¿DEMOSTRÓ EL EXPERIMENTO DE MICHELSON Y MORLEY LA EXISTENCIA DEL ÉTER LUMINÍFERO?

Analogía hidrodinámica del fotón (II) Rafael Aparicio Sánchez. ABSTRACTO En el anterior artículo se estableció que para poder contar con un sistema de referencia universal era preciso establecer una analogía matemática entre el fotón y las evidencias experimentales, partiendo de que el fotón en principio no es parte de un sistema de referencia inercial de Galileo ni cumplía las leyes de Newton, ni no lo es, es decir, partiendo de nuestro desconocimiento de que tipo de sistema de referencia representa. La implicación de que el fotón no sea un sistema de referencia inercial es que existiría un medio en el cual este actuaría. Si el fotón tiene aceleración inicial muy elevada y velocidad constante ¿Porqué tiene velocidad constante y no ocurre como indicaba Newton, que se verá frenado en función de la velocidad por el rozamiento? El experimento de Michelson y Morley da resultados empíricos que deben ser examinados a la luz de los conocimientos y verificar si es imposible que exista un medio “éter luminífero” o si es cuestión de establecer qué tipos de medios no soportarían al fotón, en lugar del tipo concreto, arrastrado, inmóvil, etc. que buscaron. Introducción ¿Es posible que esa velocidad máxima sea función del rozamiento con un “medio”? No tiene lógica, porque si hay rozamiento ¿No tendría que tener la luz entonces, pérdidas de energía que hicieran que la velocidad fuese decayendo con la distancia y no manteniéndose constante como indican las observaciones empíricas? ¿Tiene masa el fotón? Según la relatividad, si tiene masa entonces la energía para impulsarlo debería ser infinita. Si la velocidad de la luz no fuera constante, sino la máxima alcanzable, las expresiones tampoco tendrían sentido porque fuera como fuere, la constancia se vería afectada por la distancia, y las evidencias experimentales indican que no ocurre de este modo. Hipótesis de medio éter luminífero como “fluido hidrodinámico multidireccional” Se parte de la hipótesis de un fluido compuesto por partículas muy pequeñas en relación al espacio en el que se mueven en largas distancias a velocidades muy elevadas, de órdenes de magnitud no limitados (órdenes de magnitud incluso superiores de c) pero que imponen la restricción de que ningún móvil puede desplazarse en su seno a más velocidad que c. En dicho fluido, nada puede viajar a más velocidad que ‘c’ debido a que tendría que superar el rozamiento con estas partículas ínfimas. En un punto cualquiera del espacio, se podría estimar que llegan partículas de este fluido de todas y cada una de las direcciones. La única forma de moverse a mayor velocidad de c sería que no existiera el medio o reduciendo su influencia. Por efecto de aglutinamiento de algunos de estos elementos, se podrían generar elementos mayores, que se basarían en movimientos giratorios dentro del fluido (vórtices de gran energía,

dobletes, cuerpos de rankine, etc.), que servirían para modelar los componentes principales de lo que consideramos “materia”, aunque no es motivo del presente artículo.

El fotón como analogía hidrodinámica La densidad del vacío es, teniendo en cuenta la constante cosmológica y haciendo que esta sea la crítica para que la curvatura del universo sea nula (compensando los efectos gravitatorios):
Ω=

ρ = 0,62 ρ0

Siendo ρ la densidad del universo y ρ0 la densidad crítica. Este valor se ha visto útil aunque sin saber exactamente porqué, compensando los efecto gravitatorios de la materia, dando lugar a un espaciotiempo sin expansión. De aquí y con las constantes conocidas se Supongamos una esfera en el seno de puede obtener una estimación de dicha un fluido laminar para después densidad que sería: abstraerlo a ese medio. Prácticamente 3H 0 no recibe resistencias de dicho fluido, ρ0 = = 1,879h 2 ·10 − 29 g / cm 3 = 10 − 26 kg / m 3 formando un esquema como el del 8 HG siguiente dibujo: Unos 3 átomos de hidrógeno por metro cúbico. El valor observado de la constante cosmológica contribuye a una densidad de energía cósmica del mismo orden de magnitud que la distribución de la materia, cuestión que se verá confirmada con el presente modelo. El número de Reynolds del “flujo de los componentes infinitesimales del vacío” se puede estimar con los datos conocidos aproximadamente así: ρVLc Re =

Teniendo en cuenta que todos los valores son muy pequeños excepto la velocidad media, que se supone del orden de magnitud a la de la luz en el vacío o incluso superior, así como las características que se suponen al medio (incompresible, viscoso) el número de Reynolds debe ser muy pequeño en el caso concreto del fotón moviéndose en el seno de este fluido, lo cual indicaría que se trataría de un fluido de máxima viscosidad y mínima inercia, lo que daría lugar a que este fluido fuera extremadamente laminar. Un flujo que sería súper rígido pero que ni el más leve parpadeo le interfiriera. Ese flujo sería “multidireccional”, atravesaría y sería parte de las masas, y por tanto la “interferencia” sería de otra cualidad. Para una densidad infinita, el número de Reynolds sería infinito y el régimen sería turbulento, lo cual podría ser aplicable a las masas.

Figura1 El flujo alrededor de un cilindro circular teniendo flujo en las otras direcciones que no le afectan por anularse y tomando en cuenta las perturbaciones en el medio y los efectos sobre las otras direcciones, sería tal que dado que va en dirección del movimiento del flujo con una velocidad del orden de

µ0

magnitud de ‘c’, o superior, el arrastre sería nulo y por lo tanto la resistencia y la sustentación sería igual a la densidad del fluido, la velocidad de aproximación y la circulación. Sería como una esfera en el seno de un fluido quiescente o una esfera en un fluido laminar. La presión máxima se daría en el frente de la dirección del movimiento (presión que podría dar lugar a ondas) y en la parte trasera (ídem), valiendo estas U2 Pmax = ρ 2 Y la mínima: Pmin = −3 ρ U2 2

CD =

6π Re

La velocidad límite se alcanzaría cuando la aceleración fuera nula, es decir, cuando la resultante de las fuerzas que actuarían sobre la esfera fueran nulas. dv F − 6πRηv = dt m
1 F − 6πRη dv = ∫ dt ∫ v m v0 0
v t

Integrando la ecuación del movimiento para obtener la velocidad de la esfera en función del tiempo obtenemos:   − 6πRηt   v = vl  1 − exp m    si v0=0    Siendo vl =
F 6πRη

Se pueden aplicar como primera aproximación las ecuaciones de Navier Stokes, mejorando el modelo con más detalles sobre él, más adelante. Considerando una esfera de radio R, r moviéndose a velocidad constante V0 las ecuaciones de Stokes (en régimen laminar) entonces se escriben: r r η∇ 2 v = ∇P De la que se deduce la fórmula de Stokes referente a una esfera en el seno de un fluido con rozamiento, y cuyo fluido se movería de forma laminar. En esta, la fuerza de rozamiento sería proporcional a la velocidad por la misma ley de Stokes: Fr = 6πRηv Donde η es la viscosidad del fluido. En ese caso, se daría la situación en la cual: F − Fr = ma
m dv 1  2π  2 2 = F − 6πRηv =   ρu L dt 2  Re 

Siendo vl la velocidad límite, función de los datos reseñados. En el caso de que v0 no sea igual a 0, la velocidad límite es la misma vl. Por datos empíricos sabemos que la velocidad límite de la luz en el vacío (vl) es de aproximadamente 300.000 km/seg. La ecuación anterior nos indica que la velocidad límite vl se alcanzaría, en el modelo teórico, en el infinito. Es una ecuación del tipo: v = vl (1 − exp(− kt ))
k= 6πRη m

La representación de v en función del tiempo t, nos muestra una velocidad de la luz en este modelo hidrodinámico que no es constante ni infinita, sino atenuada:

Con el coeficiente de rozamiento:

v vl

Como se puede observar, el exponencial de la ecuación tiende a cero rápidamente a medida que transcurre el tiempo, y al cabo de un intervalo muy breve, el desplazamiento móvil será proporcional al tiempo t. Si el vacío no tuviera ninguna viscosidad, cualquier elemento que fuese empujado con una fuerza constante tendría una velocidad proporcional al tiempo y el desplazamiento sería proporcional al cuadrado del tiempo. La misma situación en el seno de un fluido viscoso, la velocidad tendería hacia un valor constante y el desplazamiento sería proporcional al tiempo. De ahí la limitación de la velocidad de cualquier móvil en el seno de ese flujo, siendo la máxima la del fotón (el elemento menor que puede ir a mayor velocidad). Su aceleración de 0 a c debe ser extraordinariamente elevada, y además, cualquier impulso que pretenda hacer que sobrepase el valor de c solo servirá para generar masa aparente (inercial, proveniente del medio y de su interacción con él), con lo cual, jamás se superará el valor de c, lo cual es coherente con los datos empíricos conocidos. Pero evidentemente, si el fotón ha tenido alguna ‘fuerza’ al inicio, dicha fuerza dejó de actuar hace “mucho tiempo”. ¿Por qué entonces actúa como si fuese una esfera en el seno de un fluido viscoso, con una fuerza constante? Se puede seguir el ejemplo de una esfera moviéndose o una esfera dentro de un flujo laminar ideal uniforme, en el cual las fuerzas estarían compensadas. La función de corriente en una esfera estacionaria en un flujo constante o una esfera a velocidad constante en un flujo quieto es:

La velocidad inicial solo influirá en la forma en que la velocidad se alcanza (la constante), de tal modo que no se sumará a c, sino que influirá en su curva inicial. Teniendo en cuenta que esta alcanza rapidísimamente la velocidad “c”, todo el experimento de Michelson y Morley, se puede explicar sencillamente con este modelo, y sin obviar el éter luminífero, siendo sus resultados debidos a la existencia de este: v = vl (1 − exp(C 2 − kt )) siendo C 2 = ln (− kv0 + kvl ) y k =
6πRη m

Integrando esta expresión de la velocidad en función del tiempo para obtener la posición x del móvil en función del tiempo t, suponiendo que la esfera parte del origen x=0, en el instante inicial t=0

x = ∫ vdt
0

t

Obtenemos que:

 m   − 6πRηt     x = vt  t − 1 − exp     6πRη   m     
 1  x = vt  t − (1 − exp(− kt ))  k  k= 6πRη m

1  3 a 1 a3  2 r sin 2 θ ψ = − u0  1− + 3   2  2r 2r 
En el caso ideal y atendiendo a la paradoja de D’Alembert, la esfera no tendría esfuerzos de arrastre ni de sustentación, lo cual explicaría la constancia teórica de la velocidad del fotón ‘c’. Pero el fotón real sí que las tendría, bien en su velocidad o bien en la perturbación en el medio, aunque no donde se ha medido (a escalas macroscópicas, no cosmológicas ni cuánticas).

1. La ecuación de continuidad. 2. La segunda ley del movimiento de Newton en cualquier punto e instante. 3. Ninguna frontera “sólida” puede ser penetrada por el flujo ni pueden existir vacíos entre el fluido y la frontera. Si además de los tres requisitos, añadimos la suposición de que el flujo es irrotacional en el exterior, el movimiento del fluido se asemeja bastante al movimiento de fluidos reales para fluidos con baja viscosidad por fuera de las capas límite. La suposición de la existencia de flujo irrotacional lleva a la existencia de un potencial de velocidad. Los bloques individuales de un fluido incompresible sin fricción no pueden ser obligados a rotar, como sería el caso de un cuerpo libre de fluido y con forma esférica. Las fuerzas superficiales actuarían perpendiculares a su superficie debido a que el fluido no tiene fricción y por lo tanto actuarían desde el centro de la esfera, del mismo modo que fuerza del cuerpo actuaría desde el centro de masas. De este modo, no se podría aplicar ningún torque sobre la esfera y esta permanecería sin rotación. Del mismo modo, una vez que el fluido ideal está rodeado no existe forma de alterarlo debido a que no se puede ejercer ningún torque sobre ninguna esfera elemental del fluido. La expresión analítica para la rotación de un paquete de fluido alrededor de un eje vendría representado por la r fórmula ∇ × v = 0 . Si el rotacional de la velocidad es nulo, debe existir una r función potencial tal que v = −∇φ . r Como ∇ × v = 0 , podemos concluir que:

Fotón ideal compuesto de un dipolo en un flujo constante en la dirección del movimiento La esfera se puede asimilar a un flujo constante (el de la dirección del movimiento) y un dipolo. La divergencia y el rotacional teóricos en el interior del fotón deben ser nulos o se deben mantener constantes, y en el interior de este, aparecería un fenómeno que es la generación de ondas planas. Dicha perturbación podría provenir de la diferencia de presiones generadas entre el frente y el medio, de su configuración en forma de vórtices o por perturbaciones en el medio por su propio movimiento. Vamos a hacer un modelo explicativo ideal del fotón, basándonos en las premisas anteriores y teniendo en cuenta el “fluido” en el que se movería. Por tratar de fluidos ideales, vamos a observar los requisitos de los fluidos ideales y la forma en la que estos fluyen. Un fluido ideal debe satisfacer los siguientes requisitos:

∇ 2φ = ∆φ = 0 (Ecuación de Laplace) Cualquier función φ que satisfaga la ecuación de Laplace es un caso de flujo irrotacional posible, pero dado que existen un número infinito de soluciones a esta ecuación de Laplace será muy importante encontrar la función de frontera adecuada para cada caso particular de flujo. Dado que φ aparece elevada a la primera potencia en cada término, la ecuación de Laplace es una ecuación lineal y la suma de dos soluciones también es una solución, de modo que si tenemos φ1 y φ2 que son soluciones de la ecuación de Laplace, entonces φ1 + φ2 es una solución, luego: ∇ 2φ1 = 0 ∇ 2φ 2 = 0 ∇ 2 (φ1 + φ 2 ) = ∇ 2φ1 + ∇ 2φ 2 = 0 Y Cφ1 es una solución si C es una constante.

La masa final sería la suma de la masa real y la masa virtual, debido a que el fotón “está inmerso” en un fluido, tendrá también una masa inducida por este, que será la mitad de la masa del fluido desplazado por la esfera. 2 M = πρR 3 3 El campo de velocidad sobre la superficie lejana S es el mismo, fuera este un dipolo o un cuerpos sumergido en el fluido. Para calcular la fuerza que el fluido ejerce sobre el cuerpo a partir de la expresión de la cantidad de movimiento:  dU j dP dU i   fi = − i = −ρ α ij − Vc  dt dt dt    Esta fuerza es nula si el cuerpo se desplaza a velocidad constante, lo que da lugar a la citada paradoja de D’Alembert. Suponiendo que el flujo es potencial en todas partes, es lógico que el arrastre sea nulo y que también la sustentación sea nula. Esto se debe a que en el flujo potencial alrededor de un objeto cuyas tres dimensiones son finitas no puede existir circulación. Si el cuerpo sufre una aceleración & por la acción de una fuerza F de U origen externo, la ecuación de movimiento se escribirá ahora en la forma: & Fi + f i = mU i Donde m es la masa del cuerpo. También se puede rescribir con las ecuaciones anteriores del siguiente modo: & = (mδ + m )U & Fi = (m − ρVc )δ ij + ραij U j ij ij j

Los fluidos potenciales tienen la interesante propiedad de que realizan el mínimo de energía cinética entre todos los campos de velocidad incompresibles con las mismas condiciones de contorno. El flujo de una esfera en el seno de un fluido se consigue como ya e ha indicado sumando una corriente a un dipolo 3D.  3a a 3  u r = u 0 cos θ  1 − 2 r + 2 r 3    

[

]

 3a a 3 uθ = −u 0 sin θ  1 − 4 r − 4 r 3 

   

En consecuencia, el cuerpo es acelerado como si en lugar de tener una masa m, tuviera una masa

aparente, que se obtiene de sumar a m el tensor: M = ρα − ρVc I Que representa la fuerza de reacción que el fluido acelerado ejerce sobre el cuerpo. El tensor M se suele llamar tensor de masa inducida. Por ejemplo, en el caso ideal de un fotón con forma esférica, resultaría que M sería isótropo y valdría: 2 M = πρR 3 3 Siendo la mitad de la masa del fluido desplazado por la esfera. La resultante de fuerzas sería el siguiente & F + f = mU
i i i

denomina la paradoja de D’Alembert). La existencia de un arrastre no nulo en el movimiento uniforme de un cuerpo implicaría para mantener el movimiento debería existir una fuerza externa que realizase el trabajo, el cual debería disiparse en el fluido, o bien debería convertirse en energía cinética del fluido, la cual a su vez debería fluir al infinito. Como hemos estudiado un flujo ideal, no existe disipación de energía. Además, el campo de velocidad inducido en el fluido por el movimiento del cuerpo disminuye muy rápidamente con la distancia y no puede entonces flujo de energía al infinito. Estos resultados dependen de modo muy importante en que el flujo tenga una extensión infinita. Si por ejemplo el fluido tiene una superficie libre, el cuerpo que se mueve con velocidad uniforme paralelamente a la superficie experimentaría una fuerza de arrastre no nula. La aparición de esta fuerza, denominada arrastre por emisión de ondas, se debería a que el movimiento del cuerpo produciría un sistema de ondas que se propagarían sobre la superficie libre y transportarían constantemente energía al infinito. Del mismo modo, las fórmulas para la masa inducida dependen de que el flujo tenga extensión infinita, puesto que para deducirlas se estudia el campo de velocidad a grandes distancias. Si el fluido ocupa una extensión finita, el valor de la masa inducida es distinto al que se calcula y depende de la geometría de las paredes que limitan el flujo y de la posición del cuerpo respecto de las mismas. Esto, unido al arrastre producido por ondas, es análogo al caso de la mecánica cuántica

La masa virtual hace que la aceleración sea menor, así: 4 2 πρR 3 a − πρR 3 a = ma 3 3 Lo que es:
Fi −

1 Fi = ma 2

Lo que lleva a:
Fi = m(2a )

Es decir, que es preciso el doble de la aceleración debido a la masa inducida o aparente. En las constante cosmológica se vio que para un modelo estático de universo como el propuesto por Einstein, g = 0 y por tanto ρvacío = 0.5 ρ materia Lo cual concuerda con el hecho de que la masa inducida o aparente sea la mitad de la masa real. El principal resultado que se refleja es que en un flujo potencial alrededor de un cuerpo de extensión finita, que se mueve con una velocidad constante, no hay arrastre ni sustentación (lo que se

de una partícula sometida a un cambio de potencial. Cuando el fotón va acelerando desde la velocidad 0 hasta la velocidad c, está en sus inicios en un régimen turbulento, pasando posteriormente a un régimen laminar. Esto se podría deducir del hecho de que, aunque tenga una masa ínfima, debido a la gran aceleración que tiene los efectos de viscosidad del fluido son más influyentes que los de inercia. En el caso de haber alcanzado la velocidad máxima, los efectos de inercia del fluido son los más importantes. Pero de todos modos y con esta simple aproximación se pueden constatar interesantes hipótesis teóricas respecto a la estructura del fotón.

Dicho arrastre es complicado de calcular debido a las propiedades dispersivas de cualquier tipo de ondas, que hacen complejo el patrón de ondas. El factor más determinante es la interacción de la superficie del objeto (en este caso ideal, una esfera) con el medio. El arrastre total tiene, pues, tres componentes: 1. Fricción entre el medio y la superficie del objeto. 2. Arrastre por emisión de ondas. 3. Pérdidas de energía por remolinos y apéndices. La fuerza de fricción ya se ha visto anteriormente. Ninguno de los tres es fácilmente modificable, y la causa de la emisión de ondas se incrementa rápidamente con la velocidad hasta llegar a una velocidad límite de equilibrio que no puede ser superada, debido a que cuanta más velocidad exista, más resistencia habrá con respecto al medio. Experimento Michelson Morley y éter luminífero La explicación de la constancia de la velocidad en el experimento de Michelson & Morley tendría explicación justamente por la existencia del medio, y por tanto este habría demostrado su existencia, no su inexistencia, además de revelar importantes propiedades del comportamiento de la luz. Pero ¿Qué hay del sistema de referencia privilegiado? El experimento de Michelson Morley, si acepta la existencia del “éter luminífero”, debe admitir también que la velocidad de la luz no es constante, pues es una de las conclusiones

Límite de la onda: arrastre por emisión de ondas El fotón ideal anterior, se encontraba en una situación libre totalmente de obstáculos. Cualquier partícula de tamaños tan pequeños y creando ondas de esas peculiaridades, no puede evitar, cuando se encuentra en un medio no libre, la existencia del arrastre producido por la emisión de ondas o wave drag. La emisión de ondas tiende a arrastrar con la corriente producida cualquier obstáculo fijo y frenar el avance del objeto. Es muy posible que la regresión al rojo redshift se encuentre influida por este fenómeno, el cual daría explicación a algunas divergencias con el modelo original de regresión al rojo como elemento adicional a la expansión del universo.

implícitas en este. Teniendo en cuenta esto, la adición de velocidades no tendría sentido con estas constantes, y las igualdades no serían tales, sino “cuasi igualdades”. En la base de un edificio cercano al nivel del mar, Michelson y Morley construyeron lo el interferómetro de Michelson. Se componía de una lente semiplateada o semiespejo, que dividía la luz monocromática en dos haces de luz que viajaban en un determinado ángulo el uno respecto al otro. Con esto se lograba enviar simultáneamente dos rayos de luz (procedentes de la misma fuente) en direcciones perpendiculares, hacerles recorrer distancias iguales (o caminos ópticos iguales) y recogerlos en un punto común, en donde se crearía un patrón de interferencia que dependería de la velocidad de la luz en cada uno de los dos brazos del interferómetro. Cualquier diferencia en esta velocidad, provocada por la diferente dirección de movimiento de la luz con respecto al movimiento del éter, sería detectada. Una de las consecuencias de que —a diferencia de lo que sucede en la mecánica clásica— en mecánica relativista no existe un tiempo absoluto, es que tanto el intervalo de tiempo entre dos sucesos, como las distancias efectivas medidas por diferentes observadores en diferentes estados de movimiento son diferentes. Eso implica que las coordenadas de tiempo y espacio medidas por dos observadores inerciales difieran entre sí. Sin embargo, debido a la objetividad de la realidad física las medidas de unos y otros observadores son relacionables por reglas fijas: las transformaciones de Lorentz para las coordenadas.

Dado que uno de los sistemas es inercial desde el punto de vista clásico y el otro no lo es necesariamente, deberían haber diferencias significativas. Debe existir, pues, desde el punto de vista clásico, una diferencia entre los recorridos observados en la Tierra y fuera de la Tierra por un observador externo. Los recorridos para el observador externo (fuera del planeta), el cual está en reposo, serían

R1 =

2L v 1−   c
2

Con c = cl (1 − e (− kt ) ) siendo k = O sea

− 6πRη m

R1 =

2L   v 1−   c (1 − exp(− kt ))    l 
2

y

R2 =

(−kt)))L (cl (1−exp (−kt)))L cL cL (cl (1−exp + = + (− kt))) −v (cl (1−exp (−kt))) +v c −v c + v (cl (1−exp

La diferencia entre los recorridos R1 y R2 sólo serían detectables en aquel rango en el cual la velocidad de la luz ‘c’ es radicalmente diferente a cuando se puede considerar “constante”, es decir, en su intervalo inicial. Dado que R1 y R2 están referidos al mismo tiempo t, y que no son iguales, es válido el sistema de referencia externo en el cual el tiempo empleado a favor y en contra de la corriente sería, en la interpretación de Michelson y Morley: L L t= + cl (1 − exp(− kt )) − v cl (1 − exp(− kt )) + v

Y el tiempo empleado por el rayo de luz que va en ángulo recto respecto de este sería: L t′ = 2 2 cl (1 − exp(− kt )) − v 2 La relación entre ambos tiempos sería:

conocen hoy en día. Los trabajos de Minkowski y Poincaré mostraron que las relaciones de Lorentz podían interpretarse como las fórmulas de transformación para rotación en el espacio-tiempo cuatridimensional, que había sido introducido por Minkowski. En la física newtoniana, dado un sistema de referencia inercial, cualquier otro que se mueva con aceleración lineal respecto al primero es no inercial. En la Teoría de la Relatividad Especial, un sistema de referencia es inercial cuando un observador en reposo respecto a ese sistema puede emplear unas coordenadas con una métrica particular. Las transformaciones de Lorentz relacionan las medidas de una magnitud física realizadas por dos observadores inerciales diferentes, siendo el equivalente relativista de la transformación de Galileo utilizada en física hasta aquel entonces. La transformación de Lorentz permite preservar el valor de la velocidad de la luz constante para todos los observadores inerciales, cuestión que no tiene sentido al menos teóricamente y en la primera trayectoria de cada rayo en movimiento. Una de las consecuencias de que —a diferencia de lo que sucede en la mecánica clásica— en mecánica relativista no existía un tiempo absoluto, es que tanto el intervalo de tiempo entre dos sucesos, como las distancias efectivas medidas por diferentes observadores en diferentes estados de movimiento son diferentes. Eso implica que las coordenadas de tiempo y espacio medidas por dos observadores inerciales difieran entre

cl (1 − exp(− kt )) − v 2 t′ T= = t cl (1 − exp(− kt ))
2

Cuando v es muy grande y el tiempo muy pequeño, la relación de tiempos es imaginaria. Cuando el tiempo haya transcurrido la velocidad de la luz se estabilizará y la relación entre ellos, constante, pero ambas relativas a un tiempo en un sistema de referencia universal, con tiempo t en el sistema de referencia externo. Y la diferencia de tiempos será: L L t − t′ = + − (− kt)) − v cl (1− exp (− kt)) + v cl (1− exp

−2

L cl (1 − exp(− kt )) − v 2
2

Tranformación de Lorenz Al igual que los demás físicos, antes del desarrollo de la teoría de la relatividad, asumía que la velocidad invariante para la transmisión de las ondas electromagnéticas se refería a la transmisión a través de un sistema de referencia privilegiado, hecho que se conoce con el nombre de hipótesis del éter. Sin embargo, la interpretación por parte de Albert Einstein de dichas relaciones como transformaciones de coordenadas genuinas en un espaciotiempo tridimensional la hipótesis del éter fue suprimida. El matemático francés Poincaré desarrolló el conjunto de ecuaciones en la forma consistente en la que se

sí. Sin embargo, debido a la objetividad de la realidad física las medidas de unos y otros observadores son relacionables por reglas fijas: las transformaciones de Lorentz para las coordenadas. Para examinar la forma concreta que toman estas transformaciones de las coordenadas se consideran dos sistemas de referencia inerciales u observadores inerciales: O y O y se supone que cada uno de ellos representa un mismo suceso S o punto del espacio-tiempo (representable por un instante de tiempo y tres coordenadas espaciales) por dos sistemas de coordenadas diferentes: S O = (t , x, y, z )
S O = (t , x , y , z )

Y en el otro sistema de referencia:

x= 1−
t− t=
1−

x − Vt cl (1 − exp(− kt ))
Vx
2

V2

2

cl (1 − exp(− kt )) V2

cl (1 − exp(− kt ))

2

y=y z=z

Puesto que los dos conjuntos de cuatro coordenadas representan el mismo punto del espacio-tiempo, estas deben ser relacionables de algún modo. Las transformaciones de Lorentz dicen que si el sistema O está en movimiento uniforme a velocidad V a lo largo del eje X del sistema O y en el instante inicial ( t = t = 0 ) el origen de coordenadas de ambos sistemas coinciden, entonces las coordenadas atribuidas por los dos observadores están relacionadas por las siguientes expresiones: x − Vt x= V2 1− 2 cl (1 − exp(− kt ))
t− t = cl (1 − exp(− kt )) V2 Vx
2

Como existe un tiempo t que se puede aplicar a los dos sistemas de referencia, lo único que habrá que tener en cuenta es la contracción de Lorentz en la dirección y en función de la velocidad. Cuando el tiempo t es cero, la ecuación no tiene sentido, así que no se puede hablar de contracciones temporales. Lo mismo ocurre con la longitud, luego hay un intervalo inicial en el que no tiene sentido hablar de contracciones, y otro en el que estas son variables. Dado que x ≠ x , lo que varia es la posición de uno respecto al otro, pero por el hecho de no ser constante la velocidad. Con todo lo expuesto, aparece una sencilla formulación matemática derivada de la mecánica de fluidos que explica los resultados del experimento de Michelson Morley sin contradecir la relatividad, símplemente aplicando la ecuación de stokes al modelo de una esfera (o dos dobletes en un flujo) en el seno de un fluido con rozamiento, que nos indica que por aproximación, la relatividad especial es cuasicorrecta, si bien el sistema de referencia puede ser relativo o respecto del éter, y sin relatividad temporal en el citado medio éter de tal suerte que la teoría de la relatividad tendría sentido por la

1−

cl (1 − exp(− kt ))

2

y=y z=z

tremenda rapidez con que la velocidad del fotón se hace "constante".

Algunas conclusiones predicción

parciales

y

Aunque se ha partido de la hipótesis del éter multidireccional, se puede comprobar que tan solo añadiéndole la característica de “aceleración muy rápida” al fotón, también tiene sentido las expresiones. Añadiendo también la hipótesis de “fotón a velocidad no constante” sino “logarítmica”, también. Una predicción no fácilmente comprobable es que un interferómetro que quiera detectar diferencias en la constancia de la velocidad de la luz, no debe tener unos grandes brazos sino más bien unos brazos tremendamente pequeños.

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