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Dilthey Mundo

La constante interacción entre el ser vivo y su medio hace imposible separar la vida del mundo que la rodea, o considerarla como algo independiente. Toda experiencia se da siempre dentro de la relación que se establece entre la unidad psicofísica de vida y el mundo: El mundo hace su aparición en la experiencia de la vida, es decir, la realidad de mundo se manifiesta dentro de la vida. Más aún, para Dilthey la vida es la verdadera y única realidad[Introducción a las ciencias del espíritu: 6; Heidegger 1992: 162]. La conexión interna de las vivencias en el curso de la vida es para Dilthey un factum anterior a la contraposición que después se crea en el ámbito de la conciencia entre sujeto y objeto, entre yo y mundo [Gesammelte Schriften 19: 180]. “Yo” y mundo, interioridad y exterioridad se encuentran dentro del flujo de la vida en interacción constante; son sólo aspectos o polos que se entrelazan formando una unidad que no puede ser reducida a uno de ellos y en la que tampoco es posible delimitar claramente las fronteras entre uno y otro [Teoría de la concepción del mundo: 14; Crítica de la razón histórica: 187; Gesammelte Schriften 20: 258; Owensby 1994: 54; Bollnow 1955: 51]. La vida es algo privado y personal, que pertenece a cada individuo humano, pero a la vez es algo público, social y cultural, es decir, histórico [Ermarth 1987: 79]. En efecto, forma parte de esa experiencia común de la vida, que los hombres, al momento de venir cada uno al mundo, nos encontramos formando parte de ese todo que es la sociedad, que no hemos construido nosotros y «dentro del cual estamos trabados como elementos en interacción con otros elementos» [Psicología y teoría del conocimiento: 399]. Y no sólo estamos entrelazados en el tejido social con los demás hombres que viven contemporáneamente con nosotros, sino también con los que han vivido en el pasado y con los que con el transcurrir de las generaciones vivirán en el futuro [Introducción a las ciencias del espíritu: 70-71].

Comprension
Por otra parte, coincidiendo con los representantes del neokantismo, Dilthey sostiene que la tarea de la filosofía es de carácter epistemológico-crítico, es decir, su misión es determinar las condiciones de posibilidad del conocimiento humano en general, y del saber científico en particular. Como ya lo era para Kant, para él también es fundamental la distinción entre naturaleza (reino de la causalidad) y espíritu (reino de la libertad). Pero, a diferencia de Kant, Dilthey mantiene que también es posible conocer científicamente las creaciones del espíritu humano. Cada uno de estos reinos constituye el objeto de dos tipos distintos de conocimiento: el conocimiento de la naturaleza y el conocimiento histórico. En efecto, los hechos históricos poseen una índole y una legalidad diversas de los hechos estudiados por las ciencias de la naturaleza: «los hechos de la sociedad nos son comprensibles desde dentro, podemos revivirlos, hasta cierto grado, a base de la percepción de nuestros propios estados, y la figuración del mundo histórico la acompañamos de amor y de odio, de apasionada alegría, de todo el ardor de nuestros afectos». Por el contrario, «la naturaleza es muda para nosotros. Solamente el poder de nuestra imaginación infunde una apariencia de vida e interioridad en ella (…). La naturaleza nos es extraña porque es algo exterior, nada íntimo. La sociedad es nuestro mundo» [Introducción a las ciencias del espíritu: 44-5]. Dilthey llama explicación (Erklären) al conocimiento que el hombre puede alcanzar de los objetos naturales, que se encuentran regidos por leyes necesarias y universales; y, en cambio, comprensión (Verstehen) a la modalidad del conocimiento de los hechos históricos, es decir, de los productos de la cultura humana (mitos, leyes, costumbres, valores, obras de arte, sistemas de pensamiento, religiones, etc.). Estos hechos son las huellas que la actividad libre y creadora del hombre deja en el mundo. En el conjunto de estas realidades pequeñas y grandes que constituyen el mundo histórico se revela la entera naturaleza del hombre como un ser que no sólo piensa, sino que también siente y ama. En el proceso de comprensión de los acontecimientos humanos ocupa un papel importante la propia experiencia vital, nuestras vivencias (Erlebnisse) que presentan modalidades estructurales comunes en todos los hombres. En efecto,
La hermenéutica es la ciencia de la comprensión (Verstehen). Dilthey define la comprensión como «el proceso mediante el cual conocemos algo psíquico a través de los signos sensibles que lo manifiestan». En efecto, «en las piedras y el mármol, en las notas musicales y en los gestos, en las palabras y la escritura, en los sistemas económicos y las constituciones, es el mismo espíritu humano el que nos habla y pide ser interpretado» [Gesammelte Schriften 5: 318–319]. La hermenéutica o interpretación (Auslegung), en cuanto técnica o ciencia de la comprensión del

Para hacer comprensible la vida y darle un sentido. a través de las cuales ella se autocomprende y se autointerpreta. para aferrar la vida del espíritu que la ha generado. y no puede. religión. con independencia de que en dicho escenario actúen reyes o bufones y patanes. sin reducir la riqueza de la vida a los conceptos o representaciones intelectuales. es decir. retroceder» [ Crítica de la razón histórica: 184]. que abarque todos los ámbitos de la conciencia. es necesario tener en cuenta la entera experiencia del hombre.espíritu humano. tal y como ésta se manifiesta en la conciencia La constante interacción entre el ser vivo y su medio hace imposible separar la vida del mundo que la rodea. Por ello ningún 7. las respuestas que las representaciones conceptuales del intelecto pueden proporcionarnos resultan siempre insuficientes [ Teoría de la concepción del mundo : 81]. Dilthey ve en ellas manifestaciones de la vida misma. posición frente a las cosas que a su vez son también posición. la comprensión de la vida se deberá fundar en un análisis integral de la experiencia misma. el conocimiento científico del acontecer histórico se basa en la relación hermenéutica circular entre la vivencia (Erlebnis).. Dilthey llama Weltanschauung (concepción de mundo o visión de mundo) a la estructura psíquica que. En efecto. poesía y metafísica hacen uso de los recursos lingüísticos de la metáfora y de la analogía [Teoría de la concepción del mundo: 115]. Sin embargo. Por eso. Eso es sólo uno de los enigmas que intrigan al hombre. sin mundo no tendríamos autoconciencia. Tiene que penetrar en la interioridad de la obra. porque el vivir tiene una estructura común para todos los hombres. A su vez. por tanto. Existe entre ellas una relación tan estrecha. El verdadero problema es la vida. su expresión (Ausdruck) objetiva y la comprensión (Verstehen). arqueológicos. Efectivamente. unos en imágenes. por decirlo así. paleográficos. Vida Dicho con otras palabras. en la aflicción por aquello que pesa insuperablemente sobre nosotros. es la vida: no un proceso teórico. etc. como si existiese una misteriosa comunicación entre los espíritus. que impide considerarlas realidades independientes entre sí [Teoría de la concepción del mundo : 12]. Por lo tanto. que no se deja reducir a ideas abstractas. y más allá de lo cual no puede. sino acción y reacción. Lo que se consuma en este acto de tangencia. por lo tanto. «el pensar está en la vida. en la dicha por aquello que estando fuera del yo se le ha entregado como propio: no un espectador. La vida permanece insondable para el pensamiento como lo dado. sobre el estudio de lo que Hegel llamaba el “espíritu objetivo”. en el miedo y la esperanza. si queremos fundamentar correctamente el conocimiento humano. y sin autoconciencia no habría un mundo para nosotros. que se sienta ante el escenario del mundo y que experimenta prepotentemente la misma facticidad. el valor universal de la comprensión de los hechos histórico-culturales no se apoya sobre una transferencia hipotética de las propias experiencias subjetivas a las manifestaciones que plasman la cultura y la historia humana. sino lo que designamos con la expresión «vivencia». en el proceso de comprensión de los sucesos históricos y de los productos de la cultura humana ocupa un lugar importante la propia experiencia de vida (Erlebnis). en base a las experiencias religiosas. artísticas y filosóficas. otros en conceptos» [Introducción a las ciencias del espíritu : xx]. Las experiencias religiosas. poder vivo en nosotros y a nuestro alrededor que se experimenta y está constantemente ahí en el placer y el dolor. ver detrás de ella. otros en dogmas. de modo distinto a como ocurre en el ámbito de las ciencias naturales. presión y contrapresión. o considerarla como algo independiente. las obras de arte y los sistemas filosóficos son una respuesta a la pregunta por el sentido último de la vida: «todos estos fenómenos expresan la misma vida. Dilthey piensa que. articula la manera de . en el que él mismo hace su aparición. el Yo. pero no se puede parar en ellos. La teoría de las visiones de mundo El hombre no se contenta entendiendo qué cosa es el mundo. La comprensión de las objetivaciones de la vida espiritual del hombre comienza con los estudios filológicos. Toda experiencia se da siempre dentro de la relación que se establece entre la unidad psicofísica de vida y el mundo: «Este es el hecho continuo que subyace a la autoconciencia. Para Dilthey la validez universal de los resultados de las ciencias del espíritu se fundamenta sobre el análisis de las expresiones (Ausdrücke) objetivas de la vida. está llamada a cumplir esa tarea. las artísticas y las filosóficas representan diversos medios a través de los cuales el hombre intenta resolver el enigma de la vida. Las religiones históricas.

dando la apariencia de ser algo objetivo y permanente. a la vez que ofrece una imagen conceptual de la misma. sino que se trata de una expresión al mismo tiempo de todas sus potencias: del intelecto. No existe una Weltanschauung que sea sólo afectiva. se trata sólo de tres polos ideales. Finalmente. Se trata de una estructura psíquica que da consistencia y estabilidad al flujo de la vida individual. en sí misma es algo histórico y contingente [Teoría de la concepción del mundo: 6]. Ermarth 1981: 119]. Por lo tanto. así como unas líneas de conducta que permiten alcanzarlos [Teoría de la concepción del mundo: 183-4]. el naturalismo. «No existe. que posee en sí un alcance mayor que el puro conocimiento científico. que se han objetivado e independizado de su origen vital. las Weltanschauungen no pueden ser contrapuestas dialécticamente. sin embargo la historicidad de las formaciones espirituales hace que todas las concepciones de mundo sean al mismo tiempo contingentes y mudables [ Teoría de la concepción del mundo: 118]. En sintonía con Hegel. en los conceptos religiosos ni en las prescripciones de la vida. una concepción de mundo perfectamente panteísta. Del mismo modo que en la vida psíquica no existen vivencias “puras” del sentimiento. En ese fondo común se originan leyes que regulan su desarrollo y configuración [Teoría de la concepción del mundo: 112-113]. tenemos como Weltanschauung una posible variante de lo que llama idealismo de la voluntad [Teoría de la concepción del mundo: 204]. La Weltanschauung es un intento de solución del enigma de la vida a través de una visión comprensiva u holística de su sentido y significado. Ahora bien. Dilthey ve la cosmovisión cristiana —que se acompaña de una metafísica concreta— como fruto del temple cristiano. El temple vital —cimiento sobre el cual se construye una visión de mundo— está condicionado históricamente. Aunque las concepciones de mundo tienen en su génesis un componente que no varía—la estructura psíquica del hombre. no existe. La historicidad y contingencia de las configuraciones psíquicas de los pueblos y de las culturas hace que las mismas concepciones de mundo sean productos contingentes y circunstanciados. o puramente racional. Sin embargo. Así. la presencia de cada uno de ellos no tiene siempre el mismo peso. tenemos una concepción de mundo de tipo naturalista. es decir. sin “contaminaciones” de las otras dos. En toda concepción de mundo están presentes estos tres componentes. si es la voluntad la que comanda. Por eso. Estas tres formas son como los colores básicos a partir de los cuales se compone toda la policromía. estamos delante de una concepción de mundo de tipo panteísta o idealismo objetivo. no existe una visión de mundo “más verdadera” que otra. Como consecuencia. la visión de mundo no puede ser nunca considerada una mera racionalización de la experiencia. En cambio. Sin embargo. que es siempre la misma— y guarden formas y estructuras que siguen una regularidad. y absoluta es sólo la naturaleza del espíritu mismo que se manifiesta en todo ello» [ Hegel y el idealismo: 267]. Se trataría de frutos de la evolución y desarrollo del espíritu humano. pues va más allá de la mera explicación de las relaciones entre los distintos hechos que forman la experiencia sensible [ Teoría de la concepción del mundo: 115]. el idealismo objetivo y el idealismo de la libertad no se dan jamás históricamente como formas puras. Todo es relativo. Las concepciones de mundo reales son complejas. por ejemplo. Cada una desvela aspectos distintos de la vida: . si son los ideales de la vida afectiva los que predominan en ella. ideales y principios de conducta. alrededor de los cuales se organizan las visiones de mundo que se van dando a lo largo de la historia. de la voluntad y del sentimiento [Teoría de la concepción del mundo : 119.comprender y dar sentido a la vida y al mundo en el seno de una determinada cultura o civilización. Aunque pueden ser consideradas en modo abstracto como tres tipos distintos de concepción de mundo. También en los grandes principios que a lo largo de la historia de la humanidad se han querido afirmar como verdades religiosas absolutas o normas universales de la moral y del derecho. Toda concepción o visión de mundo. rígidamente establecido. por ejemplo. Cuando prevalece en ella el impulso intelectual. si pretende dar una respuesta completa al enigma de la vida. Al tratarse de expresiones de la riqueza insondable de la vida. o mera expresión de la voluntad. por lo tanto. tiene que proporcionar una axiología que indique los bienes y valores que hay que perseguir. Dilthey ve en todo lo histórico realidades sujetas a la caducidad. los intereses inconscientes y las preocupaciones de orden práctico. La concepción de mundo combina en sí la reflexión consciente acerca de la vida. están condenados a pasar y dejar su lugar a nuevas imágenes del mundo. El fundamento último de las concepciones de mundo es la vida misma. nada absoluto. por lo que la reducción a una forma pura implicaría una simplificación que no corresponde a su naturaleza íntima [Ermarth 1981: 332]. como expresión de un modo de conexión y estructuración de las fuerzas psíquicas del hombre que se ha dado en una época histórica concreta. ayudándole a integrar en ella las nuevas experiencias de modo coherente.

La historia realiza una selección entre ellas. fuerza actuante. pero sus grandes tipos se mantienen unos junto a otros todopoderosos. La lucha de las concepciones del mundo entre sí no ha llegado a una decisión en ningún punto importante. ya que no pueden ser destruidas tampoco por ninguna. Pero la humanidad no ha avanzado ni un paso por este camino.«Lo mismo la religión que la filosofía buscan solidez. Pueden ser rebatidas las etapas singulares y las formaciones especiales de un tipo. indemostrables e indestructibles. señorío. validez universal. pero sus raíces vivas persisten y producen a su tiempo nuevas formaciones» [Teoría de la concepción del mundo: 119]. No deben su origen a ninguna demostración. .