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Arámbula, Félix 1 Modelos literarios del Siglo de Oro.

Viridiana Arámbula Alvarado 259323 Gabriela Sinahí Félix Correa 259442 La aventura caballeresca SEGUNDA PARTE DEL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA. Capítulo I. De lo que el cura y el barbero pasaron con Don Quijote cerca de su enfermedad. En este primer capítulo, y sin parecer que haya pasado mucho tiempo de la primera parte, el cura y el barbero van con Don Quijote para ver cómo se va mejorando de salud; ya estando con él entran en una plática muy extensa en la que el cura decide poner a prueba la cordura que creían que tenía el caballero lo cual sólo deja ver que la falta de juicio del Quijote sigue ahí. Después el barbero cuenta la historia de un loco que vivía en Sevilla y defendiéndose el caballero de la triste figura menciona que él no es loco porque los caballeros andantes si existieron a lo que el cura y el barbero refutaron. Así entraron nuevamente en la eterna discusión de la caballería andantesca. Capítulo II. Que trata de la notable pendencia que Sancho Panza tuvo con la sobrina y ama de Don Quijote con otros sujetos graciosos. Aquí se cuenta cómo es que la ama y la sobrina de Don Quijote culpan a Sancho por todas las cosas sucedidas a su señor; después de este pequeño enfrentamiento el escudero entra al cuarto de su amo donde este le pide que le cuente que es lo que se habla en el pueblo de ellos dos, Sancho le cuenta que a él lo tienen por mentecato y a Don Quijote por loco, lo cual don quijote justifica diciendo que eso es causa de la envidia.

Arámbula, Félix 2 Después el noble escudero le cuenta a su patrón como es que Sansón Carrasco, bachiller de Salamanca, le contó que en aquel lugar había visto un libro que contaba la historia de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, el caballero quedo sorprendido al escuchar esto y manda a su escudero que vaya por el bachiller. Capítulo III. Del ridículo razonamiento que pasó entre Don Quijote, Sancho Panza y el bachiller Sansón Carrasco. Se cuenta que Don quijote comienza a pensar mucho sobre lo que el autor del libro que le dijo Sancho pudo haber escrito; después llega el escudero acompañado del bachiller Sansón Carrasco, este saluda con gran contento al caballero andante; y para terminar con el capítulo Sansón le cuenta a Don Quijote sobre el libro que encontró y le detalla ciertos errores que se encuentran dentro de la narración como por ejemplo la pérdida del jumento de Sancho; pasando esto, Carrasco les dice que tan famosa es su historia por todo el mundo. Capítulo IV. Donde Sancho Panza satisface al bachiller Sansón Carrasco de sus dudas y preguntas, con otros sucesos dignos de saberse y de contarse. Sancho soluciona las dudas del bachiller acerca de los errores de la historia del Quijote, después comienzan a planear una nueva salida ya que Sansón Carrasco piensa que es pertinente que ellos continúen con sus aventuras; se queda pactado que a partir de entonces saldría a buscar más aventuras pasando ocho días y el caballero andante le pide al bachiller que no le vaya a informar nada de lo trazado a el cura, el barbero, la ama y la sobrina. Capítulo V. De la discreta y graciosa platica que pasó entre Sancho Panza y su mujer Teresa Panza y otros sucesos dignos de felices recordación. En este capítulo Sancho mantiene una larga conversación con su esposa llamada Teresa, a quien le cuenta que su señor de nuevo lo ha llamado para seguir con las aventuras y que pronto

Arámbula, Félix 3 irá en busca de ellas para que de esa manera él le pueda otorgar la ínsula ya muchas veces prometida; después comienzan una discusión sobre el futuro de su hija a la cual Sancho quiere convertir en condesa para que se case con alguien de un más alto nivel, esto no le parece bien a Teresa la cual mantiene la postura de que la jovencita se debe de casar con un igual, llegando a un pequeño arreglo y ya terminada la discusión el escudero se va a la casa de su amo para ultimar los detalles de su partida. Capítulo VI. De lo que le pasó a Don Quijote con su sobr4ina y con su ama, y es uno de los importantes capítulos de toda la historia. Don Quijote entabla una plática con el ama y la sobrina quienes ya imaginándose que su señor planeaba salir nuevamente en busca de aventuras intentaban persuadirlo, le decían cosas como que los caballeros andantes no eran más que tonterías por lo cual el caballero, como veces anteriores, comenzó a hablar sobre esta arte y respaldándose en que él haber sido nacido bajo la influencia de Marte, tenía que dedicarse a las armas; después de concluida esta conversación llego Sancho y Don Quijote muy contento de verlo se lo llevo a su cuarto en donde siguieron planeando su próxima partida. Capítulo VII. De lo que le pasó a Don Quijote con su escudero, con otros sucesos famosísimos. Don Quijote y Sancho siguen maquinando su planes, el escudero le pide al Quijote que se le puede ofrecer un pago por sus servicios, el caballero le dice que no y que si no se siente bien siguiendo como escudero que no se preocupara, que él podría encontrar a otro; Y mientras esto pasa el ama va en búsqueda de Sansón Carrasco, cuando llega con él le pide de favor que intente persuadir a su señor de que no se vaya de nuevo en búsquedas de aventuras.

Arámbula, Félix 4 Carrasco acompaña a el ama a la casa de Quijote en donde, ya al estar con el caballero, en vez de convencerlo para que no se marchara lo alienta y se ofrece que si el quisiese podría ser su escudero, Sancho rápidamente defiende su lugar, ya arregladas las cosas se pacta que partirán en tres días hacia el Toboso. Capítulo VIII. Donde se cuenta lo que sucedió a Don Quijote yendo a ver a su señora Dulcinea del Toboso. El Quijote antes de comenzar con sus aventuras decide ir a buscar a su Dulcinea para pedirle su permiso y bendiciones, mientras van en camino hacia el Toboso, Sancho y su amo entablan una conversación sobre lo que el autor pudo haber escrito sobre ellos y también hablaron de otras maneras con las cuales Don Quijote podría obtener fama. Ya al anochecer llegaron a su destino lo cual puso muy nervioso a Sancho de pensar que su señor lo mandara a buscar a su dama, ya que el pobre escudero no sabía donde aquella vivía. Capítulo IX. Donde se cuanta lo que en él se verá. Ya de madrugada comienzan los dos hombres la búsqueda del castillo de la hermosa Dulcinea, pero ya que ninguno de los dos conoce de verdad a la dama, deciden irse y volver a buscarla por la mañana ya que eso sería de más prudencia. Capítulo X. Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encontrar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos. Don Quijote y su escudero se encuentran a las afueras del Toboso y muy temprano por la mañana Sancho se parte a buscar a la dueña del amor se su señor quien se queda en aquel lugar solo; El escudero no sabiendo que hacer porque no tiene la menor idea de a quien en realidad va a buscar y después de tener una larga platica consigo mismo decide inventar una historia para que su señor crea que Dulcinea está encantada.

Arámbula, Félix 5 Ya en la tarde Sancho se topa con una labradoras y poniendo en marcha su plan va en búsqueda de Don Quijote, le dice que Dulcinea se acerca al lugar en donde se encuentran y que viene acompañada de dos sirvientas, el caballero andante sale a encontrar a su dama pero solo ve que son tres labradoras, Don quijote y su escudero van a donde se encuentran las mujeres y estas asustadas por los disparates que dicen ambos se van, Sancho le dice a su amo que a lo mejor no pude percatarse de que aquella labradora era su señora porque estaba encantada lo cual Quijote acepto. Sin más que hacer ahí siguen su camino rumbo a Zaragoza. Capítulo XI. De la extraña aventura que le sucedió al valeroso Don Quijote con el carro o carreta de <<Los cortes de la muerte>>. Cuando Don Quijote y Sancho se dirigían tranquilamente hacia Zaragoza se toparon con un carro lleno de personajes bastante extraños, entre los que destacaba la muerte, el caballero de la triste figura pensando que esta era una nueva aventura para la carreta y les pregunta quienes son, el que va conduciendo el coche le dice que son actores de una compañía de teatro y que por eso iban con esos atuendos. Después aparece un hombre que le roba el burro a Sancho, pero después de que el animal lo tumbase al suelo regreso con su dueño. El quijote trata de tomar venganza y quiere atacar a los del carro lo cual impide su escudero al percatarse de que aquellas personas ya se encontraban armadas con piedras y diciéndole a Don Quijote que él no podría pelear con aquella gente por no ser caballeros Sancho logra que su amo se tranquilice y deje las cosas en paz. Capítulo XII. De la extraña aventura que le paso al valeroso Don Quijote con el bravo Caballero de los espejos. Sancho y Don Quijote siguieron su camino después de enfrentarse a los actores del carro; decidieron quedarse a descansar en algún lugar porque ya era de noche y así llegaron a un prado

Arámbula, Félix 6 en donde se tumbaron bajo los árboles y se pusieron a platicar, Don Quijote hablo sobre las comedias y la vida y su escudero de cómo gracias a él ya no era tan ignorante. Al rato de estar en el lugar escucharon una voz de un hombre y al ir a ver quién era el Quijote se dio cuenta de que era, al igual que él, un caballero andante, este se quejaba de su amor Casildea, el caballero de la triste figura y Sancho se acercaron a donde el otro caballero estaba, Don Quijote y el caballero del bosque comenzaron una plática y sus escuderos se retiraron a otro lado para hacer lo mismo. Capítulo XIII. Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo, y suave coloquio que pasó entre los dos escuderos. Aquí se cuenta cómo es que los escuderos ya alejados de sus amos comienzan una variada conversación, empiezan contándose todo lo que sus respectivos amos les habían prometido que les daría después de la batalla y también cruzaron palabras sobre sus familias. Después de hablar largo rato y compartir opiniones sobre sus caballeros, compartieron una deliciosa comida y ya artos de comida y bebida se decidieron a dormir. Capítulo XIV. Donde se prosigue la aventura del caballero del bosque. Mientras los escuderos dormían los caballeros continuaban con la conversación acerca de sus aventuras y amores. La plática prosiguió y el caballero del bosque al contar sus aventuras afirmo que ya una vez él había vencido a Don Quijote de la Mancha, el caballero de la triste figura al escuchar esto se sorprende e intenta que el caballero del bosque se eche para atrás con lo que dijo pero como este no lo hace el Quijote lo reta a un duelo lo que el otro caballero acepta. Van a buscar a sus escuderos para que preparen todo lo de la batalla y así lo hace; el caballero de la triste figura ayuda a Sancho a que suba a un árbol para que puede ver bien el combate y para alejarse del otro escudero al que le tiene miedo, después de ayudar a su escudero

Arámbula, Félix 7 Don Quijote se va sobre el caballero del bosque y lo tumba de su caballo, ya en el suelo se dan cuenta que aquel personaje no era si no Sansón Carrasco y antes de que el Quijote lo matara aparece el escudero del antes caballero que resulta ser el vecino de Sancho Tomé Cecial quien le pide al Quijote que no mate a Carrasco, Don Quijote pensando que todo es obra de encantamiento no lo mata pero le pide que vaya al Toboso a buscar a Dulcinea y le cuente todo lo que ahí paso. Capítulo XV. Donde se cuenta y da noticia de quien era el caballero de los espejos y su escudero. Se cuenta cómo es que entre el cura, el barbero y Sansón habían planeado el suceso del caballero de los espejos o caballero del bosque para hacer que Don Quijote regresara a su casa, pensaba que ya que al ser Carrasco más joven que el caballero de la triste figura lo vencería rápidamente y así podría obligar a el Quijote a que regresara a su casa. No habiendo pasado así y molesto el bachiller por haber sido derrotado decide que tomara venganza pero ahora estaría solo ya que Tomé cansado de toda la sarta de locuras decide regresarse a su casa. Capítulo XVI. De lo que le sucedió a Don Quijote con un discreto caballero de la Mancha. Por el camino hacia Zaragoza iba felizmente Don Quijote después de su victoria, mientras transcurrían por la camino se encontraron a un hombre que se hacía llamar Diego de Miranda quien era rico y se dirigía a su casa, el Quijote y su escudero se van junto a él y el caballero de la triste figura le cuenta algo sobre sus aventuras, Diego lo juzga por loco pero después que comienza a hablarle acerca de la poesía, que es el arte en el que está interesado su hijo al pesar de él, se le olvidan estos pensamientos.

Arámbula, Félix 8 Siguen en la ruta cuando a lo lejos se percatan de que viene un carro con muchas banderas lo cual le hace pensar a Don Quijote que se trata de una nueva aventura. Capítulo XVII. Donde se declaró el último y extremo adonde llego y pudo el inaudito ánimo de Don Quijote con la felicemente acabada aventura de los leones. Aquí es en el capítulo que Don Quijote trueca su sobre nombre de caballero de la triste figura al caballero de los leones, ya que después de haberse enfrentado a uno de ellos se considero de tal valentía y fortaleza que le pareció bien hacer este cambio. Cuando en el camino se toparon con el carro de las banderas Don Quijote le pregunto al conductor que era lo que ahí llevaba, este le dijo que leones para el rey, el caballero andante le pidió que les abriera la puerta a lo cual accedió el que resulto ser el leonero, todo los demás que se encontraban ahí se alejaron dejando solos al leonero y a Don Quijote, el hombre abrió la puerta que encerraba a los leones y el Quijote esperando que atacaran estaba parado frente a ellos, los leones aflojerados solamente ignoraron al hombre de armadura y se echaron a dormir. Capítulo XVIII. De lo que sucedió a Don Quijote en el castillo o casa del verde gabán con otras cosas extravagantes. Al medio día Sancho, su amo y el del verde gabán llegaron a la cada se este ultimo mencionado, en donde fueron bien recibidos. Ya ahí y esperando para comer Don Quijote entablo una conversación con el hijo de Diego llamado Lorenzo el cual después de escuchar todo lo que le había dicho Quijote lo juzgo por loco, hablaron sobre caballería y poesía que era el arte que Lorenzo manejaba. Después de pasados unos días y ya el caballero andante desesperado por ir en busca de más aventuras decidió irse junto con su escudero de la cada de Diego de Miranda quien muy

Arámbula, Félix 9 amablemente le dijo al caballero que tomase todo lo que el creyera pertinente para seguir con su andanza. Capítulo XIX. Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros en verdad graciosos sucesos. Ya después de que salieron de la casa de Diego de Miranda en el camino se encontraron con unos estudiantes los cuales después de platicar un rato con el caballero lo invitan a una boda que se celebrara en el pueblo de Camacho el rico y Quiteria la hermosa, en donde también se espera ver la reacción de Basilio, el joven enamorado de la ultima mencionada; Don Quijote accede a acompañarlos, siguen en el camino cuando después de una acalorada platica los estudiantes se enfrentan, terminando esta riña y como buenos amigos todos se van hacia el pueblo en donde al llegar se dan cuenta de que se encuentra muy adornado por el gran suceso que esta por celebrarse. Sancho y su amo se quedan a las afueras esperando el día siguiente. Capítulo XX. Donde se cuentan las bodas de Camacho el rico con el suceso de Basilio el pobre. Aquí se cuenta cómo es que ya Don Quijote y Sancho entran al lugar en donde se celebrara la gran boda de Camacho, el escudero al ver tanta comida se emociona y le pide de favor al cocinero que le regale un poco de aquellos deliciosos platillos, el cocinero accede y le dice que puede comer en abundancia de todo lo que ahí había, Sancho siendo bastante glotón aprovecha la oportunidad, mientras él como su amo disfruta de los bailes que se ven. Después el caballero andante y su escudero entablan una conversación sobre la muerte. Capítulo XXI. Sonde se prosigue con las bodas de Camacho, con otros gustosos sucesos. Las bodas por fin se van a celebrar pero cuando los novios están por hacerlo se aparece el joven Basilio que triste y trastornado porque el amor de su vida Quiteria se casa con otro decide

Arámbula, Félix 10 suicidarse y se clava una daga, mientras esta con el último suspiro le pide a la hermosa dueña de su amor que acceda a casarse con el ya que esta por morir, Camacho le da su permiso y ella accede, después de ya verse casados Basilio se levante como si no hubiera pasado nada por lo que todo el mundo se da cuenta que lo del acto de suicidio fue un truca, se intenta echar el casamiento de Basilio y Quiteria para atrás pero esta última no lo permite, después de casi enfrentarse en una riña Camacho los deja ir. La feliz pareja acompañados de Don Quijote y Sancho se retiran del lugar. Capítulo XXII. Donde se da cuenta de la grande aventura de la cueva de Montesinos, que está en el corazón de la Mancha, a quien dio felice cima al valeroso Don Quijote de la Mancha. Después del suceso de la boda Don Quijote y su escudero pasaron varios días en la casa de Basilio en donde el caballero aconsejo muy acertadamente al joven. Ya listo para seguir con sus aventuras le pidió a uno de los estudiantes que antes lo habían acompañado que le consiguiera un guía para ir a la cueva de Montesinos, el estudiante le ofrece a un primo suyo que está escribiendo unos libros. Listos todos comienzan el vieja y se proveen y cosas que necesitaran al llegar a la cueva como por ejemplo cuerda, estando en la cueva el estudiante y Sancho amarraron a Don Quijote con la cuerda lo bajaron para que pudiera ver más allá de la superficie, después de un rato lo subieron y el caballero les comenzó a contar todo lo que en aquel lugar había visto. Capítulo XXIII. De las admirables cosas que el extremado Don Quijote contó que había visto en la profunda cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por apócrifa. Aquí Don Quijote nos cuenta lo que según el paso en la cueva de Montesinos en donde al bajar se encontró al mismo Montesinos, también vio a Durandarte, Belermar entre otros

Arámbula, Félix 11 personajes los cuales según lo que le conto el primero en mencionarse estaban todos encantado por el mago Merlín. También dijo que se había encontrado con su señora Dulcinea lo cual hizo pensar a Sacho que todo aquello que el caballero andante contaba era locuras. Capítulo XXIV. Donde se cuentan mil zarandajas tan impertinentes como necesarias al verdadero entendimiento desta grande historia. Al salir de la cueva se toparon son un hombre que llevaba varias armas con el cual Don Quijote comenzó a platicar, este le dijo al caballero de la triste figura que para poderle contar su historia se fueran a una venta cerca del lugar en donde estaban. Mientras seguían con su camino Don Quijote empezó a hablar sobre lo mal que se trata a los caballeros viejos; llegaron a la venta y por vez primero el caballero andante no pensó que era un castillo. Capítulo XXV. Donde se apunta la aventura del rebuzno y la graciosa del titerero, con las memorables adivinanzas del mono adivino. Ya estando en la venta Don Quijote hizo al hombre que le contara la tan esperada historia y le diera la explicación de porque llevaba tantas armas, el hombre le conto una historia sobre cuando se le perdió un burro y la manera en que intento recuperarlo, las acciones que realizo ahora eran usadas por diversas personas como burla y por esa razón necesitaba las armas para vengarse de ellos. Después llego un hombre que era conocido como Maese Pedro quien era un titerero y que también tenía un mono adivino quien adivino quien era el caballero andante y otras cosas más. Capítulo XXVI. Donde se prosigue la graciosa aventura del titerero, con otras cosas en verdad harto buenas. Aquí el Maese Pedro representa con la ayuda de sus títeres una obra sobre como Gaiferos liberaba a su esposa, Melisandra, Don Quijote varias veces intervine cuando se estaba contando

Arámbula, Félix 12 la historia y victima nuevamente de su locura en una de las partes donde se contaba que un moro perseguía a los buenos el caballero pensando que aquello era real desenvaino su espada y se fue contra él, destruyendo de esta manera los muñecos del titerero. Pidiendo disculpas Don Quijote dijo que lo que había hecho fue por obra de encantamiento. Capítulo XXVII. Donde se da cuanta quiénes eran maese Pedro y su mono, con el mal suceso que Don Quijote tuvo en la aventura del rebuzno, que no la acabó como él quisiera y como lo tenía pensado. En este capítulo se cuenta quien era en realidad Maese Pedro, este hombre resulto ser Ginés de Pasamonte uno de los galeotes que en las aventuras del primer libro Don Quijote libero, se dice que el hombre se convirtió en titerero y que lo del mono adivino era una mentira. Después Don Quijote se topa con el hombre de las armas a quien se conoce como el hombre del rebuzno, quien se dirigía junto con otras personas del pueblo a cobrar venganza por las burlas que se les había hecho, el caballero de los leones intenta que ese batalla no suceda, ya los tiene convencidos, cuando un comentario de Sancho y la manera en que imitando un rebuzno volvió a enardecer a todas las personas que pensando que se mofaba de ellos se fueron contra el pobre escudero y su amo y apedreándolos los sacaron del pueblo. Capítulo XXVIII. De cosas que dice Benengeli que las sabrá quienes le leyeren, si las lee con atención. Don quijote le reclama a Sancho por la acción que realizó, el escudero por defenderse le reprocho a su amo que no lo había defendido, después continuaron con sus discusiones por las cuales el caballero de los leones insulto y le dijo muchas cosas a Sancho quien al final se soltó llorando y acepto sus culpas, pasaron la noche en una alameda y a la mañana siguiente siguieron con su camino a Zaragoza.

Arámbula, Félix 13 Capítulo XXIX. De la famosa aventura del barco encantado. Sancho y su amo llegaron a las orillas del río Ebro en donde Don quijote encontró una barca y pensando que era otra aventura se monto en ella junto con su escudero ya que iban a recatar a un caballero que tenían prisionero, los dos iban directo a una aceñas de un molino, al ver unos molineros esto los ayudaron a salir del agua, después le pidieron al caballero andante que les pagara los daños causados, Don Quijote acepta pero con la condición de que soltarán a el caballero prisionero, los molineros lo juzgan por loco y mejor le piden el dinero a Sancho quien se los da sin problema. Después de eso continúan con su camino hacia Zaragoza. Capítulo XXX. De lo que le avino a Don Quijote con una bella cazadora. Aquí es donde se cuenta cómo es que Don Quijote se encuentra con los Duques a los cuales les presenta sus respetos y se pone a su disposición, los Duques al darse cuenta quien era aquel caballero, ya que con anterioridad habían leído el primer libro de las aventuras de él, lo invitaron a que los acompañase a su castillo porque también al ser ellos lectores de libros de caballería, quería pasar tiempo con él. Capítulo XXXI. Que trata de muchas y grandes cosas. Antes de que arribaran Sancho y Don Quijote en la casa de los Duques estos se adelantaron para decirle a sus criados de que manera tenían que tratar al invitado que estaba por llegar; al llegar el caballero y su escudero al lugar todos los recibieron con mucho contento lo cual le fue de gran agrado a Don Quijote. Después de llegados se dispusieron a cenar y el caballero de los leones fue quien presidió la mesa, ya cenando Sancho conto una historia de su señor lo cual le causo mucha vergüenza al caballero. Prosiguiendo la Duquesa le pregunto al Quijote sobre su señora Dulcinea; para

Arámbula, Félix 14 finalizar un cura que estaba acompañando a los Duque comenzó a insultar a Don Quijote y decirle que estaba loco, que lo mejor sería que se fuera a su casa y dejara de hacer el ridículo. Capítulo XXXII. De la respuesta que dio Don Quijote a su reprehensor, con otros graves y graciosos sucesos. Don Quijote al ver que él que lo insultaba era un cura solamente comenzó a desmentir todo lo que aquel hombre decía. Pasado esto el cura le pregunto a Sancho si realmente el era ese Sancho Panza que acompañaba a Don Quijote a lo que esté contento que sí. Después el Duque le dijo al escudero que él le daría la ínsula que su señor le había prometido lo cual le causo una alegría en demasía al pobre escudero. Ya finalizada la cena la Duquesa comenzó a platicar con Don Quijote sobre Dulcinea, ya que la señora tenía dudas de que si la dueña del amor del caballero de los leones realmente era real. Quijote le dijo que su señora era real y que estaba encantada. Capítulo XXXIII. De la sabrosa plática que la duquesa y sus doncellas pasaron con Sancho Panza, digna de que se lea y de que se note. La Duquesa todavía interesada por Dulcinea le pregunta a Sancho sobre ella, el escudero le cuenta cómo es que le había mentido a su amo con lo de los labradoras lo cual, para seguir regocijándose, la Duquesa aprovecha haciéndole creer a Sancho que aquello no había sido mentira y que en realidad Dulcinea si estaba encantada, el ingenuo escudero lo creyó todo. Después la Duquesa se pone de acurdo con el Duque para jugarles una broma, las más grande antes pensada, a el caballero de los leones y su leal escudero. Capítulo XXXIV. Que cuenta de la noticia que se tuvo de cómo se había de desencantar la sin par Dulcinea del Toboso, que es una de las aventuras más famosas de este libro.

Arámbula, Félix 15 Aquí es donde se cuenta cómo es que Don Quijote se entera la manera en que puede liberar del encantamiento a su señora. Los Duque prosiguiendo con su burla se llevan de montería a Don Quijote, ya fuera y por la noche levantaron las tiendas y prendieron una fogata. Ya entrada más la noche vieron venir a varios carros en donde al parecer, en el primero de ellos, venia el diablo que venía en nombre de Montesinos para contarle al caballero de los leones que es lo que tenía que hacer para liberar a su señora. Capítulo XXXV. Donde se prosigue la noticia que tuvo Don Quijote del desencanto de Dulcinea, con otros admirables sucesos. En el último carro venía una ninfa, que resulto ser el mago Merlín, quien al sentirse afligido por ver a Dulcinea en el estado en el que se encontraba decidió decirle a Don Quijote la manera de quitarle el encanto, esto consistía en que a Sancho se le tendrían que dar tres mil trescientos azotes. Sancho obviamente está en contra de esto y le dice al caballero de los leones que si quiere recuperar a su señora que se de los azotes él. El Duque, para que el escudero accediera a los golpes, le dijo que si no lo hacia él no le entregaría la ínsula para que la gobernara. Sancho movido por esto accedió pero puso sus condiciones.

Capítulo XXXVI. Donde se cuenta la extraña y jamás imaginada aventura de la dueña Dolorida, alias de la condesa Trifaldi, con una carta que Sancho Panza escribió a su mujer Teresa Panza.

Arámbula, Félix 16 Aquí se cuenta cómo es que Sancho muestra que no está de acurdo con lo de los azotes y que ya se ha dado unas palmadas en las espaldas, la Duquesa le dice que eso no servirá de nada por lo sería mejor que buscara otra manera. El escudero del caballero andante también le muestra una carta que está pensando mandarle a su esposo donde le cuenta sobre la ínsula y que espera conseguir dinero a lo cual le recomienda la Duquesa que no se muestre ambicioso. Después aparece un hombre que se hace llamar Trifaldin quien va en nombre de la condesa Trifaldi para hablar con Don Quijote de asuntos caballerescos, el caballero de los leones y el Duque acceden y esperan a que este llegue a donde ellos se encuentran. Capítulo XXXVII. Donde se prosigue la famosa aventura de la dueña Dolorida. Esperando a que la condesa Trifaldi apareciera Sancho, la dueña doña Rodríguez y la Duquesa comienzan a entablar una plática sobre la función de la condesa en el mundo, que si es de ayuda o simplemente es para ocupar un puesto dentro de la sociedad que el final no sirve de nada y lo único que hace es gastar dinero. Capítulo XXXVIII. Donde se cuenta la que dio de su mala andanza la dueña Dolorida. Cuando la Trifaldi apareció, precedida de doce doncellas, pregunto si se encontraban allí Don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho Panza. Cuando Don Quijote y Sancho se presentaron ate ella comenzó a contarles su historia, con una voz ronca y poco femenina. Ella había ayudado a una princesa, Antonomasia hija y heredera del rey Archipiela y de la reina Maguncia de Candaya, a conseguir el amor de un caballero llamado Don Clavijo. Debido a su intención Antonomasia se había entregado a Don Clavijo y tenían intención de casarse. Capítulo XXXIX. Donde la Trifaldi prosigue su estupenda y memorable historia.

Arámbula, Félix 17 Cuando la madre de Antonomasia se entero de que su hija se había casado con un hombre de linaje más bajo que ella, se enojo tanto que a los tres día murió. Un día después de su muerte apareció el gigante Malambruno, primo hermano de la madre de Antonomasia, en un caballo de madera y para vengarse de la muerte de su prima convirtió a Antonomasia y a Don Clavijo en estatuas de diversos metales. Y para culminar la venganza hizo crecer barbas a todas las doncellas del palacio para vengarse así de la intercesión de la Trifaldi. Una vez dijo eso y para que los allí presentes se lo creyeran se descubrieron la cara y mostraron como tenían todas unas barbas bastante considerables. Capítulo XL. De cosas que atañen y tocan a esta aventura y a esta memorable historia. Después de haberle contado la historia a Don Quijote le acabo pidiendo que por favor fuese a luchar con Malambruno ya que este había dicho que solo desharía el encantamiento en caso de que Don Quijote de la Mancha fuese a luchar contra él. Cuando Don Quijote acepto la Trifaldi le dijo que Malambruno había dicho que mandaría un caballo de madera, llamado Clavileño, el cual llevaría a Sancho y a Don Quijote a donde se encontraba él, que estaba a 3220 leguas por el aire y en línea recta sobre Clavileño. Capítulo XLI. De la venida de Clavideño, con el fin de esta dilatada aventura. Por la noche llevaron a Don Quijote y a Sancho hacia el caballo y le dijeron que deberían taparse los ojos porque la altitud que iban a alcanzar era muy grande y le podían marear. Don Quijote y Sancho accedieron, y al momento les dijeron que para activar el caballo había que mover una clavija que se encontraba en el cuello del caballo. Y para bajarse del caballo cuando llegasen tendrían que esperar a que este relinchara. Cuando Don Quijote apretó la clavija todos los allí presentes se despedían como si realmente se estuvieran moviendo, incluso imitaban el calor de la altitud y el movimiento del

Arámbula, Félix 18 viento. Al cabo de un rato los allí presentes encendieron la cola de Clavileño el cual al estar lleno de cohetes salió disparado por el aire tirando a Don Quijote y a Sancho al suelo. Cuando se levantaron vieron que no se habían movido de lugar y que a su alrededor estaban los mismos personajes que antes y observaron también que junto a ellos había una lanza con un mensaje el cual decía que Don Quijote había vencido con solo intentarlo y que Malambruno se contentaba con eso y había desencantado a la Trifaldi y a sus doncellas. También decía que igualmente se desencantaría Dulcinea en cuanto Sancho cumpliera lo prometido. Cuando el Duque leyó la carta felicito efusivamente a Don Quijote por su hazaña. Sancho le dijo a la Duquesa que durante su viaje en Clavileño se había quitado el pañuelo y había visto como el mudo y las personas eran muy pequeñas desde esas alturas, la Duquesa al decirle que eso era imposible Sancho le respondió que mediante el encantamiento nada era imposible. Sancho prosiguió contando que había estado tan cerca del sol que había podido comprobar que realmente era muy grande, también dijo que se habían detenido en la constelación de las siete cabrillas ya que como Sancho había sido cabrero se entretuvo un poco con ellas. Capítulo XLII. De los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula, con otras cosas bien consideradas. Cuando los Duques se dieron cuenta de que las bromas funcionaban y Don Quijote y Sancho no se daban cuenta de nada decidieron proseguir con ellas para reírse más. Más tarde el Duque le dijo a Sancho que se preparara por que al día siguiente irían a la ínsula en la que Sancho gobernaría. Al oír esto Don Quijote se apartó con Sancho un momento para aconsejarle acerca de cómo tenía que comportarse como gobernador de una ínsula.

Arámbula, Félix 19 Primero la aconsejó acerca del alma. Don Quijote le dice que se haga amigo de Dios, que no se avergüence de su linaje ya que si no se avergüenza él nadie se avergonzara nunca de él. También le dijo que en caso de que fuesen sus parientes a visitarlos que no los desprecie y en caso de que enviudase que supiera elegir bien a la mujer ya que en ocasiones son estas las que ayudar a gobernar. También le dijo que juzgase igual a un rico que a un pobre pero que atendiese más a las lágrimas de un pobre ya que son los que no tienen nada en este mundo. Capítulo XLIII. De los consejos segundos que dio don Quijote a Sancho Panza. En este capítulo Don Quijote le comienza a dar consejos a Sancho acerca del cuerpo. Don Quijote le dice a Sancho que se debe de mantener limpio y aseado, que no debe4 de comer nada que le haga oler mal, que no debe comer demasiado ni muy deprisa porque si no puede dar una mala impresión y también le dice que no diga tantos refranes como solía decir siempre ya que le harían quedar muy mal. Don Quijote al final le dice que debe de gobernar bien ya que las responsabilidades que acarrearan su mal gobierno caerían también sobre él y no quiere sentirse culpable de ningún mal mandato. Sancho al oír esto le dice a Don Quijote que si él lo desea dejara el cargo de gobernador ya que no quiere que su amo sufra consecuencia alguna de lo que él pueda hacer mal. Don Quijote al oír que Sancho está dispuesto a dejar de ser gobernador de una ínsula para que él no quede mal en ningún momento le dice a Sancho que merecería mil ínsulas ya que sus razonamientos son sabios y correctos. Capítulo XLIV. Como Sancho Panza fue llevado al gobierno, y de la extraña aventura que en castillo sucedió a don Quijote. Al partir Sancho hacia su ínsula se despidió de todos y se montó en el Rucio y comenzó su camino. Con él estaba el mayordomo, que había fingido ser la Trifaldi, al verlo Sancho se lo

Arámbula, Félix 20 comentó a Don Quijote el cual al comprobar que lo que Sancho decía era cierto se quedó frustrado y acabo diciendo que eso no podía ser así ya que sería una gran contradicción. A la marcha de Sancho se quedó Don Quijote solo y al notarlo la Duquesa le ofreció un par de doncellas para que le sirvieran. Don Quijote las rechazó diciendo que él era un caballero andante y no necesitaba doncellas de ningún tipo. Cuando Don Quijote estaba a punto de marcharse a la cama abrió la ventana y vio como una doncella, Altisidora, cantaba un romance burlesco en el cual declaraba su amor a Don Quijote. Don Quijote al oír esto le dijo a Altisidora que él ya tenía una dama y que por nada le seria infiel. Y mediante varias comparaciones reafirmó su amor hacia Dulcinea del Toboso, su dama, y con esto cierra la ventana, y con pesar y desdicha, se acuesta en su lecho. Capítulo XLV. De cómo el gran Sancho Panza tomó la posesión de la ínsula y del modo en que comenzó a gobernar. Cuando Sancho llegó a su ínsula, Barataria, le recibieron con mucho afecto y cariño. Al verle le llevaron a la iglesia y allí le dieron las llaves de la ciudad y le admitieron como gobernador perpetuo. Al momento le llevaron al juzgado donde comenzó a ejercer como gobernador en unos juicios que le presentaron los habitantes de la ínsula. En el primer juicio le sucedió lo siguiente: era un señor que le fue a pedir a un sastre que le hiciera una caperuza con un tipo de tela que él le llevaba, pero como era tan desconfiado y temía que el sastre se quedara con un trozo de tela le dijo que le hiciera las máximas posibles, al final el sastre le dijo que le podía hacer cinco caperuzas. El problema estaba en que el sastre había hecho unas caperuzas diminutas haciendo caso a que el hombre quería cinco. Entonces el sastre le exigía al hombre el dinero que se había ganado haciendo esas caperuzas, mientras que el

Arámbula, Félix 21 hombre le exigía al sastre el trozo de tela que le había dado. Sancho al ver esto decidió que ninguno de los dos tuviera lo que pedía ya que ambos habían sido muy desconfiados con el otro. La segunda historia contaba lo siguiente: un hombre había recibido prestados diez ducados y no se los quería devolver a su dueño original porque decía que ya se los había devuelto. El primer hombre le dio al segundo una caña que tenía en la mano y juro ante todos que ya se los había devuelto y entonces se fue recuperando su caña antes. Sancho al darse cuenta de esto le mando que le diese la caña al hombre que le había dejado los diez escudos y le dijo que con la caña ya estaba pagado. La sorpresa vino cuando el hombre rompió la caña y vio que dentro de ella estaban los diez escudos. En el tercer caso se contaba lo siguiente: una mujer llegó ante Sancho diciendo que un hombre la había forzado en mitad de un camino y no la quería indemnizar. El hombre decía que la mujer se le había ofrecido y que ya le había pagado lo justo por esos trabajos. Sancho le dijo al hombre que le diese una bolsa que tenia llena de dinero, y cuando se fue la mujer le mando salir detrás de ella para recuperar la bolsa. Al cabo de un rato regresaron el hombre y la mujer solo que ambos unidos a la bolsa ya que la mujer no la quería soltar por nada del mundo. Sancho al ver esto le dijo a la mujer que se hubiera puesto tanto empeño en defenderse como lo está poniendo ahora en agarrar la bolsa nadie la habría forzado en el campo. Les mando ir y le devolvió la bolsa de dinero al hombre. Todo fue escrito por su coronista y fue enviado al duque, que esperaba con ansias aquellos informes. Capítulo XLVI. Del temeroso espanto cencerril y gatuno que recibió don Quijote en el discurso de los amores de la enamorada Altisidora.

Arámbula, Félix 22 Un día al salir Don Quijote se encontró a Altisidora y a una amiga, al ver a Don Quijote Altisidora fingió que se desmayaba para que Don Quijote se fijase en ella. Don Quijote al verla le dijo a su amiga que esa noche se quedaría él mismo haciendo la compañía para que se desengañara. Por la noche, don Quijote comenzó a cantarle un romance a Altisidora en el cual le decía que el solo estaba enamorado de una mujer y que sus sentimientos no se cambiarían por nada ni por nadie. En el jardín estaban las Duques y otras gentes del castillo, escuchándole. Desde un corredor cercano a la reja de Don Quijote descolgaron un saco lleno de gatos los cuales al meterse en la habitación de Don Quijote comenzaron a montar un escándalo tan grande que parecía que en la habitación se estaba librando la mayor batalla jamás vista. Don Quijote sé pensó que la habitación estaba llena de encantadores y, puesto que estaba a oscuras, comenzó a dar espadazos contra los gatos. Entonces uno de los gatos se le subió a la cabeza y le araño y mordió la cara. El duque y la duquesa, que ya sabían de ello, al escuchar el barullo fueron a abrir la puerta con una llave maestra, y se encontraron con don Quijote llevando un gato sobre la cara, el cual no se le despegaba por nada. El duque quiso ayudar, pero don Quijote le dijo que no, aún así, viendo que el gato no se soltaba, el duque intervino y lo aventó por la reja. Llevaron aceite para curarle las heridas y la misma Altisadora fue quien le curó y vendó, al tiempo que le decía que aquello de sucedía por rechazarla, y que ojalá a Sancho se le olvidaran los azotes para que así, Dulcinea no dejara de estar encantada, al menos estando Altisadora viva aún. Don Quijote no respondió nada, sólo suspiró y se tendió en la cama, pues fue consciente de que ella había ido a socorrerle de buena gana. Los duques le dejaron solo para reposar, ya que no esperaban tal resultado de la broma, la cual le costó cinco días de estar encerrado. Capítulo XLVII. Donde se prosigue cómo se portaba Sancho Panza en su gobierno.

Arámbula, Félix 23 En la ínsula de Sancho era la hora de comer y sus sirvientes le llevaron a un gran palacio donde le iban sirviendo grandes platos de comida. Con el pequeño inconveniente de que cada vez que tenía un plato de comida delante un medico que estaba junto a él mandaba que se lo quitaran con lo cual es fácilmente imaginable el hambre que estaba pasando el pobre Sancho. Cuando Sancho estaba a punto de comer algo decente llegó una carta del Duque diciendo que existía una conspiración contra él y sería recomendable que no comiera nada de lo que le ofrecían. Entonces Sancho sé tuvo que contentar con un racimo de uvas y un poco de pan. Mientras Sancho comía la poca comida que le permitían comer apareció un labrador que le comenzó a contar su vida. Sancho después de escucharle le pregunto qué era lo que quería. Entonces el labrador le pidió a Sancho que le diese 300 o 600 ducados para poder celebrar la boda de su hijo y una carta para que su futuro consuegro accediese a la boda con su hijo. Sancho se enfado tanto al oír esto, pues le dijo que apenas comenzaba con su gobierno, que de dónde quería que tuviese 600 ducandos, así que el maestresala le hizo señas al labrador de que se saliera de ahí, el cual lo hizo cabizbajo y temeroso de que su gobernador no ejecutase su cólera. Capítulo XLVIII. De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la duela de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna. En una de las noches en que Don Quijote dormía apaciblemente escucho como alguien entraba silenciosamente en su habitación. Pensando que era Altisidora que quería perturbar su honestidad se puso de pie encima de la cama. Al entrar la dueña Rodríguez vio a Don Quijote de esa manera y ambos se asustaron enormemente. Después de ese susto la dueña comenzó a decirle a Don Quijote que le necesitaba por temas caballerescos.

Arámbula, Félix 24 La señora comenzó a contarle a Don Quijote su historia, en la cual decía que ella tenía una hija que había sido seducida por el hijo de un siervo del Duque, el cual le había pedido matrimonio a la pobre niña. También le dijo a Don Quijote que ya le había pedido con anterioridad al Duque que la ayudara pero este no le hacía caso a la dueña por que este labrador solía prestarse dinero y arreglarle algunos chanchullos. En un momento de su conversación la dueña comenzó a meterse con Altisidora y con la Duquesa. Después de haber dicho esto la dueña, se escuchó un golpe y del susto, ésta dejó caer la vela, dejando la habitación a oscuras, luego sintió la dueña que alguien la tomaba del cuello sin dejarle salir ni un sonido y sintiendo que le alzaban las enaguas sintió que le comenzaban a azotar. Don Quijote se escondía en su lecho, pero luego de dejar a la dueña toda maltratada, los atacantes se fueron hacia él y comenzaron a pellizcarlo tan fuerte que el intentaba defenderse, y todo ello ocurría en un silencio absoluto, casi por media hora. Después de esta peculiar batalla ambos acosadores se marcharon de la habitación, la dueña salió de la habitación de Don Quijote llorando y sin decirle nada a Don Quijote, y éste se quedó sin saber que extraños encantadores le habían hecho eso. -------Capítulo XLIX. De lo que sucedió a Sancho Panza rondando su ínsula. De vuelta en la ínsula de Sancho este se empeño en hacer una ronda de noche para ver la clase de gente que se paseaba por su ínsula de noche y limpiarla a ser posible de mala gente. En esta ronda vio, primero, a un muchacho que le dijo que nadie conseguiría hacer que él durmiera una sola noche en la cárcel, al preguntarle Sancho si era por que dudaba de su autoridad a lo que el muchacho le dijo que no era cuestión de autoridad sino que él se pasaría toda la noche sin dormir.

Arámbula, Félix 25 Después de esto vio Sancho a una muchacha vestida de niño a la cual le preguntó por qué iba vestida de esa manera. La muchacha le contó a Sancho que se había disfrazado de niño por que su padre no la dejaba salir desde que había muerto su madre. Entonces entre su hermano y ella habían decidido cambiarse las ropas para que así pudiera salir sin que su padre se diera cuenta. Después de haber oído esto Sancho decidió llevar a la muchacha a casa. Después de esta noche Sancho seguía demostrando a todos los habitantes de la ínsula su gran sensatez y juicio. Capítulo L. Donde se declara quien fueron los encantadores y verdugos que azotaron a la dueña y pellizcaron y arañaron a don Quijote con el suceso que tuvo el paje que llevó la carta a Teresa Sancha, mujer de Sancho Panza. Volviendo a la casa de los Duques se nos cuenta que los "encantadores" que habían dado una paliza a Don Quijote y a la dueña Rodríguez eran en realidad la Duquesa y Altisidora que habían estado escuchando todo lo que la dueña decía de ellas y en señal de venganza decidieron apalear a Don Quijote y a la dueña. Prosiguiendo con las bromas de los Duques estos decidieron mandarle a Teresa Panza una carta en donde le contaban las hazañas de Sancho y le mandaban unos cuantos regalos. Cuando Teresa Panza leyó la carta se maravillo de todo lo que su marido estaba consiguiendo y salió rápidamente a contárselo a todo el mundo. Cuando el Cura y Sansón se enteraron de que Sancho estaba de gobernador de una ínsula se quedaron asombrados y maravillados de lo que le estaba sucediendo a Sancho. Teresa Panza decidió mandarle mediante el paje una carta para Sancho, y, a pesar de que Sansón se ofreció en escribirla, Teresa lo tomó por burlón, así que, pagándole con comida, le dijo a un monacillo que le escribiera las cartas, pues hubo otra para la Duquesa.

Arámbula, Félix 26 Capítulo. LI. Del progreso del gobierno de Sancho Panza, con otros sucesos tales como buenos. Volviendo a la ínsula de Sancho este regresó a sus obligaciones como juez. Se le presentó un caso en el cual se contaba lo siguiente. Esto era un terreno dividido por un río; el río era atravesado por un puente, al final del puente había una orca y una casa en la cual se juzgaba a todo aquel que pasara de forma que aquel que mintiera al preguntarle a donde iba seria ahorcado. Por lo general todos decían la verdad pero un día se les apareció un hombre que dijo que únicamente venia a morir en la horca. Pero los jueces con supieron que hacer ya que si le ahorcaban el hombre habría dicho la verdad y no habría merecido morir, pero si le dejaban ir el hombre había dicho mentira y merecería ser colgado en la horca. Sancho después de pensar detenidamente recordó algo que le había dicho Don Quijote, lo cual decía que cuando la ley estuviese en duda debería decantarse del lado de la pobreza y humildad. Con lo cual Sancho les dijo que dejaran ir al hombre. A los pocos días Sancho recibió una carta de Don Quijote en la cual Don Quijote le daba nuevos consejos para gobernar la ínsula. Sancho al poco tiempo le contesto comentándole el problema que tenia con el doctor y la comida. Capítulo LII. Donde se cuenta la aventura d la segunda dueña Dolorida, o Angustiada, llamada por otro nombre doña Rodríguez. En la casa de los Duques Don Quijote le comunicó al Duque que iba a ir a buscar al labrador que había burlado a la hija de la dueña y que le iba a matar a menos que cumpliese su palabra. Y esto, con el permiso tanto de la dueña como de la hija. El Duque le dijo a Don Quijote que él le daría el recado al labrador y le ordenaría ir al castillo para que se celebrara allí el desafío.

Arámbula, Félix 27 A los pocos días llegaron de vuelta las cartas de Teresa Panza a la Duquesa y a su marido. En la de la duquesa le contaba la alegría que en ella había causado que Sancho fuese gobernador, también le decía las ganas que tenia de visitar la ínsula de Sancho y le pedía que la siguiera escribiendo contándole como transcurría el gobierno de Sancho. En la carta a Sancho, que abrió Don Quijote, contaba lo mismo y alguna intimidad mas, también contaba lo bien que estaba pasando el tiempo Sanchica. Capítulo LIII. Del fatigado fin y remate que tuvo el gobierno de Sancho Panza. En la ínsula de Sancho era de noche cuando le despertaron diciéndole que se armara porque estaban invadiendo la ínsula. Sancho alarmado se dejó armar con dos grandes escudos, uno por delante y otro por detrás, de entre los cuales sacaba la cabeza, las piernas y los brazos. También le dieron una lana para que se defendiese y saliera a la batalla. Una vez en la batalla Sancho cayó al suelo al poco de salir y quedó tendido en el suelo sin poder moverse. Los que estaban fingiendo la batalla apagaron las antorchas para que Sancho no les reconociera y comenzaron a pasar por encima de Sancho una y otra vez. Después de esto los burladores levantaron a Sancho y comenzaron a felicitar por su gran batalla. Sancho al oír esto se desmayo del cansancio y del susto y se quedó dormido. Al día siguiente Sancho preparó al rucio y decidió marcharse, todos los que allí estaban decidieron convencerle para que se quedara pero Sancho dijo que él no había nacido para ser gobernador y que se iba del gobierno tan pobre como había llegado a él. Capítulo LIV. Que trata de cosas tocantes en la historia, y no a otra alguna. Los Duques eran conscientes que el labrador se había marchado de sus tierras para no tener que ser pariente de la dueña Rodríguez. Entonces para que se pudiera celebrar el desafío mandaron a un criado que suplantara al labrador y le dieron instrucciones concretas.

Arámbula, Félix 28 Mientras tanto Don Quijote se encontraba excesivamente contento ya que por fin podría demostrar a los Duques hasta donde llegaba su valor. Entre tanto Sancho volvía a la casa de los Duques para incorporarse con Don Quijote a sus aventuras. En su camino encontró a unos peregrinos entre los cuales estaba un amigo suyo que vivía con anterioridad en el pueblo de donde era Sancho –Ricote–. El amigo de Sancho y él estuvieron un rato hablando de la expulsión que había hecho que el amigo de Sancho, el cual era morisco, se tuviera que ir de España. Este amigo de Sancho le contó que estaba de vuelta en España porque había regresado a buscar un tesoro que había dejado escondido. Le dijo a Sancho que si le quería ayudar pero este se negó, diciendo que no es codicioso, que si lo fuera no habría dejado el oficio que acababa de abandonar, Ricote le cuestiona que dónde quedaba la pinsula a lo que Sancho le responde que a unas leguas, y el amigo le dice que debe estar mal, pues las ínsulas están en el agua, no en el mar. Sancho le cuenta su experiencia y ‘ganancia’ de ello, a lo que Ricote le toma por loco. Luego le cuestiona por su familia, a lo que Sancho le cuenta de su hija que dice es hermosa, pero que no se ha visto, y al parecer, don Pedro Gregorio, uno de los ricos de ahí, la quería bien, pero tampoco se había visto, así que la sospecha de que se fue por ella es grande. Después de esto se despiden y separan, para, así, cada uno proseguir con su camino. Capítulo LV. De cosas sucedidas a Sancho en el camino, y otras que no hay más que ver. Mientras Sancho volvía a casa de los Duques se le hizo de noche e intentando buscar un lugar para descansar se cayó en un hoyo muy profundo del que no podía salir sin ayuda. Se pasó la noche lamentándose y a la mañana siguiente vio que en una pared del agujero había un camino por el cual se metió. Al fondo del camino pudo ver que había claridad y que había una salida, pero era también muy alta.

Arámbula, Félix 29 Cuando Sancho se puso a dar voces para ver si alguien le oía. Al poco tiempo se dio cuenta de que arriba del agujero se encontraba Don Quijote al que, para convencerle, le tubo que contar todo lo que le había sucedido en la ínsula y él porqué de que estuviera ahora en el fondo de un agujero. Al cabo de un rato volvió Don Quijote con muchas personas con cuerda para sacar a Sancho y al asno del agujero. Después de salir del agujero, Sancho les contó todo lo sucedido a los Duques y estos prometieron darle en un futuro el gobierno de una ínsula menos conflictiva y más tranquila. Capítulo LVI. De la descomunal y nunca vista batalla que pasó entre don Quijote de la Mancha y el lacayo Tosilos en la defensa de la hija de la dueña doña Rodríguez. Al cabo de unos cuantos días se realizó el combate entre Don Quijote y el lacayo Tosilos, el que suplantaba al labrador que pedían por esposo de la hija de doña Rodríguez. Tosilos debía derrotar a Don Quijote sin hacerle daño, para así liberarse del casamiento que debía cumplir si perdiera, según lo que el duque le había hablado del cómo actuase, pero éste al ver a la hija de la dueña se quedó enamorado de ella y decidió darse por vencido. Cuando éste se quitó la máscara frente a la dueña y la hija, en donde le dice que se casará con ella, todos se dieron cuenta que no era el labrador, don Quijote aclaró la situación diciendo que en realidad era el labrador que había sido encantado, y luego del ‘susto’ inicial, la hija de la dueña dice que se quería casar con él, sea quien fuere, pues prefería a un lacayo que la amase y no a un caballero que la burlase. El Duque viendo que su plan no funcionaba decidió encerrar en un calabozo a Tosilos para ver si se desencantaba. Pero, a pesar de ello, la dueña, la hija y el lacayo, estaban felices, pues de cualquier cosa que pasar, terminaría en boda.

Arámbula, Félix 30 Capítulo LVII. Que trata de cómo don Quijote se despidió del duque y de la duquesa con la discreta y desenvuelta Altisidora, doncella de la duquesa. Finalmente como despedida a Don Quijote Altisidora le dedicó a Don Quijote un romance en el cual -burlándose de él-, le decía lo enamorada que estaba de él y como se iba sin haberle dado a ella ni una sola pizca de cariño, amor o afecto. Altisidora dice que le ha dado unas ligas y unos tocadores, a lo que le pregunta don Quijote a Sancho si es cierto, y éste le dice que sólo los tocadores, que ligas no lleva, pero el Duque, para alargar la burla, le dice que debe regresarle todo aquello, sino, que en batalla se verían, así que don Quijote le dice que los tocados se los dará, porque no es ni será nunca un ladrón, pero que las ligas no las tiene, y que no pediría perdón, en algo que él no tiene culpa. Finalmente Don Quijote y Sancho se despidieron de los Duques y Altisidora le dice que ella trae colocadas las ligas. Luego una inclinación de cabeza, don Quijote y Sancho salen con rumbo a Zaragoza. Capítulo LVIII. Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas, que no se daban vagar unas a otras. De camino a Zaragoza Don Quijote y Sancho volvieron a sus antiguas conversaciones y se contaron mutuamente lo que habían hecho los días que estuvieron separados. Al poco tiempo Don Quijote y Sancho encontraron su primera aventura, después del parón. Encontraron a unos labradores que estaban descansando en el campo. Junto a ellos había algo tapado con sabanas. Don Quijote al verlo se interesó por lo que era y los labradores gustosamente le contaron a Don Quijote que eran imágenes de santos que llevaban a una iglesia que estaban haciendo. Don Quijote al enterarse de que todas esas imágenes eran de santos caballeros comenzó a contar la historia de cada uno de ellos.

Arámbula, Félix 31 Después de esto Sancho y Don Quijote prosiguieron con su camino, Don Quijote había considerado esta pequeña aventura como una buena señal, mientras que Sancho la había considerado como la aventura más simple que hasta el momento habían tenido. Después de estos pequeños comentarios Don Quijote y Sancho comenzaron a hablar del amor y de Altisidora, Sancho dijo que no entendía como Altisidora se podía haber enamorado de Don Quijote ya que él o veía en Don Quijote suficientes argumentos como para enamorar a una dama. Don Quijote al oír esto dijo que en ocasiones el único motivo para enamorar es no espantar y que él no espantaba a nadie, y que además tenía muy buenas virtudes morales. Siguiendo el camino hacia Zaragoza Don Quijote y Sancho se encontraron con una vacada la cual les arrollo y les tiro de sus monturas. Don Quijote y Sancho habían sido avisados con anterioridad por las personas que conducían la vacada pero estos no habían hecho caso de sus advertencias, y así, más con vergüenza que gusto, siguen su camino. Capítulo LIX. Donde se cuenta del extraordinario suceso, que se puede tener por ventura, que le sucedió a don Quijote. Prosiguiendo el camino Don Quijote y Sancho se pararon a comer un poco pero Don Quijote comenzó a decir que tenía pensado dejarse morir de hambre ya que estaba totalmente sumido en sus pensamientos. También le pidió a Sancho que se diese algunos azotes para poder así desencantar a Dulcinea, pero Sancho dijo que no se los pensaba dar ya que azotarse uno mismo era algo excesivamente doloroso. Al llegar a una venta próxima descubrieron que unos caballeros estaban hablando de una segunda parte del Quijote que se había publicado. Cuando Don Quijote leyó algo del libro se quedó asombrado de lo malo que era y de todas las mentiras que en él se decían. Además decidieron no ir a Zaragoza ya que, según habían dicho esos caballeros, el libro había estado en las justas de la ciudad. Don Quijote también dejó

Arámbula, Félix 32 recado a los caballeros de que dijeran y publicaran la falsedad de ese libro, y dicho esto se marcharon hacia Barcelona. Al oír todo lo que Don Quijote había dicho, estos caballeros se quedaron totalmente admirados y se dieron cuenta de que en verdad eran Don Quijote y Sancho. Capítulo LX. De lo que sucedió a don Quijote yendo a Barcelona. Al cabo de unos cuantos días cuando Don Quijote y Sancho descansaban en un bosque, Don Quijote cogió las correas de Rocinante y con intención de azotar a Sancho, para contribuir así con el desencantamiento de Dulcinea, se abalanzó sobre él. Sancho al ver la reacción de Don Quijote le inmovilizó hasta que este juró que Sancho se podría azotar cuándo y cómo quisiera. Sancho se alejo, por precaución, de Don Quijote y encontró a unos bandoleros ahorcados de unos árboles. Esto demostró que estaban cerca de Barcelona ya que allí castigaban con esa pena a los bandoleros capturados. Por la mañana Don Quijote y Sancho fueron rodeados de improvistos por unos bandoleros, cuyo jefe sé hacía llamar Roque Guinart. Hechas las presentaciones el bandolero se alegro de conocer a Don Quijote ya que había oído hablar mucho de él y tenía ganas de conocerle. Al cabo de un rato se les acerco una muchacha –Claudia Jerónima- que era hija de un amigo de Roque la cual le pidió que la pasase a Francia y que en su ausencia defendiese a su padre. Tras ser preguntada por el motivo de esta huida la muchacha contó la siguiente historia de celos. Vicente, hijo del principal enemigo de su padre y de Roque, le había dado palabra de matrimonio a ella, pero esta tras oír que él ya se había casado le mató. Después de su muerte se entero de que en realidad no estaba casado con lo que su muerte había sido muy tonta y consecuencia de los celos de ella. Después de esto los bandoleros trajeron ante Roque a dos caballeros a caballo, dos peregrinos a pie, y un coche de mujeres con hasta 6 criados, con otros dos mozos de mulas. Les

Arámbula, Félix 33 dice, en un inicio, que les quitará todo el capital que con ellos llevan, pero al verlos tan tristes, sólo les pide prestado a los capitanes sesenta reales y a la señora ochenta, para así mantener contentos a los suyos. Uno de sus hombres tras ver esto dijo que Roque debería ser más fraile que bandolero. Roque al oír esto mato a su hombre de un espadazo en la cabeza, y escribió una carta a su amigo de Barcelona, contándole todo lo que a don Quijote refería, enviándolas con uno de sus escuderos. Capítulo LXI. De lo que le sucedió a don Quijote en la entrada de Barcelona, con otras cosas que tienen más de lo verdadero que de lo discreto. Al cabo de tres días y tres noches, en donde vivieron de primera mano las formas en que lo hacía Roque, éste, Don Quijote y Sancho, junto con seis escuderos, parten a Barcelona y llegan a su Olaya en la víspera de San Juan en donde se separan don Quijote y Sancho de Roque. Al cabo de un rato se le acercaron unos caballeros, con los cuales venía en que había sido avisado por Roque, y le invitaron a Don Quijote a su casa. Este hombre se llamaba Antonio Moreno y se describió como amigo de Roque Guinart e invitaba a Don Quijote a pasar unos días en su casa de la ciudad. Capítulo LXII. Que trata de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse. En casa de Don Antonio Don Quijote y Sancho pasaron unos días. El primer día después de comer Don Antonio les enseño un busto que según él respondía a todo lo que se le preguntase pero que aquel día no podía hablar ya que los viernes no solía hablar. Después de esto Don Quijote, Sancho y Don Antonio salieron a dar una vuelta y sin que Don Quijote se diese cuenta le pusieron en su espalda un cartel que ponía: "este es Don Quijote de la Mancha". Don Quijote al ver que todo el mundo le conocía se puso muy contento ya que se demostraba así que era un

Arámbula, Félix 34 hombre famoso por sus aventuras. Por la noche en una fiesta a la que asistieron dos muchachas sacaron a bailar a Don Quijote y este tras un rato bailando acabó diciendo que le dejaran en paz esas muchachas que para él la única mujer era Dulcinea del Toboso. Sancho al ver a Don Quijote le acostó para que descansara después de tan agitado baile. Al día siguiente día Don Quijote y sus amigos fueron a la sala del busto a hacerle preguntas. Lo que ellos no sabían era que el busto hablaba porque conectado a él había un tubo por el que llegaba la voz del sobrino de Antonio que sabiendo quien había junto al busto respondía por conjeturas. Las preguntas que le hacían eran fáciles de responder, aunque algunas, respuestas eran retóricas, por ejemplo, ya que cuando Sancho le preguntó si volvería a gobernar el busto dijo que gobernaría en su casa y que dejaría de ser escudero cuando abandonase a su amo. A los pocos días Don Antonio tuvo que dejar la broma ya que si no la inquisición le castigaría. Luego, Don Quijote visitó una imprenta, habló con el autor acerca de unas traducciones, y luego vio como en ella, en la imprenta, estaban corrigiendo el libro Segunda parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la mancha, compuesta por un tal ‘Vecino de Tordesillas’. Dijo que era una farsa, y salió indignado de la imprenta, pues daba por hecho su eliminación. Luego le dice a don Antonio que le lleve a las galeras. Capítulo LXIII. De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca. Al día siguiente Don Quijote y Sancho fueron a visitar las galeras donde pudieron ver cómo eran tratados los galeotes que allí se encontraban. Don Quijote y Sancho pudieron asistir a una persecución en donde fue capturado un bergantín de corsarios de Argel. Cuando ya habían

Arámbula, Félix 35 apresado este barco decidieron colgar al capitán pero al ver que era una mujer decidieron darle la oportunidad de que se explicara. Doña Ana era la hija del morisco Ricote, que iba en busca del tesoro de su padre. Ana se había visto obligada a dar noticia de su tesoro al rey de Berberia el cual tenía apresado a su prometido Don Gaspar Gregorio, el cual para ocultarse se había disfrazado de mujer. Doña Ana se había visto obligada a ir en esa nave con los moriscos que había matado a los dos españoles, por lo que ella no tenía ninguna culpa. El virrey que estaba allí presente decidió perdonar la vida a Doña Ana y mando ir a buscar a su prometido a Berberia, toda le benevolencia provocada por la belleza de Ana Félix. Capítulo LXIV. Que trata de la aventura que más pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le habían sucedido. Un día mientras Don Quijote paseaba, armado, por la playa se encontró a un hombre que se hacía llamar ‘el Caballero de la Blanca Luna’. Éste le dijo que había ido a buscar a Don Quijote para hacerle confesar que su dama era más bella que la de Don Quijote. Don Quijote, al no admitir esto, decidió batirse en duelo con él. El trato era que si Don Quijote perdía debería de admitir que su dama no era la más hermosa y debería de permanecer un año de vida sosegada en su pueblo sin utilizar las armas. Si Don Quijote vencía seria él sería quien decidiera acerca de la vida del otro caballero y se quedaría con sus armas, fama y caballo. Una vez en la batalla Don Quijote salió derrotado y humillado frente al Caballero de la Blanca Luna. Don Quijote se vio obligado a cumplir su palabra y dijo que se retiraría un año de la caballería pero reafirmo que su dama era la más bella del mundo. Después de la batalla el Caballero de la Blanca Luna se marchó y a Don Quijote le llevaron a la ciudad en una silla de mano.

Arámbula, Félix 36 Capítulo LXV. Donde se da noticia de quién era el de la Blanca Luna, con la libertas de don Gregorio, y de otros sucesos. Don Antonio que había perseguido al Caballero de la Blanca Luna hasta un mesón descubrió que en realidad era el Bachiller, Sansón Carrasco, que quería que Don Quijote volviese a casa a curarse de su locura. Don Antonio al oír esto le dijo que era tonto ya que quería curar de la locura al loco más gracioso que hay en el mundo, pero que no le diría nada de eso a Don Quijote para que, así, cumpliera con su palabra. Don Antonio da la noticia de que Gregorio ha sido encontrado y está a punto de llegar. Gregorio, ya vestido de hombre, había regresado al saber de Ana Félix, y habló hacia todos con honestidad y amor a su dama. Don Antonio, junto a Ricote, deciden que Gregoria se vaya con don Antonio, y que Ana Félix se quedaría con la mujer de éste, en su casa, mientras arreglan su situación. A los dos días del vencimiento Don Quijote y Sancho volvían a su pueblo ya que debía de cumplir su palabra. Don Quijote iba a caballo y Sancho andando ya que el asno llevaba las armas de Don Quijote. Capítulo LXVI. Que trata de lo que verá el que lo leyere o lo oirá el que lo escuchare leer. Al pasar por el lugar donde Don Quijote fue vencido recuerda el momento de su vencimiento y se entristece. Sancho al oír a Don Quijote le intenta consolar diciéndole que él estaba contento a pesar de que ya no era gobernador de ningún sitio. De camino Sancho se quejo durante unos cuantos días de tener que ir caminando porque las armas las tenía que llevar su asno, Sancho sugirió que deberían de colgar las armas en un árbol para poder así aligerar peso. Don Quijote le regaña efusivamente ya que según él las armas no le habían hecho ningún mal servicio.

Arámbula, Félix 37 Al cabo de unos días encontraron a dos vecinos que se habían retado en una carrera solo que uno era excesivamente más gordo que el otro. El gordo le exigía al delgado que se pusiera un sobre peso en el cuerpo para que así la carrera estuviese igualada. Sancho al oír esto dijo que entonces porque no se quitaba el gordo un equivalente en kilos para que la carrera estuviese igualada. De camino a casa Don Quijote y Sancho se encontraron a Tosilos el cual les contó todo lo que había sucedido en la casa de los Duques en ausencia de Don Quijote, que no se casó, que a la hija de la dueña la hicieron monja, y la dueña se había regresado a Castilla, luego les ofreció comida. Solo Sancho se detuvo un rato a comer algo pero pronto se incorporo para ir con su amo. Capítulo LXVII. De la resolución que tomó don Quijote de hacerse pastor y seguir la vida del campo en tanto que se pasaba el año de su promesa, con otros sucesos en verdad gustosos y buenos. Hablando de amores Sancho explica que no entiende en absoluto que es lo que tiene el que ver con el desencantamiento de Dulcinea pero que se dará los azotes cuando le apetezca. Al pasar por un prado y ver a unos pastores, a Don Quijote se le ocurre la idea de convertirse en pastor durante el año que tendrá que estar parado. Al decir esto, Sancho, y el propio Don Quijote, comienzan a fantasear acerca de cómo iban a vivir siendo pastores y se comienzan a inventar nombres para todos sus amigos. Y así lo hacen, Sancho y Don Quijote comienzan a ponerle a todos sus amigos y parientes unos nombres pastorescos muy extraños y burlescos. Capítulo LXVIII. De la cerdosa aventura que le aconteció a don Quijote.

Arámbula, Félix 38 En mitad del sueño de Don Quijote y Sancho, Don Quijote se despierta y le dice a Sancho que sería conveniente que se diera unos azotes a cuenta del desencantamiento de Dulcinea. Sancho se niega una vez más y le dice a su amo que duerma y le deje dormir. Poco después de esto escucharon un gran estruendo Don Quijote y Sancho y al poco rato le pasaron por encima de ambos personajes un centenar de puercos. Sancho quiso matar a un par de ellos como venganza, pero Don Quijote dijo que se lo tenía bien merecido por haber fracasado como caballero. Al día siguiente se les aparecieron unos caballeros armados que les obligaron a acompañarles hasta la casa de los Duques. Capítulo LXIX. Del más raro y más nuevo suceso que en todo el discurso de esta grande historia avino a don Quijote. Cuando llegaron a la casa de los Duques vieron a Altisidora tumbada en un túmulo. Al parecer Altisidora había sido encantada y para desencantarla Sancho debería de darse veinticuatro mamonas, doce pellizcos y seis alfilerazos. En ese momento entraron unas señoras que comenzaron a pellizcar y a pegar a Sancho, pero los alfilerazos no se los dejó dar. En ese momento comentan Don Quijote y Sancho la virtud que este tiene para desencantar doncellas ya que siempre le toca a él pasar por esas cosas. Don Quijote aprovecha para pedirle a Sancho que se dé un par de latigazos para desencantar a Dulcinea, solo que Sancho se niega a hacerlo. Capítulo LXX. Que sigue al de sesenta y nueve y trata de cosas no excusadas para la claridad de esta historia. Don Quijote y Sancho se acostaron pero tardaron en dormirse porque estuvieron largo tiempo hablando sobre los encantadores. Se nos cuenta que los Duques sabían que Don Quijote

Arámbula, Félix 39 iba a pasar por allí porque se lo había dicho el Bachiller Sansón Carrasco a su vuelta de Barcelona, y habían decidido gastarle a Don Quijote la ultima broma. Entró por la noche Altisidora en la habitación de Don Quijote y, tras decirle éste que su amor era solo para Dulcinea, Altisidora se sulfura y le cuestiona si en verdad creí que ella se había muerto por él, y con el coraje encima, comenzó a decir que todo lo que había sucedido esa noche había sido fingido y que ella nunca había estado enamorada de él. Cuando se incorporaron a la discusión los Duques, Altisidora es regañada por don Quijote, y así mismo, por Sancho, que le dicen varias cosas, y el duque promete hacerle pagar a Altisidora. Luego, don Quijote y Sancho, se marchan esa misma tarde. Capítulo LXXI. De lo que a don Quijote le sucedió con su escudero Sancho yendo a su aldea. Cuando Don Quijote y Sancho se pararon en un bosque cercano Don Quijote le sugirió a Sancho que le iba a para un cuarto de real por cada azote y Sancho accedió. Al cabo de un rato azotándose Sancho le dijo a Don Quijote que subiera el precio a medio real y Don Quijote accedió. Al cabo de unos azotes Sancho comenzó a azotar a los arboles y de vez en cuando se quejaba para que Don Quijote no sospechara nada. Luego, don Quijote le pidió a Sancho que parara que no quería que éste muriera. Capítulo LXXII. De cómo don Quijote y Sancho llegaron a su aldea. Al cabo de unos días entraron en un mesón en donde encontraron a un personaje del Quijote de Avellaneda, Don Álvaro de Tarfe el cual acabó reconociendo que aquellos que tenía delante eran los verdaderos Don Quijote y Sancho y no los que describía el autor de su libro, Avellaneda. Don Quijote le pidió a Don Álvaro que hiciese una declaración en la cual decía y

Arámbula, Félix 40 afirmaba que el Quijote de Avellaneda era totalmente falso y que todo lo que en él se decía era mentira. A la noche siguiente Don Quijote y Sancho divisaron la aldea donde vivían y desde lo alto de la colina Sancho se arrodillo y dijo que allí llegaban los habitualmente habitantes de la aldea Don Quijote y Sancho los cuales no muy bien parados pero allí se encontraban sanos y salvos. Capítulo LXXIII. De los agüeros que tuvo don Quijote al entrar de su aldea, con otros sucesos que adornan y acreditan esta grande historia. De camino al pueblo Don Quijote y Sancho encontraron al Cura y a Sansón Carrasco los cuales se alegraron mucho de que Don Quijote y Sancho se encontraron de vuelta en el pueblo. Una vez en el pueblo Don Quijote se fue a su casa con el Ama y su sobrina y Sancho se fue a su casa con mucho dinero para dar a su mujer. Don Quijote les contó a sus amigos que tenía intención de hacerse pastor durante ese año y les pidió a sus amigos que le acompañaran en su pastoreo. Los amigos de Don Quijote asintieron para que Don Quijote no se marchara de casa otra vez y volviera a las andadas. La sobrina, quien junto a la ama, había escuchado la plática, entro al cuarto de don Quijote y le reclamó que ella ya le creía que se quedaría ahí, porque ya no estaba para andar con aventuras. Luego el ama le dice que esas actividades no son para él, que son para hombres robustos, curtidos y criados en esas labores. Don Quijote las manda callar y les dice que él sabrá cumplir, luego les pide que lo lleven al lecho porque no se siente bien. Capítulo LXXIV. De cómo don Quijote cayó malo t del testamento que hizo y su muerte. Cuando llegó el médico a la casa de Don Quijote y le vio dijo que sería mejor que se fuese confesando ya que no le quedaba demasiado tiempo de vida. Don Quijote al oír eso hizo

Arámbula, Félix 41 llamar a sus amigos y les comenzó a decir que era consciente de todos los peligros en los que se había metido pero que ya había vuelto en sí y que ya era otra vez Alonso Quijano el Bueno. Sus amigos le intentaban animar diciéndole que pronto iban a ser todos pastores y que Dulcinea ya estaba desencantada, pero Alonso Quijano les decía que no se burlaran de él, que ya era cuerdo. Antes de morir le dijo a su sobrina , Antonia Quijana, dentro de su último deseo que, por favor, si quería casarse, se informara primero del hombre, y que preferentemente, fuese con un hombre que no conociera las novelas de Caballerías ya que estas le acabarían llevando a la locura. Tras hacer testamento y dejar una clara muestra de que ya había vuelto a la cordura comenzó a pedirles a sus amigos y escuchas, que si llegasen a ver al autor de aquel libro falso, le pidieran perdón de su parte, pues él tuvo la culpa al comportarse de tal forma que le dio pie a inventar tantas barbaridades posibles. (El libro de Avellaneda). Y tras decir esto Alonso Quijano falleció. El cura le pidió al escribano que le colocase como ‘Alonso Quijano el Bueno’ llamado comúnmente ‘don Quijote de la Mancha’, había pasado de la vida a la muerte de forma natural, para que quedara escrito y no pudiese ningún otro escribir de nuevo acerca de él. Luego del llanto de Sancho, la ama y la sobrina, comienzan a colocar varios epitafios.

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