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LA CASA DEL VIGÍA

FOTO: La Historia del Puerto de Huelva (1873-1930) Ana María Mojarro Bayo

El turno del vigía duraba una semana, y la comida se la hacían llegar a través de barcos de vapor

Por estar la canal de entrada alejada de Huelva, se construyó en la proximidad de


aquélla una casa para el personal que verificaba periódicamente los sondeos y se encargaba de
comunicar, por línea telefónica, todas las incidencias de la navegación, las observaciones
meteorológicas, el estado de la mar y de la draga Huelva, la disposición de las luces de las
boyas, los nombres de los buques que entraban y salían y los accidentes que se desarrollaban
en la zona. La obra de la “Casa para los servicios de la Barra” se llevó a cabo en su totalidad
durante el año 1906; construida en la misma duna, con armazón y pisos de hormigón armado,
sostenida por 16 postes, fue el primer edificio de Huelva en el que se utilizó este material
constructivo. Existían habitaciones suficientes para albergar al vigía, a su familia y al personal
de sondeos y sus oficinas, un observatorio desde donde se divisaba la Barra, las luces de
enfilación y gran parte de la ría y se hallaban instalados los aparatos meteorológicos; y por
último, un pequeño torreón con terraza.

El proyecto de este edificio se redactó por el ingeniero director Francisco Montenegro


y Calle el 23 de noviembre de 1904 y aprobado por las Reales Órdenes de 27 de diciembre de
1904, 9 de marzo de 1905 y 1 de febrero de 1906. La recepción de las obras de hormigón se
verificó el 24 de abril de 1906 y el resto el 13 de diciembre del mismo año. El sistema de
construcción empleado se elogió bastante en su época, pues a pesar de que la Casa estaba
enclavada en una duna de arena finísima, que el viento arrastraba con facilidad, no se resintió
su estructura ni se produjo perturbación alguna en las corrientes de arena, por estar montada
sobre pilares que no presentaban obstáculo al paso de aquéllas.
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A renglón seguido, el 3 de diciembre de 1906 se formuló el presupuesto para la


adquisición del mobiliario y material meteorológico para la Casa de la Barra, aprobado por
Real Orden de 8 de febrero de 1907, por un importe de 7.337,20 pesetas. La edificación se
utilizó durante años por el vigía para controlar la entrada y salida de los barcos por la canal
del Padre Santo, a la vez que el balizamiento de la ría, procurando que las boyas no se
apagaran ni se movieran de su ubicación. Llegó a ser tal la pericia del personal encargado, que,
simplemente “a ojo”, sabía del cambio de posición de las balizas y, rápidamente, avisaban a la
Dirección para evitar un posible accidente. El turno del vigía duraba una semana; los sábados
volvía a su casa y entraba un nuevo compañero, sólo o con su familia -el costo del vigía, su
comida, se le hacía llegar a través de barcos de vapor, destacando en estas labores el vapor
Rábida. Hoy, modernos sistemas de control de la entrada de los barcos a la barra, que han
sido adquiridos por la Autoridad Portuaria de Huelva, han dejado obsoleto este sistema de
vigilancia y, por supuesto, la Casa, pero no por ello se ha abandonado, pues se trata de un
edificio emblemático de la historia del Puerto de Huelva y recientemente ha sido rehabilitado.
También se usaba la Casa de la Barra por el personal de sondeo como centro de apoyo en sus
labores batimétricas. Los antiguos sistemas de control de las arenas de los fondos marinos de
la ría han evolucionado mucho, desde que se utilizaba un bote y unas cuerdas con pesas para
medir, hasta los actuales procedimientos que emplea la entidad portuaria. Estas actividades de
sondeos duraban meses y las comunicaciones con Huelva capital no eran fáciles: por barco o
una carretera en malas condiciones, teniendo que llevar a cabo un enorme rodeo, puesto que el
puente del Tinto no se construyó hasta finales de los años sesenta. De ahí, que el personal de
estos trabajos pernoctara en la mencionada Casa de la Barra o en la de los prácticos, cercana a
ésta.

La Casa antes de ser restaurada


Foto: Mazagón Beach
A pesar de la supuesta “neutralidad” de España durante la II Guerra Mundial, la Casa
del Vigía jugó un papel importante en el espionaje y sabotaje de los barcos aliados. La
información que el vigía enviaba a Huelva: partes de incidencias habidas, entradas y salida de
los barcos, tiempo atmosférico, estado de la mar, etc., era utilizada por el telefonista del
puerto de Huelva, Miguel Garzón Castaño, falangista e integrante de una red de espionaje
alemana al servicio de Adolfo Claus Kindt, jefe del servicio secreto militar alemán (Abwehr)
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en Huelva, y el responsable de las acciones de espionaje, contraespionaje y sabotaje contra los


intereses británicos. Miguel Garzón trabajaba en los altos de las oficinas de la comisaría del
puerto, allí estaba el cuarto de los guardas y la habitación aparte de la centralita telefónica
para la Barra y zona interior del puerto. Mediante un teléfono de manubrio y a través de una
línea interior, Garzón mantenía contacto con el vigía de la Barra que le facilitaba esta
información.

La Casa después de ser restaurada


Foto: Mazagón Beach

El Puerto de Huelva ha cedido al Ayuntamiento de Palos de la Frontera el uso de la


Casa del Vigía, la Pasarela para Pesca Deportiva y la Casa de Prácticos durante un periodo de
20 años prorrogables.

FUENTES CONSULTADAS:
• La Historia del Puerto de Huelva (1873-1930) Ana María Mojarro Bayo
• Espías y neutrales: Huelva en la II Guerra Mundial, de Jesús Ramírez Copeiro del
Villar
• Archivos Puerto de Huelva

www.mazagonbeach.com
2009