Propiedad Intelectual En este ensayo, expondré mi opinión acerca de los derechos de autor, tema que se ha vuelto bastante importante

en los últimos años, especialmente con la popularización del internet y la facilidad de acceso a la información, así como la distribución de la misma por este medio. Explicaré un poco lo que he entendido acerca de qué políticas están vigentes acerca de la propiedad intelectual y los modelos alternativos que están propuestos para adaptar mejor estas reglas. Para exponer mejor mi punto de vista y emitir una opinión clara, asertiva y bien fundamentada, quiero citar algunos artículos clave de la Ley Federal de Derecho de Autor (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 1996) que actualmente está vigente en este país:
Artículo 1o. La presente Ley, reglamentaria del artículo 28 constitucional, tiene por objeto la salvaguarda y promoción del acervo cultural de la Nación; protección de los derechos de los autores, de los artistas intérpretes o ejecutantes, así como de los editores, de los productores y de los organismos de radiodifusión, en relación con sus obras literarias o artísticas en todas sus manifestaciones, sus interpretaciones o ejecuciones, sus ediciones, sus fonogramas o videogramas, sus emisiones, así como de los otros derechos de propiedad intelectual. Artículo 3o. Las obras protegidas por esta Ley son aquellas de creación original susceptibles de ser divulgadas o reproducidas en cualquier forma o medio. Artículo 11. El derecho de autor es el reconocimiento que hace el Estado en favor de todo creador de obras literarias y artísticas previstas en el artículo 13 de esta Ley, en virtud del cual otorga su protección para que el autor goce de prerrogativas y privilegios exclusivos de carácter personal y patrimonial. Los primeros integran el llamado derecho moral y los segundos, el patrimonial.

Como se puede observar, hay algunas acciones que, de acuerdo con esta ley, se consideran objeto de esta reglamentación y que son extremadamente fáciles de infringir.

La aclaración de que esta ley protege al conjunto de todas las obras de creación original que pueden ser divulgadas o reproducidas en cualquier forma o medio, engloba el simple hecho de copiar una canción de una computadora para guardarla en un dispositivo de reproducción portátil, o compartir un libro electrónico con alguna persona conocida (ya que el archivo se tiene que copiar para mandarse). Hoy en día, este tipo de actividades son extremadamente fáciles de hacer; además de que digo esto por experiencia propia, hay varios autores que están de acuerdo con este punto; por ejemplo, McDermott (2012), nos comenta que las formas digitales de reproducción están ampliamente distribuidas. En un mundo multimedia, donde compartir un video informativo o de entretenimiento es tan sencillo como publicar un enlace en el muro de Facebook de alguien, la tentación de infringir derechos de autor al distribuir, reproducir o mostrar un trabajo creativo es, del todo, demasiado común y extremadamente fácil. (p. 11, yo hice la traducción). En estas condiciones, tomando de forma literal la aplicación de la ley vigente, he de confesar que soy un delincuente y, peor aún, son demasiadas las personas que conozco y que han cometido el mismo delito que yo, varias veces. Para los recursos que tenemos hoy en día, considero una exageración la generalidad con la que se tratan los derechos de autor; sin embargo, estoy completamente de acuerdo con algunas posibilidades que esta ley quiere evitar y que, lamentablemente, también pueden ser aprovechadas con estas formas de reproducción; por ejemplo, lucrar con estos trabajos. De acuerdo con Boeta (2008),

Una vez que el creador se apropia de su obra, éste ingresa a su esfera jurídica como parte de su patrimonio, surgiendo por ende los derechos morales y patrimoniales. Los primeros tendientes a salvaguardar la integridad de la obra, mientras que los segundos surgen como un elemento de protección para la explotación, uso y beneficio de la obra, es decir, el elemento económico de dicho derecho.

Este punto de vista me parece bastante razonable, ya que tiene mucho sentido que un autor proteja la monetización de sus obras y, finalmente, esto es su sustento; por ejemplo, un escritor vive de las regalías que le dan las ventas de sus libros, y estoy de acuerdo con que es

injusto que otra persona, sin aportar nada al contenido de la obra, la copie y la venda para adquirir beneficios económicos, sin negociar absolutamente nada con el autor original. Eso sí me parece un robo; sin embargo, debe hacerse algo con la generalización que penaliza a “toda obra que se reproduzca por cualquier forma o medio”, ya que esto engloba a muchas formas de distribución de la información que no tienen nada que ver con el lucro; por ejemplo, cuando le mando un correo electrónico con un enlace de un documental a un amigo, no se lo estoy vendiendo, por lo que no estoy dañando los beneficios económicos de los que el autor podría gozar en un futuro; es más, en cierta forma, estoy dándole promoción gratuita al autor, ya que si a mi amigo le agrada el documental, puede buscar otras obras de ese mismo autor y comprarlas, todo gracias a mi recomendación. Afortunadamente, se han creado diversos tipos de licencias que tienen como objetivo cambiar un poco las políticas con las que se maneja la información, especialmente por internet. La que más me parece razonable y en acorde a las tendencias actuales es la licencia de Creative Commons, la cual le da libertad al autor de elegir los derechos que quiere “reservar” para sus obras; por ejemplo, puede permitir que la gente comparta sus obras, siempre y cuando no obtengan beneficios económicos al hacerlo (como venderlas), que se les dé el crédito apropiado por la autoría de la obra compartida o que se puedan crear (o no) obras derivadas, siempre y cuando se mantenga la misma licencia vigente. A continuación citaré un pequeño párrafo de la página mexicana de Creative Commons (s. f.), que describe bastante bien y breve lo grandioso de esta licencia:

Creative Commons no rivaliza con los Derechos de Autor; por el contrario, nuestra propuesta está basada en el esquema de Derechos de Autor vigente y lo que busca es complementarlo. De esta forma se reconoce y fortalece el valor que representa que los Derechos de Autor sean respetados ofreciendo, al mismo tiempo, alternativas para que la gente creativa pueda compartir sus obras de manera libre y segura. (párr. 7)

En conclusión, creo que es muy importante y justo que una persona sea reconocida por sus creaciones y que además pueda tener un beneficio material por ello, pero es necesaria una cierta flexibilidad en cuanto a la forma en que la demás gente comparte la información, de manera que no sea mal visto o legalmente penalizado. La licencia de Creative Commons me parece la mejor opción para comenzar a mejorar las políticas de las leyes vigentes.

Bibliografía Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (1996). LEY FEDERAL DEL DERECHO DE AUTOR. Obtenido el 3 de Octubre del 2013 de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/122.pdf
Creative Commons (s. f.). ¿Qué es CC? Obtenido de: http://www.creativecommons.mx/que/#sthash.fgQYihEi.dpuf (párr. 7)

López Cuenca, A. y Ramírez Pedrajo, E., coords. (2008). ¿Limitar legalmente el acceso a la cultura? Propiedad intelectual, nuevas tecnologías y libre acceso a la cultura. México: UDLAP. Centro Cultural España. p. 120. McDermott, A. J. (2012). Copyright: Regulation Out of Line with Our Digital Reality? Information Technology & Libraries, 31(1), p. 11.

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