COMPORTAMIENTOS RELACIONADOS CON LA ACCESIBILIDAD AL SISTEMA DE TRANSPORTE PÚBLICO1

Todos podemos convertirnos en discapacitados, conforme la edad avanza y perdemos nuestras habilidades, sea que lo admitamos o no. En nuestra sociedad es negativo decir " soy discapacitado" o "estoy viejo"… Ser "normal" es ser perfecto, capaz, competente, e independiente. Lamentablemente, los diseñadores de nuestra sociedad también asumen erróneamente que todo el mundo se ajusta a esta definición de "normal" Ronald L. Mace, 1998 RESUMEN El decreto 1660/2003 por el cual se reglamenta la accesibilidad a los modos de transporte de la población en general y en especial de las personas con discapacidad, entre sus aspectos tratados considera que “en su carácter de servicio público, el transporte está encaminado a garantizar la movilización de personas o cosas por medio de vehículos apropiados a cada una de las infraestructuras del sector, en condiciones de libertad de acceso, calidad y seguridad para los usuarios”. El presente documento explora y analiza los comportamientos relacionados con la accesibilidad al sistema de transporte, tomando como punto de partida las entrevistas sobre las experiencias en el transporte público bogotano de una mujer en condición de discapacidad física usuaria de bastón, un adulto mayor usuario de silla de ruedas y una madre gestante, y la normatividad vigente al respecto (Código de Policía de Bogotá 2003, decretos 1538/2005 y 1660/2003) Una vez caracterizada la información, se categorizan los comportamientos respecto a: la Llegada al vehículo, la Entrada y la Salida del Vehículo, y actitudes referidas a la imposibilidad de ofrecer el Asiento reservado. Se concluye que los comportamientos del común de la gente determinan en gran parte la accesibilidad al sistema de transporte, dado que, aunque existan las adecuaciones físicas necesarias, se constituyen en obstáculos invisibles, aún más difíciles de sortear. PALABRAS CLAVE: Comportamiento, accesibilidad, transporte, movilidad AGRADECIMIENTOS A Bibiana Prado, Rosa Peñuela y Aurelio Jiménez, por sus experiencias de vida que son un gran aporte en la construcción de una mejor ciudad para todos. INTRODUCCION El decreto 1660/2003 por el cual se reglamenta la accesibilidad a los modos de transporte de la población en general y en especial de las personas con discapacidad,
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John Richard Jiménez Peñuela. Asesor en Discapacidad. Eyeth Films ®. www.eyethfilms.webs.com Abril de 2009.

entre sus aspectos tratados considera que “en su carácter de servicio público, el transporte está encaminado a garantizar la movilización de personas o cosas por medio de vehículos apropiados a cada una de las infraestructuras del sector, en condiciones de libertad de acceso, calidad y seguridad para los usuarios”. Sin embargo, muchas de sus disposiciones continúan siendo una utopía que afecto a la población con movilidad reducida, temporal o permanente. METODOLOGÍA Partiendo de entrevistas sobre las experiencias en el transporte público bogotano de una mujer en condición de discapacidad física usuaria de bastón (Figura 1), un adulto mayor usuario de silla de ruedas (Figura 2) y una madre gestante (Figura 3), se caracterizan y analizan los comportamientos posibles frente a la accesibilidad en este medio. DESARROLLO A continuación se presentan las categorías encontradas. Llegada al vehículo Según el decreto 1538/2005 para acceder al espacio público es necesario que los andenes sean continuos y a nivel, sin generar obstáculos, tratados con materiales duros y antideslizantes en seco y en mojado. Pero este es el primer obstáculo que encuentran los entrevistados, pues el desnivel del suelo, al igual que diferentes obstáculos como Por ejemplo para las huecos en el andén y alcantarillas destapadas, que podrían generar accidentes, como por ejemplo al introducir el bastón en uno de obstáculos, al hundirse la silla de ruedas en un hueco. Estos a su vez, ocasionan graves lesiones, como fracturas, y aun podrían poner en riesgo la vida de la mujer embarazada y su hijo. Los entrevistados manifiestan sentimientos de impotencia ante dichas situaciones. Otra situación que les genera este mismo sentimiento, es que los vehículos no estén adaptados a sus ayudas físicas tales como bastones y particularmente sillas de ruedas. Es así que, los conductores prefieren no aceptarlos, tratándolos como a vendedores ambulantes no bienvenidos, por lo que el tiempo para esperar la ruta se incrementa. Esta condición, sumada a los cuidados físicos que podrían requerir, les hace necesario abordar un vehículo de atención más personalizado, como lo puede ser un taxi. Aquí se generan otro tipo de actitudes. La primera, es que en varias de sus experiencias, los conductores no brindan ayuda para montar la silla de ruedas al vehículo. La segunda consiste en un incremento de los costos del pasaje con respecto a un bus o una
Figura 1. El acceso peatonal al transporte se complica por la presencia de obstáculos

buseta. En algunos casos se cobra un dinero extra que el taxista aduce al hecho en sí de llevar una persona discapacitada. Entrada y Salida del Vehículo Uno de los temas más referenciados por los entrevistados, consiste en las actitudes experimentadas al ingresar a buses, busetas y colectivos. Estas se enumeran a continuación:

Figura 2. Desplazarse en taxi puede resultar difícil y costoso

a. La “arrancada”: Cuando no se ha ingresado completamente al bus, el vehículo se pone en marcha. b. La “frenada”: El vehículo frena bruscamente como tratando de empujar hacia atrás a los pasajeros, con el fin de que otros más ingresen. Es la actitud más detestada por los entrevistados. c. La “bajada”: Al igual que al momento de ingresar, el bus no frena para que el pasajero baje. Como consecuencia de dichos procederes, los pasajeros resultan lastimados, incluyendo aquellos que no tienen su movilidad reducida. Es así que la madre gestante y la mujer en condición de discapacidad reportan haberse estrellado contra la cabina del conductor y en otras ocasiones, caer al piso. El asiento reservado De acuerdo al decreto 1660/2003, articulo 9, “los medios de transporte público colectivo de pasajeros en cualquiera de los modos, debe reservarse el espacio físico necesario para que se puedan depositar aquellas ayudas como bastones, muletas, sillas de ruedas y cualquier otro aparato o mecanismo que constituya una ayuda técnica para una persona con discapacidad, sin que esto represente costo adicional para dichas personas”. En este mismo sentido, el sistema de transporte urbano adoptó la silla azul identificada con el símbolo internacional de discapacidad, después de que hiciera su aparición en el sistema de transporte masivo. En consonancia con lo anterior, el acuerdo 79/2003,

“por el cual se expide el Código de Policía de Bogotá D.C.” en sus artículos 41, 44, y 97, señala la necesidad de que los pasajeros respeten las sillas designadas para las niñas y los niños, los adultos mayores, las mujeres gestantes y las personas con movilidad reducida o disminuciones físicas, sensoriales o mentales y en caso de encontrarse ocupadas, cederles el puesto, favoreciendo así la seguridad y la convivencia de los pasajeros. Sin embargo, se observan actitudes comunes como pensar que el único asiento que estas personas pueden ocupar es el azul, con el agravante de que en algunos vehículos dicho asiento se encuentra en la parte más alejada de la puerta trasera, dificultando la salida del vehículo. Y aunque se reconoce que la congestión inevitable al interior del vehículo dificulta la comodidad del pasajero al obligarle permanecer de pie y buscar una oportunidad para sentarse, también se observa un comportamiento que indica la prevalencia del bienestar propio por encima de la salud y necesidad del otro, aún cuando se esté ocupando el asiento destinado para la población en cuestión. Las razones que se pueden citar para este comportamiento son: a. Cansancio: Luego de una larga jornada de trabajo, se considera que el cansancio propio es mayor que el de los demás. b. Género: “En las funciones en que los asientos sean comunes, los caballeros deben ceder siempre los mejores puestos a las señoras” (Carreño, 2005. P. 114). Culturalmente el asiento es cedido a la mujer, por lo que no hay inconveniente en que sea ocupado, aunque alguien que esté de pie, pueda requerirlo mas, independientemente de su condición de género. c. Belleza: Estrechamente relacionada con la razón anterior, el asiento se ofrece a la dama porque es bonita. d. Desconocimiento: Una carencia de cultura ciudadana desde la familia y escuela que obvia enseñanzas sobre normas de cortesía y una actitud solidaria hacia el otro. e. Otras actitudes: Se aparenta estar dormido o se mira hacia la calle, cuando la persona que necesita el asiento se acerca. CONCLUSION Los comportamientos del común de la gente determinan en gran parte la accesibilidad al sistema de transporte, dado que, aunque existan las adecuaciones físicas necesarias, se constituyen en obstáculos invisibles, aún más difíciles de sortear. Por lo tanto, realizar campañas educativas que concienticen e influyan en dichos comportamientos, se

Figura 3. Una cultura ciudadana abierta a las necesidades del otro, mejorará la accesibilidad al transporte.

constituye en el primer paso para desarrollar una cultura ciudadana basada en el bien común y en el bien del otro. AGRADECIMIENTOS El autor agradece a Bibiana Prado, Rosa Peñuela y Aurelio Jiménez, por sus experiencias de vida que le hacen mejor persona y son un gran aporte en la construcción de una mejor ciudad para todos. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA CARREÑO, Manuel A. Urbanidad y Buenas Maneras. Chile : BIBLIOTECA VIRTUAL, 2005. 302p. Disponible en: http://www.manualespdf.es/manual-carreno/ JIMÉNEZ PEÑUELA, John Richard. Recomendaciones para la Accesibilidad de Poblaciones con Limitación Visual, Sorda y Sordociega, a Espacios Abiertos y Cerrados. Bogotá : INSOR, 2009. 46p. Disponible en: http://www.insor.gov.co
MACE, Ronald y JAINE, H. Accesible Environments. Toward Universal Design. The Center for Universal Design. North Carolina State University. New York 1991 : 49p.

VERSWYVEL, Sonia. Una Ciudad para Todos. Bogotá : Servigraphics Ltda, 2008. 22p. NORMATIVIDAD Concejo de Bogotá. Acuerdo número 79 de 2003. Por el cual se expide el Código de Policía de Bogotá D.C. Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. Decreto número 1538 de 2005. Por el cual se reglamenta parcialmente la Ley 361 de 1997. Ministerio de Transporte. Decreto número 1660 de 2003. Por el cual se reglamenta la accesibilidad a los modos de transporte de la población en general y en especial de las personas con discapacidad.