■ MAR DEL PLATA ■ DOMINGO 8 DE SETIEMBRE DE 2013

IDA Y VUELTA: cultura@lacapitalmdq.com.ar

ELSA JUSTEL, COMPOSITORA DE MÚSICA ELECTROACÚSTICA

“Menos la luna, que no suena, uso en mi obra todos los sonidos”
Trabaja en la última tendencia de la música académica: la electroacústica. Pasó su vida explorando los límites del sonido. Creó la Fundación Destellos para ayudar a los nuevos compositores de este estilo. Habla de la enseñanza de la música y de por qué, aún hoy, esta sonoridad sigue siendo ajena para la mayoría del público. “La música no es un simple entretenimiento, a veces nos ayuda a reflexionar”, dijo.
Elsa Justel.

“Beethoven tiene esa cosa de rebelde, un poco como soy yo”

econocida en el mundo de la música electroacústica como una de las pioneras del género en Argentina, con proyección en Europa y llegada a los centros de difusión de estas obras, Elsa Justel es una compositora que dedicó su vida a la investigación sonora. Marplatense, nacida en el campo, con muchos kilometrajes de viajes encima, a los 70 dice que debería componer más y asegura que las cincuenta piezas de su autoría que componen su obra son un número pequeño, si se tienen en cuenta los trabajos de otros profesionales. Ella se disculpa: para crearlas tuvo que esperar a que la tecnología acompa-

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esta altura hay muchas tendencias estéticas diferentes. Es lo último que aparece en la historia de la música académica, hace más de cincuenta años que apareció pero sigue siendo de vanguardia, justamente porque no ha aparecido otra cosa”. Y sigue, didáctica: “El nombre en sí se refiere a los medios de producción más que a una definición estética. Electro porque usamos la electrónica y acústica porque usamos efectos acústicos, pero no hay una definición en el sentido estéti“Se hace más difícil para co, es todo un tema la el público tener acceso a clasificación por estilos. Hay quienes tratan de esta música” mantener la referenciañara sus ideas. Además, sus tiempos poco tienen que ver con los ritmos fabriles de la industria musical. “Compongo lentamente, necesito un año o seis meses de trabajo constante para hacer una pieza”, cuenta ella, siempre sencilla y agradable. Oídos poco acostumbrados a estas sonoridades hacen inevitable la pregunta: ¿qué es la música electroacústica? “Es difícil de definir –indica la especialista-, porque a

lidad de los sonidos, es decir que el público pueda detectar de dónde viene ese sonido, están los que son más abstractos y con los medios digitales intentan desvirtuar esa realidad sonora, también están los que registran lo que se llama el paisaje sonoro…” En todos los casos, es la manipulación del sonido la clave de estas obras, que muchas veces no recurren a los instrumentos musicales ni a la figura de un intérprete, tal como ocurre en la música clásica, sino a sonidos cotidianos que se llevan hasta los límites del extrañamiento. “Se ha evolucionado mucho en la electroacústica, no sólo se pasó de los medios analógicos a los digitales, han ido apare-

ciendo nuevos recursos, diferentes formas de organizar el discurso, que depende de las distintas escuelas o de un compositor… o sea que en este momento se han diversificado las tendencias, pero sigue siendo lo último que apareció. Y como no hay muchos espacios para la difusión, se hace más difícil para el público tener acceso a esta música”, explica Justel, que creó la Fundación Destellos, con la que intenta estimular a los jóvenes compositores de esta tendencia. Es gracias a las nuevas tecnologías que muchas de estas obras pueden escucharse en sitios como Youtube. (Continúa en página 4)

Las 8 preguntas para Toni Hill (*)
¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario? ¿cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer? -La verdad es que haber escrito un par de novelas me ha vuelto mucho más comprensivo con los errores. Cuando uno es consciente realmente de lo que cuesta sacar adelante un argumento, darle un estilo determinado, transmitir lo que quieres en cada momento,

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ve los errores ajenos con más simpatía. De todas formas, para no salirme por la tangente, hay algo que me sigue molestando mucho y es la pedantería. Los textos engolados, que pretenden algo que a todas luces no consiguen, me irritan bastante porque no responden tanto al error, que es perdonable, como a una concepción de la literatura que no comparto. Y, lamentablemente, me sucede más a menudo de lo que querría.

(*) Toni Hill nació en Barcelona en 1966, es un traductor y escritor español de la firma Random House Mondadori. Es autor de dos novelas policíacas protagonizadas por el inspector Héctor Salgado, de los Mozos de Escuadra de Barcelona: El verano de los juguetes muertos y Los buenos suicidas. Tradujo libros como El oscuro pasajero y el resto de los libros de Dexter. Aunque cambiando el nombre de algunos de los personajes de la serie original.

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C U LT U R A DIARIO DE LECTOR

Domingo 8•09•2013

Sintaxis
Por Gabriela Urrutibehety www.gabrielaurruti.blogspot.com

l lector que escribe un diario cierra el libro que acaba de leer con la sensación de que la literatura reenvía constantemente a ella misma. Nada nuevo, claro. Nada que no se haya dicho, claro. Pero algo que corrobora esta vez, otra vez, cuando cierra el libro que acaba de leer. Acaba de leer “Las vírgenes suicidas” de Jeffrey Eugenides, y le suena en la cabeza la idea de que acaba de presenciar cómo terminó “La casa de Bernarda Alba”, visto de la vereda de enfrente. La novela –el título se abalanza sobre la cuestión, como para liquidar rápido la especulación morbosa- narra cómo, en el transcurso de un año y medio, cinco hermanas adolescentes se suicidan en una encantadora ciudad norteamericana durante la década de 1970. Cinco hermanas no puede ser una casualidad. Una casa convertida en cárcel de luto, tampoco. Una madre férrea, tampoco. Un padre pusilánime, menos, aunque este no esté muerto. Ninguna de las chicas se llama Angustias o Martirio, pero hay una Lux que tiene ese nombre y es tan luminosa como el vestido verde de Adela. Como ella, busca la salvación por el sexo desesperado, no ya en el corral como la campesina española sino el tejado de su típica casa norteamericana de clase media.

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Lo que cautiva, piensa el lector que escribe un diario, es el personaje central de la novela, que no son ni las hermanas ni sus padres, sino un narrador que se asume en un nosotros y representa a los muchachos compañeros (¿amigos? ¿enamorados?) de las chicas. La novela pone en primer plano a este narrador colectivo e indiferenciado que mira desde afuera y trata de entender algo que pasa en un profundo interior: el de la casa y el de las mentes de los protagonistas. Un narrador que usa binoculares, espía a través de los vidrios sucios, escarba en la basura, acumula retazos, busca testimonios y trata de saber, de entender y de mantener viva la situación, mientras todos alrededor intentan echar tierra sobre lo que está pasando. Es un narrador que marcha a caballito entre la ingenuidad y la clarividencia, que comparte con las chicas Lisbon la edad y la posibilidad de adentrarse por los intersticios del mecanismo que mueve a una sociedad y que esa misma sociedad pugna por esconder. Este narrador plural es el que puede recoger la afirmación del inmigrante que sostiene que “nosotros, los griegos, somos gente taciturna. Para nosotros el suicidio tiene sentido… Lo que mi yia yia no llegó a entender jamás de este país es por qué la gente se empeña en ser constantemente feliz”. Una filosofía del pum-para-arriba perpetuo que provoca disparates tales como

el “Día de la Aflicción”, en el que todos reflexionan sobre cosas terribles para terminar de una vez por todas con el sufrimiento y poder dedicarse de una buena vez a la felicidad obligatoria. El narrador-nosotros no juzga, Registra, recopila, anota, compara, porque busca entender. Juzgar implica cerrar, finalizar, clausurar. Como hizo la señora Lisbon con la casa y la vida de sus hijas. El narrador plural, entonces, es el que puede poner dato junto a dato, porque sospecha que en la sintaxis de los hechos es donde reside el sentido. Como si sospecharan eso que intuimos los hablantes de español cuando distinguimos perfectamente entr e un pobr e hombre y un hombre pobre, un viejo amigo y un amigo viejo. Por eso en la narración aparecen también la peste del olmo, la mosca del pescado, el desequilibrio químico en la composición de las aguas del lago. Los árboles que son podados para que no infecten a los otros, las moscas que no dejan de molestar por el solo hecho de estar ahí, el olor infecto. Todo, en esta sintaxis narrativa que actúa por yuxtaposición, configura un universo de sen-

tido en el que el caso particular de las hermanas Lisbon termina siendo el de la vida de la ciudad, aún en

el momento de ser narrada, cuando ya tampoco el narrador plural es/son jóvenes. Entonces, el final es tan desasosegante porque es la convicción de que la sintaxis es un perpetuo agujero negro, que no puede ser llenado ni clausurado, porque faltan piezas o porque las piezas que han reunido en valijas en la casa del árbol se van deteriorando por el tiempo. Cubriéndose de moho y mierda de las moscas. Siendo sustituidas por la nueva pintura maravillosa que igual al año se descascara, como se descascara también todo intento de normalidad cuando aparecen chicas como las Lisbon, “solas en su suicidio, más profundo que la muerte”. Porque, en definitiva, lo único que permanece es la voz de Bernarda Alba, llamando a silencio ■

ESTUVO EN MAR DEL PLATA PARA AZABACHE

Sergio Ramírez, cada vez más metido en la novela policíaca
El autor de “Flores oscuras” regresará a su personaje, el inspector Dolores Morales, en la novela que escribe por estos días. Reconoció la complejidad del género y dijo que elaborar una historia así es como “un juguete mecánico”.
l escritor nicaragüense Sergio Ramírez, que en mayo último estuvo en Mar del Plata para participar en el Festival Azabache, confesó que le gusta mucho el género de la novela policíaca porque permite jugar con la imaginación y anunció que prepara una segunda entrega del inspector ficticio Dolores Morales de “El cielo llora por mí” (Alfaguara, 2008). Ramírez, que participa en la IX Feria Internacional del Libro (FIL) de Panamá, dijo que la novela negra es complicada, consume tiempo y no es asunto de “silbar a caballo”, pero que aún así va a sacar adelante esta segunda historia del inspector Morales. Explicó que este nuevo ciclo de aventuras de Dolores Morales, un policía antidrogas retirado, ex guerrillero sandinista y que ahora es un inspector privado, se enmarca en la Nicaragua contemporánea. Es una historia que se desarrolla en Managua, donde Morales recibe el encargo de un millonario para investigar un crimen. El autor de “Castigo divino” (1990) y “La fugitiva” (2011) dijo que está “casi en el primer hervor” de este nuevo trabajo literario y que aunque no quiere dedicarse solo a la línea de la novela negra, le gustaría establecer a este personaje en una saga. “A mí me gusta mucho porque es jugar con uno mismo, uno juega con su propia imaginación y va creando situaciones que luego tiene que regresar y ver cuál es la congruencia de lo que lleva escrito”, indicó. “Me encanta -agregó- ese autodesafío que me planteo escribiendo una novela de investigación policial, que es como un juguete mecánico que uno tiene que ir armando por piezas y todas las piezas tienen que ajustar perfectamente para que el muñeco pueda andar”, añadió. Ramírez, que presentará en la Feria de Panamá su libro de cuentos “Flores oscuras” (Alfaguara, 2013), habló también de la “gran revolución digital”, un fenómeno que “apenas le vemos la punta del iceberg”. El novelista señaló que hay que poner atención en cómo se va asumir y cómo se está desarrollando esta revolución digital, la cual, expresó, aunque todavía “está en pañales, nos llevará a mundos insospechados que van a sobrepasar nuestra propia vida”. “Hoy ya sabemos la posibilidad totalizadora que tiene el mundo digital, dependemos ahora de pagar absolutamente una cuenta, hacer una compra, escribir un libro, divulgarlo, venderlo (...) en fin, una posibilidad totalizadora”, afirmó. El reto, según el autor, es resolver cómo se sobrellevará este mundo digital que ya anuncia la llegada de las nuevas impresoras tridimensionales que marcarán una “enorme revolución” de la que todavía no se sospecha sus consecuencias. Sobre su participación en la Feria Internacional del Libro de Panamá, Ramírez señaló que fue invitado por los organizadores del evento y por el sello editorial Alfaguara para presentar su libro de doce cuentos, titulado “Flores oscuras”, publicado en España en mayo pasado. El libro ya fue presentado en Buenos Aires (Argentina), Lima (Perú), San Salvador (El Salvador) y la semana próxima lo será en San José (Costa Rica) en la Feria Costarricense del Libro. Ramírez explicó que “Flores oscuras” es un libro de historias contemporáneas del mundo centroamericano y mesoamericano de hoy día, que retrata las “grandes desilusiones” de una época en que se alentó el ideal del cambio profundo y las revoluciones, como en Nicaragua. Y dijo que ese siempre ha sido un “tema de fondo” en su literatura ■

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Las 8 preguntas para Toni Hill
¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte? -Es curioso, porque los personajes a priori no tenían nada

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que ver conmigo, pero recuerdo esa sensación cuando leí “Las horas” de Michael Cunningham, y no sólo en un personaje sino en varios. La mujer que hace un pastel de cumpleaños para su marido y acaba tirándolo a la basura me evocó

momentos de mi vida en que uno sabe que está haciendo algo absurdo, que ni siquiera desea, para complacer a alguien que, en el fondo, tampoco sabrá apreciarlo.

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C U LT U R A PLANETA PUBLICÓ “UNA FELICIDAD REPULSIVA”

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El familiar ajeno y lo siniestro en los cuentos de Guillermo Martínez
En 1993 presentó el libro de cuentos “Infierno grande”. Ahora regresa al género con un libro de once relatos, cuyos personajes se mueven en un contexto cotidiano, pero no exento de lo horroroso. Dice el autor: “Lo fantástico está en lo real, apenas se mira con detenimiento”.
Por Carlos Aletto Guillermo Martínez.

na felicidad repulsiva recupera desde la mirada de Guillermo Martínez lo mejor de la cuentística argentina, esa que puede remontarse a Eduardo Holmberg (en el siglo XIX) y continúa en Julio Cortázar, Abelardo Castillo y Jorge Luis Borges. El cuento como género, cristalizado en los relatos de Poe (y que en la literatura argentina nace con “El Matadero”) es desplazado por la novela en el mundo editorial actual, a pesar de que los autores canónicos se destacaron por la perfección de los cuentos. Martínez (1962) apuesta a este género y explica a Télam que casi todas sus historias se le “aparecen bajo la forma de cuentos. En general, ese vislumbre ya incluye el final, puesto que siempre me interesa alguna clase de revelación inesperada para el lector”. Y agrega: “Esto no significa necesariamente un final sorpresivo, pero sí un nuevo sentido que sólo se alcanza al llegar al final, por eso me interesa también el suspenso como elemento narrativo, la acumulación en atmósfera y tensión”. “Una felicidad repulsiva” (Planeta) es su segundo libro de cuentos y si bien en “Infierno grande” (1993) -el anterior- “había una clara intención política que emergía al final, aquí hay uno solo que toca de costado lo político (“El peluquero vendrá”). Es evidente para el lector que avanza por los once relatos que los

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personajes se desenvuelven dentro de un contexto familiar y burgués, recordando a los mejores cuentos fantásticos argentinos del siglo XX, espacio donde se destaca Cortázar, Silvina Ocampo, José Bianco y Adolfo Bioy Casares, entre otros. Este ambiente aparece desarrollado en el cuento que da título al volumen, donde emerge de forma natural, desde lo cotidiano hasta la incertidumbre entre lo extraño y lo maravilloso. En este cuento “lo familiar” encierra lo ominoso, tema del que Freud se ocupara con detenimiento en “Das Unheimlich”: eso que nos resulta cercano y propio, se enajena y se convierte en siniestro. En el texto, la vida rutinaria de una familia cuyos integrantes masculinos cumplen con el ritual de ju-

“Cuatro de mis cinco novelas fueron en un principio apuntes para cuentos”
gar al tenis, lo ominoso aparece en la mirada a esa otra familia que -aparente felicidad- guarda un secreto, causa de angustia monstruosa para el narrador. “Este cuento -sintetiza su autor- tiene algo del arco de cualquier vida: el paso del tiempo con sus derrumbes sucesivos y la mirada sobre la felicidad de los otros.”

la obsesión de una madre preocupada por la falta de una “figura” fálica (no “figurativa” en este caso) y la pasividad de un hombre que solo por motu proprio ha orinado en la vereda de la casa de esta mujer. En “Help me!”, una mujer eslovaca -también madre- constituye un enigma para el narrador, en este caso reforzado por no compartir una lengua en común y vincularse únicamente en esa frase repetida, como en una letanía: el pedido de auxilio de la mujer. En “El Secreto”, la madre protege al hermano del niño narrador, protección que corre peligro cuando este pasa a poseer ese secreto familiar para contrarrestar los golpes que recibe de su hermano. Y en “Un gato muerto” la madre primeriza cree que debe protegerlo de un ataque mágico y su psiquis se transforma al escuchar llorar a su hijo. Al protegerlo se alteran sus facultades mentales. “La mujer de este cuento lucha por no dejarse dominar por la mirada de la vieja y actúa porque sucumbe a los indicios que confirman la Este tema se repite, oponiendo fe maldición sobre el hijo”, apunta. Martínez explica el desplazaY también menciona la marca miento hacia lo fantástico: “Son to- y ciencia para explicar el “momento das expresiones de la forma más lá- cero de la Creación” en “El sumide- de lo fantástico que está en el narrador de `Una felicidad rebil que tienen las conjeturas pulsiva´ y no puede verifien lo literario, lo que llamo la “El cuento como género es carse. “Lo fantástico, lo hológica de la ficción, o la exisrroroso, lo siniestro, están tencia “débil” pero no menos desplazado por la novela en en lo real apenas se mira determinante de las conjetucon el suficiente deteniras”. el mundo editorial actual” miento”. “De Henry James tomo la El cuento “El peluquero lección de que en una narración no sólo importan los hechos ro de Dios”: la porosidad por donde vendrá” “es como un ready made (pueden ser muy pocos y hasta ano- entra lo fantástico es la que abre la histórico -dice Martínez- ya que dinos) sino que pueden convertirse ciencia y la religión, explotado en todos sus datos son extraídos de `Trotsky in Mexico´ de Alain Duen materia narrativa las conjeturas muchos de sus cuentos por Borges. En esta temática (cercano al relato grand, quien narra el último día sobre esos hechos, la acumulación de pensamiento antes de cada acto, de ciencia ficción) se ubica el apoca- del ruso y no advierte la parábola lo que lleva en la mente cada perso- líptico “Unos ojos fatigados”, con perfecta del día: a la mañana naje y que termina de dispararse en extraños “embajadores” y un terri- Trotsky habla con la mujer sobre la torio donde encontrar algo huma- necesidad de llamar a un peluqueel encuentro con lo real “estricto”. ro y a la noche le rasuran el cráneo En “Déjà vu o los reinos de la posi- no no resulta fácil. De alguna forma, Martínez hace para la trepanación in extremis”. ción horizontal”, Martínez explora Todas las ideas iniciales se le apael límite de la geografía entre entrar lo fantástico a partir de la reaerotismo y muerte, donde la lidad científica, desde esa zona som- recen como cuentos, asegura Martísaga familiar se presenta “co- bría entre la demencia y la cordura nez, pero entre el primer libro de mo derrumbe” y es el persona- como en “Una madre protectora”, cuentos, “Infierno Grande”, ha puje de “la abuela” quien articu- donde la historia del hijo, entre un blicado cinco novelas y tres libros artista, Lorenzo, y la danesa Sigrir, de ensayos. “Esas ideas, a medida la ambos cuentos. Estos “reinos de la posición agobia al lector, por la degradación que las escribo, se convierten en nohorizontal” no son otros que que sufre el pintor como por la oscu- velas, si los personajes se despliegan aquellos que Hesíodo descri- ra conducta de la madre y la suerte o revelan bifurcaciones, o un costado “teórico” que se enlace naturalbiera en la Teogonía: Eros, del vástago y su sustituto. Este deslizarse por los bordes que- mente con lo dramático. Muerte, Sueño, explorados en el “I “De hecho, cuatro de mis cinco bradizos entre la locura y la cordura Ching y el hombre de los papeles”. En este cuento, la racionalidad de una madre sobreprotectora apa- novelas fueron en un principio del personaje se resiste a creer en el rece con variantes en el menciona- apuntes para cuentos. Este libro no milagro, pensando que lo sucedido do “I Ching…” y también en “Lo lo podía terminar porque los relatos pertenece a la lógica del azar, mien- que toda niña debe ver”, “Help largos (`La muerte lenta de Luciana tras la madre busca en el I Ching el me!”, “El secreto” y definitivamente B.´, y después `Yo también tuve una novia bisexual´), se convirtieron en mensaje para que no se reitere la his- en “Un gato muerto”. “Lo que toda niña debe ver” narra novelas” ■ toria de aquel primer hijo muerto.

Las 8 preguntas para Toni Hill
¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras? -Indudablemente del Festival Azabache. Un asesinato en-

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tre autores de novela policíaca daría bastante juego… Bromas aparte, yo viví muchos años en una ciudad parecida a Mar del Plata en el litoral catalán. Un lugar cuya población crecía espectacularmente en verano pero que en invierno se

convertía en un pueblo (es mucho menor que Mar del Plata). Los pueblos, por modernos que sean, generan entre sus habitantes unas rencillas muy aprovechables para un autor de novela negrocriminal…

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“Menos la luna, que no suena...”
los espectadores? homenajes y es un proceso -Sí, sí y es absurdo. Yo di clases más rápido, pero sino entre la como maestra de música, en tobúsqueda del material y la ex(Viene de página 1) das las ramas y ya en el jardín de ploración del proceso vive vainfantes hacíamos experiencias rias etapas. Primero surge el teAllí, por ejemplo, se puecon el sonido. Los chicos juegan ma, la idea vaga, después busden seguir las composiciocon el sonido, con objetos y hacamos los materiales más adenes de Justel, como “La ilucen su música y demás, o sea que cuados, entonces grabamos, sión sensible”, “Do libe no debería ser tan diferente, es yo grabo mucho, después extu?”, “Alba sud”, “The mecierto que en primaria y en seploro hasta dónde esos matedium is the message”, cundaria hay un vacío, no se le riales me permiten llegar, por“Rouilles”, entre otras que da tanta importancia a la educque hay mateiales que son están vinculadas al vición auditiva, pero los chiquitimás duros que otros y que no deoarte. Además, también tos tienen esa experiencia y desse quieren dejar registrar. Tenhay lugares de la web espepués se olvidan. Eso se podría hago una pieza con sonidos de cializados en este género. cer, sin necesidad de que sea grapiedra, y cuando me puse a inPero, aunque la difusión bado en buena calidad, pero el vestigar me di cuentas que la por internet supone un hecho de familiarizarse con la piedra no tiene espectro, me avance, un ir más allá en un materia sonora se puede hacer, quedaba sin sonidos, exploro terreno sobre el que antes estamos demasiado encerrados los límites del material y desera casi imposible conocer en las notas y en los instrumenpués elaboro la forma. Pero en esa música (a menos que el tos tradicionales y en los géneros el medio ocurren cosas, hay espectador fuera también musicales, y no veo por qué no pausas, o sea que el proceso es compositor), Elsa plantea pueden convivir las dos tendenlento. un inconveniente. “Con cias. Cuánto más abramos nues-Muchas de sus obras tieinternet están cambiando tro mundo sonoro mejor, pornen sonido de agua, ¿por qué? -Grabábamos en cinta, y había un poco las cosas, pero el probleque es un enriquecimiento inte-En algunas hay agua realmente ma es la escucha, lectual, espiritual. La música y en otras hay sonidos que parenosotros trabajaaporta mucho, es una forma de cen agua. Puede ser que sea por el mos con rangos “Cuánto más abramos vivir y aporta mucho más de lo mar, yo realmente extraño el mar. de frecuencia de nuestro mundo sonoro mejor” que pensamos. No es un simple Viví en París veintitrés años y mucha precisión, entretenimiento, a veces nos siempre esperaba que el final de la si vos tenés un ayuda a reflexionar. calle terminara en el mar, como que cortar la cinta y pegarla, una parlantito chiquito de la compu-¿Qué grandes compositores soy nativa de acá. vez que uno salía del estudio no tadora va a haber filtrajes por tola influenciaron? -¿Cómo explica que siendo tenía más posibilidades, no era dos lados, la apreciación no va a -De los clásicos, mi favorito es una música que nació hace más como ahora que uno tiene su ser la misma que en una sala con Beethoven. Yo recurro a él para mi de cincuenta años siga siendo computadora en la casa. Para emparlantes de rango extendido”, música electroacústica, porque extraña de escuchar para el púpezar a componer tuve que espeobserva. tiene esa cosa de rebelde, un poco blico? -¿De qué se vale para hacer sus como soy yo. Yo me digo, “tene-Sí, es uno de composiciones? “Las vanguardias siempre mos que romper esto... y bueno, los problemas, -Uso todo lo que suene, menos no me importa si el sistema tonal cómo atraer al la luna que no suena, uso en mi fueron irritantes” lo admite o no, me gusta como público a este tiobra cualquier sonido, cualquier suena”. Además, Beethoven es un po de cosas, pero objeto, es una búsqueda constanmaestro de la variación y en la se dio con las vanguardias siemrar a que aparecieran los primeros te. Me digo: “¡Mirá este sonido, música electroacústica la variapre, las vanguardias siempre fuesintetizadores digitales, me comqué bueno, una canilla que goción es uno de los recursos más ron irritantes. En la pintura pasó pré uno y empece a trabajar. Era tea!”. Y voy con el grabador a graimportantes, porque tenemos un mucho, eso de decir “`¡pero esto 1979, mucho más tarde vino la barlos. Y saco otros sonidos de obpequeño material y sacamos un no es pintura, es una mancha!”. Y computadora. Con ese aparato se jetos de la vida cotidiana. Hay almillón de cosas diferentes de ese acá pasa lo mismo. podían fabricar sonidos de síntego que se llama el paisaje sonoro, material ■ -¿Falta, acaso, educar más a sis, lo que quisieras, de todas maque son grabaciones en el exteneras la parte de grabación estaba rior, generalmente, y con las que pendiente, porque no existían los después se reconstruye un amgrabadores digitales, pero se pobiente similar al de una calle o un dían fabricar sonidos sintéticos. Y paisaje cualquiera. Yo no he hemucho después aparecieron los cho ese género, porque el ruido de sistemas de grabación digitales fondo es muy difícil de filtrar, preque nos permitieron captar los sofiero usar otros elementos que nidos de la naturaleza. pueda grabar en estudio, o en un Con el fin de contribuir al desarrollo de la música electroacústica, -Es decir, usted tuvo que espelugar cerrado. Elsa Justel creó la Fundación Destellos en 2007. Cada año, abre un conrar mucho para desarrollar su -¿Cuánto usa la PC? curso internacional de obras en diferentes géneros dentro de este estiobra, iba más rápido que la tec-Todo el tiempo la computadolo. El premio es una cantidad de dinero, tal vez menor de la que ella nología... ra… ahí adentro está no sólo el sisquisiera entregar, pero lo fuerte, a su criterio, es la posibilidad de di-Y un poco es eso, sí, y los comtema de grabación, que es exterfundir esas nuevas obras en todo el mundo. “Esto para el compositor es positores aún hoy siempre estano, está lo que antes hacíamos con casi más importante que el premio en dinero, porque se hacen conomos buscando más de lo que nos la cinta magnética. Antes teníacer. Muchas instituciones, radios y estudios por lo que yo misma he da la tecnología, siempre decimos mos que cortar y pegar la cinta, la pasado me ofrecen la posibilidad de difundir sus obras, es lo que yo “este programa está bien, pero falteníamos que cortar en diagonal, llamo la red de difusión que se amplia año a año y es en todo el munta.... Tengo unas cincuenta obras pegarla bien... ahora es más precido”, dijo la compositora, que siempre espera que patrocinadores arcompuestas, que para mi edad no so, lo que no es más fácil ni más rágentinos la ayuden a la hora de organizar los premios. son tantas, pero el proceso de pido, como piensan algunos. El En esta sexta edición del concurso -la de 2013- se recibieron 130 composición fue tan dilatado, tiempo de elaboración sigue sienobras de 21 países que mostraban una gran variedad de criterios estétiademás yo compongo lentamendo denso pero sí logramos con la cos, haciendo arduo el trabajo del jurado. Este año, el jurado estuvo inte, necesito un año, seis meses de computadora más precisión y más tegrado por los maestros Agostino DiScipio (Italia ), Barry Truax trabajo constante, repartidos en limpieza (en el sonido). (Canadá), Christian Eloy (Francia), Carlos Graetzer (Argentina), un año, porque hay pausas e inte-¿Cómo trabajaban la edición Ludger Brümmer (Alemania) ■ rrupciones, salvo que sean obras del sonido en los años analógicortas... muchas veces se hacen cos?

ES ESCRITOR, CRONISTA, ARTISTA PLÁSTICO Y ACTIVISTA GAY

“Me voy a poner tetas”, dijo Lemebel al ganar el premio de Letras Donoso 2013
l escritor chileno Pedro Lemebel fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2013, instituido en 2001 por la Universidad de Talca en memoria del autor que le da nombre. “Qué buena onda”, fue la primera reacción de Lemebel al ser contactado por teléfono por el jurado, reunido en Santiago. “¿De cuánto es (el premio)?”, consultó a continuación el escritor, que, al saber que el galardón está dotado este año con un diploma, una medalla y 50.000 dólares, espetó: “Me voy a poner tetas”. Nacido en Santiago en 1952, Lemebel, escritor, cronista, artista plástico y también activista gay y travesti, es autor de libros de crónicas como “La esquina es mi corazón” (1995), “Loco afán” (1996), “De Perlas y cicatrices” (1998) y “Adiós Mariquita Linda” (2004). El chileno “ha logrado proponer una representación heterogénea y compleja de la sociedad chilena, en la que inscribe las imágenes de género y clase social, con una importante proyección hacia el resto de la sociedad”, destacó el jurado en el acta. “Nuestra decisión ha sido a favor de la creatividad estética, de la poética a través de la crónica, con los varios registros de voces que él plantea”, añadió durante la conferencia de prensa Francine Masiello, de la

RODOLFO BRACELI TRAS LA APARICIÓN DE “QUERIDO ENEMIGO”

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“Las antinomias son el combustible de la vida”
El talentoso escritor y periodista Rodolfo Braceli vuelve a sorprender con “Querido enemigo
periodista y dramaturgo. Se refiere a que “la observación del fútbol nos permite conocer nuestras mañas, nuestros complejos de superioridad que son de inferioridad, nuestro disimulado racismo, nuestras supersticiones que se convierten en religión y nuestra religión que se transforma en superstición”. “El exitismo y el derrotismo de nuestros pulpos medios de descomunicación, nuestra naturaleza ciclotímica en sus amores y desamores, nuestras euforias que son depresiones al revés”, profundiza y ejemplifica sobre esta “patria más intensa que la patria misma”, que se condensa en la frase “De fútbol somos” con la que también tituló otro de sus libros. Las cartas de la suerte que un maestro rural hincha de Boca le envía a Angel Labruna; “Eutanasia, carajo” para un hombre que desciende junto a su equipo; el abrazo regalado a un fanático un lunes después de una dura caída y la antinomia devenida personificación de dos concuñados, uno ciego, otro paralítico, son algunos de los cuentos que con agudeza se rivalizan, se odian pero también se necesitan. Estas historias de River “con” Boca nacieron sin que Braceli se diera cuenta, “a pulso, las anotaba, las metía en una caja, hasta que llegó el momento que salieron de la caja en las que las iba guardando y en patota me agarraron de la solapa y de otras partes”, bromea. TRAS EL DESCENSO DE RIVER Muchas de ellas con el trasfondo del después de la “inaudita” caída de River ante Belgrano ese 26 de junio de 2011. “Observé que algunos hinchas de Boca sentían una especie de insoportable malestar. Es que la vida no tiene sentido si nos quedamos sin el enemigo. Digamos, el síndrome de la falta de enemigo”. Pero, eso no significa, advierte Braceli que esta reunión de enemigos -”de las dos mitades”- busque inducir a la reconciliación. “Si es que Dios existe, que me libre de la farsa de la reconciliación. Hay cosas que son inconciliables. Y es sanísimo que así sea”. “Por otro lado -continúa y se abre camino - pienso que los señores muy almidonados y las señoras muy aseñoradas que enarbolan la bandera y el argumento de la reconciliación, hacen una obscena trampa. No quieren la reconciliación, la usan como coartada mentirosa. Quieren olvido, la cancelación de los crímenes y del afano de criaturas desde la misma placenta.

Pedro Lemebel .

Universidad de Carolina en Berkeley. Además de esa “original” obra escrita, el presidente del jurado, Javier Pinedo, subrayó que Lemebel se ha destacado por “sus acciones de arte, su manera de vestirse como mujer, sus provocaciones en actos literarios, su oposición al canon social”. Porque Lemebel -señaló a Efe Pinedo- ha sufrido tanto la marginalidad de la pobreza, “que es una marginalidad extrema, más allá de un país que hoy tiene éxitos económicos”, y también “una marginalidad sexual, que es una mezcla muy explosiva en sociedades tan primarias

como ésta”. “Ser homosexual y pobre” ha llevado a Lemebel a proyectar una “obra muy crítica frente a lo que sucedió”. “Y me parece que eso es también lo que este jurado está premiando”, subrayó Pinedo, director del Instituto de Estudios Humanísticos de la Universidad de Talca. Paradójicamente, la homosexualidad marcó también la vida de José Donoso (1924-1996), quien según los expertos en su obra, su propia hija y lo que él mismo deslizó, sufrió una permanente angustia por esa condición, que nunca llegó a reconocer abiertamente ■

CONSIDERACIONES DE UN EXPERTO

”, con cuentos con Boca y River como “artistas” principales. “No le tenemos que tener miedo a las antinomias, son el combustible de nuestras vidas”, afirmó.
as dos mitades de la condición argentina, léase en clave fútbol, River y Boca, son la antinomia perfecta para que el escritor Rodolfo Braceli despliegue más de una docena de ficciones en “Querido enemigo”, que al mejor estilo picadito se atraen y repelen en descollantes tramas que, encubiertas en el juego, reflexionan sobre la vida misma. Cuentos de fútbol: no hay secreto. Estos relatos pueden ser leídos por hinchas de River o de Boca, por los entendidos y por los que no, incluso hasta por quienes lo detestan. “Basta con saber leer”, escribe Braceli en el prólogo del libro editado por Planeta. Es que no hay dudas, nada de eso importa. Estas ficciones van más allá, son sociológicamente futboleras. “La condición argentina no puede ser observada con hondura prescindiendo del fútbol. Aparte de un juego incontrolable y prodigioso, tiene, como ninguna otra actividad humana, las mejores herramientas para el autoconocimiento de cualquier sociedad”, dice el autor. “El fútbol es el espejo que mejor nos espeja”, postula el mendocino, además de escritor, ensayista,

Cuatro siglos después del Quijote no sabemos nada de Cervantes
El académico de la lengua española Francisco Rico reconoció que cuatro siglos después de haber escrito El Quijote, Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) sigue siendo un hombre “del que no sabemos nada”. “Debía ser más bien callado, muy vanidoso, justamente vanidoso”, dijo a Efe Rico (Barcelona, 1942), quien dirigió la última edición corregida de El Quijote, la publicada en 2004 con motivo del IV centenario de la publicación de la novela. “Yo he dicho también alguna vez que no hay libro (como el Quijote) en que el autor esté más presente sin estar en absoluto mencionado, ni aludido, ni nada”, salvo en algunas escenas del cautiverio en Argel, señala Rico, de visita a México para recibir un premio que le ha otorgado el Colegio de México (Colmex). “(A Cervantes) se le ve continuamente. Sin que se le mencione prácticamente nunca en primera persona, lo vemos enseguida: esa ironía, esa distancia, ese tomarlo todo nunca del todo en serio ni nunca del todo en broma. Eso es el Cervantes personaje”, apunta. El filólogo reconoce que “estaría muy bien” saber más del Cervantes histórico porque ello podría aportar algunas claves más al conocimiento de su obra literaria. “Hay documentos de que compró, vendió, que incautó unas tierras, pero a saber de dónde sacaba el dinero cuando no lo ganaba escribiendo: de su mujer, de su hermana y de su hija. Pero no está en términos muy claros”, comenta. “También con su editor hacía de mediador financiero, prestando dinero, al parecer, a señoritos de buenas familias que estaban en Valladolid (...) Luego al final de su vida, eso sí, seguro, se hizo muy beato, muy beato”, añade. Su afán aventurero y su ánimo de servir a la Corona también formaron parte de la vida de Cervantes. “El lo que hubiera querido es que Felipe II fuera a conquistar Jerusalén (...) pero se da cuenta de que eso no es de los tiempos. Entonces, sin entusiasmo, acepta la situación”, apunta el académico. Otro de los sueños incumplidos de Cervantes fue precisamente dejar España y ejercer en América un cargo público para la Corona durante el reinado de Felipe II (1527-1598), algo que nunca sucedió. “A lo mejor hubiera venido aquí, se hubiera instalado en plan ‘reinona’ y hubiera escrito tres libros más, mientras allí en España estaba más zurrado y tenía que buscarse la vida”, señala. Pese a las incógnitas que existen en torno a la vida del escritor y de su personalidad, el término “cervantino” sí lo tiene muy claro el también director de la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española de la Lengua (RAE). Corresponde a cualquier escritor “que se preocupa muy poco de escribir correctamente, pero que es maravillosamente transparente y sugestivo”, explica. Cervantes fue alguien “que escribe como habla, con una gran naturalidad y, aunque la sintaxis ortodoxa no lo admita, es de una eficacia y de una clarividencia (extraordinarias)”, señala. Además, todo lo “cervantino” muestra una “visión del mundo irónica, desencantada, pero al mismo tiempo no negativa”, algo que, sin lugar a dudas, es un halago, sostiene Rico ■

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Un fundación para ayudar a los jóvenes

Las 8 preguntas para Toni Hill Las 8 preguntas para Toni Hill

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¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción? -Todos los de la película “Eva al desnudo”, una gozada para

escritores y guionistas. Y siempre me ha impresionado mucho el diálogo que mantienen en Mystic River el protagonista cuando acaba de matar a uno de sus amigos (creyendo que es-

te a su vez asesinó a su hija) y su esposa (que no solo justifica el acto sino que se enorgullece de él).

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Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?

-Entraría en “Expiación” (Ian McEwan) y aclararía el tema de la violación antes de que estropee las vidas de tanta gente.

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Grandes libros, pequeños lectores

C U LT U R A

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Todo sobre Marx
Marx en la Argentina. Horacio Tarcus. Siglo XXI.
Por Sebastián Jorgi

Nada, de Janne Teller,
2011, Barcelona: Seix Barral.
Por Fernanda Pérez Integrante de la ong Jitanjáfora

on el subtítulo, “sus primeros lectores obreros, intelectuales y científicos”, Horacio Tarcus -Profesor de Historia recibido en la Universidad de La Plata- despliega una extensa y exhaustiva revisión sobre Carlos Marx y puntualmente, sus recepciones en nuestro país. Veamos el propósito que impulsó al autor a indagar el tema: “Si bien el presente libro es una versión reelaborada de la tesis en la que trabajé durante cuatro años (1999-2003) y que presenté en la UNLP para acceder al doctorado en Historia, mi preocupación y mi compromiso con este tema datan de muchos años atrás”. Y será a quien dedica el libro, Pancho Ari-

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có, el impulsor de esta idea, investigación tras investigación en revistas y diarios (Argumentos, Pasado y Presente, etc.). Tras un encuentro en 1983 con Aricó, que regresaba de su exilio en México, es que Tarcus se mete de lleno en la cuestión “Marx en la Argentina”. Y sería aquella edición mexicana (Marx y América Latina, José Aricó) el numen bibliográfico, digamos, el punto de partida, para llevar a término este volumen de 543 páginas, que conlleva un sentido homenaje al maestro y también, otro homenaje a los luchadores, aquellos socialistas que desde finales del siglo XIX y principios del XX irrumpieron con fuerte protagonismo en la vida política argentina. Sería una actitud falsa la de este cronista literario el esbozar una “crítica” en el sentido propio de la palabra, ni siquiera un resumen para los límites de una bibliográfica,

sólo puede uno atreverse a reseñar este enjundioso trabajo de investigación del Profesor Horacio Tarcus. Por demás, esclarecedor de una época, en la que tallan las Obras Completas de Juan B. Justo, fuentes inéditas como las Actas del Comité Internacional Obrero (luego Federación Obrera de la Argentina y finalmente Partido Socialista Obrero Agrupación Buenos Aires). Y la bibliografía se extiende a obras de Fermín Chavez, Alfredo Palacios, Dardo Cúneo (anécdota aparte, a los tres los he conocido personalmente). Estos nombres son apenas una muestra de la gran cantidad de ensayistas de renombre, de citas bibliográficas, documentos, archivos de diarios y publicaciones diversas, con que se ha munido el autor. Lo que hace a un libro único, arriesgo, en lo que se refiere a la historiografía de Karl Marx en la Argentina ■

a acción transcurre en un barrio bastante tranquilo de una ciudad mediana de Dinamarca. El día que empieza el ciclo lectivo, Pierre Anthon se pone de pie y, frente a sus compañeros y docente, enuncia: “Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo”. En un primer momento sus compañeros se ríen, pero cuando recoge sus cosas, se va de la escuela y se sube a un ciruelo a esperar que la vida pase, se abre en los demás un interrogante y la secreta sospecha de que tal vez su afirmación sea cierta. Tanto para demostrarle a Pierre Anthon que está equivocado como para autoconvencerse, los chicos deciden hacer un “montón de significado”, sacrificando cada uno aquello que considera que más valor tiene. Y lo que comienza como un juego bienintencionado va tomando matices cada vez más atroces. Esta novela explora sobre los grandes interrogantes de la adolescencia –y, acaso de la vida adulta-: los valores, los límites, el sentido, el sinsentido, el arte, la vida, el lugar de los medios de comunicación en las construcciones sociales, el poder del dinero, la cordura, la locura y el paso del tiempo. Mediante una forma narrativa que lleva todo esto al extremo, el joven lector se ve obligado a preguntarse por sus propios significados ■

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La literatura infantil ¿es tan infantil?
Por S.J.

e lo pregunto, después de dedicarle varias lecturas a libros que me ha enviado Lola Rubio, encargada de Prensa del Fondo de Cultura Económica. Encuadernaciones de primera, con diseños de tapa e interiores muy originales, coherentes con la tramas de los cuentos, entran por una zona estética. Lo que no bastaría si los textos no acompañaran, precisamente: en estos casos me he quedado asombrado de las historias hilvanadas en estos libros. Nuevos títulos como Rudi, el cerdito de carreras, de Uwe Timm, una historia escindida en-

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tre lo insólito, donde Zuppi, la niña narradora se gana en una rifa un cerdito (se estira hacia la Literatura Juvenil). Entre la colección Los Especiales A la orilla del viento (dirigida por Eliana Pasarán), muy simpática es la trama de Igor, el pájaro que no sabía cantar, con textos e ilustraciones de Satoshi Kitamura, pero no todo será insalvable para este pájaro, pues aparece la Gansa Sonata, una maestra de música que le

enseñará a cantar. Olivia y las princesas, de Ian Falconer, con traducción de Clara Stern Rodriguez, en la que Olivia se siente deprimida y sufre una crisis de identidad. Otra belleza será Duerme Negrito, de Paloma Valdivia, basado en la canción tradicional sudamericana, con ingeniosas ilustraciones (que no se consigna puntualmente, aunque el diseño de la colección está a cargo de Miguel Venegas Geffroy). Duerme Negrito, que tu mamá está en el campo, negrito…un minilibro para disfrutar niñas y niños. Y por qué no, para el corazón de niño que muchos l l e v a mos…■

Lo nuevo de Uranito para chicos
“Quiero jugar” y “Caperucita roja y otros cuentos clásicos teatralizados” son las propuestas de la editorial Uranito para los chicos en dos libros pensados para abrir su imaginación. Junto con “Estoy enferma” y “Tengo pesadillas”, “Quiero jugar” pertenece a la colección “Los sueños de Kala” creada por Walter Carzón quien cuenta las aventuras que vive la traviesa mascota de la casa. Con versos simples y mucha fantasía, Kala acompaña a los niños con su imaginación, a la tierra de los sueños. En tanto “Caperucita...” contiene tres obras de teatro en clave de humor: “El gato con botas” y “Rapunzel”, cuentos clásicos de la literatura infantil. El libro contiene dibujos troquelados para armar una escenografía completa junto a los personajes de los cuentos para que jugar en familia o con amigos ■

EDITARON EL LIBRO “CAMINANDO SE SIEMBRA”

Salen a la luz poemas, cartas y archivos inéditos de la chilena Gabriela Mistral
La escritora Gabriela Mistral (18891957), primera latinoamericana en recibir el Nobel literario, dejó un importante archivo con miles poemas, cartas y artículos que salen a la luz en Chile, su tierra natal, de la mano del investigador Luis Vargas Saavedra con 500 páginas de prosas inéditas en el flamante libro “Caminando se siembra”. “No tengo hijos, pero tengo una familia de cuadernos”, le dijo Mistral, una de las principales figuras de la literatura chilena a su compañera y secretaria, Doris Dana, a fines de los años 40; y ese legado, que consta de 18.000 documentos, fue donado por la nieta de la ya fallecida Dana, Doris Atkinson, al Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional, en tanto puede consultarse en el sitio web salamistral.salasvirtuales.cl. De ese material ya se desprendieron varios libros, como “Almácigo”, que reúne 205 poemas inéditos escritos desde 1917 hasta poco antes de su muerte en 1957 en Nueva York; “Baila y sueña” -rondas y canciones infantiles desconocidas-; “Epistolario americano”, una selección de cartas a Salvador Allende, Ezra Pound, Eduardo Frei Montalva y Pablo Neruda; y “Niña errante” sobre su intercambio epistolar con Doris Dana; informó el diario La Tercera de Chile, “Caminando se siembra”, el nuevo título publicado por Lumen, compila artículos y discursos sobre Chile, América Latina, educación y literatura; cartas al poeta Félix Armando Núñez entre 1919 y 1921; apuntes íntimos en torno a la fe y la cristiandad; y 20 estampas sobre animales. Más allá de estas ediciones aún quedan inéditos en el legado de Mistral que se pueden consultar online, entre otros, varios cuadernos escritos entre 1943 y 1946 en torno la muerte de Juan Carlos Godoy, Yin Yin, el hijo que adoptó con Palma Guillén ■

Las 8 preguntas para Toni Hill

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¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?

-Cuando era adolescente robar en unos grandes almacenes era una especie de rito urbano de paso a la madurez al

que nos sometíamos todos. Creo que robé alguno de esos de lectura obligatoria del instituto, aunque no recuerdo cuál…

Domingo 8 •09 •2013

C U LT U R A COLOMBIANO, RADICADO EN MÉXICO

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Álvaro Mutis, el navegante de la literatura, cumple 90 años
Publicó en 1948 su primer libro de poesía, “La balanza”. Creó el personaje Maqroll el Gaviero, una suerte de alter ego que lo acompañó por los mares de las letras. “Mi obra es un poema continuo”, dijo.
lvaro Mutis cumplió 90 años, el narrador y poeta colombiano, afincado en México, creador de “Maqroll el Gaviero”, el melancólico marino trashumante, celebró el domingo pasado su aniversario convertido en uno de los símbolos de la literatura en lengua española y con todos los reconocimientos posibles. El escritor nació en Santa Fe de Bogotá en 1923 el día de San Luis Rey de Francia, una efeméride que para Mutis puede que explique su devoción por la monarquía, como él mismo ha recordado muchas veces con humor al tiempo que se confesaba “gibelino, monárquico, legitimista y anarquista”. La vida viajera comenzó muy temprano para Mutis, porque, como hijo de diplomático, a los dos años ya estaba el futuro escritor en Bruselas. Después vinieron idas y venidas a Colombia, hasta que la muerte del padre, cuando él tenía nueve años, hizo regresar a la familia desde Europa a Colombia, a la finca cafetera, en Ibagué (Tolima), un espacio fundamental en la sedimentación de la obra de este autor, vital y vividor. “No hay ni una sola línea de mi obra que no esté referida, en forma de navíos” y “Tríptico de mar y tierra”. Estos son los títulos de este marino existencial, nostálgico y pícaro, que ha pasado por miles de tormentas, exteriores e interiores, por los mares y las pieles de todo el mundo. Pero ¿quién es este personaje que también escribe poesía? Mutis asegura que no lo sabe, por eso dice que escribe para tratar de saber y buscar quién es Maqroll. “Mi obra es un poema continúo, siempre tratando de dialogar con él y siempre escuchándolo”, dice este hijo adoptivo de Cádiz, de donde sus abuelos son oriundos. Benedetti dijo que Mutis inventó a Maqroll como García Márquez ideó Macondo, Onetti Santa María o Rulfo Comala. “Maqroll es también una región de lo imaginario, aunque creada con un habilísimo montaje de pequeñas y grandes realidades”, sentenció el poeta uruguayo. Este marino le ha llevado a Álvaro Mutis a recibir los más importantes galardones: en España el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias y el Reina Sofía de Poesía, y en Colombia el Nacional de las Letras y el de Poesía, entre muchos más premios en Europa y América. El fin de semana pasado recibió un gran homenaje en Colombia, organizado por el Ministerio de Cultura y la Universidad Nacional de Bogotá. Pero sobre todo hoy queda volver a la lectura de sus libros, un placer, un viajar por páginas y páginas en busca de la poesía de la vida en el paisaje de la tierra caliente, los cafetales, los ríos “torrentosos”, la naturaleza salvaje y los mares de América y Europa ■

Á

Álvaro Mutis.

secreta o explícita, al mundo sin límites que es para mi ese rincón de Tolima”, escribe Mutis. Y tras varios intentos por acabar sus estudios en el Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá, al final triunfa su amor por la poesía, la calle y la tentación por los billares del café de enfrente del colegio. Así, entre literatura y juego, dos cosas bien parecidas, publica su primer libro de poemas “La balanza”, en 1948. Desde entonces hasta aquí, después de viajar por todo el mundo, de desempeñar el oficio de relaciones públicas en importantes compañías internacionales, y de tener algún

problema con una de ellas, la multinacional Esso, que le llevó incluso a pasar unos meses en prisión, Álvaro Mutis ha navegado por el mapa de las letras con su alter ego, Maqroll el Gaviero. “El Gaviero viene de mis lecturas de Conrad, de Melville (sobre todo de Moby Dick); es el tipo que está allá arriba, en la gavia, que me parece el

trabajo más bello que puede haber en un barco, allá entre las gaviotas, frente a la inmensidad y en la soledad más absoluta”, dice Mutis para explicar al protagonista de siete de sus nueve libros de narrativa. “La nieve del Almirante”, “Iliona llega con la lluvia”, “Un bel morir”, “La última escala del Tramp Steamer, “Amirbar”, “Abdul Bashur, soñador

■ Lecturas

Fuente : Librería Polo Norte

Los libros más vendidos de la semana
FICCIóN
1 CINCUENTA SOMBRAS DE GREY, 2 PINCELADAS DE AZABACHE, 3 GATURRO SUPERHÉROE, 4 LA BATALLA DEL LABERINTO, 5 CRESCENDO, E. L. JAMES, GABRIELA EXILART, NIK, RICK RIORDAN, FITZPATRICK BECCA, GRIJALBO PLAZA & JANÉS SUDAMERICANA SALAMANDRA EDICIONES B

Novedades de Eudeba
La Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba) publicó cuatro nuevos títulos de la colección “Serie de los Dos Siglos”, creada para difundir obras de la literatura y el pensamiento argentinos, que busca continuar con la serie lanzada en 1960 por la editorial con motivo del sesquicentenario de la Revolución de Mayo. Se trata de los libros “Por Favor, ¡Plágienme!”, de Alberto Laiseca, con prólogo de Hernán Bergara; “El Oído Absoluto”, de Marcelo Cohen, con estudio de Miriam Chiani; “Mateo –Muñeca – Relojero”, de Armando Discépolo, con introducción de Beatriz Trastoy; y “Diálogos en los Patios Rojos”, de Roberto Raschella, con prefacio de Beatriz Sarlo. En formato pequeño y con ilustraciones de pintores como Raúl Soldi, Carlos Alonso y Juan Carlos Castagnino, entre otros, el catálogo incluye clásicos como “Facundo”, de Domingo Sarmiento, y, “Amalia”, de José Mármol ■

NO FICCIóN
1 ECONOMÍA DESCUBIERTA, 2 REVISTA NUEZ MOSCADA 3 ÁGILMENTE, 4 NO QUIERO CRECER, 5 HISTORIAS TRÁGICAS DE MAR DEL PLATA, TOMÁS BULAT, (“LANATA CONTRAATACA”) ESTANISLAO BACHRACH, PILAR SORDO, ALFREDO RUBÉN SAIZAR, SUDAMERICANA PLANETA EDICIONES PILUSITA EDICIONES B

Las 8 preguntas para Toni Hill
Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Solo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los

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sacrificados y cuáles los salvados? -Primero intentaría exterminar al extraño hongo, pero bueno… Dejando de lado a los clásicos (que pueden encontrarse fácilmente) salvaría “La lluvia antes de caer” de Jonathan Coe, “El niño que robó el caballo de Atila”, de Iván

Repila y “Olvidado rey Gudú” de Ana María Matute. Le arrojaría la guía telefónica, que es lo bastante gruesa para que se entretenga un rato, y el “Maldito karma” (con perdón, pero se lo merece).

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C U LT U R A

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Memorias de un perro desmemoriado
Por Marcelo Brignole

ios, estos días con tanta humedad, me joden los huesos de la cadera, apenas si me puedo levantar. Menos mal que el solcito está lindo para quedarse echado acá en la terraza. Cuando baje el sol o empiece a sentir frío, pego tres ladridos y enseguida me abren la puerta y entro. Ya no es como era antes que me dejaban todo el día encerrado por más que ladrara o sollozara sin pausa. Ahora no; me tienen lástima porque estoy viejo y la vida se me está yendo. Cada vez me cuesta más caminar, levantarme y hasta comer. Por eso me miman más y apenas si se quejan cuando me cago o me meo encima. En realidad la única que siempre pone cara de culo es Celia, pero como es su costumbre, la muy zorra me putea cuando no está César, porque delante de él, es incapaz de retarme o quejarse. Ella nunca me quiso: desde que tengo memoria que la oigo decir “para qué habrán traído a este perro de mierda”. Pero siempre se cuidó de que no la oiga César, sabe bien cuánto me quiere él y cuanto lo quiero yo a él, es como si fuera el padre que nunca conocí. La verdad que tampoco puedo decir nada de los chicos, ni del finadito Ernesto ni de Carina, aunque ahora Carina apenas si me presta atención, cosas de adolescente, está todo el día pelotudeando con el celular y con la computadora, apenas si de vez en cuando me acaricia y con voz de estúpida me dice “¿Cómo esta el perro más bonito que existe en el mundo?”. Es buena piba, aunque si César y la arpía supieran cómo garcha con el novio cuando ellos no están, les daría un ataque. Pero yo violín en bolsa, ya no me meto, bastantes quilombos tuve cuando dejé en evidencia a… a… ¿Cómo carajo se llama la arpía? Ah, sí, Clelia, digo Celia… Cómo ando de la memoria, para la mierda… A veces me encuentro ladrando solo como un loco, sobre todo a la noche, cuando pido salir para tomar agua y de pronto veo a los perros vagando en el cielo y les ladro. Los veo corriendo entre las estrellas y alucino que en cualquier momento bajan a robarme la comida o a quedarse en mi lugar… Hasta que me doy cuenta o el vecino pega el grito quejándose y vuelvo a la realidad y me doy cuenta de que no hay nada, salvo la noche y yo y mi sombra. Qué le va a hacer, cosas de viejo… Pero no me quejo, no tuve una mala vida, no como otros que conocí en la plaza y en la calle; perros vagabundos que tenían que romper bolsas de basura para llevarse algo a la boca. Yo no. Yo siempre tuve agua y comida, aún en los tiempos bravos, cuando César anduvo para el culo por culpa de la arpía que ni del nombre me quiero acordar. Estaba hecho mierda César por aquel entonces. Pobre. Y todo por mi culpa. Cuánto lamenté al verlo llorar y mamándose como un cosaco: haberme aparecido con el calzoncillo colgado de la boca… El hijo

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de puta del amante de la arpía lo había dejado tirado debajo de la cama porque el finadito Ernesto volvió antes de la escuela y él tuvo que salir rajando. Y esa noche, maldita noche, se me dio por boludear en la pieza de ellos, y no va a ser que huelo algo raro debajo de la cama y me encuentro con el calzoncillo del mierda ese. Me costó trabajo sacarlo con una pata, porque seguro que la arpía en el apuro lo pateó para esconderlo. Pero yo me di maña, y una vez que lo tuve entre los dientes fui al comedor donde ellos estaban cenando y se lo dejé a los pies de César. Después me senté y lo miré hasta que me dio bola. Al principio no se daba cuenta y me acariciaba la cabeza y yo movía la cola. Hasta que vio el calzoncillo y lo levantó. La boluda de Clelia se mandó al frente sola, Clelia no, Celia, cómo se me confunden los nombres. Porque ella se puso nerviosa y trató de sacárselo de las manos y eso fue peor, porque a mí me parece que hasta ese momento César creía que era otra de mis travesuras, porque de pendejo yo les rompí no sé cuántos pares de medias y remeras, no sólo a él sino a toda la familia. Lo que no me puedo acordar es con quién le metía los cuernos al pobre César. ¿Era con Ricardo? No, no, Ricardo es el hermano de César, no puede ser, aunque de esta yegua cualquier cosa puede esperarse. Me parece que era con Julio, el tipo ese del matrimonio que se habían hecho amigos cuando llevaban al fina-

dito Ernesto a ese club donde el pobre practicaba tenis. A Ernestito no le gustaba ir a jugar al tenis, iba para complacerlos a ellos. Me lo decía a mí, cuando a la noche dormía a los pies de su cama. Tampoco le gustaba ir a catequesis, pero la arpía lo obligaba, “lo único que me falta… un hijo ateo”, decía la muy turra, y mientras tanto andaba a los revolcones con Ricardo… O con Julio… No me acuerdo, pero no importa, la cosa es que le metía los cuernos al pobre César. Aunque me parece que la historia que tuvo la yegua fue después que Ernestito tomara la comunión, se me mezclan las fechas. Ese día que festejaron la comunión, ¡qué paliza que ligué! Hasta el propio César que nunca me levantaba la mano, me dio con todo. Está bien, me zarpé porque me subí a la parrilla y me afané en un descuido como diez hamburguesas que eran para los invitados. Yo admito que me fui al carajo, pero ellos nunca entendieron lo que son las tentaciones para un perro, que no las podemos reprimir. Hacen asado y dejan la carne ahí, como si fuéramos de piedra y por más que sepamos que la vamos a ligar, el instinto nos supera. Igual que con la basura. O cuando queremos estar con alguien porque ese alguien que queremos está enfermo o tiene algún problema. Como pasó cuando enfermó Ernestito y la arpía me sacaba a patadas de la habitación. Qué hija de puta, no dejarme estar con el pibe que habíamos sido tan compinches en

juegos, si casi crecimos juntos, cómo no iba a estar a su lado cuando le vino la enfermedad. Pero no, ella decía que un perro no puede estar en la pieza de un enfermo y me sacaba a escobazo limpio porque yo me amotinaba y no le daba ni bola. Pero no me quedaba otra que irme, entonces me echaba a los pies de César, le hacía compañía a él, que se quedaba toda la noche velando la salud de su hijo y dándole al codo, porque hay que decir la verdad, a César le gusta chupar y cuando toma dice cada cosa... Pero no, a él no lo voy a mandar al frente, lo que le oí decir en esas noches, queda entre él y yo, no voy a andar hablando mal de quien es como un padre para mí. Me parece que tocaron el timbre. No estoy seguro, porque ando medio sordo, y a veces creo que es el timbre y resulta siendo que es una bocina y yo me quedo ladrando como un boludo delante de la puerta de calle. De todas maneras, el sol está bajando y estoy teniendo un poco de frío, voy a pegar tres o cuatro ladridos así me abren. Quién otro que César me iba a escuchar, él siempre está pendiente de mí. Me gusta refregar un rato el hocico entre sus piernas porque sé que a él también le gusta, y me acaricia la cabeza. Pero hoy no me da mucha bola, porque parece que hay visitas. Uyyyyyy, qué bueno, vinieron Ernestito con la esposa y Carina con el tipo con el que vive, ésta siempre fue medio atorranta, nunca quiso casarse. Pero

bueno, qué me importa, César y la yegua van a estar contentos un rato, siempre andan quejándose que los hijos nunca vienen a visitarlos. Y lo mejor de todo es que seguro que hacen asado. Y si bien ya no puedo afanarme nada de la parrilla porque tengo la cadera destrozada, seguro que algún hueso ligo, ahora que estoy viejo me dan todos los gustos ■

Curiosa lengua

Jaula
Por Mavira Dillon

La palabra nació hacia 1400 aunque ya se decía “javola” alrededor del año 1251. Proviene del francés antiguo “jaole”, hoy “geole”: calabozo que, a su vez, procede del latín “caveola” diminutivo de cavea: jaula. La antigua forma autóctona española venía de este último que dio “gavia “ hacia fines del siglo XIV, vocablo restringido más tarde a ciertos tipos especiales de jaula, o al uso náutico donde significa vela de navío. Algunas lenguas tienen la característica de cambiar el significado de las palabras por otro distinto, inesperado y, en ocasiones, contrapuesto ■

Las 8 preguntas para Toni Hill

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Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores

predilectos. ¿Qué le preguntaría? -Uff… No lo sé, de verdad. Son tantos… Soy incapaz de

pensar en uno solo o en una sola pregunta.

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