LA CARA INTELIGENTE DEL ROCK INGLÉS José David Cano El Financiero (Miércoles 18 de abril, 2012, p.

39) Calenturas de plumillas musicales y fans fieles les calificaron como la mejor banda del mundo —algunos incluso en toda la historia del rock— a principios del siglo XXI. Pero, ya se sabe, la veneración entroniza, desproporciona. Aun así su historia, la historia de Radiohead, es fascinante. Su música, me parece que también: ellos han sabido absorber (y digerir) influencias musicales diversas —pop fino, krautrock, electrónica experimental, postpunk, incluso coqueteos con el jazz— para producir un sonido por momentos identificable, casi único, y por momentos —es cierto— demasiado obvio a algo ya hecho. En cuanto a su lírica, Radiohead ha sabido también cambiar y modificar sus preocupaciones en cada uno de sus discos. Así, algunas de sus obras suelen abordar cuestiones personales e introspectivas —pienso en Pablo Honey, Kid A, In Rainbows y algunos pasajes de The Bends—y otras son más observadoras de la realidad y sus consecuencias —pienso en OK Computer o Hail to the Thief. Ahora, con un nuevo álbum bajo el brazo: The King of Limbs, el grupo se ha embarcado en una gira que, por cierto, ha llegado a México: ayer se presentó en el Foro Sol y hoy hace lo propio en el mismo recinto... Y, atención: también llegará a nuestro país una de las bandas más emblemáticas del rock inglés: Pulp. Es cierto: mientras a mediados de los noventa la música británica vivía una nueva época de oro y el éxito se repartía en el enfrentamiento entre Oasis y Blur, esta banda más intelectual (oscura y original) ni siquiera se imaginaba que iba a tener su momento. Lo tuvo y duró un suspiro. Pero qué suspiro. Tras diez años de haberse separado, Jarvis Cocker y Pulp regresaron a los escenarios el año pasado y, desde entonces, no han dejado de girar. Y se agradece: Pulp nunca funcionó como banda tradicional: formada en 1978 —la agrupación existe desde ese año, y no es un dato menor—, vivió constantes cambios de integrantes (y de formaciones). Eso sí: en el centro siempre estuvo lidereada por Jarvis Cocker. Con reminiscencia de The Beatles, David Bowie y, sobre todo, The Kinks, Pulp siempre trató de girar para el lado contrario; incluso, nunca se subió al tren del nuevo laborismo de Tony Blair: eran la voz de la conciencia y el inconformismo... Están ahí trabajos como This is Hardcore —que refleja el lado oscuro de la fantasía pop—, o Different Class —con su aire de elegante decadencia—, o His’n’Hers —dedicado a lo decepcionante que resulta la institución de la pareja— que comprueban lo dicho. Por cierto, Pulp se presenta este lunes 23 en el Palacio de los Deportes.