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La prueba Inicia, como hoy se conoce, fue creada por el Ministerio de Educación con el objetivo de mejorar la calidad de los

futuros docentes en su desempeño en el aula. Dicha evaluación pretende medir conocimientos disciplinares y pedagógicos, además de habilidades generales que deben manejar los futuros docentes: por ejemplo, una correcta comunicación escrita. Actualmente, la Evaluación Inicia se aplica a egresados de Pedagogía en Educación Básica y Educación Parvularia pertenecientes a distintas casas de estudios del país. En un principio, Inicia se entendía como una evaluación diagnóstica para las casas formadoras de profesores, pues ésta evidenciaba “cuán bien” preparados estaban sus egresados, lo cual daba pie para cuestionar, reformular y mejorar la formación inicial docente que dichas casas entregaban a sus estudiantes. Sin embargo, vemos que en la realidad esto no es así; Hoy los estudiantes de Pedagogía en Educación Básica y Educación Parvularia son excluidos y apuntados con el dedo por el resultado en esta evaluación. La idea que en principio justificó este instrumento se fue a la basura, pues bien sabemos que el actual sistema educativo, el MINEDUC y las distintas políticas educacionales impulsadas por el Gobierno de turno no hacen más que fomentar la estigmatización y exclusión del docente que reprueba dicha evaluación. Desconociendo así la real responsabilidad que poseen las distintas instituciones en este proceso. Naturalmente, esta prueba pone en cuestión la acreditación de las casas de estudios, la acreditación de la carrera elegida y las reales habilidades que como futuros docentes encontramos necesarias para desempeñarnos efectivamente en el aula. Lo anterior, ha sido una problemática que como estudiantes de formación inicial hemos tratado de instalar majaderamente en distintos espacios de discusión, sin embargo, no podemos desconocer que la mayoría de la población y entre ellos miles de estudiantes de Pedagogía aún se sienten ajenos a la temática enunciada, pues es evidente: mientras no me afecte, no me interesa. Ahora bien, el contexto obliga a despertar, pues ¿sabías que la prueba Inicia se aplicará por primera vez a los egresados de Pedagogía en Enseñanza Media? Así lo enunció Violeta Arancibia, directora del centro de perfeccionamiento, experimentación e investigaciones pedagógicas (CEPEIP), la cual, enfáticamente, señala que debe asegurarse que los docentes posean las competencias necesarias para hacer clases a miles de niños, por tanto, en esta misma línea, ésta avala que la prueba Inicia como instrumento de evaluación habilitante y obligatorio. Ahora, la pregunta es ¿qué competencias debe cumplir un docente para hacer clases? ¿El actual instrumento de evaluación docente es el indicado para determinarte como “buen” o “mal” educador? ¿Quiénes son los más indicados para crear un instrumento de evaluación docente? ¿Qué debería evaluar dicho instrumento?, etc., son preguntas que necesariamente los estudiantes de Pedagogía debemos responder. No podemos quedar ajenos de la discusión de nuestra evaluación. No es posible que nuestra formación se modifique en función a lo que posiblemente pueda medir una prueba. No podemos guardar silencio como hasta ahora lo ha hecho la Universidad “Pedagógica de Chile”. Por lo mismo, el llamado, desde la Asamblea de Educación Básica es a organizarte, a discutir y proponer frente a temáticas que modificarán y pondrán desmedro la profesión docente.