INTRODUCCIÓN EL PARADIGMA POSIBLE

Clásicamente se entiende que un libro refleja una línea de pensamiento, el diseño de una construcción propia del autor y lo que éste desea transmitir. Es esta misma orientación la que posiciona al lector como un sujeto pasivo que recibe las ideas, con lo cual la lectura se convierte en un acto unidireccional: un autor activo y un lector pasivo. Sabemos, sin embargo, que todo lector captará y traducirá en construcciones propias las ideas de la obra; y es a partir de entonces -momento sagrado- que dichas ideas dejan de ser patrimonio exclusivo del autor para pasar a formar parte del universo del lector. AJÍ, el lector abandona la pasividad para convertirse en uno de los gestores del libro. Pensarlo de este modo implica que la lectura y sus reflexiones se estructuran como un proceso de co-construcción entre autor v lector!" De esta manera, entra en crisis la linealidad tradicional que polariza un activo-pasivo en relación autor y lector, respectivamente. No se invierte la polaridad. Se trata de poner en juego lo que en adelante llamaremos el posible paradigma, el paradigma de la circu^. laridad, una suerte de lectura interactiva, donde autor y lector, conociéndose a través de la obra, construyen juntos el producto. ¿•"ara poder comprender esta concepción, en el sentido estricto del término, se hace necesario conocer desde un nuevo modelo de pensamiento, y para concertar dicho giro hace falta un cambio de paradigma. 13

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La historia del mundo está signada por el cambio. Las crisis en el mundo científico fueron el preludio de la desestructuración de parámetros que resultaron anquilosados para gestar otros nuevos. Construcciones teóricas innovadoras comenzaron siendo posiciones alternativas a un determinado modelo de pensamiento que se erigía como paradigma; frente a tal confrontación, la comunidad científica -como grupo de poder- debió renunciar a su basamento epistemológico, para a posteriori, involucrarse en un nuevo conocer. No obstante, en todos los casos el resultado de este proceso no fue el cambio de paradigma, sino que, en muchos de ellos, la resistencia ganó^terrenoj^el producto convocó al fracaso. El modelo de pensamiento que caracterizó a las cjencias_clásicas_ estuvo impregnado de un determinismo causal-lineal^ como el paradigma que avaló el desarroTjoTd£Mp^tesis^riia_Q^sewaciÓQ, llevó a crear sujjrietodología.sen el análisis^ revistió de certeza las comprobacior\es^_ Linealidad, objetividad, la verdad y la realidad fueron los bastiones que enarbolaron estaTcieñcias, donde la certidumbre y el orden concebían y explicaban un universo del todo coherente que no dejaba lugar a la duda. ^ .S&^toO q^v^J Este modelo de pensamiento no quedó circunscrito al perímetro del mundo científico, sino que invadió el conogerCotidiano que, de una manera menos sofisticada, o si se quiere más rudimentaria, apeló a este recurso como forma de ver, explicar y responder acerca de la realidad. Si bien desde el campo de la filosofía, algunos pensadores se habían revelado contra los dogmas de verdades irrefutables, la ciencia se mantuvo sorda de cara a sus observaciones. Todo transitó en aparente orden. En la década de los 50, el surgimiento y los desarrollos dejla Ci-J rberttética y de Id Te~oria General de los Sistemaste confrontarorTáTá linealidad y objetividad reinantes, imprimiendo una dosis de incertidumbre que movilizó a diversos planos el mundo científico. El pensamiento de las ciencias clásicas, el que regía a las investigaciones, aquel que alcanzó el raciocinio de la gente común, involucró al ámbi14

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to de la psicoterapia, trasladando la articulación de la máquina a la comunicación humana. Se puso en crisis el modelo analítico que tendía a descomponer las partes, entendiendo que el punto de partida era la posibilidad de comprender y explicar el todo. Superar estas concepciones conlleva una permutación epistemológica, la_capacidad de ...relacionar circularmente las distintas fracciones del sistema, para hablar de totalidad, en Jugar desumatividad. La visión sistémica contrapone a la fragmentación reduccionista de los componentes una organización pobladade significados de laspartes mismas. Aceptar esta nueva construcción, que nos introduce en las ciencias modernas, implica reconocer una multiplicidad de niveles que son simultáneamente autónomos e interrelacionados. Como señala Luigi Ónnis (1996), «en esta dimensión las contraposiciones cartesianas de mente-cuerpo, biológico-psicológico, natural-cultural, individual-familiar, pierden su significado». Así comenzó a cuestionarse la certeza de la supuesta objetividad en el acto de conocer, que con la Cibernética de segundo orden llega al punto cumbre, arrojando interrogantes en vez de afirmaciones: el observador está involucrado dentro del contexto de la acción de conocimiento, por loTanto, ¿cómo es posible hablar de verdad, cuando soy yo, desde rñ7^rstéma~de creencias, el miembro partícipe "LTconceptualización de los juicios comenzó a considerarse fruto de la subjetividad: indefectiblemente el científico en su construcción de hipótesis observaba~sl)bTé~iiIñ~sistema querrá influido por su propia intervención en el plano pragmático yporsu lente de observación en djlaiho perceptivo. Miraba la misma dinámica de la cual él formaba parte constructiva,pbservaba lo que"el mismo producía^ J Entonces, ¿cómo señalar cuál es la realidad?, o ¿existe una realidad verdadera? Podríamos pensar, de acuerdo a estas preguntas que relativizan el eje de observación, que estamos viviendo una época de transición, de posibilidad de cambio de paradigma, una época en la que todavía hace falta díscliiSnarte^mlHos^'olno slibjetividad y objetividad. Tal vez en una perspectiva futura, el último concepto se rotule como ob-

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soleto, pues será obvio que las opiniones y juicios competen a la esfera de segundo orden, y como tal son subjetivos, con lo cual resultará absurdo intercalar en el discurso aseveraciones de verdad y realidad, sin adjuntar el mi delante. El significado de la objetividad quedará reducido tan sólo a convenios de primer orden, que también poseen su relativización, en la medida que existe un observador involucrado. La Cibernética de segundo orden abriólas_puertas al Constructivismo~qiíe comienza a responder con interrogantes, contestando con ^uesíionamientos, que~brinda respuestas ^que no restablecen un orden, sino que son estas mismas las que producen incertidumbre, las que dan paso franco a la duda.

Podríamos afirmar que en estos tiempos de la posmodernidad, aceptar la óptica de la complejidad implica reconocer y respetar una pluralidad de puntos de vista que se traducen en una multiplicidad de modelos interpretativos.

«A esta crítica no se sustrae, naturalmente, ni siquiera el modelo sistémico, especialmente cuando se lo identifica, como muchos hacen y a mi juicio erróneamente, con un modejo holístico, es decir, tendencialmente y peligrosamente omnicomprensivo de cada aspecto de la realidad. Por este camino, la homologación de todo a un único modelo globalizante, me parece que se corre el riesgo de volver a caer, paradójicamente y sin darse cuenta, precisamente en la jaula reduccionista». [L. Onnis. 1996] Lejos de la ortodoxia, la epistemología sistémica debe ser una herramienta que nos permita construir correlaciones y recursividade,s entre los difejgnte^niyeje^dej^jbjervabíé^, entendiendo que cada uno de éstos es autónomo pero aljnismo tiempo interdependiente_Y, puede requerir de otros instrumentos de indagación. Este libro tiene por objetivo introducirnos en las preguntas a que nos conducen las ciencias de la complejidad, preguntas autorreferentes que nos llevan a la reflexión acerca de nuestros juicios y aseveraciones, que nos pasaportan a una mirada interior sobre nuestro cono-

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cer, a considerar los descubrimientos como construcciones del hombre y no como teorías de la naturaleza. Esta mirada autorreferencial desestructura el hecho habitual de categorizar las construcciones del otro sin cuestionar las nuestras, tal como lo menciona Wittgenstein cuando dice que siempre valoramos si las respuestas son justas o equivocadas, sin tener en cuenta si son correctas o no nuestras preguntas.© En esta dirección, podríamos decir que el presente trabajo no es pretencioso, puesto que grandes pensadores de distintas disciplinas han reflexionado exhaustivamente sobre la temática de la construcción de la realidad: qué es lo que se construye, cómo y por qué. Figuras como el antropólogo Gregory Bateson, los cibernéticos Heinz Von Foerster y Ernest Von Glasersfeld, el lingüista Paul I Watzlawick y los neurobiólogos Humberto Maturana y Francisco \Varela_son algunos de los especialistas que trataron de explicar el >^ tema. Por lo tanto, será nuestra construcción, articular cómo se construye el universo personal partiendo desdé las vertientes epistemológicas de la estructuración de la realidad, hasta la elaboraciónde la misma como acto co-constructivo en el álrnbito"^éTa^Hc^ré7apiá7"en fimción del cambio. Oscilaremos permanentemente entre conceptos cibernéticos y constructivistas, o sea, entre recurrencias y construcciones de realidad^ que avalan las accionelTTñnñanas tanto en la vida cotidiana como en la psicoterapia, sea por parte de los terapeutas, sea por parte de los pacientes. Por lo tanto, el lector encontrará términos que se repiten a lo largo del análisis, certificando la circularidad de la teoría, que a la vez habla de la circularidad. Nuestra línea de trabajo en relación con los ejemplos está centrada en la psicoterapia sistémica, principalmente el modelo de Palo Alto, aunque en numerosas oportunidades se excede este marco de referencia. Los escritos se dividen en una trilogía que no compone una división tajante, pero sí recurrente, en la que los títulos que integran cada una de las partes se colocaron con la finalidad de oxigenar la lectura. En ellos, como dijimos, se entrecruzan conceptos, convirtiendo al mismo texto en cibernético.
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Por su estructura, pueden ser leídos por separado e inclusive salteando su orden, puesto que cada uno posee un status independiente, o bien siguiendo el diseño de la obra, ya que tienen un hilo conductor VI UV/ (lliüofporárá el des^frolló~3eTas l ideas en forma1 paulatina^. No es que AAA WA l ' V í l l l l U VA VI V_ .TCl I A V/l l\J Vl\^ I t l i I V.lls<Ul MU AV/1 1 1 1 ( 1 ' í l l l l C l l l l K azaroso, entonces, que el lector encuentre repeticiones de tértnínos y reflexiones a lo largo de los capítulos. En la primera parte, El conocimiento del mundo, se abrirá el juego, partiendo de la concepción del término epistemología, tratando de especificar qué quiere decirse cuando se hablarle esteconcepto, ya que en numerosas oportunidades es utilizado con diferentes significaciones, con el consiguiente riesgo de llevar a la confusión. Se desarrollan algunos de los diferentes modelos que pautan la observación, arrojando circularidades en el conocer, pero por encima de la pregunta autorreferencial de ¿qué y cómo conozco?, será la base de la reflexión acerca de nuestra forma de construir la realidad en la observación. Se categorizarán y diferenciarán los opuestos epistemológicos de linealidad y circularidad, en tanto ejes epistemológicos en la construcción de conocimiento. También, ciertos conceptos cibernéticos y por qué no un poco de historia nos ayudarán a contextualizar y fundamentar el porqué de la invención de este nuevo posible paradigma. En la segunda parte, Elqjpconstructor, después de haber planteado en el capítulo I lajrelativización de lo observable desde unpanoramaj:ibernético, luego de involucrar al observador en el contexto de lo observado, ejntrarem^sjñjña\^eifieñte másfilpsofica: el Constructivismo. Este capítulo se caracteriza por complejizar aún más la observación: no solamente el observador con su simple presencia pauta la dinámica ta^tuTácíórTHeTmapa, impone su sello recortando elobjeto a su perímetro. A partir de un panorama introductorio con abundantes ejemplos acerca de la relativización de la realidad, algunos autores nos ayudarán a entender cómo se construye. Apelaremos entonces a los estu-

dios de Phigeyquien nos mostrará cómo el niño construye su complejo de abstracciones a través de las experiencias del método del ensayo y error, hasta generar las estructuras conceptuales avalantes de su mapa. Así, Las leyes de la forma, de Spencer Brown? nos ayudarán a distinguir distinciones y descripciones -con sus comparaciones concomitantes- que todo sujeto traza en el acto perceptivo, conformando en la pragmática a posteriori, la puntuación de una secuencia de interacción. Este será el trampolín para adentrarnos en la aplicación de los tipos lógicos que se verá en la parte siguiente, con su incidencia en la paradoja, su nacimiento como propuesta de resolución del problema que implicaba para los filósofos, y la utilización productiva que propone Bateson con su cuadro de descripción de proceso y clasificaciones de forma. De este punto se hereda un tema urticante: el problema del diagnóstico», en donde se desarrollarán los criterios epistemológicos que labran su concepción, la historia, las diversas críticas, la construcción de realidades, estableciendo distinciones a partir de él, y lo que consideramos como correcta aplicación. Deambularemos por las dos realidades de primer y segundo orden, impregnándonos de significados, estructuras de sentido, subjetivismo y autorreferencialidad. JJespues de recorrer y analizar algunas cuestiones de construcciones lingüísticas entre conceptos de F. de Saussure y M. Erickson, nos basaremos en las especificaciones de H. Von Foerster con su imperativo estético «si quieres ver aprende a actuar». Se remarcará la importancia del lenguaje imperativo como el que pauta la orden de trazar una distinción y de gran efectividad en las prescripciones electividad prescripciones de cólmportamientg, concluyendo en un lenguaje inventor de realidades ydéTñundos, queaMndo^'girvíej^oncepcióir3érepresentacional. En la tercera parte, La nueva mirada^ llevaremos los puntos epistemológicos discriminados en la primera y segunda parte al desarrollo de ciertas reflexiones en el plano de la praxis. Un tema que nos atrajo fue el principio explicativo -tendencia inherente al discurso humano-, aplicado en la psicoterapia. Su etiología causal-lineal, pero también la posibilidad de entenderlo en un
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sentido interaccional, versión que se funde y se confunde con elpara qué, de acuerdo a la perspectiva epistemológica con que se lea, además de la importancia en la terapia sistémica del qué y del cómo. En este tema, dos explicaciones nos preocuparon: las dormitivas y las reestructurantes; las primeras, inocuas categorizaciones, y las segundas, una exposición clara de la técnica del reencuadre que hemos considerado como la estrategia madre de la psicoterapia sistémica. Estas reflexiones crean la oportunidad de pensar acerca del insight, que en esta línea de trabajo no será prerrequisito para el cambio, sin llegar a alcanzar o a erigir definiciones dogmáticas. El ejemplo del Rorschach nos permitirá confrontar abiertamente las construcciones de mundos que se elaboran en la amorfía de su estructura, comprobando la selectividad perceptiva y la proyección de nuestro mapa frente a tal desestructuración. Finalmente abordaremos la construcción de modelos de psicoterapia. El desarrollo de eventos sociales, políticos, económicos y culturales, que ejecutan sus nacimientos, con algunos ejemplos históricos que lo corroboran. Se verá así mismo cómo construye el estilo el terapeuta, la no-casualidad de la elección, y cómo en el juego de una sesión las intervenciones e interacciones se interceptan recursivamente. Este tema será un elogio a la creatividad y a la no-adherencia ortodoxa a un modelo que cercene los recursos del terapeuta: abolir el se debe, para que el profesional recupere una identidad (la suya propia). Capciosamente distinguiremos algunos puntos que se extraen de este desarrollo, de cómo no ser un terapeuta sistémico, posibilitando tener un espectro más claro de cómo se operativiza este modelo en la acción. Cerramos abriendo con un epílogo, retomando conceptos en forma circular, tal como es el esquema de este libro, abrimos con la recurrencia y cerramos con la recurrencia. A propósito, no sabemos cómo (y tal vez no importe), pero nos llega a la mente el recuerdo de una anécdota: un actor que se dirigía a su función del día sábado deambulaba en su automóvil por las calles de Buenos Aires reflexionando, ya que tenía esa extraña manía que a veces aqueja a los seres humanos: el pensar y que, especialmente
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cuando se realiza conduciendo, suele traer lamentables consecuencias. Era un pensador que estaba involucrado con las ideas cibernéticas, y en aquellos momentos sus pensamientos se dirigían a aseverar la circularidad de la vida del ser humano; la vida es circular, se repitió varias veces, la vida es circular. Esta idea lo persiguió casi todo el viaje, aunque se vio interrumpida en algunas ocasiones por bocinazos o por frenadas bruscas. La vida es circular y su mente se poblaba de imágenes muy primitivas, el nacimiento, la teta, la madre, el biberón, los pañales, ..., cuando de pronto, en ese preciso momento que su mente guardaba esta última imagen, ya próximo a llegar, lo detuvo un semáforo y sin saber por qué giró su cabeza y se sintió atraído hacia el escaparate de un negocio, en donde un cartel resaltaba ante sus ojos: PAÑALES
PARA ANCIANO.

«Sí», se dijo... «la vida es circular...»

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HACIA UNA CIENCIA DEL CAMBIO (P.W.) Resultaría difícil imaginar una meta tras la cual la humanidad ha empleado más pensamientos, sueños, palabras, esfuerzos desesperados, guerras y revoluciones, que el logro de la felicidad. Ya Aristóteles aseveró lo obvio: «todos los seres humanos desean ser felices»; pero Terrentius Vatro y, siguiendo su línea de pensamiento, Agustín, contabilizó 289 opiniones distintas sobre este concepto aparentemente tan simple. Uno debe suponer que ellos solamente entrevistaron a 289 personas, puesto que escasamente pueden encontrarse dos seres humanos que estuvieran de acuerdo finalmente en qué se supone que es la felicidad. Pero este no es el único problema con esta naturaleza tan difusa. Dumby, uno de los personajes de la comedia de Osear Wilde Lady Windermere 'sfan señala: «En este mundo hay sólo dos tragedias. Una es el no alcanzar lo que uno quiere, y la otra es alcanzarlo. La última es, lejos, la peor, la última es la tragedia real». En otras palabras: nuestra idea de la felicidad es infinitamente deseable, sólo en tanto no la logramos. Cuando llegamos a ella, nos envuelve un llanto lejano por aquello que esperábamos, o al mismo tiempo nos invade una horrible desilusión. Lo verdaderamente asombroso es que entonces no sospechamos que debe haber algo equivocado en la idea que poseemos acerca de la felicidad, para invariablemente concluir que cometemos un error,
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que alguien o algo nos decepciona, o que todavía no buscamos la felicidad en el lugar adecuado; y pronto salimos a una nueva búsqueda en una nueva (o más posiblemente la misma) dirección, para finalizar en un desengaño similar. Si observamos las caras de la gente mayor, hay algo trágico en sus rostros, como si se sintiesen disgustados por la vida, defraudados por Dios, la naturaleza, o la existencia (o como quieran llamarlo), por haberles quitado alguna cosa que les hubiera hecho feliz. Algo menos trágico es lo que Catalina la Grande, tarde en su carrera, se supone le dijo a un hombre, con quien había estado por casualidad en la cama aquella noche: «sabes, yo debo haber tenido diez mil amantes y pienso, no hubo gran diferencia entre ninguno de ustedes». Se non é vero é ben tróvalo... Pero esto aún no es de ningún modo la historia completa. La experiencia muestra que lo que hacemos para perfeccionar las cosas, para lograr la felicidad, puede ser la causa de nuestra infelicidad. Estejnstante, ingsrjerado_ejmpredecible, transformando a algo en su opuesto ya era conocidg_rjoF^EácIgQ][^Í£Bjo^ Eamóenantiodro'mia, pero después de él, Lao Tzu (si alguna vez existioT escribió en el capítulo II de su Tao Te King: «Cuando todos en el mundo entiendan la belleza de ser bello, entonces la fealdad existe. Cuando todos entiendan la bondad de ser bueno, entonces la maldad existe». Los mecanismos por los cuales creamos nuestra infelicidad, buscando la felicidad, son numerosos, pero parecen tener un denominador común: la llamada tendencia a hacer más de lo mismo; aunque nuestros esfuerzos~todavía~noJiayan ~affaiaclo los resultados esperados. Cuando comenzamos a observar estos mecanismos, caernos en la cuenta que su importancia y sus efectos van más allá de nuestras vidas individuales y amenazan la supervivencia del planeta. No cabe duda quejajiumanidad ha llegado aun punto totalmente inusual enjuhistoria; el punto erTdonde jiuestrólñodotraaicional de wr~Hlrmnd^¿_de_como mejorarlo tiosolq res\iítejnútjl^smoliue se ha tornado contraproducente. Por ejemplo, no por mucho tiempo se puede sostenerla creencia que si algo es malo, su opuesto debe ser bueno; o que si algo es bueno, el doble debe ser dos veces más bue24

no; o sólo porque A ha producido siempre B, se continuará obteniendo B hasta la eternidad. Ciertamente estos ejemplos son triviales, y la falacia resultante de éstos ha sido señalada a través de los siglos. Sin embargo, estas técnicas de cambio, aún son aplicadas una y otra vez -tanto en una relación conyugal, como por las altas esferas de un gobierno. Nuestro mundo se ha vuelto tan complejo que no logramos escapar deTmísñuJrelíúltado, recurriendo a soluciones similares que surgen~gFmíésrro ^eñ/t^^^MÁrduranté^rnucho tiempo. Atrás quedaroni íos~días~eñ~qüeTá^naturaleza Absorbía pacientemente nuestros desechos y venenos, y era ella misma la que los purificaba. En la actualidad, el Mediterráneo se ha transformado en un albañal y los bosques del norte de T^TÓp^é^tarTrñóriburidos. Nuestros esfuerzos por lograr una mejor y más feliz calidad de vida genera resultados igualmente desastrosos: los vertiginosos avances de "la" medicina han creado problemas humanos totalmente nuevos e inesperados; el grado elevado de seguridad social se asocia con las particularmente violentas formas de delincuencia; I os medios de transporte, cada ve/, más rápidos, nos dejan con menos y menos tiempo; a pesar de la mayor riqueza, hay más gente que se suicida; y ello sin olvidar el dilema nuclear Los viejos intentos por solucionar problemas han alcanzado los límites de la inefectividad. En vez de buscar nuevas técnicas de cambio, continuamos aplicando la desastrosa receta de hacer más de lo mismo -un modo seguro de suicidio, como la ciencia de la evolución lo muestra convincentemente. «Plus <¿a change, plus c 'est la méme chose», dice la sabiduría del viejo proverbio francés. Surge, entonces, la necesidad de construir nuevos métodos que obstruyan y reemplacen a las antiguas soluciones, en lugar je reforV zarTás^Peío el lectoFtiene derecho a pregunTáf¿cuál sería un ejemplo 3e semejante solución? Imaginen que -siguiendo una breve idea mencionada por el matemático canadiense Anatole Rapoport en el libro Fights, Games and Debates (Combates, juegos y debates)- se introdujera una regla básica del proceder en el diálogo en todas las conferencias de las superpotencias: antes que el problema fuera discutido, cada delegación tendría que presentar el punto de vista de la otra delegación. En otras
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palabras, los americanos tendrían que exponer la opinión de los soviéticos, hasta que la delegación soviética estuviese completamente convencida de que su perspectiva de la situación había sido entendida correctamente. Sería entonces el turno de sintetizar el punto de vista de los Estados Unidos, hasta que los americanos estuviesen conformes. Para cualquiera que se encuentre familiarizado con la abismal ignorancia de estos líderes del mundo en lo que respecta a sus puntos de vista, esperanzas, sospechas y, consecuentemente, las intenciones de sus contrapartes, esta idea cobra sentido de inmediato; el 50% del problema posiblemente habría desaparecido antes de que fuera alguna vez discutido. Es verdad que, en este caso particular, la solución no puede funcionar, puesto que resulta improbable que dichas superpotencias estuviesen de acuerdo en acatar semejante regla. Otro ejemplo que puede explicar esta idea es aquel tipo especial de sabiduría que ha salido a la superficie una y otra vez en el curso del milenio en incontables historias, fábulas, mitos y otros relatos del género. Por lo general, nuestro entendimiento moderno tiende a desestimar estas historias por ser fantásticas, imaginarias o irreales. Pero no debemos olvidar que, aún en nuestros días, tales conceptos imaginarios han mostrado su utilidad práctica. Tomemos uno de los puntos embarazosos de la lógica matemática, como es la aparentemente ingenua ecuación X + 1 = 0. Trasladando el 1, obtenemos X = -1, por lo tanto el resultado final será X '= -1. Los lógicos han realizado numerosos intentos para resolver esta contradicción -ya que nada multiplicado por sí mismo puede dar un valor negativo- y de este modo salvar a la lógica clásica de la irracionalidad de esta paradoja. Pero físicos e ingenieros, que han quedado entrampados en este dilema, convinieron con ecuanimidad un número imaginario llamado «i», introduciéndolo en sus cómputos y llegando, por ende, a soluciones prácticas y concretas. Quizás, el ejemplo más atractivo de este modo de resolver problemas es la historia oriental del padre que, después de su muerte, deja sus 17 camellos a sus tres hijos, con la siguiente instrucción: el hijo mayor debería recibir la mitad, el segundo, un tercio, y el más joven una novena parte de los camellos.
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Frente al mandato del padre, ellos se encuentran con la imposibilidad de realizar tal división. Eventualmente por el camino, un mullah (intérprete de las leyes y dogmas del Islam) viene cabalgando sobre su camello, y ellos le piden ayuda. «No existe una solución para esto», él asevera. «Pero puedo agregar mi camello a los de ustedes, y así tendrán 18 y podrán dividirlos. Ahora tú, el mayor, recibes la mitad, que es 9. A ti, el hijo segundo, te corresponde un tercio, o sea 6, aquí están. Y para ti, el más joven, un noveno, que son 2 camellos; así resta un camello, de mi propiedad». Habiendo dicho esto, se subió a su camello y se fue. En conclusión, necesitamos una nueva ciencia del cambio, que sea capaz de producir un giro7ñó"sólo¡en las formas de abordar un problema en particular, sino también que resulte efectiva en el tratamiento del fenómeno comoijial. Tajando observamos alrededor, encontramos los comienzos de una ciencia semejante con diferentes áreas como biología, física, química, filosofía, semántica, sistemas sociales, ciencias empresariales (management), medicina, y por último, pero no por eso menos importante, psicoterapia, y con ésta nos referimos a la reducción del sufrimiento humano y no al logro de la felicidad final. Lo cual nos lleva a retornar al punto de partida...

QUÉ SE CONOCE, CÓMO SE CONOCE
Para comenzar a pensar acerca de este tema, es necesario abrir con una reflexión: ¿alguna vez nos cuestionamos cómo se llega a conocer eso que llamamos externo a nuestra mirada? ¿En alguna oportunidad nos preguntamos acerca de los procesos que nos llevan ajecir que los objetos son, en el sentido jiterarde la frase, y no tan sólo a discriminar su existencia, sino también a adjetivarlos, clasificarlos, revestirlos de un determinado juicio de valor?. ¿Conocemos nuestra íorma de conocimiento?, ¿conocemos nuestro conocer?, ¿cuál es nuestra epistemología? El término epistemología deriva del griego episteme, que signifi-_ ca conocimiento, y ésTuña rama dFía filosofía que se ocupa de todos
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los elementos que procuran la adquisición de conocimiento^jpjr ^igajosjimdaj^ defmismo. f En este sentido es un ¿"scálorrántenor'ála esfructuracíon'd'e la teoría, ya que se ocupa de las reglas que gobiernan el funcionamiento I de la cognición humanaf por lo tanto, la epistemología establece «de Y qué manera los organismos o agregados de organismos particulares / conocen, piensan y llegan a decisiones que determinan su conducta» \ (Bateson, 1979). v Dentro del contexto filosófico, se ha empleado el término^epistemo_lQg.ía.paia. hacer referencia a un conjunto de técnicas analíticas y CTÍticasJ_gue definen.Jos límites de los proc^s^s^e~conocimiento. Pero más allá de la filosofía, existen doTamBítos db'ñdé'ésTa ciencia realiza su incursión: la biologja_experimental, ji través de figuras. ' como Maturana, Várela, McCulloch o Von Foerster, y el área sociocuJturaL_que se traduce en cómo las personas conocen y~de la forma ejijq^conocen^es decir cómo sej;ojistitu^ Simon y olaboradores (1984) señalan que la epistemología: V«[—jj^refiere al desarrollo de la estructura de pensamiento, así como a la lógica interna de los procesos emocionales. La estructura de conocimiento de todo organismo puede verse como su modelo del mundo y como marco de referencia de su conducta. La organización del modelo del mundo depende de la comunicación que tenga un individuo con su ambiente, es decir, de las estructuras y condiciones dadas de ese mundo y el potencial del organismo para percibirlas. Se trata de un proceso dialéctico de adaptación interna y externa». De acuerdo con este planteamiento es imposible que un sujeto no posea epistemología. En tal caso podríamos afirmar que ése individuo no es consciente de cómo desarrolla s_u proceso cognitiyo -la construcción del mundo- y esta falta de conciencia puede llevarle al caos, aseverando su verdad como irrebatible y rigidizando la estructura>dé^su\istema de interacciones. Bateson fue el que plasmó el ángulo sistémico y cibernético en el ámbito-experimental epistemológico. Estos estudios llevados al plano de investigación en la terapia familiar se centran en la relación entre los fenómenos de interacción de la familia y los actos perceptivos erróneos que llevan a errores epistemológicos.
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Dell (1985) distingue en Bateson cinco usos diferentes del término Epistemología En principio, según se utiliza tradicionalmente en Tá~fílosoíia7üürno teoría del conocimiento; también como cosmologíabiológica, en referencia_ a las_pjropieo!ades de lajnente, definiéndola como un agregado de partes interactuantes impuIsadas pprja diferencia; como paradigma -la cibernética, la evolución, la circularídad, el ecosistema-; como estructura del carácter, los supuestos habituales que especifican el modo en que una persona comprende el mundo y se relaciona con él; y por último, como ciencia, en la cual la epistemología describe y explica la objetividad como un hecho imposible^^ ——-—-—•"" ~" ••--., 'Es factible pensar la epistemología colocándola en un metanivel,v 'como paradigma de paradigmas, «como reglas usadas en el ^pensamiento ~5é grañ3es"girúpos"dTpérsonaji para definir la realidad»,^segürr'7S^r^wa1dTr^8^jrmientras; que un paradigma se definiría c^mg^ un subconjunto de reglas quídefinen un fragmento de la rcalidad^La^ epístemoI6gíá^^om^TorHa'"o!^e"To^^^ sería un suprasistema, un paradigma más abarcatiyjx_ L^eTtérmino paradigma, dice Kuhn (1975) que se trata de una realización científica universalmente reconocida, que durante un determinado período proporciona un modelo de solución sobre ciertos problemas a una comunidad científica. En su investigación, el autor evidencia que el impacto de una variable epistemológica que se presenta como alternativa frente a una constante -el paradigma-, que se sostuvo tal vez durante siglos, inevitablemente da como resultado una crisis de las reglas que regían el conocer hasta el momento. Por lo tanto, siempre después de undeterminado descubrimiento (más adelante hablaremos de^rtvencior)), se transita por un período de asimilación de la variable incorporada al sistema. "7 Cfrtt?U> ^'^M^^ * La historia de los cambios de paradigmas en la ciencia revela que los científicos se encontraban en condiciones de explicar un espectro más amplio de fenómenos naturales, y aún con mayor precisión aquellos que ya eran patrimonio de su conocimiento. Este avance sólo pudo lograrse descartando los significados, valores, creencias y metodología, previamente aceptados por el paradigma anterior, reemplazándolos por nuevos conocimientos.
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Para Kuhn, los descubrimientos jio_son las_ únicas fuentes_de_ cambios de paradigmas, sino que, además, existen una serie de elementos que inciden en los factores constitutivos de una crisis del conocer. Considera también que la percepción de una anomalía cobra unpagel relevante en la aparición de nuevos tiposdé~finómenos. Nb obstante, a pesar de que el sistema percibe dicha anomalía, éstapuede permanecer durante mucho tiempo solamente señalada, mientras persiste el modelo de conocimiento instaurado como paradigma, afectando paulatinamente a diversos puntos del sistema, que se resiste al cambio de modelo epistemológico. Así, el advenimiento de una nueva teoría -construida sobre una base epistemológica diferente- es precedido por un período de profunda inestabilidad e inseguridad, generado por la imposibilidad de dar respuestas satisfactorias a los enigmas que plantean las anomalías (consideradas como tales según el paradigma anterior). El paradigma que justifica y construye un sistema determinado fracasa en satisfacer los requerimientos que se presentan y es allí donde surge la crisis. El fracaso de las reglas existentes conduce a la búsqueda de otras nuevas. Si establecemos un paralelismo con la familia o la sociedad, ante la posibilidad de percibir una disfunción, que activa la marcha de mecanismos de cambio, o se revisan las reglas del paradigma que se venían Jnstrumentando yse producen modificaciones, reacomodán' Laran mecanismos de resistencia al cambio y por ende se perpetuará la dinámícadel sistema, fortaleciendo la utilización de sus reglas tradicionalcs ( lirjfñeóstasisj» En el plano "HeTáiTrevoluciones científicas, Kuhn nos brinda un ejemplo que puede resultar útil. Hace referencia a los astrónomos de la época anterior a Copérnico, que eran capaces de eliminar cualquier anomalía que presentaba un sistema (que generaba discrepancias y confusiones), ajusfándola de alguna manera a la epistemología imperante: el paradigma de Ptolomeo. Esto da cuenta de que cualquier evidencia observable puede explicarse acomodándose a las hipótesis que arroja el modelo epistemológico al que uno se adhiere. Para que se lograse el cambio del pa30

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radigma de Ptolomeo, el requisito previo fue/gTreconocimierit5)por parte de los mejores astrónomos europeos de que el paradigma astronómico vigente fallaba en sus aplicaciones a los nuevos interrogantes que se planteaban. , Las crisis, entonces, son una condición previa y necesaria para i nacimiento de nuevas teorías: «(...) y preguntémó"nos7aresbues, cómo responden los científicos a su existencia. Parte de la respuesta tan evidente como importante, puede descubrirse haciendo notar primeramente lo que los científicos nunca hacen, ni siquiera cuando se enfrentan a anomalías graves y prolongadas. Aun cuando puedan comenzar a perder su fe y, a continuación, a tomar en consideración otras alternativas, no renuncian al paradigma que los ha conducido a la crisis. O sea, a no tratar las anomalías como ejemplos contrarios, aunque en el vocabulario de la filosofía de la ciencia, eso es precisamente lo que son» (Kuhn, 1975). La dificultad radica en que una vez que se ha alcanzado el status de paradigma, o sea, que se ha instaurado un código reglado y sistematizado, una teoría científica puede mostrar su invalidez únicamente cuando se encuentra un candidato alternativo para que ocupe su lugar. La decisión de rechazar y acordar un cambio de paradigma implica siempre, y de forma simultánea, la decisión de adoptar otro y el juicio que conduce a esta decisión emerge de la comparación de ambos modelos. Estos modelos de conocimiento han variado de acuerdo con las épocas. Los diversos períodos en la historia del conocimiento hanestado marcados por diferentes paradigmas epistgmojógicos que pautaron la formalie^coríbcer. Los modelos están determinados, como emergentes de variables que regulan los distintos contextos, por factores que van desde lo so^ cial, lo político y lo_económico hasta lo cultural. Son estos factores los que crean el territorio para fundamentar y poner en crisis los paradigmas reinantes. En la Grecia Antigua, el hombre, desde una\visióñ~ántropocénrqf[ca y organicistá] explicaba por ejemplo los fenómenos de las enfermedades mentales a través de los humores del cuerpo y de distintas localizaciones en lo que él llamaba «soma».

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A «•frí El conocimiento del mundo

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La construcción del universo

El Misticismo fue una línea de pensamiento en la que se postergó lo que se consideraba científico hasta el momento, para explicar los fenómenos atribuyéndoles un significado divino, y polarizando lo bueno y lo malo a través de la moral eclesiástica; Dios todopoderoso era el creador y todo lo fijado como anormal era una desviación de su obra y debía castigarse. La Iglesia, durante todo el medioevo, fue el eje del poder y las figuras del clero ocupaban puestos clave en la política, la economía y la cultura en general, certificando así una ideología religiosa que explicaba el hecho observable desde una perspectiva teológica. El Racionalismo se preguntó: ¿podemos conocer el mundo exterior por especulación, raciocinio, o intuición, tal como comúnmente se le atribuye a un artista o a un místico? La filosofía proveyó un conjunto de respuestas acerca de cómo obtenemos el conocimiento: la primera señala que se produce ínte_ _ gramgnte_gn_la experiencia . La segunda postula que se consigue por medio del raciocinio Los filósofos~rácionalistas plantearon que la mente dispone -desde un comienzo- de un número de facultades o de principios idénti.gojL^todos_lps_hqmbre~s, v~oue nafa la obtención del conocimiento sólo se precisa razonar con estos principios, usando estas facultades. De la misma manera que un matemático podría deducir la matemática a partir de uno o dos axiomas fundamentales, por medio del razonamiento (con tal que dicho proceso fuese realizado en forma correcta, o sea que razonara bien), el filósofo, con tal de ser buen filósofo, podría descubrir la verdad acerca del universo por los mismos métodos. De ahí que se llamara filósofo racionalista_aUrue opinaba que la rajónjnisma, sin el auxilióle la observación, puede proporcionarnos el conocimiento del mundo AKora~bien, si el úmverso^ra entendido como un problema matemático, la pretensión de los filósofos racionalistas en favor de la razón, podía mantenerse. Pero el reino de lo que existe es diferente al de la matemática, y si bien contiene la clase de hechos que ocupan a los matemáticos y desde este aspecto puede ser explorado por la razón pura, no se reduce solamente a este tipo de fenómenos. Por otra parte, contrapuesta con la anterior, la posición de los empiristas fue más rigurosa. Si el hombre quiere conocer el universo, el
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único procedimiento aceptable es observarlo, adoptando el método científico. Después de repasar cada uno de los modelos que rigieron en la historia la forma del conocimiento humano, llegamos a la conclusión que en el acto de_observar_yJrazaruna hipótesis, es importante conocer cuál es el modelo que forma parte de nuestro patrimonio perceptTvo7"e"s"más, cuando aseveramos lo que tenemos frente a nuestros ojo~s,To^u^'vemos"dá cuenta de nuestro modelo de conocer. ""'La'épTstéMoiogía, desde un metanivel, pautará y revelará nuestra forma de cerfíoce^-nuestra forma de Construir ía realidaR^; es de allí de donde emergen las teorías, partiendo de la observación/construcción del hecho observable. Así, se plantearán las hipótesis resultantes, que serán comprobadas acomodándose y ajustándose al modelo epistemológico que se emplee, con lo cual se puede comprobar lo Desde esta perspectiva^Tfecto se constituye en un evento producido por el ojo del observador. No~bbslante, enlodo este circuito opeTáTITecürrenciá; éYrésüitadoTcomo progenie observable, llevará a confirmar y reconfirmar nuestra teoría del conocimiento y esta, a su yeZj volverá a pautar nuestra mirada en la construcción cFeTmundoT" "TSr otra parte; si deseamos cuestionar nuestro conocer, o sea cuar es nuestra epistemología, indefectiblemente nos envolvemos en la trampa de la paradoja: conocemos nuestro conocer a través de nuestro modelo conceptual, que arrojara corno resultado nuestro modelo jde conocer Por lo tanto, podemos'áfirmar, por ejempló7quejnuestra_ epistemología es cibernética y es la misma cibernética la quenos lleva a conocer nuestra epistemología; así, es cibernético el proceso de conocer nugstra lormanc conocimiento, conio también es circular y recurrente el acto de la observación.

EPISTEMOLOGÍA

MODELO DE CONOCIMIENTO

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La construcción del universo

1 conocimiento del mundo

El auge de la Teoría General de los Sistemas llevó a la formulación de un nuevo paradigma que se contraponía con la epistemología tradicional y que explicaba los fenómenos desde una causalidad lineal: el concepto de circularidad o recurrencia. Las teorías de los sistemas son un grupo de propuestas que han causado impacto en las ciencias humanas, principalmente en la antropología. Reynoso (1993) señala que estas teorías giran en torno a una clase de modelos y para su comprensión se hace necesario describir los diferentes tipos de modelos susceptibles de construirse en una ciendaenigírica. Fundamentalmente discriminaremos dos tipos de modelos, puesto que pueden diferenciarse tantas tipologías como criterios de articulación se elijan: Jos modelos mecánicos y estadísticos. La mayoría de las teorías han utilizado ambas clases, principalmente la antropología, a pesar que las estructuras de cada uno difieren y cubren gran parte de las posibilidades de una teoría. En principio señalaremos que loSprnoHelós son entidades concé"^[tuale^y no pueden ser ni más ni menos simples que la realidad, puesto que son otra cosa. jteynoso (1993)_afirma que «un modelojsjjna construcción lógica y lingüistica y a menos que se admita una teoría del lenguaje elemental y puramentejiqmenclatoriaí ^el lenguaje como espejo de la realidad- no existe isomorfismo alguno (es decir, no hay ninguna correspondencia estructural punto a pumo) entre enunciados y realidades. La escala de un modelo respecto de lol^al es indecible, ya que la realidad puede ser casi infinitamente descompuesta y es analíticamente inagotable: una ameba puede ser tan complicada como un sistema planetario. No existe^ntonces. una escala propia de los fenómenos: teorías^au&Jiatan 4e enormes conjuntos sociales json a menudo más sencillas que teorías que abordan la personalidad de snj^sTB3íví3uales. La....caracterización de losJirjos de modelo^"jfletjg fundarseen otrasTOnsideranmrjps^ "T^^w3elosrnécánico^describen mecanismos; están, por así decirlo, a la misma escala deTfenómeno, y no necesariamente implican reducir las cosas a metáforas mecanicistas o a máquinas. Estos modelos desarrollan explicaciones tomando como base principios gene34

rales,y, de acuerdo a estos patrones, se realizarán inferencias a partir de la observación del hecho, es decir, que su naturaleza es deductiva. Son por lo general deterministas y explican los hechos en función de jas Jeyes adecuadas a dicho proceso. Ciertos modelos cognitivistas son mecánicos, puesto que describen los procesos de la estructura interna de la mente que producen el efecto de una percepción. Describen, además, los mecanismos que pueden explicar el estado o funcionamiento de las cosas y son efectivos en la explicación cuando el objeto es comprensible en términos desuna simplicidad organizada; es decir, los modelos mecánicos sé adaptan a sistemas simpies o procesos de complejidad escasa, para ser analizados en su totandad^~"~"~" Debemos aclarar que la simplicidad a que nos referimos es el resultado de un efecto teórico y no una cualidad empírica o patrimonio del objeto o sistema en sí mismo. Por lo tanto, un objeto llamado simple puede ser explicado distinguiendo un solo nivel de organización o relaciones lineales entre los diversos niveles. En cambio, los modelos estadisticos\mdy^¡^regUlanaaaes o co"j [(relaciones entre diversas series de fenómenosty están, de acuerdo a la perspectiva, a"üna escala más reducida bgfobal7És unaTorma de~ análisis que introduce las corréTacione"s'yPone énfasis en lo cuantitativo, no preocupándose por la naturaleza de los mecanismos y sus causas* Su objetivo será determinar quT estímulos desencadenan cíertcTtipo de respuestas, sin explicar efporqué, es decir, que utilizan el modelo de la caja negra. . Inversamente a los modelos mecánicos,[su planteamiento es irjVcluctiv^, y por lo tanto consideranrvarwgniyaMJS ülül Vldllálc^ y aBs^ [liaeff^eTróSggn^^iizacíonéTy reguTaridádesj Es más, en numerosas oportunidades se utilizan cuando una ciencia no puede imponer leyes a su objeto de estudio, y podríamos decir que si existenjTEJprique rigen este tipo de modelos, son necesariamente)prSB^KIisfícas. Los_ modelos estadísticos estudian fenómenos de alta complejidad ,para "séTanálízádós, y ai no poder ser totalmente cognoscibles._su aborda^ 3e se remiTe"á"Sñ(]^o^s^sinteticd-lri'¿úT1:ivgJ Como señalamos, las "causas que provocan el fenómeno no son conocidas, por lo tanto la importancia radica enfl'a Obsei'vaclúilllgl t;silinulo y la respuesta^ de acuerdo al modelo de la caja negra.
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La construcción del universo El conocimiento del mundo

Estos dos modelos se constituyeron en los paradigmas básicos, en términos de la investigación científica. Las ciencias modernas, a partir de los años 50, plantearon un modelo alternativo a los anteriores vigentes:yos_módelos sistémicos.^ Reynoso (1993) afirma que «aunque podría parecer a priori imposible, existe una alternativa a las teorías mecanicistas y estadísticas, una especie de paradigma básico, un arquetipo para producir teorías.. Se trata de las teorías o modelos sistémicos, que en variadas ocasiones han ejercido influencia en la antropología reciente, por su énfasis en los^Fenórñenos dinámicos] gn los universos totales abiertos] a su entorn^enjos procesos complejos y en las interacciones fiíer-j tes^Los modelos de esta clase se piensan, bien como de estructura di- > ferente a la de las formas clásicas, o como la superación de éstas en una secuencia epistemológica de carácter evolutivo». Este modelo se encuentra diferenciado, según distintas aportaciones^en cuatro formulaciones de la Terapia de Sistemas: 1 . La Cihernéticu, por Norbert Wiener, en 1 947. 2. La Teoría General de los Sistemas, por Ludwig von Bertalanffy, en la década de los 50, (aunque la primera formulación tuvo lugar en 1945). 3. La_Teoria de las Estructuras Disipativas, por Ilya Prigoyine, en los principios de la década de los 60. 4. La Sinergéticaj_por Hermann Haken, en la década de los 80. El objetivo de estudio de estos modelos son los sistemas complejos, que no obstante su complejidad, no son desorganizados, sino que,j)or el contrai^^t^mismacomplei idad es la que_crea la j: cidad de autoorganización.. O TTenen como finalidad organizar la complejidad a través de un conjunto de ecuaciones que describen los diferentes aspectos de los sistemas. Por otra parte, de la misma manera que los modelos son entidades | conceptuales, la complejidad no es patrimonio del fenómeno en sj / mismo, sino qü^Tuna_escaTá de acuerdo ala perspectiva con_que se oHserve y los conceptosajae_se_ulilicen. _ Aquí y como veremos más adelante, los conceptos se centran en retroacción, feed-back, causalidad circular, etc., por lo tanto cualquier sistema puede ser observado desde esta óptica, desde una célu-

la hasta una planta, desde un sistema solar hasta una colonia de hormigas. Cualquier hecho observable puede ser objeto de estudio desde cualquiera de los modelos. Entonces, si la mirada es diferente (de acuerdo al modelo que se internalice) las construcciones de hipótesis resultantes de la observación también tendrán perfiles diferentes, coherentes con la epistemología de la observación.

MECÁNICA Diferentes miradas ESTADÍSTICA -3 SISTÉMICA -> JOBJETOl Construcción de hipótesis diferentes

FENOMENOLÓGICA 71

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El autor presenta un cuadro en donde sintetiza los tres tipos de modelos, anexando un cuarto|7Ó5'propuestasfenomenológicaq (también podríamos poner en su lugar ía^Tnterpretaüva^, que completan _ el cuadro de las estrategias de abordaje posibles a un objeto de estu- ) dio.jSeñala que lasjeorías fenomenológicas, simbólicas e interpreta- r jiva^érTgeneral tienden a romper con las generalizaciones, dándole \ preeminencia a un conocimiento local
MODELO Mecánico Estadístico Sistémico Fenomenológico PERSPECTIVA DEL OBJETO Simplicidad organizada Complejidad desorganizada Complejidad organizada Simplicidad desorganizada INFERENCIA Analítico-deductiva Sintética-inductiva Holística-descriptiva Nihilista-abductiva

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Si observamos el cuadro, el modelo sistémico se aparta de las estructuras clásicas de los sistemas deductivos, puesto que conceptos como homeodinamia, cai^ajid^d^r^lar,jriulticausalidad, retraalimentación, entre otros, impiden aseverar que si sucede un determinado hecho ella implique la producción de un determinado resultado.
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La construcción del universo El cdocimiento del mundo

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Lo que permite describir el modeíb es un determinado proceso de acuerdo al fenómeno que se observa, por medio de la circularidad: «En un estudio sistémico, lo que más puede hacerse es describir formalmente el fenómeno de que se trate (sea la estructura"Hél sistema, sea su trayectoria), a través de determinadas ecuaciones. Técnicamente, estas ecuaciones acosturnrjfáñ'ser'ecuaciones diferenciales no lineales, aunque otras expresiones matemáticas podríanÜpTicarse a la misma descripción. A menudo un sistema se describe mediante un grafo topolópicg. o un diagrama dejlujo^ asociado o no a una caracterización matemática más precisa. A partir de la descripción se podrá, eventualmente, construir un modelo de simulación, manipularlo y derivar predicciones respecto de su comportamiento.» (Reyn5só~T993). Por último, el autor aprovecha para desmitificar algunas creencias acerca del modelo sistémico que llevan a un error interpretativo de la teoría que lo avala. En principio, se puede sostener que cualquier modelo más o menos axiomatizado o formalizado puede llamarse sistémico, o que los modelos sistémicos se reducen a estructuras matemáticas o computacionales, ya que muchos modelos formales son mecánicos o estadísticos, y también existen modelos sistémicos sin cuantiñcación. La Inteligencia Artificial, la Teoría de los Juegos, la Informática y otras investigaciones, no necesariamente coinciden con la Teoría de los Sistemas o comparten sus principios. ^Ljj/reoríajGeneral de los_Sistemas no es una concepción positivista, etiqueta con la cual -en los últimos tiempos- se pretende marginar las nuevas propuestas con aspiraciones de imponerse en el mundo científico, sin que se ponga en juego su_cgmprensjón. evaluando así su productividad^Categarizar corno equivocado o erróneo ^Tóbjetojde dlscusiónprív¿aj[disfursn_de toda fuerza crítica. __ Son numerosos los conceptos sistémicos que dan jaque al principio positivista de lo analítico y a la concepción reduccionista de las ciencias a la mecánica vulgar. Por otra parte, hablar de sistemas no implica que la teoría con la que uno avala la observación sea sistémica. Sistema es un concepto miliTmido, válido para un sinnúmero de posibles explicaciones, Itni -luí- la Teoría General de los Sistemas constituye un modelo
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preciso v delimitado. Podemos hablar de un sistema familiar, un sistema social, y aplicar a su estudio otros modelos de análisis que distan de la ^¿ersj^cSvJL descripüYajSHláSgurrenclajyla circularidad^ por lo cual se hace necesario acotar el concepto de Teoría Sistémica a las construcciones teóricas que fundamentan sus postulados y conceptualizaciones. La diferencia principal que se establece con los demás modelos es la de la|circularidadj, mientras que la epistemología que subyace al resto desarrolla |a.linealídad"dé^peíisamientol En síntesis, la ciencia clásica determinaba, bajo u 'tico v lineal, que eTcoñoclrrliento eraoPietivo. En contraposición a este punto de vista, las ciencias modernas relativizan_y cuestionan el paradigma antedicho para proponer i |delo sistémico. donde la '''n'''1ari'i'lH'3^£^"irgrifl '""'" 1a S"'a dfy bensamiento y el conocer, que como acto del observador, se convier-j ;e en una construcción, patrimonio de éste, imperando así la subjeti-/ yidad. ,.
CIENCIAS CLÁSICAS Objetividad Linealidad CIENCIAS MODERNAS Subjetividad Circularidad

LINEALIDAD Y LA BÚSQUEDA DE LOS ORÍGENES Unajelaciónj:ausal se denomina lineal cuando una serie de proposiciones no regresan, cerrando un circulo, a su punto de inicio; "estólmplica que nunca el resultado de algo va a ejercer sus efectos sobre su propio origen. Por lo tanto, nointervienen procesos de retroalimentación y la secuencia de las causas y los efectos no retornan al punto de partida. Esta línea de análisis abarca e involucra desde el carácter investigativo de los desarrollos científicos hasta la- vida cotidiana. La ten° .---. . . • dencia a^por quejo sga, TaTeTación causa/efectoj supone la evidencia de lajexpucá'ción causaljadscribiéndose a una epistemología de corte
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lineal, aunque, como veremos más adelante, no necesariamente un porqué debe asociarse con la linealidad, sino que existe también un porqué gue compete a la recurrencia. Lineal es un término que a veces ofrece confusión, principalmente cuando se trabaja con un modelo cibernético, orientado hacia las matemática. l979) diferenció los término^tmeal ylineÓ^ señalando lnear es un término técnico de la matemática, que describe una relación tal entre variables, que cuando están representadas una con respecto aja otra en coordenadas cartesianas pctogonaíe^d^resültado es una línea recta .XjneSl es la relación entre una serie_de causas o argumentos, cuya setnencia no vuelve al punto de partida. ti opuesto de linear es no Iméar. El opuesto de lineal es recurrente». En matemática, los gráficos lineares, se representan con dos ejes de coordenadas: X e Y. En estas variables el cambio es continuo y ambas poseen una relación constante y proporcionaLcon respecto al cambio cuantitativo, por lo tanto, el aumento o disminución de una implica un aumento o disminución de la otra. Las respuestas de un sistema a la entrada de información pueden ser directamente proporcionales a dicha entrada -lineares-, o variar con respecto a la entrada de información -no lineares. La no linearidad es una relación entre variables de un sistema de coordénadas~cartesiano |de ángulos rectos) que no forman una linea" Tecta. ExísterTrelaciones ñ"o lineares continuas y relaciones no lineaTeFdTscontinuas, y estas últimas son ~ErrmafemáHca, las funciones escalonadas son la contrapartida d que en la Teoría General de los Sistemas se llama cambio de segundo orden. Tengamos en cuenta que dicha teoría sostiene la exis' dej)rirner_y_segundo 7ayámos ahora a relacionar estos dos tipos de cambio, cotejándolos con las funciones de los gráficos matemáticos. En lo que llamamos^gbrosTirprtHTer ordenólos parámetros individuales varían de mañera continua, pero la estructura~del sistema ñó~se~aTtera, puede mantenerse constante mientras se producen camrjioTraantitatrv2sr^Vistemá~qüé sólo esté capacitado para ejecutar cambios de primer orden regulará su estabilidad con relativa conti40

p nuidad, gracias al mecanismo de la homeóstasis. Por lo tanto, se basa / en gran medida en un tipo de retroalimentación negativa, en cuyo / proceso autocorrectivo se contrarresta la desviación que traspasa ciertos límites, en la dirección opuesta al cambio inicial que produj la retroalimentaciónv Bateson (1972), al referirse a esta dinámica, decía «quese trataba de una cadena circular de sucesos causales (...) de manera que cuanto más¡ hubierajJe algo,.tantoAmenos habríajjejo siguiente en el circuimismo realiza una interesante observación, señalando que toáTetroalimentación es negativa y cuando hablamos de un tipo de reíroalimentación positiva es solamente un «arco o secuencia parcial» de un proceso más abarcador de retroalimentación negativa. «La aparición de fiígas intensificadas en los sistemas, deriva del marco de referencia.que el observadorhapuntuado-la ampliación" dgl maroodej-eferencia propio permite ver la "faga" como un terna dej^^jjfoanteórdenes de control superiores>r(RKeeney, 1983). Fuie Ashby^ñ"! 952 quien acuñó eí término primer orden, refiriéndose a los jcamoios continuos y correctivos en úri'srsfemal cuyos ejemplos son el mantenimiento de la temperatura del cuerpo"por medio de la transpiración, o el termostato que opera equilibrando la temperatura en un ambiente. En el ámbito de los problemas humanos, las soluciones intentadas para resolver un problema suelen sostener (o mejorar) el estatismo y la no-evolución porque a menudo se hace más de lo mismo y cuanto más de lo mismo se repite, más del mismo resultado se obtiene. En síntesis, todos los cambios cuantitativos que se efectúan dentro de unjñrcyito conduceiTa un equilibrio estáticbThomeóstasis), no existejma modificación de corte cualitalivo que permita un"cámbio en eltocionamicnlo, es la paradoja de cambiar pura no cambiar. ** C'oñ respectóla! cambio de'séguncío'ordeñl el sistema/cambia cua^ ^aHvámerjte y é^^rma^iscrjHtíñual. Estos sistemas están mucho más capacitados para adaptarse a las alteraciones del ambiente que aquellos que son regulados por cambios de primer orden, y son los que tienen, como señala Bateson, ^apaLidaJ^é^á^reñoEzaie}); o sea, que la estructurajiel sistema está preparada para acomodarse a todos los procesos del desarrollo quejmpliqugn la modificación de la misma (morfogénesis).
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Si bien Ashby describió este tipo de cambio, los primeros en introducirlo en el marco de la jnTerápTa Familia» fueron Watzlawick, Weakland y Fisch en la década de los 60, y se considera uno de los soportes teóricos delpnTRlelo sistérmco de FáTo^Altol entendiendo que una_rjeguefla intervención en un circuito de interacciones Jiue rompiese con el más de lo mismo (en términos Cualitativos) podría provocarmodificacioncs significativas en IPJLgjgtemas,-.ggPgggO-do así unanueva estructura de pensamiento y acció}n. El cambio de segundo orden se caracteriza por ejercer un cambio en el conjunto de reglas que organizan^y dirigen el orden interno de la estructura de un sistema, pojna_dJcirse_M« cambio del cambio,y de ahí eRérrm'no segundo orden. Se basa en un tipo de retroalimentaaonjiosTiTva que provoca una ampliación de Ja desviación, desarrollando nuevas estructuras. De acuerdo con este aspecto, en un medio donde se efectúen cambios importantes, los mecanismos homeostáticos amenazan la supervivencia del sistema e impiden la posibilidad de crecimiento y adaptación a las nuevas situaciones. La retroalimentación positiva es elemental para pasar a un nivel más profundo de acomodación y para que el sistema logre su autoorganización. A la vez, un sistema que no regule su desviación -o mejor dicho, una retroalimentación positiva que no reequilibre al sistema- termina destruyéndose (¿ugc)en lenguaje cibernético). Watzlawick (1967) se refiere, como ejemplo análogo del cambio de segundo orden, a las velocidades y cambios de marcha de un automóvil. En la primera marcha la velocidad se limita hasta cierto punto; cuando se quiere alcanzar una velocidad mayor (diferencia cualitativa) es necesario modificar la marcha, o sea, realizar el cambio. El sistema entonces se recalibra y reorganiza, produciendo el efecto deseado, más allá de que este cambio esté íntimamente relacionado con otras estructuras internas del sistema (como el mecanismo del embrague, caja, motor, etc.). Este efecto, llevado al plano clínico representa un cambio en las soluciones intentadas por los pacientes. Es obvio que cuando nos consultan acerca de un problema, la exploración sobre los intentos de solución para resolverlo dan como resultado la inefectividad de los mismos, hasta tal punto que se han convertido en problema. Dichos
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intentos son los cambios cuantitativos -por lo tanto, cambios de primer orden-, que ayudaron a sostener la homeóstasis del circuito, apoyando el efecto sintomático. Un giro copernicano sobre los mismos, por parte del terapeuta, implica efectuar un cambio del cambio, introduciendo entropía en el sistema, para que del desorden pueda establecerse un orden cualitativo distinto, de lo contrario el terapeuta formará parte del grupo de intentos de solución fallidos, colaborando con la no-evolución y estancamiento del sistema. Como señalamos anteriormente, el concepto de linealidad corresponde al pensamiento científico clásico y, más concretamente en el plano de la psicoterapia, abarca todos aquellos modelos que parten del supuesto teórico de que las causas del pasado producen sus efectos y son generadoras de la situación presente; por lo tanto, los conflictos, las conductas sintomáticas y los comportamientos patológicos son explorados buscando sus orígenes en la historia de sujeto. Indudablemente, esta línea de pensamiento refleja la herencia del enfoque médico tradicional, que parte del análisis de cualquier síntoma físico (y a veces psicológico), tratando de encontrar su etiología y diseñando el tratamiento adecuado, para lograr eliminar la sintomatología observable (por ejemplo, aplicando la medicación correcta). Este tipo de pensamiento es trasladado isomórficamente al ámbito de la psicoterapia. Keeney (1983) se refiere, como ejemplo, a la nosología psiquiátrica y al modelo clásico de la psicopatología, calificando a esta epistemología de: «[...] atomista, reduccionista y anticontextual [...] los terapeutas entienden que su labor consiste en tratar de corregir, disecar o exorcizar los elementos malos, enfermos o locos de sus clientes [...] ejemplos dramáticos de este enfoque son los métodos bioquímicos, quirúrgicos y eléctricos de la terapia». Estos son métodos que operan como correctores de desviación. Sin extendernos demasiado, uno de los signos con que se define la locura es el apartamiento de la realidad; sin duda, esta realidad está referida a las normas y pautas que rigen el funcionamiento social. El transgresor o desviado de la norma debe ser reencauzado por el profesional de acuerdo con los haremos sociales vigentes; en este sentido, el terapeuta se convierte en un agente del orden y el manicomio en el lugar de la corrección. Este punto de vista fue seguido ex43

La construcción del universo

El conocimiento del mundo

haustivamente por la mayoría de las corrientes contraculturales, fundamentalmente la Antipsiquiatría (1960) y la Desinstitucionalización psiquiátrica (1970). Estos movimientos introdujeron entropía frente a la homeóstasis social, pero no lograron generar el cambio del paradigma psiquiátrico clásico. Pero una lectura lineal de una situación problemática (o no), no solamente remite a la historia de la persona: 1. Pueden buscarse en el pasado los elementos traumáticos que han podido generar la aparición de un síntoma en el presente. 2. También es lineal, en términos médicos, la búsqueda de la causa de una afección determinada (una fiebre alta puede tener diferentes etiologías). 3. Así mismo, pueden encontrarse lecturas lineales en un eje sincrónico -de tiempo presente-, buscando causas relaciónales, como, por ejemplo, atribuir el origen de la angustia de una mujer a las malas contestaciones del hijo, sin dar el giro que produciría la recurrencia (¿qué genera ella para que éstas se produzcan?), puesto que así entramos en el terreno de las interacciones, y, por ende, en otra epistemología. Este último punto significa que, en contra de lo que siempre se ejemplifica como epistemología lineal en psicoterapia, llámese encontrar los orígenes de/an^íntorria*"38fiial en el pasado de la persona, también encontrar uníporqué relaciorml implica una linealidad de otro orden. La linealidaíhne-sólo_s©-posiciona en el eje de la diacronía, sino que pueden existir hipótesis lineales en el eje sincrónico.
LINEALIDAD CAUSA (1) Historia (trauma) (2) Infección dental (3) Malas contestaciones del hijo EFECTO Síntoma Fiebre alta Angustia de la madre

La epistemología de corte lineal es la que rige y ha regido la forma de conocimiento humano, traspasó las fronteras culturales y de tiempo, e impregnó las investigaciones del saber científico, así como el acto cotidiano de la vida del_ser humano. Existe una tendencia natural a buscar el origen o la causa del hecho que sucede, trazando hipótesis, tal vez múltiples, pero que conllevan el paradigma lineal en su esencia. El modelo sistémico ha propuesto una epistemología diferente, que todavía no ha alcanzado el status de paradigma, no ha logrado suplantar y ni siquiera absorben el paradigma imperante, no porque no contenga los elementos conceptuales adecuados, sino porque la comunidad científica, es decir, el grupoLdemde.Lnojao.uffiido aún aceptar totalmente las nuevas reglas que propone lalTeoría General de los Sistemas]

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CIRCULARIDAD Y REVOLUCIÓN CIBERNÉTICA La otra variante epistemológica, base de la psicoterapia sistémica, es el concepto Aofecarrenciu o de mmalldad La circularidad expresa -al contrario de la linealidad- cómo en una secuencia de causa y efecto, éste impregna la causa primera, confirmándola o efectuando^una jnodificación, y a través de esta recurrencia. la causa inicial en la progresión y dinámica del proceso se ve afectada., La conceptualización del proceso circular es aportada por la Cibernética, cuyo modelo se constituye por una unidad básica!|eT mecat\msmo de reiroaiméntaclónj Pero, ¿cómo surge esta nueva epistemologTa, cómo se inventó esta nueva teoría? Por lo general, la mayoría de las grandes teorizaciones, modelos psiquiátricos o psicológicos y las investigaciones en distintos campos, se cimentaron en una visión analítica que implicaba )|a primen? jé^de la Térmodinámic^. Esta primera ley ponía de relevancia los fenómenosHe conservación y transformación de la energía. Su epistemología es lineaLy su método explicativo -a través desuna diacronia^ yjiincronía causal- aportaba los elementos necesarios para cumplir los objetivos.
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conocimiento del mundo

A partir de los años 50, aparece una nueva epistemología, que se fundamenta en el|concepto de información}-basado en lajsegunda'íeff pF1g_ll'errnódinárrnca"-f; el discurso se estructura alrededor de términos como desorden, orden, entropía negativa, naturaleza retroactiva^ u organización, construyendo así lo que se llamó causalidad circular. La información se erige en el nodulo central de las investigaciones, orientándose a procesos de comunicación más abarcativos y complejos, como son los sistemas humanos. Asi, la^:ibernética\(Wíener,T948) tuvo como objeto de estudio los procesos de comunicación en sistemas naturales y artificiales, y es definida por su autor como <l¡Ta Ciencia de la"coiríunicacion enjél fyombrey la máquina^. Etimológicamente deriva del término griego kybernetiké* que significa 'el arte del timonel' o 'el arte de gobernar' y se utiliza ya er^La República deJMatóa, donde siTsigriificado se ernparenta con el dePoJíti^q^en el sentido delate de gopernar o dirigy. Según Keeney, si la palabra designa tanto el hecho de comandar una nayecomo el de ejercer el control social, esto nos revela que la Cibernética se ocupa tanto de losjseres humanos como de las máquinas ^ue ellos mismos crean. ~~ La idea centraTdel origen de la Cibernética es que existe una pauta que organiza los procesos físicos y mentales. Si bien estas Ideas se venían gestando largo tiempo atrás, sólo a mediados de este siglo cobraron mayor repercusión. Sin apartarnos de la teoría, algunos hechp^históricos nos permiten contextúa! izar su nacimiento. Fue en (1943J) cuando aparecieron dos artículos que pueden considerarse como el nacimiento de la Cibernética. Uno de ellos se titulaba Conducta, finalidad y teleología^/ en él sus autores, Arturo Rosenblueth, Norbert Wienerj JulianBjgelow, desarrollaron el concepto de\finaíida?e intencionaiidflcf. El otro, Cálculo lóicoinñnitesimal eítipodefmi^loñes"que todo cerebro debe Computar con el ó"bjetivo dé" percibir y describir. Estos escritos Intentaban discernir las pautáTde organización que subyacen tanto a laconducta intencional o teleologica como ala percepciónjespecti yamente^.
* De kybernetés, que significa 'timonel'.
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Paralelamente,iGregory Batesonl desarrollaba una concepción del [proceso ínteraccionat desde la Antropología, y) jgp^Piage?, estudiandoja evolución de la inteligencia, identificábalos mecanismos del
' COIlüCtlD-

En los años 40 comenzaron a producirse unos encuentros fomentados por la fundación Josiah Macy, que nucleaba a profesionales de distintas disciplinas. El primero se realizó en Nueva York en 1942 y allí se discutió acerca de los problemas de la inhibición central en el sistema nervioso, cuyo eje central fue la hipnosis, debatiéndose, además, informalmente las ideas de Rosenblueth. El segundo encuentro tuvo lugar en 1944 y adquirió un carácter bianual. La preocupación de este grupo de científicos era encontrar la temática común que los uniera en sus investigaciones, a pesar de las diferencias de cada especialidad. Por lo general, los temas discutidos en los encuentros se referían a losrmerarrtsmos de retroaliméñl Eación y a la causalidad circular,! tanto enígistemas biológicos comoT, sociales. I FinalmenteJWJenCT^acuñó el ténninojCibernéticalpara designar al

biufixalifioiiiisáismi

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Ya a comienzos del siglo XX,<^érnard)había observado efiísomor-j Ifísiruy entre la regulación de la máquina de vapor y los organismos vivos, frente a cambios internos o externos que podían alterar su metabolismo. Ciertas sustancias se conservaban en el cuerpo de una forma muy estable, lo que condujo a postular la estabilidad del medio interng.í_como uno de los elementos fundanisHtales para la vida. EsjCañnorrjel que introduce el término{fíomeóstasííbpara designar la tendencia atmantener dicho equilibrio interno a través de me.-] tcanismos reguladores complejo;} que pnr ejemplo llevan a una constancia de la concentración de azúcar en sangre, de la presión osmótica y de la temperatura del cuerpo. Pero fue a finales de los años 30 que el matemático Wiener se reunió con el neurofísiólogo Rosenblueth y con Cannon para discutir sus trabajos, pensando en la posibilidad de encontrar un lenguaje que los uniera frente a la similitud de sus investigaciones, y que les permitiera tender puentes ante cuestiones isomórficas. «En esa época|Wieñér\participa en las investigaciones que permitirán[Ia creación de ordenadores fnodernós| Pero Norteamérica entra
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en guerra y, como los otros científicos, debe participar del esfuerzo común de lucha contra el enemigo. Los progresos de la aeronáutica, y en especial el aumento de la velocidad de los aviones, han dejado anticuadas las piezas de artillería antiaérea. Se encarga a Wiener que estudie la cuestión. Él se da cuenta que es necesario integrar en el aparato de control el tratamiento de todas las operaciones necesarias. Así, con la ayuda del ingeniero americano J. Bigelow, Wiener se aplica a construir un aparato que permita tener en cuenta el desplazamiento del avión blanco (y las características de previsión que esto necesita), así como la reducción del error de tiro. "Bigelow y yo mismo llegamos a la conclusión de que un factor muy importante de la actividad voluntaria es lo que los ingenieros del control \\amanfeed-back (o~retroacción). Cuar¡3o^e~3éséíque un movimiento siga un modelo dado (por ejemplo una trayectoria definida para que un misil alcance un blanco), la desviación entre este modelo y el movimiento realmente efectuado es utilizada como un nuevo dato (feed-back) para hacer que la parte que se desplaza siga una trayectoria más próxima al movimiento previsto por el modelo"» (Wittezaele, García, 1992).
Dirección esperada ->• Objetivo

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*Feed-back (nuevo dato corrector de desviación) Ángulo de desviación

La posibilidad de ingresar información nueva dentro de este circuito permite corregir la desviación, rectificando el error, y por lo lañlxCmodifícar la^ implica 1oerar mejorar el objetivo. O ^^^^üí*.^^».»»^**"' ™""™" ™™™*"*^^ Éste fenómeno es comparado con los movimientos voluntarios humanos. Por ejemplo: cuando queremos alcanzar un objeto con la mano se introducen una serie de rectificaciones^-conscientes o inconscientes-, que llevan a que el movimiento alcance su objetivo. Rosenblueth observa análogamente -estimulado por Wiener- estos mecanismos en pacientes con afecciones en su sistema nervioso.
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Ninguno de los tres científicos intenta analizar las organizaciones internas, sino el comportamiento, las reacciones observables, tanto los outputs como los inputs, tomando las propiedades internas como caja negra, y de esta manera afirman que el ¿es la clave de la explicación de todo comportamiento intencional.) EsteTconcepto fue trasladádo"aí área de la psicología, aunque no con la precisión suficiente en que fue aplicado en la física. A posteriori, Margared Mead señala en una entrevista personal que el concepto de feed-back fue utilizado por Kurt Lewin de una manera diferente: «[...] como cuando haces algo con un grupo, vuelves a hablar de ello más tarde y le dices lo que ha pasado [...] así es como la palabra feed-back fue introducida de manera incorrecta en las conferencias tipo Unesco [...] -no he recibido feed-back de tu parte, no puedo continuar sin un feed-back-. Esto no hubiera sobrevivido si Kurt no se hubiese muerto, sin duda se hubiese rectificado» (Wittezaele, García, 1992). .„., ,~-_--~____.._ A i [ El concepto as feed-back es el nodulo central de las ciencias de la \ comunicación. La^ümmióáción de retornas la esencia de la'Tnlej racciórf, de la misrn^ rnanera que el primer axioma de la|yratfrrrtiit-it ' -déla comunicación hurnanajsentencia «es imposible no comumcaise»Tsiempre en la interacción, nuestra conducta pauta y d e l i m i t a la Respuesta de nuestro interlocutor y esta misma es la que regulará, puestra conducta y así en sucesión recursiva. Por lo tanto, el feedback aparece en las relaciones humanas como el sol cada mañana. No se trata de un concepto que depende de la voluntad de las personas, con lo cual esperar o pedir un feed-back sería convertirlo en una acción voluntaria, cuando en rigor es patrimonio de la comunicación. De esta manera, la idea básica de la Cibernética es la dejretroahf ][mentacióñ|, que Wiener definió como: «[...] un método para controlar un sistema, reintroduciéndole los resultados de su desempeño en el pasado. Si estos resultados son utilizados meramente como datos numéricos para evaluar el sistema y su regulación, tenemos la retroalimentación simple de las técnicas de control. Pero siestajirriormacióndeTétornosobreeldesempeñoantejnor del sistemjt puede modificar su método general y su pauta de de49

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sempeño actual, tenemos un proceso que puede llamarse japrendizajje>(Wiener, 1954). Por lo tanto, la acción de corregir la desviación se pone en movimiento por la diferencia, tal como lo define Bateson, con lo que es posible entender todo cambio comoja necesidad de mantener cierta regularidad y esta misma.asu vez1 podrá mantenerse a través del Cambio, "ésta estabilidad del sistema se le aplica el términojzg, no es una denominación muy afortunada ya que revela un equilibrio estático, un estado más bien estacionario. ^rancb ( 1 976) lo definió corTeí térmmo¡7ipmeoclinamico\ que ejemplifica pTirJr5le^TIe^o~c1berTi6tteo (le estabilidad-cambi¿. Homeodinamia es eTequivalénte a lo esta propiedad es patrimonio de aquellos sistemas más permeables al entorno, con flexibilidad en las reglas de su funcionamiento, que le permiten, frente a situaciones de crisis (como introducción de entropía), modificar sus pautas y reacomodarse a la nueva situación. Esto posibilita que el sistema madure, alcanzando niveles evolutivos superiores, acumulando experiencia que lo llevará a sortear nuevas dificultades con menor gasto de energía. En ocasiones se señala que la diferencia que se establece entre el control de la desviación de la energía de un sistema (negentropía) o su amplificación (introducj:ión_de_entropia) corresponde^jsej;xtien"de a~dos tipos de retroálimeñtacióñ diferentes; M. Maruyama (1968) sugiere que existen sistemas que amplifican la desviación y otros que la contrarrestan, como si fuesen dos tipologías de sistemas: Los sistemas que contrarrestan la desviación son conducidos por un tipo de retroálimeñtacióñ negativa que genera homeóstasis en ercircüitoT (^¿o En aquellos queamplían la desviación, la retroálimeñtacióñ es positiva, produciendo homeodinamia en el sistema. No obstante, el problema que presenta esta discriminación es que lleva a construir compartimientos estancos de dos polaridades:_/aj^ tabilidad yelcambÍQ^i esto es llevado al campo de la Terapia Familiar, se diferencian tipos de familias homeostáticas, homeodinámicas o que alternan en los dos procesos.
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Pero esta división no tiene su origen en la epistemología cibernética, puesto que desde ésta es imposible separar la estabilidad del cambio, ya que ambas serían dos partes complementarias de un mismo proceso. No puede efectuarse un cambio si el sistema no posee un techo de estabilidad sobre él, y a su vez la estabilidad descansa en jos procesos de cambio que están por debajo^ Wiener ya había propuesto que la estabilidad y el cambio pueden explicarse como diferentes órdenes de retroálimeñtacióñ. De acuerdo con la retroálimeñtacióñ, se deriva el éxito o fracaso de una acción sencilla, pero en un nivel más alto, la retroálimeñtacióñ de la información, que corresponde a una pauta de comportamiento o a una modalidad de conducta, puede lograr que el organismo cambie su planificación estratégica de una acción futura. Esta retroálimeñtacióñ se diferencia de otras más elementales, pertenece a un orden superior y suele ofrecer una manera de preservar y de cambiar una determinada organización social. Vale decir que, si la retroálimeñtacióñ simple, por así llamarla, noes controlada porjuna de orden superior-retroálimeñtacióñ de la retroálimeñtacióñ se generará una intensificación de la ampliación de la desviación, surgirá el (jsscontrol en el sistema y se producirá lo que Bateson I^^^^wsnw^énesí^ Dicho en oirás palabras, se refierejTrjróceso que incrementa la intensidad en un circuito, que al no justar bajo control, genera un nivel de tensión tal que produce ia fragmentación del sistema, destruyéndolo. Repitiendo la afirmación de Bateson, lo que se denomina retroálimeñtacióñ positiva o desviación o amplificación de la energía, no es más que un arco o secuencia parcial de un proceso de retroálimeñtacióñ negativa mucho mayor. procesos-...........-•n. de caí _,./ ,«La, Cibernética .estudia de qué manera los i — . . . . . i determinan diversos órdenes de estabilidad o de controLyEn esta perspectiva, el terapeuta debe ser capaz de distinguir no sólo la retroálimeñtacióñ simple, que mantiene el problema presentado por su cliente, sino también la retroálimeñtacióñ de orden superior, que mantiene esos procesos de orden inferior. El objetivo del terapeuta es activar el orden del proceso de retroálimeñtacióñ que permita a la ecología perturbada, autocorregirse» (Keeney, 1983). Si no se toma en cuenta el proceso de retroálimeñtacióñ superior, el profesional observa tan sólo una parte de la dinámica -el árbol que

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no deja ver el bosque-, desconociendo cuál es el techo con el que opera. Así el terapeuta quedará entrampado en el juego homeostático de la familia, siendo una parte más de dicha maquinaria. En conclusión, el cambio adaptativo como proceso de aprendizaje con el objetivo del cfecirnientg_surge del control del control y no del descontrol del sistema. Ya los griegoTeiTéTsiglo v (A.C.). concibieron la creación del universo a partir del caos. Del desordenjurgieron la tierra, el agua, el cielo, las estrellas, etc., se constituyó el cosmos, que en griego significa/orden^) A toda esta etapa de la concepción cibernética se la llamó < \netica deprimer orden^ El concepto de¿6ája negreen donde un observador se posicionaba delimitando la información de entrada y salida marcaba el perímetro de dos espacios: el delobservador y el de la familia. Por lo tanto, estas investigaciones no involucraban al observador en el campo de observación^ El ingreso del observador como un elemento más en el '_ sistema representa la evolución de las ideas originales de la Cibernética, constituyéndose lo que sejlamó Cibernética de la Cibernética o \Cibernetica de si'gundo orden, j
i.JJeinz Von Focrstcf (1974) diferencia a la Cibernética de primar

cual solamente podemos realizar inferencias o hipótesis. Únicamente podemos observar los inputs y outputs que el sistema acciona; por lo tanto el límite de la aplicación de las primeras ideas cibernéticas al campo de la terapia familiar radicaba en que esta concepción pragmática excluía al observador/terapeuta del campo de observación. Es la Cibernética de segundo orden la que integra los dos s observante y el observado- como parte de un sistema recursivo total. Las investigaciones se distinguieron por dos fases predominantes: 1. En la primera, los investigadores se preocuparon por mantener la,*hqrneóstasi§ del sistema familiar, por lo que las intervenciones se referían a fortalecer reglas, mandatos y mitos familiares que contrarrestasen la desviación de energía como efecto negentrópico. 2. En la segunda, los temas predominantes oscilaron entre las necesidades defcambio, evolución y creatividad. Las intervenciones tenían por finalidad la amplificación de los procesos de desviación de energía y la inducción a la crisis, provocando desorden (entropía) en el sistema, con lo cual se generaba una reformülación de reglas que llevaban a instaurar un nuevo ordgn en^su funcionamiento. Por lo tanto, el uso de técnicas paradojales fue-ans^ie las Herramientas terapéuticas para generar el cambio dinámico. Esta discriminación fue bautizada por M. Maruyama como Cibernética de primer y segundo orden, especificando los_sistemas de~ retrpalitnentación negativa y positiva respectivamente, con lo cual se aparta de la tradicional distinción que explica los dos órdenes de recursn. ^p.este nuevo paradigma cobra otra dimensión la palabrat cri(sisj)on respecto a su acepción clásica. El término abandona su sigmfP cado pecaminoso, para referirse albambio dmámTco de las reglas ricionamierrto de -un circuito. Crisis es el efecto que se produce en «•»»i»»i-j» ...... — . t todo sistema cuando se amplifica una tramo de la recursión de la energía; esta amplificación genera un desorden en el estatismo del funcionamiento, obligando a los integrantes, o bien a refortalecer las reglas existentes, retornando al status quo anterior a la crisis, o (en sistemas

\orden\como la de los sistemas observaos y la de segundo orden como la Cibernética de los\ststemas Obs^i vaill^s, equivalencia de los términos Cibernética simple y Cibernética de la Cibernética, respectivamente. En este período, la Cibernética se convierte en objetode estudio de sí misma, de ahí el término acuñado porjM^Mead (196$) (..FTft&_ ¡Segundo "árctei \; de esta manera definitivamente se incluye al obserTrasladado este campo a los sistemas de comunicación humanos, las ideas cibernéticas se comprendieron a través del concepto de caja negra; asIlaTiámilia es metafóricamente comparada con estallos síntomas^ las intervenciones son los mensajes de entrada y salida del sistema, y el terapeuta sería el ingeniero que debe recalibrarlo. Esta idea ha sido muy importante para entender el funcionamiento de la dinámica familiar y diseñar las estrategias adecuadas. Watzlawick (1967) asevera que el objetivo de la psicoterapia tradicional consiste en descubrir el inconsciente (tomado como caja negra), del
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La circularidad no se comprende en términos de temporalidad (ya que en el eje de la diacronía los hechos de la experiencia se suceden linealmente); además, el tiempo no puede revertirse, un pasado no puede modificarse (o al menos podemos pensar en reformular ciertos eventos del pasado que adquirirán, por ende, un significado diferente, pero esto compete a la narrativa de la historia, que es la que puede ser redimensionada) . """" El pasado dejará su impronta en la familia a través de la instauración de pautas, reglas, mitos, etc., que rigen una dinámica determinada; la historia que se construye es el resultada. íkjirLproceso de abstracción. j^QI-fiLcual pueden constituirse situaciones isomorficfis (o no) en contextos similare|^ Desde este modelo internoT11íma3o mapa, se desarrollan conductas interactivas, en donde surge el fenómeno de la circularidad en el aquí y ahora. No obstante, hablar de isomorfismo, implicaunajponstmcjáójridjel observador: los puntos de coincidencia a trayésdejrepeticiones de^ circuitos interaccionales que reeditan otros pasados o simultáneos, son atribuciones del terapeuta enluncTón del modelo al cual se adhiere. Construir la hipótesis de que un señor intéracciona con su es'posa repitiendo el mismo esquema relacional que tenía con su madre es una concordancia mediatizada por la teoría del observador, y"no patrimonio de la relación en sí misma. En este punto podríamos señalar un interjuego de tres procesos circulares en dos niveles lógicos diferentes: más allá de la circularidad del fenómeno interaccional del desarrollo de conductas que generan un circuito recursivo en tiempo presente, en un nivel lógico superior, coexiste ^una circularidad que surge como producto del isomorfismo de algunasituacTon relacional (círcülarjsíruadaen el eje diacrónico.

menos rígidos) a reformular las reglas y las funciones de_£ada_uno, produciendo un nuevo orden que lleve a una recursión diferente. Los chinos escriben la palabra crisis a través de dos hexagramas que significan 'peligroy oportunidad': siempre en un período de crisis se siente una máxima tensión, en donde emergen angustia y ansiedad frente al caos del sistema, la sensación de ruptura de referentes que hacen «peligrar» el sostén del equilibrio. «Oportunidad» refiere al cambio, es la excelente posibilidad de romper con la homeóstasis que llevó a la crisis al sistema, redefiniendo pautas con la propuesta de una nueva organización. Pero es con la Cibernética de segundo orden que se introduce al terapeuta en el campo de la observación de la familia. Surge entonces en la clínica sistémica la utilización del espejo unidireccional y el concepto de la labor en equipo; será, pues, la elaboración de hipótesis, el producto de un acto co-constructivo. La observación, desde diferentes perspectivas, de los distintos órdenes de recursión convocaju comprender más claramente los circuitos de las interacciones. H. von Foerster señala que en la actualidad la Cibernética ofrece el marco conceptual para comprender procesos de segundo orden como la cognición, jla interacción sociocultural, etc. La primera brindó los conceptos de regulación, equilibrio, estabilidad, cambio, mientras que la segunda introduce conceptos de mayor complejidad como los de[autorreferencia y autonomía. Por lo tanto, la observación de un ser humano desde una)epistcmología circular obstruye la visión individual como un sujeto aislado, o acontextual; la mirada se dirige hacia una entidad que interactúa y genera un entramado de relaciones, caracterizado por un contexto que otorga significados, poblado de intercambios de información que pautan conductas de respuesta/emisión en forma permanente. La pregunta interna del terapeuta sistémico será: quién hace qué, a quién, cuándo, en dónde, cómo... Un análisis cibernético puro excluye la dimensión temporal, por lo que serán tomadas en cuenta solamente las relaciones sincrónicas.
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Circularidad 1 Hecho pasado ,;--•--,

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La historia, entonces, no es el pasado, sino el cuento que se narra la familia, la pareja o los individuos sobre su pasado; de ahí que diferentes hermanos en una misma familia posean distintas construcciones acerca de la historia familiar, o sea, caracterizan a los padres, situaciones o a sus propios hermanos desde ópticas similares, opuestas o simplemente diferentes. Desde esta perspectiva, el espacio de la psicoterapia será concebido como un lugar donde se cuentan historias (hechos que se convierten en eventos para el narrador) con sus rgspectivagatribxicionesjk; significado, y las intervenciones terapéuticas posibilitarán redefinirlas si es necesario -, con la finalidad de co-construir una nueva versión. Así, el paciente podrá narrarse otro cuento acerca de él y de los demás. En los sistemas familiares, los pensamientos y sentimientos de ^ad^jniembrp son regidos porj3autasjnhjrentesalcor^?cto^rniliar; el sentido inverso de la recurrencia también es correcto, los pensamientos y sentimientos de cada integrante coadyuvan al status quo del sistema familiar. Esta e^tabjüzación_recíproca -homeostática puede provncarj:aljj£jdg7_gri_fil sistema que anule la adaptarse a las exigencias, dgjín...mundo cambiante^ emergiendo 1§_ conducta sintomática como la evidencia, de una disfimcionalidad, funcional patológica. Una de las disputas teóricas en el ámbito de la psicoterapia sobre ambas epistemologías se circunscribe a delimitar los grados de efectividad de la psicoterapia individual clásica o de los tratamientos sistémicos. Los primeros, resaltando los componentes históricos indiyiduales del sujeto y convocando a realizar_urj análisis diacrónico^ lo£ segundos, poniendo éjifasis en los procesos} dej.njgragción jesarrollados en el aquí y ahora del eje de la sincronía.

F. Simón, H. Stierlin y L. Wynne (1984) complementan ambos puntos de vista, remarcando que no existen relaciones recurrentes en dimensión de tiempo presente como elementos de la experiencia. No obstante, todos los efectos diacrónicos (sucesivos) son lineales; cuando se discriminan situaciones isomórficas, aparece la circularidad: «La confusión que se suscita obedece muy probablemente al hecho de que la causalidad lineal y la causalidad circular sólo pueden entenderse mediante diferentes procesos de abstracción.j-jijinealidad representa una abstracción en función del efecto de las relaciones presentes o sincrónicas; la circularidad es una abstracción en función de las relaciones pasadas (históricas) o diacrónicas. Los conceptos lineal y circular de la causalidad constituyen, en consecuencia, dos puntos de vista que deben considerarse juntos a fin de poder ver el cuadro completo.»
Sincronía Hecho pasado
I f-í«OCt'

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Isomorfismo X Hecho presente Narrativa >• Diacronía

DIACRONlA LINEALIDAD CAUSA-EFECTO INTERPRETACIÓN

SINCRONÍA CIRCUU\RIDAD CAUSA-EFECTO-CAUSA FORMUU\CIÓN-PRESCRIPCIONES

Sin embargo y como anteriormente señalamos, la circularidad no se remite únicamente a situaciones isomórficas, pues de acuerdo con el planteamiento de los autores se establecería en función de conductas repetitivas de situaciones anteriores de la experiencia (lo que se llama desde el PsicoanálisisrcTrnrprjMÜfl^a la repeticióij), y no siempre es así. En el eje de la sincronía pueden establecerse circuitos recursivos, sin necesariamente la intervención de la historia en función de repeticiones (ya que la historia siempre interviene, somos sujetos históricos). También podríamos pensar que la linealidad constituye un tramo o secuencia parcial de un circuito recurrente más abarcativo. O sea, desde este punto de vista, la circularidad estaría situada en un nivel
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lógico superior, y en el inmediato inferior, la linealidad remitiría solamente al análisis de un pasaje. Veamos un ejemplo sin reparar demasiado en detalles de contenido; lo más importante es observar el juego de las dos epistemologías: supongamos tres terapeutas, dos de los cuales comparten una epistemología clásica y trabajan con un modelo tradicional, y el tercero posee una visión sistémica. Los tres, sin saberlo, trabajan con integrantes de una misma familia. Los dos primeros hablan con el marido y la esposa en forma individual, y el tercero convoca a la familia. Supongamos que estos profesionales se encuentran con un supervisor y con un grupo de terapeutas noveles y estudiantes. El primero comenta que le llegó a la consulta un señor que desde hace meses no tiene relaciones sexuales con su esposa, y que ella se acuesta más temprano para evitarlas (según él); duerme de espaldas y siente mucho temor a ser rechazado, a parecer un «gordito estúpido» si ella no lo acepta, como le decían en el barrio de su infancia (a pesar de que en la actualidad estéticamente lejos está de ser gordo). Esto lo lleva a defenderse más y a tomar mayor distancia, ya que su mujer lo descalifica siempre, tratándolo de «impotente», «que no es hombre», y él no desea arriesgarse a ser más desvalorizado. Cuando comenta el caso, desde esta secuencia lineal, el grupo de estudiantes toma partido por él; la mujer ocupa el lugar de la victimaría, la malvada de la película de la pareja, la descalifícadora que lo impotentiza; esto recrudece el trauma de inferioridad de su infancia. El terapeuta señala, además, que el paciente, analógicamente, acompaña todo su relato con la actitud del pobrecito, acentuando más la distinción trazada por él y por el grupo. El segundo terapeuta comenta el caso de una señora que desde hace meses no tiene relaciones sexuales con su marido. Por lo general, él no se acerca a ella en sentido erótico; ella se acuesta antes con el deseo de que la acompañe y puedan estar juntos, pero él se queda mirando la televisión hasta tarde; ella lo espera hasta que el sueño la vence y ni se entera cuando él se acuesta. Está convencida de que la rechaza, cree que él piensa que ella no sirve, que no tiene atracción sobre él, que ya no lo seduce, seguramente porque han pasado los años y su cuerpo no es el mismo, «cómo va él a acercarse a esto que es» (de la misma manera que en
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su adolescencia se retraía, ya que pensaba que a su grupo de amigos no les llamaba la atención). A la mañana siguiente, se levanta llena de rabia hacia él, lo trata fría y distantemente, es más, a veces lo insulta, lo trata de impotente, de estúpido, «que no es hombre», con lo cual se llena de culpa porque le da pena la situación; entonces lo perdona y a la noche espera que el príncipe acuda al lecho. Nuevamente una secuencia lineal de análisis, la víctima ahora es la pobre mujer dejada de lado por el marido; seguramente él debe tener otra, por eso le es indiferente, todas las actitudes de él indudablemente se dirigen a descalificarla, es peor de lo que hace ella, pues ella lo desvaloriza como reacción a lo que él le hace y por lo menos lo explícita; él es más sutil, a través de las acciones. El grupo realiza la polarización y se alia a estapohre mujer, que hace lo imposible por tratar de recomponer la pareja, a pesar que las actitudes de su marido denotan su trauma de minusvalía adolescente. El tercer terapeuta comenta la consulta de una madre con motivo de su hijo de 12 años, que tiene problemas de conducta en la escuela. Por la conversación telefónica, y por el detalle que el padre pasa muchas horas fuera de casa y es ella la que se encarga de los hijos y otros datos más, decide invitar a ambos a la sesión. Durante la misma, se detecta que hace unos meses el hijo menor ha comenzado a comportarse agresivamente en la escuela; de forma paulatina la sesión va cambiando de foco para centrarse en la pareja, y el terapeuta construye un circuito recursivo de interacciones sostenido desde hace meses, cuyo resultado es él efecto sintomático que el niño comienza a desarrollar, convirtiéndose en el denunciante de la situación. No'se sarjé^cómo comenzó - y tal vez no importe-, pcro'en esa sesión se empezaron a explorar las interacciones y sensaciones, supuestas e imaginarias, de cada uno. Durante los últimos meses no han tenido ningún acercamiento sexual y la relación cotidiana se está deteriorando. Ella se acuesta temprano con la intención de que él acuda con ella a la cama, él supone que se va porque lo rechaza y ya no la seduce, por temor a ser rechazado, si intenta acercarse, prefiere defenderse viendo la televisión hasta que ella se duerma. Ella llora mientras que el tiempo pasa y él no viene, terminando en bronca, que es verbalizada durante el día siguiente, «¡impotente,
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no sos hombre!», confirmando él lo que suponía, es decir, que su mujer no lo quiere, lo desvaloriza, seguramente habrá otro...; se siente el gordito estúpido de su infancia. Por lo tanto, frente a semejante explicitación descalificante, él acentúa su huida, trata de llegar más tarde, se acuesta más tarde, siente más angustia y temor; ella se siente más rechazada, vieja, y su minusvalía adolescente se potencializa, estalla con más bronca y los insultos se incrementan. Cada pasaje de este círculo vicioso se aumenta y rigidiza la situaciónTcad¥uno Se los ^ónyii^es'Ea^cómeñzado a peniaTeii terceros que les proporcionen valorización personal y les posibiliten oxigenarse de la relación. Pero, ¿dónde está la víctima y dónde el victimario? Desde una linealidad de pensamiento, se traza dicha polaridad, pero desde una perspectiva cibernética no se establece tal distinción, y en última instancia podría decirse que ambos son víctimas del juego a que se sojneten. — ~ " —y En conclusión, las conductas desuno de los miembros de la pareja\ pautan las respuestas del otro y viceversa, y todo ello conduce a mantener una recurrencia qué da como resultado el emergente sintomático. Por lo tanto, los dos análisis lineales anteriores remiten a tramos parciales de un circuito recurrente más~ábarcativo, es decir, qúe~la epistemología lineal podría ubicarse en un nivel lógico inferior con respecto a la circularidad.

} Secuencia lineal Secuencia circular CIRCULARIDAD

En síntesis, podemos pensar la vida humana como un proceso circular, en donde el eje de la diacrónía erTsu comienzo y fin se unen, cerrando un círculo, donde nacimiento v muerte, infancia y vejez tienensus intersecciones y sus^ isomorfismos, generadores de la recurrencia. Torio tanto, la circularidad es factible pensarla desde tres ópticas de análisis:
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Desde la sincronicidad operativa de las interacciones presentes,^ sea la recursívKlad desarrollada en el aiquí y ahora. DgsdeTos isomorñsrnos de situacionej'que se producen en forma recurrejite^alolargodel^mjao.^ Interceptando ambas posiciones^ la interacción del proceso presente, que puede ser repetitivo •dé^sítuácíones relaciónales, vivlBáTén otro momento de la historia de la persona. '• ~~T i

} Secuencia lineal

Por último, se ppdña esgrimir la hipótesis inversa: concebir la vida desde una visión lineal, donde en diferentes tramos encontrare- ) mos círculos viciosos de interacciones, pera bajo el soporte de una"^ diacrónía, por lo\que la circularidad obedecería a un orden lógico inferior de un procestajnayor lineal.

CIRCLARIDAD Linealidad

Pero ésta no es solamente la única posibilidad; la circularidad podría^ósé^eFsécüeñcias parciales c i r e ü T a 7 e ' 'mas se encontrarán tramos de linealidad.

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Círculos de interacciones

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Esto demuestra que el ángulo de mirada del observador -portavoz de^ un modelgje conocimiento que impregnasuepistemologíapuedc construir, confirmando y desconfirmando, la hipótesis a priori lo que busca en una realidad construida por él mismo. Esto ñoTaUTe1 laénJirada, en el segundo capítulo del libro, al mundó~del Constructivismo.

EL OJO CONSTRUCTOR

LA ILUSIÓN DE «ILUSIÓN» (P.W.) En el campo de estudio de la psicología y de la psiquiatría, el término ilusión serefíere a una interpretación distorsionada de la percepción objetiva. Esta definición diferencia a las ilusiones de las alucinacinnes.-deljrios y pseudopercepciones de objetos objetivamente no existentes, un tema específicamente tratado por Frederick Burwick. Lo que reviste una importancia básica es que ambos conceptos, tanto la ilusión como el delirio, deberían ser insignificantes, a menos que se contrasten con la asunción de una realidad que existe objetiva e independientemente de un observador o percibiente. _Aceptarla existencia de tal realidad es la base del objetivismo. De esta aceptación, numerosas, engañosamente simples y convincentes conclusiones parecen continuar afirmando la existencia de una Jeahdad réaíj por ejemplo, la meta de la ciencia es el descubrimiento de la forma en que las cosas realmente son, como la búsqueda de la verdad. En el terreno clínico se habla de la adaptación a la realidad de una persona como el baremo para afirmar que goza de salud mental o que está enferma. Las personas normales (y especialmente los psicoterapeutas) ven el mundo como realmente es, mientras que los individuos mental o emocionalmente perturbados poseen una visión distorsionada de la realidad. En una primera instancia nada puede ser más obvio que esta creencia en una realidad objetivamente existente. Pero esto es todo lo que es: una creencia.
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