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Trasplante de mano En 1998, un equipo de cirujanos británicos y franceses llevó a cabo los primeros trasplantes de mano de la historia.

En uno de estos casos, la mano que había pertenecido a un motociclista que falleció luego de un accidente de tránsito fue implantada a Clint Hallam, un neozelandés de 50 años que había sufrido un accidente con una sierra. Sin embargo, quince años después, Clint Hallam desea que los médicos le extirpen la mano trasplantada. Hallam dice sentirse más discapacitado que antes, dado que no tiene mucha movilidad con el miembro trasplantado. Además, no lo siente como parte de su cuerpo: la mano es más grande que la otra, y la piel es de diferente color. Por estos motivos, no suele mostrar la mano ni utilizarla, y la lleva oculta. Un tiempo después de la operación, su cuerpo comenzó a rechazar el trasplante. Los médicos que lo atendían comprobaron que Hallam no estaba tomando las medicaciones recomendadas, como sí lo estaban haciendo los demás pacientes trasplantados. Clint Hallam afirmó que las medicaciones tienen efectos secundarios que incluyen diabetes, diarrea crónica y un debilitamiento del sistema inmune, y que, además, no podía pagarlas. Al momento de la operación, Hallam le había dicho a sus médicos que era un empresario adinerado, pero luego el equipo médico descubrió que su paciente es en realidad un ex convicto desempleado. A pesar de la insistencia del paciente para que le extirpen la mano trasplantada, el equipo de cirujanos no cree que la operación sería ilegal. La ley francesa no permite que los médicos extirpen un miembro sano. Sin embargo, si Hallan continúa evitando sus medicamentos, eventualmente esta operación se volverá necesaria, ya que no habrá modo de evitar que el sistema inmune del paciente rechace la mano trasplantada. Trasplante de rostro Christine Piff tenía 36 años cuando contrajo cáncer en sus senos faciales. Un tiempo después, la enfermedad se había extendido por todo su rostro, por lo que la mujer perdió la mandíbula anterior (que sostiene sus dientes superiores), uno de sus ojos y parte de su nariz. Varios injertos fueron realizados, pero la mujer jamás logró recuperar las expresiones del rostro ni la sensibilidad en la piel, y quedó severamente desfigurada. Christine organizó un grupo para personas que también habían sufrido desfiguramientos faciales. Lo llamó "Let's Face It" ("Vamos a encararlo") desde donde ha podido ponerse en contacto con otras personas que sufrían las mismas dificultades que ella luego de haber

Estas personas se beneficiarían de la cara de otra persona". Desde 2002. Hay pacientes que carecen de la mandíbula inferior y no pueden comer. incendios y enfermedades como el cáncer. . Piff apoya la idea de los trasplantes de rostro para aquellos que lo necesitan. pero tiene sus dudas.sufrido accidentes. "No creo que pueda soportar despertarme con la cara de otra persona. dijo Piff a la BBC. Sin embargo. el grupo también debate la posibilidad de realizarse trasplantes de rostro. he conocido muchas personas que más que desearlo lo necesitan. ni masticar y tienen que ser alimentados a través de sueros por sus estómagos.