Análisis del Libro del Profeta Oseas. Autor: Oseas, hijo de Beeri. Un contemporaneo de Isaías y Miqueas.

Su mensaje fue dirijido al reino del norte. Mensaje Espiritual: La apostasía equivale a adulterio espiritual. Dios, el esposo, 2:20 : "Te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová." Israel, la esposa infiel, 2:2 : ¡Contended con vuestra madre, contended, porque ella no es mi mujer ni yo su marido! Que aparte de su rostro sus prostituciones, y sus adulterios de entre sus pechos, Porción Seleccionada: El arrepentimiento y sus bendiciones, capítulo 14. El profeta y su medio Oseas hijo de Beeri ejerció su actividad profética aproximadamente entre los años 750 y 730 a.C., durante los reinados «de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel» (Os 1.1). Inició su ministerio público poco después de Amós, aunque lo desempeñó durante bastante más tiempo que él (cf. Os 1.1; Am 1.1) y predicando en el mismo escenario: Israel (cf. Am 7.12), de donde Oseas procedía. El largo y próspero gobierno de Jeroboam II (783–743) aún no había finalizado cuando este profeta comenzó a actuar. En su discurso hace frecuentes alusiones a la situación política del reino del norte. Tales alusiones, a veces difíciles de interpretar, son en otros momentos un claro anuncio del desastre al que se dirigía el país, del inevitable final que había de llegarle con la caída de Samaria, arrasada en el 721 a.C. por el furor del ejército asirio (2 R 17.1–6). Respecto a si el propio profeta fue o no testigo presencial de aquellos trágicos acontecimientos que determinaron el final de la independencia política de Israel, nada dice el libro. El libro y su mensaje El libro de Oseas (=Os) está compuesto de dos secciones. La primera (caps. 1–3) se caracteriza por su unidad temática. La segunda, de contenido más heterogéneo, abarca el resto del libro (caps. 4–14). La literatura de Oseas es apasionada, llena de vehemencia. En ella, más que en la de ningún otro profeta, se revelan intensos y mezclados sentimientos

de amor y de ira, de esperanza y desilusión. La indiferencia de Israel y su rebeldía frente a las manifestaciones de la paciencia y la misericordia de Dios se resuelven en un lenguaje sumario, conciso, construido con frases tan cortas y rápidas que a veces resulta oscuro y de traducción difícil e insegura. El comienzo del mensaje de Oseas es de un extraordinario vigor dramático. Desde la consideración de su propia vida conyugal y de las circunstancias que la rodean, el profeta denuncia la infidelidad de Israel hacia Jehová, quien a pesar de todo sigue teniéndolo por su pueblo escogido. Quizás el rasgo más notable del discurso sea su expresión de las relaciones entre Dios e Israel como una relación de amor y frustración entre marido y mujer. Y ese es también el núcleo de la predicación profética: Israel ha sido infiel a Dios, pero Dios no ha dejado de amar a Israel. Del cap. 4 en adelante, el profeta pasa revista a la perversión en que se halla sumida la sociedad israelita. Todo en ella está deteriorado o trastocado: el culto, el sacerdocio, la justicia, la moral y la política, e Israel sufrirá las consecuencias de su desvío. Con todo, aún queda lugar para la esperanza, evocada en el cap. 11 con acento emocionado: «Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor» (v. 4), por más que «Mi pueblo está aferrado a la rebelión contra mí» (v. 7). Luego, en el cap. 14, habiendo suplicado: «Vuelve, Israel, a Jehová, tu Dios» (v. 1), el profeta anuncia: «Yo los sanaré de su rebelión, los amaré de pura gracia» (v. 4). Nadie antes había proclamado con tan patética intensidad que es mayor la profundidad del amor divino que los abismos del pecado; que sobre el enojo causado por la ofensa, prevalecen en Dios la compasión y el perdón. La lucha de Oseas contra la idolatría se desarrolla en un marco bien definido. Los israelitas habían sucumbido a la tentación de ofrecer culto a dioses extraños, especialmente a dioses de la fertilidad propios de otras gentes pobladoras de Canaán (8.4–14). Eran rituales politeístas en súplica de ayuda y protección para los ganados y las cosechas; ceremonias idolátricas que Oseas denuncia y combate. También caracterizan a este libro el respeto y aun la veneración con que se refiere al ministerio profético, cuyos orígenes se remontan a Moisés, pues por medio de él Dios «hizo subir a Israel de Egipto» (12.13). En Moisés y en el ministerio profético ve Oseas el principal instrumento del que Dios se sirve para hacerse oir de Israel (cf. 6.5; 9.8; 12.10, 13). En cuanto a temas de orden político, Oseas afirma que Israel no debe buscar salvación en alianzas con Egipto o Asiria (12.1; 14.3; cf. Is 30.1–5), sino solamente en Dios.

La profecía de Oseas es, en resumen, un ataque frontal contra los pecados cometidos por el pueblo, que ha pecado siendo infiel a Jehová y ha adorado los ídolos de dioses ajenos. Israel se ha hecho así merecedor de castigo; sin embargo, el Señor no le ha cerrado su corazón, porque sigue amándolo y cuidando de él (2.19–20). Otra vez el Señor lo llevará al desierto (2.14) y le dará por morada tiendas de campaña (12.9), y allí le dirá: «Tú eres mi pueblo», e Israel le responderá: «Dios mío» (2.23). Esquema del contenido: 1. Primera parte (1.1–3.5) a. Título (1.1) b. Vida conyugal del profeta (1.2–3.5) 2. Segunda parte (4.1–14.9) a. Infidelidad y castigo de Israel (4.1–13.16) b. Conversión de Israel y promesas de salvación (14.1–8) c. Advertencia final (14.9)

Libro de Oseas Autor:Oseas 1:1 identifica al autor del libro como el Profeta Oseas. Es la narración personal de Oseas de sus mensajes proféticos a los hijos de Dios y al mundo. Oseas es el único profeta de Israel que dejó algunas profecías escritas, las cuales fueron registradas durante los últimos años de su vida. Fecha de su Escritura:Oseas, el hijo de Beeri, profetizó durante un largo período, del 785 al 725 a.C. El Libro de Oseas fue escrito probablemente entre el 755 y el 725 a.C. Propósito de la Escritura:Oseas escribió este libro para recordar a los israelitas –y a nosotros- que el nuestro es un Dios de amor, cuya lealtad al pacto con Su pueblo es inalterable. A pesar del continuo extravío de Israel al ir tras falsos dioses, la fidelidad del amor de Dios es representado en el sufrimiento del esposo de la mujer infiel. El mensaje de Oseas es también uno de advertencia para aquellos que dieran la espalda al amor de Dios. A través de la presentación simbólica del matrimonio de Oseas con Gomer, el amor de Dios por la nación idólatra de Israel es revelado en una rica metáfora en los temas del pecado, el juicio, y el amor que perdona. Versos Clave:Oseas 1:2, “El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.” Oseas 2:23, “Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Loruhama; y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío.” Oseas 6:6, “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.” Oseas 14:2-4, “Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia. Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.”

Breve Resumen:El Libro de Oseas puede ser dividido en dos partes: (1) Oseas 1:1-3:5 es una descripción de una esposa adúltera y un esposo fiel, símbolo de la infidelidad de Israel hacia Dios a través de la idolatría, y (2) Oseas 3:6-14:9 contiene la condenación de Israel, especialmente Samaria, por la adoración de ídolos y su eventual restauración. La primera sección del libro, contiene tres diferentes poemas ilustrando cómo los hijos de Dios regresan una y otra vez a la idolatría. Dios le ordena a Oseas casarse con Gomer, quien después de haberle dado tres hijos, abandona a Oseas para ir tras sus amantes. El énfasis simbólico puede ser claramente visto en el primer capítulo, mientras Oseas compara las acciones de Israel con el abandono del matrimonio para vivir como una prostituta. La segunda sección contiene la denuncia de Oseas de los israelitas, pero seguido por las promesas y las misericordias de Dios. El Libro de Oseas es un registro profético del infinito amor de Dios por Sus hijos. Desde el principio de los tiempos, la ingrata e inmerecedora creación de Dios, ha estado recibiendo el amor, la gracia, y la misericordia de Dios, mientras aún es incapaz de refrenar su maldad. La última parte de Oseas muestra como una vez más, el amor de Dios restaura a Sus hijos, perdonando sus transgresiones, cuando ellos se vuelven a Él con un corazón arrepentido. El mensaje profético de Oseas predice la venida del Mesías de Israel, 700 años en el futuro. Oseas es citado en el Nuevo Testamento. Referencias Proféticas:Oseas 2:23 es el hermoso mensaje profético de Dios de incluir a los gentiles [los no judíos] como Sus hijos, como también está escrito en Romanos 9:25 y 1 Pedro 2:10. Los gentiles no son originalmente “el pueblo de Dios,” pero a través de Su gracia y misericordia, Él nos ha dado a Jesucristo, y por la fe en Él somos injertados en el árbol de Su pueblo (Romanos 11:11-18). Esta es una asombrosa verdad acerca de la Iglesia, una que es llamada un “misterio,” porque antes de Cristo, el pueblo de Dios era considerado únicamente el pueblo judío. Cuando Cristo vino, los judíos fueron endurecidos temporalmente “hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.” (Romanos 11:25) Aplicación Práctica:El Libro de Oseas nos asegura el amor incondicional de

Dios por Su pueblo. Pero también es un cuadro de cómo Dios es deshonrado y provocado a ira por las acciones de Sus hijos. ¿Cómo puede un hijo, a quien se le ha dado abundancia de amor, misericordia, y gracia, tratar a un Padre con tanta falta de respeto? Aún así, nosotros hemos hecho exactamente lo mismo por siglos. Mientras consideramos cómo los israelitas le dieron la espalda a Dios, necesitamos observar no más allá del espejo frente a nosotros, para ver el reflejo de esos mismos israelitas. Solo recordando cuánto ha hecho Dios por cada uno de nosotros, podremos ser capaces de evitar rechazar a Aquel que puede darnos vida eterna en la Gloria, en lugar del Infierno que merecemos. Es esencial que aprendamos a respetar a nuestro Creador. Oseas nos ha mostrado que cuando cometemos pecado, si tenemos un corazón quebrantado y una promesa de arrepentimiento, entonces Dios nos mostrará nuevamente Su amor eterno (1 Juan 1:9).

OSEAS "Oseas" es el primero de los 12 Profetas Menores. El libro es maravilloso, el más bello sobre el "amor de Dios", lo mucho que nos ama a ti y a mi... ¡Oseas compró a su misma esposa en una subasta!... Pero por años yo no lo entendía, porque habla muchas veces de "prostitutas", hasta que entendí la vida del propio Oseas, y entonces comprendí todo el libro, y el mensaje bello del amor entrañable y generoso que nos tiene Dios. Resulta que Oseas se casó con Gomer, y tuvo un hijo. Pero luego Gomer tuvo otros dos hijos con otros hombres, y Oseas los recibió en su hogar, ¡qué amor y perdón el de Oseas!... hasta que Gomer se marchó definitivamente del hogar y se hizo una prostituta. Pero envejeció y terminó siendo una esclava. Fue puesta a subasta en una venta de esclavos, y Oseas compró a su propia esposa en esa subasta de esclavos. Y se la llevó a su casa, no como esclava, sino como su esposa, ¡como la señora de su hogar!... ¡qué amor tan tremendo el de Oseas!... ¡qué grande era!... Pues luego Oseas aplica esto al Reino de Israel, y a ti y a mi: Cuando pecamos, fiándonos de otro, en vez de en Dios, prostituímos como Gomer... y terminamos siendo esclavos de Satanás... y Dios nos sigue amando, y nos compra con su propia Sangre, y nos lleva al hogar del Padre, no como esclavos, sino como hijos de Dios, ¡nuestras almas las esposas del Cordero!, nos redime de nuevo como templos del Espíritu Santo, ¡templos de Dios!... y todo esto una y otra vez, ¡cada vez que pecamos!... ¡qué grande es Dios!... ¡qué amor!... "Oseas", significa "salvación", como Isaías, y la salvación es su mensaje central. Profetizó en el Reino del Norte, en Israel, y para Judá, el Reino del Sur; y también para ti y para mí... en el siglo 8, ¡el de oro de la profecía!; cuando en el Norte estaba también Amós, y en el Sur, en Judá, estaban Isaías y Miqueas; y Jonás en Nínive. Profetizó por 40 años, desde el 760, en el reinado de Jeroboam II, hasta la caída de Samaria, capital de Israel, en el 722 aC. Presenta a Jesucristo: Como nuestro amoroso redentor. Sumario del Libro: 1- Familia de Oseas, y de Dios: Caps.1-3. 2- Corrupción de Israel: Caps.4-5. 3- El amor de Dios rechazado: Caps.6-8. 4- El castigo de Dios inevitable: 9-10. 5- Arrepentimiento todavía posible: 11-13. 6- ¡La gran promesa!: Dios redimirá a todos los que le busquen: Cap.14. Lea el Libro de Oseas: Es muy bello cuando se entiende un poco. El resumen de todo el libro lo da en el nombre que le puso Oseas al tercer hijo, "Lo-Ammi", que significa "No-amigo", en 1:9; pero Dios va a conquistar a su pueblo con cariños y castigos, hasta que sea "Ammi", "amigo de Dios", en 3:24. ... En los tres primeros capítulos cuenta la historia anterior de su vida, un poco deshilvanada. En 3:2 vino a comprar a su esposa, por 15 monedas de plata, más un jómer de cebada y un letej de vino... un total de unas 30 monedas de plata, ¡lo que Judas recibió por Jesús!. ... Cuando lo lea, verá que Dios nunca abandonó a Gomer en sus prostituciones. Mas bien la seguía, cercando sus caminos con zarzas, y poniendo muros en sus sendas, sin que pueda alcanzar a sus amantes, hasta que tenga que decir, "voy a volver con mi primer marido". en 2:6-7... es como la historia de la "oveja perdida" y del "hijo pródigo" de Lucas 15, ¡pero aquí es más!... Dios anda detrás, haciendo que las cosas le vayan mal con sus amantes, que sufra, que se quede pobre y fea... hasta que ella misma se de cuenta de lo que perdió y quiera volver con su primer marido. Así mismo pasa cuando tu y yo pecamos, nos prostituímos; pero Dios nos sigue amando, y anda con nosotros, tratando de pararnos con cruces altas, con problemas, hasta con enfermedades... estos sufrimientos que nos regala Dios son caricias del amor; no son golpes que matan, ¡son inyecciones que sanan!. ¡Tanto noss ama Dios!: En el cap.11 terminará diciendo que a Dios le palpita el corazón y le tiemblan las entrañas solo con pensar que nos pueda perder... no porque nos hayamos perdido, sino solo con pensar que nos pueda perder, al Dios omnipotente y rey de los ejércitos, le dan palpitaciones y le tiemblan las entrañas, ¡tanto que nos quiere a ti y a mi!; ya lo verá en 11:8, aunque algunas biblias no lo traducen muy claro. Pecados, Castigos, Premio: Los capítulos 4 al 13 expone los pecados de Israel, ¡y los tuyos y míos!, los castigos purificadores que le manda Dios, y la promesa segura de redención y sanación con el gran premio en el capitulo 14, "Yo curaré su rebeldía, y los amaré generosamente" (14:5). Va dirigido primariamente al Reino de las 12 tribus del Norte, a Israel. Pero como la tribu más numerosa era la de Efraím, a veces se dirige a él como Efraím, en vez de Israel. Los Pecados que nos echa en cara a Israel, y a ti y a mi, son de dos categorías: Teologales y Morales. ... 1- Los "Pecados Teologales", es hacer algo malo directamente contra el mismo Dios. Los "Pecados Morales", es hacer algo malo contra una criatura de Dios. Es lo mismo que yo lo puedo ofender a usted, pegándole un puñetazo en la cara, o pegándole a su perro o su carro. Lo primero sería un pecado teologal, directamente contra su persona; lo segundo sería un pecado moral, contra algo que usted ama. ... Pues el primer pecado, el mas grande, que nos hecha en cara, es fiarse en los "baales", en vez de fiarse en Dios. Es el gran pecado del espiritismo, la brujería, la adivinación, astrología, santaría... ya lo indica en 2:13, donde nos recrimina el usar anillos o collares de santeros o adivinos; lo repite

luego varias veces, así en 4:12 expresa su mayor indignación, porque "mi pueblo consulta a sus ídolos de madera, por medio de varas practica la adivinación, se prostituye apartándose de su Dios". ... Es el pecado contra el primer mandamiento, y es directamente contra Dios, en lo más entrañable de Dios: Es como la esposa que no se fía del marido, que se entrega a otro hombre, ¡es la maldad mayor que una mujer puede hacer a su marido, la más entrañable, la más directamente contra su persona!, mucho peor que si le pegara un puñetazo o que si le escupiera en la cara... pues eso mismo le hacemos a Dios cuando nos fiamos y nos entregamos al espiritismo o brujería o astrología o santería... ¡es prostituirse contra Dios!.. ... Y no sólo el espiritismo, sino que es la misma prostitución el fiarse y confiar y entregarse por entero a la influencia de alguien poderoso, en vez de a Dios; o fiarse en el dinero, o en mis esfuerzos, o en el bingo o el baile, para sacar fondos, ¡eso también es pecado teologal, directo contra el amor de Dios!. ... Este pecado es contra todo el pueblo, pero muy especialmente contra los "sacerdotes", a partir de 4:4. ... 2- Los "Pecados morales": Surgen como consecuencia de este gran pecado teologal, no directamente contra Dios, sino contra sus criaturas amadas, y así "no existe fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios en el país... Perjuran, mienten, asesinan, roban, adulteran, oprimen, y las sangres se suceden a las sangres", dice en 4:1-2... los abortos suceden a las injusticias y a los crímenes y a los robos... cuando uno anda mal, termina haciendo barbaridades... ¡y todo empieza por el gran pecado teologal de no tener fe en Dios, de no amar a Dios sobre todas las cosas!. El "día del Castigo": Lo anuncia varias veces, y no es por maldad o rencor, sino que es el gran cariño de Dios para volvernos al camino, para conquistarnos a su amor. ... Es duro, terrible. En 5:9, lo anuncia tocando la trompeta, la bocina, la alarma, porque Efraím será campo de devastación... y luego dice el mismo Dios, "yo seré como polilla para Efraím, como carcoma para la casa de Judá... hasta que hayan expiado su pecado y busquen mi rostro. En su angustia ya me buscarán" (5:12-15)... y luego repite, "yo seré para ellos como león que desgarra sus corazones, como pantera acecharé en el camino, me echaré sobre ellos como osa privada de sus crías... se secará su fuente, se agotarán sus manantiales", en el cap.13:7,15. Tu y yo también somos "pecadores" y también tendremos nuestro "día del castigo", duro, terrible, pero con mucho amor de Dios, que nos lo regala en forma de devastación de nuestra vida privada o familiar, devastación económica o social o de salud, ¡o todas a la vez!... ¡hasta que busquemos el rostro de Dios!... En el capítulo 8 lo llama "día de Yavé", y en el 9, otra vez "días de castigo", en el que "se volará como pájaro nuestra gloria, no habrá ni parto, ni maternidad, nos dará entrañas estériles y senos enjutos" (9:11-17). Después lo describirá diciendo que "morirán a filo de espada, sus niños serán estrellados contra el suelo, y las embarazadas serán abiertas en canal", al final del cap.13, y en otras biblias al principio del 14. El Arrepentimiento: Y todo lo que busca Dios es nuestro arrepentimiento, nuestra conversión hacia El... y es bien fácil, "poner siempre en Dios nuestra esperanza", dice en 12:7... "ir por los caminos de Yavé", cumplir sus "mandamientos", que no son para coartarnos, sino para que seamos felices... son para nuestras vidas como las normas del tráfico para los carros. Cuando nos salimos de ellos, nos metemos en la acera y atropellamos al vecino, o nos chocamos contra un árbol, o caemos en un precipicio... El último verso (14:10): Resume la doctrina del libro, y la doctrina de todos los profetas: "Los caminos de Dios son rectos, y quien por ellos camina, todo le va bien; pero quien de ellos se aparta, perecerá". Jesucristo en el Libro de Oseas: El verso 6:6, lo cita Jesús dos veces: En Mat.9:13, cuando dice, "id y aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificio", porque no he vendido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento". ¡es para ti y para mi, mi hermano!... ¡para los pecadores!... si te sientes débil o con borracheras o drogas, o mentiroso o ladrón, o egoísta orgulloso, ¡Jesús está a tu lado!, para amarte, para recibirte y hacer una fiesta cuando nos arrepentamos y volvamos a la casa del Padre... y nos recibirá, no como esclavos, sino como hijos... y seremos muy dichosos caminando por los caminos y praderas del Señor... y todo lo que tenemos que hacer es amar, respetar al hermano tal como es, ayudarlo, como dice Jesús la segunda vez que cita a Oseas, "si supieseis lo que significa misericordia quiero y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes", en Mat.12:7. El verso 3:2, ya comentábamos, nos recuerda las 30 monedas de plata de Judas. El verso 11:1, profetiza la "huída a Egipto" de Jesús. El único sitio donde es profetizada. El verso 6:2, profetiza que el Mesías resucitará al tercer día... y es el símbolo de nuestras propias vidas: Tendremos dos días terribles, de muerte, pero al tercer día Dios nos levantará y viviremos ante El, "El hirió, El nos vendará", dice en 6:1. El verso 3:5, nos muestra a Jesús, el rey, descendiente de David, al que buscaremos por su bondad al final de los días; al final de los días de los últimos tiempos, ¡y ahora!, al final de tus días y de los míos: Cuando no nos arrepentimos, Dios termina por hacernos viejos inválidos, ¡hasta que lo busquemos!. Profecía gloriosa "no cumplida": El capítulo 14 es una profecía gloriosa, maravillosa, pero que todavía no se ha cumplido en el pueblo de Israel, a quien va dirigida.

Asegura así Dios: "Yo curaré su rebeldía y los amaré generosamente, pues se ha apartado de ellos mi cólera. Yo seré como rocío para Israel, que florecerá como lirio y extenderá sus raíces como el álamo". Es una de las profecías más queridas de Israel, ¡porque es seguro!, y sigue diciendo "Israel vivirá bajo mi protección; entonces crecerán como el trigo, pujando como la vid, y serán famosos en todo el mundo como el vino del Líbano"... Esta profecía no se ha cumplido todavía para Israel. Todavía Israel no es la nación más grande y prolífica del mundo, ni la envidia de todos... pero San Pablo aplica esta profecía a la "nueva Israel", a la Iglesia de Cristo, que realmente, hoy día, ya la forman más de mil millones de personas, ¡ha crecido como el trigo, tiene las raíces enormes del álamo!... y Dios es rocío para ella, florece como el lirio... (Ro.9, Ga.6). Resumen de Oseas "Oseas" significa "salvación", como Isaías, y la "salvación" es su mensaje central. Profetizó en el Reino de las 12 tribus del Norte, en Israel, y también para Judá, y para ti y para mi... para la Iglesia. Profetizó en el siglo 8, el siglo de oro de la Profecía. En el Norte estaba también Amós; y en el Sur, Isaías y Miqueas; y Jonás profetizaba a Nínive... y profetizó por 40 años, del 760 al 720 a.C., desde el reinado de Jeroboan II hasta la caída de Samaria, capital de Israel en el 721. Sumario de Oseas: - Familia de Oseas y de Dios: Caps. 1-3. - Corrupción de Israel: Caps.4-5 - El amor de Dios rechazado: Caps.6-8 - El castigo de Dios es inevitable: 9-10 - Arrepentimiento todavía es posible: 11-13. - La gran promesa: Dios redimirá a todos los que le busquen: Cap.14. "Cuando pienses que ya no sirves para nada ... todavía sirves para ser santo."

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