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Pero Foucault sólo consigue este suelo evitando pensar genealógicamente en lo tocante a su propia historiografía genealógica y haciendo irreconocible

la procedencia de su concepto transcendental-historicista de poder. Habermas (322)

El origen, así encubierto, que el concepto de poder tiene en el concepto de voluntad de verdad y saber, inicialmente pergeñado en términos de crítica a la metafísica, explica también el uso sistemáticamente ambiguo de la categoría «poder». Pues ésta mantiene, por un lado, la inocencia de un concepto utilizable en términos descriptivos y sirve a un análisis empírico de tecnologías de poder, que por su lado metodológico en casi nada se distingue de una sociología del saber, de orientación histórica, que procediera en términos funcionalistas. Pero por otro, en virtud de la encubierta historia de su emergencia, la categoría de poder conserva también el sentido de un concepto fundamental pergeñado en términos de teoría de la constitución de la experiencia, que es el que presta al análisis empírico de tecnologías de poder su significado y carácter de crítica a la razón y asegura a la historiografía genealógica su efecto desenmascarador. Habermas (323-4) En Las palabras y las cosas Foucault había hecho derivar las ciencias humanas de la fuerza constituyente de una voluntad de saber explicada en términos de historia de la metafísica. La teoría del poder tiene por objeto, como hemos visto, ocultar esta conexión. De ahí que en adelante permanezca vacío el lugar de las discusiones concernientes a teoría de la constitución. La «voluntad de saber» retorna en el título del primer tomo de la Historia de la sexualidad (1976), pero en una forma enteramente transmutada por la teoría del poder. Esa voluntad ha perdido el sentido transcendental de una voluntad, estructuralmente generada, de autoavasallamiento por medio del saber y ha adoptado la forma empírica de una tecnología especial de poder que, junto con otras tecnologías de poder, hace posibles las ciencias humanas. Habermas (327) En resumen, la genealogía de las ciencias humanas, que traza Foucault, se nos presenta en un irritante doble papel. Por una parte representa el papel empírico de un análisis de tecnologías de poder cuyo objeto es explicar el plexo de funciones en que quedan insertas en la sociedad las ciencias del hombre; las relaciones de poder interesan aquí como condiciones del nacimiento y como efectos sociales del saber científico. Pero esta misma

entonces la teoría de Foucault se agotaría en política de la teoría Habermas (334) . la genealogía de la historia»15. por otro lado. relativista y criptonormativa que no quiere ser. que ascéticamente renuncia a toda participación siquiera sea virtual. Y los puntos de vista desde los que se hacen tales comparaciones. que instrumentaliza la consideración del pasado para proveer a las necesidades del presente: «La "wirkliche Historie" (la historiografía real) efectúa. basta echar una ojeada sobre cualquier libro de Foucault para darse cuenta de que tampoco el historicista radical puede explicar las tecnologías de poder y las prácticas de dominación si no es comparándolas entre sí —en modo alguno puede explicar cada una de ellas como totalidad a partir sólo de sí misma. permanecen inevitablemente ligados a la situación hermenéutica de que parte el intérprete. cuyo fin es explicar cómo son en general posibles los discursos científicos sobre el hombre. Esto queda de manifiesto en varios aspectos. en vertical al lugar en que está. Habermas (332) El desenmascaramiento de las ilusiones objetivistas de todo querer-saber conduce a la complicidad con una historiografía narcisistamente vuelta hacia el lugar que ocupa el observador.genealogía juega. Habermas (333-4) si su superioridad sólo se expresara en el efecto de desplazar de hecho discursos científicos hasta ahora dominantes. Habermas (328) La genealogía sufre un destino parecido a aquel que Foucault había leído en las manos de las ciencias humanas: a medida que se restringe a una objetividad vacía de toda reflexión. a una descripción del cambio caleidoscópico de prácticas de poder. el papel transcendental de un análisis de tecnologías de poder. implícitamente referida a la actualidad. la historiografía genealógica se delata como la pseudociencia presentista. por ejemplo en el hecho de que Foucault no pueda escapar a la necesidad de efectuar una división por épocas. Habermas (330) Pero pese a esta autocomprensión apegada al objetivismo.

Quien derrota a la vanguardia teórica de hoy y supera la vigente jerarquización del saber. Por tales entiende Foucault no primariamente los sedimentos. Desde esta perspectiva podría transcender todas las pretensiones de validez que sólo se constituyen dentro del círculo mágico del poder. nunca elevadas a saber oficial. La genealogía. se pone. y en cuanto se alza con la victoria se transforma en un complejo de poder que provoca otro contrapoder. marginal y alternativo. de los grupos sometidos al poder. Todo contrapoder se mueve ya en el horizonte del poder al que combate. erige por su parte una nueva jerarquía de saber.La genealogía del saber hace uso de aquellas descalificadas formas de saber. de rango ínfimo. nunca lo bastante articuladas. de las mujeres y de las brujas. velados a la vez que mantenidos presentes. de los negros y de los homosexuales. sino las experiencias. Habermas (336) . que quedan por debajo del nivel de saber y cientificidad exigido»1. Este proceso circular no puede romperlo ni siquiera la genealogía del saber cuando activa la rebelión de las formas de saber descalificadas y moviliza el saber sojuzgado «contra la coacción que ejerce un discurso teórico. ya sea como sufrientes o como ejecutores materiales de la maquinaria del sufrimiento —por ejemplo el saber de los sometidos a tratamiento psiquiátrico y de los enfermeros. del saber erudito. «que sólo obtiene su fuerza de la'dureza con que se opone a todo lo que le rodea». representa a su vez la vanguardia teórica de mañana. de los presos y del personal de vigilancia. Habermas (335) Pero la concepción que Foucault tiene del poder no permite tal concepto de contrapoder enmarcado en una filosofía de la historia y provisto de una posición privilegiada en punto a conocimiento. pues. formal y científico». de los delincuentes y de los guardias. La genealogía desarrolla sus trabajos de excavación en el obscuro fondo de ese saber local. ofrece el medio para la rebelión de «las formas de saber sojuzgadas». Pero en ellos dormita «el saber histórico de las luchas». Se trata del saber implícito de «la gente» que en un sistema de poder constituyen el poso y que son los primeros en experimentar en su propio cuerpo una tecnología de poder. al elevar estos «recuerdos locales» al nivel de «conocimientos eruditos». Este caudal de saber queda descalificado de ordinario como «no objetivo o insuficientemente articulado: son formas de saber ingenuas. de los vagabundos. de los niños y de los chiflados. unitario. En todo caso no puede reclamar para su saber ninguna superioridad basada en pretensiones de validez que transcendiesen los convenios locales. de las que se deslindan las ciencias establecidas. del lado de aquellos que se resisten a lasjjorrespondientes prácticas de poder. Desde esta posición de contrapoder se hace con una perspectiva que iría más allá de las perspectivas de los que en cada caso ostentan el poder.

el que es transido por el duro entrenamiento y se ve descompuesto en un campo de fuerzas mecánicas. hace de la autoexperiencia del cuerpo. Habermas (339) Y sin embargo el «poder» conserva también en manos de Foucault una referencia literalmente estética a la percepción del cuerpo. FOUCAULT (1978 b). . 254. es pobre. Si el concepto de poder de Foucault conserva un residuo de contenido estético. monótono. que debe su nombre de biopoder a la circunstancia de que por las sutiles vías de la objetivación científica y de una subjetividad generada por tecnologías de «verdad» penetra profundamente en el cuerpo cosificado y se posesiona de todo el organismo. a la dolorosa experiencia del cuerpo maltratado y castigado. es rico». no llegue a entenderse bien cómo las astucias de la sexualidad ydel poder que sostiene los dispositivos de ellas pudieron llegar a someternos a esta austera monarquía del sexo»25. se burla del «dogme gauchiste» de que «el poder es malo. ¿por qué emprenderla?: «¿por qué es preferible la lucha a la sumisión?. No hay ningún «lado bueno». estéril. Este momento resulta incluso determinante para la formación moderna de poder. La asimetría rezumante de contenido normativo que Foucault ve incrustrada en los complejos de poder no es en realidad una asimetría entre la voluntad que tiene el poder y la sumisión que impone.Foucault se resiste a la exigencia de tomar partido. el que es a la vez estimulado en su concupiscencia y vaciado de la sustantividad del deseo. es feo. el que es objetivado y controlado por las ciencias humanas. Habermas (337) Pues es evidente que un análisis valorativamente neutral de los puntos fuertes y débiles del adversario es de utilidad para aquel que quiere emprender la lucha —pero. mientras que aquello sobre que el poder se ejerce es bueno. siempre es el cuerpo el manipulado. ¿por qué debemos oponernos a la dominación? Sólo introduciendo algún tipo de nociones normativas podría Foucault empezar a dar respuesta a esta pregunta. M. en términos de filosofía de la vida. está muerto. lo debe a la lectura que en términos vitalistas. La Historia de la sexualidad concluye con estas palabras poco corrientes: «Tenemos que soñar que acaso algún día. Biopoder significa aquella forma de socialización que elimina todo momento espontáneo y transforma al cuerpo vivo en su totalidad en sustrato de ^relaciones de poder. Siempre es el cuerpo el que es destrozado en la tortura y se convierte en teatro de la vengaza del soberano. en una distinta economía de los cuerpos y de los placeres. sino entre los procesos de poder y aquellos cuerpos que se ven triturados por ellos.

«de. 346 Pero lo que ya no es de recibo es que la teoría sólo tenga en cuenta el sistema de ejecución de las penas. la idea de que por debajo del poder. 343 En cuanto Foucault toma el hilo de la implantación biopolítica del poder disciplinario. por debajo de la prohibición sexual. Y puesto que Foucault no puede aceptar esta idea proveniente de la filosofía de la vida. de un articulado armazón de poder». la extensión de las garantías del Estado de derecho también a este ámbito.signa. de la época del absolutismo. ya sin función alguna. «cómo del estado social de incesante e ininterrumpida lucha puede deducirse el estado de agregación. En caso contrario. más allá del sistema penal la fiebre generosa de la delincuencia.26 responde a Bernard-Henri Lévy en 1977. Foucault ya no presta atención alguna al derecho penal y al derecho procesal penal. Surge así la infundada impresión de que el Estado constitucional burgués no es otra cosa que una reliquia. por momentáneo que se lo piense. tecnologías de «verdad » y dominación institucionalmente consolidadas.. deja de lado el hilo de la organización jurídica del ejercicio de la dominación y de la legitimación del régimen de dominación.(340-1) Foucault se niega a una metafísica naturalista que mistifique el contrapoder convirtiéndolo en un referente prediscursivo: «Lo que Usted caüfica de "naturalismo"». En cuanto pasa de_la época clásica a la modernidad. la frescura del deseo»27. sus violencias y sus artificios. no tiene más remedio que abstenerse también de dar respuesta a la cuestión de los fundamentos normativos de su crítica.. se' hubiera visto en la necesidad de someter a una detallada interpretación en términos de teoría del poder los evidentes progresos en liberalidad y seguridad jurídica. sería posible reencontrar las cosas mismas en su vivacidad primitiva: tras las paredes del asilo la espontaneidad de la locura. pero no puede explicar. (341-2) Axel Honneth ha subrayado enérgicamente esta problemática: en sus descripciones Foucault supone disciplinas. 346 . prácticas de poder.

que es la única constante en el ir y venir de discursos sojuzgantes y sojuzgados. se desvía hacia una teoría del poder que ha resultado ser un callejón sin salida. empero. la estructura dilemática de la juridificación radica en que son los propios medios jurídicos con que se garantiza la libertad los que ponen en peligro la libertad de sus presuntos beneficiarios. es decir. Pero la generalización de esa lectura selectiva efectuada en términos de teoría del poder impide a Foucault percibir el fenómeno propiamente necesitado de explicación: en las democracias de Occidente caracterizadas por el carácter benefactor del Estado. toda subjetividad. se revela al cabo como un equivalente de la «vida» de las viejas filosofías de la vida. tras analizar la aporética del triple redoblamiento que la autorreferencialidad del sujeto impone. relativismo y criptonormativismo son consecuencias del intento de retener en el concepto básico de poder el momento transcendental que representan las operaciones generativas. Pero incluso en esta perspectiva sólo son posibles enunciados relativos a pragmática formal.Esta selectividad no quita nada de su peso al fascinante desenmascaramiento de los efectos capilares del poder. . 353 Ciertamente que el carácter transcendental e historicista del «poder». Por cierto que entonces los participantes en la interacción no pueden aparecer ya como autores que con la ayuda de acciones imputables dominan situaciones. expulsando. sino como productos de las tradiciones en que están. 347 Presentismo. 351 También Foucault. enunciados que se refieren a las estructuras del mundo de la vida en general y no a determinados mundos de la vida en sus acuñaciones históricas concretas. de los grupos solidarios a que pertenecen y de los procesos de socialización en que han crecido. 353 Es menester una perspectiva constituida teoréticamente para poder considerar la acción comunicativa como medio a través del cual se reproduce el mundo de la vida en conjunto.

absolutamente irracional. la integración de grupos a través de normas y valores y la socialización de cada generación siguiente. No existe tal razón comprehensiva. Lo que así obtenemos son propiedades de los mundos de la vida comunicativamente estructurados. Mas con ello la paradoja no hace más que desplazarse. represiva. empero. sino sin ilustrar». a saber: la prosecución de tradiciones culturales. en nombre de una razón comprehensiva a la que se concede la pretensión de totalidad que se había negado a la razón real. intenten poner en marcha un discurso especial que pretende desarrollarse fuera del horizonte de la razón sin ser. en general. Se debía haber aprendido de Freud y también de Nietzsche que la razón no es sin su otro y que —-desde un punto de vista funcional— se torna necesaria merced a este otro» 362 De ahí que Heidegger y Foucault.. sea en forma de pensar rememorativo o de genealogía. sino que de lo que se trata es de revisarlo. 367 No existe una razón pura que sólo a posteriori se vistiera ..Pues el mundo de la vida se reproduce en la medida en que se cumplen estas tres funciones que rebasan la perspectiva del actor. es decir. limitada y deficiente: en Horkheimer y Adorno. su crítica sigue produciéndose todavía en nombre de una razón superior. No es que la Ilustración quedara sin acabar. se sigue moviendo: «Ya no puede tratarse de acabar el proyecto de la modernidad (Habermas). empero. 360 Desde tal limitada perspectiva el pecado capital hegeüano de la teoría posthegehana sigue operando incluso allí «donde la razón es criticada ya como instrumental. 356 La nueva crítica a la razón reniega de toda continuidad con ese discurso en cuyo seno. 366 Foucault elige la dimensión de la centración espacial en la experiencia del propio cuerpo y concibe lo otro de la razón como fuente anónima de subsunción de las interacciones ligadas al cuerpo bajo relaciones de poder.

que se mide por el reconocimiento intersubjetivo de pretensiones de validez. 383 Foucault se resiste a la exigencia de tomar partido. posibilita la concatenación de interacciones sociales y de contextos del mundo de la vida. 337 . Tras esto se oculta la convicción de que ha llegado a su fin la política que desde 1789 ha estado bajo el signo de la revolución. mientras que aquello sobre que el poder se ejerce es bueno. es rico»20. se burla del «dogme gauchiste» de que «el poder es malo. 381 El acuerdo alcanzado comunicativamente. 382 Pues en el plano reflexivo el enfrentamiento entre proponentes y oponentes reproduce esa forma básica de relación intersubjetiva por la que la relación del hablante consigo mismo queda mediada ya siempre por la relación realizativa (performative) con un destinatario. es feo. monótono. No hay ningún «lado bueno».trajes lingüísticos. está muerto. La razón es a nativitate una razón encarnada tanto en los plexos de acción comunicativa como en las estructuras del mundo de la vida. es pobre. estéril. de que están superadas las teorías que han pensado y repensado la relación de teoría y práctica.