EJECUTIVO Y CONGRESO INSISTEN EN PROYECTO DE LEY DEL NEGACIONISMO QUE ATENTA CONTRA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN A pesar de la crítica y rechazo

de diversos sectores en el sentido que el proyecto de ley del negacionismo infringiría los derechos a la libertad de expresión y conciencia; el Ejecutivo persiste en éste y el Congreso lo ha puesto en agenda el día de mañana, con carácter de urgencia. Ante esto, el Instituto de Defensa Legal (IDL) señala lo siguiente: Desde diciembre del año 2012 el dictamen sobre negacionismo ha sido postergado y no debatido por el Pleno del Congreso por la gran controversia en torno a éste, el debate llegó incluso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), lo que originó que la Relatora para la Libertad de Expresión de la CIDH, señalara que lamentablemente “el proyecto de Ley va más allá” que “sancionar las expresiones referentes al terrorismo” (Ver audiencia). La resucitada propuesta pretende incorporar el artículo 316-A al Código Penal, que sancionaría con pena de entre seis y doce años, al que “públicamente niegue” cualquiera de los delitos de terrorismo “establecidos en sentencia judicial firme, con la finalidad de promover la comisión de los delitos de terrorismo o apología del terrorismo o sirva como medio para adoctrinar para fines terroristas”. Y, además, “Si la negación se realiza a través de medios de comunicación social o mediante el uso de tecnologías de la información y comunicaciones, la pena será no menor de ocho ni mayor de quince años...”. La poca claridad de la redacción podría llevar a dificultades interpretativas para los jueces, fiscales y operadores jurídicos que, ante un caso de este tipo, podrían llevar a la cárcel a una persona hasta por doce años sólo por manifestar sus opiniones. En ese sentido, con la aprobación de esta norma se podría sancionar a una persona, un profesor, un investigador, un periodista que critica una sentencia alegando que condenó a inocentes. La condición (que plantea la ley) que deben tener como finalidad “promover” futuros delitos de terrorismo o la figura de “adoctrinar para fines terrorista” son términos tan vagos que ocasionarían, dependiendo del operador jurídico que interprete la ley, que nadie sea sancionado o que todo aquel que critica fallos judiciales en materia de terrorismo lo sea. El riesgo implicaría también para la prensa en general, al difundir entrevistas de miembros de organizaciones terroristas que se reclaman inocentes pese a estar sentenciados, tal como lo han señalado en anteriores comunicados organizaciones como Human Rights Watch y el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS). El IDL considera que este Dictamen no es la vía adecuada del Estado para luchar contra ideas terroristas (que rechazamos rotundamente). Con esta medida estaría convirtiendo en mártires y perseguidos a integrantes de grupos radicales. La libertad de expresión, la libre circulación de ideas, por más diversas y cuestionables que parezcan, constituyen un pilar esencial para la vida democrática de un país. Debido a este antagonismo, los límites a la libertad de expresión deben darse en supuestos excepcionales. Tanto los tratados internacionales y la legislación interna y comparada señalan sólo unos supuestos específicos en que se debe limitar la libertad de

expresión; y más bien establece que los Estados deben abstenerse de promulgar leyes que penalicen ideas en relación a acciones terroristas, e instan a los países a aplicar un test de balance para determinar la proporcionalidad de la sanción en comparación con el daño que se procura evitar. Por ello es un principio jurídico que solo se pueden limitar expresiones si éstas “incitan a la violencia terrorista”. Junto a estos problemas, cabe resaltar que esta propuesta resulta innecesaria, en Perú ya existen estos tipos penales tipificados en nuestra legislación. El Código Penal, en su artículo 316 (segundo párrafo), plantea la figura de apología al terrorismo, que tiene como finalidad proteger la tranquilidad pública y paz social, bienes jurídicos mencionados varias veces en el Dictamen que entrará a debate. Por ello, el IDL vuelve a exhortar al Congreso a que no apruebe este Dictamen que supondría un retroceso en el ejercicio de los derechos humanos en nuestro país, especialmente del derecho a la libertad de expresión.

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