Bogotá, Septiembre 26 de 2013 Queridos delegados e invitados al Congreso del Partido Verde.

Les agradecemos la invitación a compartir con ustedes algunas reflexiones sobre nuestro país. Lo hacemos en nuestra calidad de ciudadanos, que sin pertenecer a ninguna de las vertientes partidistas presentes, hemos seguido con entusiasmo y expectativa el proceso de convergencia y alianza que aquí nos convoca. Por qué la expectativa alrededor de éste Congreso? Cuál es la oportunidad que tienen los delegados aquí presentes? La baja popularidad del Presidente, la disputa política entre otrora primos y alegres compadres, el vaivén de las encuestas hace que crezcan aquellos que responden con insistencia que la gran oportunidad que tenemos consiste en armar una tercería para ganar las elecciones de 2014. Tenemos otra visión. La circunstancia crítica y fundamental que puede cambiar el panorama político colombiano sustancialmente, no es una tercería para las próximas elecciones sino unas mayorías ciudadanas para construir la paz en los próximos 10 años. Nuestra gran oportunidad es que podemos quitarnos al fin el yugo de la violencia y el dominio inmerecido de todos sus protagonistas. Nuestra gran oportunidad es que podemos quitarnos de encima a la guerra y sus protagonistas como la excusa que acalla y aplasta las legítimas demandas ciudadanas y regionales de inclusión, equidad, dignidad y desarrollo para las mayorías. Nuestra gran oportunidad es que podemos transformar las mayorías ciudadanas que protestan en mayorías políticas que transforman. Nuestra gran oportunidad es la paz. Y no aportaremos a la construcción sólida de la paz con una convergencia fabricada para que pase el umbral en los próximos meses, sino con unas mayorías ciudadanas sólidas y sostenidas que transformen a Colombia en los próximos 10 años. En ese marco, y con todo respeto, el gran desafío de las vertientes y delegados de este Congreso es demostrar que no son un mero y apresurado matrimonio por conveniencia electoral sino una plataforma solida y duradera de transformación política y social. Eso está por verse. Sólo se llega a lo que se quiere si se parte con realismo de lo que se tiene. Esas mayorías ciudadanas son diversas, son regionales, son campesinas y citadinas, son fundamentalmente nuestras clases medias y populares, son de centro izquierda y también son de centro derecha. Quienes aspiran a representarlas tienen que hacer un esfuerzo genuino por ser como ellas. Deben tener una oferta unida en principios éticos y propósitos fundamentales, pero una diversidad real en perspectivas ideológicas, en cómos y en quiénes. No por amabilidad aparente entre posibles contrincantes sino por comprensión real de la diversidad ciudadana que aspiran a representar. Quienes desde aquí aspiran a representar las actuales mayorías ciudadanas deben aceptar el desafío de sustituir a los intermediarios de viejos bandos, no pueden insistir en alianzas impresentables con quienes han cogobernado con mafias y degradado la política. Los colombianos reclamamos cambio político real no alianzas vergonzantes ni maquillajes aparentes.

Pese a los valiosos esfuerzos que como ciudadanos, servidores públicos o representantes electos han hecho los acá presentes, las mayorías ciudadanas a las que me he referido ni están en el seno de esta colectividad política ni están en el seno de ningún otro partido. La realidad palpable es que todas las colectividades políticas están desconectadas de las mayorías ciudadanas. La tarea emocionante que tenemos para los próximos 10 años es reconstruir esa conexión entre política y ciudadanía, entre gobierno y mayorías, entre demandas y soluciones. Ese es el gran desafío del pos conflicto. Ofrecer, al fin!, inclusión, ingreso y desarrollo digno a la Colombia campesina; construir seguridad con justicia, no sólo con fuerza; ofrecer seguridad con justicia pública para todos, no sólo para unos pocos en las zonas urbanas. Nuestro desafío es que el estado llegue, al fin!, con carreteras, con inversión, con inclusión real. Que las regiones dejen de ser un adorno retórico y sean realmente los ejes de nuestra integración nacional. Que la educación y la salud sean derechos universales para desarrollarnos y convivir no sólo para tratar de sobrevivir. Nuestro desafío es que la apertura comercial sea una oportunidad para desarrollar nuestro potencial no para destruir nuestra naturaleza y producción. En fin, nuestro gran desafío es integrar a la Colombia urbana y la rural, para que dejemos de ser dos Colombias que se miran con recelo y desprecio, y pasemos a ser una sola que se construye con dignidad y respeto. Esa es la magnitud y belleza de nuestro desafío colectivo. Esa es la perspectiva que nos convoca a hacer convergencia. En nuestra calidad de ciudadanos independientes hemos prestado nuestro concurso para ser bisagras de integración política y regional de ésta convergencia verde, y así lo seguiremos haciendo. Más que tomar partido, queremos seguir facilitando encuentros y acuerdos. Vamos a continuar recorriendo las regiones, invitando a muchos a sumarse a una convergencia como la que visionamos. No perdamos la perspectiva. Nuestra gran oportunidad es la paz. Sólo si se acalla el escandalo de la violencia se escucharán y atendrán las demandas ciudadanas. Sólo si la ciudadanía se organiza hará valer sus mayorías. Sólo si esas mayorías crecen elección tras elección en los próximos 10 años lograremos la transformación. No nos hacemos vanas ilusiones, el único aporte real de los armados a la paz es dejar sus armas y renunciar a la violencia. La paz la haremos nosotros, sólo pedimos su desarme. Tampoco nos hagamos falsas expectativas. Sin la desmovilización de las armas y la violencia, nuestra vida y nuestra voz seguirán relegadas. Que nadie se levante de la mesa de la Habana. Que no frustren otra vez la necesidad inaplazable de la paz. Los colombianos no apoyamos la paz por cálculo electoral sino por necesidad vital. Que nuestro compromiso absoluto con la paz no se preste a mal interpretaciones; estamos jugados por la paz no por la mermelada de la Unidad Nacional. Qué bueno que el Partido Verde haya abierto sus puertas a ser espacio de construcción de convergencia. Qué bueno que Progresistas haya aceptado esa invitación y sea parte de esa construcción. Pero el país que aspiramos a representar

necesita mucho más que dos. Necesita miles, ciento de miles de compromisos ciudadanos, de expresiones regionales y de voluntades individuales. Qué bueno que ya somos más de dos, sólo hace falta el resto del país. Con ese país vamos a seguir adelante. Muchas gracias! Claudia López Álvaro Jiménez Eugenio Marulanda Armando Novoa Francisco Leal Jorge Iván Ospina Alberto Navarro Jorge Eduardo Arbeláez Jorge Iván Gómez Juan de Dios Graciano Juan Felipe Palau Moritz Akerman Siguen más firmas

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