Apocalipsis callejero Comentario y adelanto del libro “Mansiones de Guerra”, de Lila Díaz. Ajiaco ediciones, 2013.

He leído, antes que este libro, un solo texto de Lila Díaz: Léxico Fuego, publicado por la recordada Ediciones del Temple, el año 2001. Sé que existe un libro anterior, Cacería, publicado por Ril el año 1999. Desde aquellos libros a Mansiones de Guerra, publicado por Ajiaco, hay un mar de distancia no solo temporal, sino también de calidad y factura. En efecto, Mansiones de Guerra muestra una notable y sorprendente evolución desde aquellos libros. El lenguaje es limpio a nivel temático, mostrando que el título, aparentemente obtuso, desarrolla una escritura transparente y sin muchos recovecos, ya que el mensaje es entregado al lector casi como un modelo de urgencia, como un llamado de atención sobre el desastre. Se trata, según veo, de una dura metáfora del conflicto humano de la guerra llevada a la calle más que a los campos abiertos de batalla, a lo que se llama certeramente “guerrilla urbana”. Desde luego en aquellas los primeros blancos son las mansiones – bombardeadas, saqueadas -, y ellas sirven de reflejo de los extremos de una ruina, aquella que condice la más alta casta de poder en una ciudad con la más baja, el poder destructivo de los soldados.

Independientemente de éstos, y ahora sí a nivel temático, Lila Díaz se pasea por una suerte de crónica dolorosa de conflictos bélicos reales, incluidos en apartados que llevan de entrada citas de la biblia. Esto lleva aún más a reforzar el tono apocalíptico del libro, en una suerte de presagio y exhortación de los tiempos que vivimos. Por esto mismo es que el libro conserva una unidad sin trastabillar en toda su lectura, conservando un lenguaje pulcro y despojado de experimentalismos. Parece que la autora quiere que su mensaje llegue casi como el de un corresponsal de guerra al lector, mostrando de paso lo oscuro de estos momentos sociales, lo complejo y contradictorio que puede llegar a ser, incluso la desesperación, que posee un paralelo con la guerra alcanza a abrir un horizonte de lectura, en un libro que se revela como un todo - pesimista. Así, como hemos dicho, este libro debe ser uno de los mejores publicados en lo que va del año, por una editorial que ha sabido con sabiduría elegir los autores que publica. Bien por Lila Díaz. Bien por Ajiaco. Felipe Ruiz SELECCIÓN POÉTICA MANSIONES DE GUERRA

Visión subterránea En el primer carro del metro somos sangre en las venas ojos equilibristas en las luces bajas de las tinieblas Nos deslizamos veloces en el grito de rieles y durmientes Y en sus engranajes furiosos despertamos a la ciudad Desplegamos los brazos hacia el túnel tambaleamos nuestro cuerpo al esqueleto de ballena que nos engulle sus fondos góticos son catedrales del abismo paredes con bocas abiertas dientes feroces en una garganta interminable hacia el túnel, a la madrugada de un saxo tenor Coltrane o el Flautista de Hamelin York Mesera de cocteles La mesera lleva una cruz colgada al cuello la mesera oriental tiene una cruz de oro y una falda pequeña derrama los vasos mientras camina, se ríe No, no soy católica y mete el dedo entre la cruz y la cadena como quien estira un chicle entre los dedos

No, no soy católica, es solo un accesorio Animales que rugen La mala estrella duerme en sus ojos resplandece en la fisura, en la grieta del alma en la pared que invoca y se ahoga en su propia sabia traza el mapa, el tablero alumbra en la mano la jugada Así se pasa el tiempo entre paredes entre machos y cabritos de batalla avanzando juntos, jauría, manada hambrienta animales que rugen en la conciencia y no se puede añadir condena por esa causa A media luz Museo Vaticano La luz se apaga y otra moneda alumbra Pequeñas maravillas de la muerte reliquias del santo y su hueso desnudo reliquias del cielo y su imperio minado ________________________________ Lila Díaz Calderón (Santiago de Chile 1975) poeta, artista plástica y Master en Edición literaria. En 1997 recibió la beca de "Creación literaria” de la Fundación Pablo Neruda y en 1999 la beca “Academia Literaria” a cargo del poeta Raúl Zurita. Posteriormente publicó los libros Cacería (Editorial Ril, Sgto., 1999) y Léxico Fuego (Ediciones del Temple, Sgto., 2001). En el 2003 la revista “Calabash” de la Universidad de Nueva York publicó sus poemas en edición bilingüe. En el 2007 obtuvo la Beca del Fondo del Libro en la línea de Fomento al Perfeccionamiento y la Investigación. Su obra poética ha sido publicada en diversas antologías en Chile y el extranjero. Sus esculturas en vidrio han sido exhibidas en el Instituto Chileno Alemán de Cultura, en la galería de la Fundación Pablo Neruda, en la Universidad Diego Portales y en el Museo de Arte Contemporáneo.

*** El libro Mansiones de guerra de Lila Díaz Calderón se lanzará el día 10 de julio del 2013, en el bar El Merkén, ubicado en Antonia Bellet 163, providencia (entre metro Pedro de Valdivia y Manuel Montt). Estarán a cargo de la presentación los poetas Thomas Harris y Pablo Lacroix. Se ofrecerá un vino de honor.

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