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Folklore Como Cultura De Impugnación La cultura popular y el folclore son dos conceptos estrechamente ligados, que a veces se llega

al punto de confundirse o utilizarse como equivalentes. Folclore en su etimología, significa saber popular, sabiduría popular. Y termino folclore proviene del inglés folc, que significa pueblo y lore, que quiere decir saber, creencias. Empero en sentido restringido, el folclore hace referencia al conjunto de danzas y cantos de un grupo determinado. Así mismo en un lenguaje corriente, el termino se utiliza para designar al pintoresco, por ejemplo: se dice esa persona si es folclórica, o que lugar más folclórico. En suma, la palabra designa la cultura de las clases populares. Este saber popular, es la cultura de un pueblo que es generalmente transmitida por medio de una tradición oral, los usos y costumbres de un grupo social humano donde se reflejan las vivencias, gustos y aspiraciones en la vida. La cultura popular tradicional son las formas típica de construir y adornar sus viviendas, la poesía u oralidad, las comidas caseras, los remedios, el arte popular, la música, la danza, las fiestas populares y religiosas, las creencias y supersticiones, el vestido o trajes tradicionales, todo ello es cultura. Es importante significar que el folclore es del pueblo y para el pueblo, de ahí que es evidente que la animación socio cultural debe tender a promover todo aquello que es cultura popular y no aquellos aspectos de la cultura del pueblo que son reflejo de la cultura hegemónica o cultura dominante. Pues el folclore puede ser utilizado como un mecanismo de domesticación y conformismo, el animador debe procurar en convertirla en una forma de impugnación. La idea de promover dentro del folclore todo aquello que es cultura popular, es generalmente una acción o propósito muy plausible, empero, como discernir en la práctica lo que es auténticamente popular y aquello que es dominación y penetración ideológica y cultural?. Pues bien, he aquí la respuesta: el folclore en este statu quo, es siempre opuesto a lo oficial. Es producto de las experiencias socios económicos e históricos de toda la comunidad. Lo popular tiene siempre una connotación progresista, en consecuencia el folclore es del pueblo y para el pueblo. La cultura actual se ha comenzado a cultivar, sobre todo en los ambientes académicos, por la multiplicidad de los conocimientos, llamándose desde ahora: pluridisciplinaredad. He ahí la contribución que se establece con el folklore. Un ejemplo real es la diferencia en la cual se afianza el mayor flujo de interculturación a través de los procesos, pueblos y personas.