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LA VÍA DE LA REVOLUCIÓN MUNDIAL EN EL SIGLO XXI
En ocasión del ochenta aniversario de la revolución de octubre
Ludo Martens
Partido del Trabajo de Bélgica
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Hace ochenta años, el 25 de octubre de 1917, Lenin y el Partido bolchevique
desencadenaron la insurrección popular en Petrogrado.
Es así que se da inicio a la Revolución socialista soviética que transformó al mundo
entero y que abrió un nuevo capítulo en la historia de la humanidad.
El potente soplo de la Revolución de Octubre inspiró un desarrollo ascendente del
movimiento revolucionario proletario hasta la muerte de Stalin en 1953.
Desde entonces, el revisionismo, iniciado por Kruschov, traicionó la Revolución de
Octubre y renegó todos sus principios esenciales. Treinta y cinco años de revisionismo
condujeron al restablecimiento del capitalismo en su forma más salvaje en la Unión
Soviética y en los países del este de Europa y al decline momentáneo de la revolución
proletaria mundial.
El siglo veinte habrá sido el siglo del ensayo general de la revolución socialista
mundial.
A puertas del año 2000 la experiencia tanto positiva como negativa permite a todas las
fuerzas anticapitalistas tener una comprensión más profunda de la justeza histórica de
los principios de la Revolución de Octubre.
En efecto, en el curso de la primera mitad del siglo XX, la fidelidad a los principios
marxistas-leninistas aportó victorias a las fuerzas revolucionarias en el mundo entero;
en el curso de la segunda mitad de este siglo, su liquidación progresiva por el
revisionismo provocó derrotas azotadoras a nivel mundial.
Los comunistas tienen la convicción que el siglo veintiuno será el siglo del triunfo de
los principios de la Revolución de Octubre y del marxismo-leninismo en los cinco
continentes.
Los dos grandes problemas que nuestro mundo ha conocido desde los albores del siglo -
el problema de la liberación del trabajo por la revolución socialista y aquel de la
revolución nacional por la revolución anti-imperialista y democrática como fase
preparatoria a la revolución socialista - se interpondrán también en el siglo próximo.
Pero ellos se interpondrán con una intensidad mucho más fuerte y con un espectro
incomparable, porque los trabajadores en los puntos más recónditos de la tierra estarán
integrados en un solo torrente revolucionario. A comienzos del siglo veintiuno, la clase
obrera poseerá una experiencia infinitamente más rica que con la cual el proletariado,
aun embrionario a nivel mundial, disponía en 1900.
Hoy, en 1997, conmemorar la Revolución de Octubre significa defender la doctrina
integral del leninismo en lucha contra el revisionismo impuesto por Krutchov.
Krutchov fue el representante de una línea pequeño burguesa existente en el seno del
Partido Bolchevique desde la Revolución de Octubre. Esta línea expresaba los intereses
de la burguesía, de la pequeña burguesía y de los elementos burocratizados al seno del
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aparato soviético. Kamenev, Zinoviev, Trotsky, Bujarin y Rikov son los principales
representantes de esta línea en la historia del Partido Bolchevique. En tiempos de Lenin
y de Stalin esta línea pequeño burguesa fue sistemáticamente criticada y combatida y el
socialismo iba de victoria en victoria. A partir de la muerte de Stalin, la linea
menchevique logró tomar el poder con Krutchov.
Krutchov impuso al Partido Comunista de la Unión Soviética las ideas de Kautsky y de
los mencheviques que Lenin había combatido tan encarnecidamente.
El análisis que hizo Lenin del kauskismo reviste una actualidad impresionante, en tanto
se aplica palabra por palabra al revisionismo moderno. «Con ayuda de sofismos
patentes, (Kautsky) vacía al marxismo de su esencia, revolucionaria; se acepta todo del
marxismo excepto los medios de lucha revolucionarios, su propaganda y su preparación,
la educación de las masas precisamente en ese sentido... la clase obrera no puede
alcanzar sus objetivos de revolución mundial sin sostener una lucha implacable contra
ese renegamiento esa apatía, esa bajeza complaciente hacia el oportunismo, ese
increíble envilecimiento del marxismo en el plano teórico.» (1)
La negación de todos los principios fundamentales del leninismo, la rehabilitación de
las ideas de los mencheviques, se hizo sobre la base de la consigna falaz: «criticar las
desviaciones de Stalin y volver a Lenin».
Ahora bien, Stalin aplicó integralmente los principios del leninismo y por esta razón se
ganó el odio más feroz de todos los reaccionarios. La historia ha demostrado
incontestablemente que los ataques contra Stalin, desde Krutchov hasta Gorbachov,
apuntan hacia los principios esenciales, establecidos por Lenin. Es fácil demostrar que
Krutchov, al atacar a Stalin, efectuó un retroceso, no hacia Lenin si no a Kautsky.
Sin la obra de Stalin, la Revolución de Octubre habría sido un episodio glorioso, cierto,
pero local y de corta duración, sin gran impacto en la historia mundial. Es Stalin quién
materializa los principios elaborados por Lenin y quién transforma la Revolución de
Octubre en una fuerza material capaz de influenciar el destino del mundo.
Cuando Stalin comienza a dirigir el Partido Bolchevique a fines de 1922, el país estaba
en ruinas y nada garantizaba el logro de la experiencia. Si en el curso de los años veinte,
la línea de Trotsky, Zinoviev, Kamenev o Bujarin hubiesen triunfado a la cabeza del
Partido, hubieran conducido a la caída de la dictadura del proletariado. Los principios
de la Revolución de Octubre no hubieran podido materializarse en la Unión Soviética y
no hubieran conocido el espectro internacional y durable que Stalin les aseguro.
Treinta y cinco años de práctica política, de Krutchov a Brejnev y Gorbachov,
demostraron que estos revisionistas no lograron «corregir los errores de Stalin» o
«desarrollar de manera creadora el leninismo adaptándolo a las nuevas condiciones
internacionales», como ellos lo proclamaban demagógicamente.
En todos los documentos fundamentales del PCUS a partir del XX Congreso de 1956
encontramos un «leninismo» revisado y falsificado.
Sin la crítica sistemática de estas tesis revisionistas, es imposible restablecer la doctrina
integral del leninismo auténtico.
Es necesario reestudiar las obras importantes de Lenin, para estar en condiciones de
refutar los sofismas de Krutchov, Brejnev y Gorbachov.
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En efecto, podemos constatar que desde el supuesto «volver a Lenin» proclamado por
Krutchov, en muchos partidos comunistas las obras de Lenin son cada vez menos leídas,
asimiladas y aplicadas.
Entre los muchos partidos marxistas leninistas que se lanzaron contra el revisionismo,
constatamos por otro lado una evolución en el mismo sentido. Si la primera generación
de cuadros adquirió un conocimiento bastante sistemático del leninismo, la generación
siguiente hizo pocos esfuerzos por dominar el conjunto de la doctrina de Lenin y por
aplicarla en la lucha práctica de hoy. Esta debilidad se hace también sentir en el Partido
del Trabajo de Bélgica.
Es importante, hoy, sistematizar las tesis esenciales, tal cual Lenin las formuló, sobre el
Estado, la democracia, el parlamentarismo, el imperialismo, la revolución proletaria y la
dictadura del proletariado. Es lo que haremos en este informe. Nos parece la mejor
forma de demostrar la actualidad candente de los principios de la revolución de Octubre.
Al fin del reinado de Brejnev y durante el de Gorbachov, la mayor parte del aparato del
Partido Comunista había ya adoptado las posiciones políticas de la gran burguesía
internacional.
Un amplio sector del «capitalismo en la sombra» se había desarrollado con el apoyo de
fuerzas revisionistas, ese sector capitalista «ilegal» estrechó alianzas con la alta
burocracia que trataba cada vez más los medios de producción como su propiedad
privada. El revisionismo acababa su trabajo de destrucción de los fundamentos
económicos, políticos, ideológicos y morales del socialismo. La nueva gran burguesía
devino una clase para si, consciente de su papel dirigente en la sociedad y presta a
instaurar su dictadura abierta. En el vigésimo octavo Congreso, Gorbachov proclamó
públicamente la restauración integral del capitalismo en la Unión Soviética.
Luego del combate final por eliminar los últimos vestigios del régimen socialista vimos
obrar a nivel mundial un frente unido de todas las fuerzas anticomunistas.
La Revolución de Octubre marcó la primera mitad de nuestro siglo y vimos a todas las
fuerzas auténticamente revolucionarias y socialistas aliarse alrededor de su bandera. La
contra revolución de 1989-1990, que culminó la degeneración iniciada en 1956, fue, a
su vez, un evento que marcó la historia mundial.
En un momento en que se producen grandes eventos de carácter histórico e
internacional, es cuando las diferentes fuerzas políticas muestran su verdadera
naturaleza. En el curso de la contra revolución 1988-1990, el revisionismo, la social
democracia, el trotskismo, el anarquismo, el ecologismo han revelado su carácter
burgués y anticomunista. Todas estas corrientes ideológicas se aliaron en un frente
unido contra revolucionario para realizar y apoyar la restauración integral del
capitalismo salvaje en Europa del Este y en Unión Soviética. Todo esto, claro, en
nombre de la libertad, la democracia los derechos humanos y en nombre del «socialismo
de carácter humano» y del «socialismo democrático». Todas estas ideologías dependen
del «socialismo» pequeño burgués, burgués o reaccionario denunciado en su tiempo por
Marx y Lenin.
El restablecimiento del capitalismo integral en la Unión Soviética y en Europa del Este
en el curso de los años 1989-1990 fue seguido inmediatamente de una ola reaccionaria
desencadenándose en el mudo entero, por un crecimiento dramático de la agresividad y
la barbarie imperialista.
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Hoy la verdadera naturaleza del capitalismo y del imperialismo aparece al desnudo. Las
masas populares padecen la violencia bárbara del fascismo, del nacionalismo
reaccionario, del tribalismo, de los fundamentalismos religiosos, de las agresiones
imperialistas y del terrorismo de Estado. La cruda realidad muestra que las tesis sobre el
capitalismo y el imperialismo desarrolladas por Lenin no son solamente válidas sino
que parecen aún más pertinentes a la situación actual que ellas no lo fueron al principio
del siglo.
La violencia que padecen hoy los trabajadores y los pueblos oprimidos constituye una
demostración dramática que la sola vía para salir de la barbarie capitalista e imperialista
es el camino trazado por la gran Revolución de Octubre.

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PRIMER CAPÍTULO
EL ESTADO Y LA REVOLUCÍON

I. La naturaleza de clase del Estado burgués.

El Estado del Capital
Al elaborar su concepción del socialismo científico, Marx y Engels trataron dos asuntos
fundamentales: aquel de la propiedad de los medios de producción y aquel del carácter
del Estado. Desde los tiempos de Marx los reformistas han estado de acuerdo en que los
medios de producción sean en última instancia propiedad colectiva. Para ellos la
colectividad estaba representada por el Estado. La cuestión del Estado ha sido el asunto
más controvertido desde Marx . El Estado burgués puede representar diferentes formas,
de la monarquía a la república, desde el Estado reaccionario y policial al Estado
democrático.
Según Marx y Lenin, la república democrática es la forma de Estado más progresista en
régimen burgués. Sin embargo, tal república está fundamentalmente caracterizada por la
omnipresencia del capital, de la riqueza.
Lenin, citando a Engels, dice: «En la república democrática... 'la riqueza ejerce su poder
de una forma indirecta, pero aún más segura'... primeramente, por la 'corrupción directa
de los funcionarios' y segundo, por `la alianza del gobierno y de la Bolsa'» (2). Luego
Lenin concluye: «La omnipresencia de la `riqueza' es más segura en la república
democrática, porque ella no depende de los defectos del envoltorio político del
capitalismo. La república democrática es la mejor forma política posible del
capitalismo.» (3).
Marx y Lenin afirman que el Estado no está jamás «encima de la refriega», que no está
jamás encima de las clases.
Al contrario, desde que la sociedad está dividida en clases sociales cuyos intereses son
fundamentalmente opuestos, todo Estado es un instrumento por el cual una clase
domina y oprime a otras clases. Es el instrumento que legaliza la omnipresencia de una
clase, en este caso de la burguesía, y que prohíbe y quita ciertos medios de lucha a las
clases dominadas por esta burguesía.
Lenin: «Según Marx, el Estado es un organismo de dominación de clase, un organismo
de opresión de una clase por otra; es la creación de un `orden' que legaliza y consolida
esta opresión moderando el conflicto de las clases. Según la opinión de los políticos
pequeño burgueses, el orden es precisamente la conciliación de clases, y no la opresión
de una clase por otra; moderar el conflicto, es conciliar, y no retirar ciertos medios y
procedimientos de combate a las clases oprimidas en lucha por la derrota de los
opresores.» (4)

6
El perfeccionamiento de la máquina militar y burocrática
El Estado es el Ejército y la burocracia.
Marx y Lenin explican que las dos instituciones clave del Estado burgués son por una
parte las fuerzas de represión y por otra parte la burocracia, y principalmente su escalón
superior, que está estrechamente ligado a la gran burguesía y lleva el mismo estilo de
vida.
Lenin: «Las dos instituciones más características de esta máquina de Estado son: la
burocracia y el ejército permanente. Muchas veces, en sus obras, Marx y Engels hablan
de los mil lazos que atan estas instituciones a la burguesía» (5). Y Lenin cita a Marx en
El Dieciocho Brumario: «Ese poder ejecutivo, con su inmensa organización burocrática
y militar... su ejército de funcionarios de medio millón de hombres y su otro ejército de
quinientos mil soldados, espantoso cuerpo parásito... se constituyó... al ocaso del
feudalismo que ayudo a derribar» (6).
En la concepción marxista, el nudo central de la máquina del Estado está constituido por
las fuerzas armadas y las fuerzas de represión.
«El ejército es tradicionalmente el instrumento que sirve para perpetuar el viejo
régimen, la muralla más sólida de la disciplina burguesa, del dominio del capital, y la
escuela de la sumisión servil y de la subordinación de los trabajadores al capital.» (7)
«En todas las repúblicas burguesas, hasta las más democráticas, la policía es (con el
ejército permanente) el instrumento principal de la opresión de las masas... La policía
propina zurras a la 'gente simple'... está llena de deferencia para los capitalistas que se
aseguran su indulgencia simplemente otorgándoles coimas... Cortada del pueblo,
constituyendo una casta profesional formada de hombres `adiestrados' a obrar con
severidad contra los pobres, de hombres relativamente bien pagados y gozando de los
privilegios del «poder» (sin hablar de los `ingresos lícitos'), la policía sigue siendo
infaliblemente, en todas las repúblicas democráticas donde reina la burguesía, el
instrumento... de esta última.» (8)
Una máquina de represión constantemente reforzada y perfeccionada

La máquina del Estado burgués ha sido creada por las clases explotadoras para servir a
su dominación y ella ha sido reforzada y perfeccionada luego de las diferentes crisis y
revoluciones que han conocido los países capitalistas.
Lenin: «El desarrollo, el perfeccionamiento, la consolidación de este aparato burocrático
y militar continúan a través de la multitud de revoluciones burguesas.» (9) «Más se
procede a las `redistribuciones' del aparato burocrático entre los diversos partidos
burgueses y pequeño burgueses... y más evidente aparece a las clases oprimidas, el
proletariado a la cabeza, su hostilidad irreducible a la totalidad de la sociedad burguesa.
De ahí la necesidad para todos los partidos burgueses, hasta los más democráticos,
incluyendo los `demócratas revolucionarios', de acentuar la represión contra el
proletariado revolucionario, de reforzar el aparato represivo, es decir precisamente la
máquina de Estado. Ese orden de los acontecimientos obliga a la revolución a
`concentrar todas las fuerzas de destrucción' contra el poder de Estado; le impone por
tarea, no de mejorar la máquina de Estado, sino de demolerla, de destruirla.» (10)
7
Desde la Primera Guerra Mundial y el acceso de los partidos social-demócratas a los
gobiernos burgueses, la burocracia de los Partidos Socialistas ha recibido una gran parte
del aparato burocrático. Y esos partidos han efectivamente sostenido los refuerzos
sucesivos del aparato de represión antipopular.
Las autodenominadas 'democracias revolucionarias' del PS se han vuelto a menudo las
poetisas de la represión burguesa. El antiguo partidario de la «dictadura del
proletariado», Paul-Henri Spaak, se volvió uno de los padres espirituales de la OTAN
de la cual fue secretario general. André Cools, quien participó en la dirección de la
huelga revolucionaria de 60-61, poco tiempo después estuvo sosteniendo todas las
medidas represivas que la burguesía tomó luego de esta huelga. Vandenbroucke,
antiguo jefe trotskista convertido en ministro social-demócrata, sostuvo la participación
belga en la guerra de agresión contra Irak, apoyó el aumento del campo de acción de la
OTAN, solidarizó con su amigo Tobback en su política de refuerzo de la Gendarmería.


Marx : «Hay que romper el estado burgués»
Lenin formula enseguida la tesis esencial de la doctrina marxista sobre el Estado: la
vieja máquina de Estado debe ser destruida.
Lenin: «`Todas las revoluciones políticas no han hecho más que perfeccionar esta
máquina en lugar de romperla'... Esta deducción es la principal, la esencial, en la
doctrina marxista del Estado.» (11) «Lo esencial es saber si la vieja máquina de Estado
(ligada a la burguesía por miles de relaciones y toda penetrada de... conservadurismo)
será mantenida o si será destruida y reemplazada por una nueva... La revolución no debe
llegar a conducir lo que la clase nueva comande y gobierne con la ayuda de la vieja
máquina de Estado, sino más bien, que luego de haberla roto, ésta comande y gobierne
con la ayuda de una nueva máquina: es esta idea fundamental del marxismo la que
Kautsky escamotea.» (12)
Lenin extrae una conclusión política categórica en relación a los revisionistas. El
afirma: «(Kautsky escribe esto:) 'Jamás y en ningún caso... la victoria del proletariado
sobre el gobierno hostil... puede llevar a la destrucción del poder de Estado; no puede
resultar más que un cierto desplazamiento... de la correlación de fuerzas al interior del
poder de Estado... el objetivo de nuestra lucha política sigue por tanto, como por el
pasado, la conquista del poder de Estado por la adquisición de la mayoría en el
parlamento y la transformación de ese último en jefe del gobierno'. He aquí el
oportunismo más puro y chato; es renunciar de hecho a la revolución reconociéndola en
las palabras... En cuanto a nosotros, nosotros rompemos con esos renegados del
socialismo y lucharemos por la destrucción de toda la vieja máquina de Estado, para que
el proletariado armado se convierta él mismo en el gobierno... el proletariado consciente
estará por entero con nosotros en la lucha, no por un 'desplazamiento de la correlación
de fuerzas', sino por la derrota de la burguesía, por la destrucción del parlamentarismo
burgués... por una república de los Soviets de diputados obreros y soldados, por la
dictadura revolucionaria el proletariado.» (13).
Salta a los ojos que estas conclusiones de Lenin se aplican integralmente, palabra por
palabra, a todos aquellos que han seguido la política de Krutchov y continúan
haciéndolo.
8
El revisionismo y el Estado burgués
Desde Krutchov los revisionistas han rechazado la posición marxistas sobre el Estado y
la Revolución.
Su concepción del Estado es idéntica a la de Kautsky y Vandervelde: el Estado sería un
instrumento «neutro», por encima de las clases, del cual la clase obrera podría
apoderarse gracias a una mayoría parlamentaria.
Kruschov declaró: «La conquista de una sólida mayoría parlamentaria ... crearía ...
condiciones tendientes a segurar transformaciones sociales radicales. Cierto que una
seria resistencia... del enorme aparato militar y policial... es inevitable. La transición al
socialismo se hará a través de una lucha de clases aguda, revolucionaria.» (14) Ya no se
trata de romper el aparato de estado burgués y reemplazarlo por un aparato
revolucionario generado por la lucha del proletariado. Lo esencial de la doctrina de
Marx sobre el Estado es escamoteado por la frase nebulosa «Transformaciones sociales
radicales a través de la lucha de clases».
El libro-manual «El movimiento revolucionario internacional de la clase obrera»,
editado por Boris Ponomarev en 1964, reeditado luego en 1967, expresa perfectamente
la continuidad de las ideas revisionistas bajo Kruschov y Brejnev. El trata de la
construcción del socialismo, de la lucha de las clases bajo el capitalismo, de la lucha
contra el imperialismo en los países dominados y de la lucha por la paz. En estos cuatro
dominios, bajo una palabrería aparentemente «Leninista», el expone un programa
revisionista y contra-revolucionario coherente y completo.
El capítulo que trata del «Movimiento obrero en los países capitalistas desarrollados»,
no dice una sola palabra sobre el Estado, en tanto que el instrumento de la dictadura de
la burguesía. Escribir 502 páginas sobre la «revolución socialista» sin el menor
desarrollo sobre la naturaleza del Estado actual. ¿Como es posible hacerlo?.
Nada se dice de la función del ejército burgués como núcleo de la dictadura de la
burguesía, dirigido para combatir militarmente las fuerzas que amenazan el orden
económico y político burgués. Se aprende solamente que «un gran frente
antimonopolista (es) capaz de reprimir la burguesía, de impedirle hacer su política de
violencia con respecto a los trabajadores.» (15)
Las raras alusiones al Estado lo hacen siempre aparecer como un instrumento neutro
que podemos arrancar al control de los monopolios». Durante la resistencia
(antifascista), la clase obrera combatió por las constituciones auténticamente
democráticas que preveían la participación de los trabajadores en la gestión del Estado,
y la limitación del poder de los monopolios, de transformaciones progresistas en la
economía y la política.» (16) Ya no se trata de romper el Estado fascista y de
reemplazarlo por un nuevo Estado, construido en curso del proceso de invertimiento del
fascismo por la lucha popular armada.
Mas lejos, se lee: «Los revolucionarios...ven en la vía pacífica de paso al socialismo la
expresión de la lucha encarnizada de las grandes masas populares para conquistar los
derechos económicos y políticos siempre nuevos, para apartar progresivamente los
monopolios de la dirección de la sociedad y finalmente traer al poder a las clases
trabajadoras». (17). Encontramos aquí la imagen del Estado en calidad de «dirección de
9
la sociedad», de la cual podemos «apartar progresivamente los monopolios» para
reemplazarlos por «el poder de las clases trabajadoras».
II. La democracia burguesa ¿Cómo se hace la pregunta de la democracia?
En nombre de la democracia, los crímenes más abominables...
Al momento del derrumbamiento de la Unión Soviética, la significación de la clase de
los discursos sobre «la democracia» en general, «por encima de las clases», aparece con
una claridad evidente.
La contra-revolución en Europa del Estado y en Unión Soviética ha sido hecho bajo la
consigna « libertad y democracia». La caída de la producción industrial del 50%: «en
nombre de la democracia». El reinado de 4.000 organizaciones de la mafia: «en nombre
de la democracia». El robo de todas las economías de los pensionados en promedio de
una inflación del 3.000%: «en nombre de la democracia». Las guerras civiles
reaccionarias en Azerbaidjan, en Armenia, en Georgia, en Tchetchenia, en Tadjikistan:
«en nombre de la democracia». Un exceso de 1.700.000 personas muertas en tres años:
«en nombre de la democracia».
Después del derrumbamiento de la URSS, la Liga Mundial Anti-Comunista, que
reagrupa las principales organizaciones fascistas y de extrema derecha del mundo, ha
cambiado su nombre por «Liga Mundial por la Libertad y la Democracia»!, con lo dicho
basta.
En Rusia, el restaurador del capitalismo salvaje, Yeltsin pudo destruir el parlamento
ruso bajo el fuego de sus carros blindados, el ha podido instaurar un régimen
apoyándose en la mafia y en las potencias imperialistas, el ha podido falsificar a fondo
las elecciones, toda la prensa burguesa no cesa de repetir que «la democracia progresa»
en Rusia.
En Africa, en 1990, el «viento de la democracia» ha comenzado a soplar con la
iniciativa de Mitterrand desde la cumbre de la Beaule. Desde entonces, la situación de
las masas populares están gravemente deterioradas y las intervenciones imperialistas se
suceden Desde la cumbre de Chailot, en Noviembre de 1991, Habyarimana afirma que
«la consolidación de la democracia pluralista es acelerada en Rwanda después de la
cumbre de la Beaule». Y dos años mas tarde, bajo esta bandera, Habyarimana había
acabado los preparativos del genocidio...
¿La democracia para qué clase?
Tratando de la democracia, todos los reformistas «olvidan» el principio más elemental
del marxismo, el del análisis de clases. En una sociedad basada en la propiedad privada
de los medios de producción, la burguesía y la clase obrera constituyen dos clases cuyos
intereses son diametralmente opuestos. ¿Qué tipo de democracia puede haber en tal
contexto?.
Lenin: «Es natural que un liberal hable de «democracia» en general. Un marxista no
dejará jamás de demandar: ¿Para Qué Clase?» (18) «En la medida que existan clases
distintas, no se podrá hablar de 'democracia pura', si no solamente de democracia de
clase.» (19) «Democracia para una infima minoría, democracia para los ricos, tal es el
democratismo de la sociedad capitalista.» (20)
10
¿Dónde está «la» democracia, cuando en el nombre del derecho a la propiedad de los
medios de producción, un puñado de explotadores decididos a cerrar «su» fábrica y de
echar a millares de obreros a la calle?.
¿Dónde está «la» democracia, cuando para proteger la «propiedad privada» del patrón ,
la gendarmería interviene con violencia para acabar con la lucha de los obreros
licenciados para la mantención de sus empleos?
«Para proteger los intereses de la gran burguesía, nuestra «democracia está presta en
todo momento a lanzar las fuerzas de represión contra los obreros, los jóvenes, los
inmigrantes. La «democracia» puede en todo momento, para proteger el orden burgués
establecido, detener los sindicalistas y los anticapitalistas, prohibir los partidos y los
periódicos, decretar el régimen de excepción.

La prensa y el Parlamento, ¿Instrumentos de la Democracia?
La «Libertad de Prensa»
La «libertad de prensa» es uno de los millares de ejemplos de lo que significa realmente
la democracia burguesa.
Cada uno es «libre» de publicar un diario. Pero, desde luego, es necesario poseer al
menos cien millones de FB.
La «libertad de prensa» bajo el capitalismo, es esencialmente la libertad de glorificar, de
justificar y de defender el capitalismo y de la libertad de denigrar, de calumniar, de
ensombrecer, de manchar las luchas anticapitalistas.
El 2 de febrero de 1997, tuvo lugar en Bélgica, en Clabecq, una de las manifestaciones
obreras más memorables del último medio-siglo. Ella se proclama orgullosamente una
manifestación de la clase obrera contra el patronato, para las reivindicaciones radicales.
La prensa de la burguesía, impresionada por el inmenso éxito, destaca la manifestación
por «la ternura». La manifestación era de «una calma y dignidad perfectas, manchada
sólo de un incidente, ... el despertar de los ciudadanos.» (Le Soir) «Los colores del
estremecimiento ciudadano», titulaba Vers l'Avenir y «El estremecimiento ciudadano se
hace más grande» afirmaba La Libre Belgique. La Dernière Heure anunciaba «El
despertar de la ciudadanía». Claramente, la prensa burguesa niega que las clases
explotadas se han movilizado contra sus explotadores. El concepto de contra-revolución
de la «ciudadanía» está utilizado para insinuar una solidaridad de todos los ciudadanos,
patrones, banqueros y altos funcionarios preocupándose tanto del empleo como lo hacen
los empleados amenazados.
Una semana más tarde, delante todas las maniobras de más en más groseras para
liquidar la Fundición de Clabecq por niveles, unos obreros daban unos puñetazos bien
merecidos al presidente de la interventora. E inmediatamente, la prensa «libre» se
desencadenó. Para ésta prensa, la violencia, no es el capitalismo listo en echar a 2,000
obreros en la calle, en acosar a 2,000 famillas en la desesperación, en empujar a la gente
al suicidio, y a abrir el camino a otros hacia la droga y la pequeña crimininalidad. La
violencia, es el obrero desesperado que levantó el puño contra su explotador. L'Écho, el
11
períodico de la bolsa, escribe: « En cuanto a la dirección, a los ingenieros, esto fue
siempre el terror». «Es todo el contrario de la democracia: el totalitarismo». «Son
prácticas de quienes detrás de discursos de extrema izquierda, se colocan de hecho hacia
la extrema derecha». Le Soir acusa a d'Orazio, el principal dirigente obrero de Clabecq,
de haber «confiscado y desviado» la voluntad de 50,000 personas presentes a la
manifestación! «Roberto d'Orazio, el 'papa rojo' de la Fundición, se pierde. Confiscó el
enorme impulso de solidaridad ciudadana con el sólo provecho que su propio «vamos a
ir hasta el final».
Escuchamos algunos comentarios de Lenin a éste propósito: «La 'libertad de prensa' es
igualmente una de las principales palabras de la 'democracia pura' ... Los obreros saben
.. que ésta libertad es un engaño hasta cuando las mejores imprentas y las grandes
reservas de papel estén agarrados de los capitalistas, hasta cuando permanezca el poder
del capital sobre la prensa ... Los capitalistas califican de libertad de prensa, la libertad
de utilizar sus riquezas para fabricar y falsificar lo que llamamos 'la opinión pública'.»
(21)

«El sufragio universal, es la dictadura de la burguesía»
¿Y a propósito de la relación entre la democracia y las elecciones ? La burguesía afirma
que las elecciones libres constituyen la esencia del proceso democrático. ¿Cual es la
posición leninista a éste propósito ?
Hasta dentro de una república democrática, el Estado es esencialmente una máquina
para oprimir a las clases trabajadoras y su función principal es mantener la dictadura del
capital. La burguesía organiza ciertas formas de democracias con la meta explícita de
reconciliar a las masas con la dictadura del capital, de hacerlas aceptar el inevitable o el
el bien fundado de la dominación del capital.
Las elecciones, bajo el régimen burgués, son una operación gigantesca de manipulación
de la opinión con la meta de dar la ilusión que la política gubernamental, quien está
directamente dictada por el gran capital, emana de la voluntad del pueblo. A cada año,
los hechos dan la prueba de ésta afirmación. Felipe González ganó sus primeras
elecciones en España prometiendo que España permanecería afuera de la OTAN ! Una
vez que recogió los votos gracias a las promesas demagógicas, entró al seno de OTAN!
Los social-demócratas belgas hicieron una campaña prometiendo «salvar» el sector
público. Una vez llegados al gobierno, votaron un programa de privatizaciones que
sobrepasaba hasta los planes de los más atrevidos de los liberales . Con la manipulación
y la propaganda, la burguesía llega a hacer entrar cada nuevo gobierno como la
emanación de la voluntad popular, expresada durante elecciones! Después, éste
gobierno ejecuta la política que la gran burguesía juzga más oportuno seguir.
Lenin dice con razón: «El sufragio universal, es la dictadura de la burguesía». De
verdad, bajo la dominación, cuando prácticamente todos los medios de comunicación
están dentro de las manos del gran capital, cuando toda la maquinaria del Estado es
controlada por la gran burguesía y los partidos burgueses, cuando el Estado y los
monopolios financian las campañas de los partidos burgueses con la ayuda de sus
cientos de millones de francos. Las elecciones son efectivamente una operación para
consolidar la dictadura de la burguesía.
12
Los social-demócratas y los revisionistas, por embellecer la democracia burguesa,
afirman que el sufragio universal «es una gran conquista del movimiento obrero». El
advenimiento del sufragio universal en Bélgica, permite refutar esta fábula. En primer
lugar, la dirección del Partido Obrero Belga, había avanzado esta reivindicación para
escamotear la necesidad de la revolución socialista y de la dictadura del proletariado. Se
bate por el sufragio universal con el objetivo explicito de presionar a los obreros en la
vía del reformismo y de la colaboración de clases. Además, el sufragio universal no fue
acordado hasta al momento cuando el Partido Obrero había dado todas las garantías que
él defendería el orden establecido y que sería un gestor leal de la seguridad burguesa. Sí,
como lo dice Lenin: en la sociedad capitalista, el sufragio universal, es la dictadura de la
burguesía.
Así es como Lenin se expresa al respecto. «Es lo mismo en la más democrática de las
repúblicas, El Estado no es otra cosa que una máquina de opresión de una clase a otra.
La burguesía está obligada a hacerse la hipócrita y de dar el nombre de «poder de todo
el pueblo» o de democracia en general, o de democracia pura a la república democrática
burguesa, que es de hecho la dictadura de la burguesía, la dictadura de los explotadores
sobre las masas trabajadoras.
«La república democrática, la asamblea constituyente, el sufragio universal, etc., es la
dictadura de la burguesía. Para liberar el trabajo del yugo capitalista, no hay otro medio
que reemplazar esta dictadura por la dictadura del proletariado. Sólo la dictadura del
proletariado es capaz de liberar a la humanidad del yugo capitalista, de la mentira, de la
falsedad y de la hipocresía de la democracia burguesa, democracia para los ricos, y de
instaurar la democracia para los pobres.» (22)
¿La democracia defiende las minorías?
La burguesía pretende que su sistema «democrático» permite asegurar la defensa de las
minorías. En realidad, ella se esfuerza para poner a las «minorías» bajo el control de
uno u otro partido burgués para quebrar el espíritu de lucha de esta minoría e
«integrarla» dentro del orden establecido.
Lenin escribió «la democracia burguesa no concede la defensa de la minoría a otro
partido burgués; en cambio el proletariado, en todas las cuestiones serias, profundas,
fundamentales recibió en lugar de «protección de la minoría» la ley marcial o las
masacres. Mientras más la democracia se desarrolla, se acerca más, en casos de
divergencias políticas profundas y peligrosas para la burguesía, de la masacre o de la
guerra civil.» (23)
En Estados Unidos, ciertas políticas burguesas se especializan en la «protección de la
minoría negra», pero la policía se especializa en las redadas violentas en los barrios
negros más pobres. La de Los Angeles tiene una historia larga de violencia racista, es
como la noche, cuando la policía acosó un solo hombre, Rodney King. Un testigo
registró esta escena con un video. Y a pesar de esta prueba, los policías salieron libres.
Una manifestación violenta de la mayoría de las personas pobres de Los Angeles se
sucedió. Manifestación que fue detenida por el ejército americano y por la policía.
La democracia burguesa contra los trabajadores
La democracia excluye a los pobres
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En la sociedad capitalista, la «Democracia» es hecha a medidas para los ricos, mientras
que mil obstáculos, restricciones y dificultades impiden a los pobres de utilizar los
pocos derechos que les han dejado nominalmente.
Lenin, ha perfectamente descrito el tipo de «Democracia» de la cual los trabajadores
pueden gozar bajo el reino del Capital. «la Democracia Burguesa..... es siempre .... una
Democracia limitada, deformada, falsa, hipócrita, un paraíso para los ricos una anzuelo
peligroso y un engaño para los explotados y para los pobres.» (24) En el régimen
capitalista, la Democracia es reducida, comprimida, recortada, mutilada por este
ambiente que crean la esclavitud salarial, la necesidad y la miseria de las masas.» (25)
«Si se considera de más cerca el mecanismo de la Democracia capitalista se verá por
todas partes.... restricción sobre restricción al democratismo. Estas restricciones,
eliminaciones, obstáculos para los pobres parecen «menus»,....pero, totalizadas, estas
restricciones excluyen, eliminan a los pobres de la política de la participación activa en
la democracia.» (26)
Las leyes y los jueces al servicio del Capital
Bajo la «Democracia», la burguesía ha adoptado centenas de leyes y de decretos que
protegen la explotación y al arbitrario capitalista, centenas de reglamentos que
molestan, agobian, discriminan y roban a los trabajadores.
Pero no es suficiente para la burguesía que las leyes sean hechas por ella y para ella. En
«Democracia», estos que tienen el dinero pueden contratar jueces y especialistas para
«desviar» legalmente las leyes y reglamentos que limitan tan solo un poco la
arbitrariedad de los capitalistas.
Agregando, en la «Democracia Burguesa», el aparato policial y jurídico esta ligado de
mil maneras a la gran Burguesía y ayuda de mil maneras a ésta y a los ricos a «arreglar»
sus problemas, tanto que ella aplica sin misericordia las leyes contra los pobres.
Lenin escribe: «Cuando en los países capitalistas, los jueces, burgueses hasta la raíz de
sus entrañas... gastan siglos o decenios elaborando los reglamentos... escribiendo...
centenas de volúmenes de leyes y comentarios que agobian al obrero, mantiene al pobre
atado de pies y manos, dirigen mil enredos y obstáculos al simple trabajador..., entonces
los liberales burgueses y el señor Kautsky no miran en esto «arbitrariedad»! En este
aspecto reina el «orden» y la «legalidad»!, en ese caso todo ha estado meditado y
codificado para «sacarle el jugo» al pobre. En ese caso concreto miles de abogados y de
funcionarios burgueses... saben interpretar las leyes de manera que sea imposible al
obrero y al campesino medio romper la barrera de puntas de acero que disponen estas
leyes. Estos no es «lo arbitrario» de la burguesía, esto no es la dictadura de los
explotadores indecentes y habidos de la sangre del pueblo. Esta es «Democracia» pura,
que aparece más pura de día en día.» (27)

Democracia burguesa y terror antipopular

En Turquía, Colombia y el Perú, las elecciones se realizan, parlamentarios son elegidos,
la democracia reina. Pero el ejército y las bandas de «autodefensa» organizadas por el
poder aterrorizan la población masacran decenas de miles de sindicalistas, campesinos y
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revolucionarios.
Lenin ya señalaba: «No hay Estado, incluso el más democrático, que no tenga en su
constitución sesgos o restricciones que permitan a la burguesía lanzar las tropas contra
los obreros, proclamar la ley marcial, etc. «en caso de violación del orden», es decir, en
caso que la clase explotada «violara» su estado de servidumbre, y si ella tuviera la
veleidad de no comportarse como esclava.» (28)
Aspiración a la democracia y a la revolución Los trabajadores quieren una
democracia que les sirva
En la época actual, en la cual los trabajadores han adquirido un cierto nivel de
educación, la gran burguesía está obligada a invocar la democracia para justificar su
reinado. Consigue fabricar una «mayoría democrática» utilizando la propaganda, la
intoxicación con mentiras, el lavado de cerebros y también la intimidación y la presión.
Sin embargo, en la masa trabajadora vive un real deseo de auténtica democracia. Ahora,
«en el Estado burgués», aún en el más democrático, las masas oprimidas se enfrentan
constantemente contra la contradicción irritante, entre la igualdad en palabras,
proclamada por la «democracia» de los capitalistas y las miles de restricciones y
subterfugios reales que convierten a los proletarios en esclavos asalariados. (29).
¿Cómo utilizar esta contradicción entre la democracia «en palabras», formal y falsa y la
aspiración profunda de los trabajadores por una democracia «para ellos»?
Realizar las aspiraciones democráticas de los proletarios y los trabajadores, es el punto
exactamente opuesto de la mixtificación «democrática» organizada por los tiranos que
son los grandes empresarios y sus políticos. En este sentido, la lucha para realizar las
aspiraciones democráticas de los trabajadores es un aspecto esencial en la lucha por la
revolución socialista.
Lenin: « ... tan plena, tan metódicamente realizada como sea posible concebir, de
burguesa, la democracia se convierte en proletaria.» (30) Las aspiraciones democráticas
de los trabajadores, manifestadas en el marco de una democracia burguesa, pero
seguidas y realizadas de una manera radical, hasta el fin, se transforman en democracia
proletaria por el derrumbe del sistema burgués. Para decirlo con las palabras de Lenin:
«Desarrollar la democracia hasta el fin ... es una de las tareas esenciales en la lucha por
la revolución social.» (31)
Aquí hay un punto de ruptura, la cantidad se transforma en calidad, los derechos
democráticos conquistados en el marco del sistema burgués se transforman en
democracia proletaria a través de la revolución socialista.
Sin embargo, hace 80 años que los social-demócratas y los revisionistas pretenden lo
contrario. La extensión sistemática de «la» democracia en el marco burgués nos
aproximará siempre más y más al socialismo y se transformará finalmente de manera
pacífica en socialismo. Para ellos, la diferencia entre democracia burguesa y democracia
proletaria es una diferencia de cantidad, una pudiendo transformarse pacíficamente en la
otra, sin pasar por la ruptura cualitativa que es la revolución socialista.
Lenin ha denunciado a esta gente en estos términos: «Los kautskistas de todas las
naciones ... se aplastan ante la burguesía, se acomodan con el parlamentarismo burgués,
disimulan el carácter burgués de la actual democracia y se contentan con pedir que sea
ampliada, que sea realizada hasta el fin.» (32)
15
Ahora, en esta época histórica donde reinan los monopolios y el imperialismo, la
democracia burguesa se degrada cada vez más: es la reacción que triunfa en toda línea,
los derechos democráticos de los trabajadores son cada vez más reducidos ... y hoy en
día esto es a menudo realizado por esta misma social-democracia, que pretendía que «la
extensión continua» de la democracia burguesa iba a conducir al socialismo!
Las palabras de Lenin al respecto merecen amplia reflexión: «La super estructura
política que dirige la nueva economía, el capitalismo monopolista ... es el viraje
decisivo a partir de la democracia hacia la reacción política.» (33) «Políticamente, el
imperialismo tiende, de manera general, hacia la violencia y a la reacción.» (34)
¿Los acontecimientos esenciales de la historia reciente no confirman, de manera
contundente, estas tésis? ¡La bárbara guerra contra Irak, el embargo que asesina
«pacíficamente» un millón de bebés, de niños y de ancianos irakíes, (con la
participación activa de los social- demócratas y el apoyo político del revisionista
Gorbatchov!); !El genocidio de Rwanda que mató un millón de tutsis y de hutos
democráticos (con la participación activa del ejército francés del social demócrata
Miterrand!); las leyes anti-sindicales en Inglaterra; la corrupción escandalosa de los
partidos social cristianos y social demócratas que han estallado en Italia y en Bélgica ...
Entonces, con toda seguridad, Lenin denuncia los oportunistas del género de Khutchov,
Marchais, Carrillo, Berlinger! «El camino hacia delante, partiendo de esta democracia
capitalista ... no nos lleva simplemente, directamente y sin tropiezos, a «una democracia
cada vez más perfecta», como lo pretenden ... los oportunistas pequeño burgueses. No.
El camino hacia delante se hace pasando por la dictadura del proletariado.» (35).
La democracia bajo el socialismo
¿Cómo se plantea, entonces, el interrogante de la democracia bajo el socialismo? El
socialismo no es, de ningún modo, la «verdadera democracia para todos», como lo
pretenden los kautskistas y los kruchevianos.
Para los capitalistas que disfrutan plenamente la democracia burguesa, el socialismo
significa esencialmente el fin de la democracia, el fin de la libertad de explotar, el fin de
la libertad de acumular fortunas por medios legales e ilegales, el fin de la libertad de
comprar los medios de comunicación y de «moldear» la opinión pública, el fin de la
libertad de organizar la educación para su interés, etc.
Para los trabajadores, el socialismo no significa la expansión de la vieja democracia
burguesa, sino la creación de nuevas formas de democracia que permitan a los
trabajadores participar realmente en las decisiones políticas y económicas.
Lenin declara: «La dictadura del proletariado (...) no puede limitarse simplemente a la
ampliación de la democracia. Al mismo tiempo que una ampliación considerable de la
democracia, convertida por primera vez en democracia para los pobres, democracia para
el pueblo y no para los ricos, la dictadura del proletariado lleva una serie de
restricciones a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas. A
aquellos, debemos someterlos con la finalidad de liberar a la humanidad de la esclavitud
salarial; es necesario quebrar su resistencia por la fuerza, y es evidente que donde hay
represión, hay violencia, no hay libertad, no hay democracia.» (36)


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Los revisionistas y la democracia burguesa
Kruschov y los revisionistas que niegan el carácter de clase del Estado también rehúsan
reconocer que toda forma de democracia tiene un carácter de clase. Han retomado las
frases de Kautsky sobre «la democracia pura», sobre «la democracia auténtica» o sobre
«la democracia verdadera».
El libro de Ponomarev afirma: «El concepto de la democracia auténtica como poder del
pueblo en el interés del pueblo ha sido expuesto en los programas de los partidos
comunistas de Italia, Francia, Inglaterra, Bélgica, Finlandia, Estados Unidos.» (37)
Los revisionistas niegan el carácter de clase de la democracia y utilizan frases
ampulosas: «Salir del marco estrecho de la democracia burguesa», «transformar
gradualmente» y «enriquecer» la democracia. Así quieren hacer creer en la tésis
reformista que una extensión de «la» democracia (¡bajo la dictadura de la burguesía!)
lleva directamente al socialismo.
Ponomarev: «Saliendo del cuadro estrecho de las formas democráticas burguesas,
enriqueciendo la democracia con un contenido nuevo, transformándola gradualmente en
un medio ventajoso para que el pueblo pueda ejercer cada vez más un poder real y
limitar y en seguida liquidar el poder de los monopolios, los trabajadores lanzarán las
bases de una verdadera democracia evolucionando hacia el socialismo.» (38)
Esta verborrea inflada y vacía fue tomada directamente de los social demócratas
Kautsky y Vandervelde. Sirve para enmascarar las cuestiones esenciales. Primero la del
Estado: ¿Es un instrumento de la dictadura del capital o es una institución neutra donde
«el pueblo» puede ejercer un «poder real» creciente y «limitar» y después «liquidar» el
poder del capital? En seguida la cuestión de la dictadura de la burguesía y de sus formas
«democráticas» que esta dictadura puede revestir. Enmascara también la cuestión de la
revolución socialista y finalmente la de la dictadura del proletariado, que únicamente
puede asegurar realmente la democracia de los trabajadores.
La misma verborrea fue utilizada por Thorez para escamotear los problemas de la
revolución socialista y la dictadura del proletariado. Ponomarev lo cita así: «Maurice
Thorez ha dicho: 'No hay más, en nuestra época, un largo intervalo histórico entre las
transformaciones democráticas y las socialistas ... La democracia, creación continua,
terminará en el socialismo.» (39) Gracias a la tesis de la «creación continua», Thorez
hace desaparecer la ruptura que constituye la revolución socialista, ruptura que separa
dos mundos, el de la dictadura de la burguesía y aquel de la dictadura del proletariado
III. El «tránsito» parlamentario»
Las nociones que acabamos de estudiar, la del Estado neutro «por encima de las clases»
y la de la «democracia pura», son la base de la estrategia reformista del paso al
socialismo por la adquisición de una mayoría parlamentaria.
Lenin se burló ásperamente de la ineptitud social demócrata proferida por Kautsky y
Vandervelde a este propósito.


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La verdadera naturaleza del parlamento
El parlamento, una pantalla escondiendo las fuerzas de la represión
Lenin ha mostrado claramente la naturaleza de clases del parlamento burgués: es un
órgano de la clase hostil, una maquinaria para reprimir a los trabajadores, un órgano de
decoración en el cual las decisiones verdaderas no son tomadas, es una pantalla para las
fuerzas del orden, que, se dedican al espionaje, a la represión y en caso de necesidad, se
lanzan a las masacres.
Lenin escribió: «Los obreros saben y sienten ... que el parlamento burgués es para ellos
un organismo extranjero, un instrumento de opresión en manos de la burguesía contra
los proletarios, el organismo de una clase hostil, de una minoría de explotadores.» (40)
El parlamento burgués es parte integral del aparato del Estado burgués; si sus fuerzas de
represión y su burocracia antipopular son sus núcleos, el parlamento es ante todo una
pantalla que oculta los verdaderos centros del poder burgués, un molino de viento que
siembre ilusiones «democráticas». Si los verdaderos centros del poder capitalista
deciden reprimir los movimientos populares, el parlamento tiene por instrucción
justificar «democráticamente» la represión.
Lenin: «El parlamento burgués, (en las condiciones) donde la propiedad de los
capitalistas y su poder se mantienen, es una máquina destinada a reprimir a millones de
trabajadores por un puñado de explotadores ... Hoy, cuando la historia mundial ha
inscrito en la orden del día la destrucción completa de ese régimen y el paso del
capitalismo al socialismo, contentarse con el parlamentarismo burgués, ... adornarlo
bajo el nombre de «democracia» en general, esconder su carácter burgués, olvidar que
el sufragio universal, mientras exista la propiedad capitalista, es uno de los instrumentos
del Estado burgués, es traicionar vergonzosamente al proletariado.» (41)
Estas palabras de Lenin se aplican integralmente a los adeptos de Kruschov que «se
contentan con el parlamento burgués, esconden su carácter burgués y traicionan
vergonzosamente al proletariado».

El capital controla y vigila al parlamento
Pasar del régimen parlamentario al socialismo es una idea ridícula puesto que el
parlamento no es el centro del poder en la sociedad capitalista.
Todo el mundo sabe que las grandes decisiones políticas, económicas y militares son
elaboradas en los estrechos círculos de la gran burguesía, en los círculos dirigentes del
Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, del ODE, de los servicios de
estudios especializados, de los Estado-Mayor de la policía, el ejército, de la OTAN, de
las federaciones de empresas ... Sus decisiones son entonces enviadas por el gobierno al
parlamento, que se inclina y dice: «Sí».
En Bélgica, estos últimos años, el presupuesto designado a la educación secundaria ha
sido fuertemente reducido y el acceso a la universidad limitado. ¿Quién ha designado y
tomado estas decisiones? ¿Son las masas de trabajadores y estudiantes que defienden
sus intereses? No, ellas no tienen derecho a opinión. ¿Son los parlamentarios? De
ninguna manera. Quienes han elaborado estos planes antipopulares son los servicios de
estudio de los patrones y los especialistas de la alta burocracia del Estado. Después, los
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estados mayores de los partidos burgueses que han sometido estos planteamientos al
parlamento y han ordenado a «sus» parlamentarios obedecer.
Lenin dijo respecto a este tema: «El parlamento burgués ... , en una democracia
burguesa, jamás resuelve las demandas importantes; éstas han sido decididas por la
Bolsa, por los bancos.» (42) «El verdadero trabajo de «Estado» se efectúa detrás de las
bambalinas; es ejecutada por los departamentos, las cancillerías, los estados mayores.
En los parlamentos, lo único que se hace es parlotear con el solo fin de embaucar al
«buen pueblo.» (43) «En la sociedad capitalista ... los asuntos más importantes ... son
resueltos por un puñado ínfimo de capitalistas, que no se limitan solamente a engañar a
las masas, sino que a menudo engañan también al parlamento. No hay ningún
parlamento en el mundo que haya dicho alguna vez algo serio sobre la guerra y la paz!
En la sociedad capitalista, los asuntos principales concernientes a la vida económica de
los trabajadores ... el capitalista los resuelve como un gran señor, como Dios!» (44)
El sentido de las elecciones en el regimen burgués
Escoger «su partido burgués»
El parlamento burgués es definitivamente un instrumento en beneficio de la dictadura de
la burguesía ... Entonces ¿Cuál es el verdadero significado de las elecciones en el
régimen burgués?
Los partidos burgueses y pequeños burgueses tienen medios gigantescos, tienen el
apoyo y la simpatía de los grandes capitalistas que poséen los medios de comunicación.
En estas condiciones, las elecciones permiten esencialmente a las masas escoger que
elemento burgués o pequeño burgués irá al parlamento para defender «en nombre del
pueblo», el orden burgués. Que la mayoría parlamentaria sea compuesta de liberales, de
social-demócratas, de nacionalistas, de social-cristianos, de ecologistas o de fascistas,
todos defienden los principios de base del sistema capitalista y los intereses de la gran
burguesía. Lenin con mucha pertinencia decía: «Decidir periódicamente ... que miembro
de la clase dirigente pisoteará, aplastará al pueblo en el parlamento, tal es la verdadera
escencia del parlamentarismo burgués.» (45)
Un reflejo directo de la madurez de los trabajadores
Por otra parte, las elecciones también pueden indicar la medida en la que los
trabajadores comienzan a abandonar el sistema capitalista.
Lenin, citando a Engels: «El sufragio universal es el índice que permite medir la
madurez de la clase obrera. Esta clase no es nada y jamás será nada en el estado actual.»
(46)
Aún cuando la mayoría de la población elige revolucionarios, este voto prueba
solamente los sentimientos revolucionarios de las masas. Indica que los espíritus están
maduros para la revolución. Pero aún es preciso hacerla y vencer al enemigo por medios
revolucionarios. Lenin: «El sufragio universal certifica el grado de madurez de las
diferentes clases en la comprensión de sus respectivas tareas. Demuestra cómo las
diferentes clases están dispuestas a cumplir con sus tareas. La verdadera solución de
esas tareas es obtenida no por el voto sino por todas las formas de la lucha de clases,
comprendida la guerra civil.» (47)
19
La participación comunista en las elecciones
Entonces ¿Por qué los comunistas participan en el parlamento? Ellos jamás lo hacen
para sembrar ilusiones con un pretendido paso parlamentario al socialismo. Los
comunistas participan en el parlamento para probar a los trabajadores que un día, será
necesario disolver ese parlamento que no es más que un instrumento de la dictadura
burguesa y que será necesario reemplazarlo por los órganos revolucionarios de las
masas trabajadoras.
Lenin: «La participación en las elecciones parlamentarias y en las luchas parlamentarias
es obligatoria para el partido del proletariado revolucionario justamente para educar las
capas retrasadas de su clase, precisamente para despertar e instruir a la masa aldeana
inculta, oprimida e ignorante. Mientras ustedes no tengan la fuerza suficiente para
disolver el parlamento burgués y todas las instituciones reaccionarias, ustedes deben
trabajar en esas instituciones precisamente porque aún se encuentran obreros
embrutecidos por la clerigalla y por la atmósfera asfixiante de los hoyos provincianos.»
(48)
¿Cómo la mayoría puede realmente decidir?

¿Que es la voluntad de la mayoría del pueblo? ¿Cómo esta voluntad puede expresarse?
¿Los asuntos vitales, los que deciden la vida o la muerte del sistema capitalista, pueden
ser resueltos por un voto minoritario contra la mayoría en el parlamento? ¿La
problemática de la dictadura de la burguesía o de la dictadura de los trabajadores puede
ser decidida por un voto mayoritario en el parlamento?
Lenin dijo: «Los ... socialistas pequeños burgueses ... aún sueñan con instaurar el
socialismo por medio de la persuasión. La mayoría del pueblo será persuadido y
entonces la minoría se someterá, la mayoría votará, y el socialismo será instaurado. No,
el mundo no está hecho de una manera tan feliz; los explotadores, los halcones rapaces,
la clase capitalista no se dejan convencer. La revolución socialista confirma lo que todo
el mundo ha visto: La resistencia encarnizada de los explotadores. Cuanto la presión de
las clases oprimidas más se acentúa, cuanto más están estas clases listas para derribar
toda opresión, toda explotación ... más furiosa se vuelve la resistencia de los
explotadores.» (49)
«Los demócratas pequeño burgueses ... que han substituido la lucha de clases por sus
sueños sobre el entendimiento de las clases, se representan la transformación socialista
... no como el derrumbe de la dominación de la clase explotadora, sino en un proceso de
sumisión pacífica de una minoría a una mayoría consciente de sus deberes. Esta utopía
pequeño burguesa, indisolublemente ligada a la noción de un Estado colocado sobre las
clases condujo en la práctica a la traición.» (50)
Así, para instaurar el socialismo, es necesario invertir la dominación de la clase
burguesa y quebrar la resistencia inevitable, feroz y encarnizada de los explotadores.
Estas cuestiones se resuelven en la lucha de clases más áspera, y no por un simple voto
en el parlamento.
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Aún en los casos muy raros en los cuales un parlamento se pronuncie mayoritariamente
por el paso al socialismo o por medidas anticapitalistas consecuentes, el voto en sí no
resuelve de ninguna manera el problema de la realización efectiva de esas medidas. La
victoria de las fuerzas anticapitalistas no puede ser asegurada más que por la lucha de
clases, por la conquista de la mayoría en la acción revolucionaria y en el
derrumbamiento por la fuerza de la clase dominante.
Lenin: «El proletariado no puede vencer sin ganar a su causa a la mayoría de la
población. Pero limitar o subordinar esta conquista a la mayoría de los sufragios en las
elecciones bajo el dominio de la burguesía, es hacer prueba de una incurable debilidad
de espíritu o consiste simplemente en engañar a los obreros. Para ganar la mayoría de la
población, el proletariado debe primero destruir la burguesía y apoderarse del poder
estatal; debe en segundo lugar instaurar el poder de los Soviets, después de haber
demolido a fondo el viejo aparato del Estado, minando de un solo golpe la dominación,
el prestigio, la influencia de la burguesía y la de los pequeños burgueses conciliadores
sobre las masas trabajadoras no proletarias. Debe, en tercer lugar, acabar de destruir la
influencia de la burguesía y de los conciliadores pequeños burgueses sobre la mayoría
de las masas laboriosas no proletarias, satisfaciendo por medidas revolucionarias sus
necesidades económicas a costa de los explotadores.» (51)
Los revisionistas y el parlamentarismo burgués
Todas las posiciones de Lenin sobre el parlamentarismo burgués, han sido liquidadas
por Kruschov.
Elogio del parlamentarismo burgués
En el libro de Boris Ponomarev, leemos: «Los partidos comunistas de los países
capitalistas siempre han indicado que era posible utilizar el sistema parlamentario ...
después de la toma del poder de las clases trabajadoras. El Partido comunista francés, en
las tésis de su XIV Congreso (1956), así lo ha indicado: «Nuestro pueblo está apegado a
las instituciones parlamentarias conquistadas en las luchas del pasado, restablecido con
la independencia nacional en los combates de 1944. Es muy probable que se esforzará
de sacar partido de estas instituciones para la reestructuración del sistema social» (52)
Los comunistas estudian ... las posibilidades ... de utilizar las instituciones ... burguesas
... Así se procede ... a colocar a plena luz, el carácter limitado e inconsecuente de la
democracia burguesa. Los comunistas lo hacen sin ofender los sentimientos de las
masas ligadas a las instituciones democráticas tradicionales, que, en la realidad, son el
resultado de la lucha de muchísimas generaciones de la clase obrera.» (53)
Hagamos algunos comentarios sobre estas dos afirmaciones de Ponomarev.
Es falso presentar las instituciones parlamentarias como «el resultado de las luchas de la
clase obrera», para insinuar que ellas pueden encarnar la voluntad de los trabajadores.
El parlamento fue creado por la gran burguesía para ejercer su dominación sobre la
sociedad. Enseguida las luchas de la clase obrera de los finales del siglo pasado han sido
desnaturalizadas y desviadas por los jefes reformistas. Estas luchas fueron orientadas
hacia el sostén al sistema político burgués y los jefes reformistas son completamente
integrados a través de su participación al parlamento burgués. El sufragio universal (con
la exclusión de las mujeres, es claro) fue concedido con el objetivo explícito de quebrar
el movimiento revolucionario de los trabajadores, y los jefes reformistas lo han utilizado
para combatir la revolución.
21
Cuando los kruschovistas afirman que no hay que «herir los sentimientos de las masas
apegadas al parlamento»,marcan claramente su ruptura total con el leninismo.
En 1917-1918, Lenin subraya que la pequeña burguesía seguía a menudo a la gran
burguesía a causa de su apego al parlamentarismo y al nacionalismo burgués. El
denominaba al parlamentarismo «El prejuicio más profundo de la pequeña burguesía.»
(54)
La pequeña burguesía estaba «apegada» a la Asamblea constituyente, elegida algunas
semanas después de la Revolución de Octubre, en noviembre de 1917, por medio del
sufragio universal ... Esta Asamblea que había dado una mayoría contra-revolucionaria.
En las semanas que siguieron a estas elecciones, el movimiento revolucionario se
profundizó en los campos. La Asamblea reusó ratificar el programa socialista de la
Revolución de Octubre, y los bolcheviques tuvieron que disolver esta Asamblea contra-
revolucionaria. Entonces una parte de la pequeña burguesía ha apoyado a la burguesía
en la guerra civil contra los bolcheviques a causa de sus estúpidos prejuicios
parlamentaristas. Es imposible hacer la revolución socialista, pasar a un estadio
cualitativamente superior de democracia, al poder de los Soviets, sin «herir» los
prejuicios de una parte de la pequeña burguesía, que cree en el eterno valor de la
democracia burguesa. Deben experimentar las ventajas del poder socialista para
apoyarlo.
Un «retorno» a Lenin, para asesinarlo
Veamos ahora como el mismo Kruschov «ha quebrado las nociones fuera de moda»,
según él, a propósito del parlamentarismo. (55)
En el XX Congreso, en 1956, él afirma: «La cuestión que se formula es la posibilidad
de utilizar también la vía parlamentaria para pasar al socialismo ... Lenin nos indicó otra
vía, la creación de la República de los Soviets, la única vía justa en las codiciones
históricas de entonces ... Pero desde entonces, cambios escenciales han sobrevenido en
la situación histórica ... Las fuerzas del socialismo y de la democracia han crecido
considerablemente en el mundo entero, mientras que el capitalismo está muy debilitado.
Las ideas del socialismo se apoderan realmente del espirítu de toda la humanidad
trabajadora. Además, en las condiciones actuales, la clase obrera de varios países
capitalistas tiene la posibilidad de unir bajo su dirección a la inmensa mayoría del
pueblo y de asegurar el paso de los principales medios de producción a las manos del
pueblo. Los partidos políticos de derecha ... están cada vez más derrotados. Enconces, la
clase obrera ... está en condiciones de derrotar a las fuerzas reaccionarias, de conquistar
una sólida mayoría en el parlamento y de transformarlo de órgano de la democracia
burguesa en el instrumento de una verdadera voluntad popular. En esta situación, este
establecimiento tradicional ... puede llegar a ser un organismo de verdadera democracia,
de democracia para los trabajadores.» (56).
Glorificar la fuerza del socialismo para minarlo
Kruschov, para justificar su adhesión al kautskismo y al parlamentarismo burgués, ha
invocado «cambios esenciales en la situación histórica». Este renegado pretendía que la
creación de una República de los Soviets era «la sola vía justa en las condiciones
históricas de 1917», pero que en 1956 no era viable! Y ¿Por qué? Porque los países
socialistas habían llegado a ser muy fuertes, porque el capitalismo mundial habría sido
22
seriamente debilitado, porque toda la humanidad «trabajadora», aspiraba al socialismo.
Estos tres argumentos son falsos.
El campo socialista había, efectivamente, llegado a ser fuerte bajo Stalin. Era una razón
para que el capitalismo se encarnizara con una última energía contra su histórico
adversario. Lenin indicó con justeza que el reforzamiento de la Unión Soviética haría
redoblar el odio de todas las fuerzas reaccionarias.
Pero, si la Unión Soviética se ha efectivamente reforzado de manera continuada bajo
Stalin, a partir de 1953 el oportunismo ha minado el interior del Partido y del Estado.
Decretando en 1956 «la victoria definitiva de la Unión Soviética» y el fin de la
dictadura del proletariado, Khuschov ha abierto la puerta a todas las corrientes
burguesas que no tardaron en debilitar y a minar políticamente al Estado Socialista.
El argumento: «el capitalista está debilitado» no corresponde de ninguna manera a la
realidad. El capitalismo habría llegado a ser tan débil, tan derrotado, que no podría
lanzar sus ejércitos y sus formaciones fascistas en una guerra civil para doblegar a los
trabajadores. Los renegados presentan la situación bajo una luz falsa, se alejan
completamente del análisis materialista y objetivo de la realidad, ellos presentan a la
gran burguesía como una clase casi sin medios de defensa, obligada a resignarse ante la
marcha «irresistible» del socialismo. Estas mentiras y sus ilusiones sirven para
«justificar» una línea reformista.
El argumento «las ideas socialistas se apoderan de todos los trabajadores» expresa de
igual forma el paso de Kruschov al reformismo burgués. Hay que recordar que los
socialismos burgueses y pequeños burgueses ya habían sido denunciados por Marx y
Engels en el Manifiesto en 1848. Ahora, la afirmación de Kruschov que todos los
trabajadores se convierten en socialistas está basada en la aceptación de que el
socialismo burgués y el socialismo pequeño burgués son verdaderas doctrinas
socialistas! Ponomarev lo confiesa francamente: «No está excluido que en numerosos
países, sobre todo donde existen viejas tradiciones parlamentarias y democráticas
burguesas, poderosos partidos social demócratas y partidos que se apoyan en las capas
medias, el paso al socialismo se hace con la participación de una coalición al poder de
muchos partidos que, aunque tengan divergencias ideológicas, están unidos por un
objetivo común, la construcción del socialismo.» (57) Los krutchovistas dicen
explícitamente que se puede realizar el socialismo, es decir, la dictadura del proletariado
en los términos de Marx, con partidos burgueses como los partidos socialdemócratas y
los partidos de las clases medias.
Los revisionistas han utilizado la gran fuerza que el socialismo había adquirido bajo
Stalin para hacer creer que la causa del comunismo avanzaría a partir de entonces sin
librar batallas ásperas y violentas contra el capitalismo y el imperialismo.
Este espíritu de quietud y pasividad ante el enemigo de clase se ha acentuado a medida
que la burocracia se ha alejado cada vez más de las masas trabajadoras y ha adquirido
privilegios y riquezas por medios ilegales. Nuevas fuerzas capitalistas han podido
desarrollarse libremente hasta la contra-revolución abierta de Gorbatchov en 1990.
Engañando al proletariado soviético y mundial con su «teoría» del capitalismo cada vez
más debilitado y su afirmación que «todos se transforman en socialistas», Kruschov y
Brejnev prepararon el terreno para la vuelta con fuerza del capitalismo salvaje y la
pérdida total de todas las conquistas socialistas.
23
¿Estupidez o engaño?
Kruschov afirma que la «conquista de una sólida mayoría al parlamento» es capaz de
«transformar este órgano de la democracia burguesa en un instrumento de la verdadera
voluntad popular».
Ahora ningún parlamento jamás impedirá a la burguesía masacrar a los trabajadores
cuando éstos quieran poner fin a la propiedad privada de los medios de producción.
Sólo la fuerza militar de las clases oprimidas puede impedirlo.
Lenin dijo: «El hecho mismo de admitir la idea de una sumisión apacible de los
capitalistas a la voluntad de la mayoría de los explotados y de una evolución pacífica,
reformista hacia el socialismo, no es solamente el signo de una extrema estupidez
pequeño burguesa, sino también es engañar abiertamente los obreros ... disimular la
verdad. La verdad es que la burguesía, aún la más democrática, no se detiene delante de
ninguna mentira, delante de ningún crimen, ni delante de la masacre de millones de
obreros y campesinos para salvar la propiedad privada de los medios de producción.»
(58)
24

CAPÍTULO SEGUNDO
EL IMPERIALISMO ES LA VÍSPERA DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

I. La naturaleza del imperialismo
Capitalismo y capitalismo monopolista
En 1916, Lenin analizó el desarrollo del capitalismo después de la muerte de Marx y
Engels.
El capitalismo «liberal» se ha transformado, por la ley de la competencia y por la
concentración de los capitales, en capitalismo monopolista. Los monopolios bancarios e
industriales, que se han fusionado para obtener ganancias máximas, han comenzado a
exportar los capitales. Las grandes potencias imperialistas se han repartido entre ellas el
conjunto del globo.
Desde el comienzo del siglo, el movimiento de concentración de los capitales ha
progresado continuamente, tanto como el desarrollo de las fuerzas productivas, gracias a
las innovaciones tecnológicas.
Sin embargo, el capitalismo monopolista lleva también una tendencia a frenar el
desarrollo tecnológico, notablemente a causa de monopolios (temporales) en ciertas
ramas. La limitación del desarrollo intelectual y científico de las masas populares y su
exclusión de las decisiones económicas, frenan también el desarrollo de las fuerzas
productivas.
El capitalismo monopolista de Estado y la explotación máxima

Lenin subraya que la dominación de los grandes monopolios, que «se fusionan» con el
aparato de Estado burgués, agudiza todas las contradicciones económicas, políticas y
sociales del capitalismo.
Esta tendencia se había ya manifestado antes de 1914, pero se ha acentuado fuertemente
durante la primera guerra imperialista.
Lenin muestra que en el curso de la época imperialista, la dictadura de la burguesía
toma necesariamente un carácter más feroz: «El capitalismo de monopolio se
transforma en capitalismo monopolista de Estado ... la propiedad privada de los medios
de producción manteniéndose, esta monopolización y estatización crecientes de la
producción llevan necesariamente a una explotación más intensa de las masas
laboriosas, una opresión más aplastante, la resistencia a los explotadores se vuelve
mucho más difícil. La monopolización y la estatización refuerzan la reacción y el
despotismo militar, al mismo tiempo que conducen, inexorablemente, a una
aumentación inaudita de la ganancia de los grandes capitalistas a costa de todas las otras
capas.» (59) «La monstruosa opresión de las masas laboriosas por el Estado, que se
25
confunde cada vez más estrechamente con los agrupamientos capitalistas
todopoderosos, se afirma cada vez en más.» (60)
Lenin había notado estas tendencias en el curso de la Primera Guerra Mundial. Estas se
acentuaron entre las dos guerras y condujeron, entre otras causas, a la fascistización y al
fascismo. Hoy en día esas tendencias se expresan con una mayor fuerza a escala
mundial.

Reacción en la política interior y exterior
La opresión más aplastante y el despotismo militar no son una casualidad ni un
fenómeno temporal. La transformación de la base económica del capitalismo tiene
consecuencias en su superestructura política e ideológica. Al monopolio económico
corresponde el monopolio político de una gran burguesía que impone su voluntad por
los métodos más reaccionarios.
Lenin: «La superestructura política que dirige la nueva economía, el capitalismo
monopolista ... es el viraje a partir de la democracia hacia la reacción política ... En
política exterior, tal como en política interior, el imperialismo tiende a transgredir la
democracia, a instaurar la reacción.» (61)
En política interior: «La reacción política en todos los aspectos es lo propio del
imperialismo. Venalidad, corrupción en proporciones gigantescas.» (62) «(En la etapa
imperialista) el yugo ejercido por un puñado de monopolistas sobre el resto de la
población llega a ser cien veces más pesado, más tangible, más intolerable.» (63)
En el momento del reparto del mundo entero, la violencia y la guerra son la regla en la
política exterior del imperialismo. «El capitalismo pacífico ha sido reemplazado por el
imperialismo no pacífico, belicoso y catastrófico.» (64)
Capitalismo monopolista y fascistizacion

Es así que Lenin describió la fascistización, como tendencia fundamental del
capitalismo monopolista y del imperialismo.
La fascistización que aumenta aceleradamente y su desenlace, el fascismo abierto, no
son fenómenos extraños a la democracia burguesa; al contrario, son las expresiones de
la degeneración inevitables de la «democracia» burguesa en la época del imperialismo.
Bajo el capitalismo monopolista y el imperialismo, la tendencia general es la restricción
y la eliminación de los derechos democráticos de las masas populares, la exclusión de
las masas populares de la solución de los problemas políticos y económicos esenciales.
El capitalismo monopolista impone su dictadura, tanto por el método de la
fascistización y del fascismo, como por el método de la demagogia y la manipulación de
las masas. Los diferentes partidos burgueses utilizan estos dos métodos con una
intensidad variable. Si los partidos fascistas y la derecha privilegian la fascistización,
también recurren a la demagogia social. Si los partidos social demócratas y reformistas
imponen la política del gran capital sobretodo por la demagogia social, juegan a veces
un rol decisivo en la fascistización del régimen burgués.
26
Lenin subraya que el capitalismo monopolista está caracterizado por la reacción en
todos sus aspectos, tanto en política interior como en política exterior; concluye que el
imperialismo es la víspera de la revolución socialista. El kautskismo y el revisionismo
pretenden combatir la reacción y el fascismo alineándose tras la burguesía
«democrática» y aceptando su dirección. Esta posición es reaccionaria porque siembra
la ilusión de una vuelta al pasado «democrático» del capitalismo pre-monopolista.
Para derrotar al proletariado y a las masas trabajadoras, la burguesía utiliza
alternativamente el fascismo y la demagogia «democrática». En Chile, la dictadura
fascista de Pinochet fue reemplazada por la «democracia» burguesa en la cual la
democracia cristiana y la social democracia juegan el rol principal ... bajo el ojo
vigilante del ex-dictador Pinochet, que continúa siempre a la cabeza del ejército!
El fascismo alemán, en 1945, fue reemplazado en la parte occidental de Alemania, por
la «democracia» burguesa, que mantiene antiguos nazis a la cabeza del ejército, en los
servicios de policía, en los servicios de inteligencia, en la industria y en la
administración del Estado. En ese momento, la « democracia más grande del mundo»,
los Estados Unidos, han recibido 10 000 nazis alemanes, ucranianos, croatas, húngaros
... [65).
La Revolución socialista debe eliminar la dictadura de la burguesía, no solamente en su
forma fascista, sino también, bajo su forma «democrática».
II. Imperialismo, guerra y revolución
El imperialismo es la guerra
Los monopolios y las potencias imperialistas se reparten el mundo no por maldad o
porque hayan escogido una «mala» política: lo hacen por necesidad.
Para sobrevivir en la implacable lucha competitiva, los monopolios deben realizar
beneficios máximos, y para hacerlo, necesitan estar presentes en los mercados más
lucrativos. Lenin: «Si los capitalistas se reparten el mundo ... es porque el grado de
concentración que ya han logrado los obliga a involucrarse en esta vía a fin de realizar
sus beneficios, y los reparten «proporcionalmente a los capitales», según las fuerzas de
cada uno ... Ahora, las fuerzas cambian con el desarrollo económico y político.» (66)
«Es inconcebible, en el régimen capitalista, que la repartición de las zonas de influencia,
de los intereses de las colonias, etc., repose sobre otra cosa que la fuerza de aquellos que
toman parte en la repartición, con la fuerza económica, financiera, militar, etc. Ahora las
fuerzas respectivas de estos participantes en el reparto varían de una manera desigual,
porque no puede haber, en el régimen capitalista, un desarrollo uniforme ... de los
países.» (67)
Por lo tanto, mientras que el imperialismo domine la mayor parte del mundo, la guerra
de tipo colonial, las guerras entre potencias imperialistas y las guerras mundiales son
inevitables. «El capitalismo se transformó en reaccionario. Ha desarrollado las fuerzas
productivas a tal punto que la humanidad no tiene otra alternativa que pasar al
socialismo o sufrir durante años y incluso decenas de años, la lucha armada de las
«grandes» potencias para la mantención artificial del capitalismo con la ayuda de las
colonias, de monopolios, de privilegios y de opresiones nacionales de toda naturaleza.»
(68)

27
Imperialismo y guerra mundial
La primera guerra mundial fue la consecuencia de un reparto inevitable entre diferentes
potencias imperialistas.
Desde los finales del Siglo XIX, el mundo estaba repartido entre las potencias
coloniales, Inglaterra siendo la potencia hegemónica mundial y Francia, Bélgica,
Holanda y Portugal poseyendo una «justa parte» de las colonias.
El imperialismo alemán, que no había conocido un desarrollo fulminante más que a
partir de 1900, no tenía casi colonias y reivindicaba un nuevo reparto. Dos bloques
imperialistas, el primero conteniendo Inglaterra, Francia, Rusia, Bélgica, y el segundo
constituido por Alemania, el Imperio austro-húngaro y Turquía, se enfrentaron en la
Primera guerra mundial. De los dos lados, la guerra fue criminal porque ambos querian
aplastar el movimiento obrero socialista en cada país y conquistar nuevas colonias.
Desde los primeros días de la primera guerra mundial, Lenin recalcaba que otras guerras
mundiales seguirían si la clase obrera europea no llegara a poner fin al capitalismo y al
imperialismo mediante la revolución. «El imperialismo pone en juego el destino de la
civilización europea: otras guerras seguirán muy pronto a éstas, a menos que se
produzca una serie de revoluciones victoriosas. La fábula de la «última guerra» es un
sueño vacío y pernicioso. Es un mito «pequeño burgués.» (69)
La segunda guerra mundial fue también provocada por la necesidad de un reparto del
mundo entre las potencias imperialistas.
El imperialismo alemán, que había perdido todas sus colonias en 1918, y el
imperialismo japonés, exigían un nuevo reparto del mundo, que correspondiera a sus
potencias económicas y militares.
Inglaterra y Francia ensayaron, al principio, de impulsar el expansionismo alemán
contra el único país socialista del mundo, la Unión Soviética. Pero, finalmente, la guerra
mundial comenzó como una guerra entre las potencias imperialistas por el control de
Europa, de los Balkanes y del Medio Oriente. En seguida, la guerra tomó su verdadera
dimensión, cuando los nazis atacaron la Unión Soviética con el fin de destruir el
socialismo y de reducir el país al estado de colonia alemana.
Después de la segunda guerra mundial, los Estados Unidos se convirtieron en la única
super-potencia imperialista, y un tercio de la humanidad tomó el camino del socialismo.
Stalin, en 1952, subraya que Gran Bretaña y Francia intentarían, tarde o temprano, de
sustraerse al control estadounidense, y que Alemania y Japón se levantarían y tratarían
de romper la dominación estadounidense. El peligro de guerra entre las potencias
imperialistas continúa vigente, afirma Stalin. A la lectura de estas tesis comprendemos
que las ideas revisionistas se estaban desarrollando desde ya al interior del PCUS y que
Stalin se veía obligado a reaccionar. «La guerra contra la Unión Soviética, país del
socialismo, es más peligrosa para el capitalismo que la guerra entre países capitalistas:
... La guerra contra la Unión Soviética necesariamente plantea la cuestión de la
existencia misma del capitalismo». «Se dice que se debe considerar como fuera de moda
la tesis de Lenin según la cual el imperialismo engendra inevitablemente las guerras,
porque poderosas fuerzas populares han surgido ahora, que defenderán la paz contra una
nueva guerra mundial. Esto es falso. El movimiento actual por la paz ... no tiene como
objetivo destruir el capitalismo y establecer el socialismo; se limita a luchar con fines
democráticos para la mantención de la paz ... Esto no es suficiente para suprimir las
28
guerras inevitables en general entre los países imperialistas: A pesar de todos los éxitos
del movimiento por la paz, el imperialismo permanece en pie. Portanto, las guerras
continúan siendo totalmente inevitables. Para suprimir las guerras inevitables, es preciso
destruir el imperialismo.» (70)
Hoy día, la guerra económica por la conquista de los mercados mundiales y por el
control de las materias primas se desarrolla con violencia entre el imperialismo
estadounidense, el imperialismo europeo, bajo la dominación alemana, y el
imperialismo japonés. Rusia, país totalmente destrozado por la restauración del
capitalismo y caído bajo el control del imperialismo estadounidense y alemán, se
transformó en un factor de una gran inestabilidad a nivel internacional.
Todas las potencias imperialistas se preparan afiebradamente a intervanciones y a
agresiones militares exteriores. La materia inflamable de una tercera guerra mundial se
acumula.

Solamente la revolucion salvará a la humanidad
El imperialismo es la víspera de la revolución socialista. Las fuerzas productivas están
maduras para el socialismo; las gigantescas fuerzas productivas se mantienen propiedad
privada solo al precio de la opresión, del terror y de la guerra.
Solamente la revolución socialista,permitirá a la humanidad escapar a la barbarie del
imperialismo y sobrevivir dignamente.
«Es imposible suprimir las guerras sin suprimir las clases e instaurar el socialismo:
reconocemos perfectamente la legitimidad, el carácter progresista y la necesidad de las
guerras civiles, es decir la guerra de la clase oprimida contra la clase que la oprime: ...
obreros asalariados contra la burguesía.» (71)
Mientras subsista el imperialismo, la clase obrera será arrastrada a guerras
reaccionarias, criminales. O bien la clase obrera se prepara para la guerra civil para el
socialismo y la paz, o tendrá que sufrir otras guerras mundiales, más bárbaras que las
precedentes. Lenin: «Si no es durante la guerra presente, será en el periodo que seguirá:
... la bandera de la guerra civil del proletariado será el punto de reunión, no sólo de
centenares de millones de obreros conscientes, sino, también de millones de
semiproletarios y de pequeños burgueses, encegados por el chovinismo, y que los
horrores sangrientos de la guerra imperialista, en lugar de espantarlos o embrutecerlos,
los va a iluminar, instruir, despertar, organizar, templar y preparar para la guerra contra
la burguesía de su «propio» país y de los países «extranjeros».» (72).
III. El reformismo y el revisionismo contra el leninismo
El reformismo, la guerra y la «paz» imperialista
Durante la primera guerra imperialista, la social democracia se ha pasado
definitivamente del lado de la burguesía monopolista y del imperialismo.
Ha justificado la guerra criminal llevada por su propia burguesía. Su ala izquierda
intentaba seducir con una paz «duradera» ... que llegaría después de la guerra en curso y
sin el derrumbe revolucionario de la burguesía.
29
El pacifismo burgués
El pacifismo social demócrata defiende, en el fondo, el orden imperialista. Difunde en
las masas trabajadoras la ilusión de una paz duradera sin pasar por la revolución
socialista. Lenin denuncia al «marxista» Kautsky en estos términos: «Las clases
opresoras necesitan para salvaguardar su dominación dos funciones sociales: la del
verdugo y la del sacerdote. El verdugo debe reprimir la protesta y la rebeldía de los
oprimidos, el sacerdote debe consolarlos, trazarles perspectivas ... de un endulzamiento
de sus desgracias y sacrificios, siempre bajo la dominación de clases, hacerles aceptar
esta dominación, alejarlos de la acción revolucionaria, debilitar su espiritu
revolucionario y destrozar su energía revolucionaria. Kautsky ha convertido el
marxismo en la teoría contra-revolucionaria la más repugnante y la más estúpida.» (73)
La guerra imperialista rebela los agudos antagonismos del capitalismo monopolista, y
éstos antagonismos prueban justamente que el capitalismo es un sistema criminal,
bárbaro e inhumano, al cuál se debe, a todo precio, poner fin por la revolución
socialista. Los reformistas lanzan un velo sobre estos antagonismos, maquillan al
imperialismo, mantienen la ilusión de que el imperialismo es compatible con la
democracia y la paz, y que por consecuencia, la revolución socialista no es necesaria
para la liberación de los trabajadores. Lenin: «Kautsky separa la política del
imperialismo de su economía ... Esto implicaría que los monopolios en la economía
serían compatibles con un comportamiento político que excluiría al monopolio, la
violencia y la conquista ... Tal planteamiento equivale a difuminar, atenuar, debilitar las
contradicciones más fundamentales de la fase actual del capitalismo, en lugar de rebelar
su fondo.» (74) «La significación objetiva ... de la 'teoría' de Kautky es ... consolar las
masas, en un espiritu eminentemente reaccionario, dando la esperanza que una paz
permanente es posible en el régimen capitalista, desviando su atención de los
antagonismos agudos.» (75)
La «paz» para preparar otras guerras
Los reformistas se han convertido en los más eficaces agentes de la burguesía porque se
esfuerzan para impedir a los obreros y trabajadores encontrar en los sangrientos horrores
de la guerra imperialista el coraje y la determinación de derrocar ese sistema criminal y
de construir un porvenir socialista.
Si los reformistas logran paralizar la clase obrera, ésta tendrá inevitablemente que sufrir
otras guerras mundiales, aún más bárbaras y genocidas que las anteriores.
Lenin, preveía, inmediatamente después de la primera guerra mundial, el
desencadenamiento de una segunda guerra mundial, en el caso de que los obreros no
llegaran a destruir la burguesía en los principales centros imperialistas. «La actitud
reformista, frente al capitalismo, engendró ayer (y engendrará, inevitablemente
mañana), la masacre imperialista de millones de hombres y toda clase de crisis sin fin.»
(76) Analizando la oposición entre Inglaterra, que salió reforzada de la guerra, y todas
las otras potencias imperialistas, y el antagonismo entre los Estados Unidos y Japón,
Lenin concluía ya en 1919: «Todas las potencias están preparando una nueva guerra
imperialista ... Una nueva y furiosa guerra está en preparación» (77)
Todos los cacareos por la «paz» tienen como objetivo paralizar las luchas
revolucionarias y conducir a los trabajadores hacia nuevas guerras imperialistas. «Si la
revolución del proletariado no derrota a las clases dirigentes actuales, no puede existir
30
otra paz que un amnisticio mas o menos breve entre las potencias imperialistas, una paz
acompañada de un reforzamiento de la reacción en el interior, un reforzamiento de la
opresión nacional y de la servidumbre de las naciones débiles, de la acumulación de
materiales explosivos abriendo el camino a nuevas guerras. Porque de la política
engendrada por toda la época imperialista ... deriva inevitablemente una paz fundada
sobre una opresión nueva y aún más violenta de las naciones.» (78)
Después de la primera guerra mundial, la reacción en el interior de los países
imperialistas tanto como la opresión y las guerras exteriores han tomado un carácter aún
más violento.
Hoy cualquiera puede darse cuenta que la segunda guerra mundial ha sido seguida por
un sorprendente nuevo desarrollo de los servicios de represión y de control sobre las
poblaciones en los países imperialistas; las intervenciones y las guerras exteriores son
más bárbaras de las que habíamos conocido entre 1918 y 1939.
El imperialismo y la revolución: el revisionismo contra el leninismo.
Lenin ha demostrado que a finales del siglo XIX ha comenzado una nueva época, la del
capitalismo monopolista, la época del imperialismo. El desarrollo de las fuerzas
productivas exige paso al socialismo. La exacerbación de todas las contradicciones del
mundo capitalista obliga a la clase obrera a realizar la revolución socialista para
asegurar su sobrevivencia. El imperialismo es la víspera de la revolución socialista.
Todo el análisis de Lenin sobre la época del imperialismo y sus conclusiones políticas
han sido rechazadas por los revisionistas Kruschov, Brechnev y Gorbatchov.
«La época del derrumbe automático del imperialismo ...»
Los revisionistas afirman abiertamente que nuestra época no es la del imperialismo y la
de la revolución proletaria:
«Aplicar a la época contemporánea la definición de la época del imperialismo y de las
revoluciones proletarias, definición que refleja las particularidades de un periodo
terminado en el cual las fuerzas del imperialismo jugaban un rol dominante ... es no
comprender la realidad, la radical modificación de las relaciones de fuerza.» (79)
¿Entonces? ¿Cómo los revisionistas definen la época actual?
Ellos la definen como la época histórica del derrumbamiento automático del
capitalismo, sin pasar por la revolución proletaria. Ponomarev escribe: «Veamos cuáles
son los nuevos factores objetivos ... Son, en primer lugar, los cambios radicales
sobrevenidos en la correlación de las fuerzas de clase en el mundo, que resultan de la
transformación del sistema mundial en el factor decisivo de la evolución social ... las
realizaciones de la Unión Soviética ... ejercen una influencia siempre creciente sobre
todo el proceso revolucionario mundial, facilitando la lucha de los trabajadores en los
países capitalistas ... (80) «Uno tras otro, los pueblos rompen resueltamente con el
capitalismo, con el imperialismo ... El capitalismo no puede levantarse del golpe que le
fue asestado en 1917. Estamos en la época histórica ... de la disgregación ... del declinar
... del capitalismo, de la consolidación y del triunfo completo del socialismo a escala
mundial. El capitalismo no tiene posibilidades de salir de la profunda crisis que
atraviesa la sociedad burguesa.» (81)
31
Primero, es preciso observar que los «cambios radicales en las relaciones de las fuerzas
de clase en el mundo» eran exclusivamente el resultado de la política revolucionaria
aplicada por Stalin hasta su muerte en 1953. Kruschov y Brechnev han fanfarroneado a
propósito de la fuerza de la Unión Soviética, que Stalin les había legado. Ahora estos
revisionistas, atacando toda la política de Stalin, han empezado la erosión y la
destrucción de esta fuerza! Más aún, ellos se jactaron de la fuerza de la Unión Soviética,
fuera de todo discernimiento. Stalin jamás dijo que la gran fuerza que la URSS
construyó bajo su dirección convertía en superflua la revolución proletaria en los países
imperialistas y la revolución anti-imperialista y democrática en los países oprimidos!
Ahora Kruschov y Brechnev pretestaban la fuerza de la Unión Soviética para
vanagloriarse, augurando el paso pacífico al socialismo, tanto en los países imperialistas
como en los oprimidos; el capitalismo y el imperialismo se derrumbarían frente a los
movimientos pacíficos de las masas.
«Las leyes objetivas del capitalismo han cambiado»
Más aún, los revisionistas rechazan todo el análisis de Lenin sobre las leyes objetivas
del capitalismo monopolista, leyes que obligan a la clase obrera a alistarse en el camino
de la revolución socialista.
Ponomarev escribe: «La existencia de poderosas tendencias antagónicas debilita o
modifica el accionar de ciertas leyes sociales y económicas propias del capitalismo ...
La competencia de los dos sistemas mundiales ejerce una influencia cada vez mas fuerte
en los procesos sociales y económicos en la sociedad capitalista. La política burguesa no
es el reflejo «puro» de las leyes objetivas del capitalismo.» (82) «El sistema socialista
contribuye a modificar ciertas leyes del capitalismo y sus manifestaciones.» (83)
De hecho, todas las leyes del capitalismo monopolista que Lenin analizó y que vuelven
necesaria la revolución proletaria son negadas: la intensa explotación, la opresión
monstruosa, la reacción política y la fascistización, el militarismo, la opresión en los
países coloniales y neocoloniales. Y sobre todo, la tésis central de Lenin: el
imperialismo es la guerra.
«El imperialismo impone la paz»
Los revisionistas han caído más bajo que Kautsky. Nos aseguran que el imperialismo
quiere la paz y que se someterá a la voluntad de los pueblos!
Después de la Segunda Guerra Mundial, Stalin demostró claramente a los pueblos del
mundo entero que el imperialismo estadounidense caminaba tras las huellas del
imperialismo hitleriano y que preparaba afiebradamente guerras en el mundo entero.
Kruschov toma el partido contrario de esta tésis leninista. Declara en el XX Congreso:
«El establecimiento de relaciones de amistad durables entre las dos más grandes
potencias del mundo, la Unión Soviética y los Estados Unidos de América, tendrá una
importancia enorme para consolidar la paz en el mundo entero.» (84) Ponomarev
declara: «Los marxistas-leninistas ... están convencidos que las fuerzas del progreso y
del socialismo están en condiciones de detener a los agresores imperialistas, de
obligarlos a someterse a la voluntad de los pueblos.» (85)
Así, para los revisionistas, el imperialismo no está en condiciones de desencadenar una
guerra mundial, de llevar una guerra contra la Unión Soviética o contra otro país
socialista, ni aún, intervenir militarmente contra un movimiento revolucionario en un
32
país del tercer mundo! «Llega a ser posible proscribir la guerra mundial, aún antes de la
desaparición del régimen capitalista que la engendra. La fuerza del sistema socialista no
solamente vuelve vanas todas las tentativas del imperialismo de 'rechazar' el socialismo
por la vía militar, de restaurar el capitalismo, ahí, donde ha sido liquidado en el pasado,
si no también obstaculiza la intervención armada contra los pueblos que se han alistado
en la vía revolucionaria. Antes, una revolución victoriosa debía casi inevitablemente
enfrentarse a una intervención contrarrevolucionaria. Hoy, la situación ha cambiado
radicalmente. Los imperialistas no tienen la posibilidad de exportar la
contrarrevolución, sin exponerse a serios riesgos.» (86)
Toda esta teoría ha servido únicamente para desarmar al proletariado de los países
socialistas, de los países capitalistas y de los países neocolonialistas delante del
imperialismo, el enemigo mortal de la clase obrera internacional!
Kruschov utiliza el más innoble chantaje contra los marxistas-leninistas que rehúsan
desarmarse y renunciar a la revolución proletaria y al derrumbe del imperialismo.
El acusa a los revolucionarios que continuaban aplicando la política leninista, de querer
provocar una guerra nuclear mundial que terminaría con toda la humanidad!
Lenin decía que el imperialismo podría recurrir a las formas más extremas de la
barbarie, que el proletariado debía estar alerta a todas las eventualidades y prepararse al
derrumbe del imperialismo. Kruschov, al contrario, pregonizaba la capitulación, la
pasividad y la desesperación: «Una guerra termonuclear causaría tales destrucciones que
la progresión hacia el socialismo ... se detendría en lugar de acelerarse.» (87) Según
Lenin y Stalin, la lucha por la paz prepara el triunfo de la revolución, en el caso que el
imperialismo ose desencadenar una nueva guerra. Los revisionistas, al contrario, son
pacifistas burgueses: su pretendida «lucha por la paz» va a convertir al imperialismo en
algo dulce y razonable: «cada victoria de la lucha por la paz ... desinfecta el clima en el
mundo entero, contribuye a atenuar la guerra fría y la histeria anticomunista.» (88) La
historia nos ha mostrado exactamente lo contrario: la capitulación revisionista ha
degradado el clima político internacional, ha impulsado la guerra fría, llevando la
histeria anticomunista a su cúspide y ha conducido al derrumbe del socialismo ...

«La via de Octubre está superada»
Los revisionistas llegan entonces a la siguiente conclusión lógica: la vía de la
Revolución de Octubre ya no es válida. «Las revoluciones sociales futuras serán
diferentes a la Revolución de Octubre ... por su forma, sus carencias y además por la
composición de sus participantes.» (89) Los revisionistas rechazan la revolución
violenta y pregonizan el reformismo: «el paso pacífico» llega a ser la línea general, no
solamente para los países imperialistas, sino también para las neocolonias! (90)
Hoy sabemos que esas concepciones antileninistas han directamente conducido al
dramático debilitamiento de las fuerzas de la revolución mundial y a la restauración del
capitalismo en la Unión Soviética en sus formas más bárbaras. La áspera realidad que
tenemos ante nuestros ojos nos prueba la quiebra integral de toda la demagogia
revisionista y prueba la pertinencia de todas las tesis expuestas por Lenin y defendidas
por Stalin.
33

CAPÍTULO TRES
REVOLUCIÓN SOCIALISTA Y VIOLENCIA REVOLUCIONARIA

A lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial, Lenin no cesó de denunciar la traición
de los reformistas.
En el momento de la fundación de la Tercera Internacional, el punto central de su
defensa del marxismo revolucionario contra el reformismo, fue el siguiente: «Para
lograr la victoria sobre la burguesía, el proletariado tiene que realizar la Insurrección
armada.» «La guerra civil es puesta a la orden del día en el mundo entero. La consigna
es 'Todo el Poder a los Soviets'.» «La Internacional Comunista es el partido de la
insurrección del proletariado mundial revolucionario» (91)
Si para los reformistas y los revisionistas, la palabra «revolución» tiene un sentido
puramente demagógico, Lenin destaca que este concepto incluye necesariamente la
violencia revolucionaria y apunta a la instauración de la Dictadura del Proletariado.
I. La revolución, es una guerra encarnizada
Lenin decía enfrentándose a los revisionistas futuros: «Las grandes revoluciones,
incluso cuando han comenzado pacíficamente, como la gran Revolución francesa, han
terminado en guerras encarnizadas, desencadenadas por la burguesía
contrarrevolucionaria. Y no puede ser de otra manera, si consideramos el asunto desde
el punto de vista de la lucha de clases y no de la fraseología pequeño burguesa sobre la
libertad, la igualdad, la democracia del trabajo y la voluntad de la mayoría. (...) No pude
haber evolución pacífica hacia el socialismo.» (92)
Queremos sistematizar en esta parte cuatro posiciones fundamentales de Lenin en lo que
respecta a la violencia revolucionaria.
Para destacar de mejor forma su importancia, veamos en primer lugar, como los
revisionistas han tratado la cuestión de la violencia.
El revisionista Krutchov rehabilitó todas las concepciones de Kautsky y Vandervelde en
lo que concierne a la violencia revolucionaria. Esto fue presentado como una lucha
contra el «dogmatismo» y una vuelta al «marxismo vitalizador». El XX congreso
afirma: «La experiencia histórica nos muestra la necesidad de una lucha intransigente
para superar el dogmatismo que vuelva árida la fuente vitalizadora del marxismo. El
dogmatismo es un obstáculo al progreso del movimiento comunista.» (93)
A partir del XX congreso, le defensa de la insurrección armada por Lenin, quien hacía
de esta cuestión el principal punto de ruptura con los reformistas, comenzó a ser tachada
de actitud dogmática. Pomarov escribe: «Los fundadores del marxismo estaban lejos de
hacer de la insurrección armada un absoluto, un dogma, de considerarla como el único
medio de la revolución socialista.» (94)
34
Los revisionistas soviéticos aprueban a sus discípulos chilenos, quienes, algunos años
más tarde serán responsables de la derrota sangrienta de la Revolución chilena. «Los
comunistas latinoamericanos parten del hecho de que la Revolución no es sinónimo de
lucha armada. (...) 'La tesis de la vía pacífica, leemos en el programa del Partido
Comunista de Chile, no es una fórmula táctica. Es una reivindicación fundamental del
movimiento comunista'.» (95)

Inculcar sistematicamente la idea de la revolución violenta.
En su obra más célebre y más leída, El Estado y la Revolución ,Lenin destaca
presisamente ese punto para tratar a los Kautsky, los Tséretelli y los Dan, aquellos
antecesores de Krutchov y Corbalán, de «Traidores a la doctrina de Marx y Engels».
Hablando del Anti-Dühring de Federico Engels, Lenin escribe: «Esta obra de Engels...
encierra un racionamiento sobre la importancia de la revolución violenta. La apreciación
histórica de su rol se transforma, con Engels, en un verdadero elogio de la revolución
violenta. De esto, 'nadie se recuerda'; no esta de moda, en los partidos socialistas de
nuestro tiempo, el hablar de la importancia de esta idea. (...) En la propaganda y
agitación cotidiana entre las masas, estas ideas no juegan ningún rol. (...) Este es el
razonamiento de Engels: '...el que la violencia sea la partera de toda vieja sociedad que
porta en sus entrañas una nueva; que esta sea el instrumento gracias al cual el
movimiento social vence y destruye formas políticas fijas y muertas- de esto, ni una
palabra en Dühring' (...) La necesidad de inculcar sistemáticamente a las masas esta
idea- y precisamente esta- de la revolución violenta es la base de toda la doctrina de
Marx y Engels. La traición a su doctrina... se expresa con un relieve singular en el
olvido... de esta propaganda, de esta agitación. Sin revolución violenta es imposible
sustituir el Estado Burgués por el Estado proletario.» (96)

La insurrección es un arte
Durante la preparación directa de la revolución proletaria, es decir, desde los inicios de
septiembre de 1917 hasta la revolución del 25 de octubre, Lenin no cesa de desarrollar
la idea de la insurrección armada.
Lenin se enfrenta frontalmente a ciertos oportunistas a la cabeza del Partido
Bolchevique, hombres como Kamenev, Zinoviev y Rykov. Lenin les repetía: «No se
puede ser fiel al marxismo, a la revolución, si no se considera la insurrección como un
arte.» (97)
Lenin desarrolla esta idea esencial de la siguiente manera. «La insurrección es un arte,
del mismo modo que la guerra y otras formas de arte. Esta sometida a ciertas reglas. (...)
Primero; no hay que jugar nunca a la insurrección si no se esta decidido a llevarla hasta
el final... Si los insurgentes no pueden reunir fuerzas superiores a sus adversarios,
entonces ellos serán derrotados y debilitados. Segundo; una vez comenzada la
insurrección es necesario actuar con la mayor determinación y pasar a el ataque. La
defensiva es la muerte de toda sublevación armada, en la defensiva se ha perdido
incluso antes de medirse contra las fuerzas enemigas. Es necesario atacar al adversario
por sorpresa, mientras sus tropas están aún dispersas, hay que esforzarse por lograr cada
día una nueva victoria, incluso modesta; hay que mantener la ventaja moral que
35
significará la primera victoria de los insurgentes, hay que atraer a los elementos
vasilantes que siguen siempre al más fuerte y se ponen siempre del lado más seguro.
Hay que empujar al enemigo a la retirada antes que pueda concentrar sus tropas, en
resumen, actúen siguiendo las palabras de Dantón, el más grande maestro hasta nuestros
días de la táctica revolucionaria: 'Audacia, más audacia y siempre audacia'.» (98)
Dificultades inesperadas y grandes sacrificios
Los revisionistas y reformistas utilizan también la palabra «revolución», pero ellos
quieren una «revolución» sin costos, sin destrucción, sin guerra civil, una revolución
fuera de las circunstancias concretas que producen las revoluciones... Lenin denunció
sin concesión a los reformistas que tienen una concepción libresca, idílica de la
revolución. Las masas populares se involucran en la revolución cuando no ven ninguna
otra manera de asegurar su supervivencia. La revolución nace de la barbarie extrema del
capitalismo y las masas deben estar listas a grandes sacrificios para asegurar la victoria
de la revolución.
«Aquel que no 'admite' la revolución del proletariado sino a condición que se desarrolle
con facilidad y sin enfrentamientos; que la acción común del proletariado de diferentes
países sea obtenida al mismo tiempo; que la eventualidad de derrotas sea excluida de
ante mano, que la revolución siga una línea larga, despejada, bien derecha; que no se
tenga... que realizar a veces los más grandes sacrificios... aquel se deslizará siempre...
hacia el campo de la burguesía contrarrevolucionaria, como nuestros socialistas
revolucionarios... nuestros mencheviques. (...) Esos señores gustan de imputarnos el
'caos' de la revolución, la 'ruina' de la industria... es la guerra imperialista quien ha
traído todas esas calamidades... En época de revolución la lucha de clases toma
necesariamente, inevitablemente, siempre y en todos los países, la forma de una guerra
civil; y esta guerra civil es inconcebible sin las peores destrucciones, sin el terror, sin las
restricciones a la democracia formal en el interés de la guerra.» (99)
Los revisionistas Krutchov y Ponomarev han defendido textualmente las posiciones de
«los señores mencheviques», posiciones que los han llevado efectivamente «en el
campo de la burguesía contrarrevolucionaria». Ponomarov escribió lo siguiente: «La
clase obrera... se esfuerza por lograr las transformaciones sociales radicales con los
menores costos para las masas populares, sin efusión inútil de sangre, sin destrucción de
las fuerzas productivas.» (100) Luego cita al Partido Comunista chileno: «Somos
partidarios de una vía que implique el mínimo de sacrificios para evitar en la medida de
lo posible, la efusión de sangre y la destrucción de valores materiales y culturales.»
(101)
Una cosa es el deseo de las masas trabajadoras por liberarse de la dominación capitalista
limitando lo máximo posible los sacrificios y la destrucción. Otra cosa es hacer frente
con valentía a la violencia y al terror utilizados por la gran burguesía para perpetuar su
reinado. Y otra cosa todavía es la determinación de los obreros y de los trabajadores
para utilizar todos los medios necesarios, para realizar todos los sacrificios necesarios
con el fin de acabar con la violencia y el terror burgueses.
Al terror blanco se responde con el terror rojo
El 3 de marzo de 1918 Rusia firma la paz de Brest-Livosk, una paz injusta impuesta por
el imperialismo alemán que despoja de territorios importantes a la Rusia socialista.
Como el ejército ruso, completamente desmoralizado, era incapaz de continuar la
36
guerra, esta paz se hacía urgente para salvar el régimen bolchevique, consolidar el orden
socialista y formar un nuevo ejército rojo.
La burguesía rusa realizaba una política de provocación: hacía agitación en favor de la
guerra contra Alemania, porque sabía que tal guerra provocaría inevitablemente la caída
del poder bolchevique. La pequeña burguesía menchevique y socialista-revolucionaria,
por espíritu nacionalista estrecho, quería también la guerra y se enfrentaba rabiosamente
a los bolcheviques. Una guerra civil de las más encarnizadas se produjo.
Lenin explica que en esta guerra, la violencia revolucionaria más extrema fue impuesta
a los bolcheviques. «En la época de la paz de Brest-Litovsk, nosotros hemos debido
combatir el sentimiento patriótico. Decíamos, si eres socialista, debes sacrificar tus
sentimientos patrióticos en nombre de la Revolución mundial que vendrá. Los
mencheviques y los socialistas-revolucionarios estaban de lado de los (ejércitos
contrarrevolucionarios) checoslovacos, de las bandas de Butov y de Krasnov. Esta
situación exigía de nuestra parte la lucha más encarnizada y los métodos terroristas de
este tipo de guerra. La gente tuvo razón en condenar desde diferentes puntos de vista
este terrorismo... para nosotros esta claro que el terror había sido provocado por la
guerra civil desmesurada. Se debía al hecho que todos los demócratas pequeño
burgueses se volvieron en nuestra contra. Ellos llevaban la guerra en nuestra contra de
diferentes formas, por la guerra civil, por la corrupción, por el sabotaje. Son estas las
circunstancias que transformaron al terror en necesario. Es por esto que nosotros no
devemos arrepentirnos, ni condenarlo. (...) Los demócratas pequeño burgueses...
marcharon en contra nuestra con un odio que iba hasta el frenesí, porque nosotros
estuvimos obligados a destruir sus sentimientos patrióticos» (102)
Luego de la derrota de Alemania, fueron las potencias imperialistas victoriosas,
Inglaterra y Francia, quienes agredieron a la joven Unión Soviética y armaron a las
fuerzas contrarrevolucionarias rusas, ucranianas, georgianas, etc. En esta guerra de
resistencia los bolcheviques han tenido que responder al terror blanco con el terror rojo.
«Siempre nos han acusado de terrorismo. Acusación corriente que la prensa retoma con
gusto. Nos imputan el haber levantado al terrorismo como un principio. A esto nosotros
respondemos: 'Ustedes no se creen ni a ustedes mismos esta calumnia' (...) Nosotros
decimos: el terror nos ha sido impuesto. Acaso olvidan que el terrorismo fue provocado
por la invación de la Entente todo poderosa. ¿No se trata de terror cuando la flota de
todo el mundo bloquea a un país hambriento? ¿No se trata de terror cuando
representantes extranjeros, cubiertos de una pretendida inmunidad diplomática,
organizan sublevaciones de guardias blancos? (...)Si nosotros hubiésemos intentado
actuar sobre aquellas tropas levantadas por la piratería internacional, convertidas en
feroces por la guerra, a través de las palabras, si nosotros hubiésemos intentado actuar
de manera distinta que el terror, no hubiéramos resistido dos meses, no hubiéramos sido
sino unos imbéciles. El terror nos ha sido impuesto por el terrorismo de la Entente, por
el terror que practica el capitalismo internacional todo poderoso destruyó, destruye y
condena a morir de hambre a los obreros y los campesinos, en lucha por la libertad de
sus países.» (103)
II. El desarrollo pacífico de la Revolución
Después de la Revolución de febrero de 1917 y el derrocamiento del poder feudal
zarista, una situación única se creó en Rusia, caracterizada por la existencia de un doble
poder: el poder burgués, representado por el gobierno provisional y el poder
revolucionario, representado por los Soviets.
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Los Soviets eran el poder de los obreros, campesinos y soldados. Pero bajo la dirección
de los mencheviques y socialistas-revolucionarios, este poder «tenía confianza» en el
poder burgués y apoyaba, con agrado, la política del gobierno provisional.
Las armas estaban en manos del pueblo, la burguesía no contaba con fuerzas de
represión capaces de dominar al pueblo en armas. Los soviets podían declarar la paz,
dar la tierra a los campesinos y tomar medidas draconianas contra los capitalistas. Pero
renunciaron a todas esas medidas necesarias y realizables por confianza en las frases
«revolucionarias» del nuevo gobierno provisional.
En estas condiciones, el eje central de la táctica bolchevique era convencer a los Soviets
que el gobierno burgués no merecía la menor confianza, que los soviets tenían que
tomar el poder e imponer las medidas necesarias para la sobreviviencia de obreros y
campesinos. Lenin repitió durante 3 meses: «El desarrollo pacífico de la Revolución es
posible y verosímil si todo el poder es transmitido a los Soviets». (104)
Revisionismo y odio a la revolución violenta
Es basados en esta línea táctica, seguida por Lenin entre abril y julio de 1917, que
Krutchov pretende basar su tesis: «La clase obrera y su vanguardia... buscan hacer la
revolución por la vía pacífica» (105)
Gorbatchov también pretendió que la línea bolchevique después de febrero 1917 ha
«mostrado la posibilidad de un tránsito pacífico del poder a manos de los trabajadores,
posibilidad que no pudo ser realizada, desgraciadamente, debido a ciertas circunstancias
históricas.» (106)
Esta «revolución por la vía pacífica» que pregonan los revisionistas, esconde, en los
hechos, su verdadero odio a la revolución, a la insurrección popular y a la guerra civil
revolucionaria, en breve, al leninismo.
Este odio fue abiertamente expresado por quienes hacen el coro a Gorvatchov, sobre
todo por Pavel Volobouïev, doctor en historia y Presidente del Consejo científico de la
Academia de Ciencias de la URSS.
He aquí sus comentarios. «Lenin y los comunistas de Rusia nunca hicieron de la
violencia revolucionaria un fetiche. (...) Antes de la Revolución de Octubre, los
comunistas proclamaban su intención de romper sin efusión de sangre la oposición de
los capitalistas a las medidas revolucionarias en el dominio económico. (...) Pero la
providencia dispuso de otra forma. Le Revolución abre la vía a una guerra civil
encarnizada. El odio secular a los opresores, le ferocidad de los hombres que fueron
bestializados durante los años de la guerra, los excesos anarquistas, todo reventó
poderosamente sobre el carácter que tomó esta guerra fraticida. La victoria de la
Revolución de Octubre se obtuvo al precio de esfuerzo y dificultades inesperadas,
acompañadas de fracasos de envergadura, de errores enormes de nuestra parte.
Especialistas militares simplemente sospechosos de traición fueron fusilados por orden
de Stalin. (...) La lucha armada de obreros y campesinos contribuyó también a desatar el
elemento anárquico. Las masas desclasadas fueron la fuente. (...) Los 'bajos fondos'
desclasados han efectivamente existido y también su agresión feroz . Sume a aquello la
existencia de una masa enorme que había perdido todo, y que por lo tanto la guerra se
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convirtió en su oficio, y tiene la explicación del bandidismo que causó estragos en todo
el país.»
Remarquemos entre paréntesis que la lucha de los revisionistas en contra de la violencia
revolucionaria se prolonga lógicamente en su odio contra el continuador de la obra de
Lenin, Stalin. El doctor en historia Volobouïev prolonga sus críticas contra «la violencia
de los bajos fondos desclasados de la sociedad» con ataques virulentos contra Stalin:
«Stalin es un termidoriano clásico. Practicó, bajo formas seudo socialistas, un
despotismo oriental de los más crueles de tipo medieval.» (107)
Entre dos guerras civiles
Volvamos ahora a la táctica empleada por Lenin en los meses que precedieron a la
Revolución de Octubre.
El escribió a propósito de esta táctica: «El desarrollo pacífico de una Revolución
cualquiera, es en general una cosa extremadamente rara y difícil, siendo la Revolución
la agudización extrema de las contradicciones de clase más graves.» (108)
Desde el 24 de abril de 1917 Lenin había explicado, al encuentro de los revisionistas
presentes y futuros, su táctica para los meses siguientes.
El desarrollo pacífico de una Revolución es algo distinto a una pretendida «Revolución
pacífica». El desarrollo pacífico es una fase particular en el proceso revolucionario. En
abril de 1917 las masas obreras y campesinas de Rusia acababan de terminar
victoriosamente la primera guerra civil (Revolución Democrática) y el país se
encontraba en una fase de transición hacia la segunda guerra civil (Revolución
Socialista). Como las masas tenían confianza en el lenguaje «revolucionario» del
gobierno burgués, había que concentrarse sobre la educación política para que las masas
entiendan la necesidad de la segunda guerra civil. Lanzarse en la lucha armada cuando
las condiciones objetivas y subjetivas no estaban reunidas, significaba practicar el
aventurerismo y el blanquismo.
Lenin dice: «Ciertos camaradas llegan a preguntarse si no hemos renegado: nosotros
predicabamos la transformación de la guerra imperialista en guerra civil, y he aquí que
hablamos contra nosotros mismos. Pero la primera guerra civil ha terminado en Rusia,
pasamos ahora a la segunda, entre el imperialismo y el pueblo en armas; y en este
periodo de transición mientras la fuerza de las armas esté entre las manos de los
soldados, ... esta guerra civil se transforma en una propaganda de clase, pacífica, larga y
paciente. Si nosotros habláramos de la guerra civil antes que la gente haya comprendido
la necesidad, sin ninguna duda caeríamos en el blanquismo.» (109). Mientras los
capitalistas y su gobierno no puedan y no osen usar la violencia contra las masas,
mientras que la masa de los soldados y de los obreros elija y revoque libremente todas
las autoridades -toda idea de guerra civil es ingenua, incensata y grotesca.» (110) «La
crisis no puede ser resuelta... por acciones parciales de pequeños grupos armados, ni por
tentativas blanquistas de tomar el poder, de arrestar al gobierno provisional, etc» (111)
«Estamos por la guerra civil, pero solamente cuando es conducida por una clase
conciente... renunciamos por el momento a esta consigna, pero solamente por el
momento. Las armas están ahora entre las manos de los soldados y obreros, y no de los
capitalistas. Mientras en gobierno no haya abierto las hostilidades, nosotros realizamos
nuestra propaganda pacíficamente. (...) No debemos transar con la pequeña burguesía,
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actualmente a la espera que demos un paso atrás en nuestros principios. No hay error
más peligroso para un partido proletario que fundar su táctica sobre deseos subjetivos
donde se necesita organización» «Actualmente somos minoría, las masas aún no nos
dan su confianza. Sabremos esperar: ellas se pondrán de nuestro lado cuando el
gobierno se revele a ellas tal como es. Diremos entonces, teniendo en cuenta la
correlación la fuerzas: nuestra hora ha llegado» (112)

«Preparar férreamente la insurrección»
A principios de julio de 1917, muchos obreros y soldados se pronunciaron por una
manifestación insurreccional para derrocar al gobierno.
Los bolcheviques se oponían porque la mayoría de los obreros, soldados y campesinos
no estaban aún listos. Una victoria eventual no podía entonces ser duradera. Pero
delante del impulso popular, los bolcheviques se vieron obligados a ponerse a la cabeza
de la manifestación proyectada y darle un carácter pacífico bajo la consigna: «Todo el
Poder a los Soviets». Medio millón de obreros y soldados desfilaron el 4 de julio en
Petrogrado.
Presos del pánico, los reformistas habían concentrado en Petrogrado tropas fieles al
gobierno para «restablecer el orden». El 5 de julio, la redacción del Pravda fue
saqueada y los bolcheviques arrestados. Kerensky declara que los desordenes eran obra
de agentes de Alemania y exigía que Lenin pase al tribunal por espionaje en provecho
de Alemania. El comité central de los mencheviques denuncia «la aventura criminal
llevada a cabo por el Estado Mayor leninista» y apoya los plenos poderes que el
gobierno se había atribuido para «combatir todos los actos de contra revolución y
anarquía». (113)
Lenin saca las conclusiones de estos acontecimientos. «Todas las esperanzas fundadas
sobre el desarrollo pacífico de la Revolución rusa se han esfumado para siempre. La
situación objetiva se presenta así: o la victoria completa de la dictadura militar o la
victoria de la insurrección armada de los obreros. (...) No más ilusiones con respecto a
las vías pacíficas, no más acciones dispersas... prepararse con firmeza para la
insurrección armada, si la evolución de la crisis permite involucrar verdaderamente a las
masas.» (114)
Que tipo de lucha contra el golpe de Estado militar
Es en este contexto que la burguesía reaccionaria organiza, el 25 de agosto, el golpe de
Estado de Kornilov, comandante en jefe del Ejército.
Toda la burguesía estaba de acuerdo, desde de los sucesos del 3-5 julio, en que los
bolcheviques constituían una gran amenaza para el régimen y que era necesario
reprimirlos. Dos hombres se presentan como candidatos para «restaurar el orden» de
una manera fuerte: por un lado Kornilov, que deseaba una dictadura militar abierta,
apoyándose en las fuerzas zaristas y en la burguesía reaccionaria; y por otro lado
Kerensky, que quería darle una base popular a la represión contra los bolcheviques,
apoyándose no solamente en las fuerzas reaccionarias, sino así mismo en los
mencheviques y socialistas-revolucionarios. El programa de Kornilov consistía en
prohibir los Soviets en el Ejército y en las grandes ciudades, entregar Riga a los
40
alemanes, para así dar un golpe al movimiento obrero revolucionario y en enviar al
Ejército contra Petrogrado y proclamar la ley marcial.
Luego de numerosas vacilaciones, Kerensky decide oponerse a este plan debido a que
temía que las masas obreras se pasaran en bloque con los bolcheviques si los
reformistas apoyaran el golpe de Estado militar.
Lenin reacciona al golpe de Estado de Kornilov intensificando la lucha revolucionaria
de los obreros.
Hasta ese momento los mencheviques habían impedido, a través de todos los medios, la
formación de la Guardia Roja, formación de obreros armados para la defensa de la
Revolución. Lenin dice ahora: «Es la hora de pasar a la acción. Hay que hacer la guerra
a Kornilov a través de los métodos revolucionarios, impulsando a las masas»,»armando
a los obreros de Petrogrado». (115)
Lenin lanza una alerta contra la táctica oportunista de subordinar la lucha revolucionaria
a la dirección de los reformistas-mencheviques. «Incluso en estos momentos, no
debemos apoyar el gobierno de Kerensky... Hacemos y continuaremos haciendo la
guerra contra Kornilov, igual que las tropas de Kerensky; pero no apoyamos a
Kerensky, al contrario nosotros develamos su debilidad. (...) Nosotros modificamos la
forma de nuestra lucha contra Kerensky. Sin atenuar, en lo más mínimo, nuestra
hostilidad hacia él.» (116)
Esta táctica leninista es extremamente opuesta a la táctica de los revisionistas, quienes,
ante la amenaza de golpes de fuerza de los reaccionarios y fascistas, llaman a la «unidad
antifascista» en base a una línea de capitulación frente a la social-democracia. En sus
«unidades antifascistas», los revisionistas se someten a la dirección de los social-
demócratas, se dejan encerrar en los programas de los social-demócratas y en sus
métodos de lucha. Lenin, en cambio, desarrolla la lucha revolucionaria de las masas
populares en la óptica de la toma del poder posterior, él acepta luchar codo a codo con
las organizaciones reformistas que efectivamente luchen contra el adversario común,
modifica la forma de lucha contra los jefes reformistas, pero no modifica en absoluto su
hostilidad total hacia el programa y línea política de los reformistas.

El poder a los Soviets por la insurrección
Luego de cinco días, el 30 de agosto, el complot de Kornilov fracasó.
Durante la lucha contra Kornilov los Soviets juegan nuevamente un rol de movilización
revolucionaria y muchos obreros y soldados mencheviques se aproximan a las
posiciones bolcheviques.
En el curso de la primera quincena de septiembre, los Soviets de Petrogrado, de Moscú
y de Finlandia pasan bajo dirección bolchevique. Los Soviets retiran su apoyo al
gobierno de la coalición burguesa dirigido por el social-demócrata Kerensky y exigen
«El poder a los Soviets».
En estas nuevas condiciones, con el fin de impulsar a las masas hacia la Revolución,
Lenin vuelve, de cierta forma, a la táctica anterior al 3-5 de julio.
41
Lenin escribe el 3 de septiembre de 1917: «Todo el poder a los Soviets, formación de un
gobierno... que responda ante los Soviets. En ese momento... este gobierno... podría
muy probablemente asegurar la progresión pacífica de la Revolución rusa.»
Antes de los días 3 al 5 de julio esta táctica tenía principalmente como fin el
desenmascarar la política de colaboración de clases de la mayoría menchevique y
socialista-revolucionaria de los Soviets y de convencer a la mayoría de campesinos y
obreros de la justesa de la posición bolchevique. Pero desde principios de septiembre,
esta táctica apunta a preparar directamente la instauración de la Dictadura del
Proletariado a través de la insurrección armada.
En efecto, desde el golpe de Estado de Kornilov ya no hay sino dos opciones
fundamentales: «O bien todo el poder a los Soviets y la democratización completa del
ejército, o el Kornilovismo.» (117) ¿Acaso los mencheviques y los socialistas-
revolucionarios han sacado lecciones del golpe de Estado militar de Kornilov? «Si es
así, hay que comenzar por crear inmediatamente un poder estable y firme... Sólo el
poder de los Soviets puede ser estable y apoyarse abiertamente en la mayoría del
pueblo.» (118) «¿ que es un poder atrevido y decidido, una política firme, sino la
dictadura del proletariado y campesinos pobres? (...) ¿Que significaría, en efecto, esta
dictadura? Nada más que el rompimiento de la resistencia de los kornilovianos y la
retoma, el llevar hasta el fin la democratización completa del ejército... Sólo la dictadura
del proletariado y los campesinos pobres es capaz de romper la resistencia de los
capitalistas, de ejercer el poder con una determinación y un espíritu de decisión
verdaderamente grandiosos, de asegurar el apoyo entusiasta, total, verdaderamente
heroíco de las masas del ejército y el campesinado.» (119) « 'El poder a los Soviets',
esto significa una reforma radical de todo el antiguo aparato de Estado, aparato
burocrático que trava toda iniciativa democrática, la supresión de este aparato y su
reemplazo por uno nuevo, popular, auténticamente democrático, aquel de los Soviets; la
facultad entregada a la mayoría del pueblo de demostrar iniciativa e independencia, no
solamente en la elección de diputados, sino también en la administración del Estado, en
la aplicación de reformas y transformaciones sociales.» (120) «El poder a los Soviets: es
el único medio de asegurar en el futuro una evolución gradual pacífica, tranquila de los
acontecimientos, yendo a la par con el progreso de la conciencia y el espíritu de
decisión de las masas populares.» (121)
Y esta conciencia y espíritu de decisión de desarrollan en la medida que las masas
comprendan la necesidad de la insurrección armada para tomar realmente todo el poder,
para desarmar a las tropas reaccionarias con las cuales cuente aún la burguesía. Como lo
escribe Lenin una semana antes de la Revolución del 25 de octubre: «Desde septiembre
el partido discute la cuestión de la insurrección, de ahora en adelante inevitable para
aplicar la consigna 'Todo el poder a los Soviets'.» (122)
III.Los oportunistas Kamenev y Zinoviev contra Lenin
Desde el golpe de Estado de Kornilov las masas obreras y campesinas de Rusia se
encuentran ante una elección fundamental: Otorgar todo el poder a los Soviets
revolucionarios por la insurrección o seguir a los conciliadores y dejarse llevar hacia la
dictadura militar.

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La participación en el pre-parlamento
Para frenar el alza revolucionaria los dirigentes mencheviques y socialistas-
revolucionarios habían convocado para el 12 de septiembre a una Conferencia
Democrática. En la cual se las habían arreglado para obtener una sólida mayoría
pequeño-burguesa y burguesa.
Aunque una mayoría del Comité Central decidió participar en la Conferencia, Lenin la
descalifica desde el 14 de septiembre, día de la apertura. «La Conferencia democrática
engaña al campesinado, pues ella no le da ni la paz ni la tierra.» «Se trata... de poner a la
orden del día la insurrección armada en Petrogrado y Moscú, la conquista del poder. (...)
Es necesario recordar las palabras de Marx sobre la insurrección, meditarlas: 'La
insurrección es un arte'. (...) La historia no nos perdonará si no nos tomamos el poder
ahora.» (123)
Lenin veía en la participación en la Conferencia Democrática un primer signo de
cretinismo parlamentario al interior de los bolcheviques. En efecto, una nueva
revolución crecía en al país, la revolución del proletariado y la mayoría de los
campesinos contra la burguesía y su aliado, el imperialismo franco-inglés.
No había que desviar la atención de las masas hacia una conferencia de tipo
parlamentario que tenía como único objetivo paralizar a las fuerzas revolucionarias
ascendentes. Los bolcheviques no debían perder su tiempo en este Conferencia, había
que descalificarla y enviar a todos los cuadros hacia las masas para prepararlas para la
insurrección inminente. «Hay que boicotear la Conferencia Democrática. Todos
nosotros nos equivocaríamos si no lo hacemos.» (124)
Los 127 bolcheviques que habían participado en la Conferencia, votaron por 77 votos
contra 50, su participación en la continuación de la Conferencia, llamada pre-
parlamento. Kamenev y Rykov eran los voceros de estos «parlamentaristas». Lenin
subrayaba: «En los 'medios dirigentes' de nuestro partido notamos vacilaciones que
pudieran ser funestas» (125)
«Esperar la decisión del Congreso de los Soviets»
Luego de la decisión del Comité Central de no participar en el pre-parlamento, el
«cretinismo parlamentario» de tipo «bolchevique» tomó inmediatamente una nueva
forma, decidiendo esperar la convocatoria de el Congreso de los Soviets quién «tomará
el poder». La contra revolución se preparaba afiebradamente en reunir fuerzas para
acabar con la revolución. Además, la reacción se aprestaba para entregar Petrogrado a
los alemanes para derrotar a los revolucionarios.
El 29 de septiembre, Lenin puso todo su peso en la balanza contra los
«parlamentaristas» y los vacilantes que rechazaban pasar inmediatamente a la
insurrección: Lenin pide ser dimitido de un Comité Central capitulador.
«Los bolcheviques, si se dejan caer en la trampa de las ilusiones constitucionales, en la
'fe' en el Congreso de los Soviets,... en la trampa de la 'espera' del Congreso de los
Soviets, etc., (...) esos bolcheviques serían despreciables traidores a la causa del
proletariado. (...) Existe entre nosotros, en el Comité Central y en los medios dirigentes
del Partido una corriente o una opinión favorable a la espera del Congreso de los
Soviets y hostil a la toma inmediata del poder, hostil a la insurrección inmediata. Hay
43
que vencer esta corriente o esta opinión. De otra manera los bolcheviques se
deshonrarían para siempre y serían reducidos a cero en tanto que partido. (...) 'Esperar el
Congreso de los Soviets es una idiotez completa, ya que es dejar pasar semanas
completas; cuando, en la hora actual, las semanas e incluso los días deciden todo. (...)
Derroten primero a Kerensky, luego convoquen el congreso. (...) Convocar el Congreso
de los Soviets el 20 de octubre para decidir 'la toma del poder', no es acaso como fijar
tontamente la fecha de la insurrección. Podremos tomar el poder hoy día, pero del 20 al
29 de octubre no nos dejaran tomarlo... El órgano central tacha en todos mis artículos
las indicaciones que doy sobre los errores peligrosos de los bolcheviques... Debo
presentar mi petición de demisión al Comité Central, cosa que hago.» (126)
«La insurrección es imposible y prematura...»
Estas explicaciones y amenazas de Lenin no surtieron efecto. Durante la reunión del
Comité Central del 10 de octubre, Kamenev y Zinoviev se opusieron nuevamente a la
preparación de la insurrección y Trotski pide que sea retardada hasta la convocatoria al
Congreso de los Soviets.
En la reunión del 16, Kamenev y Zinoviev votaron contra la insurrección; hubo 4
abstenciones y 19 votos a favor. Al día siguiente Lenin escribió una crítica incisiva a los
argumentos contra la insurrección realizados por Kemenev y Zinoviev, a quienes acusa
de «alineamiento político con la burguesía».
«No tenemos la mayoría entre el pueblo y, sin esa condición, la insurrección es
imposible...»
«Los hombres capaces de hablar así... son formalistas que desean obtener por
adelantado... la garantía que en todo el país el Partido bolchevique ha obtenido
exactamente la mitad más uno de los votos. (...)La realidad nos muestra con evidencia
que desde las jornadas de julio, la mayoría del pueblo ha comenzado a alinearse
rápidamente al lado de los bolcheviques. (...) El acontecimiento más importante en la
actualidad en Rusia es la sublevación campesina. He aquí como se efectúa en realidad el
tránsito del pueblo al lado de los bolcheviques...»
«En la situación internacional no hay nada que nos obligue a actuar sobre hechos
consumados, nosotros más bien dañaríamos a la causa de la revolución socialista en
occidente si nos hacemos fusilar.»
«...Razonaríamos como los Scheidemann y los Renaudel: lo más sensato es no
sublevarnos, porque si nos fusilan, el mundo perderá internacionalistas de un gran
temple, tan sensatos. (...) La guerra ha impuesto a los obreros de todos los países los
peores sufrimientos; les ha debilitado. Las explosiones se multiplican, en Alemania, en
Austria. Somos los únicos en tener Soviets de diputados obreros y soldados y nos
quedaremos en la espera, traicionaríamos a los internacionalistas alemanes como
traicionamos a los campesinos rusos que... a través de acciones, por una sublevación
contra los propietarios terratenientes, nos llaman a sublevarnos contra el gobierno de
Kerensky...»
«Nosotros no somos lo suficientemente fuertes para tomar el poder y la burguesía no lo
es para hacer fracasar la Asamblea Constituyente.»
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«...expresan su confusión y su miedo a la burguesía dando prueba de pesimismo frente a
los obreros... Si los Soviets no tienen la fuerza para derrocar a la burguesía, es que esta
última tiene la suficiente fuerza para hacer fracasar la Asamblea Constituyente. (...)
Renunciar a la insurrección es renunciar al traspaso del poder a los Soviets, es poner
toda nuestra 'confianza' en la valerosa burguesía que ha 'prometido' convocar a la
Asamblea Constituyente. (...) poner en duda que es la insurrección el único medio para
salvar la revolución es caer en esta cobarde confianza en la burguesía.» (127)
La traición de Kamenev y Zinoviev
El 18 de octubre Kamenev y Zinoviev publican en un periódico menchevique una nota
en la cual ellos hablan de la decisión de los bolcheviques de organizar la insurrección,
decisión que ellos condenan.Lenin escribe, ese mismo día, que Kamenev y Zinoviev
eran unos «rompe-huelgas» y «traidores»: «yo lucheré con todas mis fuerzas... por su
exclusión del Partido.» (128)
La revolución triunfa el 25 de octubre, a pesar del sabotaje de los oportunistas.
Después de la Revolución de Octubre Kamenev y Zinoviev querían hacer entrar al
gobierno a los mencheviques y socialistas-revolucionarios que se oponían al programa
revolucionario adoptado el 25 de octubre por el congreso de los Soviets. El 3 de
noviembre, Kamenev y Zinoviev llevan al voto en el comité ejecutivo central de los
Soviets una resolución que indicaba que los bolcheviques no tendrían en el gobierno
sino la mitad de los puestos. Aquello crearía una situación en la que los reformistas
podrían bloquear completamente la actividad revolucionaria del gobierno.
Lenin declara: «La oposición que se ha formado al seno del Comité Central se aparta
completamente de todas las posiciones fundamentales del bolchevismo y de la lucha
proletaria de clase en general, repitiendo los propósitos no marxistas de la imposibilidad
de la revolución socialista en Rusia, sobre la necesidad de ceder a los ultimátums y a las
amenazas de un alejamiento emanadas de una minoría notoria de la organización de los
Soviets (los mencheviques).» (129)
Estos dos puntos -la imposibilidad de construir el socialismo en un solo país, la URSS,
y la necesidad de un compromiso con los mencheviques- serán, durante los años veinte
la plataforma común de dos corrientes revisionistas, aquella de Trotski y la de Kamenev
y Zinoviev.
Lenin declara posteriormente: « Kamenev, Zinoviev, Noguine, Rykov, Miliutin y otros,
han dimitido ayer, 4 de noviembre, del Comité Central de nuestro Partido, y los tres
últimos, del Consejo de Comisarios del Pueblo. En un partido tan grande como el
nuestro... no podíamos evitar encontrarnos con camaradas insuficientemente firmes y
perseverantes en la lucha contra los enemigos del pueblo... los camaradas que se van
actúan como desertores. (...) Condenamos resueltamente esta deserción... Pero
declaramos que la deserción de algunos altos miembros de nuestro Partido no debilitará
ni por un instante la unidad de las masas que siguen a nuestro Partido y, por
consecuencia, no debilitará a nuestro Partido» (130)
La oposición a la insurrección armada y la reconciliación con los partidos reformistas
son dos posiciones esenciales del revisionismo krutchovista. En ese sentido Kamenev,
Zinoviev y Rykov han sido precursores de Krutchov. Esta es una prueba de la
continuidad de una línea oportunista en la cabeza del Partido Bolchevique que se oponía
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a la realización de la política leninista. Stalin combatió el oportunismo de Kamenev y
Zinoviev con una enorme paciencia aplicando la línea leninista. Cuando Kamenev y
Zinoviev se comprometieron en actividades clandestinas y en complots contra el
Partido, fueron juzgados y condenados a muerte. Trotsky, el enemigo más encarnecido
del bolchevismo, rindió homenaje entonces a Kamenev y Zinoviev, aquellos
«representantes de la vieja guardia bolchevique...»
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CAPÍTULO CUARTO

La dictadura del proletariado
I. La cuestión esencial del marxismo
Marx y Engels analizaron el capitalismo como sistema basado en la dictadura de la
burguesía.
Antes que ellos, autores liberales ya habían descrito y analizado la lucha de clases que
se desarrolla entre la clase obrera y la burguesía en la sociedad capitalista. Lo
fundamentalmente inédito que Marx y Engels aportaron es la tesis que el socialismo no
puede existir sino como negación de la dictadura de la burguesía, como dictadura del
proletariado.
La «dirección política de la clase obrera» es la fórmula inconsistente que puede cubrir
todas las «vías reformistas» al socialismo y que sirve para enmascarar la cuestión
esencial: Que clase ejerce la dictadura.
Lenin dijo: «Limitar el marxismo a la lucha de clases, es truncarlo, es reducirlo a lo que
es aceptable para la burguesía. Sólo es un verdadero marxista aquel que comprende y
reconoce la lucha de clases hasta su final: La dictadura del proletariado.» (131) «La
cuestión de la dictadura del proletariado es la cuestión esencial del movimiento obrero
moderno en todos los países capitalistas ... A escala internacional, la historia de la
doctrina ... de la dictadura del proletariado ... coincide con la ... del marxismo...
Cualquiera que no ha comprendido la necesidad de la dictadura de toda la clase
revolucionaria para conquistar la victoria, no ha comprendido nada en la historia de las
revoluciones.» (132)
El traidor Kruschov no ha solamente negado la necesidad de la dictadura del
proletariado en la Unión Soviética, sino durante el XX Congreso ha afirmado que la
dictadura del proletariado no es lo esencial en el paso al socialismo en los países
capitalistas. Kruschov declaró: «Para todas las formas de socialismo, la dirección
política de la clase obrera ... es la mayor condición. De lo contrario es imposible el paso
al socialismo (133)
El poder de la clase obrera nace de la revolución, de la insurrección, de la violencia
revolucionaria contra la burguesía; su origen no está en las leyes ni en las instituciones
de la burguesía; al contrario él barre estas leyes e instituciones para reemplazarlas por
nuevas leyes e instituciones creadas por las clases revolucionarias para servir a sus
intereses.
Lenin: «La doctrina de la lucha de clases, aplicada por Marx al Estado y a la revolución
socialista, lleva necesariamente al reconocimiento de la dominación política del
proletariado, de su dictadura, es decir de un poder que no comparte con nadie y que se
apoya directamente en la fuerza armada de las masas.» (134)
¿Por qué la dictadura del proletariado es necesaria en el socialismo? ¿Cuáles son las
relaciones entre las diferentes clases bajo el socialismo? ¿Cuáles son las relaciones entre
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el proletariado y las otras clases trabajadoras bajo el socialismo?
El capitalismo del siglo XX es esencialmente la dictadura de la burguesía monopolista
que se apoya en el conjunto de la burguesía y en las capas superiores de la pequeña
burguesía. La burguesía monopolista es el núcleo central del sistema capitalista, tal
como el proletariado es el núcleo central en el curso de la revolución socialista y
durante todo el periodo histórico del socialismo.
Lenin: «Sólo una clase determinada, es decir los obreros de las ciudades y en general los
obreros de las fábricas, los obreros industriales, es capaz de dirigir la masa de
trabajadores y explotados en la lucha por derribar el yugo del capital, ... en la obra de
creación de un nuevo orden socialista, en la lucha para suprimir totalmente las clases.»
(135)
Para construir el socialismo, el proletariado, núcleo central debe apoyarse sobre el
conjunto de las capas de los trabajadores. «La dictadura del proletariado es una forma
particular de alianza de clases, entre el proletariado, vanguardia de los trabajadores, y
las numerosas capas no proletarias de trabajadores (pequeña burguesía, pequeños
patrones, campesinos, intelectuales, etc.) o la mayoría de estas capas, alianza dirigida
contra el capital, alianza orientada para el derrumbe completo de la resistencia de la
burguesía y de todos sus intentos de restauración, para la construcción y la
consolidación definitiva del socialismo ... Es la alianza de partidarios resueltos del
socialismo con sus aliados vacilantes, a veces «neutros» ..., alianza entre clases que
difieren en los niveles económico, político, social e ideológico.» (136)
La dictadura del proletariado es el ejercicio de la dictadura contra la burguesía y la
organización de la democracia para las clases trabajadoras. «La dictadura del
proletariado es la represión por la violencia de la resistencia de los explotadores, es
decir, de la minoría ínfima... la dictadura del proletariado debe engendrar... la extensión
sin precedente de la democracia real en favor de las clases laboriosas reprimidas por el
capitalismo.» (137).
El socialismo tiene dos tareas esenciales: reprimir la burguesía y organizar un sistema
económico superior. «El proletariado debe transformarse en la clase dominante, capaz
de reprimir la resistencia inevitable, desesperada de la burguesía y organizar, para
construir un nuevo régimen económico, todas las masas laborales y explotadas.» (138)
El socialismo reprime a la burguesía y organiza la democracia popular para crear un
sistema económico superior al capitalismo, un sistema que realice una más alta
productibilidad al servicio exclusivo de los trabajadores. «La dictadura del proletariado,
no es solamente la violencia ejercida contra los explotadores, e incluso no es
esencialmente la violencia. El fundamento económico de esta violencia revolucionaria,
la prueba de su vitalidad y de su éxito, es que el proletariado ofrece y realiza un tipo
superior de organización social del trabajo en comparación con el capitalismo.» (139)
II. El Estado socialista y los Soviets
El estado socialista de la clase obrera solo puede surgir en el curso de la lucha por la
destrucción del Estado burgués.
Estos dos tipos de Estado son diametralmente opuestos, tanto por su naturaleza de clase
como por sus métodos de funcionamiento. «El poder de los Soviets en el parlamento
burgués... así se plantea la cuestión en el plano histórico mundial.» (140)

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Los Soviets, el Partido y las clases trabajadoras
Los Soviets nacieron como órgano de movilización y de combate revolucionario de las
masas explotadas por el capitalismo.
Los Soviets surgieron en el curso de la Revolución de 1905-1906.
Emergieron, nuevamente durante la Revolución de Febrero de 1917, y su carácter
revolucionario se afirmó nítidamente en la Revolución de Octubre, cuando entraron a la
historia como los órganos de la insurrección de los obreros, los soldados y los
campesinos, como órganos de la toma del poder revolucionario.
Es durante la Guerra Civil de 1918 y fines de 1919 cuando los Soviets hacen
definitivamente su prueba como organización de gobierno.
Los Soviets, organizaciones de las masas explotadas
Durante estos cuatro años de revolución, decenas de millones de obreros, campesinos y
trabajadores se despertaron a la vida política activa. Los Soviets fueron los centros de
una formidable creatividad política. «La esencia del poder de los Soviets, consiste en
que la base constante y única de todo el poder gubernamental es la organización de las
masas antes oprimidas por los capitalistas, es decir los obreros y los semiproletarios.
Son esas masas que ... son llamadas a tomar una parte decisiva en la gestión
democrática del Estado.» (141).
Como organizaciones de combate, los Soviets tenían desde el principio un carácter de
clase. «Solamente los trabajadores y los explotados eran admitidos en los Soviets,
excluyendo los explotadores de toda especie.» (142) Los Soviets son «la unión y la
organización de las masas laboriosas y explotadas, oprimidas por el capitalismo, y
solamente ellas ... las clases explotadoras y los representantes ricos de la pequeña
burguesía eran automáticamente excluidos.» (143)
Las relaciones entre el Partido comunista y los Soviets
Los Soviets no fueron un «producto espontáneo de la lucha de clases». Surgieron
espontáneamente en el trayecto de las luchas contra la burguesía, pero adquirieron su
carácter revolucionario gracias al trabajo de síntesis y la creatividad del Partido
Comunista.
En efecto, como organización de masa de los trabajadores, los Soviets debían
necesariamente reflejar las corrientes políticas e ideológicas que atravesaban el pueblo.
Así, antes de la Revolución de Octubre, los mencheviques, que eran mayoría en los
Soviets, utilizaban esto último para subordinar a la clase obrera al aparato estatal
burgués. Fue solo gracias al trabajo del Partido bolchevique que los Soviets se
subtrayeron a la tutela del Estado burgués y se convirtieron en órganos de poder
diferente, oponiéndose abiertamente a los órganos del Estado burgués.
Como la formación de un nuevo aparato del Estado proletario no es un proceso
espontáneo, el papel del Partido comunista para su formación y consolidación es
esencial. «Es solamente cuando el proletariado es orientado por un Partido organizado y
experimentado, ... que la conquista del poder puede ser considerada no como un
episodio sino como el punto de partida de un trabajo perdurable de construcción
comunista de la sociedad por el proletariado.» «El Partido comunista es el arma
principal, esencial de la emancipación del proletariado; debemos ahora tener en todos
49
los países, no grupos y tendencias, sino un Partido comunista; y solo debe haber en cada
país un sólo y único Partido comunista.» (144)
El nuevo sistema de gestión del Estado socialista es, por consecuencia, complejo. Lenin
resume esta complejidad: «Las cosas pasan así: el Partido absorbe de cierta forma la
vanguardia del proletariado, y esta es la que ejerce la dictadura del proletariado. Pero sin
una base como los sindicatos, es imposible ejercer la dictadura, cumplir las funciones
del Estado. Es necesario asumirlas por medio de diversas instituciones, de tipo nuevo
también: por intermedio del aparato de los Soviets.» (145)
Después de la Revolución de Octubre, durante la insurrección de Kronstad, los
anarquistas, los mencheviques y toda la burguesía mantenían la consigna «los Soviets
sin los bolcheviques», para quebrar la dictadura del proletariado e introducir la
subordinación de los Soviets a los órganos de la democracia burguesa.
Por lo tanto, en el curso de la lucha revolucionaria como durante el ejercicio del poder
socialista, los Soviets eran los órganos donde se efectuaba la simbiosis entre la
vanguardia comunista y todas las clases trabajadoras. «El aparato (de los Soviets) ...
asegura una fórmula de organización de vanguardia, es decir de la parte más consciente,
más enérgica, más avanzada de las clases oprimidas, campesinos y obreros; es por tanto
un aparato por el cual la vanguardia de las clases oprimidas puede educar, instruir y
arrastrar con ella toda la enorme masa de esas clases.» (146)
Los Soviets, el ejército y el aparato del Estado socialistas
Los Soviets desarrollaron el trabajo de la construcción de un Estado proletario,
socialista, siguiendo tres ejes.
Primero, los Soviets se consolidaron como órganos representativos de las masas
explotadas y como órganos de su poder. Su carácter de clase se expresaba, entre otras
actividades, por la organización de elecciones en los lugares de trabajo, lo que reforzó la
influencia de los obreros y de los trabajadores más revolucionarios.
Segundo, los Soviets jugaron un rol esencial en la formación del ejército rojo, de la
policía y de los cuerpos de seguridad socialista.
Finalmente, los Soviets crearon un aparato de justicia completamente nuevo, en el cual
los jueces salían de las masas obreras y trabajadoras, se encontraban bajo su control, y
empezaron el trabajo de reestructuración integral del aparato administrativo.

El ejército rojo, ejército de los trabajadores
El Estado es ante todo las fuerzas armadas al servicio de una clase.
El ejército rojo nació del derrumbe del ejército burgués al fin de la Primera Guerra
Mundial y de las insurrecciones armadas organizadas por los soldados, los marineros y
los oficiales revolucionarios. Este núcleo de partida fue reforzado por el alistamiento de
centenares de miles de jóvenes comunistas y de obreros, así como jóvenes campesinos
revolucionarios, para defender las conquistas de la Revolución de Octubre.
Durante las jornadas de la Revolución de Octubre, los Soviets fueron esencialmente
formados por soldados y obreros; los Soviets jugaron un papel decisivo en la
desintegración del antiguo ejército reaccionario y en la formación del ejército
revolucionario.
50
Respecto al ejército y a la policía socialista, Lenin declara: «La contrarrevolución jamás
ha tolerado la presencia de los obreros en armas, separados del ejército. En Francia,
escribía Engels, después de cada revolución, los obreros se arman; 'para los burgueses
que están en el poder, el desarme de los obreros es el primer deber'. Los obreros en
armas eran el embrión del nuevo ejército, la célula de organización del nuevo orden
social. Aplastar esta célula, impedir su crecimiento, tal era la primera inquietud de la
burguesía. La primera inquietud de toda revolución victoriosa ... ha sido la destrucción
del antiguo ejército, su licenciamiento y su reemplazamiento por uno nuevo. La nueva
clase social que accede al poder nunca pudo y no puede ahora llegar a este poder y
afirmarlo de otra manera que desintegrando completamente al antiguo ejército ... de otra
manera que forjando poco a poco en una dura guerra civil, un ejército nuevo, una nueva
disciplina, la nueva organización militar de la nueva clase.» (147) «Los Soviets
constituyen un nuevo aparato de Estado que representa ... la fuerza armada de los
obreros y los campesinos, fuerza que no está desligada del pueblo como el antiguo
ejército permanente, sino que está estrechamente ligada a él.» (148)
La policía burguesa también fue desmantelada. Lenin: «La sustitución de una milicia
popular a la policía ... es la condición del éxito de toda reforma ... en provecho de los
trabajadores. En periodo revolucionario, esta condición es realizable.» (149)

El poder legislativo y ejecutivo
Bajo la dictadura de la burguesía, el poder real se encuentra en las manos de los grandes
capitalistas, de los altos funcionarios del Estado burgués y de los ministros ligados
estrechamente a los capitalistas y a los altos funcionarios. El parlamento sirve para dar
una apariencia de «democracia» a las medidas dictatoriales del gran capital.
Bajo la dictadura del proletariado, los grandes capitalistas fueron expropiados y los
medios de producción pertenecen a la comunidad de los trabajadores. El ejército y la
policía socialista fueron esencialmente compuestos por trabajadores revolucionarios en
armas.
En este nuevo sistema, los órganos elegidos por los trabajadores, los Soviets, pueden
efectivamente detener todo el poder. Los Soviets tienen como tarea esencial elaborar
leyes y crear instituciones que expriman únicamente el interés de las masas
trabajadoras.
Pero, los miembros de los Soviets también juegan un rol en la ejecución de las leyes y
en el funcionamiento de las instituciones. Como lo dijo Lenin, el sistema de los Soviets
«permite aliar las ventajas del parlamentarismo y las de la democracia inmediata y
directa, es decir aliar en los representantes elegidos por el pueblo tanto la función
legislativa como la ejecución de las leyes.» (150)

La participación de las masas en la cuestión estatal
Bajo la dictadura de la burguesía, el aparato de Estado es una máquina burocrática
monstruosa que oprime, maltrata, inquieta y explota a los trabajadores. El Parlamento
burgués solo tiene como función enmascarar y hacer aceptar a los trabajadores esta
situación.
Una de las funciones esenciales del Estado Socialista es la de crear un aparato de Estado
que esté entera y únicamente al servicio de las masas trabajadoras. Los Soviets tienen la
histórica tarea de terminar con el Estado como cuerpo parásito viviendo por encima de
los trabajadores y hostil a ellos. La esencia del sistema socialista se basa en que los
51
trabajadores revolucionarios elegidos participen en la gestión del Estado, y organicen el
control del conjunto de las masas trabajadoras sobre los órganos del Estado. Lenin:
«Todos los ciudadanos sin excepción deben participar en el ejercicio de la justicia y en
la gestión del país. Y es importante para nosotros que todos los trabajadores sin
excepción participen en la administración del Estado.» (151)
Esta participación de los trabajadores en la gestión del Estado socialista y su control
sobre los órganos del poder revela la esencia profunda de la dictadura del proletariado.
La resistencia de la burguesía se manifiesta, entre otras maneras, en sus esfuerzos para
burocratizar los órganos del poder socialista, para cortarlos de los trabajadores y
sustraerlos a su control. Stalin comprendió que la burocratización de los Soviet (la
ruptura entre los elegidos y las bases, el rechazo a preparar a todos los trabajadores para
la participación en la gestión del Estado socialista), era una grave amenaza interna para
el socialismo. «Uno de los enemigos más peligrosos para el progreso de nuestra causa
es el burocratismo. Que vive en cada una de nuestras organizaciones. El burócrata
comunista es el tipo de burócrata más peligroso. No hay nada que decir cuando la cólera
de las masas del partido apunta contra estos elementos y cuando estas masas tienen la
posibilidad de enviar esos elementos al diablo». (152) Esta posición de 1928, Stalin la
expresará nuevamente en 1952.
Cuando Kruschov, en 1956, declaró que la dictadura del proletariado había dejado de
existir en la Unión Soviética, dio libre curso a las tendencias burocratizantes. El hizo
entrar en los Soviets los elementos burgueses y pequeños burgueses. Después, Brejnev
acabó la burocratización de los Soviets, sustrayéndolos, cada vez más, a todo control
por los trabajadores. Bajo Gorvatchov, los Soviets se convirtieron en lugares donde la
nueva burguesía organizaba su propia representación política, luchando por la
destrucción total de los últimos vestigios del socialismo.


III. La lucha de clases bajo la dictadura del proletariado
Un largo periodo histórico
La dictadura del proletariado es necesaria durante todo el periodo histórico donde
subsisten fuerzas interiores y exteriores que hacen posible la restauración del
capitalismo.
Lenin dijo: «Solamente esos que han asimilado la esencia de la doctrina de Marx sobre
el Estado, que han comprendido que la dictadura de una clase es necesaria ... durante
todo el periodo histórico que separa al capitalismo de la 'sociedad sin clases', del
comunismo.» (153). «Las clases permanecen y permanecerán en la época de la
dictadura del proletariado. La dictadura llegará a ser inútil cuando las clases hubieran
desaparecido. Ellas no desaparecerán sin la dictadura del proletariado.» (154)
Sobre este tema, Lenin simplemente desarrolló las ideas esenciales de Marx y de Engels
sobre la base de una experiencia revolucionaria mucho más extensa y rica. Marx ya
había indicado que después del periodo del socialismo, caracterizado por la dictadura
del proletariado, vendrá el periodo del comunismo. La sociedad no entrará en la fase del
comunismo más que después de un largo periodo histórico de transformaciones
socialistas en profundidad. Según Marx, el comunismo vendrá cuando habrá
desaparecido el servilismo, la subordinación de los individuos a la división del trabajo,
y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo
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no será solamente un medio de vida, sino que llegará a ser por sí mismo la primera
necesidad vital; cuando con el desarrollo múltiple de los individuos, las fuerzas
productivas serán acrecentadas también, y todas las fuentes de la riqueza colectiva
surgirán con abundancia.» Antes que se alcance este estado superior del desarrollo
material e intelectual y para alcanzarlo, la dictadura del proletariado es necesaria. «Entre
la sociedad capitalista y la sociedad comunista se coloca el periodo de la transformación
revolucionaria de aquella en ésta. A lo que corresponde un periodo de transición
política, donde el Estado no podría ser otra cosa que la dictadura revolucionaria del
proletariado. (155)
Lenin ha retomado y elaborado estas tesis de Marx. La dictadura del proletariado
permanece necesaria hasta que las menores diferencias entre las clases sociales hayan
desaparecido y hasta que la clase obrera internacional haya destruido el imperialismo
mundial.
«Está claro que para suprimir completamente las clases es preciso no solamente destruir
a los explotadores, a los grandes propietarios de bienes raíces y a los capitalistas, no
solamente abolir su propiedad; es preciso aún abolir toda propiedad privada de los
medios de producción; es preciso borrar también la diferencia entre la ciudad y el
campo, como la que existe entre los trabajadores manuales e intelectuales. Es una obra
de largo aliento. Para realizarla, es preciso hacer un gran paso hacia adelante en el
desarrollo de las fuerzas productivas.» (156)
«Marx y Engels ... vieron claramente que ... sería preciso un largo periodo de dictadura
del proletariado, ... y la colaboración de los obreros de todos los países, que deberán
conjugar todos sus esfuerzos a fin de asegurar la victoria hasta el fin.» (157)
Los reformistas se han siempre levantado contra esta tesis esencial del leninismo.
Aunque sean enemigos irreductibles de la dictadura del proletariado, en las situaciones
cuando los obreros quieren la revolución, los reformistas pretenden «estar de acuerdo
con la dictadura del proletariado», pero entonces, «por un tiempo limitado» ...
El jefe de la social democracia internacional, Vandervelde llegó a ser, al comienzo de la
Primera Guerra Mundial, Ministro en el gobierno burgués de Bélgica. Él hacía
propaganda para enviar a los trabajadores al matadero en esta guerra imperialista
criminal; él tomó la defensa de las instituciones burguesas, incluso la monarquía. Pero
después de la guerra, ante la subida revolucionaria, pretendió aceptar la necesidad de la
dictadura del proletariado ... , pero, como medida de corta duración, para volver tan
rápido como sea posible a la «democracia pura»!
Es así como este enemigo declarado de la dictadura del proletariado decía en aquel
entonces: «La dictadura del proletariado, sí, por el fuego y el hierro, si es preciso, para
quebrar la resistencia de la burguesía, para abrir la ruta a la revolución social. Pero la
dictadura como medio, como un medio provisorio y no como la prolongación
indeterminada del estado de sitio y del terror, colocando a los otros partidos fuera de la
ley, eliminando las libertades, reemplazando a la democracia por la dictadura de un
puñado.» (158)
Cinco años antes, Lenin había ya descrito la táctica contrarrevolucionaria de reformistas
del tipo Vanderverde. El escribe en 1919: «Lo más peligroso de parte de (Kautsky,
MacDonald, Vanderverde), es el reconocimiento verbal de la dictadura del proletariado.
Estas gentes son capaces de reconocer todo, de firmar todo, a condición que se
mantengan a la cabeza del movimiento obrero ... Esta gente admitiría verbalmente la
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dictadura del proletariado para hacer pasar ... 'el sufragio universal', el parlamentarismo
burgués, el rechazo de ... quebrar completamente el aparato de Estado burgués.» (159)
Y se puede decir que los revisionistas del género Kruschov han retomado, 30 años
después a Vandervelde, exactamente la misma línea en lo que concierne a la revolución
proletaria y a la dictadura del proletariado: pregonan el paso pacífico y la dictadura del
proletariado «bajo tal o tal otra forma» y «de corta duración» ... Ponomarev,
refiriéndose a la lucha por el socialismo en los países capitalistas, escribe: «Una
revolución pacífica sin guerra civil no tiene nada de común con la paz social. Esto no es
un 'partnership social', sino una forma de lucha de clases tal como la revolución no
pacífica; su victoria se consolida igualmente por la dictadura del proletariado bajo tal o
tal forma y donde la duración depende de las condiciones concretas.» (160)
Formalmente el concepto de 'dictadura del proletariado' está y muchos comunistas
honestos fueron cegados por estas palabras. Ellos decían entonces: «Pero no, vuestras
críticas contra Krutchov son falsas, miren, él defiende también la dictadura del
proletariado!» Cada palabra puede ser llenada de contenidos diferentes y hasta opuestos.
Krutchov se opuso al conjunto de tesis que Lenin desarrolló bajo el concepto de
dictadura del proletariado. La dictadura del proletariado «bajo tal o tal forma», «por un
periodo limitado», son exactamente las fórmulas que Vandervelde utilizó para combatir
el contenido leninista de este concepto y para esconder su concepción socialdemócrata.
Más generalmente, respecto a la construcción del socialismo en la Unión Soviética,
Kruschov rechazó la tesis fundamental de que la dictadura del proletariado es necesaria
durante todo el periodo histórico en que se prepara el comunismo.
Para Kruschov, la dictadura del proletariado había dejado de ser necesaria desde 1956.
Sin embargo, era evidente que la productividad del trabajo de la Unión Soviética estaba
aún muy lejos de la del mundo capitalista, y que el imperialismo era siempre la fuerza
dominante en el mundo.
En el XXII Congreso, Kruschov declara: «Habiendo sido suprimidas las clases
explotadoras , vimos desaparecer la función que consiste en quebrar su resistencia. Las
principales funciones del Estado socialista - de organización de la economía, cultural y
educativa - ha recibido su más amplio desarrollo... Después de haber asegurado la
victoria total y definitiva del socialismo y el paso en gran escala al comunismo, la
dictadura del proletariado cumplió su misión histórica y, desde el punto de vista de los
objetivos del desarrollo interior, cesó de ser una necesidad en la Unión Soviética. El
Estado que ha surgido como Estado de la dictadura del proletariado, se ha convertido en
la época actual en Estado de todo el pueblo, en órgano que traduce los intereses y la
voluntad del conjunto del pueblo.» (161)
Fundamentalmente, era la tesis de la social democracia: se debe aceptar la dictadura del
proletariado por un breve periodo, pero se vuelve lo más rápido posible al régimen
burgués y su «democracia para todos».
La lucha de clases contra la burguesía y la pequeña burguesía
Lenin desarrolló la tésis que la lucha de clases permanece durante toda la dictadura del
proletariado, que la resistencia de la burguesía se intensifica y que habrá
irremediablemente múltiples tentativas para restaurar el capitalismo.
Lenin : «La dictadura del proletariado no es el fin de la lucha de clases; es su
continuación bajo formas nuevas. La dictadura del proletariado, es la lucha de clases del
proletariado victorioso que ha tomado en sus manos el poder político contra la
54
burguesía vencida, pero no extinguida ... que, lejos de haber dejado de resistir,
intensificó su resistencia.» (162) «Después de una primera derrota seria, los
explotadores que no esperaban ser derrocados ... se lanzan a la batalla con una energía
duplicada, con una pasión furiosa, con un odio centuplicado, para reconquistar el
'paraíso' perdido.» (163) «La transición del capitalismo al comunismo, es toda una
época histórica. Mientras no haya terminado, los explotadores mantienen,
ineluctablemente, la esperanza de una restauración, esperanza que se transforma en
tentativa de restauración.» (164)
La burguesía y los propietarios de bienes raíces perdieron sus medios de producción,
pero siempre están ahí, y disponen de muchos medios para intentar retomar el control de
los medios de producción. «Las clases permanecen, pero cada una se ha modificado en
la época de la dictadura del proletariado ... la clase explotadora, de los propietarios de
bienes raíces y de los capitalistas, no ha desaparecido y no puede desaparecer de golpe
bajo la dictadura del proletariado. Los explotadores han sido vencidos pero no
aniquilados.» (165)
¿Cuáles son las armas de las cuales dispone la burguesía, aún bajo el socialismo?
«Largo tiempo después de la revolución, los explotadores conservan necesariamente
una serie de reales y notables ventajas.» (166) «Les queda una base internacional, el
capital internacional, del cual son una sucursal. Les queda en parte ciertos medios de
producción ... «El 'arte' de gobernar el Estado, el ejército, la economía les da una ventaja
muy grande , de manera que su rol es infinitamente más importante que el lugar que
ocupan en el conjunto de la población.» (167) Les queda dinero (imposible suprimirlo
de un golpe), algunos bienes mobiliarios, a veces considerables, relaciones, hábitos de
organización y de gestión, el conocimiento de todos los «secretos» de la administración
(costumbres, procedimientos, medios, posibilidades); les queda una instrucción más
desarrollada, afinidades con los técnicos profesionales (burgueses por su modo de vida
y su ideología); les queda una experiencia infinitamente superior del arte militar (lo que
es importantísimo), etc., etc.» (168)
Bajo el socialismo, la burguesía dispone aún de una gran fuerza de reserva potencial en
la pequeña burguesía. «Detrás de los capitalistas explotadores está la gran masa de la
pequeña burguesía, que ... vacila y se balancea, que un día sigue al proletariado, y al
otro, espantada por las dificultades de la Revolución, entra en pánico a la primera
derrota de los obreros, se embolata, se agita, lloriquea, pasa de un campo al otro.» (169)
En ciertas circunstancias, el pequeño productor que vende en el mercado libre, puede
llegar a convertirse en un poderoso enemigo del proletariado.
«El campesino que, en 1918-1919, entregó a los obreros hambrientos de las ciudades 40
millones de «puds» de trigo al precio del Estado, que los entregó a los organismos del
Estado ... ese campesino es un campesino trabajador ... El campesino que vendió
ocultamente 40 millones de «puds» de trigo diez veces más caro que el precio del
Estado ... ese campesino es un especulador, es el aliado del capitalista, el enemigo de
clase del obrero. Es un explotador... 'Ustedes violan la libertad, la igualdad, la
democracia', nos gritan de todas partes... Nunca reconoceremos la igualdad con el
campesino especulador, como nunca reconoceremos la «igualdad» entre explotador y
explotado, la «libertad» del primero de saquear al segundo.» (170). «Las costumbres,
las tradiciones, la rutina de la pequeña producción agrícola crean inevitablemente un
terreno sobre el cual surgen elementos burgueses. De la pequeña producción mercantil
55
salen inevitablemente pequeños capitalistas que se esfuerzan por convertirse en
grandes.»
«La dictadura del proletariado es una lucha tenaz, sangrienta y sin sangre, violenta y
pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa contra las fuerzas y las
tradiciones de la vieja sociedad. Las fuerzas de las costumbres en millones y docenas de
millones de hombres es la fuerza más terrible.» (171) Es preciso vencer la resistencia (a
menudo pasiva, singularmente tenaz y difícil de quebrar) de numerosos vestigios de la
pequeña producción; es preciso vencer la fuerza enorme de las costumbres y de la rutina
apegadas a esos vestigios.» (172)
«Es mil veces más fácil vencer la gran burguesía centralizada que 'vencer' los millones y
millones de pequeños patrones; mas esos, por su actividad cotidiana, costumbrista,
invisible, inaccesible, disolvente, realizan resultados que son necesarios a la burguesía,
que restauran la burguesía.» (173)
La burguesía en las instituciones soviéticas
La lucha de clases bajo el socialismo no es únicamente llevada contra los antiguos
propietarios de bienes raíces y capitalistas, o contra los nuevos burgueses que surgen de
la pequeña producción.
La burguesía se recompone también al interior de las instituciones soviéticas, al interior
del aparato de Estado soviético. Los altos salarios permiten a una minoría adoptar un
estilo de vida burgués ; los aventureros y los estafadores, que se infiltran en el aparato, y
los 'comunistas' que buscan llenarse los bolsillos llegan a ser nuevos elementos
burgueses».
Lenin : «No se puede negar la influencia disolvente que los altos salarios ejercen sobre
el poder soviético. Esto sucede porque la Revolución, habiendo sido hecha muy
rápidamente, el nuevo poder ha visto apegarse a él un cierto número de aventureros y de
estafadores, que junto con ciertos comisarios incapaces y sin escrúpulos, solo buscan la
ocasión para convertirse en 'expertos' ... en el arte de saquear el tesoro.» (174)
Innumerables funcionarios de la antigua sociedad defienden siempre el zarismo y el
capitalismo; propietarios terratenientes y urbanos y capitalistas expropiados o sus hijos
se infiltran en las instituciones soviéticas.
Lenin: «De hecho, sucede muy a menudo que en la cumbre, donde nosotros tenemos el
poder de Estado, el aparato funciona con altibajos ... en la base, hay centenares de
millares de antiguos funcionarios, legados por el zar y la sociedad burguesa, y que
trabajan a veces conscientemente, a veces inconscientemente, contra nosotros.» (175)
Los grandes propietarios terratenientes y los grandes capitalistas no han desaparecido de
Rusia, pero fueron enteramente expropiados, políticamente derrotados como clase, pero
sus vestigios se ocultan entre los empleados de las administraciones públicas del poder
soviético.» (176)
Todos estos elementos llevan una lucha de clases para minar, sabotear y podrir el poder
soviético. «Ahora, excelentes funcionarios ocupan los puestos; el interés de su clase,
según ellos es de jugarnos sucio, obstruir el trabajo; se imaginan salvar la cultura
preparando la caída de los bolcheviques y conocen el dominio administrativo cien veces
mejor que nosotros. A esas personas, es preciso hacer la guerra con todas las de la ley.»
(177)
56
La gente de la Smiéna Viekh formaban un grupo de intelectuales de la emigración
blanca antisoviética. Algunos habían combatido el poder socialistas con las armas bajo
Koltachk. Eran enemigos encarnizados del comunismo, pero juzgaban inútiles las
tentativas para derrocar a los soviets. Ellos apoyaban a los soviets para destruirlos del
interior. En su «apoyo» a los soviets, algunos se hacían pasar incluso por «comunistas».
Nos imaginamos que aquellas personas no tuvieron ningún problema para apoyar, años
más tarde, la posición trotskista y fundirse en ella.
Lenin nota la dificultad de combatir a esos enemigos camuflados. «La gente de la
Smiéna Viekh representan una corriente política y social teniendo a su cabeza los
cadetes (burgueses) destacados... algunos se presentan como comunistas, pero hay
hombres más francos, entre otros Ustrialov. Fue ministro bajo Koltchak... «Defiendo el
poder de los Soviets en Rusia, dijo Ustrialov... porque este poder sigue ahora la vía que
lo llevará al poder burgués ordinario»... Las cosas de que habla Ustrialov, es posible,
digámoslo sin rodeos. La historia conoce transformaciones de todo género... La gente de
la Smiéna Viekh expresan el estado de espíritu de millares y decenas de millares de
burgueses de todas categorías o de empleados soviéticos que participan en nuestra
Nueva Política Económica (NEP). Ahí está el peligro esencial y real. Y es por eso que
es preciso prestar una atención principal a esta cuestión: ¿Quién, efectivamente, la
ganará? ... La lucha contra la sociedad capitalista ha llegado a ser cien veces más
encarnizada y peligrosa porque nosotros no vemos siempre claramente dónde está el
enemigo que nos combate y quién es nuestro amigo... Si consideramos que en Moscú
hay 4 700 comunistas responsables, y si consideramos la máquina burocrática, esa masa
enorme, podemos preguntarnos ¿Quién dirige y quiénes son dirigidos? ... la NEP... es
una forma de lucha entre dos clases irreductiblemente hostiles.» (178)

El revisionismo en los tiempos de Lenin
La antigua burguesía y las fuerzas burguesas salidas de la pequeña burguesía, así como
los elementos antisocialistas infiltrados en las instituciones soviéticas siempre
encontraron sus representantes en los elementos oportunistas en la dirección del Partido.
En efecto, su política oportunista de derecha o de «izquierda» correspondía a los
intereses objetivos de estas clases.
Aquí hay dos ejemplos. En el momento de la discusión sobre la paz de Brest-Litovsk, de
comienzos de enero a abril de 1918, Bujarin y Piatakov pregonizaban una política
aventurera; caen en la trampa de provocación de apoyar «la guerra revolucionaria»
contra Alemania, que organizaban los mencheviques y los socialistas revolucionarios.
El ejército estaba completamente debilitado e incapaz de combatir. Obligarlo a la
«guerra revolucionaria» conducía a la catástrofe. El oportunismo de «izquierda» de
Bujarin expresaba los intereses de clase de la pequeña burguesía y de la burguesía que
querían provocar el derrumbamiento del poder bolchevique.
Del comienzo de noviembre de 1920 hasta el fin de enero de 1921, el Partido
bolchevique fue paralizado por una discusión inútil e inoportuna provocada por Trotsky.
Según los términos de Lenin, Trotsky fabricaba textos de una «logomaquia hueca,
desprovista de todo contenido» de un ''vano parloteo de intelectuales» que no prestaba
ninguna atención a la «experiencia práctica» ni a la verificación de esta experiencia.
«Ahí hay un error político radical muy profundo y peligroso.» (179)
A nivel político, Trotsky proponía «sacudir los sindicatos» y defendía «los excesos
57
inútiles y nefastos de la burocracia», oponiéndose a los sindicatos. «La política de
Trotsky es una política de obstrucción burocrática para obstaculizar a los sindicatos»,
decía Lenin . «El camarada Trotsky ha cometido muchos errores que tocan el fondo
mismo de la cuestión de la dictadura del proletariado ... (tenemos) divergencias sobre
los métodos de abordar las masas, de ganar las masas, de realizar el vínculo con las
masas. Tal es el fondo del problema.» «Si abordamos los sindicatos de una manera
errónea, el poder de los Soviets y la dictadura del proletariado se perderán.» (180)
La política de Trotsky habría conducido al hecho que los mencheviques y los socialistas
revolucionarios ganaran la mayoría de los sindicalistas y habrían provocado el
derrumbamiento del poder bolchevique.
Ya en los tiempos de Lenin, las líneas oportunistas aparecidas en la cabeza del Partido
habrían podido conducir el poder socialista a su pérdida si la mayoría de la dirección los
hubiera seguido. Efectivamente, esas líneas encontraban inevitablemente el sostén de
los elementos oportunistas, dudosos y contrarrevolucionarios, que se habían infiltrado
en masa en el Partido.
Primero, aventureros, elementos dudosos, bandidos y otros enemigos entraban en el
Partido bolchevique. Lenin: «Cualquiera sabe que numerosos 'amigos' del bolchevismo
después que nosotros hemos triunfado, son enemigos. Se infiltran a menudo entre
nosotros elementos sumamente dudosos, bandidos que... nos venden, nos engañan, nos
traicionan». (181). Es inevitable que aventureros y otros elementos de los más
perniciosos se insinúen en la dirección del Partido dirigente. Ninguna revolución lo ha
evitado ni lo evitará... El quid de la cuestión es que el partido dirigente, que se apoye en
una clase de vanguardia, sana y rigorosa, sepa depurar sus filas». (182)
«En seguida, el espíritu burocrático que reinaba en numerosas instituciones soviéticas
ganaba también miembros del Partido que trabajaban en esas instituciones».
Lenin: «Se concibe que el burocratismo, que ha hecho su reaparición en las instituciones
soviéticas no podía dejar de ejercer también una influencia disolvente en las
organizaciones del Partido, ya que los cuadros superiores del Partido son igualmente los
del aparato soviético: Es una sola y misma cosa.» (183) «Nuestro peor enemigo interior
es el burócrata, el comunista que ocupa en las instituciones soviéticas un puesto
responsable ... rodeado del respeto de todos, como un hombre de conciencia. Un poco
brutal, puede ser pero sobrio. El no ha aprendido a luchar contra el papeleo, no sabe
luchar contra él, y él lo invade.» (184)
Más aún, los revolucionarios que habían aceptado muchos sacrificios durante la lucha,
querían ser «recompensados» y «beneficiados» por su vez del poder.
Lenin: «Sí, derribando a los grandes propietarios de la tierra y de la ciudad y la
burguesía, hemos desbrosado el camino al socialismo, no hemos construido el edificio.
Y en el terreno donde una generación transformó todo, constantemente, se ve aparecer
en la historia de las generaciones nuevas, a condición que la tierra de luz, y ella da la luz
a burgueses en profusión, y esos que consideran la victoria sobre los capitalistas desde
el punto de vista de los pequeños propietarios: «!Ellos han ganado mucho, ahora es
nuestro turno!» dan nacimiento a una nueva generación de burgueses!» (185)
Y finalmente, numerosos miembros del Partido menchevique se han adherido al Partido
bolchevique sin haber cambiado fundamentalmente su ideología, y sus concepciones
políticas.
Lenin: «En la depuración del Partido, yo indicaría una tarea particular, la que consiste
58
en purificar el Partido de los antiguos mencheviques ... En el periodo de 1918 a 1921,
los mencheviques rebelaron dos rasgos que les son peculiares: el primero, el arte de
adaptarse hábilmente, de adherirse a la corriente que dominan los obreros; el segundo,
es servir aún más hábilmente, en cuerpo y alma, a las guardias blancas ... es preciso
arrojar del Partido los oportunistas, los comunistas burocratizados, torpes, blandos y a
los mencheviques que se han pintado una cara, pero que en su alma son siempre
mencheviques.» (186)
Los revisionistas y la lucha de clases bajo el socialismo
Stalin siempre siguió la política de Lenin y llevó correctamente la lucha de clases contra
la burguesía, tanto contra la antigua burguesía como contra la burocracia, es decir, la
burguesía que se reconstituía en el interior de las instituciones socialistas.
En el curso de los años 1937-1938 la eminencia de la guerra ha impulsado a todas las
fuerzas burguesas y a todos los oportunistas a reunir sus fuerzas en una última tentativa
de derribar el poder soviético. La quinta columna reclutada por el imperialismo alemán,
las fuerzas enemigas del exterior y del interior de las instituciones soviéticas, los
trotskistas y bujarinistas, convertidos en adversarios irreductibles del leninismo tanto
como los burócratas han redoblado sus esfuerzos para derribar eso que ellos llamaban la
dirección staliniana. El Partido pudo liquidar a tiempo este complot, depurar el Partido,
el ejército y las instituciones soviéticas y crear así las condiciones de la victoria sobre la
agresión nazi.
En 1956, cuando se rechazó públicamente todos los principios leninistas, el traidor
Kruschov, afirmaba que en 1936 las clases explotadoras estaban ya liquidadas y que no
había una base social para una contra-revolución!
En su «informe secreto», pretende: «Aún mientras se desarrollaba la furiosa lucha
ideológica contra los trotskistas, los zinoviovistas, los bujarinistas y los otros, no se
tomaron jamás medidas de represión extrema contra ellos. Pero, algunos años más tarde,
cuando las clases explotadoras habían sido ya liquidadas, cuando la estructura social
soviética había cambiado radicalmente, cuando la base social de los movimientos y
grupos políticos hostiles al Partido estaba extremadamente retraída, cuando los
adversarios políticos del Partido después de mucho tiempo habían sido vencidos
políticamente, es entonces que comienza la represión contra ellos.» (187)
Aquí se trata de una negación de toda la teoría leninista sobre la mantención de las
clases y la lucha de clases bajo el socialismo. ¿Es que en 1937 los numerosos medios de
los cuales, según Lenin, la antigua burguesía dispone para combatir el socialismo les
habrían sido completamente quitados? ¿Es que los elementos burgueses no se
infiltraban más en las instituciones soviéticas? ¿Es que en los puestos de dirección la
degeneración política de los comunistas no se producía más? ¿Es que el imperialismo
no establecía más vínculos con la antigua burguesía y con los comunistas burocráticos?
Lo que es cierto es que todos estos fenómenos negativos se producían en gran escala en
1936, y ellos continuaron produciéndose en 1956... y aún en 1986. El que la
contrarrevolución sea todavía posible luego de setenta años de socialismo es la mejor
prueba de que había efectivamente una «base social» para los grupos antileninistas en
1937, apenas veinte años después de la Revolución de Octubre.
Kruschov ataca la práctica revolucionaria de Stalin para poder oficialmente enterrar la
teoría de Lenin sobre la lucha de clases bajo el socialismo. Así, Ponomarev escribe en
1964-1967: «La fuerza del sistema socialista convierte ... en inútiles todas las tentativas
59
del imperialismo de «rechazar»el socialismo por la vía militar, de restaurar el
capitalismo ahí donde ha sido olvidado después de largo tiempo:. (188) «Actualmente
no solamente la URSS, sino en otros países socialistas, han sido liquidadas las bases
económicas y sociales de una «restauración del capitalismo». La práctica ha confirmado
que tanto en el sistema de construcción socialista, la resistencia de los vestigios de la
contra-revolución interior, impulsada por momentos se refuerza y toma una forma
aguda, como fue, por ejemplo el caso de Hungría durante el levantamiento contra-
revolucionario, ella es sin embargo incapaz de resucitar el antiguo orden burgués».
(189).
La estupidez de esta tesis es evidente. La contra-revolución húngara de 1956 movilizó
todas las antiguas fuerzas fascistas y burguesas de Hungría, sostenidas y alentadas por
los revisionistas que tomaron la cabeza del partido, del tipo Imre Nagy.
El imperialismo estadounidense y alemán aportaron una ayuda multiforme a los anti-
comunistas. El revisionista Nagy se mostraba demasiado abiertamente con los antiguos
fascistas y los antiguos burgueses; él pregonaba abiertamente la «neutralidad» y el paso
al campo del imperialismo. Si Kruschov hubiera aceptado esto, habría sido derribado
por la izquierda del Partido Comunista de la Unión Soviética. Pero después del
aniquilamiento de la insurrección contra-revolucionaria, la línea revisionista continúa
desarrollándose bajo Kadar, y las fuerzas contra-revolucionarias perfeccionando sus
tácticas. La restauración capitalista en Hungría de 1989 se realizó por las mismas
fuerzas y con el mismo programa que la insurrección de 1956.
Pretendiendo que la restauración del capitalismo no era posible en 1936 y con mayor
razón en 1956, Kruschov liquida la dictadura del proletariado que es la cuestión esencial
del marxismo y del leninismo. Así Jruschov establece un proceso político que
reintroduce todas las concepciones sociales demócratas, burguesas en el Partido
Comunista. De esta manera los revisionistas han puesto las bases ideológicas y políticas
de la restauración efectiva del capitalismo por Gorbatchov.

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NOTAS
1. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 238
2. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 425
3. Id., p. 426
4. Id., p. 419
5. Id., p. 440
6. Id., p. 439
7. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 294
8. Lenin, Han olvidado lo esencial, Tomo 24, p. 360
9. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 441
10. Id., p. 442
11. Id., p. 439
12. Id., p. 525
13. Id., p. 528-529
14. Informe al XX Congreso del PCUS, Moscú, 1956 p. 47
15. Ponomarev, p. 245
16. Ponomarev, p. 275
17. Ponomarev, p. 245-246
18. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 243
19. Id., p. 250
20. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p.498
21. Id., p.485-486
22. Lenin, Hacerca de la "Democracia" y de la Dictadura del Proletariado, Tomo 28 p. 385
23. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 254
24. Id., p.250
25. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 525
26. Id., p.498-499
27. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 284-285
28. Id., p. 253
29. Id., p. 251-256
30. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 453
31. Id., p. 489
32. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 290
33. Lenin, Una caricatura del marxismo, Tomo 23, p.44
34. Lenin, El Imperialismo, fase superior del capitalismo, Tomo 22, p.289
35. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 489-499
36. Id., p. 499
37. Id., p. 307
38. Id., p. 307
39. Id., p. 316
40. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 256
41. Lenin, Carta a los obreros de Europa y América, Tomo 28, p. 452-453
42. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 256
43. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 458
44. Lenin, Noveno congreso del PC(B)R-Discurso de Clausura, Tomo 30, p. 500-501
45. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 457
46. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 252
47. Lenin, Las elecciones a la Asamblea Constutuyente, Tomo 30 p. 279
48. Lenin, La enfermedad infantil del comunismo(el 'izquierdismo'), Tomo 31, p. 54
49. Lenin, IV conferencia de los Sindicatos, Tomo27, p. 295-296
50. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 436
51. Lenin, Las elecciones a la Asamblea Constutuyente, Tomo 30 p. 272
61
52. Ponomarev, p.306
53. Ponomarev, p. 376
54. Lenin, Reunión de militantes del partido de Moscú, Tomo 28, p.212
55. Krutchov, Informe al XX Congreso, p. 5
56. Krutchov, Informe al XX Congreso, p.46-47
57. Ponomarev, p. 249
58. Lenin, Tesis sobre las tareas fundamentales del Segundo Congreso de la Internacional
Comunista, tomo 31, p. 188-189
59. Lenin, Septima Conferencia de Rusia del POSD(b)R., Tomo 24, p. 314-315
60. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 415
61. Lenin, Una caricatura del marxismo, Tomo 23, p. 44
62. Lenin, El imperialismo y la división del socialismo, Tomo 23, p.117-118
63. Lenin, El Imperialismo, fase superior del capitalismo, Tomo 22, p. 223
64. Lenin, Prefacio al artículo de N. Bujarín, Tomo 22, p. 112
65. Loftus John, The nazi conection in America- The belarus secret, Ed. Paragon House, New
York 1989; Simpson Christopher, Blowback, Collier Books, New York, 1988
66. Lenin, El Imperialismo, fase superior del capitalismo, Tomo 22, p. 273
67. Id., p. 318
68. Lenin, El socialismo y la guerra, Tomo 21, p. 312
69. Lenin, La situación y las tareas de la Internacional, Tomo 21, p. 312
70. Los problemas económicos del socialismo en la URSS, Ed. En Lenguas Extranjeras, Moscú,
1952, p.40-41
71. Lenin, El socialismo y la guerra, Tomo 21, p. 309
72. Lenin, La situación y las tareas de la Internacional, Tomo 21, p. 34
73. Lenin, La bancarrota de la II Internacional, Tomo 21, p. 236
74. Lenin, El Imperialismo, fase superior del capitalismo, Tomo 22, p. 291
75. Id., p. 317
76. Lenin, Proyecto de respuesta del Partido Comunista de Rusia, Tomo 30, p. 353
77. Lenin, Informe de la actividad del C.E.C.R. y del C.C.P., tomo 30 p. 330
78. Lenin, Tomo 36, p. 391
79. Ponomarev, p. 222
80. Ponomarev, p. 37
81. Ponomarev, p. 221
82. Ponomarev, p. 100-101
83. Ponomarev, p. 230
84. Informe del XX Congreso, p. 35
85. Ponomarev, p. 18
86. Ponomarev, p. 230
87. Ponomarev, p. 236
88. Ponomarev, p. 238
89. Ponomarev, p. 241
90. Ponomarev, p.478 y 389
91. Cuatro Primeros congresos de la Internacional, Resolución sobre el rol del P.C y
Manifiesto, p. 50, 78, 80
92. Lenin, Primer congreso de la Enseñanza Extra-escolar, Tomo 29, p.366
93. Ponomarev, p. 412
94. Ponomarev, p. 28
95. Ponomarev, p. 389
96. Lenin, El Estado y la Revolución, Tomo 25, p. 431-434
97. Lenin, El marxismo y la insurrección, Tomo 26, p. 19
98. Lenin, Los bolcheviques mantendrán el poder, Tomo 26, p. 129
99. Lenin, Carta a los obreros americanos, Tomo 28, p. 64-65
100. Ponomarev, p. 198
101. Ponomarev, p. 389
102. Lenin, Reunión de militantes del partido de Moscú, Tomo 28, p. 215-216
62
103. Lenin, VII Congreso de los soviets de rusia, Tomo 30, p.226
104. Lenin, La Revolución rusa y la guerra civil, Tomo 26, p. 29
105. XXII Congreso, Moscú 1961, p. 517
106. Gortvachov, Octubre y la restructración, Novosti 1987, p.8
107. Socialismo, Teoría y práctica, noviembre 1989, p. 17-18-19
108. Lenin, La rusa y la guerra civil, Tomo 26, p. 29
109. Lenin, La VII Conferencia de Rusia del POSD(b)R., Tomo24, p. 235
110. Lenin, Resolución del CC del POSD(b)R, Tomo 24, p. 198
111. Lenin, Las lecciones de la crisis, Tomo 24, p. 214
112. Lenin, La VII Conferencia de Rusia del POSD(b)R., Tomo24, p 235 y 230
113. Historia de la Revolución rusa, Tomo II, Moscú 1947, p. 21- 22
114. Lenin, Situación política, Tomo 25, p.190-191
115. Lenin, Al CC del POSDR, Tomo 25, p. 315-312
116. Lenin, Al CC del POSDR, Tomo 25, p. 312
117. Lenin, Una de las cuestiones fundamentales de la revolución, Tomo 25, p.403
118. Id., p. 398-399
119. Id., p. 405
120. Id., p. 400
121. Id., p. 405
122. Lenin, Carta a los camaradas, Tomo 26, p. 203
123. Lenin, Los bolcheviques deben tomar el poder, Tomo 25, p. 10-12
124. Lenin, Notas de un propagandista, Tomo 26, p. 50
125. Id., p. 51
126. Lenin, La crisis está madura, Tomo 26, p. 75-79
127. Lenin, Carta a los camaradas, Tomo 26, p. 201,199-200,207-208,201,202,203,205
128. Lenin, Carta a los miembros del Partido Bolchevique, Tomo 26, p.220-221
129. Lenin, Resulución del CC, Tomo 26, p. 288
130. Lenin, A todos los miembros del partido, Tomo 26, p.318-319
131. Lenin, El Estado y la Revolución, Tomo 25, p. 445
132. Lenin; Contribución a la historia de la dictadura, tomo 31, p. 352
133. Informe al XX congreso, Moscú 1956, p. 47
134. Lenin, El Estado y la Revolución, Tomo 25, p.. 437
135. Lenin, La gran iniciativa, Tomo 29, p. 424
136. Lenin, Prefacion al discurso Como engañan al pueblo, Tomo 29, p. 385
137. Lenin, Primer Congreso de la Internacional comunista, Tomo 28, p. 489
138. Lenin, El Estado y la Revolución, Tomo 25, p. 437
139. Lenin, La gran iniciativa, Tomo 29, p.423
140. Lenin, Carta a los obreros de europa y América, Tomo 28, p. 452
141. Lenin, Primer Congreso de la Internacional comunista, Tomo 28, p. 489-490
142. Lenin, Las elecciones a la Asamblea Constituyente, Tomo 30, P 271
143. Lenin, El VII congreso del PC(b)R, Tomo 27, p.155
144. Cuatro primeros congresos de la Internacional, Ed 1934, Reimpresión Masprero 1972, p.
50-52
145. Lenin, Los sindicatos y la situación actual, Tomo 32, p. 12-13
146. Lenin, Los bolcheviqus mantendrán el poder?, Tomo 26, p. 98-99
147. Lenin, La revolución proletaria y el renagado Kautsky, Tomo 28, p. 294
148. Lenin, Los bolcheviqus mantendrán el poder?, Tomo 26, p. 98-99
149. Lenin, Han olvidado lo esencial, Tomo 24, p. 360
150. Lenin, Los bolcheviqus mantendrán el poder?, Tomo 26, p. 98-99
151. Lenin, El VII congreso del PC(b)R, Tomo 27, p. 135
152. Stalin, Werke, Band II, p. 63 Discurso del 16 de mayo de 1928
153. Lenin, El Estado y la Revolución, Tomo 25, p. 446
154. Lenin, La economía y la política, tomo30, p. 110-112
155. Marx-Engels, Crítica al programa de Gotha, Obras, Tomo 2, p. 17, 26
156. Lenin, La gran iniciativa, Tomo29, p.425
63
157. Lenin, Tercer congreso de los Soviets, tomo 26, p. 497
158. Na-Oorlogsch socialisme - voorlopig her-zieningsproject, De Wilde Roos, Brussel, 1924,
p. 108
159. Lenin, Las tareas de la III Internacional, Tomo 29, p. 515-516
160. Ponomarev, p. 478
161. XXII Congreso, p. 585
162. Lenin, Prefacion al discurso Como engañan al pueblo, Tomo 29, p 385
163. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 263
164. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 263
165. Lenin, La economía y la política, Tomo 30, p. 110-112
166. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 262
167. Lenin, La economía y la política, Tomo 30, p. 110-112
168. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 262
169. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 263
170. Lenin, La economía y la política, Tomo 30, p. 110-112
171. Lenin, La enfermedad infantil del comunismo ('el 'izquierdismo') Tomo 31, p. 39
172. Lenin, La gran iniciativa, tomo 29, p 425
173. Lenin, La enfermedad infantil del comunismo ('el 'izquierdismo') Tomo 31, p. 39
174. Lenin, Las tareas inmediatas del poder soviético, Tomo 27, p. 259
175. Lenin, IV congreso de la Internacional comunista, Tomo 33, p.441
176. Lenin, IV congreso de la Internacional comunista, Tomo 32, p. 485
177. Lenin, X Conferencia de Rusia del PC(b)R, Tomo 32, p. 456
178. Lenin, XI Conferencia de Rusia del PC(b)R, Tomo 33, p. 292-293-294
179. Lenin, De nuevo los sindicatos, Tomo 32, p. 90,41,24,22,26
180. Lenin, II Congreso de mineros de Rusie, Tomo 32, p.50,71,35,15,82
181. Lenin, Reunión de los militantes del Partido de Moscú, Tomo 28, p. 226
182. Lenin, La gran iniciativa, Tomo 29, p. 436
183. Lenin, Nuestra situación interior y exterior, Tomo 31, p. 438
184. Lenin, La situación internacional e interior, Tomo 33, p. 228
185. Lenin, Seción de CEC 29 de abril 1918, Tomo 27, p. 311-312
186. Lenin, Sobre la depuración del partidp, Tomo 33, p. 32-33
187. Informe secreto, Ed. du Seuil, 1976, p.63
188. Ponomarev, p; 230
189. Ponomarev, p.256
Ludo Martens es el Presidente del Partido del Trabajo de Bélgica. Este texto fue presentado por
primera vez en el Seminario Internacional de Bruselas de el 2 al 4 de mayo de 1997

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