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47 у И . Testimonia t u a credib ilia facta sunt nimis. fund. A G U S T . ep. COM. . S.. J Ü A N MANUEL ORT! Y LARA. .­­7­ . IMPRENTA DE TEJADO c a l l e de Silva. ( .v SiS . Evangelio non crederem nisi me Ecclcsise catholicse commoveret a u c t o ritas. MADRID. S . b .. Go» licencia de la autoridad eclesiástica. CATEDRÁTICO D E FILOSOFÍA EL INSTITUTO DEL NOVICIADO.FUNDAMENTOS DB A EN RELIGION РОК D. c. 1868. . XCII. Ps.

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FUNDAMENTOS DE LÀ RELIGION. .

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D . Testimonia t u a credibili» racla sunt uimis.FUNDAMENTOS DE LA EN RELIGIÓN POR CATEDRÁTICO B B FILOSOFÍA EL INSTITUTO DEL NOTICIADO. A 6 U S T . S. s. c a l l e de Silva. Evangelio oou credere)» nisi me ecclesia. . MADRID. Cont. S. ínnd. c. J U A N M A N U E L O R T I Y LAR A . 47 j 1868. ep. xcu. IMPRENTA DE TEJADO 49. fini) licencia de la autoridad eclesiástica. B¿. .. catholicae commoveret a u c t o ritas.

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D. E. D. ÉILMO.) . (Q. OBISPO DE JAÉN. JOSÉ ESCOLINO Y FENOY. SR. P.'A LA MUY GARA. PIADOSA Y ESCLARECIDA MEMORIA DEL EXGMO.

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. D . Por la presente y por lo que á Nos toca concedemos nuestra licencia para que pueda imprimirse y publicarse la obra «Fundamentos de la Religión. JOSÉ DE LORENZO Y ARAGONÉS. S. según la censura. PRESBÍTERO. Juan Moreno Gonzalez. VICARIO ECLESIÁSTICO DE ESTA VILLA Y SU PARTIDO. cosa alguna contraria al dogma católico y sana moral. mediante que de nuestra orden ha sido examinada y no contiene. catedrático del Instituto del Noviciado. Dr.VICARIA ECLESIÁSTICA DE MADRID- ' NOS EL DE.» escrita por D Juan Manuel Orti y Lara. Madrid veintisiete de Marzo de mil ochocientos sesenta y ocho. Por mandado rte S. Lorenzo.

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S. robusteciéndolos en la fe con breves y sólidos argumentos. sin omitir ninguna de las ideas fundamentales que su título reclama. y previniéndoles contra los errores que más boga han adquirido y más peligrosos son en nuestros dias. que en mi concepto y salvo meliori judicio no solamente no contiene cosa alguna contraria al dogma católico y sana moral. ha procurado establecer con particular esmero la necesidad de la divina revelación. y me cabe la satisfacción de poder manifestar á V. á quienes señaladamente se destina. sino qué su estudio deberá producir frutos muy saludables en los jóvenes. la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. he leido atentamente la obra que con el título de «Fundamentos de la Religión» ha escrito y desea publicar D. desvaneciendo al mismo tiempo por un método sen- .. Porque el ilustrado autor de este libro. catedrático del Instituto del Noviciado.D I C T A M E N DEL CENSOR. la existencia del orden sobrenatural. la unidad exclusiva de la verdadera Religión y la autoridad de la Iglesia. S. Cumpliendo gustoso el mandato de V. Juan Manuel Orti y Lara.

S. .—Francisco de A S Í S Aguilar. Por todo lo cual soy de parecer. que se le puede dar la licencia que solicita. Madrid 27 de Marzo de 1868. de los falsos filósofos y de los falsos políticos.conveniente. Sin embargo V.—Juan Moreno.—Es copia. que negando todo lo sobrenatural .cilio y convincente los sofismas y argucias de los nuevos pseudo-evangelistas. consideran á Dios como un elemento y á la Religión como una policía. resolverá lo más .

es evidente. estuviese adornada de aquellas dotes que en un libro de esta especie pide la alta materia que contiene. La justicia pide sin embargo un homenaje de honor y gratitud para el Gobierno de S. M. La importancia. por la sabiduría y el celo que le han movido á hacer esta saludable reforma. por no decir la necesidad (atendida la condición de los tiempos) de instruirla en las pruebas y fundamentos de la fe heredada de sus mayores. que por dicha forman ya parte de los estudios de nuestra juventud. ¡Así quisiera el cielo que la presente obrita.ADVERTENCIA. He ordenado el presente tratado para la enseñanza de los Fundamentos de la Religión . y así no hay para qué encarecerla. destinada en mi ánimo é intención al mismo ñ n . para ilustrar y fortalecer suave y deleitosamente la inteli- .

Augusto Nicolás. quien á la riqueza de su vastísima erudición. la severidad del método escolástico. Entre los cuales'es muy singularmente digno de admiración y estudio el insigne P. y al vigor de su poderosa dialéctica junta en su gran obra de las Prcelecüones teológica?. según costumbre mia. he acudido. si puede darse el nombre de fuerzas á la propia oscuridad y flaqueza. cuya edición trigésima primera italiana he tenido y tengo á la vista. de mis fuerzas.— XII — gencia de los alumnos con las razones que evidencian la verdad de nuestra fe! Desconfiando . y con ella la claridad y encadenamiento de las doctrinas y el rigor de las deducciones. Boone. suyas son mis definiciones. á los Balmes. Freppel. Dechamps. suyas en la mayor parte mis demostraciones y uespues- . Juan Perronne. de la Compañía de Jesús. Boylesve y otros insignes apologistas del Catolicismo. á los grandes maestros y escritores que en nuestros dias han salido en defensa de la revelación divina y de la Iglesia católica. como es debido . Á este esclarecido autor elegí por principal y casi por único guía y modelo : de él he tomado el plan de la presente obrita.

material de este libro. él ha sido el canal de donde se han derivado á estas modestas páginas las razones demostrativas de la verdad del Catolicismo. En la forma. ofreciéndoles al mismo tiem- . que deben penetrar en la inteligencia de los jóvenes para que estos entiendan cuan justo y razonable es y filosófico el obsequio que prestan á la fe. bajo el cautiverio del racionalismo contemporáneo. ó para decirlo mejor. suelen poner en las palabras y escritos con que el espíritu que los dicta.— XIII — tas. pretende seducir y someter los ánimos. A lo que me ha movido de un lado el deseo de quitar la parte desabrida que tiene en tratados de esta naturaleza la monótona sucesión de objeciones y respues-' tas. disfrazados á la moderna. por decirlo así. y por otro él sospechar que acaso de esta suerte lograría excitar vivamente el interés en los jóvenes. y para que no caigan torpemente en los lazos que el error y la incredulidad antiguos. so color de libertad de pensamiento. á veces haciendo hablar á los mismos autores de las dificultades que me he esforzado por desatar y resolver. he puesto en ocasiones el diálogo.

dirigirme á vosotros ¡oh jóvenes católicos para quienes principalmente son las pruebas y razones del presente libro! Dos cosas quiero indicaros: la primera. Séame ahora lícito. sino únicamente leida con atención. que si alguna vez os ocurriese una dificultad que no estuviera convenientemente resuelta en él. al dar de mano á estas cortas y últimas líneas. ven . ó reflejarla en mis palabras con aquella claridad irrefragable que arrastra los ánimos cuando. Por último. atribuyáis la falta sólo á mí.— XIV — po un aliciente que les hiciese entrar en codicia la lectura. libres de pasión. que la parte relativa á la solución de las dificultades debiera ser tomada de memoria. y más para alcanzar una convicción de la vanidad de las objeciones. que no he sabido ó encerrar en corto espacio toda la luz de la demostración científica. esencia última que el entendimiento ya formado en lo sustancial de él puede encomendar exclusivamente á la memoria. que para repetir punto por punto y al pié de la letra las respuestas. en el' fin del tratado se encontrará un breve resumen dialogal de todo el libro. Porque jamas pensé.

ni queda objeción alguna de cuantas la i n credulidad ha repetido en el curso de los siglos . y lo que en siendo amado de veras alumbra. como decia Fontenelle. no á la única Religión que tiene pruebas. Sea mi segundo aviso que miréis este libro como una portada harto modesta del magnífico edificio de la Religión católica. que no haya sido pulverizada. que sólo puede resistir la influencia de su número y eficacia el alma que aborrezca la luz. Cádiz. . 1864. ADOLFO CASTRO intitulado: Ernesto Renán ante la erudición sagrada y profana. pero no á la verdad misma. y pruebas tantas y tan valiosas. no obstante la oscuridad de sus misterios. desde el filósofo Celso hasta el desdichado autor que en nuestros dias con aire de novedad ha recogido en su Vida de Jesús los pensamientos del filósofo gentil (1).— XV — delante de sus ojos una verdad evidente. donde conviene entrar para conocer bien lo que una vez conocido no puede menos de ser amado. No es posible imaginar ninguna objeción que no haya sido propuesta por los más sutiles enemigos de la fe. al (1) Véase el precioso libro de D.

y sin la cual no hallareis en parte alguna ni paz. ni libertad. que por un arte más divino que humano (1). ó mejor. todavía no es bueno que permanezcáis aquí. procuréis crezca cada dia más en vuestras almas esta luz.— xvi — entendimiento criado. cuya segunda parte conviene admirablemente con la idea que me he permitido indicar como aviso saludable á los jóvenes. sino también humanas. descubriéndole las razones de todas las cosas y haciéndole donación graciosa de la clave de todas las ciencias. Porque aun cuando las pruebas que os ofrece la filosofía de la Religión convencen plenamente al ánimo de su verdad y excelencia incomparables. (1) El célebre AUGUSTO NICOLÁS ha escrito ú l t i m a mente una excelente obra intitulada Uart de croire. no sólo divinas. . ni dicha verdaderas. sino que salvando los límites del orden filosófico. Gústate et videte. de la que vive realmente el varón justo. entréis por el camino de la luz sobrenatural.

De aquí que en la r l H Í f J A (1) S. I%st. puede definirse í.!'>/ t? ~" ' .p'f última acepción vino también San Agustín (2)..„. lih. . 10 Eíym.>. / a . debe b u s % carse en el conocimiento que alcanza la inteligen. Aunque la Religión es una virtud moral./ ií t INTRODU.<.JCCIQIÍ. | ~ / > '". en '• '•'. 2. con todo la r a }. Dimn. y ' \en este concepto se considera en la voluntad y en J las obras con que Dios es adorado.^ j í cia del mismo Dios. La palabra Religión viene. 28.''. según unos. %3. otros... 4.] siguiendo á Lactancio. porque sin conocer primero á Dios."•' la Religión diciendo que es la ¡virtud moral que\ . cap. la derivan de religando. ahora á su sentido más usual. Ahora se atienda á la etimología de esta pala* .\ releyendo (1). f zon de los homenajes que rinde á Dios. Isidoro.. (2) Lib. n -J .. T^fííX-' f:if" }:¿ H i t (:: -^ l i 'P ' r ' " p" . sin duda porque lo que á ella toca.? € b inclina al hombre á dar a Dios el culto y honor u que le es debido como á criador y señor de todas o las cosas. bra. de \.' 7 razón del vínculo que nos une con Dios. En esta Vr-.. ' \ debe ser leido y meditado muchas veces.^J^J 1.. no es posible darle culto. • .

3. quod est sapientiee. . y lá libertad de albedrío. Sed tamen similia sunt duobus rivis ex uno fonte m a n a n tibus. Sedi sapientia prsecedit. alterarci in actu. ó sea que Dios existe y debe ser adorado. quia idem Deus est. . y que hay en Dios providencia. y por tanto que no pueden ser conocidas naturalmente : el conocimiento de ellas dimana. pues. nec sapientia a religione secerni. Pero demás de estas verdades contiene otras la Religión. quia prius est Deum scire. a quo hi duo rivi si aberraverint. esta los oficios que de tales verdades se derivan (1).» Lactancio. A todas estas verdades puede elevarse el hombre naturalmente con las luces de la razón. et honorari q u o d e s t religi onis. lib. de vera sapientia. Aquella comprende las verdades relativas á Dios y á sus atributos. qui et intelligi debet. Alterum positura est in sensum. cap. que superan las fuerzas de dicha potencia. sino también á la futura. arescant necesse est: quem qui nesciunt. religib sequitur. nee sapientes esse possunt. 4. la distinción entre el bien y el mal moral. Fons autem sapientiee et religionis Deus est. La primera enseña las verdades que comprende lo que se llama Religión natural. (3) «Non potest nec 'religio a sapientia separari. la cual se ejerce con relación no sólo á la vida presente del hombre. De dos fuentes procede todo lo que podemos saber de Dios: la razón y la revelación.— 2— Religión se consideren dos partes: una teórica. 4. donde se contiene asimismp la inmortalidad del alma. y otra práctica: la primera llamada sabiduría por antonomasia. nec religiosi. la segunda más propiamente Religión. consequens colere.

Y porque todos los incrédulos invocan las luces de la razón. Unos y otros llevan con razón el nombre de incrédulos. dos clases de enemigos d é l a Beligion podemos distinguir: unos que niegan todas las verdades religiosas . los deístas para contradecir las enseñanzas de la revelación. 5. unos y otros llevan el nombre común de racionalistas. y otros que sólo niegan las verdades que proceden de esta segunda fuente. Entre los que admiten la revelación hay quienes sujetan las enseñanzas divinas al juicio de su razón privada. pero los primeros son llamados con más propiedad ateos. admitiendo únicamente lo que en orden al conocimiento de Dios les propone su razón. mutilándolas y adulterándolas. porque niegan la existencia de Dios. Estos tales son los herejes. Los segundos son conocidos con el nombre de deístas. . negando la tradición y la autoridad de la Iglesia. 4. y su sistema se llama deísmo y también naturalismo. porque suprimen todo sentimiento de piedad y religión. y materialistas. así las que pueden ser conocidas de la razón h u m a n a . y su doctrina se apellida racionalismo.— 3 — de otra fuente de verdad y de l u z : la revelación. Ahora bien. impíos. á quien ha sido confiado el depósito y custodia de la fe. como las que son enseñadas por la revelación divina. y los ateos y materialistas ademas para oponerse á lo que la misma razón enseña acerca de Dios. porque no admiten la inmortalidad ni por consiguiente la espiritualidad del alma humana.

maestra y juez indefectible de la fe. la fe que profesamos. la paz de los Estados. . dándolas por bien asentadas en los libros de metafísica] y de moral. en sus diversos tratados. lo único que nos interesa de veras. que son las verdades de la llamada Religión n a t u ral. Así que todo nuestro intento en el presente se dirige á probar. y sin cuya autoridad no puede esta permanecer íntegi*a y pura. Tocando ala filosofía propiamente dicha. como que en ella se ventila lo que más á pecho podemos tomar. s i guiendo las huellas de valerosos atletas. los derechos de Dios y de su Iglesia. y contra los herejes. las omitiremos en este tratado sobre la filosofía cíe la Religión. á quien Dios hizo depositaría. y la necesidad de dar á'Dios el culto debido. contra los deístas. la salud de los pueblos y la eterna felicidad de los hombres. la institución divina de la Iglesia. establecer y demostrar la existencia de Dios y sus atributos. cuyo conocimiento puede alcanzar la razón humana. la posibilidad. la doctrina de la santidad. la necesidad y la existencia de la divina revelación. la libertad de que está dotada. ni podemos nosotros rectamente profesarla. causa de tanto momento. de ilustres apologistas del Catolicismo. ó por mejor decir. la distinción esencial entre el bien y el mal. Tal es la causa en cuya defensa salimos. la espiritualidad é inmortalidad del alma.— 4— 6 .

9. á saber: 1.SECCIÓN PRIMERA. é inmediata ó mediata. Puede ser la divina revelación.° QueDios ha podido revelar alhombre las verdades de lafe. Estas últimas tienen el nombre de misterios. Cuatro puntos debemos establecer y demostrar en esta primera sección.° Que esta revelación era necesaria al hombre para cono- . según que se hace directamente por Dios á alguno. ó llega esta revelación á conocimiento de otras personas. Se llama revelación la manifestación de una ó más verdades. 8. Y en razón de las verdades reveladas la revelación p u e de'ser ó de verdades que el hombre puede conocer por sí mismo. ó de las que sobrepujan su razón. DE LA DIVINA REVELACIÓN. 2. común ó particular: la primera se hace á todos los hombres. y revelación divina á la que hace Dios por u n modo sobrenatural. la segunda á personas determinadas elegidas por el mismo Dios. 7. en razón de las personas á quienes se hace.

3. Considerada con relación á Dios.° Y por último. necesidad. Entiéndese por posibilidad la aptitud ó capacidad de alguna cosa para ser. 10. es evidente su posibilidad. ora con relación á Dios.° Que hay medios infalibles para conocer la revelación divina.- 6 — cer no sólo los designios de Dios en el orden sobrenatural. ora se la considere con relación á las verdades que contiene. ó á la potencia que hay en algún ser para producir lo que en sí mismo es posible. 1. ora en fin con relación al hombre que la recibe. Esto supuesto decimos que la divina revelación es posible. señales y existencia de la divina revelación: hé aquí lo que nos proponemos demostrar. de quien procede. La revelación on general es posible. POSIBILIDAD DE LA DIVINA REVELACIÓN. CAPITULO PRIMERO. 4. porque siendo como es Dios infinitamente sabio y poderoso. sino aun las verdades religiosas que naturalmente puede conocer nuestro entendimiento. ARTÍCULO PRIMERO. Esta capacidad puede referirse ó á sus caracteres esenciales. En otros términos: posibilidad. que realmente ha hablado Dios con el hombre y enseñádole lo que debe creer. puede manifestarnos las verdades que sea .

ahora la que verdaderamente procede de Dios. unos han negado absolutamente la posibilidad d é l a revelación diciendo. la revelación está conforme con ellos. Esta conclusión está confirmada por el consentimiento del género humano. que me provea de nuevos motivos para ser yo virtuoso. que me declare bien las leyes por donde lie de ser juzgado. En una palabra. si estas son para gloria de Dios y provecho del hombre. 2. y con su santidad. ¿qué dificultad puede haber en que le sean hechas manifiestas por el mismo Dios? 11. y con su justicia.. todos los monumentos de la historia certifican el hecho de haber sido u m versalmente admitida la revelación. Tournai. que se digne tener trato y comunicación conmigo. luego la revelación es posible. criatura esencialmente racional. (1) «Dios puede hacer todo lo que no se opone á sus divinos atributos. cuanto á las cosas mismas reveladas. S. Entre los incrédulos. De parte del hombre.—7 su voluntad que conozcamos (1). no hay tampoco dificultad alguna que le impida ser ilustrado por la divina revelación. antes por el contrario. 3. 12.» Manuel de Papólogiste por el P. ayudar mi libre albedrío con sus documentos y moverlo con motivos determinados á hacer el bien y á huir del mal. Boone. y con su bondad. Es así que lejos de oponerse á los atributos de Dios. Por último. ahora la que han fingido ó adulterado los hombres. dirigir mi voluntad con sus preceptos.>es cosa digna de un Dios ilustrar mi inteligencia con sus enseñanzas. que jamas tuvo por imposible que Dios comunicara con los h o m bres. . J. 1856. Y á la verdad pa réceme enteramente conforme con su infinita majestad que cuide con particular solicitud de sus criaturas.

otros han negado tan sólo la posibilidad ora de la revelación que hemos llamado mediata. a plus forte raison entre lesxlwses deux fois séparées par leur invisibilité et leur inégalité. natural. Contra los que niegan á Dios el poder de manifestar al hombre toda clase de verdades. que no puede hacer lo que hacer puede una viejecica. 13. basta observar dos cosas: 1. capítulo I X .. decia el ilustre Lacordaire. manifestar sus propias ideas!. ora de la que da á conocer al hombre algún misterio. ne condescendrait il pas à s'ouvrir à nous dans une confidence qui nous révélerait avec les mystères . dice un ilustre publicista de nuestros dias (1). su propia inteligencia!» a a (1) TAPAKELLI.- 8 — ó que Dios no puede. «¡ün ser omnipotente.. ¡Él.. de der. . . hablar á los hombres. Pourquoi Dieu ne parlerait il pas à PAomme? Pourquoi nous voyant incapables d'ateindre jusqv? à lui par la faiblesse de notre nature. Ensayo teór. consultando su propio honor. que dio al hombre la misteriosa facultad de penetrar por medio del lenguaje en el ánimo de sus semejantes y comunicarles asimismo. no hay ninguno que no pueda comunicar con los demás y darles conocimiento de alguna cosa. que semejante negación es absolutamente gratuita. que no se concibe cómo pueda negarse á Dios el poder de manifestar á los hombres alguna parte de su infinito saber. est la lumière médiatrice entre les choses égales qui ne se voient pas (c'est à dire l'ouverture de l'âme à l'âme au moyen d'une parole sincere). cuando entre los hombres mismos. aun los más miserables. . e n vuelta en sonidos materiales (2). ó que no debe. y 2. (2) La parole.

Y á la verdad. A R T Í C U L O II. Esta verdad es un corolario de la proposición que establece la posibilidad de la revelación inmediata. haciéndoles de esta suerte partícipes de tanto bien: no de otro modo se trasmiten de unos hombres á otros la noticia de innumerables sucesos . 15. una especie de delirio obligar á Dios árevelar á cada hombre en particular la verdad. 3. bien pueden trasmitirla á otros. 334. de Paris. es no menos fútil que la anterior. También está confirmada esta doctrina por la autoridad del género humano : en todos tiempos de son être l'ordre de ses pensées et de ses desseins? Conferencia d e N . mal puede tener por bajeza encender en su espíritu la lumbre mil veces más hermosa del conocimiento de la verdad. Cuanto á la otra objeción. Es. delirio no menor que el de quien pretendiera recibir directamente de Dios el ser físico que le trasmiten sus padres. cuando uno ó más hombres han recibido de Dios la luz de la verdad revelada. pág.- 9 — 14. la hermosa figura y las excelencias y maravillas que resplandecen en él. porque quien no se ha humillado comunicando al barro de que fué formado el cuerpo del hombre. t. que Dios se humillaría revelando al hombre la verdad.' pues. 16. . Posibilidad de l a r e v e l a c i ó n m e d i a t a . que todos creen.°. D.

ó en otros términos.° que está sujeta á fraude. pues. se añade .° que es causa de divisiones y disputas entre los hombres. si las gentes instruidas por ellos en las verdades reveladas no tuviesen auxilio alguno extrínseco por donde co • nocer que lo que les enseña la persona encargada . es muy conforme á su Providencia cuidar que se conserve íntegra y pura la doctrina revelada. como es la que hace Dios á los hombres dándoles la luz de la razón con que conocen las verdades de la Religión natural. Contra la posibilidad de la revelación m e diata se ha dicho: 1. Así. de N u m a . 17. sino únicamente moral. proveyendo á los hombres de medios coirque puedan reconocerla y poner su entendimiento á salvo contra todo fraude. y 3.— lulos hombres han dado oido á los que se presentaban á sus ojos como enviados de Dios para enseñar las cosas tocantes á la Religión y á las costumbres. por más que estos fingieran haber recibido tal misión con el fin de dar autoridad á sus leyes. de Licurgo.° que la certeza que engendra no es física nimetafísica. daño. como se lee de Minos. quedase abandonada á merced de los hombres mismos. la objeción tendría alguna fuerza si la doctrina revelada que se trasmite por ministerio de los hombres. La primera de estas tres objeciones se contesta advirtiendo que cuando para el bien común de los hombres se digna Dios manifestarles una ó más verdades por medio de otros hombres á quienes las revela directamente con ese intento. que no vendría si la revelación fuese i n mediata . 18. 2.

excluye toda duda. traducido al castellano. lib. hasta los de menos ingenio . Cuanto á la segunda objeción. Ensayo teóricode derecho natural. y aun la que sirve de fundamento á casi todas las relaciones de la vida humana. 19. al paso que el hombre de buena fe pudiera llegar fácilmente á p o seerla. desecharla no prestar atención. moral la certeza de la historia. muéstranse accesibles á todos. que consiste principalmente en los milagros y profecías. y deja el ánimo completamente tranquilo en la posesión déla verdad. y por otra parte. I cap. nuestros hermanos. pero la certeza moral. Este es el doble carácter de la certidumbre moral. Morales la certeza que tenemos de quiénes son nuestros padres.al inmenso número de ellas y á la fuerza invencible de su combinación. para hacer posible el disenso á fuerza de sofismas usados con espíritu escéptico. aunque la certidumbre que engendra la revelación mediata es moral. desaparece todo peligro de fraude y error. de la fuerza inmensa que les da la síntesis. con que el mismo Dios certifica él testimonio de sus enviados. IX. analizándolas una por una. es la misma palabra divina.- 11 - de tan sublime misión. aunque su evidencia resalta en una serie de pruebas.» TAPARELLI. . como sus pruebas son de hechos. Fuera de que si las verdades reveladas brillasen por sí mismas á los ojos de los hombres con evidencia física ó metafísica. aunque inferior á la metafísica y aun á la física. pues de una parte. ¿qué mérito podría tener nuestra fe (1)? (1) «No: la actual providencia exigía más bien que pudiera el hombre obstinado resistir a l a fe. y forman con su número y m u t u a confirmación su evidencia-perfecta. haciendo de ellas una especie de anatomía que les priva de la vida. es fácil al que quiere. Pero mediante este auxilio.

vínculo más fuerte que todos los que pueden formar los hombres. Por último. que encienden los ánimos con el calor de las disputas y producen muchos y espantosos desastres. Lo misterioso se opone á lo evidente. ARTÍCULO III. ó se erige en dogma la inspiración que cada cual presume recibir del Espíritu Santo. ' Posibilidad de la revelación de l a s verdades superiores á la r a t ó n . delirios y contradicciones innumerables. originándose de aquí sectas. dadas á conocer á cada hombre en particular que tiene uso de razón. antes por el contrario acaeceríales fácilmente lo que les sucede con relación á las verdades de la Religión natural. no es de creer que hubiese entre los hombres menos divisiones y querellas en materias religiosas si recibieran inmediatamente de Dios la luz de la revelación. porque en las verdades evidentes. la revelación mediata es causa de unidad y concordia entre los hombres que la reciben. Por el contrario. 21. sobre las cuales no estuvieron jamas completamente concordes los filósofos ni el vulgo en los pueblos privados de la luz de la fe. Misterio es una proposición en que no podemos percibir la razón intrínseca que une al sujeto con el predicado.— 13 20. por . á los cuales liga en sociedad por la profesión pública de unas mismas verdades. y lo que asimismo acaece siempre que en materias religiosas se abre la puerta al espíritu privado.

mas la comprensión de ella exige que se conozca la razón intrínseca por la cual se afirma el uno del otro término. ¿Hay realmente misterios para el hombre? Decimos para el hombre. Infiérese de aquí la diferencia que hay entre el conocimiento y la comprensión del misterio. Hé aquí el misterio. pudiendo añadir para toda . pues sabemos quién es Dios. qué se entiende por esencia. estamos muy lejos de percibir en el sujeto Dios la trinidad de personas que confesamos en Él junto con la unidad de su esencia. Mas en la proposición siguiente: Dios es mío en esencia y trino en personas. El simple conocimiento de la verdad se refiere á sus t é r minos y á la realidad de la conexión que estos t i e nen entre sí. pues. el hombre es racional. lo que no alcanzamos á entender es la razón intrínseca por la cual del s u jeto Dios afirmamos que es uno en esencia y trino en personas. el sol alumbra. sino el enlace de unos t é r minos con otros. unidad y trinidad. un carácter del misterio. La incomprensibilidad es. p e r sona. 23. como la claridad lo es de la luz. 22. Conviene añadir que la piarte arcana ó escondida del misterio no son los términos de la proposición que lo enuncia.— 13 ejemplo. percibimos en los sujetos hombre y sol la razón por qué decimos del primero que es racional. y del segundo que es iluminador. Así en el ejemplo anterior conocemos todos los términos de la proposición Dios es imo en esencia y trino en personas.

ó para hablar el lenguaje del sagrado texto. cuya inteligencia es infinita. no conteniendo por tanto la razón de todo lo que puede ser afirmado del mismo Dios. hechos en suma cuya conexión con las causas que los p r o ducen no sabemos cómo pasa. porque á los ojos de Dios.— 14 — inteligencia criada. 24. Según esto podemos considerar dos clases de misterios: unos en los que la relación de los términos es conocida del entendimiento como realmente existente. considerada según sus naturales fuerzas. sé lo que es movimiento y trasmisión de él. relaciones incomprensibles. Su Ser está. y es por lo mismo muy imperfecto. Así cuando digo movimiento comunicado. Pero los entendimientos finitos no pueden naturalmente conocer en sí m i s mo el Ser divino. pero ignoro el modo cómo aquel se comunica y cómo un ser inmaterial puede juntarse con otro material para vivificarle. pues. donde se contienen las razones supremas de todas las cosas reales y posibles. envuelto para nosotros en las sombras del misterio. . sé lo que es cuerpo y vida y alma. Aun en las mismas criaturas hay cualidades ocultas. porque el conocimiento que tienen de Dios se origina del de sus criaturas. no hay ni puede haber misterio alguno: bástale contemplar su propia esencia. cuerpo vivificado por el alma . para comprender clarísimamente toda verdad. aunque el entendimiento no comprenda la razón intrínseca de esta relación. Dios habita en una luz inaccesible.

- 15 — ó sea el modo cómo un término [está en el otro. Por ejemplo, yo afirmo en el hombre la unión del alma con el cuerpo, y puedo llegar al conocimiento de esta unión por las solas fuerzas de mi razón; pero ignoro de qué modo se juntan ambos principios, alma y cuerpo, para formar el compuesto sustancial que llamo hombre. Estos misterios son del orden natural. Pero hay otros misterios que no pueden ser naturalmente conocidos ; porque en ellos no sólo está oculta á n u e s tros ojos la razón intrínseca de la relación de sus términos, sino también la existencia misma de esta relación. Por ejemplo, la unión de las dos naturalezas divina y humana en Jesucristo: aquí no sólo ignoro el modo cómo estas dos naturalezas están unidas en la persona del Verbo, sino que la misma unión sería para mí perpetuamente desconocida si el mismo Verbo no se hubiese dignado de revelármela. 25. Habiendo, pues, misterios ó verdades que sobrepujan las fuerzas de la razón, ninguna dificultad sé opone á que Dios pueda revelárnoslos: luego es posible la revelación de los misterios.
ARTÍCULO IV.
Diálogo entre u n deísta y u n filósofo c r i s t i a n o sobre la de que sean revelados l o s m i s t e r i o s . posibilidad

26.

DEÍSTA .—¿No vé Vd. la contradicción en

que incurre tratando de la revelación de los miste~ rios? Revelar es manifestar lo que está oculto; s

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pues apesár de la revelación la verdad revelada permanece oculta en el seno del misterio, ¿qué objeto puede proponerse Dios al revelárnosla? Bevelado el misterio, por fuerza tiene que dejar de ser misterio; y no siendo misterio, ¿cómo dice Vd. que es posible la revelación de misterios? FILÓSOFO .—Sostengo que es posible esta revelación ; y para probarlo me basta recordar la diferencia que hay tratándose de una verdad incomprensible ó misteriosa entre la conexión real de sus términos y la razón que explica el modo como están unidos. Aquella conexión, aunque oculta cuanto al modo de existir, puede ser manifiesta cuanto á su existencia, y esta última ser el objeto de la revelación. Así se entiende muy bien que el misterio después de ser revelado continúe á mis ojos siendo misterio; porque la revelación me dice que tal proposición es verdadera, pero no me dice la razón por qué es verdadera: diciéndome que es verdadera, me ilustra con el conocimiento de la verdad de la proposición revelada ; pero no dejándome ver la rázon de la conexión que tienen sus términos entre s í , no descorre ante mi vista el velo del misterio. 2 7 . DEÍSTA .—¿Pero qué bienes nos vienen con saber una verdad que después de sabida continúa estando oculta? FILÓSOFO .—En primer lugar, no es cierto que el misterio después de revelado por Dios y conocido del hombre sea una verdad absolutamente oculta para este : es oculta cuanto á la naturaleza íntima

— 17 ile su objeto; no lo es en cuanto se hace manifiesta por la revelación la existencia de este objeto, ó sea la conexión de los términos que forman parte de la proposición que enuncia el misterio. E n segundo lugar, es muy grande la utilidad que saca el hombre de asentir á las misterios revelados, los cuales por una parte le hacen comprender los límites de su inteligencia, y de otra le dan una idea más alta de Dios, le proveen de motivos para adelantar en la virtud , y ponen en sus manos una clave para dar con la solución de muchas dificultades que sin «líos no pudiera resolver (1). (1) La oscuridad es t a n solo relativa á nuestra l i mitada inteligencia; pero en sí mismos son focos de luz que alumbran la ciencia y la vida toda del h o m bre. «El pecado o r i g i n a l , d e c i a nuestro Balmes c o mentando el profundo pasaje de Bacon en que se afirma que la verdadera ciencia conduce á la religión, «és un misterio, pero este misterio explica el mundo entero; la Encarnación es un misterio, pero este misterio explica las tradiciones del humano linaje; la fe está llena de misterios, pero esta fe satisface una de las mayores n e cesidades de la razón; la historia de la creación es un misterio, pero este misterio'esclarece el caos , alumbra •el mundo, descifra la historia de la humanidad; todo el Cristianismo es un conjunto de misterios, pero esos misterios se enlazan por ocultos senderos con todo lo ue hay de profundo, de grande, de sublime, de bello, e tierno en el cielo y en la tierra; se enlazan con el i n dividuo , con la familia, con la sociedad, con Dios, con el entendimiento , con el corazón , con las lenguas, con la ciencia, con el arte. ÉL investigador que no se acuerda de la religión, y que t a l vez busca medios para combatirla, la encuentra en la entrada y en la salida de los caminos misteriosos, j u n t o á la cuna del niño como al umbral de los sepulcros, en el tiempo como en la 2

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28. DEÍSTA .—Pero cómo quiere Vd. que dé yo asenso á una proposición donde no descubro la razón que podría moverme , si por ventura e s t u viese patente ante mis ojos, á afirmar el enlace de sus términos ? FILÓSOFO .—Lo quiero por otra razón muy distinta de la que Vd. exige para asentir á semejante proposición: más claro, lo quiero , porque la verdad cuya naturaleza íntima pretende Vd. penetrar antes de afirmarla, tiene su fundamento en la a u toridad de Dios que se la revela, el cual no puede engañarse ni engañarnos (1). 2 9 . DEÍSTA .—Esto seria sacrificar mi razón en aras de la autoridad. FILÓSOFO .—No es sacrificar la razón, sino s e guirla y acrecentar sus luces, admitir como cierto lo que ella no alcanza á descubrir, y admitirlo sobre la fe de una razón superior á ella; como no es arrancarse los ojos fijarlos en descripciones fidelísimas de fenómenos acaecidos en regiones remotas que aquellos no pueden ver, por más que tales fenómenos sean maravillosos é inexplicables. 30. DEÍSTA .—Gran respeto merece, en efecto, el principio de la autoridad así en el orden intelectual
eternidad, explicándolo todo con una palabra, arrostrando impasible los despropósitos de la ignorancia y los sarcasmos del incrédulo , y esperando tranquila que el curso de los siglos venga á dar la razón al que para: tenerla no necesitaba que los siglos empezasen á correr.» [Filosofía fundamental, lib. 3.° cap. XXXIII.) (1) Puede verse sobre esta materia nuestra obrita^ intitulada: El Racionalismo y la humildad, cap. IV.

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como en el orden moral y religioso; pero la razón tiene leyes que no puede absolutamente violar, y una de ellas es no admitir como verdadero lo que en sí mismo es imposible , como realmente son los misterios.
FILÓSOFO .—Si Vd. llama imposible á lo que no

puede comprender, su conclusión estará lógica-, mente deducida; mas el principio de donde en tal caso la infiere , es notoriamente falso. Lo imposible supone contradicción entre los términos de una proposición dada, como el circulo es cuadrado (1); incomprensible , por el contrario, es toda verdad que puede ser enunciada en una proposición entre cuyos términos hay una relación que no percibimos en sí misma, pero que tampoco ofrece á nuestros ojos la mas leve repugnancia. En otros t é r minos : lo imposible es contra la razón, y no puede ser admitido por ella sin violar la primara de sus leyes , cuál es el principio de contradicción; y lo incomprensible es sobre la razón , y debe ser a d m i tido por ella cuando procede de la autoridad d i vina , so pena de caer en l a contradicción de reputar por una parte infalible y santa á esta autoridad, y no creer lo que ella nos enseña t e miendo ser precipitados en el error por el que es Señor de las ciencias y Dios de toda verdad y'san(1) «Nous appelons imposibilité toute proposition dont les deux termes nous sont clairement demonstres incompatibles.» Mgr. PARISIS , Les imposibilites ou les libres penseurs desavoués par le simple bon sens, preliminares, pág. 7.

Así. t.. no es de creer que nos haya dado la razón para dejarla entre sombras. sigúese claramente la credibilidad de los misterios revelados por Dios. Hecha esta distinción. porque es luz inaccesible.—Pero si mirando al hombre . «El Dios á quien adoro. sino en lo que es con relación á nosotros. pero nuestra inteligencia no puede comprender esta luz infinita. sino de luz . pueden admitirse verdades incomprensibles para su . que es todo luz y sabiduría. cabalmente por el gran esplendor con que brilla el astro del dia. Ni es cierto (1) Rousseau en el Emilio. no es un Dios de tinieblas sino de luz . mirando á Dios. que todo es oscuridad y flaqueza.— 20 — tidad. la consideración de lo que Dios es en sí mismo . pues. no es Dios de tinieblas. Así que el misterio no ha de considerarse en lo que Dios es absolutamente .entendimiento. DEÍSTA . 3 1 . E l ojo del murciélago no puede soportar la luz del sol. ni aun puede naturalmente conocerla en sí misma. .—Cierto que el Dios que adoramos. no me dio entendimiento para prohibirme que hiciera uso de él: así que hace una injuria á Dios el que pretende que yo rinda mi razón. como suele hacerlo la incredulidad para tener apariencias de razón en los ojos de los ignorantes. ( 1 ) » FILÓSOFO . sino antes pone más de manifiesto la razón del misterio en que está envuelto para nosotros. 3. no destruye.. donde es imposible percibir la más leve sombra de contradicción sin antes desfigurarlos.

y lo segundo . dícese que hay necesidad de la r e velación para que la razón h u m a n a las conozca de un modo perfecto. En primer lugar decimos que esta necesidad es moral. hay muchas otras también reveladas que brillan ante nosotros con la luz de la evidencia. porque bien puede la razón humana considerada en sí misma conocer las verdades naturales de la religiony de la m o ral. C A P Í T U L O II. ' 31. ó sea .- 21 — que asintiendo á verdades incomprensibles esté s u mergida en tinieblas la razón. y tal es la necesidad moral de que hablamos. porque fuera del orden de las verdades incomprensibles. La necesidad moral de la revelación divina y sobrenatural aun de las verdades relativas á la Religión y á la moral que la razón del hombre considerada en si misma puede llegar á conocer (1). porque en los misterios mismos hacemos uso de la razón conociendo los términos de que constan y la realidad de su conexión. lo primero. Esta necesidad. se refiere á las verdades naturales del orden religioso y m o r a l . no absoluta. está sujeta á varias causas de ignorancia y error^quele impiden de hecho alcanzar un conocimiento puro é íntegro de tales verdades. es una conclusión rectamente deducida (1) Nótese bien los términos con que enunciamos la necesidad de la revelación. NECESIDAD DE LA REVELACIÓN DIVINA T SOBRENATURAL. añadimos. mas porque en los individuos que la poseen.

la revelación que la Biblia nos presenta como un hecho.- 22 - 1 . y por consiguiente no es sobrenatural. Por último. algunos filósofos contemporáneos hablan á menudo de revelación. acto libre de su voluntad . no es necesaria sino hipotéticamente . en cuyo caso no puede llamarse divina. Y á la verdad. el cual supone medios también sobrenaturales ó inaccesibles por consiguiente á la luz n a t u r a l de la razón humana. ó al menos semejante á él por algunos aspectos. 32. que no tiene de revelación sino el nombre. que llevan el nombre de misterios. ó sea en cuanto Dios. por un. el hombre educa á otro hombre. .° de los hechos que sobre este punto nos ofrece la historia. y la razón cuando aún no ha llegado á desenvolverse.. Remontándonos ahora al primer hombre y aplicando á su desenvolvimiento religioso esta ley universal. ° de la ley relativa al desenvolvimiento de la r a zón humana. logra su desenvolvimiento mediante el auxilio de otra razón ya ilustrada. llama al hombre á un fin sobrenatural. se nos ofrecerá con el sello de una necesidad No teniendo á su lado el primer hombre á ningún otro hombre. Esta ley universal es de aplicación y experiencia diarias en el hombre. porque no se confunda con la revelación que suelen admitir los racionalistas. En efecto. pero ó la atribuyen á la sola razón humana.. ó la refieren á verdades naturales. porque la manifestación de las que s u peran absolutamente su capacidad. y 2. Dicha ley puede exponerse así: «Ningún ser finito se desenvuelve de otro modo que bajo el i n flujo de otro ser de su misma naturaleza . era evidente su necesidad de á las que la razón humana puede alcanzar con sus solas fuerzas. decimos revelación divina y sobrenatural.

Dé donde se sigue claramente que el desenvolvimiento religioso del hombre desde su origen es obra de Dios y fruto de su revelación (1).» . aun cuando Dios no le hubiese destinado á un fin sobrenatural. tenían necesidad de educación. abandonado durante algunos años á merced de sí mismo. ¿cómo imaginar que la especie humana se bastara á sí propia en l o s primeros años de su vida? Bien hubiera podido el hombre llevar la vida del omrang-outang. pág 140.» 33. de necesidad había de darle estas p o tencias. t . t. todavía no podría moralmente conocer sin el auxilio de la revelación divina y sobrenatural todo lo que pertenece al verdadero culto religioso y á la integridad de la regla de las costumbres. estudio largo y asiduo. el cual no podía ser otro sino Aquél que no siendo de -esta tierra. y una manera de vida (1) VAN DREY Apologética ó Demostración científica de la divinidad del Cristianismo. Queriendo Dios que el hombre hiciese uso de s u inteligencia. las cuales. 6. es imposible que dejara de morir ó degradarse. 1. c. Maguncia 1839. pero lo que no hubiera conseguido es vencerse á sí mismo ni aprender á elevarse desde su condición ruda y vil á los portentos de la razón y de la palabra. extiende su acción por toda ella. página 279: «Si un niño. desde el primer momento de la existencia del hombre mismo. según la cual. como puede verse por el siguiente pasaje de su Idea sobre la filosofía de la historia. y sólo le hubiese impuesto una religión natural. de cultura. de arte. Él mismo Herder no ha podido negar esta ley. lib. 1.- 23 - ser ayudado de un ser sobrehumano . X. Esta misma demostración puede fácilmente fundarse en el conocimiento de la condición presente del hombre. Porque semejante conocimiento pide ingenio pronto y sutil.

recido de virtud para sacar á los pueblos de las tinieblas de la impiedad ó de la superstición y de los errores contra la doctrina moral. uno del bien y otro del mal. Comenzando por el primero de estos dos hechos. destituidas de los auxilios sobrenaturales de la revelación. 34. es una verdad perfectamente averiguada y • umversalmente reconocida. el pueblo no ha sabido dar á Dios el cultodebido . la cual es necesaria á todos los hombres en todos los períodos de la vida. circunstancias que sólo concurren en poquísimos. consignándolos dos hechos siguientes: PRIMERO . confirma esta demostración. decimos. ó después de recibida ha sido completamente desfigurada . y aun á los ídolos de piedra . pero la inmensa mayoría permanecería en la ignorancia de la Religión. persas y fenicios. Entre los orientales fué profesada la doctrina de los dos principios. Donde quiera que ó no ha llegado la luz de la revelación. Toda la sabiduría de los sabios y toda la prudencia de los prudentes. que la idolatría h a sido practicada en todos los pueblos privados de la revelación. y ha caido en errores espantosos contra el orden de la moral. ó no ha sido recibida.- 24 — cómoda y tranquila. y aunque estospudieran después de mucho tiempo alcanzar dicho conocimiento exento de todo error. Los gentiles adoraron como dioses á los brutos a n i males y á las plantas. han ca. La historia. 'ElSabeismo ó xistrolatría fué profesado principalmente por los caldeos.hombres. SEGUNDO .

—Cuanto á la torpeza en las costumbres. de fiestas y sacrificios en que. legón. y el culto mismo bien podia llamarse apoteosis de las pasiones más desenfrenadas. flculnus. alimentándose de la grasa con que se rociaban las estatuas Los sacerdotes solian apagar su sed arrojándoles la sangre de algún gladiador. añade un ilustre escritor contemporáneo. de suerte que todas las hazañas celebradas en los dioses. 1. los ritos y cuantas cosas se referían "al culto. (2) Non aves. no eran sino un estímulo público y perpetuo de crímenes y vicios. inutile lignum Cum faber. como decia San Agustín. non quadrupedos. non denique san-guis humanus . llegando hasta el extremo de tenerlos por patronos de toda clase de maldad. a . Y atribuyeron á sus dioses pasiones y vicios vergonzosos. Maluit esse Deum. creíase que el humo de las víctimas les tendría allí presentes. 91). incertus scamnum faceretne Priapum. sabido es que el teatro y (1) Hé aquí el discurso que pone Horacio en boca de uno de estos ídolos: Olim truncus erat. sat. no sólo la sangre humana. eran inmolados no sólo las aves y cuadrúpedos. y los templos.- 25 — y. sed multo scelestius pudor h u m a n u s inmolatus intereat [Epist. «Creíase. 8.» OZANAM. (Lib. La civilisation au V sidcle.) Por lo demás es sabido que también fueron considerados los ídolos como Cuerpos á que descendían los seres superiores Q demonios. que el gentilismo tenia por divinidades (omnes dii gentium dmmonia). 4 . sino lo que todavía era más culpable.de madera (1). Deus inde ego. hasta el mismo pudor (2). cuando eran invocados según los ritos e^ablecidos. Todo el culto de los gentiles constaba de efigies obscenas.

que «hay muchas cosas en materia de religión que el vulgo no tiene por qué conocer. y otras innumerables torpezas eran cosasno sólo usuales sino autorizadas por la opinión y por las leyes. lib. es asimismo cierto y constante que todo el saber y habilidad de los hombres más sabios entre los gentiles. Tocante al segundo hecho. contraria á la que otros sostenían. 35. que se dcbia dejar á cada pueblo su religión. de los filósofos griegos y romanos.° de falta de unidad en su enseñanza .los ciernas espectáculos eran entre los paganos escuelas de corrupción: la fornicación no se contaba entre los vicios: lapederastia estaba en uso :1a exposición de los niños. cada filósofo profesaba una doctrina propia. 31). de los magos persas. IV. no fueron poderosos con todas sus escuelas. (1) Sabido es el poeo caso que hacia el pueblo de la. 2 . ° de falta de autoridad para imponer á los pueblos su enseñanza (1). cap. el divorcio. Esta impotencia de los sabios traia su origen: 1. de los sacerdotes egipcios. que es la prostitución de la familia. . ciencia dé los filósofos. pues cada escuela. cada secta. los esclavos reputados por cosas. y contradicha á veces hasta por sus mismos discípulos. lo cual no se ocultaba á estos. si hemos de juzgar por la sentencia de Varron citada por San Agustín [De Civit.» Máxima fué en verdad de los más célebres filósofos. de los gimnosofistas indios. sectas y academias á restablecer en las naciones el culto verdadero del verdadero Dios y el conocimiento de las verdades morales. con lo que se juntaba en los filósofos una facilidad suma para acomodarse á las supersticiones del pueblo. Dei.

vuestra moral es muy buena. agebat quod arguebat.. sacrificar á los dioses: yo no he abandonado jamas el culto de Júpiter. 1 0 . ejus religio. pero ¿dónde está su s a n ción?» [Emile.» Puede verse sobre Sócrates la preciosa obra de Loudun. (2) Sócrates practicaba pública y privadamente el culto de los dioses. usados en las diversas regiones de la tierra. 3. Si bien se mira. San Agustín les r e prendió por esto en el iib. tomaba parte en las fiestas religiosas. dice que colébat quod reprehendebai. III. consultaba los oráculos. esta ha sido t a m bién la doctrina de los modernos filósofos: Rousseau decia que cada cual debia seguir la religión del país donde habia nacido. pues no estaba en su mano poner premios ni castigos para los que guardasen ó traspasasen sus preceptos (3).- 27 - «orno sucedía á Sócrates ( 1 ) . quod culpabat adorabat. cap.) . 38): Libare autem et sacrificare et primitias offerré secundum patrios mores unumquemque decet.° de falta de sanción. IV. cap. Vil de Civit Dei. de Juno y de los otros dioses. y muchos racionalistas de nuestros dias confiesan la necesidad de que el pueblo sea contenido por el freno de la religión misma que combaten en nombre de la filosofía. «Dejemos esto á la decisión de Apolo deifico. cap. lib. intitulada Les Deux paganismes. é invocaba á menudo las divinidades del Olimpo. exclamó. sino (1) Era común entre los filósofos la máxima: Expediré falli in religione civitates. v. Hé aquí también el principio establecido por Epitecto en esta materia (Enchir. hablando de Séneca. cujas regio. III. donde. justificando de esta suerte todos los cultos contrarios al único verdadero. (3) «¡Filósofos! decia Rousseau á los de su tiempo. que hacia frecuentes sacrificios á los dioses patrios á pesar de conocer la unidad de Dios (2). Estando delante de sus jueces: «Se me ha visto.» decia. y no sólo carecían de este medio tan poderoso para mover al bien y disuadir del m a l .

2. Esta verdad se evidencia considerando: 1. sino confirmar con estas indicaciones históricas el hecho aducido en el texto. tanto que estamos persuadidos de haberla demostrado con toda evidencia en otra ocasión ( véase nuestra Psicología).— 28 — ellos mismos se burlaban de los poetas cuando estos cantaban la felicidad de los campos elíseos. que la razón humana no presenta á los ojos del hombre motivos suficientes para la observancia de sus deberes. Aun entre los modernos. Á estos dos hechos. puede demostrar las verdades del orden moral alcanzando así el conocimiento de los deberes que tenemos con Dios. Sócrates su maestro. y aun los mismos filósofos suelen negar ó poner en duda su eficacia. Guizot en nuestros días se ha hecho intérprete de esta doctrina. puede añadirse para probar esta misma necesidad. ó describían el lugar de los tormentos de la otra vida. á quien no parecía suficientemente probada la inmortalidad del alma (1). como refiere Platón de. la mayor parte de los hombres no llegan á penetrar la fuerza de estas demostraciones. al decir de J. Cousin. No queremos decir con esto que la razón no pueda demostrar la inmortalidad: no. de los cuales se sigue la necesidad del auxilio de la re velación divina y sobrenatural . pensamos lo contrario. con nosotros mismos y con nuestros semejantes. y tal ha sido últimamente la escuela escocesa. 36. . escuelas enteras de filósofos han negado que la filosofía sea competente para demostrar este dogma: tal fué la escuela de Padua en los siglos XV y XVI.°. Prisco. t r a d u c tor é intérprete de Platón. que aun cuando la razón humana. mirada en abstracto.° que la razón únicamente presenta (1) Tal es al menos el juicio de V.

INCRÉDULO .—Uno de los atributos naturales del hombre es la perfectibilidad. y de los premios y penas de la otra vida. aplicable á todas las cosas hu- . sobre todo cuando las obras á que estos nos inclinan tiene a l gún color de utilidad. pero no determina los actos de este culto. Objeciones y r e s p u e s t a s . aL juicio de la conciencia pública y á otras causas semejantes. la ley del progreso.°. y si por ventura viven con cierta manera de honestidad natural . como los modernos deístas y demás racionalistas que la combaten . 36. por cuya indeterminación y vaguedad carecen tales principios de virtud contra el ímpetu de las pasiones y los incentivos del vicio. ni dice cuáles han de ser esos premios y penas. ni cuánto han de d u rar. que así los antiguos filósofos que no conocieron la revelación.- 29 — principios generales acerca del culto debido ¿Dios. más que á sus principios debe esto atribuirse en gran parte á la educación recibida. de la cual procede. y 3. que á su vez son efectos del principio cristiano que informa la sociedad ejerciendo su influencia hasta en las mismas personas que lo desconocen ó combaten. ni hacer en favor de sus prójimos los sacrificios penosos y frecuentes que pide la caridad fraterna. prueban con su conducta que la razón h u mana es insuficiente para mover al hombre á rendir á Dios el homenaje debido y á cumplir los otros oficios de la moral: á ningún racionalista se ha visto jamas practicar ningún acto de religión.

de S. del culto que le es debido. y de las obras que debe hacer el hombre en cumplimiento de los deberes que tiene para consigo mismo y para con la sociedad en que vive. dice el conde de Maistre.) . y que después de haber recorrido las diversas formas de esta última religión. que el mismo Dios bajase del cielo á enseñársela. el Fetichismo. confirma estos conceptos en materia de religión muy especialmente. La historia.- 30 — manas. siguiendo siempre la ley del progreso. FILÓSOFO . Petersb.—Difícilmente puede abusarse tanto de ninguno de los atributos que ennoblecen al hombre. y por consiguiente este solo principio basta para explicar los progresos religiosos del mundo desde el culto rendido por el salvaje á los objetos más groseros de la naturaleza hasta la adoración de un solo Dios en espíritu y verdad (1). la adoración de la materia bruta. como en nuestros dias abusan las e s (1) «¡Adorar á Dios. por todas las esferas de la actividad humana . La perfectibilidad se extiende. al cual sucedió el Politeísmo. el espíritu humano pudo llegar y llegó á la adoración de un solo Dios. Gracias á esta ley la razón puede ir perfeefecionando sucesivamente sus ideas acerca de Dios. como puede verse observando que la primera forma del culto fué cabalmente la más grosera. pues.» [Soir. al Monoteísmo. en espíritu y verdad! \ Ahí es una bagatelal Preciso ha sido sin embargo para que el hombre posea esta verdad. que no es más que la realización de esta ley universal en la vida de la humanidad.

pero su perfecta bilidad. E n las ciencias y en las artes en general no puede negarse la humana perfectibi^ lidad. y sin embargo es falso que la supuesta ley del progreso nazca ni aun en tales materias de semejante atributo. En otros términos: las ciencias y las artes son naturalmente progresivas. . cap. como las potencias del hombre que poseen este atributó.. que en muchas épocas lejos de haberse aumentado el caudal de los conocimientos humanos. y sucediendo á m e n u do. pudiendo muy bien suceder.— 31 — cuelas panteísticas. hallarse esta potencia impedida para pasar al acto por obstáculos insuperables. citado por San Severino. en su obra sobre los principales sistemas de filosofía. como sucedería á una semilla arrojada entre piedras. porque el progreso supone una serie de actos con que se van perfeccionando las facultades humanas. Sin duda alguna nuestra naturaleza es perfectible. pero su progreso no es de necesidad. antes nos consta por el testimonio de la historia de las ciencias. ha seguido fielmente en la dificultad que acaba de proponer. tiene límites y está sujeta á condiciones determinadas. se ha disminuido considerablemente (1). y la perfectibilidad es la potencia ó disposición del hombre para ejecitarlos. Pero en materias de religión y costumbres no puede admitirse la perfectibilidad h u m a n a . á quienes Vd. ni suele ser de hecho continuo. I. § V. sobre todo si (1) Puede verse la razón de esto en Santo Tomás. de la perfectibilidad humana.

porque es evidente á toda luz que el feti- . viviendo como realmente vive. teniendo ante su vista ejemplos funestos.— 32 — consideramos al hombre no de una manera abstracta . decirse. Preciso es. Por el contrario. pues. entender el error que encierra esta palabra cuando se aplica á verdades y deberes del orden religioso y moral. y desmintiendo la serie de progresos que el racionalismo finge descubrir en las falsas religiones del gentilismo. y como esta perfectibilidad sea para el racionalismo contemporáneo la raíz de donde germina la supuesta ley del progreso universal. atraído de deleites físicos. Sí. y todo esto sin contar con el estado de ignorancia y de flaqueza en que nos puso el pecado del primer hombre. movido sucesivamente por el viento de opiniones diferentes y erróneas . en suma. pues . y la historia confirma la existencia de esta ley. que la primera religión fué el fetichismo. fácil es. arrebatado por la corriente de los errores y de la corrupción general. la experiencia prueba desgraciadamente la ley de la decadencia . rodeado de hábitos viciosos. 37. negar á los hombres en el orden moral una perfectibilidad que moralmente hablando no puede dar de sí . No puede. de la razón. haciendo ver que nó fué un progreso sino una caída la mudanza que h i cieron los hijos de los hombres pasando de la religión natural á la idolatría.ninguna manera de perfección . sin cerrar primero los ojos ante los monumentos con que la historia confirma en este punto las deducciones de la razón. sino en su ser individual y concreto.

pág. y así como á u n niño le es imposible desenvolver por sí m i s m o sus potencias espirituales sin ser e d u cado por u n h o m b r e y a formado. 156 y siguientes. lejos de ser cierto q u e la p r i m e r a fué el fetichismo. ni ilustrado la miseria. y el fetichismo la ú l t i m a superstición á q u e l l e g a r o n a l g u n o s pueblos d e g r a d a d o s y envilecidos e n el est a d o salvaje. tom. no han dado un solo paso hacia la civilización.- 33 - c h i s m o . Benjamín Constant. y los viajeros modernos los han hallado tales como veinte siglos há el a l mirante de Alejandro. q u e el monoteísmo fué la p r i m e r a r e l i g i ó n profesada por el h o m b r e . par M. Los habitantes de las costas visitadas por Nearco.) 3 . son hoy lo que eran hace dos mil años. Ni la necesidad los ha instruido. ahora como entonces sus únicas riquezas consisten en osamentas acuáticas arrojadas á las playas por las olas. y el monoteísmo l a ú l t i m a . c u y o estado es semejante al de la niñez en el individuo. J a m a s se h a visto u n a t r a n s i c i ó n e s p o n t á n e a del estado salvaje ala civilización (1). así t a m b i é n es m o r a l m e n t e imposible que u n p u e b l o del todo salvaje s a l g a de s u miserable estado sin el a u x i l i o de u n pueblo culto. ahora como entonces estas hordas arrancan á la mar su incierta subsistencia. P e r o volviendo á la historia de las r e l i g i o n e s . c o m p l e t a m e n t e estúpidos. Moisés. e s u n culto q u e sólo p u e d e concebirse en pueblos salvajes. I. l a historia n o s e n s e ñ a todo lo contrario. nos e n s e ñ a e n la E s c r i t u r a que los (1) «Cuanto más cercano al estado salvaje se halla el hombre. más estacionaria es su condición.» (De la religión considere'edans sa source. Las hordas errantes que hemos descubierto sembradas atrechos en las extremidades del mundo. ses formes et ses développemenis. es decir. el m á s a n t i g u o de todos los h i s t o r i a d o r e s .

IV. Los antiguos poetas é historiadores gentílicos han recordado una (1) El mismo Benjamín Constant. no dejó de tener seguidores en las naciones p a g a nas. algunas de las cuales indica la Escritura. según el mismo auténtico testimonio. y aun continuó siendo después de esta catástrofe la religión de algunas familias y de un pueblo numeroso (1). Los mismos escritores paganos confirman estos testimonios. y no eran estas ciertamente las solas donde se reconocía la unidad de Dios. y el e x celente opúsculo del profesor de la universidad d« Lovaina. B r u selas 1856. lib. escribió también á vista del monoteísmo observado porel pueblo escogido las siguientes notables palabras.- 34 - primeros hombres fueron divinamente ilustrados sobre la unidad de Dios. son á mis ojos fenómenos que no puede explicarse el humano discurso (De la relig.contra la escuela positivista francesa. M. Aun durante la serie de muchos siglos en que fué profesado en el pueblo hebreo. lacual reinó. confesionescapada á su buena fe: «Lo diré con una convicción tanto mayor cuanto más lentamente y más á mi pesar se ha ido formando en mi ánimo: la manifestación y duración del teísmo judío en unpueblo y en un tiempo incapaces deconcebiry conservar esta doctrina. Laforeret intitulado: Coupd'oeil sur la theorie racionaliste du progres enmatiere de religión. y por tanto que el monoteísmo fué la primera religión al hombre. cap. es decir.)» Puede leerse con fruto sobre esta materia los preciosos artículos publicados recientemente. criador del cielo y de la tierra. . hasta los tiempos posteriores del diluvio. 2. del cual pasó á lalglesia católica y constituyó siempre las creencias de todos los pueblos cultos. uno de losprincipalesdoctoresde lafilosofía progresista.

en el Principio supremo de los Persas. en el Alfader. Osirin: en las tres manifestaciones del Dios pérsico Ormmd. en que los hombres eran instruidos por los dioses.: y su trinidad en la Trimourti de los Indios. que p u dieran explanarse mucho. en el Alfader de los Scandinavos. con cuyo' recuerdo se mostraba asociada en las tradiciones antiguas la idea de la corrupción que se siguió á dicha edad. en los tres AnaM ó ó Tritopatosi de la trinidad cabírica. y la espectacion de un Libertador. y Mitlira. por efecto de su degeneración.. etc.. en la famosa fórmula de Lao-Tseu: «Tao ha producido Uno. sucesiva á una vida sal- .Tres han producido todas las c o sas. Uno ha producido Dos. que el culto de los fetiches no ha existido jamas sino en algunos pueblos dados. Phta. No pondré término á estas brevísimas indicaciones. La primera. ¿Qué más? En los más antiguos monumentos de las' naciones paganas se ve claramente vestigios de la Unidad y de la Trinidad de Dios. en el Teut ó Tuistou de las hordas germánicas. llamada de oro. Su unidad se vislumbra en el Brakma de la India.- 35 - edad feliz. La segunda. Aliriman. que la Religión ha venido siempre decayendo al tiempo mismo en que progresaban las ciencias y las artes. en el Tina de los Etruscos. en el TaiM de los Chinos. sin trasladar aquí tres consideraciones decisivas que trae á este mismo propósito el ilustre Sanseverino. Amon. Dos han producido Tres.» en las tres palabras con que los Egipcios significaban la mente divina. Tlwr y Balder de los Scandinavos.

como exige dicha ley. que las varias formas de superstición en donde algunos racionalistas se figuran ver la ley del progreso de las religiones. de Asia y de América. testimonios y razones. de cuya alteración ocurrida entre las gentes.—Cierto. y en favor de la verdad: llegóse hasta el desprecio del politeísmo. y acaso alguna vez bajo un mismo t e cho. dominadas de pasiones que oscurecieron su entendimiento. mira como un progreso. existiendo á la par en regiones diversas y aún en una misma región. no se han ofrecido en la historia de u n modo sucesivo. del centro de África. y que lejos de haber sido el monoteísmo una religión engendrada por el espíritu humano al fin de los tiempos. y los filósofos particularmente hacían mofa de las supersticiones dominantes: testigo s i n o Cicerón. sino á un mismo tiempo. y después la más grosera idolatría? 3 8 INCRÉDULO . Ante un cúmulo tal de hechos.—Al menos me concederá Vd. nació el politeísmo que Vd. fué verdaderamente la religión primitiva. ¿podrá Vd. negar que semejante ley es la mayor de las quimeras. Aun respecto á los filósofos debe . de la Polinesia. los filósofos despreciaron la ^idolatría.— 36 — vaje y vagabunda. FILÓSOFO . pero ni el pueblo ni los magistrados dejaron de seguirla. cuyo ejemplo fué seguido en Grecia por Luciano. que en Eoma se manifestó en los últimos años de la república una gran reacción contra la idolatría. La tercera. como todavía se encuentran en algunos lugares del continente austral. en fin.

(1) Esto debe entenderse también de los filósofos . y segundo . primero . mas aquí debo observar. Porque de seguro las pocas personas que pudieron sobrenadar en aquel piélago de supersticiones. que el hecho primitivo de que he sacado la necesidad de la revelación sobrenatural. inducíanlo a sofocar todo sentimiento religioso. 39. Cabalmente en la época citada dominaba principalmente en Roma la secta de los epicúreos. no tiene por objeto al individuo. que lejos de enseñar al pueblo la sana doctrina. sino á la sociedad. verdaderos ateos prácticos cuyas máximas irreligiosas tanto promovieron la disolución de aquella sociedad.—¿Pero aun en medio de la de- pravación general no se vieron ejemplos ilustres de virtud? ¿ El mismo San Agustín no tuvo que reconocer y celebrar. á las cuales atribuía la prosperidad y duración de aquel Estado? ¿Y no prueba esto evidentemente que así el individuo corno la sociedad pueden conocer y guardar los preceptos de la ley natural sin necesidad de la revelación? FILÓSOFO . ó por lo menos al trato y comunicación con los adoradores del verdadero Dios(l). que semejante privilegio afirma en vez de destruir esa conclusión. que á todas partes y á todos los tiempos alcanzó. lograran una especie de inmunidad singularmente privilegiada contra las supersticiones y corrupción paganas. muy pocos individuos.— 37 — notarse. ^INCRÉDULO . debieron su preservación á la revelación primitiva. no lo niego. poseído de admiración.—Que algunos. las virtudes de los Romanos.

lo segundo. § V I I . Estos últimos permitían el suicidio. las nupcias del género de las de Edipo y Jocasta. Estas brevísimas indicaciones bastan para conocer la insigne falsedad con que algunos impíos modernos (Leroux.. los Marco Aurelio etc. déos falsos colerent.- 38 - Tocante á los elogios que hizo San Agustín de las virtudes délos Romanos. que se dirigieron á los antiguos Romanos (1) (veteres igitur primi romani). observo lo primero. los Séneca. aunque desgraciadamente no se convirtió á la fe. en cuyos libros se vé ya reflejada la luz de los Evangelios y de las epístolas de San Pablo. excepta una populi judeonm. la comunidad de mujeres. et non Deo victimas sed dmnonis inmolarent). en los cuales r e s plandece una doctrina moral muy superior á la de los estoicos primitivos. lo tercero. la fornicación.) han dicho que la m o ral cristiana está tomada de la estoica Puede verse sobre todos estos puntos. y otros vicios enormes contra la naturaleza. la mentira. que con ellos no entendió el santo doctor librar á los romanos de la nota de idólatras [quamvis ut altee gentes. De Séneca en p a r t i cular se cree que tuvo correspondencia epistolar con San Pablo. cap. embriaguez. ios Epítecto. donde se citan los muchos autores que han demostrado á fondo el hecho que aquí sólo se indica. la sodomía. Laurent etc. II. (1) ¡Bello argumento por cierto de la perfectibilidad humana en la ley del progreso en materias de virtud! . que las virtudes celebradas por San Agustín en los p r i meros romanos distan mucho de las que piden la estoicos posteriores al ci'istianismo. Séneca le. el sustentarse de carne humana. la. que sin duda alguna eran conocidos de dichos filósofos. la excelente obra de SANSEVERINO: / principali sistemi della filosofía. conoció y conversó con él. y es muy verosímil que estando en Roma prisionero el apóstol de las gentes. No así los estoicos posteriores. que la p l u ma se resiste á recordar.

que la prosperidad y duración de aquella república fueron una merced puramente temporal. Ni podia por otra parte extinguirse esa doble luz. que los dos fundamentos del culto y de la moral. pero ¿á qué estaba reducida esta luz en los pueblos sentados en las tinieblas del gentilismo? No era por cierto la verdad pura y limpia de errores. la idea de Dios y la distinción entre la virtud y el vicio. INCRÉDULO . nunca se han oscurecido por completo entre los hombres. divítias honestas volebant. que no puede ni siquiera compararse con el verdadero premio reservado á virtudes menos imperfectas que las de los antiguos Romanos. pro hac et mori non dtibitaverunt. jamas se oscurecieron por completo en la humana inteligencia.— 39 — integridad y pureza del orden moral (tamen laudis avidi. pero en cambio no me negará Vd. FILÓSOFO . propter hanc vivere voluerunt. pecujiim liberales erant. es esencial á la naturaleza humana: y así aunque accidentalmente cayeran los hombres en errores y'supersticiones abominables.por donde llega á cada hombre.—Es cierto que la idea de Dios y la distinción esencial de los actos humanos por razón de su bondad ó malicia. hanc ardentisime dilewemnt.— No insistiré más en este punto. 40.. al fin su misma naturaleza habia de conducirles indefectiblemente al conocimiento de la verdad. ceteras cupiditates hiijus mius ingenti cupiditate presserunt). á saber. gloriam ingentem. porque el medio. y lo cuarto. sino adulterada . su propia razón.

en los hombres tomados individualmente. envuelta en imágenes torpes y seductoras. es decir. y en tal caso esta facultad satisface fas exigencias todas del orden natural..— 40 - y oscurecida por la liga de especies y doctrinas extrañas y contradictorias. Considerada de aquel modo. prueban que siemprey en todos partes ha sido insuficiente la razón por sí sola para conocer la verdad (1). es naturalmente cristiana: todo esto es cierto. ofrécese á nuestros ojos como una antorcha que brilla con limpi ¡plandor. considerada la naturaleza humana en sí misma. según la sublime expresión de Tertuliano.. de acuerdo con la experiencia. más diré. ¿Pero se sigue por ventura de aquí que la razón tenga el mismo poder y extensión considerada en sí misma tal como existe en la multitud indefinida de los individuos de nuestra especie? ¿No nos enseña por el contrario la historia. los hechos. pues. más convincentes que las teorías. que el hombre p r o pende naturalmente á la verdad. se leen estas notables palabras: «No se repara debidamente que no es lo mismo la razón humana considerada idealmente y de un modo abstracto .. ni que su razón es el medio natural de alcanzar las verdades que no exceden su virtud criada. dependientes no sólo de la diversidad de- . el alma. desfigurada por las pasiones y los vicios. No negaré. pero en el punto que la consideremos tal como realmente existe. removiendo de ella por medio de la abstracción los obstáculos que en cada individuo humano le impiden dirigirse á su fin. Passaglia dates de su caida.. que la razón humana considerada en sí misma y en su existencia física ó real. Ahora bien lo que (1) En una de las conferencias que pronunció el P. que el desarrollo del individuo está sujeto á variaciones sin número.

carecen del tiempo y de las condiciones que exige indispensablemente el examen ó indagación de las verdades religiosas. les atribuye. de la Religión. su instrumento. que la inmensa mayoría de aquellos. INCRÉDULO . que abandonado á sus propias fuerzas no hay p u e blo que no añada á un corto número de verdades gran número de fábulas y errores de todas clases. y por u l t i mo. los dichos. distraídos forzosamente por las "atenciones precisas de la vida. han servido jamas de hecho ni pueden convenir nunca á la educación moral y religiosa de los pueblos. sentencias y doctrinas de los antiguos filósofos acerca de Dios. si tales impedimentos tienen la fuerza queVd. en donde no parece sino que se refleja espléndidamente la luz del Evangelio? FILÓSOFO .» . ora por la lectura de la Sagrada Biblia.— 41 — ha sucedido en todos los lugares y en todos los tiempos. ni formar conceptos claros y distintos de Dios y de las obligaciones morales . nunca interrumpida del todo en las naciones. ni la razón humana. edades y reinos. no es de presumir que deje de suceder j a mas mientras subsistan los mismos escollos donde ha naufragado triste y perpetuamente entre los hombres el conocimiento íntegro y puro del orden moral natural. que ni la enseñanza filosófica. Es de creer que la luz de la revelación llegó hasta los antiguos filósofos ora por medio de la tradición. 41. sino aun de las mismas diferencias individuales? La experiencia nos dice que la mayor parte de los hombres apenas pueden elevarse sobre el orden sensible. ora finalmente razas.—No es difícil explicar este hecho. de las v i r t u des morales. como cree de Platón Clemente de Alejandría. climas.—¿Mas cómo explicar.

42. coherente. Pero no hay necesidad de recurrir á estas razones: la cuestión se reduce á saber si los pueblos aleccionados por los filósofos. por lo cual pueden ser considerados como testimonios dados á la verdad por los mismos entendimientos apacentados del error. Ahora bien. y discernirlo de los errores que para seducirlos pueden inventar el fraude y la malicia (1). y si los filósofos guiados únicamente por su razón natural. Las notas dé la revelación divina y sobrenatural son los hechos ó señales por donde podemos conocer lo que. como rayos de una luz que brilla entre t i nieblas. Dios se ha dignado manifestar por un modo sobrenatural á los hombres.al culto divino y á los otros oficios que el hombre está obligado á guardar. NOTAS DE LA REVELACIÓN DIVINA Y SOBRENATURAL. los dichos y sentencias de los antiguos filósofos están como salpicados en sus obras en medio de gravísimos errores. C A P Í T U L O III. (1) No admitiendo los racionalistas la revelación divina y sobrenatural.-42 — por la predicación de los Apóstoles. claro y verdadero en todas sus partes. Esta pureza é integridad pide un cuerpo de doctrina cabal. han llegado á conocer en toda su extensión y sin ninguna sombra de error las verdades relativas. la lógica los fuerza á descono- .

. armado del escalpelo de la crítica. se reduce á despojar la religión positiva de sus misterios y de sus notas. para trocarla en mera religión natural. . todo el empeño del racionalismo teológico. 3 . Podemos definir el milagro con Santo Tomás diciendo que es: lo que sucede fuera del orden de toda la naturaleza criada (p. 2 . 4). 45. art. En otros términos. ó sea de lo que llaman su forma arbitraria y mitológica. que sea sensible. Dos son las notas ó señales de la revelación divina y sobrenatural: los milagros y las profecías.— 43 - 43. tan admirablemente descrito y pulverizado por el P. estupendo y contrario al orden habitual de la Divina Providencia y á las leyes de la naturaleza. que exceda las fuerzas de toda la naturaleza criada. 1. 110. que sea por consiguiente s o a a a cer y negar los hechos que la confirman Así lo mismo que les induce á combatir los misterios revelados ó á desfigurarlos y trasformarlos en conceptos filosóficos. . 44. Félix (Conferencias de 1864). por ejemplo. ARTÍCULO I De l o s milagros. q. Cuatro cosas se requieren para que un hecho deba ser reputado por verdadero milagro: 1. como fué.los hechos sobrenaturales ó reducirlos á mi'-os ó narraciones fingidas ó expresivas de alguna verdad natural envuelta y adornada de invenciones arbitrarias y milagros aparentes. la conversión de San Pablo. les mueve á negar. ó en otros términos: un hecho sensible.

como en la sagrada Eucaristía. que deriva sus conclusiones de verdades de fe. Todo milagro es. en el milagro esa misma acción se ejerce en las cosas visibles y con la claridad del m e diodía . y 4 . y que según estos es una acción divina. que convierta los animosa las cosas divinas (2). . Baste la presente indicación sobre una m a teria perteneciente á la Teología propiamente dicha. único medio para conocer la existencia del diablo. como en la conversión de San Pablo ó en las apariciones de Jesucristo en ese augusto Sacramento. permitiéndolo Dios. Sigúese de aquí que es falsa la siguiente d e finición del milagro atribuida á Locke : «Un hecho sensible que excede la mente de los que le c o n sideran. no hay para qué t r a t a r de tales prodigios diabólicos . (2) Gracias á esta tercera nota quedan excluidos del concepto de milagros todos los hechos prodigiosos que. ó bajo el velo del misterio. cuya existencia supone ya la verdad de la revelación divina. puede producir fuera del orden netural la fuerza sobrehumana de los ángeles rebeldes. del orden sobrenatural. que el r a cionalismo se esfuerza ó por negar ó por despojar de sus odiosas formas. La acción divina sobrenatural puede ejercitarse y se ejercita muchas veces en lo más íntimo y recóndito del hombre. e n t r e las cuales está la existencia y naturaleza del demonio.» Esta definición es contraria á la esencia del milagro. porque a (1) Hé aquí la diferencia entre lo meramente s o brenatural y el milagro: lo sobrenatural sobrepuja todas las fuerzas de la naturaleza criada. como sucede en la conversión del pecador. contraria al curso natural de las cosas. pues. pero tratándose aquí no*ya de lo que debemos creer aino de las razones extrínsecas que constituyen la credibilidad de lo que creemos .— 44 brenatural (1). . lo milagroso las sobrepuja ostensiblemente para los sentidos. mas no todo hecho sobrenatural es un milagro.

diciendo que es un hecho cuya causa reputa el vulgo prodigiosa porque no la conoce. No menos falsa es la idea que pretendió dar del milagro el panteista judío Spinosa. y su buen sentido. ¿Puede Dios hacer milagros? (1) Esta pregunta equivale á esta otra: ¿es posible el milagro?porque es evidente que sólo aquello no puede Dios hacer.» . seria impía si no fuese absurda . y á quien la resolviese d i ciendo que no puede Pios hacer milagros . 47. ¿Qué prueban los milagros? Comencemos por la primera. 46. sino de la virtud divina sobrenatural que resplandece en el milagro mismo. sino el conocimiento de la imposibilidad de que sea producido por ninguna causa criada. No.- 45 — no procede esta esencia del juicio de los hombres. le dictó esta respuesta: «Esta cuestión . Ahora bien. la razón ó concepto de milagro no es la ignorancia de la causa que produce el hecho. ¿Puede Dios hacer-milagros? 2 . Dos cuestiones se ofrecen aquí en orden á los milagros: 1. que es absolutamente imposible. tratada formalmente. se le haría demasiado honor castigándole: bastaría encerrarlo como á loco. no pervertido esta vez por el hábito de forjar los innumerables sofismas de que están sembrados sus escritos. (1) En estos mismos términos formuló Rousseau «sta cuestión. a a §1Posibilidad de l o s m i l a g r o s .

ó que es sobrenatural. Adviértase que al añadir Kenan en el orden de las sustancias después de p r o n u n ciar el término sobre-divino.porque supondría la existencia ó posibilidad de un ser superior al mismo Dios.— 46 — imposible es lo que implica contradicción. dice una contradicción. todas menos Dios. sin embargo. Lo sobrenatural sólo es imposible ó contradictorio en las escuelas panteísticas. es así que el milagro no implica contradicción: luego el milagro no es imposible. Por el contrario. III. entre los términos sobrenatural y sobredivinol El primero denota una verdad evidente. pues. en el orden de los hechos. confunde capciosamente todas las sustancias suponiendo ó queriendo dar. cual es que hay u n principio superior á la naturaleza. da é e n tender una verdad indisputable. ¿Qué comparación cabe. Que el milagro no implica contradicción (1). dice el célebre Augusto Nicolás. el segundo un absurdo evidentísimo. excluyen la posibilidad de lo sobrenatural por la misma razón que se niega lo sobredivino.á entender que todas son divinas. que es la loca pretension del panteísmo.» [Liberté de penser. Con harta razón sostiene un sapientísimo apologista contemporáneo. un Dios autor de la naturaleza que puede hacer con su infinito p o der lo que la naturaleza no puede ni aun concebir siquiera. 48. la misma en que caería el que dijese sobredivino en el orden de las sustancias. (1) Renán. Pero haciendo la distinción debida entre Dios y el mundo ó Ja naturaleza criada. 465. nos atribuye esta contradicción en el siguiente pasaje: «Quien dice sobre y fuera de la naturaleza. á quien implícitamente niegan los panteistas.. pág. que identificando á Dios con la naturaleza. el que dijese sobredivino pronunciaría un error con honores de blasfemia. y por consiguiente puede ser hecho por Dios todopoderoso.) Falso: el que dice que tal hecho está sobre la naturaleza. t. que el ateísmo está en el fondo de las doctrinas que profesan los que niegan el orden sobrenatural: «Negar. la posibilidad esencial de lo- . no puede concebirse paridad entre dichos términos.

equivale á decir: Dios no es. d i ficultad alguna en que Dios "haga milagros. cap.) . negar lo sobrenatural en poten eia. así que sobre toda la naturaleza criada está Dios. En otros términos. es negar á Dios. IV. el milagro no es posible. 49. unos y otros conforme á sus inmutables designios. equivale rigurosamente á la negación teórica y sistemática de Dios. porque en sus ojos están presentes no sólo los hechos del orden común de las cosas. para Dios es muy posible. Y es de notar que semejante suspensión y derogación no suponen mudanza alguna en Dios. Por consiguiente la negación teórica y sistemática de lo sobrenatural y del milagro. de suspender y derogar las leyes que ha establecido libremente. y el milagro es Dios en acto. pues.— 47 — es fácil de conocer recordando la definición -que h e mos dado de él diciendo que es «un suceso acaecido fuera del orden de toda la naturaleza criada. No h a y . sino también los sucesos e x t r a ordinarios que el mismo Dios desde la eternidad • determinó que se verificaran en el tiempo. Verdad que formuló San Agustín diciendo que aun cuando Dios muda sus obras. Dios es el milagro en potencia.» (La divinüé de Jesuchrist. como autor y legislador del universo. esto es. causa infinita y omnipotente : luego lo que para el hombre y para todas las otras criaturas es imposible . Luego decir. hechos que no puede producir la fuerza finita de ninguna cosa criada..» E s . no por esto muda sus sobrenatural. pues. es. Pruébase también laposibilidad delmilagro por la facultad que tiene Dios.

non mutat consilium (1). y así no hacen una ley general que haya de suspenderse en caso de milagro . estos preceptos resultan limitados en cada caso por la voluntad de su divino autor. sino un mandato que rigurosamente se cumple en la forma individual con que se impone. no es rigurosamente necesaria para su existencia . sin hacer cuenta con sus circunstancias p e r s o n a l e s p e r o Dios conoce individualmente t o das las obras de sus manos. 4. que al legislador h u mano de una sociedad numerosa es imposible conocer individualmente á cada uno de sus miembros. 1. sino poniendo á cada cosa el precepto que puntualmente ha de cumplir. porque no gobierna Dios las cosas de este mundo al modo que los hombres.. lib.— 48 — designios: opera mutat. el gobierno de la Providencia por leyes generales. y su providencia mueve á cada una en particular para que cumpla fielmente sus sapientísimos designios. por medio de leyes generales. p u e s . sino por preceptos muy determinados con que Dios manda á cada cosa lo que ha de h a cer. cap. La r a zón de esta diferencia es. No siendo. ó sea dentro de los límites trazados por (1) Con/. . y de necesidad tiene que ordenar sus leyes bajo una forma aplicable á todos en lo que tienen de común. según nuestro modo de entender. en que consiste el milagro. Aun esta derogación de las leyes de la n a turaleza . las c u a les no miran á ningún subdito en particular sino á todos en común. es decir. 50.

lo que le mandó fué que la h i ciese por espacio de tantos siglos. pág. sino cumpliéndose un mandato especial eternamente ordenado en los consejos de la sabiduría infinita de Dios (1). Desde el punto que estos conceptos se oscurecen en la mente. 1. empleando aquel dia más tiempo en su revolución. 465.— 49 — él mismo Dios. El gobierno del mundo por Dios s u pone. No sucedió. del fin último de las cosas criadas. y distinto del mundo. porque Dios no mandó á la p r i mera que hiciese siempre su revolución diurna en veinticuatro horas. seres dependientes por su naturaleza y sujetos por consiguiente á las leyes que les da su d i vino Hacedor.1) [. (1) Obsérvese que siempre partimos de la distinción esencial entre Dios y el mundo. personal. verdades todas demostradas en los t r a tados de filosofía cristiana. ni menos formarse una idea de los milagros. sino la idea de la creación. y que en llegando tal dia y tal hora se parase. no p u e de decirse propiamente que se derogó ni suspendió ninguna ley relativa al movimiento de la tierra alrededor del sol.) |Triste cosa ior cierto ver reducido-el gobierno del mundo á las eyes fatales que ponen los panteistas al ser divino que se desenvuelve á sus ojos en forma de naturalezal No hay medio: ó admitir ía doctrina verdadera sobre la p o 4 Í . •que sólo existe según nuestro modo de entender. pues. de la Providencia. ya no es posible entender la doctrina relativa al régimen divino del universo. Acerca de esta materia decía Renán: Les lois de Pétre ne conslituent g'tin seul ordre de goxivernement qui est la nature (Liberté de penser. Así cuando á la voz de Josué se prolongó el dia más tiempo del ordinario. el milagro derogándose una ley general. no sólo la idea del mismo Dios como ser absoluto. p u e s . entre el Criador y las criaturas.

suspensión que Dios se reserva poner oportunamente de manifiesto para algún fin digno de su sabiduría y de su bondad. 2 . que los panteistas confunden con las cosas criadas antes de someterle á las leyes que luego llaman gobierno de la naturaleza. especialmente la providencia. para certificarnos . ó para producir en los ánimos una impresión muy viva que los convierta á las cosas de a sibilidad de los milagros. Contra la posibilidad de los milagros han argüido los incrédulos diciendo: 1. 52. porque así como eternamente están ordenadas las leyes de la naturaleza. . Para refutar el primero de estos dos argumentos recordemos que los milagros no suponen mudanza alguna en la voluntad de Dios . así también está ordenada de una manera inmutable la suspensión de estas leyes . . y aun el ser mismo de Dios. ó negar las verdades de la religion natural. de la verdad de la revelación. que seria más digno de Dios gobernar al mundo por leyes en cuya máxima universalidad estuvieren comprendidas todas las circunstancias que pudieran surgir del curso de las cosas.°. suspendidas por la acción sobrenatural que visiblemente se manifiesta en los milagros. y que no pueden por consiguiente mudarse sin que se muden los decretos divinos. ó sin que las cosas dejen de ser lo que son. que no gobernarle con leyes que es preciso derogar en circunstancia» determinadas. lo cual es imposible.— 50 — 51. por ejemplo. que las leyes de la naturaleza están fundadas ó en la esencia de las cosas ó en la voluntad de Dios.

Aún es más fácil refutar la segunda objeción. y no se admira de otro milagro mayor.- 51 — Dios. Por ejemplo . 53^ Cuanto á la otra parte del mismo argumento. que las cosas dejarían de ser lo que son en caso de milagro. de que Dios dé hartura á cinco mil hombres con cinco panes. sino un p r i n cipio superior á ellas que impide á las causas ó fuerzas naturales producir sus ordinarios efectos. si por ventura se ofrece todos los dias á su vista. porque su Providencia sabe acomodarse á la condición del hombre. que de lo que es mayor. no por dejar de ser fuego. dice San Agustín. dejó el fuego de producir su natural efecto . el cual se admira más de lo raro. y en lugar de estos. que no son las cosas criadas el principio que obra en esta manera de hechos extraordinarios. es producido por Dios otro efecto diverso. en el milagro de los niños israelitas arrojados en el horno. se admira. cual es el gobierno de todo el universo. 54. ó que obrarían contra su propia esencia en el mismo caso. aunque sea menor. sino porque su acción ó virtud nativa estuvo impedida y como eclipsada por la acción divina y sobrenatural que los salvó milagrosamente de las llamas. á saber. lo cual haremos concediendo ser en efecto más digno de Dios gobernar al universo por leyes dadas con vista de todas las circunstancias que pueden ocurrir en la asombrosa variedad y combi- . basta observar. que ciertamente habrían sido producidos á no estar impedidas dichas causas criadas por el principio sobrenatural.

es imposible dudar de . ora por algún instrumento de su poder. estos hechos dignísimos en sumo grado de Dios. hace algún milagro en confirmación de la certeza de alguna cosa. pues. Valor de los m i l a g r o s . Los milagros son una señal certísima de la revelación divina y sobrenatural. de la majestad y de la misericordia de Dios. porque dejando ver por una parte el orden constante que su sabiduría ha establecido en la naturaleza. verdad por esencia. pero negando que esta mayor perfección en el gobierno del mundo sea contraria á la facultad que Dios se reserva de suspender las leyes que establece para fines superiores á las cosas de este mundo. ofrece por otra de un modo más eficaz por lo extraordinario y desusado del hecho un testimonio muy e x presivo del poder. que por estos medios tan admirables llama y eleva los hombres á sí mismo y les asegura de la verdad que es servido de revelarles. porque Dios.- 52 — nación de las causas que obran tan armoniosamente en é l . § n. ora por sí mismo. Son. como son los que por via de ejemplo hemos reconocido en los milagros. no puede autorizar el error ni hacer por consiguiente milagros para confirmarlo ó persuadirlo: luego siempre que el mismo Dios. orden que se muestra con mayor claridad en el punto que se suspenden las leyes que la rigen. ó contestación á la p r e g u n t a : ¿Qué prueban los milagros? 55.

luego mi fe ha de fundarse . que no sea escéptico por sistema. los testigos no se engañaron ni quisieron engañar.° atribuidas á la razón. ¿quién me asegura que los testigos que refieren un hecho milagroso no se engañaron á sí propios. puede ponerlo en duda? 58. —Yo no he visto ningún m i lagro . y su testimonio es unánime. y si conocidos fielmente por los testigos. siempre que contempla en los testigos las dotes que garantizan la verdad de su testimonio. en el testimonio de otros hombres.° ó por último. si por ventura hubiere de creerlos. Las objeciones opuestas contra esta doctrina por los enemigos de la revelación han sido: 1. es decir. que. INSTANCIA I.° ó sacadas de la historia. basta la más vulgar capacidad para conocerlos. de la consideración de fuerzas que se s u ponen ocultas en lo más íntimo del hombre. 56.—De esto nos asegura la sana crítica . ó no trataron de engañar á otros? RESPUESTA . 4. OBJECIÓN . 3.° ó de la falta de certidumbre en los milagros.— 53 — ella. son estos hombres probos. Tratándose de hechos evidentes. como es por ejemplo la resurrección de un muerto de cuatro dias. pues está marcada por decirlo así con el sello de la divinidad. ¿quién. si ademas son muchos. Objeciones por falta de certeza. á saber: capacidad y veracidad. . —La evidencia moral del testimonio no quita que el hecho á que este se refiere. Ahora bien. 2. 57.

porque el hecho á que se refiere . pudo no haber sucedido: no engendra cierto la certeza metafísica consiguiente á las demostraciones matemáticas. sino la existencia del hecho referido: no nos dicen los testigos que sucedió necesariamente. sino de todos los hechos históricos. conviene observar que el objeto del testimonio humano cuando refiere algún milagro ú otro hecho cualquiera. ó que no pueden dejar de ser. aunque no metafísica. pero sí una certeza moral perfecta en su género. Para convencernos más de esta verdad. porque en su calidad de contingentes pueden ser ó no ser. sino sólo que sucedió: acerca de este suceso deben ser examinados j y si de este examen resulta que no pudieron engañarse al conocerlo. porque no deja lugar á la duda. y así aunque alguno me diga que ha sido.evidencia moral del testimonio no es poderosa á convencerme de la realidad de los milagros. no engendra en mi ánimo una certeza perfecta : luego la . lo cual nos conduciría necesariamente al idealismo. RESPUESTA . sino moral.- 54 - hubiera podido dejar de ser. ataca la realidad no sólo de los milagros. es muy suficiente para constituir una tranquilidad .—Esta objeción. las cuales versan sobre verdades necesarias. no es la posibilidad. lo mismo que la anterior. es falso que este criterio no engendre una certeza perfecta. ni quieren engañar á otros con su relato. la certidumbre producida por su palabra. y aun de los que sabemos por experiencia propia. Pero contrayéndonos á la evidencia moral del testimonio humano.

tan necesariamente. — Q u e el v u l g o sea inclinado á creer lo m a r a v i l l o s o y s o b r e n a t u r a l n o t e n e m o s dificult a d en concederlo. lo sobrenatural está vivo en la humanidad. imaginario. de lo sobrenatural cristiano. y cierto las verdades de hecho no p u e d e n ser p r o b a d a s por principios a priori. a u n q u e o b s e r v a n d o que esta i n clinación debe ser objeto de g r a v e s meditaciones p a r a todo h o m b r e p e n s a d o r (1). es m u y dado á creer lo m a r a v i l l o s o y .— 55 — perfecta en la posesión de la Verdad. y á r e p u t a r por c o n s i g u i e n t e m i l a g r o s o lo que las c i e n c i a s . c a d a vez m á s a d e l a n t a d a s . s o b r e n a t u r a l . que en cuanto se hace algo para renegar de lo sobrenatural verdadero. INSTANCIA I I . y lo cree tan profunda. E n s u m a . Si todo h u b i e r a de probarse por a +d no p o d r í a m o s estar perfect a m e n t e ciertos ni a u n de n u e s t r a p r o p i a e x i s tencia. imposible : ved si no á las fantasmagorías del Mesmerismo y á las visiones del espiritismo ocupar en las almas extraviadas y vacías r . p o r q u e á c a d a orden de verdades corresponde u n g é n e r o p r o p i o de p r u e bas . al instante se cae en lo sobrenatural falso . 59. lo cual es a b s u r d o . Félix se refiere al racionalismo teológico que llaman crítica sus sectarios) . R E S P U E S T A . m a y o r m e n t e si es i g n o r a n t e y supersticioso. el defecto capital de dicha objeción consiste en e x i g i r u n a demostración m a t e m á t i c a p a r a los m i l a g r o s . la h u m a n i dad cree en lo sobrenatural. — P e r o el v u l g o . es decir. e x p l i c a n m u y b i e n por c a u s a s naturales. pero en cambio el (1) Oigamos sobre e s t e p u n t o al gran orador de Nuestra Señora de París: «Á despecho de todos sus pulidos discursos (el P.

no hablan tampoco de milagros obrados en medio de ellas como en otros tiempos acaecían? 3 . Agustinos. etc . : La critica nueva ante la ciencia y el Cristianismo. si puede. ¿Porqué entre las diversas religiones que á sí propias se llaman cristianas. En cuanto á la explicación científica de muchos hechostenidos por milagrosos. pues el punto nos parece harto grave para que se crea dispensada de querer demostrarlo. Félix. la respuesta es tanto másfácil cuanto más claramente se muestra el sofisma que se comete en la objeción pasándose de lo particular á lo general. cual es. ignorantes y no exentos de preocupaciones. solóla religión católica pone de manifiesto los milagros hechos en su seno. aunque infinitamente menos cultas que en tiempos de los Apóstoles y de los Ciprianos. del P. Ante este hecho evidente como la luz del sol procure la crítica demostrarnos clara y rigurosamente.— 56 — vulgo no se engaña sobre los hechos que presencia. por más que yerre fácilmente al juzgarlos. año VII. la curación repentina de un ciego de nacimiento ó la resurrección de un muerto (1). África y Grecia. por ejemplo. aunque los católicos no cedan á los protestana a a a . ¿ Porqué después del advenimiento de Jesucristo los judíos. conf. ¿Porqué las provincias de Asia. t a n general y constante en la humanidad . Hay hechos que nunca pueden explicar las ciencias. Basilios. el lugar de lo sobrenatural verdadero y del verdadero' cristianismo. las tres c u e s tiones siguientes que trae el P. Perrone tomadas de las refiesioni criticlie de Rufini: 1.» Con/'. 1. (1) Todavía pueden esforzarse más. no nos hablan ya de milagros obrados entre ellos? 2 . no es más que una quimera universal y perpetua.estas razones proponiendo á los que fundan sus objeciones contra los milagros en la credulidad del vulgo. que esta tendencia á lo sobrenatural . aunque supersticiosos por lo general.

en cuya virtud el relato de un hecho tes y cismáticos en ciencias . y que el autor del hecho milagroso repitiera su operación eii otras circunstancias. Vida de Jesús. las cuales han de ser por lo menos diez. Y aunque la resurrección de un muerto. histórica.— 57 - 6 0 . porque quién sale si la ciencia misma no puede ser sorprendida por un arte maravillosamente hábil. y aunque sólo la Iglesia tenga instituido un examen y juicio rigurosísimo sobre los hechos y su naturaleza antes de calificarlos de milagros ? (1) Las palabras que van en cursiva son del impío Renán.— De todos modosa los sabios únicamente toca juzgar si tal hecho que el vulgo tiene por m lagro es verdaderamente milagroso. letras y artes. Félix. casi igual á la certidumbre (1). y así seria bien que el taumaturgo hiciese sus obras sobrenaturales en alguna academia científica ante químicos naturalistas y filósofos eminentes que pudieran discernir si FÍ fenómeno producido puede ó no explicarse por causas naturales. verificada con tales condiciones ofreciera cierta probabilidad. donde examina el milagro de la resurrección de Lázaro. Véase la conferencia cuarta del P . INSTANCIA III. por ejemplo. pero todavía seria necesario que la experiencia se repitiera siempre. . y sólo en el caso de que la operación salga bien todas las veces que se repite. podrá creerse que hay en el mundo hechos sobrenaturales y que el poder de producirlos pertenece ó ha sido delegado a ciertas personas. año VII ya citado. en otros cadaveres y ante otro concurso. Mientras tanto debemos atenernos al principio de critica.

y no sólo del vulgo. Oféndese al sentido común menospreciándose á la humanidad entera hasta el punto de declarar su ineptitud para cerciorarse legítimamente de hechos que pasan ante sus ojos. y de inteligencias por cierto adornadas de una buena fe y de un amor á la verdad que no se encuentran en los sabios que se erigen en jueces de las cosas divinas (1). No es esta ocasión de referir las formalidades de que está adornado el examen que hace la Congregación de ritos . y cuya imposibilidad de ser producidos por causas naturales es evidente. es propiamente una ofensa inferida-al sentido'común y un insulto hecho á Dios. porque implica siempre credulidad é impostura. RESPUESTA . Y nótese que decimos menosprecio de la humanidad. lejos de constituir una objeción que merezca el honor de la refutación. Esta es la razón del insulto (1) ¡Cosa singular! Esa reunión de sabios exigida por Renán para juzgar sobre la naturaleza de los h e chos que se presentan como milagrosos. y sus juicios ofrecen tales garantías de acierto .—Las condiciones que se exigen en la anterior instancia para calificar un hecho de milagroso. porque es cierto que los milagros que cuenta el Catolicismo han obtenido el sufragio de innumerables inteligencias no menos cultas que la de los sabios de las academias profanas. á quienes únicamente se reconoce una competencia que ellas mismas no i n vocan. existe r e a l mente en el seno del Catolicismo. que aun hablando humanamente no es razonable ponerlos en duda.- 58 — sobrenatural no puede ser admitido en concepto de tal.

» «Pues bien. Habia llegado á Roma un protestante ingles sumamente ilustrado. y al papel de un embaucador á quien se cita y emplaza para descu- entes de dar sus decretos (puede verse sobre esta m a teria la célebre obra de Benedicto XIV. de Beatif. y reducirle «á las proporciones de un prestidigitador cuyos pases se quiere sorprender. no habria dificultad alguna de nuestra parte en suscribir los decretos que los declaran. respondió el Prelado.» . Daubenton en La vie du Bienhereuce Jean-Francois Regís (Paris. pues no puede h a cérsele mayor ultraje que el de poner condiciones á las obras de su poder infinito. sepa Vd. que le parecen tan bien comprobados. le dio un dia á leer las piezas ó tablas donde estaban escritas las pruebas de muchos milagros. y hubo de confesar que sólo una ciega preocupación podía resistir á la canonización de los s a n tos. y que jamas habia podido imaginar que hasta u n extremo tal llegase la cautela de la Iglesia romana en el examen de los milagros. ya m u y conocida. y de esta suerte-os libraríais de la burla que hacemos de vuestros supuestos milagros. P. por no haberlos juzgado suficientemente probados » El p r o testante se sintió conmovido al oir t a n inesperada respuesta.- 59 - inferido á la majestad de Dios. que refiere el R.) ni el rigor de que ha dado muestras en los varios casos que traen los autores: contentarómosnos con poner aquí una graciosa anécdota. Si todos los que admite la Iglesia romana tuviesen en su favor pruebas t a n auténticas y evidentes como estos. obligándole á comparecer ante sabios prevenidos por una crítica preocupada contra los milagros mismos. que ninguno de estos milagros. que hizo amistad con él. 1716). El ingles después de leerlas con afán las devolvió al Prelado diciendo: «Hé aquí ciertamente el modo más seguro de probar los milagros. ha admitido la Congregación de ritos. Cierto Prelado romano. Sant. et Canon.

62. pero sé que no son poderosas á derribar por tierra en un sólo instante un edificio fundado sobre cimientos firmísimos y sostenido por gruesas columnas de granito.—¿Conocemos suficientemente por ventura el número y extensión de las fuerzas de la naturaleza para poder decir: tal hecho es sobrenatural? No: luego nunca podremos afirmar la existencia de ningún milagro. Yo no conozco todas las virtudes medicinales de una planta.—No conocemos á la verdad todas las fuerzas de la naturaleza ni el límite de su e x tensión. . conferencia citada. pero sabemos muy bien por medio de la experiencia las fuerzas que la naturaleza no tiene. sujetas á leyes hasta cierto punto impenetrables. RESPUESTA . el misterio de la generación. pero de aquí no se infiere que procedan de Dios por un modo inmediato y sobrenatural. OBJECIÓN II.—Cuando no se conoce bien la ley (1) Palabras del P. RESPUESTA . gr. OBJECIÓN I. 61. pero sí sé que entre ellas no está ciertamente la de resucitar á los muertos: ignoro hasta dónde pueden llegar las fuerzas físicas de un hombre. v.- 60 — brir su superchería y aplastarle bajo el peso de una humillación pública (J). Félix.» Objeciones atribuidas á la r a z o n ó sacadas de la historia. —Hay ciertos hechos cuyas causas. y la extensión que no alcanzan estas fuerzas. no podemos conocer.

RESPUESTA . pero si el hecho no procede de las causas segundas. seria un delirio y una blasfemia suponer que Dios habia formado la razón sometiéndola. cuyos dogmas se contra- . no puede menos de atribuir á causas naturales los hechos que acaecen en la naturaleza.—Si el hecho es natural. ó mejor. y en este caso la derogación de tales leyes se ofrece con la misma claridad que ellas en los hechos visiblemente sobrenaturales. cuya suprema ley consiste en conocer las cosas tales como son.— 61 — que regula la acción de alguna causa. siguiendo las leyes que ha recibido del Criador. 63. porque el entendimiento humano. razón es ciertamente suspender el juicio y examinar los h e chos con suma diligencia.—Aunque el poder de Dios produjera inmediatamente algún hecho sobre las fuerzas de toda la naturaleza criada. no hay duda que la razón humana.—Los milagros no pueden autorizar religiones diversas. pero hay otros muchos casos en que las leyes naturales que les son aplicables. OBJECIÓN III. ó sea por la acción divina y sobrenatural que resplandece en los hechos que exceden visiblemente las fuerzas criadas. condenándola á la necesidad de desconocer el dedo del mismo Dios en los hechos que sólo pueden explicarse por su intervención directa. OBJECIÓN IV. están patentes á los ojos de todos sin ninguna manera de misterio. personal y soberana. debe atribuirlo á causas también naturales. 64. no seria posible al hombre tenerlo por milagroso.

para restituir al hombre instantáneamente la salud. Bien será añadir. sólo la religión verdadera. y esta fe. ó de una y otra juntamente. como acredítala historia. puede presentarlos ante el tribunal de la más rigurosa crítica. que no todos los milagros se reducen á la . Objeciones sacadas de la consideración de las fuerzas que se suponen ocultas en lo más intimo del hombre. sin la intervención de ninguna virtud sobrenatural. cuyos efectos son verdaderamente portentosos en la curación de las enfermedades. donde se afirma que todas las religiones invocan milagros que las confirmen: si se trata de milagros falsos y fingidos.—Los milagros suponen unafe ó confianza muy viva de parte de la persona que los hace ó de aquella otra en quien se hacen. RESPUESTA .- 62 — dicen respectivamente: es así que.°. la r e ligión católica. que así como la verdad de esta religión divina se demuestra con verdaderos milagros.—Contra esta objeción debe observarse: 1. basta por sí sola. no hay dificultad en concederlo de todas menos una. OBJECIÓN I. pero si los milagros son verdaderos. hija d é l a imaginación. falsedad de las religiones falsas se pone de manifiesto descubriendo la falsedad de los milagros en que vanamente se glorian. cuya verdad demostraremos en b r e ve. la.—El vicio de este silogismo está en la menor. RESPUESTA . 65. todas las religiones alegan hechos m i l a grosos en su apoyo: luego los milagros son de todo punto inadmisibles.

ni en el de la conversión ¡idel agua en vino en las bodas de Cana.°.—¿No pudieran explicarse los milagros por el magnetismo ?Porque es muy digna de ser notada la semejanza que hay entre los m a g n e tizadores y Jesucristo: los magnetizadores exigen siempre una fe muy viva de la persona en que recae su acción. ni cuando resucitó al hijo de la viuda de Nain. y aun con relación á la persona que los hace. por ejemplo. ni menos interviene la fe como causa eficiente sino como condición del hecho milagroso. pues un muerto. y ponen en ella sus manos y producen efectos maravillosos. que la fe que se supone. RESPUESTA . ni en otros varios milagros. lo mismo exactamente que Jesucristo. Jesucristo. no puede tenerla. 66. 3. Lo mismo puede decirse de la imposición de las manos: casi todos los milagros se obraron sin mediar este con- .— 63 - restitución de la salud.—No es cierto que Jesucristo exigiese siempre de las personas en quien los hacia s e mejante fe. 2. y á la hija de Jairo. no anima en todos los milagros á la persona paciente. que los obraba por sí m i s mo. conviene recordar que Dios concedió a l gunas veces este poder á hombres perversos. á Jesucristo ó á l o s Santos.°. llamado á la vida. que es falso que la fuerza de la imaginación sea poderosa para curar todas las enfermedades. teniendo este siempre por objeto á Dios. no la exigió en el milagro de la multiplicación de los panes y peces. INSTANCIA . para que por ellos se manifestara la gloria del mismo Dios.

2 . . que no puede por consiguiente ser conocida por ningún arte ni ciencia natural. ó en otros términos. cuanto á los efectos maravillosos que asimismo se suponen semejantes tratándose de Jesucristo y de los hechiceros discípulos de Mesmer. y 3 . que la predicción se&cierta y noconje-tural. contorsiones. Por último. De l a s profecías. sueños. Tres condiciones se requieren. ¿qué semejanza hay ni puede siquiera i m a ginarse entre los que producía la palabra siempre eficaz del Salvador. ni oscura. y las convulsiones. Entiéndese por proferíala predicción cierta de algún suceso futuro que no puede ser conocido en sus causas naturales. que e?té determiaada de tal m a nera que no pueda acomodarse al suceso a n u n ciado. ni de aplicación arbitraria. ó más brevemente: la manifestación de alguna cosa futura oculta á las criaturas. a a a . de cosa futura libre. . sin resultado alguno positivo? ARTÍCULO II. . que no sea vaga. alucinaciones y demás fenómenos magnéticos. 67. hartas veces acompañados de lascivos contactos y meneos y de blasfemias horribles. y todo esto casi siempre.— 64 — tacto. ni acomodaticia. 68. parala profecía: 1. pues. por confesión de sus mismos fautores. sino que este mas bien baya de acomodarse á la profecía.

A : ! . en lo cual se diferencia también la ciencia de Dios de la del hombre. no puede aumentarse. para quien todas las cosas están presentes. es ásu vez: un corolario dejas.'siendo como es infinita. y cuya ciencia. úniversalmente por todas las gentes. s e g ü n l a hermosa sentencia de Santo Tomás. y 2 / . cuya eternidad abraza todos los tiempos. infinitas. Dios puede manifestarlas! Las profecías. sigúese de la doctrina que establecimos a l demostrar la posibilidad de la revelación divina y sobrenatural. La posibilidad'de las profecías es la consecuencia necesaria de las dos verdades siguientes: 1 .perfecciones de Dios. . lo cual es una manera de-revelación. reconocida . son la expresión y el signo de la presciencia'divinai-70.Posibilidad de l a s profecías. ' La primera de aquellas dos verdades. que Dios puede manifestar al hombre las cosas futuras. La otra verdad. porque esta se aumenta á medida que el curso del tiempo le descubre los sucesos del porvenir. 69. Dios conoce todas las cosas futuras.

et si dii sint. dii sint. y opinion confirmada después »por el consentimiento del pueblo. se muestren como vates. Ápol. es un argumento irrefragrable de la revelación divina y sobrenatural:. corsas futuras (1). ut et si divinaiio sit.agitados del numen.mueve á predecir Jo futuro•. . sit divinatio (De Div. que no hay nación alguna que no haya puesto oído alas predicciones y reconocido en su cumplimiento una señal certísima de divinidad. de aquí que los mismos poetas. arúspices y sibilas. 73. OBJECIÓN .Idoneum testimonium divinitatis veritas divinationis (Tertuliano. 5.» De . Las profecías prueban la d i v i n i d a d de l a r e v e l a c i ó n . romano y de t o adas las gentes. que los inspira y.aquí los antiguos oráculos. . cap. Así lo confesó Cicerón d i ciendo «ser una opinion. cap. .).).hecho á que se refiere.- 66 — §11.—Cuando la imaginación es (1) Estas palabras escribió Cicerón haciendo memoria del famoso proverbio recibido de los sabios antiguos: Siguidem isla sic reciprocantw. Esta conclusion se halla ademas confirmada por el asenso universal de los hombres.V 72. 20. I. que existe éntrelos hombres cierta ^adivinación ó presentimiento y ciencia de las. llenos y . La verdadera profecía no puede ser sino de Dios: luego toda profecía que esté comprobada por el.cuyo origen se remonta á »los tiempos heroicos. lib. 7 1 ..

2 .—«Para que una profecía tuviese autoridad á mis ojos.- 67 — excitada por alguna pasión ó afecto m u y vivo. que fuea a (1) De esta especie son las predicciones de San Gregorio Náciánceno sobre el desastrado fin de Juliano eLápóstata. J . . cual si estuvieran presentes. 74. ROUSSEAU . Voltaire. y porque las predicciones dependientes de la imaginación son inciertas y conjeturales. pero estos anuncios son simples predicciones. suele. del P . 75. de Mahoma acerca de la victoria de los griegos sobre los persas. de Flavio Josefo cuando anunció la elevación de Vespasiano al imperio. jesuíta. J .—No. que no es fácil se reúnan: l.—Y se anuncia en efecto. representarse. pues basta tener un entendimiento perspicaz para anunciar. . INSTANCIA . debería reunir las tres condiciones siguientes. los objetos futuros á que se refieren la esperanza ó el temor que embargan el ánimo: ¿no puede ser este el origen de las profecías? RESPUESTA . no profecías. que este niño acabará por ser santo.. La simple predicción no exige ninguna virtud ó luz sobrenatural.—Mas por vía de conjetura bien puede anunciarse lo futuro. de Polibio acerca del fin de la r e pública romana. que anunció lo que después fué. RESPUESTA . que aquel otro terminará sus dias en un patíbulo. . por ejemplo. y otras cosas á este tenor.que fuese yo testigo de la profecía. porque el verdadero concepto de profecía excluye toda predicción originada del conocimiento de causas naturales. Jay. cuya predicción no pasa nunca de ser más ó menos probable (1).

acerca de a . omitiendo una de las condiciones esenciales de las profecías.» RESPUESTA . que se me probase que este suceso no ha podido convenir casualmente con la misma. por exceso. PRESUNTA . exigiendo para dar crédito á las profecías lo que la lógica no exige para la credibilidad de los hechos históricos. la resurrección de Jesucristo. y 3 .—¿Qué deberemos pensar de los vaticinios y oráculos gentílicos? RESPUESTA . Porque I. que sea imposible conocer el h e cho anunciado en sus causas naturales. Rousseau ignoraba ó afectaba ignorar que hay profecías en que concurren las tres condiciones cuya reunión tenia por imposible: tales son entre otras la triple negación de San Pedro. y por el contrario. Aquellos se refieren á sucesos que apremiaban por su proximidad. 7 6 . y la ruina de Jerusalen y del templo. II.— 68 — se yo asimismo testigo del suceso anunciado en ella. Los oráculos y vaticinios gentílicos e^án no más que enunciados ó pronunciamientos singulares ' sin conexión alguna entre sí.—Estas palabras pecan Contra la verdad por exceso y por defecto: por defecto. es evidente la gran diferencia que los separa de las profecías bíblicas.—Algunos eruditos. . Demas de esto. las profecías bíblicas son muchas y forman un plan muy ordenado. es á saber. la presencia del que los ha de creer. mas aunque no todos tuvieran este origen. juzgaron que todos los oráculos del gentilismo fueron compuestos fraudulentamente por sus sacerdotes. Fontenelle particularmente .

así también los oráculos del gentilismo daban sus respuestas á cambio de mercedes. Por último. formuladas con circunstancias p r e cisas y tan claras como podia desearse. III. que se valían de ellos para revestir de prestigio sus decretos. persecuciones. . y de aquí que los adivinos y arúspices fuesen instrumentos de príncipes y magistrados. Los primeros son ambiguos. sino aun teniendo contra" sí á ' los príncipes y al pueblo. y dejando de inspirar la a n tigua fe. aunque muy importantes: tales son. por el contrario. los c u a les estaban vinculados. el artificio y extraño aparato con que eran proferidos los vaticinios gentílicos. y de otras varias circunstancias. cárceles y hasta la . y no sólo sin ser consultados. y dependían de tal ó cual sazón del tiempo ó de los vapores de alguna caverna . mas con el tiempo poníanse de manifiesto su vanidad y falacia .. en vez de recibir mercedes y alabanzas . amenazas. tenían que sufrir burlas.- 60 - los cuales versaban las consultas de personas y ciudades. Como nuestros magnetizadores y espiritistas. en lugares determinados. los oráculos eran creídos de sus contemporáneos harto crédulos. se ordenan siempre á un fin común. Ademas de estas diferencias esenciales pueden notarse otras accidentales y externas. grandioso y digno de Dios. Delfos etc. Por el contrarío los profetas no estaban ascritos á'ningun lugar ni á clase alguna social. y daban sus vaticinios sin ninguna especie de aparato. las profecías. y las profecías determinadas . por decirlo así. en Dodona. odios. caian en el más completo olvido.

CAPÍTULO * > 4 IV. fueron enseñadas por Moisés . 78. es decir. á saber si Moisés.70 - muerte. sólo después de ella eran . y . como hemos dicho. los Profetas y Jesucristo. confirmaron esa misión con milagros y profecías. pues. es santa y útil á los hombres. no es posible dudar que realmente fueron divina y sobrenaturalmente enviados. que es el fin de la ley mosaica.. el fin de toda la ley de Moisés y de los Profetas. ni que debemos reconocer en su palabra la existencia de la revelación que buscamos. los Profetas y Jesucristo. Siendo Jesucristo. SOBRENATURAL. EXISTENCIA DE LA REVELACIÓN DIVINA Y ' ' . y si ademas de esto la doctrina que enseñaron. 77. cuando los hechos venían á dar fe de la verdad de sus vaticinios. y hasta los mismos gentiles la reconocían. creídos. atribuyéndose á sí propios la misión sobrenatural de manifestar á los hombres la voluntad divina. ' Las verdades de la revelación. porque si Dios autorizó con tales signos sus palabras. Toda la cuestión acerca de la existencia de la revelación se reduce. probar que el mismo Jesucristo fué divinamente enviado. la presente demostración tendrá por objeto. y por último. que su misión está sobreabundántemente justificada. cuya existencia nos proponemos demostrar.

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p o r c o n s i g u i e n t e , q u e debemos creer en É l . A h o r a b i e n , la existencia de la revelación d i v i n a por J e sucristo consta en los m i l a g r o s y profecías que confirman su m i s i ó n , c u m p l i é n d o s e al pié de la l e t r a los a n t i g u o s , v a t i c i n i o s . Á lo c u a l se a ñ a d e n p r u e bas intrínsecas que confirman la demostración s a cada de estos hechos con otros q u e asimismo p e r s u a d e n l a divinidad de la misión de N . S. J e s u c r i s t o , tales como:. 1. la s a n t i d a d y utilidad de su doctrina: 2. l a m a r a v i l l o s a p r o p a g a c i ó n de s u r e l i gion; y 3. la constancia de los m á r t i r e s (1). , (1) Hé aquí indicadas en breves líneas las pruebas del Cristianismo: el Padre Félix tuvo la feliz idea de reunirías en un como haz luminoso, á que no hay entendimiento que pueda resistir. No permitiendo los l í mites de este compendio exponerlas todas, me ha p a recido bien indicarlas al menos reproduciendo este hermoso pasaje en su propia lengua, persuadido á que será leido y meditado con vivísimo interés: La théologie catholique, dans des monuments que subsistent et que vous pouvez interroger, demontre a l'humanité, depuis bientôt deux mille ans, que le Verbe s'est incarné et qu'il a parlé aux hommes; elle établit tout à la fois la-divinité du Verbe révélateur, la divinité des dogmes révélés et la divinité de VEglise intérpret de la révélation. Je ne fais pas moi-même en se moment cette démonstration Mais j'affirme que la démonstration se fait avec .une certitude qui porte la conviction en toute âme saine et désinteresée. Elle se fait de mille manières, que je ne puis même énumerer; elle se fait par le miracle et par la prophétie; elle se fait par l'histoire et par la législation dû peuple élu pour préparer la venue du Messie; elle se fait par l'Ecriture et par la tradition; elle se fait par les prodiges, par la doctrine et par le caractère personnel de Jesus-Christ; elle se fait par la propagation du christianisme, par le phénomène du martyre et de l'apostolat chrétien; elle se fait par le prodige de la conservation et de l'indè-

— 72 — De esta s u e r t e p o n d r e m o s de manifiesto estas t r e s cosas:. 1 . , el error de los deístas y d e m á s r a cionalistas q u e n i e g a n d i r e c t a m e n t e l a e x i s t e n c i a de la revelación d i v i n a y s o b r e n a t u r a l h e c h a p o r Cristo en la n u e v a a l i a n z a ; 2 . , la perfidia de los judíos ; y 3 . , la s u p e r s t i c i ó n de los p a g a n o s y m a h o m e t a n o s (1).
a a a :

feclibilité de l'Eglise à travers les orages et les résolutions du temps; elle se fait par le phénomène unique de ses luttes contre toutes les hérésies, tontes les pMlosophies et toutes les passions qui conjurent sa ruine; elle se fait par l'étude de sa divine hiérarchie et par Vimmutabilité de son symbole; elle se fait par la.révélation des harmonies de tous les .dogmes enlr'ev.a- et de la v'erité de chacun, en particulier; elle se fait par le pouvoir surhumain de la doctrine et de Vinstitution catholiques pov,r répondre à toutes les besoins 'de l'humanité; elle se fait par la manifestation divine de son action sur l'individu, sur la famille et sur la société. De tous ces points rayonants elle composé une lumière si vaste et si vive tout ensemble, qui au dire-.de Pascal, si ces rayons nécessairement epars de la démonstration chrétienne pouvaient être condensés dans •un même faisceau lumineux, de manière a être saisis par le même regard, de la pensée, cette démonstration s'imposerait à nous avec la même évidence et la même clairtè qu'une démonstration de géométrie.—Conférences de Notre-Dame de Paris par le R. P. Félix, de la Compagnie de. Jésus, anné 1862, troisième conf., pág. 134. (1) Las fuentes históricas de la divina revelación, cuya autenticidad y veracidad suponemos aquí probadas, son la tradición y los monumentos históricos conocidos con los nombres de Antiguó y Nuevo Testamento. Llámase Antiguo-Testamento al libro de la alianza que. hizo Dios con Abraham; y. Nuevo. Testamento va. que contiene la nueva alianza que se dignó hacer con los hombres por la mediación de Jesucristo. Uno de los l i bros del Antiguo Testamento es el Pentateuco, escrito por Moisés, el cual se abre por el Génesis, donde se lee

— 73 — ARTÍCULO PRIMERO.
Los milagros y profecías prueban la m i s i ó n divina y sobrenatural de Jesucristo.

. 79. La verdad de los milagros con que: nuestro SeSor Jesucristo confirmó su misión, divina y sobrela historia de la creación, el estado primitivo de n u e s tros primeros padres, su caida, la primera promesa de un libertador y la admirable Providencia de Dios.en favor de su pueblo hasta Josué, año 2369 de la creación. El Nuevo Testamento-. contiene: í.° los Evangelios, escritos respectivamente por San Mateo, San Juan, t e s tigos presenciales de las Cosas que refieren, San Marcos y San Lúeas, que escribieron debajo de obediencia lo que oyeron de boca de los mismos que fueron, tararcien testigos de la vida de Jesucristo y de sus Apóstoles. 2.° Los• fiedlos de los Apostóles, libro ásimismo-histórieo, escrito por San Lúeas, discípulo-y compañero tíe San Pablo. 3.° Las epístolas de San Pablo y de otros discípulos de Jesucristo á varias Iglesias. Y 4.° el Apocalipsis, que es el libro profético del Nuevo Testamento,'escrito por el Apóstol San Juan en la isla de P a t m o s . Todos los libros del. Antiguo y Nuevo Testamento fueron traducidos al, latin por los años de 360, y aun antes, de la era cristiana, cuya versión es conocida bajo el nombré de vulgata. San Jerónimo revisó esta versión, aprobada por la Iglesia en el Concilio.de Trento. , ; Otra fuente de la divina revelación es la tradición, es decir , la palabra de Dios no escrita., Porque no todo lo-que enseñó y obró Jesucrito fué,escrito por los Evangelistas; y algunas cosas, de que estos no hacen mención, se trasmitieron de unos en otros, conservándose en la Iglesia por tradición: Estas: tradiciones se t r a s miten por medio de la enseñanza uniforme de los P a dres, de los Obispos y Doctores, por medio de;las deci-

- 74 — n a t u r a l (1), es evidente p a r a todo el q u e reflexione q u e n o fueron pocos n i sospechosos, n i o b r a dos en s e c r e t o , sino p ú b l i c a m e n t e e n el t e m p l o , en l u g a r e s y ciudades p o p u l o s a s , delante de g r a n concurro de p e r s o n a s , m u c h a s de ellas not a b l e s en razón de s u d i g n i d a d y r i q u e z a s , h a b i e n do excitado en u n o s a l a b a n z a s , en otros envidia, y corrido su fama p o r toda la J u d e a , sin q u e n a d i e los n e g a r a n i descubriese e n n i n g u n o de ellos fraude n i t r a t a r a de p e r s u a d i r de él á los d e m á s ; lo c u a l h u b i e r a podido hacerse fácilmente á no h a b e r sido dichos m i l a g r o s la obra visible y n o t o r i a de u n a potestad s o b r e h u m a n a (2). 80. Las profecías hechas a s i m i s m o por J e s u c r i s to, en confirmación de s u misión d i v i n a , son t a m b i é n m u c h a s y c l a r a s , y p l e n a m e n t e c o m p r o b a d a s por los hechos. E n t r e ellas u n a s se h a n c u m p l i d o y a p u n t u a l m e n t e ; las o t r a s , d e s t i n a d a s á cumplirse siones de los Concilios, de las preces y ceremonias de la liturgia, y finalmente, por medio de los monumentos, prácticas y enseñanzas de la Iglesia católica. (1) Los judíos solían decir que Jesucristo obraba m i lagros por arte mágica; y esto mismo repitieron los más encarnizados enemigos del nombre cristiano, los Celsos , Porfirios, Hierocles y Julianos, de suerte que los primeros apologistas no tuvieron necesidad de probar la verdad de los milagros evangélicos : ]tan notoria era entre judíos y gentiles su verdadl (2) Es de notar que el mismo Cristo llamó á sus m i lagros signos, por donde se debia reconocer la verdad de su doctrina, proponiendo de esta manera á los hombres el argumento infalible de sus obras maravillosas: Si mihi non wultis creciere , decia el Salvador , operibus credite (Joan., X, 38).

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en la continuación de los tiempos, se están cumpliendo , por decirlo así, todos los dias: un ejemplo de las primeras fué.la traición de Judas; y de las segundas, la perpetuidad de la Iglesia, contra la cual no habían de prevalecer jamás las puertas del infierno. Recordemos especialmente aquí el a n u n cio d é l a ruina de Jerusalen y del .templo, el cual consta en los sagrados Evangelios con todas sus circunstancias de tiempo,. de personas , de modo, de señales, y de todas las demás cosas que debían precederla y subseguirla hasta el fin de los t i e m pos (1). 81. Por último, hay entre las pruebas de la m i sión divina de Jesucristo un hecho que siendo á la vez milagro y profecía, junta en uno por decirlo así la fuerza incontrastable de estas dos notas de la verdad de la revelación cristiana: es la resureccion de Jesucristo. Este divino Maestro prometió que resucitaría al tercero dia; y de tal modo se había divulgado entre los hebreos este vaticinio, que después de su sagrada pasión y muerte, a l g u nos judíos p i d i e r o n ^ obtuvieron guardia para su sepulcro. Ahora bien, esta magnífica promesa y
(1) «Las profecías, dice egregiamente AUGUSTO N I COLÁS, son hechos constantes; hechos que se dividen la historia entera de la humanidad en dos mil años de p r o fecía y otros dos mil de su cumplimiento; hechos que tienen por testigo, y por testigo ciego, á toda una raza dispersa en el universo; hechos en fin en que se muestra la Religión como un milagro perpetuo que atraviesa los siglos desde e l origen hasta el fin de los tiempos (La divinitéde J. C. cap. VII).]

ni la misma muerte que todos ellos sufrían sin retractar su confesión y sin dar muestras de flaqueza. que quien negó cobardemente á s u Maestro temiendo participar de su pasión. por los prodigios con que asimismo (1) «En los Apóstoles. obispo que fué de Jaén. se presenta como juez más bien que como reo ante los tribunales para confesar con valor la Resurrección de su Maestro. vemos unos héroes que en los tribunales y ante sus más crueles enemigos confiesan la resurrección^ de su Maestro. y por el de más de quinientos hermanos. porque no está en el sentimiento del corazón humano. elimo.— 76 profecía vióse cumplida al pié de la letra por este magnífico milagro. por el Excmo. sin que los intimiden las amenazas. Sr. ni en lo que de él nos enseña la experiencia. llora después su debilidad. r . si no son verdaderos los milagros de Jesucristo » Véanse las Lecciones elementales de los fundamentos de la Religión. que ño vacilaron en dar su vida para confirmarlo ( 1 ) .» l cita á este propósito este pensamiento de Abadie: «La conversión de San Pedro es inexplicable. D. No ama el hombre la mentira y la muerte mas que la verdad y la-vida. José Escolano. algunos de los cuales vivieron aún en tiempo del emperador Trajano. 2. 82. Escolarlo.°. El hecho de la resurrección de Jesucristo se prueba: 1.°. Esta conducta no es por cierto la de un hombre que se deje llevar del placer de engañar á los demás. hace las siguientes observaciones: «San Pedro que había dado muestras de flaqueza negando á Jesucristo durante su pasión. y sufre por ello afrentas y castigos. se muestre después valeroso para predicar una impostura sosteniéndola hasta padecer y morir por el solo placer de engañar á los demás. porel testimonio de los Apóstoles. ni el aparato délos t o r m e n t o s .» Y refiriéndose luego el ilustre autor al Príncipe de los Apóstoles. decia el Sr.

°.—LOS milagros de Cristo son creídos sobre el testimonio de los Apóstoles.sér fama m u y extendida que Cristo habia resucitado. que habia sido sustraído su cuerpo por los discípulos. ° . por más que procuraran explicar vanamente este hecho diciendo unos. por la tácita confesión de los mismos judíos. sobre todo por la gloria . 5. Respóndese á las p r i n c i p a l e s objeciones dirigidas §• I . y que su sepulcro habíase encontrado vacío. i ARTÍCULO II. dejando sus antiguos errores. á quienes h u b i e ran castigado ciertamente si la resurrección no fuera un hecho indubitable. y con los guardias puestos en su sepulcro. 4 .— 77 — lo confirmaron los Apóstoles. por la conducta de los judíos con los Apóstoles. 3 . los cuales no pudieron negar . por todos los judíos y gentiles que en los mismos principios de la predicación apostólica. ° . 8 3 . que predicaban la resurrección de Jesucristo. que es harto sospechoso en razón del interés que tenían en faltar á la verdad. abrazaron la fe de Cristo y con ella una vida de contradicciones y peligros hasta de la vida. por otras maneras no menos absurdas. y finalmente. otros que habia sido arrojado fuera para ser pasto de los buitres. otros finalmente. PRIMERA OBJECIÓN. contra los milagros de Jesucristo.

Apostóles : ya hemos visto cuántas otras personas los refieren y confiesan. á sufrir azotes.—Es falso que la verdad de los milagros conste únicamente del testimonio de los . á vivir entre inquietudes. que fueron hechos públicos. SEGUNDA OBJECIÓN . habríase reconocido su falsedad. peligros y privaciones. habrían creído en Jesucristo los judíos: es así que los judíos no creyeron : luego no puede admitirse la verdad de dichos milagros. si no hubieran acaecido los milagros que referían. si los milag-ros de Jesucristo. RESPUESTA . en vez de gloria. cárceles y suplicios./ .—Si los milagros evangélicos hubieran sido ciertos.. y los Apóstoles habrían recogido para sí. 84. el oprobio que se sigue al fraude y á la mentira descubiertos.en esta vida. Ni se diga que todos los bienes temporales y eternos sacrificaron los Apóstoles por la gloria postuma de sus nombres..—La incredulidad de los judíos. porque lo primero... hubieran sido falsos. ya . el amor de esta gloria es motivo harto pequeño para explicar tan inmensos sacrificios. ¿Ni qué interés podía impulsar á los Apóstoles. y en la otra las penas decretadas por la justicia divina contra los impostor es?. RESPUESTA . á abandonar la patria y lo que en ella hay de más caro para el corazón. y lo segundo.— 78 — que esperaban ilustrase sus nombres como discípulos y enviados de quien por esta manera parecía revestido de una potestad tan maravillosa cual sólo puede concebirse en el Autor de la n a t u raleza..

noticiosos de la resurrección dé Lázaro. decian aquellos ciegos voluntarios. Lázaro.divulgue más en el pueblo.- 79 — profetizada por Daniel (1).. I X ) . apercibámosles que de aquí en adelante no tomen en. envi-i dia. X I I . Nicodemus:. es. siendo. v. Pero á l i n d e que no.» I r a . este hombre hace muchos milagros. Saqueo. . boca este nombre (el nombre de Jesús). 7. XII). que ciegan el entendimiento-impidiéndole contemplar la verdad (2). ambición : hé aquí los móviles de los.. VI. José de Arimátea* y muchas otras personas principales y aun del m i s mo orden sacerdotal (3). de dar muerte á Jesucristo: «¿Qué h a cemos? dijeron. y el consejo de los P o n tífices y de los dichos fariseos. que no podemos: negarle.de notar que entre estos últimos contáronse Jairo. (1) Cap. el archisinagogo Crispo. (2) En prueba de esta voluntaria ceguera de los j u díos recuérdense las murmuraciones de los fariseos en vista del milagro obrado por Jesús dando vista á un ciego de nacimiento {Joan. Si ledejamos así todos creerán en él» (cap. pérfidos j u díos y el origen de su obstinada incredulidad. 26.se. Pero no todos los judíos fueron incrédulos. Recuérdese también la maquinación de los príncipes d é l o s sacerdotes para matar á Lázaro después de haber sido resucitado. Apóstoles (Act. IV) con m o t i v ó l e la c u r a ción milagrosa del tullido: «El milagro. tuvo su oríg'en en las mismas causas de donde se origina la de los incrédulos de todos los tiempos: las pasiones y las preocupaciones. (3) Joan. 42: A c t . tan evidente . «visto que muchos judíos por su causa se apartaban de ellos y creían en Jesús (cap. XI). 9. . » y recuérdese por último la conducta de los ancianos y escribas contra los. porque sabemos de muchos que no pudieron resistir á la evidencia de los prodigios del Salvador.

y el mismo Sanio. 86. sino el prodigio de Jonás profeta. 3 9 y 40. príncipe de la sinag-oga. J.tres noches en el seno de la tierra. Añadamos que si bien no quiso hacer el Salvador el milagro que le pedían los fariseos. hacer algún milagro. Rousseau.. Apolo. no ciertamente porque tratara de encubrir artificio alguno fraudulento. 85. XII. Mas él les respondió-: Esta raza mala y adúltera pide un prodigio. sino porque^temia que fuese el fraude descubierto por la sagacidad de ellos (1) ? RESPUESTA . 38. CUARTA OBJECIÓN .. que no se compadece con la publicidad de sus obras maravillosas. el cual es un milagro que vaie por todos ( 2 ) . quisiéramos verte. TERCERA OBJECIÓN . (Mátth. así él Hijo del hombre estará tres dias y. varón elocuente. en efecto. y después Heredes le pidieron que los hiciese. (2) «Entonces algunos de los escribas y fariseos le hablaron diciendo: Maestro .)» 1 .— 80 — Sostenes. sino porque no era razón hacer milagros para contentar una curiosidad vana y estéril ante los mismos que por esta causa y para tentar al Señor se los pedían. Lettres de la Montagne: letre 3.—¿ Porqué no hizo Jesús milagros cuando los fariseos primero. obradas a l a luz del dia delante de toda clase de personas. en lugar de él profetizóles su resurrección al tercero dia de entre los muertos.—Jesucristo no quiso. Porque así como J o ñas estuvo . pero no se le dará el que pide.en el vientre de la ballena tres dias y tres noches.—Uno de los más esclarecidos milagros que se atribuyen á Jesucristo es la (1) J. hacer los milagros que le pedían los fariseos y Heredes.

pues tanto era lo que le amaba. patria de María y de Martha. recordaré brevemente el hecho tal como se refiere por el Evangelista San Juan. sino permaneció dos dias más donde estaba. Estando enfermo un hombre llamado Lázaro. sus hermanas. Ahora bien. al cabo de los c u a les partió para ir á Bethania declarando á sus discípulos que Lázaro era muerto y anunciándoles su resurrección. le dijeron: Ven. mira que ya hiede. lloró también sobre el sepulcro de Lázaro. y Jesús prorumpiendo en nuevos sollozos vino por último al sepulcro. verás la gloria de Dios? Quitaron. vecino de Bethania.judío's que habian venido con ella. Martha.resurrección de Lázaro. estas enviaron á decir al Señor. Díjole Jesús: ¿No te he dicho que si creyeses. con el Evangelio en la mano ha probado Renán que Lázaro no murió. y lo verás. Luego que oyó María que Jesús venia. y en viéndole le dijo: Señor. creyendo los judíos que habían ido á consolarla. pues. pues hace ya cuatro dias que está ahí. Dijo Jesús: quitad la piedra. No se apresuró el Salvador con este recado á volver á Judea. Hé aquí lo que realmente sucedió (1): «La familia de Bethania piído prestarse (1) Para que puedan juzgar mis lectores por sí mismos ía ridicula explicación de la resurrección de Lázaro. y que su resurrección aparente fué solo una ficción piadosa. le respondió: Señor. Señor. que era una gruta cerrada con una gran piedra. que su salida era para ir á llorar en el sepulcro de Lázaro. hermana del difunto. los. Habiendo preguntado el Señor por el lugar donde' habian puesto á Lázaro. A u n que Nuestro Señor Jesucristo anuncia lusgo á Martha la resurrección de su hermano pronunciando en esta ocasión aquellas sublimes palabras: Yo soy la resurrección y la. está enfermo. que da Eenan en el pasaje arriba inserto.vida. que había ido á la otra parte del Jordán: Señor. viendo llorar á María y-á. si hubieses estado aquí no hubiera muerto mi hermano: lo mismo le dijo María. la piedra: y Jesús levantados los ojos . le salió á recibir. que salió después de Martha hacia el Señor. mira que aquel á quien amas.

Lázaro salió con sus fajas y la cabeza ceñida de un sudario. Persuadidos. O quizá Lázaro.) (1) Vida de Jesús. XI. con motivo. O acaso el vehemente deseo de tapar la boca á los que hacían á su amigo Jesús la injuria de negarle su divina misión. y tapado el rostro con un sudario. Esta aparición debió n a t u r a l mente ser mirada por todos como una resurrección. poseídos de un amor apasionado por Jesús.. dé que Jesús era un verdadero taumaturgo. quitada que fué la piedra. sal á fuera. y vieron lo que Jesús hizo.. á extremos verdaderamente inconcebibles. Con eso muchos de los judíos que habian venido á visitar á María y á Martha. .—En el lugar de la Vida de Jesús de al cielo y dadas las gracias á su Padre. (Joan. hizo que le ligasen con fajas como á un muerto.. y que lo sepultasen en su sepulcro de familia. Y al instante el que habia muerto salió fuera . y es posible que la alegría que experimentaría con la llegada de Jesús (á quien parece que estando ausente mandaron á decir las hermanas de Lázaro que este estaba enferfermo). (1)» RESPUESTA . Dijoles Jesús: Desatadle y dejadle ir.- 82 — casi sin vacilar al acto que se deseaba. condujo á los tres hermanos.. pág. á quien la enfermedad había puesto pálido. 359-363.. Lázaro y sus dos h e r m a nas pudieron ayudarle en la ejecución de uno de estos milagros. y como Jesús deseara ver de nuevo al que habia amado.. creyeron en él. le devolviese la vida. Parece que Lázaro estaba malo. ligado de pies y manos con fajas. con voz muy alta gritó : Lázaro.

como amigos que eran de Lázaro. llevados de su amor á Jesús. que precede. y más absurdo que se engañasen todos los que allí habia hasta el punto de creer que habia resucitado el que ni siquiera habia muerto en la hipótesis de Renán. perqué si realmente le reconocían la potestad de obrar milagros. que Lázaro y sus hermanas se prestarían acaso á hacer un papel en la comedia que finge el mismo R e n á n . el hecho de haber presenciado este milagro y de haberlo tenido por tal todas las personas que asistieron en él. sino inverosímiles y absurdas. tenia Jesús de su auxilio para hacerlos? Y si no le reconocían tal potestad. á quien t e nían por verdadero taumaturgo. que fueron muchas y calificadas. ¿porqué habia de ofenderse su amor de que otros se la negasen también negándole la divinidad? Pero el absurdo crece de punto con la suposición de que seme- . y por último. quien refiere categóricamente el hecho de la muerte de Lázaro. negar gratuitamente la veracidad del sagrado Evangelista. persona principal.- 83 - Renán. no sólo arbitrarias y ajenas de la verdad histórica . signo infalible de corrupción. Absurdo es en efecto suponer que el mal de Lázaro desapareciese de repente por efecto de la alegría que Renán supone que experimentaría con la llegada de Jesús. Absurdo también suponer. se cometen dos yerros capitales: primero. ¿qué necesidad. el hecho de su resurrección después de cuatro dias de estar sepultado y de exhalar mal olor. según ellos. El otro yerro es haber puesto Renán en lugar de la narración evangélica varias suposiciones ó conjeturas suyas.

» «Jesús. 88. - Contra las profecías de J e s u c r i s t o . solía decir hablando de ellos (de Simón y Andrés). 18. . ó para vindicar á una persona amada del agravio imaginario que se le infiere á los ojos del amigo a u x i liador negándole algún atributo que el mismo a m i go no le reconoce. en trance cierto de perder la vida para probarlo que á sus ojos no necesitaba de tales artificios para ser probado. (2) Ambos le abandonaron en su pasión y muerte. Una de las profecías de Jesús fué lá p r o mesa que hizo á Simón y á su hermano Andrés. como eselpoder de hacer milagros de una persona á quien tenia por taumaturgo. §.- 84 — jante auxilio consistiese en la superchería de fingirse Lázaro muerto y de consentir en ser ligado con fajas y cubierto el rostro de un sudario. que se complacía en estos juegos de palabras. lo cual hubiera sido ponerse en peligro. fl) Maro. y en ser de esta suerte enterrado permaneciendo cuatro dias en el sepulcro. 1. RENÁN. IT. ó mejor. En efecto (2). en ocasión que echaban las redes al mar: «Seguidme y yo haré que vengáis á ser pescadores de hombres (1). diciéndoles. que ' los tornaría en pescadores de hombres.

4. . 150.- 85 - no hubo ninguno entre los otros discípulos que permaneciera tan fiel á su maestro como esos dos Apóstoles (I). (1) Act. y mostrándoles el bien que de aquí se seguiría. una palabra solemnemente empeñada que les anunciaba proféticamente el fruto de la misión porque iban á trocar el humilde oficio de pescadores. No veo juego ninguno de palabras en las que el Salvador dirigió á Simón y á su hermano Andrés cuando les dijo: «Yo haré que vengáis á ser pescadores de hombres. llamado ya Pedro. Jesucristo mandó á Simón y á Andrés que le siguieran.000 (2).» ' EL LECTOR. hizo una pesca de 3. vaticinóles' que llegarían á ser pescadores de hombres. pág. echó la red de la predicación. y provincias y naciones prendiy uno de ellos. la expresión (en éf'ec¿o)q\\e usa el novelista francés para confirmar con esta mayor fidelidad la promesa que hizo el Salvador á estos Apóstoles. es capciosa. 41. Pero e.000 personas.ste fué el principio de la pesca: ¡cuántos hombres. cuántas ciudades. (1) Tie de Jesús. j u n t a ambas cosas en una para desvirtuar la primera con una falsa prueba y aturdir al lector con la inconexión disfrazada de las ideas. pues s u poniendo una coherencia que no hay entre esta promesa y aquella fidelidad. II. ¿Se cumplió este vaticinio? La vez primera que Simón. la segunda de 5. San Pedro le negó hasta tres veces: ¿fué esta la mayor fidelid-ad' de que habla Renán? Por lo d e mas. IV.» lo que veo aquí es una p r o mesa formal.

porque sé muy bien lo que' vos mismo. partido del nombre de Pedro. fué realmente. anunciado y cumplido al pié de la letra. ¿Qué no lo sabéis? Pues acordaos de aquellas otras palabras con que Jesús sacando. Pero aunque lograrais distraer mi ánimo con la s e mejanza que hay entre Pedropiedra.- 86 - das en tales redes fueron entrando después en la barca de Simón Pedro! Convengamos. Vos sí que queréis jugar conmigo y llamar mi atención sobre una de dichas palabras para que ñola fije en la magnificencia de la profecía que todas ellas significan. que el pasaje evangélico que vos m i ráis como un simple cambio ó juego de palabras. como se vio después. Ni sé de dónde habéis sacado que Jesús se agradaba en lo que vos.N. no . dijo al Apóstol que lo llevaba: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. y que diez y nueve siglos de Catolicismo están viendo cumplirse desde San Pedro hasta Pió IX. pues. llamáis juego de palabras. como suele decirse. un cambio de cosas verdaderamente maravilloso. aunque parezca lo contrario. vuestra crítica no lograría espantarme. M. Renán. ¿Qué es esto sino jugar con el nombre de Pedro? LECTOR. 86. con la mira de eludir el argumento de las profecías. RENA.

- 87 - ignoráis. que siendo Simón el nombre del futuro príncipe de los Apóstoles. que sin duda'* estaba . 87. ó mejor dicho. Jesús le puso el nombre de Pedro. de sacar Jesús la piedra del nombre de Pedro. y vos. M. tan sólo consideráis su semejanza material para insinuar después que las mencionadas profecías se reducen á un mero juego de palabras. Lejos. y daba nombres acomodados á sus designios. sino por el contrario. Renán. las cuales contienen de un modo implícito y extraordinariamente sublime la promesa que hizo Jesucristo á los Apóstoles de estar con ellos hasta^ la consumación de los siglos? KENAN. ni Jesús se aprovechó de ella como quien se chancea jugando con las palabras. El Divino Maestro trazaba los prodigios anunciados en susjprofecías. Me haces ¡oh lector! un cargo que no tiene más fundamento que tu falta de memoria: yo he declarado con noble franqueza que Jesús puso los fundamentos de una Iglesia. pues. ¿Cómo tenéis valor para explicar. que dicha semejanza no fué casual. por el contrario este nombre fuéle dado por Cristo á Simón en razón de tan sublime destino. despojando estos nombres de todo sentido profético. para pasar así por alto la profecía que hizo entonces Jesucristo con las palabras que añadió diciendo : Etportee inferí non prmbalebunt adversus eam. c a balmente porque le destinaba á ser piedra fundamental de la Iglesia.

RENÁN. pero en este punto como en muchos otros lo pasado responde de lo porvenir.. que consume todo lo que no es divino. sino á durar para siempre. y luego perecen. Cierto. tenéis más razón de lo que aparentáis creer.— 88 — llamada á durar. E n cuanto á lo rara que os parece la seguridad de Jesús en la perpetuidad de su obra. á triunfar perpetuamente del tiempo. No cantéis todavía victoria: desde ahora hasta la consumación de los siglos. y dispone lo presente y lo futuro de suerte que su palabra indefectible resulte confirmada por los siglos. Podíais y debíais haber dicho que según la p a labra de Jesucristo. LECTOR. la Iglesia estaba destinada. cumpliéndose las profecías que hace. no ya sólo á durar. y mostrándose así su divinidad. con rara seguridad en sus designios. pues hay cosas que duran más ó menos tiempo. esa seguridad era tan rara que sólo se concibe en quien ve lo futuro como si estuviera presente. aún quedan muchos que correr. 89. ¿Qué más podía yo decir? LECTOE. y del infierno que sólo embiste de muerte á lo divino. La Iglesia .

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ha sufrido y está sufriendo todo linaje de persecuciones , y no lleva visos de perecer, antes acaece tornarse en triunfos gloriosísimos lo mismo que en la opinión de sus enemigos parece amenazarla de muerte. Vos, por otra parte, debéis saber, que entre las profecías evangélicas hay unas cuyo cumplimiento debia mostrarse acabado y perfecto dentro de cierto plazo, y otras que se van cumpliendo s u cesivamente en toda la prolongación de los tiempos; y así en ordená estas debe atenderse a l a s u cesión de los siglos y no á su consumación para juzgar de su veracidad: t a l e s la que se refiere ala duración de la Iglesia cristiana; tal la que a n u n ció que en todas las partes del mundo seria c e lebrada la obra que hizo María Magdalena
RENÁN.

90. No prosigas. Esta que llamas profecía fué un hecho que yo explico fácilmente diciendo que «exaltado Jesús prometió la inmortalidad á la m u jer que en un momento crítico (pues jugaba en él su fama) le daba una prenda de amor.»
LECTOR.

Siempre el mismo artificio, Sr. Renán: eludir la cuestión y arrojar polvo á los ojos del lector. Dejo, pues, á un lado todo lo que se os ocurre decir-á esté propósito, y os pregunto: ¿Es cierto que Jesucristo prometió la inmortalidad á María Magdalena?

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90 —

RENÁN.

Cierto; lo he confesado.
LECTOR.

¿Podéis negar la gloria que por espacio de diez y nueve siglos circunda el recuerdo de aquella vil pecadora?
RENÁN.

No lo puedo negar.
LECTOR.

91. Pues basta: la profecía está cumplida ; y toda vuestra crítica se estrella ante un hecho que vos mismo os veis precisado á reconocer.
RENÁN.

92. La única profecía que á mí verdaderamente me impone, es la que se refiere á la ruina :/de Jerusalen y del templo : las circunstancias que concurrieron en este hecho están descritas en ella: si realmente hubiese sido Jesús autor de esta profecía , seria preciso pensar en la posibilidad de lo .sobrenatural; pero San Lúeas debió escribir su Evangelio, donde esa profecía se contiene, después

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del sitio de Jerusalen, poniendo poM factwm en boca de Jesús la relación del suceso bajo una forma profética.
LECTOR.

¿Y en qué os fundáis para hacer el Evangelio de San Lúeas posterior á la destrucción de J e r u salen?
RENÁN.

93. Me fundo en que la predicción de este e s pantoso caso, tan minuciosamente descrito en todas sus circunstancias de tiempo, modo, personas señales, e t c . , sería una cosa sobrenatural, y lo sobrenatural es imposible (1).
LECTOR.

¡Razón ciertamente digna de vuestra lógica! Una cuestión de hecho, como la de saber si el Evangelio de San Lúeas es ó no posterior á la ruina de Jerusalen, pretendéis resolverla con una consideración abstracta, cual es la supuesta imposibilidad del orden sobrenatural. La verdadera lógica sigue un método enteramente contrario : resuelve las cuestiones de hecho con. pruebas de la misma naturaleza, y cuando está cierta de que tal cosa ha
(1) Introduc., p . XV.

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92 —

sucedido realmente, no retrocede ante la idea abstracta de una imposibilidad, que puede ser hija de una preocupación hostil á la verdad; antes infiere del hecho mismo comprobado su intrínseca posibilidad. Así en el presente caso, retorciéndoos el argumento que habéis sacado contra la autenticidad de la profecía relativa á la destrucción de¡ Jerusalen de la imposibilidad del orden sobrenatural, la l ó gica os dice por mi boca: El Evangelio que contiene esta profecía es anterior á su cumplimiento: es así que sin una virtud sobrenatural era imposible anunciar la ruina de Jerusalen y del templo en una forma tan circunstanciada como realmente se anunció ; luego lo sobrenatural es posible: a posse ad esse valet consecuencia.
RENÁN.

94. Verdaderamente «Jesús veia más claro (plus clairvoyant) que los incrédulos y fanáticos; y hé aquí cómo se explica que adivínase la corta duración de aquellas soberbias fábricas (1).»
LECTOR.

N o , no se explica por una simple clairvoyance natural una profecía que anuncia no ya sólo la corta duración de aquellas fábricas soberbias, sino el tiempo preciso en que había de acontecer su r u i (1) Vie de Jesús , p. 211.

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na (1):, las personas que antes habian de venir á seducir á muchos en nombre del cielo ( 2 ) , el modo cómo habian de pasar las cosas anunciadas ( 3 ) , los -signos que h a b i t o de aparecer al tiempo de la c a tástrofe (4), y por último todas las cosas que d e berían anunciarla ( 5 ) y seguirla ( 6 ) . Y cuando todo esto se ve cumplido á la letra sin faltar una jota, que no haya sido comprobado, no h a y medio, M. Renán, en esta' alternativa: ó reconocer los caracteres de una verdadera profecía, ó negar que (1) Non prseteribit generatio hsec, doñee omnia haec fiant (Matth., X X I V , 34). (2) Multi enim venient in nomine meo, etc. (Matth., XXIV, 5 ; M a r c , XIII, 6). (3)' Cum ergo videritis abomina ti o nem desolationis, quee dicta est á Daniele p r o p h e t a , stantem in loco sancto, etc. (Matth., X X I V , 15; M a r c , X X I I I ; Luc. Terrores de tícelo et signa magna erunt (Luc. 11). (5) Jesucristo anunció que precederían á la destrucción vaticinada la persecución de los judíos contra los Apóstoles : Persequentur vos trahentes in synagogas, etc. (Matth., X X I V ; Luc. X X I ) ; el muro que habia de construirse por los sitiadores (contra toda costumbre en tales sitios) en torno de la ciudad : Oircundabunt te inimici tui vallo (Luc. X X I ) ; la huida á los montes de los moradores de Judea : Tune qui in Judea s u n t fugiant ad montes (Matth., X X I V ) ; la desdicha de las que estuvieran en cinta ó criando en aquellos dias: VED a u t e m prsegnantibus et nutrientibus ( L u c , X X I , 2 3 ) . (6) Non relinquetur hic lapis super lapidém, qui non destruatur (Matth., X X I V , 2).' Antes habia dicho el Señor:- Ecce relinquetur vobis domus vestra d e serta (Matth., X X I I I , 3 8 ) : lo cual habia anunciado a n tes el profeta Daniel diciendo: Usque ad consummationem et finem perseverabit desolatio ( 9 , 1 7 ) .
XXI, XXI).

"(4)

¡ Desdichado! (1) Vie de Jésus.— 94 - Jesucristo vaticinara realmente en los términos que refiere el Evangelio. y recordad que muchos siglos antes el profeta Daniel anunció el mismo hecho. p . pues. ¿Negareis ahora la anterioridad de la predicción que os pone miedo? RENÁN. ni aun con relación al mismo San Lúeas (1). 95. Pero advertid que esta profecía no se lee solamente en el Evangelio de San Lúeas. 339. LECTOR. donde se lee esta profecía. Concluyamos. pero no queréis reconocerla. N o . LECTOR. M. Renán: la verdad no se os oculta. fué escrito post factum. no la niego siempre. Me atengo á lo que primero dije: el Evangelio de San Lúeas. . la destrucción de la ciudad y del templo. RENÁN. sino en el de San Mateo y en el de San Marcos.

. y burlando la vigilancia de sus guardias. y el mismo San Marcos la refiere como sorprendido ( 1 ) . Unas cuantas horas de suspensión en ella no parecían suficientes para explicar tal muerte á las personas acostumbradas á presenciar esta manera de suplicio . 9 6 .—Para probar el hecho de la r e surrección de Jesucristo.- 95 — §• ni. despertaría al cabo de algún tiempo de su letargo. que fué un milagro. sería preciso probar que padeció realmente una muerte verdadera y no un síncope ó desvanecimiento originado de la angustia moral y de la pérdida de la sangre. » RESPUESTA . OBJECIÓN . y aun referíanse algunos casos en que desprendidos oportunamente de la cruz los que habían sido condenados á morir de esta suerte. Más tarde Orígenes explicó la muerte de Jesús diciendo. Contra l a resurrección de Jesucristo. Vie de Jésus. iría á juntarse con sus amigos.esta una duda de la crítica moderna: «es evidente que ya en un principio hubo quien dudase de la muerte real de Jesús en la cruz.—No negaremos el hecho de haber (1) R e n á n . salieron con vida merced á algún remedio heroico. E n este estado es fácil explicar lo que después acaeció: entregado Jesús á sus amigos y depositado tranquilamente en un sepulcro retirado. No es.

) trae la autoridad de los eminentes autores que han discurrido sapientísimamente sobre la fisiología de la pasión de nuestro Sentir. sin embargo. que semejante duda no fué concebida por ninguna de las personas que asistieron á la crucifixion: no dudaron los soldados. Gruner padre (Vindicice mortis Jesv. porque en el estado de síncope cualquier derramamiento de sangre tiene muy mal resultado ('}. 3 2 .) añade que las palabras que empleó San Juan para e x presar la llaga hecha por la lanza. como le vieron ya muerto.3 3 . No dudó el Centurion. los cuales quebraron las piernas de los dos ladrones. liabria sido fatal la más pequeña lesión . 34-35. que en una de sus apariciones el divino Salvador invitó ai Apóstol Santo Tomás á medir las . habría sido bastante para acabarle ( 3 ) . y aunque á la sazón no hubiera todavía espirado. Es de notar. mas al llegar á Jesús. observemos con el ilustre W i s s e m a a .. T a m (*) Para persuadirnos de la profundidad de la herida h e c h a en el costado de Cristo. la lanzada que le dieron. (3) Tratando este punto con su habitual magisterio el cardenal "WISSEMAN [Discours sur la science et la religión revele'e. disc. pág. cinq. si es licito hablar así. se emplean ordinariamente para significar una herida mortal. quien pregun(1) (2 X I X . trad. que no dudan que la herida del costado era de suyo mortal. padre é hijo.- 96 - dudado algunos de la muerte de Jesucristo: acaso esta duda fué la causa de que el evangelista San Juan insista tanto en asegurar que vio atravesar el costado del Salvador ( 1 ) . par Genoude. valiéndose de cuantas analogías puede tomar en consideración la m e dicina para resolver la cuestión. con que le atravesaron el costado. 7 7 y sig. y prueba que aun suponiendo que la muerte de Cristo sólo h u biera sido aparente. Ib. no le quebraron las piernas ( 2 ) . Christi vera. Entre ellos cita con especialidad á los dos Gruner.

6 tros dedos de ezt e n s i o n . (1) Hasta el mismo Renán ha confesado la realidad d é l a muerte de. A estas observaciones añade el cardenal Wisseman la de otro médico alemán. Tampoco dudó el mismo Pilato. testigo presencial del hecho que refiere.del costado con la m a n o (Joan. Rostoch. X X . No dudó en fin el evangelista San Juan. 123).- 97 - tado por Pilato si efectivamente era muerto Jesús. de punta naturalmente prolon-' gada. 425. de que no hay un solo ejemplo de haber durado ningún síncope más de un dia. pueda causar tal i n c i s i ó n . aseguró que sí. es preciso que penetre cuatro ó cinco pulgadas en la cabidad interior del cuerpo. habrían sido un medio seguro de efect u a r la muerte que se supone aparente. 2 7 ) : esta ú l t i i n ¿ herida tenia por de fuera dos. heridas de las manos con l o s dedos y la. y mucho menos más detresdias. pero se olvida al decirse esto los tormentos y angustias del Salvador bien observó Gruner que las especies aromáticas dé que fué ungido el cuerpo de Jesucristo antes de ser encerrado en el sepulcro. A h o r a bien .que fué el tiempo que estuvo en elsepulcro el cuerpo de nuestro Señor. y ni aun este p e ríodo hubiera bastado para restituir la fuerza y la salud á un cuerpo tan atormentado en la cruz y descaecido por efecto de un síncope originado por la falta de la sangre. para que una lanza. Sólo dudaron ó fingieron dudar de la muerte de Jesucristo los que inducidos de un espíritu hostil al cristianismo no quisieron creer á los que dieron testimonio de ella (1). «Todo nos induce á creer. el cual no entregó el sagrado cuerpo á José de Arimatea sino después de haberse cerciorado de la muerte por el testimonio del Centurión. que la ruptura instantánea de ün vaso en el corazón produjo al cabo de tres horas la muerte de J e sús. p.. p.Jesús. Eschenbach ( scriptwra medico-biblica . Añádese que no parecieron bastantes tres horas de suspensión en lá cruz para que' viniese la muerte. dice este impío. 1779. 7 .» Vie de Jésus.

tales como Schenchzer.y la vista de su Madre atravesada de dolor. La presión sobre la arteria principal ó aorta. Bajo el influjo de estas circunstancias debieron producirse en el ventrículo derecho una congestion y un esfuerzo «más intolerable que ningún dolor. Volger . padre é hijo. la inmensa aflicción que ponían en su ánimo la consideración de los pecados de los hombres.'según Richter. y por último. ó también á causa de la g a n rena que debe sobrevenir estando el cuerpo asi lacerao expuesto al sol y al calor. no sólo por efecto de las heridas y por la post u r a penosa del cuerpo. la agonía del huerto. volver de nuevo á los pulmones. e x poniendo el resultado de sus prolijas investigaciones. que la crucifixion en sí misma de Jesucristo fué poderosa para darle la muerte (!).-• Sea lo que quiera.y más particularmente los dos Gruner. el sudor de sangre. Bartholinus. Triller. ni la hubiesen acompañado esos motivos de cruelísimo dolor. no puede dudarse. Pero aunque no hubiesen precedido á la crucifixion del Salvador tantos y tan variados y atroces tormentos. ateniéndonos á la misma autoridad de la ciencia moderna. y de sus fieles amigos que tanto sufrían viéndole padecer.- 98 — antes de ser enclavado en la cruz. Mead. pues. Richter. sino también por las consecuencias de esta postura en la circulación y en las otras funciones vitales. y aun que la muerte f . de los (1) Después de citar el cardenal Wisseman los nombres de los sabios alemanes que han probado la realidad de la muerte de Jesús. se expresa de esta forma: «Han mostrado (dichos sabios) que los tormentos de la crucifixion eran en sí mismos horribles. aquella suma debilidad que le impedia llevar la cruz en sus hombros y daba que temer á los judíos se les muriese antes de llegar al lugar del suplicio. debió haber impedido á la sangre. Eschenbach.

como observa un apologista mod er­ no (1). pág.» T d espués añad id : «Las venas y arterias p u l ­ monales y las otras que están alred ed or d el corazón y del pecho.. . d ebieron haber añad id o á la angustia d el ánimo producida por el peso aterrad or d e nuestros peca­ dos.» (1) ÁUGÜST. La dimnitéde J. lo que hicieron fue poner d e manifiesto el cumplimiento de una profecía (2) y un signo d e la d ivinid ad d e Jesucristo. terribles sufrimientos corporales. lejos de indicar la más leve d ud a d e su muerte. sin que á nad ie se le ocurriera aplicarle los reme­ dios que se suponen heroicos para sacar con vida á los moribund os. cual fué el imperio d e este Señor sobre la muerte. porque.- 99 - casos á que genéricamente se refiere la obje­ ción . C . 46.—№m. I X . ¿él incrédulo Renán ha abusad o d e la autoridad d e Orígenes y d e San Marcos. preten­ diendo justificar d e esta manera las dudas que i n ­ sinúa . X I I . antes también d e lo que parecía anunciar el gran grito que dio al tiempo d e espirar. 367. NICOLAS. al decir estos que Jesús murió antes que los ladrones. en cuya virtud entregó él mismo su misma. antes lo que se hizo fué embalsa­ mar su sagrado cuerpo y encerrarlo en el sepulcro. XIII. (2) «No le quebrareis ni u n hueso. d e aquellas personas que fueron d esprend id as de la cruz antes d e morir.» Exod. por efecto d e la sangre que allí afluía y se acumulaba. 12. Por último. nota. el cual no descendió d e la cruz sino d espués d e muerto.—Zach.. es evidente que nada d e esto es aplicable á la crucifixión d e Jesús. cap. XÍI1. 10. y des­ pués de haber recibid o la llaga profunda d el costado.

María de Magdala (1) la primera . En este mismo tiempo. como. Si su cuerpo fué robado. ¡Oh poder divino del amor! ¡Oh m o mentos sagrados aquellos en que la pasión de una . y el amor dispuso los. miembros de la comunidad cristiana.se divulgaban los rumores más extraños entre los. es cosa que ignoraremos perpetuamente por carecer de documentos contradictorios. El grito de «¡ ha resucitado!» circuló entre los discípulos con. la velocidad del relámpago'. al sepulcro donde pusieron á Jesús. (1) Así llama Renan á Santa María Magdalena.—La fe de los Apóstoles y de los.. Era tan profunda la huella que Jesús habia dejado en el corazón de los discípulos y de algunas mujeres muy. Diremos sin embargo. primeros fieles en la resurrección de Jesucristo. 97. dice San Agustín. ni el cuerpo estaba t a m poco donde le pusieron.. él no estaba en su lugar. que la viva imaginación de María de Magdala representó en este asunto un papel capital. que durante semanas enteras figuráronse tenerle consigo vivo y recibir de él consuelo. se. se encontraron con que la piedra que cubría la entrada de. ó si el entusiasmo siempre crédulo dio á luz más tarde las historias con que se procuró establecer la fe en la resurrección. II OBJECIÓN .de su amistad y devoción. por su propia potestad. .- 100 - vida en manos de su eterno Padre muriendo. ánimos á creer con harta facilidad esta voz. puede explicar muy bien de esta manera: «Como el domingo por la mañana muy temprano hubiesen ido las mujeres.

(2) Tulerunt Uominus de m o n u m e n t o : et nescim u s ubi posuerunt eum (Joan. por la idea de lá resurrección. á creer en esta supuesta invención de la fantasía. que lejos de haber estado dominadas las santas mujeres. 2 ) . 434. el examen d i ligente de la sagrada Escritura pone de manifiesto: 1.sabemos dónde le han puesto (2). y no sé dónde le han puesto.. : . y en particular la Magdalena. que lloraba «porque se han llevado de aquí á mi Señor. y viera dos ángeles qué le preguntaron por qué" lloraba / contestóles lo misino que había dicho á los Apóstoles..—Toda la objeción anterior se reduce á decir que la resurrección de Jesucristo fué tan solo un engañó nacido de la viva imaginación de Santa María Magdalena. X X .-* tro.» Di(1) Vie deJésus. y aunque se e n contraron con el sepulcro vacío y fuera de su lugar la piedra que lo cubría. ni aun se les ocurrió qué habría resucitado Jesús.. dirigiéronse al sepulcro para embalsamar el sagrado cuerpo.? 433 . como se inclinase para verlo por den. y no. hija del propio amor. 1 .°. exaltada por el amor que tenia por Jesús. Ahora bien.» Y cuando de. antes lo que se le ocurrió á la Magdalena fué ir corriendo á San Pedro y decirle: (<Se han llevado del sepulcro al Señor .— 101 —• mujer alucinada dio al mundo un Dios resucitado ( 1 ) ! » RESPUESTA .s4 ' pues la misma Magdalena se quedó llorando junto ál sepulcro. y que el / « a / c r é d i t o que dieron los Apóstoles á la exclamación de «¡Jesús ha resucitado!» se originó de la disposición de los Apóstoles.

A esta incredulidad se añadió la ceguedad de los Apóstoles á quienes el Señor se apareció caminó de Emaus sin ser conocido de ellos (3). 2. le dice: «Señor. (2) Et visa sunt ante illos. que habría resucitado en cumplimiento de su palabra! Fué preciso que el divino Maestro la llamase por su propio nombre diciéndole: ¡ María! para que ella cayese al fin en que verdaderamente había resucitado y era él.» ¡Extraño modo por cierto." Cuanto á los Apóstoles. fué . sino suponiendo que seria el hortelano. y viendo los ángeles dentro de él. 15). fué tan grande su incredulidad en este punto. (3) Esta ceguedad parece sobrenatural. dime dónde le pusiste: y yo me le llevadre (1). miraron como un desvarío las nuevas que les daban María Magdalena y las otras santas mujeres de habérseles aparecido á ellas Jesucristo resucitado. sicut deliramentum ba i s t a : et non crediderunt illis (Luc.. ni aun viendo al mismo J e s ú s . Olvidando las palabras y las prendas que les habia dado Jesús de su resurrección gloriosa. XX. si tú le has quitado. El (1) Domine. de estar alucinada Magdalena por la representación fantástica de Jesucristo resucitado. y asi fué que nó las creyeron (2). y así ubi ver. XXIV. 11).- 102 — cho esto volviéndose hacia atrás vio á Jesús en pié: mas no conocía que fuese Jesú s. no ocurrírsele siquiera viendo el sepulcro vacío. que no parece sino que Dios permitió que hubiese llegado á tal extremo para confundir con su testimonio á todos los incrédulos posteriores. et ego eum tollam (Joan. si tu sustulisti e u m . dicito mihi posuisti e u m ..

que dice que los Apóstoles veian á Jesús estando Je-. y considerad que un espíritu no tiene carne. Mas como ellos aún no lo acabasen ole creer. 36 y sigi .. sus ausente. et tardi corde ad credendum in ómnibus quee locuti áunt Prophetse! (Luc. tomando las sobras se las dio.» y como ellos. Comido que hubo delante de ellos. y en los Profetas. mostróles las manos y los pies. Jesús les dijo: «Mirad mis manos y mis pies. y en los Salmos. como si la ceguedad natural no hubiera sido bastante para contradecir la suposición de Renán.— 103 — mismo Jesucristo les reprendió á causa de su d u reza para creer.» Entonces les abrió el entendimiento para que entendiesen las Escrituras (2). se imaginaran ver algún espíritu (tanta era su resistencia á creerla resurrección). J e sús les dijo : «¿Tenéis aquí algo de comer?» Ellos le presentaron un pez asado. diciéndoles: '<Oh necios y tardos de corazón para creer todo lo que anunciaron los Profetas! ( 1 ) » Otra vez se apareció Jesucristo á sus Apóstoles diciéndoles: «La paz sea con vosotros: soy yo. atónitos y atemorizados.» Dicho esto. prueban conveniente. que les tenia cerrados los ojosl (1) O s t u l t i . y un panal de miel.. XXIV. yo mismo soy: palpad. XXIV. no temáis. que era necesario que se cumpliese todo cuanto está escrito de mí en la ley de Moisés. ni huesos.) (2) L u c . 25. Estos y otros testimonios que pudieran citarse. que no le veian ni aun teniéndolo p r e s e n t é : ¡tan grande era su incredulidad . como vosotros veis que yo tengo.. Díjoles en seguida: «Ved ahí lo que os decía cuando estaba aún con vosotros. Lo contrario es la verdad.

» La divinüé de Jesuchrist. fué tal. como habia de ser para representar la de todos los tiempos. cap. no la facile créance. y registra mis manos .» La incredulidad.- 104 — hasta la saciedad con cuan insigne falsedad y mala fe habla Renán de. estuvo su cuerpo por espacio de muchas horas en (1) Joan.—Antes que fuese sellado y custodiado con guardias el sepulcro de Jesucristo.la créancefacile que obtuvo la resurrección del Salvador. 24 y sig. XXI. III o BJEGION. y le dijo: «Señor mió y Dios mió!» Díjole Jesús: « Tú has creído Tomás. y métela en mi costado: y no seas incrédulo. e n tre los cuales estaba Tomás. la nuestra y la vuestra. fué lo que encontraron y lo que motivó las apariciones de Jesús (2). y dijo á este: «Mete aquí tu dedo. y trae tu mano. cuya dureza y pesadez para creer le hizo decir: «Si yo no veo en sus manos la hendidura de los clavos. y no meto mis dedos en el agujero que en ellas hicieron. porque me has visto: bienaventurados aquellos que sin haberme visto han creído (1). sino fiel. de su costado. y mi mano en la llaga. Lea este magnífico capítulo del docto y profundo impugnador de Renán el que desee conocer con mayor extension la demostración evangélica irresistible de la resurrección de Jesucristo. y para convencerla con su irrecusable testimonio.» Respondió Tomás.» Ocho dias después Jesús se apareció por sexta vez á los discípulos .. 98. pues. añade Augusto Nicolás. pero todavía será bien recordar la incredulidad de los Apóstoles personificada en Santo Tomás. (2) «Esta incredulidad. III. no lo creeré. .

RESPUESTA . contenia real y verdaderamente el cuerpo de Jesucristo? 99. fueron ellos allá. que se predicase la resurrección de Jesucristo . aseguraron el sepulcro.vida y á la condenación en la otra. de tantas precauciones rodeado. IV OBJECIÓN .—Imposible es creerlo . arrostrando males ciertos y gravísimos no. y habie'ndoles sido concedida la guardia que pedían y licencia para ponerla á su gusto. porque los enemigos de Cristo dieron muestras de temer más que nada.—Pues aun después y á pesar de tales seguridades pudieron robarlo sus discípulos ó por la violencia. siendo por : . ó por la seducción. temor que les hizo pedir á Pilato que se guardara el sepulcro. no es creíble que los que habían abandonado c o bardemente á Jesús en la hora de su pasión. ó espiando un momento en que se quedaran dormidos los guardas. ¿es concebible por ventura que no se asegurasen ellos mismos antes de que aquel sepulcro. más que para engañar á las gentes con una predicación que los sujetaría á males no menores en esta.- IOS — poder de los Apóstoles: ¿no puede creerse que estos lo robaron en ese tiempo? RESPUESTA . Ahora los que de tal modo aseguraban el sepulcro para librarse del temor de una resurrección simulada.—Todas estas hipótesis son absolutamente inverosímiles: porque cuanto á lo primero. sellando la piedra y poniendo guardas de vista. acometiesen después de su muerte una empresa tan t e meraria como hubiera sido luchar con los soldados romanos. como estos mismos dijeron.

ó creían que este habia de resucitar. esperarían con una fe firme la resurrección de su Maestro. porque el que duerme. Si no creían que éste habia de resucitar. es falso lo que dijeron los guardias de haber sido robado el cuerpo mientras ellos dormían. que no despertaran acercándose los discípulos y levantando la losa ó socabando la roca donde estaba abierto el sepulcro para llevarse el cuerpo de su Maestro. para impedir que fuese robado el cuerpo de Jesucristo contaban sus enemigos con la fuerza.. con el ardor de las pasiones populares. y hasta mirarían como un crimen. con el apoyo de los Magistrados. el solo pensamiento de arrebatar el cuerpo de Jesús. sino hasta contra lo que dicta el simple conocimiento del corazón humano ( 1 ) . que un acto de violencia contra los guardias habria dejado alguna huella ó vestigio por donde ciertamente hubiera sido aquella conocida. ¿qué interés t e nían en correr todos los riesgos de una intentona peli- . Si lo primero. ó no lo creían.106 - último de advertir. y porque no es creíble que todos ellos d u r mieran á la vez. Por último. para el intento de robarlo atribuido á los Apóstoles no sólo gratuitamente. y dado que durmieran. La seducción era también imposible. no puede dar razón de lo que pasa fuera de s í . y por el contrario. (1) «Una ligera observación sobre el corazón humano basta para mirar como imposible que los Apóstoles intentaran robar el cuerpo de su Maestro: porque una de dos. y con el influjo moral que les daban su posición social y las creencias religiosas del pueblo. pues siendo los Apóstoles pobres y desvalidos nada podían dar de presente ni prometer para lo futuro. E n resolución.

según San Lúeas. la infamia. V OBJECIÓN .—Cuando á los Apóstoles se les apareció de repente Jesús estando cerradas las puertas. Fundamentos de religión.» (1) Cap. Juan (1) haber entrado Jesús. y les mostró las manos y los pies diciéndoles: «Mirad mis manos y mis pies. con el escaso apoyo de pocos hombres. no los sentidos. como dice S. 130. RESPUESTA . yo mismo soy: palpad y considerad que u n espíritu no tiene carne ni huesos . t a n aficionado á la comodidad y á los honores. pero cuando Jesús los tranquilizó. pág.— 107 — contaban ellos con su cobardía.). creían ver un espíritu (se spiritum videré). la sorpresa y el temor que esta aparición les causó. Apóstoles. como vosotros veis que yo tengo. no les dejaban creer sino que veian un espíritu: tan recio se les hacia dar crédito á sus propios ojos. y t a n apegado á la v i d a .» y además grosa? ¿qué esperaban por acometerla? Los castigos. . les representaba. y cierto sólo u n espíritu podia entrar en el cenáculo estando cerradas las puertas. la persecución y la m u e r t e : aliciente poco á propósito. XX. 100. los mismos. que el temor de perderla nos acobarda tanto que cedemos por él aun á las cosas que más nos r e pugnan (Escolano. 1 9 .—La atenta consideración de las apariciones de Jesús persuade de la ilusión que padecieron sus discípulos creyendo ver lo que la fantasía . y con el desprecio consiguiente á la oscuridad de su nacimiento y á lo humilde de su condición. 2 6 . y estos descarriados y abatidos . para mover el corazón h u m a n o . En efecto.

una doctrina ín(1) El lector habrá advertido que esta objeción es el reverso de la medalla falsa acuñada por Renán al suponer que los Apóstoles creyeron harto fácilmente la r e surrección. y . de la cual dio una prueba entonces Jesucristo para mostrar esta cualidad de los cuerpos glorificados. IV). 101. forzado á confesar que «si la vida y la muerte de Sócrates oon las de un sabio. no les quedó duda de la realidad de la resurrección de Cristo (1). antes fueron muy pesados y duros para creer. Ni es de maravillar que entrase en el cenáculo estando cerradas las puertas. ARTÍCULO II. la vida y. que bien merecía ser aquí expuesto si lo consintieran los límites de un brevísimo compendio.- 108 — de esto les pidió de comer. quien puede dar á nuestros cuerpos entre otras dotes la que llaman de sutileza. y comió delante de ellos dándoles luego las sobras. La excelencia y santidad de l a doctrina evangélica confirman l a misión divina y sobrenatural de Jesucristo (2). Séame lícito recordar el pasaje elocuentísimo que la verdad inspiró al mismo Rousseau. Es imposible poner en duda la misión divina y sobrenatural'delque en nombre de Dios propone una doctrina digna del mismo Dios. la muerte de Jesús son de un Dios (Bmilé. digna t a m bién del hombre y de la sociedad. como es el presente. (2) El carácter personal de Jesucristo es otro argumento de la divinidad de su misión. lib. La verdad está entre estos dos extremos igualmente viciosos: ni creyeron fácilmente. ni resistieron por último á la evidencia con que jesús se les aparecía d e jándose contemplar y tocar de ellos de suerte que les fuera imposible dudar.

que encierra dogmas superiores á todo lo más sublime á que la sabiduría que la perfección dé su carácter es tal. «El Cristianismo. f . de las leyes.» «Cuando yo contemplo. y lo será por los siglos de los siglos (Hebr. que este hecho es el alma de la civilización. inaug. de la joven escuela en donde se echa de ver la reacción contra Straus y la escuela histórica ó antihistórica hegeliana. venir. cuya luz se difunde por todos los l u ares y por todos los tiempos. este prodigio que sólo se ha visto una vez en el mundo.las famosas palabras de Bossuet: «Ser esperado. 1857). y ser reconocido por una posteridad que dura tanto como el mundo es el carácter del Mesías en quien creemos (Disc.» Bien hubiera podido añadir. pero ya declaran que por lo menos es más que hombre [Revue de deux mondes. de la cultura. hacia el fin). no me pregunto á mí mismo si Jesucristo es Dios. de las instituciones de que legítimamente podernos gloriarnos. de las costumbres. univ. aunque todavía no se atreven á aseverar sin reserva que Jesucristo es Dios. y en una palabra. renovado por el.- 109 - tegra y limpia. t .» ¿Qué más? «los teólogos alemanes. sino que su doctrina. sino antes me siento tentado á preguntarme si fué verdaderamente hombre (Essai sur Pindifference. IV).». decia Schelling. Por todos los tiempos ecimos. de todo error. el hecho del Cristianismo es humanamente inexplicable. su acción sobre el m u n d o . je me connais en kommes.» Y no sólo confiesan los racionalistas alemanes que Nuestro Señor Jesucristo excede la medida de lo que es humano. 8). recordando . como no es posible concebirla a n o suponer el absurdo de que el inventor fuese más admirable que su héroe. sur VMst. y este hecho tiene por centro la persona de Jesucristo (Diseur. decía Lamennais. et je vous declare que Jésws-Christ est plus qu'un homme. Berlina 1842). y que todo gira en torno de ese divino centro. Sept. XIII. II part. es el hecho más grande de todos.» Es él la misma sentencia de San Pablo:' Jesucristo el mismo que ayer es hoy. dice un autor francés.» Se han hecho t a m bién famosas las palabras que á este propósito dijo Napoleón en Santa Elena: «Croyez-moi.

porque en ella se nos muestra el mismo Dios como Ser s u premo y perfectísimo. criados. y descubriendo la raíz de todos los vicios enseña y suministra los medios de extirparla: tal es verdaderamente la doctrina evangélica: luego es imposible poner en duda la misión sobrenatural del divino Maestro que se dignó de revelarla á los hombres para su salud y para glorificar á su eterno Padre. Decimos que es digna de Dios. I. descendiendo todos de un mismo padre y formando por tanto una sola familia. á los cuales debe obedecerse. una doctrina que comprendiendo todos los deberes de la ley natural. por quien reinan los reyes. á imagen y semejanza del mismo Dios. y además de esto como padre amantísimo de los hombres. y es exaltada hasta . ordenada para el bien del hombre en esta vida y en la futura. propone-motivos eficacísimos para cumplirlos. distinto esencialmente del mundo. en los cuales se muestra todavía más e n grandecido el nombre de Dios. de la sociedad. Digna de los hombres. cuyos miembros están unidos con el vínculo de la caridad fraterna. II.- 110 - humana puede elevarse. Digna. Encierra dogmas superiores á la más sublime sabiduría de que es capaz naturalmente el hombre. que es obra de sus manos. y pregonero de su gloria. sino también por conciencia. según la doctrina de nuestra fe. por último. y los legisladores decretan lo j u s t o . regida de los que hacen las veces de Dios. no sólo por el miedo de las penas.

como observó profundamente Pascal. cap. como Séneca. t ! . III. Hoc satis est orare Jovem qui donat et aufert. interpretando en este punto los sentimientos de la filosofía gentílica. al cual ordena todos sus pasos. y aun alguno de de ellos. pero. dét opes. entendiendo por prójimos á todos los hom(1) La admirable conexión y armonía de los dogmas cristianos . desde el de la caida del primer hombre hasta el augusto dogma de la Santísima Trinidad. del cielo y de latierra. ambos necesarios para entender el otro misterio de la Encarnación. que á su vez explica el misterio de la Cruz.VIL (2) Pocos fueron los filósofos gentiles que vislumbraron esta gran ley del amor de Dios. y encerrando los mandamientos divinos en el amor de Dios sobre todas las cosas (2) y del prójimo como á nosotros mismos. donde si bien se mira está la suma de toda la sabiduría humana ilustrada por la fe del divino Maestro que murió en ella por la salud de los hombres (1). no cierto la virtud: . llegó á decir que lo único que habia de pedirse á Júpiter eran bienes y larga vida. 7). Véase sobre este punto nuestro ensayo intitulado El racionalismo y la humildad. 18. y la luz que brota de su misma oscuridad y esclarece los horizontes de la humana ciencia. es indudable que tuvo conocí-' miento de la doctrina enseñada por San Pablo. Aequm mi animum ipse parabo. sólo la religión de Jesucristo pide á Dios la dicha de amarle [Pensées. bastan para probar su carácter divino. ep.. II. Estos dogmas contienen misterios sobrenaturales. En cambio Horacio. Comprende todos los deberes de la ley natural poniendo en Dios el último fin del hombre. Det vitam. cap. Epist.1 1 1 - los cielos la condición humana.

Y para que no desmaye el hombre en esta empresa. adelantándose cada dia en el camino de la perfección (1). informada del espíritu de la caridad que á todos los une y mueve y vivifica como á miembros de un. premios eternos de bienes que sobrepujan á todo lo que el hombre puede pensar acerca de su propia felicidad . y los que se mueven de él han menester de algún aliciente que ayude su flaqueza. Algunos escritores contemporáneos abusan de este hermoso texto invocándolo para confirmar la falsa doctrina . Por último. á saber. Mas porque muchos no se mueven á hacer el bien y á huir del mal á impulsos del divino amor. V. la abnegación y el amor de la cruz. solo cuerpo. poniéndola en el amor desordenado de nosotros mismos y en la tendencia que nos inclina con harta fuerza á los deleites sensibles. la doctrina de Jesucristo señala claramente la raíz de todos los vicios. porque de todos se forma un como cuerpo ó sociedad universal. la doctrina de Jesucristo contiene sanciones eficacísimas de los preceptos de la moral. y penas también eternas y terribles contra los transgresores de la ley divina. ahora sean amigos ó enemigos. ahora conciudadanos ó extranjeros. sino antes se determine á acometerla generosamente. á cuya raíz pone la segur predicando de una parte la imitación del mismo J e sucristo. y elevando de otra el corazón con deseos celestiales á los bienes eternos. es decir. IV. á (1) Estote perfecti sicut et paler vester perfectus est.- 112 — bre.

102. sin excluir una sola. ni defecto levísimo que no sean condenados. por. condúcele de nuevo á la idolatría y al paganismo . Jesucristo va para diez y nueve siglos.S. constituyen el principal fundamento de los deberes que prescribe . si no queda por ella. las cuales vienen á ser como una sola cosa en donde se cifra el fin supremo de la criatura racional. aunque sea un mero pensamiento. que separando al hombre de Dios . á la cima altísima de la santidad. enlazados entre sí con estrecho vínculo de mutua dependencia. de donde fué sacado el mundo por N. que de él confiesan recibir lo más puro y escogido y sublime de su ciencia y todas las riquedel progreso indefinido que predica la ciencia anticristiana. En resolución. 8 .. y en realidad es un verdadero y espantoso retroceso. en el que no sólo se proponen todas las v i r tudes. en el que todas las acciones honestas. en el que sé ofrecen motivos eficacísimos y medios poderosos y abundantes para hacer el bien y huir del m a l . el cual no tiene de progreso sino el nombre. la doctrina evangélica ofrece ante sus ojos fuentes copiosas de gracias que fortalecen la voluntad y le ayudan soberanamente á vencer las pasiones y á crecer de virtud en virtud hasta llegar. en fin. sistema.- 113 - •que es llamado por Cristo. que en medio de su sencillez es la admiración de los sabios. sino aun en el grado más alto de su perfección . están ordenadas á la gloria de Dios y á la felicidad del hombre. en el que no hay vicio ni acto alguno desordenado. la religión cristiana es un sistema de verdades teóricas y prácticas en el que los dogmas de la fe.

confesando ser esta una obra muy superior á las fuerzas humanas.. maravilla que hasta los mismos incrédulos no hayan podido contener la admiración que les causa la misma religión que combaten. y así decían: ¿Quo modo Me literas scit. 54. no aprendida en los libros ni en las escuelas de los sabios de este mundo. VII. todo el mundo sabe que eran hombres sin letras ni otro género alguno de cultura. tieneun origen puramente celestial (2). Lo que más asombraba á las turbas que escuchaban á Cristo. XIII. pues. No es. proclamado el mayor entre los sabios de la Grecia. Confírmase admirablemente esta conclusión considerando la condición en que se mostró el Autor de esta doctrina. protestó de no saber más . y unos á otros se decían: iünde hitic sapientia Juec et virtutesl ¿IVonne hic est fabri fíUus? Cuanto á los Apóstoles. condiciones y circunstancias de la vida. y por consiguiente que su doctrina. acomodándose admirablemente á todos los estados. y la de los primeros que recibieron de Él la misión de ilustrar con su predicación á todas las naciones.- 114 — - -zas de la verdadera sabiduría. los naturales de ella no cesaban de maravillarse. 15 M a t t h . como la de su Maestro. (1) Joan. cim non didicerit (1)? Y como Cristo predicase una vez en su patria. . 55. era oir tantas y tan sublimes lecciones de sabiduría sobrehumana de labios de quien ni siquiera habia aprendido á leer. (2) ¡Cosa singular! Sócrates. y en medio de su altura incomparable es el alimento de los ignorantes y pequeñuelos. 103.

No deprime. y aun estos después de largos estudios y no sin mezcla de errores.—No es cierto que la religión cristiana deprima los ánimos. no quita la libertad. que viven de la libertad del pensamiento. RESPUESTA . OBJECIÓN PRIMERA . ni que ahogado en el espíritu humano todo movimiento que no se ordene directamente á las cosas del cielo. Ahora bien. pueden llegar á conocer. y dejándoles columbrar al través de augustos misterios otras verdades que superan absolutamente su capacidad. Por último.—La religión cristiana deprime la menté del hombre. que no sabia nada.— 115 - 104. ni humilla la razón humana declarándole con infalible magisterio y haciendo patrimonio de todos los hombres muchas verdades sublimes que pocos hombres. si no es que una sola cosa. decaigan todos los ramos de la actividad humana. sino antes eleva el espíritu con la consideración de su propia excelencia y de la grandeza de su destino en este mundo y más allá del sepulcro. si unos hombres que son todavía la admiración de los siglos. y Platón reconoció la necesidad del divino auxilio para conocer la verdad. pues. confunde su razón. ni humille la razón ni quite al hombre su libertad. se estacionen ó mueran en los pueblos católicos. ¿no será razón reconocer una virtud divina en quien sin ayuda alguna de estudios ni maestros ilustró al mundo con la doctrina del Evangelio inaccesible á la humana razón? . que bajo el imperio del cristianismo las ciencias y las artes. y de tal manera le domina que no le deja libertad para nada: no es maravilla.confesaron su impotencia aun después de haber cultivado tanto la humana sabiduría.

mo-delos é inspiración para las artes.—.de sus dogmas contra todos sus enemigos. la . recibe de él amor al trabajo. pidiendo únicamente para hoy mismo el pan nuesftro de cada dia. que las riquezas son un obstáculo para alcanzar la felicidad eterna. procurando arrojar en Dios aquella solicitud por los bienes temporales y aquella previsión de lo futuro tan necesarias para mover al hombre á trabajar y para buscar los medios. ofreciéndole motivos muy poderosos para elegirlo. uno. II OBJECIÓN . que no. y más particularmente en las familias é individuos fervorosamente católicos. es otra sino la actividad humana.—El cristianismo se opone á la felicidad de'esta vida enseñando al hombre que la tierra es u n valle de lágrimas: que no hay más que un solo verdadero reino. que sólo debemos pensar en el dia de hoy. y la: ayuda eficacísimamente iluminándola con el conocimiento del bien. 105.defiende como. lejos de decaer por el ascendiente del Cristianismo.en.de •proveer á sus necesidades y aun de acrecentar su progresivo bienestar en su verdadera fuente. pues lejos de quitarla ó disminuirl a . el reino de los cielos.tiénde por libertad el abuso de esta nobilísima potencia. . Tocante á la a c tividad humana. el negocio de la salvación.116 — que se. y un -solo negocio. y brindándole con tesoros de gracia para vencer las pasiones y ordenarlas á la virtud. y cuantos a u x i lios necesitan las ciencias y la industria para florecer y elevarse al grado de prosperidad y cultura que se admira en los pueblos cristianos.

y el cuidado que pone . y esta propia. subordinado á un fin todavía más alto. de donde se origina la mejor parte de la felicidad de esta vida. razón es añadir que sólo el Cristianismo tiene virtud para enjugar muchas de estas lágrimas. cual es la^ gloria de Dios. También nos' enseña la fe que nuestra verdadera patria es el cielo. ¿qué cosa más contraria al egoísmo que la caridad?' 1 . sigúese que cuanto es mayor el anhelo del corazón por los bienes' eternos. y nuestro único negocio la salvación. después de su caida. : RESPUESTA . y para dulcificarlas todas. ó sea la dulce tranquilidad en el orden. reducida á decir que no teniendo el cristiano otro negocio que el de su salvación. pero como. mas 'éo-bre ser esta una verdad que fácilmente puede com* probar con su propia experiencia el que no admita sobre este punto la ajena. haciéndose por consiguient e egoísta y reconcentrándose en sí mismo para no pensar ni obrar sino con relación á una sola cosa. que es la paz de la conciencia. no es posible al hombre llegarse á su patria. tornándolas en motivos de consuelo y esperanza. de necesidad tiene que mirar en todas las cosas á sí mismo y no c u i darse del bien de los demás. y los sacrificios que esta v i r t u d demanda.— 117 — ña que la tierra es un valle de lágrimas. exige del cristianóla práctica-de las Virtudes. ni ser salvo. que pasó por el mundo h a ciendo bien.en perfeccionarse á sí mismo (1). sino es siguiendo las huellas de Cristo. Ahora. No advirtió Lamennais que el negocio de lá salvación. tanto es mayor el bien que se determina á hacer para alcanzarlos. y muy singularmente la caridad para Cóh el prójimo.—Cierto el Cristianismo nos ense- (1) Con esta razón se desvanece asimismo la objeción que recuerdo haber leido en Lamennais.

evangélica. 25. ni el trabajo necesario para adquirirlos. la cual procede siempre de afición excesiva á la cosa temporal y de poca fe en la divina Providencia (1). y la que es demasiadamente congojosa. et posuifc eum in Paradiso voluptatis. P. Luis de la. En suma. pero no nos prohibe la solicitud virtuosa que procura las cosas presentes y previene las futuras. pág. el reino de Dios y su justicia. de la providencia en el sustentó. el Cristianismo nos manda buscar. (2) Nonne anima plus est quam esca? (Matt. que aun antes de imponerlo como pena. XII). ni la moderada solicitud por los bienes terrenos.) (3) Tulit ergo Dominus Deus hominem. ya le había encomendado al primer hombre que trabajase cultivando la tierra en el Paraíso (3). II. 15. y la que es desordenada en la intención buscando los bienes temporales primero que los espirituales. VI. y aunque en (1) Meditaciones espirituales del 7. ni la previsión de las necesidades futuras para remediarlas en tiempo oportuno.— 118 — Gon lo cual no está reñida.) . primero. La solicitud que prohibe el Salvador. Puente. ó poniendo en aquellos todo su fin y descanso. ó con daño de ellos. según la doctrina. es la que anda en busca de cosas supérfluas y demasiadas con relación al e s tado de cada uno. ut operaretur et custodiret illum. (Gen. VI. y se llama diligencia. XXXI. ó por malos medios. y tener en más estima al alma que al manjar (2). antes nos exhorta á sacudir la pereza que destruye.las obras buenas (Rom. hace tanto caso del trabajo. ó con malos fines. med.

y volviéndoselo á pedir todos los dias. pues. dice San Ambrosio (apud Perronne de vera. aunque no imposible. que no tiene al parecer más objeto que la felicidad de la vida futura. pero no el uso legítimo de ellas. Nam divitise. cap. lee. No es cierto. capítulo V. (1) Diseant divites. I. non in facultatibus crimen heerese. Reí. vivir en medio de ellas sin alguna afición y asimiento del ánimo. y por más que conozca ser más excelente el estado de pobreza. u t impedimenta improbis. porque bien ordenadas pueden ser ocasión é instrumento de virtud (1). y confiando en la divina Providencia. podemos y aun á veces debemos procurarlo -también para mañana.cur yas&on las palabras siguientes: «|Cosaadmirable! La r e ligión cristiana.) . (2) No se ocultó la verdad de esta hermosa sentencia del sagrado Evangelio ni aun al mismo Montesquieu. pars. que el Cristianismo sacrifique la felicidad imperfecta de esta vida á la perfecta felicidad que se goza en la otra. lo que condena es el abuso de las riquezas. XXIV. que deja al espíritu plena libertad para vacar á las cosas celestiales. forma también la de la vida presente. empleando al efecto nuestras fuerzas. qui u t i nesciant facultatibus.» (Espíritu de las leyes. ita bonis s u n t ad adjumenta virtutife. Cuanto á las riquezas. por más que repute difícil.— 119 - la oración del Parte noster pedimos el pan nuestro de cada dia para hoy limitadamente. lo contrario es la verdad. no es cierto que el Cristianismo las condene considerándolas como un obstáculo que impida la entrada en el reino de los cielos. todas las demás cosas se nos dan por añadidura (2). que buscando primeramente el reino de Dios en este mundo. sed in iis. IV).

Todas las cosas ha convertido el espíritu anticatólico en instrumentos de guerra: la 1 . panteistas. admirable 106. los incrédulos y racionalistas de todas clases (deistas. Séame lícito sin embargo recordar especialmente la incesante lucha que ha tenido que sostener en el espacio de diez y nueve siglos ora contra sus enemigos externos. los afiliados á las sociedades secretas. materialistas. cuales fueron el paganismo perseguidor y el fanático mahometismo. positivistas). este h e c h o (1) Si no consultara á la brevedad en la ordenación del presente tratado. y realizada al través de los siglos y á pesar de las mismas dificultades que se opusieron á su propagación. los falsos políticos.• — 120 — ARTÍCULO III. E l hecho de la p r o p a g a c i ó n del C r i s t i a nismo s u m i n i s t r a u n a doble p r u e b a de la misión divina de J e s u c r i s t o . Para combatirla y destruirla. á saber: los herejes de las varias innumerables sectas . protestantes en sus infinitas divisiones. ora morales como el sofisma y la calumnia. 18). á pesar de sus m u t u o s odios y divisiones. anunciada en el Evangelio (Matt. La divinidad del Cristianismo probada por su propagación (1). los innumerables apóstatas que abierta ó disimuladamente se han esforzado por herir de m u e r t e el seno de su santa Madre la iglesia.— XVI. se han coligado siempre todos sus enemigos. desde los gnósticos hasta los. 20. como el hierro. XXVII. explanaría en artículo separado otro argumento que prueba con no menor evidencia que la propagación del Catolicismo. la misión divina y s o brenatural de su adorable Autor. haciendo uso de toda clase de armas. los jansenistas. ora materiales. ora contra sus enemigos interiores. si hubiera sido posible. p o r q u e lo p r i m e r o . cual es su duración y coiservacion. y en suma.

de la industria. no sin compadecer á sus . Destituido muchas veces de todo auxilio humano ha mostrado la virtud de lo alto que le asiste en medio del desamparo de los que debian defenderle por ser h i jos suyos. siempre vencedora.- 121 — es el cumplimiento de los. no es sino á la sombra de la fortuna y del poder. al modo de un riquísimo rio que cuanto más se aparta de su origen. cuyos días están siempre contados. soliendo acaecer que cabalmente donde pareció mayor la contradicción y más recio el combate. la astronomía. que en t a n t a variedad de tiempos y vicisitudes humanas sólo la Iglesia se ha mantenido de pié siempre combatida. y en suma. siempre consecuente. de la llamada civilización. sino saca de ellos mayor gloria. la cronología. pues á ella confluyen : . la política: ademas de esto ha explorado todos d casi todos los ramos del saber y todos los objetos de la actividad humana para proveerse de argumentos contra la Religión: la historia. no sólo resiste á toda clase de pruebas y argumentos. la ciencia. y aun obtuvo nuevos y esclarecidos testimonios. siempre fuerte por su propia virtud. y ha visto caer á sus pies ó desaparecer como el humo á todos sus enemigos con sus respectivos errores. y en una palabra. siempre una. la geología. Pero el Catolicismo riéndose de todas estas tentativas. pero en faltándoles estos auxilios externos luego perecen. siendo de notar que la poca duración que les permite la Providencia. todas las ciencias filosóficas y naturales han sido provocadas á deponer contra la verdad del Cat o l i c i s m o ^ de otra parte hánse hecho esfuerzos inauditos para ofrecer á esta hija del cielo como enemiga de la felicidad del hombre aquí bajo el seno de la familia y de la sociedad civil. aunque indiferentes ó contrarios. Recordemos por ú l t i m o . siempre fecunda y llena de majestad. en el orden de los intereses del comercio. mostróse muy especialmente la verdad de la palabra divina.oráculos de los profepalabra y la pluma.autores ni sin llorar por la desgraciada suerte de tantas almas arrastradas por ellos al error. el arte. del progreso civil. la imprenta y la pintura. las matemáticas. las antigüedades. más sobreabunda en copiosísimas aguas.

°. Juzgúese ahora en vista de las anteriores indicaciones si la duración del catolicismo no es un argumento irrefragable de su divinidad. se predicaría el Evangelio en todo el mundo. Pablo llenó del Evangelio de Cristo las vastas regiones que se extienden desde Jerusalen girando á todas partes hasta el Ilirico (3). sólo el Apóstol San. (3) Ad Rom. que nunca han faltado en la Iglesia. (2) E t predicabitur hoc Evangelium regni in u n i verso orbe in testimonium ómnibus gentibus (Matth. y lo segundo.°. Comenzando por el hecho mismo es evidente el cumplimiento de la profecía del Salvador..°. que antes de la ruina de Jerusalen. 19. 3. Ahora bien. de que su nuevo pueblo seria como las arenas del mar.. XV. ] 07. las profecías y milagros. no pudiendo explicarse por causas naturales. antes de treinta y siete años. Este mismo autor añade tres argumentos que son al mismo tiempo prenda segura de la asistencia de Dios en favor de la Iglesia: 1.— 122 — tas (1) y de la predicción del mismo Jesucristo (2). 14). XXIV. los dones sobrenaturales y carismas en que siempre abundan no pocos de sus hijos. Seria prolijo referir las otras provincias evangelizadas por este y los demás Apóstoles y por los compañeros que se de todas partes las gentes que se convierten á la fe. . es decir. como dice elocuentemente el sabio y piadoso Perrone. (1) Recuérdese la promesa que hizo Dios á Abraham. pide ser explicado por una virtud divina y sobrenatural. y los que habiendo sido sus hijos se retiran á vida honesta abjurando los a n t i guos errores y falacias. las virtudes heroicas que asimismo han resplandecido en todos tiempos en muchos hijos de la Iglesia. 2. y á ella se vuelven todos los que de buena fe buscan la verdad estando ellos en las sectas.

escribiendo á los colossenses. Apud. I. les dice que el Evangelio se ha propagado en todo el mundo (1). prope jam desolata templa deorum. vuestras (1) Cap. gobernador de Bitinia á fines del siglo I al emperador Trajano. IV. pues. sola vobis relinquimus templa. Con mucha razón. 37. Apolog. 8. u t per omnes jam terras recepta sit. omnis ordinis. no puede ser recusada ni aun por los mismos incrédulos. (3) Multi enim. vieti victoribus legem dederunt. relig. Séneca (5). cuya autoridad. ya lo llenamos todo. Perronne.-6. Anales. (6) En Baronio. sed vicos etiam atque agros Christiana superstitionis contagio pervagata est. (2) Cap. (5) Quum interim usque consuetudo convaluit sceleratissimse gentis.— 123 - asociaron á su sagrado ministerio. Ínsulas. senatum. urbes. non civitates tantum. tratándose de un hecho público y notorio como era este. escribía Plinio. cap. donde refiere que gran multitud de cristianos eran cruelmente afligidos por Nerón con exquisitos tormentos. y esto mismo escribe á los romanos diciéndoles:' Fidcs vestra anuntiatur in universo mundo (2). de v. confirman la m i s ma verdad certificada por el Apóstol. en los que se refieren al año XV del imperio de Domiciano. X. 97. castra ipsa. Tácito (4). cap. Dion (6). forum. (7) Hesterni sumus. omnis (statis. Lib. pars I. . utriusque sexus etiam vocantur in periculum et vocabuntur. Aun entre los escritores profanos no faltan testimonios gravísimos sobre este punto: Plinio el joven (3). 1. (4) En el libro XV de sus Anales. c. et solemnia diu intermissa. El mismo Apóstol. et vestra omnia implevimus. exclamaba Tertuliano (7) á vista de tan estupendo suceso: «Aunque de ayer. palatium.

llegó á reinar desde su origen en todas las naciones. Pero es de notar que á los ojos de Gibbon tales causas son segundas.. mentos. alucinaciones é inepcias. XV). sin auxilio alguno material. 2 . vuestras asambleas. que este hecho no puede explicarse por causas naturales (2). ¿cómo puede decirse que fue natural la causa del estupendo resultado? Estas observaciones son del ilustre FREPPEL en su Examen critique des Apotres de M. cap. XVII). 1 0 8 . y como tales. vuestros 'campa-.. 3. y hace resaltar. las virtudes de los primeros cristianos. se pone de manifiesto el nuevo triunfo que este ha proporcionado á la Religion con sus contradicciones.regiones aparta das donde jamas se vio el águila de los Césares. (Credo ou Refuge du Chrétien. la celeridad con que el Cristianismo. En esta bellísima impugnación de la última obra del impío novelista francés. el senado. vuestras fortalezas. es decir.Renan. 1 A A a A a . el foro: sólo os deja-: mos vuestros templos» ( 1 ) . dígase: ¿de dónde provenían el celo de los Apóstoles y la santidad de los primeros cristianos? ¿Quién enseñó á estos i g norantes á organizar con t a n t a perfección el gobierno de la Iglesia? ¿Por qué razón tenia el dogma de la i n . y á la. (1) Observa Monseñor Gaume que Roma necesitó siete siglos de victorias para formar su imperio. comparándola con esa duración. suponen la acción visiblemente sobrenatural que produjo el milagro de la propagación del Cristianismo. el dogma de la inmortalidad del alma. Decimos en segundo lugar. tom. 3 el poder de hacer milagros. vuestras islas. Y si n o . el palacio. suponen una causa primera. 5.— 124 — ciudades. cap. la perfección del gobierno de la Iglesia (Historia de la decadencia y caida del imperio romano. mortalidad en sus labios mayor eficacia que en los de Sócrates y Platon? Y teniendo realmente el poder de hacer milagros. el celo de los Apóstoles.°. 4 . (2) El ingles Gibbon trató sin embargo de explicarlo así señalando estas cinco causas: 1. enarbolando la cruz de Jesucristo en. v u e s tras aldeas.

puede humanamente explicarse la maravillosa propagación de la Religión cristiana. á Cristo crucificado: lo cual para los judíos es motivo de escándalo. y parece una locura á los gentiles. porque ninguna de las causas de donde se origina entre los hom.—No en razón de sus dogmas y de su moral. lib.- 125 — verdad. et ad operandum tan diffícilia. y enemig-a la segunda de las pasiones. por último. Oont. I. Th.(1) Nosotros predicamos.—No en razón de la época en que fué predicado el Evangelio. et ad sperandum tan alta. en r a zón de auxilio alguno externo. decia el Apóstol. Jesucristo no es más que un mero hombre. ni en razón de la persona de Jesucristo. (2) Esset ómnibus signis admirabilius si ad credendum t a n ardua. ni finalmente por ninguna manera de influencia externa. No en razón de la persona de su Autor. . que fué época degrande corrupción. 23). Qent.—No. donde era moralmente imposible obrar una mudanza radical en las costumbres con fuerzas puramente humanas. mundos absque mirabilibus signis •inductus fuisset a simplicibus et ignobilibus hominibus (Div. ni en razón de sus dogmas y de su moral.. que eran unos pobres ignorantes pescadores (2). I. (I Cor. 6). un hombre que se decia fal• sámente Dios. porque á los ojos de los que rechazan la explicación sobrenatural de este hecho. ni atendiendo á la época en que fué predicado el Cristianismo y á la condición de los hombres que lo predicaron . cap. incomprensibles los primeros á la razón.—No por razón de los enviados á predicar el evangelio. y que murió en el más infame s u plicio condenado por sus jueces (1).

quest' uno E tal. cuanto mayores fueron su extensión. (1) Si facta miracula esse non c r e d u n t . El Dante expresó este argumento en los s i guientes versos de su Paradiso. rapidez y trascendencia. XXIV. la crueldad de los tiranos. En cambio tenia contra sí muchos y poderosos enemigos á quienes necesitaba vencer para propagarse y reinar entre los hombres. y también las infidelidades de los falsos hermanos y la división causada por los h e rejes. quod terrarum orbis sinealiis rniraculis credidit (De Civitate Dei. la soberbia de los filósofos. capítulo 5). contaba en su favor el Cristianismo. cant. acaeciendo por un modo maravilloso que la misma sangre de los mártires era semilla de nuevos cristianos: triunfo tanto más de admirar. que si no se diese crédito á los milagros con que se propagó el Cristianismo. I. el liberalismo y el socialismo. Aquí me parece bien notar una opinion singularísima de nuestro ilustre Donoso Cortés. y esto mismo seria una prueba suficiente de su divinidad (1). lib.— 126 — bres la influencia. lib. tales como el judaismo. senza miracoli. todavía habría que reputar por gran milagro el haberse propagado sin milagros. che gli altri non sono il centesmo. ca- . el paganismo. 106: Se il mondo si rivolse al cristianesmo. hoc nobis u n u m grande miraeulum sufficit. Diss'io. y más débiles la fuerzas humanas empleadas en esta e m presa. 22. Por lo cual dijo muy bien San Agustín. la envidia de los sacerdotes gentiles. vers. El Cristianismo triunfó rápida y gloriosamente de todas estas contradicciones. las b u r las y calumnias de muchos incrédulos. en su Ensayo sobre el catolicismo-.

nipor las profecías y milagros. sino apesar de todas estas cosas. milagros portento»sos y pruebas irrefragables. de spruebas irrefragables y argumentos invencibles.» Dos razones alegaba el ilustre autor en apoyo de esta opinión peregrina: la primera. andar sobre las aguas. S. lo segundo. el cristianismo debia sucumbir.» La misma razón aplicada á las profecías probaba á sus ojos que N. aquietar los mares.- 127 - 109. porque tenia en su »apoyo testimonios elocuentísimos. lo primero por»que era la verdad. el contenido en las antiguas figuras. unos le llamaron Dios. S. sosegar los vientos. es.»La segunda razón invocada por el ilustre Marques de Valdegamas en pro de su tesis. mandar á la vida y á la muerte. Jesucristo venció al mundo. En el cuerpo del mismo capítulo dice el autor que «Si »N. otros prestidigitador y hechicero. por donde se explica que «el género humano haya protestado siempre contra la verdad misma. otros demonio. dice. lo venció apesar de »ser la verdad. S e h a q u e r i d o . e x p l i c a r la p r o p a g a c i ó n del Cristianismo por causas n a t u r a l e s : hé a q u í las que s e ñ a l a n los i n c r é d u l o s : 1 . «La Sinagoga. que era su depo»sitaria. La v a s t a a pítulo V. Ninguna otra doctrina que no h u »biera sido la evangélica. no se convirtió. m i lagros y testimonios en que se apoya. que «de los mismos que le vieron mudar con solo su querer la naturaleza de las cosas. S. ni se convirtiéronlas ^muchedumbres que las habían aprendido de sus docto»res. hubiera podido triunfar con »ese inmenso aparato de testimonios clarísimos. y contra las pruebas. apesar de ser el anunciado por los a n t i g u o s profetas. Jesucristo tío ha triunfado del mundo por lasantidad de su doctrina. sin e m b a r g o . cuyo epígrafe es que N. lo » venció apesar de sus prodigiosos milagros y de su doct r i n a maravillosa. que después de la prevaricación del primer hombre hay una repulsión invencible entre la verdad y la razón humana. ni se convirtieron los doctores »que se las sabian de memoria.» Por último.» T en el capítulo siguiente añade que «humanamente líaablando. el eminente publicista creyó ver la confirmación de su . Jesucristo no venció al mundo porque en él se hubieran cumplido.

Jesucristo hacer milagros. merced á la cual era fácil extender por todas partes la nueva del Cristianismo. pero esta necesidad no quita que el entendimiento saque naturalmente de los milagros y de las profecías un argumento invencible en pro de la misión divina de su autor. que serian u n milagro mayor. ¿qué mayor milagro que m o ver interiormente el entendimiento y el corazón de i n numerables hombres. dominador á la sazón de tantos pueblos. muchos sapientísimos. unos le llamaron Dios basta: luego el milagro conduce al conocimiento de la divinidad de Jesucristo. y entre ellos muchos doctores. y otra muy diversa convertirse á ella. su esclarecido talento era arrebatado por la reacción t r a dicionalista. y á este propósito r e cuerda que «ningunopuede ir al Hijo. es decir. no le reconocieron por Dios.— 128 — unidad del imperio romano. á la verdad. 2 . á creer con fé sobrenatural lo que la razón natural entiende ser verdadero. que tiene su principio en la voluntad. S. por más que este argumento no baste sin el auxilio de la gracia á mover el corazón. si su Padre no le llama.» Pero en vano se esforzó el autor del Ensayo por defender su paradoja. pero no fué á la verdad en rázon de los milagros que hacia. ¿Quién dijo á Donoso que entre la verdad y la razón humana hay una repulsión invencible? De seguro al decir esto. Cierto que otros. se necesita ciertamente el auxilio interno de la g r a cia. y así se explica que ninguno vaya á Jesucristo. que los milagros mismos. Para esta conversión. Una gran verdad resulta sin e m bargo en la sentencia paradógica de Donoso Cortés. si su Padre no le llama. sino porque la soberbia y las demás pasiones les impedían abrazar la verdad: que una Cosa es conocerla. si el mundo se hubiera convertido sin ellos. que ofuscó á tantos hombres ilustres de nuestros tiempos. á prestar fe á misterios inaccesibles á la razón y á obrar virtudes contra las cuales se subleva la naturaleza? .. La índole de la filosofía y la disposición de los a juicio en el mismo Evangelio. porque. Asegura el mismo Donoso que de los que vieron á N. á saber : que el mundo se convirtió al Cristianismo por medios sobrenaturales.

de quienes se componía principalmente la nueva R e ligión . todo lo cual m o vía á muchos á abrazarla fe-cristiana. de que formaron parte desde u n principio las oblaciones. 1 . La misma persecución que se les declaró. — No negaremos que la unidad del imperio romano. pero una cosa es la propagación de la noa : . ágapes. y haciendo tomar parte en pro de la causa perseguida á todas las personas generosas que simpatizan con la desgracia. y los xenodoquios y otros institutos benéficos. 3 . y la esperanza que se les daba de perdón aun por los crímenes más atroces. 4 .— 129 — ánimos en aquella edad. darle mayor realce por el contraste que hace con ella la fuerza material que la persigue . Demostremos ahora la insuficiencia ó falsedad de estas razones. primicias. espórtulas. contribuyó á que se propagase la noticia del Evangelio. por donde penetraban en ellos sentimientos de desprecio del mundo y de escepticismo antipagano. y aun puede añadirse que este orden de cosas lo dispuso previamente la Providencia para facilitar la predicación de la ley de gracia. a a 110. muy favorable al misticismo. porque este es el efecto constante de la persecución de toda idea. La vasta unidad del imperio romano. convites y mesas comunes. á la meditación. á lo cual se anadia la facilidad con que eran admitidos entre los cristianos todo género de hombres perdidos. Las costumbres mismas de los cristianos. inspirándose de esta suerte vivo interés en favor de las víctimas. formada por la muchedumbre de naciones sometidas á su autoridad.

tener noticia de la doctrina predicada por los Apóstoles. Bien será añadir. porque la inmensa mayoría a . La indole de la filosofía y la disposición •de los ánimos en aquella edad. la cual sólo podia ser vencida por medios sobrenaturales. no en suma á la fe íntegra é indivisible de Cristo. Y decimos que estos tales serian muy raros. no puede explicarse por la facilidad de conocerla. 2 . por otra daba mayor facilidad para destruirla. asintiesen á las verdades morales del E v a n gelio que concordaban con las que ellos defendían. que si la vasta unidad del imperio por una parte favorecía la d i fusión de la noticia del Evangelio.— 180 ticia del Evangelio. así por razón de su austeridad i n trínseca. aunque muy raros. Este segundo h e cho. pero una vez explicada. porque en un imperio tan vasto la sola voluntad de un César perseguidor podia en un instante dado hacer al Cristianismo una guerra de exterminio.—Por aquí podría -explicarse que algunos hombres.. á haber sido posible. pues. y otra muy diversa la conversion de los ánimos á su doctrina. quedaba en pié la dificultad de abrazar el Cristianismo. en que se contenia la disposición de los que abrazaban la fe de Cristo á morir por ella. pero no á las que superaban la capacidad de su entendimiento. como por los peligros á que se exponía el que la abrazaba. no á las que exigen sacrificios superiores á las fuerzas humanas. Aquella facilidad se explica en parte por la unidad del imperio. pero no era fácil sino arduo sobremanera abrazarla. Fácil era.

bien será recordar que no fueron establecidos en la Iglesia sino después de habérsele concedido la paz cuando ya se hallaba extendida por todo el orbe. Ni es tampoco cierto que los hombres criminales se hiciesen cristianos para librarse de a . y tocante álos xenodoquios. como se dice. por lo cual nunca brilla más la virtud sobrenatural del Cristianismo que en la conversión de las personas a v e zadas al mal. Por lo demás. á vivir en la soledad meditando las verdades eternas. que sólo la gracia divina acierta á vencer. en quienes ha formado el hábito una segunda naturaleza. y aun en estos era moralmente imposible que ejerciese una impresión tan viva para moverlos á hacerse cristianos. las limosnas distribuidas á los cristianos necesitados alcanzaban también á los gentiles.— Esta razón supone la santidad del Cristianismo. es falso que la Religión cristiana hiciese principalmente prosélitos e n tre las personas de mal vivir. ni se sentían inclinados. y otros institutos benéficos. pero no basta á explicar el hecho de su maravillosa propagación. como la consideración de los muchos trabajos y del peligro de morir para estorbárselo. antes sucedía todo lo contrario. ó casas para peregrinos. que la corrupción de las costumbres era y es el mayor obstáculo contra la fe.— 131 - de las gentes. Por último. Las costumbres mismas de los cristianos. inclusos los filósofos. porque sólo es aplicable á los pobres necesitados de tales ayudas. no profesaban doctrinas de sana filosofía. 3 . cuya luz no alumbraba sus entendimientos.

abriéndose paso al través de las contradicciones y tormentos que son el valladar insuperable de los errores (1). a (1) «El buen sentido de la humanidad ha rechazado en todos tiempos esa invención filosófica de las ventajas . etc.— 132 — las penas de la otra vida. ni de las temporales con que les amenazaba la justicia humana. diciendo que el Cristianismo se propagó no por virtud de la persecución. pues. tenidos generalmente por héroes: ¡ cuál no será. el efecto de la persecución cuando las doctrinas perseguidas no dominan con el ascendiente de la verdad y de la justicia á hombres destituidos de todo auxilio y fortaleza del cielo! Concluyamos. antes en vez de librarles de ellas les exponía á sufrir todo linaje de contradicciones y tormentos. que poca ó ninguna impresión hacían en ellos.—Esta explicación se funda en un supuesto falso. que el perseguir una doctrina es buen medio para propagarla. y así se explica la admiración que inspiran estos pocos. Aun por la verdad y la justicia son pocos los hombres generosos que están dispuestos á hacer el sacrificio de su fortuna y de sí mismos. pues. La razón de acuerdo con la experiencia y con la historia prueba la falsedad de este aserto. La misma persecución que se les declaró . á saber. 4. El hombre ama naturalmente su bienestar y su vida: luego es falso que la pérdida de estos bienes sea un aliciente que le mueva á abrazar una causa en que haya peligro de perderlos. sino á pesar de ella.

p á gina 381. sino antes por el contrario.)» . es un excelente medio el erizarlas de peligros y de males para cuantos intenten seguirlas. cuyos errores se propagaron también en muchos pueblos rapidísimamente sin que nadie haya inferido de este hecho una conclusión semejante á la que sacamos de la propagación de la fe cristiana. El apedreamiento de San Esteban inauguró una era de triunfos. las cuales no tuvieron que vencer el paganismo. La Sociedad. y no los encuentro.- 133 — 5. (Balmes. y del protestantismo. que el milagro de la propagación cristiana no consiste precisamente en la celeridad sola. Yo ando buscando en la historia los buenos efectos de la persecución en pro de la cosa perseguida. pero la cicuta de Sócrates no veo que les inpirase á los filósofos el deseo de morir: la prudencia ganó mucho terreno. cual es. abriendo el glorioso catálogo de los mártires cristianos. han traído sus enemigos ejemplos tomados del paganismo. el mahometismo y el protestantismo. sino en la celeridad acompañada de tantas y tan graves dificultades como se oponían á que creciera entre los hombres la semilla del Evangelio. contra la prueba sacada de la rápida y universal propagación del Cristianismo en favor de su divinidad. Hallo una excepción en el Cristianismo. Mas olvidaron al discurrir así. las de la persecución: los tiranos se han engañado algunas veces abusando desmedidamente del hierro y del fuego. Platón al anunciar ciertas verdades delicadas cuida de encubrirlas con cien velos. del mahometismo. pero esto mismo me lleva á pensar que la causa de la excepción está en la omnipotencia de Dios.° Por último. pero en medio de sus excesos andaban guiados de u n a idea verdadera. que para destruir una causa ó sofocar una doctrina.

aunque siempre sujetos á límites precisos. de lo cual ponen ejemplos sacados de las reliquias de los Santos. 2.. aun los más vergonzosos y secretos ejercer actos de humildad. supersticioso y aun quimérico . y eitan e s pecialmente los misterios de la Santísima Trinidad. y se apoyaron desde su principio en el poder y en las leyes délos príncipes: ¡qué maravilla. pues. e t c . todos ellos h a l a g á b a n l a s pasiones.. impractible.— 134 — mismas causas que se oponían á la fe católica. mostrándose en su (1) Una observación muy curiosa se me ofrece al terminar el presente artículo. Y á la verdad. ellos dicen que el Cristianismo es 1. el paganismo y el protestantismo. . 3. amar á los enemigos.°. etc. dicen. si el Cristianismo es absurdo. favorecían la propagación de estos tres grandes e r rores (1). de los antiguos exorcism o s . y es que cabalmente los mismos que se esfuerzan por explicar humanamente la propagación del Cristianismo. y dos de ellos. son los que hacen esta explicación más imposible. que por tales medios. cuya eficacia procede de la misma flaqueza humana. confesar á otro hombre todos los pecados graves. t e niéndole por un m i t o . oir y tocar lo que sólo vieron. llegasen á e x t e n derse y reinar más ó menos tiempo. absurdo en sus dogmas. oyeron y tocaron en momentos de alucinación. de una voluntad que no puede cumplir sus preceptos.°. . de la celebración de la Misa. Otros atacan la verdad del Cristianismo en la persona adorable de Jesucristo negándole su divinidad y hasta su existencia. imposible en su moral. porque es i m posible. es de todo punto imposible creer en él con las solas fuerzas de una razón á la que repugnan sus dogmas.. etc. En efecto. Ahora bien. supersticioso en su culto. de la Eucaristía. y á sus Apóstoles ó por signos del zodiaco ó por hombres ilusos y fanáticos que han dicho ver. de la divina maternidad de la Santísima Virgen.°.

Luego una de dos: ó son falsas las objeciones opuestas al Cristianismo por los incrédulos. Unde illud Tertulliani: Incredibile. merced á la propagación del Evangelio. es también verdadero . . eó magis ponitur incredibile. irrefragable. porque no hay poder alguno que haga creer al género humano lo absurdo. ¿Cuál fué la causa de este hecho? ¿Alguna causa humana por ventura? No. es decir. une arms ojfensive. donde se expone con mucha gracia el mismo argumento. seu propter imraediatam operationem adeoque approbationem Dei. Rothenflue expone el mismo argumento en esta otra forma que tampoco deja salida al adversario: «Totum universum credidit et adhsesithuic fldei (juxta adversarios in dogmate absurdíe. capítulo XXVII.— 135 — principio más bien como defección que como propagación de la fe! Pero es el caso que la supuesta imposibilidad de creer la doctrina de Jesucristo pasó á ser. supone una causa sobrenatural y divina . ó es humanamente inexplicable la conversión del mundo á la Religión cristiana. un hecho universal. El milagro es. Hé aquí á los incrédulos convertidos por esta vez y á pesar suyo en apologistas. El P. porque lo que no puede humanamente explicarse. no ya sólo una cosa posible. ergo est divina illa religio. sino real. Si sine miraculis. Nam quó magis absurdum. hoc ipsum est máximum miraculum. si lo segundo. el Cristianismo es verdadero. Si lo primero . Si propter miracula. ni que le mueva á obrar lo impracticable. impossibile et superstitiosum dicitur systema religionís christianse. y razonable el obsequio que le rendimos con la fe.» El mismo autor cita un opúsculo escrito en francés intitulado: Ungüento contra la picadura de la víbora negra. en este caso el signo infalible de la verdad. in morali impossibili. qui aliunde quam á Deo venirenon potuit. Recientemente lo ha presentado con toda la magia de su brillante estilo Mons. pues. ergo divinum: incredibilissimum. supone la intervención milagrosa de Dios. Gaume en su preciosa obrita del Credo. in cultu superstitiosee) vel propter miracula vel sine miraculis. ergo divinissimum. ergo eó minus ab universo orbe creditum esse sine extrínseco quodam et vehementi impulsu.

y por más que os pasme mi empresa. . Mi designio es reformar las costumbres de toda la tierra. os aseguro que saldré con ella. S. FILÓSOFO. Jesucristo y un filósofo ( I ) . más elocuente que Platón. Recientemente lo ha reproducido en términos parecidos Monseñor GAUMB en su Credo ou Refuge d% chretien. ¿Cuál es el designio que os proponéis recorriendo de ese modo las ciudades y villas de la Judea para enseñar á los pueblos una doctrina nueva? JESUCRISTO. mudar la religión de todos los pueblos. para adorar al único Dios verdadero. y más hábil que todos los grandes ingenios que han ilustrado á Roma y á la Grecia? (1) Insertamos este bellísimo diálogo tal como se encuentra en la Defensa del Cristianismo por Monseñor FEAYSINOUS . destruir el culto que tributan á los dioses .Diálogo imaginado por San Juan Crisóstomo entre N. obispo de Hermolis. FILÓSOFO. ¿Seréis sin duda más sabio que Sócrates.

y á pesar de esto he de triunfar por medio de ellos. ha de hacerse en todo el mundo por m í . de los filósofos y de las potestades de la tierra. disponien- . así como de la multitud. ó por mis discípulos. antes bien demostraré que es locura la ciencia de esos sabios tan ponderados. FILÓSOFO. y que lleven ante ellas el terror y el espanto. mis enviados serán al contrario. sacados de la plebe y de entre la nación J u d í a . Pero á lo menos vuestros discípulos sobresaldrán de tal modo por su talento . hombres ignorantes y pobres. y puedan fácilmente arrastrar tras sí á la multitud. y la reforma que ninguno de ellos se hubiera atrevido á intentar en una sola ciudad. Nada de eso. por sus dignidades y riquezas. que deslumhren el pórtico y el liceo. JESUCRISTO. No hago alarde de enseñar la sabiduría humana . Pero contareis á lo menos con legiones más invencibles que las de Alejandro y de César. por su crédito.— 137 — JESUCRISTO. FILÓSOFO. que sabéis está despreciada de todas las demás.

todas las potestades se armarán contra m í . si-r glos se harán los mayores esfuerzos para ahogar en lagos de sangre mi Religión y cuantos la profesen. JESUCRISTO.— 138 — do de esta suerte á las naciones enteras á venir á echarse á vuestros pies. Menos a u n . serán aborrecidos. y por el espacio de tres. los gobernadores de las provincias favorezcan vuestra empresa con todo su poder. el senado. FILÓSOFO. Entonces esperareis que los emperadores. perseguidos y condenados á muerte. ¿Qué aliciente. mis enviados serán mansos como corderos. FILÓSOFO. y miraré como un crimen el que saquen la espada para establecer el reino de mi ley. se dejarán degollar por sus enemigos. mis discípulos serán conducidos ante los tribunales. Nada de eso entra en mi plan. los magistrados. JESUCRISTO. pues. tendrá esa doctrina p a r a atraerse toda la tierra? • ~ .

será algún día adorado en toda la tierra. Es decir. Todo esto será publicado resueltamente . tener discípulos prometiéndoles sufrimientos. desprecio. todo será creído entre los hombres. responde al fin él filósofo en tono de compasión. á vos. Mi doctrina. y tan imposible es la reforma del mundo moral por los medios que me proponéis. el oprobio y la muerte. que intentáis ilustrar á los sabios por medio de los ignorantes. destronar á todos los dioses del Olimpo para que os adoren á vos sólo. replica Jesús. que según decís. porque tal es la clase de suplicio en que he de morir. estribará en m i s terios incomprensibles. y el que ahora os habla. que he pasado una vida pobre y llena de padecfmientos. debéis morir clavado en una cruz como un malhechor y el más vil de los esclavos. vencer á las potestades por medio de hombres débiles. Pues yo digo que es un proyecto loco. y podrán añadir que he espirado en una cruz. FILÓSOFO. atraer á la m u l t i tud combatiendo sus vicios. Para conseguirlo seria necesario refundir la naturaleza humana. Su moral será más pura que la que se ba enseñado hasta ahora: mis discípulos no dejarán de publicar que nací en un pesebre . como la del mundo . y que no tardará en ser objeto de la irrisión pública.JESUCRISTO.

sin embargo. Vos mismo sois quien p e engaña. Ved. Ahora entenderéis también aquellas singulares y memorables palabras de un sabio escritor: «Señor.— 140 — material. que ningún sabio de la tierra hubiera dejado de pensar como nuestro filósofo. era tan imposible su buen r e sultado . trastornadas todas las ideas ordinarias. si error est. y hacer caer del firmamento el sol y las estrellas. Esto es lo que me figuro que hubiera pensado y dicho un filósofo á quien Jesús hubiese comunicado su designio de convertir el mundo pagano al Cristianismo. que creer en el buen éxito de vuestra empresa. si adhiriéndome »al Cristianismo me engaño. verificado puntualmente lo que era imposible en lo humano: la sabiduría de los hombres ha sido confundida. y ciertamente que. consultando sólo la razón h u m a n a . y la locura de la cruz ha triufado del universo. y antes creería que podríais conmover con una sola palabra toda la tierra . á te-Úecepti sumus.» . hé aquí el inmortal monumento de la divinidad del Cristianismo. pues está marcado con carácter que »sólo vuestra mano ha podido imprimir en él: ^Domine.

y la 2 . que bien puede ser falsa originándose de la razón h u m a n a : los testigos no son interrogados sobre su modo de pensar. porque en ellos se (1) Dos cosas son. se deja degollar por la verdad. que sólo la Iglesia católica puede gloriarse de presentar una serie no interrumpida de t e s t i os que sucesivamente reciben de los Apóstoles por vía e tradición el conocimiento de los hechos obrados por Jesucristo en confirmación de sus doctrinas. sin poner nada de suyo. otro argumento do la del Crist anismo. Esto asentado. quiere decir testigo. divinidad 111. de otro modo no seria testigo. Sigúese de aquí que el verdadero mártir no manifiesta sus propios conceptos ó discursos. La sangro de l o s m á r t i r e s . como decia Pascal. ó su opinión. el mártir es un t e s tigo que. sino refiere los hechos que ha visto ú oido. los innumerables mártires que cuenta el Cristianismo prueban la divinidad de esta Religión. de origen griego. mas en el sentido que ha recibido generalmente del uso. lo primero. sino sobre los hechos que han visto' ú oido. aquí evidentes: la 1. . y sucesivamente dan testimonio de todo esto á menudo en m e dio de los tormentos a a f . 112. en lugar de dar testimonio á los hechos externos (1). La palabra mártir. pues. que no se dan verdaderos mártires de una idea ó doctrina propia. .— 141 — ARTÍCULO IV. y sólo diría su juicio.

- 142 — cumplen á la letra las profecías del Salvador. son: 1. entre los primeros. . la crueldad y larga duración de sus tormentos. y 6. sino en el propósito de cortar de raíz la nueva superstición . ó á lo menos las más principales.° la duración y amplitud de la persecución . 2. los milagros frecuentes y públicos que se veian en medio de los suplicios y en la muerte de los mártires. 114.. 3. el acto de ofre^ cerse muchos voluntariamente al martirio. la fortaleza y el triunfo de los mártires. constancia y fortaleza con que los sufrieron. . que*sólo Dios puede verdaderamente infundir.° los escritores tanto gentiles como cristianos: Tácito. porque el testimonio dado por estos á la Religión cristiana supone . que duró por espacio de tres siglos. . la entereza. una fuerza y virtud superiores. y lo segundo. 4 . las cuales se aplicaban arbitrariamente á los cristianos. las leyes penales de los antiguos r o manos en materia de Religión. á veces hasta con alegría. y las que dieron Nerón y sus sucesores no sólo en el imperio. y de otra la constancia. . que anunciaron de una parte las persecuciones que sin interrupción habían de sufrir sus discípulos por causa suya. 5 . 3 . atendidas todas las cosas que acompañan al martirio. Estas circunstancias. . los maravillosos efectos de su martirio. 2 .—Este es un hecho fácil de entender por el que registra: 1. y e s tuvo encendida en todo el mundo. . la innumerable muchedumbre de los mártires de todos estados y condiciones. Innumerable muchedumbre de los mártires.°. 113. confiesa haber sido muchísimos (multia a a a a a .

por miembros de una secta maléfica. teas. y Eusebio. (2 Hisi. Y no se extinguía con su. XV.vida el odio de sus (1) Ann. VIII. como el fuego lento. y se procuraba prolongar los últimos instantes para prolongar también el martirio: á veces eran c u r a dos los cristianos de sus heridas para que pudieran sufrirlas nuevamente. otros enterrados v i vos. ardiesen y alumbrasen de noche como antorchas (3). parrillas. ruedas. entre los segundos. ib. quienes competían entre sí por cuál habia de ser más exquisitamente cruel. 4.. 44. sartenes. núm. lib. eccl. tenazas. ó devorados por leones: unos eran metidos en vasijas de aceite hirviendo.° el concepto por qué se les castigaba. 4. Eran echados á los perros. cruces.— 143 - fadoingerís) (1) los martirizados en los dias de Nerón. potros. cap. lib. untados con pez y resina. asegura que fueron los mártires innumerables bajo Diocleciano (innumeram fuisse multiludinem eorum) (2). Toros de bronce candentes. Crueldad y larga duración de los tormentos. varas. (3) Tácito. perturbadora y culpable de todas las calamidades que pudiera sufrir el imperio. 115. Escogíanse principalmente los suplicios que más despacio quitaban la vida. y otros innumerables instrumentos fueron ideados para atormentar á los cristianos al a r bitrio de los jueces. v e r gajos. uñas y peines también de hierro.—Nerón mandó que los cristianos. láminas de hierro abrasadas. á saber: por enemigos de los Dioses y del Estado. grillos. . garfios. calderas.

—Léense en las actas de los m á r t i res. que luego eran aventadas ó arrojadas al rio. y acaecer otras innumerables (1) Lactancio. sino ardientemente lo deseaban. . así que no sólo optaban con gozo por el martirio. honores. y favor de los príncipes. Inst.. ancianos y. no hacían más que llorar vencidos del dolor. y dan testimonio de ellos Eusebio. que á veces apenas podían reprimir el ímpetu con que voluntariamente se ofrecían á sufrir los más terribles tormentos. otros esclavos. lib. 116. sin que ni el fuego mismo tuviera poder para arrancarles un solo suspiro (1). Por último. Div. decrépitos y enfermos. V. riquezas. 15. unos eran hombres libres. y todos demostraban tanta fortaleza y denuedo. cap. y otros escritores gravísimos. Milagros que acompañaban el martirio de los cristianos. sino cebábase en sus restos reduciéndolos á cenizas. empleos. estos otros.— 144 — verdugos. muchos de estos m i lagros : las fieras solían amansarse al aproximarse á los mártires. niños delicados ó doncellas imbeles. los niños y las mujercillas vencían en silencio á sus mismos verdugos. estos. é ingenuos y nobles. por no poder sobrellevar los tormentos. y allí donde los sentenciados por delitos comunes. á la persecución sangrienta solia juntarse la que procuraba seducir los ánimos con deleites. Entre los que así padecían sin ser vencidos. nacer fuentes de improviso. las cárceles iluminarse. Lactancio. aunque muchos de ellos robustos y curtidos.

Parentalis in Julianum. quien viendo que con el rigor se propagaba más el Cristianismo.— 145 — maravillas que por sí solas bastan á probar la i n tervención visible y extraordinaria de Dios en pro de la causa por qué padecían y morían los cristianos. y r o g a ban por sus mismos perseguidores. (2) Libanio. No se ocultó esto á la astucia de Juliano el apóstata. El fanatismo nunca es universal ni puede durar mucho tiempo.) . 10 . y daban muestras en sus palabras de grande sabiduría. entre las cua- (1. crudelitas illecebra est magis secta) (1).—-Tertuliano los expresó admirablemente diciendo que la sangre de los mártires era una verdadera semilla de que procedían innumerables cristianos. se opuso á que fueran perseguidos los cristianos á sangre y fuego (2). ni á una esperanza vana de los bienes futuros. Maravillosos efectos del martirio. Ápoloff. el fanatismo se acompaña siempre del furor. No pueden atribuirse la fortaleza y constancia de los mártires. 117. y los cristianos. ni á fanatismo. aun en medio de los más atroces sur plicios. gozaban de admirable paz. núm. 118. 59. porque lo primero. y la crueldad de los perseguidores un nuevo aliciente para las conversiones {semen est sangiiis christianorum. echando mano de medios morales para conseguir su dañado i n tento. y aquí vemos á millares de personas.

Lo segundo. los segundos martirizados por la crueldad ajena: en aquellos obra el ciego furor del fanatismo. Aun puede añadirse r e s pecto á las viudas de la India. muchos se precipitan desde lo más alto de las rocas. y es moralmente imposible que por una mera ilusión destituida de todo fundamento diesen la vida. muévelas á echarse en las llamas que reducen á cenizas los cadáveres de sus maridos. sino con alegría en medio de exquisitos suplicios. dar al mundo ejemplos de un heroísmo reflexivo que se prolonga por el espacio de tres siglos. y dejar* se los mártires matar dando testimonio á la verdad de la Religion: los primeros son víctimas de la s u perstición propia. en estos la firme adhesion á la fe que combaten sus enemigos. sino muy cierta y demostrada como la divinidad de la Religion á que daban testimonio. — Hay gran diferencia entre m a tarse estos infelices á sí propios siguiendo el impulso recibido de la superstición que siguen.. etc. japoneses. como los cafres. no puede llamarse vana ó ilusoria la esperanza de los bienes futuros que alentaba á los mártires. . no sólo con valor. y las viudas de los i n dios se arrojan al fuego para juntarse con sus m a ridos : ¿qué es todo esto sino una especie de martirio comparable al de los cristianos? RESPUESTA . todos animados del mismo espíritu. 119.— 146 — les había niños y doncellas innumerables. I OBJECIÓN . que ademas del ciego fanatismo.—En varios pueblos bárbaros. ó se extienden sobre la vía al pasar el carro de los ídolos para ser aplastados por sus ruedas.

ó prueba demasiado demostrando la verdad de los sistemas religiosos más opuestos entre sí. como acaece en los verdaderos mártires.--Es falso que sean verdaderos mártires los que figuran bajo este nombre en los catálogos ó martirologios de las falsas religiones. ó no prueba nada en favor de la divinidad del Cristianismo. Estos supuestos mártires.—Todas las religiones. . como dice el incrédulo Sthendal para confundir estos supuestos sacrificios con el martirio verdadero. dice un escritor francés. 120. ap. SEGUNDA OBJECIÓN . comme en Europe on se bat en duel. perecieron no por testificar hechos externos que hubiesen visto ú oido. sino porque les era imposible libertarse de la pena merecida. y muchos de ellos no en virtud de elección alguna que hicieran entre el suplicio á que fueron condenados. sino por sostener sus propias opiniones y sentencias. porque si. Estas y otras diferencias que fácilmente p o drían notarse comparando los seudo-mártires de (1) «Ces jeunes femmes de l'Inde. quedarían cubiertas de infamia (1). se brûlent par l'honneur. Así se explica que desde 1820 á 1823 seiscientas mujeres de Bengala se arrojasen al fuego sobre el sepulcro de maridos á quienes no querían. no lo hicieran.» (Bartoli. y la abjuración de sus errores. pocos á la verdad. Perron). la musulmana. RESPUESTA .— 147 — una especie de punto de honor. la pagana. y aun dentro de la cristiana las sectas separadas de la Iglesia presentan asimismo sus respectivos mártires: luego la demostración sacada del martirio.

y en cuyo testimonio hemos señalado la variedad de circunstancias que le dan un valor único. bastan para destruir el supuesto de que parte la. con los mártires que sellaron con su sangre la verdad del Cristianismo.- 148 — las sectas y cultos falsos. objeción. .

Necesidad d e u n a autoridad e x t e r n a . la palabra (1) Dos cosas deben ser aquí m u y cuidadosamente n o t a d a s : la primera. y l a proponga á l o s hombres ( i ) . que la necesidad que nos proponemos demostrar debe e n t e n derse de via ordinaria. dejando siempre á salvo el poder y sabiduría infinitos de Dios para establecer algún otro medio extraordinario y eficaz para la conservación y enseñanza incorruptibles de su doctrina. CAPÍTULO PRIMERO. y las propusiese á los hombres con infalible magisterio. y por lo tanto d e i n s titución d i v i n a . 121. ARTÍCULO PRIMERO. DIVINIDAD DE LA IGLESIA CATÓLICA. i n f a l i b l e .SECCIÓN SEGUNDA. Si Dios no hubiera establecido una a u t o ridad que conservase íntegramente las verdades que se h a dignado revelarnos. . fué consignada en las sagradas l e tras ó trasmitida de viva voz y y la segunda. que conserve fiel é integramente l a r e v e l a c i ó n s o b r e natural. sino aquella revelación que habiendo sido hecha por Dios á los hombres . que por la palabra revelación no se entiende ahora la manifestación actual de la verdad.

un medio seguro y constante de interpretar con absoluta fidelidad la divina revelación. y la duda asomaría su cabeza en medio de esta gran variedad. de seguro resultaría una gran variedad de opiniones acerca de su recta inteligencia. 123. cuya necesidad crece de punto tratándose de m i s terios. 122. variaciones y fraudes á que está sujeto el lenguaje humano destituido del divino auxilio. En resolución. y por consiguiente no podría ser conocida infaliblemente de los hombres. y así como haría una obra incompleta y vana el legislador que dejase al arbitrio de los particulares el fijar el sentido de sus leyes. los cuales son muchas v e ces equívocos. Hace también necesaria dicha autoridad la necesidad de determinar clara y precisamente el sentido de las palabras y demás signos que e x p r e san la verdad revelada.inaccesibles á la humana razón. el cual no puede admitirse sin inferir una verdadera injuria á la Providencia divina. en vez de instituir para esto j u e ces y magistrados que lo determinen con autoridad. los monumentos donde se contiene la doctrina dogmática y moral revelada por Dios. Vana seria la divina revelación en semejante supuesto. pues. Si no existiese . principalmente cuando entre los mismos p a r t i c u lares se suscitan cuestiones originadas del diferente modo como cada uno entiende la ley aplicable á al- . son un verdadero código. y suelen tener acepciones varias._ 150 — de Dios consignada por escrito ó trasmitida oralmente estaría expuesta á todas las imperfecciones .

debe ser infalible. Cuatro dotes deben resplandecer en esta autoridad superior encargada por Dios de proponer á los hombres la revelación sobrenatural. porque si hubiese alguno que no fuese de derecho subdito suyo. l o s ARTÍCULO II. porque lo primero. debe ser común extendiéndose á todos los hombres. 125. pero todavía se puede dar otras . ó sea fácil de ser conocida de todos. á fin de que ninguno pueda excusarse de asentir á la verdad por no conocer á Ja autoridad que la propone. La existencia de esta autoridad es un corolario de la doctrina establecida arriba acerca de su necesidad. para que de sus mismas definiciones no se originen dudas ni diferencias. falible y á menudo interesada y arbitraria de los individuos abandonados á sí mismos en ausencia de una autoridad s u perior que les guie en la inteligencia de los textos. 124. Institución divina de esta suprema autoridad. y por liltimo. y dirima sus diferencias.— 151 — g u n caso dado. debe ser accesible á todos. lo tercero. este tal podría rechazar sus sentencias y hacer interminable la cuestión. porque no falta nunca Dios en las cosas necesarias. así también y con mayor razón seria indigno de la sabiduría del divino legislador el someter el código de sus preceptos y enseñamientos á la interpretación varia. debe d e j j entender con claridad. lo segundo.

- 152 — dos pruebas de esta verdad... todas las naciones-. están en las palabras deLSalvador Cristo Jesús á los Apóstoles* y en ellos á ^ J que después hasta la consumación de los tiempos habrían de ejercer la autoridad: Id. XVIII.. I X ) . una de hecho y otra de derecho. definiendo. tenle como gentil y publicano. ( L ú e . la cual existe desde el principio y se proclama verdadera y única autoridad establecida por Jesucristo. (Joann. y los títulos con que esta justifica su misión. me escucha à mi:y el que os desprecia é vosotros. .)— Como mi Padre me envió. à mi me desprecia. X. p. MGR. é instruida. 127. Pero la prueba por excelencia de haber instituido Dios dicha autoridad.)— Si no oyese á la Iglesia. y se extiende y d i lata por todos los siglos y lugares enseñando. XXVIII. La primera de estas dos pruebas se reduce simplemente á reconocer el hecho mismo de la existencia de dicha autoridad. X V I . haciendo. 13. 17.. los oficios propios de una autoridad doctrinal y judicial de origen divino (1). 126. les dijo. en fin. 19.)— El que os escucha à vosotros. así tamv il) «Où voudriez vous qu'elle (l'Eglise) eut pris naissance si elle ne venait pas de l'Auteur même du Christianisme?» (Les impossibilités ou les libres penseurs desavouées pour le simple bon sens. (Matth. Testad ciertos que yo mismo estaré continuamente con vosotros hasta la consumación 'de los siglos. PARISIS. enseñándolas á observar todas las cosas que yo os he mandado. 16. (Matth.)—Cuando venga el Espíritu de verdad él os enseñará todas las verdades.

el estado primitivo de la sociedad cris(1) «Dans les premiers temps la société chrétienne se présente comme une pure association de croyances et de sentiments communs. de discipline.. Il y avait. On n'y trouve aucun système de doctrine arrêté. y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. des hommes qui prêchaient. (XX . mais aucun magistrat institué. porque si bien habia hombres que predicaban. (Matth. han dicho que en los primeros tiempos del cristianismo los cristianos eran una mera asociación de creencias y sentimientos comunes. que enseñaban.. no existia ningún magistrado instituido para este fin. Tal era. al decir de Guizot (1). XVI. interpretar y conservar la revelación.— 153 — bien os envió á vosotros. de magistrados. será también atado en los cielos: y todo lo que desatares sobre la tierra. . No han faltado sin embargo quienes pasando en silencio los textos de la sagrada Escritura que presentan esta verdad. qui enseignaient. que gobernaban moralmente la r e s pectiva congregación. dans les diverses congrégations chrétiennes.) Y á Pedro en particular le dijo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia.) Es imposible desconocer en estos y otros lugares del sagrado Evangelio la institución de la autoridad infalible encargada de proponer. será también desatado en los cielos. qui gouvernaient moralement la congrégation. aucun corps de magistrats.. de disciplina. 128. Yá ti te daré las llaves del reino de los cielos. Y todo lo que atares sobre la tierra. que carecia de doctrina precisa. aucun ensemble de régies. de reglas. 18 y 19.21.

X . á los cuales debían oír y obedecer los fieles según el precepto del mismo Jesucristo ( L ú e . 2). X . 2. c'est l'état primitif delà société chrétienne (Hist. que los primeros fundadores. la elección canónica de Matías (Act. 3. 47) (1). 1 seq. Europe. . y á su vez por la imposición de las manos ó por otra forma trasmitian á sus discípulos el derecho de enseñar y predicar.154 — tiana. Mas contra esta falsa sentencia hablan i r r e fragablemente la elección de los Apóstoles hecha por Jesucristo (Matth.. la ordenación hecha por los Apóstoles de Obispos á quienes encomendaban el depósito de la fe (I Tim.. permanente . Obispos i n s tituidos por el Espíritu Santo para apacentar ó gobernar (reffere) la Iglesia de Dios (XX. de la civil. De donde resultaba un orden de sacerdotes. encargado de funciones propias y adornado de particulares derechos. el poder que les dio de bautizar y de enseñar. H e b . VI. I ..» (V. 13 seq. el p r i mado concedido á Pedro. de atar y desatar. diee.ct. lec. 7 seq. el Concilio de Jerusalen (XV. VI. aucune discipline .. La ordenación es un hecho primitivo en la Iglesia cristiana.—Lúe. V I . V I . V. en.. X I I I . 1-6). los primeros instrumentos de la fundación del Cristianismo creían haber recibido de arriba una misión especial.). la obra citada.—Marc. u n clero distinto de los simples fieles. Tít.)» (1) Bien será notar que el mismo Guizot se refutó á sí propio en la lección siguiente: «Es incontestable.15-26). 16) recomendado por el Apóstol en casi todas sus epístolas (I Thess. 1. 2 0 ) . lec. la pure association dans des croyances et des sentimentscommuns. 1-31)..) . 28). la institución de los diáconos (A. el hecho de haber separado el Espíritu Santo á Pablo y á Bernabé para la obra del sagrado m i nisterio (XIII. ó por mejor decir. 12.

y quiso que no hubiese sino un solo Pastor y un solo rebaño (unus Pastor et unum ovile). Las propiedades son internas y pertenecen á la esencia de la Iglesia. que Jesucristo fundó sobre Pedro. (1) No es lo mismo notas que propiedades. §1Propiedades de la verdadera Iglesia de Cristo. 129. y las notas son signos ó manifestaciones de la esencia y de las propiedades de que proceden. Cuál sea la autoridad i n s t i t u i d a por Jesucristo. 130. U N A . y observando que sólo resplandecen en la Iglesia católica. como una es la verdad. Esta verdad se demuestra declarando las propiedades y notas (1) de que está adornada la verdadera Iglesia de Jesucristo. Esta unidad se extiende también al régimen de la Iglesia. r o mana. I. conviene á saber. una la fe y religión verdadera.- 155 - ARTICULO III. . visible y perpetua. apostólica. La autoridad infalible establecida por Jesucristo para mantener su revelación íntegra y limpia de todo error y proponerla á los hombres. — L a Iglesia es una. no es otra que la Iglesia católica. Tres son las propiedades que debemos reconocer en la verdadera Iglesia de Jesucristo. una la doctrina enseñada por Jesucristo y sus Apóstoles. que es una.

sin variar un punto su doctrina. que es la verdad ( 1 ) . I). 3). y es evidente. cap. LERINNEM. y debe durar siendo siempre la misma. Los sacramentos y el sacerdocio instituidos por Jesucristo dan también testimonio á la visibilidad de la Iglesia.. quod al omnibus creditum est ( V I N CENT. y el arma que empleó contra él Bossuet: Tú varías. «¡Qué pensamiento t a n cabal el de ese grande hombre! (exclamaba nuestro Balmes) El solo título de la obra debió hacer temblar á los p r o testantes : es la Historia de las variaciones . es la historia del error (El protestestantismo comparado con el catolicismo.» El mismo argumento puede emplearse contra el racionalismo. que si esta no fuera visible. quod ubique. cap. la cual no está sujeta á las vicisitudes de los tiempos.— 156 — II. Conmonitor. Sólo la Iglesia puede escribir en su bandera las famosas palabras: quod semper. según la promesa del Salvador. que instituyó su religión para todos los hombres de cualesquiera tiempos y lugares que fuesen. Por último. ni guardado por consiguiente el precepto del Salvador. y en general contra todas las sectas. y lo que varia no es la verdad. (1) Esta es u n a de las razones más claras de la falsedad del protestantismo. los cuales están obligados á confesar la fe que interiormente profesan. ni á ningún otro accidente que la mude ó altere. el mismo Jesucristo quiso que todos perteneciesen á la Iglesia.—La Iglesia de Jesucristo debe durar perpetuamente. porque consta de hombres. III. y una h i s toria de variaciones. .—La Iglesia verdadera es visible. PERPETUA . según la sentencia del Salvador declarada asimismo por el Apóstol. decia este ilustre prelado. VISIBLE . no podría ser conocida.

. usando de signos visibles.° La Iglesia católica es una. Esta es una verdad de hecho. cuya autoridad. es decir. justos ó pecadores. miembros vivos ó muertos. Esta se muestra visiblemeute á todos proponiendo y propagando pública y sensiblemente su doctrina. la Iglesia católica tiene otra parte exterior y visible. que nadie niega ni puede negar en sano juicio.- 157 - 131. Vicario de Jesucristo y cabeza visible de la Iglesia.. ademas de su parte interior ó invisible. como son. y lleva él nombre de alma. mostrándose como una sociedad pública. para ser miembro de ella. y estos comunican con el Pontífice romano. llamada cuerpo de la Iglesia. una en su doctrina. ejercitándose de igual modo su jerarquía. una en su culto. y en suma. los Sacramentos. una en su régimen. que consiste en la gracia interior y en las virtudes y dones que proceden de Dios por Jesucristo. Veamos ahora estas propiedades en la Iglesia católica: 1. pero miembros al fin del cuerpo externo y visible de la Iglesia católica.° La Iglesia católica es visible. la cual constituye un sistema de verdades dogmáticas y morales que hay necesidad de abrazar íntegramente. en virtud del cual los fieles están unidos con sus pastores. siempre viva. sin excepción de una sola. se ejercita visiblemente sobre muchedumbre de objetos externos en . constituido por la jerarquía de institución divina. 2. y por las personas que sin participar de ella son miembros de la sociedad eclesiástica. En efecto.

Pero forjando este ente imaginario. .— 158 — todos los lugares de la tierra. Galvino y demás seudoreformadores de la antigua Iglesia?» han ideado una s u puesta Iglesia invisible. y subiendo de uno en otro Pontífice máximo. que actualmente gobierna la Iglesia universal. compuesta solamente de los justos (entiéndase herejes) de todos los tiempos. e t c . quien recibió directamente de Jesucristo el depósito que después fué trasmitiéndose á los demás Pontífices que vinieron sucediéndose hasta el mismo Pío IX. no hay duda sino que es la Iglesia (1) No pudiendo los protestantes responder á la pregunta: «¿Dónde estaba vuestra Iglesia luterana. La perpetuidad de la Iglesia católica se echa de ver en la no interrumpida sucesión de sus Obispos ó pastores desde Jesucristo hasta nosotros. . reconocen que sólo la Iglesia católica ha estado siempre adornada de la propiedad que la asemeja á la luz puesta en el candelero y á la ciudad construida sobre el monte. y con quien comunicaron siempre y comunican los Obispos de todas las Iglesias particulares. 3. y muy especialmente en la serie de los Romanos Pontífices sucesores de Pedro. y no pocas veces en concilios y asambleas celebrados á la faz del m u n do (1). de suerte que á partir desde Pío IX. antes de Lutero. sobre quien constituyó Jesucristo la Iglesia en la unidad de su régimen. recórrese una cadena cuyo primer anillo es el príncipe de los Apóstoles. Visto que en la Iglesia católica resplandecen las tres propiedades de la sociedad fundada por Jesucristo.° La Iglesia católica es perpetua. 132. calvinista.

la Iglesia fundada por Jesucristo debe estar adornada de notas ó caracteres extrínsecos. I. cual es la autoridad del sumo Jerarca. De donde se sigue que ninguna de las comuniones separadas de ella pueden ser llamadas con razón Iglesia de Jesucristo. 133.- 159 - verdadera. Notas de la verdadera I g l e s i a de Cristo. § II. así como nosotros losomos en la natttralezafioAim. Ademas de las propiedades enunciadas. dirigiéndose á su eterno Padre. como de la comunión de todos los fieles con los mismos pastores y principalmente con la cabeza ó principio de donde se deriva la unidad á todo el cuerpo. %%a fides. y la de caridad ó comunión en aquellas otras en que Jesucristo. conjura á los fieles á ser solícitos en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz : siendo un solo cuerpo y un solo Espíritu. XVII. Debe ser una en razón así de la fe. santa.» Y San Pablo en la misma epístola y capítulo donde h a bla de la unidad de la fe. para que sean una misma cosa por la caridad. IV. en cuya virtud puedan todos reconocerla por verdadera.ummbaptisma (Eph. así . ut sint unum sicut et nos. En otros términos . 5). 11). y distinguirla de cualquiera otra sociedad. (1) El sagrado texto significó la unidad de la fe con las palabras : TJrms Dominus. la verdadera Iglesia debe ser una. sin la cual es imposible la unidad (1). católica y apostólica. exclamó diciendo: «|0 Padre Santo! guarda en t u nombre á estos que t ú me has dado .

recibe por todos los vasos y conductos de comunicación. De l o e . como nota fundamental. y cisma y herejía son contrarios al principio generador y conservador de la unidad. que asimismo le prometió el Salvador ( 1 ) . trabado y conexo entre sí con la fe y caridad. y de quien todo el cuerpo místico de los fieles. sin división. sino en la práctica de todas las virtudes y consejos evangélicos en grado heroico. ut essemus sancti et inmaculati. La herejía se opone á la unidad de la fe. II. á la autoridad de la Iglesia. Prael. Debe ser santa. nos adherimos á los pastores y obispos para constituir un mismo cuerpo t e niendo la misma comunión ( PEEEONNE. ut santificaret Mam (la Iglesia). en su fecundidad inagotable. I. pars. sólo se significa aquella caridad propia del pueblo cristiano en cuya virtud todos. á la unidad de la Iglesia. añade que «en todo vayamos creciendo en Cristo. (1) No pueden gloriarse ciertamente de resplandecer por su santidad las sociedades en general separadas de la Iglesia. pues. ypara esto nos eligió. el aumento propio del cuerpo para su perfección mediante la caridad. En los vers. que es nuestra cabeza. Estas. profesaron desde . el cisma á la unidad de la comunión. que para esto vino al mundo.» Bien será advertir. I . 1 5 y 1 6 . y también en los milagros y profecías. III). es decir. y su santidad manifestarse no sólo en su doctrina (cuya santidad es una de las pruebas intrínsecas de la Religión de Jesucristo. según la medida correspondiente á cada miembro. como fuisteis llamados á una misma esperanza de vuest r a vocación (Eph. y por último. y otros divinos carismas. c. IV). ademas del vicio original de que adolecen.— 160 — Dos cosas se oponen. á saber: la herejía y el cisma. ni en particular las protestantes. que al hablar de la unidad de caridad ó comunión. sect.

la esterilidad del protestantismo en sus misiones. debe ser apostólica así en razón de la doctrina enseñada por Jesucristo á los Apóstoles. que consiste en ser una misma la Iglesia en todas las partes del m u n do sin variación alguna en la fe. XVI. el pecca fortiter et crede fortius. como por razón de la pública y nunca interrumpida sucesión de pastores legítimos desde los primitivos tiempos. y otros innumerables errores.— 161 — III. en el espíritu y en la forma de su divino régimen..» Pero esta universalidad de la Iglesia no ha de entenderse en un sentido puramente material. y dijo á sus Apóstoles: «Id. la inutilidad de las buenas obras para la salvación. universal ó •extendida moralmente por todo el orbe. 15). que no debe exigirse que los hagan los que niegan el libi e albedrío.. porque Jesucristo anunció que su sagrado Evangelio había de ser predicado en todo el mundo (Matth. como son la predestinación de Calvino. 11 . «no hubo jamas ninguno (heresiarca) capaz de sanar á un caballo cojo. XXVIII. é instruid á todas las naciones (Matth. Jesucristo fundó su Iglesia su priucipio máximas y principios contrarios á toda virtud y santidad. De la santidad que brilla en los milagros no hay que hablar. es u n hecho público que nadie puede poner en duda. id por todo el mundo: predicad el Evangelio á todas las criaturas (Mar. en la doctrina. Por último. IV. añadiendo el primero. 19).. la negación del libre albedrío claramente formulada por Lutero en su libro Be seno arbitrio. XXVI. Por último.» y los mismos Lutero y Calvino decían que en vano se les pediría ningún milagro. es decir. contraria esencialmente á la fecundidad de la Iglesia santa. Debe ser católica. sino formal. pues como decia agudamente Erasmo. 13).

dad. pero su entendimiento era harto elevado- . ni un solo hereje que no haya sido condenado por la Iglesia católica. estado de vida en muchos institutos religiosos ( l ) r (1) Es muy notable el siguiente pasaje de Leibniz. 11) dándoles la facultad de consagrar otros ministros que les sucediesen y perpetuasen en la Iglesia el ministerio conservando la unidad y comunión con el centro y cabeza de ella.. y centros de la uni. que no haya sido negado por los herejes en la sucesión de los tiempos.° La santidad de la Iglesia católica resplandece en su doctrina. y constituyó y consagró también á los demás Apóstoles por ministros suyos (Eph. l. con quienes siempre han comunicado los demas pastores y los fieles pertenecientes al gremio de la Iglesia. 2. y contemple la serie no interrumpida de los romanos Pontífices. IV. Y en cuanto á la unidad del régimen no puede ponerla en duda quien consulte los monumentos históricos. profesados como un. que en los demás estaban conformes con la Iglesia católica. en el ejercicio de todas las virtudes y consejos evangélicos.° La unidad de la Iglesia católica se echa de ver recordando que no hay ni un solo dogma del símbolo de la fe. sucesores de Pedro.- 162 — sobre Pedro. Veamos ahora cómo resplandecen estas notas en la Iglesia católica. 34. Los mismos herejes han dado testimonio á la unidad de nuestra fe confesando al negar uno ó más artículos de ella. filósofo que aunque desgraciadamente no era católico de corazón.

á quienes nadie da ni puede dar este dictado si quiere dejarse entender de los demás. quee una Catholieas nomen et insignia r e tinuit. en los santos que forma. frigida illa consuetudine vivendi.)» .° Por último. y por último. aliaque ejusmodi laudabilia i n s t i t u í a . copiosísimo y universal de sus misiones. inepte m e t i u n t u r . es apostólica.° La Iglesia á que pertenecemos es católica.. manifestada singularmente en el fruto constante. y en la gloria de los milagros que se registran en los procesos de su canonización . mire probata fuisse. Lovanii. y porque la sucesión de sus Pastores en cada Iglesia particular nunca padeció interrupción desde el primero que fué legítimamente ordenado y enviado á ella ora para no admirar las maravillosas excelencias del catolicismo: «Ñeque id (homines habere ascéticos et contemplativos) ex minimis eorum quEe Ecclesiam illam commendant. (Syst. hi nihil nisi plebeium et vulgare de virtute sapiunt. quae vulgo sine zelo. porque recibió de los Apóstoles el depósito de la revelación. en su fecundidad inagotable. Quicumque htec spernunt. 3. 4. Theol. et hominum Obligationen! erga Deum. in qua sola videmus excellentium v i r t u t u m a s ceticseque vitse eminentia exempla passim edi atque curari..— 163 - en los medios para santificar á los hombres. Itaque mihi fateor semper religiosos ordines. como lo dice el nombre que lleva. porque no hay lugar de la tierra donde no sea conocida y donde no haya quienes profesen su doctrina y estén sometidos á su divino régimen. con que se distingue de las sectas.. sine spiritu i n animis regnat. edit. Y es también católica. la Iglesia de que formamos parte..

Novador en fin. que descansa en la autoridad.católica.» . si posible fuese. ora por el Pontífice romano. la ciudad eterna. (1) Hé aquí las palabras del Apóstol que siguen á las señaladas en el texto: «Pero aun cuando nosotros mismos ó un Ángel del cielo. cuya cátedra es Rom a . os predique u n Evangelio diferente del que nosotros os hemos a n u n ciado . ' Todo el que resiste á la autoridad de la Iglesia.- 1Ó4 - por los Apóstoles.. Rebelde. 8). en materias de fe y de costumbres. sectario y novador. De la doctrina establecida en el presente capítulo salen en buena lógica los corolarios s i guientes: I. sea anatema (Ad Gal. 135. así es deber de cada hombre en particular ser enseñado y creer obedeciendo á la fe. Corolarios. y en la Iglesia universal se muestra una serie no interrumpida de sumos Pontífices. porque así como es oficio de la Iglesia enseñar. desde San Pedro. que estableció en ella su silla. porque corta el vínculo de comunicación que une á unos miembros con otros en una misma fe y caridad. ARTÍCULO I V . llamada así verdaderamente por esta razón. hasta la Santidad de Pío IX. Sectario. I I . única verdadera. porque sigue un nuevo Evangelio trastornando el verdadero E v a n gelio de Cristo (1). debe ser tenido por rebelde.

sino su p r o p i e d a d de principio disolvente q u e v a relajando todo v í n c u lo de sociedad religiosa a l c o m p á s de su desenvolvimiento y p r o g r e s o (1). á unas extravagancias.» (El Protestantismo etc„ 1.— 165 — » II.. reunieron un carácter bastante resuelto para enarbolar una bandera. es e v i d e n t e no sólo s u i m p o t e n c i a p a r a j u n t a r en u n a m i s m a doctrina y ' e n u n m i s m o r é g i m e n y c o m u n i ó n á s u s s e c t a r i o s . pero mal podían esperar que susdecisiones fuesen recibidas como infalible*.» Pero en vano: «A unas impiedades.1. c.otras extravagancias. ó sea p a r a form a r u n a v e r d a d e r a sociedad de i n t e l i g e n c i a s u n i das p o r l a m i s m a fe y c a r i d a d . sucedieron otras impiedades. VII. cuando ellos negaban este género de autoridad á la Religion católica (De VAlemagne.. y todavía se empeñaba en gobernarlo por m e dio de la ley. ó sea en el odio á l a a u t o r i d a d q u e m a n t i e n e l a u n i d a d . y en g e n e r a l n i n g ú n h e r e j e . añade nuestro Balrnes. dice Mad Staël. (1) «Los primeros reformadores. quedando luego fe falsa reforma fraccionada en t a n t a s sectas. 4. Guizot. t i e n e derecho á r e p u t a r ni m e n o s á conden a r p o r falsas l a s o p i n i o n e s y sentencias religiosas de otras p e r s o n a s : la lógica les conduce á r e s p e t a r ó t o l e r a r al m e n o s h a s t a los m a y o r e s a b s u r d o s de la i m p i e d a d . diciendo que «la revolución religiosa del siglo XVI. p . creiaD poder fijar las columnas de Hércules del espíritu humano en los términos de sus propias luces. Consistiendo el p r o t e s t a n t i s m o en la i n d e p e n d e n c i a de la razón h u m a n a en m a t e r i a s de fe. cap.. emancipaba el pensamiento.) . cuantas fueron las cabezas que á la triste fecundidad de engendrar un sistema. III. N i n g ú n p r o t e s t a n t e .. 2 )» Esto mismo confirma M.

son como ramas cortadas del tronco. . aunque pecando contra la lógica. á las sectas desprendidas dé. el derecho deregular las cosas de la fe (jus in sacra). si por ventura pretenden. Cristo para este fin.. tienen necesidad ó de buscarla en mutuas concesiones y conciliaciones. ó arroyo separado de la fuente. Los herejes y cismáticos declarados no pertenecen á la Iglesia de Cristo. No pudiendo conservar las sectas. porque no es p o sible unidad doctrinal entre el error y la verdad. y el sol iluminando cuando alguna parte del mundo se queda en tinieblas. mantener entre los respectivos sectarios alguna manera de unión. la cual conserva su unidad viva y fecunda. ni unidad de régimen y comunión con los que desprecian la autoridad. incompetente para esto. ningún principio de unidad. reconociendo á la autoridad temporal. VI. ó echándose en brazos del poder civil. Esta separación de los herejes y cismáticos no implica excisión ni división alguna en la Iglesia. como el árbol conserva íntegra su virtud después que de él se desprende alguna rama. y la fuente sigue manando cuando el arroyo separado de ella se consume . - 166 - IV. que luego se secan perdiendo toda virtud. ó recono^ ciendo en algunos de entre ellos una autoridad i n compatible con sus mismos principios. que niegan á la autoridad de la Iglesia instituida por. • . mediante el sacrificio de las propias ideas. VIL Por último. separadas de la Iglesia. y así los individuos y las sectas que se separan de la Iglesia. V.

que la sagrada Escritura no es la única fuente del c o nocimiento de la verdad revelada. y los segundos presumen de interpretar fielmente su sentido sin otras luces que su razón individual. .- 167 — la unidad católica. DEL ESPÍRITU PRIVADO. cual es un odio común á la Iglesia católica. a u n que recibiendo y profesando de las verdades que esta autoridad recibió y conserva en depósito. Contra ambos sistemas militan razones comunes y particulares. 136. emancipada de la autoridad de la Iglesia. y el otro de libre examen. San Juan pone fin á su narración diciendo: Muchas oirás cosas hay que hizo Jesús: que si se escribieran una por una me a . CAPÍTULO II. cuya autoridad todas ellas combaten en sí misma. una parte mayor ó menor según es mayor la división y más consecuente la protesta. Las comunes son: 1. 137. Al sistema de la autoridad en materia de fe se oponen dos falsos sistemas: el uno llamado de inspiración privada. • Los partidarios del primero pretendían ser asistidos del espíritu de Dios en la recta inteligencia de la Sagrada Escritura. sólo les resta un lazo de unión. pues no contiene íntegramente la revelación divina: demás de la sagrada Escritura debe admitirse la tradicon oral de las verdades enseñadas por Jesucristo que no escribieron los Evangelistas.

• a a a a . por la cual son reconocidos y recibidos como auténticos. 4 . en la que no podrá faltar la regla infalible de la fe. cap. sino que enseñasen.— 168 — parece que no cabrían en el mundo los libros que se habían de escribir (XXI. ni les mandó que escribiesen. porque la interpretación dada por u n o . no obligaría á los demás. Ambos sistemas abren la puerta á todo género de errores y delirios. como lo pruébala gran variedad de interpretaciones. 14). 3 . ni menos es regla infalible en siendo interpretada por los individuos. pureza é integridad de la fe. aunque este sea muy instruido. . 5. Ni el uno ni el otro fueron de hecho el medio establecido por Jesucristo para mantener la unidad. 2 . Y San Pablo escribiendo á los Thessalonicenses les dice: Mantened las tradiciones de doctrina que habéis aprendido ora por medio de la predicación. El divino Maestro no dio ¿ l o s Apóstoles por escrito sü doctrina. muchas de ellas contradictorias entre sí. que no es otra que la autoridad de la Iglesia misma. 25). veraces é inspirados de Dios los libros del antiguo y nuevo Testamento. 2 . La Escritura fué ordenada mucho tiempo después de ser establecida y existir la Iglesia. Ni el sistema de la inspiración ni el del libre examen tienen las dotes que hemos notado en la regla verdadera de la fe. y aun mucha parte de ella no pueden penetrar ni aun las personas más doctas. ora por carta nuestra (II. que ha recibido y recibe entre los protestantes. ni es regla común. porque la sagrada Escritura no es accesible á todos los hombres.

dice el conde De Maistre. p. Pero ¿quién decidirá las controversias que ésta nueva autoridad suscite hablando de un modo a i verso en cada sectario? (2) «El protestantismo. que es el sistema de la autoridad. porque su nombre es puramente negativo. es decir. 341. .protestará más. cuanto menos crea. lleva siempre este mismo nombre^ aunque su fe ha variado infinito.. reconocieron luego con Socino que era necesaria una autoridad que decidiese entre el Espíritu Santo (el de los protest a n t e s se entiende) que á unos decia sí y á otros no. que es el sistema del libre examen opuesto en forma de protesta contra el Catolicismo (2). no es otra cosa que el orgullo protestando contra la u n i dad. Desgraciadamente pusieron esta autoridad en la razón individual.)» «El protestantismo. de la sagrada Escritura. (Lettr.. Esta insurrección del espíritu privado contenida implícitamente en todas las herejías.. dice en otra parte. La falsedad del sistema de la inspiración privada se deduce ademas considerando las innumerables contradicciones que la lógica le fuerza á atribuir sacrilegamente al principio mismo de la inspiración privada. I. t. (1) Los mismos protestantes que empezaron diciendo con Lutero que el Espíritu Santo inspira á cada h o m bre en la interpretación del pensamiento del mismo Espíritu Santo. et opuse.. El otro sistema llamado de libré examen ó espíritu privado consiste en rechazar la autoridad de la Iglesia católica y erigir en regla única é i n mediata de fe la razón individual aplicada á la interpretación de la Sagrada Escritura. ó sea. 139. al mismo Espíritu de verdad y santidad (1). fué proclamado como principio por el protestantismo.— 169 — 138.

pero nos contentaremos con demostrar que el sistema del libre examen: 1. ó sea las palabras con que Jesucristo dio á sus Apóstoles y á los sucesores de ellos la misión de enseñar á todas las gentes en cosas de fe y de moral prometiéndoles estar con ellos hasta la consumación de los siglos. (1) Joan. c.°. 141. 2. X I V . como perece la úlcera con el último átomo de carne viva que lia devorado. contiene en germen todos los errores y delirios de la impiedad. no hayan visto en la misma Biblia la condenación de su sistema.°.. subsistirá basta que muera. cada dia más verdadero. Pape. Cuanto á lo primero. 5. y rogar al eterno Padre que les enviara al Espíritu de verdad para que estuviese con ellos eternamente. . Entre otros muchos lugares de la Sagrada Escritura que declaran no ser la Biblia la regla de la fe. pueden citarse aquellas palabras del Apóstol á su discípulo Timoteo: «Guarda ese rico depósito por medio del Espíritu Santo que habita en nosotros Su nombre. lib.— 170 — 140. sino la autoridad de los que enseñan aquellas mismas verdades recibidas por ellos en depósito.) . 16-26. no fué la regla de fe establecida por Jesucristo.» (Dv. Mucho puede decirse contra la nueva r e gla de fe establecida por el protestantismo en lugar de la autoridad de la Iglesia católica. destruye la verdadera fe en la revelación divina.°. y 3. II. es digno de admiración que los mismos que proclaman la lectura de la Biblia como regla única de fe . el cual les enseñaría todas las cosas y les recordaría las que Jesucristo les tenia dichas (1).

. fórmanse tantas iglesias como sectas. III. todavía queda alguno que no quiera someterse en todos los p u n t o s .—Mantente firme en lo que has aprendido. y en general toda secta religiosa 6 política. que sean idóneos para enseñarlas también á otros (II. donde se tomará una resolución definitiva teniendo ante los ojos la palabra de Dios. en segundo lugar. y si. Decimos. y de este al nacional. por donde acaece que en lugar de una sola Iglesia maestra infalible de v e r dad . para muchos de los cuales es hasta materialmente imposible la regla de fe que invocan.» De esta suerte la reforma. el negocio pasará al coloquio y de allí al sínodo provincial.( I I .. si fuere posible. 44). Tim. se sientan doctores y ministros encargados de instruir á los d e mas . 142. porque ni siquiera saben leer. I . (1) En el libro de la Disciplina de la religión reformada se lee lo que sigue: «Todas las cuestiones quedarán terminadas en el Consistorio con la palabra de Dios. pero si no lo fuere. que el sistema del libre examen destruye la verdadera fe. 2). confíalas á hombres fieles. y se te ha encomendado: considerando quien te lo enseñó (Ibid. .—Y las cosas que de mí has oido delante de muchos testigos. después de esta sentencia. de las que á su vez germinan predicadores sin misión ni autoridad y maestros de todo linaje de errores (1). porque la fe en general no es otra cosa que el asenso que damos á una persona en razón de su autoridad. será separado de la Iglesia y no será ya miembro de ella. se esfuerza por constituir una autoridad c u a l .» Bien será añadir que entre los mismos que s i guen la escuela del libre examen.: quiera luego que ha destruido la divina. 14).

el depósito de las verdades reveladas. podemos saber con seguridad cuáles son los libros canónicos inspirados por Dios. Dos cosas supone por consiguiente la fe. y que la Escritura nos hace creer á la Iglesia. . ¿por qué otro medio. . cuáles las tradicioa a (1) «Ego vero evangelio non crederem. . á saber. Yo mismo sostengo el báculo en que me apoyo: los m ú s culos ligan y sostienen los huesos en que descansan. es evidente que en separándose de esta autoridad falta el objeto formal de la fe. cap. demás de la divina gracia. ambas cosas son verdaderas bajo diferentes aspectos. trae á otro propósito análogo un ejemplo muy claro: el del pájaro.que m u t u a m e n t e se sostienen como las piedras de una bóveda j* de un edificio. y sus alas le llevan á él.» San Agustín. 6. y todas las cosas se auxilian recíprocamente en el u n i verso » Augusto Nicolás. nisi me catho-licse ecclesise conmoveret auctoñt&s. no puede engañarse ni engañarnos. es decir. que la Iglesia nos hace creer la Escritura. verdad infinita. la autoridad que las enseña y propone. que lleva sus alas. habiendo constituido Dios en Pedro y en los demás Apóstoles y sus sucesores la autoridad viva é i n falible que perpetuamente nos certifica del heeho de la revelación. las verdades á que se refiere. un círculo vicioso. libro contra epist. dice Bossuet. Ahora bien. núm. y 2 . de quien he tomado este l u gar de Bossuet. el asenso prestado á la revelación porque Dios. y se corresponden entre sí tan bien. «Se nos echa en cara. Pero si bien se mira. 5. y se disminuye ó p e rece del todo su objeto material.— 172 — y la fe propiamente dicha.La Iglesia y la Escritura están ordenadas una para otra. y del sentido en que debe creerse. En efecto. Todo en la naturaleza está lleno de tales ejemplos. á saber : 1 . fundamentan. fuera de la autoridad (1) de la Iglesia.

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nes legítimas, cuáles por consiguiente las verdades que deben ser creídas como otros tantos artículos de fe? La regla próxima de nuestras creencias es la autoridad de la Iglesia, que nos propone ó aplica infaliblemente la autoridad del mismo Dios en virtud de la misión recibida de Él, asegurándonos del hecho de la revelación, de las fuentes donde esta se contiene, y del sentido de sus palabras: quitada, pues, esta autoridad, y puesto en su lugar el espíritu privado, falible de suyo, y que pronuncia sin forma alguna legítima de autoridad sentencias por extremo varias y aun opuestas en las diversas sectas é individuos afiliados en ellas, ¿qué otra cosa queda de revelación y de fe sino errores, negacion e s , contradicción y duda? La historia confirma esta sencilla deducción mostrando en las variaciones de las sectas protestantes, desde Lutero hasta las últimas escuelas racionalistas de nuestros dias, el sello distintivo del error y aun la hostilidad del espíritu privado contra la integridad, pureza y certidumbre de la fe. 143. Lo tercero, el sistema del libre examen contiene virtualmente todos los errores y delirios del racionalismo. Esta verdad se demuestra considerando que no es otra cosa el racionalismo que el sistema que presume dar al hombre por única norma de verdad y de conducta su propia razón individual erigida en regla y juez inapelable de todo lo que en materia de Religión debe seguirse, y por consiguiente del valor de la Biblia, y de su'inter^ pretacion y sentido. Ahora bien, esto y no otra

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cosa pretenden los partidarios del libre examen, proclamado como principio y regla de la fe por los padres y doctores del protestantismo. No es, pues, maravilla que de una raíz tan dañada como el libre examen brotasen la crítica, la exegesis y la simbólica protestantes, es decir, la triple y audaz pretensión de los que, siguiendo las huellas de Lutero, presumen de poder decidir cuáles entre los libros canónicos deben ser tenidos -por inspirados {crítica), cuál es su interpretación g e nuina {exegesis), y cuáles son en resolución los dogmas ó artículos de que consta el símbolo de la fe {simbólica). En estos tres puntos el protestantismo comenzó la obra de demolición de las creencias católicas, y el racionalismo la consumó en el orden lógico de las doctrinas negando la inspiración y veracidad de los libros santos, reduciendo á puros mitos los hechos sobrenaturales, y reputando por invenciones los misterios sacrosantos de la revelación, ó bien explicando las principales verdades del Cristianismo de conformidad con las doctrinas panteísticas de las modernas escuelas alemanas (1).
(1) Triste ejemplo de esta verdad fué el libro del Dr. Strauss intitulado, Vida de Jesús, publicadoen 1835, y reputado por el último término de los trabajos exegéticos hechos en Alemania por espacio de cincuenta años Habia sido Strauss discípulo de Hegel, y miraba las doctrinas de su maestro como la expresión definitiva de las ideas protestantes. La conclusión final de'su libro es que nuestro Señor Jesucristo «no es un individuo, sino una idea, ó más bien un género, la humanidad. La h u manidad es el verdadero Dios hecho hombre, el hijo verdadero de la Virgen visible y del Padre invisible, es

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CAPITULO III.
FUERA DE LA IGLESIA NO HAY SALUD.

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144. La máxima «fuera de la Iglesia católica n hay salud, extra ecclesiam ñutía datur salus,» es tan sólo aplicable á los que permanecen por su culpa hasta el último momento de su vida en la herejía ó en el cisma ó en la incredulidad. Estos tales sufren eterno. Esta verdad, claramente consignada en las s a gradas letras, tiene ademas en su favor los discursos de la razón, y aun los testimonios de muchos enemigos de la doctrina católica. decir, dé la materia y del espíritu: la humanidad, ó el género humano, es pues, el Salvador, el Redentor, el Impecable, el que muere, resucita y sube, al cielo.» (Véase el artículo inserto en los Btudes theologiques. de

rationaliste, donde se prueba la vanidad impía de la audaz tentativa significada por dicho título). Y pues la ocasión se brinda, diremos aquí que lo que distingue la Vida de Jesús por Strauss, de la Vida de Jesús según Rénan, es que el primero niega la existencia de Jesús, t a l como nos l o r e p r e s e n t a el Evangelio, cuya narración no es á sus ojos más que u n mito; al paso que R e nán quiere que veamos en el Evangelio el Cristo forjado en s u imaginación. Strauss pretendió reducir á fantasma la realidad; Renán, convertir en realidad el Cristo desfigurado por su impiedad: aquel cree ver una novela en la misma historia; este quiere que sea tenida por historia su novela. E n ambas tentativas lo absurdo compite con lo impío; pero la de Renán añade á estas dos cosas la de ser soberanamente ridicula.

l o s P P . DANIEL y GAGARIM, bajo el t í t u l o de Z'ecoegesis

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1 4 5 . Hé aquí algunos textos de la Escritura acerca de ella: Qui vero non crediderit condemnaUtur (Mac, cap. últ.)— Qui non, credit jam judicatus est (Joan. III, 1 8 ) (1). —Esta misma doctrina expusieron unánimemente los Padres de la Iglesia, y es profesada por la Iglesia misma, cuya infalibilidad destruye todas las objeciones. 1 4 6 . La razón por su parte demuestra la verdad de dicha máxima, porque, ¿quién que entienda cuan grave mal son la herejía, el cisma, la incredulidad, es decir, la desobediencia á Dios, el menosprecio de la autoridad establecida por Él, y la especie de adoración que á sí mismo se rinde el que- no da oído sino á su propio sentir, hijo del orgullo y de las pasiones; quién, que esto entienda, puede dudar que el que muere en ese estado, muere en desgracia á los ojos de Dios, á quien no es posible agradar sin la fe; ni de que á tan horrible desgracia y culpa gravísima ha de seguirse una perdición eterna? 1 4 7 . OBJECIÓN. — La conclusión anterior seria legítima si realmente hubiese culpa en profesar el error, cualquiera que este sea; pero ni la hay ni puede haberla. El que yerra, por fuerza yerra de buena fe, ó sea creyendo que posee la verdad, tér- mino natural del entendimiento: nadie asintió j a mas al error como á tal error, y sin embargo esta manera de asenso seria la condición sin la que no podría decirse ser profesado el error de mala fe.
(1) Véase á PERRONNE de vera relig., pars. I I , proposición X I .

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RESPUESTA .—Para refutar esta objeción d e m o s trando que hay errores culpables, basta advertir, q u e si b i e n el e n t e n d i m i e n t o no p u e d e asentir al error sin que este se le ofrezca con c a p a y a p a r i e n cias de v e r d a d ; pero la c a u s a por qué sólo ve la a p a r i e n c i a y n o . la s u s t a n c i a de la v e r d a d , no e s t á p r e c i s a m e n t e en el e n t e n d i m i e n t o , sino en la v o l u n t a d l i b r e , q u e c u a n d o a b o r r e c e el bien por efecto de su d e p r a v a d a elección, a p a r t a al e n t e n d i m i e n t o de él p o r q u e no vea la luz con q u e se m u e s t r a , y por el contrario, le m u e v e á considerar ú n i c a m e n t e lo que p u e d e d a r cierto color de verdad y de justicia al m a l y á la m e n t i r a . E n otros t é r m i n o s , existe u n a r e g l a infalible p a r a todo h o m b r e en m a t e r i a de r e l i g i ó n : esta r e g l a está a d o r n a d a de n o t a s evidentes q u e p r u e b a n s u v e r d a d : luego el n o rendirse á ella d e s p u é s de conocerla, es s e ñ a l cierta de que el h o m b r e cierra v o l u n t a r i a m e n t e los ojos á la v e r d a d , p o r q u e esta le i m p o n e deberes y sacrificios que s u v o l u n t a d c o r r o m p i d a no está dispuesta á c u m p l i r . P o r otra p a r t e , si todos los e r r o res fueran i n o c e n t e s , ¿ q u é c r i m e n por m á s odioso q u e fuese, no e n c o n t r a r í a justificación en los ojos de la conciencia e x t r a v i a d a (1)?

(1) «Los católicos admiten la posibilidad de la ignorancia invencible de algunas verdades muy graves, pero esta posibilidad la limitan á ciertas circunstancias, fuera de las cuales declaran al hombre culpable; pero s u s adversarios, ponderando sin cesar la libertad dé pensar, no poniéndole más trabas que las que sean del gusto de cada individuo, afirmando sin cesar que cada cual es 12

que en el orden de las ideas han confundido el derecho con el hecho.» ( BALMES. Es decir. que no tiene el hombre la obligación de escudriñar cuidadosamente el fondo de su alma para examinar si hay algunas causas secretas que le impelen á apartarse de la verdad. El protestantismo comparado con el Catolicismo. han dado á entender que estas ideas no tenían aplicación cuando se trataba del pensamiento. á la verdad que hemos demostrado. no estuviese obligado á concurrir á la inefable armonía de las partes del universo entre sí. han llegado por fin á confundir monstruosamente la libertad física del entendimiento con la libertad moral. pues aunque algunos conceden que puede el hombre salvarse en el seno de la Iglesia católica. no declarando como la primera de sus obligaciones la de mantenerse adherido á la verdad. mismos protestantes dan testimonio. han llegado á inspirar á todos sus partidarios la convicción de que no hay opiniones culpables ni errores culpables.) . Dos cosas deben tenerse presentes en esta libre de tener las opiniones que más le agraden. han declarado inútiles é incompetentes todas las leyes divinas y humanas. como si esta armonía* pudiese ni subsistir ni concebirse siquiera en el hombre. pero son los menos. 148. ¡Insensatos! como si fuera posible que lo que hay más santo y más noble en la humana naturaleza. p á gina 284. aunque indirecto. y del todo con Dios.— 178 — Añadamos para concluir que los. no e s t u viera sujeto á ninguna regla. y en c a m bio no faltan quienes excluyen del número de los elegidos á los protestantes de otras sectas diferentes. al negar que fuera del protestantismo haya salud. como si fuera posible que lo que hace al hombre rey de la creación. han desterrado del orden de las opiniones las ideas de lícito ó ilícito.

» y 2 . . que los que desgraciadamente no tienen la fe católica. Sigúese de aquí. están comprendidos en la máxima: «fuera de la Iglesia no hay salud. En suma. es decir. no puede decirse que están absolutamente fuera de la Iglesia. los que nunca han oido predicar la fe. es cosa cierta que los dichos pueden salvarse.en el error viven en él ajenos de dudas. y por tanto que ni los infieles negativos . si correspondiendo fielmente á las gracias que Dios da á todos los hombres (pues por todos murió Jesucristo). hacen lo que es de su parte para el cumplimiento de los preceptos divinos. todos los hombres que no forman parte de la sociedad externa y visible que profesa la verdadera doctrina de Jesucristo. . ni los que imbuidos desde su infancia '. ó en caso de tenerlas. y en este caso no es lícito dudar que caminan por las sendas de la salud. buscan la verdad con deseo de abrazarln. deben inquirir y examinar los fundamentos de la Religión para llegar á conocer la verdadera. que lejos de desesperarse de ella. que nadie puede ser condenado sino es por su culpa. para que no les sea imputable la persistencia en el error. si por ventura guardan la justicia siguiendo fielmente la luz de su razón y las inspiraciones de la divina gracia. y abrazarla al punto. si por ventura se les ofrece algún motivo que les haga dudar de sus falsas opiniones.— 179 — materia: 1 . originada en tal caso de Una culpable omisión de aquella solicitud y esa a . ¿éwque no son miembros del cuerpo de la misma Iglesia. porque bien pueden pertenecer al alma de la Iglesia.

y obraria muy mal si no hiciese cuanto es de su parte por conocerla. que ningún hombre de bien debe mudar de religión. Contestemos á todas estas supuestas razones. porque el hombre debe abrazar la verdad. ó por no haber tenido la dicha de nacer en el seno de la Iglesia. 4. 149. como quiera que no es posible vivir en paz con ningún hombre áquien se cree condenado. I.— ¡80 tudio que demanda instantemente el gran negocio de la salvación. cuyo sacrificio es digno de grande alabanza. y peor aun si conocida no la siguiese contra todo linaje de incentivos. que es formarse una idea de Dios falsa é indigna de su infinita bondad y perfección. aunque muchos de ellos estén animados de espíritu de caridad. que la máxima «fuera de la Iglesia no hay salud. ilustrada por la verdad. Lejos dé ser la honestidad un obstáculo para mudar de religión. obedeciendo á la verdad misma. Contra esta indubitable doctrina suele alegarse: 1.°.°. Más claro: el primer deber de un hombre honrado es seguir el dictamen de la conciencia recta. que no es de temer se pierda para siempre el que sobre vivir honestamente ejerce en favor del prógimo obras de misericordia.°. 3. considerarle como un juez inexorable que castiga con eternos suplicios á infinidad de hombres por opiniones hijas de la misma razón que les dio. por último. y sigan con ardor la luz del Evangelio. cuando esta es falsa.°. 2.» es opuesta á la caridad fraterna. es por el contrario una razón que hace obligatoria tal mudanza. y sometién- .

París. «Un absurdo. que es en suma ejercer con ellos la virtud de la caridad. No basta vivir honestamente y ejercer obras de misericordia. yo he nacido judio. III. y procurar apartarlos de su error. porque esta manera de vida puede contenerse en los límites del orden natural. 157. pág. porque es como si literal y absolutamente se dijese á Dios: «Me burlo de tedo lo que nos decis. es un absurdo y una blasfemia. La Iglesia. no es contra el amor debido a u n a los que no son hijos de ella. lo que queráis. y de esto no'salgo. etc. 1859. La s a (1) El conde De Maistre prueba claramente que la máxima un hombre de honor no cambia de religión. Mi regla en este punto es el grado de longitud y de latitud. Creer que no hay salud fuera de la Iglesia. revelad.» (Vesprit de Joseph De Maistre. y á su imitación todo buen católico. porqiie es imposible imaginar nada más extravagante. y ejercitarse aun en medio del paganismo. pero á mí poco me importa. sino antes bien un motivo poderoso para advertirles que yerran. más contrario á la naturaleza de la criatura racional que la profesión de fe en uno que se compromete á rechazar la verdad. pues. iría de seguro por fuerza á una casa de locos: pues ¿cómo llamaremos al que así so conduce con relación á las verdades divinas?—Blasfemia. y para orar por ellos. aborrece el error. pero ama á los que yerran: llora su triste condición. cuando esta llega á ser conocida. y este mismo llanto es un signo infalible de sus e n trañas misericordiosas. II. Si alguien tomase sobre sí tal compromiso en orden á las ciencias h u m a nas. idólatra.) . mahometano.— 181 — dose á la autoridad que Dios ha establecido visiblemente en la Iglesia católica (1). Vos podéis haber ordenado lo contrario.

que no debemos desesperar de la salud de ningún hombre. y por último. no hay tampoco castigo: la Iglesia es la primera que enseña que Dios es infinitamente bueno.— 182 — lud obrada por Jesucristo es de un orden sobrenatural y pide medios y virtudes sobre la naturaleza. Pero en no habiendo culpa. justus ex fióle vivit. sino la rebelde obstinación y dureza de los que persisten en el error por efecto de una voluntad depravada. según la sentencia de la Sagrada Escritura: «El justo vive de la fe. Esta es la raíz dañada de la incredulidad. Ni es una mera opinión el objeto de la divina justicia.» IV. una de las cuales es la fe. como hacen desdichadamente los que acaban su vida siendo enemigos de Dios. . y que no quiere que. y que su justicia se ejerce contra los que resisten la luz para poder obrar libremente prefiriendoáella las tinieblas de su orgullo y la l i viandad de su corazón. de donde se origina la culpa de los que no se someten á la autoridad de la Iglesia. de donde la misma h o nestidad de la vida y la caridad en favor del p r ó jimo sacan sus más excelsos y eficaces motivos. ninguno perezca. No es formarse una idea de Dios falsa é indigna de su bondad y perfección infinita creer que es justo. que nadie puede morir eternamente si no se labra por su propia culpa su ruina.

DE LA TOLERANCIA EN "MATERIA DE RELIfttON. una sola humanidad.° La religión es esencialmente una. aunque •esta sea falsa á los ojos del que la tolera. 2 . y por consiguiente un solo sistema de verda(1) BALMES. » y tolerancia religiosa la libertad en que se deja á todo hombre para profesar la religión que quiera. XXXIV. 1 5 1 . y tolerancia dogmática ó teológica la misma libertad originada de la falsa doctrina según la cual todas las religiones son igualmente verdaderas y buenas para conseguir el hombre su último fin. Tolerancia política es la libertad que el Estado concede á todos de profesar la religión que les agrade. El protestantismo tolicismo. 1 5 0 . ARTÍCULO PRIMERO Principios sobre la tolerancia. Divídese la tolerancia sobre materias de religión en civil ó política. pero que se cree conveniente dejarla sin castigo ( 1 ) .— 183 — CAPÍTULO IV. 1 5 2 . Toda la doctrina relativa á la tolerancia en materia de religión se funda en los principios siguientes: 1. y teológica ó dogmática. Se llama tolerancia en general «el sufrimiento de una cosa que se conceptúa mala. t. comparado con el Ca- . porque no hay más que un solo Dios. cap.

tomada esta palabra en el sentido que le dan los heterodoxos. única verdadera. y el no ser. no puede tener ningún derecho. 2.- 184 - des acerca de estos dos términos considerados en si mismos y en el orden de sus relaciones mutuas. si el culto que se da á Dios se funda en falsas doctrinas acerca del mismo Dios. 155. 154. vive sin derechos y muere sin derechos. el falso sistema de los que dicen que todas las religiones son igualmente verdaderas y buenas. 153. . Contra estos tres principios existen tres errores conocidos con los nombres de indiferentismo religioso..° Fuera de la Religión católica. 3. c u a l quiera que sea. carece de todo derecho para existir y para mantenerse y propagarse. que regule sus pensamientos y sus demás actos con relación á Dios. el derecho de la conciencia á no ser obligada por ninguna ley distinta del juicio privado de cada hombre. siendo evidente que donde no hay razón tampoco puede darse derecho (1). si se rehusa á Dios el culto debido. y por libertad de conciencia. que el error nace sin derechos. libertad de conciencia y libertad de cultos. ni ofrecer al entendimiento razón alguna para ser afirmado. Hija de la libertad de conciencia así e n (1) Se La hecho célebre el dicho de DONOSO CORTÉS.° El error. no hay sino superstición ó impiedad: superstición. é impiedad. porque su esencia consiste en afirmar lo que no e s . la nada. Se entiende por indiferentismo ó indiferencia en materia de religión.

es falsa. indigna del Dios de toda verdad. y como tal. y por él deben regularse el pensamiento y las obras del hombre que quiere adorar á Dios en espíritu y en verdad. así como una cosa física cualquiera tiene su longitud determinada. y todas las demás cantidades con que se quisiera expresar su longitud . é indigna del hombre criado para conocerla. é invariable. como toda otra verdad. porque su objeto es uno . así también una es la verdadera doctrina religiosa. eterno. ó sea. También puede demostrársela falsedad del indiferentismo considerando los deberes que nos impone la Religión como medios que conducen al .- 1P5 — tendida y erigida en derecho es la llamada libertad de cultos . el derecho que asimismo atribuyen algunos al hombre para cumplir los oficios religiosos nacidos de las ideas que á cada cual dicte su conciencia libre. no es más que u n a . que pueden ser por cierto innumerables. pues no es otra cosa la verdad que la conformidad del p e n samiento con su objeto. El indiferentismo religioso es absurdo. . 157. Ahora bien. una vara v. porque es absolutamente imposible que la verdad se encuentre á un tiempo mismo en doctrinas diversas y aun contrarias. le repugnarían esencialmente y serian objeto de j u i cios falsos. La verdad religiosa. g r . 156. Luego toda doctrina que se desvie ó diferencie en lo más mínimo de la verdadera sabiduría. cuya realidad es la regla ó medida á que debe sujetarse el entendimiento para juzgar de él con verdad.

lo cual seria panteístico. hijo del espíritu privado. Y á la verdad no es posible llegar á él eu direcciones diversas. No es menos falso el principio de la libertad deconciencia. 158. No siendo. Bien analizado dicho principio se resuelve fácilmente en uno délos tres errores siguientes: ó en negar la existencia de toda regla de verdad en el orden religioso. 159. de facultad regulada por la verdad y el bien. como lo son entre sí y con relación al verdadero.no tenemos obligación de conocerla ni seguirla. sino antes podemos negarla y despreciarla. pero que. ó en suma. con libertad de derecho para abrazar otra religión que la verdadera. ó ejecutando actos diversos ó contrarios. como no es posible agradar á Dios. pues. ó en afirmar que existe una regla de verdad para nuestros actos religiosos. lo cual es pura rebeldía contra la verdad y contra Dios. ó en confundirla con la conciencia del hombre. cuya observancia es el único camino que conduce á la salud. mal puede ser libre el hombre para profesar exteriormente lo que no le es moralmente lícito en el fuero interno de su misma conciencia.- 186 — hombre á su último fin. dejando de cumplir los deberes que nos ha puesto consultando á su gloria. separándose de su ley. libre la conciencia. convirtiéndola. lo cual seria negar á Dios. que es todo verdad y santidad. en regla y principio de bien y de verdad. todos los cultos falsos. .

y por consiguiente una seguridad íntima de que lo contrario es falso: si esta seguridad no existe. Dios no puede mirar con los mismos ojos la verdad y el error. Si todas las religiones fuesen igualmente verdaderas y buenas. • La tolerancia teológica es impía y absurda por las razones siguientes: 1. 2 . es necesariamente falsa: luego una vez establecida y demostrada la verdad del catolicismo. 3 . sigúese la falsedad de todas las demás religiones. la virtud y el vicio. lie la tolerancia loológica. 160. aquel asentimiento tampoco puede a a a a .ARTICULO II. y el que le tributan los sectarios del error. Por último. Toda doctrina contraria á la verdad. y v a nas é inútiles también las penas ordenadas por Dios contra los que no quieren abrazarla. la divina revelación seria enteramente inútil. que no profesa n i n g u n a . reos de rebelión contra la majestad de los cielos. la fidelidad-y la rebelión : luego es imposible que le sean igualmente aceptos el culto que le tributan los que abrazan su fe sometiendo sus entendimientos á la autoridad divina. una é indivisible. sólo aquel puede reputar verdaderas todas las religiones. porque toda creencia implica el asentimiento á alguna doctrina ó enseñanza tenida por verdadera. 4 .

En e l . y p a r a a l c a n z a r los q u e la i n v o c a n cierta m a n e r a de paz y t r a n q u i l i d a d e n los e r r o r e s que profesan y d i f u n d e n .—Proposición X V . c u l t o de cualquiera religión pueden los hombres hallar el camino de la salud eterna. — X V I I I . dirigida por el Papa Pió I X á los venerables Prelados de la Iglesia. raíz dañada de la tolerancia teológica. 161. es posible agradar á Dios. — X V I .— 188 — e x i s t i r . —XVII. paz falsa y (1) Bien será recordar aquí las proposiciones notadas acerca de esta materia en el Sylabus ó índice de los e r rores principales de nuestro siglo que acompaña á la Encíclica de 8 de Diciembre de 1864.sn la cual lo mismo que en la Iglesia. y en vez de la fe sólo poseen a l á n i m o la i n c r e d u l i d a d ó la d u d a (1). q u e la t o l e r a n cia d o g m á t i c a es d i r e c t a m e n t e o p u e s t a á la m á x i m a c a t ó l i c a : «fuera de la I g l e s i a no h a y s a l u d . q u e en r e a l i d a d sólo p r o c l a m a n d i c h a d o c t r i n a los q u e n o t i e n e n fe n i v e r d a d e r a s convicciones en m a t e r i a de r e ligión. Es bien porlo menos esperar la etérnasalvacion de todos aquellos que no están en la verdadera Iglesia de C r i s t o . El protestantismo no es más que una forma diversa de la misma religión cristiana. » y así r e a l m e n t e sólo es i n v o c a d a d i c h a t o l e r a n cia en odio del catolicismo. Debe n o t a r s e . por ú l t i m o . T o d o h o m b r e es libre de abrazar y profesar la religión que guiado de ia luz de la razón juzgare por v e r d a d e r a .— Tocios estos errores están comprendidos bajo el §111 que trata del Indiferentismo. . E s t a ú l t i m a conclusión se ve confirmada por dos h e c h o s m u y n o t a b l e s : el p r i m e r o es h a b e r n a c i d o la falsa d o c t r i n a del i n d i f e r e n t i s m o religioso y de la t o l e r a n c i a de todos los c u l t o s . c u a n d o el p r o t e s t a n t i s m o y el r a c i o n a l i s m o l o g r a r o n c o n m o v e r y a u n d e s a r r a i g a r en m u c h o s t o d a c e r t i d u m b r e r e l i g i o s a . y el s e g u n d o .

que el obsequio á los superiores y la obediencia á las leyes no han de ser contra el obsequio á Dios y la sumisión á la verdad y á la ley que el mismo Dios nos intima á todos. los que hacen esta objeción se condenan á sí mismos. piden que sea por todos profesada la religion del Estado: dé donde se sigue cuan funesta sea la intolerancia de la Iglesia. porque ellos son los que en los Estados católicos predican el protestantismo y el filosofismo incrédulo. OBJECIÓN PRIMERA. Pero dejada aparte esta confesión. s e gún la cual no puede seguirse otra religion que la católica. y el obsequio y obediencia debidos á los príncipes y á las leyes. de todo bien honesto. es fácil contestar directamente al a r g u mento propuesto diciendo. porque ella es principio de toda obediencia legítima. y en suma.— 189 — funesta que hace dormir al hombre al borde del abismo un sueño mil veces peor que la muerte. y dígase en vista de tan admirable ejemplo. combatiendo la religion de su patria. inclusos los príncipes y gobiernos. RESPUESTA . si dejar la superstición por la verdad . Recuérdese la conducta de los primeros cristianos en medio de un imperio pagano y perseguidor. es su mejor fundamento. como quiera que sólo en ella está la salud.—En primer lugar. de la justicia que eleva y engrandece á las naciones.—La paz de la república. 162. y condenan á todos los de su secta. por donde justifican la misma intolerant cia de que se quejan. lejos de alterar la paz pública. ley cuya observancia.

ni que se omitan los actos de religión que nos prescribe. OBJECIÓN SEGUNDA.. si el principio que los informa es el mismo ? También son muchos y diversos los idiomas entre los hombres. y aun á los ídolos hechos por los hombres y hasta á sus pasiones y vicios.—No es cierto que toda religión exprese el respeto. 163. mas aquéllos difieren esencialmente entre sí de dos maneras diferentes . es á saber: los cultos falsos. RESPUESTA . á diferencia del verdadero. viene á ser el mismo en todos los pueblos. sean ó no estos repugnantes á la razón. sino á las cosas criadas por El. Ademas. . porque estos expresan todos unos mismos conceptos. y todos pueden ser y son legítimamente usados. habiéndose dignado Dios revelar el modo como quiere ser adorado. no es lícito ni puede ser agradable en sus divinos ojos que se le adore de modos diferentes.— 190 — puede ser jamas causa de discordias y desventuras. este sentimiento es el alma y la vida de los diversos cultos en que se manifiesta la piedad interna del corazón: ¿ qué importa. amor y gratitud para con Dios. pues. el amor y la gratitud debidos á Dios: cultos hay en que estos obsequios se rinden no á Dios criador del cielo y de la tierra. porque realmente el fondo de ideas que significan. ó niegan al verdadero Dios el ho- . que varíen en la expresión. No hay por tanto comparación posible entre la diversidad de los cultos y la de los idiomas de cada pueblo.—En todas las religiones se expresa un mismo sentimiento de reverencia.

los sacrificios humanos. en su razón i n trínseca. es para violar sus mandamientos positivos.—Pero al menos los idólatras creen adorar á Dios cuando se postran ante algún objeto indigno de recibir culto. ó si se dirigen á Dios. se engañen á sí mismos creyendo ser Dios lo que no lo es en realidad. Ni es tampoco admisible en esta materia una ignorancia invencible. diciéndose que con ellas se creia honrar á Dios.- 101 — menaje que rinden á cosas criadas ó vanas ó tor pes.—Para responder á esta instancia conviene saber. y á figuras de . RESPUESTA . el homenaje no se le rinde á Él.sus adorables perfecciones : si. y bien puede admitirse que el verdadero Dios acepte sus homenajes viendo la intención con que se tributan. es esencialmente vicioso. ó si dirigiéndose á Dios no se conforma con la regla que el mismo Dios ha trazado á los actos religiosos. aunque realmente. cualquiera que sea la intención del que lo rinde. es decir. De otra suerte podrían justificarse los ritos obscenos. 164: INSTANCIA . á lo menos permanente. sino á otra cosa diferente. y por consiguiente desagradable á Dios. por efecto de una ignorancia inculpable. y todas las l i viandades de las supersticiones gentílicas. que el verdadero culto debe considerarse en sí mismo. pues. no se borra hasta el punto de transferir á un simulacro de hombre corruptible. porque la luz de la razón. el culto. cual es la de adorarle á É l . en quien la consulta con un corazón sencillo. que consiste en tributar al verdadero Dios un homenaje digno de .

y mirarlo no ya sólo como un prójimo. sino contra los que usurpando aquel nombre reconocen á cada cual el derecho de proponerse á sí propio lo que ha de creer. ni por condenado á nadie. mas en cosas de fe el verdadero cristiano sometiendo su entendimiento á la autoridad infalible de Dios y de su Iglesia. Finalmente. ni tienen por herejes sino á los que la Iglesia declara por tales. y llegar á ser salvo. los católicos miran (1) Rom. y por tanto la obligación de respetar en los demás el uso de este mismo derecho. mediante la gracia. RESPUESTA . OBJECIÓN TERCERA . fuerza contra el católico.—Ningún cristiano debe olvidar que la falibilidad es achaque común de todos los hombres y por consiguiente suya. Por lo demás los católicos no emplean la fuerza para reducir á otros á la verdadera fe. . sino antes debe respetar sus opiniones. sino aun como un hermano en religion si por ventura sigue la luz del Evangelio. el honor debido solamente á Dios incorruptible (1). y de serpientes. que acaso sean las verdaderas. La objeción no tiene. pues saben que aun el más perverso enemigo de la Religion puede convertirse á D i o s .. pues.aves y de bestias cuadrúpedas. — Cierto todo hombre es falible de por sí. 1. participa de la infalibilidad de su palabra indefectible. y así no debe forzar á los demás á tener por verdadera su propia fe ni reputar por hereje y condenado al que no piensa como él.23. 165.

y que todaslas demás son falsas. ningunaespecie de fraternidad en religión. en lo cual consiste la intolerancia teológica. y así los que no son hijos de esta Santa Madre. prójimos los que las profesan. antes por el contrario. Ub. (1) Emite. J. y también con el espíritu de celo que siempre ha manifestado la Iglesia por la conversión. porque la verdad es u n a .— 193 — como prójimos á todos los hombres. porque no es posible vivir en paz con gentes á quienes se cree condenadas. mal pueden ser hermanos de los que cifran su gloria en amarla y respetarla como á madre. pero de aquí no se sigue que tengan con los protestantes y demás sectas que se apellidan evangélicas. moviéndose á compasión especialmente por los que viven fuera de la Iglesia. J. III.—No es cierto que sean inseparables la tolerancia teológica y la civil. ese amor es. que amar á un hombre extraviado es aborrecer á Dios. . no impide que sean estas toleradas. porque el afirmar que la única religión verdadera es la católica. 13 . RESPUESTA . y amarlas seria aborrecer al Dios que las castiga (1). y se consideran obligados en justicia y caridad á hacer bien á todos. en concepto. ni mucho menos que sean amados. de. de los infieles y pecadores. I V . t. una la Iglesia que la declara. que no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva. persuadida. 166.—La intolerancia religiosa es inseparable de la civil. Ni es menos falso decir. ROUSSEAU . muy conforme á la voluntad del mismo Dios.

á que hay más alegría en el cielo por uno que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no necesitan hacerla. ARTÍCULO III. no puede aceptar como buena y legítima la libertad de los que están extraviados ó viven fuera del único verdadero redil.— 194 — según la palabra del divino Maestro. p o r que no hay gobierno alguno que tolere las religiones que piden víctimas humanas ó que sacrifican el pudor y la moral en aras de sus dioses. como quiera que en reputándose por igualmente verdaderas y saludables todas las religiones. Por el contrario . como si este tuviera derecho alguno. La tolerancia política comete el absurdo de proteger igualmente la verdad y el error. La falsedad de este sistema se evidencia con las razones siguientes : 1 . el que reconoce que fuera de la Iglesia no hay salud. ó sea en reconocer y garantir á todo hombre la libertad de profesar la religion que tenga por verdadera. La tolerancia civil es impracticable. La tolerancia política es viciosa en razón de su origen. y de garantir " á todos a A a . que no es otro sino el indiferentismo religioso. no hay razón para impedir á nadie que elija aquella en que quiera ser salvo. 2 . Consiste la tolerancia civil en sufrir en la sociedad las religiones falsas. 167. 3 . De l a t o l e r a n c i a c i v i l .

Es . ora u n principio de licencia ó l i b e r t i naje de corazón con q u e le l i b r a del freno que contiene las t e n d e n c i a s de la carne y las sujeta a l imperio de la r a z ó n . q u e viene á ser ora u n principio de licencia ó libertinaje de esp í r i t u con q u e h a l a g a n el orgullo del h o m b r e . que todos son v e r d a d e r o s . y p o r q u e las religiones y s e c t a s falsas llevan e n sí m i s m a s a l g ú n g e r m e n de i n m o r a l i d a d . como el m a h o m e t i s m o (1). é i n t r o d u c e el e s p í r i t u p r i v a d o . sino el abuso de ella. p o r que esta es la consecuencia del escepticismo r e l i gioso. la tolerancia política condiice á l a indiferencia religiosa y á la c o r r u p c i ó n de las costumbres: á la indiferencia. P o r ú l t i m o . facultad d a d a a l h o m b r e p a r a el b i e n . en q u e consiste la indiferencia d o c t r i n a l . a (1) Una de las proposiciones notadas en el índice de los errores antes citado. q u e s u b l e v a los á n i m o s c o n t r a la a u t o r i d a d . 4. el c u a l j u n t o con la luz de las creencias e x t i n g u e el a m o r del v e r d a d e r o bien y q u i t a á las a l m a s el t e m o r del infierno y la e s p e r a n z a de la g l o r i a . c o m o el p r o t e s t a n t i s m o . porque protegiéndose todos los cultos.— 195 — los h o m b r e s n o y a sólo el uso de su libertad. ó lo que es lo m i s m o . por e j e m p l o . a g r a d a b l e s á Dios y s a ludables p a r a los h o m b r e s : á la i n m o r a l i d a d . medios m u y eficaces p a r a p r e s e r v a r al h o m b r e del pecado. contrario al orden establecido por Dios. dase á e n t e n d e r q u e todos ellos tien e n derecho á ser p r o t e g i d o s . fuente de todo derecho v e r d a d e r o y de toda libertad l e g í t i m a . es la siguiente: «LXXIX. q u e q u i t a del C r i s t i a n i s m o la confesión q u e h u m i l l a .

y lo mismo la amplia facultad concedida-a todos de manifestar abiertamente y en público cualesquiera opiniones y pensaniientos.. y felicidad (1). aumentando de esta suerte el amor fraterno. y estrecha mucho más los vínculos de la humana familia. uniendo á sus miembros en una misma fe y en los mismos afectos y aun poniendo en sus labios las mismas palabras para glorificar al mismo Dios. 169. conduzca á corromper más fácilmente las costumbres y los ánimos. y procurarse con afán donde no exista. En esta nuestra edad no conviene ya que la religión católica sea tenida cómo la única religión dgl Estado. y á p r o p a g a r l a peste del indiferentismo. hé aquí algunos muy preciosos: la unidad previene las dudas que la diversidad en el culto puede suscitar en los ánimos. como un mal menor que él que resultaría accidentalmente de la intolerancia absoluta. ó en razón de algún bien que exija sea soportada alguna relisin duda falso que la libertad civil de cualquiera culto. 168.» . Muchos son los bienes que nacen dé la uiñV dad religiosa.— 196 — Sigúese de estas razones que la unidad r e l i giosa es un bien qué debe conservarse con el a u x i lio de la intolerancia civil en los pueblos que t i e nen la dicha de poseerla. Hay sin embargo algunos casos en que puede y aun debe ser establecida la tolerancia civil. Entre los errores señalados en el Syllabus está la proposición siguiente: «LXXVII. padre común y principio y fin supremos de todo bien. hace á los hombres recíprocamente más dignos de estima. con. exclusión de otros cualesquiera cultos.» (1).

libertad de cultos. de suerte que se concedan los mismos derechos á la superstición que al culto verdadero del verdadero Dios (I).aquí se ponen en boca del i l u s tre Conde. : . La Pluralidad de cultos. No debo ni puedo ocultar mi opinión: soy defensor entusiasta de la libertad religiosa. uno de los más valerosos y elocuentes defensores de la Religión en la tribuna y en la prensa. . lea la excelente obra de D. Octubre dé 1863).ó sea. También es m u y digno de consultarse el célebre artículo de la Civiltá cattolica intitulado: II congreso de Matines e la liberta moderna (serié V.gion falsa . v. (2) Las palabras que. están casi todas tomadas del discurso que pronunció no bá mucho en el congreso católico de Malinas. VIII. El Sr. Vicente de la Fuente. II. que en tesis general es insostenible la. cap. 170. MONTALEMBERT. Respóndese al señor conde de Montalembert ( 2 ) . .. no sin combatirle'vigorosamente en notas muy Oportunas con r a zones agudas y decisivas. ó cuando se espera la conversión de los que viven fuera del seno de la Iglesia. AUTOR. Y aun en tales casos la tolerancia no debe degenerar en libertad. . Lafuente lo ha insertado en su obra ya citada. pero que en ciertas circunstancias puede admitirse la tolerancia. como si la cizaña del error no pudiera ser arrancada sin detrimento del buen t r i g o . donde se establece la doctrina de la tesis y de la hipótesis. ¿Absoluta? (1) Quien desee conocer á fondo esta materia.

¿por qué ponéis en sus manos un arma que puede convertirse contra la verdad y en favor del error? MONTALEMBERT. Este derecho es indisputable. ¿Pero acaso el Estado es intérprete infalible de la ley natural? Y si no lo es. que ha recibido de Dios la potestad de enseñar toda verdad. . La razón que tengo para esto es el derecho de defensa contra todo lo que ataca á la sociedad civil. La libertad' de cultos como todas las otras. y no aceptáis el que procede de la autoridad infalible de la Iglesia. 471. no. AUTOR.- 198 - MONTALEMBERT. debe estar contenida por la razón eterna y la religion natural. pero el criterio que vos establecéis. AUTOR. es harto falible y peligroso. Oh. y de discernirla de todos los errores. ¡Cosa singular! Ponéis como límite á la l i bertad de cultos el juicio falible de uno ó muchos hombres. y que no es otro sino la razón individual del gobernante.

porque el Estado no es juez de la verdad. y la ilegitimidad de la fuerza y de la coacción material en materias de fe (1). 172. derecho ni obligación de •reprimir con penas á los infractores de la religión c a ttolica. »la condición de aquella sociedad en que no se le recon o c e al imperante ó soberano.» . nuestra madre común. de la Iglesia y de los Santos Padres. Conde ha reparado en estas palabras de la Encíclica de 8 de Diciembre: «Y contra la doctrina de las sagradas letras. Cierto. ¿qué sacáis de aquí en favor de la libertad de cultos? (1) No sé si el Sr. AUTOR. Más claro: lo que yo afirmo es la incompetencia del poder temporal. sino en cuanto lo pida la paz publica. sino del Estado. Y bien. pero no tratamos de la Iglesia. no vacilan en afirmar: «que es la mejor.— 199 — MONTALEMBERT. que es i n competente en Religión. ¿Y qué inferís de aquí? MONTALEMBERT. Que el Estado no puede obligarme á creer lo que él crea verdadero. AUTOR.

á la que deben someterse el individuo y el Estado. Vuestra argumentación. es decir. Esto es lo que constituye la libertad religiosa que el Estado moderno. sino también á los ciudadanos reunidos para profesar y propagar su culto. está obligado á respetar y asegurar no solamente á cada ciudadano en particular. es viciosa. ni p e dirse protección? Si vos mismo. ¿Por ventura podéis ignorar que entre el juicio incompetente del Estado y el juicio no menos incompetente del individuo está el juicio infalible de la Iglesia. Sentáis un principio que no contiene la conclusión que sacáis de él. el Estado libre. El principio es la incompetencia del Estado en materias de fe: la conclusión. AUTOR. juez indefectible. ¿por qué negáis al Estado el derecho y aun el deber de consultarla también para conocer con certeza la verdad y dis- . y contra la cual ni puede alegarse derecho. 173. en el ejercicio de la Religión que profeso. porque yo la juzgué por única verdadera y superior á todas las otras. el derecho del individuo para elegir la religión que repute por verdadera. d e cís que para determinar vuestra elección nó queréis consultar más que á la Iglesia. señor conde. De aquí infiero que está obligado á sostenerme y apoyarme en la práctica de la verdad que yo escogí. señor conde.- 200 — MONTALEMBERT.

ser protegida por todos los poderes de la tierra. que el hombre puede seguir como norma y guia de sus juicios y de su conducta el espíritu privado. Yo no admito ciertamente ese supuesto ni esa consecuencia. porque es una dote interna -del ánimo. nace de un supuesto falso. y nada \ más que el bien: la primera no cae bajo la jurisdicción de la ley civil. 174. cualquiera que esta sea. de constante respeto. sino únicamente los miro como * un peligro de la libertad humana. señor conde. MONTALEMBEET. •AUTOR. La segunda. que hay derecho en el hombre para elegir el error y el mal. es también la única que tiene derecho á .¡ tad considerada como potencia capaz de elegir el í mal. Me parece. y la falsa consecuencia.— 201 — cernirla del error. peligro que es forzoso arrostrar si no queremos contradecir este hermoso don del cielo.'el derecho de elegir religión y profesar la elegida. la libertad de elegir una rev : . que confundís la líber. Ahora. y para reconocer á la' primera él derecho que á ella sola compete? En otros términos. sola libertad digna. con la libertad moral de elegir el bien. y conduce á una consecuencia también falsa: el falso supuesto es. pero sus actos externos pueden y d e ben ser comprimidos si desgraciadamente son m a los. es evidente que.

AUTOR. jamas. la libertad de derecho. para que estos en sus respectivos países la den á los católicos!» . en lo cual no hay ciertamente gran mérito. dad libertad de cultos á los disidentes. y para los demás.- 202 — ligion cualquiera. 176. no es la libertad moral. A h . Podrá ser tolerada en algún caso. 175. La quieren para sí. pero entienden por libertad religiosa. y no siéndolo. mal puede estar obligada la autoridad civil á respetarla y garantirla. Muy bien. sino el derecho de profesar sin impedimento alguno la única religión verdadera. pero protegida al par del derecho de los católicos. donde vosotros mandáis. para obtenerla ellos en todas partes. pero los católicos deben dar l i bertad á los otros cultos. no la licencia engendrada del espíritu privado. MONTALEMBERT. MONTALEMBERT. los católicos quieren la libertad religiosa para sí. y de ser fieles á Dios y á la autoridad infalible de la Iglesia. Así lo deciael ilustre padre Lacordaire: «¡Católicos.

ni la admiración que se siente recordando su maravilloso ingenio y elocuencia. por candido que sea. AUTOR. en España por ejemplo? Una ilusión. en Tonquin.. MONTALEMBERT. etc. el dia que las sectas disidentes logren la libertad por que suspiran en algunos países católicos. ó establecer para la religión católica una libertad privilegiada es crearle uno de los peligros más formidables. Con todo. oir en vuestros labios la . Creo por otra parte que el padre L a cordaire jamas pretendió con dicha máxima elevar á la categoría de obligación lo que á sus ojos h u biera sido una mera condescendencia tenida por los católicos en favor de los disidentes ¡con la esperanza de ser á su vez protegidos donde ellos no mandan. señor conde. en Japón. pueden dar á esa máxima la autoridad que le niega el simple conocimiento de las cosas humanas. bella si se quiere y nacida ciertamente de un alma abrasada por el celo. puede mecerse en la ilusión de que el Catolicismo será libre en todos los Estados donde es perseguido. no es un argumento. Ni el respeto debido á la esclarecida y piadosa memoria del padre Lacordaire. 177.AUTOR. Siento. mucho me engaño. en R u sia. ¿Quién. ó.

que manda sea respetada y protegida la verdad y reprimidos el error y el mal. establecido por Dios.» El inmortal Pió IX recuerda estas palabras en su admirable Encíclica. sino lo que Dios mismo nos enseña y la Iglesia nos propone. es ciertamente una locura suponer la existencia de una ley común de justicia que conceda iguales derechos al Catolicismo y á las falsas religiones (1). Esta es la clave que resuelve toda la cuestión. . en principio de la verdad en materias de religión. ó mejor dicho. en confirmación de su propia sentencia. derecho que »debe ser proclamado y asegurado por la ley en toda sobriedad bien constituida.— 204 — palabra privilegio hablándose del Catolicismo. no hay duda que todos los cultos han de ser i g u a les y que la protección exclusiva del Catolicismo sería un privilegio. no lo que se le antoja á la razón de cada hombre emancipada de toda regla. Si el derecho á la protección del Estado nace únicamente de la razón individual erigida en j u e z . pero si el derecho se funda en la verdad. y. según la cuai es dicha opinion errónea y sumamente fmesta á la Iglesia católica y á la salud de las almas. y el Catolicismo sólo invoca la ley. si por verdad se entiende. universal de razón y justicia. ya citada. El privilegio es una exención de la ley común. es decir. (1) DELIRIO llamó el gran Pontífice Gregorio X V I á la opinion de «que la libertad de conciencia y de cultos »es un derecho propio de todo hombre. en lo que realmente es en sí mismo bueno y conforme al orden divino.

Aunque la libertad religiosa en sí misma sea inadmisible. basta que haya penetrado en muchos cerebros para que se mire como odioso lo que antes llamé privilegio de los católicos. que acaso sea entonces la única sociedad excluida de la ley común de la tolerancia.esta distinción cuya verdad reconozco á fuer de católico. Buena es. la ocasión de graves persecuciones contra la Iglesia.- 205 - MÓNTALEMBERT. Así como el juicio de ellos en materias. 179. • Poco importa. señor conde! El odió contra el Catolicismo no nace de la protección exclusiva que á él sólo es . MÓNTALEMBERT. así:sus doctrinas (que por cierto no convienen con sus hechos) acerca de la libertad religiosa. mas dudo que sea igualmente admitida por los disidentes. y para que este mismo privilegio sea algún dia. AUTOR. de fe no es la regla de nuestras creencias. 178. AUTOR. ¡Áh . cuando las ideas democráticas triunfen en la sociedad. tampoco deben ser norma para los católicos.

No temáis. la afligirán de todos modos. señor conde: las tribulaciones. ni m u cho menos sacrificar la verdad de un principio que todos debemos defender confiando en la divina Providencia. sino de ser él sólo la verdad* de no haber salud fuera de él. á cuya bondad pertenece dar fecundidad á los gérmenes de vida y de paz esparcidos en las almas con la enseñanza de la verdad. y no es razón por males futuros inciertos sacrificar el bien que se pierde dando libertad al error. pues. . de la imposibilidad de conciliario con el orgullo y los deleites ilícitos. blanco único del odio común que le profesan todas las sectas. de ser él sólo la autoridad. y en una palabra.— 206 — debida. pan cuotidiano de la Iglesia.

é inmediata ó mediata . ¿Qué es revelación divina? R. En razón de las personas á quien se hace. ¿Qué es Religión? R. Los ateos. ¿Quénes son enemigos de la Religión? R. P . La manifestación de una ó más verdades que hace Dios por un modo sobrenatural. ¿Qué partes comprende la Religión? R. y en razón de las verdades reveladas. P. P . ó de misterios que superan la capacidad dé su razón. P.RESUMEN. los deístas. ¿Es posible la divina revelación? R. P. puede ser común y particular. y otra práctica. ¿De cuántos modos puede ser la divina r e velación? R. Ciertamente. y los herejes y cismáticos. Dos: una teórica. pues nada puede impedir á . La virtud moral que inclina al hombre á dar á Dios el culto y honor que le es debido como á criador y Señor de todas las cosas. puede ser ó de verdades que el hombre puede conocer por sí mismo. P .

á quien ahora conocemos muy i m perfectamente . sacar de la consideración del misterio motivos muy eficaces que proponer á la voluntad para i n ducirla á bien obrar.°. I. P . ¿Qué objeto puede tener la revelación de un misterio? E. P . Por lá historia del mundo. poseer en cada misterio una clave segura para explicar muchas cosas. P.°. y 4. que sin ella permanecerían siempre inexplicables. que nos revela el misterio. Muchos. pero cuya realidad es certísima. P. II. sino aun de las mismas criaturas. Por la imposibilidad moral de que los hombres sin enseñanza alguna se eleven por sí mismos al conocimiento de la Eeligion. a d quirir la perfección consiguiente al conocimiento de verdades altísimas. ¿Cómo se prueba la necesidad moral de la divina revelación? R. que registra los errores y s u persticiones de las gentes y aun de los filósofos no . 2. Darnos á entender una verdad que la razón no puede conocer por sí misma. ejercitar un acto de sumisión á la autoridad divina.— 208 — Dios ilustrar al hombre manifestándole aquellas verdades que sea su voluntad que conozcamos. afirmamos cosas que no vemos.°. 3. No es posible dudarlo. ¿Hay realmente misterios para el hombre? E . pero los principales son : i °. ¿Y" qué bien resulta al entendimiento h u mano de conocer los misterios revelados? E . pues no sólo tratándose de Dios.

¿Cuáles son las notas y señales de la divina revelación? E. La predicción cierta de algún suceso futuro que no puede ser conocido en sus causas naturales. y singularmente su gloriosa resurrección de entre los muertos. .- 209 - ilustrados por la revelación divina. ¿Qué es profecía? R. P. son los milagros y profecías de Jesucristo. Los argumentos extrínsecos que prueban la verdad y divinidad del Cristianismo. mas el milagro pide ademas que el hecho sobrenatural sea ostensible para los sentidos. III. P . P . P . Porque la razón humana. Un hecho sensible. Todo milagro es un hecho sobrenatural. no presenta á los hombres motivos suficientes para contenerlos en la línea del deber y retraerlos del vicio. y como el 14 . ó sea la existencia de la revelación considerada como u n hecho? R. Los milagros y las profecías. Con argumentos extrínsecos é intrínsecos. ¿Con qué argumentos se prueba la misión divina y sobrenatural de Jesucristo. Para que un hecho sea sobrenatural. destituida de todo auxilio. aun en el orden meramente natural. basta que sea producido en alguna cosa por una fuerza superior á toda virtud criada. estupendo y contrario al orden habitual de la divina Providencia y á las leyes de la naturaleza. que fué el mayor de todos los milagros y profecías. P . ¿Qué se entiende por milagro? R.pero no todo lo sobrenatural es milagro. ¿Es lo mismo lo sobrenatural que el milagro? R.

3.— 210 — sello y confirmación de los demás. como son. común ó e x tensiva á todos los hombres.°. P. y del testimonio de sus mártires. Se prueba mirando á que Dios no falta en . Tanto. ¿Cómo se prueba la existencia de esta autoridad? R. que sin ella la palabra de Dios estaría expuesta á las imperfecciones. ¿Fué por ventura necesario establecer una autoridad que conservara fielmente la divina revelación y propusiese á los hombres lo que habían de creer? R. 2.°. P. las que. y sería imposible determinar clara y precisamente el sentido en que todos de una manera uniforme deben recibir la divina revelación. 1. variaciones y fraudes á que está sujeta la palabra humana.dimanan de la admirable propagación del Cristianismo . fácil de ser conocida en su enseñanza. Debe ser. P. Los argumentos intrínsecos son la santidad de la doctrina cristiana. ¿Hay otras pruebas de la misma verdad? R. Otras pruebas hay que pueden llamarse subsidiarias.°. P . por ejemplo. 4. accesible para todos. de su prodigiosa conservación.°. la cual promueve en sumo grado la gloria de Dios y el bien de todos y de cada uno de los hombres mediante un sistema de verdades íntima y maravillosamente enlazadas entre sí. y por último'. ¿De qué dotes debe estar adornada dicha autoridad para este fin? R. i n falible.

Las que confesamos en el símbolo que dice: Credo. ó sea de haber sido establecida por el mismo Dios. y esta es otra prueba de ser. imam. La Iglesia católica. P. P. sanctam. ¿Qué propiedades deben considerarse en la Iglesia establecida realmente por Jesucristo? R. se prueba por ser un hecho que está á la vista dé todo el mundo. la verdadera Iglesia instituida por Jesucristo. mantenida por el sumo . y decimos m á s . ella sola. se prueba con las palabras de Jesucristo á sus Apóstoles y en ellos á los que después hasta la consumación de los siglos habian de ejercer dicha a u toridad. ¿Cuál es la única sociedad religiosa adornada de estas señales? R. y por último. la visibilidad y la perpetuidad. catliolicam et apostolicam Ecclesiam. Más que en ninguna otra sociedad la cabeza ó autoridad suprema. porque la unidad de la Iglesia.- 211 — las cosas necesarias. "La unidad. P. P .. ¿Tiene la Iglesia católica estas tres propiedades ? R. ¿Cuáles son las notas ó caracteres extrínsecos por donde claramente pueden todos reconocer la verdadera Iglesia de Cristo? R. ¿Es necesario en la Iglesia el sumo Pontificado? R. Ciertamente.. y esta es la prueba evidente de su divinidad. P..

P. Para responder á esta pregunta conviene recordar. consiste en rebelarse contra la autoridad de la Iglesia y erigir la razón de cada hombre. ¿Á qué se reduce el primero? R. Dos: uno llamado de inspiración privada. ¿Qué sistemas se oponen al de la autoridad? R. El libre examen. y explícitamente proclamado por los protestantes. Á suponer que el Espíritu Santo enseña á cada hombre el sentido que debe dar á las Sagradas Escrituras: suposición notoriamente falsa é injuriosa á Dios. en regla única de fe. ¿Porqué reconocemos en el Papa la cabeza visible de la Iglesia? R. P . es mucho más perfecta que la de n i n guna otra sociedad. quien recibió de Jesucristo la potestad de apacentar todo el rebaño de los fieles. aplicada á la inteligencia de la Sagrada Escritura. ¿Qué es el libre examen? R. contenido implícitamente en toda herejía. que ademas de la palabra de Dios escrita . P. y no es posible que tanta variedad y contradicción nazca del Espíritu mismo de verdad. ¿Qué juicio debemos formar de este principio? R. existe la oral que se conservó por tradición.- 212 - Pontificado. y otro de libre examen. P . porque es sabido que cada sectario entiende á su modo el texto sagrado. á la cual es por consiguiente inaplicable el criterio . P . Porque es el sucesor de San Pedro.

El fanatismo es «una viva exaltación del ánimo fuertemente señoreado por alguna opinión ó falsa ó exagerada. En teológica y civil. N o . que es una sola.protestante. encerrada en sus justos límites. ¿Qué diferencia hay entre intolerancia. á saber. La intolerancia en materia de religión consiste en creer que una sola religión es la verdadera . y 3.» «Si la opinión es verdadera (añade BALMES. P . P . De la indiferencia religiosa. la Iglesia Católica Romana. y si alguna vez lo hubiere. será con respecto á los medios que se emplean en defender- . fanatismo y superstición? R. El sufrimiento de alguna cosa mala. Pero ademas de esta razón . fuera de la cual no hay salvación. sino que es necesario vivir en la verdadera Iglesia de Jesucristo. que destruye la verdadera fe. y que ningún hombre tiene derecho á profesar libremente el error. 2. que contiene en germen todos los errores y delirios de la impiedad. ¿Basta para salvarse vivir en alguna de las sectas que á sí propias se llaman iglesias y comuniones cristianas? R. P.°. ¿En qué se divide la tolerancia en cosas de religión ? R.°. que no fue la regla de fe establecida por Jesucristo. de quien es la definición anterior). P . entonces no cabe el fanatismo. debemos decir del libre examen: 1.°. ¿Qué se entiende por tolerancia en general? R. P . ¿De dónde procede la tolerancia teológica? E.

P . VIII). FIN. tom.» De donde se sigue que el verdadero católico es imposible que sea fanático. se entiende por superstición todo culto vicioso. P. cap. ¿Qué se entiende por indiferentismo^ R. cuyo honor se respeta. ó con ella se pueda evitar un mal grave. aquellos en que de la tolerancia se siga accidentalmente algún bien.. P. como si-la verdad fuese más de una y pudiera hallarse en cosas contrarias. Pero aun en tales casos la religión falsa es semejante no á la honesta m a t r o n a . P. El falso sistema de los que dicen que todas las religiones son verdaderas y buenas. ¿Es lo mismo libertad de conciencia que de cultos? R. Por último. ¿Hay algunos casos en que pueda y aun deba tolerarse civilmente alguna religión falsa? R.— 214 — la (El protestantismo. Entre ambas cosas hay la diferencia que media entre el árbol y la semilla. ¿Y por libertad de conciencia? R. sino á la meretriz tolerada porque no sea mayor el daño de la corrupción. por más vivos que se s u pongan la exaltación de su ánimo y el fervor de su celo. I . El supuesto derecho que los protestantes y racionalistas otorgan á cada hombre de erigir su juicio privado en regla de fe con menosprecio de la autoridad de la Iglesia. S í . etc. .

. . —Posibilidad de la revelación m e diata Artículo III. INTRODUCCIÓN 1 SECCIÓN PRIMERA. Páginas. 6 9 12 Artículo primero.—Diálogo entre u n deísta y un filósofo cristiano sobre la posibilidad de que sean r e velados los misterios 15 .ÍNDICE. Posibilidad de la divina revelación.—La revelación en general es posible . Artículo II. .— Posibilidad de la revelación de las verdades superiores á la razón. De la divina revelación 5 CAPÍTULO PRIMERO. Artículo IV.

Objeciones sacadas de la consideración de las fuerzas que se suponen ocultas en lo más íntimo del hombre Artículo II. — Los milagros y profecías prueban la misión divina y sobrenatural de J e sucristo . Necesidad de la revelación divina y sobrenatural. v . .—Posibilidad de los milagros. . . Existencia de la revelación divina y sobrenatural. Objeciones y respuestas CAPÍTULO III. § II. .—Valor de los milagros. 70 42 43 45 52 53 60 .—De las profecías § I. . CAPÍTULO IV. . Artículo primero. . Notas de la revelación divina y sobrenatural Artículo primero.. 21 29 62 64 65 66 73 . .—Las profecías prueban la divinidad de la r e velación.—De los milagros § I. CAPÍTULO II. ó contestación á la pregunta: ¿ Q né prueban los milagros ? Objeciones por falta de certeza Objeciones atribuidas á la razón ó sacadas de la historia . .—Posibilidad de las profecías § II.Páginas.

141 SECCIÓN SEGUNDA.—Respóndese á las principales objeciones dirigidas.—§ I.—La sangre de los mártires. y por lo t a n t o de institución divina. Articulo primero.—Contra las profecías de Jesucristo 84 § III.—Propiedades de la verdadera Iglesia de Cristo 155 14- .Páginas.—La divinidad del Cristianismo p r o bada por su admirable propagación 120 Diálogo imaginado por San Juan Crisóstomo entre N.—La excelencia y santidad de la doctrina evangélica confirman la misión divina y sobrenatural de Jesucristo 108 Artículo IV. CAPÍTULO PRIMERO. . Divinidad de la Iglesia católica.—§ 1. infalible.—Necesidad de una autoridad externa.—Contra la resurrección de Jesucristo 95 Artículo III.—Institución divina de esta suprema autoridad 151 Artículo III. S. y la proponga á los h o m bres 149 Artículo II. . . Jesucristo y u n filósofo 136 Artículo V. Artículo II. otro a r gumento de la-divinidad del Cristianismo. que conserve fiel é íntegramente la revelación sobrenatural.—Cuál sea la autoridad instituida por Jesucristo.—Contra los milagros de Jesucristo 77 § II.

Del espíritu privado CAPÍTULO III. 159 Artículo IV. § II. . . .—Corolarios 1(54 CAPÍTULO I I . . .—Notas de la verdadera Iglesia de Cristo. 187 Artículo III. 197 Resumen 207 .—De la tolerancia teológica.Pininas. . Artículo primero. 175 167 De la tolerancia en materia de religión. Fuera de la Iglesia no hay salud CAPÍTULO IV. . .—Principios sobre la tolerancia. . 183 Artículo II.—De la tolerancia civil 194 Respóndese al señor conde de Montalembert. .

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