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VALORES CRISTIANOS PARA FORMAR EN UNA ETICA CIUDADANA

Diego Fares sj

Necesidad de fortalecer una ética ciudadana
Este trabajo es la mitad de un trabajo. Quiere ayudar a que descubramos juntos el núcleo de esos valores cristianos que pueden ayudarnos a formar “nuevos ciudadanos”. Comenzamos intentando una definición. Así como hay una definición de Patria que es territorial e histórica –la tierra de nuestros padres-, que heredamos como patrimonio cultural y sobre la que se ejerce soberanía política y económica, podemos pensar también una definición desde la educación. Una definición que hace al tiempo. Si el trabajo es el pilar sobre el que se construye la Patria día a día, la educación es la Patria en proceso de darse como herencia a la siguiente generación. Tenemos así una Patria en acto, que se construye con el trabajo y se comunica educando. Surge entonces la pregunta: ¿ qué dar en herencia?

Los hábitos del corazón de un pueblo se forman “de a pie”
Cuando mueren nuestros padres o nuestros abuelos, en esa tarea de repartir y compartir la herencia, hay un componente estético-práctico, que hace elegir a cada uno algo lindo que quiere conservar y algo práctico que le sirve para su casa. Pero, dejando de lado el dinero, que, si hay, se reparte por sí solo ya que tiene las reglas simples de lo cuantificable, (y preferimos pensar en la herencia de una familia común que lo que menos deja es plata, ya que es más adecuado a lo que podremos dejar en herencia en nuestra Patria a la próxima generación) lo más importante de una herencia son ciertas imágenes de la persona amada, que sintetizan esos hábitos en

valoraba la educación como la mejor herencia para sus hijos. El abuelo caminando por la calle San Martín. que no era creyente. las 20 cuadras de su casa al negocio. que ahora transformo en números. en un nuevo hijo: requieren tiempo y constancia. esos hábitos se hacen de a pie. La valoraba como se valoran las convicciones hondas. cuando el tranvía valía 10 centavos. tomaba un taxi para llegar más rápido al Hogar. sentía lo difícil que nos está resultando bajarnos a ser un país de a pie. hasta que se le hizo un hábito de su corazón.680 cuadras por mes. dos veces por día de ida y dos de vuelta (respetando el almuerzo familiar y la siesta mendocina. . pero robándoles media horita de caminata) para ahorrar los centavos con que a fin de mes pagaba la cuota del colegio de los Maristas para sus dos hijos. Me dí cuenta de esto un día en que. porque si lo que uno deja en herencia son los hábitos del corazón. Pero los hábitos del corazón no son acumulables. La herencia cultural. mi manejo del dinero. 2. Pienso en una imagen de mi abuelo que me regaló mi padre. en su aspecto estético. mis convicciones. Y sin embargo. Recordé la anécdota del abuelo y me hizo replantear mis hábitos. caminándola paso a paso todos los días. La valoró de a pie. a donde voy caminando también dos veces por día.000 km para ahorrar 100 pesos al año.2 los que cuajaron sus valores más hondos. gracias a esa magia de la belleza que tiene el carácter de lo instantáneo. Y nos lo dejó herencia. y del colegio de hermanas para las hijas. es perdurable y está a la mano. Formar en esos hábitos es la gran tarea de los educadores. me quedó grabada la certeza de que el abuelo. tienen que recrearse paso a paso hasta que se consolidan en una nueva generación. se puede comunicar en poco tiempo. En esa imagen. se guarda integra en las obras de arte. 1. apurado. la imagen del abuelo me da fuerzas. Pensando en esta charla. La valoraba de verdad.

es identificar y jerarquizar bien estos hábitos. Decimos “del corazón” porque apuntamos no solo a lo superficial sino a lo profundo. la afirmación de una fidelidad a los anhelos profundos del corazón. el cálculo intuido del tiempo real que suponen los procesos. la cosa no es tan simple. incluyendo en ellas la conciencia. dice que “la crisis de la nación y de la ciudadanía política se revela ante todo como una crisis de las significaciones de los imaginarios sociales”. En la práctica no nos mueven sino los ideales (o los defectos) que se han vuelto hábitos. un sentido de la vida y la muerte y de la trascendencia. capaces también de defenderlos. Una educación que quiera incidir real y eficazmente tiene que trabajar con estos elementos. sino a la voluntad y a la intención. El desafío es educar ciudadanos capaces de identificar sus valores comunes fundamentales. las creencias y valores que nos hacen vibrar. R. sostenerlos y comunicarlos a lo largo del tiempo. y las prácticas sociales a las que nos hemos acostumbrado. esa síntesis de las disposiciones morales e intelectuales de los hombres de una sociedad. en lo más profundo. la conciencia del poder de otros imaginarios que están operativos a nivel global y. Lo primero.3 Identificar los hábitos del corazón de nuestro pueblo Los hábitos son esa suma o. para nosotros. Uno tiende a suponer que los ideales son claros y que no seguirlos es cuestión de corrupción. mejor. Sin embargo. la cultura y las prácticas diarias. Los hábitos no son ideales abstractos. en su artículo “ Ciudadanía cultural y educación ”. educadores. de esas claras y distintas que son racionalizables mediante una lógica formal y abstracta. no solo a lo intelectual. Moscato. Los hábitos no son ideas sueltas. A modo de ejemplo distinguimos con él . El imaginario social que está activo en esos hábitos integra cosas tan profundas y complejas como la percepción común de un horizonte de sentido. Los hábitos son un entramado que incluye los símbolos que nos representan. Son idea hecha costumbre –virtud o vicio-.

y un imaginario posmoderno que se estructura poniendo el acento en el ideal de una identidad fluctuante. Hasta un pueblo de demonios. pues pensar cuál es el aporte de la educación. cuyo símbolo es “la patria”. o que el reclamo de un trabajo digno es un hábito arraigado en nuestro pueblo (su mejor expresión es la cola de San Cayetano. Madrid.4 tres elementos que están operantes en nuestro imaginario actual . silenciosa y pacífica. contrapuesto y en tensión con los otros: un imaginario tradicional. que se estructura poniendo el acento en una identidad de tipo funcional. 1998. Dejando de lado lo que para todos es bastante obvio. Es necesario fortalecer una ética ciudadana basada en los “hábitos del corazón de nuestro pueblo” que sea fundamento real de las leyes del estado. malos hábitos aceptados en silencio por todos. cuyo símbolo es “internet”. en una especie de pacto de esclavitud por conveniencia. Etica pública y sociedad. 1 Cfr. ¿Qué revalorizar del imaginario tradicional. Se deben a la interacción de leyes ambiguas o injustas con malas costumbres de la sociedad. que se estructura poniendo el acento en una identidad territorial e histórica. por ejemplo. qué criticar del moderno. un imaginario moderno. . hay que tener en cuenta que existen “códigos rojos” en toda sociedad. Se nos plantea. casi podríamos decir que cada uno configura un imaginario distinto. qué asumir del posmoderno que parece inevitable?. cuyo símbolo es “el mercado”. que atentan contra el estado de derecho. en vistas a construir un nuevo imaginario social que dinamice positivamente nuestra ética ciudadana. que la aceptación más o menos vergonzante de distintos tipos de coima actúa como un “código rojo” en nuestra sociedad. Adela Cortina. Cómo dice Adela Cortina en su libro “Hasta un pueblo de demonios…”1. como espacio de integración y discernimiento de estos imaginarios sociales que se entrecruzan a distintas velocidades y nos afectan con distinta intensidad y a distinta profundidad. sin pertenencia. más decidora para el que sabe leer que cualquier piquete). que es hegemónico.

gracias a los desiertos que se nos oponen. dice así: “Las ciudades tienen la forma de los desiertos a los que se oponen”. de “Los dioses de la ciudad”. se nos dice de muchas maneras. donde se producen alimentos para trescientos millones de habitantes. bajo formas distintas. Una ciudad puede pasar por catástrofes (… y mutaciones). Los desiertos a los que nos oponemos Si en la frase “las ciudades toman la forma de los desiertos a los que se oponen”. Madrid. qué tipo de ética ciudadana debemos cultivar de manera muy concreta y persistente. La otra. 310 ss. Italo Calvino. evocando los nombres de los dioses que habían presidido su fundación: nombres que equivalían a personificaciones de actitudes vitales del comportamiento humano. en: Punto y aparte. Ensayos sobre literatura y sociedad. como forma estética y como emblema de sociedad ideal. pero debe. Barcelona. 1994. No hay lugar para todos.5 vamos a tratar de situarnos en el nivel más hondo del corazón de un pueblo. Lo hacemos utilizando dos imágenes de Italo Calvino. Las ciudades invisibles. que debían garantizar su permanencia como imagen a través de las transformaciones sucesivas. de “ Las ciudades invisibles”2. reencontrar a sus dioses ”3. . y menos en nuestra patria. cuando educamos. y debían garantizar la evocación profunda de la ciudad (…). con ese algo de vaguedad y ese algo de precisión que esa operación conlleva. en el momento justo. dice: “Los antiguos representaban el espíritu de la ciudad. Y esto no es verdad. Los dioses de la ciudad. págs. cambiamos “ciudades” por “ciudadanía” podemos discernir. allí donde surgen los nuevos imaginarios y se destruyen los que ya no son operativos. Italo Calvino. Elegimos estas imágenes porque apelan al exterior amenazante (con la imagen espacial del desierto) y a lo interior más auténtico (con la imagen de los dioses profundos que hacen a la identidad a través del tiempo). 1995. Una. Por eso hay que inculcar el hábito de incluir a todos y de buscar más 2 3 Cfr. Cfr. El desierto más inmediato y candente que nos amenaza es el de la exclusión.

propios de las lenguas indígenas o con nombres de los fundadores. la de los dioses. que es la que las afianza e impide que se las trague el desierto. Los dioses de la ciudad Por la memoria y la esperanza entramos en la otra imagen. No es verdad que nunca se pudo. luego social y actualmente política. Y crear las estructuras que organicen una inclusión mucho mayor de la que nos atrevemos a soñar. La tarea educativa debe lograr que nos proyectemos en nuestros nietos. no deja de ser significativo y perturbador el nombre de “Argentina”. en la patria en que vivimos. aunque sea imperfecto. Sueños que desde el . El vacío de sentido y la fragmentación. No es verdad que nunca se puede. La tarea educativa debe fortalecer el recuerdo de nuestros mayores. Nuestras ciudades combinan nombres de santos. Aquí es donde ayuda el cultivo de la memoria y de la esperanza. que convirtieron este inmenso territorio en su mayoría desierto. como propone Calvino –no creyente-. se acumula produciendo montañas de resignación y la sensación de que contra el desierto nunca se pudo ni se puede luchar. esa “ personificación de actitudes vitales del comportamiento humano”. Nos vamos habituando a que no podemos habituarnos a nada en común.6 para ayudar. de ir a buscar el “dios” que presidió nuestra fundación. El otro desierto es el que se compone con las arenas de la resignación y de la insignificancia. cultivando una esperanza puesta creativamente en lo concreto. El cultivo de la inclusión requiere cultivar la caridad personal y social de modo que desemboquen en la caridad política. Si se trata. con nombres provenientes de características geográficas. primero religiosa. En nuestro origen mismo está esta contradicción que revive y permanece en cada época. “Civitas Argentina” traducían los documentos latinos al nombre de “Ciudad de la plata”. en el sueño de los inmigrantes que vinieron a hacerse la américa y en el sueño de la plata fácil de tantos argentinos.

como forma estética y como emblema de sociedad ideal. la casa-fuerte “nuestra Señora de la esperanza” de Ayolas. tanto las tierras arenosas y desiertas. Nombres que deben garantizar la evocación profunda de la ciudad (…).7 comienzo contrastaron con la realidad de la siembra y el trabajo duro como único camino de grandeza. la casa fuerte de “nuestra Señora de la Asunción” de Salazar… No son nombres de dioses sino del Salvador (de Jujuy). Sin embargo. El hábito principal: en torno a la esperanza Si el desierto que más nos amenaza es la desesperanza. En la memoria transmitida de nuestros nombres se esconde una esperanza para enfrentar los desiertos. destruido por los indios. en muchas regiones están los nombres de los indios que los españoles conservaron. de efímera duración. otros que de “cullu” que es “baño de agua caliente”. si damos un paso atrás. de Todos los santos (del valle de la Rioja)… Nombres que acompañan humildemente a los otros. que pasaron de ser primer nombre a segundo y olvidado. Y el nombre representa muy bien esas ciudades que se han formado como oasis ganados al desierto con el trabajo del hombre. tenemos que formar el corazón de nuestro pueblo –en los corazoncitos de los más pequeños . nombre que deriva del araucano: unos dicen que de “ cuyum” que significa “arena”. la casa fuerte de “Corpus Christi”. como las fuentes de aguas termales. pero nombres que están y que siguen protegiéndonos. Ambas realidades están presentes en mi región. de Santa María (de los Buenos Aires). encontramos otro espíritu en esos primeros nombres que pusieron los Conquistadores a las plazas fuertes provisorias: el fuerte de “Sancti Spiritus”. su permanencia como imagen a través de las transformaciones sucesivas. en busca de nuestra identidad. primer asentamiento de Gaboto en 1527. pienso en mi Cuyo. Y si damos un paso más atrás.

que les fue enseñando a levantar los ojos al cielo estrellado. a buscar allí el único esplendor plateado que encontrarían siempre. Pienso que no hay que dejarse engañar por la malignidad de nuestros defectos. aunque es verdad que pueden corromperlo todo de tal modo que quiten la vida misma. sin embargo. en nuestro pueblo. guiados por la Cruz del Sur. mirar un poco mejor nuestros defectos. El encantamiento que tenemos con nosotros mismos se renueva siempre tras cada desencantamiento. Si el marxista Calvino habla de dioses a la hora de construir la ciudad.en los hábitos de la esperanza. podemos intentar una pequeña fenomenología de algunas características nuestras. vivo y sano. Nos negamos a ser racionales y pragmáticos. partir de valores cristianos comunes a nuestra cultura. La propuesta es. Pero para esto es fundamental descubrir si esa esperanza está ya arraigada y cómo. Los falsos encantamientos no existirían ni harían daño si no los sostuviera un encantamiento verdadero. en qué comportamientos. En los mecanismos del desengaño hay algo propio de nuestro ser argentino. esperamos que a nadie le resulte extrapolado o sólo para cristianos. Si tomamos esto como hipótesis de trabajo. La iluminación proviene de la teología. Nos ha hecho bien darnos cuenta que los primeros pobladores tuvieron que desengañarse de una falsa esperanza. que nos lleven a descubrir esos . Nuestra reflexión está guiada por la convicción teológica de que “debajo de toda tentación hay una gracia”. Para no sembrar esperanzas falsas como las que engendraron esta desilusión colectiva tan honda que estamos experimentando. con qué símbolos. ya que no es pura sino parásita. Al sur no estaba la Ciudad de los Césares… La buscaron mirando al cielo. para ver si no es que esconden una virtud real malinterpretada.8 principalmente. no logramos sostener ninguna ética de consensos mínimos… Muchos piensan que esto es un defecto que no tiene solución. Lo proyectamos en ídolos con una pasión tal que los destruye.

Es la imagen más a flor de piel que damos. Describo provisoriamente algunas actitudes que requerirán más elaboración: cuando perdemos nos dividimos y cada uno se reserva su opinión sin que podamos construir una interpretación común de la derrota como hacen otros pueblos. esta actitud nuestra ante la derrota –sea militar. Presunción y derrotismo Quiero partir de dos imágenes. Esta frase nos suena pretenciosa y falaz. o juremos con gloria morir ”. ¿Qué podemos sacar de positivo de actitudes tan vergonzantes. los chinos ceremoniosos. los yanquis simplotes… La otra imagen que elijo es la del derrotismo. nos refugiamos en victorias de otro ámbito. que los tanos son ampulosos. que damos como argentinos. económica o de otra índole. en definitiva: “no sabemos perder”. exigimos chivos expiatorios. las queremos justificar a toda costa. así como nosotros decimos que los gallegos son brutos. no sólo que nadie se atreve a morir con gloria sino que. salvando a San Martín. que afectan a la dignidad misma de una nación? . deportiva. nos avergonzamos. Una es la presunción. Presunción y derrotismo son dos caras de la misma moneda.9 hábitos que hemos recibido y forjado como gracia. con la esperanza secreta de que a tan grandes desastres causados por hábitos parásitos corresponda un verdadero tesoro de hábitos buenos que podemos rescatar y cultivar transmitiéndolos en herencia. tapamos las derrotas. nadie renuncia sin quejas ni siquiera al menor cargo aunque se muestre que lo consiguió deshonrosamente o lo gestionó mal. Pareciera que en este país. las más comunes. Es una imagen compleja. Nuestro himno lo expresa en ese “coronados de gloria vivamos. que no se puede simplificar. Los chistes de argentinos nos caracterizan como presuntuosos y engreídos.

como nación. Esta frase que arraiga en nuestro amor propio y en nuestra dignidad pisoteada se va haciendo fuerte contra el derrotismo de muchos. dice cada vez con más fuerza común y participada un “no puede ser que estemos así”. Afirmamos decididamente que nuestra tierra fue y es tierra de esperanza. que nos permite levantarnos y caminar cada día. Algo dentro nuestro. Sabemos. La esperanza es virtud de lo más arduo pero posible. que en nuestra patria hay fundamentos para la esperanza. es capacidad de anticipar y saborear el fin bueno. Alguien lo expresaba diciendo que los argentinos pasamos de creernos .10 La punta de la soga que nos salve puede dárnosla la teología. siguiendo nuestra hipótesis. Afirmamos pues. que no hay presunción y derrotismo sino como parásitos de una gran esperanza. pero malas: la presunción se saltea lo arduo del camino y presume de tenerlo todo ya conseguido. Algo dentro nuestro. desprecia el camino arduo pero posible. Nuestros recursos naturales no explotados nos hablan de esperanza en un mundo en el que en muchos territorios la superpoblación es un problema y los recursos son escasos. y es esta presunción renovada la que. y la humildad de reconocerlo y aceptarlo se va haciendo fuerte contra toda presunción. cae en el fatalismo. Pero volvamos a la esperanza. La presunción y el derrotismo son también anticipaciones del fin. sabe con cierta serena lucidez que el camino será arduo. y reniega de la ilusión perdida para proyectarse en otra ilusión. como nación. que nos dice que presunción y derrotismo son los dos extremos contrarios a la virtud teologal de la esperanza. y así sucesivamente. La Iglesia siempre nos ha llamado “el continente de la esperanza”. verdadero y hermoso. ante las derrotas y dificultades. en lo más íntimo de nuestro corazón. Nos integramos al mundo moderno y fuimos poblados en sucesivas oleadas de inmigrantes que vinieron con una esperanza.

Es una virtud teologal. nos preguntamos todos. justo. piensan muchos. porque . al servicio de los otros y compartiendo con los demás nuestras riquezas y capacidades. y se lamentan diciendo: “Si viene algo bueno. Fundamentos para la esperanza como nación Una descripción de los síntomas más superficiales de nuestro carácter como nación nos ha llevado a vislumbrar una esperanza por el camino de suponer que si existen con tanto arraigo estas actitudes parásitas de la esperanza es que esta existe en lo profundo o puede ser rescatada y revivida ya que alguna vez estuvo. ¿Seremos “siempre los mismos”. Un dato es que son muchas las preguntas que albergamos en nuestro corazón en este momento crítico de nuestra vida como Nación y las más decisivas atañen sin duda a la esperanza. Pero es necesario ir más hondo a buscar los fundamentos positivos de la esperanza. Es la virtud del hombre que camina. Y que lo que tenemos que elegir es ser un país más entre los otros del mundo. Podemos decir que es la caridad misma dinamizada hacia el fin –el cielo como “intimidad sagrada con el Dios santo”. se preguntan los jóvenes y muchos padres responden “andate. que el Espíritu nos regala con su presencia en el Bautismo junto con la fe y la caridad. a mí no me tocará verlo ya”. creativo?.11 los mejores del mundo a complacernos en ser los peores del mundo. La esperanza cristiana La esperanza cristiana no es “un valor” cualquiera. Es una buena síntesis de lo que hemos caracterizado como presunción y derrotismo y pone la esperanza no en algo comparativo sino en el gusto de ser nosotros mismos. ¿Qué podemos esperar para nuestra Patria?. vos que podés”. entre los otros. o es posible un cambio? ¿Qué pasos concretos pueden encaminarnos hacia un destino común consolidado. ¿Vale la pena quedarse?.

de manera tal que podemos decir que nuestro Dios ha decidido no ser sin la Argentina. . proyecta luz de esperanza a este momento en que hemos perdido nuestra forma. debemos transmitir como educadores. La vemos presente en la peregrinación a Lujan y en la cola de San Cayetano. en todas las marchas positivas de los que permanecen y también en los que se marchan porque no quieren renunciar a una esperanza grande que de alguna manera les transmitimos y ahora les manifestamos que no se puede cumplir. No nos asusta la crisis porque sabemos que “el estar necesitados de salvación ” no es un hecho coyuntural desafortunado que nos toca vivir sino que es parte constitutiva del ser mismo del hombre y en particular de nuestra cultura. que ayudan a vivir como Nación y que. asumida con amor cristiano. en que vemos cómo se disuelven nuestras instituciones sin que aparezcan las que necesitamos. sin nuestras escuelas. por tanto. Y allí tenemos también nuestro lugarcito nosotros. La esperanza cristiana nos revela que en Jesús. nuestro Dios ha decidido no ser sin el mundo. La esperanza de la Nación Quisera terminar reflexionando acerca de tres aspectos de la esperanza cristiana que iluminan y fortalecen una ética ciudadana. Es la virtud del futuro más lejano y del presente más inmediato. sin nuestros maestros y maestras. sin nuestros chicos. sin el pueblo fiel que camina en nuestra querida patria. Por eso la sombra de la Cruz.12 tiene una meta que ama y por eso ama cada paso que lo conduce a esa meta. Nuestro pueblo ha recibido el don de la esperanza cristiana: en lo más profundo de su corazón cultiva “habitos de esperanza” y nuestras tentaciones principales son contra la esperanza. La esperanza cristiana nos revela que nuestro Dios eligió la carencia de forma y de belleza de la Cruz para expresar su amor más profundo .

los personajes que expresan mejor el imaginario popular son: el director de un college.13 La esperanza cristiana nos revela que el mensaje de salvación. personajes. por ejemplo. los que crean redes solidarias). Surgía la valoración espontánea por el hombre del interior ligado a la tierra. dice. el que abre un comedor. Los personajes y su ética Como tarea para trabajar en grupo les propongo un ejercicio de descubrimiento y descripción que se inspira en Adela Cortina. la maestra. los que en distintos ámbitos. al santo y al pícaro. del santo pueblo fiel de Dios. que son muchos. Para el imaginario actual propone: el hedonista rico. los siguientes: En la Inglaterra victoriana. De los personajes positivos. Adelanto algunas conclusiones para reflexionar. el criancero. El siglo de Oro español tiene como personajes al guerrero (don Quijote). no están escritas sólo en los libros de teología. el hachero… personajes admirados pero que no mueven a muchos a “irse a trabajar la tierra”. el cura y la religiosa misioneros. se ocupan de lo social: (personajes solidarios como el médico rural. Por eso es que nos animamos a mirar en “los hábitos del corazón de nuestro pueblo” para descubrir cuáles son los valores que tenemos que recrear culturalmente para salir de la crisis y reconstruir nuestra nación. Ella dice que para identificar los hábitos reales del corazón de un pueblo. comenzamos a trabajar cuáles serían nuestros personajes. sino que se escriben diariamente en la vida de los santos y. que actúan sobre los medios pero no tienen idea de los fines. por tanto. que está integrado a su paisaje: el cosechero. Ella identifica. el explorador (y el pirata) y el ingeniero. Se destacaban con claridad. En un taller con los “100 educadores”. . el ejecutivo y el terapeuta. hay que saber descubrir los “personajes” con que ese pueblo se identifica y comprender la ética que los mueve. veíamos que eran más admirables que imitables. las claves que iluminan la vida.

14 También el que cultiva lo gratuito: artista. por ejemplo. Es un dato a la hora de examinar nuestro imaginario y tiene que ser tenido en cuenta para construir desde lo que somos. el que denigra con causticidad a los demás. Llamaba la atención que elijamos personajes que se ocupan de lo gratuito (del humor. el deportista… Ultimamente. trabajando de manera concreta en lo más arduo? . como Menapace. La pregunta sería ¿con qué personajes nos identificamos como pueblo? ¿Con qué personajes que hayan cultivado la esperanza tenemos que identificar a nuestros educandos? ¿Qué personajes conocemos que cultivan la verdadera esperanza. Entre los personajes negativos se destacaban el que se mueve bien en todos los ambientes. profesional o político. como pretendía –se vino de España a los cuarenta años porque la fama de santo que había cobrado le impedía trabajar por los más humildes). amados por una mitad y odiados por la otra. de lo solidario. También llamaba la atención lo controvertido de nuestros personajes más notorios. como los voluntarios…) y casi ninguno del ámbito empresarial. el que zafó para siempre. con retraso de siglos. Algunos de ellos olvidados o no valorados (alguien de la talla de San Francisco Solano. sin presunción ni derrotismo. por decirlo de manera simplista. especialmente nuestros próceres y personajes políticos. No tenemos un Bill Gates. el que para todo tiene una broma. que se caminó media patria durante diez años y quedó oculto. También en el curso de rectores hicimos un pequeño trabajo de identificación de personajes que encarnan una esperanza verdadera. aunque sea chanta. vamos descubriendo a nuestros santos. el que “hace la suya”. el que se va. y se afirma como individuo sin dudar de sí mismo. por ejemplo. el que sabe hablar y zafar con salidas inteligentes. Otro personaje negativo pero “admirado” es el burlón. de lo religioso. como Landriscina.

en lo educativo. en lo solidario. Buscarlos desechando nuestras pretensiones presuntuosas y nuestro escepticismo derrotista. --------------------------------------------------------------------------------------------------------VALORES CRISTIANOS PARA FORMAR EN UNA ETICA CIUDADANA 1 Necesidad de fortalecer una ética ciudadana 1 Los hábitos del corazón de un pueblo se forman “de a pie” 1 Identificar los hábitos del corazón de nuestro pueblo 3 Los desiertos a los que nos oponemos 5 Los dioses de la ciudad 6 El hábito principal: en torno a la esperanza 7 Presunción y derrotismo 9 Fundamentos para la esperanza como nación 11 La esperanza cristiana 11 La esperanza de la Nación 12 Los personajes y su ética 13 . en lo político. deportistas-. en lo religioso.15 Pensarlos en distintos ámbitos: en el de lo gratuito –artistas.