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Deteminantes de la elección de candidatas Jimena Veloz

Las leyes de cuotas electorales para mujeres se pusieron en práctica en México en el año 2002 y fue en la elección del año siguiente cuando funcionaron por primera vez. A partir de entonces, dos elecciones más se han llevado a cabo con cuotas electorales. Sin embargo, el porcentaje de mujeres en la Cámara de Diputados no ha rebasado el 30 por ciento del total de diputados. Una gran parte de este total se compone de mujeres que entraron al congreso por el principio de representación proporcional, ya que es en las listas cerradas de los partidos donde resulta más fácil incluir a candidatas. Las candidatas por mayoría relativa pueden haber sido designadas por el partido, lo cuál automáticamente las cuenta como parte de la cuota, o pueden haber ganado una elección interna. Muy pocas de estas candidatas por mayoría relativa ganan su elección. Es por eso que este ensayo se pregunta qué factores determinan que una candidata gane un curul de mayoría relativa. Este ensayo se construye alrededor de dos hipótesis. La primera es que las candidatas con más experiencia obtienen su candidatura a través de medios democráticos. Es decir, su selección interna no está sujeta a cuota. La segunda hipótesis es que si la selección interna fue por primaria, entonces la candidata tendrá más probabilidad de ganar un asiento. La tercera y última hipótesis es que si la candidata tiene más experiencia, tendrá también más probabilidad de ganar un asiento. Puesto que el sistema de cuotas electorales es nuevo y altamente imperfecto, como lo demostró el caso de las adelitas, es necesario hacer una evaluación de cómo

funciona para poder mejorarlo o desecharlo en favor de otras medidas que cumplan mejor los mismos objetivos. Este ensayo busca ser una evaluación de este tipo.

Cuotas de género Las cuotas de género son una forma de que más mujeres se integren al trabajo legislativo. Normalmente se expresan como un porcentaje de mujeres que debe ocupar cierto puesto. Pueden ser de tres tipos: las cuotas internas de los partidos, las de la lista definitiva de candidatos (normalmente encontradas en los códigos electorales) y las que reservan asientos determinados. Este ensayo se referirá específicamente al segundo tipo de cuotas puesto que son las que son aplicables en México. El efecto final de las cuotas en la representación femenina depende tanto de factores del sistema electoral como de factores políticos como la fragmentación o competitividad. Sin embargo, es importante también la regulación de las cuotas y las sanciones aplicables (Aparicio y Langston 2009b, 2). Las cuotas son más eficaces cuando se implementan en sistemas electorales de listas cerradas y cuando la ley reglamenta cómo deben estar distribuidos los lugares (Jones 2009, 58). Jones señala que un sistema de representación proporcional favorece la elección de mujeres de manera mucho mayor que un sistema de distritos de un solo miembro. La implementación de las cuotas puede hacer que el número de mujeres que consiguen un curul en el congreso aumente en un 8% (Aparicio y Langston 2009b, 3)

En el centro de la discusión sobre las cuotas de género se encuentran diferentes teorías de la representación (Aguilar 2009; Tremblay y Pelletier, 2000). La representación funcional, que es el concepto dominante en el mundo hoy en día, recae en el supuesto de que los diputados no necesitan ser parecidos a los electores para poder

representarlos. No es “la semejanza lo que garantiza la representación efectiva sino la comunidad de intereses” (Aguilar 2009). La representación descriptiva busca reflejar las características de los electores. Es decir, el parlamento debe “un modelo a escala de la sociedad” (Aguilar 2009). La relevancia de esta concepción para las cuotas de género recae en que las mujeres deben formar parte del Congreso, ya que son la mitad de la sociedad. El problema con este tipo de argumento es que implica que las mujeres no pueden ser representadas por los hombres. Como señala Aguilar: “La teoría de semejanza supone, implícitamente, que las mujeres estarían mejor representadas por mujeres. Sin embargo, esto a su vez presupone que la identidad principal para las mujeres es la de “mujeres”, por encima de cualesquiera otras. Y esto es falso.” Puesto que no podemos argumentar que las mujeres están mejor representadas por mujeres debemos buscar otra justificación para implementar las cuotas de género. Algunos creen que las mujeres aportan un punto de vista diferente al de los hombres, no sólo en cuestiones de género, sino en cualquier decisión en el Congreso. Por lo tanto, es necesario que formen parte de éste si se busca ser más democráticos (Ballington 2005, 23). Yo creo que la implementación de cuotas de género es en realidad un instrumento para lograr una clase política más plural. Es decir, se busca que más mujeres obtengan puestos de elección popular para que logren ganar experiencia y puedan después competir por esos puestos sin la necesidad de cuotas. En todo caso, las cuotas son algo temporal; son sólo el primer empujón que se les da a las mujeres que no cuentan con experiencia, pero que buscan entrar a la vida política. Es por eso, que este ensayo se enfoca en la relación de las cuotas, la experiencia y la probabilidad de ganar un escaño.

Selección de candidatos y cuotas de género El sistema de cuotas electorales obliga únicamente a los partidos. Son ellos quienes tienen que cumplir con la obligación de nominar a cierto porcentaje de candidatos. Por esto es importante estudiar cómo es que éstos seleccionan a sus candidatos. Gideon Rahat (2007, 158) argumenta que este las cuotas, a pesar de buscar sólo un resultado (es decir, más mujeres candidatas) afecta también la forma de selección puesto que debe ser adecuada a los umbrales legales de las cuotas. Rahat señala que la importancia de los métodos de selección de candidatos es importante porque tiene consecuencias políticas en la composición del parlamento y el comportamiento sus miembros. El análisis de Rahat se enfoca en dos parámetros de la selección: quién escoge al candidato (qué tan inclusiva es la elección) y dónde se lleva a cabo la elección (qué tan centralizada está). Respecto a quién escoge al candidato puede ser tan exclusivo como una sola persona o tan inclusivo como el electorado entero, pasando por un pequeño grupo de líderes, un comité de nominación y los miembros del partido. En cuanto al nivel de centralización de la selección, ésta puede darse a nivel nacional, regional, estatal o local. Rahat (2007, 162) señala que el uso de cuotas para mujeres es una forma de descentralización parcial de la selección puesto que distingue a los candidatos según el criterio del género. Es decir, establece quiénes deben de ocupar cierto porcentaje de candidaturas. Sin embargo, es siempre parcial puesto que no da un método de distinguir entre diferentes mujeres para el puesto. En el caso de México, Rahat (2007, 163) acertadamente indica que aunque la selección de candidatos de mayoría relativa se ha ido democratizando, la composición de las listas plurinominales sigue siendo decidida por las cúpulas partidistas. Los métodos más inclusivos de selección, como son las primarias, entran en conflicto directo con el uso de cuotas, ya que éstas se centran en la designación de

candidatos por parte del partido. Ambos métodos buscan mejorar la democracia dentro de los partidos: las primarias le dan a los miembros del partido o a los ciudadanos en general el poder de decisión, mientras que las cuotas aumentan las posibilidades de las mujeres de ser elegidas superando así los obstáculos tradicionales a su entrada a la política (Baldez 2007, 70-1).

Cuotas de género en México La legislación de cuotas en México comienza en el año 2002 al establecer una cuota del 30% para candidatos propietarios. Anteriormente, la cuota también consideraba las suplencias por lo que no cumplían el objetivo de que más mujeres entraran al Congreso. En la reforma al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales de 2002 también se consideraban restricciones en el orden de las listas y sanciones al incumplimiento. Es hasta ese momento que verdaderamente comienzan a funcionar las cuotas. Es también en la reforma de 2002 que se legisla la llamada “válvula de escape”, que las candidaturas de mayoría relativa sujetas a elección interna están exentas de cuota (Aparicio y Langston 2009a, 3-4). Para 2007 se reforma de nuevo el COFIPE y el artículo 219 referente a las cuotas por el principio de mayoría relativa queda con las siguientes disposiciones: • Del total de candidaturas de diputados y senadores de un partido político, al menos 40% de los candidatos propietarios deberán ser mujeres. • De esto quedan exceptuadas las candidaturas de mayoría relativa que sean resultado de un proceso de selección interna democrática según los estatutos del partido. (COFIPE 2007, Art. 219) La excepción hace que la cuota sea laxa, ya que el porcentaje de 40% no se cumple en todos los casos (Jones 2009, 61). Para la elección legislativa de 2009, que es la que se

estudiará a detalle en este ensayo, los tres partidos principales mezclaron la selección democrática con las designaciones para escoger a los candidatos. El partido internamente más democrático fue el PRI, ya que 285 de sus 300 candidaturas de mayoría relativa se seleccionaron en primarias. Esto, sin embargo, hace que la cuota sólo aplique para el 40% de los 15 distritos restantes. El PAN usó elección democrática en 94 distritos, mientras que el PRD la usó en sólo 50. Hay que considerar, sin embargo, que los partidos tienen sus propias reglas internas. El PRI, por ejemplo, tiene una cuota interna de 50%, mientras que el PRD tiene el mismo porcentaje, pero sólo aplicable a los asientos plurinominales. Siguiendo con las reglas internas, hay que considerar la selección de los candidatos. El COFIPE establece la excepción de la cuota siempre y cuando los candidatos resulten de una de selección interna democrática según los estatutos del partido. Sin embargo, los estatutos de cada partido difieren. Por ejemplo, el PRI y el PRD hacen elecciones entre los miembros del partido, mientras que el PAN tiene comités de designación. Además, algunos candidatos se escogen a nivel estatal, otros a nivel municipal y, por ejemplo, en el PRI hay cuotas para los diferentes sectores.

Experiencia y cuotas de género Una de los supuestos principales de este ensayo es que las cuotas de género tienen el objetivo de que las mujeres lleguen al Congreso para ganar experiencia. Es decir, las cuotas buscan una clase política más experimentada y plural. No se busca que las candidatas lleguen al poder y después vuelvan a sus actividades anteriores, sino que se incorporen a la vida política. Una designación por cuota es, entonces, la puerta de entrada a la clase política. Es por eso que una de las hipótesis de éste trabajo es que las candidatas con menor experiencia obtendrán candidaturas por cuota. Quienes no han

ocupado anteriormente un puesto de elección son quienes necesitan una designación del partido para poder contender por un curul. En contraparte, una mujer que previamente ha ocupado cargos de elección pública tiene ya un constituyente que la eligió en alguna ocasión anterior y que puede hacerlo de nuevo. Es también por eso que creo que si una candidata ganó una elección interna de su partido entonces tendrá más probabilidad de ganar un asiento. La literatura previa se enfoca ya sea en la cuota en sí misma o en la selección de los candidatos en general, pero no nos ayuda a determinar cómo estos factores afectan la elección general. Tampoco nos ayuda a determinar cómo influye la experiencia de los candidatas en su selección y elección.

Para determinar cuáles de estos factores afectan la elección y cómo lo hacen escogí el caso de México, específicamente la elección de candidatas de mayoría relativa a la Cámara de Diputados en 2009. Me enfoco solamente en las candidatas puesto que se busca saber cuáles son las probabilidades de que una mujer gane una curul. El análisis se enfoca en las 241 mujeres candidatas por los tres partidos principales (PRI, PAN y PRD) en los 32 estados de la república. Para comprobar las hipótesis arriba mencionadas se creo la variable primaria y un conjunto de variables sobre experiencia. La variable primaria señala si la selección interna de la candidata en cuestión se realizó por selección democrática según los estatutos del partido. El conjunto de variables sobre experiencia contiene cuatro variables diferentes: expdf, que se refiere a la experiencia de la candidata como diputada federal; expdl, que se refiere a la experiencia como diputada local; expel, que se refiere a la experiencia en un ejecutivo

local como delegada, presidente municipal, regidora o síndico y expind, que es un indicador agregado de todas las experiencias mencionadas previamente. La decisión de hacer este conjunto de variables se debe a la necesidad de analizar si los distintos tipos de experiencia posibles afectan la elección de manera diferente. Me parece importante hacer una pequeña nota sobre los datos de experiencia. Estos se recopilaron a través de una exhaustiva búsqueda en Internet de cada candidata para encontrar evidencia de que hubieran tenido algún cargo de elección pública durante las dos últimas legislaturas federales, de 2003 a 2009. En el camino, encontré que muchas de las candidatas sí tenían experiencia política, pero nunca habían ocupado un cargo electo. Muchas contaban con amplia experiencia dentro de su partido, otras provenían de sindicatos, otras de la sociedad civil, varias eran académicas y algunas otras eran por completo nuevas a la vida política. Aunque estuve tentada a hacer alguna diferenciación, me parece que experiencia como cargos públicos ocupados es la mejor variable disponible para realizar este análisis. Puesto que sólo se tomaron en cuenta los dos últimos trienios, el máximo de puestos que una candidata podría haber ocupado eran dos. Así el indicador de experiencia, expiad, toma solamente tres valores: experiencia nula, media y alta. Los primeros modelos a estimar corresponden a la primera hipótesis del trabajo. Es decir, cúal es la relación entre la experiencia y el método de selección interna de las candidatas. Para probar esta hipótesis utilice dos modelos logit. El primer modelo controla únicamente por la experiencia de la candidata y encontramos que la experiencia es significativa al 99% para explicar la selección dentro del partido.

Probabilidad de ser candidata por primaria

Variable expind

Modelo 2 1.0522265*** [.3084109] pri 3.9717997*** [ .5638605] pan 0.24849569 [.511924] _cons -1.5184925*** -2.7612668*** [.1964826] [ .429538] legend: * p<0.05; ** p<0.01; *** p<0.001

Modelo 1 1.1423282*** [.2332987]

El segundo modelo agrega además el control de variables partidistas. Encontramos, entonces, que la pertenencia al PRI es también muy significativa puesto que este partido usa las primarias para determinar el 95% de sus candidatos. El segundo grupo de modelos se enfoca en las dos hipótesis relativas a la elección general. Buscamos probar que si la selección interna fue por primaria, entonces la candidata tendrá más probabilidad de ganar un asiento y que si la candidata tiene más experiencia, tendrá también más probabilidad de ganar un asiento. Los modelos 1 y 2 utilizan el indicador de experiencia, mientras que los modelos 3 y 4 buscan probar las mismas hipótesis, pero utilizan los datos de experiencia desagregados para determinar si haber ocupado uno u otro puesto de elección popular aumenta las probabilidades. Los primeros dos modelos nos muestran que tanto haber sido elegida por primaria como la experiencia previa aumentan la probabilidad de ganar un asiento. Dado que el segundo modelo incorpora los controles partidistas podemos ver que la variable pri se vuelve significativa, pero pan no. Esto refleja dos cosas: la tendencia del PRI a escoger a sus candidatas por primaria y el arrasador triunfo nacional del partido. Los siguientes dos modelos, como ya mencioné, utilizan las tres variables diferentes de experiencia en lugar del indicador. Esta diferenciación nos ayuda a darnos cuenta que haber ocupado un cargo de diputado federal con anterioridad no aumenta las probabilidades de volver a ganarlo. Es posible que esto se deba a la lejanía del distrito

que implica ocupar este cargo. Es decir, quienes han sido diputados antes se han alejado de su constituyente y, por lo tanto, no tienen tanto contacto como sí lo tienen los diputados a los congresos estatales y quienes han ocupado cargos municipales. La experiencia en estos dos últimos se muestra muy significativa, especialmente si se ha ocupado un cargo en el ejecutivo municipal. Es importante notar que, al hacer la diferenciación entre los tres tipos de experiencia posibles, la variable de partido deja de ser significativa como lo era con el indicador. Probabilidad de que una mujer gane un asiento Modelo 1 Modelo 2 Modelo 3 Modelo 4 2.1490639*** 1.6399911** 2.1369068*** 1.6357482** [.391054] [.4984299] [.4020727] [.5081958] 1.3095209*** [.2879987] 1.3122012*** [.2924838] 1.231611 [ .644882] 1.2300629** [.4353441] 1.624921*** [.4404789] 1.2629167* [.6301423] 0.66682123 [.5593403] -2.9499743*** [.3350288] -3.4489784*** [ .5191752] -3.039552*** [ .346735] 1.0088149 [ .6685297] 1.3597387** [ .4532274] 1.5496682*** [.4428736] 1.2546108 [.6497169] 0.63686898 [.568346] -3.5247417*** [.5297334]

Variable primaria

expind

expdf

expdl

expel

pri

pan

_cons

legend: * p<0.05; ** p<0.01; *** p<0.001 Para demostrar más explícitamente cómo funcionan estos cálculos realicé algunas predicciones de probabilidad de acuerdo a los resultados de los modelos anteriores. Para la hipótesis de la selección interna usé el segundo modelo estimado, es

decir, el que controla por partido. Estos cálculos tienen un nivel de confiabilidad del 95%. Una candidata del PRI con un nivel de experiencia alto (es decir, que a ocupado dos puestos de elección en el sexenio anterior) tiene un 96.5% de probabilidades de obtener su candidatura por primaria. Mientras tanto, una panista que no ocupo ningún cargo en ese mismo periodo tuvo solamente el 7.5% de probabilidad de ganar. Para las siguientes hipótesis utilizaré el modelo 1 y el modelo 3 para diferenciar entre los tres tipos de experiencia y cómo afectan las probabilidades de ganar. Utilizando el modelo 1 (que mide la experiencia con el indicador) podemos ver que una candidata que obtuvo su candidatura por primaria y tiene un nivel de experiencia alto tiene 86% de probabilidades de ganar, mientras que una candidata que obtuvo su candidatura por cuota y no cuenta con experiencia tiene sólo el 4.97% de probabilidades. Si usamos el modelo 3 que diferencia entre los tipos de puestos de elección pública podemos ver que una mujer que ganó su candidatura a través de una primaria y que ha tenido un puesto a nivel municipal tiene 67.3% de probabilidades de ganar el puesto. En cambio, alguien que además de la experiencia local tiene experiencia en el congreso estatal y ganó su candidatura en una primaria tiene 87.5% de probabilidades de obtener el puesto. En cambio, si una candidata fue designada por cuota, a pesar de que tenga experiencia en el congreso local y en el congreso federal sus probabilidades de ganar una curul caen hasta un 35.9%. Y en el caso de una completa inexperta en la política, es decir, que no ha tenido ningún puesto, y que obtuvo su candidatura por cuota, las probabilidades son de 4.5% de ganar el puesto.

Los resultados de este análisis comprueban las hipótesis iniciales del trabajo. Por tanto, podemos confirmar tres cosas: • Las candidatas con más experiencia obtienen su candidatura a través de medios democráticos. • Cuando la selección interna del partido se da por medios democráticos (primarias), entonces la candidata tiene más probabilidad de ganar un asiento. • Las candidatas con más experiencia tienen más probabilidades de ganar un asiento en el Congreso.

Las estimaciones de probabilidad de las candidatas de cuota a llegar a un asiento del Congreso (menores al 5%) y la confirmación de las hipótesis nos muestra la vulnerabilidad del sistema de cuotas electorales para mujeres. Si el objetivo que se busca es que mujeres inexpertas comiencen una carrera política, estos resultados no son muy alentadores. Estas candidatas tienen muy pocas probabilidades de llegar al puesto y volverse activas en la política. Lo que efectivamente está sucediendo es que los partidos ponen a mujeres inexpertas para perder y sólo para cumplir la cuota. Y algunas de las que sí ganan y llegan al Congreso ceden su lugar a sus suplentes hombres. El sistema de cuotas que funciona actualmente en México no está cumpliendo con sus objetivos. Por lo tanto, es necesario evaluar más a fondo sus objetivos, funcionamiento y resultados para proponer un nuevo sistema o para desecharlo por completo a favor de esquemas que sí los cumplan.

Bibliografía Aguilar Rivera, José Antonio. 2009. “Cuota de muñecas”. Nexos.

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