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Resumen

La Educación Socialista surge como una medida de la administración de Lázaro


Cárdenas por masificar la educación en México a partir de compromisos con la patria
y la comunidad; sin embargo, al cobijo del pensamiento del filósofo marxista francés
Louis Althusser, es posible encontrar una clara tendencia a adoctrinar al alumnado con
la ideología oficial. Con el objetivo de crear una educación que respondiera a las
necesidades de las masas campesinas y obreras en México, la Escuela Socialista se
presentó como una medida desfanatizadora y con miras al bienestar de las clases más
necesitadas; pero, la falta de una ideología clara y de un consenso con respecto a sus
estrategias pedagógicas, dio como resultado una medida de adoctrinamiento propia del
aparato ideológico de Estado. En otros términos, la clase gobernante, el Partido
Nacional Revolucionario, usó a la Educación Socialista como instrumento para
establecer una relación imaginaria con las relaciones de reproducción ideológica de
las clases gobernadas por medio del aparato ideológico escolar.
José Manuel Toral Cruz
CIDE

La presencia de aparatos ideológicos de estado en la Educación Socialista en México


durante la presidencia de Lázaro Cárdenas: una crítica althusseriana

El presente ensayo tiene la pretensión de hacer una crítica a la Escuela Socialista en


términos althusserianos. De tal suerte que buscará entablar un diálogo y una
subsecuente pretensión de mostrar las fallas de la educación socialista en términos del
desarrollo intelectual de las masas mexicanas y, por añadidura, su empleo como aparato
ideológico de estado. Las ideas empleadas tendrán una clara tendencia marxista; sin
embargo, el empleo de ésta tendencia no tendrá el fin de defender una idea política. Este
enfoque servirá para el entendimiento de los postulados de la Escuela Socialista; así
pues, se establecerán postulados del pensamiento de Althusser que se contrapondrán con
postulados propios de la escuela socialista cardenista.
Con el fin de establecer una línea clara, el ensayo, tras haber definido el concepto,
se centrará en aspectos ideológicos. Es decir, se tomará el concepto de ideología de
Althusser y, solamente a través de éste, se establecerá una crítica a la escuela socialista
del cardenismo. Una vez tomado y tratado el aspecto ideológico se procederá a tratar las
estrategias pedagógicas; de tal forma que se pretende demostrar la puesta en marcha del
proceso de reproducción de la clase dominada. Por medio de la metodología antes
descrita, se pretenderá demostrar que, aunque se muestra como una fuente de
conocimiento laico y racional, la Escuela Socialista empleó las mismas estrategias de
reproducción de las clases dominantes con el uso de aparatos ideológicos de estado.

a. Consideraciones sobre la ideología


La ideología, para Althusser, tiene dos concepciones fundamentales: en primer
lugar, es “una representación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de
existencia”1; sin embargo, “la ideología tiene una existencia material”2. Con respecto al
primer acercamiento, Althusser propone que, pese a que la ideología evoca a
concepciones del mundo que no corresponden con la realidad, se puede encontrar una

Louis Althusser. Ideología y aparatos ideológicos de Estado: Práctica teórica y lucha ideológica.
(México: Grupo Editorial Tomo, 2008), 49 (En adelante Louis Althusser. Ideología y aparatos
ideológicos…)
2
Ibid., 53
relación con la realidad misma a través de la interpretación. Así pues, Althusser declara
que “no son sus condiciones reales de existencia (…) lo que los hombres se representan
en la ideología sino que lo representado es ante todo la relación que existe entre ellos y
las condiciones de existencia”3. Es decir, la ideología no representa las relaciones reales
que determinan la existencia de los individuos, sino que son una representación de la
relación imaginaria con las condiciones reales de la existencia4. La segunda
consideración de Althusser consiste en que la ideología tiene una existencia material;
esta existencia se ve reflejada en los comportamientos escritos en las prácticas rituales.
Althusser presenta la idea de que “la representación ideológica de la ideología esta
obligada a reconocer que todo sujeto dotado de una conciencia (…) debe actuar según
sus ideas, debe por lo tanto traducir en los actos de su practica material sus propias ideas
de sujeto libre”5.
Para fines del presente, la lectura de Emilio de De Ípola sobre el concepto de
ideología de Althusser resulta prudente para establecer cuatro puntos sintéticos que
permitirán enlazar la ideología de Althusser con los aparatos ideológicos de estado y,
consecuentemente, con la educación socialista. De Ípola establece que la ideología en
general:
(a) interpela a los individuos como sujetos;
(b) garantiza la sujeción de estos sujetos al Sujeto Único, Absoluto y central
(c) asegura el reconocimiento mutuo entre los sujetos y el Sujeto (…); en fin,
(d) suministra la garantía absoluta de que todo está bien así y de que, si los sujetos
reconocen lo que son y se comportan en consecuencia, las cosas funcionarán de
maravilla.6

El objetivo final de la ideología, para De Ípola, el resultado de estas operaciones se


muestra cuando los sujetos cumplen con los deberes, en virtud de su inserción en la
trama de las relaciones sociales, se comportan conforme a lo requerido y sin la
necesidad de una fuerza coercitiva que los obligue7.

b. Consideraciones sobre los aparatos ideológicos de estado


Antes de abordar el concepto de aparato ideológico del estado, conviene partir
de un elemento fundamental en el pensamiento de Althusser: la reproducción. Para

3
Ibid., 52
4
Ibid., 53
5
Ibid., 56
6
Emilio de Ípola. “Las celadas de la ideología”, en Althusser, el infinito adiós, (Buenos Aires: Siglo XXI
Editores Argentina, 1998), 146 (En adelante Emilio de Ípola, “Las celadas de la ideología”)
7
Ibid., 146
Althusser, “la condición en última instancia de la producción es, pues, la reproducción
de las condiciones de la producción”8; es decir, “existe la necesidad de reproducir las
condiciones materiales de la reproducción”9. Althusser toma en cuenta dos tipos de
reproducción material: la de los medios de producción y la de las fuerzas de trabajo. La
primera considera las condiciones estrictamente materiales para la producción;
asimismo, este tipo de reproducción no se puede dar dentro de los límites de la empresa,
sino que se efectúa dentro del mercado nacional o internacional10. Así pues, Althusser
afirma que la reproducción de la fuerza de trabajo se da por medio del
aprovisionamiento de un medio material que permita reconstituir la fuerza de trabajo del
que provee la mano de obra11: el salario.
Ahora bien, no sólo se han de generar las condiciones de reproducción
materiales; sino que la fuerza de trabajo resultante tiene que ser competente, es decir,
útil en el sistema de producción. “El desarrollo de las fuerzas productivas y el tipo de
unidad históricamente constitutivo”12 de las mismas en un momento determinado debe
ser reproducida diversamente; es decir, debe ser reproducida “según las exigencias de la
división social-técnica del trabajo”13. Para Althusser, la reproducción de la calificación
diversificada de la fuerza de trabajo es garantizada por instituciones separadas de la
producción; la fuerza del trabajo se reproduce en el sistema educativo y en otras
instituciones14.
Los aparatos ideológicos del estado son concebidos como “cierto número de
realidades que se presentan al observador en forma de instituciones diferenciadas y
especializadas”15; por ejemplo, el aparato ideológico de Estado religioso, el aparato
ideológico de Estado de la información o “el aparato ideológico de Estado escolar (el
sistema de las diferentes escuelas, públicas y privadas)”16. Althusser enfatiza el papel de

8
Louis Althusser. “Ideología y aparatos ideológicos del estado (notas de investigación)”. Escritos,
traducido por A. Roises (Barcelona: Laia, 1974): 105-170 en Manuel Cruz. La Crisis del Stalinismo: el
Caso Althusser (Barcelona: Península, 1977): 217-219
9
Louis Althusser. Ideología y aparatos ideológicos…,10
10
Manuel Cruz. La Crisis del Stalinismo: el Caso Althusser (Barcelona: Península, 1977): 217-219 (En
adelante Manuel Cruz, La crisis del stalinismo.)
11
Louis Althusser. Ideología y aparatos ideológicos…, 12
12
Ibid., 12
13
Ibid., 13
14
Ibid., 13
15
Louis Althusser. “Ideología y aparatos ideológicos del estado (notas de investigación)”. Escritos,
traducido por A. Roises (Barcelona: Laia, 1974): 105-170 en Manuel Cruz. La Crisis del Stalinismo: el
Caso Althusser (Barcelona: Península, 1977): 222
16
Louis Althusser. Ideología y aparatos ideológicos…, 26
la educación como aparato ideológico de Estado; ya que, es dentro del marco de ésta
que el sujeto aprende habilidades, como leer o escribir, o elementos de cultura científica
o literatura. Estos elementos y habilidades se presentan en función de su utilidad para
los distintos puestos de producción; para Althusser, existe una instrucción para los
obreros, otra para los técnicos, otra para los cuadros superiores, etc.17
Es importante mencionar la dicotomía formada entre aparato represivo del
Estado y el aparato ideológico. La diferencia fundamental se centra en el uso de la
violencia del aparato represivo, que contrasta con el uso de la ideología del aparato
ideológico18. El aparato ideológico tiene significado cuando la clase dominante precisa
de éstos con el fin de detentar el poder de Estado.
Es ante esta perspectiva del aparato ideológico de Estado escolar en que la tesis
propuesta cobra sentido. Althusser asevera que, junto con las habilidades y elementos
antes mencionados, en la escuela se inculcan las reglas de buena costumbre, es decir,
“las conveniencias que debe observar todo agente de la división de trabajo según el
puesto que está destinado a ocupar”19. En la escuela se enseña también el respeto a la
división social y técnica del trabajo; de igual forma, para Althusser, en la escuela se
aprenden reglas con base en el orden establecido por la dominación de clase20.
Finalmente, se enseña también el manejo del idioma oral y escrito; para Althusser, esta
práctica conlleva a dar órdenes y saber dirigirse a los obreros.21 Como una
consideración sintética, Althusser presenta a la escuela como el espacio donde se
enseñan las “habilidades bajo formas que aseguran el sometimiento a la ideología
dominante (…) Todos los agentes de la producción, la explotación y la represión (…)
deben estar compenetrados en tal o cual carácter de esta ideología para cumplir
concienzudamente con su tarea”22, sea como parte de los explotados, o como parte de
explotadores.

c. La Escuela Socialista
Victoria Lerner establece una definición ideológica de la Escuela Socialista, el
presente se fundamentará en esta definición y dejará en un segundo plano los relatos

17
Ibid., 13
18
Manuel Cruz, La crisis del stalinismo, 223
19
Louis Althusser. Ideología y aparatos ideológicos…, 13
20
Ibid., 13
21
Ibid., 15
22
Ibid., 14
históricos o el análisis puramente anecdótico. El término Escuela Socialista plantea un
problema metodológico profundo, las expresiones de la misma se presentan en un
amplio abanico de tendencias de pensamiento, influencias políticas y sistemas
pedagógicos.
El 19 de octubre de 1934, la Cámara de Senadores aprobó una reforma al
artículo tercero de la Constitución:
Artículo 3º: La educación que imparta el estado será socialista, y además de excluir toda
doctrina religiosa , combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela
organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un
concepto racional y exacto del universo y de la vida social23.

Para Lerner, la reforma al artículo tercero fue en realidad un cambio ambiguo y


conciliador que permitía que “cada quien entendiera el socialismo como mejor le
pareciera”24. Susana Quintanilla afirma que “ésta fue la primera vez que el término
educación socialista fue incluido en la constitución de un país latinoamericano”25; así
pues, el primer momento en ser usado el término fue en el Primer Plan Sexenal
elaborado en la Segunda Convención Ordinaria del PNR en 193326. La convención tuvo
una doble significación, el nombramiento de Lázaro Cárdenas como candidato
presidencial y la formulación de la educación socialista como sustitución a la educación
laica; dicha formulación fue aceptada hasta que el concepto socialista y el concepto
racionalista fueron tomados como sinónimos27.
Una vez iniciada la administración cardenista se “le confirió a la educación un
papel decisivo en el cumplimiento de la política gubernamental”; de tal suerte que se
iniciaron cambios fundamentales en la administración de la educación en México. El
cambio más importante fue el de la reglamentación implementada en 1939 a la
Secretaría de Educación Pública (SEP), en la que se dotaba a dicha institución de
mayores facultades en la vigilancia y gestión de actividades y programas en
instituciones públicas y particulares; asimismo, la SEP fue emancipada de los círculos
intelectuales de la Ciudad de México, para pasar a manos de educadores plebeyos afines

23
Victoria Lerner. Historia de la Revolución Mexicana 1934-1940. Vol 17, La Educación Socialista,
(México D.F.: El Colegio de México, 1972), 82 (En adelante Victoria Lerner, Historia de la Revolución).
24
Ibid
25
Susana Quintanilla, “La Eduación en México durante el periodo de Lázaro Cárdenas: 1934-1940”,
Biblioteca Digital Universitaria de la DGSCA,
http://biblioweb.dgsca.unam.mx/diccionario/htm/articulos/sec_31.htm (Fecha de consulta 27 de octubre
de 2008). (En adelante Susana Quintanilla, “La Educación en México…)
26
Ibid.
27
Ibid.
al magisterio28.
La educación socialista no fue impuesta sin oposición; los grupos más
representativos en la reacción en contra del nuevo modelo educativo fueron la iglesia,
las escuelas particulares y la Universidad Nacional Autónoma de México29.
Por una parte, el clero veía una amenaza a sus intereses por las limitantes a su
actividad dentro de las escuelas particulares y por el uso de la Escuela Socialista como
una continuación de la lucha anticlerical iniciada por Plutarco Elías Calles30. Las
estratagema llevada a cabo por el clero católico se dividió en dos partes: alentar el
ausentismo escolar y su injerencia en las escuelas particulares. A razón de las fuentes,
de 20 000 a 75 000 alumnos dejaron de asistir a clases entre 1934 y 1936; sin embargo,
el número volvió a aumentar después de 1936 debido a la reconsideración del peligro de
la educación socialista y a las negociaciones del Estado31.
Por otra, la Iglesia Católica ejercía una profunda influencia en las escuelas
particulares, destinadas a la educación de las clases altas y medias. Cuando la
administración cardenista decidió cerrar todos los colegios de educación primaria y
secundaria que no estuvieran de acuerdo con los lineamientos de la educación socialista;
de tal suerte que las escuelas particulares siguieron operando como escuelas de arte,
confección o de extranjeros, algunas veces bajo la protección de autoridades locales 32.
El cierre de éstas se detuvo debido a que el proyecto de la Escuela Socialista exigía
recursos que el Estado no tenía en esos momentos, así como de la presión ejercida por la
Asociación de Padres de Familia33. De esta forma, en 1935 en el Distrito Federal
existían 158; en 1936, 55, y, paradójicamente, en 1939, 10934.
Finalmente, el caso de la Universidad es particular por la afluencia de opositores
y simpatizantes de la educación socialista. La división entre Vicente Lombardo, de ideas
marxistas, y Antonio Caso, quien creía en la libertad de ideas dentro de la Universidad,
fue la que detonó una serie de debates al interior de UNAM 35. Ante esta perspectiva,
grupos de izquierda y de derecha llegaron al consenso de defender, en aras de la libertad
de cátedra, el apartado contenido en el Plan Sexenal del PNR de diciembre de 1933 que

28
Ibid.
29
Victoria Lerner, Historia de la Revolución, 20
30
Ibid., 21
31
Ibid., 36
32
Ibid., 39
33
Ibid., 39
34
Ibid., 39
35
Ibid, 47
establece la exclusión de la UNAM de la imposición de la Educación Socialista36.
d. La Escuela Socialista como Aparato Ideológico
A falta de una ideología concreta, la Escuela Socialista fracasó en su intento por
establecer líneas pedagógicas claras. Según Medin, “tanto los maestros como las
personas que se encontraban al frente de la Secretaría de Educación no comprendían
exactamente qué implicaba y cómo debería traducirse en la práctica pedagógica el
nuevo artículo constitucional”37. El vacío ideológico creado por la ausencia de una línea
de pensamiento clara permitió que entrasen elementos de corte político a los programas
de estudio; es decir, el objetivo original de la desfanatización y la búsqueda del
bienestar de las masas de la Educación Socialista38 se convirtió en la creación de
escenarios políticos y de adoctrinamiento. Medin sotiene que “al leer los programas
educativos, se recibió la impresión no de que nos encontramos frente a material
pedagógico sino simplemente frente a un programa político”39. El objetivo pues, se
degeneró a una estrategia de reproducción de una ideología dada.
El 23 de enero de 1935 la Secretaría de Educación mostró las orientaciones
precisas que habría de tomar la Educación Socialista. La Educación Socialista fue
concebida como emancipadora, única, gratuita, científica o racionalista, técnica de
trabajo, socialmente útil, desfanatizadora e integral.40 El discurso oficial concuerda con
el concepto de ilusión de autonomía del sujeto forjado por Althusser; la cual afirma que
“la ilusión de autonomía del sujeto es sólo un aspecto del funcionamiento ideológico
(…) con base en [sic] esa ilusión imaginaria de autonomía se disimula el sometimiento
real (…) se oculta dicho sometimiento bajo las apariencias de una autosujeción
consentida”.41 Esta afirmación tiene eco en la nula transformación de la doctrina
pedagógica, incluso con la conservación de las materias antes impartidas42. Así pues, la
necesidad de revolucionar la educación en un sentido proletario resulta una mera
creación imaginaria con relación a pretensiones de realidad que permite la “libre”
elección de la reproducción de las fuerzas de trabajo en el sentido ideológico.
Por medio de sus métodos de enseñanza, la Escuela Socialista inculcó valores y
36
Ibid., 66
37
Tzvi Medin. Ideología y praxis política de Lázaro Cárdenas. 18ª ed. (México D.F.: Siglo XXI Editores,
2003), 183 (En adelante Tzvi Medin, Ideología y praxis…)
38
Victoria Lerner, Historia de la Revolución, 11
39
Tzvi Medin, Ideología y praxis…, 184
40
Luz Mena, La Escuela Socialista, su desorientación y fracaso. (México: 1941): 28, citado en Tzvi
Medin, Ideología y praxis…, 182
41
Emilio de Ípola, “Las celadas de la ideología”, 145
42
Tzvi Medin, Ideología y praxis…, 183
conocimiento propio de los ideales de la reproducción de la clase dominada. Lerner
asevera que “el politecnisismo rehuía exactamente hacer del individuo un especialista
en un solo oficio”43; asimismo, Lerner puntualiza el empleo de los estudios en tres
complejos: la naturaleza, el trabajo y la sociedad44. Sin embargo, la autora especifica
también la importancia para el régimen cardenista de separar las enseñanzas según el
medio geográfico, el campo o la ciudad; así pues, Lerner muestra los dos objetivos
significativos: el aumento de la productividad, la relación entre el campesino y su
parcela, en la escuela rural45. De esta forma, en la ciudad hubo dos tipos de escuelas: la
obrera, que enseñaría trabajos fabriles, y la citadina, que prepararía a los alumnos para
el trabajo intelectual46. Por lo tanto, es posible afirmar que la escuela socialista tomó la
estrategia de aparato ideológico del Estado al generar las condiciones ideológicas de
reproducción de la fuerza de trabajo. De Ípola anuncia una nueva tesis de Althusser en
la cual “la ideología en una formación social es asegurar la cohesión social en general,
mediante la regulación que une a los individuos a sus tareas”47. La división de las
estrategias de reproducción de la fuerza de trabajo se vio sustentada por una ideología
en una formación social que aseguraba una cohesión social en las comunidades rurales y
las urbanas a través de la regulación del individuo y sus tareas.
Ante la nueva reglamentación, la SEP fue acusada por opositores dentro del PNR como
la representación de un “monopolio educativo estatal”48; aunado a lo anterior,
Quintanilla afirma que “las escuelas y los maestros fueron concebidos como “agentes
del cambio y guías de las organizaciones populares en contra de las fuerzas
conservadoras y en favor de una sociedad más justa, democrática y autónoma”. Aunada
a la concepción de la escuela y el maestro, la tentativa de instaurar la educación
socialista en todas las instituciones de educación responde a una necesidad de uniformar
el aparato ideológico de Estado. Victoria Lerner relata que, con motivo del cierre de
escuelas particulares, “sólo podían seguir abiertas si se incorporaban al gobierno
aceptando su control (…) impartir sus programas, utilizar sus libros de texto y (…) dejar
la selección de sus profesores y directores (…) el gobierno se encargaría de que tuvieran
la ideología correcta”49. La ideología correcta necesitaba incorporarse a todos los
43
Victoria Lerner, Historia de la Revolución, 102.
44
Ibid. 102
45
Ibid.
46
Ibid., 104
47
Emilio de Ípola, “Las celadas de la ideología”,146
48
Susana Quintanilla, “La Educación en México…
49
Victoria Lerner, Historia de la Revolución, , 39
centros de enseñanza del país como alternativa de enseñanza única; con el fin de que el
aparato ideológico de Estado estableciera la relaciones imaginarias propicias para la
reproducción en un mayor número de alumnos. Sin embargo, las políticas de la
instauración de la educación socialista se ven mermadas por la falta de recursos
estatales y la necesidad de recurrir a los centros de educación privada50.
Ante la concepción de los aparatos ideológicos de Estado como un refuerzo de la
ideología de la clase dominante para detentar el poder estatal, “es impensable una
situación en la que los aparatos ideológicos de estado estuviesen en manos de los
dominados”.51 Lerner establece una defensa a algunas políticas de la educación
socialista cardenista, como la multiplicación de la cantidad de escuelas: “alfabetizar a la
mayoría dándole conocimientos mínimos significó posponer la cultura superior que
siembre había sido patrimonio de unos cuantos”52. Así pues, la autora también establece
que el gobierno de Cárdenas dejó relegadas a la escuela preparatoria y a la profesional
para darle prioridad a la educación técnica53. Para Cárdenas la prioridad era enseñar a
leer y desarrollar la técnica con el fin de lanzar a la sociedad mexicana al progreso y a la
industrialización; para Lerner, esta política fue revolucionaria. Sin embargo, el uso del
aparato escolar funcionó para establecer relaciones de reproducción ideológica obrera.
“El control social sobre el individuo precisamente en esos años54 que son los que
conforman lo que pueda (no lo que quiera, claro está) ser en el futuro, garantiza su
correcto funcionamiento dentro de la producción”55. Así pues, la política cardenista de la
tecnificación del aparato escolar puede interpretarse como una estrategia para eficientar
la reproducción de las fuerzas de trabajo que habrían de llevar al país a una época de
insdustrialización.
En la Escuela Socialista se enseñaba a los alumnos a pertenecer al orden estatal,
no a construir uno desde las clases dominadas. El intento por imitar el modelo ruso de
educación socialista no derivó en avances significativos en la toma de conciencia de
clase, sino que creó la expansión ideológica del estado como promotor de la
reproducción de la fuerza de trabajo. En las escuelas socialistas “se cantaba la
Internacional, se pasaban películas que alababan todo lo que sucedía en ese país (…) y
50
Ibid., 39
51
Manuel Cruz, La crisis del stalinismo, 222
52
Victoria Lerner, Historia de la Revolución, 120
53
Ibíd., 120.
54
Manuel Cruz afirma que van desde que se entra al aparato escolar hasta que haya completado su
desarrollo psíquico y físico.
55
Manuel Cruz, La crisis del stalinismo, 222
evidentemente hubo en la educación socialista el intento de asimilar algunas técnicas
pedagógicas famosas en Rusia”.56 Según Althusser, “la interpelación de los individuos
como sujetos tiene como condición la existencia de otro Sujeto (…) en el nombre del
cual la ideología lleva a cabo su operación específica”57. El modelo a seguir era el
modelo educativo propio del socialismo soviético, no apuntaba fundamentalmente el
contenido marxista de la enseñanza; intelectuales como Jorge Cuesta y José Vasconselos
veían en el fondo el riesgo de “erigir la escuela en la iglesia del estado (…) que [el
estado] se convierta en matriz de la ideología revolucionaria”58. La operación específica
se da por medio de la armonía entre el aparato represivo de Estado y el aparato
ideológico59; es decir, el estado entablaría una dicotomía represivo-ideológica de
dominación en aras de la reproducción de las fuerzas productivas.
Una vez mostrada la presente comparación entre la teoría de Althusser y
elementos clave dentro de la gestación de la escuela socialista durante el cardenismo es
posible establecer una serie de conclusiones. En primer lugar, la reproducción de la
fuerza de trabajo dentro del régimen de Cárdenas se vio impulsada por las tendencias
ideológicas del gobierno, la clase que detenta el poder y, por lo tanto, los aparatos
ideológicos de estado, hacia una industrialización del país. La Escuela Socialista tuvo
como fin último la reproducción de las fuerzas productivas calificadas y especializadas
que permitieran al régimen perseguir los objetivos de industrialización y
adoctrinamiento de las masas hacia una ideología común. En segundo término, la
ideología netamente marxista se hizo presente de manera superficial dentro del ideario
de la Educación Socialista; sin embargo, esto se debió más a una afinidad metodológica
y de enfoque con respecto a los sistemas educativos de la Unión Soviética y a la
búsqueda por extender la influencia de la escuela socialista a las masas mexicanas
analfabetas.
En términos de Althusser, la Escuela Socialista fue una flagrante demostración
del uso de aparatos ideológicos, en especial el escolar, para establecer relaciones de
reproducción de la clase obrera. La tecnificación y especialización, que caracterizaban
el enfoque de la educación cardenista, tenían como finalidad educar de una manera
específica a un número específico de personas para que ocuparan, de manera honrosa,

56
Ibid., 89
57
Emilio de Ípola, “Las celadas de la ideología”, 145
58
Jorge Cuesta. “Una nueva política clerical”, en Poemas y ensayos. (México: UNAM, 1964): 468-471,
citado en Victoria Lerner, Historia de la Revolución, 92
59
Manuel Cruz, La crisis del stalinismo, 234
su puesto en las cadenas de producción; de ésta manera, la educación socialista fungió
también como un sistema ideológico capaz de establecer relaciones con la realidad de
manera interpretativa.
De esta manera, es posible afirmar que, dentro del marco del pensamiento de
Louis Althusser, la Educación Socialista durante el cardenismo funcionó como
herramienta de la clase política dominante para establecer relaciones de reproducción y
de gestación de la ideología y no como un elemento emancipador o funcionalmente
reductor de la pobreza o la sumisión de las clases dominadas.
Referencias

Althusser, Louis. Ideología y aparatos ideológicos de Estado: Práctica teórica y lucha  
ideológica. México D. F.: Grupo Editorial Tomo, 2008.

Cruz, Manuel. La Crisis del Stalinismo: el Caso Althusser. Barcelona: Península, 1977.

De Ípola, Emilio. Althusser, el infinito adiós. Buenos Aires: Siglo XXI Editores 
Argentina, 1998.

Lerner, Victoria. Historia de la Revolución Mexicana 1934­1940. Vol 17, La Educación  
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Medin, Tzvi. Ideología y praxis política de Lázaro Cárdenas. 18ª ed. México D.F.: 
Siglo XXI Editores, 2003.

Quintanilla, Susana. “La Eduación en México durante el periodo de Lázaro Cárdenas: 
1934­1940”, Biblioteca Digital Universitaria de la DGSCA. 
http://biblioweb.dgsca.unam.mx/diccionario/htm/articulos/sec_31.htm (Fecha de 
consulta 27 de octubre de 2008).