Memoria selectiva (Texto a partir de apunte en clases sobre “la desconexión del ser humano con el pasado”) Existe

cierto vicio juvenil del que muchas generaciones han adolecido; más que un vicio quizás sea posible denominarlo como un tipo de afección endémica relacionada con nuestra cultura. Quizá, inclusive, me equivoque y esto no sea privativo de “una” cultura o idiosincrasia o tipo de pensamiento, quizás en el peor de los casos, sería posible afirmar que en verdad todo los esfuerzos generados por revueltas sociales y episodios históricos de cambio (entre más leves más importantes) son y han sido infructuosos y de esta manera cualquier posibilidad dialéctica haya sido simplemente una ilusión, ya que este mal, este poder terrible llamado Olvido se ha encargado de consumir y modelar la memoria. La memoria colectiva se transforma así en un elemento que trabaja de manera selectiva, según generación se remonta más atrás con mayor grado de duda en el ahora. Es decir, si naciste en los 90 probablemente conoces parte de la historia reciente de chile “la” dictadura (como si hubiera sido la única) “el” gobierno socialista (como si hubiera sido el único) y se para de contar. De los 60’ hacia atrás es adentrarse en un terreno desconocido e impreciso. Este extraño efecto sucede no solo con los nacidos en los 90, sino con quienes nacieron en los 80, en los 70’ e inclusive más atrás. Puesto que a pesar de que se pudo haber vivido la época, el momento, la historia, el olvido y la selectividad de la memoria colectiva tiende a privar al pasado (más pasado) de la relevancia necesaria haciéndonos creer prácticamente que la sociedad en la que vivimos es únicamente producto y fruto de la reciente (recalco lo de reciente) dictadura militar. Los 80 y los 90 se encargaron de borrar todo lo que existiera para atrás, basta recordar la seguidilla de pronunciamientos militares de diferente índole que existieron e influenciaron la política del principios del 1900 , el ruido de sables en 1924 y la posterior junta miliar a razón de la abdicación de Alessandri, el gobierno del Coronel Ibáñez del Campo, la “República Socialista” de Carlos Dávila (de tan solo cien días de duración), todos estos hechos olvidados o demasiado bien “guardados” en la memoria nacional, y por otro lado la historia particular, la historia regional que duerme en la tradición lirica, con fiestas como la santa Petronila y celebraciones afines que conservan el misticismo particular de cada zona, que olvidados o relegados a segundo plano le dan más fuerza a esta memoria estática que genera discursos establecidos tanto para un lado como para otro en el ámbito político, conformándose una imaginería de “izquierdas” (La izquierda como plural) y de derechas (La derecha como plural) en vez de dinamizar la historia como la construcción que en verdad supone ser teniendo en cuenta a priori que la polisemia es una característica indiscutible de la memoria histórica, pero no como negación entre si de las voces que se pronuncian si no como enriquecimiento del conocimiento del hablante. Mientras esto no pase, mientras la memoria siga siendo un elemento cosmético por parte de los discursos que se van confeccionando (por no

Concepción.Taller de Ciencias Sociales “Luis Vitale”. Ediciones Escaparate. Chile. España. Historia Sociopolítica del Concepción Contemporáneo.encontrar una palabra mejor) y no un elemento dinamice estas nuevas narrativas. 2006 CONCHA. Alejandro. Julio. Codicate. Bibliografía . estamos condenados no solo a repetir el pasado si no a hundir el presenta en las garras de lo anecdótico. MALTÉS. 1997 . Historia Didáctica de Chile.

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