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Mis estimados lectores: No hay que ser un observador muy avezado para percibir cómo hoy día vivimos

en el mu ndo al revés. Los gobiernos en lugar liberar oprimen, indignan y angustian, las fi nanzas en lugar de crear riqueza la destruyen, los bancos roban, el complejo médic o-farmaceútico en lugar de curar enferma, los ciudadanos son meros consumidores, la comida en lugar de alimentar hace daño, la producción de objetos materiales en lu gar de satisfacer necesidades enferma las mentes y produce montañas de desperdicio s, las religiones en lugar de fomentar la espiritualidad fomentan el dogmatismo y la violencia, la educación hace a las personas ignorantes, la justicia imparte i njusticia, los medios de información desinforman y manipulan y la vida de la gran mayoría en el mundo occidental se ha reducido a trabajar en empleos que no les sat isfacen para comprar cosas que no necesitan y dormir. Poco a poco hemos entrado en una época de barbarismo donde hasta el arte ha dejado atrás la sensibilidad para convertirse en algo violento, tosco, en un reclamo sex ual puramente genital donde el amor parece circunscribirse exclusivamente a esa esfera. Inclusive se intenta imponer un modelo de relaciones hombre-mujer merame nte genital, animal, mecánico, más parecido a una película porno o a la época de apaream iento de ciertas especies que a una pareja que intenta cuidarse mutuamente, que intenta ayudarse a vivir la vida y donde el amor y el cariño brillan por su ausenc ia. Modelo que curiosamente sigue las mismas premisas de una fábrica donde lo impo rtante es maximizar la producción, en este caso el número de coitos sin importar lo demás . .coitos sin objetivos de vida producción sin objetivos vitales. Desde hace décadas importantes e ignorados pensadores nos han venido advirtiendo contra el fenómeno. Uno de los primeros fue José Ortega y Gasset quien predijo en lo s años treinta la aparición del hombre masa que lo destruiría todo. El hombre masa, ese ser producto de la superespecialización quien porque sabe muchísimo de una pequeña co sa se cree que lo sabe todo y en base a sus angostos y profundos conocimientos s e pone a tomar decisiones sobre esto y aquello sin tomar en cuenta más nada ni a más nadie que salga de su angosto campo de conocimiento y que no duda en atribuir l os desastres que provoca a imprevistos, externalidades , a la mano de dios o a los mercados. El hombre masa, producto de la especialización que el industrialismo impone lo aca bará por destruir todo, y quien no ha visto al hombre masa en acción. Solo hay que v er la gran empresa donde la generación anterior de directores más generalistas, hech os a base de experiencia práctica, con un campo de visión menos profundo pero más ampl io y humano ha sido substituido por hordas de hombres masa. Especialistas engomi nados provenientes de escuelas de negocios y otros centros de hiperespecialización y que como principal herramienta para tratar de entender al mundo utilizan el E xcel y el Powerpoint. La destrucción de riqueza a manos de estos bárbaros modernos m ediante fusiones, adquisiciones, negocios fallidos, destrucción de culturas empres ariales que han tomado décadas en construirse, pelotazos, stock options, pérdida de know-how y destrucción de empresas ha sido incalculable en el mundo industrial des arrollado. El resultado está a la vista: cordilleras enteras de montañas de créditos que no pueden ser devueltos. Otro que nos previno por allá por los años cincuenta fue Erich Fromm, quien predijo que el modo de producción industrial convertiría al hombre en un ser alienado, en un robot, en alguien que no sabe ni quién es y que vive ocupando el interior de un c ascarón vacío dentro del cual la sociedad maquinista le embute y como un robot teled irigido va y viene simulando y creyéndose él mismo autónomo, que tiene vida y que es f eliz. Hace ciento cincuenta años la mayoría de los negocios existentes eran pequeños n egocios dirigidos por su propio dueño, cuando salía a vender era EL quien vendía, cuan do discutía y acordaba cosas con sus empleados eran ELLOS-PERSONAS quienes discutían , cuando ganaba o perdía dinero era EL quien lo ganaba o perdía, cuando tomaba buena s o malas decisiones era EL quien triunfaba o sufría. Hoy día la mayoría de las perso nas en el mundo industrial son empleados de empresas con centenares o miles de e

Nadie . Las act ividades humanas cuando se las despoja de un fin comprensible por las personas. o que aquello si porq ue es lo que hace falta y que se arriesgue y pelee por lo que considera que es éti co porque si no lo es le entra una indignación que no la soporta. no tienen opiniones. ni directores. nadie la dirige hacia un fin humano y específico. Los suministradores hablan con un abstracto departamento de com pras que recibe requerimientos de otro abstracto departamento de producción. los vendedores simulan ve nder sus productos. accionistas. Psiconálisis de la sociedad contemporanea de Erich Fromm Yo allí conseguí muchas respuestas. Cuando los directores lo hacen mal quienes sufren son unos anónimos y lejanos accionistas que nadie conoce quienes también simulan ser propietarios aunque no se involucren en la operación. respuestas desagradables pero respuestas al fin y al cabo. Os recomiendo encarecidamente leer: La rebelión de las masas de José Ortega y Gasset. los empleados discuten y acuerdan cosas con un abstracto depar tamento de recursos humanos donde su director simula ser el propietario de la em presa pero solo en ese aspecto. Eso y solamente eso es ser humano y estar vivo. Los directores simulan ser los propietarios. empleados. viven confortablemente dentro de su caparazón de robot. leeros el segundo ya que el primero es un poco digamos indigesto. las compras compulsivas. así consume. Y así como el hombre-máquina trabaja. Al ser todos engranajes sin nadie humano al timón. solo saben hacer su pequeña parte ya que simplemente son engranajes de la inmensa maquinaria. entonces la maquina cobra vida propia. suministradores ve ni entiende el proce so completo de producción. la inercia es quien mand a. virtudes o desmanes de su s upuesta empresa. Hombres disfrazados de robots que están solos en med io de la multitud. Los hombres robots alienados simulan que son alguien. Solo que al llegar a casa necesi tan embotar la mente con la tele. Es una verdadera lástima que Ortega y Gasset fuese tan b rillante y a la vez tan antipático: odiaba a muerte a todo el que no fuese un geni o como él y así lo deja ver entrelineas en sus escritos. Lo más probable es que comiencen a hacer daño porque no existe ningún ser humano que las dirija con criterios humanos. tal como ha sucedido con el complejo industrial occidental pierden su sentido y si hacen algún bien es por pura casualidad. no causan problemas. Los hombres robots alienados no pueden hacer estas cosas y mucho menos alcanzar esa cumbre humana que es amar. son buenos team-players. Si estáis mal de tiempo o ganas. Un saludo . el nuevo coche o cualquier otra evasión que les permita olvidar que dentro de esa caparazón d e robot existe un ser humano. así ama y así muere. así vota. que d iga que esto no lo vamos a hacer porque es una barbaridad.mpleados. son s uperficialmente agradables. el alcohol.