedo por su comportamiento angustioso, en el que todos vivimos. Pero después quieres salir de esa situación angustiosa en donde todo, a la vez que, es, en nada se convierte. Caminas por el largo sendero del fiasco de vivir recordando toda esa maravilla de ciudad y de individuos que viven felices su existencia, aunque falseada ya, por el temor al yugo de la angustia La angustia te entra cundo vez en el otro un tú que transforma todo a tu alrededor y que igual a ti está marcado por la alteridad y que con él tú te complementas (Balcarce Gabriela, 2012), pero tu ego no deja que él intervenga y por eso recurres a ocultarte en la tan sonada soledad que contrario a abrirte puertas, lo que hace es cerrarte en el sin sentido de la vida. Aparece otra vez la ciudad que antes fue majestuosa y que hoy no vale nada, más intenta no dejarse derrumbar y cambia el color de sus casas de un viejo y feo oscuro a uno claro y

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colorido que acoge a tantos seres que intentan meterse en ella para olvidar su fiasco en esta existencia alterando así la realidad. Lástima en tu camino llegas al final de la acera y te encuentras con el bosque en donde todo es verdaderamente paz. Aquí se desvela todo frente a ti, miras con claridad y de repente este bosque se torna nubloso. Ha llegado una persona a invadir tu tan anhelada soledad una mujer que en la ciudad mostraba simpatía, gracia, hermosura y lucidez. Y comienza así tu martirio, rompe tu soledad y te ataca con su angustia llora inconsolable la amargura de su desamor, su marido traicionero, que una y otra vez la traiciona y te sumerges así en su angustia al poner frente a ti la única opción que es el consuelo de la náusea. Ese ser que en la ciudad se muestra alegre, dichoso, radiante. Es un ser necesitado de los otros necesita vivir con el otro para así poder subsistir. Nuestra soberbia es muy grande y no nos deja vivir la alteridad, porque preferimos la soledad antes que abrirnos a los otros, porque, en últimas ¿quién es el otro, sino un ser que igual a ti vive la angustia de la náusea? Pero a sorpresa aquella mujercita es quien en la ciudad, en medio del tumulto se mostraba fuerte y sagaz y ahora en la soledad del bosque viene y entrega su corazón abierto al desahogo mostrándonos así su verdadero rostro. Rostro que en la masa no aparentaba la angustia de la condena de su libertad que le pone en frente el amor incondicional a su esposo traicionero, o dejar a aquel para vivir la amargura de la nauseabunda soledad. Inmediatamente salimos del bosque a la ciudad y empezamos nuevamente a ejercer esa condena que nos aflige llamada libertad. Continuamos en un mundo desquebrajado, oculto en el sinsabor, en el fiasco por vivir, que te invita a ocultar tu dolor con tal de no interrumpir la libertad de los otros. Te encuentras en un tiempo en que el hombre se envuelve en falsas seguridades: dinero, objetos materiales, su propio ego, falsos amores y honores sin más que hacen que la historia y el tiempo pasen como si no te afectaran, con tal de evadir tu responsabilidad y angustia de salir del fiasco de la náusea por el vivir. Por otro lado, un aspecto muy importante y que sin embargo no es tomado en cuenta muchas veces en esta obra es que en ella no hay el más mínimo esfuerzo por entender el

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valor de lo social, de la colectividad de los hombres, del fin político de la persona; como se lo ha intentado demostrar anteriormente, no hace la menor referencia al desarrollo social, al ambiente mundano, a la historia, se concentra simplemente en el individuo, en su desarrollo y en la repugnancia que estos pueden producir. Su escritura más que literatura constituye una expresión filosófica, ya que el interés se centra básicamente en su análisis, en el mensaje, haciendo que el relato y la historia pasen a un segundo plano.

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CONCLUSIONES Se concluye este ensayo diciendo que la obra la náusea ha dejado grandes conocimientos, tanto del pensamiento sartriano como de su filosofía existencialista, y principalmente la reflexión acerca de nuestra vida y nuestra realización como seres humanos.

La característica más importante de la primera filosofía de Sartre, expuesta en La náusea a través de su personaje central Roquentin, es la intención de mostrar "la vida en sus más lúgubres colores" y su insípida obscenidad que hace afirmar a éste que hasta la misma idea de la vida le causa el deseo de la "Náusea".

Plantea una visión oscura de la vida, una reflexión para todos los hombres sobre el valor de la existencia, y más que eso la importancia de los actos, de las obras a realizarse, del valor y la entrega a todo, ya que es esto lo que nos hace existir.

Podemos mirar también cómo la fenomenología toma un rumbo propio, convirtiéndose en una forma peculiar de fenomenología existencial de la conciencia que aspira ser una ontología fenomenológica, cuyo carácter marcadamente dualista rompe el camino heideggeriano y genera también una oposición entre Sartre y Merleau Ponty “el para sí contra el anónimo” (Rueda, 2003) que ha fragmentado gran parte de la filosofía francesa de la existencia concreta.

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Bibliografía
Balcarce Gabriela. (19 de Noviembre de 2012). Revista Observaciones Filosóficas. Recuperado el 25 de Abril de 2013, de http://www.observacionesfilosoficas.net/lareinvencionderrideanadelojudio.htm Campos Fonseca Susan. (sf de Mayo de 2007). Revista Observaciones Filosóficas. Recuperado el 29 de Abril de 2013, de http://www.observacionesfilosoficas.net/artesartre.html El país.com. (19 de marzo de 2005). El país, archivo. Recuperado el 11 de Mayo de 2013, de http://elpais.com/diario/2005/03/19/cultura/1111186802_850215.html Fischl, J. (2002). Manual de historia de la filosofía. Barselona: Herder. Grupo Océano. (s.f). Atlas universal de filosofía. Barselona: Océano . Pérez Arias Julia . (sf de sf de 2004). Revista Observaciones Filosóficas. Recuperado el 8 de mayo de 2013, de http://www.observacionesfilosoficas.net/literaturacomocura.html Ramón Alcoberro. (s.f de Abril de 1957). filosofia i pensament, el existencialismo es un humanismo. Recuperado el 28 de Abril de 2013, de http://www.alcoberro.info/planes/sartre3.htm Rueda, L. S. (2003). Movimientos Filosóficos Actuales. Madrid: Trotta. Sartre, J. P. (1947). La náusea. En J. P. Sartre, La náusea (pág. 199). Buenos Aires: Lossada, S.A.