La felicidad no está en combatir el sufrimiento

Por Ximena Sanz de Santamaria C.*

Pretender combatir los sentimientos y las sensaciones que generan sufrimiento con el propósito de desaparecerlos es entrar en una batalla perdida desde el inicio.
OPINIÓN

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Mi abuelo decía que a los seres humanos nos mueve el “instinto de la felicidad”. Se trata de aquello que lleva a las personas a intentar evitar cualquier situación que genere sufrimiento, como la tristeza, la angustia, la ansiedad, la preocupación, la rabia, entre otras. Como son sentimientos que se ven y se viven como algo negativo, el instinto nos induce a combatirlos creyendo que así van a desaparecer. “No quiero volver a sentir ansiedad, ¿no hay una fórmula para estar bien siempre?”, me preguntaba en una cita una mujer mientras reportaba una sensación de

del trabajo.tranquilidad y bienestar que no había sentido en mucho tiempo. y sobre todo ansiedad. preocupada porque decía que aunque tenía todo lo que una persona de su edad necesitaba para ser feliz. el corazón o el hígado: todos ellos son inherentes al ser humano. sino que además se vuelve casi imposible acabarla porque es una batalla contra uno mismo. Hace un tiempo llegó una consultante joven. la tristeza. Pretender combatir los sentimientos y las sensaciones que generan sufrimiento con el propósito de desaparecerlos. Es posible huir de otras personas. Pero querer dejar de sentir esos sentimientos es como pretender vivir sin los pulmones. el sufrimiento. los riñones.. Por eso combatir contra los propios sentimientos es meterse en un torbellino que aumenta cada vez más la ansiedad. de situaciones específicas. ella no lo era. Llevaba años tratando de ver lo . en últimas. le producía un miedo que la llevaba a querer encontrar una „fórmula mágica‟ que la „curara‟ contra lo que ella misma denominaba „ese mal‟. la angustia y la rabia. etc. pero no es posible huir de uno mismo. es entrar en una batalla que no sólo está perdida desde el inicio. como lo son también la ansiedad. Pero por eso mismo el sólo pensamiento sobre la posibilidad de volver a sentir tristeza. el desespero y. la preocupación.

Pero se daba cuenta que su mente la saboteaba porque entre más se esforzaba por estar bien. más se alejaba de lograrlo. de combatirse a sí misma. por ver todas las cosas buenas que los demás ven en mí. llegando siempre al mismo resultado: una profunda frustración por haber batallado durante horas. tratando de gozarse la universidad. Vivía en una lucha contra ella misma por tratar de estar bien. los planes que hacía. es decir. Pero es como si hubiera una barrera: apenas quiero ver lo positivo. por pensar positivo y gozarse su vida. sus amistades. “Yo hago un esfuerzo consciente por enfocarme en lo positivo. en vez de combatir esos sentimientos. sin llegar al resultado que esperaba: sentirse mejor. agobiada o angustiada.positivo de la vida. pues a pesar de sus intentos por estar bien. contenta. Esto puso en evidencia que el primer cambio que debía introducir era en la estrategia que estaba empleando. El caso de esta estudiante es un claro ejemplo de ello. debía . a veces incluso durante días. lo que estaba generando con ese esfuerzo era sentir una profunda frustración y una sensación de derrota que aumentaba la ansiedad. mi mente se enfoca en lo negativo y de ahí no puedo volver a salir”. que se sintiera triste. Paradójicamente los problemas se construyen a partir de lo que hacen las personas para intentar solucionarlos. De hecho el efecto era el contrario: veía sólo lo negativo. que cada vez que estuviera mal.

El monje budista Thich Nhat Hanh describe los sentimientos como las gotas de agua que componen un río. me dijo esta joven estudiante una de las últimas veces que nos vimos. Es inevitable. Es decir que los sentimientos nacen y mueren cada momento. cada sentimiento es como una gota de agua que nace. lo que él sugiere es que cada persona se diga a sí misma: “este sentimiento está en mí. “Tener permiso de estar mal me ha ayudado mucho a estar tranquila. porque no es permanente”. Y permitir así que llegaran para que eventualmente comenzaran a desaparecer. desasosiego. toma una forma. Este un primer paso para empezar a aceptar que esos sentimientos también forman parte de la persona. ni angustiado. se quedará por un tiempo y eventualmente desaparecerá. Y no sólo cuando estoy bien: también cuando no lo estoy”.observarlos como quien ve una película. por lo que tratar de combatirlos no los va a hacer desaparecer. angustia. está presente durante unos minutos y después desaparece. cuando en realidad todas las personas tienen momentos de angustia. nadie debe estar mal anímicamente. Bastó para ella . En el río. Con una impactante lucidez decía que parte del sufrimiento se lo generaba el hecho de que en teoría. Por consiguiente cuando llega un sentimiento que genera sufrimiento. ni triste.

de desasosiego. Así fue como ella misma fue descubriendo. a reconocer que pueden llegar y que son pasajeros.comenzar a aceptar dichos momentos. sufrimiento. nunca será permanente. tristeza. a través de su propia experiencia. a comprender que. a vivir con él y manejarlo. que la forma de hacerle frente al sufrimiento no es ni intentando evitarlo ni combatiéndolo: es aprendiendo a aceptarlo. tranquilos. El instinto de la felicidad es engañoso y contraproducente cuando nos lleva a creer que siempre tenemos que estar bien. Lo esencial es descubrir por uno mismo que la tranquilidad o la felicidad existirán en la medida que aprendamos a aceptar los momentos de angustia. tristeza o rabia. para que se generara en su interior una sensación de bienestar aún en los momentos de angustia. como el agua del río que pasa bajo el puente. „felices‟: es esta creencia la que conduce al sufrimiento y la angustia cuando nos damos cuenta que los momentos de tranquilidad son siempre pasajeros y que muchas veces los siguen momentos de dolor. *Psicóloga-Psicoterapeuta Estratégica .

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