¿Quo Vadis Iglesia de Santiago de Chile? “En lo esencial que haya Unidad. En lo opinable que haya Libertad.

En todo que haya Caridad…”. Introducción. Siguiendo una tradición de más de 20 años, el Círculo de Análisis Social, presenta este Análisis de Coyuntura Político Eclesial, accediendo a diversas solicitudes que vienen del ámbito laical y religioso. Nuestro único afán es exponer algunos hechos de impacto nacional y, en conciencia, cada persona o Comunidad sacará sus propias conclusiones. De esta forma hacemos viable un claro precepto conciliar, cual es el de la libertad de palabra en la Iglesia, en sintonía a lo que hoy nos pide el Papa Francisco desde Roma. Contradicciones morales. La Iglesia de Santiago, a través de su arzobispo, Mons. Ricardo Ezatti Andrello, viene revelando una actuación social que desconcierta a la ciudadanía. Por un lado, reclama el legítimo espacio que le cabe como actor social dentro de la esfera pública. Por otro, rehuye participar en el foro público al ser requerida su presencia ante el Congreso Nacional. En un ángulo diferente, es sorprendido haciendo lobby ante el Presidente de la República para obtener ciertos privilegios de espaldas la nación. Renuencia a someterse al escrutinio público. El 27 de Agosto de 2013, el Centro de Investigaciones Periodísticas, Ciper Chile, publicó “Crisis en Sistema de Protección SENAME”, revelando que el 25% de los niños internados en los centros del Servicio Nacional de Menores, vivían expuestos a un alto riesgo de abuso sexual, de educación y de salud. La gravedad de los hechos llevó a la Cámara de Diputados a crear una comisión investigadora. Diferentes representantes de entidades especializadas han sido invitados a dicha Comisión para aportar antecedentes, entre ellos el Arzobispo de Santiago y Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile (CECH), Mons. Ricardo Ezatti; por cuanto un alto porcentaje de los hogares de menores cuestionados dependen de la Iglesia Católica. El arzobispo decidió no asistir a la Comisión, explicando su inasistencia al presidente de la Comisión porque: “en virtud de la separación Iglesia-Estado, de ya larga data en nuestro país, me parece impropio pronunciarme sobre la

organización y funcionamiento de un servicio público como Sename”. Nuestra Iglesia tiene el deber moral y social de someterse al escrutinio público, con mayor razón tratándose de la protección de menores que viven en situación de riesgo en nuestro país. Mayor gravedad reviste el hecho, toda vez que la misma Iglesia recibe fondos públicos para sostener a los hogares de su dependencia. Lobby a espaldas de la ciudadanía. A mediados de septiembre de 2013, el presidente de la CECH y Arzobispo de Santiago, Mons. Ricardo Ezatti, con el secretario de la misma CECH, Mons. Ignacio Ducasse, escribieron una carta al Presidente de la República, Sr. Sebastián Piñera, para hacer lobby en razón de evitar que el Estado de Chile suscriba y ratifique la Convención Interamericana Contra Todas las Formas de Discriminación e Intolerancia, adoptada por la 43ª Asamblea de la OEA. Entre los argumentos señalados en la carta se indica que “la convención impone ciertas obligaciones al Estado que podrían constituir una infracción de los derechos de la libertad religiosa, de enseñanza y de libre expresión consagrados en la Constitución y, porque la convención está fundada en una visión muy parcial y unilateral de los temas que aborda”. El hecho es de la mayor gravedad, en cuanto implica inmiscuirse en cuestiones de Estado, y revela una actuación de espaldas a la ciudadanía, buscando obtener privilegios especiales que contradicen le esencia de la fe cristiana, en general, y católica, en particular. La actuación de Mons. Ezatti revela total contradicción con la nota justificativa de no comparecer a la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados por las irregularidades del SENAME; toda vez que en dicho caso aboga por la “separación Iglesia-Estado”, mientras que al dirigirse secretamente al Presidente de la República, busca precisamente inmiscuirse en cuestiones de Estado que deben ser discutidas de cara a la nación, como un signo de transparencia y respeto a la feligresía. Daño a la imagen de la Iglesia. Los hechos relatados hacen un grave daño a la imagen pública de nuestra Iglesia, haciéndola aparecer como una institución medieval que termina por ganarse el repudio de una gran cantidad de ciudadanos. El actuar de Mons. Ezatti en estas materias, contradice la esencia del Magisterio Social de la Iglesia. Además, con este actuar, se observa un desfase conductual respecto al nuevo ambiente creado por el Papa Francisco, respecto al tema de los abusos

sexuales a menores, a la activa participación de todos los estamentos de la Iglesia en materias opinables y el claro signo sobre el principio de la misericordia que el Obispo de Roma nos recuerda permanentemente, en especial a los pastores de la Iglesia. La ausencia de Mons. Ezatti en Río. La Jornada Mundial de la Juventud fue un acontecimiento inédito y de gran impacto. Siendo un encuentro mundial con el Papa Francisco, fue también una oportunidad clave para acoger a un hijo predilecto de esta Iglesia Latinoamericana, quien ha recibido el encargo de ejercer el ministerio Petrino. Una oportunidad de especial orgullo y cercanía in situ para la Iglesia de nuestro continente. Por ello, los presidentes de las Conferencias Episcopales de América se dieron cita para acompañar al hermano en el episcopado; al querido Papa Francisco. Sin embargo, don Ricardo Ezatti, no ha explicado a los católicos chilenos ¿por qué se restó de asistir a tan importante encuentro? La Iglesia, como pueblo de Dios, aun espera su respuesta. Y el Papa detuvo una guerra cuando era inevitable. En medio de los intensos preparativos de guerra, el Papa Francisco convocó a una Jornada Mundial de Oración y Ayuno por la paz en Siria. Al atardecer el 7 de Septiembre todas las catedrales del mundo acogieron a miles de fieles, que unidos en oración y ayuno, clamaron con el Papa por la paz de este querido pueblo. En Roma la jornada se vivió con especial solemnidad: cristianos, judíos y musulmanes postrados en el empedrado de la Plaza de San Pedro ante la presencia de Jesucristo Sacramentado, hacían una escena jamás vista. En los países musulmanes, las mezquitas abrían sus puertas para unirse a la voz del Papa Francisco. Un innegable signo de los tiempos. Sin embargo, la Catedral de Santiago en la tarde de aquel día estaba cerrada; mientras un grupo de fieles y ciudadanos hacían una vigilia de oración por la paz en Siria y el mundo a las afueras del templo Catedral cerrado. Triste signo de lejanía con los alentadores vientos de cambio y renovación que soplan en Roma. “Quien se ensalza será humillado, Y quien se humilla será ensalzado” (Lucas 14,11).

Santiago de Chile, 17 de octubre de 2013

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