Bolet´ de Matem´ticas ın a Nueva Serie, Volumen XI No. 1 (2004), pp.

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´ C. S. PEIRCE Y EL ANALISIS
UNA PRIMERA LECTURA DE EL CONTINUO PEIRCEANO
ARNOLD OOSTRA (*)

Sed lo que he sido entre vosotros: alma.
Antonio Machado

Dedicado a la memoria del maestro Jairo Charris
Resumen. Esta es una invitaci´n a estudiar el libro El Continuo Peirceao no, de Fernando Zalamea [19], en el que se discuten de manera sint´tica e las ideas de Charles S. Peirce sobre el continuo. M´s que curiosidades a hist´ricas, estas reflexiones plantean un vasto programa de trabajo mao tem´tico actual. a Palabras clave. El continuo; C. S. Peirce; m´xima pragm´tica; gr´ficos a a a existenciales.

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´ El analisis, el continuo y Charles S. Peirce

La rama de la matem´tica conocida en la actualidad como an´lisis matem´tico a a a tiene como fundamento unico, preciso e indiscutido el sistema de los n´meros ´ u reales. Esto es evidente al hojear cualquier texto de esta ciencia, por ejemplo el excelente libro de Jairo Charris, Rodrigo De Castro y Januario Varela Fundamentos del An´lisis Complejo de una variable [2]: a´n trat´ndose de un a u a texto de ‘variable compleja’, comienza con un estudio minucioso de los n´meros u reales. El florecimiento del an´lisis es un testimonio cierto de la incalculable a riqueza existente en esa estructura. Pero el an´lisis no siempre se estudi´ de la misma manera. Su fundamentaa o ci´n en los n´meros reales y la concepci´n actual de los mismos son el resultado o u o de un proceso que se extendi´ a lo largo de todo el siglo XIX y que a veces se o
(*) Arnold Oostra. Profesor del Departamento de Matem´ticas y Estad´ a ıstica, Universidad del Tolima. Becario 2003–2004 de la Fundaci´n Mazda para el Arte y la Ciencia. o E-mail: oostra@telecom.com.co.
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llama ‘la aritmetizaci´n del an´lisis’. Los primeros protagonistas intelectuales o a destacados de este desarrollo fueron Bolzano, Cauchy y Dirichlet; despu´s, de e manera casi simult´nea y proponiendo varias construcciones de los n´meros a u reales, participaron Weierstrass, Dedekind y Cantor. Los cambios introducidos en la pr´ctica del an´lisis fueron radicales y marcaron su curso futuro: se axioa a matizaron los n´meros reales; se precis´ lo que se entiende por funci´n y por u o o funci´n continua; los infinitesimales —ubicuos hasta entonces— desaparecieron o para dar lugar a los l´ ımites. Desde esta misma ´poca y por iniciativa de Cantor, e en la matem´tica se identifica el continuo con el sistema de los n´meros reales. a u Las reflexiones sobre el continuo se remontan a la antig¨edad y fueron adeu lantadas no solo por grandes fil´sofos como Arist´teles, Leibniz y Kant sino o o tambi´n por matem´ticos de primera l´ e a ınea. En la segunda mitad del siglo XIX, as´ como muchos intelectuales trabajaron sobre los problemas de la fundamenı taci´n de la geometr´ y del an´lisis, varios matem´ticos de manera indepeno ıa a a diente enfrentaron el problema del continuo. Adem´s del ya aludido Cantor a pueden mencionarse el italiano Giuseppe Veronese y el norteamericano Charles S. Peirce. En este punto es importante distinguir con claridad el continuo como concepto general del continuo como objeto matem´tico. Los objetos matem´ticos a a intentan capturar conceptos generales pero, aunque muchas veces lo logran en mayor o menor grado, la misma generalidad de los conceptos impide su expresi´n plena en un objeto espec´ o ıfico. Aunque Cantor quiz´s reflexion´ sobre el a o concepto general de continuo, cuando se habla del continuo de Cantor se indica el objeto matem´tico conocido como el sistema de los n´meros reales. Es posia u ble que esta confusi´n entre concepto y objeto haya originado la idea —com´n o u entre los matem´ticos actuales— de que con el continuo cantoriano se ha dicho a la ultima palabra sobre el tema del continuo. El gran G¨del, conocedor como ´ o ninguno del continuo de Cantor, en alguna ocasi´n plante´ sus reservas sobre o o la idoneidad del mismo como expresi´n plena del continuo conceptual [6, p.38]. o Es en este sentido que el problema del continuo conserva su vigencia. Como lo indica su t´ ıtulo de manera precisa, el libro El Continuo Peirceano por Fernando Zalamea [19] estudia concisamente las concepciones de Peirce sobre el continuo. Charles S. Peirce (1839–1914) es conocido por sus profundas inquietudes filos´ficas sobre las que siempre trabaj´ y a las que se dedic´ de o o o manera intensiva durante las ultimas d´cadas de su vida. Adem´s de ser reco´ e a nocido como el fundador del pragmatismo y el padre de la semi´tica moderna, o puede afirmarse que su pensamiento transform´ la filosof´ Sin embargo no o ıa. debe olvidarse que Peirce era ante todo un cient´ ıfico, l´gico y matem´tico. Sus o a hoy reconocidos aportes a la metodolog´ de la investigaci´n y a la filosof´ ıa o ıa de la ciencia se basaban en un conocimiento amplio y actualizado de todas las ciencias. En particular, fue un matem´tico de prestigio en su ´poca, que a e siempre estuvo al tanto de los ultimos avances en la materia. Peirce poco se ´

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interes´ por las soluciones de problemas puntuales espec´ o ıficos, en este sentido puede decirse que su aporte a la matem´tica fue muy reducido y al an´lisis, a a nulo. En cambio se interes´ mucho por los problemas conceptuales generales o y es all´ donde residen sus mayores contribuciones a la matem´tica, aunque ı a muchas de ellas siguen sin ser aprovechadas. Peirce estudi´ el continuo con una perspectiva ampl´ o ısima, como un concepto —un signo— muy general, que inicialmente no puede ni debe verse como un objeto matem´tico pero que eventualmente podr´ permitir acotaciones dentro a ıa de la matem´tica. Por ejemplo, seg´n Peirce, una de las caracter´ a u ısticas fundamentales del continuo es que cada una de sus partes contiene una parte similar al todo. Esta propiedad ha reaparecido en el reciente estudio de los fractales —donde a veces se denomina autosemejanza— y llevada a sus ultimas conse´ cuencias implica que ninguna de las partes del continuo es un punto, pues un punto no contiene nada. Luego el continuo de Peirce nunca puede modelarse como un conjunto, en contrav´ al pensamiento de Cantor donde todo objeıa to es un conjunto hecho de puntos. Por supuesto, hay m´s caracter´ a ısticas del continuo explicitadas por Peirce. Algunas ideas de Peirce sobre el continuo se han concretado de manera parcial en desarrollos de la l´gica y la matem´tica del siglo XX. Uno de los ejemplos o a m´s citados —aunque Fernando Zalamea no lo hace en El Continuo Peirceaa no— son los infinitesimales que aparecen en el an´lisis no-est´ndar de Abraa a ham Robinson [6, 9, 15]. De nuevo, no hay que pensar que esta construcci´n o da cuenta de los infinitesimales: en el an´lisis no-est´ndar los infinitesimales a a son invertibles y no nilpotentes como tambi´n podr´ esperarse. Otros infinie ıa tesimales aparecen en el an´lisis infinitesimal suave —s´ citado por Fernando a ı Zalamea— elaborado con prehaces en el contexto de la teor´ de categor´ ıa ıas. M´s ejemplos de lugares que reflejan pensamientos de Peirce sobre el continuo a son la teor´ del cobordismo de Ren´ Thom, los n´meros surreales de Conway, ıa e u la teor´ alternativa de conjuntos de Petr Vopenka, la teor´ modal de conjunıa ıa tos de Jan Krajicek y la l´gica de los haces de Xavier Caicedo. En todos estos o trabajos hay una gran riqueza conceptual y un inmenso potencial, pero casi sin excepci´n han sido despachados por la comunidad matem´tica como simples o a ‘curiosidades’. Este art´ ıculo es una rese˜a del mencionado libro El Continuo Peirceano, de n Fernando Zalamea. En la secci´n siguiente se hace una s´ o ıntesis del texto; en la ultima se consignan algunas observaciones cr´ ´ ıticas y se explicitan los principales problemas matem´ticos abiertos planteados en el libro. a 2. ´ Presentacion de El Continuo Peirceano

En la introducci´n a El Continuo Peirceano el autor compara el continuo geo neral con Proteo, el personaje de la mitolog´ griega encargado de cuidar un ıa reba˜o de Poseid´n y que hab´ recibido la capacidad de tomar a voluntad n o ıa

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muchas formas diferentes a fin de no dejarse arrancar los secretos inmensos que conoc´ Enga˜ados o atemorizados por Proteo, durante el siglo XX la gran ıa. n mayor´ tanto de fil´sofos como de matem´ticos abandonaron el problema del ıa o a continuo como concepto. Quiz´s el siglo nuevo provea el espacio para retomar a este estudio, pero h´gase cuando se haga, con toda seguridad la metodolog´ a ıa provista por la obra global de Peirce as´ como sus ideas sobre el continuo constiı tuyen herramientas utiles y relevantes en esta indagaci´n. Adem´s de un cambio ´ o a de enfoque en las investigaciones filos´ficas sobre el continuo general, el contio nuo de Peirce sugiere objetos matem´ticos incipientes pero que se vislumbran a inmensamente ricos en desarrollos posibles. De esta manera, la s´ ıntesis de las ideas peirceanas sobre el continuo elaborada por Fernando Zalamea puede resultar util, importante y oportuna. A ´ continuaci´n se presentan res´menes de los 4 cap´ o u ıtulos que integran El Continuo Peirceano, conservando los t´ ıtulos puestos por el autor.

Cap´ ıtulo 1. El continuo como sost´n de la arquitect´nica pragm´tie o a ca peirceana. Las personas que han estudiado el pensamiento de Charles S. Peirce coinciden en indicar ciertos elementos filos´ficos como los fundamentos o de su l´gica, considerada a su vez por ´l mismo como el fundamento de su obra, o e que pr´cticamente abarca todos los campos del saber. Tomando una bella idea a de la arquitectura [18], Fernando Zalamea distingue cinco enclaves b´sicos en el a pensamiento peirceano: la m´xima pragm´tica, las categor´ fenomenol´gicas, a a ıas o la teor´ de los signos, la adjunci´n entre indeterminaci´n y determinaci´n, la ıa o o o clasificaci´n de las ciencias. o La m´xima pragm´tica es un enunciado general sobre el saber o el conocia a miento. Seg´n Peirce, el conocimiento es un proceso consistente en recorrer u m´ltiples contextos, en cada uno de los cuales se elabora una interpretaci´n u o del objeto a conocer. En cada contexto se consideran todas las consecuencias de la interpretaci´n local correspondiente y luego se deben integrar estas cono cepciones locales para reconstruir un concepto general. En n´mero mucho menor que lo hiciera Kant, Peirce distingue tres categor´ u ıas fenomenol´gicas y con sencillez extrema las denomina primeridad, segundidad o y terceridad. La primeridad se refiere a lo inmediato, a lo posible; la segundidad a las m´ltiples acciones y reacciones, a lo actual; la terceridad se refiere a la u integraci´n o mediaci´n, a lo necesario. Estas categor´ est´n presentes en todo o o ıas a fen´meno, en particular se distinguen con claridad en la m´xima pragm´tica. o a a En uno de los muchos pasajes donde Peirce define el signo, lo se˜ala como n “algo que est´ por algo para algo”. As´ pues, se trata de una relaci´n ternaria a ı o entre el signo propiamente o representamen, el objeto representado y el interpretante de la representaci´n. Peirce adem´s propone m´ltiples clasificaciones o a u —siempre tri´dicas— de los signos. Obs´rvese c´mo en el conocimiento del a e o signo intervienen la m´xima pragm´tica y las tres categor´ fenomenol´gicas. a a ıas o

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Otro elemento fundamental y ubicuo en el pensamiento peirceano es el vaiv´n e o adjunci´n entre indeterminaci´n y determinaci´n. Por ejemplo bajo la m´xio o o a ma pragm´tica, inicialmente es preciso determinar de manera parcial en divera sos contextos el objeto indeterminado que se desea conocer; luego, al recorrer m´ltiples contextos, se requiere indeterminar de manera parcial lo determinado u en el contexto. De manera transversal, aparece la oposici´n entre la generalidad o y la vaguedad. Estos procesos de vaiv´n son siempre iterativos y din´micos. e a En la din´mica del pensamiento peirceano, los fen´menos nunca aparecen a o aislados sino en constante interacci´n. Sin embargo, es posible establecer ciertos o ´nfasis que dan lugar a las diferentes ciencias y en este sentido Peirce propuso e una clasificaci´n tri´dica de las ciencias. Aunque hoy en d´ puede decirse o a ıa que este problema ha desaparecido, a fines del siglo XIX la clasificaci´n de las o ciencias era un tema com´n y de mucho inter´s. En la base de la jerarqu´ u e ıa peirceana est´ la matem´tica (1), ciencia de lo posible, donde se estudia lo a a finito (1.1), lo infinito (1.2) y el continuo (1.3); sigue la filosof´ (2) clasificada ıa su vez en fenomenolog´ (2.1), ciencias normativas (2.2) —est´tica (2.2.1), ´tica ıa e e (2.2.2) y l´gica (2.2.3)— y metaf´ o ısica (2.3); lo dem´s (3) son ciencias especiales. a En esta clasificaci´n resulta bien evidente el papel de las tres categor´ o ıas. Como se observa, estos elementos del pensamiento peirceano no aparecen de manera alguna aislados sino, por el contrario, profundamente entrelazados e interdependientes. El estudio general del continuo, se˜alado por Peirce como uno n de los problemas m´s importantes de la filosof´ a su vez est´ ligado de manera a ıa, a profunda a todos los elementos indicados: la contextualizaci´n y la integraci´n o o supuestas por la m´xima pragm´tica solo son posibles sobre un continuo de a a a ´mbitos posibles; las categor´ fenomenol´gicas empatan unas con otras en un ıas o solo continuo; la ciencia de los signos y en especial la l´gica de relativos — o expresada despu´s por Peirce en los gr´ficos existenciales— es la herramienta e a ideal para estudiar el continuo; la adjunci´n entre indeterminaci´n y determinao o ci´n es tambi´n una indicaci´n para el estudio general del continuo; finalmente, o e o la clasificaci´n peirceana de las ciencias se extiende sobre un continuo de ino vestigaciones individuales donde las particularidades y las fronteras se pierden. En pocas palabras, el continuo como concepto aparece ligado profundamente a los fundamentos del edificio filos´fico de C. S. Peirce. o Cap´ ıtulo 2. Conceptos globales y locales del continuo: la visi´n de o Peirce. Respecto a las propiedades del continuo peirceano, en primer lugar se nota que Peirce ve el continuo como un concepto absolutamente general, que no puede ser reconstruido a partir de sus puntos luego tiene que entenderse sint´ticamente. Lo general es lo rico en posibilidades, all´ lo potencial supera e ı lo actual y determinado. Seg´n Peirce, el filtro natural que permite liberar lo u existente de sus rasgos particulares para as´ acceder a la generalidad es la l´gica ı o de relativos, y de esta manera resulta su divisa • continuidad = genericidad via l´gica de relativos •. La recta de Cantor, construida a partir de los n´meros o u

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naturales mediante sucesivos procesos de saturaci´n, no puede representar el o concepto general de continuidad: de hecho, un objeto matem´tico nunca puede a modelar plenamente un concepto general. A´n si el continuo de Cantor se mira u dentro de la teor´ de conjuntos (ZF), su cardinal no est´ determinado; si se ıa a mira fuera de ella, est´ lejos de captar todas las posibilidades encerradas en el a continuo. Una consecuencia de la genericidad del continuo es lo que Peirce llam´ su o car´cter supermultitudinario: el tama˜o del continuo tambi´n debe ser gen´ria n e e co. Sorprende aqu´ el contraste entre las preocupaciones de Cantor y Peirce, ı pues mientras el primero pretend´ acotar el tama˜o del continuo —la famoıa n sa hip´tesis del continuo—, el segundo intentaba desacotarlo. En la segunda o mitad del siglo XX la l´gica matem´tica descubri´ la indeterminaci´n cardinal o a o o del sistema de los n´meros reales dentro del contexto de la teor´ de conjuntos u ıa (ZF), concediendo en cierto modo la raz´n a la sospecha de Peirce. o Peirce recoge de Kant la ya mencionada propiedad de reflexividad del continuo: cada una de sus partes posee una parte similar al todo. La reflexividad implica de inmediato que el continuo no est´ compuesto de puntos, es decir, que a es inextensible. En esto se distingue de manera radical del continuo de Cantor. En alg´n pasaje Peirce sustituye los puntos por una especie de vecindades; en u otro indica como consecuencia de la inextensibilidad que el n´mero no pueu de codificar el continuo, imponiendo as´ una limitante natural al programa de ı aritmetizaci´n de la recta. o Seg´n Peirce, antes de su descomposici´n y recomposici´n anal´ u o o ıtica al estilo de Cantor, debe darse una visi´n global y sint´tica del continuo. Tal visi´n o e o entra˜a una inmensa riqueza de posibilidades, como lo expresa el mismo penn sador: “As´ el continuo es todo lo que es posible, en cualquier dimensi´n en ı o que sea continuo” [14, p.160]. Este es el car´cter modal del continuo peirceano. a Por supuesto, un ´mbito sint´tico donde se pega todo lo posible y donde se a e permite el tr´nsito de las diferentes modalidades debe ser flexible o, como lo a llama Peirce, pl´stico. a Adem´s de las propiedades globales del continuo peirceano —genericidad a luego supermultitud; reflexividad luego inextensibilidad; modalidad luego plasticidad— Fernando Zalamea distingue en el legado peirceano cuatro metodolog´ locales para su estudio: la relacionalidad gen´rica, la l´gica de la vaguedad, ıas e o la l´gica de vecindades y la cirug´ de lo posible. o ıa En primer lugar, la conexi´n de las partes o fragmentos locales del continuo o gen´rico se logra, seg´n Peirce, mediante relaciones gen´ricas que necesariae u e mente deben ser tri´dicas. En segundo lugar la indeterminaci´n del continuo a o reacciona con la vaguedad mediante la adjunci´n entre la cuantificaci´n univero o sal y la existencial. Peirce propone una l´gica de la vaguedad y, entre muchas o otras ideas, advierte de manera expl´ ıcita que en la l´gica del continuo no pueo de valer el tercio excluso. Esta l´gica del continuo incluye modalidades. En o

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tercer lugar, la reflexividad y modalidad del continuo peirceano sugieren que est´ conformado por entornos y vecindades reales donde las posibilidades se a funden. Por ello Peirce afirma que el continuo debe estudiarse mediante una apropiada l´gica de vecindades. En cuarto lugar, viendo las vecindades como o entornos de lo posible se ve la necesidad de construir una cirug´ de lo posible ıa similar a la cirug´ en topolog´ diferencial. ıa ıa

Cap´ ıtulo 3. Modelos parciales del continuo peirceano: la visi´n del o siglo XX. A pesar de que el continuo fue poco estudiado durante el siglo XX, desde los d´ de Peirce hasta ahora se han adelantado varias propuestas m´s ıas a o menos elaboradas sobre este concepto. Aunque sus autores con seguridad no fueron concientes de que sus ideas hab´ sido anticipadas por el pensador, ıan muchas de ellas comparten caracter´ ısticas con el continuo peirceano, sobre todo en los aspectos de genericidad y reflexividad. El matem´tico Giuseppe Veronese, contempor´neo de Cantor y Peirce, proa a pone un continuo intuitivo pleno, adem´s no-arquimediano de suerte que es a imposible capturarlo por escala num´rica alguna. Por otro lado, en las primeras e etapas del pensamiento de Brouwer —fundador del intuicionismo— tambi´n se e encuentran referencias a un continuo general sobre el cual se inserta la intuici´n o primordial de las matem´ticas. El continuo intuicionista articulado despu´s por a e Brouwer no valida el tercio excluso y s´ tiene el m´ximo cardinal posible dentro ı a de su contexto te´rico. o Ren´ Thom disiente de la idea com´n de que el continuo se engendra a e u partir de los n´meros naturales y propone un continuo arquet´ u ıpico cuya unica ´ propiedad es la homogeneidad cualitativa. La intrusi´n de lo discreto sobre o ese continuo se logra con cortaduras, lo cual sugiere una teor´ gen´rica de los ıa e bordes. Aqu´ se recuerda que el mismo Thom introduce la teor´ del cobordismo ı ıa en el contexto de la geometr´ diferencial. ıa Peter Freyd provee una teor´ que permite dar el paso de lo estructurado ıa a lo libre: en su teor´ de alegor´ es posible construir de manera uniforme ıa ıas categor´ libres a partir de propiedades especificadas [3]. Como lo indic´ Peirce, ıas o las relaciones juegan un papel importante en ese proceso, de hecho las alegor´ ıas de Freyd son categor´ de relaciones. En ellas tambi´n cabe de manera natural ıas e la adjunci´n entre generalidad y vaguedad. o Los n´meros surreales de Conway se axiomatizan dentro de la teor´ de u ıa clases (NBG) mediante una condici´n de universalidad absoluta homog´nea o e acompa˜ada de no-arquimedianidad. Como el continuo de Peirce, la clase de n n´meros surreales tiene cardinal m´ximo en su contexto. Petr Vopenka, por su u a lado, propone una teor´ de conjuntos aut´nticamente alternativa, por ejemplo ıa e distingue entre clase y conjunto, pero indica que no toda subclase de un conjunto es tambi´n un conjunto. En esta teor´ la clase de los n´meros naturales e ıa u modela el continuo.

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En realidad, la inextensibilidad del continuo peirceano parece una barrera natural para que este pueda ser modelado en cualquier teor´ de conjuntos. El ıa contexto matem´tico alternativo m´s s´lido y m´s acorde con el pensamiena a o a to de Peirce es, hasta ahora, la teor´ matem´tica de categor´ [7, 8]. Esta ıa a ıas teor´ sint´tica y contextual no s´lo hace evidente la dimensi´n pragm´tica de ıa e o o a la m´xima peirceana, sino que adem´s ciertas categor´ permiten construir a a ıas modelos del continuo donde se cristalizan de manera parcial pero n´ ıtida la genericidad e inextensibilidad del continuo de Peirce. Las alegor´ de Freyd se ıas pueden definir en un contexto categ´rico; en el an´lisis infinitesimal suave — o a desarrollado a partir de ideas de F. William Lawvere— se construye, dentro de una categor´ de prehaces, una “recta lisa” que no es arquimediana, s´ posee ıa ı infinitesimales y contiene una copia de los n´meros naturales [10]; en ciertas u categor´ de haces es posible construir copias de la recta real —el continuo ıas de Cantor— pero en algunas de ellas la construcci´n que simula las cortaduo ras de Dedekind y la que generaliza las sucesiones de Cauchy arrojan objetos no isomorfos [4], demostrando as´ que el continuo usual no es suficientemente ı gen´rico. e La teor´ de categor´ tambi´n es el contexto natural para la l´gica de los ıa ıas e o haces de Xavier Caicedo [1], una aut´ntica l´gica de vecindades que abarca e o gran cantidad de l´gicas entre la cl´sica y la intuicionista. Construida con el o a rigor de la matem´tica actual, sin propon´rselo la l´gica de los haces cristaliza a e o muchas ideas fundamentales de Peirce sobre lo que deber´ ser una l´gica de ıa o las vecindades. Tanto este como otros trabajos importantes de Caicedo pueden leerse como interpretaciones formales de la divisa peirceana • continuidad = genericidad via l´gica de relativos •. o Si bien varios trabajos en la l´gica del siglo XX se acercan a los aspectos o de genericidad y reflexividad del continuo peirceano, hay menos modelos a´n u para las propiedades modales requeridas por Peirce. Uno de ellos es la teor´ ıa modal de conjuntos creada por Jan Krajicek, con un principio de abstracci´n o irrestricto pero con diversas modalizaciones para asegurar la consistencia. Las diversas aproximaciones al continuo peirceano dispersas de manera fragmentaria en la l´gica matem´tica del siglo XX sugieren el problema de unificar o a los modelos en un contexto global consistente — si eso es posible. Cap´ ıtulo 4. Gr´ficos existenciales, continuidad y pruebas locales del a pragmaticismo. A lo largo de toda su vida, Peirce busc´ sistemas de repreo sentaci´n para la l´gica que fueran lo suficientemente poderosos para capturar o o su amplio concepto de la misma. Durante el periodo 1870–1885 desarroll´ el o a ´lgebra de la l´gica, que despu´s fue incorporada por la l´gica matem´tica coo e o a mo la teor´ de la cuantificaci´n. Luego fue transformando las representaciones ıa o algebraicas en diagram´ticas y en los primeros a˜os del siglo XX Peirce prea n sent´ la obra maestra de su l´gica, el sistema de los gr´ficos existenciales. Se o o a trata de un modelo t´cnico local muy preciso —cubre el c´lculo proposicional e a

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cl´sico, la l´gica de primer orden y varias l´gicas modales, todas con esenciala o o mente las mismas reglas— que refleja de manera fiel todo el sistema filos´fico o global peirceano. El mismo Peirce ve en los gr´ficos existenciales “un diagrama a burdo y generalizado de la mente” que permite representar “cualquier curso del pensamiento”. Se trata de una herramienta poderosa para concretar el vaiv´n e entre lo global y lo local. Sin entrar en detalles [5, 17, 20], puede decirse que los gr´ficos existenciales a consisten en una hoja de aserci´n sobre la que se va construyendo el conocio miento, lo cual sin duda es un modelo del continuo peirceano. Seg´n Peirce los u gr´ficos existenciales proporcionan una prueba plena de la m´xima pragm´tica, a a a pero nunca concret´ tal demostraci´n que, en vista de la misma m´xima, debe o o a constar de muchas pruebas locales en variados contextos. En este cap´ ıtulo de El Continuo Peirceano Fernando Zalamea elabora una primera prueba local rigurosa empleando gr´ficos existenciales gama: construye un gr´fico que representa a a el conocimiento pragm´tico de un C y luego, empleando reglas permitidas, lo a transforma en el gr´fico de C. a El uso de la m´xima pragm´tica para su prueba —esto no es un c´ a a ırculo vicioso— obliga que los argumentos de la demostraci´n sean parciales, de hecho o la prueba consiste en un espectro o ret´ ıculo de demostraciones locales o, mejor, en un continuo de demostraciones. Toda la obra de Peirce puede verse como una construcci´n lenta y pertinaz de tal reticulado. Algunas marcas en ese o continuo de pruebas, distinguidas por Fernando Zalamea en su texto, son la interpretaci´n de caracter´ o ısticas de los gr´ficos existenciales en el continuo; el a papel de la m´xima pragm´tica en la clasificaci´n de las ciencias; los resultados a a o locales de la matem´tica transvasados a la globalidad del continuo peirceano; a la l´gica de la abducci´n. o o Contrario a la opini´n de uno de los primeros comentadores de Peirce, la o s´ ıntesis encerrada en el continuo peirceano y la brillante visi´n que este sistema o promete no son de manera alguna castillos en el aire. 3. Comentarios y propuestas

Saunders Mac Lane, matem´tico destacado del siglo XX, se˜al´ en alg´n lugar a n o u que “la matem´tica es aquella rama de la ciencia en la cual los conceptos son a proteicos: cada concepto no se aplica a un solo aspecto de la realidad, sino a muchos”. Incluso dentro de la matem´tica, un mismo fen´meno puede tener a o una cantidad inagotable de versiones diferentes, como sucede por ejemplo con el teorema fundamental del c´lculo. El texto El Continuo Peirceano muestra con a nitidez que el continuo es un concepto proteico del cual el continuo cantoriano —como lo expres´ Peirce— es apenas un primer embri´n. o o Pero en la matem´tica —de hecho, en todas las ciencias— tambi´n se coa e nocen tendencias y modas. Por ejemplo los autores del texto [10], publicado en 1991, escribieron en el prefacio: “Este libro tal vez aparece en el momento

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equivocado, pues va en contra de la marea matem´tica que hoy en d´ parece a ıa alejarse de la abstracci´n y la conceptualizaci´n y volverse m´s hacia la cono o a creci´n y la especializaci´n”. Es dif´ decir si ya cambi´ la marea, pero de El o o ıcil o Continuo Peirceano puede asegurarse con certeza que es un texto conceptual. Su lectura no es f´cil, en parte porque el tema est´ ubicado en una encrucijaa a da muy poco frecuentada, a saber, la intersecci´n de la filosof´ sint´tica con o ıa e la l´gica matem´tica de punta. Pero ‘no f´cil’ no significa ‘imposible’ ni muo a a cho menos ‘ahuyentador’, sino m´s bien ‘incitante’ — en su famoso discurso a de 1900 David Hilbert dijo: “Un problema matem´tico debe ser dif´ a fin a ıcil de incentivarnos”. El esfuerzo de estudiar el libro de Fernando Zalamea se ve recompensado por una panor´mica muy amplia que adem´s de proveer magn´ a a ıficas visiones de conjunto permite vislumbrar m´ltiples caminos a seguir seg´n u u el inter´s de cada lector. e El esquema del texto El Continuo Peirceano se ci˜e estrictamente al de un n proyecto de investigaci´n cient´ o ıfica. El cap´ ıtulo 1 precisa el contexto del estudio e indica el instrumentario adecuado, a saber, la arquitect´nica pragm´tica de o a C. S. Peirce. En el cap´ ıtulo 2 se presenta una problem´tica general, la del esa tudio del continuo peirceano; en el 3 se revisa el estado actual del problema, el espectro de propuestas matem´ticas para el continuo. Tanto en el cap´ a ıtulo 3 como en el 4 se proponen posibles caminos de soluci´n mostrando la eficacia local o de uno de ellos —los gr´ficos existenciales— en un problema complementario, a la prueba del pragmaticismo. Como se sugiri´ antes, la mayor fortaleza del libro El Continuo Peirceano o es su car´cter conceptual, su generalidad combinada con la multiplicidad de a segmentos fant´sticamente interesantes —¡aqu´ podr´ pensarse que el texto a ı ıa est´ escrito como un continuo!—. Su mayor debilidad es el peligro de quedar a ‘en el aire’, lo cual puede evitarse si la comunidad cient´ ıfica asume el inmenso reto propuesto en ´l. Vale la pena repetir las palabras postreras del mencionado e discurso de Hilbert: “¡Que el siglo nuevo le traiga a la matem´tica muchos a maestros talentosos y muchos disc´ ıpulos diligentes y entusiastas!” El gran problema planteado en el libro El Continuo Peirceano de Fernando Zalamea es construir un modelo matem´tico del continuo peirceano. Adem´s de a a satisfacer las condiciones m´ ınimas de coherencia y consistencia, se busca que el modelo integre de manera global las propiedades distinguidas en el continuo conceptual de Peirce. Seg´n se colige del pensamiento peirceano, ning´n modelo u u puede ser unico ni ultimo luego, m´s que de un problema, se trata de un ´ ´ a programa de investigaci´n. El procedimiento general a seguir en tales proyectos o fue explicitado por Einstein pero hab´ sido anticipado por Peirce y, en este ıa caso, consiste en la iteraci´n de los pasos siguientes. o 1. (Abducci´n en la terminolog´ de Peirce) Proponer axiomas formales o ıa para las propiedades globales de genericidad, reflexividad y modalidad. Esto es, en s´ construir un modelo. ı,

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2.

(Deducci´n) Obtener consecuencias de la combinaci´n de los axiomas o o propuestos. Entre ellas se espera encontrar la coherencia y consistencia, as´ como las propiedades globales derivadas como supermultitud, ı inextensibilidad y plasticidad. 3. (Inducci´n) Contrastar el modelo con los dem´s modelos para el cono a tinuo: los modelos propuestos en iteraciones anteriores de este ciclo; los principales modelos no cantorianos presentados durante el siglo XX (Veronese, Brouwer, Thom, Conway, Lawvere, Krajicek); el mismo continuo de Cantor, con el que se han atacado los problemas centrales del an´lisis —algunos de ellos ya estaban planteados desde mucho antes— a que deber´n poderse resolver tambi´n con el nuevo modelo propuesto. a e Entre los contextos disponibles para el estudio del continuo peirceano, el m´s a prometedor es la teor´ de categor´ Como procedimiento est´n se˜aladas las ıa ıas. a n cuatro metodolog´ locales para cuya construcci´n Fernando Zalamea sugiere ıas o algunas herramientas: la l´gica de los haces de Caicedo; la teor´ de alegor´ o ıa ıas de Freyd; la teor´ del cobordismo de Thom. Al manejo h´bil de este instruıa a mentario debe a˜adirse un estudio serio de los diversos modelos del continuo n propuestos en el pasado. Sin duda, el camino es largo y dif´ pero, como lo dijo el poeta espa˜ol, “lo ıcil n nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”. Agradecimientos. El autor agradece al maestro Januario Varela quien, durante un receso en el Festival Acad´mico ‘Jairo Charris’, entre otras ideas valiosas e le obsequi´ la de escribir este trabajo. o Bibliograf´ ıa
[1] Xavier Caicedo, L´gica de los haces de estructuras. Revista de la Academia Colombiana o de Ciencias Exactas, F´ ısicas y Naturales XIX (1995) 569–585. [2] Jairo Charris, Rodrigo De Castro y Januario Varela, Fundamentos del An´lisis Complejo a de una variable. Colecci´n Julio Carrizosa Valenzuela No. 8. Academia Colombiana de o Ciencias Exactas, F´ ısicas y Naturales, Bogot´, 2000. a [3] Peter J. Freyd and Andre Scedrov, Categories, Allegories. North-Holland, Amsterdam, 1990. [4] Peter T. Johnstone, Topos Theory. Academic Press, London, 1977. [5] Nathan Houser, Don D. Roberts and James Van Evra (Eds.), Studies in the Logic of Charles Sanders Peirce. Indiana University Press, Bloomington and Indianapolis (1997). [6] Kenneth L. Ketner and Hilary Putnam, Introduction: The consequences of mathematics. In: Charles S. Peirce, Reasoning and the Logic of Things. The Cambridge Conferences lectures of 1898. Kenneth L. Ketner (Ed.). Harvard University Press, Reading (Massachusetts), 1992. Pages 1–54. [7] F. William Lawvere and Stephen H. Schanuel, Conceptual Mathematics. A first introduction to categories. Cambridge University Press, Cambridge, 1997. [8] Saunders Mac Lane, Categories for the Working Mathematician. Graduate Texts in Mathematics 5. Springer-Verlag, New York, 1971.

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ARNOLD OOSTRA

[9] Alejandro Mart´ Peirce y los modelos matem´ticos del continuo. Actas del II Congreso ın, a de la Sociedad de L´gica, Metodolog´ y Filosof´ de la Ciencia en Espa˜a, San Sebasti´n, o ıa ıa n a 2000. P´ginas 51–60. a [10] Ieke Moerdijk and Gonzalo Reyes, Models for Smooth Infinitesimal Analysis. SpringerVerlag, New York, 1991. [11] Arnold Oostra, Acercamiento l´gico a Peirce. Bolet´ de Matem´ticas - Nueva Serie VII o ın a (2000) 60–77. [12] Charles S. Peirce, Collected Papers of Charles Sanders Peirce. Charles Hartshorne and Paul Weiss (Eds.), vols. 1–6. Harvard University Press, 1931–1934. [13] Charles S. Peirce, Writings of Charles S. Peirce: A Chronological Edition. Max H. Fisch, Edward C. Moore, et al. (Eds.). Indiana University Press, Bloomington, 1982–. [14] Charles S. Peirce, Reasoning and the Logic of Things. The Cambridge Conferences lectures of 1898. Kenneth L. Ketner (Ed.). Harvard University Press, Reading (Massachusetts), 1992. [15] Yu Takeuchi, M´todos Anal´ e ıticos del An´lisis No-Est´ndar. Universidad Nacional de a a Colombia, Bogot´, 1988. a [16] Fernando Zalamea, Una jabalina lanzada hacia el futuro: anticipos y aportes de C. S. Peirce a la l´gica matem´tica del siglo XX. Mathesis 9 (1993) 391–404. o a [17] Fernando Zalamea, L´gica Topol´gica: Una introducci´n a los gr´ficos existenciales de o o o a Peirce. XIV Coloquio Distrital de Matem´ticas y Estad´ a ıstica, Universidad Pedag´gica o Nacional, Bogot´, 1997. a [18] Fernando Zalamea, Signos Tri´dicos. Nueve estudios de caso latinoamericanos en el a cruce matem´ticas - est´tica - l´gica. Premio de Ensayo Literario Hispanoamericano a e o ‘Lya Kostakowsky’ (M´xico). Bogot´, 2000. e a [19] Fernando Zalamea, El Continuo Peirceano. Aspectos globales y locales de genericidad, reflexividad y modalidad: Una visi´n del continuo y la arquitect´nica pragm´tica peirceao o a na desde la l´gica matem´tica del siglo XX. Universidad Nacional de Colombia, Facultad o a de Ciencias, Bogot´, 2001. a [20] Fernando Zalamea, Peirce’s logic of continuity: Existential graphs and non-cantorian continuum. The Review of Modern Logic 9 (2003), 115–162.