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PROYECTO DE LEY -- TEXTO ORIGINAL

Senado de la Nación
Secretaría Parlamentaria
Dirección Publicaciones

(S-3122/07)

PROYECTO DE LEY

El Senado y Cámara de Diputados,...

ARTICULO 1º.- Decláranse recursos energéticos de carácter estratégico a los minerales
de uranio natural y torio, sus concentrados, sustancias o mezclas de ellas que lo
contengan, y productos elaborados a partir de los mismos, por constituir recursos no
renovables, esenciales, insustituibles y críticos para la generación de energía eléctrica y la
producción de radioisótopos aplicados a la salud y a la industria.

ARTICULO 2º.- Declárase de interés público la prospección, exploración, explotación,
elaboración, transporte y comercialización de minerales uranio y torio. Estas actividades
deberán desarrollarse respetando las normas establecidas en la legislación protectora del
medio ambiente y además las condiciones especiales, que en cada caso contengan los
previos Informes de Impacto Ambiental. La Comisión Nacional de Energía Atómica
deberá tomar intervención tanto en la consideración de tales informes como en la
aplicación de otras normas vigentes.

ARTICULO 3º.- Créase en el ámbito de la Comisión Nacional de Energía Atómica el
Banco Argentino de Transacciones y Almacenamiento de Minerales Nucleares, con el
objeto de asegurar el abastecimiento estratégico a largo plazo de las centrales
nucleoeléctricas argentinas en funcionamiento, en construcción y las previstas a futuro por
el Gobierno Nacional.

ARTICULO 4.- Toda producción basada en uranio natural y torio, que se extraiga en el
país, tendrá como destino exclusivo el Banco Argentino de Transacciones y
Almacenamiento de Minerales Nucleares y se comercializará en los términos que
establece el Código de Minería de la Nación, siendo responsabilidad de la Comisión
Nacional de Energía Atómica definir los eventuales excedentes, que tendrán en cuenta las
necesidades estratégicas del país.

ARTICULO 5.- Créase en el ámbito de la Comisión Nacional de Energía Atómica el
Fondo de Minerales Nucleares, con el objeto exclusivo de financiar operaciones de
beneficio y comercialización interna o externa de uranio natural y torio, sus concentrados
y sustancias o mezclas derivadas de ellos o que los contengan, debiendo además construir
y/o mantener la infraestructura necesaria para el almacenamiento de Materiales Nucleares,
conforme tanto a la legislación ambiental aplicable como a otras normas vigentes.
El Fondo Nacional de Minerales Nucleares, se integrará con los siguientes recursos:

Las partidas presupuestarias que asigne anualmente la Ley de Presupuesto de la Nación.
El resultado de las operaciones de comercialización interna y externa de los minerales del
Banco Argentino de Transacciones y Almacenamiento de Minerales Nucleares.
Donaciones, legados, etc.

ARTICULO 6.- Serán también funciones de la Comisión Nacional de Energía Atómica:

Organizar y administrar el Banco Argentino de Transacciones y Almacenamiento de
Minerales Nucleares.
Administrar el Fondo Nacional de Minerales Nucleares.

ARTICULO 7.- : Las disposiciones de la presente ley son de orden público.

ARTICULO 8.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

César A. Gioja.

FUNDAMENTOS

Señor Presidente:

Acompañando la reactivación de la energía nucleoeléctrica, contenida en el Plan
Estratégico del Gobierno Nacional de Reactivación Nuclear, es necesario devolver a los
minerales nucleares, el carácter de recurso estratégico, y consecuentemente reservar su
manejo al Estado, a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica

Las reservas de uranio natural, hoy conocidas, y no explotadas, se agotarán en 17 años y
resulta preocupante la falta de producción nacional, el aumento del precio internacional y
el interés de las empresas extranjeras que quieren producir uranio.

La importancia estratégica del uranio radica en su carácter de fuente primaria para la
producción de electricidad y sus múltiples aplicaciones en salud y la industria. Hoy día la
potencia instalada en más de 400 centrales nucleoeléctricas, generan cerca del 20% de la
electricidad consumida en el mundo. En algunos países de Europa esa contribución supera
el 70%. En la naturaleza, el uranio se encuentra en rocas en concentraciones variadas de
hasta unos pocos kilogramos por tonelada de mineral. El consumo actual de uranio es del
orden de más de 60.000 toneladas anuales. Existen yacimientos en diversas zonas del
mundo. Canadá, Australia, Kazakhstan, Niger, Rusia son los principales países
productores.

En Argentina la exploración geológica en búsqueda de uranio comenzó a fines de la
década del 40.
Ya el Decreto Nº 22.855, publicado el 17 de octubre de 1945, y refrendado por Juan
Domingo Perón, estableció la prohibición de la exportación de minerales de uranio. En
sus considerandos, merituaba la importancia de excepción de sus aplicaciones vigentes y
futuras, que afectaba al interés general del país, entre las cuales mencionaba la energía
industrialmente aplicable.

Cinco años más tarde, El Decreto Nº 10.936, dictado por el Presidente Don Juan Domingo
Perón, expresaba una clara visión estratégica, expresando en sus fundamentos:
“...que el progreso de…..la energía atómica no puede ser desconocido por el Estado, en
razón de las múltiples derivaciones de orden público que sus aplicaciones prácticas
determinan o pueden determinar en el porvenir”
“...que la salud pública puede recibir ingentes beneficios de la correcta aplicación de la
radioactividad…..”
“...que la energía atómica puede reemplazar a las formas corrientes de energía y que ...es
conveniente que el Estado tome las medidas de previsión correspondientes”
“que la República Argentina...puede trabajar en este orden de cosas ….con elevado
sentido de paz en beneficio de la humanidad”.

Hace más de cincuenta años, y con decidida proyección al futuro, el Estado Nacional fijó
y enunció con claridad su papel rector en el programa nuclear argentino y el carácter
estrictamente pacífico del mismo.

Sobre estas premisas, hubo a partir de entonces un crecimiento con altibajos de la
actividad nuclear en nuestro país

Proceso que generó la construcción y puesta en marcha por parte de CNEA de las
Centrales Nucleares, siendo uno de los países fundadores del actual Organismo
Internacional de Energía Atómica, dependiente de las Naciones Unidas y con sede en
Viena. Paralelamente, se dedicó a la construcción de centrales nucleares y al desarrollo de
tecnologías para la fabricación de componentes y elementos combustibles para dichas
centrales.

La generación de nucleoelectricidad había comenzado en Argentina en 1974, con la
entrada en operación de la central Atucha I. Esta central, conjuntamente con Central
Nuclear Embalse y Atucha II, cuando entre en funcionamiento, necesitan 7.500 toneladas
para su vida útil, sin contar consumos como reactores de investigación y equipos de
medicina.

Durante la décadas de 1960 y 1970, se comienzan trabajos orgánicos y amplios de
prospección, exploración, evaluación y desarrollo de técnicas de beneficio de minerales de
uranio.

Así se construyó en la Provincia de Salta, una planta de lixiviación en pilas, que comenzó
a operar en 1961. El 27 de agosto pasado, en la Casa Rosada, con la presencia del
Presidente Néstor Kirchner, se firmó un convenio entre la provincia de Salta y la
Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para la reapertura de la mina de uranio
Don Otto, paralizada en el año 1981.

En Malargüe, en la Provincia de Mendoza, la primera planta convencional de producción
de concentrado de uranio inició sus operaciones en 1965. A partir de 1979 el yacimiento
de Sierra Pintada en las proximidades de San Rafael, Mendoza, se convirtieron en el
centro de abastecimiento exclusivo del uranio utilizado en la fabricación de combustible
nuclear. Allí se realizaba la extracción del mineral y su concentración. El complejo
funcionó por más de 15 años, hasta que la imposibilidad de competir en precio con el
concentrado de uranio importado, llevó a su paralización temporaria.

En 1982 con la planta de concentración en Córdoba y la fábrica de elementos
combustibles en Ezeiza, la CNEA completó el proceso de autoabastecimiento de
combustible nuclear para el país.

En 1984 se pone en marcha la Central Nuclear Embalse.

Desde 1982 hasta 1995, las plantas fueron alimentadas con combustibles fabricados a
partir del mineral extraído y concentrado casi totalmente del yacimiento de Sierra Pintada.
Estas actividades formaron parte de una decisión estratégica que permitió llegar al
autoabastecimiento totalmente nacional del combustible para las centrales nucleares.

En 1995, se sancionó la reforma del Código de Minería, posibilitando a empresas
privadas, solicitar y obtener permisos de exploración de yacimientos de uranio. Asimismo
establece que la Comisión Nacional de Energía Atómica tiene prioridad para adquirir "...
en las condiciones de precio y modalidades habituales en el mercado los minerales
nucleares, los concentrados y sus derivados, producidos en el país, conforme a la
reglamentación que dicte el Poder Ejecutivo Nacional".

En 1995, en vigencia la paridad cambiaria establecida por la ley de convertibilidad, el
costo del concentrado llegó a ser aproximadamente el triple del precio internacional. La
CNEA decide entonces cerrar el Complejo Minero Fabril San Rafael (CMFSR). La lucha
de su personal, apoyado por la Asociación de Profesionales de la CNEA, logra evitar el
cierre pero no la suspensión de la actividad minera; la planta de concentración siguió
activa, decreciendo su producción hasta su total inactividad en 1999, pero desde entonces
todo el concentrado necesario para la generación nuclear se importó, 1200 toneladas entre
1996 y 2005.

La escasez del recurso a escala global, hace que el interés internacional por los minerales
de uranio haya provocado un sensible aumento de su precio en el mercado; actualmente se
cotiza a más de U$ 135/lb.

Entre 1990 y 1997 la CNEA siguió desarrollando estudios sobre diversas zonas donde
existen indicios de presencia del mineral. Se completó un estudio de prefactibilidad de un
yacimiento, Cerro Solo, ubicado en la zona central de Chubut, pero fue decreciendo la
actividad en los estudios de otros macizos, debido no solo a la baja disponibilidad de
fondos para reposición de equipos y ejecución de campañas de exploración, sino también
a la falta de incorporación de nuevos técnicos y profesionales. A ello se ha sumado el
abandono de algunas de esas áreas ya exploradas por la CNEA, con el argumento de que
no eran económicamente interesantes, aunque ya el precio del uranio aumentaba
persistentemente. Ese "abandono" conlleva la manifestación ante la autoridad minera
provincial pertinente, de que no se efectuarán más trabajos y que la zona en cuestión
queda liberada y puede ser reservada y explorada por otros.

La Comisión Nacional de Energía Atómica advirtió sobre las consecuencias negativas que
podría tener sobre la Argentina el drástico aumento del costo del uranio en el mercado
internacional. También alertó que las reservas argentinas se agotarán en 17 años, mientras
empresas extranjeras empezaron a explorar zonas mineras con miras a exportar ese
mineral crítico.

El ritmo de crecimiento de la Argentina, con la consiguiente necesidad de abastecimiento
de recursos energéticos en un contexto internacional de constante incremento de precios,
sugiere la conveniencia de implementar los resortes institucionales adecuados, para que el
uranio recupere, por lo menos en términos económicos, su carácter como recurso
estratégico, otorgando a la Comisión Nacional de Energía Atómica de las herramientas
administrativas y financieras necesarias para el logro de tales objetivos. A tal efecto, el
proyecto, propone la creación de un Banco de Transacciones y Almacenamiento de
Minerales Nucleares, dotando al organismo de los recursos necesarios para adquirir,
comercializar, beneficiar y almacenar minerales nucleares, a través del Fondo Nacional de
Minerales Nucleares. El proyecto ratifica la imperiosa necesidad de la protección del
medio ambiente en todas las actividades involucradas, cumplimentando toda normativa
específica aplicable, como asimismo las condiciones declaradas en cada caso particular
contenidas en los Informes de Impacto Ambiental. La ratificación de tales conceptos,
surge del equilibrio que debemos lograr, para alcanzar el pleno desarrollo de nuestro
potencial energético, en el marco de una sustentabilidad ambiental.

Mientras se intenta retomar la producción en Mendoza, empresas privadas, solicitaron
permisos de cateo de uranio en Córdoba, Mendoza, Chubut, Neuquén, San Juan, La Rioja,
Santa Cruz y Salta. Una de ellas, informó en su página en Internet que ya consiguió cuatro
permisos de cateo al sur de la reserva ubicada en Cerro Solo, que es propiedad de la
CNEA y está sin explotar. El yacimiento que abarca el Cerro Solo y sus zonas aledañas
podría tener un potencial parecido a la mina de Namibia, una de las más grandes del
mundo.

Poco tiempo después de la asunción del Gobierno del Presidente Kirchner, la Secretaría de
Energía - de la cual dependen la CNEA y Nucleoeléctrica Argentina- anunció la decisión
de terminar la obra de la central nuclear Atucha II, que agregaría unos 730 MW al Sistema
Interconectado Nacional y llevaría el parque nuclear a 1740 MW. Recientemente también
se difundió que se retomarán los estudios para encarar el proyecto de una cuarta central
nuclear.

La prospección y explotación ya realizadas y la estimación de reservas no permiten decir
que Argentina es un país "uranífero", pero sí que posee uranio en cantidades apreciables
como para abastecer un plan nucleoeléctrico razonable, por lo menos en el mediano plazo.

El Gobierno del Presidente Néstor Kirchner, al definir los ejes del Plan Estratégico para el
Sector Nuclear, en la generación masiva de energía nucleoeléctrica y las aplicaciones de la
tecnología nuclear a la salud pública y a la industria, ha retomado los fundamentos del
Decreto del 17 de Octubre de 1945, como así también del Decreto Nº 10.936 del 31 de
mayo de 1950, dictado por el Presidente Juan Domingo Perón, devolviendo el criterio
estratégico que reviste la energía nuclear para el desarrollo de nuestro país.

Señor Presidente, compartiendo y acompañando la importancia estratégica que el Plan de
Reactivación Nuclear tiene para las necesidades energéticas de un crecimiento a largo
plazo, considero necesario ratificar el carácter de recurso estratégico a los minerales
nucleares, creando los instrumentos institucionales necesarios, para garantizar la prioridad
de abastecimiento interno a nuestras centrales nucleoeléctricas.

Por todo lo expuesto, solicito a mis pares, la consideración y aprobación del presente
proyecto de ley.

César A. Gioja.