SUPLEMENTO DE LA REVISTA

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http://colectivorumboproletario.blogspot.com/

México, D.F. 9 de julio de 2009
Cooperación voluntaria
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PRESENTACION
Dejamos en manos de nuestros lectores el Suplemento número siete de la Revista Rumbo Proletario. El tema obligado sigue siendo el momento comicial de la confrontación nacional. Las elecciones intermedias de 2009 han concluido. Es obligado que expongamos nuestra caracterización sobre ellas y demos a conocer las precisiones que sobre la táctica o la línea política han introducido esos comicios. Para hacerlo, queremos recordar que para juzgar un hecho social o político es indispensable contar con un criterio de estimación, con una base de evaluación. Sin este criterio de juicio es muy fácil extraviarse y dar por fundamental lo que realmente es secundario. Cuando se tiene una formación no del todo revolucionaria pero se cree tenerla, suele ocurrir que en la lucha reivindicativo-sectorial y en la lucha electoral, en el activista tenga lugar una mediatización pues se le olvidan sus objetivos últimos o históricos. Estos fines últimos son relegados y el luchador se convence que la lucha revolucionaria que él pretende se realiza en su acción estrecha por cargos o por logros materiales siempre parciales. Para nosotros, lo determinante es el objetivo histórico por el cual luchamos, o sea, construir una sociedad libre de explotación y de opresión, libre de capitalismo y de todo tipo de Poder, una sociedad en la que todos vivamos una vida auténticamente humana vivida en autodeterminación. Nuestro objetivo no son las elecciones en sí, pues éstas son sólo un recurso para avanzar hacia aquella finalidad última; nuestra meta
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definitiva no es que se gane un escaño, una curul, un cargo o un puesto gubernamental; nuestro fin primordial no es montar y sostener a un partido político, a una determinada dirección partidista, que sólo son recursos para construir lo que, en última instancia, se busca como lo fundamental; que sólo son medios para alcanzar aquel objetivo histórico. Creemos que no es una nimiedad reiterar lo anterior pues es precisamente eso lo que viene ocurriendo, una conversión de los medios en objetivos, un abandono de los propósitos históricos que han sido borrados de la práctica política de miles de activistas y de todos los llamados partidos “de izquierda”, en los que predomina no sólo el pragmatismo sino el disimulo, la apariencia, la falsificación y la mentira. Son muchos los luchadores que con mucha intensidad se dedican a trabajar con las masas pero buscando asegurarse un cargo, controlar o hegemonizar la dirección de un partido. Es más, miles de activistas y luchadores han convertido a su “lucha” y a su accionar “entre el pueblo” en un modo de sobrevivir y hasta en un negocio. Si el criterio para juzgar las elecciones recién pasadas es el cambalache de la liberación definitiva por las elecciones, por el partido y por la obtención de huesos (trueque que nunca se reconocerá, naturalmente, aunque de hecho se dé) estos comicios serán valorados de una manera. Otro será el juicio si no se olvidan, mediatizan ni entierran los objetivos históricos de nuestra lucha. Un segundo elemento que creemos importante asentar es que, para la lucha revolucionaria, es central la apreciación que las masas se formen sobre los hechos de la realidad. Debe decirse, incluso, que para la lucha por la revolución, la realidad real (como dicen
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algunos especialistas) sólo existe como realidad construida por las mismas masas populares y por los dirigentes revolucionarios. ¿Cómo ha recibido y procesado nuestro pueblo a las elecciones recién pasadas? ¿Cómo han influido éstas en su mentalidad, en su estado de ánimo y en la valoración de sus propios empeños para enfrentar sus problemas? Con estos dos criterios en mente, dejamos aquí una primera consideración sobre las elecciones de 2009.

CONSEJO Director General: Armando Martínez Verdugo Directora Editorial: Ma. de Lourdes Ramírez Flores Webmaster: Flaviano Ojendiz Arley

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LAS ELECCIONES DE 2009, LECCIONES PARA LA LUCHA

Las actuales elecciones intermedias de 2009 han dejado muchas lecciones para el movimiento popular. Una de ellas consiste en que, en la lucha hacia el 2012, el rol de los partidos políticos ha cambiado cualitativamente en relación con el papel que jugaron en todo el proceso que fue abierto con las elecciones de 1988. En la lucha anti-neoliberal, hoy los partidos han pasado a un tercer plano. El primero lo ocupa el movimiento popular, las diversas resistencias de nuestro pueblo en contra de la mafia. El segundo sitio corresponde a las dirigencias y a las conducciones políticas, particularmente al liderazgo que ejerce Andrés Manuel López Obrador, mientras que el tercero, como decimos, es ocupado por los partidos políticos. Ya no son éstos el eje que determinará en primera instancia el desarrollo y desenlace de la controversia en los tres años de aquí al 2012. Por cierto, esto no opera así exactamente en cuanto a los factores de la lucha burguesa por mantener el Poder sobre el pueblo. La maquinaria del dinero, del gran empresariado y de los medios de comunicación una vez más revelaron su papel preponderante (lo cual ya sucedía pero no había sido tan evidente socialmente). Ahora bien,
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aunque estos factores en los hechos pusieron realmente en su lugar al PRI, al PAN y al llamado Partido Verde como agencias de colocación de los candidatos propuestos por aquella maquinaria, como artefactos que ya no se desempeñan como instancias políticas que en sí son decisivas de Poder, en el caso particular del Partido Revolucionario Institucional, en amplios sectores populares quedó la impresión de que dicho partido como tal, y específicamente su dirigencia (más aún, Beatriz Paredes) constituye un factor que por sí mismo sí es fuerza decisoria en los desenlaces políticos fundamentales. Alguien ha llegado a ponderar a la vieja política tlaxcalteca como “el político más brillante del momento” olvidando su carácter típicamente priista, o sea, clientelar, corrupta, corporativa y cómplice de las más graves afrentas al pueblo, cometidas por su partido. Así, sin embargo, se pasa por alto que sin la maquinaria del dinero y de los medios, el PRI no habría conseguido lo que alcanzó ni la famosa lideresa (autoritaria y déspota como pocas) hubiera logrado engañar a incautos con su supuesta postura incluyente, razonable y tolerante. El relegamiento de los partidos políticos, la revelación de su rol como factores secundarios en la lucha de estos tres años, rumbo al 2012, quedó particularmente claro en relación con PRD, PT y Convergencia. Las elecciones recién pasadas han dejado a estos partidos con el único papel de
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dotadores de registro a AMLO, en las próximas elecciones presidenciales. Con estos comicios quedó establecido de manera más clara que los llamados diputados y senadores “de izquierda” carecen de posibilidad para legislar con un sentido popular. La mayoría absoluta de los partidos del neoliberalismo, incluso del PRI y del Verde solos, es ya evidencia suficiente del carácter ficticio de nuestra parodia de parlamento. O estos representantes populares actúan consecuentemente como tribunos populares agitando y propagandizando en el pueblo sus iniciativas de ley y denunciando a los representantes de la mafia como saboteadores de los proyectos de ley que deberán recoger las necesidades más ingentes y radicales de la población, o se desempeñarán como comparsas del grupo gobernante. El Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y Convergencia pueden, y deben, usar sus recursos para fortalecer al movimiento popular, a la articulación de las resistencias populares, a la elevación de la conciencia democrática en amplios sectores sociales. Ojalá y lo hagan. Pero, realicen lo que realicen, hagan lo que hagan, su relegamiento a fuerza de tercer nivel no será superable en este lapso (rumbo al 2012) ni podrán hacer mucho más de lo que les fija su rol de registro para el candidato del pueblo, con la agravante para ellos
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de que ya ni siquiera son los únicos que tienen esa posibilidad de hacer legal la candidatura de López Obrador. Con esta afirmación, de ninguna manera queremos decir que el PRD y los otros partidos llamados de izquierda carezcan de toda importancia para el proceso electoral del 2012. Sólo nos interesa contribuir a la des-fetichización de esas instituciones políticas, ubicarlas en sus justos términos, lo cual debe llevar a no desgastar energías y concentrarlas en lo fundamental. La misma lucha al seno de dichos partidos debe cambiar, como en general debe cambiar toda la forma que hasta ahora hemos usado para cambiar. Esta es otra de las lecciones que nos deja el 2009.

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