AÑO 14 N.

º 155 SETIEMBRE de 2013

contenido contenido
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De 1994 a 2012: ¿un nuevo perfil del productor agropecuario?

El IV Censo Nacional Agropecuario muestra que sí hay latifundios

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IV Cenagro confirma importancia de la pequeña agricultura en la producción de alimentos

El riego en el Perú: falta mucho por hacer. La agricultura bajo riego se concentra en la costa

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IV Cenagro y las comunidades del país: su presencia es innegable

El nuevo rostro del café peruano

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Publicación del Centro Peruano de Estudios Sociales
Av. Salaverry 818, Jesús María, Lima 11/ Perú Telf. (511) 4336610 Email: agraria@cepes.org.pe Web: www.larevistaagraria.org www.facebook.com/LaRevistaAgraria Twitter: @RevistaAgraria

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LA REVISTA AGRARIA / 155

editorial
Los resultados del IV Cenagro: hora de cumplir las promesas
n esta edición de LRA analizamos algunos de los resultados definitivos del IV Censo Nacional Agropecuario 2012 (IV Cenagro), que publicó hace pocas semanas el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Luego de dieciocho años, finalmente contamos con información que nos permite cuantificar los cambios ocurridos en la agricultura peruana y confirmar su importancia como un sector estratégico para la vida económica y social del país. Uno de los principales objetivos coyunturales que tiene el IV Cenagro ha estado relacionado con el debate nacional referido a diversos proyectos de ley que planteaban limitar la propiedad de las tierras agrarias. Antes de la publicación de los resultados del IV Cenagro, el ministro de Agricultura, Milton von Hesse, afirmó que el debate sobre el límite de las tierras no podía avanzar hasta conocerse los resultados del censo. Ya conocemos los resultados, y se confirma con información objetiva lo que se sabía ya: existe una importante concentración de la propiedad agraria, fundamentalmente en la costa. En esta región, el 34% de las tierras de cultivo están concentradas en unidades agropecuarias (UA) con más de 1,000 hectáreas (ha). El ministro von Hesse debe cumplir con su ofrecimiento de poner nuevamente, en la agenda pública, la regulación del tamaño de la propiedad agraria. El IV Cenagro comprueba también que la mayor parte de las tierras dedicadas a cultivos alimenticios transitorios está en manos de la pequeña agricultura. Ésta cultiva el 82% de las tierras dedicadas a leguminosas, el 76% de las destinadas a tubérculos, el 74% a cereales, el 72% a hortalizas y el 63% a frutas. Nuestro abastecimiento de alimentos depende, pues, fundamentalmente de la agricultura familiar. En contraste, las grandes UA, mayores de 100 ha de superficie, no llegan siquiera al 2% del área cultivada para alimentos. Estas cifras deben ser un llamado de atención a las autoridades para desarrollar, urgentemente, políticas que promuevan el desarrollo de la pequeña agricultura. Estas políticas deben tomar en cuenta que el rostro de los productores ha cambiado, en estos últimos dieciocho años, en su nivel educativo, en su acceso a la tecnología o a los mercados. El IV

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Cenagro revela, por ejemplo, que el tamaño de la familia del productor se ha reducido; que los niveles educativos se han elevado, pero aún son precarios; que hay un mayor acceso a tecnologías modernas, pero aún insuficiente; que el número de UA que producen para el mercado es mucho mayor, y menor el de las que producen para el autoconsumo. El censo confirma que el cultivo que ocupa la mayor superficie es el café, nuestro primer producto de agroexportación. Desde 1994, el área se ha duplicado y una de cada diez UA del país se dedica al café. Este proceso ha ido acompañado de una atomización de la tenencia de las tierras de los productores. En Cajamarca, el promedio del tamaño del predio es de solo 1.25 ha. Finalmente, los resultados definitivos del IV Cenagro refutan a aquellas voces que pretendían señalar que las comunidades ya no existían en el Perú. El censo reafirma que, con excepción de Tumbes, en todos los departamentos existen comunidades campesinas o nativas. Lo más significativo es que las hectáreas que manejan las comunidades han aumentado en estos últimos años —13.4% en el caso de comunidades campesinas y 26.1% en el caso de las nativas—, logrando que entre ambas controlen el 60.5% del total de la superficie agropecuaria del país. La mayor parte de estas tierras son pastos naturales, en la sierra, y bosques, en la Amazonía. La información del IV Cenagro, y su análisis exhaustivo, debe permitir que las autoridades del Gobierno central, de los gobiernos regionales y locales, puedan re-conocer el rostro de la nueva agricultura peruana, con la finalidad de implementar políticas certeras y adecuadas. El Poder Ejecutivo debe redefinir sus políticas sectoriales en favor de la pequeña agricultura y cumplir con regular la concentración de la propiedad de la tierra. Los productores, por su lado, deben encontrar en los resultados del censo su importancia estratégica para la economía y la sociedad peruanas, y exigir al gobierno y al Congreso las medidas que posibiliten su desarrollo. Por último, los resultados del IV Cenagro deben constituir una poderosa herramienta para orientar las políticas hacia una mayor inclusión social y económica de los agricultores, lo que supuestamente es uno de los objetivos centrales de este gobierno.
Ricardo Marapi Editor

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Un cambio que revela el IV Cenagro es el reemplazo de las formas de energía humana y animal (arado, yunta, etc.) por energía mecánica (tractores). Sin embargo, el uso del arado puede seguir siendo más adecuado en parcelas pequeñas.

De 1994 a 2012: ¿un nuevo perfil del productor agropecuario?
Miguel Ángel Pintado

Los resultados preliminares del IV Censo Nacional Agropecuario (IV Cenagro) pusieron en evidencia un cambio en la estructura del sector agrícola: desde la atomización de la propiedad de la tierra, la expansión de superficies bajo riego, de la oferta del crédito, etc., hasta la mayor difusión de mejoras tecnológicas y prácticas productivas más modernas. Contando ahora con los resultados definitivos del último censo, cabe preguntarse cómo este cambio estructural ha modificado el perfil del productor agropecuario luego de dieciocho años. Probablemente, algunos aspectos de dicho perfil hayan cambiado más que otros, o tal vez algunos hayan permanecido invariables. Para responder a estos planteamientos, analizamos tres aspectos cruciales dentro del perfil del productor: las características

sociales, los factores de modernización y la vinculación al mercado.

Características sociales del productor
El primer aspecto pertinente para evaluar el «nuevo» perfil del productor es el cambio en las características sociales de este (cuadro 1). El tamaño de la familia del productor se ha reducido luego de dieciocho años: en 1994, más de la mitad de unidades agropecuarias (UA) se caracterizaban por tener entre cuatro y nueve miembros; en 2012, más de la mitad de UA tienen, a lo sumo, tres miembros. Este cambio en la composición familiar puede obedecer a una disminución de las tasas de fecundidad y, sin duda, tiene implicancias directas sobre la actividad agro-

pecuaria, en tanto gran parte de las UA utilizan en su proceso productivo la mano de obra familiar. Otra característica relevante es la educación adquirida por los jefes de hogar. Como se observa, ha habido un cambio significativo caracterizado por un mayor nivel educativo alcanzado: los porcentajes de UA en el segmento de inicial/sin nivel y primaria disminuyeron de 1994 a 2012, mientras que los de secundaria y superior aumentaron. Lógicamente, este cambio no es determinante en la mejora de capacidades del productor, puesto que la cobertura no es sinónimo de calidad; sin embargo, podemos decir que ahora el productor agropecuario, en promedio, cuenta con mayores herramientas para un mejor desempeño en términos educativos.
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Foto Ricardo Marapi

Gráfico 1. Riego y uso de insumos modernos en la producción
Asistencia técnica 10.2% 9.3% (230) UA (163) UA

Tractores

15.90%

(280) UA 43.90% 39.50% 36.20% 31.60% (971) UA (662) UA (2 580) ha (1 729) ha 20% Cenagro 1994 30% IV Cenagro 2012 40%

Fertilizantes químicos

Riego 0% 10%

50%

Fuente: Cenagro 1994 y IV Cenagro 2012. Elaboración: Cepes.

Factores tecnológicos o de modernización
Otro aspecto importante en el perfil del productor está dado por el grado de adopción de insumos modernos y de cambio técnico en el proceso productivo (gráfico 1). El primer cambio técnico importante, y de conocimiento generalizado, es la conversión de superficies que

antes estuvieron en secano y ahora están bajo riego. Este cambio es clave, pues gran parte la incertidumbre en la actividad agrícola (tiempo que tardan las lluvias) es eliminada y controlada por una nueva forma que ya no depende de la naturaleza: el riego. Son más de 800 mil ha (incremento en 49.2% respecto a 1994) las nuevas superficies agropecuarias que ahora están bajo riego. El impacto de otros cambios técnicos o elementos de modernización en el proceso productivo no es tan generalizado como el del riego, aunque, bajo ciertas condiciones, puede ser favorable en dicho proceso. Tal vez el cambio más interesante es el reemplazo de las formas de energía humana y animal (arado, yunta, etc.) por energía mecánica (tractores), el cual puede ser favorable para incrementar los niveles de producción, el área cultivada, así como los rendimientos por hec-

tárea. No obstante, este cambio técnico puede verse limitado por la escala de producción: el uso del tractor puede ser poco eficiente en parcelas muy pequeñas, mientras que el uso del arado a través de la yunta es el más adecuado en este caso. Otro factor de modernización es el uso de fertilizantes químicos, que se ha incrementado en los últimos dieciocho años, pasando de 662 mil a 971 mil los productores que los utilizan. Una de sus ventajas es el mejor control de la falta de nutrientes en los cultivos; sin embargo, un mal uso puede acarrear consecuencias en la fertilidad del suelo y en las mismas plantaciones. Por ello, el último elemento es fundamental: la asistencia técnica. Lamentablemente, este aspecto es el que menos cambios ha sufrido desde 1994 hasta la actualidad: solo uno de cada diez productores recibe asistencia técnica.

Cuadro 1. Características del productor agropecuario 1994 Categoría Miembros del hogar - Hasta 3 - De 4 a 9 - De 10 a más Educación - Inicial/sin nivel - Primaria - Secundaria - Superior N. de UA
o

Vinculación al mercado
2012 % 100.0 56.7 42.6 0.7 100.0 15.1 52 25.8 7.2

% 100.0 32.5 62.1 5.4 100.0 20.8 60.5 15.0 3.7

N. de UA
o

1’705,510 553,994 1’059,633 91,883 1’708,825 354,980 1’033,952 257,072 62,821

2’199,243 1’246,234 936,853 16,156 2’199,243 331,235 1’143,052 566,919 158,037

Fuente: Cenagro 1994 y IV Cenagro 2012. Elaboración: Cepes. Nota: todas las variables corresponden a UA con tierras.

El último aspecto relevante en el perfil del productor es su orientación al mercado. Para afinar el análisis, hemos desagregado las UA según rangos estándar. En este sentido, podemos evaluar tanto las diferencias intercensales como aquellas que responden a la extensión de la UA. Así pues, podemos identificar dos hallazgos. Primero, la cantidad de productores vinculados al mercado (destino: venta) se ha incrementado, con independencia del tamaño de su UA; es decir, tanto en la agricultura familiar como en la extensiva hay una mayor incorporación de productores al mercado. Segundo, existe una heterogeneidad en la vincula-

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(Miles de UA/ha)

22.70%

(503) UA

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Fotos Archivo Cepes

La cantidad de productores vinculados al mercado se ha incrementado en los últimos años. Sin embargo, los productores con menores extensiones de tierra están menos vinculados al mercado que aquellos con mayores hectáreas.

ción al mercado, relacionada con el tamaño de la UA: en general, productores con menores extensiones de tierra están menos vinculados al mercado que aquellos con UA de mayor tamaño.

¿Las «mejoras» traen mayor bienestar?
Finalmente, para completar el perfil del actual productor agropecuario, cabe preguntarse si estas «mejoras» (mayor cobertura educativa, reemplazo de energía humana y animal por mecánica, mayores superficies bajo riego, cambios técnicos, etc.) son consistentes con un mayor bienestar de los productores. Un intento por medir este

aspecto (variable proxy) es examinar la pregunta por suficiencia de ingresos: ¿la actividad agropecuaria les produce suficientes ingresos para atender los gastos del hogar o empresa? Tanto en 1994 como en 2012, la gran mayoría de productores (entre el 60% y el 80%) sostiene que dichos ingresos no son suficientes para atender sus gastos. Más aún, el panorama es más generalizado en UA de menor tamaño, donde más del 80% de productores posee insuficientes ingresos. De allí que muchos de ellos realicen otras actividades, tanto dentro como fuera de la UA, que les generan ingresos complementarios a fin de cubrir sus gastos. Por

tanto, si bien muchos aspectos del perfil del productor actual parecen haber cambiado con respecto a 1994, ello no garantiza una mejora en las condiciones de su actividad productiva ni la capacidad de generar suficientes ingresos que le permitan un mayor bienestar. La búsqueda de otros ingresos dentro y fuera de las UA, la creciente migración interna del campo a la ciudad, etc., son síntomas de la persistencia de la pobreza, la desnutrición crónica, el déficit de servicios, entre otros aspectos, que terminan por cuestionar la existencia de un verdadero cambio en el perfil del productor, antes que un cambio superficial.

Cuadro 2. Destino de la producción y suficiencia de ingresos de la actividad agropecuaria, según tamaño de las UA Tamaño de las UA (ha): CATEGORÍA Destino de la producción - Venta - Autoconsumo - Otros usos Suficiencia de ingresos - Sí - No 16.1% 83.9% 19.0% 81.0% 22.2% 77.8% 27.7% 72.3% 26.2% 73.8% 31.7% 68.3% 29.1% 70.9% 33.6% 66.4% 29.2% 70.8% 34.0% 66.0% 15.6% 79.8% 4.5% 34.8% 48.7% 16.6% 22.5% 71.3% 6.2% 47.6% 34.6% 17.8% 27.0% 66.6% 6.5% 50.1% 29.8% 20.1% 29.7% 65.3% 5.0% 49.0% 29.2% 21.7% 26.9% 69.4% 3.7% 42.9% 30.5% 26.6% Hasta 1.9 1994 2012 De 2 a 5 1994 2012 De 5 a 10 1994 2012 De 10 a 20 1994 2012 De 20 a más 1994 2012

Fuente: Cenagro 1994 y IV Cenagro. Elaboración: Cepes.

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El IV Censo Nacional Agropecuario muestra que sí hay latifundios
El 1% de las unidades agropecuarias poseen la tercera parte de las tierras de la costa
Fernando Eguren

Los tres ministros de Agricultura que
ha tenido este gobierno se han referido a los límites de propiedad de la tierra, pero con decreciente interés. El exministro Miguel Caillaux llegó a plantear —sin éxito— que una parte de las tierras de las grandes irrigaciones se vendieran en lotes menores, de modo que fuesen accesibles a inversionistas medianos y aun pequeños. Luis Ginocchio —quien le sucediera en el cargo— afirmó que había que esperar los resultados del IV Censo Nacional Agropecuario (IV Cenagro) para tomar decisiones sobre la necesidad de establecer límites a la propiedad de las tierras. Pero una vez conocidos esos resultados, el actual ministro, Milton von Hesse, ha retrocedido y declarado que el problema es la atomización de la propiedad de la tierra, no su concentración. Mientras tanto, aunque el presidente Ollanta Humala ha expresado su sensibilidad ante el tema, desde hace tiempo no se le escucha referirse a él. Esperemos que, ahora que ya tenemos los resultados del censo, lo haga. Pues bien, ¿hay o no hay concentración de la propiedad de la tierra? Es difícil definir un límite a partir del cual se pueda determinar si hay o no hay conFotos Archivo Cepes

centración. En la segunda mitad de los años cincuenta, una comisión oficial nombrada por el presidente Manuel Prado determinó que el tamaño máximo en la costa no debería superar las 250 hectáreas. A comienzos de la década de 1970, el gobierno del general Juan Velasco Alvarado definió que en esa región toda extensión por encima de las 150 hectáreas debía ser expropiada. El propio gobierno de Alberto Fujimori determinó que por encima de las 3 mil hectáreas se podía cobrar un impuesto sobre las tierras
Distribución de las tierras de cultivo* en la costa UA por tamaño Menos de 3 3 a 10 10 a 50 50 a 100 100 a 500 500 a 1,000 1,000 a 3,000 Más de 3,000 Total Total Superficie 14.4 26.5 15.2 2.6 4.8 2.4 9.3 24.7 100.0 1’385,310 UA 68.00 25.80 5.60 0.30 0.20 0.04 0.06 0.05 100.00 350,500

Fuente: IV Cenagro 2012. *Incluye tierras cultivadas y por cultivar en 2013

Campo de espárrago en Ica. En la costa, solamente 361 empresas agroindustriales poseen, en total, 471 mil hectáreas. Esta gran concentración de propiedad, que confirma el censo, no se daba ni siquiera en los años previos a la reforma agraria.

de uso agropecuario, reconociendo así que el tamaño, de alguna manera, tiene que ser regulado. Con cierta arbitrariedad, pues, consideremos en este artículo que por encima de las 500 hectáreas ya existe concentración de la propiedad. Según el IV Cenagro, cerca de la cuarta parte de todas las tierras de cultivo del país (cultivadas o que lo serán próximamente) forman parte de unidades agropecuarias (UA) de más de 500 hectáreas de tamaño. Lo que podríamos llamar neolatifundios —aquellas UA que tienen más de mil hectáreas— concentran más de la quinta parte de todas las tierras de cultivo. Pero donde ocurre realmente una gran concentración de la propiedad de las tierras de cultivo es en la costa. En esta región, el 36.4% de las tierras están concentradas en UA de 500 hectáreas o más. Como se sabe, son las mejores tierras del país, la mayor parte con acceso permanente al agua. En este subgrupo de grandes propiedades, los latifundios de más de mil hectáreas poseen el 34% de las tierras de la costa (¡más de un tercio!). Tal concentración no se daba ni siquiera en los años previos a la reforma agraria, que puso fin a la existencia de las grandes haciendas. Esta gran concentración, en donde 361 empresas —de mil hectáreas de extensión, o más — poseen, en total, 471 mil hectáreas, ocurre simultáneamente con la atomización de la tenencia. Hay en esta región 238 mil UA —el 68% del total existente en la costa— que tienen menos de tres hectáreas, y todas juntas reúnen menos de 200 mil hectáreas. Es la típica estructura de latifundio-minifundio que motivó, en el pasado, en muchos países latinoamericanos, la ejecución de reformas agrarias. Queda por saber si, con esta información contundente, el gobierno de Humala es consecuente con su discurso de inclusión. Pues más exclusión que la de una estructura bipolar de tenencia de la tierra no hay.

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IV Cenagro confirma importancia de la pequeña agricultura en la producción de alimentos
Fernando Eguren

¿Cuán importante es la pequeña agricultura para la seguridad alimentaria de los peruanos? Hasta hace poco, por falta de información actualizada, no había sino conjeturas. Las estimaciones sobre qué porcentaje de la producción de alimentos de origen agrícola salía de los pequeños productores iban desde los dos tercios hasta las tres cuartas partes del total. Pero, realmente, no había información precisa al respecto, dado que el censo anterior databa de 1994. El nuevo Censo Nacional Agropecuario 2012 (IV Cenagro) no solo confirma la importancia de la pequeña agricultura, sino que muestra que esta es mayor a la estimada. El IV Cenagro nos informa cuántas hectáreas se destinan a los diferentes cultivos y qué unidades agropecuarias (UA) son las que los cultivan. Veamos, en primer lugar, cómo se distribuye la superficie destinada a cultivos alimenticios transitorios.

Cultivos transitorios
El IV Cenagro informa que la mayor parte de las tierras dedicadas a cultivos alimenticios transitorios (anuales o plurianuales) corresponde a la pequeña agricultura (que, para los propósitos de este artículo, definimos como las UA con extensiones menores de 10 hectáreas) Así, en el caso de las leguminosas, el 82% del área sembrada corresponde a la peque-

ña agricultura, y también corresponde a esta el 76% del área sembrada para los tubérculos, el 74% de la sembrada para los cereales, el 72% de la sembrada para las hortalizas y el 63% de la sembrada para las frutas. Las muy pequeñas UA, menores de tres hectáreas —usualmente consideradas como minifundios—, tienen una participación muy importante, como puede apreciarse en la tabla 1. En contraste, las UA de mayor tamaño destinan muy pocas tierras a la producción de alimentos para el mercado interno. Como lo muestra la misma tabla, las UA no menores de 100 hectáreas ni mayores de 1,500 hectáreas, apenas sí siembran para el mercado interno, pues no llegan ni al 2% del área cultivada para alimentos. En cuanto a las empresas agrarias más grandes —los megalatifundios—, que superan las 1,500 hectáreas de extensión, casi no dedican nada de sus tierras a la producción de alimentos: apenas el 0.3% de la superficie sembrada. Puesto de otra manera: si por alguna razón aquellas empresas desaparecieran, ello no afectaría la producción de alimentos agrícolas destinada al consumo de los peruanos. En cambio, si hubiesen políticas favorables a la pequeña agricultura que repercutiesen en un incremento de los rendimientos, la producción de alimentos sí aumentaría significativamente.

Foto Ricardo Marapi

La seguridad alimentaria del país depende de la agrisembrada corresponde a la pequeña agricultura.

Cultivos permanentes
Los cultivos permanentes son aquellos cuya duración se prolonga por varios años. Los principales grupos de cultivos permanentes son, en la clasificación del IV Cenagro: frutales, cultivos industriales y pastos cultivados. En conjunto, suman cerca de dos millones de hectáreas. Los principales cultivos destinados a la exportación son permanentes; es el caso de varias frutas (mangos, paltas, uvas, cítricos), los espárragos y el café. También son permanentes la caña de azúcar, destinada tanto a la producción de azúcar como de etanol, y la palma aceitera, que produce aceites para el consumo humano y para la fabricación de biodiésel. La participación de la pequeña agricultura en la producción de cultivos permanentes es destacada, aunque menor que en el caso de los transitorios (tabla 2). Esto se debe, entre otras razones, a que los cultivos permanentes requieren de condiciones de las que con frecuencia carece la pequeña agricultura: inversiones mayores y la posibilidad de sostenerse durante el periodo entre la siembra y la primera cosecha, que suele ser de varios años. En cuanto a las áreas de los latifundios por encima de las mil hectáreas, tienen una alta participación en los frutales permanentes (casi 21% de la superficie total destinada a estos cultivos), siendo partiLA REVISTA AGRARIA / 155

Tabla 1. Superficie sembrada de cultivos alimenticios transitorios, según UA por tamaño. Porcentajes Cultivos Cereales Frutas Hortalizas Leguminosas Menestras Tubérculos Total % Tot. acumulado Menos de 3 ha 37.6 22.2 32.4 46.5 41.3 41.5 38.7 38.7 De 3 a 10 ha 36.4 41.1 39.4 35.8 38.1 34.3 36.2 74.9 De 10 a 100 ha 24.1 33.5 23.6 16.0 18.8 22.3 23.0 97.9 De 100 a 1,500 ha 1.7 3.0 4.3 1.4 1.3 1.6 1.8 99.7 + de 1,500 ha 0.2 0.1 0.3 0.3 0.5 0.3 0.3 100.0 Total (100%) 908,032.0 19,111.0 55,035.0 36,807.0 138,109.0 386,136.9 1’543,231.0

Elaboración a partir del cuadro 49, IV Cenagro.

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cultura familiar que se desarrolla en unidades agropecuarias de menos de 10 hectáreas. Una cifra es reveladora: en el caso de los tubérculos, el 76% del área
Tabla 2. Superficie cosechada de cultivos permanentes, según UA por tamaño. Porcentajes Cultivos Frutales Industriales Pastos cultivados Total (Total absoluto) Menos de 10 42.6 50.6 19.6 36.4 716,311 De 10 a 50 23.2 36.7 23.5 28.2 555,699 De 50 a 100 4.5 4.4 13.8 8.1 160,189 De 100 a 1,000 8.7 4.5 17.1 10.5 206,659 Más de 1,000 21.0 3.9 26.0 16.7 329,273 Total (100%) 472,218 717,851 778,062 100.0 1’968,131

Fuente: IV Cenagro.

cularmente alta en el caso del palto (43%), la vid (41%) y el mango (28%), todos ellos dirigidos a la exportación. Su participación en los cultivos industriales, como un todo, es bastante menor: 3.9%; sin embargo, si se excluye el café, su participación sube al doble: 7.8%. En algunos cultivos industriales específicos su participación es mucho mayor, sobre todo en el caso del espárrago, llegando al 44% de la superficie total dedicada a ellos.

La pequeña agricultura garantiza la alimentación
En conclusión: hay un uso diferenciado de la tierra, según el tipo de productores. El tamaño de los predios no es suficiente como para hacer una tipología de productores, pero es un criterio útil en la medida en que cuanto más pequeña es la
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unidad agropecuaria, más probable es que se trate de un predio conducido por una familia y donde la mayor parte de la fuerza de trabajo es proporcionada por la propia familia. Por el contrario, cuanto más grande es la unidad agropecuaria, más tiende a ser una empresa, cuya finalidad principal es obtener utilidades. Mientras que las primeras tienden a orientar su producción al mercado interno, las últimas lo hacen a los mercados internacionales. La seguridad alimentaria del Perú depende de las primeras, cuyo papel, en una perspectiva de soberanía alimentaria —es decir, de búsqueda de una mayor autonomía en cuestión alimentaria—, es estratégico. En cuanto a las grandes unidades agropecuarias —volcadas hacia la exportación—, estas contribuyen a la seguridad alimentaria en el sentido de que aseguran

el ingreso de los trabajadores que emplean, con el que estos adquieren los alimentos que, a diferencia de los primeros, no producen; pero esas grandes unidades agropecuarias no contribuyen a consolidar una economía agraria que defienda al país de los avatares de los mercados internacionales. No olvidemos que desde 2008 —año en el que los precios de los alimentos se elevaron súbitamente, lo que afectó a centenares de millones de personas de bajos ingresos— se han instaurado en la agenda internacional los riesgos de la inseguridad alimentaria. Cada vez más gobiernos están considerando ser más autónomos en su abastecimiento de alimentos, y, sin duda, esta mayor autonomía tiene en la pequeña agricultura su mayor soporte. No deja de extrañar el que, a pesar de que el gobierno del presidente Ollanta Humala ha declarado 2013 como Año de la Inversión para el Desarrollo Rural y la Seguridad Alimentaria; de que hay una comisión multisectorial que está elaborando una propuesta estratégica de seguridad alimentaria; de que el Congreso debatirá próximamente una ley de seguridad alimentaria; de que las Naciones Unidas oficializaron 2013 como Año Internacional de la Quinua (producto típico campesino); el Gobierno central —repetimos— no haya definido una política integral de apoyo a ese vital y numeroso sector productivo.

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Jóvenes agricultores huancavelicanos manejando riego por aspersión. El IV Cenagro revela que las tierras bajo riego se han incrementado en los últimos años, pero tovavía hay mucho por hacer. El 51% de las tierras de secano aún se concentran en la sierra.

El riego en el Perú: falta mucho por hacer
La agricultura bajo riego se concentra en la costa
no de los efectos más preocupantes del cambio climático en el Perú es la reducción de la capacidad de almacenamiento natural del agua como consecuencia del retroceso de los glaciares, la desprotección de las cabeceras de cuenca y otros factores. Esto, a su vez, ocasiona una mayor variabilidad en el caudal de los ríos, que se traduce, por un lado, en una disminución de la disponibilidad de agua en las épocas de estiaje, afectando la capacidad productiva de las unidades agropecuarias; y, por otro, en un incremento desmedido de los caudales durante la época de lluvias, lo que además aumenta el riesgo de inundaciones y otros desastres. Ante este panorama, es necesario que nuestros productores agropecuarios cuenten con sistemas de riego que les permitan almacenar el agua durante el periodo de lluvias y luego utilizarla en el periodo seco, y acondicionar las bocatomas y canales de forma que se evite la pérdida de agua por filtración. ¿Cuánto se ha avanzado en los últimos veinte años en cubrir esta necesidad? El IV Censo Nacional Beatriz Salazar

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Agropecuario (IV Cenagro) nos da información importante en ese sentido.

La agricultura sigue dependiendo de las lluvias
La primera constatación es que las unidades agropecuarias en secano alcanzaban, en todo el país, a 1’242,970 en 2012, lo que representa el 56.15% de las 2’213,506 unidades con tierras a escala nacional1. La superficie agrícola bajo secano se concentra en la sierra (50.7%) y la selva (44.5%). En la costa, solo el 4.8% de la superficie no cuenta con riego, como puede observarse en el cuadro2. Si bien las unidades bajo riego han aumentado de 792,394 a 970,536 entre 1994 y

2012 (22.48%), aún falta mucho por hacer, pues más de la mitad todavía depende de un patrón de lluvias que está variando y ya no es predecible, lo cual hace más difícil que los agricultores planifiquen sus actividades. Los pronósticos son particularmente graves para el sur, donde estudios recientes advierten que el cambio climático se evidenciará en la deglaciación y la modificación de los patrones de lluvias, que provocarán o agudizarán situaciones de estrés hídrico3.

Las represas siguen concentradas en la costa norte
Incluso si solo centramos el análisis en las unidades que ya están bajo riego,

Superficie agrícola bajo riego y secano, según región natural Región Natural Total Costa Sierra Selva Total Hectáreas 7 125 007,77 1 686 777,58 3 296 008,11 2 142 222,09 Riego % 100,0 23,7 46,3 30,1 Secano Hectáreas 2 579 899,88 1 469 422,55 989 481,65 120 995,68 % 100,0 57,0 38,4 4,7 Hectáreas 4 545 107,88 217 355,03 2 306 526,45 2 021 226,40 % 100,0 4,8 50,7 44,5

Fuente: Instituto Nacional de Estadística e Informática-IV Censo Nacional Agropecuario 2012

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Fotos Archivo Cepes

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la situación es preocupante debido a la incertidumbre sobre la sostenibilidad de las fuentes de agua. Según el IV Cenagro, solo 117,301 unidades agropecuarias con tierras (5.3% del total nacional) usan agua procedente de represas, pequeños reservorios u otros embalses4. Las unidades agropecuarias con tierras que utilizan agua de represas son 100,662 (4.5% del total nacional) y están concentradas en la costa norte, donde funcionan los grandes proyectos especiales ChiraPiura, Olmos-Tinajones, JequetepequeZaña, Chavimochic y Chinecas, en los departamentos de Piura, Lambayeque, La Libertad y Áncash (ver mapa 1). Cabe destacar que estas grandes infraestructuras hidráulicas, que en la mayoría de casos in-

cluyen trasvases, han sido criticadas por incentivar el consumo irresponsable del recurso hídrico y registrar una eficiencia de riego que no supera el 40% en términos globales. Es necesario dejar de priorizar solo el aumento de la oferta hídrica en estos casos, y gestionar también la demanda de agua para que sea más sostenible. Las 16,639 unidades agropecuarias que cuentan con pequeños reservorios o embalses a nivel nacional están concentradas principalmente en la sierra sur —Apurímac, Cusco y Ayacucho—, así como en Áncash. (ver mapa 2). El programa Mi Riego busca aumentar el uso de este tipo de infraestructuras en la sierra, con una inversión de mil millones de soles programada para este año. Sin embargo, todos

Mapa 1. Perú - departamental. Procedencia del agua para riego

Manantial o puquio
2 - 700 1849 - 4251 5539 - 15202 15421 - 26220 26869 - 33892

los proyectos aprobados por Mi Riego hasta agosto de 2013 tenían montos de inversión mayores a S/.700 mil5, lo que implica que se trata de proyectos de mediana envergadura, que no necesariamente son los más adecuados para cubrir las necesidades de infraestructura hídrica de las unidades agropecuarias más pequeñas y dispersas, que captan agua de lagunas y manantes, y que justamente son las más vulnerables ante el cambio climático. Por otro lado, hay que considerar que estos datos del IV Cenagro y los resultados de los estudios que advierten sobre una menor disponibilidad de agua durante la época de estiaje, en las próximas décadas, hacen presagiar un escenario donde es muy probable que se presente una mayor competencia por el recurso hídrico en el Perú, y no solamente entre los productores agropecuarios. Como consecuencia del aumento de la población y del crecimiento económico, otros usuarios de agua —como las empresas generadoras de energía, las mineras, o la población urbana— están aumentando su demanda del recurso, por lo que es esencial aplicar los principios de gestión integrada de cuencas hidrográficas6. Esto permitirá una participación equitativa de todos los usuarios de agua en la gestión del recurso y contribuirá así a la prevención y solución de conflictos, que se han agudizado en los últimos años debido a varios factores, entre ellos el cambio climático.

Notas
1

Fuente: Perú, Inei IV Censo Nacional Agropecuario 2012.
Mapa 2. Perú - departamental. Procedencia del agua para riego
2

3

4

Pequeño reservorio / Embalse de regulación estacional
0 - 51 54 - 414 569 - 1234 1398 - 2591 3212 - 5877
6 5

Fuente: Perú, Inei IV Censo Nacional Agropecuario 2012.

Cuadro 055 del IV Cenagro: Unidades agropecuarias y superficie agrícola bajo riego, por procedencia del agua, según tamaño de las unidades agropecuarias. INEI (2013). IV Cenagro: resultados definitivos. Cambio climático en el Perú: regiones del sur. Fundación Manuel J. Bustamante de la Fuente, 2010. Aunque en el cuadro 55 del IV Cenagro (ver nota 1) existe el rubro «otras combinaciones» de procedencia de agua para riego, en el que podrían incluirse más unidades agropecuarias que usan agua de represas o pequeños reservorios. <http://pregionales.minag.gob.pe/miriego/ proyectos/proyectos-de-inversion>. La gestión integrada del agua es un proceso que promueve el manejo y desarrollo coordinado del agua, la tierra y los recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar social y económico resultante de manera equitativa, sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales (definición de la Asociación Mundial para el Agua).

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En el Perú todavía seguimos discutiendo cuál es la mejor denominación para identificar cultural y legalmente a las comunidades. Algunos sectores prefieren la terminología del Convenio 169 de la OIT, que se refiere a pueblos indígenas; otros toman el término pueblos originarios, mientras que hay quienes prefieren las denominaciones actuales de comunidades campesinas (CC) y comunidades nativas (CN), siguiendo la línea legal vigente de nuestro país. Sin embargo, mientras nos preocupamos en cuál es el nombre más apropiado, no hemos reparado en que en los últimos dieciocho años hemos carecido de cifras oficiales sobre estas organizaciones. En efecto, con los recientes resultados del IV Censo Nacional Agropecuario (IV Cenagro), de 2012, por fin tenemos datos que nos permitirán conocer el número, tamaño y la significación real de las comunidades en el espacio rural peruano. Por lo pronto, su presencia es innegable y el censo silencia a aquellas voces que señalan que no existen: las comunidades están en todo el territorio nacional. Con excepción de Tumbes, todas las regiones tienen presencia, ya sea de CC o de CN. Adicionalmente, hay datos que llaman la atención y seguramente servirán para una reflexión posterior, como el hecho de que entre 1994 y 2012 han desaparecido comunidades, pero también hay zonas donde han aumentado considerablemente.
Fotos Archivo Cepes

IV Cenagro y las comunidades del país: su presencia es innegable
Pedro Castillo Castañeda

Número de comunidades en el ámbito nacional
En el Perú, hasta 1969, cuando se aprobó la Ley de Reforma Agraria, solo se hablaba de comunidades indígenas. Con la mencionada ley se introdujo en nuestra legislación la distinción entre CC (ubicadas, sobre todo, en la costa y la sierra) y CN (asentadas en la selva y ceja de selva). Aunque la diferencia parecía estar en la distinta ubicación geográfica, hay una serie de elementos de tipo cultural y organizativo que distinguen a ambas formas de organización. El III Cenagro, de 1994, registraba en ese año un total de 5,680 CC; el 70.5% se localizaba en la sierra centro sur, en los departamentos de Puno (22.4%), Cusco (16.3%), Huancavelica (8.8%), Ayacucho (8%), Apurímac (7.7%) y Junín (7.3%). Una nota particular de este censo es que reconoce la existencia de CC en Tumbes y Madre de Dios, lo cual contrasta con los registros del IV Cenagro, de 2012, donde no figura ninguna de ellas en dichas regiones.

El último censo reconoce la existencia de 6,277 CC, manteniendo la concentración de estas en la zona sur del país. Con pequeños cambios, los porcentajes permanecen tal cual la foto de 1994. Así, Puno posee el 22.9% de CC, Cusco el 15.9%, Huancavelica el 9.9%, Ayacucho el 9.3%, Apurímac el 8.1% y Junín el 6.4%. De 1994 a 2012, las comunidades han aumentado en número de 597, lo que equivale a un 9.51%. Las regiones donde hubo mayor aumento de CC con respecto a 1994 son: Loreto (87.7%), Ayacucho (21.9%), Amazonas (21.9%) y Huancavelica (19.7%). Sin embargo, también hay zonas donde se da una tendencia a la baja; así, en Piura, el número de CC ha descendido hasta en 26%, mientras que en La Libertad lo ha hecho en 19.2% y en Lambayeque en 18.2%. Coincide, justamente, que en estas zonas —de grandes extensiones de tierra— ahora se dedican a las exportaciones, por ejemplo biocombustible, y a la minería en el caso de la Libertad. En cuanto a las CN, su presencia mayoritaria, según el Cenagro de 1994 (to-

Comunidad campesina en Ayacucho. El IV Cenagro señala que la región con mayor cantidad de tierras en manos de comunidades campesinas, es Puno con 11.7%, y Ayacucho es la segunda con 10.9%.

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Superficie agropecuaria de comunidades campesinas y comunidades nativas (ha)1994 -2012 Comunidades campesinas Censo 1994 Departamento 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Amazonas Áncash Apurímac Arequipa Ayacucho Cajamarca Cusco Huancavelica Huánuco ha 176,511.70 750,550.40 1’228,710.60 1’002,510.80 1’240,142.60 289,592.60 1’343,678.00 901,160.50 334,678.00 57,769.10 797,686.20 312,938.00 421,907.30 1’710,981.80 3,547.00 2,020.00 433,451.70 286,045.20 601,155.30 1’835,527.70 663.50 435,616.60 5,123.30 14’171,967.90 % 1.20 5.30 8.70 7.10 8.80 2.00 9.50 6.40 2.40 0.40 5.60 2.20 3.00 12.10 0.03 0.01 3.10 2.00 4.20 13.00 0.005 3.10 0.04 100.00 Censo 2012 ha 202,344.96 819,180.97 1’318,591.81 773,249.82 1’789,685.15 278,739.34 1’360,727.17 1’212,847.40 547,204.04 351,950.88 982,375.49 380,823.07 377,472.92 1’451,431.05 143,596.20 386,657.78 303,912.34 1’299,916.43 1’919,570.69 24.00 458,772.25 16’359,073.76 % 1.20 5.00 8.10 4.70 10.90 1.70 8.30 7.40 3.30 2.20 6.00 2.30 2.30 8.90 0.90 2.40 1.90 7.90 11.70 0.0001 2.80 100.00 Comunidades nativas Censo 1994 ha 200,618.30 31,873.80 103,915.10 81,131.70 429,362.10 2’377,931.50 235,157.50 189,934.30 136,271.10 1’465,677.80 5’251,873.20 % 3.8 0.6 2.0 1.5 8.2 45.3 4.5 3.6 2.6 27.9 100.0 Censo 2012 ha 922,600.32 17,287.00 67,050.00 177,669.99 170.00 588,019.42 2’580,652.58 378,486.06 186,452.53 334,516.66 1’853,846.12 7’106,750.68 % 13.0 0.2 0.9 2.5 0.002 8.3 36.3 5.3 2.6 4.7 26.1 100.0

10 Ica 11 Junín 12 La Libertad 13 Lambayeque 14 Lima 15 Loreto 16 Madre de Dios 17 Moquegua 18 Pasco 19 Piura 20 Puno 21 San Martin 22 Tacna 23 Tumbes 24 Ucayali TOTAL

Fuente: III Cenagro, 1994, INEI; IV Cenagro, 2012, INEI. Elaboración propia.

talizando 84.7%), se localizaba en los departamentos de Loreto (32.2%), Ucayali (19.3%), Junín (17%) y Amazonas (16.2%). Para 2012, las CN han aumentado en el orden de 130, lo que representa un 9.8% más que en 1994. Loreto sigue concentrando el mayor número de ellas (37.6%), seguido de Ucayali (17.9%) y Amazonas (16%). Llama la atención el descenso significativo de CN en Junín —en cifras que bordean el 20.2%, es decir, 41 CN menos que en el registro de 1994—, al igual que en Cusco (23 CN menos: 48.9%) y Huánuco (7 CN menos: 63.6%).

Superficie agropecuaria comunal
Conforme al III Cenagro, de 1994, las comunidades poseían una cantidad significativa del total de la superficie agropecuaria nacional, que para esa fecha era de 35’381,808 ha. Según esos datos, las CC concentraban una extensión de 14’171,967.90 ha, es decir, 39.8% del total de la superficie con aptitud agropecuaria del país, mientras que las CN contaban con 5’251,873.20 ha. Ambos tipos de comunidades reunían el 54.8% de la superficie agropecuaria del Perú, con un total de 19’423,840.70 ha. Respecto a las tierras de CC, los porcentajes más altos en 1994 se encontraban en el

departamento de Puno, con 13%; seguido de Lima, con 12.1%; Cusco, con 9.5%; y luego Ayacucho, con 8.8% del total de tierras acumuladas por estas comunidades. En lo relacionado con las tierras en control de las CN, la mayor proporción estaba ubicada en Loreto, con 45.3%; seguido de Ucayali, con 27.9%; y luego Junín, con el 8.2% del total de tierras en posesión de las CN. En 2012, Puno mantiene la mayor cantidad de tierra de CC, con el 11.7%; Cusco, con el 8.3%, cede su segundo lugar anterior a Ayacucho, que ahora tiene el 10.9%; y cierra Apurímac, con el 8.1%. De modo similar, las CN conservan de manera general la situación de 1994: Loreto es la región con mayor extensión de tierra (36.3%), seguido de Ucayali (26.1%) y Amazonas (13%). Lo más significativo, sin embargo, es el dato referente a la superficie que las comunidades ocupan ahora. Mientras que las CC pasarían a controlar 16’359,073.76 ha, es decir, alrededor de 2’187,000 ha más que en 1994 (aumentando así en 13.4%), las CN pasan a controlar, de 5’251,873.20 (III Cenagro), a cerca de 1’854,000 ha más, es decir, han crecido en 26.1%. Entre ambos controlan el 60.5% del total de nuestra superficie agropecuaria. La importante cantidad de tierra que está en poder de las comunidades se explica, sobre todo, por la gran extensión de tierras eriazas que poseen y por sus tierras de pastos naturales. Sin embargo, ¿cómo explicar que después de dos décadas de extractivismo las comunidades posean más tierras? La razón, suponemos, que al menos durante la primera de ellas, las comunidades han pasado por un proceso de ampliación del acceso y formalización de su tierra. No obstante las consideraciones anteriores, el hecho es que las comunidades poseen una gran extensión de tierras a escala nacional. Ello debería servir para considerarlas automáticamente como el actor rural por excelencia. Ahora contamos con información actualizada que servirá como punto de referencia y partida para la implementación de políticas públicas y programas que sirvan para el desarrollo de estas organizaciones.

Superficie agropecuaria nacional y superficie agropecuaria comunal 1994-2012 Censo 1994 Total nacional (ha) Superficie (ha) 35’381,808 Comunidad campesina ha 14’171,967.90 % 40 Comunidad nativa ha 5’251,873.20 % 14.8 Total nacional (ha) 38’742,464.51 Censo 2012 Comunidad campesina ha 16’359,073.76 % 42.2 Comunidad nativa ha 7’106,750.68 % 18.3

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El nuevo rostro del café peruano
a la luz del IV Censo Nacional Agropecuario
UA, de las cuales 223,738 UA (10.11%) son de café. Esta cifra también es el doble de las 105,612 UA que existían en 1994. Estamos diciendo que la décima parte de las UA del país están destinadas a producir café. ¿A qué se debe este aumento en el número de hectáreas y unidades agropecuarias? Para encontrar una respuesta a esta interrogante, debemos dirigir nuestra mirada a los cambios ocurridos en las principales regiones cafetaleras. Ricardo Marapi Martín y su articulación con ciudades de la costa ha significado una mayor oportunidad y mercados para la actividad agrícola.

¿Cuál es el nuevo rostro de la caficultura peruana? ¿La pequeña agricultura1 sigue siendo uno de los principales rasgos que la caracterizan? ¿Cuál es la situación actual de nuestro primer producto de agroexportación? Las respuestas a estas y otras interrogantes se encuentran en los datos finales del IV Censo Nacional Agropecuario 2012 (IV Cenagro), que publicó hace unas semanas el Instituto Nacional de Estadística e Información (INEI). En las últimas dos décadas, el café peruano se convirtió —gracias al esfuerzo de los pequeños productores— en el primer producto de agroexportación, ganándole el puesto al espárrago, cultivado en los grandes latifundios de las empresas agroindustriales de la costa. A pesar de una serie de problemas (climáticos, de índole tributaria, o de bajos precios), los caficultores, año tras año, han seguido apostando por el cultivo, convirtiéndose en un sector estratégico en la agricultura nacional.

La atomización de la tierra en Cajamarca
En los datos del IV Cenagro también resalta la situación del café en Cajamarca, una de las principales regiones cafetaleras, donde se ha producido un fuerte proceso de atomización de la tierra. Del total de UA dedicadas al café en el Perú, este departamento tiene la mayor cantidad: 58,379 UA (26.09%), una cifra que dobla los datos de 1994, cuando en Cajamarca existían 26,168 UA dedicadas a este cultivo. Sin embargo, esto no ha ido acompañado con un aumento similar en las hectáreas dedicadas al café. En Cajamarca, en estos últimos dieciocho años, la superficie solo aumentó en 60%, pasando de 45,430 ha en 1994 a 73,098 ha en 2012, lo cual ha provocado que actualmente las UA cajamarquinas manejen, en promedio, 1.25 ha, lo que evidencia la fuerte atomización de la tierra.

Los casos de Junín y San Martín
Al apuntar la mirada comprobaremos que Junín y San Martín son los departamentos donde se registra la mayor cantidad de superficie del cultivo del café. Por ejemplo, en 1994 existían en Junín más de 57,768 ha (28.45% del total nacional de hectáreas cafetaleras de ese entonces). El IV Cenagro registra un aumento de 87% en Junín: actualmente cuenta con 107,904 ha, esto es, 25.36% de la actual superficie cafetalera nacional. El caso de San Martín es más significativo porque de 1994 a 2012 aumentó de 17,378 ha a 93,688 ha; es decir, la superficie dedicada al café se quintuplicó en casi dos décadas. A escala nacional, San Martín pasó de tener un 8.5% (en 1994) a 22.02% (en 2012) de las hectáreas dedicadas al café. Una de las hipótesis del incremento en San Martín es que, en los últimos años, tanto el Gobierno central como los gobiernos regionales y los organismos internacionales intensificaron la implementación de programas de desarrollo alternativo donde se promovió el café como reemplazo del cultivo de la hoja de coca. De igual manera, el incremento de la infraestructura vial en San

Aumentaron las hectáreas de café
Un primer dato que refleja la importancia del café es comprobar que la superficie dedicada al cultivo se duplicó en los últimos dieciocho años, si lo comparamos con los datos del Cenagro de 1994. En la actualidad, del total de 7’125,007 hectáreas (ha) de superficie agrícola que existen en el país, más de 425,416 ha (5.97%) están destinadas al café. Esta cifra duplica las 203,033 ha que señalaba el anterior censo agropecuario. Una tendencia similar se aprecia respecto al número de las unidades agropecuarias (UA) que se dedican al café. El actual censo registra un total de 2’213,506

¿Los productores piensan que el café es rentable?
Ante este constante crecimiento de la actividad cafetalera, surge una pregunta: ¿la actividad agropecuaria les produce suficientes ingresos a los productores para atender sus gastos? Precisamente, esa es una de las preguntas que respondieron los encuestados en la cédula del IV Cenagro. Continuemos con el análisis de datos de algunos departamentos, por ejemplo San Martín, donde se ha quintuplicado la superficie cafetalera. Allí, en general y sin distinción de cultivos, en el sector de pequeña agricultura, contestaron la pregunta 76,261 productores, de los cuales 32,052 (42.03%) respondieron que sí les produce ingresos, mientras que 44,209 (57.97%) dijeron que no. Otro departamento simbólico para la producción cafetalera es Junín, especialmente en los valles de ceja de selva. En el segmento de pequeña agricultura de la zona selvática del departamento, 8,360 productores contestaron la pregunta, de
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Hectáreas con cultivos de café según departamento Departamento Junín San Martín Cajamarca Subtotal Total nacional 57,768 17,378 45,430 120,576 203,033 1994 Hectáreas % 28.45 8.50 22.37 59.32 100.00
Fuente: IV Cenagro.

2012 Hectáreas 107,904 93,688 73,098 274,690 425,416 % 25.36 22.02 17.18 64.56 100.00

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Foto internet

los cuales 3,590 (42.94%) respondieron que sí les produce ingresos, mientras que 4,770 (57.06%) manifestaron que no. Estas cifras reflejan la autopercepción de pobreza que tienen los mismos agricultores acerca de los problemas de rentabilidad que atraviesan, lo que ocurre no solo en el sector cafetalero, sino también con otros cultivos.

El café es de pequeña agricultura
Para analizar la trascendencia del café en la actual agricultura peruana es necesario conocer su importancia en la pequeña agricultura. Para ello, compararemos el café con otros cultivos de similares características: por ejemplo, con los cultivos permanentes2 y con los de agroexportación. En el rubro de Cultivos Permanentes Industriales (CPI) —donde están la hoja de coca, el cacao, el espárrago, el olivo, la palma aceitera, entre otros—, el IV Cenagro incluye 717, 851 ha. De ese total, 425,416 ha —un 59 %— pertenecen al cultivo del café. El cultivo que le sigue es el cacao, con 144,232 ha (20.09%), el que, en la mayoría de casos, también es cultivado por las mismas familias cafetaleras. Si sumamos el
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porcentaje de ambos cultivos, podemos afirmar que dominan fuertemente, en casi 80%, el rubro de CPI de nuestro país. En este mismo rubro también resalta la característica de pequeña agricultura de las UA dedicadas al cultivo del café. Según datos del IV Cenagro, en el rubro de CPI, del total de 717,851 ha, alrededor de 508,069 ha (70.78%) pertenecen a UA de pequeña agricultura, de las cuales 333,190 ha (46.41% del total de CPI) están destinadas al cultivo del café. Hay que señalar que una de las hipótesis que explican la atomización de las UA es que ella se debería al actual sistema de herencia de la tierra, donde la tendencia es dividir cada parcela en tantas partes como hijos tenga la familia agricultora.

pequeños caficultores ha significado una bofetada a aquellas voces neoliberales que piensan que el agro se puede desarrollar únicamente con los latifundios o siembras a gran escala. Los pequeños cafetaleros han demostrado que no solamente la gran agricultura puede tener éxito en la exportación o generar empleo para cientos de miles de trabajadores. Los cambios que se han perfilado en el nuevo rostro de la caficultura peruana deben ser tomados en cuenta por las autoridades gubernamentales para diseñar, a partir de las reveladoras cifras del IV Cenagro, unas políticas agrarias que fortalezcan y desarrollen la iniciativa de las asociaciones y cooperativas cafetaleras.

Notas
1

La urgencia de políticas agrarias cafetaleras
Sin duda, el reconocimiento mundial que ha obtenido el café peruano, orgánico y especial, en los últimos años, se ha debido sobre todo a que los pequeños caficultores han decidido apostar por la asociatividad a través de las cooperativas agrarias. El éxito conseguido por los
2

Para el presente artículo, dentro de la clasificación de pequeña agricultura abarcamos también el minifundio. Según el IV Cenagro, minifundio es la unidad agropecuaria con menos de cinco hectáreas; y pequeña agricultura, aquella de cinco hasta 19.99 hectáreas. Son aquellos que se realizan a largo plazo y que en los primeros años de desarrollo son improductivos; luego producen cosechas durante muchos años. Por otra parte, los cultivos transitorios tienen un ciclo vegetativo menor de un año.

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licacionespublicacionespublicacionespublicacionespublicacionespublicaciones
El futuro del riego en el Perú. Desafíos y recomendaciones. Lajaunie, Marie-Laure; Tillier, Sylvie; Serrano Navarro, Héctor Alexander; Lombana Córdoba, Camilo y Susanne Scheierling. Washington: Banco Mundial, 2013. El riego en el Perú es un elemento fundamental para el desarrollo de la economía, la reducción de la pobreza, la gestión de los recursos hídricos y la adaptación al cambio climático. Si bien el gobierno cuenta con una política de riego desde 2003, ella merece ser actualizada teniendo en cuenta la serie de eventos que han variado las circunstancias del país, y en especial del sector agrícola, en la última década. El texto está orientado a apoyar al gobierno en esta tarea. El estudio propone, a partir de un análisis detallado del sector, tener como visión una agricultura productiva y competitiva, que contribuya de manera significativa a la economía nacional y a la reducción de la pobreza en forma sostenible, equitativa y respetuosa tanto del medio ambiente como de la variedad cultural; factores que constituyen algunas de las grandes riquezas del Perú. Puede descargarse de <http://www-wds.worldbank.org/external/default/ WDSContentServer/WDSP/IB/2013/07/15/ 000333037_20130715141455/Rendered/PDF/ 795270WP0P144500Box037737900PUBLIC0.pdf>. Guía de la gestión integrada de los recursos hídricos para gobiernos locales. Red de Municipalidades Rurales del Perú (Remurpe). Lima: Red de Municipalidades Rurales del Perú (Remurpe), 2013. Guía diseñada para ser utilizada como una herramienta práctica que les permita a los gobiernos locales implementar paso a paso la gestión integrada del agua. El primer capítulo define las condiciones y los conceptos básicos para una mejor compresión de los procesos de la gestión de los recursos hídricos; el segundo capítulo aborda las cuestiones relativas al fomento de la asociatividad y conformación de organismos de gestión, y el tercer capítulo se refiere a los procesos de sensibilización y comunicación, necesarios para construir las bases de una gestión integrada en la subcuenca. Descargable desde <http://remurpe.org.pe/biblioteca-virtual/ publicaciones-remurpe/doc_download/ 525-guia-de-la-gestion-integrada-de-recursos-hidricos-para-gobiernos-locales>. «Derechos de la naturaleza, globalización y cambio climático». Mello, Mario, en Línea Sur 5, Dossier: Regímenes jurídicos internacionales: perspectivas desde el Sur. Quito: Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana del Ecuador, 2013. En el texto, el autor identifica las implicaciones prácticas y teóricas de la normativa constitucional ecuatoriana en materia de derechos de la naturaleza y su alta relevancia para la sustentabilidad ambiental y el bienestar del ser humano, en el actual contexto de deterioro ambiental. Este «constitucionalismo» ecológico ecuatoriano representaría un nuevo paradigma de desarrollo, contrario al paradigma vigente de depredación del medio natural, que fomentaría una verdadera sustentabilidad al replantear los parámetros del equilibrio en la relación entre lo natural y lo social, que permita hacer frente a la actual crisis ambiental. Documento descargable desde <http://cancilleria.gob.ec/wp-content/uploads/2013/08/Linea-Sur-quinta-edicion.pdf>.

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Presidencia del Consejo de Ministros • Por D.S. 104-2013-PCM (12 set.) se declara el estado de emergencia en los distritos de Ubinas, Matalaque, Chojata, Omate, Coalaque, Ichuña, Lloquey Yunga, provincia de General Sánchez Cerro, departamento de Moquegua; y en el distrito de San Juan de Tarucani, provincia de Arequipa, departamento de Arequipa. Ministerio de Agricultura y Riego • Por R.D. 0027-2013-MINAGRI-SENASA-DSV (2 set.) se establecen requisitos fitosanitarios de necesario cumplimiento en la importación de semillas de café de origen y procedencia de Brasil. • Mediante R.D. 0029-2013-MINAGRISENASA-DSV se establecen requisitos fitosanitarios de necesario cumplimiento en la importación de semillas de café de origen y procedencia de Colombia.
• La R.M. 0323-2013-MINAGRI (8 set.) amplía el plazo para que el «Grupo de trabajo para analizar la problemática sectorial y la infraestructura hidráulica» presente su informe final. • La R.M. 0333-2013-MINAGRI (13 set.) dispone publicar el proyecto de reglamento de la Ley 29676, Ley de Promoción del Desarrollo de los Mercados de Productores Agropecuarios. • Por R.M. 0337-2013-MINAGRI (17 set.) se precisa el artículo 5 de la R.M. 0300-2013-MINAGRI, sobre creación de la comisión sectorial denominada Consejo Regional del Café de la Selva Central. Ministerio del Ambiente • A través de la R.M. 255-2013-MINAM (4 set.) se conforma el grupo técnico denominado Grupo de Estudio Técnico Ambiental de la Calidad del Aire (GTGESTA Zonal de Aire) de La Oroya. • Mediante R.M. 263-2013-MINAM (7

set.) se declara en emergencia ambiental la cuenca del río Corrientes, departamento de Loreto. Superintendencia Nacional de Bienes Estatales • Por Resoluciones 129 y 130-2013/ SBN-DGPE-SDAPE (3 set.) se dispone la primera inscripción de dominio a favor del Estado de terrenos ubicados en el departamento de Lima. Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental • Mediante Resolución 038-2013OEFA/CD (18 set.) se aprueban las Reglas Generales sobre el Ejercicio de la Potestad Sancionadora del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA). Gobierno Regional de La Libertad • La Ordenanza 003-2013-GR-LL/CR (5 set.) aprueba la Estrategia Regional de Adaptación al Cambio Climático en la Región La Libertad.

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LA REVISTA AGRARIA / 155

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