CAPITULO 3º: Un Primer Encuentro.

-¿Dónde estoy…? ¿Qué a pasado…? –musita débilmente una voz femenina la cual surge entre una intensa luminosidad. Dicha luminosidad cual brillo que desprende es tan cegador y puro con la forma de una esfera la cual frota sin rumbo aparente por un vació blanco y infinito, comienza a disiparse lentamente, disminuyendo con ello la intensa luminosidad que hacia unos instantes embargaba aquel blanco y calido al mismo tiempo que solitario lugar en el que no parecía haber vida alguna. La fina capa de donde procedía aquella luminosidad y la cual desaparecía lentamente empezaba a dejar al descubierto lo que parecía ser una figura humana, más concretamente la de una chica acurrucada en posición fetal y cuyos parpados permanecían cerrados en lo que era un profundo sueño. Poco a poco la esfera luminosa que hasta hacia unos instantes cubría a la chica terminaba por desaparecer, tras esto no hubo reacción alguna por su parte quien permanecía en la misma posición vistiendo unos extraños ropajes algo ceñidos al cuerpo. En su mayor parte blancos con ligeros toques plateados tanto en brazos como en piernas, junto a algunos bordeados dorados con diversas formas tanto en pechos como en la parte inferior a partir de la cadera. La chica de cabellos plateados y cortos los cuales empezaron a ser zarandeados suavemente por lo que parecía un viento invisible y inexistente en aquel extraño vació, empezó a dar muestras de reacción aunque muy leves en la misma posición abriendo lentamente los ojos hasta dejarlos entre abiertos. Sus ojos amarillentos desprendían una mirada perdida y triste ocultando la parte inferior de su rostro entre sus rodillas que se encontraban fuertemente pegadas al cuerpo. -¿Dónde…Estoy…? – -Tú eres tú, una existencia olvidada y solitaria. –exclama débilmente una voz femenina idéntica a la de la chica aunque con un tono algo más suave, la cual surge por todos partes. -¡Una existencia…Olvidada y solitaria! –la chica abre algo más los ojos en respuesta a aquellas palabras ligeramente atontada. -Así es. Una existencia vacía y solitaria cuyo destino es la de permanecer siempre sola. –la otra voz femenina ahora se hacia más audible al tiempo que desprendía cierta frialdad en su tono. -¡Permanecer…Sola! –repite de forma tímida y débil la chica. -Una existencia que no hace más que traer la fatalidad a aquellos que la rodean, esa eres tu. Una existencia atrapada en sus propias emociones y inseguridades. –ahora la voz femenina había cambiado ligeramente, tornándose levemente infantil y inocente aunque seguía manteniendo aquella leve frialdad en el tono de sus palabras. -Y-Yo…Esa voz… -musita la chica de cabellos plateados con un tono levemente más apagado y sobrecogido.

Los ojos de la chica de cabellos plateados continuaron abriéndose lentamente hasta quedar casi por completo abiertos pese a que aun permanecía en la misma posición, sin mover un solo músculo de su cuerpo. Su mirada que aun permanecía perdida parecía estar clavada en un solo punto en aquel vació, que por otro lado se hacia cada vez más calido y placentero. Al instante frente a la chica empezó a formarse una inquietante niebla blanca que lentamente empezaba a tomar una forma humana de baja estatura. Tras varios segundos dicha niebla finalmente adopto la forma de una niña de unos 5 años de cabellos plateados como la chica pero los cuales eran ligeramente más largos, además de que parte de estos estaban recogidos por detrás con un pequeño lazo rojizo formando una pequeña coleta plateada. Las facciones de su rostro se mostraban serenas y tan frágiles como el resto de su pálida piel. Tras unos segundos sus ojos comenzaron a abrirse hasta quedar completamente abiertos surgiendo una fría y penetrante mirada. De pronto el cuerpo de la chica empezó a temblar de forma leve sin apartar la mirada de los ojos y la figura de aquella niña que recién había aparecido. La niña por su parte se mantenía en silencio inmóvil flotando en medio de aquel vació, mientras sus cabellos y ropas bastantes simples eran zarandeados suavemente. - Ahora lo recuerdo…Tu… Yo… En ese momento una serie de imágenes como pequeños fragmentos de diferentes películas empezaron a surgir en la mente de la chica, dichas imágenes pasaban unas a otras a una velocidad vertiginosa a la par que unas pequeñas lagrimas comenzaban a caer por sus pálidas mejillas. De pronto los breves fragmentos empezaron a decelerar disminuyendo poco a poco los segundos que transcurrían del paso de una a otra, entonces la niña empezó a mover la boca pero las palabras que debían surgir de esta no parecían llegar a los oídos de la chica. -Si, ya lo recuerdo…Yo…Yo siempre estuve sola, la soledad era lo único que conocía. –la voz de la chica aumento levemente al tiempo que dichas palabras parecían desprender una profunda tristeza y melancolía. Tras decir estas palabras el paso de los fragmentos de las escenas se detuvo al instante. Momento en el que en su mente surgió la imagen de aquella niña con el rostro levemente agachado entre sollozos, mientras restregaba sus manos sobre sus ojos de los cuales no paraban de surgir ríos de lagrimas. Esta se encontraba delante de lo parecía ser una gran estatua en la cual se veían dibujados una serie de signos y grabados, a la par que se veía rodeada por coronas de flores de los más variados colores. La niña quien se veía rodeada a su vez por innumerables figuras envueltas por las sombras las cuales no dejaban de murmurar, poco a poco empezaron a desaparecer de su alrededor dejándola más y más sola. -Por mi culpa ella…Ella…Si, en aquella ocasión no pude protegerla. La

soledad era lo único que tenia. –al decir estas palabras la chica de cabellos plateados comenzó a cerrar los ojos paulatinamente, a cámara lenta al tiempo que las lagrimas que surgían de estos se hacían más intensas. De pronto la ropa que rodeaba a la chica empezó a desintegrarse lentamente dejando poco a poco su cuerpo totalmente desnudo, del mismo modo que la ropa de la niña también comenzaba a desaparecer sin que esto supusiera reacción alguna por su parte. De algún modo era como si aquella inocente figura intentara decirle algo a la chica, pero cuyas palabras cual larga distancia hubiera entre ambas se perdieran en el tiempo. La escena que se estaba proyectando en la mente de la chica cambio repentinamente apareciendo nuevamente la niña, quien en esta ocasión se encontraba caminando algo cabizbaja y con la mirada perdida rodeada por una serie de figuras en un absoluto silencio. Tras unos segundos y después de caminar por un largo pasillo exterior rodeado por flores y todo tipo de vegetación, la niña alzo la vista mostrando una tímida mirada insegura y melancólica hacia el frente. Fijando sus ojos en lo que parecía una gran puerta de madera que empezaba a abrirse lentamente, dando acceso a lo que parecía ser un gigantesco templo cuyo techo ovalado era de color plateado. -Yo nunca lo desee, solo quería ser como ellas…Ser uno de los míos, pero esa no era la realidad. -¿Y cual era la realidad? –de pronto una voz femenina distinta a la anterior y a la de la chica de cabellos plateados surgió en su mente. -La realidad era que yo…Yo, era especial. Al principio no lo entendía y siempre me pregunte porque lo era ¿Por qué era la única entre los míos que era especial? -¿Eras diferente a los tuyos? Te sentías sola por ello. Pese a que estabas rodeada por aquellos que creían en ti, que confiaban en ti y todo por tu propia inseguridad. –exclama la voz en un tono dulce y suave. -¡Aun así me sentía sola! Pese a que me reconfortaba el hecho de saber que eso que me hacia especial podría protegerlos. –los ojos de la chica se cerraban más y más a medida que decía estas palabras de forma pausada y en un tono cada vez más débil, las lagrimas no dejaban de recorrer sus delicadas mejillas. Como si estas contuvieran todo el dolor y la tristeza que embargaba su propia existencia y esencia.-Pero la realidad era distinta…TeTengo sueño, mucho sueño…Yo… -musita de forma casi inaudible. La chica termina por cerrar los ojos rindiéndose a los efectos de un profundo sueño del cual aparentemente no deseaba despertar, la niña por otro lado dejo de mover la boca y toda frialdad en su mirada así como en su rostro desaparecieron. Momento en el que empezó a extender sus pequeños brazos hacia la chica de cabellos plateados aun en posición fetal. De pronto la chica habré los ojos lentamente dejándolos entrecerrados comprobando como le rodeaba una profunda oscuridad, volteando el rostro de un lado a otro desorientada y con la visión algo borrosa creía distinguir una figura frente a ella dándole la espalda. Tras unos breves segundos la visión de

aquella figura se hizo más clara reaccionando rápidamente al abrir los ojos de forma amplia, notándose bastante sorprendida ante lo que estaba viendo. Completamente desnuda se encontraba allí de pie frente a una figura femenina de largos y rizados cabellos blancos quien no parecía reaccionar ante su presencia. Tras dos segundos la chica volteo el rostro hacia su derecha comprobando como también de espaldas y en la misma distancia, se encontraba de pie una figura masculina de largos y revueltos cabellos plateados que solo alcanzaban a cubrir su espalda. Más desorientada aun algo hizo que volviera a voltear el rostro hacia su izquierda comprobando como ahora y también de espaldas, se hallaba otra figura masculina pero de cabellos revueltos orientados hacia arriba y rojizos como el fuego. Al instante ambas figuras masculinas empezaron a desintegrarse en pequeñas partículas tanto rojizas como plateadas. Poco a poco ambas desaparecían ante la confusa y aterrada mirada de la chica, quien comenzó a llorar al tiempo que una mezcla de emociones y impotencia se adueñaban de su cuerpo y su mente. Tras unos pocos segundos dichas figuras desaparecieron esparciéndose por aquel espacio oscuro las pequeñas y efímeras partículas luminosas en las que se habían convertido. Asustada y temblorosa la chica lentamente se volteo hacia delante entrando en estado de shock, al comprobar como la figura femenina que había delante suya se había volteado hacia ella esbozando una calida sonrisa al tiempo que una tierna mirada. -No…No puede ser ¡M-Ma…dre! –exclama entrecortadamente la chica llevándose ambas manos hacia la boca. Al decir estas palabras la figura femenina comenzó a desaparecer de la misma forma, con la diferencia que el color de las partículas en las que se estaba convirtiendo lentamente eran blancas. Desgarrada por un intenso dolor y una profunda tristeza que de pronto empezaba a embargarla, la chica alzo su brazo derecho hacia la figura en un intento por alcanzarla. Pero su cuerpo no le respondió, no podía moverse del lugar donde se encontraba viendo impotente como la mujer terminaba por desaparecer no sin antes decirle algo. Al escuchar sus palabras antes de desaparecer uniéndose a las partículas rojizas y plateadas que ahora la rodeaban, la chica bajando lentamente los brazos temblorosa cierra los ojos con fuerza agachando el rostro igualmente. Acto seguido su cuerpo también comenzó a desintegrarse, abriendo levemente los ojos al sentir como su existencia poco a poco se desvanecía en aquella oscuridad sin resistirse tan siquiera. ¿¡Por que madre!? Soy yo quien…quien debería…Por mi propia inseguridad, mi propia debilidad aquellas personas importantes para mi. Y ahora yo… -musita entrecortadamente la chica sumida en su propia desesperación. -¿Eso es realmente lo que quieres? Piensas rendirte después de sus sacrificios. –exclama una nueva voz femenina la cual le resulta familiar a la chica, abriendo los ojos envueltos en lagrimas de par en par para voltearse lentamente hacia atrás.

-¡Tu…Tu eres…! –la chica de cabellos plateados se encontraba algo sorprendida ante la presencia de quien procedían aquellas palabras llenas de sentimientos. -Tu no estas sola. Simplemente sus destinos no podían ser doblegados, no fue por tu causa por la que sus existencias se apagaron. – La chica de cabellos plateados no entendía nada, pero sentía como una gran paz y una profunda calidez surgían de las palabras que le decía una chica de largos y lisos cabellos azulados que había aparecido tras de ella. La chica igualmente se encontraba desnuda pero cuyo cuerpo desprendía cierto brillo, al igual que sus cabellos que eran zarandeados por algún tipo de brisa o viento invisible. -Yo ahora puedo salvarlo ni protegerlo. Es por ello que te lo encargo, porque él te espera. –la chica de cabellos azulados esboza una amplia sonrisa al tiempo que cierra los ojos, inclinando levemente la cabeza hacía la izquierda. -¡¡Él…Me espera!! –exclama la chica de cabellos plateados antes de terminar por desaparecer. Los parpados de la chica de cabellos plateados volvieron a abrirse lentamente dejando al descubierto sus amarillentas pupilas, en las cuales se podían ver reflejadas una figura femenina y desnuda. Ahora la chica ya no se encontraba en posición fetal sino que tenía ligeramente extendidos tanto brazos como piernas. Frente a ella frotando en aquel ahora luminoso vació se hallaba otra figura femenina, una chica de su misma estatura y aparentemente misma edad pero cuyos largos y lisos cabellos eran completamente blancos así como sus ojos plateados. La niña había desaparecido posando la chica de cabellos blanquecinos suavemente ambas manos sobre las mejillas de la chica, a lo cual esbozando una calida sonrisa movió pausadamente sus carnosos y rosados labios a la par que con los brazos extendidos empezaba a alejarse. Momento en el que los ojos de la chica se abrieron completamente al tiempo que su cuerpo empezaba a desaparecer progresivamente por los pies. Por su parte la chica de cabellos blancos se desintegro al instante en miles de pequeñas partículas luminosas de color blanco, las cuales empezaron a revolotear alrededor de la chica de cabellos plateados. -¡¡A-Akisa!! –musita al tiempo que de nuevo cerraba los ojos lentamente. ------------------------------- Opening (Glorious for Rina Aiuchi) -----------------------------Llegando a su fin la mañana con ella llegaba a su término las clases en el Instituto Inawaki. Tras sonar el timbre que daba por finalizada las clases, Hataru sale corriendo hacía la puerta de entrada donde le estaban esperando Sakura y Satomu.

-¡¡CHICOSS!! -Grita Hataru quien de pronto volvió a sentir ese gélido escalofrió deteniéndose en seco. Al instante empezó a voltear la mirada de un lado a otro como si buscara algo, cuando su mirada quedo fija en un punto en concreto.- Osamu… ¿Pero que estará haciendo? ¡Y este escalofrió…Otra vez! –múltiples dudas surgían en su cabeza sin apartar la mirada de Osamu, como si una fuerza le instara a no hacerlo retumbando aun en su mente las palabras que dijo en la biblioteca. -¡¡HATARU!! Date prisa ó no vamos sin ti. -grita Satomu agitando levemente el brazo derecho que tenia levantado. -¡Y-YA VOYY! –tras unos segundos sale corriendo nuevamente hasta llegar junto a sus amigos.-¡L-Lo siento! Es que…-se disculpa respirando por unos segundos de forma agitada. -Si es que no tienes remedio. Bueno… ¡Nos vamos! -exclama Satomu al tiempo que agarra por el cuello a Hataru. Mientras que Hataru se alejaba de la puerta principal junto con Satomu y Sakura al tiempo que hablaban entre ellos. Al igual que muchos alumnos que entre murmullos y gritos corrían unos y andaban otros en dirección a sus casas, Osamu quien se había percatado de que Hataru se había quedado mirándolo fijamente. Había volteado la mirada hacía él en el preciso momento en que este se había vuelto hacia sus amigos, con mirada serie e inexpresiva a través de la cual difícilmente se podía adivinar que podría estar pensado. Al desaparecer Hataru de su vista volvió su mirada hacía el árbol delante del cual se encontraba, posando su mano izquierda en el tronco mientras que con la otra mano mantenía su cartera en su espalda apoyando su mano en el hombro derecho. Cerrando los ojos. - ¡Por qué los corazones de las personas pueden ser tan débiles y transparentes, mientras que otros son tan débiles y difíciles de comprender! Este mundo ¿Que es en realidad? ¿Cual es la verdad? ¿Que es lo real? ¿P-Por qué él..? –musita débilmente Osamu apretando su mano contra el tronco cada vez con más fuerza, surgiendo en esta unas leves llamas azuladas. - ¿Este es el chico nuevo por el que hay tanto revuelo? No es que sea gran cosa la verdad –de las espaldas de Osamu surge una voz grave y profunda. -jajajaja…Es verdad Takamura. ¡Habrá que dejarle clara su posición mientras este aquí! Además esta loco ¡¿Le habéis escuchado?! Estaba hablando en voz baja y sólo. -exclama otra voz masculina algo más suave entre risas. Osamu en ese momento hable los ojos y apartando la mano del tronco empieza a darse la vuelta, dirigiendo el rostro hacia el origen de donde surgían las voces mientras los habría lentamente. Dejando el enorme tronco tras de si se queda mirando fijamente con cierta indiferente a unos chicos que se habían acercando a él, sin que se diera cuenta de ello o tal vez simplemente, porque su presencia allí no era especialmente relevante para el. Siendo el tal Takamura un gigante, ósea un chico de algo más de unos 2 metros de altura y de bastante corpulencia. Junto a él a su derecha se

encontraba otro chico con un pañuelo en la cabeza y unas gafas oscuras, que no dejaban vislumbrar su mirada quien se encontraba riéndose y con los brazos entrecruzados. A la izquierda había otro chico de largos y brillantes cabellos celestes, que le miraba esbozando una calida sonrisa con una mano apoyada en su cadera. - ¡¡Tsk!! Lo que vosotros digáis –Osamu desvía ligeramente la mirada hacia su izquierda. - ¡¿Le habéis oído chicos?! ¿Pero quien diablos se cree que es? Creo que deberíamos enseñarle un poco de modales ¿Takamura tu que opinas?exclama entre risas el chico del pañuelo y gafas oscuras. -Ishiru siempre estas igual. Eso si hay que reconocer que aunque no es gran cosa, es bastante guapo –el chico de largos cabellos celestes aparta ligeramente el pelo de su cara con la mano. - ¡¡Venga yaaa!! No empieces otra vez con eso. La verdad es que no te entiendo colega. -exclama Ishiru algo sobresaltado bajando ligeramente las gafas y mirando a su amigo. -Perdonad, pero no estoy interesado en vuestra entupida conversación. De modo que si me disculpáis. No quisiera que me contagiarais.-Osamu cerrando los ojos y asentando ligeramente la cabeza se gira comenzando a alejarse de los chicos. -¿AH? -tanto Ishiru como el chico de largos cabellos se voltean hacia Osamu. -¡Tu chico! ¿A donde te crees que vas? Tu no te mueves hasta que te lo digamos ¿comprendes? –exclama de forma imponente Takamura poniendo su mano en uno de los hombros de Osamu, deteniéndose en seco al tiempo que parte de su rostro se veía ensombrecido. -¡Eso es! Dale una paliza y bajémosle esos humos a este tío -No me gusta esta forma de actuar como bien sabéis, pero ante tal desprecio por su parte. Estoy de acuerdo ¡Dale una lección Takamura! – exclama el chico de largos cabellos mientras jugaba con parte de estos. -Habéis dicho que no me moveré hasta que no lo digáis. Que me daréis una paliza y me bajareis los humos. Que me daréis una lección…No me hagáis reír, eso nunca pasara ¡Además! ¿Que os hace pensar que podréis hacer tal cosa? -exclama Osamu abriendo los ojos y volteando el rostro lentamente hasta fijar su mirada en los tres chicos.-Así que si sabéis lo que tenéis que hacer y sois listos. No volváis a molestarme ¡Si no! –Osamu lanza una advertencia en un tono desafiante. -¡¿Que haz dicho?! ¡¡Pero que diablos estas diciendo cabrón!! –mostrándose bastante furioso ante tales palabras Takamura levantando la otra mano, se prepara para darle un puñetazo con todas sus fuerzas. En ese momento el árbol donde Osamu había posado su mano comenzó ha desquebrajarse. Al instante el tronco por esa zona se volvió añicos, cayendo el árbol cerca de los chicos. Por su parte el chico grandote cuyo nombre parecía ser Takamura, volvió su mirada hacía el árbol sin saber que era lo que estaba pasando ni ocurriendo. Tan confundido como sorprendido al igual

que los otros dos chicos, sin entender como era posible que este se hubiera hecho añicos tan de repente. Precisamente por la zona en la que Osamu había posado una de sus manos minutos antes. Pero nada más caer, volteo el rostro nuevamente hacia Osamu lanzando enfurecido su puño. - ¡¡SERAS CABRÓN!! –el enorme puño de takamura se acercaba al rostro de Osamu quien no parecía mostrar preocupación alguna por tal hecho. -Se ve que por lo menos tú no eres nada listo. -balbucea Osamu esbozando una pequeña y fría sonrisa junto con una ligera mueca de desprecio. El puño de Takamura parece impactar de lleno en la cara de Osamu, pero para sorpresa del grandullón ni mucho menos el tremendo puñetazo llega a impactado en su cara. Ya que en el último instante y de manera incomprensible para el lo a parado con una de sus manos. Como si nada con un pequeño empujón es lanzado con una gran facilidad por parte de Osamu pese a la gran corpulencia de este. Chocando de forma violenta contra parte del muro que rodea el instituto desquebrajándolo debido al tremendo impacto del fornido cuerpo de Takamura, quedando bastante magullado y inconsciente al instante para sorpresa de los otros dos chicos. Aun invadidos por la sorpresa corren hacía donde esta su amigo, comprobando su estado mientras que Ishiro comienza a zarandear como puede el enorme cuerpo de Takamura en un intento porque este despertara. El chico de largos cabellos celestes se queda mirándolo fijamente en silencio y con los ojos abiertos de par en par por unos breves instantes, momento en el que sus cabellos eran zarandeados levemente por una pequeña brisa. Por su parte Osamu volviendo su mirada hacía delante y sin mirar a los chicos ni preocuparse por el grandullón, quien había sido tratado como si fuera un simple muñeco de trapo. Comenzó a caminar alejándose poco a poco de estos metiendo la mano con la que había agarrado el enorme puño de Takamura en el bolsillo. -Si pensáis que con fuerza bruta lograreis hacerme algo, estáis muy equivocados no lo olvidéis. -¡¡Takamura!! ¡¡Takamuraaa!! ¡Venga tío despierta que ese niñato se va! ¡Despierta!-Ishiro levemente exaltado y sin poder creer lo que estaba sucediendo, sigue zarandeando en un intento casi desesperado por que el grandullón recobrara la conciencia. -¿Que habrá sido eso? Él árbol y la facilidad para derrotar a alguien como Takamura. Acaso este chico….Y sobre todo esta sensación… -el chico de largos cabellos se muestra ligeramente confundido al voltear el rostro hacia su amigo, para al instante fijar la mirada de nuevo en un Osamu que se alejaba más y más de ellos al tiempo que algunos alumnos y profesores se acercaban al lugar. Ya una vez fuera dejando tras de si a los tres chicos. Osamu camina tranquilamente con la cabeza ligeramente agachada y los ojos cerrados, a unos pocos metros de la entrada del mismo apoyado en parte del muro se hallaba otro chico el cual parecía pertenecer a otro instituto por su uniforme.

Osamu entre abriendo los ojos y levantando un poco el rostro fija su mirada inexpresiva en él por unos segundos, mientras este mantenía la cabeza ligeramente inclinada hacía abajo cuyos ojos permanecían fijos sobre el suelo mostrándose al mismo tiempo bastante tranquilo. Al llegar a su altura tras pasar junto al chico Osamu se detiene a unos pocos centímetros entre ambos sin girarse ni cambiar un ápice su actitud -Mi respuesta es no. De modo que cualquier intento por tu parte será inútil -¡Que directo! No te parece que esa pequeña demostración estaba un poco fuera de lugar... –le replica el chico mostrando una pequeña sonrisa despreocupada. -¡¿Demostración?! Eso no era una demostración simplemente era un aviso. – Osamu gira su cuerpo muy levemente lanzando una fría y desafiante mirada hacia el chico. -De modo que era un aviso ¡Entiendo! Pero dime algo ¿Que hace alguien como tu fuera de su propio zona protegida? ¿Acaso algo te a traído aquí que no sea lo que va a acontecer? -Lo que haga y deje de hacer no es asunto tuyo. ¡Lo que si te diré es que no vengo por vuestra estupida guerra! –Osamu achica más aun los ojos mostrándose más hostil y desafiante hacia el chico. -Llamas estupida a lo que puede decidir el destino de tu propio mundo ¡Realmente no había conocido a nadie de los tuyos con tal actitud! –el chico se reincorpora metiéndose las manos en los bolsillos y cerrando los ojos por unos instantes. -Quizás no me has entendido ¡Solo digo que no pienso involucrarme directamente en vuestra guerra! En cuanto resuelva lo que me a hecho venir desapareceré, así de simple -¡En fin! Que se le va hacer. ¿Por cierto cual es tu nombre? ¡Al menos podrás decírmelo no! Yo me llamo Rikaro. –el chico presentándose voltea el rostro hacia Osamu esbozando una amplia sonriendo. -¿Mi nombre? Supongo que nada impide que te lo diga, Osamu…Osamu Okamura. Espero que eso sacie tu molesta curiosidad –tras decir eso Osamu se voltea nuevamente hacia delante, comenzando a alejarse del misterioso chico que se había cruzado en su camino. -Así que Osamu Okamura ¡¡Eh!! Algo me dice que nos volveremos a ver, aunque creo que en otras circunstancias. –musita el chico cuyo nombre es Rikaro girando completamente el cuerpo, abriendo los ojos mientras observaba como la figura de Osamu se perdía por la calle. Mientras que ambos chicos tomaban caminos diferentes, oculto entre las sombras de pie sobre la azotea de unos pisos que se hallaban a unos 20 metros de Instituto. Una figura los observaba poniendo especial atención en Osamu, al tiempo que se dibujaba una pequeña sonrisa en su rostro oculto por las sombras resaltando al mismo tiempo el brillo de unas lentes. -Parece que sigues sin renunciar a eso…Habría preferido que lo hubieras hecho. –la figura acto seguido desaparece.