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Universidad de San Buenaventura Facultad de Filosofía Seminario: Aproximación Hermenéutico-Fenomenológica a Itinerarium Mentis in Deum Relator: Fray Víctor

Gerardo Taramuel OFMConv. Relatoría: N° 5

LA MENTE GUIADA POR LA LUZ DE LA VERDAD CONTEMPLA AL SER ÚNICO, ETERNO Y PRESENTE
Si estas cosas con pura mente las admiras, te llenarás de mayor luz, al entender además que por eso es último, porque es primero.

(Itin. V. N. 7, p.617).
Introducción

San Buenaventura entiende la contemplación humana de la realidad como una ascensión a Dios. En el Itinerario del alma a Dios, el Santo señala que para llegar a dicha ascensión son necesarias tres etapas principales. La primera etapa consiste en la contemplación de lo material y lo temporal, es decir, lo que está fuera de nosotros. La segunda etapa consiste en la contemplación espiritual, la cual está dentro de nosotros (alma) y finalmente debemos pasar a lo eterno, a lo que está por encima de nosotros. En el capítulo V, San Buenaventura diferencia dos grados en referencia a la contemplación de lo invisible y eterno de Dios: “uno se refiere a la visión de las propiedades esenciales de Dios, y el otro a las que son propias de las personas divinas. El primero mira al "ser en sí mismo", sosteniendo que "el que es" es el primer nombre divino. El otro mira al "bien en sí mismo", llamándolo primer nombre de Dios”. (Itin. V. n. 2, p.613). El Doctor Seráfico, relaciona “Ser y Bondad” para diferenciar las dos teorías existentes en su tiempo. Juan Damasceno señalaba que “el que es” es el nombre primario de Dios, puesto que allí se enseña la unidad de la esencia divina. Mientras que Dionisio sostenía que “el bien” es el nombre primario de Dios. San Buenaventura se inclina por la postura de Dionisio. Después de presentar a grandes rasgos las etapas de la contemplación que expone San Buenaventura, pasemos al desarrollo del tema. En primera instancia presentaremos un resumen de las principales ideas extraídas de los ocho numerales que conforman el capítulo V. En segunda instancia expondremos el análisis fenomenológico y la lectura hermenéutica del capítulo en cuestión a la luz de la presente hipótesis: La reflexión filosófico-teológica que presenta San Buenaventura en el capítulo V titulado: “Especulación de la Unidad de Dios por su nombre primario, que es el ser” expone una síntesis ontoteológica sobre Dios en la que afloran constructos de naturaleza fenomenológico-hermenéutica.

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p. por eso mismo no está constituido de elementos diversos. Las perfecciones de las cuales nos habla el santo gira en torno a la primacía. (Itin. Es necesario destacar de parte del santo que el ser divino no está mezclado con la nada.615). no sólo fuera y dentro de nosotros. dando a conocer que el bien es el primer nombre de Dios. En San Buenaventura es necesario rescatar que el ser divino está presente en todos seres.1. no logrando penetrar de esta forma con el ojo de la mente la luz que está presente en lo seres universales y particulares. El segundo modo fija el aspecto del alma en el bien. sino también sobre nosotros – fuera de nosotros por su vestigio. 4. dentro por su imagen y sobre por la luz impresa en nuestra mente. 3. Nuestra mente se enceguece ya que nuestro ojo corporal vive acostumbrado a las tinieblas de los seres y a los fantasmas de lo sensible. es capaz de contemplar las perfecciones divinas. dando a conocer que el que es es el primer nombre de Dios. para San Buenaventura. (Itin. V. 5. 14). N.611). Para el Doctor Seráfico.613). invisibles y eternas por medio de dos modos o grados que versan sobre Dios. N. “Por ser primero y eterno. El primer modo. p. el uno se refiere sobre sus atributos esenciales y el otro sobre las propiedades personales (Itin. N. sirve para fijar el aspecto del alma en el ser. p. la unicidad y eternidad del ser divino que es Dios. Esto se da cuando Dios se revela a Moisés en el momento que le dice: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3. V . eterno. luego es 2 . Luego tenemos que ese ser es el ser divino. (Itin. luego es simplísimo. no de otra suerte que al ojo que ve la luz pura parécele no ver cosa alguna”.617). “Porque. Y aunque viendo la luz no la percibe. ya que este ser es el acto puro. así como la nada absolutamente nada tiene del ser ni de sus propiedades. por eso mismo nada hay en él de posibilidad de mezcla con el acto. Por este motivo el santo Señala lo siguiente: “La iluminación suprema de nuestra mente. simple. por lo que debe decirse eterno”. Resumen De Los Numerales 1 al 8 A continuación exponemos a modo de tesis la idea central de cada uno de los númerales: San Buenaventura argumenta que a Dios se lo puede contemplar. N. (Itin. y simplísimo. ya que ve en ellos los vestigios del ser supremo que está por encima de todo ser y además es primero y último “tal que nunca empieza ni nunca termina. ni en acto ni en potencia. es decir que no es limitado porque no contiene mezcla con la potencia.613). sino sólo Dios” (Lucas 18. Nuestra mente gracias a la información inmediata que recibe de la Verdad eterna. 1. ni en su verdad objetiva ni en la estimación nuestra”. V. V. 2. Esto hace referencia cuando Jesús le dice al joven “nadie es bueno.19). N. Dios es el ser bondadoso. p. Por ser primero. V. p. así tampoco el ser nada tiene del no ser. es preciso notar que en esta expresión se mira la manifestación del ser en sí. luz que es la luz de la Verdad eterna. el ser es lo primero que es entendido por el entendimiento.

Aspectos Fenomenológicos El Doctor Seráfico. eterno. último y unicísimo. N. Y al ser unicísimo y omnímodo. (Itin. N. por eso contiene y penetra todas las duraciones. Constructos de Naturaleza Fenomenológico-Hermenéutica. porque se encuentra dentro de todas las cosas. simplísimo.p. define en Breviloquium los sentidos espirituales como “ciertas percepciones mentales de la verdad contemplada” (Brev. p. por eso mismo es unicísimo”. Al volver la mirada a la cita anterior encontramos que en la Epifanía de Dios a Moisés ya aflora el aspecto òntico-histórico del ser de la divinidad al manifestarse “siendo” es decir. actualísimo y perfectísimo. V. pp. Además Dios se manifiesta como un alguien en primera instancia y como fundamento de lo creado o -ser. pp. 2. 2. primera y principalmente. Al ser actualísimo y enteramente estable es quien da movimiento a todas las cosas.613). V. es todo en todas las cosas. A manera de conclusión el santo nos dice que el ser purísimo y absoluto es el ser “simpliciter” por ser primero y último. al aparecer como “alguien” implica una alteridad con otros.se refiere especialmente al Antiguo Testamento. nada le falta ni se le puede añadir cosa alguna. unicísimo”.6. ya que en él se encierra toda ejemplaridad y toda comunicabilidad. V. actualísimo y de todo en todo inmutable. Por ser primero. N. (Itin. dando a conocer que el que es es primer nombre de Dios. por lo cual se dijo a Moisés: Yo soy el que soy. con ser omnímodo. N. el cual es el origen de todas las cosas y el fin que todas las consuma. por lo mismo es perfectísimo. 7. en su ser. 6. la unidad de la divina esencia. Luego es simplísimo y máximo. El primer nombre –el ser. siendo uno solo. El segundo modo fija el aspecto del alma en el bien. VI. perfectísimo e inmenso y. simplísimo y máximo. dado a conocer que el bien es el primer nombre de Dios. eterno. “Pues el mismo ser es juntamente primero y ultimo. Estos sentidos en tanto “percepciones” o modos de ver aparecen en la especulación de Dios . (Itin. 8. N. Por ser primero. (Itin. que predica.actualísimo. fija el aspecto del alma en el ser. en modos de darse o en la donación del fenómeno de lo sagrado cuando en el numeral 2 el Doctor Seráfico nos dice: El primer modo.en segunda instancia.1. así como fuera de ellas.409).619-621). es capaz de llenarse de mayor luz entiende el ser como primero.617-618). Además es eterno y enteramente presente.hace referencia al Nuevo Testamento el cual determina la pluralidad de personas. 3 . es decir. 2. p. eterno y enteramente presente.617). que ha pasado por encima de ella. ya que él es el centro de todo. ante todo. La mente cuando llega al tercer grado de la contemplación. V. simplísimo y actualísimo. El segundo nombre -el bien.

p. es decir. 615). el segundo elemento que aflora con talante fenomenológico es la idea de Bien. Falque añade que el aspecto analógico de la mostración fenomenológica estriba en el “modo o manera” como los sentidos corporales aprehenden un objeto.378). p. He aquí como St. de manera que lo que es vivido espiritualmente. comprender lo que ofrecen los sentidos espirituales exige leerlos y descifrarlos a partir de la experiencia de los sentidos corporales que cualquiera puede comprender" (Falque. Otro rasgo de talante fenomenológico es lo que podríamos llamar una “fenomenología de la mirada” en San Buenaventura cuando en el Itin. aunque sea éste lo primero que a la mente se ofrece y a las demás cosas no se presentan a ella sino por ese mismo ser. 625 St.p. Obsérvese que en esta “fenomenología de la mirada” que nos presenta el Doctor Seráfico. pero no abstracta sino encarnada en un Tu sui generis que es la divinidad. La manifestacion de lo sagrado no es percibido por los sentidos corporales. N. a los cuales designa como „sentidos espirituales‟ –sensus spiritualis. 4 . 4. Por donde aparece con toda verdad que „lo que el ojo del murciélago es comparado a la luz. 2012.Para San Buenaventura el Ser se funda en el Tu en la persona divina que le sirve de substratum y no al revés.(Falque. es a la vez recibido carnalmente. aplicado a los seres universales y particulares. los sentidos espirituales aprehenden la manifestación de lo sagrado.. Por otra parte. eso mismo es el ojo de nuestra mente comparado a las cosas muy manifiestas de la naturaleza‟ (Itin. Respecto a lo anterior Falque señala lo siguiente: "Asì pues. V. aparece la analogía entre dos modos de ver al comparar el ojo humano perteneciente a los sentidos corporales con “el ojo de nuestra mente” perteneciente a “los sentidos espirituales” que posibilitaría con ayuda de la luz increada poder contemplar con los ojos del alma a la divinidad. Es necesario destacar que para San Buenaventura en los sentidos corporales se da una metanoia. N. Buenaventura nos dice: Así el ojo de nuestra mente. p. sino por los sentidos espirituales a la manera de los sentidos corporales. el Doctor Seráfico va de la experiencia de Dios a la conceptualización sobre Dios. Es decir.378).4. de igual forma. no advierte tampoco el ser que está sobre todo género. 2012. Buenaventura nos expone indicios de una reducción fenomenológica que según Emmanuel Falque “ comienza precisamente reconduciendo ´la iluminación del conocimiento sensible‟ – illuminatio cognitionis sensitivae. una conversión de lo carnal a lo espiritual. V.a los „ sentidos del corazón‟ –sensus cordis-.

He aquí como la hermenéutica que ausculta por el misterio por lo que está más allá de las palabras y que se encuentra en la dimensión mística del espíritu. fije el aspecto del alma en el ser y entienda que el ser es en sí tan certísimo que ni pensar se puede que no existe. Expresa de manera cuasi-literal la alusión al logos interior de talante agustiniano quien como “maestro interior” nos faculta para comprender –léase interpretar. Por otra parte cuando el Doctor Seráfico. como tampoco se ofrece la nada al mismo entendimiento sino ahuyentándose plenamente el ser (Itin. que el ser purísimo no se ofrece al entendimiento sino ahuyentándose plenamente el no ser. ordo legendi. n. Aspecto Hermenéutico San Buenaventura desde una mirada de naturaleza simbológico-anagógica nos presenta algunos rasgos de una “hermenéutica apofática” que decodifica el misterio del Dios en la manifestaciones de su ser. al orden de vivir. Véase que en la cita anterior San Buenaventura en perspectiva de la “hermenéutica apofática” al indicar el modo o camino para “contemplar las perfecciones invisibles que a la unidad de esencia se refieren” alude a la comparación del “ser” con Dios. He aquí como la actitud hermenéutica en línea apofática o mística es la que le posibilita al hombre comprender el ser eterno que funda todo lo dado. 613). pues quién mediante una gramática o lenguaje sui generis posibilita al homo viator comprender -leer. En esta perspectiva en el numeral 2 del capítulo en cuestión San Buenaventura nos dice: Y así.p.desde los indicios o símbolos visibles aspectos invisibles de la manifestación del misterio del ser cuyo fundamento está en la divinidad misma y no en la mera materialidad o contingencia de las cosas. el santo pasa del orden de leer.cit). La forma de leer la presencia del ser en las cosas se da gracias a la conversion dada en los sentidos. V. que el ser purísimo no se ofrece al entendimiento sino ahuyentándose plenamente el no ser”(Itin. quién quisiere contemplar las perfecciones invisibles que a la unidad de esencia se refieren. ordo 5 .2.2. nos dice en el mismo numeral que glosamos: “fije el aspecto del alma en el ser y entienda que el ser es en sí tan certísimo que ni pensar se puede que no existe. 3. pone de presente un sentido salvífico o anagógico del acto hermenéutico que tiene por objeto escuchar en el silencio el lenguaje de lo sagrado.el mensaje revelado en la Sagrada Escritura. Op.

A. ya que no solo descifra la identidad de relaciones entre unos y otros. Itinerario del alma a Dios. e incluso de “imbricación”. p. 6 . En: la conversión de la carne.380) A manera de conclusión podemos decir que San Buenaventura eleva los sentidos espirituales a su máxima expresión. P. Así las cosas están en Dios como ideas ejemplares. Falque. Para llegar a dicha contemplación del ser y sus propiedades es necesaria la experiencia. DESCLÉE DE BROUWER BILBAO. Dios. “Además de esto se da una “conformidad” entre los sentidos corporales con los sentidos espirituales. la luz es el medio principal para llegar a la contemplación del ser. puesto que el bien y la luz le son manifiestas. que sobrepasa muy ampliamente los límites fijados por la analogía” (Falque. es decir. El contenido ontológico y hermenéutico de ejemplarismo. sino que se expanden y comunican a las demás cosas. (2012). esta luz al estar impresa en la mente le permite ver con claridad al ser y así el alma se deleita en él. Biblia de Jerusalén. Madrid: Católica S. (2003). la carne y el otro. Bibliografía:     BUENAVENTURA. Merino.vivendi y esto se da gracias a la experiencia del sujeto que ha sido capaz de contemplar con la mente al ser divino. La mente comprende al ser con sus propiedades. J. 2012. ya que estas propiedades se conjugan y armonizan con lo uno. (1998). puesto que son los únicos que nos ayudan a comprender el ser con todas sus propiedades esenciales. le permiten al hombre crear relaciones de expresión que existen entre las criaturas tal como son en sí mismas y como son en Dios. que el hombre ha ejercitado su mente permitiendo que sus sentidos espirituales se vean iluminados por la luz que viene del ser y no deja que le ciegue las tinieblas y las sombras de las cosas. porque estos dos elementos no se encierran en sí. “El itinerario del hombre está marcado por una especie de desmesura de sabiduría. E. bondad y belleza” (Merino. En: Estética. ya que la experiencia le lleva al hombre a que dicha actividad de los sentidos sea una regla de vida. Para el santo. Manual de Teología Franciscana. se completa y se perfecciona gracias al arte de vivir. Madrid: BAC. lo verdadero y lo bueno. sino también una estructura de semejanza. 2003. (1945). La analogía de los sentidos corporales con los sentidos espirituales. 484). Bogotá: Siglo del Hombre Editores. San. el orden de vivir.