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Giorgio Agamben: la excepción soberana y la nuda vida como producción biopolítica La perspectiva biopolítica agambeniana tendrá por preocupación

los mecanismos que regulan la ley y el derecho, para allí preguntarse por la estructura jurídico política que tiene como protagonista principal al poder soberano en su relación con la nuda vida. Para fundamentar su modelo biopolítico Agamben retoma la oposición entre zôe y bíos, es decir, entre el mero hecho de vivir común a todos los seres vivos, y una vida cualificada propia de un individuo, grupo o comunidad. Esta dicotomía se presenta en la idea que prevalece en el mundo griego, según la cual la vida natural o “nuda vida” debe ser excluida del ámbito público y relegada al espacio invisible de lo privado. La separación de la nuda vida de la vida política, devendrá de la definición aristotélica de «la polis como oposición entre el vivir (zên) y el vivir bien (eû zên). Tal oposición es, en efecto, en la misma medida, una implicación de lo primero en lo segundo, de la nuda vida en la vida políticamente cualificada».1 La política lograría articular el viviente con el lógos, a partir de la exclusión aquello que lo caracteriza como el simple portador de la nuda vida, aunque cómo veremos esto no es sólo una simple exclusión. Se establece aquí una relación de inclusión por exclusión, que significa que se incluye aquello que hay que suprimir por medio de la exclusión para pertenecer a la vida política. Si la política sería el lugar donde el vivir debe transformarse en vivir bien, la zoé no quedaría meramente excluida de la polis, sino que sería incluida por medio de su exclusión. Pareciera que lo político sería el lugar donde el hombre definido como animal viviente y capaz de existencia política, debe suprimir la mera vida para realizar aquello que lo distinguiría como hombre. Agamben nos dice que «[h]ay política porque el hombre es el ser vivo que, en el lenguaje, separa la propia nuda vida y la opone a sí mismo, y al mismo tiempo, se mantiene en relación con ella en una exclusión inclusiva».2 Por lo tanto, entre las principales tesis que sostendrá Agamben toma centralidad la relación que establece entre la producción de la nuda vida y el poder soberano. Para el italiano, la nuda vida se erigiría como el elemento político fundamental, donde se inscribe el umbral de articulación entre zôe y bíos, entre naturaleza y cultura. Agamben problematiza esta politización de la nuda vida, es decir, de esta vida que se ubica en el umbral entre lo humano y lo no humano, incluida sólo por exclusión, y por tanto, exceptuada de la existencia política. Dejando de lado toda historicidad propia de cualquier proceso político cultural, la política occidental será desde el inicio una biopolítica, ya que la aparente exclusión es, en realidad, una implicación de la vida natural. Esta relación de exclusión-inclusiva, que entenderá a partir de la estructura de la excepción, tomará centralidad para corroborar cómo la vida siempre ha estado incluida en la política. Así, en la presentación de su obra más relevante sobre biopolítica, Homo Sacer: el poder soberano y la nuda vida, encontramos:
«La presente investigación se refiere a ese punto oculto en que confluyen el modelo jurídico-institucional y el modelo biopolítico del poder. Uno de los posibles resultados que arroja es, precisamente, que esos dos análisis no pueden separarse y que las implicaciones de la nuda vida en la esfera política constituyen el núcleo originario – aunque oculto- del poder soberano. Se puede decir, que la producción de un cuerpo

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Giorgio Agamben, Homo Sacer. El poder soberano y la nuda vida . Valencia, Pre-textos, 2003, p. 16. Ídem, p. 18.

En el pensamiento agambeniano. en este sentido. la vida no puede nunca estar por fuera de la ley. por lo que no abría un afuera y un dentro. la situación de bando como la exposición de la vida al estado de excepción. pero sería insacrificable. la ley abandona a la vida y la deja expuesta a la totalidad de la ley. 52. sino que se transitarían entre ellos. […] mantiene a la vida en su bando abandonándola». 43-44. 15-16. tan antigua como el poder soberano». cualquier ciudadano inscripto en un ordenamiento legal. sino una figura topológica compleja donde no sólo que la excepción es la regla. mostraría el espacio de indiferencia entre el sacrificio y el homicidio. p.4 De allí la relación de la ley con la vida no es de aplicación. que «aunque transformada y más humana en apariencia está todavía aquella nuda vida que definía la política de los grandes estados totalitarios del siglo veinte». en el sentido de que su eliminación no se incluye dentro del género del homicidio legal ni del sacrificio ritual. La biopolítica es. En este marco. su originaria “fuerza de ley”. sino de abandono. En sus palabras. sino que se ubicaría siempre en el umbral de la excepción donde permanece dentro y fuera del ordenamiento jurídico. tenemos que en el bando se produce una vida a la que cualquiera puede dar muerte impunemente. 7 Ídem. Por lo tanto. «la potencia insuperable del nómos. 6 Ídem. . Agamben retoma aquí la oscura figura del homo sacer del derecho romano para comprender cómo por medio de decisión soberana sobre el estado de excepción. se vuelve central remarcar otra de las que serán las tesis más importante de nuestro pensador italiano. y por tal. «el campo de concentración es el espacio que se abre cuando el estado de excepción empieza a convertirse en regla».biopolítico es la aportación original del poder soberano. Una vida sagrada que si bien estaría expuesta a que se le de muerte. sólo es posible porque no hay un afuera de la ley. donde se puede dar muerte a la vida desnuda sin cometer homicidio y sin celebrar un sacrificio. sino se constituye en la indistinción entre estado de naturaleza y el derecho. la vida puesta en bando revela la exposición de la nuda vida ante el poder soberano.7 El vínculo entre 3 4 Ídem. Entonces. la cual presenta al campo de concentración. Para Agamben. es decir. en reemplazo de la ciudad o de la polis. sino que aún se hallaría en presente como la matriz oculta de la biopolítica de Occidente. deviene en la necesaria inclusión de la nuda vida en el orden jurídico. Ídem. 5 Ídem. Pareciera esbozarse en el centro de la contemporaneidad de nuestras sociedades aquella nuda vida. al igual de Hannah Arendt su objetivo no será considerar el campo de concentración como una aberración histórica perteneciente al pasado. 5 Así. Por lo tanto.3 La forma en la que la excepción relaciona la vida y la política. p. pp. en ese umbral donde vida y derecho se vuelven cada vez más indistinguibles. se vuelve insacrificable. y a la estructura jurídico política como el paradigma biopolítico de occidente. 215. será incluido en él sólo en la medida en que su vida natural sea incluida por “exclusión”. y este sentido su nuda vida será bandita.6 La figura del campo de concentración en Agamben se presentaría como la materialización de la estructura de la excepción. y es «propiamente esta indistinción la que constituye la violencia soberana específica». pp. se manifiesta la producción de nudas vidas en el umbral entre lo jurídico y lo ritual. p. el estado de excepción no sería la simple suspensión espacio-temporal de una orden jurídico. Por lo tanto. 231.

217. en el que los dos términos se han hecho indiscernibles». lícito e ilícito. posibilitando un nuevo espacio de asiento al poder soberano. p. y una pura violencia sin logos emerge del espacio anómico en el que se pone en juego una fuerza-de-ley sin ley. Ídem. Esto lleva a nuestro autor a afirmar que el campo es el más absoluto espacio biopolítico que haya tenido lugar. en las democracias burguesas. el campo de concentración se constituye como el paradigma del espacio político que configura nuestras sociedades actuales. el río de la biopolítica. Por lo tanto. que arrastra consigo la vida del homo sacer. que para Agamben. al primado de lo privado sobre lo público y de las libertades individuales sobre las obligaciones colectivas y. el estado de excepción señala el umbral en el cual lógica y praxis se indeterminan. p. libertades y derechos en conflicto con los poderes centrales. sin embargo. Agamben agregará que cuando la política se convierte en biopolítica y el homo sacer se vuelve indistinguible del ciudadano. incluido por medio de su propia exclusión. 10 Ídem. pero donde lo que en él se excluye es sacado fuera o. una fictio a través de la cual el derecho busca anexarse la propia anomia». en el criterio político decisivo y en el lugar por excelencia de las decisiones soberanas». se convierte.estado de excepción y campo tiene si punto álgido si consideramos que el estado de excepción fue pensado como una suspensión de la ley para contrarrestar un peligro grave. excepción y regla. sobre todo. en los Estados totalitarios. «El campo de concentración es un híbrido de derecho y hecho.9 Tal ficción es la que le permite a Agamben postular la íntima solidaridad entre Estados democráticos y Estados Totalitarios. integralmente a la nuda vida. del que habrían buscado liberarse. El campo se estructura de tal forma en que la norma y el hecho se fusionan. donde sus prácticas y principios se basan en la preocupación por gobernar la vida de seres humanos de la que aspiran a obtener sus mayores potencialidades. 154. De allí. pp. . discurre de forma subterránea pero continúa». El campo de concentración funcionaría como el espacio que se sitúa fuera del ordenamiento jurídico normal. donde la potencia y el acto acaban radicalmente separados. donde todo sería virtualmente posible. la clave agambeniana tendrá que ver pensar como la excepcionalidad se torna en un espacio permanente que continua vigente en la situación normal. por el contrario.10 Pareciera que en las situaciones donde los individuos conquistan espacios. p. Gracias a que «la vida biológica con sus necesidades se había convertido en todas partes en el hecho políticamente decisivo» es que en «una misma reivindicación de la nuda vida conduce. si se quiere. por lo que cualquier pregunta sobre la legalidad o ilegalidad de lo que ocurre en él carece sencillamente de sentido. 11 Ídem. esta contigüidad entre democracia y totalitarismo no presente la forma de una transformación imprevista: «antes de emerger impetuosamente a la luz de nuestro siglo.11 La politización de la vida: convergencias y divergencias entre Foucault y Agamben 8 9 Ídem. y por tanto. 158. «es ciertamente algo así como un elemento místico o.8 El campo de concentración de los Estados totalitarios funcionaba como una zona de indistinción entre exterior e interior. puesto que en él todos sus moradores son despojados de cualquier condición política y reducidos. 154-155. contribuyeran simultáneamente una creciente inscripción de su vida en el ordenamiento jurídico estatal. Por todo esto.

p. p. Los dos mecanismos. Foucault pasaría por alto la centralidad de los campos de concentración y la estructura de los grandes Estados totalitarios del siglo XX a los que considera como paradigmáticos de la biopolítica moderna. consideramos que al menos. 15 Ver: Ídem. cultiva biológicamente. Foucault aborda el 12 13 Michel Foucault. Michael Foucault.La vieja potencia de la muerte. el clásico. esa idea que pareció iluminar el camino al que nos conducía la Razón pareciera que ya se ha vuelto insostenible. Sin embargo. Genealogía del racismo. problemática esta crítica en la medida en que si bien Foucault no trabaja de manera sistemática la estructura jurídico política que operó en tales espacios. cit. y que por tal. que daba al Estado derecho de vida y muerte sobre los ciudadanos. op. A partir del momento en que Michel Foucault utiliza la noción de biopolítica para nombrar la transformación que se sucedió durante los siglos XVIII y XIX. en la cual se simbolizaba el poder soberano. 169.12 Aquella idea de que si vivimos en un mundo de la Razón podríamos deshacernos de la violencia.14 A juicio de Agamben. hasta el punto en que funcionan como una economía del poder. p. 209-210. y el nuevo mecanismo del biopoder. p. se halla ahora cuidadosamente recubierta por la administración de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida. se puede decir que el Estado nazi hizo absolutamente coextensivos el campo de una vida que él organiza. 151. lo que trata de indagar es cómo la racionalidad se ha vuelto tan compatible con la violencia. Poder disciplinario. a la regulación. . biopoder: todo esto atravesó y sostuvo materialmente a la sociedad nazi (…) Lo extraordinario es que la sociedad nazi generalizó de modo absoluto el biopoder y también el derecho soberano de matar. Giorgio Agamben. donde el biopoder para asegurar la vida de sus poblaciones se veía en la obligación de ejercer el mayor poder soberano de muerte sobre las mismas. Madrid: Ediciones La Piqueta. El poder soberano y la nuda vida…. coinciden exactamente. Ningún Estado fue más disciplinario que el régimen nazi. cit. considera una falta en sus desarrollos teóricos sobre la política de los grandes Estados totalitarios a lo que comprende como «el lugar por excelencia de la biopolítica moderna». 16 «El nazismo no es otra cosa que el desarrollo paroxístico de los nuevos mecanismos de poder instaurados a partir del siglo XVIII. no por ello deja de considerar al nazismo como una suerte de paroxismo del derecho de muerte aplicado desde el siglo XVIII. organizado en torno de la disciplina. Por tanto. 152. una tecnología de biopoder comenzaría a investir a la vida continuamente si dejar configurar hasta a nuestro presente. la intrincada relación entre la vida y el poder que nos constituye de una determinada manera. protege. más arcaico. p. Homo Sacer. Pensadores como Foucault o Agamben claramente buscarán comprender que lejos de haber una incompatibilidad entre la violencia y la racionalidad. op. la biopolítica foucaultiana se definiría por «la creciente implicación de la vida natural del hombre en los mecanismos y cálculos del poder». 14 Ídem.13 Sin embargo.16 En la lectura agambeniana. pondría en duda las diferencias entre los Estados democráticos y los Estados totalitarios en cuanto al control y al cuidado de la vida.15Sin embargo. en ningún otro Estado las regulaciones biológicas fueron reactivadas y administradas de manera más cerrada y más insistente. Según Agamben. 1992. donde convergían un asfixiante control disciplinario y una serie de tecnologías biopolíticas. 13. Foucault habría desatendido el hecho medular de que la biopolítica es una condición fundamental para que se constituya una política autoritaria. y el derecho soberano de matar a cualquiera». Historia de la sexualidad I…. garantiza.

la función homicida del Estado mismo sólo puede ser asegurada por el racismo». Historia de la sexualidad I…. un cambio histórico. En sus palabras: «Tan sólo el nazismo llevó a su paroxismo el juego entre el derecho soberano de matar y los mecanismos de biopoder. Las matanzas han llegado a ser vitales». Podríamos pensar que Foucault esbozaría a partir del racismo el mecanismo de poder a partir del cual lo biológico de los individuos se vuelve político. sino que en sus mismas palabras se entrevería una clara matriz (de biopoder) que compartirían las democracias y los totalitarismos. y más allá de esto. homicida y suicida. de todos los Estados capitalistas. esta matriz biopolítica sería común y ligaría a democracias y totalitarismos. 165. por lo que el imperativo de muerte dentro del biopoder sólo se justifica como la eliminación del peligro biológico y el refuerzo de la especie misma. postula que «[d]esde el momento en que el Estado funciona sobre la base del biopoder. op. «[L]as guerras ya no se hacen en nombre del soberano al que hay que defender. Pero no sólo de ellos [sino también los Estados socialistas]». una transformación posible sólo a partir de un discurso como el del racismo con lo que denomina el clásico poder soberano. al mismo tiempo que la mayor expansión del derecho soberano de matar a cualquiera. 270. y cuáles serían las funciones que éste cumpliría. . lo extraordinario de la sociedad nazi fue cómo generalizó absolutamente el biopoder al mismo tiempo que el derecho soberano de matar. Pero este juego está inscripto efectivamente en el funcionamiento de todos los Estados. lejos de dar una función secundaría al racismo en el marco del biopoder. donde se produce simultáneamente la mayor invasión de la vida a través de las regulaciones y las disciplinas. Foucault. como para luego advertir su irresoluble indistinción. en el marco de biopoder. cit. Sin embargo.fenómeno nazi en el ya nombrado apartado denominado Derecho de muerte y poder sobre la vida. se educa a poblaciones enteras para que se maten mutuamente en nombre de la necesidad que tienen de vivir. Es posible leer en Foucault la preocupación de cómo el racismo transformaría e instauraría un quiebre que posibilitarían un forma de derecho de muerte a partir de un interés vital. indistinguible de aquello que lo comprendería como ciudadano. 265. Tales rupturas y quiebres podrían entenderse las condiciones de posibilidad históricas para la producción de nudas vidas en los términos del pensador italiano.17 El racismo cumple. 19 Este juego inscripto. tal excepcionalidad del régimen nazi. Foucault. para el autor. de todos los Estados modernos. un quiebre. p. op. No obstante. Foucault marca. p. Sin embargo. los Estados capitalistas y los socialistas. para el francés el racismo introduce un razonamiento que relaciona la vida de uno con la muerte de otro en términos biológicos.18 Para Foucault. y por tanto acercaría íntimamente lo planteado por Foucault sobre el racismo con las tesis agambenianas. 19 Michael Foucault. como ocurre en la argumentación agambeniana. y por tanto. constituyéndose en un Estado racista. Y en este mismo sentido. cit. del primer volumen de la Historia de la sexualidad y en el resumen de su curso del 1975-1976. Genealogía del racismo…. Sin embargo. no debería ser interpretada en el pensamiento foucaultiano como si fueran mecanismos incompatibles. como primera función introducir rupturas en el continuum biológico que el biopoder pretender gestionar. p. pareciera que aquello que realmente alejaría 17 18 Ídem. donde se preocuparía por identificar aquello que caracterizaría propiamente al racismo. sería difícil sostener que dentro del pensamiento foucaultiano sería posible escindir lo biológico de lo político de un individuo.

p. externo e interno. en Metrópolis. Podríamos esbozar cómo Agamben al trabajar 20 Agamben. se evidenciaría la existencia de la biopolítica desde los orígenes de la soberanía occidental.20 Bíos y zôe se relacionan.junio de 2010. como lo describe Foucault. debe ser revisada y complementada en el sentido de que lo que caracteriza a la política moderna. se vuelve importante resaltar que la manera en que Agamben da cuenta de la inclusión de la vida en la política. el hecho de que. que si lo será en el trabajo de Foucault. Giorgio Agamben y los umbrales de la biopolítica» Ponencia presentada en el IV Ciclo de Conferencias de Filosofía Política. Así. entran en una zona de irreductible indiferenciación». derecho y hecho.21 Por lo tanto. 22 Antonio Campillo. Su intención es mostrar que. en paralelo al proceso en virtud del cual la excepción se convierte en regla.ambas aproximaciones biopolíticas sería ubicar la emergencia en la que tales mecanismos de poder tuvieron lugar. Y en este sentido. Abril . Agamben sostiene que la tesis foucaultiana de la inclusión de la vida en los cálculos del poder. de forma que exclusión e inclusión. lo normal y la normalización. p. «Políticas de la interrupción. el espacio de la nuda vida que estaba situada originalmente al margen del orden jurídico. de manera directa y total en la modernidad. para poder comprender la singularidad irreductible de los fenómenos histórico-políticos. en sí misma antiquísima. hacia la filosofía y hacia la historia. si para Foucault el concepto de biopolítica difería aquél que caracterizaba a la soberanía. 21 . 8. trabajaba diferentes fenómenos sociales desde la lógica inmanente a los propios acontecimientos que surgen. Universidad de Chile. Por lo tanto.18-19 Rodrigo Karmy Bolton. la biopolítica. y de allí la forma en la que la vida ingresaría en los dominios del poder. sin posibilidad alguna de ser escindida. la aproximación biopolítica foucaultiana por fuera de todo intento de imponerle a la historia una determinada filosofía. Revista de información y pensamiento urbanos. adherimos a Campillo cuando plantea que «[e]sta doble cautela crítica es lo que se echa de menos en […] Agamben (que asimila el Imperio romano.22 En este punto. «[S]i para Foucault la biopolítica constituye una lógica del poder que tiene lugar a fines del siglo XVIII. no se constituye en una pregunta que remita a una investigación histórica. En este punto. el totalitarismo y la globalización en un continuo que recorrería teleológicamente toda la historia de Occidente)». en el cruce entre procesos heterogéneos que toman por centro la implicación política de la vida. como un fenómeno ligado a la modernidad. más bien. consideramos importante remarcar como Foucault mantuvo una doble cautela crítica. la democracia. la soberanía moderna. «Biopolítica. 2003. para Agamben la soberanía adquiere una dimensión estructuralmente biopolítica toda vez que la nuda vida se presenta como su elemento político original. pero la diferencia radicaría en que para Agamben esta relación existió desde siempre. Barcelona. bíos y zôe. 2010. totalitarismo y globalización». ni el simple hecho de que la vida como tal se convierta en objeto eminente de los cálculos y previsiones del poder estatal: lo decisivo es. para Agamben la biopolítica comportaría a la completa estructura histórico-metafísica de Occidente toda vez que su modo de pensar la política se orientaría en función de la ontología del acto y no desde aquella de la potencia». va coincidiendo de manera progresiva con el espacio político. no es «la inclusión de la zôe (nuda vida) en la polis. en el concepto mismo de excepción. podemos mostrar que en realidad aquello que realmente alejaría el pensamiento foucaultiano del de Agamben tendría que ver con sus diferentes concepciones de la norma.

Siglo XXI Editores. diferencia. para Agamben de lo que se trataría finalmente sería 23 Michel Foucault. o mejor dicho. instaurándose como principio de referencia y coerción.23 Sin embargo. donde lo fundamental es la norma en su carácter prescriptivo. es decir. marcan un punto central a la hora de comprender y comparar su perspectiva con las tesis agambenianas. regulándola o limitándola. centra. y de allí que sea posible que la exclusión de ella (incluida bajo su exclusión). sino que la vida siempre se constituye como el exceso inapresable que busca ser limitado. por lo que son centrífugos. 2004. debido a que la norma se constituye como un juego dentro de las normalidades diferenciales. al no ser comprendida como una apriori de la realidad “sobre” la que actuaría. Los dispositivos de seguridad operan a través de un movimiento inverso al de normación disciplinaria. sólo que en Foucault tal indistinción responde al mecanismo de normalización de aquello que terminamos por comprender como una realidad normal. y por tanto. el poder de la norma obliga a la homogeneidad. en su curso del 77-78. En el caso de las disciplinas se trataría en realidad de una normación. sin embargo. Por último. plantea que existe una diferencia entre la norma disciplinaria y la idea de normalización que se ejerce través de los dispositivos de seguridad. se constituye como el punto central del biopoder moderno que toma la gestión de la vida de la población y la estatalización de lo biológico como su objetivo central. Estas pequeñas distinciones que el autor francés destacaría. compara. consideramos que la consigna foucaultiana de una preeminencia de un poder que busca hacer vivir por sobre un derecho de muerte. la norma que funcionaría en la normalización. por fuera de la hipótesis represiva del poder propia marco de pensamiento de lo legal. o incluida por medio de su propia exclusión. . cabe destacar que la biopolítica en Foucault no significará un aprisionamiento de la vida tal. inmanente de un proceso histórico. homogeiniza. no se vuelve incompatible con las tesis agambenianas sobre el espacio de indistinción entre la norma legal y su excepción. y controla todos los instantes de las instituciones disciplinarias. donde la pregunta por la legalidad de ciertas prácticas pierde sentido. Para Foucault. normaliza». normalizada. sería aquello que definiría la política de Occidente. p. ya no sería aquel el mecanismo disciplinario que reglamenta lo que debe hacerse. En este marco. por lo que lo normal es primero. que encierra. diferencia los mecanismos afirmando que la disciplina opera través de un movimiento centrípeto. Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. mientras que los dispositivos de seguridad tienen una tendencia constante a ampliarse organizando o permitiendo el desarrollo de circuitos cada vez más grades. sino que funcionaría a través de dispositivos de seguridad que ya no prescriben (y que por tanto.dentro de los marcos jurídicos. Bs As. donde afirma que «la penalidad perfecta que atraviesa a todos los puntos. concentra. donde sea exhaustivamente integrada a técnicas que la dominen o administren. En este punto. En Vigilar y castigar. A partir de esto. se postula una norma a partir de la cual se diferencia lo normal de lo anormal. Tal marco biopolítico foucaultiano. 188. entre la ciudad y el campo de concentración. sino sencillamente buscaremos mostrar que ciertos cambios en la forma en la Foucault la comprende. entre el ciudadano y el homo sacer. no podrían suspenderse) sino que actúan directamente sobre la realidad anulándola. excluye. no buscaremos aunar la noción dispersa y resbaladiza de lo normal en la perspectiva foucaultiana. jerarquiza. Esta forma de tecnología de poder que sería propia de la modernidad. sólo concebiría la norma de una manera prescriptiva (como una normativa legal). y la norma se deduce de él. En esta línea. no podría nunca ser sacada fuera. En una palabra.

ahora de hacer sobrevivir. la política y la historia: la vida descentrada del humanismo. 24 Gabriel Giorgi y Fermín Rodriguez. irrumpe y disloca constituyéndose como una perspectiva límite. p. 2. es que consideramos que el concepto de biopolítica constituyó a partir de este momento una de las claves histórico-filosóficas a partir de la cual el cruce donde bíos y pólis -sin posibilidad de distinguir una vida exenta de poder y un poder que no implique una vida. Unas perspectivas biopolíticas se preguntarán «por el conjunto de estrategias que harían posible la captura de la vida por parte de un poder que.25 Biopolítica se presenta ya como una noción móvil y diferencial que «ha creado nuevas formas de aproximarse al problema de la vida. Paidós: Bs As. la política alejada de su matriz estatal y la historia desplegada como discontinuidad». se vuelve imperioso pensar la posibilidad de una forma-de-vida.26 Por tanto. de modo absolutamente singular. En el marco de una nueva escena filosófica. y que por tanto.nos permiten comprender la modernidad que continúa atravesándonos. Excesos de vida: Michel Foucault. la forma biopolítica de comprender la realidad que nos acontece. inagurada por Foucault en los años setenta. sino la producción de una supervivencia modulable y virtualmente infinita. fuera capaz de inventar una nueva política. donde la vida como este nuevo espacio de disputa política. la noción biopolítica. . 9. la medicina y el derecho en función de la captura de la vida». ya no la vida ni la muerte. emerge en el umbral abierto por las tecnologías biopolíticas como exceso y desafío. op.24 En esta línea. que se orientaría en alguna manera una deconstrucción de las tradicionales categorías políticas modernas. que en su vivir reúna la conjunción de la potencia creadora y el gozo por vivir. En la medida en que la ambición suprema del biopoder no sería otra que la de producir en un cuerpo humano la separación absoluta entre la nuda vida y la forma de vida. 26 Íbid. (compiladores) (2009) Ensayos sobre biopolítica. Slavoj Zizek. cit. abre el intersticio para pensar porqué es que «hoy es la vida y no la muerte del hombre lo que arroja al pensamiento más allá de lo humano». 25 Rodrigo Karmy Bolton. p. Gilles Deleuze. opera en las redes desplegadas desde la economía.