Métodos de necroidentificación individual en Odontoestomatología

1. Introducción. Importancia del estudio de los dientes en Identificación y Necroidentificación La odontología como parte de las Ciencias Forenses aplica los conocimientos de la región buco-facial para la resolución de problemas jurídicos, posibilitando la identificación en el sujeto vivo o la necroidentificación de cadáveres en condiciones en las que los métodos convencionales no ofrecen resultados. Los dientes por sus especiales características constituyen un registro idóneo para la investigación, identificación y la necroidentificación: — La individualidad y diversidad de la boca. — Individualidad y diversidad de los tratamientos dentales. — La resistencia de los dientes a los agentes físicos, químicos, biológicos, tafonómicos y al paso del tiempo. — La resistencia de los materiales de reconstrucción y rehabilitación dental a los agentes físicos, químicos, biológicos, taxonómicos y al paso del tiempo. — La accesibilidad del aparato estomatognático. — La investigación odontológica es simple, sencilla y económica. — La evolución social de la odontología facilita la existencia de datos ante-mortem: historias clínicas completas, radiografías de diagnóstico, modelos de estudio y trabajo, fotografías de estudio, etc. — El análisis de los maxilares permite hacer determinaciones antropométricas así como determinar caracteres genéricos del individuo. — Los dientes permiten en ocasiones la identificación de hábitos, profesiones, estatus socioeconómico, país de origen o residencia, momento de confección, etc. — Del interior de la cámara pulpar y de los conductos radiculares se puede obtener muestras para el estudio de ADN con fines identificativos. 2. Identificación comparativa e identificación reconstructiva Los métodos de la identificación odontológica se fundamentan, principalmente, en la particularidad de la conformación de la boca y las arcadas dentarias, que presenta cada individuo, con caracteres y formas propias; individual y diferente para cada ser humano. Asimismo, las rehabilitaciones dentales en general, y la prótesis en particular, aportan por sí mismas gran cantidad de información: incidencias dentarias, situación socioeconómica, momento o tiempo de la confección, procedencia, país de origen o de residencia, etc. Cuando estudiamos unos restos humanos, con fines identificativos, el objetivo último de nuestro estudio es establecer la identidad del individuo, es decir, el conjunto de rasgos personales, y características individuales que le hacen diferente de los demás. Los rasgos de identidad pueden clasificarse en dos grupos: a) Rasgos genéricos o de identificación reconstructiva: son los que permiten una identificación genérica del individuo (edad, sexo, raza, etc.).

b) Rasgos individualizadores o de identificación comparativa: son aquellos elementos específicos que permiten confirmar o descartar la identidad mediante una comparación o cotejo de registros indubitados antemortem y registros dubitados postmortem. En función de esta clasificación, encontraremos entre los métodos de identificación, métodos odontológicos genéricos, complementarios e individualizadores. 3. Recogida de datos 3.1. Recogida de datos antemortem La recogida de datos antemortem puede tener fuentes diversas: médicos, odontoestomatólogos, familiares, etc. Normalmente, son los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado los que se ponen en contacto con los familiares de las víctimas para recabar estos datos. Se solicitan así las historias médicas y odontológicas del médico habitual y el dentista habitual de la víctima con el fin de poder establecer la identificación comparativa. La manera de recoger los datos odontoestomatognáticos con fines clínicos varía de un profesional a otro. Desde el punto de vista forense, y con el fin de evitar errores de identificación, la American Board of Forensic Odontology (ABFO) ha propuesto un protocolo respecto a la recogida de los datos odontológicos obtenidos del cadáver a efectos de su cotejo identificativo: estado de los dientes, tipo de dentición, posición dental, morfología coronaria, patología coronaria, morfología radicular, patología radicular, morfología de la cámara pulpar y canal radicular, patología de la cámara pulpar y conducto radicular, restauraciones dentales, estado del periodonto, presencia de exostosis, patrón trabecular óseo, morfología y patología de maxilar y mandíbula, morfología y patología de la articulación temporo-mandibular y otros procesos patológicos. A través de la documentación facilitada, se realiza un odontograma empleando la nomenclatura de la FDI y siguiendo el protocolo de la ABFO. Se examinarán los odontogramas disponibles, se anotarán los hallazgos radiológicos y se analizarán otros registros complementarios (fotografías, modelos de estudio, estudio de ADN, etc.). 3.2. Recogida de datos postmortem El examen postmortem comienza en el lugar de los hechos, y continúa en el laboratorio. En la exploración extraoral e intraoral del cadáver, así como en la realización de registros complementarios (radiografías, fotografías, modelos de estudio), obtendremos la información para la realización de la ficha dental postmortem. Para la realización de la ficha dental postmortem, se utiliza la nomenclatura de la FDI y se sigue el protocolo de la ABFO. Ya que existen una gran variedad de modelos de odontograma, se utiliza el modelo universal de la Interpol, que facilita el intercambio internacional de la información (Figura 1).

4. El cotejo 4.1. Estudio de las incidencias dentarias: el cotejo AM-PM La necroidentificación de un cadáver por métodos o procedimientos odontológicos, supone el resultado positivo del cotejo entre los datos dentales obtenidos del cadáver (datos postmortem o dubitados) y los contenidos en los registros dentales de personas desaparecidas (datos antemortem o indubitados). Los registros dentales constituyen la herramienta identificadora del odontólogo forense y comprenden la totalidad de los datos correspondientes a la historia dental de un paciente, los derivados de su exploración clínica y de las pruebas complementarias efectuadas, es decir, todos los elementos de carácter diagnóstico y planificador que han sido generados en la relación terapéutica entre el paciente y su odontólogo.

La radiología oral constituye un método de elevada fiabilidad en la identificación del individuo, incluso en ausencia de restauraciones, proporcionando información no sólo de las estructuras dentales, sino de las estructuras óseas adyacentes y en ocasiones del complejo cráneo-mandibular. El cotejo entre radiografías antemortem y postmortem va estrechamente ligado al estudio de las incidencias dentarias. Los estudios radiológicos se realizan de forma rutinaria como procedimiento diagnóstico y con el fin de comprobar y documentar los resultados finales obtenidos tras el tratamiento. Debido a ello, suelen habitualmente formar parte de los registros dentales. Las radiografías ofrecen una información objetiva no visible por medio de la exploración clínica (estadio de desarrollo dental, morfología radicular, tratamiento de conductos, estado del hueso periodontal, etc.). La comparación de datos dentales antemortem con radiografías obtenidas del cadáver, incluso en cadáveres en condiciones especiales (momificados, saponificados, carbonizados, en avanzado estado de descomposición, esqueletizados, etc.), permiten con relativa frecuencia la identificación del sujeto (Figuras 2-5).

Metodología de identificación mediante radiología dental: — Superposición de imágenes osteodentales. — Comparación de elementos radioopacos. — Determinación de discrepancias explicables o no explicables. — Determinación de caracteres genéricos del individuo (edad, sexo, raza). — Determinación de caracteres individualizadores. Los puntos de comparación no tienen por qué ser necesariamente un diente o una restauración, sino pequeños rasgos distintivos radiográficos. De manera general, estudiaremos las siguientes características: Dientes. Observaremos su número, forma, tamaño, posición, la forma e inclinación de las raíces, su relación con estructuras anatómicas adyacentes, la presencia de

anomalías estructurales, la distribución de caries, la presencia de tramatismos, la presencia de desgaste dental, presencia de dientes impactados o retenidos etc. Hueso periodontal. La afectación de los maxilares, ya sea por patologías locales (enfermedad periodontal, abscesos, quistes, granulomas, tumores, etc.) o sistémicas, que se presenta radiológicamente como imágenes radiolúcidas o radioopacas. Siempre que dichas condiciones patológicas persistan, permitirán también su comparación con los registros previos. Restauraciones dentales. La presencia de materiales de obturación, cementos, bases cavitarias, la morfología de las propias cavidades, los tratamientos de los conductos radiculares, las reconstrucciones con pins o pernos, las prótesis fijas, los implantes o el material de osteosíntesis (alambres, miniplacas, etc.) pueden constituir también elementos que permitan la identificación mediante radiología oral. Estructuras craneo-faciales. En ocasiones, los registros radiológicos antemortem consisten en radiografías extraorales efectuadas a consecuencia de patologías o traumatismos craneofaciales, en las que son visibles ciertas estructuras craneo-faciales con importancia identificadora. 4.2. Estudio de los modelos dentarios y las prótesis dentales Los modelos dentarios son reproducciones fieles, de los dientes y las estructuras peridentarias, que se preparan para la planificación, confección y evaluación de ciertos tratamientos dentales (prótesis, ortodoncia, etc.). Tienen por tanto un gran valor identificativo, ya que nos proporcionan un duplicado a tamaño real, de las arcadas dentarias del paciente. De la misma manera, las rehabilitaciones protésicas obedecen a un diseño individual realizado por el odontólogo, por lo que las características de su diseño y confección pueden ser de utilidad en los procedimientos identificativos. En ocasiones el sujeto no porta la prótesis en el momento de su fallecimiento y su correcta inserción en los maxilares del cadáver permite llevar a cabo la identificación. No obstante, la pérdida de los dientes conlleva una serie de cambios en los tejidos de soporte cuando la edentación se mantiene un periodo de tiempo prolongado, entre ellos la reducción del volumen de hueso alveolar que da soporte a la dentadura. Esto supone que cuando un individuo porta una dentadura durante un cierto tiempo, ésta va perdiendo su ajuste inicial, lo que puede dificultar la adecuada inserción y, por tanto, la identificación. El patrón de desgaste de los dientes de la prótesis con respecto a la arcada antagonista nos ayudará, en ocasiones, a superar estos problemas. 4.3. Otros estudios complementarios — Palatoscopia El estudio de los ruguets o rugas palatinas, tuvo un gran auge en los años 70. Las rugas palatinas aparecen en el tercer mes de vida intrauterina, y se mantienen invariables durante la vida, desapareciendo en el sujeto con los procesos de putrefacción. Estas rugas que se configuran a ambos lados del rafe palatino adoptan distintas formas. Al ser estructuras orales perennes, inalterables, individuales y

clasificables, constituyen un registro identificativo muy válido. El problema que presenta la identificación palatoscópica y que reduce considerablemente su uso en la actualidad es la dificultad de encontrar registros antemortem, así como personal experto en la formulación palatoscópica para realizar un cotejo. — Cotejo fotográfico y superposición dentofotográfica La superposición de imágenes fotográficas del cráneo y el propio cráneo es una técnica relativamente moderna. En 1883 Welcker identifica el cráneo de Inmanuel Kant al dibujar el contorno del cráneo atribuido al filósofo y el contorno de su máscara mortuoria, y los posiciona de forma que los dos contornos dibujados estén en una correspondencia exacta. His en 1895 modela un busto en un molde de yeso a partir del cráneo de Juan Sebastián Bach, de acuerdo con las medidas de los tejidos blandos. Para establecer las características faciales usa alguno de los retratos que se creía que poseían las características más fiables de este personaje. Por esta vía His identifica el cráneo de Bach, determinado además en el esqueleto la edad, sexo, estatura, y data de la muerte. El procedimiento de la superposición craneofotográfica presenta falsos positivos con frecuencia, por la discrepancia que surge de comparar medidas tridimensionales obtenidas del cráneo y medidas bidimensionales de las fotografías antemortem, por la problemática de orientar el cráneo en la posición exacta que presenta en la fotografía, así como por la dificultad de encontrar suficientes puntos de referencia estables en el cráneo, por lo que la mayoría de los investigadores no lo consideran un método de identificación individualizador, sino complementario. La fisonomía del individuo también influye en la fiabilidad de la superposición, ya que la expresión facial, el estilo del peinado, la cantidad de pelo, la existencia de barba, la existencia o pérdida de dientes etc., pueden influir negativamente en la identificación. La edad que tenía el individuo al tomar la fotografía, si es antigua, puede que acentúe las diferencias en algunos aspectos, como nariz, oídos. Otros casos como traumatismos, cirugía plástica, utilización de gafas, o cualquier otra modificación de la cara pueden representar un inconveniente para realizar la superposición, al modificar el aspecto del individuo. Debemos señalar finalmente que la mayoría de las veces podemos conseguir un diagnóstico negativo de superposición, es decir, señalar que la fotografía y el cráneo no son coincidentes. Más difícil es conseguir una identificación positiva y siempre que creamos que esta identificación es positiva debemos corroborarlo con otros datos que nos confirmen dicha identificación. La comparación de imágenes dentofotográficas, al ser menor la magnificación radiográfica y más numerosos los puntos estables de referencia por la ausencia de tejidos blandos, es considerada método de identificación individualizador, dependiendo siempre de las características morfológicas de los dientes del sector anterior. Normalmente el procedimiento de superposición de imágenes dentarias se supedita, por su complejidad, a la posibilidad de obtener resultados positivos con procedimientos directos y simples. La existencia de fotografías antemortem, ante la

falta de otros datos, puede hacer obligada la aplicación de técnicas de superposición para determinar la identidad. Las técnicas de superposición craneofotográfica y dentofotográfica, se fundamentan en tres características craneométricas: — Individualidad del cráneo y los dientes. — Proporción entre las medidas del cráneo y las de la cara. — Simetría proyectiva en las fotografías del rostro. Antiguamente se utilizaban diferentes dispositivos estáticos o dinámicos de comparación entre la fotografía antemortem y el cráneo, superponiendo los puntos craneométricos. Hoy en día se utilizan métodos infográficos, que digitalizan la fotografía ante-mortem y el cráneo, bien de modo directo o haciéndolo sobre fotografías obtenidas de los restos cadavéricos, y posteriormente realizan la superposición (Figura 7.). — Marcadores genéticos del diente: el ADN dental

El estudio de muestras biológicas comprende tres objetivos principalmente: — Diagnóstico genérico, determinante de la naturaleza de la sustancia. — Diagnóstico específico o de especie, mediante el cual se establece la especie del animal del que procede esa muestra. — Diagnóstico de la individualidad biológica, por el que se intenta, una vez establecido el origen humano, determinar a qué individuo pertenece. Cuando no es posible la comparación de ADN nuclear no codificante para el cotejo, se puede recurrir a otro tipo de muestras como el ADN mitocondrial o el ADN del cromosoma Y, lo que amplía el abanico de posibilidades a la hora de realizar una identificación mediante análisis genético. En el ámbito estomatológico podemos obtener ADN tanto de muestras de saliva como del interior del diente (pulpa cameral y radicular). La saliva no debería ser un buen medio para estudiar el ADN, ya que teóricamente es un medio acelular; en la práctica, presenta numerosas células descamadas así como nucleadas de las que se puede

extraer ADN suficiente para un estudio identificativo. En el caso del ADN dental, se prefieren los molares a los dientes del grupo anterior, ya que presentan mayor cantidad de pulpa dental. Si el diente está cariado o fracturado no existe verdadera protección de la zona interna y ocasionará problemas de contaminación en el laboratorio. En el caso de no disponer de molares no cariados ni restaurados el orden de preferencia será el siguiente: premolares no dañados, caninos no dañados y finalmente incisivos no dañados. 5. El informe de identificación El último paso en el proceso del cotejo consiste en las conclusiones relativas a la identificación comparativa odontoestomatológica. En el proceso del cotejo hay que analizar las similitudes y observar si las discrepancias son explicables. Si es posible, en función de las posibilidades y limitaciones de la técnica empleada, sería deseable establecer el grado de certeza en la identificación. Ya que no es posible poder presentar cifras exactas de las probabilidades de identificación, las conclusiones sobre el dictamen de identidad se expresan de la siguiente manera: — Identidad dental positiva, absoluta, o establecida. No existen discrepancias absolutas o inexplicables y los datos antemortem y postmortem concuerdan con la suficiente fuerza como para establecer que pertenecen al mismo individuo (al menos 12 características coincidentes). — Identidad dental probable. La concordancia de datos dentales antemortem y postmortem es fuerte pero necesita apoyarse en otros hallazgos. En estos casos hay entre 6-11 características coincidentes. — Identidad dental posible. Existen características dentales similares pero ninguna tiene la suficiente consistencia como para establecer la identificación positiva del cadáver. Las discrepancias tienen explicaciones posibles y no existe ninguna característica que permita la exclusión. — Identidad dental excluida. Con la existencia de una sola discrepancia que no pueda tener una explicación posible, se excluye la identidad del sujeto.
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Serie Manuales y Guías sobre Desastres, No. 5 - Manejo de Cadáveres en Situaciones de Desastre (OPS; 2004; 207 paginas) [EN] Agradecimientos Prefacio Introducción Capítulo 1: Preparativos paracasos de muertes masivas

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Capítulo 2: Trabajo médico-legal Introducción Organización del personal necesario

Participantes

Coordinación de las operaciones

Levantamiento de cadáveres

Procedimientos para la identificación de cadáveres

Identificación por ADN*

Disposición final de los cuerpos Bajas temperaturas Procesos químicos Embalsamamiento Enterramiento o sepultura Bibliografía Bibliografía específica sobre ADN Capítulo 3: Consideraciones sanitarias en casos de muertes masivas

Capítulo 4: Aspectos socioculturales

Capítulo 5: Aspectos psicológicos

Capítulo 6: Aspectos legales

Capítulo 7: Estudios de caso

Recomendaciones finales Mitos y realidades del manejo de cadáveres Glosario Couverture Arrière

Embalsamamiento
El embalsamamiento es uno de los procedimientos que se puede realizar sobre el cadáver, conocido también como "momificación artificial". Es una práctica común desde la antigüedad, que se ha mantenido a través de los años con total vigencia y similares acciones y está consignada en la mayoría de las legislaciones sanitarias de diferentes países, según las características socio-sanitarias y culturales de los mismos, por lo que el embalsamamiento tiene interés histórico, religioso, sanitario y social, fundamentalmente. Es necesario contar con personal capacitado para su realización, ya que la técnica requiere de conocimientos específicos de anatomía y de química, entre otros necesarios para lograr el objetivo propuesto. La práctica del embalsamamiento se remonta a épocas muy antiguas. Los vestigios más antiguos de momificación son las momias Hetos Heres, la madre de Keops, y algunos fragmentos de miembros y cuerpos que datan del año 3.400 a.C. Esta práctica no fue única de los egipcios. Se conocen trabajos realizados por los árabes, los judíos, los chinos y los incas, mediante el uso de bálsamos y resinas, de donde proviene el término de embalsamamiento. En la actualidad, dichas resinas o bálsamos se han sustituido por la utilización de sustancias antisépticas. Algunos autores definen el embalsamamiento de manera sencilla, como la preparación de un cadáver para su conservación, aunque otros autores hacen una distinción entre éste, la conservación transitoria y la preparación de cadáveres. En esos casos, se define el embalsamamiento como el procedimiento que se realiza cuando se quiere preservar un cadáver por más de 72 horas después de ocurrido el fallecimiento; mientras que el término de conservación transitoria se emplea para aquella diligencia en la cual se intenta preservar un cadáver en su correcto estado durante las primeras 24 a 72 horas después de haber ocurrido el fallecimiento. Por preparación de cadáver, diligencia más compleja, se entienden las maniobras que se realizan sobre el cadáver que se encuentra ya en alguna fase del período de putrefacción para tratar de reducir al mínimo los efectos de la misma e inhibir en lo posible su continuación. En cada país pueden existir regulaciones diferentes sobre el particular y el embalsamamiento puede ser solicitado por el familiar o los allegados, los representantes de misiones diplomáticas o instituciones extranjeras, los funcionarios del gobierno y del estado, o las autoridades judiciales y sanitarias competentes, según el interés y el motivo del proceder solicitado. Según la legislación local, generalmente debe existir una autorización para que la institución pueda llevar a cabo tal diligencia, la que generalmente es de los servicios funerarios y, en uno que otro caso, el Instituto de Medicina legal y otros servicios. Estas operaciones tienen diferentes motivos y solicitudes entre las que se destacan la repatriación o el traslado hacia el extranjero de un cadáver, la exposición de un cadáver no identificado (desconocido), los fines científicos o docentes, los intereses estatales o de gobierno, y en otros casos que así se entienda por las autoridades sanitarias o judiciales correspondientes. Los procedimientos técnicos han ido evolucionando a través de la historia. Inicialmente se realizaban tres tipos fundamentales de embalsamamiento, los que se diferenciaban según el estatus o nivel familiar, lo que incluía una diferenciación en cuanto a las sustancias empleadas. El más acabado y laborioso consistía en introducir en las cavidades ciertas esencias y, posteriormente, sumergir el cuerpo en disoluciones salinas, y se completaba con la extracción del encéfalo a través de las fosas nasales mediante ganchos de hierro y la inyección posterior de infusiones de drogas a través de los mismos orificios. En el tronco corporal se hacía una pequeña incisión y por ahí sacaban los intestinos, los que lavaban con vino de palma y envolvían en sustancias aromáticas, al tiempo que rellenaban las cavidades con

polvo de mirra, cassia y otros perfumes; cosían la incisión hecha y cubrían todo el cuerpo con natrón (carbonato de sosa). Setenta días después enjuagaban el cadáver, lo enfundaban con vendas de algodón empapadas en goma y, finalmente, colocaban el cuerpo en un ataúd de madera a semejanza de la figura humana. A través de los años y las épocas la técnica se ha ido modificando, pero siempre con el mismo principio, es decir, la sustitución de la sangre y los líquidos corporales por sustancias conservadoras, sobre todo líquidos antisépticos. En la actualidad, la práctica del embalsamamiento se puede realizar en cadáveres con autopsia o no; el principio no difiere mucho del que se sustentó en la antigüedad: "la introducción de una sustancia conservadora en el interior del cadáver", empleando para ello el torrente circulatorio, según cada caso. Debemos resaltar que en la década de los 70, en algunos países era prácticamente obligatorio el embalsamamiento. Expondremos las técnicas más utilizadas según el estado en que se encuentren los cuerpos en el momento de su realización. Requisitos para realizar el embalsamamiento o preparación de cadáveres Entre los requisitos más importantes que se deben tener en cuenta para practicar estas técnicas podemos citar: • personal técnico entrenado, • equipamiento e instrumental, • sustancias para la conservación y otros materiales, y • locales adecuados.

El personal encargado de la realización de estas técnicas debe tener los conocimientos mínimos de anatomía humana y química, los que pueden adquirirse mediante un proceso de formación académica en muchas partes del mundo; existe, incluso, una certificación internacional sobre el asunto. Lo ideal sería contar con un personal altamente calificado, graduado y dedicado a la realización de esta práctica, que actuaría con nosotros en dicha contingencia. De no contar con esta posibilidad, debe ser un personal que, al menos, haya recibido los conocimientos mínimos por un proceso de entrenamiento y su actividad debe ser supervisada por especialistas competentes. Los instrumentos y materiales necesarios para estas actividades no distan mucho de los instrumentos quirúrgicos y los propios de las salas de necropsia, dentro de los cuales se debe contar como mínimo con: • tijeras rectas y curvas, • escalpelo o bisturí, • pinzas de disección, • sonda acanalada, • trócar de diferentes medidas, • agujas e hilo de sutura, • material de relleno, • sustancias para la conservación, • bolsas plásticas o de nylon, y • ropa y zapatos adecuados (que incluye batas sanitarias, gorros y tapaboca, entre otros).

El embalsamamiento se debe realizar en un local o área adecuada que reúna determinadas condiciones mínimas, con el empleo de la técnica adecuada para cada ocasión y teniendo en cuenta que durante su realización se respeten determinados principios: • privacidad e iluminación adecuadas;

• colocar el cuerpo o resto sobre la mesa de autopsia o su equivalente; • disposición de agua, preferentemente fluida y abundante; • buena ventilación natural o, en su defecto, extractores o ventiladores (no se recomienda el uso de acondicionadores de aire dada la toxicidad de los gases emitidos por la utilización de sustancias para la conservación, en especial cuando se utilice formol); • piso y paredes lisas y pulidas, que faciliten la li mpieza y la higiene, o, en condiciones de campaña, mantener una limpieza permanente del área, aunque sea con piso de tierra, y • que haya un correcto control y destino de los líquidos y del material biológi co corporal extraído.

Técnicas de embalsamamiento en cadáveres no autopsiados Aunque cualquiera de estas técnicas que a continuación describiremos pudieran por sí solas ser motivo de un curso especial con el entrenamiento necesario para lograr las habilidades que se requieren, a manera de resumen general podemos decir lo siguiente. El cadáver debe ser colocado en decúbito supino, con las extremidades en posición anatómica. Luego, se practica una incisión en la cara anterior e interna del brazo izquierdo; se separan las masas musculares hasta localizar la arteria braquial; se pasa por debajo de la misma una ligadura y se coloca otra a 5 cm de la anterior; se practica una incisión transversal en la arteria; se introduce el trócar en dirección distal (hacia abajo) y se aprieta la ligadura superior; luego se suelta ésta, se cambia el trócar de dirección y se aprieta la ligadura de forma definitiva; una vez se termine de pasar la sustancia para la conservación, se sutura la incisión. En la cavidad craneana se puede inyectar la solución a través de las arterias carótidas o abordar la cavidad con un trócar, que se puede introducir por las fosas nasales a través de la lámina cribosa del hueso etmoides. Técnica de embalsamamiento en cadáveres fragmentados La fragmentación de los cadáveres puede ser muy grande como en los desastres de aviación, en los cuales se suma que los fragmentos del cadáver están muy dañados, con rotura extensa de los vasos sanguíneos y del resto de los tejidos. En esos casos, lo primero que se debe hacer es tratar de reconstruir dichos fragmentos mediante suturas, muy especialmente de los grandes vasos dañados y, posteriormente, se procede a la inyección de la sustancia para la conservación. En la práctica se puede encontrar fragmentación de los cuerpos en los que existen daños importantes de los tejidos por aplastamiento, incluso por las mismas quemaduras y la acción de otros agentes; en estos casos se puede intentar lograr la preparación buscando alternativas, sobre todo cuando es necesario el traslado de estos cadáveres y cumplir con todo el rigor que la legislación sanitaria establece. Para ello se propone la conservación de las partes fragmentadas con sustancias para la conservación que sean sólidas, en lugar de las líquidas clásicamente empleadas; en particular, se recomienda el empleo de polvos, como el hidróxido de calcio (cal), la zeolita y el formol en polvo, entre otros, los que se adhieren a la superficie de los fragmentos y se colocan también en el interior de las cavidades, en las pequeñas hendiduras o desgarros existentes y, en general, donde sea posible. Todo esto va seguido de la envoltura o colocación de dichos fragmentos en bolsas plásticas, las que posteriormente son selladas con cinta adhesiva, muy apretada, sobre su superficie. Con esto se consigue un cierto grado de hermeticidad que impide generalmente el derramamiento posterior de líquido o secreciones hacia el exterior durante la manipulación de los fragmentos, lo que hace que se conserve bastante la higiene durante su manipulación e, incluso, se limitan los malos olores que pueden acompañar dicha manipulación. Técnica de embalsamamiento de cadáveres de recién nacidos y fetos Cuando se trate de un feto, se recomienda la inyección de la sustancia para la conservación a través de

la vena umbilical; se localiza la vena en el cordón umbilical y se introduce por gravedad o mediante un equipo que impulse a presión el líquido conservador en un volumen de aproximadamente 1 litro aproximadamente. En un recién nacido, la técnica empleada recomendada es similar a la usada en el feto. Sin embargo, puede recomendarse una técnica similar a la de los adultos, o sea, a través de la arteria braquial, axilar o femoral, entre otras, y con el relleno de las cavidades con material embebido en la sustancia para la conservación, solamente con diferencias en cuanto al volumen de líquido conservador según la superficie corporal; en términos generales, se emplean entre 1 y 2 litros. Técnica para la conservación transitoria del cadáver La conservación transitoria del cadáver puede realizarse, al igual que el embalsamamiento, en casos en que se haya practicado o no la autopsia. Cuando no se ha practicado la autopsia, se utiliza la vía arterial con la misma técnica que en el embalsamamiento, con la diferencia de que la sustancia que se utilice tiene menor concentración de formol y se emplea un volumen mucho menor, que puede oscilar entre 2 y 3 litros para cadáveres de adultos. Cuando se haya practicado la autopsia, después de haber rellenado las cavidades, la conservación transitoria se logra con éxito embebiendo el material de relleno con la sustancia líquida conservadora o también colocando los polvos o sustancias sólidas conservadoras como parte del material de relleno. Técnica para la preparación del cadáver La preparación del cadáver consiste en las maniobras que se realizan sobre éste o sus restos con el objetivo de reducir al mínimo los efectos de la putrefacción ya iniciada e inhibir en lo posible su continuación. Se basa, de forma general, en las mismas técnicas que se realizan para el embalsamamiento, aunque previo a éstas se realizan maniobras de expulsión de gases o eliminación del putrílago si fuese necesario. En ocasiones, esto puede conllevar a una reducción esquelética forzada o mecánica, la cual provoca la eliminación de la masa bituminosa propia del putrílago hasta dejar los restos en fase esquelética casi total, a pesar de que siempre algún material bituminoso puede quedar adherido a la superficie de la osamenta, especialmente el articular. La expulsión de los gases puede lograrse por punción selectiva en las zonas comprometidas, sobre todo a nivel del periné, en las bolsas escrotales masculinas y los pliegues mamarios femeninos, entre otros sitios. En la cara puede lograrse un cierto escape de los gases con disminución del abotagamiento facial, haciendo incisiones en la cara interna de las mejillas y presionando con una gasa sobre las mismas, para intentar darles salida. En estos casos, es muy recomendable el empleo de la técnica de colocación en bolsas plásticas con sustancias conservadoras o antisépticas, envolviéndolo con cinta adhesiva plástica bien apretada, tal y como se describió ya para el caso de los cadáveres fragmentados. Se puede llevar a cabo otra gran variedad de maniobras, según el caso en cuestión, lo que se puede consultar en los textos especializados sobre el particular. Compostura facial y otras maniobras estéticas en las víctimas de desastres Los daños provocados en los desastres son inimaginables y, por lo tanto, muy variados; de ahí que intentar definir las acciones para cada uno de los casos resulta imposible, por lo que sólo mencionaremos algunas de las situaciones más frecuentes que pueden requerir nuestra participación. Entre las acciones fundamentales que se deben realizar está la sutura de cada una de las heridas o incisiones practicadas, lo que hoy en día también puede hacerse empleando pegamentos o adhesivos de gran potencia existentes en el mercado que logran un secado instantáneo.

Para tratar de recomponer al máximo el rostro pueden emplearse las llamadas técnicas especiales de reconstrucción facial. Por sólo citar algunas de ellas, para dar a los globos oculares parte de los caracteres que se han perdido, casi siempre debido a traumas, se aplican sobre ellos compresas húmedas con agua durante 30 minutos a 1 hora y luego se inyecta glicerina en la cámara posterior de los mismos, o en última instancia solución salina fisiológica, con lo cual retoman su aspecto globular. Cuando los globos oculares han perdido totalmente sus características, hay que acudir a la utilización de prótesis o, al menos, rellenos de dichas órbitas, sobre todo si se requiere la preparación del cadáver con vistas a una diligencia de presentación para reconocimiento con fines de identificación. En estos y otros casos, los párpados pueden fijarse mediante puntos de sutura a su parte superior e inferior, como también la boca se puede cerrar mediante suturas en los labios por su cara interna. Como ya se señaló anteriormente, teniendo en cuenta que puede existir abotagamiento facial debido a la presencia de los gases de putrefacción, se pueden hacer incisiones en la cara interna de las mejillas y con una gasa presionar sobre las mismas, para intentar dar salida a los gases y, de esta forma, recuperar el aspecto normal de las características faciales. La colocación de cosméticos, prótesis, pelucas y otras sustancias o materiales que favorezcan la estética, sobre todo facial, debe ser adecuada a las características del caso en cuestión, lo que debe tener en cuenta la edad, el sexo, la raza y otros factores más, propios del sujeto, el país y las costumbres en general. Sustancias para la conservación Muchos son los productos para la conservación aconsejados por los diversos autores. En los tiempos más remotos, los egipcios, los árabes y los chinos utilizaban bálsamos y resinas (natrón, mirra y betún), las que fueron sustituyéndose a través del tiempo por alcohol, glicerina, arsénico blanco, cloruro de sodio, nitrato potásico y cloruro de zinc, entre otros. Muchos recomiendan que los líquidos para inyección cadavérica deben estar compuestos de una solución básica de formol al 40% más ácido fénico, mientras que otros utilizan la mezcla de formol con alcohol y glicerina (por cada litro de solución de formol se utiliza medio litro de alcohol). La mayoría de los autores recomiendan el empleo de soluciones de formol, comenzando con concentraciones al 10%, junto con glicerina; en caso no disponer de formol se puede utilizar cloruro de zinc al 20% en alcohol o glicerina. Una fórmula que ha sido muy recomendada tiene los siguientes componentes: • formol al 30%, 300 ml, • etanol de 80 grados, 700 ml, • ácido acético glacial, 5 ml, y • fenol, 20 g.

Se inyecta en una cantidad aproximada al volumen sanguíneo que la persona debió tener en vida. Inmersión en líquidos Si bien no es una forma como tal de conservación de los cuerpos, excepto en las salas de anatomía de la mayoría de las escuelas de medicina, es una opción que se debe tener en cuenta cuando resulta evidente la demora de la inhumación por razones técnicas o de otra índole. Es bien conocido que el proceso de putrefacción se retarda cuando los cuerpos están sumergidos, con relación a los cuerpos al aire libre. Esa es la razón de que pueda utilizarse esta alternativa para someter los cuerpos a la inmersión de forma transitoria, en estanques, piscinas u otros recipientes, cuando no existe otra posibilidad de conservación transitoria de los mismos.

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COLEGIO DE ESPECIALISTAS FORENSES S.C. 8: 05: 17 P.M.
EL CADÁVER
EL CADÁVER AUTOR: RED 5.1. LA MUERTE

Se puede decir de forma simple que la muerte es el fin de la vida, ya que el mecanismo que mantiene la vida es el ciclo del oxígeno, y al faltar éste, se inicia un proceso básico e incompatible con la vida:la muerte. Dela misma forma se acaba con el proceso biológico si se suspende el funcionamiento de los sistemas respiratorio y nervioso central, los cuales mantienen el ciclo del oxígeno. (GUTIÉRREZ, 2000: 76)

5.1.1. Definición y generalidades de la muerte El estudio de la muerte ha sido motivo de diversos análisis como los del Marqués D´Ourches al estudiar el proceso de la temperatura en el cadáver, y los de Bouchut, en 1849, al precisar que la muerte se caracteriza por la ausencia de los latidos cardiacos, la relajación simultánea de los esfínteres, el hundimiento de los globos oculares y la formación de la tela córnea. (QUIROZ, 1996: 789) La muerte es, por consiguiente, el cese de todas las actividades neurológicas, respiratorias, digestivas, donde, el paro de cualquiera de

éstas vuelve incompatible el dinamismo vital del ser humano con la vida misma. Nos dice Vargas Alvarado que antes de que ocurra la muerte existen síntomas clínicos y manifestaciones físico-químicas y estructurales estudiadas de forma profesional y científica por los especialistas en la materia. (Op. cit. p. 120) Los signos tanatológicos o de manifestaciones de la muerte pueden ser tempranos o tardíos: Tempranos:

• • • •

Enfriamiento Deshidratación Rigidez y espasmo cadavérico Livideces

Tardíos (destructivos):

• Putrefacción cadavérica enfisematoso y reductivo • Flora y fauna cadavérica

en

sus

periodos

cromático,

Tardíos (conservadores):

• • •

Adipocira Momificación Petrificación

Corificación

En los signos tempranos el enfriamiento se debe a que, al presentarse la muerte, se detiene la producción de calor. El tiempo de muerte puede calcularse considerando que la temperatura desciende un grado en las primeras doce horas y medio grado en las siguientes doce horas.

La deshidratación es causada por la perdida de agua por evaporización y se manifiesta principalmente en la perdida de peso y en la aparición de los signos oculares de Stenon-Louis (hundimiento ocular), pérdida de transparencia y arrugas de la córnea; así como la llamada tela glerosa y en el signo de Sommer (línea oscura en el Ecuador del ojo). Todos estos signos se inician durante las primeras tres horas posteriores a la muerte (www.elmataderodelabuelo.com). La rigidez cadavérica, que es un endurecimiento de los músculos, se inicia a las tres horas de ocurrida la muerte en los músculos de la cara, y posteriormente, se generaliza entre las 12 y 15 horas. Las livideces son manchas de color rojo vinosas que aparecen en la superficie de la piel durante las primeras tres horas posteriores ala muerte. Enlas vísceras se conocen como hipostasias. En cuanto a los signos tardíos, la putrefacción cadavérica tiene tres periodos principales: el cromático, que consiste en la aparición de una mancha verde en la fosa iliaca derecha durante las primeras24 a30 horas; el periodo enfisematoso, que consiste en la aparición (en pocos días) de vesículas gaseosas, primero en genitales y luego generalizada, y el periodo reductivo, que se caracteriza por colicuación que se desarrolla en meses, descalcificación y pulverización que se llevan a cabo en años.

Por último, en lo que se refiere a los signos tardíos conservadores, la adipocira, es la transformación jabonosa de los tejidos grasos del cadáver. La momificación, consiste en la desecación cadavérica, la petrificación o calcificación, confiere características de piedra al

cadáver, y la corificación, transforma la piel del cadáver dándole aspecto de cuero recién curtido.

5.1.2. Manifestaciones físicas de la muerte En el lugar de los hechos pueden encontrarse gran variedad de evidencias, mismas que al ser estudiadas aportarán datos importantes para reconstruir el hecho; sin embargo, cuando en la escena es hallado un cadáver se requiere de un procedimiento especial que se denomina levantamiento del cadáver, el cual se realiza de manera integral por el médico forense, ya que éste es el especialista que se encarga de confirmar o descartar la muerte, determinar la posible causa y realizar el cronotanatodiagnóstico (AGUILAR, 1998: 234). En caso de encontrarse el mas mínimo detalle de vida, y si cuenta con el equipo necesario o con la colaboración de paramédicos, se procederá a brindar los primeros auxilios y trasladar inmediatamente al lesionado a un centro hospitalario; de igual forma, si la situación de emergencia lo permite, se realizará la fijación fotográfica y planimétrica, y deberá anotarse la posición y orientación en la que fue encontrado el sujeto, así como su examen externo.

Por otra parte, si se diagnostica muerte real, el equipo de trabajo multidisciplinario desarrollará su labor y el médico determinará el probable cronotanatodiagnóstico, es decir, el tiempo posible en que ocurrió la muerte, basándose en los signos tanatológicos tempranos y/o tardíos. De igual forma, se buscarán datos para determinar la posible causa de la muerte, por lo que se realizará un examen cuidadoso y completo del cuerpo ubicando su posición y orientación, así como las características de las lesiones, las ropas del cadáver, la observación del lugar y sus alrededores. Todos los elementos que se citan ayudarán en la investigación para poder determinar cuál fue el modo en que murió el sujeto, y si se trató de muerte natural, de un homicidio, suicidio, accidente.

Los resultados de la participación del médico forense y como ocurre con todo el equipo de trabajo, deberán quedar perfectamente fijados para poder integrar el dictamen correspondiente. (AGUILAR, 1998: 234)

5.1.3. Tipos de muerte Desde el punto de vista anatómico hay muerte somática y muerte celular. Muerte somática es la detención irreversible de las funciones vitales del individuo, en conjunto. Muerte celular es el cese de la vida en los diferentes grupos celulares que componen el organismo; la vida no se extingue al mismo tiempo en todos los tejidos (GUTIÉRREZ, 2000: 85). Desde el punto de vista medicolegal, se distingue muerte aparente y muerte verdadera. muerte aparente es aquella en que hay inconsciencia e inmovilidad con aparente detención de la circulación yla respiración. Puedeocurrir en la asfixia por sumersión, la electrocución, el síncope, la hipotermia y la intoxicación por barbitúricos. Es una condición reversible, siempre y cuando se lleven a cabo las maniobras oportunas para resucitar al individuo. La muerte verdadera es el cese real e irreversible de las funciones vitales, la detención a la cual se hace referencia no es forzosamente simultánea en la circulación yla respiración. Sinembargo, cualquiera que sea su secuencia siempre resulta afectado el sistema nervioso central, que es demasiado vulnerable a la falta de oxígeno. Desde el punto de vista clínico existe el estado vegetativo yla muerte. Elprimer caso ocurre cuando el cuerpo no pierde las funciones básicas del tallo cerebral, las cuales permiten el funcionamiento espontáneo de la respiración y la circulación; mismas que a su vez proporcionan la capacidad cardiaca; y, por otro lado, la muerte cerebral ocurre cuando un sujeto es sometido a medios artificiales para mantener la respiración y la circulación.

Una vez establecido el tanatodiagnóstico, es deber del médico forense determinar el tipo de muerte que ocurrió dentro del suceso. Las principales categorías son las siguientes: 1. Muerte Natural: es aquella que resulta por el debilitamiento progresivo de todas las funciones vitales, como en el caso de las personas que mueren a causa del desgaste cronológico de su organismo (por la edad avanzada).

2. Muerte Local: ocurre en una parte del cuerpo; estos casos suelen ocurrir cuando el sujeto se ve implicado en un proceso de hipoxia, esto es, la falta de oxígeno a una parte del cuerpo humano, como puede ser el caso del brazo de un menor que está constreñido por una cinta elástica que éste ocupe para jugar, la mujer que, al estar trabajando el una tortillería le queda atrapado un dedo de la mano, y al esperar mucho tiempo el proceso de rescate, su miembro entre en un estado de gangrenamiento debido a la falta de circulación de oxígeno el esta parte de su cuerpo. 3. Muerte Aparente: citada anteriormente.

4.

Muerte Real: también conocida como muerte somática.

5. Muerte Súbita: es el deceso instantáneo que sorprende a un individuo que goza aparentemente de buen estado de salud.

6. Muerte Repentina: es la que ocurre inesperadamente en una persona que padece una enfermedad aguda o crónica, cuyo desenlace fatal era de esperarse. 7. Muerte Violenta: en el campo de la medicina forense, se conocen diferentes conceptos o definiciones, incluyendo también la muerte real y muerte aparente, de tal manera que todo ello encausa a establecer una sola definición biológica de muerte violenta: “El cese

total de las funciones vitales de un organismo humano, causado por los efectos de algún agente externo”.

Los factores diferenciales de la muerte violenta, se manifiestan muy claramente en la clasificación de las diferentes formas de muerte, ya que mientras en la muerte aparente existe un estado pasajero en el que las funciones vitales están abolidas temporalmente, en una muerte real la abolición es total, pero no definitiva en algunos casos. Compartimos la aseveración del hace el Prof. Montiel Sosa para los Criminalistas (MONTIEL, 2001:51) en el sentido de que invariablemente debe tenerse presente que en los casos donde una persona pierde la vida en forma violenta, siempre la abolición total de las funciones vitales es originada por la acción directa o indirecta de algún agente externo mecánico, físico, químico o biológico, cuyas manifestaciones se estudian para conocer sus fenómenos de producción. Las formas de muerte, según su etiología medico-legal, son: naturales y violentas. Las naturales se presentan regularmente por enfermedades diversas o por senilidad. Y las violentas se presentan por la acción de algún agente vulnerante externo.

5.1.4. La declaración de Sydney En el congreso mundial de médicos que se llevó a cabo en agosto de 1968 en Sydney, Australia, se emitió un voto final en lo relativo a la muerte, el cual desde entonces se conoce como declaración de Sydney. Esta declaración, entre otros puntos, manifiesta que la determinación del momento de la muerte en la mayoría de los países es responsabilidad del médico y así debe seguir siendo; se marcó la diferencia entre muerte real y muerte cerebral, de igual forma se determinó que el diagnóstico de muerte se basará en el juicio clínico y, si fuera necesario, por lo de aparatos, entre los cuales el electroencefalógrafo es actualmente el más indispensable (GUTIÉRREZ, 2000: 104).

Por último, establece que la determinación del momento de la muerte permitirá, desde el punto de vista ético, cesar todos los esfuerzos de reanimación y, en los países en los que la ley lo permite, debe realizarse la extracción de los órganos desde momento que las condiciones legales, en lo que hace al consentimiento, hayan sido cumplidas.

5.2.

CARACTERÍSTICAS DE LOS CADÁVERES

Todo cuerpo que ha sido lesionado y, como consecuencia, privado de la vida, comienza un proceso biológico establecido de forma natural. (LOZANO Y ANDRADE, 2000: 61) Es importante que se tenga en cuenta que dependiendo de la forma en que se presente el cadáver para su estudio, serán los sistemas que se utilizarán para la identificación, pudiendo ser estas formas las siguientes:

1. 2. 3. 4. 5. 6.

Cuerpos Recientes Cuerpos Putrefactos Cuerpos Momificados Cuerpos Esqueletizados Cuerpos Saponificados o en estado de Adipocira Cuerpos Corificados

5.2.1. Cuerpos Recientes Son aquellos en que los fenómenos de putrefacción no han hecho su aparición, dependiendo esto del clima y tipo de lugar en donde se haya encontrado, además del tipo de muerte y otros. (Fig. 10)

Es importante hacer mención de que se hace la anotación de aquellos fenómenos cadavéricos normales, correspondientes a las primeras horas después de la muerte, tales como rigidez o flacidez, en los que no hay alteración importante de las características del cuerpo, por lo tanto, este tipo de cuerpos son aquellos que tienen pocas horas de fallecidos. 1.2.2. Cuerpos putrefactos Cuando los fenómenos de putrefacción se manifiestan o hacen de diversas formas, las que pueden ir desde la aparición de la mancha verde abdominal, a la presencia de flictenas o bien procesos más avanzados, siendo estos casos para aquellos cuerpos en los que encontramos una serie de alteraciones que pueden hacer difícil el esclarecimiento de ciertas características para la identificación. (Fig. 11)

La putrefacción es la descomposición de las materias albuminoideas con producción de gases pútridos; es la desintegración de la materia orgánica por la acción de ciertos microbios: su primer signo es la mancha verde abdominal que aparece en la región de la cresta iliaca derecha, producto del proceso de descomposición de la zona donde se localiza la válvula ileofecal y la fetidez característica (mal olor), en relación con las variaciones según el medio. Comenta Fernández que Casper estableció tal vez uno de los datos más importantes a observar dentro del proceso de putrefacción de un cadáver, proceso que es de máxima relevancia para el establecimiento del cronotanatodiagnóstico por parte del medico legista: “un cadáver alcanza un proceso de putrefacción en una semana al aire, igual o correspondiente a dos semanas en el agua o bien a ocho semanas en la tierra (FERNÁNDEZ, 2001: 254).

Por otro lado, el Dr. Martínez Murillo explica que “La putrefacción es el conjunto de cambios químicos que sufre la materia sustraída a las leyes de la vida, en ciertas condiciones de temperatura, humedad y aire, influyendo la acción microbiana, que actúa sobre la materia

orgánica. La putrefacción se acelera o se retarda teniendo en cuenta varias condiciones: causa de la muerte, que puede ser por acción de venenos, medicamentos, lesiones por arma blanca, etc., condiciones ambientales, como son el aire, la humedad y el calor en proporciones adecuadas las cuales la aceleran; en verano entran los cadáveres más rápidamente en estado de putrefacción que en el invierno; en el mismo cadáver hay regiones que sufren primero el proceso; sin olvidar que las temperaturas bajas o muy bajas son totalmente incompatibles con la putrefacción. (Ídem) El Dr. Simonín indica que “Se inicia (en el periodo comprendido desde el segundo día de verano, hasta el octavo día de invierno) por la mancha verde abdominal situada en la región cecal (salvo en los ahogados y recién nacidos, en que aparece primeramente en la cara, “cabeza de negro”); después aparecen brazos rojizos a lo largo de las venas superficiales del tórax y de los miembros. (SIMONÍN, 1973)

Tenemos que expresar que al no tratarse de un estudio de medicina legal o forense, no queremos ahondar más en detalles que confundan o desvíen el curso de esta investigación. Lo descrito con anterioridad es con el único fin de servir como referencia para adoptar nuestra posición en el proceso de conclusiones que más tarde se realizarán. No por eso omitiremos mencionar que grandes Médicos Criminalistas como los doctores Snyder, Don Emilio Bonnet, Austin Gresham y el Dr. Torres Torija, entre muchos otros, han dado su propia -pero no por eso menos importante- versión sobre la conceptualización del fenómeno de la putrefacción. 1.2.3. Cuerpos Momificados La palabra momia proviene del árabe mumia, del persa mun que significa cera. Cadáver que se deseca y se conserva con el transcurso del tiempo. (Op. cit. p. 996) Esta forma de hallar un cadáver no es muy frecuente en nuestro país, pero en los casos en que se presentan, se puede encontrar comúnmente una alteración de las características del cuerpo que impiden la utilización de algunas técnicas de identificación (mismas de las que hablaremos más adelante), siendo importante hacer mención que para efectos del establecimiento del cronotanatodiagnóstico se presentan dificultades propias de la

maniobrabilidad del cuerpo, como pueden ser: el avanzado estado de deshidratación corporal, carencia de fluidos básicos para determinar pruebas serológicas, etc.

La momificación es un fenómeno físico de desecación celular. La momificación del cadáver se produce principalmente en suelo arenoso, seco, a temperatura alta, donde el cadáver pierde agua y se diseca. De igual forma, si colocáramos un cuerpo sobre bloques de hielo, este se preservará durante muchos años. El embalsamamiento tiene los mismos fines. (MARTÍNEZ, 2000: 47) (Fig. 12) La deshidratación del cuerpo es rápida y extensa, existe desecación de vísceras y tejidos que endurecen y disminuyen su volumen. Dentro de los países cálidos los cadáveres se desecan, se momifican y se conservan en los terrenos secos y arenosos. La desecación de los tejidos es opuesta a los procesos propios dela putrefacción. Lapiel de un cadáver momificado tiene el aspecto de cuero seco y rígido; el cuerpo y la cara guardan sus formas naturales; las vísceras se reducen de peso y volumen con características yescas. (Íbidem)

Para Quiroz Cuarón la momificación es un proceso transformativo del cadáver que puede ser artificial o provocado. En el primer caso sería el embalsamamiento, como en el caso de los egipcios; y, más recientemente, el de la conservación de Lenin enla Plaza Roja. Cuandola momificación es natural se puede llevar a cabo en lugares como templos donde la humedad es casi nula, en cuevas, criptas o en terrenos secos. (CUARÓN, 2000: 501) 1.2.4. Cuerpos esqueletizados Dentro del área de identificación, el estudio de este tipo de cuerpos, requiere de una serie de conocimientos por parte del investigador para el establecimiento de las características de estos restos, los cuales, como su nombre lo indica, se encuentran reducidos a su expresión esquelética. (LOZANO, 2001: 63) (Fig. 13)

Los signos en los restos esqueléticos se pueden apreciar en los siguientes puntos a estudiar: a) b) c) d) e) f) Capa de moho en sepultados en tierra, de2 a4 años. Desaparición de grasas en los huesos, de5 a10 años. Inicio de la destrucción de huesos, de10 a15 años. Estado quebradizo, frágil y superficie porosa, 50 años. Desaparición de la médula ósea, de6 a8 años. Cavidad medular blanqueada, 10 años.

En la actualidad existen muchos métodos para la identificación de este tipo de restos; siendo uno de los más comunes -para la determinación de la estatura a través de la medida de los huesos- la Tabla de Santiago Genovés para cadáveres cuyo origen, se presume, pertenece al continente americano. 1.2.5. Cuerpos Saponificados o en Estado de Adipocira Como su nombre lo indica, la palabra saponificación proviene de las voces latinas sapo, onis, que significa jabón y facere, que significa hacer. (Op. cit. p. 1302)

Por lo tanto la saponificación consiste en la transformación de los elementos grasos del cuerpo humano sin vida en sustancias con características jabonosas. La saponificación o adipocira es la transformación jabonosa de la grasa subcutánea del cadáver. Ocurre cuando el cuerpo tiene grasa y se encuentra en medio húmedo con obstáculo al acceso del aire. La grasa se desdobla en glicerina y ácidos grasos. Tiene un aspecto céreo, un olor rancio, flota en el agua, se disuelve en alcohol y éter, que da una reacción color azul verdoso. (Fig. 14)

El proceso tiene sus primeras manifestaciones en la región geniana derecha e izquierda (mejillas) y en la región glútea (nalgas), aparece de3 a6 meses después de la muerte, y se completa en un año y medio. En recién nacidos este proceso puede ocurrir en el lapso de6 a7 semanas. Comenta el Dr. Quiroz Cuarón: “La saponificación o adipocira es el proceso transformativo del cadáver en una sustancia jabonosa que da la impresión de queso, de color amarillo oscuro. (Op. cit. p. 501) (Fig. 15)

1.2.6. Cuerpos Corificados La Corificación es la transformación de la piel del cadáver en un tejido que se asemeja al cuero recién curtido. Aparece al final del primer año y comienzo del segundo de la muerte. (www.morgue.com) (Fig. 16) 5.3. TIPOS DE CADÁVERES SEGÚN LAS CONDICIONES EN QUE SE ENCUENTREN Aunque ya sabemos cuáles son los procesos por los que puede pasar el cuerpo humano como producto de la pérdida de la vida, dentro de nuestra investigación nos pudimos percatar de que en algunos casos el perito no describe de forma completa y objetiva el proceso y el estado o condiciones en que fija, levanta y embala un cuerpo, puesto que en algunos casos la descripción que se realiza del cadáver presenta inconsistencias de carácter formal en cuanto a situaciones tan delicadas como la ubicación correcta, características de las ropas, de la forma original en que se encuentran las cosas dentro del lugar de los hechos, o bien en cuanto a los indicios encontrados.

Las variantes en las que se pueden encontrar, tienen que ser clasificadas para su estudio, siendo esta la forma en que se ordenan: Cuerpos Íntegros. Cuerpos Incompletos.

Cuerpos Desmembrados. Cuerpos Descuartizados. Cuerpos Fragmentados. Cuerpos Mutilados Cuerpos Quemados.

5.3.1. Cuerpos Íntegros Son aquellos cuerpos, que independientemente de la forma de presentación, se encuentran completos, sin faltarles, dentro de los patrones normales, parte anatómica alguna; haciendo mención a que llamamos “patrones normales” a aquellos en que la forma y tipo de muerte no han alterado la integridad del cuerpo, excluyendo a las ausencias dentales (que se tratarán dentro del marco del sistema de identificación sobre estomatología) (CORREA, 1990:14). (Fig. 17) 5.3.2. Cuerpos Incompletos Estaremos hablando de cuerpos cuyas características morfológicas fundamentales de estructura se hayan perdido durante la ejecución del ahora occiso, o bien mientras su cuerpo era trasladado de lugar, -aquí podremos pensar que el cadáver ha sido removido del lugar real de los hechos hasta el lugar del hallazgo-. (Ídem) (Fig. 18)

5.3.3. Cuerpos Desmembrados Son los cuerpos que al ser victimados fueron separados en todos o algunos de sus componentes utilizando lo que en Criminología se le llama: ”Una Ilógica Crimino Dinámica”; esto es, los miembros fueron desprendidos de manera abrupta del cuerpo del ahora occiso, sin utilizar cortes finos, que hayan sido ejecutados en las coyunturas de las extremidades, punto que hace parecer más grande a la opinión pública cada uno de los detalles del acontecimiento mortal (LOZANO Y ANDRADE, 1996:62). (Fig. 19)

5.3.4. Cuerpos Descuartizados En estos casos la acción criminal victimizadora se realiza a través de una “Estética Crimino dinámica” (en términos Criminológicos). Los miembros anteriores, posteriores y el superior (cabeza) son cortados con una estrategia sutil que permite al Criminalista y al Médico Forense darse una idea sobre el perfil técnico del ejecutor del homicidio. Los cortes se llevan a cabo a partir de cada una de las coyunturas de las extremidades del cuerpo: falange, falangina, falangeta para las manos; muñeca, codo y hombro para los brazos, y así sucesivamente. (Fig. 20)

En ambos casos (desmembrados y descuartizados) estaremos hablando de cuerpos fragmentados, este tipo de variantes las encontramos en los cuerpos que han sufrido secciones que separan una parte anatómica del todo corpóreo, pudiendo determinar, a través de los estudios correspondientes, que estas partes seccionadas se ajustan al sujeto en estudio y sin que haga falta parte alguna (Ídem). 5.3.5. Cuerpos Mutilados Cuando un cuerpo ha sufrido secciones de alguna parte de su anatomía y no acompañan al mismo para su estudio, se puede determinar que se encuentra incompleto por la mutilación, con lo que se puede alterar, dependiendo de la parte faltante, el estudio para la identificación. (Ídem:63) (Fig. 21)

5.3.6. Cuerpos Quemados Dependiendo del grado y forma de quemadura que presente el cuerpo será la forma de su estudio, encontrando desde leves quemaduras, hasta muy extensas en donde se alteran las características del sujeto con la consecuente dificultad para su análisis. (Ídem:64) (Fig. 22) Los especialistas participantes en un levantamiento de cuerpo quemado, tendrán que hacer una evaluación del cuerpo por estudiar para determinar si es posible efectuar sus técnicas en el sujeto

problema, o bien se ven impedidos para hacerlo; por ejemplo, un dactiloscopista se verá impedido de actuar en un cadáver que se encuentre mutilado y al que le falten los dedos, ya que no existen pulpejos dactilares.

Efectuada la clasificación del cuerpo, se procede al establecimiento de las características de identificación del mismo, pudiendo ser éstas de dos tipos (LOZANO Y ANDRADE, 1996:64): 1. Características naturales 2. Características adquiridas

En este caso de la identificación, en donde se hace un estudio de forma integral y completa, describiendo y separando todos y cada uno de nuestros hallazgos, permitiendo de esta manera tener una imagen de las características que nos podrán ayudar a establecer la individualidad de un cadáver. Características naturales El hombre, dada su naturaleza, presenta características que le ubican dentro del grupo humano, por lo tanto, tendrá una serie de datos comunes a todos los demás de su misma especie, con las variantes del grupo étnico y al mestizaje al que correspondan, siendo importante mencionar que su correcta descripción establece puntos primarios para la identificación del culpable. Estos puntos comunes son: sexo, edad, estatura, complexión, pelo, ojos, párpados, nariz, huellas dactilares, grupo sanguíneo.

Estos son algunos puntos que se toman en cuenta para la clasificación de las características naturales, que como se podrá dar cuenta, son comunes a todos aquellos que pertenecen al grupo humano y es importante establecer con precisión sus datos, teniendo el criminalista

la opción de poder enriquecer los mismos de acuerdo a su nivel intelectual, académico, empírico y experiencias. Características adquiridas Son aquellos que se toman durante el proceso de la vida, con las cuales será diferente a todos los demás; permitiendo con esto, tener puntos importantes para la individualización que puedan llevar a una identificación positiva.

Estas características son importantes, pues con ellas, el sujeto adquiere una serie de elementos que, dependiendo de la ubicación geográfica corporal y el tipo de estas, serán únicas en él; motivo por el cual el estudio para lograr identificar el cuerpo se verá fortalecido por estas características. Las características adquiridas son las siguientes: fracturas consolidadas, tatuajes, cicatrices, sean quirúrgicas o no, tratamientos dentales, etc. Es sólo mediante la conjunción de todas estas características que podemos obtener una serie de datos que nos pueden dar bases para lograr la identificación del occiso; siendo claro que muchas de estas técnicas, sus resultados, son sujetos a comparación. Por esto se hace más importante y fundamental la aportación de historias clínicas, fotografías, documentos en donde existan huellas dactilares, entre otros, para poder realizar confrontaciones que nos permitan tener una investigación objetiva.

5.4. POSICIONES EN QUE SE PUEDEN ENCONTRAR LOS CADÁVERES Dentro del proceso de descripción del cuerpo, también debe hacerse de la posición de éste de acuerdo a las características propias en que se halle en el lugar de los hechos. Para ello se recomienda manejar la clasificación enunciada por el eminente criminalista Juventino Montiel Sosa (MONTIEL, 2001:139); además de que en el consenso de la

gran mayoría de los peritos dela Procuraduría Generalde Justicia del Estado de Puebla esta es la utilización práctica de estos modelos propuestos por este estudioso de las ciencias criminalísticas. Comenta Montiel Sosa que: “...en las investigaciones criminalísticas hay casos de muertes violentas, ya sean homicidios, suicidios o accidentes; los cuerpos sin vida siempre adoptarán una posición final después de la muerte, y se les encuentra en el lugar de los hechos o en otros sitios hacia donde fueron desplazados, situados sobre algún plano o suspendidos en el espacio, en cualquiera de las diferentes posiciones que a continuación se indican, aunque puede existir alguna otra posición muy irregular, como el autor lo ha apreciado principalmente en el atropellamiento y precipitaciones...” Veamos las posiciones más significativas en que se puede hallar un cadáver. 5.4.1. Decúbito Dorsal El cuerpo descansa con sus regiones posteriores sobre el plano de soporte, con la cara mirando al cielo, ante puede haber rotación de la extremidad cefálica a la derecha o a la izquierda, y los miembros superiores e inferiores pueden estar orientados hacia determinado punto (Ibídem). 5.4.2. Decúbito Ventral

El cuerpo descansa con sus regiones anteriores sobre el plano de soporte, con la cara mirando al piso, aunque puede haber rotación de la cavidad craneal a la derecha o a la izquierda con apoyo en las mejillas de los mismos lados, con su caso habrá apoyo anterior con la región facial, e igualmente los miembros superiores e inferiores pueden estar orientados hacia determinado punto (Ibíd.). 5.4.3. Decúbito Lateral Derecho El cuerpo descansa con sus regiones laterales derechas sobre el plano de soporte regularmente con la región facial derecha apoyada en el plano, y los miembros superiores e inferiores se orientan a determinado punto, ya sea extendidos o flexionados (Ibíd.).

5.4.4. Decúbito Lateral Izquierdo El cuerpo descansa con sus regiones laterales izquierdas sobre el plano de soporte, por lo regular la cara facial izquierda apoyada al plano de soporte, y los miembros superiores e inferiores orientados hacia determinado punto, ya sean extendidos o flexionados (Ibíd.). 5.4.5. Posición Sedente El cuerpo se mantiene sentado con el tórax en forma vertical o inclinado hacia adelante o en su caso flexionado a la derecha o a la izquierda, sosteniéndose la cabeza igualmente inclinada hacia adelante o hacia atrás, así como a la derecha o ala izquierda. Estaposición se puede encontrar sobre el piso, en una silla, banca, cama, etc., y los miembros superiores e inferiores pueden estar orientados a determinado punto, ya sean extendidos o flexionados (Ibíd.).

5.4.6. Posición Genopectoral El cuerpo se mantiene empinado; existen dos formas clásicas de posición del cuerpo, la primera con las regiones superiores apoyadas al plano de soporte, fundamentalmente con la extremidad cefálica y la cara anterior del tórax, con las rodillas flexionadas quedando los muslos y las piernas hacia afuera. Y la segunda posición, casi en igual forma pero sin apoyarse con la cara anterior del tórax completamente, las rodillas quedan flexionadas y apoyadas al plano con los muslos y piernas hacia adentro. En las dos posiciones la cabeza puede quedar con rotación a la derecha o a la izquierda y los miembros superiores colocados en cualquier forma y orientación (Ibíd.). 5.4.7. Suspensión Completa El cuerpo se sostiene suspendido, atado al cuello algún agente constrictor el cual a la vez se encuentra amarrado o sostenido a un punto fijo, que puede ser una regadera, una alcayata, un travesaño de madera o metal, etc. al estar suspendido completamente no toca el

piso con ninguna región de cuerpo y casi siempre los miembros superiores e inferiores cuelgan (Ibíd.).

5.4.8. Suspensión Incompleta El cuerpo se mantiene semi-suspendido, atado al cuello algún agente constrictor, el cual a la vez se encuentra amarrado a un punto fijo, pero tocando el piso con alguna región del cuerpo. Casi siempre los miembros superiores cuelgan hacia abajo; pero los inferiores se flexionan por el contacto que tienen generalmente en el piso o con otro soporte o mueble (Ibíd.). 5.4.9. Sumersión Completa El cuerpo se encuentra sumergido dentro de grandes recipientes de líquido, como: albercas, cisternas, piletas o tinacos grandes, ríos, etc. Los cuerpos de las personas que pierden la vida por asfixia por sumersión adquieren la forma o figura conocida como “posición de luchador” y se puede observar cuando todavía hay rigidez cadavérica. Dentro de los grandes recipientes, se aprecian boca abajo, debido a la ubicación de los pulmones que no obstante conservan algo de aire en sus alvéolos y tienden a flotar (Ibíd.).

5.4.10. Sumersión incompleta Es la posición final del cuerpo de personas que pierden la vida por asfixia por sumersión incompleta, consistente en la sumersión de las regiones superiores, fundamentalmente la cabeza donde se ubican los orificios de ventilación, dentro de recipientes medianos con líquidos, generalmente agua, como: tinas de baño, tinas de ropa, tinacos, pilas, cubetas, etc. las partes inferiores del cuerpo quedan hacia fuera del recipiente (Ibíd.).

5.4.11. Posición de Boxeador o Esgrimista

Es la posición final que conservan los cuerpos de las personas que pierden la vida en incendios, debido a la deshidratación y contracción de los músculos que se origina por el calor o fuego directo que reciban con gran intensidad. La figura se asemeja a un boxeador en posición de defensa, se observa complementariamente en cualquier otra posición; pero siempre descansando sobre algún soporte (Ibíd.).

5.4.12. Posición Fetal Es la posición final que adquieren algunos cuerpos humanos que son metidos completos dentro de contenedores o muebles grandes, tales como baúles, cajas, refrigeradores, clósets pequeños, tinacos, tinas, etc. Las figuras se asemejan a productos en el seno materno, en posición completamente encogida, las extremidades inferiores flexionadas hacia arriba en dirección al abdomen, y las superiores flexionadas hacia adentro en abducción al tórax. (MONTIEL, 2000: TOMO I)

http://es.scribd.com/doc/216 57073/EstomatologiaForense